Prólogo, advertencia, erratas y tabla

Texto leído por máquina (OCR) y troceado por reglas: no es una edición crítica. Medido contra seis trozos copiados a mano en la imagen, se equivoca en un 0,96 % de las letras. La ortografía es la del libro, y no se corrige: vozes, hai, hoi, mui, sinó, ántes, segun, las agudas en consonante sin tilde (preposicion, razon) y la tilde que Salvá pone a los ejemplos para señalar dónde va el acento (cortaplúmas, guardajóyas). Lo leyó la Kraken, con las tildes y eñes que ve la Tesseract en la misma palabra. Las notas al pie del libro van sangradas; donde no se pudieron apartar, van pegadas al texto. Cada párrafo dice su página; las que el libro no numera (los preliminares, el índice), la hoja del escaneo. Cómo está hecho.

Los capítulos

ver la hoja 9

ENTRE los libros con que la prensa enriquece diariamente la república de las letras, se cuenta un crecido número de Gramáticas de los principales idiomas europeos para el uso de las personas que los hablan; aunqué pocas á juicio de los inteligentes están desempeñadas bajo un plan sencillo y metódico. No puede gloriarse España de semejante abundancia; y si bien compite con las naciones mas civilizadas en buenos historiadores y poetas, siendo superior á cada una de ellas en escritores ascéticos, y mas rica que todas juntas en escelentes (*) comedias; apénas puede presentar unos cuantos filólogos que se hayan dedicado á señalar el rumbo que conviene seguir, para evitar el desaliño é incorreccion del habla comun, los errores de una gran parte de los libros que andan impresos, y los casuales descuidos aun de los pocos que merecen ser propuestos por modelos de lenguaje y de estilo. El primero, que yo sepa, haber publicado una Gramática sobre la lengua castellana bajo el título y for Puede verse mi opinion sobre nuestro antiguo teatro en la nota A al fin de este volúmen. (hoja 9)

ma de tal, fué el distinguido restaurador de las buenas letras, Antonio de Lebrija. «Yo quise echar la primera piedra,» dice dedicando la obra á la reina doña Isabel, «e hacer en nuestra lengua lo que Zeno doto en la griega e Crátes en la latina. Los cuales, aunqué fueron vencidos de los que despues dellos escribieron, á lo ménos fué aquella su gloria, e será nuestra que fuimos los primeros inventores de obra tan necesaria.» Nadie puede en efecto disputarle este timbre, ni el de haber aplicado con acierto á la lengua española el método que pocos años ántes había adoptado en sus Introducciones para la enseñanza de la latina. Pero la lengua castellana no había llegado entónces á tal grado de perfeccion, que debiera temerse mas bien su decadencia que esperarse su mejora, como aseguraba Lebrija. Y cuando así no fuese, y nos conviniera estudiar el castellano de aquel siglo, no deberíamos hacerlo por unos elementos de 61 hojas en cuarto, diez y nueve de las cuales se emplean íntegras en tratar de la invencion de las letras, de su oficio, órden y modo de pronunciarlas, y de las figuras de diccion. La misma division de las partes de la oracion en diez, no obstante que incluye á la interjeccion en el adverbio, hace confuso lo que pudiera mirarse como útil en la tentativa de este célebre gramático, Siguióle Francisco de Tamara, de quien se imprimió en Ambéres el año 1550 una Suma y erudicion de gramática en verso castellano. No sé de ella otra cosa sinó lo que dice don Juan de Iriarte en el prólogo de su Gramática latina, á saber, que consta de 35 hojas en octavo, que comprenden 168 estancias de ver so de arte mayor, unas compuestas de ocho versos y otras de diez, fuera de tres décimas, formadas de dos quintillas cada una en metro de ocho sílabas; y que en ellas se trata de todas las partes de la gramática y sus atributos, y aun del Arte métrica. Fácil es conocer que hubiera servido de poco para mi propósito poder consultarla, en razon del tiempo en que salió á luz, de lo mui compendiada que debe de ser, y por la circunstancia de estar en verso, la cual si puede contribuir para que se fijen mejor en la memoria los preceptos, embaraza siempre para darlos con estension y claridad. (hoja 10)

Tampoco he visto la que el año de 1558 publicó el licenciado Villalon en Ambéres con el título de Arte breve y compendiosa para saber hablar y escribir en la lengua castellana congrua y decentemente. Mayans (pág. 101 del Specimen bibliothecae hispanomajansianae) considera este libro digno de algun aprecio, y lo reputa por el primero que se escribió de gramática castellana; porqué los preceptos de la de Lebrija, dice el, son casi todos comunes á nuestra lengua y á la latina, y no peculiares de aquella, como debería ser. Se han ocultado tambien á mis diligencias las Observaciones de Juan de Miranda sobre la lengua castellana, impresas en Venecia el año de 1567, que menciona Nicolas Antonio, y la Gramática castellana del maestro Pedro Simon Abril. No es menester que sea la mejor obra de este apreciable humanista, para que lleve grandes ventajas á la Nueva y sutil invencion del licenciado Pedro de Guevara, no obstante que nos asegura este en la misma portada, que con ella facili simamente y en mui breve tiempo se aprenderá todo el artificio y estilo de las Gramáticas, que hasta agora se han compuesto y se compusieren de aquí adelante. No queda el lector mui instruido con las brevísimas Instituciones de la gramática española, que el maestro Bartolomé Jiménez Paton publicó en 1614, é incorporó despues el año de 1621 en su Mercuríus trimegistus, pues nada hai realmente en ellas, que variados los ejemplos, no viniera bien á otras lenguas. Toda la Sintáxis está reducida á cuatro reglas generales sobre la concordancia. (hoja 11)

Ni fué mucho mas estenso Gonzalo Corréas, cuyo Trilingüe, impreso el año 1627, comprende en un volúmen en octavo la gramática de las lenguas castellana, latina y griega. En este, aunqué no tanto como en la Ortografía, se manifestó Correas amigo de novedades, útiles algunas, moportunas las mas, y caprichosas otras. Cuento entre las primeras haber reducido á tres las partes de la oracion. (hoja 12)

Paton y Corréas florecieron en una era tan brillante para nuestra lengua, que no es de estrañar creyesen superfluo comprender en reglas lo que todos practicaban con tanto acierto, y se contentasen con una especie de nomenclatura de las varias clases de nombres, verbos y las demas partes del discurso. No previeron que sus contemporáneos inspirarían tal respeto, y, por decirlo así, tal veneracion á los venideros, que apénas se atreverían á abandonar sus huellas, en cuanto se lo permitiese el uso comun; y que las obras de algunos harían estudiar en todas las edades la lengua española de aquella época, al modo que aprendemos la griega, para entender en sus originales á Homero, Píndaro, Eurípides, Demóstenes y Tucídides; y la latina, para poder leer á Virgilio, Horacio, Ciceron, Tito Livio y Tácito. ¡ Rara prerogativa de los autores eminentes, que logran inmortalizar con sus obras la lengua en que han escrito! (hoja 12)

Faltábales ademas á Paton y á Corréas el fino y delicado gusto que se ha introducido en la gramática. no ménos que en los demas ramos de las letras humanas, desde que el mayor esmero con que se cultivan la ideologia y la metafísica, ha facilitado el análisis de los principios gramáticos. Mas en honor de la verdad, y para gloria de aquel siglo y de nuestra nacion, debe decirse, que quizá no descollarían tanto los nombres de Locke, Brosses, Condillac, Dumarsais, Beauzée, Horne Tooke, Destutt-Tracy y Degerando, si no les hubiesen servido de antorcha las profundas investigaciones de los solitarios de Port-royal; ni estos hubieran dado á luz su Lógica, su Gramática general y los Nuevos metodos, griego, latino y castellano, á no haber bebido los fundamentos de su doctrina en la inmortal Minerca del Brocense. Celébrense en hora buena los notables adelantos de los ideólogos modernos, pero tributemos el justo loor á nuestro compatriota Francisco Sánchez; y si los estranjeros, poco imparciales, se obcecasen en alabar solo á sus escriteres, digámosles con Iriarte, Fresumis en vano De esas composiciones peregrinas: (hoja 13)

¡ Gracias al que nos trajo las gallinas ! (hoja 13)

