De la medida de los versos castellanos

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Los capítulos

Al principio

ver la pág. 261

Dizen vulgarmente qe en el Castellano no se mira en sílabas largas ni breves; qe por el oido se conoze la sonoridad i medida del verso, i aunqe muchos los hazen, ninguno los sabe medir por sus pies, mas de en el número de sílabas qe han de tener. I por tanto los qe han hecho Artes Poéticas, han pasado casi del todo en silenzio esta parte, siendo tan propia de su asunto. I no dan mas medida qe el número i ridmo i la penúltima del verso larga con el azento. I aunqe sienten en él otros azentos, no señalan los lugares qe han de tener, ni los pies qe con ellos se hazen; pudiendo por el azento, qe es el alma i fundamento de la armonía i conzento, rastrear los pies i contemplar las medidas. (pág. 261)

Siendo esto ansí, rastreen i contemplen los curiosos los pies de nuestros versos por el azento, qe es, como digo, el prinzipio i fundamento de la armonía i conzento, para qe den razon de sí, i los midan los Extranjeros estudiosos del Español, i los de otro siglo hallen dotrina dello. No se contenten con dezir qe por solo el oido se conozen i miden, qe eso no lo puede conozer el Extranjero i el no ejerzitado, i ha menester prinzipios para entrar al uso. Añadan á este prinzipio i discurso mio lo qe les pareziere qe faltare, aunqe pretendo dar entera esta materia, i pongan-lo cumplido en sus Artes Poéticas. (pág. 261)

I la parte de ditongos, apostrofes i sunaleifas, tomen-lo de esta mi Arte Española, á donde lo hallarán mui cumplidamente. (pág. 262)

I en cuanto al azento vayan con este desengaño, qe no hai más de uno, i es aqel tono que levanta la voz en cada palabra en una sílaba mas qe las otras. No crean el error viejo de los Griegos, qe dieron tres, agudo, grave i zircunflejo: de donde los tomaron los Latinos i demás, sin recato á carga zerrada, qe ni tal hubo, ni pudo haber en la naturaleza de las palabras; sino qe fué invenzion escusada de Gramáticas, qe con la antigüedad cobró fuerza, no siendo hasta agora advertida ni refutada por nadie, sino por mí, qe no me comformo en cosa tan vana é imposible, qe no puede ser comprehendida de la razon, ni alcanzada del injenio humano. (pág. 262)

I sepan mas, qe es natural en la voz humana tener tres diziones azento en una silaba qe se levante mas qe las otras; i qe este azento de fuerza ha de estar en una de las tres sílabas postreras, última, anteultima, trasanteultima ó terzera contando desde el fin para atrás, i de es imposible poner-le, ni pronunziarle en la cuarta en ninguna Lengua del mundo; esto es, teniendo la dizion tres ó mas sílabas. Si tiene dos, el azento estará en una dellas; si no tiene mas de una sílaba, en ella está su azento, aunqe algunas diziones i Partículas de una sílaba i de dos no descubren azento, porqe se arriman á otras con qien hazen cuerpo, si no es en la parte qe el verso pide su azento, porqe los versos le han de tener en ziertos i determinados lugares, como es un azento en cada pie, como luego veremos con ejemplos tratando de cada jénero de Versos de por sí. I cuando la dizion en la tal parte no le tiene, se le da el conzento del verso. I en algunas diziones traslada el azento natural de una sílaba en otra; i se debiera escrivir en los versos, i qedará en el mas claro el conozer los pies. Yo los escriviré con sus azentos, i si en la impresion hubiere bastante aparejo de moldes. I el azento de los pies i verso ha de estar en debida distanzia uno de otro, qe es tener una baja ó dos de por medio. Prueba-se con las diziones largas de muchas sílabas, como Cóstantinópla, qe levanta la primera demás de la antiúltima, en qe tiene su natural azento, i haze un Adónico de zinco sílabas. (pág. 262)

I si una dizion tiene su azento en la antepenúltima, si acaso creze por el fin otra silaba, como andábamos en andábamo-nós, haze de fuerza otro azento en la final, por ser cuarta distante del otro, aunqe nadie repara en ello, i ya repararán con este aviso. (pág. 263)

Si tiene una dizion 6 sílabas, con su azento en la penúltima, toma otro en la 2.a i se parte en dos pies i dos azentos, cada pie de á tres, alta la de en medio, como filomócosía, qe haze verso de redondilla menor i pareze qe podía partir-se en 3 azentos i 3 pies de á 2, alta cada primera. (pág. 264)

Al azento propio de cada dizion llamaremos azento natural; al qe levanta el ridmo del verso, podemos llamar azento versal ó ridmico. La sílaba del azento en una i otra manera es en Castellano siempre larga, i á su diferenzia breves las bajas, aunqe según las reglas de sílaba latina parezcan á vezes largas, por tener posizion de consonantes, ó ser ditongos ó sinalefas, en qe sonamos algo ambas vocales, porqe acá nada de eso importa, ni impide para abreviar-las. La qe levanta el azento versal, no se entiende qe siempre es larga, mas de en aqella parte qe el verso la pide alta i la levanta, porqe en otra parte podrá ser baja ó breve, segun ocurriere la postura. (pág. 264)

