Parte tercera: Ortografía

Texto leído por máquina (OCR) y troceado por reglas: no es una edición crítica. Medido contra seis trozos copiados a mano en la imagen, se equivoca en un 0,96 % de las letras. La ortografía es la del libro, y no se corrige: vozes, hai, hoi, mui, sinó, ántes, segun, las agudas en consonante sin tilde (preposicion, razon) y la tilde que Salvá pone a los ejemplos para señalar dónde va el acento (cortaplúmas, guardajóyas). Lo leyó la Kraken, con las tildes y eñes que ve la Tesseract en la misma palabra. Las notas al pie del libro van sangradas; donde no se pudieron apartar, van pegadas al texto. Cada párrafo dice su página; las que el libro no numera (los preliminares, el índice), la hoja del escaneo. Cómo está hecho.

Los capítulos

Al principio

ver la pág. 366

SERIA de desear que no hubiese mas reglas para la ortografía que la pronunciacion. Aunqué nuestra escritura no sea enteramente perfecta, puede sin temor asegurarse, que ninguna de las lenguas vivas, inclusa la italiana, nos lleva ventajas en esta parte. Porqué es la primera regla del ortografla castellana, segun sienta el docto Lebrija, que así tenemos de escribir como pronunciamos, e pronunciar como escribimos. Nos desviamos pues diariamente de la etimología ajustándonos á la pronunciacion, y vamos como de camino para conseguir este objeto. Las reglas de nuestra ortografía no pueden tener por lo mismo el carácter de permanentes y estables, sinó el de transitorias. En la carrera que llevamos, quieren los unos que se proceda poco á poco, miéntras otros prefieren llegar de un golpe al fin de la jornada. Yo pienso que conviene caminar con alguna pausa, porqué á las mismas personas ilustradas desagradan y repugnan las grandes novedades ortográficas; y si se adoptasen muchas á la vez, inutilizaríamos cuantos libros hai impresos, ó sujetaríamos á todo el mundo á que aprendiese dos ó tres sistemas de ortografia; y ya vemos cuán difícil es que se sepa uno medianamente bien. (pág. 366)

Por tanto consideraré la ortografía española cual se usa al presente en las ediciones mas correctas, advirtiendo las variaciones que desde 1808 se han introducido, para que se lean sin embarazo los libros impresos ántes de aquella época; y notando por fin las novedades que reclama la simplificacion de la escritura, por ser las que ménos chocarían á los lectores; inconveniente, el principal, si ya no el unico, para que se ejecuten de un golpe todas las reformas. Segun se halla hoi nuestra ortografia, es todavía necesario recurrir al origen de las vozes y al uso de los que escriben correctamente, segun lo har ver al esplicar los casos en que se emplea cada una de las LETRAS DEL ALFABETO QUE PUEDEN OFRECER ALGUNA DIFICULTAD. (pág. 366)

B—V Aunqué en algunas provincias suenan diferentemente estas dos letras, y las personas doctas procuran distinguirlas, son en lo general confundidas, pronunciándose ambas como la b; de modo que el verdadero sonido de la e está casi olvidado. Por esto no solo conservan la b las palabras que la tienen en su origen, e. g. Deber, haber, prohibir; las terminaciones del coexistente de indicativo de la primera conjugacion, colmaba, daba; y las partículas ab, ob y sub, cuando se hallan en las dicciones compuestas; sinó que la toman todas las de origen dudoso ú desconocido, (ménos aleve, atreverse, viga, vihuela y algunas otras) y el uso la ha introducido tambien en unas pocas que indudablemente debían escribirse con « atendida su etimologia; tales son Abogado, basto por rústico ó grosero, barrer, berrueco, buitre, etc. El numero de las últimas es sin embargo mui corto, por ser regla general, que solo se escriben con « las palabras que la tienen en su orígen, y los nombres acabados en ava, ave, avo, iva, ico y sus derivados; habiéndola recobrado por esta razon muchas que ántes se escribían con b, como verruga, volar, volver. Se escribe tambien la « despues de las sílabas an, en, in, on, un, v. g. envidia, invocar, convidar, y la b tras las sílabas am, em, im, om, um, e. g. ámbito, embudo. — No me acuerdo de que se halle nunca la b ántes del diptongo tu, ni la o ántes del diptongo ui : escribimos efectivamente buido y viudo. (pág. 367)

En castellano, como en latin, no puede preceder la « á las líquidas l, r, para formar sílaba con la vocal siguiente, sinó que ha de usarse la b por precision, v. g. blando, bronce. (pág. 368)

Muchas vozes latinas que tienen p, la convierten en b al pasar á nuestra lengua; así caber de capere, cabeza de caput, saber de sapere, víbora de vipera. La ó se omite ahora en muchos casos en que la SIgue la s, escribiéndose y pronunciándose oscuro, ostentar, sustancia, sustituir, que es en efecto mas suave que obscuro, obstentar, substancia, substituir. La retenemos sin embargo en la pronunciacion y escritura de obsceno, obstar, obstinarse, obstruir, y todos sus derivados; cuando al obs sigue una vocal, como en obsequio, observar; y en todos los compuestos de la partícula abs, e. g. abstener, abstracto. C-Z La c no puede confundirse con ninguna otra consonante, puesta delante de las vocales a, o, u : canto, cola, curso; pero como delante de la e y la i tiene el mismo sonido que la z, es necesario consultar los buenos Diccionarios y las ediciones correctas, para saber cual de estas dos letras tiene cabida en cada voz. Para mi propósito basta observar, que se conserva la letra del orígen en las que lo tienen conocido, v. g. Cena, César, zéfiro, (aunqué la Academia escribe cefiro) zelo, Zenon; que conviene conservar la z en todas las dicciones que la llevan en su raiz ó en el singular, puesto que debe propenderse á que vaya quedando esta letra esclusivamente para su sonido, y que así es mas acertado escribir Cruzes, pezes, vozear, arcabuzero, infelize, felizidad, felizitar, hechizero, mozero, ya que vienen de cruz, pez, voz, arcabuz, hechizo y moza; y que la c suple á la t latina que precede á dos vocales, segun se nota en gracia, oracion y tercero, que vienen de gratia, oratio y tertius. (pág. 368)

La « con una virgulilla bajo en esta forma (c.), espresaba en las ediciones de cien años atras lo que la z ó la c ántes de e y de i, y tenía el nombre propio de zedilla: Caragoça, esto es, Zaragoza. (pág. 369)

G-J Tampoco hai equivocacion respecto de la g ántes de las vocales a, o, u; mas si en los casos en que la sigue una e ó una i, por tener entonces igual sonido que la j. Es regla general emplear estas dos consonantes con arreglo á lo que pide la etimología de las vozes, v. g. Coger, gigante, Jesus, religion, y así no cabe duda en que debe escribirse majestad, viniendo de majestas. Parece tambien lo mas natural inclinarnos á la j, cuando reemplaza esta pronunciacion gutural á una letra diversa de la g ó la j, v. g. ajeno que viene de alienus, dije de dixi, heregla de haeresis, monje de monachus, mujer de mulier y vejiga de cesica; siempre que no es bien claro el orígen de los nombres, como en alfanje, forajido, gorjeo, granjear, mojicon, mojigato; y aun la Academia, que en su ultimo Diccionario está sumamente varia en la escritura de los nombres que preceden, se ha decidido á escribir constantemente con j todos los acabados en aje y sus derivados, cuales son boscaje, carruaje, carruejero, pasaje, pasajero etc. Estos principios he seguido en la presente Gramática; pero he puesto sugeto por persona, para distinguirlo de sujeto, participio pasivo del verbo sujetar, Aunqué la sencillez de la ortografía pide que la z y la j queden esclusivamente para todos los casos en que ocurre su pronunciacion, á fin de evitar el grande inconveniente de que tengan que saberse las lenguas de que traen su origen nuestras dicciones; será bueno conservar todavía la c y la g en las que tienen estas letras en la lengua latina; y ahora y siempre miraré como sumamente arriesgado adoptar semejante novedad en los nombres propios, porqué no hai mejor fundamento para escribir Jenofonte, Virjilio que Zizeron, Chesarotí, Ruso, Saquespir, Smiz, Volter, con lo cual llegaríamos á desconocer algunos de estos nombres. Pero caso que los doctos no desestimen mi opinion, será menester reproducir el acento circunflejo ú otro distintivo, para manifestar que la y hiere como j á la vocal siguiente en Xenofonte, y que la ch equivale á la qu en Chersoneso, Chio y los demas nombres propios tomados del latin, que al presente escribimos Quersoneso, Quio. (pág. 369)

H Conservamos esta letra en casi (*) todas las vozes que la tienen en su origen, v. g. hora, hostía; en las tomadas del griego, si llevan en esta lengua el espíritu áspero ó fuerte, e. g. hemistiquio, homogéneo; en las que ha desaparecido la f que tenían en la lengua de que se derivan, como hacer de facere, hijo de filius, horno de furnus ó fornaz; y á vezes la ponemos sin mas objeto que separar las vocales que pudieran formar diptongo de otra manera, como ahi. (pág. 370)