El Espejo general de la gramática en diálogos para saber la natural y perfecta pronunciacion de la lengua castellana, de Antonio de Salazar, impreso en Ruan la vez primera el año 1622 y despues en 1672, está puesto en diálogos para enseñar prácticamente por ellos, mas bien que por reglas, á hablar el español. Como destinada á los franceses, lleva la correspondiente traduccion en otra coluna, para facilitarles la inteligencia del testo. (hoja 13)

No debemos estrañar que en la mitad última del siglo XVII y en la primera del siguiente se imprimiesen pocas Gramáticas españolas, de modo que apénas merezca mencionarse otra que la publicada en verso por Márcos Márquez el año de 1716. Es fortuna que no las escribiesen autores que hubieran apoyado los preceptos con ejemplos viciosos y de mal gusto. Pero desterrado este con los esfuerzos que empezaban á hacer algunos literatos reunidos á la sombra de la Academia española, ó sostenidos por su respetable autoridad, pronto se advirtió la falta que había de una Gramática de nuestra lengua. La que publicó en 1743, y reimprimió despues con varias enmiendas y adiciones en 1769, D. Benito Martínez Gómez Gayoso, es realmente la primera digna de tal nombre. Su autor da ya muestras de conocer, que no basta esplicar aisladamente todas las partes de que se compone una lengua, si no se señalan sus modismos mas usuales: aunqué ni en lo uno ni en lo otro guardó el método mas acertado, ni dió á estos el lugar que reclaman de justicia. (hoja 14)

En el mismo año 1769 salió á luz el Arte del romance castellano por el P. Benito de san Pedro, y (hoja 14)

EI si bien el libro primero de las Epocas de nuestro romance, no pertenece rigurosamente á una Gramática, ni los otros están desempeñados cual era de desear; no es tan inferior á la de Gayoso, como se pretende en el volúmen intitulado, Conversaciones críticas recogidas por el Lic. don Antonio Gobéyos, anagrama imperfecto de D. Benito Gayoso. (hoja 15)

La de la real Academia espanola, publicada la primera vez en el año de 1771, atendió con bastante particularidad á los idiotismos, esplicados mui de propósito en la lista de las preposiciones que rigen ciertos nombres y verbos, y por incidencia en otros varios lugares. Esta parte de aquella Gramática, la esplicacion de algunos tiempos, y de la armonía que guarda el verbo determinante con el determinado, y varias otras observaciones, no ménos juiciosas que delicadas, manifiestan que se confió desde luego su redaccion á sugetos hábiles, y que tambien lo han sido los que han cuidado sucesivamente de todas las ediciones hasta la cuarta. Mas los sabios que han pertenecido en los cincuenta años últimos á aquel cuerpo, distraidos por tareas mas gratas y de mayor gloria, ó faltos de constancia para reducir á reglas los principios de lenguaje que tan bien han sabido observar en la práctica; no han llenado hasta hoi los muchos vacios de su Gramática, ni han encerrado en la Sintáxis todo lo que á ella pertenece, y se halla ahora esparcido por el libro desde la página duodécima. La misma Academia ha manifestado, con los deseos de mejorarla, la imposibilidad en que se ha visto de hacerlo, dejando en la edicion que años pasados reprodujo, la fecha que llevaba la cuarta, es decir, la de 1796. Poco ántes, y despues de haber ya rectificado su trabajo la Academia en la segunda y tercera edicion, publicó en 1791 don Juan Antonio González de Valdes una Gramática de la lengua latina y castellana en tres cuadernos abultados en octavo marquilla. Á pesar de lo que el autor dice en el prólogo, y de que en varios pasajes manifiesta no carecer de cierta instruccion y de la lectura de nuestros clásicos; juzgo mui difícil que nadie aprenda el latin por su libro, y mucho ménos el castellano, de que solo se encuentra una que otra especie acá y allá, sin órden, sin discernimiento y sin gusto. Tal vez corregiría algunos de estos defectos en la segunda edicion que dió en 1798, la cual he visto citada con el título de Gramática greco-latina y castellana. (hoja 15)

No recordaré los varios epítomes de la gramática castellana que se han impreso despues del 1800, porqué todo su mérito consiste en haber compendiado, mas ó ménos bien, la de la Academia. Sin embargo no debe pasarse en silencio á D. Juan Manuel Calleja, ya que procuró en sus Elementos de gramática castellana, publicados en Bilbao el año de 1818, aplicar á nuestra lengua los principios de Destutt-Tracy y de Sicard, abandonando la rutina de los que le habían precedido. Por haber querido singularizarse sobrado, los jóvenes, particularmente los que ya han estudiado por otra Gramática, hallarán alguna oscuridad en estos Elementos, en que no tuvo la cautela de introducir poco á poco novedades, que serán un escollo para los lectores, hasta que nos hallemos tan familiarizados con el nuevo lenguaje metafisico, como lo estamos con la nomenclatura, divisiones y subdivisiones de los gramáticos antiguos. Se notará acaso que yo he pecado por el estremo contrario, cuidando demasiado de emplear un lenguaje mui conocido, y que recurro para ello á largos rodeos y á frecuentes repeticiones, de modo que son mui contadas las vezes que he empleado las frases de complemento directo e indirecto, y aun esto despues de esplicada su significacion. Espondré aquí algunas de las consideraciones que motivan mi timidez, que no pocos calificaran de nimia. Nada parece á algunos mas sencillo, que hacer de un golpe todas las mejoras imaginables en la gramática, y escribirla de una manera enteramente filosófica. Así debiera ser sin disputa, si miéntras el sabio examina en pocas horas los diversos sistemas de una ciencia, y aun crea nuevas hipótesis, no costase muchos años á la mayor parte de los hombres el adelantar un solo paso. El análisis del lenguaje, de que tantas ventajas reporta la metafísica, puede mui bien ser perjudicial, aplicado á los Elementos para enseñar la gramática de una lengua. ¿Qué inconveniente presenta á primera vista, que sentado el principio de un significado único para cada voz, miremos á la diccion que solo como un relativo, aun cuando parece hacer las vezes de conjuncion? Las frases Manda que no salgas; Ordenó que atacasen, son en realidad el compendio de estas otras, No salgas, es la cosa que manda; Ataquen, es la cosa que ordeno. Si un principiante infiriese de estos ejemplos, como podía mui bien suceder, que le era permitido decir, Ordenó que ataquen, al modo que se dice, Manda que no salgas; habría perdido mucho en creer que puede emplear un tiempo que el uso repugna, al paso que ningun mal resulta de que denomine al que, ya relativo, ya conjuncion, segun los diversos oficios que desempeña. Bueno es hacer conocer insensiblemente los fundamentos y orígen de ciertas locuciones, cuando por hacerlo no se embrollan ni oscurecen las cosas. Los que pretenden que los jóvenes pueden recibir toda doctrina, de cualquier modo y en cualquiera dósis que se les suministre, se olvidan de las muchas vigilias que les ha costado desenmarañar y poner en claro la de los autores que han leido. Y ciertamente los hombres, que siendo maestros en la facultad y estando acostumbrados á desentrañar sus principios, emplean largos ratos de meditacion para penetrar los sistemas de los otros; no debieran figurarse que el suyo, por nuevo que sea, logrará la prerogativa de ser comprendido con facilidad por cualquiera principiante. Cuando Francisco Sánchez, al notar de bárbaras las locuciones Dico quod, credo quod, sciendum est quod, observó que el quod, reputado conjuncion en varios pasajes de los clásicos latinos, era la terminacion neutra del qui, quae, quod, y que faltaba algo por la elípsis; anunció una idea que todos pudieron entender. Mas si hubiese añadido, que ut tampoco era conjuncion, que se escribía uti antiguamente, y que no era otra cosa que el óri terminacion neutra del relativo griego, segun lo esplica Horne Tooke; pocos le hubieran comprendido, ni sería dado adivinar las ventajas que puede sacar de tal esplicacion el que empieza á aprender la lengua latina. (hoja 16)

