La Introducción de 1886
El tomo I lleva al frente una Introducción de unas setenta páginas en números romanos [La Introducción]: sobre la gramática y el diccionario, sobre la etimología, sobre las fuentes, sobre el uso y la autoridad, y al final la forma que tiene cada artículo, la lista de autores citados, las abreviaturas y los signos. Aquí van las ideas que explican el libro, con sus palabras.
El pueblo hizo la lengua
En el apartado «Fuentes del diccionario», Cuervo defiende que el habla popular entre en el diccionario y no solo la de los libros [Introducción, pág. XXVIII]:
«El elemento popular aparece en el Diccionario no sólo como la materia prima del idioma, germen que crece al aliento de la literatura, sino que va representado por una muchedumbre de voces, metáforas, locuciones y refranes que acaso jamás se han estampado en los libros. Ni podría excluirse tal elemento: el cuerpo de la nación, el pueblo formó la lengua, el pueblo conserva fielmente el depósito tradicional, lejos de influencias extrañas é inaccesible al incierto vaivén de la moda.»
Y, sin embargo, el libro está hecho sobre todo de citas de autores: lo popular entra como «materia prima», y lo que se puede documentar con fecha es lo escrito interpretación nuestra. Quiénes son esos autores y cuánto pesa cada uno, en el índice de autores.
De dónde salen las citas
Cuervo da cada ejemplo con «la indicación precisa de la edición de que se toman, que es á menudo la Biblioteca de autores españoles de Rivadeneyra, no tanto en razón de su mérito (que en ocasiones es bien escaso) como en atención á lo accesible que es á toda suerte de lectores» [Introducción, pág. LIII]. De ahí las «(R. 1. 447¹)» que cierran tantas citas: tomo y página de esa colección, y la columna en número volado [Signos].
Cada artículo, una monografía
Después de explicar el orden de cada artículo, dice para qué sirve [Introducción, pág. LIV]:
«Por aquí se ve que, puestos siempre los ojos en el asunto principal de esta obra, ha sido nuestro designio formar una monografía (si se permite repetir una expresión ya usada por Freund y Littré) de la palabra que encabeza cada artículo. En todos se ha tratado de rastrear la historia de nuestra lengua, ya siguiendo las transformaciones ideológicas, que desde el sentido originario se continúan, á veces en hilos sutilísimos, hasta las acepciones que más se desvían de él, ya presentando los documentos que atestiguan la duración de cada vocablo desde su origen ó introducción hasta su olvido y desaparecimiento en cierta época, ó su persistencia hasta nuestros días.»
Cómo se ordena esa monografía (acepciones, divisiones, construcciones, citas, el período anteclásico y la etimología), en la guía de lectura.
Una obra que no podía ser completa
El párrafo que cierra la Introducción es casi una profecía [Introducción, pág. LIV]:
«Obra larga y difícil es ésta, y que ni puede ser completa ni quedar exenta de error. El tiempo empleado para llegar á sacar á luz este primer tomo, las dificultades que acompañan la impresión, y los años que pasarán antes que ésta se termine, ponen á prueba una paciencia y laboriosidad que nadie puede prometerse sean sostenidas por la salud y demás circunstancias que han de hacerlas fructuosas.»
Cuervo sacó un tomo más, en 1893, y la obra se acabó cien años después, en Bogotá: una obra de cien años.
La lista de autores, y lo que no está en ella
Detrás van la «Lista de los principales autores y obras que se citan, con explicación de las abreviaturas é indicación de las ediciones á que se hace referencia», las abreviaturas y los signos [Lista de los principales autores y obras que se citan]. Al pie de la lista, Cuervo avisa de que en ella no están las obras y autores citados de segunda mano, y de que entre los extranjeros ha omitido muchos de los que se mencionan rara vez [Lista de los principales autores y obras que se citan]. Esa lista es la que hemos usado para resolver las abreviaturas de las citas: el índice de autores.