Es cierto que no existe otra letra tan inútil en nuestro abecedario, pues en ninguna provincia de España se la pronuncia poco ni mucho, si se esceptúan las Andalucías y ciertas partes de Estremadura, donde suena casi como una j. En la lengua general castella He puesto cierta restriccion á la regla general, porqué na han quedado algunos vestigios de esta pronunciacion, y por esto decimos haca ó jaca indistintamente. El único caso en que se percibe, quizá en todas las lenguas, la aspiracion, es en las sílabas que empiezan por el diptongo ue, en las cuales se ha de pintar por tanto la h, bien esten al principio ó en medio de la diccion, v. g. huebra, hueco, huérfano, pihuelas, oihuela. Omitimos la h en úeste y sus compuestos iesnorïeste, ues-sudueste, porqué en estas dicciones no forman diptongo las dos vocales, y así suele mudarse la u en o, escribiéndose oeste, oesnorieste, oes-suduieste. Tambien llevan h las sílabas que comienzan por el diptongo ie, como hiel, hiena, adhiero, enhiesto. Algunos en principio de diccion omiten la h y convierten la i en y, pues no es raro ver yelo ó hielo, yerba ó hierba: el Diccionario de la Academia pone con hi la primera voz, y con ye la segunda. Aunqué hallo en el mismo hiedra, yo prefiero escribir yedra. Percíbese bastante la aspiracion en las interjecciones ah, haha, oh, y acaso convendría hacerla oir suavemente al leer las composiciones de los poetas andaluzes, que no olvidando la pronunciacion de su pais, dejan de cometer muchas vezes la sinalefa, si empieza por h la diccion que sigue á la terminada por vocal. Véanse dos ejemplos de esto en la primera estrofa de la Profecía del Tajo del Mtro. Fr. Luis de Leon; Folgaba el rei Rodrigo Con la hermosa Caba en la ribera Del Tajo sin testigo; El pecho sacó fuera El rio, y le habló de esta manera. (pág. 370)

la omitimos en armonta, arpa, arpía, asta, eléboro, España, español, subasta, y unas pocas mas, no obstante que vienen de harmonia, harpa, harpya, helleborus, Hispania, hispanus y sub hasta.— La Academia en su Diccionario pone á hexametro con h y sin ella. (nota al pie, pág. 370)

I-Y La i es letra vocal, así como la y pertenece á las consonantes. Esto no obstante la Academia usa de la y en los diptongos cuya última vocal es la i, si se ha llan en fin de diccion, y escribe reina y rey, sois y soy, fuiste y muy, por mas que la pronunciacion sea una misma tanto en el remate como en el medio de la palabra. Á mi me ha parecido que podía darse un paso mas para simplificar la ortografía, poniendo tambien la ; al fin de las dicciones estoi, hoi, mui, convoi, lei etc., si bien he retenido la y para estos mismos nombres en el plural, convoyes, leyes, porqué sería ridículo al presente, y acaso lo será siempre, escribir convoies, letes, puesto que colocada esta letra entre dos vocales, hiere á la segunda, ó lo que es lo mismo, se le da la fuerza de y, no pudiendo por este motivo silabearse concoi-es, lei-es. Por igual razon vmnos en la pág. 64, que la toman algunos verbos en lugar de la i de su raiz; y puede establecerse por regla general, que jamas se encuentra la : en medio de dos vocales, ni tampoco al principio de diccion, siguiéndose la e, sinó la y.—Donde hace evidentemente esta última letra las vezes de vocal, es cuando se emplea como conjuncion, v. g. El padre y los hijos; y en lo manuscrito al principio de cláusula en los nombres propios, porqué siempre ocupa el lugar de la i mayúscula, v. g. Yntentó S. Ygnacio etc., que en lo impreso será, Intento S. Ignacio etc. (pág. 371)

K—W Estas dos letras no pertenecen realmente al alfabeto español, pues solo se usan en algunas vozes estranas, ó para los nombres de algunos de los reyes godos, que hubo en España, como Wamba, Witíza, Liva; y aun algunos escriben Vamba, Vitiza, Liuva. M—N Por mas que la m suene de un modo algo parecido á la n ántes de la b y la p, y aunqué sea poco conforme á la índole del castellano que termine ninguna si laba por aquella consonante dura; retenemos en esta parte la ortografía latina, que no permite colocar la n ántes de la b ni de la p, v. g. temblar, comprar. Algo hemos empezado á desviarnos de la etimología, omitiendo la n en los compuestos de la partícula trans, pues hoi preferimos escribir traspasar, trasportar. La Academia conserva todavía la n duplicada en algunas vozes que la llevan en latin, como Ínnumerable, perenne, innovar, innegable, y tambien en connivencia, connubial; pero creo que sería mas análogo á nuestro modo de pronunciar el no duplicarla, pues solo se oye Inegable, inovar, inumerable, perene, conivencia etc. No así en ennegrecer, ennoblecer, sinnumero, donde claramente percibimos las dos nn, lo mismo que en todas las personas de los verbos terminadas por n, si se les agrega el afijo nos, v. g. dirannos, veriannos, P Esta letra no principia silaba con otras consonantes que la l ó la r, v. g. plato, prado. De consiguiente la omitimos en ncumatica, salmo, seudo, que se escribían pocos años hace pneumatica, psalmo, pseudo. QU No se hallan juntas al presente estas dos letras mas que en las combinaciones que, qui, en las cuales es líquida ó no suena la u, como le sucede tambien en las combinaciones gue, gui. Ejemplos; quejoso, quintar, guedeja, guijo. (pág. 372)

R Esta consonante es suave, (en cuyo caso le dan algunos el nombre de ere) cuando finaliza diccion, ó cuando está entre vocales, cuyas dos circunstancias reúne el verbo arar. Tambien lo es, si se halla despues de alguna consonante con la que forma sílaba, unida á la vocal siguiente, v. g. brotar, drama, franco, opreso. Es por el contrario fuerte, como la rr ó r doble, ya cuando principia diccion, v. g. rico, roble; ya si se halla en medio de la palabra y está precedida de una l, una n ó una s, porqué entónces estas letras finalizan la sílaba anterior y la r principia la siguiente, e. g. alrota, Enrique, Israel; ya finalmente siempre que la voz se compone de dos, ó de las partículas ab, contra, entre, ex, ob, pre, pro, sobre y sub y de otra diccion, si empieza la segunda por r, como abrogar, contrarestar, entrerenglonar, maniroto, obrepcion, prerogativa, prorateo, prorogar, subrepcion, subrogar, ciret. Esceptúase bancarrota en que se duplica la r, no obstante que se compone de banca y rota. Pero si en la composicion de la palabra entra alguna otra partícula, hai que duplicar la r donde se pronuncia fuerte; por lo que escribimos derogar y derrabar, erogar y erradicar, Falta en la realidad un signo á la ortografía castellana para espresar los dos sonidos ó articulaciones de la r, miéntras le sobrarían otros, si quisiéramos ajustar estrictamente la escritura á la pronunciacion. Esta letra representaba en lo antiguo dos sonidos, á saber, el de la j y el doble de cs ó gs, de donde ha venido el que pronunciemos anejo ó anexo, trasfijo ó trasfixo; que algunos llamen circunflexo el acento circunflejo, y que el verbo relajar haya perdido la última radical de su simple laxar. Mas al presente se conserva solo en las dicciones en que suena doble, v. g. exasperar, exótico; y se convierte ordinariamente en s, para suavizar la pronunciacion, si la sigue una consonante, como en esperimentar, estranjero, sesto; aunqué el uso no es todavía constante en este punto, y todos escriben aun exdiputado, exprior, etc. Exsangüe no puede dejar de escribirse así, á no pronunciarse esangiie.—La h por de contado se reputa como si no existiese en la palabra, y por tanto nadie escribe eshalar, eshibir, sinó exhalar, exhibir. Todavía conservan algunos la x al fin de las vozes con el sonido de j, e. g. box, relox; si bien parece preferible escribir boj, reloj, guardando la y final para las dicciones, en que esta letra, ó mas bien nexo, tiene su sonido doble, como en fénix, flux, Pólux. —Á carcaz lo pronuncian unos con x, y otros con j. Cualquiera que coteje las buenas ediciones que ahora salen á luz, con lo que se halla practicado en las de fines del siglo último, y aun en muchas de los primeros años de este, advertirá que las mas notables variaciones son las siguientes: 12 Que empleamos la g la j en muchas vozes que ántes se escribían con x, como dijo, jarabe, jícara en lugar de dixo, xarabe, xicara. 23 Que no teniendo ahora la y mas sonido que el doble de cs, á lo ménos en medio de las dicciones, es ya inútil la capucha ó acento circunflejo, que puesto sobre la vocal siguiente á la y, denotaba ántes que no tenía el sonido gutural de la /; de modo que si entónces era preciso escribir exigir, exornar, hexámetro, basta en el sistema actual poner exigir, exornar, hexámetro. 32 Como la c suple al presente á la q, siempre que suena la u que la sigue, y escribimos cuando, cuociente lo que nuestros padres quando, quociente; es ya inútil el distintivo de los puntos diacríticos que colocaban ellos sobre la u, si no se liquidaba y precedía á la e, para decir eloquente, por ejemplo, en que no cabe ya equivocacion escribiendo elocuente. 43 Ha desaparecido enteramente la h despues de la cy la t en las palabras tomadas del griego, v. g. choro, Chrysóstomo, mathemáticas, theología, y con mucha mas razon, por lo que respecta á la sencillez, la ph, que espresamos con la f, ahorrándonos así dos letras en filosofía.—La h se conserva sin sonar des (pág. 373)