Con igual paridad, despues de saber el que se propone estudiar el español, que las partículas indeclinables han sido primitivamente otros tantos nombres con significacion determinada; despues de haber investigado que los adjetivos no son nombres sinó verbos, ó por el contrario, que el verbo es un verdadero nombre, de cuya composicion con otros han resultado las terminaciones de la conjugacion; despues de hallarse, en una palabra, rodeado de confusion por el choque de estas nuevas nociones con las que ha oido desde su infancia y no le será fácil olvidar; ¿habrá adelantado mucho para conocer el uso de los tiempos, ni el empleo oportuno de todas las partes del discurso, esto es, para hablar bien y propiamente la lengua castellana?Le facilitará al ménos el camino para conseguirlo, poseer los conocimientos de todos los ideólogos que han existido, y aun mayores, si se quiere? No habrá algunos de los que miramos como modelos de lenguaje, que jamas hayan saludado la moderna metafisica? (Se conocía, cuando brillaron los célebres escritores, sin cuyo estudio siempre quedaría manco e imperfecto el que se hiciera de nuestra lengua? No vacilaré en afirmar, que la lectura de una página de friarte, Clavijo, Moratin ó Jovellános, ó la de un solo capítulo de este ensayo mio, cuyas imperfecciones reconozco, serviran infinitamente mas para conocer en qué consiste la buena locucion castellana, que la sublime doctrina contenida en los muchos volúmenes de ideologia y de gramática general, que de un siglo acá se han publicado. Tratemos siempre las artes y las ciencias de un modo que las haga útiles al linaje humano, no tomando la puntería sobrado alta, porqué como dice el cómico latino, id arbitror Adprimè in vitâ esse utile, ut ne quid nimis. No olvidemos que hai unos límites prefijados á nuestro entendimiento, como los tiene la lijereza de los ciervos y la fuerza de los leones. Quizá por este motivo la tal cual perfeccion de las cosas humanas precede tan de cerca á su decadencia. El estado de barbarie en que yacen Grecia y África, depósitos un tiempo del saber, y el atraso en que Hernan Cortes encontró á los mejicanos, olvidados enteramente de las artes que habían cultivado sus mayores; prueban que tal es por desgracia la alternativa en que están constituidas todas las cosas de este globo. Puede ser que el admirable descubrimiento de la imprenta lo estorbe; pero sin ella que obstáculo se le ofrece al hombre pensador, para que los cultos europeos reemplazen dentro de mil años á los beduinos y á los hotentotes? Sin salir de la materia que me ocupa en este libro, ni de nuestra casa, ¿no anunciaba el siglo de los Ávilas, de los Mendozas, los Granadas y los Cervántes, que pronto los seguirían Góngora, Quevedo, Paravicino, Gracian, Polo de Medina, y la demas comparsa de culteranos? Apénas habían renacido las buenas letras á mitad del siglo último, y llegó la lengua á su madurez en los escritos de un Jovellános, un Iriarte y un Muñoz, ¿no vimos ya aparecer á Cienfuégos, que tantos imitadores ha tenido, y que aun encuentra quien le escuse y le elogie? ¿Qué prueba todo esto sinó lo limitado de nuestra inteligencia, la detencion con que han de desarraigarse las preocupaciones, y la diferencia que debe hacerse en todos los ramos entre el hombre que posee profundamente una facultad, y el comun de los que la profesan? En todas hai verdades abstrusas, una recóndita filosofía y un santuario, por valerme de este símil, de arcanos, reservado al sabio que las profundiza, e impenetrable á la generalidad de los alumnos que las cultivan; y esta parte elevada y misteriosa de la gramática, poco útil y acaso perjudicial á los que desean aprender un idioma, se halla precisamente en las profundas investigaciones sobre el lenguaje. Llegan estas á formar un género de escolasticismo, como los cálculos, mui sublimes e inaplicables á ningun cómputo ni demostracion usual, lo son en las ciencias matemáticas. No es lo mismo trazar una gramática general, que escribir la de una lengua particular. El ideólogo toma una especie de este idioma y otra de aquel, y analizando el rumbo y progresos del discurso humano, describe las lenguas como cree que se han formado, ó que debieron formarse. Pero al escritor de la Gramática de una lengua no le es permitido alterarla en lo mas mínimo: su encargo se limita á presentar bajo un sistema ordenado todas sus facciones, esto es, su índole y giro; y la Gramática que reuna mas idiotismos y en mejor órden, debe ser la preferida. Al retratista nunca se le pide una belleza ideal, sinó que copie escrupulosamente su modelo. Cuantas mas facciones suyas traslade al lienzo, cuanto mejor retenga su colorido, y cuanto la espresion de los ojos y de todo el semblante, la actitud del cuerpo y el vestido mismo se acerquen mas á la verdad, tanto mas perfecto será el retrato. (hoja 19)

Los modismos constituyen un carácter tan esencial de las lenguas como las mismas palabras. Porqué no solo el que dice, La empresa no tuvo suceso (buen éxito), Vd. es demasiado honesto (atento), empleando estas dos vozes en un sentido que nosotros no conocemos, habla mal el español; sinó que haría lo propio el que dijese, No soi que un torpe, Todo anticuario que era; donde las palabras son castellanas, aunqué ordenadas segun el giro frances; ó bien se apartase del régimen que ciertos verbos piden; falta que cometen los que anuncian con mucha seriedad, que pueden pasarse de una cosa, ó que van á ocuparse de tal negocio. Por esto, tanto el que escribe en una lengua, como su gramática, no pueden desviarse del uso, el cual no es siempre filosófico, sinó que tiene mucho de caprichoso. Cuando vemos que es corriente insepulto, y que no lo es sepulto, y ménos el verbo insepultar; que son castizos inconsttil, inmaculado, inulto, incicto, posesionarse, y que no lo son consútil, maculado, ulto, victo, posesionar; que decimos batalla figurada, y no fingida, piedra arenisca, y no arenosa; que está dicho con propiedad, Para mi es todo uno, me es indiferente, miéntras no lo estaría, Me es todo uno, para mi es indiferente; que se habla con ó por la nariz, y solo por boca de ganso; que heredar á uno quiere decir, ya ser su heredero, ya darle heredades; y finalmente que informar significa dar forma, al paso que es informe lo que carece de ella; podremos poner en duda el grande influjo que tiene en escribir bien la observancia de la propiedad, con que se emplean y colocan todas las partes, aun las mas pequeñas, del discurso? (hoja 22)

Este uso no está sujeto á leyes: es hijo del habla del vulgo; fórmale tambien el roze que nos proporcionan con otros países el comercio, los nuevos descubrimientos y las mismas guerras. Contribuyen á el igualmente, así el gusto que domina entre los literatos, como las ciencias que suele cultivar con especialidad cada una de las naciones. Por eso no debe estrañarse que esté espuesto á continuas vicisitudes, si bien apoyadas siempre en un fondo nacional. Este tipo forma la basa de la lengua, como la forman en nuestro traje la capa y la mantilla. Dense á la primera todas las variaciones imaginables en las vueltas, esclavina y cuello; por la capa y por el modo de embozarnos, somos distinguidos entre todos los pueblos de Europa, así como la elegante mantilla, cualesquiera que sean su tela y hechura, imprime á nuestras mujeres la gracia que con mas singularidad las caracteriza. (hoja 23)

Cuando estas novedades varían notablemente la lengua, cosa que apénas puede dejar de suceder á la vuelta de cincuenta años, segun observo al fin de este libro en la nota B, se requiere una nueva Gramática que las esplique. Esta reflexion, cuya exactitud me parece incontestable, evidencia la falta en que han incurrido los gramáticos, cuyos preceptos pueden aplicarse igualmente al modo de hablar de D. Alonso el sabio, que al de Granada, al de Soto Marne y al de González Carvajal, no obstante que cada una de las épocas en que han florecido estos cuatro escritores, tiene una fisonomía peculiar que la diversifica de las otras. Por no haber atendido á esta distincion, nos mueve á risa Garces con su empeño de resucitar, en el tratado del Funda mento del vigor y elegancia de la lengua castellana, el giro rancio de fines del siglo XVI. (hoja 23)