La mesma razon suzede en el azento noiural, cuando el ridmo del verso le traslada, qe deja baja la suya, i levanta en la de pasa, como se ve en los versos de Arte-mayor i menor i en cantarzillos. (pág. 264)

Para qe se comfirme qien dudare, en el azento versal i ridmico, coteje el verso en qe le hai, con otros qe en la mesma parte ó partes le tienen natural las diziones, i hallará en todo comformidad. I aun por aqí se podía ajustar la cantidad latina á la nuestra i reduzir sus versos á los nuestros, qe sin duda están mas afinados en dulzura de metro, ridmo i consonanzias. I ansí como algunos tienen por viejos los de J. de Mena, qe fué casi ayer, en comparazion de mil i seiszientos i mas años, podemos con mas razon tener los Latinos por mucha antigualla, qe no llegaron á estar en aqel tiempo tan limados i suaves, ni reduzidos á tan cómoda igualdad, como en éste, los de nuestras Lenguas vulgares de Europa. (pág. 265)

Tampoco tratan nada las Artes Poéticas del verso de 5 sílabas, ó Adonico, ni de los de 9 i 10 sílabas, qe son mui zélebres i usados en Villanzicos i Cantares; ni de las Seguidillas, habiendo-las ántes mui usadas, aunge no tanto como en estos veinte años, de qe me admiro mucho de tal descuido. Yo, pues, con la mayor claridad i brevedad posible cumpliré esta falta por lo qe toca á la Gramatica Espanola qe escrivo. (pág. 265)

Los jéneros de versos qe hasta agora cono zemos i usamos son nueve, desde 4 sílabas hasta 12. Verso de 4 sílabas, qe llaman pie gebrado. Verso de 5 sílabas, qe en Griego i Latin es Adónico. Verso de 6 silabas, de redondilla menor. Verso de 7 sílabas, menor, de Lira i Canzion. Verso de 8 sílabas de redondilla mayor, qe llaman de Arte-real, i son las Redondillas naturâles de España. Verso de 9 sílabas, qe se halla i usa en coplillas de cantares. Verso de 10 sílabas, qe tambien se usa en cabezas de Villanzicos i cantares. Versos de II sílabas, heroico, de octava rima i soneto. I verso de 12 sílabas de arte mayor. (pág. 265)

Á éstos se añade el esdrújulo, qe lleva una sílaba mas qe el ordinario, al cabo en el corto, i en el largo de Lira i Canzion, qe ella i la prezedente valen por una. (pág. 266)

Toda esta diversidad de versos anda i se mide con solos dos pies ó artejos qe se parten como la coyuntura, el uno de dos sílabas, el otro de tres. (pág. 266)

El disílabo siempre tiene alta la primera con el azento, i baja i llana la segunda, i podemos-le llamar spondio i trojaio, usando los nombres Griegos qe pasaron al Latin corrutos. El pie trisílabo unas vezes tiene alta la primera con el azento, i las dos bajas é iguales, i la podemos llamar dáctulo, como en Griego, porqe se pareze al dedo en un artejo largo i dos cortos. (pág. 266)

Otras vezes tiene alta la de en medio con el azento, i bajas la primera i postrera; i entonzes le llamarémos amfibrajo de un lado i otro breve, como flor de lis ó hoja de trévol. Al pie disílabo bien pudiéramos hazer-le iambo, de la primera baja, i la segunda alta para los versos qe acaban agudos con el azento en la última de Redondilla menor i de artemayor, en lugar del amfibrajo; mas no es menester acrezentar dotrina, cuando se puede escusar, como aqí se escusa con saber qe falta del fin la sílaba baja qe pide su número, en los qe acaban agudos, i qe la suple el azento; i por tanto, en las medidas pondré yo la señal del pie entero. (pág. 267)

Esta medida de los dos pies en la manera dicha, i qe mostrarémos, es mui bastante i cumplida para la claridad castellana qe buscamos, escarmentados del Latin, en ge demas de 12 pies simples componen otra gran copia, para tanta confusion, qe nunca se acaben bien de saber. (pág. 267)

Para hazer los versos i medir-los se ha de advertir qe tengan los azentos i pies en los lugares debidos qe diremos; porqe si nó, no será verso, aunqe tenga el número de versos competente, porde le faltará la igualdad de ridmo i conzento i armonía qe debe tener. I esto se consigue con la imitazion de buenos Poetas i versos. I para los pies no se ha de buscar qe sean de una dizion, porqe eso raras vezes aconteze, sino al conzento juntando sus sílabas de diversas palabras. (pág. 267)

Las figuras con qe señalo las altas i bajas de los pies, son estas: la alta, con una vírgula alta derecha para arriba; la baja i bajas, con una raya tendida i echada llana, porqe la figura represente la calidad de su sílaba. (pág. 268)