Á estas novedades ha añadido la Academia en la ultituir la j á la g en muchas dicciones, con el designio gutural. En los preceptos que anteceden, y en el sispliar algo esta máxima, y la otra que dimana del misá poco de las vozes en que usurpa el sonido de la z. vez, he respetado aun el orígen de las palabras, no obstante que basta dicha escepcion, para que esta parte de nuestra ortografía quede fuera del alcanze de una gran mayoría de las personas bien educadas.—La singularidad de escribir la i en el fin de los diptongos, cuando no están en medio de diccion seguidos de una vocal, se halla autorizada por muchos escritores antiguos y modernos; y como no son frecuentes los casos, no creo pueda encontrar obstáculos en la práctica. Despues de conocer el uso de las letras en que pudiera ofrecerse alguna duda, es lo primero saber, que las mayúsculas se emplean solo al comenzar cláusula ó cita, y en los principios de los versos enteros, esto es, de mas de siete sílabas, no ménos que en los nombres propios de personas, regiones, rios, etc. y en los apellidos, v. g. Era este don Antonio de Ozcáriz sugeto de apacible condicion, tanto que el P. Isla en su Dia grande de Navarra le celebra con estas palabras: «Otros alabarán en el señor Ozcáriz esto y aquello, y lo de mas allá; pero yo.... la serenidad alabo. Que se alborote el abismo, Que el cielo se caiga abajo, Que el Ebro se pase al Tajo, Don Antonio siempre el mismo: » etc. (pág. 376)

Las oraciones de interrogante ó de admiracion no mui largas, puestas consecutivamente, no necesitan principiar todas por letra mayúscula, pues parecen mas bien una sola cláusula con varias pausas intermedias, como en este pasaje de González Carvajal en las notas á los Trenos de Jeremías: A quien destruyes, Señor? á tu propia vifa? á la progenie de tu sierco Abrahan? á tu pueblo escogido que ha sido siempre el objeto de tus amores? Tambien debe reputarse como un período continuado aquel, en que si bien cesa la entonacion admirativa ó interrogante, el contesto mismo indica que todavía no está completo el sentido de la cláusula, como en esta de Jriarte en el folleto Donde las dan las toman: ¦Bonito era el tal Horacio para decir palabritas al aire! y un verbo cuando menos, que no es ningun epiteto de aquellos que se suelen escapar por ripio. (pág. 377)

Al fin del presente capítulo van puestas muchas abreviaturas que se escriben con letra mayúscula, por mas que no la lleven las dicciones que representan, v. g. He leido en varios AA. que existe este MS. en la biblioteca del Vatícano, esto es, He leido en carios autores que existe este manuscrito en la biblioteca del Vatícano. Y en la clase de abreviaturas pueden contarse para este efecto las letras mayusculas, cuando se emplean como números romanos, segun queda esplicado al principio de esta Gramática. (pág. 377)

Sirven ademas los caractéres mayúsculos para hacer reparar el significado especial que damos á alguna palabra, si la contraemos del general, e. g. Hla escrito un tratado sobre la Hacienda. Igual razon milita en Cortes, Junta central, los santos Padres etc., en Estado, cuando denota una nacion ó el pais dominado por algun príncipe, en Genio, una divinidad de los antigues, en Gobierno, por la forma ó ministerio de un Estado, en Iglesia, significando la reunion de todos los fieles de la católica, en Peninsula, si espresa la que forman España y Portugal, etc. etc. Lo mismo parece que deba hacerse con las vozes Amor, Destino, Discordia, Fortuna, Furia, Furor y otras, cuando las personifican los poetas haciéndolas deidades. Tambien merecen á algunos la misma singularidad los nombres de los cuerpos científicos, como Academia, Colegio, Universidad, y las palabras Don, San y Señor, antepuestas á los nombres propios, si bien muchos las escriben con letra minúscula.—En la fórmula epistolar Mui Señor mio, casi todos escriben Señor con letra grande. De igual distincion goza esta palabra y los epítetos Altísimo, Criador, Hacedor, Omnipotente, Supremo, Todopoderoso etc., siempre que designan á Dios; nuestra Señora, cuando significa la Virgen santísima; y todos los tratamientos honoríficos, v. g. Vuestra Majestad, Vuestra Alteza, Serentsimo Señor, Mui Poderoso Señor, Mui Ilustre Señor, Vuestra Beatitud, Beatísimo Padre, Vuestra Santidad, etc. etc. (pág. 377)

De la particion de las sílabas y la separacion de las palabras

ver la pág. 377

Ántes de esplicar como se dividen las sílabas, conviene saber, que nunca comienzan en español por letra ó letras que no puedan hallarse al principio de las dicciones; y que estas jamas empiezan por dos consonantes, á no ser la segunda alguna de las líquidas l, r: aun respecto de la l, no puede precederla una d ni una t. Por lo mismo, siendo la x un nexo de dos consonantes, no puede principiar por ella ninguna palabra. Las vozes gnomon, pneumática, tláscala, tlascalteca, tmesis etc., no pertenecen al romance castellano, y algunas ya han perdido las letras de su orígen para acomodarse á nuestra ortografía, de modo que escribimos nómon y neumtica.—La r (ere suave) es la única consonante que da principio á sílabas, aunqué las dicciones no principian por ella sinó por la r fuerte: ca-ra, ra-ro, ti-ro. (pág. 378)

Pero no sucede lo mismo respecto de la conclusion de las sílabas, pues hai muchas que rematan por consonantes que no pueden hallarse al fin de ninguna voz española, como se nota en ab-soluto, ac-ceso, amparo, ap-to, at-mósfera. La d se pronuncia tambien mucho mas fuerte y clara en ad-quirir, por ejemplo, que en esclavitud ó en libertad. (pág. 378)

Como los diptongos y triptongos no forman sinó una silaba, es necesario saber qué reunion de vocales los constituye, para silabar las palabras y dividirlas bien al fin de cada renglon. Hai en castellano diez y siete diptongos, que son ai, au, ea, ei, eo, eu, ia, ie, io, iu, oe, oi, ou, ua, ue, ui y uo; y cuatro triptongos, iai, iei, uai y uet. Si alguna de las vocales lleva puntos diacríticos, está disuelto el diptongo ó triptongo, es decir, que sus vocales forman dos silabas, como sucede en embaidor. Pero si la vocal señalada con los puntos diacríticos es la u puesta despues de una g, entónces indican solo que se pronuncia la u, y no que el diptongo se ha disuelto, como en halagueno. El acento sobre alguna de las vocales de un diptongo ó triptongo, denota en general su disolucion, segun lo vemos en dectais, lel, reuntos. Esceptúanse las segundas personas del plural del presente y futuro de indicativo y del futuro del subjuntivo, cuyas terminaciones ais ó ets están acentuadas, siendo monosilabas, v. g. andais, conoceis, cenareis, huireis, oloidels, paseis; el presente estoi, los pretéritos absolutos dió, fué, oto, y algunas otras vozes, por las razones que se espondrán mas adelante, cuando demos las reglas de los acentos, Si se halla entre dos vocales una consonante, forma sílaba con la vocal que la sigue; y si dos, (contando como tal para este fin á la h, á pesar de que no suena) ó una consonante duplicada, (que solo pueden estarlo la c, la n y la r, pues ya dije que la ll era verdadera letra y no una ¦ duplicada) la una pertenece á la vocal anterior, y la otra á la siguiente; á no ser que la última de las dos consonantes sea la l ó la r, en cuyo caso ambas pertenecen á la vocal que las sigue, así ac-ci-den-te, ad-he-rir, a-le-tar-gar, alha-ja, a-prie-to, ar-ro-jo, at-lan-te, ca-llar, e-xigir, () ha-blar, sin-nu-me-ro. (pág. 379)

Esceptuánse de esta regla las vozes compuestas, las cuales se dividen separando las simples de que constan, v. g. sub-arriendo, des-acordar; y todas las que tienen una s ántes de la l ó r, pues entónces, no pudiendo la s con otra consonante empezar sílaba, porqué no conocemos la s líquida en castellano, tiene que unirse á la vocal anterior, e. g. is-leno, Is-rael.—Desertar, de-sollar etc. se parten de distinto modo que des-acordar, por no ser verbos compuestos. Pero si la primera parte del componente acaba por la misma consonante por que empieza la segunda, en cuyo caso se quita una, la consonante se une á la vocal siguiente, como en de-semejante, de-servicio, di-sentir. Cuando hai tres consonantes juntas, dos van con la vocal anterior, y la tercera con la siguiente, si dicha tercera no es alguna de las líquidas l, r, pues en tal caso se juntan las dos últimas con la vocal que las sigue. Por esto silabamos de un modo á cons-tante, obs-tar, y de otro á des-truir, ejem-plo. Si hubiese cuatro, (que es lo mas que puede suceder) dos acompañan á la una, y dos á la otra vocal, como en construccion, trans-florar. (pág. 380)