El otro defecto que se echa de ver en todas las Gramáticas puramente castellanas, es lo poco que se detienen sus autores en desentranar las frases usuales, de que debieran hacer una exacta anatomía, para señalar á cada una de sus partes el sitio que reclaman el uso y el oido delicado de los que hablan bien la lengua. Habituados á ella los que las compilan, y con la idea de que escriben para sus compatriotas, pasan por alto muchas de las circunstancias que constituyen el estado presente del idioma. Tampoco hubiera yo reparado en algunas, si mi larga residencia en diversos paises estranjeros; la lectura de los libros que se han escrito para enseñar la lengua castellana á los franceses, italianos e ingleses; y las preguntas de las personas que la estudiaban, no me hubiesen hecho advertir ciertos pormenores, que se escapan fácilmente al que está rodeado desde su infancia de los que conversan siempre en español. Si mis lectores convienen conmigo en la verdad de las observaciones que preceden, no estranarán, que con la aficion de toda mi vida á las buenas letras, y con el estudio de las lenguas principales entre las muertas y las vivas, se me haya escitado el deseo de llenar de algun modo el vacío de una Gramática de la actual lengua castellana. El amor á las cosas patrias se aviva ademas mucho con la distancia, y llega casi á delirio la predileccion al propio idioma, en viéndose el hombre rodeado de los que no lo hablan. Obligado á conversar diariamente con los buenos escritores, que se leen entónces con mayor ahinco, estudia con mas detencion su lengua, y adopta, para hermosearla, algunas metáforas, imágenes y pensamientos de los autores estraños. Séame lícito observar con este motivo, que los españoles que residieron en cortes estranjeras, y los que militaron mucho tiempo en Italia y Flándes, no son los que han contribuido ménos á enriquecer nuestro idioma. Lebrija, Tórres Naharro, Urries, Garibai, Hurtado de Mendoza, Ávila y Zúñiga, Garcilaso, Juan Valdes, Antonio Pérez, Aleman, Coloma, Velázquez de Velasco, Cervántes, Suárez de Figueroa, los dos Argensolas, Virúes, Mira de Amescua, Mesa, Rei de Artieda, Moncada, Melo, y muchos otros que pudieran citarse de los antiguos; y Ázara, García de la Huerta, Lopez de la Huerta y don Leandro Moratin en los últimos tiempos, pueden ser apoyo de esta observacion. Habiéndome decidido á manifestar por medio de este corto trabajo, que no me son indiferentes mi lengua ni mi patria, formé el primer bosquejo sin ausilio de libros. La práctica de enseñar y mis estudios me habían proporcionado, no solo una copta regular de noticias, sinó aquella especie de tacto, que se siente mas bien que se esplica en los conocimientos humanos; y así no era una temeridad emprender esta jornada sin lazarillo que me guiase. Ya que no debiera prometerme llevar al cabo de esta manera la obra segun la había concebido, estaba á lo ménos seguro de no esponerme á copiar á ningano de los que me habían precedido, ni en el plan general, ni en los pormenores. No se hallará en efecto en mi libro un capítulo, ni una serie siquiera de nombres ó de verbos, en que yo concuerde exactamente con los otros gra nálicis. (hoja 24)

No quiero decir con esto que mi dectrina sea original, pues no puedo ménos de coincidir en muchos puntos con lo que ellos establecen; y es indispensable que camine acorde con lo que asienta la Academia en su última Ortografía, habiéndome propuesto esplicar su sistema, por ser el seguido generalmente en las mejores ediciones. Creo no obstante haber simplificado mucho sus reglas, y que en las de la acentuacion he espuesto metódicamente los principios, que es probable tuvo á la vista aquel cuerpo al tratar de esta materia. En los tres años que he dejado reposar mi bosquejo para irlo corrigiendo y adicionando, he intercalado en sus lugares cuantas observaciones me han parecido adecuadas de las que se hallan en las demas Gramáticas y en los escritos de Aldrete, Mayans, Burriel, López de la Huerta, Garces, los dos Iriartes, Capmany, Marina, Várgas Ponce, Sicilia, Gómez Hermosilla, Martínez de la Rosa, y en fin de los pocos que directa ó indirectamente han tratado de la propiedad ó sintáxis castellana. No obstante el cuidado que he puesto en reunir los materiales diseminados en estos autores, todavía me lisonjeo de que la mayor parte de lo que contiene el presente volumen, es fruto de mi larga meditacion sobre nuestros buenos escritores. ¡ Ojalá hubiese podido disfrutar varias obras del Sr. Jovellános, que deben entrar en la coleccion que ha empezado ya á publicarse en Madrid! Pluma que ha sabido amenizar las cuestiones mas áridas, y que con tal maestría manejaba nuestra lengua, no puede ménos que desenvolver curiosos y delicadísimos puntos en los Rudimentos de gramática francesa e inglesa, en los (hoja 26)

Principios generales de lógica, metafísica e ideologia, en el Tratado sobre la descomposicion y andlisis del discurso, en los Principios de gramática general, ó sea introduccion al estudio de las lenguas, y en las Lecciones de gramática castellana. Pero el deseo de poner cotos al estado casi de delirio, en que me ha ido constituyendo el empeño de llevar adelante un trabajo que miré al principio como cosa de entretenimiento, me obliga á no dar mas largas á concluirlo. (hoja 27)

No pudiendo descansar ni dormir por el cúmulo de especies que á cada paso me ocurren, me he decidido á imprimirlo, ántes de perfeccionarlo hasta el punto de inspirarme la debida confianza, para recobrar mi tranquilidad, fijando de algun modo por medio de la imprenta estos apuntes, y aguardando de los sabios y del tiempo las grandes enmiendas que pueden recibir. Deseando seguir el camino comun y trillado, miéntras no se saquen grandes ventajas de su abandono, he dividido mi obra en los cuatro tratados, que comprenden de ordinario las Gramáticas. En el intitulado Analogía espongo ante todas cosas las reglas para leer y pronunciar correctamente, y en seguida trato de las partes de la oracion, limitándome á poner la declinacion del nombre, sus géneros, las modificaciones que sufre para pasar á comparativo, superlativo, aumentativo ó diminutivo, ó en razon de ser derivado ó compuesto; á la conjugacion de los verbos, así regulares como irregulares, y á dar una idea mui en globo de las partículas indeclinables. Esplicar el uso que ha de hacerse de estas mismas partes, como han de colocarse en el discurso, y las mutaciones que su fren segun que van antepuestas ó pospuestas, es oficio propio y esclusivo de la Sintaxis; como tambie el señalar las delicadas y casi imperceptibles diferencias que hai en los diversos modos de decir. Para esto me he dilatado en el uso general de las preposiciones, y en la lista de las que rigen particularmente algunos nombres, verbos y adverbios. Noto varios usos que parecerán ménos necesarios á los castellanos; pero que pueden ser provechosos á los demas españoles, para evitar los provincialismos en que mas de ordinario incurren. En la Sintáxis he tratado tambien de los caracteres principales del estilo castellano de nuestros dias, haciéndolo resaltar con la contraposicion del que se usaba en el siglo XVI y con el de otras naciones, porqué con arreglo á las ideas que llévo espuestas en el presente prologo, debo mirar como incompleta aquella parte de la gramática, si le falta este capítulo. Siguen en la parte tercera las reglas de la Ortografla, y en la cuarta y última las de nuestra Prosodia, con algunas nociones acerca del metro y de las composiciones en verso. (hoja 27)

He procurado no embarazar al principiante, sobre todo en la Analogía, con un gran número de reglas, y ménos con largas escepciones; por lo que las he colocado frecuentemente en notas al pié, á fin de que pueda leerlas una ó dos vezes, sin abrumar la memoria con una árida e inconexa lista de nombres, tan dificultosa de aprender como fácil de olvidar. Otras notas que le son de ménos importancia, aunqué la tienen para esclarecer los fundamentos de mi sistema, se han reservado para el fin del libro. (hoja 28)

Apoyado en los mismos principios de sencillez, y con el objeto de que no aprendan los jóvenes sinó lo que les sea indispensable ó sobre manera útil, he omitido por entero la doctrina que sobre las figuras de diccion se nos enseña con tanto aparato en las escuelas; contentándome con esplicar algunas, ó la cosa misma, por incidencia. Poco importa que uno ignore qué es hipérbaton, pleonasmo etc., palabras cuyo significado solo se retiene con facilidad, sabiendo la lengua de que se han tomado, si al cabo conoce, como y por que se emplea la trasposicion ó la redundancia de las vozes. Los principios que me han guiado en la formacion de estos elementos, justifican suficientemente su titulo de Gramatica de la lengua castellana segun ahora se habla, y el que haya citado casi siempre, para comprobacion de sus reglas, ejemplos de los autores que han florecido despues de mediado el siglo último. Y no ha sido para mi lo ménos trabajoso haber buscado y escogido los pasajes á que me refiero, cuando para valerme de nuestros clásicos antiguos, me bastaba acudir á los muchos apuntes que tengo reunidos sobre lo mas notable de su diccion. Puedo asegurar sin escrúpulo, que he leido veinte volúmenes de los antiguos por cada uno de nuestros modernos: ni debe parecer estraño que dos siglos de saber, de glorias, de conquistas y del descubrimiento de un nuevo mundo, produjeran muchos mas escritos originales, que los ochenta años que escasamente han corri lo desde que algunos literatos principiaron á purgar nuestro idioma del follaje ridículo, con que el mal gusto lo había sobrecargado por espacio de una centuria. (hoja 29)