Disilabo Espondeo ó Corco, — Trisílabo Dáctailo, — —; Amfibrajo, — — Disílabo, Iambo —), para cuando el Amfibrajo pierde la última baja, si qeremos admitir-le. S DEL VERSO DE 4 SILABAS, QE LLAMAN PIE-QEBRADO. (pág. 268)

El pie-gebrado se compone de dos pies de á dos sílabas i de dos azentos, la l.a de cada pie alta con el azento, la 2.a baja i llana, qe pareze qe es medio de redondilla mayor. (pág. 268)

Este jénero de verso no se usa de por sí solo, sino acompañado con el de redondilla mayor de á 8 silabas, como en las Coplas de D. Jorje Manrige i otras antiguas. (pág. 268)

Si el verso entero prezedente acaba agudo en la última qedando-se en 7, el qebrado ha de tener 5 sílabas, entrando en la primera demas, qe suple por la baja última qe faltó en el de ántes, i por suya se ha de contar, i nó del qebrado. (pág. 268)

Puede en los mas jéneros de versos faltar la última baja, i qedar la penúltima aguda por última supliendo por pie disílabo por la fuerza de su azento, i por amfibrajo cortado de la última baja. I esto suzede tambien en el pie gebrado, qedando en tres sílabas acabando agudo. Puede ansí-mesmo el pie qebrado tener 5 sílabas, si comienza en vocal, i el prezedente acabó en vocal baja; porqe de las dos vocales se haze sinalefa, i se ha de dar por perdida la del qebrado. Por esto se deja entender qe el pie qebrado se podía juntar con el mayor, i hazer ámbos un verso de doze sílabas. De lo dicho serán ejemplo estos versos de D. Jorje: (pág. 269)

Recuerde el alma dormida, Avive el seso, i despierte Cóntemplando.—— Cuán presto se va el plazer, Cómo despues de acabado Dá dolór.—— Mas qe duró lo qe vió, Pues qe todo ha de pasar Por tal manera.—— (pág. 269)

¡Oh juizio divinal! (pág. 270)

Cuando mas ardía el fuego, Echaste el agua.—I. (pág. 270)

Debe-se notar qe cuando el pie qebrado se haze de una sola dizion, entónzes la tal tiene dos azentos, uno en la primera sílaba, i otro en la terzera; porqe este jénero de verso, como consta de dos pies disílabos, pide azento en cada primera de pie, qe son altas por él. El de la primera es versal ó ridmico, i se debiere escrivir como en estos qebrados: (pág. 270)

Cóntemplándo. (pág. 270)

Del verso de 5 sílabas, i de las seguidillas.

ver la pág. 270

El verso de á 5 silabas se compone de dos pies i dos azentos, el 1.° de 3 sílabas, la primera alta i las dos bajas; el 2.° de dos, alta i baja, qe viene á ser al punto el Adónico Griego i Latino; con esta advertencia, qe nuestras sílabas bajas, aunge por la regla latina parezcan largas, se han de tener por breves, porqe acá no las alarga posizion, ni ser ditongos, ni sinalefas. (pág. 270)

Este verso de á 5, como el pie-qebrado, no se halla en Poesía de por sí solo, sino acompañado de verso mayor, de 6 i 7 silabas, de (pág. 270)

8, 9 i 10, en cabezas de cantares i villanzicos i coplillas sueltas i desiguales de número de versos i sílabas dellas, i en seguidillas, qe son las mas iguales i regulares, pero todos dulzes i suaves para cantar. Por el montezico sola Como iré! — Oe me fatigaba la sed. ¿Qe te pareze? — Qe será bonita, si creze. En andar menudito, Galan polido, En andar menudito Os han conozido. Emvia-me mi madre Por agua sola!— Mirad á qé hora. 1Qé tomillejo, Oé tomillar, Qé tomillejo ——— Tan malo de arrançar! Pajarillo, qe vas á la fuente, Bebe i vente.—— ¿Qé hazeis, zapatero mocoso? Señora, coso.— Qe si tiene sarna, La Leonor, 1 Qe si tiene sarna, Yo sarampion.——— (pág. 271)

Tambien nuestro Adónico, como el pie gebrado, puede entrar con una vocal mas, perdida al prinzipio, si el prezedente mayor comienza en vocal; porqe de las dos se haze sinalefa ó ditongo, i á la verdad, la vocal en qe comienza el Adónico perteneze al verso prezedente. Pues las Seguidillas nos dan tan buenos ejemplos de los Adónicos, i las Artes Poéticas se han olvidado dellas, como de las otras varias Coplillas sueltas, ó únicas, de Cantares i folias; será bien dar aqí entera razon dellas, pues tan bien lo mereze su eleganzia i agudeza, qe son aparejadas i dispuestas para cualqier mote i dicho sentenzioso i agudo, de burla, ó grave, aunqe en este tiempo se han usado mas en lo burlesco i picante, como tan acomodadas á la tonada i cantar alegre de bailes i danzas, i del pandero, i de la jente de la sequida i enamorada, rufianes i sus consortes, de qienes en particular nuevamente se les ha pegado el nombre á las seguidillas. I ellos se llaman de la seguida, i de la siga, de la vida seguida, i de la vida airada; porqe siguen su gusto i plazer i vida libre sin lei, i su furia, i siguen i corren las casas públicas, i aun porqe son seguidos i perseguidos de la Justizia. Pareze qe ántes se comprehendían en el nombre de folias con las otras coplillas sueltas qe no pasaban de 4 versillos, i las qe se qedaban en ménos, como cabezas de cantares. (pág. 272)