Las frases adverbiales ó conjuncionales Á fin que ó á fin de que, á mas de, á pesar de, así que, con todo, en fin, en tanto, entre tanto, no obstante, para que, sin embargo, sobre manera, se escriben separadas, y lo propio sucede respecto de tan bien, tan poco, que se diferencian perfectamente de esta manera de las conjunciones tambien, tampoco. Van unidas por el con La Academia prescribe en su última Ortografía que silabemos así la voz exigir. Con todo no siendo la x otra cosa que un nexo de la cs ó de la gs, es claro que no pertenece por entero á ninguna de las dos vocales, y que será lo mas acertado no separarla de ellas. (pág. 380)

trario Acaso, adelante, ademas, ahora, alrededor, asimismo, aunqué, conque (equivaliendo á de manera que), defuera, enfrente, otrosí, tansolo; todos los afijos que están despues de los verbos, v. g. adorarla, disputárselo, y el verbo haber, cuando ocupa el mismo lugar que los afijos, como casarmehe.—Sinó va junto, equivaliendo á mas que, mas tambien, ó á escepcion de, e. g. No lo exigia sinó (esto es, mas que) como una muestra de afecto; Le dio no solo de comer sino (mas tambien) dinero; Todos lo estrañaron sinó (fuera de) su padre; y separado, cuando es la partícula condicional si y el adverbio no, v. g. Me lo llevaré, si no lo guardas. — Porqué se une, cuando es partícula causal; y se separa, si equivale á para que, ó si el que se refiere á causa, motivo ú otro sustantivo semejante, espreso ó sobreentendido. Lo haré patente con un ejemplo: La carta de Vd. no ha llegado hasta esta mañana, porqué las lluvias han retardado el correo. No comprendo el fin por que me la envía Vd. abierta, ni por que me ordena haga saber su contenido á mi hermano. — Confin, sinfin, sinnúmero y sobretodo, tomados como sustantivos, (v. g. Poco me importaría el sinnúmero de convidados, si aquel buen señor del sobretodo no me hubiese molido con un sinfin de preguntas,) deben ir juntos; y separados, cuando se descubren claros los oficios de las preposiciones con, sin, sobre y de los nombres que se les juntan, e. g. Hubo concidados sin número, sobre todo de sus parientes. Lo mismo ha de entenderse de enhorabuena y en hora buena, de medio dia, que se escribe junto para denotar el punto del mundo opuesto al norte, ó el viento que sopla de aquella parte, y medio dia, para indicar las doce del dia, al modo que escribimos media noche y no medianoche; de pormenor y por menor, de porvenir y por cenir, de socolor y so color, y de algunas otras vozes, que desempeñan en unos casos el oficio de un solo sustantivo, y en otros se ve manifiesto el de la preposicion que rige al nombre. (pág. 381)

De la puntüacion

ver la pág. 382

No es de ménos importancia que el saber las letras con que se escriben las palabras, y el modo de silabarlas, conocer las notas ó signos que se han adoptado, para que la escritura esprese lo mejor que sea posible, las pausas e inflexiones de la voz en el modo ordinario de hablar ó de leer. Los signos que para las pausas usamos, son la coma ó inciso (,), el punto y coma ó colon imperfecto (;), los dos puntos ó colon perfecto (:), el punto final ó redondo (.) y el paréntesis (). Denotan la inflexion de la voz la interrogacion ó punto interrogante (?), la admiracion (!), los puntos suspensivos (....) y los acentos, de que hablaré mas adelante por separado. (pág. 382)

Usase de la coma despues de cada uno de los sustantivos ó adjetivos, ó de los verbos de un mismo tiempo y persona, que van puestos en serie; pero no despues del penúltimo, si entre el y el siguiente se halla alguna conjuncion, v. g. La guerra, la hambre, la peste y todos los males que mas afligen á la pobre humanidad, se ainaron contra los sitiados; pero ellos persistieron resueltos, firmes, impávidos. En vano los convido, persuadió, instó y aun rogó el general enemigo á que cediesen al rigor de su desgracia, mas bien que sufrir las calamidades de un asalto. No sucede lo mismo, si entre los nombres ó verbos se repite la conjuncion para comunicar mas fuerza á la frase, pues en semejantes ocasiones debe ponerse la coma aun delante de la partícula conjuntiva, cual se nota en la siguiente estrofa del Mtro. González: (pág. 382)

Y luego sobrevenga El jugueton gatillo bullicioso, Y primero medroso Al verte, se retire, y se contenga, Y bufe, y se espeluze horrorizado, Y alze el rabo esponjado, Y el espinazo en arco suba al cielo, Y con los piés apénas toque al suelo. (pág. 382)

Se comprenden entre comas los incidentes cortos de la oracion, quitados los cuales no se destruye el sentido ni la construccion de las demas partes de la sentencia; y así es que solían incluirlos dentro de paréntesis en los dos siglos últimos. Ejemplo tomado de las Lecciones instructivas sobre la historia y la geografla por D. Tomas de Iriarte: Contribuyo á la empresa con sus zelosas exhortaciones el confesor de la misma soberana Fr. Hernando de Talavera, varon de acrisolada virtud y prudencia, el cual habla respondido una vez á la reina etc. Por igual razon va entre comas la persona á quien dirigimos la palabra, bien lleve ó no la interjeccion ó, como, Escoged, ó soldados, entre la ignominia y la gloria: decldme, valientes, cual es la que preferis? Sin embargo la costumbre ha hecho que pongamos dos puntos, cuando principiamos las cartas diciendo, Estimado amigo: ayer llego etc., ó, Mut Señor mio: en respuesta etc. (pág. 383)

No se intercala la coma en las oraciones de relativo, cuando este destruye, limita ó modifica la significacion del nombre que lo antecede; pero la hai ántes del relativo, si la oracion que con el se forma, es meramente esplicativa. Así no debe ponerse en la cláusula, El hombre que tiene honor, se avergüenza de sus mas lijeras faltas; porqué la oracion relativa limita aquí la significacion de la palabra hombre á la clase de los que tienen honor, en contraposicion de los que no lo conocen. Por el contrario en esta otra, El hombre, que fue criado para servir y amar á Dios, no debe engolfarse en los negocios terrenales, ha de preceder la coma al relativo, porqué este no limita ó coarta la significacion de la voz hombre, ántes la deja en toda su latitud, y es como un paréntesis que aclara la razon por la cual no conviene que el hombre se ocupe sobrado en los negocios del siglo. Es como si dijésemos, El hombre, puesto que fué criado para servir y amar á Dios, no debe etc. (pág. 383)

Donde ocurren inversiones, es preciso á vezes co locar una coma en medio de la oracion, á pesar de que parece repugnarlo la sintáxis. En esta cuarteta de Meléndez, Huiráse mui mas presto Que el rayo fugitivo Del sol, del mar sonante Se apaga en los abismos; no creí yo, al reimprimir las obras de este poeta, dejaría claro el sentido del período, si por medio de la coma no hacia conocer al lector, que del sol era un genitivo que debía unirse con el rayo, así como del mar sonante era otro genitivo del nombre abismos que se halla al fin de la estrofa. Igual puntüacion me pareció necesaria en este otro pasaje del mismo poeta: ¡Oh, si el Amor te oyese, Y yo en cambio tuviera Tu garganta y tu pico, De mi lira y mis letras! (pág. 383)

Lo propio digo de esta cuarteta de Lista: Ai, que demencia! ¿es posible Que por las iras crueles De un enemigo, el halago De una dulce amante trueques? (pág. 384)

Infiérese de estos ejemplos, que la mas ó ménos pausa que ponemos en la oracion para dar buen sentido á sus partes, y la necesidad de tomar aliento, guian mejor para la recta puntuacion, que el conocimiento gramatical de los miembros del perfodo. Por eso tengo la costumbre, y me atreveré á aconsejarla, de leer en voz alta lo que deseo puntuar con toda exactitud. Guiado por este principio, cuando publiqué en 1830 el Tratado de la regalía de España por Campománes, aunqué donde dice, Hasta el 1492, en que tomada Granada, acabo el poder de los mahometanos acá, pedía la estructura de este inciso, que tomada Granada estuviese entre comas; la omití despues del relativo, porqué ninguna detencion hacia al tiempo de la lectura. La coma debe segun esto ponerse en todas las partes, en que descansa lijeramente la voz para separar unas frases de otras, ó bien las dicciones de que estas se componen. (pág. 384)