Desde mui niño me familiarizó mi padre con las obras del Mtro. Ávila, santa Teresa de Jesus, Granada, Ribadeneira y Nieremberg. Esta feliz casualidad me aficionó tanto á su lenguaje, que ántes de cumplir los diez y seis años, había ya devorado por eleccion los escritos de Guevara, Sigüenza, san Juan de la Cruz, Estella, Venégas, Márquez, Malon de Chaide, Yépes y otros príncipes del romance castellano. Empezaba á conocer entónces, y lo descubrí mejor posteriormente, que solo embebiéndome en su estilo, lograría arraigarme en los principios que constituyen nuestra buena locucion, y precaverme del contagio, que sin este antídoto debía pegárseme de otros libros, que mis estudios me forzaban á leer, ya en sus originales, ya en pésimas y afrancesadas traducciones. Me afané pues por engolfarme en la lectura de los autores que forman el principal depósito del habla castellana, sin que me retrajese de este empeño lo voluminoso de algunos, ni lo abstracto de su ascetismo, ni la nimia profusion con que suelen engalanar una misma idea. Tales milagros obra en nosotros la aficion: porqué no es menester mucha para estudiar la lengua castellana en el ameno pensil de su Parnaso, en su rico cuanto variado teatro, ó en los escritos de un Mariana, un Mendoza, un Leon, un Melo, un Aleman ó un Cervántes. (hoja 30)

De mi se decir, que cuando en el discurso de mi vida he querido distraerme de ocupaciones mas serias, no dar entrada al tedio, ó disipar alguna pena de las que tantas vezes acibaran nuestra trabajosa existencia; no he hecho, ni hago hoi dia otra cosa, que echar mano de alguno de nuestros poetas, de cualquiera de nues tras ingeniosas comedias, ó de uno de nuestros novelistas ó historiadores. Su lectura lo hermosea todo como por encanto á mi vista, y el majestuoso lenguaje y flúida versificacion de aquellos escritores, me hace olvidar la insulsa regularidad, el monótono clausular y el filosofismo de muchos de mis contemporáneos. Nadie crea que incluyo en este número á los autores que cito en mi Gramática, aun cuando sea con el fin de notarles algun defecto, pues cabalmente muchos de ellos pertenecen á lo mas florido de nuestra moderna literatura. Sin embargo, para que esto no induzca á los jóvenes en algun error acerca de los autores que deben escoger para pauta del buen lenguaje, me veo precisado á advertir, que se le han deslizado al dulce Meléndez algunos galicismos, mezclados con muchas de las palabras anticuadas que se usan actualmente en Castilla la vieja; que no tengo por rigurosamente puros á Arriaza, Búrgos y Quintana, cuyo estilo hallo algo mas castigado en el tomo segundo de las Vidas de españoles célebres que acaba de publicarse; que Várgas Ponce y Mor de Fuéntes carecen de fluidez, particularmente el segundo, que es de una dureza insoportable; y que Cienfuégos ha escrito en una lengua que le pertenece esclusivamente, pero que no es la castellana de ninguna época. Le ha cabido con todo la suerte de tener muchos prosélitos, como los tuvo el gongorismo en su tiempo, porqué es carrera mas ancha y desembarazada la de desatinar cada cual á su antojo, que la de escribir con correccion y propiedad. Para hacer olvidar, si es posible, sus obras poéticas, que convendría no hubiesen visto la luz pública, me he desviado, respecto de este solo escritor, de la fria templanza con que debe hablarse al notar los defectos ajenos. Es sugeto con el que no he tenido trato ni desavenencia de ninguna especie, y á quien miro con cierta predileccion por su gloriosa muerte, y por sus conocimientos en las humanidades, de que dan buen testimomis algunas producciones suyas en prosa. No son por tanto la preocupacion, la rivalidad ni el resentimiento los que han guiado mi pluma, al hablar de un modo poco favorable de su lenguaje. Por haber visto lo mucho que alaba Quintana el mérito de Cienfuegos en la Introduccion á la poesía castellana del siglo XVIII, he vuelto á leer detenidamente sus composiciones, y al paso que le hallo muchas vezes buen versificador, me ratifico en tenerle por mal poeta y peor hablista. Sería una desgracia, que el juicio, que tal vez la amistad ha arrancado á Quintana, deslumbrase á algun jóven, y que tuviéramos por su culpa un solo cienfueguista. (hoja 30)

Aun de nuestros mas distinguidos escritores, de los antiguos igualmente que de los modernos, cito pasajes que desapruebo; y cuando despues de sentar la regla, noto que tal autor se ha separado de ella, indico su autorida! para el que prefiera seguirla, aunqué esté poco conforme en mi sentir con lo que se halla mas admitido. En lo cual es mi plan mui diverso del de Garces, á quien basta descubrir una locucion en cualquiera sescentista, para calificarla de donosa y elegante. Mas si tachamos sin reparo el estilo de los hombres formados en tiempos de exactitud y refinamiento, y que han publicado con el mayor esmero sus obras, (hoja 32)

¡habrá razon para venerar como otros tantos dogmas del lenguaje todo lo que nos ha trasmitido la prensa hasta mediados del siglo XVII, cuando era casi desconocida la correccion tipográfica; cuando pasaban los originales por el viciado conducto de copistas poco inteligentes, y cuando el desaliño y la falta de lima formaban el carácter de la literatura de aquel siglo? No hallamos inconveniente en tildar como descuidos algunas locuciones de un Jovellános, un Iriarte y un Moratin; y ¿ no ha de sernos permitido suponerlos en Hurtado de Mendoza, en Coloma ó en Moncada? Decimos que se ha pegado á nuestros coetáneos esta ó la otra espresion de su roze con los italianos ó franceses, y olvidamos que nuestros clásicos mas sobresalientes demoraron mucho tiempo en los países estranjeros, y que pudieron por lo mismo contagiarse de sus modismos. Por mui respetables que sean las obras de nuestros mayores, no solo no debemos ponernos por su autoridad en guerra abierta con el uso, reteniendo las palabras y giros suyos que mira este como anticuados; sinó que tenemos un derecho incontestable á calificar algunos de contrarios á las reglas gramaticales de aquella época, y á reputar otros por verdaderos galicismos ó italianismos. (hoja 33)

Los que hallen larga mi Gramática comparándola con la de la Academia, tal vez no habrán tenido presente, que falta en esta por entero todo lo que concierne á la Ortografía, á la Prosodia y á la Poética; y que si al volúmen de la Gramática de la Academia se agregase el de su Ortografía, la diferencia de tamaños sería ménos notable. Fuera de que una Gramática nunca puede resultar breve, por mucho cuidado que se ponga en simplificar las reglas, y por mas que se desee compendiar los preceptos, cuyo número es y no puede dejar de ser considerable. La Gramática de una lengua, si bien es el primer libro que toma en las manos el que se propone estudiarla, llega á hacerse un inseparable compañero del que nunca pierde de vista el perfeccionarse en ella. No porqué enseñe á escribir bien, sinó porqué señala los defectos de lenguaje que se deben evitar. Cierto es que puede uno estar esento de ellos, y escribir al mismo tiempo sin soltura ni nervio, faltar la proporcion y número á sus períodos, y carecer en una palabra de buen estilo. Mayans no puede ser propuesto como modelo en esta parte, aunqué no se le hayan imputado muchos yerros gramaticales: el que lea las obras del correctísimo don Tomas de Iriarte, no hallará acaso en su lenguaje otro mérito que el estar libre de defectos; y Capmany, nimio quizá en la pureza de la lengua, es duro y bronco en su estilo. Pocos disputarán entre tanto á Jovellános la palma de ser el primer escritor español entre los modernos, no obstante que dormita una que otra vez en la admision de frases y vozes nuevas, se complace sobrado en las anticuadas, y se resiente en algunas ocasiones de provincialismos. (hoja 33)