Son la Seguidillas poesía mui antigua, i tan manual i fázil, qe las compone la jente vulgar, i las canta, conqe me admiro de qe las olvidasen las Artes Poéticas; qizá como tan triviales, i qe no pasan de una copla, no repararon, ó no hizieron caso dellas, por donde en mi opinion cayeron en mui gran culpa, i ansí pareze qe qedaban olvidadas. (pág. 273)

Mas desde el año de 1600 á esta parte han revivido, i han sido tan usadas, i se han hecho con tanta eleganzia i primor, qe eszeden á los epigramas i dísticos en zeñir en dos versillos (en dos las escriben muchos) una mui graziosa i aguda sentenzia; i se les ha dado tanta perfezion, siguiendo siempre una comformidad, que pareze poesía nueva. (pág. 273)

Componen-se, pues, las Seguidillas de 4 versillos, el 1.° i 3.° mayores, de á 6 ó7 sílabas, sueltas, sin correspondenzia de consonanzia ó asonanzia, aunqe no es incomveniente acaso tener-la, como sea diferente de las dos qe la deben tener 2.° i 4.° menores, qe éstos siempre han de ser consonantes ó asonantes, é iguales adónicos de á 5 sílabas. (pág. 273)

Es ordinario el primero mayor ser de 6 sílabas, i el 3.° de 7, i alguna vez al contrario, i ámbos de á 6, i ansí-mesmo ser los dos ma yores de á 7, i estos tengo por los de mejor proporzion. (pág. 273)

Puede i suele el primer verso repetirse en terzero lugar. Algunas Seguidillas viejas trocaron la órden qe tienen los adónicos en 1.° lugar i 3.° sin consonanzia, i la tienen los mayores en 2.° Casi todos escriven las Seguidillas en dos versos, qe vienen á ser cada uno de onze á doze sílabas, i no van fuera de comodidad, como adviertan i entiendan qe en 6.a ó 7.a sílaba se han de partir, i acabar dizion, i seguirse luego los adónicos enteros de 5 sílabas. Yo tengo por cosa mas propia i clara escrivirlas en sus 4 versillos, con qe se conozen mejor sus qiebros i partizion. (pág. 274)

Pondré primero los ejemplos de las Seguidillas viejas qe se me ofrezen, para qe no entiendan qe es invenzion moderna, i despues las nuevas. (pág. 274)

Las medidas de los versos mayores de á 6 i 7 sílabas se pondrán en su lugar adelante. ¡Ai virje Maria Deis-me la mano,!—— Qe me voi á lo hondo, Voi-me ahogando.!—— De noche le mataron Al Caballero,—— (pág. 274)

La gala de Medina, La flor de Olmedo.1—— Estoi-me á la sombra I estoi sudando: (pág. 275)

¿Oé harán mis amores Oe andan segando?!——— Pon-te-me de cara, Oe te vea yo, I siqiera me hables, Sigiera no.— — ¡Arribita, arribita, Pesia mis males!— El de la saltambarca Con alamares.— Toda va de verde La mi galera;—— Toda va de verde, De dentro á fuera.- Por una morenita Corren un toro,!— — — Las garrochas de plata, Los clavos de oro.— Aires de mi tierra, Veni i llevad-me;— — Oe estoi en tierra ajena, No tengo á nadie.— ¡Mal haya la falda Del mi sombrero,——1— (pág. 275)

Oe me qita la vista De qien bien qiero.—— — Andá noramala agudo Marido mio, Andá noramala agudo . Oe andais dormido.! — Esta última tiene el primero de 8 repetido en terzero, i es de las verdaderas Foltas. Pongamos ahora Seguidillas modernas. Al espejo se toca La blanca niña, l Dando luz á la luna Donde se mira.— ¡Paso, bravos ojuelos, Valor del mundo! (pág. 276)

No echen mano voazedes De todo el suyo. (pág. 276)

No doi yo favores, A gien los parla, Porqe no los mereze Qien no los calla. Unos ojos negros Me han cautivado. ¡Qién dijera qe negros Cautivan blancos! Viento del Sotillo, Luna del Prado, (pág. 276)

Agua de Leganitos, Vino del Santo. (pág. 277)

Madre, los jigantones, Si bien los mira, Por donde otros la pierden Tienen la vista. (pág. 277)