Y no se crea, que por ser este signo el ménos notable de la puntuacion, no puede influir, si se omite ó se le coloca mal, en alterar el sentido de la frase, como se ve en, Tuco una entrevista con el, solo para esplorar su ánimo, y en esta otra, Tuco una entrevista con el solo, para esplorar su ánimo; Si el me quisiera mal, podría perderme, y, Si el me quisiera, mal podría perderme. En este pasaje de la Regalía de España de Campománes, Cuya anuencia tácita bastaba, por residir en ellos una entera autoridad, para la validacion de semejantes donaciones; si suprimiéramos la virgulilla despues de la palabra autoridad, variaría todo el sentido del inciso. En este otro del escelente opusculito intitulado La Bruja, Si como este viaje es de contrabando, fuera de los que se hacen en regla el año santo, tenta ya hecha mi carrera; probemos á trasponer la coma que está despues del santo, de modo que se halle á la palabra regla, y notaremos cuán diversa resulta la sentencia. Tiene lugar el punto y coma despues de aquellos incisos ó miembros de la cláusula, en los cuales, si no quedamos en un reposo perfecto, nos detenemos algo mas de lo necesario para una simple respiracion. Nótese esto en el siguiente lugar de una de las Cartas familiares del P. Isla: En Zamora no hai órden con órden sobre las tropas que se han arrimado á aquella plaza; y el mariscal don N. Caraveo, que viene á mandar el que se llama cordon, no ha traido instrucciones por escrito; con que todo se va en disputas entre los Ministros, las que ya han costado la vida al intendente Amorin. Por esto suele hallarse dicha distincion ántes de las partículas adversativas, si contraponen un miembro á otro del período, bastando una coma, si la contrariedad afecta solo dos partes aisladas de la oracion. Adquirio, diríamos, gran reputacion en esta breve, pero honorifica campana. Sus émulos, envidiosos de su adelanto, le calumniaron en presencia del príncipe; pero este hizo la debida justicia á su mérito. Los dos puntos denotan ya una parada casi total, de modo que la parte que resta de la cláusula, es ó bien un miembro esplicatorio del anterior, ó se halla contrapuesto á el, callada la partícula adversativa, ó es una ilacion que se saca, y aunqué se omitiese, quedaría perfecto el período. Basten para muestra estos dos del Tratado de la regalla de Amortizacion de Campománes: Mas adelante veremos, que segun nuestras leyes antiguas ningun labrador podía vender sus bienes á esentos de pechar ni á fumo-muerto: leyes que nadie ha revocado, y la equidad pide se renueven y mejoren, siendo tanto mas justo ahora el remedio, cuanto el mal es ya estremado. El Concordato remedio en parte el perjuicio de la esencion de tributos: el perjuicio de los vasallos está sin remediar todavla. Todas las vezes que anunciamos una cita con las frases, Mariana se esplica así; Moráles lo comprueba por estas palabras; Zurita lo describe en los términos siguientes, ú otras semejantes, preceden los dos puntos á las palabras del autor que citamos.—Poco hace apunté que se pone este mismo signo despues del vocativo con que suelen comenzarse las cartas, diciendo, Mui Señor mio: Mi apreciable amigo: etc. ; pero esto se entiende, si los tales vocativos forman parte de la primera línea, porqué si van sueltos en el medio como por cabezera, lo que se hace siempre que es persona de alta gerarquía aquella á que dirigimos nuestro escrito, entónces no se pone puntuacion alguna, sinó que va pelada la interpelacion de Señor, Mui Poderoso Señor, Escelentísimo Señor, ó la que sea. (pág. 385)

Cuando se completa el sentido de la cláusula tan cabalmente, que no puede ya introducirse en ella nada de lo que sigue, lo manifestamos con el punto fi nal; el cual es interrogante, si la oracion lleva el tono de pregunta; y admiracion, si el de estrañeza, horror ó susto. La ortografía castellana ha introducido oportunamente, que se ponga el signo inverso de la interrogacion ó de la esclamacion ántes de la palabra donde empiezan. De esta manera el lector conoce fácilmente, si la oracion es afirmativa, ó si incluye duda ó admiracion, y el punto desde el cual ha de darle la entonacion correspondiente. He aquí la razon que tengo para omitir estos signos en las oraciones mui cortas, en particular si los relativos que, quien, cual, ó las interjecciones oh, ójalá etc., puestas al principio, dan á entender suficientemente el rumbo de la clusula. ¦ De que servirían, por ejemplo, en el pasaje de González Carvajal que dejo copiado en la pág. 377? Pero ¡cuanto no ayudan al lector aquellos signos en las cláusulas que se parecen á esta de Muñoz en la Historia del Nueco-Mundo! Y si la distancia era menor y ocupada toda del grande Océano, ¿ con cuanta mayor brevedad y comodidad se haría el comercio de la Indía por la vía de occidente? Estas notas ortográficas, tan sencillas como útiles, merecen ser adoptadas por todas las naciones con preferencia á esa multitud de interrogantes y esclamaciones, con que los estranjeros pretenden á cada paso penetrarnos de la intensidad del afecto ó pasion que los posee. Verdad es que tanto los franceses como los ingleses usan, para casi todas sus oraciones de interrogante ó admiracion, de una estructura particular que las da á conocer; pero se llega al fin del período sin haberlo leido con la entonacion correspondiente, en los casos, que no deja de haberlos, donde la construccion no se singulariza. (pág. 386)

Dije arriba, que ciertos incidentes cortos de la oracion se colocan entre comas; pero es indispensable incluirlos dentro de un paréntesis, cuando son algo largos, á fin de que estas aclaraciones ó noticias interpuestas no embarazen la claridad del pasaje, como es fácil de notar en el siguiente de Viera y Clavijo: Tra to de formar una cigorosa espedicion, no con los altaneros designios de conquistarla, (pues bien conocía que sus fuerzas eran mui cortas para atacar de poder á poder una nacion de mas de diez mil hombres de pelea en su propio pais) sinó á fin de hacer alguna tentativa y examinar mas á fondo los puertos, las entradas y el estado actual de la tierra. Tambien conviene incluir; dentro de paréntesis ciertas frases breves, que embrollarían todo el sentido de la cláusula, si no se las separase de ella en cierto modo por tal medio, de lo cual ocurren ejemplos en la página siguiente, en la 389, en la 392 y en la 393. (pág. 387)

Los puntos suspensivos se emplean, ya para señalar las lagunas ó huecos de los pasajes que citamos, ya para denotar la reticencia ó suspension del discurso. Adviértense ambos usos en el siguiente trozo de la Let agraria: Pero si otros pueblos conocieron la trashumacion y protegieron las cañadas, ninguno, que sepamos, conoció y protegió una congregacion de pastores, reunidos bajo la autoridad de un magistrado público para hacer la guerra al cultico y á la ganadería estante, y arruinarlos á fuerza de gracias y esenciones; ninguno permitio el goze de unos privilegios, dudosos en su orígen, abusivos en su observancia, perniciosos en su objeto, y destructivos del derecho de propiedad;.... (Aqui salto un largo inciso, que no es necesario para mi designio, á fin de acortar la cita. ) ninguno legitimó sus juntas, sancionó sus leyes, autorizó su representacion, ni la opuso á los defensores del público; ninguno.... (Esta es oportuna reticencia del autor.) Pero basta: la Sociedad ha descubierto el mal: calificarle y reprimirle toca aV. A. (pág. 388)

Entran en la puntuacion otros signos, no para denotar las pausas y entonacion que conviene hacer, sinó para indicar una modificacion en el sonido de alguna vocal, como lo hace la diéresis, puntos diacriticos ó crema (.), ó bien su elision, segun lo significa la apostrofo ('). Otros sirven solo para llamar la aten cion hacia alguna circunstancia, como el guion (—), las comillas ó virgulillas (»), el asterisco ó estrellita (), los calderones (73), etc. etc. (pág. 388)

La crema ó puntos diacríticos sirven ya solo para avisarnos, si debe pronunciarse la u colocada entre la g y la e ó la i, v. g. halagüeno, arguir, pues no llevando aquellos puntos, debería liquidarse la u, como en guedeja, aguijar. Se usan ademas en las pocas vozes en que se disuelve un diptongo, y ninguna de sus letras lleva el acento, lo cual se verifica en balaustrada, embaücador, pié, (primera persona del singular del pretérito absoluto de piar) reunir, vaciemos, y nos sirven tambien en el verso para conocer, si los poetas han hecho dos sílabas de las vocales que formaban ántes un diptongo, e. g. quieto, suave, union, cuando han de leerse como si tuvieran tres sílabas. — En general se pintan los puntos diacríticos sobre la vocal del diptongo en que no suena el acento: así escribimos Dione, glorioso, viida. (pág. 389)

La apóstrofo estuvo muy en boga entre los antiguos, para denotar que se había elidido la última vocal (que era de ordinario la a ó la e) de una diccion por empezar tambien con vocal la siguiente, como l' alma, d' el. Hoi no la usamos, porqué en semejantes casos, ó tomamos el artículo masculino para la eufonia, v. g. el alma; ó juntamos las vozes formando de dos una, diciendo del. (pág. 389)