Aunqué el primer borrador de esta Gramática quedó concluido á mediados de 1827, lo he dejado descansar hasta hoi; y si bien no se han pasado los nueve años que aconseja el preceptista mas juicioso de la antigüedad, he esperimentado lo ventajoso que es trabajar con pausa, y no mandar los escritos calientes y de pri mera mano á la imprenta. Yo solo sé las grandes mejoras y correcciones que ha recibido mi libro en este intervalo, pues no ha pasado semana ni casi dia, sin que lo haya añadido ó alterado en algo. (hoja 34)

No contento sin embargo con esto, y deseando ardientemente el acierto, lo he sometido por último al exámen de mi paisano don Joaquin Lorenzo Villanueva, juez el mas idóneo en la materia, así por sus muchas obras en que campea la lengua castellana con toda su pureza y gala, como por estar dedicado algunos años hace á compilar un diccionario de la misma. Me han dispensado tambien el favor de examinar y corregir mi trabajo don Antonio Alcalá Galiano, profesor de la lengua y literatura españolas en la Universidad de Lóndres, y don Pablo Mendíbil, sugeto bien conocido por sus escritos relativos á las mismas. Ambos unen á su instruccion el espíritu observador que se adquiere con el hábito de enseñar, y el órden, exactitud y detenida prolijidad que son el alma de las obras elementales. Ya se deja entender, que entre los sugetos á quienes me ha ocurrido molestar para que inspeccionasen la obra, no habré dejado ocioso á mi amigo don Mateo Seoane, cuyos conocimientos en la propiedad de nuestra lengua aparecerán mui claros en el Diccionario comparado del español e ingles, que mui en breve disfrutará el público. (hoja 35)

Hubiera querido sujetarla ademas al dictámen de algunos dignos españoles residentes en la Península; pero no he podido verificar una consulta en que no suele ser inútil oir las razones que han guiado al autor. Tampoco he podido implorar el ausilio de los que se hallan en Paris, capazes de mejorar en gran manera mi trabajo, porqué habiendo venido á esta capital, con ánimo en el principio de que mi permanencia fuese por poco tiempo, quise aprovecharlo cuidando yo mismo de la impresion, y procedí desde luego á ponerla por obra. Á los unos y á los otros ruego encarecidamente me favorezcan con sus observaciones, para tenerlas presentes en la segunda edicion. Mirese la primera como una nueva tentativa en este ramo, y aun, si se quiere, como un ensayo confidencial que someto al exámen de los inteligentes, con el fin de que se sirvan dirigirme cuantas advertencias conduzcan á rectificarlo. Háganseme pública ó privadamente, con espíritu hostil ó por el deseo de buscar la verdad, pueden vivir seguros mis censores de que no las desestimaré, cuando llegue el caso de poderlas aprovechar. Mi deseo es acertar, no altercar, ni sostener con empeño lo que una vez haya errado. Siempre me han parecido inútilmente empleados el tiempo y calor que se gastan en semejantes controversias, y una prenda funestísima la disposicion natural que algunos tienen para sostenerlas y aun buscarlas. Por este medio nadie se da por convencido, porque todos se obstinan en no ceder el terreno que se les disputa. Lo peor es, que si alguna especie útil se halla mezclada entre las muchas injurias, personalidades y denuestos con que suelen favorecerse los contrincantes, debe tenerse por perdida, pues todavía no he visto escrito alguno de esta catadura que haya sobrevivido un año á su publicacion. (hoja 35)

Paris, á 30 de agosto de 1830. (hoja 36)

Advertencia sobre esta edición

ver la hoja 37

EMPIEZO dando gracias al público por el aprecio que ha hecho de mi ensayo. Cuando lo publiqué á fines de 1831, fué mas con el designio de dar á conocer la librería que acababa de establecer en Paris, que con la esperanza de que se agotaran tan pronto los 1500 ejemplares de aquella edicion. Sin embargo este hecho, el mas decisivo para proceder á la segunda, no prueba tanto la bondad de mi Gramática, como lo incompleto y diminuto de cuantas la han precedido. (hoja 37)

Desde que me fué dado regresar á mi patria despues de una ausencia de cerca de once años, me propuse verificar esta reimpresion en Madrid, donde residen varios literatos que hubieran aclarado las dudas que tenía sobre algunos puntos. Pero hallándose Valencia amenazada de la terrible enfermedad que ha salido del Asia para devastar tambien las otras partes del mundo, y que tantas víctimas cuenta ya en Europa, como la mas poblada; tuve que suspender el viaje, á fin de poder prestar á mi cara familia los consuelos y ausilios, que nadie tiene tanto derecho á reclamar de mi. Deseoso de emplear el tiempo de mi permanencia en esta capital, y siendo no ménos frecuentes que considerables los pedidos que continúan haciéndose de esta Gramática, he debido ordenar de priesa mis numerosos apuntes, rodeado de los estragos de la muerte, que ha arrebatado vidas para mi mui preciosas, y ejecutar la reimpresion sin poder adquirir todas las aclaraciones que apetecía. Algunas he debido á mi amigo, D. Agustin Aicart, quien en medio de la calamidad general y de sus complicadas ocupaciones, ha destinado muchos ratos á revisar conmigo una gran parte de la obra, particularmente la Prosodia. Sus vastos conocimientos en las letras humanas y en la enseñanza de la juventud, por el largo tiempo que ha ejercido los destinos de profesor y director del colegio de nobles de esta ciudad, le hacen el censor mas diestro para libros de la clase del mio. En el prólogo de la primera edicion que precede á esta advertencia, no he tenido por necesario hacer mas que algunas lijeras correcciones, y suprimir los pasajes cuya oportunidad ha desaparecido; pero en el cuerpo de la obra he dado lugar con mano franca á todas las variaciones, mejoras y aumentos, que me han sugerido el tiempo y los consejos de algunas personas. Debo citar particularmente á D. José Gómez Hermosilla, pues se ha tomado una tarea sobrado molesta en inspeccionar mi libro, dirigirme sus advertencias y contestar á mis repetidas preguntas, para que pueda yo omitir su nombre sin caer en la nota de ingrato. Creo haber examinado las observaciones que el y otros sugetos inteligentes me han dirigido, con el mismo espíritu que las ha dictado á sus autores, esto es, con el mas puro deseo del acierto, sin la menor preocupacion á favor de lo que había escrito: así es que para evitar los engaños del amor propio, he preferido la opinion ajena, siempre que hallaba la menor duda en el camino que debía seguir. Pero como en la persona que se ha dedicado especialmente á un ramo, y que tanto se ha desvelado para presentar segunda vez su obra mas digna de la atencion pública, debe suponerse una suma de conocimientos que difícilmente reunen los demas; no parecerá estraño que haya dejado de admitir muchas correcciones y reparos, los unos por juzgarlos poco acertados, y los otros por separarse del sistema que he adoptado despues de un maduro exámen. Á esta clase pertenece cuanto se me ha inculcado sobre la conveniencia de atenerme á los principios ideológicos mas bien que á los prácticos, y sobre el uso del le, la y lo. Ni he podido desimpresionarme de que una lengua ha de hablarse y escribirse como lo hacen los hombres doctos, y no como lo pedirían las reglas de una gramática, racional y sencilla cuanto se quiera, pero destituida del apoyo de la autoridad; ni he notado en nuestros mas distinguidos escritores cosa alguna que me haga reformar lo que he sentado en la Sintáxis acerca de los casos oblicuos del pronombre el, ella. Solo respecto de los modos y tiempos del verbo, me he inclinado ahora á abrazar la senda ideo lógica, y he seguido una, tan racional á mi parecer como nueva. Con esta alteracion he adelantado mucho para esplicar en la Sintáxis, con cuanta claridad y sencillez me ha sido posible, el verdadero significado y fuerza de los tiempos. — Alguno ha juzgado exageradas e injustas mis reflexiones de la nota E sobre la mexactitud de nuestro pronombre de la tercera persona y del adjetivo su que de el se deriva; sin embargo yo he hallado diariamente motivos para afirmarme mas en ellas. (hoja 37)

