Parte segunda. Sintaxis
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Los capítulos
- Capítulo I. De la sintaxis en general, pág. 215
- Capítulo II. De la concordancia, pág. 216
- Capítulo III. Del régimen, pág. 222
- Capítulo IV. De la construcción, pág. 236
- Capítulo V. De las oraciones, pág. 245
- Capítulo VI. De la sintaxis figurada, pág. 258
- Capítulo VII. Vicios de dicción, pág. 277
- Lista de palabras que se construyen con preposición, pág. 289
Capítulo I. De la sintaxis en general
La AnaLocía nos ha enseñado en cuántas clases se dividen y qué denominaciones llevan los vocablos, y cuales son sus propiedades y accidentes. La Sintaxis nos enseña a enlazar unos vocablos con otros, ó sea la acertada construcción de las oraciones gramaticales. (pág. 215)
Dividese en regular y figurada: la regular, cuyo principal objeto es la claridad, pide que no haya falta ni sobra de palabras en la oración; que tengan todas su propia y natural dependencia, y ocupen respectivamente el lugar que les corresponde: figurada es la que se observa para dar más vigor y elegancia á las oraciones. (pág. 215)
No se recomienda la regular como preferente en todo caso á la figurada, que se emplea instintivamente con mayor ó menor latitud, aun en el lenguaje más familiar y sencillo. En la Síntawis hay que considerar principalmente la concordancia, el régimen y la construcción. (pág. 215)
Capítulo II. De la concordancia
Lo primero que enseña la Síntaxis es a concertar unas palabras con otras; esto es, á establecer entre ellas la correspondencia y conformidad debidas. De las diez partes de la oración, sólo pueden concertar entre sí las que se llaman variables, y son articulo, nombre, adjetivo, pronombre, verbo y. participio, las cuales están sujetas a una de estas tres concordancias: primera, de nombre y adjetivo; segunda, de nombre y verbo; tercera, de relativo y antecedente. (pág. 216)
Hablando del nombre sustantivo, se dijo que subsistia por si solo en la oración, sin necesidad de adjetivo; y del adjetivo, al contrario, que no puede subsistir sin un sustantivo, expreso 0 suplido. De estos principios se sigue que el adjetivo ha de concertar con el sustantivo en género, número y caso; por ejemplo: la ley es justa. Justa es un adjetivo que califica al sustantivo ley; y así, concierta con el en género femenino, en número singular y en nominativo. (pág. 216)
El artículo, el pronombre y el participio concuerdan con el sustantivo, como el adjetivo, en género, número y caso; por ejemplo: con estas reglas serán mejor comprendidas y aplicadas las nociones referentes a la Analogía gramatical. El pronombre demostrativo estas concierta con el nombre reglas; el articulo las, los participios pasivos comprendidas y aplicadas, y el activo referentes conciertan con nociones; el articulo la y el adjetivo gramatical, con Analogia. (pág. 216)
Solo hay en esto una excepción, que es la del articulo y el pronombre demostrativo, cuando conciertan con un adjetivo en significación neutra. Decimos lo bueno; esto, eso, aquello es bueno, sin nombre expreso ni suplido; porque todos los nombres se contraen á cosas por ellos explicadas, y el género neutro no significa una cosa en particular, sino el conjunto de algunas, ó bien es una fórmula de que nos servimos cuando, aun concretándonos á cosa determinada, no la queremos nombrar; v. gr.: (pág. 216)
esto está hermoso, aludiendo á varios objetos que á la par halagan nuestra vista; y decimos también eso es equitativo, con referencia á un acto que nos merece tal calificación. (pág. 217)
Ya se ha dicho en otro capítulo que la forma lo del articulo determinado se aplica á algunos adverbios; v. gr.: LO Cerca, Lo lejos, etc. En semejantes cláusulas no hay falta de concordancia, porque, á fuer de indeclinables, los adverbios vienen á hacer en ellas el oficio de adjetivos con significación neutra. Tampoco la hay en construcciones como las siguientes : es de alabar LO HACENDOSAS que son tus hijas; en LO VALIENTES Y SUFRIDOS N/Ngún soldado aventaja ú los españoles; pues en ellas, ó el articulo neutro lotoma carácter adverbial, ó se suple por elipsis un verbo. Puede esto comprobarse diciendo, es de alabar cuán hacendosas son tus hijas; EN SER valientes y sufridos, etc. (pág. 217)
Cuando hay dos nombres seguidos, y de un mismo género en el número singular, y se les quiere aplicar un adjetivo que sirva para los dos, se pondrá éste en plural, sin que por ello se altere la concordancia; por ejemplo: padre e hijo son VALEROSOS. La construcción está aquí determinada por el número plural que forman los dos singulares padre é hijo. (pág. 217)