El oficio mas frecuente del guion es separar los interlocutores de un dialogo, y evitar por este medio la repeticion fastidiosa de Fulano dijo y Autano respondi, á que habríamos de apelar para la claridad. Véase esto evidenciado en el siguiente pasaje de la Gímnástica del bello sexo, en que su autor don J. J. de Mora ridiculiza el lenguaje afrancesado de un mozalvete: La señora que no entendía una palabra de esta jerigonza, le pregunto, si gustaba de cazar.—Tengo la vista demasiado baja.—Monta Vd. á caballo?—No conozco ningun manejo.—¿Pues que se hace Vd. to do el dia de Dios?—Me levanto á las doce; leo los billetes dulces, almuerzo....—Chocolate?— Fi donc. Una anguila á la tartara, etc. En otros casos indica el guion que todo lo que sigue, pertenece á la materia de que vamos tratando, aunqué de un modo accesorio. Varios ejemplos prácticos ocurren en la presente Gramática, señaladamente en las páginas 17, 18, 139, 199, 230, 345 y aquí mismo.—Nos servimos del guion pequeño ó de una rayita (-), para denotar al fin del renglon, que la palabra está cortada; ó en el medio de el, que está compuesta de dos, como cuando se escribe barbi-lampino, Jesu-Crísto; mas ahora se omite casi siempre en estos casos, y se forma una sola de las dos dicciones, e. g. barbilampino, Jesucristo. Para distinguir los pasajes que se copian de cualquier escrito ó conversacion, ora usamos de un carácter diverso del que lleva el testo, es decir, de la cursiva, si este va de redondo, ó al reves; ora notamos la cita con comillas marginales; ora nos contentamos con ponerlas al principio y al fin de la misma. Sirva de ejemplo el siguiente de las Cartas marruecas de Cadalso en la octava : Porqué no entendio el verdadero sentido de unas cuantas cláusulas que leyó en una carta recibida por pascuas, sinó que tomó al pié de la letra aquello de, «Celebrare que nos veamos cuanto ántes por acá, pues el particular conocimiento que en la corte tenemos de sus apreciables circunstancias, largo mérito, servicio de sus antepasados y aptitud para el desempeño de cualquier encargo, serlan justos motivos de complacerle en las pretensiones que quisiese entablar.» Los ejemplos en las obras didácticas, los títulos de las que se citan, y las palabras á que se quiere dar una particular fuerza, van siempre de carácter distinto del que tiene el testo en que se hallan intercaladas; de lo cual abundan las muestras en todas las páginas de este libro.—En lo manuscrito señalamos con una raya por debajo estos mismos pasajes ó palabras. (pág. 389)

El asterisco es un signo tipográfico, que se emplea para llamar la atencion hacia la palabra ó sentencia á que precede, para lo que suele tambien servir la manecilla (&); ó bien para remitir al lector á alguna cita ó esplicacion, que se hace en la márgen ó al pié de la página, encabezada con otro asterisco. Los calderones van en algunos libros como signatura de los pliegos preliminares de una obra, es decir, de los pliegos que contienen la portada, prólogo, dedicatoria, licencias, tabla etc., y suelen ir ántes del cuerpo principal del escrito. Los empleaban tambien no hace muchos años para señalar los parágrafos, para lo cual se ha sustituido despues este otro signo (SS), y aun ahora se prefiere no poner nada, bastando que se empieze renglon nuevo un poco separado de la línea marginal, para formar aparte ó párrafo aparte. Esta distribucion material contribuye mucho al buen órden del escrito, pues por ella conocemos cuando el autor cambia de medio en los argumentos, ó bien si pasa á alguno de los puntos subalternos que el plan del capítulo requiere. Los ejemplos se hallan repetidos á cada paso en cualquier libro. (pág. 391)

De la acentüacion

ver la pág. 391

Es sabido que los acentos ocupan un lugar principalisimo entre nuestros signos ortográficos, y que todos los gramáticos los dividen en agudo (), que designa la elevacion de la voz en la vocal sobre que está pintado; en grave (¦), que pide por la inversa que bajemos la voz, y en circunflejo ("), que siendo un compuesto del agudo y del grave, no puede estar sinó sobre una silaba en cuya pronunciacion gastemos dos tiempos, uno para subir y otro para deprimir nuestra voz. En casi todos los libros impresos hasta la mitad de la última centuria, se halla una suma variedad respecto de los acentos; y no es raro ver en un mismo libro notados con todos los tres los pretéritos ab solutos del indicativo de esta manera, acertó, escogiò, faltó. Los monosilabos llevaban las mas vezes el acento grave. Nosotros los suponemos en las sílabas en que ninguno hai pintado, hemos desechado enteramente el circunflejo, (*) y usamos solo el agudo. (pág. 391)

Siendo el objeto de la acentüacion señalar en la escritura las sílabas agudas, es indudable que deberá preferirse aquel sistema que haga emplear menor número de acentos, porqué no deja de ser engorroso el espresarlos. Conviene pues que las reglas abrazen los mas casos posibles, en los cuales se suponga el acento agudo, aunqué omitido, y que solo se pinte en los que forman la escepcion. Á este principio he procurado atenerme en las máximas que pongo á continuacion. (pág. 392)

1a Las dicciones terminadas por vocal simple ó por un diptongo que acabe por a, e u o, llevan generalmente el acento en la penúltima, v. g. blanco, vida, hacia (preposicion), justicia, especie, serio; así como las que acaban por consonante ó por diptongo, cuya última vocal es la i, (ninguna palabra castellana concluye por los diptongos au, eu, ou) lo tienen de ordinario en la ultima, e. g. abril, ademas, combes, correr, desden, despues, gritar, lucir, virtud, carei, concoi. No se pintará de consiguiente en todas las vozes que se conforman con esta regla, que es la mas general. 23 Pero hai que espresarlo en todos los casos que constituyen una escepcion, como en ángel, ántes, asl, aunque, báculo, César, concebi, conoció, Lopez, menos, orden, Perez, porqué, sinó, vericu, etc. En ojala está dudoso, si se oye mas el acento en la o que en la a última, y así no hace mal la Academia pintándolo en ambas vocales en la última edicion de su Dicciona Años atras se empleó este acento, con la denominacion de rio.—Segun esta regla no deberían acentuarse Cortes (adjetivo y apellido), delfines y leones (nombres gentilicios), ni el adjetivo montes; pero conviene espresar el acento en la e última de estas palabras, para que no se confundan con los plurales, Cortes, delfines, leones y montes, 33 En los plurales de los nombres se pronuncia el acento en la misma sílaba que en el singular, y si esta lo lleva pintado, ha de espresarse tambien en el plural: Alelí, alelies; ángel, ángeles; pié, piés; prado, prados; ropa, ropas. Forman escepcion carácter y regimen, porqué en el plural pronunciamos y escribimos caracteres y regímenes; bien que el segundo rara vez se usa. (pág. 392)

capucha, para denotar el sonido doble de la x, segun ya lo esprese en la página 375, y para señalar el particular de la ch en chiromancia, chirurgico y otras vozes, que ahora escribimos quiromancia, quirtrgico, ajustándonos á la pronunciacion. (nota al pie, pág. 392)

42 En las personas de los verbos no señalamos el acento, cuando se pronuncia en la penúltima, bien acabe la última por vocal ó por diptongo, bien por consonante, v. g. cantaba, cantabais, cantaron, cantaremos. Por tanto hai que espresarlo, si va en la última, por ejemplo ameis, decis, estot, estan, estais, estas, habeis, huíd, leéd, oigais, tomarets, que se distingue así perfectamente de tomareis, segunda persona del plural del futuro condicional de subjuntivo; ó en la antepenúltima, como pasetbamos, quisiéramos, venciéremos, vertamos. En andar, correr, huir etc., se sobreentiende, porqué son infinitivos y no personas de verbos, que son las únicas de que habla la presente regla. 5a Los verbos á que se agrega uno ó dos afijos, conservan el acento en la misma sílaba en que lo tenian; y si no estaba espreso, y recae sobre la tercera ó cuarta sílaba ántes del fin en razon de los afijos que se han añadido, hai que pintarlo. Escribimos por esto améla, contármelo, disputósele, tañéndola, dirtamoslo, amenazándosele. Pero cuando los poetas hacen agudas estas vozes, como se observará en la Prosodia, el acento va solo en la última, y se escribe disputoselé, tañendolá, ó bien en ambas sílabas, v. g. disputóselé, tañéndolá. (pág. 393)