No he dejado de aprovecharme tambien de los varios compendios de la gramática castellana que he tenido ocasion de ver en los tres años últimos. Los Rudimentos, compuestos por Puig y publicados de órden del Sr. Climent en Barcelona en 1770, aunqué no abrazan mas parte que la Analogía, contienen en las notas algunas indicaciones que demuestran el carácter observador del que las hizo, pues no pudo copiarlas de ninguno de los gramáticos que le habían precedido. La Gramática reducida ó dialogo, que en 1823 dió á luz D. José Garriga, (otro de los sugetos que se han servido comunicarme algunos reparos sobre la mia) si bien contiene pocas especies nuevas, es uno de los mejores compendios de la Gramática de la Academia que para las escuelas se han formado. Pertenece á una clase enteramente diversa la Gramática elemental con un compendio de Ortografía, que sacó á luz en Madrid D. Jacobo Saqueniza el año de 1828. El método analítico que en ella se emplea, y la gran cabida que se da á la nomenclatura y máximas ideológicas, ofrecen á los principiantes los mismos obstáculos, que por lo res pectivo á los Elementos de Calleja apunto en el prelogo que antecede. Confieso con todo, que es el libro de que mas fruto he sacado para corregir algunas definiciones, y aun para clasificar los tiempos, no obstante el distinto rumbo que ambos hemos seguido. Tampoco me han sido inútiles algunas de las notas que se hallan en el Comentario al Don Quijote por Clemencin, del que solo van impresos hasta hoi tres tomos. Algun tanto he aumentado el capitulo de los nombres derivados, de resultas de haber leido la Nomenclatura geográfica de España por Caballero, obra de un género absolutamente nuevo, en la que sobresale no ménos el profundo estudio que de nuestra geografía ha hecho su autor, que el tino con que ha sabido aplicar á esta materia los principios del lenguaje. No he encontrado mies tan copiosa, como me había prometido, en los tratados gramaticales de Jovellános. La brevedad de unos, el estar destinados otros para la juventud en clase de rudimentos, y el no ser en general sinó apuntes, á que no dió la segunda, y ménos la última mano aquel insigne literato; hace que no se adviertan en ninguno de ellos el criterio, buen órden y abundancia de noticias que caracterizan otros escritos suyos. (hoja 40)

Si he omitido muchas cosas de las que me han indicado mis amigos, y de las que he hallado en las Gramáticas que nuevamente he recorrido, es porqué tengo por largo y fastidioso, cuando fuera posible, reducir á reglas todas las frases, giros y caprichos de una lengua, la cual nunca puede aprenderse por una Gramática, aunqué sea mui estensa, pues como dijo cuerdamente (hoja 41)

XXXVIII Quintiliano (lib. I. cap. 6.): Mihi non invenuste díci videtur, aliud esse latine, aliud grammatice loqui. El que desee escribir con soltura y elegancia, ha de juntar á un gran caudal de conocimientos la lectura asidua de nuestros clásicos. Estúdielos noche y dia el que aspire á figurar entre los escritores recomendables por su puro lenguaje, y nadie presuma conseguirlo por el mero hecho de haber nacido ó vivido largo tiempo en un pais en que se hable el castellano. Al leer cualquiera página de Jovellános, Moratin, Rójas Clemente, Marina, González Carvajal ó Villanueva, al instante se advierte que han derivado su bueno y castizo estilo del raudal de puro lenguaje de nuestros mejores libros, que procuraron reducir al cauce de la gramática, para que no se desviase del curso que debe seguir. (hoja 42)

Como estoi al presente mas firme en algunos puntos sobre que me hallaba ántes perplejo, pienso ya seriamente en formar un Compendio de la gramática castellana para el uso de las escuelas. Los libros elementales son cabalmente los mas difíciles de redactar, y han de fundarse en otra obra mas lata, á la que debe referirse de cuando en cuando el autor, por si gustan consultarla los principiantes, y aun los maestros, á fin de instruirse mas á fondo sobre alguna materia. Imploro para este trabajo, y para rectificar los desaciertos ó suplir las faltas que se notan en la presente reimpresion, el ausilio y las luzes de todos aquellos que no miran con indiferencia que la lengua castellana mantenga el esplendor y la majestad que la distinguen entre todas las de Europa. Estoi íntimamente persuadido de las grandes mejoras que puede recibir, pues el poco tiempo que ha durado la impresion, me ha hecho conocer la necesidad de varias enmiendas y aumentos; siendo tan esenciales algunos, que he juzgado indispensable mencionarlos en la Fe de erratas y bajo el título de Adiciones, á continuacion de esta advertencia. He hecho cuanto he sabido para mejorar mi libro, aumentando notabilísimamente la lista de las preposiciones que rigen algunos nombres y verbos, siguiendo un nuevo rumbo en puntos mui capitales, y manifestando en algunos con mejor acuerdo una opinion diametralmente opuesta á la que ántes había profesado. (hoja 42)

Siempre que he variado de dictámen, ó me ha parecido templar el aire positivo que llevaba mi crítica, he dejado subsistir el mismo lugar del autor que anteriormente citaba, para que pueda notar mejor mi retractacion ó duda el que haya visto la primera edicion. Á los que se tomen la molestia de leer la segunda, ó me conozcan á fondo, no les quedará duda de que tales alteraciones son hijas de mi convencimiento, y no de consideracion alguna á personas, ni á sus empleos. En la república de las letras no se conocen mas gerarquías ni distinciones que las del saber: las de altos puestos y condecoraciones honoríficas no tienen ademas otro valor para mi que el poder servir de estímulo y recompensa del mérito, y en cualquiera caso me harían aumentar mas bien que disminuir lo fuerte de la censura, para que á nadie le quedara escrúpulo sobre si temo ó lisonjeo al poder. Esta consideracion me ha retraido de estenderme, en la nota de la pág. 447, á pormenores que no callaría en otras circunstancias. El trascurso de tres años me ha dado lugar para exami nar muchas cosas á nueva luz, y para oir ó leer las reflexiones de personas instruidas en la materia. Esta ha sido la única causa de las notables variaciones que he hecho en mi Gramática, la que presento al público creyendo que contiene ahora muchas ménos equivocaciones que en la primera edicion. Quien la coteje con esta, notará el improbo trabajo que en ella he puesto, que he cumplido lo que ofrecí de no perdonar diligencia con el objeto de mejorarla. Si debe reputarse por delirio en las empresas humanas creer que se ha llegado á la perfeccion, no lo es aspirar á ella, adelantando algun paso en el camino que conduce á fin tan remoto como deseado. (hoja 43)

Valencia, á 10 de noviembre de 1834. (hoja 44)

Erratas y adiciones

ver la hoja 45

Pág. Lin. (hoja 45)

Dice: (hoja 45)

19 9 Se esceptúan Adema, albacea, camarada 26 10 y 11 el género de su orígen: 40 19 varios de nuestros adverbios y preposiciones, 4252 y 33 el adverbio contra, 9 pasajes de la Poética 144 10 lo mas usal, 27 nos referimos á personas 11 del pretérito matado 23 mi resolucion 32 El verbo perecer 44 con, en, entre el pueblo 44 en, por, sobre las nubes 27 Situarse al dado 322 últ. Unirse á, con los 367 30 y 31 y los nombres acabados en ava, ave, avo, iva, ivo y sus derivados; 399 29 y 30 pretérito perfecto; 27 un énfasis t no le deja el acento ERROS. (hoja 45)

Lease: (hoja 45)

Se esceptúan Adema, aga, albacea, baja, camarada el género del nombre de su orígen: (hoja 45)

"vamas ocruaestras preposiciones, la preposicion contra, pasajes de las obras lo mas usual, nos referimos á personas ó cosas del participio matado, mi irresolucion El verbo parecer con el, en el, entre el pueblo en las, por las, sobre las nubes Situarse al lado Unirse á los, con los algunos nombres acabados en ava, ave, avo, y casi todos los que terminan en iva, ico; pretérito absoluto; una énfasis no le deja al acento (hoja 45)

D D D D D D . G D G D D D (hoja 46)

ADICIONES. (hoja 47)

Pag. Lin. (hoja 47)