Pues qe todos te llaman Niña de perlas, Ensartar-te qisiera No te me pierdas. Seguidillas me piden Estas mozuelas. (pág. 277)

¡Malas seguidillas Vengan sobre ellas! Entre yo i mi marido Valemos algo: (pág. 277)

Porqe yo soi blanca I él es cornado. (pág. 277)

Una grazia mui elegante se ha imventado en las Seguidillas, que es hazer eco en el terzer verso, sacando de la última dizion otra menor de otra sinificazion á propósito, ó disparando en lo qe no se esperaba. Como somos niñas, Somos traviesas; I por eso nos guardan, (¡Ardan!) (pág. 277)

Todas las dueñas. (pág. 277)

No se halla dueño Deste cautivo, Sino una fregata, (Gata) (pág. 278)

Qe dijo mio! (pág. 278)

Pues sabes qe en todo Verdad te digo, ¿Por qé no te comides, Mides conmigo? Miras poco, i robas Los corazones; I aunqe te retiras, (Tiras) (pág. 278)

Flechas de amores. A porfia se juntan Todas las damas, A porfia se juntan (Untan) (pág. 278)

Todas las caras. Para un entreaforro Niña te pido, Una vara de estopa Topa conmigo. (pág. 278)

No gerais, Señora, Ser homizida, Pues con vuestro remedio (Medio) (pág. 278)

Podeis dar vida. (pág. 278)

Para nuestro plato Gusto i vestidos, Hermanas hagamos (Gamos) (pág. 279)

Nuestros maridos. Tambien suelen añedir una consonanzia ó cola repetida tras ambos adónicos, ó en el 3.° añedir i repetir la palabra última disílaba en lugar de eco. (pág. 279)

Estos i semejantes floreos de fugas i repetiziones suelen tomar-se en los cantares para grazia i donaire. Alamillos verdes Del bello soto, No deis sombra á mi niña ((Nina!) (pág. 279)

Si va con otro. (pág. 279)

Alamitos del Prado, Si teneis lengua, No digais de mi vida (¡Vidat) (pág. 279)

Lo qe hai en ella. Hai tambien Seguidillas antiguas, i se hazen modernas con el azento en la última. Mas porqe aguda vale por dos, viene ya á ser verso senario de redondilla menor, i toda la copla Folia; aunqe algunos no tienen por Folia mas qe las qe disparan el 4.° verso; empero pasa ya las llaman seguidillas por lo poco qe se diferenzian de las otras. d Ansí-mesmo las hallo viejas con el 1.° i 3 ★7, 8 i 9; 1 2.° i 4.° de à 6 nó agudo, i aun faltas de un verso. A cojer amapolas, Madre, me perdí, Caras amapolas Fueron para mí. (pág. 279)

Aunqe soi morena, Yo blanca nazi: (pág. 280)

A guardar ganado Mi color perdi. (pág. 280)

Aunqe soi morenita un poco No se me da nada, Qe con el agua del alcanfor Me labo la cara. ¿Cuyas son galeras Qe andan por la mar? Del Rei D. Felipe, Rije-las D. Juan. Madre, la mi madre, Guardas me poneis; Qe si yo no me guardo, Mal me guardaréis. Mi carillo Minguillo ldo es al Lugare; (pág. 280)

No venirá está noche, Ni mañaná almorzare. Va-se todo el mundo Tras el liberal, Qe el bocado ajeno Siempre sabe mas. Van-se mis amores, Oieren-me dejar; Aunge soi morena No soi de olvidar. No canteis, el ruiseñor, Tan de mañana; Qe despertareis á qien duerme I amores ama. (pág. 281)

En doblones me escriba, Galan, su pasion; Qe es letra mas clara I entiendo mejor. Estando conmigo, Mi bien, suspirais; Esos son avisos De amor que me dais. Tú la tienes, Pedro, La borrica preñada; Juro á mí no tengo, Que vengo del arada. Pues qe me has abrasado, Da-me lo demas; (pág. 281)

Que no es misa de regien Qe dita la paz. (pág. 282)

Otros tienen por propias Folias las qe se componen de 4 versos iguales de á 8 sílabas, i las qe adrede disparan adefesios; mas, ¿porqé no lo han de ser las Coplas desiguales de 3 i 4 versos, de mas i ménos sílabas, dispuestas á cantar con guitarra, sonajas i pandero, qe hazen perfeto sentido, i andan solas? Llamen-las como qisieren. Pondré algunas mas con las dichas para acuerdo á las Artes Poéticas, de las coplas i metros de versos desiguales, i buena sentenzia i sonada. (pág. 282)

Una dama me mandó Oe sirviese, i no cansase; Que sirviendo alcanzaría Todo lo qe desease. (pág. 282)

Señora, desqe aqi entré, El corazon me han robado; La qe le hubiere tomado El suyo en trueco me dé. Soñaba yo ge tenía Alegre mi corazon; Mas á la fe, madre mia, Qe los sueños sueños son. Niña, de la saya blanca, I enzima la verde-escura, A los pies de la tu cama Me hagan la sepultura. (pág. 282)