62 Los adverbios en mente retienen el acento de los nombres de que se derivan, por ejemplo claramente, fucilmente, magnificamente, de modo que en la pronunciacion oimos dos acentos, ni mas ni ménos que si fueran dos palabras distintas. Tambien se perciben perfectamente los acentos de ambas dicciones en algunos compuestos, como en primogénito, y en todos los nombres p ra cuya formacion empleamos los números ordinales, e. g. decimoseptimo, vigesimooctaco; pero en estos suele tambien pintarse el acento en el primero de los dos componentes así, decimoseptimo, vigesimooctaco. Los monosilabos carecen de acento, á no ser que tengan diptongo y se pronuncie el acento en la segunda d las dos vocales, v. g. dio, fué, fut, pié, vio. Es una costumbre tan general como poco fundada el pintarlo en la preposicion á y en las conjunciones e, 6, i, donde de nada sirve, porqué estas partículas no son como los monosilabos, cuyos significados diversos determina el acento, segun lo esplicaré en la regla duodécima. Si la sílaba en que se pronuncia el acento, es un diptongo, recae aquel principalmente sobre una de sus dos vocales con arreglo á la tabla siguiente: di como en bailes, Garai. (pág. 394)

du. . . . . causa, aplauso. (pág. 394)

ed. . . . . creado, (cuando se hace de dos silabas). ei.. . . . . deleites, caret. (pág. 394)

eó. . ... Creonte, leones (si son disilabos). eu. . . ., Ceuta, ceuma. (pág. 394)

id.. . . . . variado, viciarle. (pág. 394)

ie.. . . . . pierdes, tieso. (pág. 394)

io.. . . . . dioses, piocha. (pág. 394)

viuda. Pero si á la u siguen dos consonantes, como en triunfa, suena esta acentüada. (pág. 394)

oe. . . .. Boecio, proezas (haciéndolos disilabos). ói.. . . . . heroico, convoi. (pág. 394)

Gu. . . . . Couto, Sousa. (Solo se halla este diptongo en los apellidos que hemos recibido de Portugal y en algunos gallegos ó catalanes, como Moure, Roura). (pág. 394)

ua. . . . . guarde, suave. (pág. 394)

ue...,. suelto, vuelca. (pág. 395)

ul.. . .,. cuita, descuido. (pág. 395)

ud. . . . , cuota, sinuoso. (pág. 395)

Siempre que el acento ha de pintarse por las reglas generales de ortografía en alguna sílaba de diptongo, lo lleva la vocal señalada en la tabla que precede, v. g. cláusula, Cáucaso, Zeuxis; á no ser que se pronuncie estraordinariamente en la otra vocal, en cuyo caso es necesario pintarlo sobre ella, como sucede en flúido, pertodo, y en todos los acabados en uito, á cuya clase pertenecen circuito, fortúito, gratúito. Se pinta igualmente cuando el diptongo está disuelto, v. g. calmos, deslíe, coima, Creúsa, heroina, monjlo, olmos, paraiso, reuna, sauco; esceptuándose tnicamente el caso de hallarse reunidas estas vocales ántes de la terminacion del participio pasivo: caido, leido, oido se pronuncian como si estuviese escrito caido, leldo, oido. Lo mismo ha de entenderse de los sustantivos, que no son mas que la terminacion masculina ó femenina de estos participios, cuales son oido y caida. —Supónese que cuando el diptongo está disuelto, y la voz es esdrujula, hai que señalar el acento sobre la vocal correspondiente, como en coito. (pág. 395)

9a Siempre que hai juntas al fin de la diccion dos vocales que no forman diptongo, (*) se da por sentado que lleva el acento la primera, si es la a, la e ó la o, como en sarao, batea, deseo, canoa. Se espresa en los casos, que no son muchos, en que las dos vocales constituyen diptongo, como en linea, idóneo, herculeo, óleo, Guipuzcoa, héroe. (pág. 395)

102 Por el contrario, si la primera de las dos vocales que se hallan reunidas en el final de la palabra, es la i ó la u, no se pronuncia de ordinario el acento sobre estas letras, segun se ve en arrogancia, codicia; especie, nadie; negocio, serio; agua, Mantua; arduo, perpetuo. Lo señalamos por tanto en los casos ménos frecuentes, que son todos aquellos en que la i ó la u no forman diptongo con la vocal que las sigue, v. g. diría, había, manta; varte; desvario, rocío; ganzúa, fluctia. (pág. 395)

Refiérese á este lugar la nota I de las que ven puestas al fin. (nota al pie, pág. 395)

Como muchas personas de los verbos en iar y uar están sujetas á esta regla, y para ello es necesario saber si está disuelto ó no el diptongo que forman la i ó la u con la vocal que las sigue; bueno será notar aquí, que todos los verbos en iar disuelven el diptongo en los tiempos que mas abajo diré, á escepcion de los siguientes: (pág. 396)

Los en biar, v. g. cambiar, enturbiar. (pág. 396)

Los en ciar, como acariciar, anunciar, apreciar, arreciar, beneficiar, desperdiciar, diferenciar, espaciar, maleficiar, menospreciar, pronunciar, saciar, viciar. Rociar y vaciar entran en la regla general, aunqué muchos pronuncian vacia y vacie. (pág. 396)

Los en diar: compendiar, custodiar, estudiar, odiar. Los en giar: contagiar, presagiar. (pág. 396)

Los en liar, e. g. ausiliar, conciliar, aunqué no falta quien pronuncie ausillo, concilie. Paliar es escepcion de los de esta clase, no ménos que ampliar, liar, desliar y aliarse. (pág. 396)

Los en míar, como encomiar.—Rumiar disuelve el diptongo. (pág. 396)

Los en níar, v. g. calumniar. (pág. 396)

Los en piar, e. g. columpiar, limpiar. El verbo espiar en todas sus acepciones apoya el acento en la t. De los en ríar solo feriar, pues los otros, como cariarse, contrariar, gloriar, variar, separan la i de la vocal siguiente, y lo mismo hacen los en driar, como, cidriar, y los en rríar, v. g. arriar, chirriar, descarriar. (pág. 396)

De los en síar, estasiar disuelve el diptongo, y ansiar y lisiar no. (pág. 396)

Los en tiar, como angustiar. (pág. 396)

Los en viar, v. g. abreviar, agraviar, aliviar. Dichos verbos disuelven el diptongo en los presen tes de indicativo, y en los futuros de imperativo y subjuntivo; así Vacio, vacias, vacía, vaciamos, caciais, vaclan; Vacía tú, vaciad vosotros; Vacle, vacies, vacie, vaciemos, vacieis, vacien. En los demas tiempos y personas estos mismos verbos contraen el diptongo como los otros en iar, pues vacio, por ejemplo, es de dos sílabas, y vaciaba, vaciaré de tres, lo mismo que ferió, feriaba, feriaré. En el infinitivo y el participio pasivo de algunos parece que apoyemos nuestra pronunciacion en la i, como en arriar y estasiado, mas que en otros, cuales son paliar, rociar, rumiado. Todos los verbos en uar separan la u de la a en los mismos tiempos en que los acabados en iar, disuelven el diptongo ia, como acentuado, actia, arrian, insinüamos, gradüemos, valúen; lo cual no hacen los verbos en cuar y guar, segun lo prueban adecuo, desagua y evacuo, personas del presente de adecuar, desaguar y evacuar. (pág. 396)

Si no tuvieran que leer nuestros libros sinó los que hablan familiarmente el castellano, y lo pronuncian bien, hubiera sido mas sencillo decir, que no pintándose el acento en la i ó la u de estas vozes, se suponía en la sílaba anterior á dichas letras, cuando no forman diptongo con la vocal que las sigue; y en ellas, cuando el diptongo se halla disuelto. Mas tanto para los estranjeros, como para los nacionales que no esten seguros del modo de pronunciar las palabras, es preferible dar la regla en los términos que va puesta. (pág. 397)

11a Las vozes en que no hai mas de dos vocales con que puede formarse diptongo, se supone que lo tienen disuelto, si ninguna de ellas lleva acento, el cual se sobreentiende entónces en la primera, cuando la diccion termina por vocal, como en veo, mia, tía, rie, tio, loa, loe, pua, duo; y en la segunda, si acaba por consonante, v. g. aun, pais, raiz, sauz. Por esta razon hai que espresarlo en dió, fué, y en los demas monosilabos que se pusieron en la regla séptima. (pág. 397)

122 Aunqué algunas dicciones no deberían acentuarse, ateniéndonos á las reglas que anteceden, conviene que diferenciemos por medio del acento los varios significados que tienen; y de este modo contribuye la ortografia á simplificar la inteligencia de lo que está escrito, que es su principal objeto. Por medio del acento diversificamos á te, nombre de una planta, de te, caso oblicuo del pronombre tú. Cual, equivaliendo á de que manera, ó bien cuando en las enumeraciones es sinónimo de el uno ó el otro, v. g. Cuál llega á pie, cual á caballo; cuanto, siempre que significa que número, hasta que punto, en cuanto grado; que, cuando en interrogante, ó fuera de el vale tanto como que cosa, que especie de, cuán, cuál es el ó la; quien, en las preguntas, y significando el uno ó el otro; y tal, por así, de esta suerte, van acentúados, y no lo están en las demas acepciones en que suelen emplearse estos adjetivos. Los pronombres mi, ti, el, notados con el acento, no se confunden con los adjetivos posesivos mi, tu y el artículo definido el. Entre, para y sobre, personas de los verbos entrar, parar ó parir y sobrar, llevan acento, y carecen de el las preposiciones entre, para y sobre. Há, es decir, hace ó tiene, y he, por yo tengo ó ten tú, se distinguen por su acento de las personas del presente de indicativo del mismo haber, cuando entran en la oracion en calidad de ausiliares de los verbos; como de y se, personas de dar y saber ó ser, de la preposicion de y del pronombre ó reduplicacion se. Di y ve, imperativos de decir e ir, se diferencian por igual medio del pretérito absoluto de dar y del presente de indicativo y del imperativo de ver. Donde va con acento en las preguntas, y si equivale á que parte ó por cuál parte. Se pinta tambien sobre el como, significando de que manera, y sobre el cuando, en el sentido de en que tiempo ó en que caso. Mas, adverbio de aumento ó adicion, puede distinguirse así del mas, partícula adversativa, en los pocos casos en que pudieran confundirse, como en este, (pág. 398)