28 Atalaya, por el hombre que está atalayando, es masculino, y femenino en las demas acepciones.— 21 9y 19 Creciente y menguante son masculinos hablándose de los cuartos de la luna. (hoja 47)

20— Ero es terminacion propia de las palabras que significan localidad, como derrumbadero, desembarcadero, granero, lavadero, matadero, picadero. 36 Ezno lleva consigo la idea de pequeñez, como lo prueban los diminutivos mencionados en la nota de la pág. 51, torrezno, pedazito de tocino frito, rezno, la florecilla del olivo, y rodezno, cilindro que viene á ser una rueda pequeña. (hoja 47)

12 Hai vozes en que léjos de aumentar ó doblar el re la fuerza del simple, la disminuye, como en reblandecer, redolor, rehuir, resentirse. (hoja 47)

9330 y 31 (Plazca, dice Martínez de la Rosa en la Vida de Her Ibid. (hoja 47)

nan Perez del Pulgar, pág. 82.) (hoja 47)

17 (yaga en lo antiguo, como lo ha usado aun Jovellános: Yaga en austera reclusion sumida; y segun Meléndez etc. (hoja 47)

27 Enhestar 31 Merecer 32 Nublar Enhestado Merecido Nublado Enhiesto. (hoja 47)

Merito. (antic.) (hoja 47)

Nublo. (hoja 47)

27 Puede ademas intercalarse el verbo determinante de un infinitivo, segun lo haré ver en la regla cuarta. 30 que es yo; pero lo hai ciertamente en que se esprese el supuesto despues del afijo, pues no puede decirse, Me yo estaba levantando; Le yo voi d buscar etc.; construccion mui corriente en el siglo XIII, y así es que hallamos á cada paso frases por el estilo de la siguiente de la lei 22 tit. XVII de la Partida séptima: Si el marido fuere tan negligente que la el non quisiese acusar. (hoja 47)

29 En algunas significa por el contrario en otro tiempo, como cuando Góngora dice en el romance que empieza, Segun vuelan por el agua: (hoja 47)

Grandeza de un duque ahora, Título ya de marques. (hoja 47)

D D G M. . G D G G D G D (hoja 48)

Tabla

ver la hoja 49

Pag. (hoja 49)

De la gramática y su division. . . . . . . . . . . 1 ANALOGÍA. (hoja 49)

CAPIT. I. De las letras y su pronunciacion.—Del silabeo y la lectura. . . . . . . . . . CAP. II. De las partes de la oracion en general, y del nombre en particular.—De sus números y géneros. — De los adjeti VOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 CAP. III. De los comparativos y superlativos.— De los aumentativos y diminutivos. — De los derivados. — De los compuestos. . . . . . . . . . . . . . . . 20 CAP. IV. Del artículo y del pronombre. . . . . CAP. V. Del verbo.—De sus modos y tiempos. 50 CAP. VI. De las conjugaciones de los verbos regulares.. . . . . . . . . . . . . . . 50 CAP. VII. De las conjugaciones de los verbos irregulares. . . . . . . . . . . . . . . 64 CAP. VIII. Verbos que tienen una conjugacion peculiar. . . . . . . . . . . . . . . . (hoja 49)

CAP. IX. Irregularidades de los verbos, tanto impersonales como defectivos, y de algunos participios pasivos. . . . . 91 CAP. X. De las partículas indeclinables, es de CAP. I. (hoja 49)

cir, del adverbio, de la preposicion, de la conjuncion y de la interjeccion. 99 SINTAXIS. . . . . . . . . . 107 Del régimen y la concordancia. . . . . 108 (hoja 49)

TABLA. (hoja 50)

Pág. (hoja 50)

CAP. Il. Del nombre en general. . . . . . . . . 116 Del numero.. . . . . . . . . . . . . . 119 Del genero. . . . . . . . . . . . . . . 120 Del nombre considerado como sustantivo y adjetivo.. . . . . . . . . . . 122 De los numerales. . . . . . . . . . . 133 De los comparativos y superlativos, y de las locuciones de comparacion. . 135 CAP. III. De los artículos.—Del indefinido. . . . 1/1 CAP. IV. (hoja 50)

Del artículo definido. . . . . . . . . . 142 Del pronombre. . . . . . . . . . . . . 151 CAP. V. Del verbo. . . . . . . . . . . . . . . . 161 De las vozes. . . . . . . . . . . . . .ibid. De los modos.—Del infinitivo. . . . . 163 Del indicativo. . . . . . . . . . . . . 171 Del subjuntivo. . . . . . . . . . . . . 172 Del imperativo.. . . . . . . . . . . . 173 De los tiempos de indicativo.—Del presente, y del pretérito y futuro absolutos. (hoja 50)

. . . . . . . . . . . . . . .ibid. (hoja 50)

Del pretérito coexistente. . . . . . . . 175 Del futuro condicional. . . . . . . . . 177 Del futuro de subjuntivo. . . : . . . . 179 Del futuro condicional de subjuntivo. 184 Del indefinido absoluto. . . . . . . . . 185 Del indefinido condicional. . . . . . . 188 Del futuro de imperativo. . . . . . . . 189 De los tiempos compuestos. . . . . . 190 De los verbos determinante y determinado. . . . . . . . . . . . . . . . . 194 De los verbos ser y estar. . . . . . . . 205 De los verbos haber y tener. . . . . . 209 De los verbos impersonales, de los neutros y los recíprocos. . . . . . . . . 213 De las frases para negar, preguntar y esclamar. . . . . . . . . . . . . . . 217 CAP. VI. Del adverbio y las frases adverbiales. . 225 (hoja 50)

Pág. (hoja 51)

CAP. VII. De la preposicion. . . . . . . . . . . . 238 CAP. VIII. De las conjunciones e interjecciones., 357 CAP. IX. Del estilo castellano actual. . . . . .. 345 CAP. X. De los arcaismos en los nombres y en la conjugacion de los verbos. . . . . 360 ORTOGRAFIA. . . . . . . . . 366 Letras del alfabeto que pueden ofrecer alguna dificultad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 56 De la particion de las sílabas y la separacion de las palabras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 376 De la puntüacion. . . . . . . . . . . . . . . . . . 362 De la acentüacion. . . . . . . . . . . . . . . . . 30 Reformas que convendría adoptar. . . . . . . . . 399 Lista de las abreviaturas mas usuales en las impresiones modernas y en lo manuscrito. ..... 401 PROSODIA. (hoja 51)

De la cantidad y el acento. . . . . . . . . . . . . 4o Del consonante, del asonante y del verso libre. . 41o De las distintas especies de verso. . . . . . . .. 414 De las composiciones poéticas cortas de mayor uso. 422 De las licencias poeticas. . . . . . . . . . . . . 432 NOTAS. (hoja 51)

A Mi opinion sobre nuestro antiguo teatro. . . ¦53 B Sobre la definicion de la gramática. . . . . . 456 C El futuro condicional pertenece al indicativo, y no al subjuntivo. . . . . . . . . . . .. 457 D Sobre las oraciones de impersonal del verbo haber. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 459 E Inexactitud del pronombre de la tercera persona y del adjetivo su. . . . . . . . . . . . 462 F En qué se fundan los que dicen que la y las son los dativos del pronombre ella..... 464 G Razones por que pretenden unos, que le debe ser el acusativo de el, otros que lo, y yo, TABLA. (hoja 51)

Pa que ha de seguirse un término medio. . .. 466 H No es peculiar de los ingleses, sinó que sucede tambien en nuestra lengua, que muchos verbos varian de significado en razon de la preposicion que se les junta. . . . . . . . . . 468 Sobre un nuevo sistema de acentuar. . . .. 469 J Fundamentos que hai para unir la r que se halla entre dos vocales, á la vocal que la precede. . (hoja 52)

K Autores que he consultado sobre la cantidad el acento de las silabas. . . . . . . . . . 471 L No debe admitirse cesura alguna en nuestro endecasilabo.— Observaciones sobre la acentuacion de este verso. . . . . . . . . . . . ibid. M Por qué los poetas andaluzes confunden la c con la s mas que los valencianos. . . . . . 478 INDICE alfabético de las cosas mas notables de esta Gramatica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 470 TABLA. (hoja 52)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. El Nuevo diccionario de 1847, la Gramática de 1835, sus preliminares y las imágenes de sus portadas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 04/11/2026 18:25.