Si qereis qe os enrame la puerta, Vida mia de mi corazon; Si qereis qe os enrame la puerta, Vuestros amores mios son. Soi toquera I vendo tocas, I tengo mi cofre Donde las otras. (pág. 283)

Qe por vos, la mi señora, La cara de plata, Correré yo mi caballo A la trápala-trapa. El tu amor, Juanilla, No le verás mas; Molinero le dejo En los molinos de Orgaz. Qe no me los ame nadie A los mis amores, jeht; Qe no me los ame nadie, Qe yo me los amaré. Molinillo, ¿Por qé no mueles? Porqe me beben El agua los bueyes. Molinero sois, Amor, I sois moledor. (pág. 283)

Marido, busca otra renta, Qe vale cara la cornamenta. (pág. 283)

Soi togera, i vendo tocas, I tengo mi cofre donde las otras. Molinillo, ¿por qé no mueles? (pág. 284)

Porque me beben el agua los bueyes. Niña del color qebrado, Ó tienes amor, ó comes barro. (pág. 284)

Niña, del sayo vagero, ¿Qé teneis qe tomás azero? (pág. 284)

Caracoles habeis comido, I mal os han hecho; Menester os habeis de sangrar De la vena del pecho. (pág. 284)

Del versó de 6 sílabas de redondilla menor.

ver la pág. 284

El verso de 6 sílabas, qe es el de Redondilla menor, acomodado á Cantares i Sequidillas i Folías i á manera de Romanzes, se parte en dos pies i dos azentos, la de en medio de cada pie alta, qe vienen á ser la 2.a i la 5.a, i las otras 1.a i postrera de cada pie bajas. Si las palabras tienen su azento en los dos dichos lugares, es el verso mas descansado i agradable; i si no le tienen allí, la naturaleza deste verso se le da en su armonía, cantando se, ó diziendo-se con su sonsonete, escureziendose el suyo qe está en otra sílaba. I por tanto, aunge algunos parezcan ser partidos en 3 pies de á 2 sílabas, alta i baja, con tres azentos, con todo eso tázitamente se vienen á comformar con la propia partizion de dos pies trisílabos. (pág. 284)

Puede en este jénero de versos faltar la última sílaba, qedando-se en la 5.a aguda, por valer con su azento por dos. Sean ejemplo estos prinzipios de D.n Luis. i los qe van tras ellos. La moza gallega——— Qe está en la posada, Subiendo maletas, Midiendo zebada. (pág. 285)

Hermana Marica, Mañana qe es fiesta, No irás tú á labrar, Ni yo iré á la Escuela. Han-me dicho, hermanas, Oe teneis cosqillas, Por ver al de hizo A Hermana Maria. (pág. 285)

Dejó-me mi padre Llenó de amargúra, Niñó delicado, Pobré i sin ventura. (pág. 285)

El criado antiguo Qe antés me servía, Si por mi pasaba No me conozía. (pág. 286)

¿Por qé lloras, moro? Porqe nazí, lloro. (pág. 286)

¿Por qé lloras, di? Lloro porqe nazí. (pág. 286)

Este verso postrero Lloro porqe nazí, entró con una sílaba mas por la baja última qe faltó en el de ántes, i como por suya ha de contar: (pág. 286)

¿Por qé lloras, di?—Llo ro porqe nazí. (pág. 286)

aunqe los tres versillos son capazes de partirse en tres pies de á dos, i el postrero en dos de á dos, i uno de tres por acabar agudo. S DEL VERSO DE Á 7 SÍLABAS. El verso de á 7 sílabas se compone de 3 pies i 3 azentos, el un pie de 3 sílabas, los dos de á 2. (— Nunca se hallan de por sí solos, sino acompañados con los de á onze. Nunca pierden la última sílaba baja, i ansí no acaban agudos, como los otros metros. (pág. 286)

Del verso de á 8 sílabas de redondilla menor.

ver la pág. 287

Se compone de 4 pies de á 2 sílabas, alta i baja, i de 4 azentos en la 7.a, 5.a 3.a i 1.a Tambien se compone de 3 pies i 3 azentos, los dos primeros pies de á 3 sílabas, i el 3.° de dos (—) (pág. 287)

Ha-se de notar qe de los tres ó cuatro azentos del verso, siempre el siguiente es el más alto i sonante qe el pasado, i el último mas qe todos, como la voz va corriendo, i pára allí. Lo mesmo es en todos los jéneros de versos. S DEL VERSO DE A 9 SÍLABAS. (pág. 287)

Se compone de 4 pies i 4 azentos, los 3 pies de á dos sílabas, alta i baja, el uno de 3 sílabas, alta la l.a mas de ordinario, la 2.a menos vezes. (pág. 287)

En este jénero de verso no hallo escrita ninguna poesía en Canzioneros, ni hecha menzion dél en las Artes Poéticas. (pág. 287)