Soi muerto, esclamo: mas no pudo decir. Acentüamos finalmente á sl, pronombre, partícula afirmativa, ó cuando suple á sino, á distincion del si condicional, ó sirviendo de contraposicion; y otro tanto hacemos con la interjeccion sus, á fin de diferenciarla del plural del posesivo su. (pág. 399)

Para familiarizarse con las reglas de puntüar y acentuar, conviene consultar el oido, no ménos que las ediciones hechas con algun esmero, para cuya perfeccion contribuyen el cuidado de los autores y correctores, y el hábito y casi instinto que contraen los buenos cajistas de atender á estas pequefezes, que se escapan fácilmente al que no está acostumbrado. Nadie tenga esta materia por indiferente, pues no solo pende á las vezes de su buena ó mala puntuacion el sentido de una cláusula, sinó que las mismas vozes tienen un significado mui diverso, segun la sílaba en que se nota y pronuncia el acento. Artería es un conducto de puestra sangre, y artería sagazidad ó astucia: cabrio es voz de heráldica, y tambien un madero que sirve para la construccion de las casas, y cabrio lo perteneciente á las cabras: célebre significa insigne ó distinguido, celebre es la tercera persona del singular de los futuros de imperativo ó subjuntivo, y celebre la primera del pretérito absoluto de indicativo. Igual diferencia ocurre en interprete, interprete e interprete. Del mismo modo intimo y legitimo son nombres, intimo y legitimo primeras personas del singular del presente de indicativo, e intimo, legitimo, terceras del pretérito perfecto; lucido, participio pasivo de lucir y lucirse, es el que desempeña algo con lucimiento, á diferencia de lucido, que significa lo que despide luz ó es luciente; y otro tanto sucede respecto de otras muchas dicciones. (pág. 399)

Reformas que convendría adoptar

ver la pág. 399

Para irnos acercando á conformar mas y mas la escritura con la pronunciacion, pudiera principiarse desde luego por las siguentes novedades, que son las mas importantes, y las que ménos obstáculos encontrarían en la prctica. (pág. 399)

Primera. Usar para la conjuncion y de la i vocal, y nunca de la y, cuyo oficio no debe ser sinó el que corresponde á una consonante. Muchos de nuestros mejores escritores de los siglos XV y XVI nos dieron el ejemplo, señaladamente Lebrija y Abril; y á mitad del último renovaron esta práctica personas mui distinguidas, entre las que no puede pasarse en silencio á Mayans, por las muchas obras que publicó, tanto propias como ajenas. (pág. 400)

Segunda. Como la r es siempre doble al principio de diccion, y parece por tanto que no pueda empezarse silaba por ella, tal vez convendría, cuando es suave entre dos vocales, seguir la práctica de los que dividen las sílabas uniéndola con la vocal que la precede, v. g. car-o, dur-o. ¦ Tercera. La rr, como que es una sola letra, nunca debía partirse al fin de renglon, por la misma causa que no separamos la ch ni la ll; y ya que dividimos así á ta-cha, caba-llo, tambien debiéramos silabar arrebol, ca-rro. (pág. 400)

Cuarta. La acentüacion quedaría mucho mas simplificada, no acentüando sinó los monosilabos que lo requieren para distinguirse de otros de diverso significado, ó por constar solo de un diptongo y pronunciarse el acento en la segunda de las dos vocales. La primera de estas inovaciones pudiera hacerse algo chocante á la vista de los lectores; pero apénas repararían en las otras, aunqué se guardasen con absoluta escrupulosidad. Sin embargo ninguna es tan urgente como aquella, si se quiere que desaparezca la mas infundada de todas las anomalías de nuestra actual ortografía. (pág. 400)

De esto se da razon mas por estenso en la nota J del fin. (pág. 400)

Lista de las abreviaturas mas usuales en las impresiones modernas y en lo manuscrito

ver la pág. 401

AA.—autores. (pág. 401)

ag.—agosto. (pág. 401)

ant. ó antic.— anticuado. art. ó artic. — articulo. B. — Beato. (pág. 401)

B. L. M. ó B. l. m. ó b. l. m.—beso ó besa la mano ó las manos. (pág. 401)

B. L. P. ó B. l. p. ó b. l. p. — beso ó besa los piés. C. M. B. ó C. m. b.—cuyas manos beso ó besa. C. P. B. ó C. p. b.—cuyos piés beso ó besa. Bmo. P. — Beatisimo Padre. c., cap. ó capit. — capitulo. col.— coluna. (pág. 401)

D. ó D." — don. D.a — dona. (pág. 401)

D.7 ó D.° — deudor ó doctor. DD.— doctores. (pág. 401)

Dic. — diciembre. Dr.— doctor. (pág. 401)

e. g. ó e. gr.— exempli gracia. ( Por ejemplo.). en.—enero. (pág. 401)

no Es. Esc., Es. (pág. 401)

Escelentísima. (pág. 401)

feb.—febrero. (pág. 401)

fol.—folio. (pág. 401)

Fr.— frai ó frei. ! — Escelentisimo, ib.—Ibidem. (Alli mismo ó en el mismo lugar.). Ill.e, Ill.mo, Ill.ma—Hlustre, Ilustrisimo, Ilustrisima. J. C.—Jesucristo. l.— libro, ó bien lei en los libros de jurisprudencia. lib. — libro. (pág. 401)

lin.— linea. (pág. 401)

M. P. S.—Mui Poderoso Señor. (pág. 401)

Mr. ó M.7 — Monsieur ó Míster. m. a.— muchos años. MS.— manuscrito. (pág. 402)

MSS.—manuscritos. N.— fulano. (pág. 402)

N. B.— Nota bene, esto es, notese con particularidad. N. 1S.— nuestro Señor. N. S.r°—nuestra Señora. N. S. J. C.—nuestro señor Jesucristo. noc.° — noviembre. n. ó num.—numero. oct. — octubre. (pág. 402)

onz.—onza. (pág. 402)

p. ó pág. — página. P. D. — postdata. plr. ó S. — párrafo. Q. a V. B. L. M. ó O. a V. b. l. m. — que á usted beso ó besa la mano. (pág. 402)

B. P. M. ó Mtro.— Reverendo Padre Maestro. R.!, R.les—real, reales. S., S.1° ó Sto.—san, santo. S. A.— Su Alteza. S. A. A.—su afecto amigo. Sr. ó S.°r—senor. S. S.4 — Su Señoría. S. S.4 — Su Santidad. set."—setiembre. (pág. 402)

seg. ser. —seguro servidor. SS. ó S.res—senores. u S." — santisimo. (pág. 402)

SS. PP. — santos Padres. S. S. S. — su seguro servidor. t. ó tom.—tomo. (pág. 402)

V. — Véase. (pág. 402)

V.. V.e ó Ven. — Venerable. V., Vd. ó Vm.—usted, y vuesamerced, si es que ocurre la última cifra en un escrito de mas de cien años. (pág. 402)

V. A. — Vuestra Alteza. (pág. 403)

V. E. ó V. Esc. — Vuecelencia. (pág. 403)

c. g. ó c. gr. —verbi gracia. (Por efemplo.). vers.—versiculo. (pág. 403)

V. M. — Vuestra Majestad. (pág. 403)

Vm. ó Vmd.— vuesa merced, en los escritos de un siglo de antigüedad, y usted en los posteriores. vol. — volúmen. (pág. 403)

Vds. ó Vms.— ustedes, ó vuesasmercedes en lo antiguo. . S. — Vuesenoria. (pág. 403)

V. S. I. — Vuesenoria Ilustrísima. (pág. 403)

Los números ordinales se espresan con las cifras arábigas y una a ó una o arriba, segun sea la terminacion que haya de usarse: así 1°, 20 es primero, segundo, y 43 tercera, cuarta. —Etc. ó Cc. quiere decir et cétera. (pág. 403)

En lo manuscrito casi todos emplean, á mas de las antedichas cifras, alg. alg. por alguno, alguna, cor. en vez de corriente, c. en lugar de cuenta, dho ó dha por dicho ó dicha, fho y fha en lugar de fecho y fecha, gue por guarde, nro por nuestro, orn, ofns por órden, órdenes, p. en lugar de para, p.° por pero, p. en vez de por, p.' en lugar de pues, q.' por que, seré por sobre, spre en lugar de siempre, ipo por tiempo; y omiten por lo regular el men de los adverbios en mente, y el mien de los nombres en miento, escribiendo santa.", conoci.! en lugar de santamente, conocimiento. . 1A- 1. R R f (pág. 403)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. El Nuevo diccionario de 1847, la Gramática de 1835, sus preliminares y las imágenes de sus portadas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 06/11/2026 19:20.