Estos mis cabellicos, madre,—— — Dos á dos me los lleva el aire. Si no fuere en esta barqeta, Iré en esotra de se fleta. (pág. 287)

Virgo la llevas i con leche;—— — ¡Plega á Dios qe te aproveche.) — — Débajó del verde alamillo — Mi dulze Amor se durmió. — ——— ¡Ai mi Dios, i qien llegara, I le preguntara Oé sueño soñó? (pág. 288)

Descompuestos vayan algunos: ¡Virgo la llevas) — — I con leche, Plega á Dios Qe te aproveche.— — — S DEL VERSO DE A I0 SÍLABAS. El de la capa i el de la cuera.— I el de la caperuza montera. Esa caperuzita del Fraile Ponte-la tú, qe á mí no mi cabe, Agujita, ¿qé saber hazer? Apulazar i sobrecoser. Ponte-la tú la gorra del Fraile, Ponte-la tú, qe á mi no me cabe. —— — Si qereis qe os enrame la puerta Vida mia de mi corazon; Si qereis qe os enrame la puerta Vuestros ámores mios son. — (pág. 288)

Del verso de á ii silabas.

ver la pág. 289

El verso de á II sílabas i heroico, de qe se componen las octavas-rimas i sonetos i versosuelto i ovillejo i terzetos, se haze i compone de 5 pies i 5 azentos, qe es de 5 altas i 6 bajas, los á pies de á 2 sílabas alta i baja, el uno de á 3, una alta i dos bajas. (pág. 289)

La alta deste de 3 es la l.a ó 2.a; su lugar es el 1.° ó 2.° En el 1.er lugar es mas ordinario tener-la de en medio alta, i la l.a i postrera bajas. En 2.° lugar qedando un disílabo por primero, ha de tener siempre la primera alta, i las dos su 2.a i 3.a bajas, qe vienen á ser 4.a i 5.a del verso las dos bajas del pie trisílabo. (pág. 289)

De ahí adelante han de ser los 3 pies restantes de á 2 sílabas, qe pareze se añaden i edifican sobre el de á 7. (pág. 289)

I cuando el 1.° fuere de á 3, los restantes de á 2 serán 4. (pág. 289)

Ha-se de advertir qe en la parte qe el verso pide su azento, le tenga la dizion prinzipalmente en la diez, octava i sesta, mas si en la 8.a i 6.a i aun en las demás hasta la 1.a no le tienen de suyo, ya por ser monosílabas flacas, como los Artículos i otras, ya por ser de 4 ó (pág. 289)

5 sílabas, como aconteze, el conzento del verso se la da, i las levanta en tales lugares. S DEL VERSO DE A 12 SILABAS. (pág. 290)

El verso de á 12 sílabas qe llaman de artemayor, i era el heroico i grave, se compone de 4 pies i 4 azentos, cada pie de 3 silabas con la de enmedio, alta por el azento, i bajas la l.a i postrera. Por manera qe entre azento i azento vienen á qedar dos bajas, i los 4 azentos se colocan en las sílabas onze, otava, ginta i segunda. Admite este jénero de verso esta variedad, qe puede faltar la l.a sílaba baja del primer pie, i qedar de á onze sílabas, i el l.er pie de dos con el azento en la I.a del pie i del verso, i entónzes los azentos se retraen á la diez, á la 7.a, 4.a i 1.a, lo cual aconteze en todos los versos qe comienzan con el azento en la 1.a Puede ansímesmo faltar la última sílaba baja del postrer pie i del verso acabando agudo en la onze, porqe el azento la suple. (pág. 290)

I cuando se parte por medio (qe no siempre se parte en dizion cumplida por la 6.a, sino por dizion cortada), i se compone de dos versos partidos de redondilla menor, qe el l.° acaba en agudo en la ô.a, puede faltar i falta la sí laba 6.a qe faltó al pie, i qedar-se en onze, ó en diez, si ambos versillos son agudos. I alguna vez puede suzeder qedar-se el primer versillo en 4 sílabas faltando la l.a baja del 1.er pie, como arriba qeda dicho, i la 6.a baja, qedando-se en la 5.a agudo, qe ya vendría á ser 4.a I si el 2.° versillo fuese agudo, qedaría todo el verso en nueve sílabas; mas es caso raro, i ménos bueno. (pág. 290)

I si faltara la l.a baja del segundo versillo, qedará en ocho. Mas no se me ha ofrezido ejemplo dello, qe fuera mas duro. (pág. 291)

Empero de cualqier destas maneras qe sean, se han de juzgar todos por de á 12, porqe tienen su valor, por causa qe la larga del azento con su fuerza suple por la prócsima baja en prinzipio i fin del verso, i la 2.a de en medio. Cantar viejo: (pág. 291)

— — —- — —— Arremangué-me, i hize colada; — No hai tal andar, como andar remangada. (pág. 291)

Del verso esdrújulo.

ver la pág. 292

El verso Esdrújulo, ó resvaladizo, se usa en las Liras i canziones, i se haze añidiendo una sílaba baja al de á 7, i al de á II en el fin; de manera qe el azento qede en la antepenúltima en el lugar qe se estaba con dos bajas despues, tan corridas i arrebatadas, qe en cuanto á la medida es lo mesmo qe antes, qe no se cuentan las dos mas de por una, aunqe el de 7 parezea qe tiene 8 sílabas, i el de I1 tener 12; porqe las dos últimas bajas no se han de reputar, como digo, por mas qe una, por la lijereza con ge corren. (pág. 292)

Aviso de la imitazion de los versos latinos.

ver la pág. 292

En estas diez ú onze diferenzias de versos i número de sílabas pareze qe se incluyen todos los posibles, i qe á ellos se pueden reduzir todos los Griegos i Latinos i de otras Lenguas, á lo ménos los mas bien sonoros, unos porqe son del mesmo número, otros qe son mayores, porqe son compuestos de dos peueños nuestros i partibles en ellos, i si ansí no se ajustaren, nunca serán acá buenos versos. (pág. 292)

El-Safico hendecasúlabo, claro está qe es el nuestro de otava i soneto. (pág. 293)

El hendecasúlabo, qe es compuesto de dos de á 8 de redondilla mayor. (pág. 293)

Lrel Adónico, qe es el mesmo nuestro de á 5 tan usado en Cantares i en Seguidillas. No giero ahora discurrir por mas, porqe se regería hazer dello tratado aparte. (pág. 293)

Solo qiero i pretendo dar aqí órden i aviso á los curiosos, i abrir camino de cómo han de reduzir la largueza de los versos Latinos á los menores de qe se componen, i tanta diversidad de nombres qe les dieron, tomados de sus autores, á mas clara brevedad; porqe es tanta su multitud inútil, ge me atrevo por ella á dezir qe la Métrica ó Ridmica Latina tiene i es mucha antigualla i vejez; i si ahora durara la República i Lengua Romana, qedara esto fuera de duda, porqe se hubieran acomodado al uso presente, i tuvieran ellos mesmos por viejo el antiguo. (pág. 293)

Las Artes Poéticas qieren i dizen qe podemos en Castellano imitar i hazer los versos Latinos, i pareze-me mui duro oservando las reglas de sus largas i breves, i sus azentos i pies, i cosa mui sin fruto, por la propiedad particular qe cada Lengua tiene, i porqe sus breves de antepenúltima tienen á vezes azento i la penúltima breve, siendo las diziones disí abas, i acá de fuerza son largas por el azento qe las levanta. (pág. 293)

I ansí digo yo qe hagamos lo contrario: ge procuremos reduzir los versos Latinos á los nuestros en cuanto fuere posible, i se guardare decoro, i conviniera el conzento, considerando su composizion, i deshaziendo-la en los componentes, como lo demostraré claro en estos e trae Renjifo por ejemplo de imitazion Latina: (pág. 294)

Trapala, trisca, brega, grita, barahunda, chacota; Hunde se la casa: toda la jente clama. Este qe da por distijo de hecsametro i pentametro, ni es verso Latino ni Castellano, porqe el 1.° no consta, ni el 2.° tampoco, si no es qe abrevia las sílabas de los azentos, de es error manifiesto, porqe son largas de fuerza. Los otros qe trae por saficos i adónicos, no comforman bien con el número, i son mejor reduzibles á los nuestros de á 5 i 6 i 7 sílabas de la manera siguiente, como el autor los escrive. Venga en buen hora, en buen hora venga Gloria tan alta qe á la España honra, Como se honra con el Sol el Zielo Lleno de estrellas. (pág. 294)

Estos tienen buen sonido, porqe se compo nen de versos menores constantes, aunge algunos son durillos, porqe trasladan el azento. Venga en buen hora, — En hora buena venga,— — — Gloria tan alta -— — Oe á la España honra,—— Como se honra - ---- - Con el Sol el Zielo —— — Lleno de estrellas. (pág. 294)

Desta manera los de Virjilio i otros se pueden reduzir, i aunge pareze qe será trabajo escusado, servirá empero de saber el poco misterio qe tienen los versos tan largos, i de comfirmar tal uso por vejez. Demas ge les falta la grazia de consonanzia ó asonanzia qe tan bien pareze. (pág. 295)

Pueden-se partir qitando el adónico del fin, viendo lo qe qeda, ó ansí: (pág. 295)

Arma virumge cano (Verso de á 7.) Trojae qi primus ab oris (De à 8.) Italiam fato profugus (De à 7 esdrújulo.) Lavinage venit (De à 6.) (pág. 295)

Littora, multum ille, et (De à 8.) Terris jactatus et alto (Le à 8.) Vi Superùm (De à 5 por ser agudo.) (pág. 295)

Saevae memorem lunonis ob iram (De à 11.) (pág. 295)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. El Arte grande de Gonzalo Correas (1626), la edición y el prólogo del conde de la Viñaza (1903) y su portada, y la Ortografía kastellana de Correas (1630), son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 06/11/2026 19:20.