Si los dos nombres son de distinto género, el adjetivo ha de concertar con el masculino, ya estén ambos nombres en un mismo número, ya uno de ellos en singular y otro en plural; V. £T.: EL MARIDO Y LA MUJER estaban ENFERMOS; HOMBRES Y MUJERES deben ser CARITATIVOS; EL DUQUE y SUS HIJAS Aparecieron rica mente ATAVIADOS; LA CIUDAD Y LOS ARRABALES C74aM POPULOSOS. La concordancia de nombre y verbo pide que éste concierte con el nombre en número y persona, como el caballo corre; el buey ara; las aves vuelan; los niños lloran. El verbo corre está en la tercera persona del número singular, concertando con caballo, que es nombre del número singular; y asi de los demás. Lo mismo se ha de entender de todos los verbos, cualesquiera que sean el tiempo y persona en que estén, y de todos los nombres expresos 0 suplidos; pues estas dos partes son tan precisas para formar la oración, que no puede haber nombre sin verbo, ni verbo sin nombre, si se exceptúan los verbos impersonales. Entiéndase también de aquellas oraciones cuyo sujeto es un infinitivo usado como nombre; v. gr.: el saber es siempre útil, en que saber es el sujeto; gastar en un banquete la renta de un año es locura, ejemplo en que la primera oración es agente ó sujeto de la segunda. Cuando el nombre sea colectivo y esté en singular, también se habrá de poner en singular el verbo; pero es licito usarlo en plural, si en el colectivo se considera, no el número singular que representa su terminación, sino el de las cosas 0 personas que incluye. Cuando dice Cervantes: finalmente, todas las dueñas le sellaron (á Sancho), y OTRA MUCHA GENTE de casa le PELLIZCARON, el sustantivo gente concierta con el verbo pellizcaron, porque gente significa muchedumbre de personas. En los escritores antiguos son muy frecuentes expresiones como ésta: acudieron a la ciudad multitud de gente; pero conviene usar con parsimonia y tino de tales licencias. (pág. 217)
La concordancia de los pronombres nos y vos ofrece las siguientes anomalias. Nos, sin embargo de ser plural por su naturaleza, suele juntarse con nombres del número singular cuando hablan de si propias personas constituidas en dignidad; v. gr.: NOS, D. Luis Belluga, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Cartagena. Vos, usado como tratamiento que se da a una persona, concuerda en singular con el género de ella respecto del adjetivo que se le aplica, y sin embargo, pide el verbo en plural; v. gr.: vos, D. Pablo, soís DOCTO; vos, Clara, sois VIRTUOSA. (pág. 218)
La misma particularidad, respecto del adjetivo, ofrece el pronombre usted, abreviación de las dos palabras vuestra merced; pues conforme nos dirigimos á hombre ó mujer, decimos USTED €s generoso, USTED es compasiva. (pág. 218)
La concordancia de relativo y antecedente debe ser también en género y número: fue citado el REO, EL CUAL se presento. El relativo el cual está en el mismo género masculino y en el mismo número singular que el antecedente reo. Le condenaron en COSTAS, LAS CUALES no pudo: pagar. El relativo las cuales concierta con costas en género femenino y número plural. Hay oraciones en que el antecedente de un relativo no es un nombre, sino una oración entera, y entonces no tienen aplicación las reglas de concordancia que dejamos expuestas; Y. 8r.: dijeronle que se sentase, LO CUAL (6 lo que) no quiso hacer. En todos los ejemplos anteriores se verifica la concordancia por medio del articulo, porque el relativo cual no tiene más que esta terminación en el número singular, y cuales en plural. Lo mismo sucede con el relativo que, invariable de suyo, asi en los números como en los géneros; bien que uno y otro pronombre pueden á veces usarse sin articulo, como ya se advirtió en la Primera Parte. También se dijo en el mismo lugar que el relativo que se usa muchas veces como equivalente de el cual, la cual, lo cual, los cuales, las cuales; y ahora será bueno añadir que no siempre conviene valerse de tal sustitución. Debe usarse con preferencia de el cual, la cual, etc., siempre que de lo contrario pueda resultar anfibología ó falta de claridad en el concepto, y por punto general, cuando al relativo preceda adverbio ó preposición. Pero á, con, de, en y por admiten, y á veces con preferencia, el relativo que; v. gr.: el original Á QUE me remito; la capa CON QUE me abrigo; la casa DE QUE tomé posesión; el pleito EN QUE soy parte; la causa POR QUE le han preso. (pág. 218)
Respecto de los relativos quien, quienes, cuyo, cuya, cuyos, cuyas, conviene agregar á lo dicho en el capitulo del pronombre, las siguientes observaciones. (pág. 219)
El pronombre cuyo hace relación á persona ó cosa ya nombrada, ó que se nombra inmediatamente; siempre indica posesión ó pertenencia; no es en último resultado, sino el genitivo latino cudus, y en castellano equivale á de quien ó del cual. Implicito, pues, lleva en si el de caracteristico de genitivo, y por tanto, no puede enlazar, ni como nominativo ó sujeto, ni como acusativo ó término de una segunda oración, el término ni el sujeto de la primera. Por consecuencia, dicen un disparate los que, v. gr., escriben: Dos hombres cruzan el rio montados en buenas caballerías, cuyos hombres traen armas, en vez de Los CUALES traen armas; Una estatua de la Victoria se hallo en las ruinas de Sagunto, cuya estatua he comprado, en lugar de LA cuAL he comprado. (pág. 219)
Respecto de la concordancia, conviene observar que los pronombres cuyo, cuya, cuyos, cuyas no la forman, como los otros posesivos, con el nombre á que hacen relación, sino con el de la persona ú cosa poseida; al paso que los posesivos mio, tuyo, etc., conciertan constantemente con el mismo nombre á que se refieren, como los adjetivos. Por ejemplo: la Rea, cuyo perdon pretendemos; el terreno, cuya propiedad se litiga; los libros, CUYO autor no se sabe; el agresor, cuyas señas se ignoran. En estas expresiones concierta el pronombre cuyo con perdón y hace relación á la Reina; cuya concierta con propiedad, y se refiere al terreno, etc. (pág. 220)
Mediando, como en los ejemplos anteriores, dos nombres, uno para aplicarle la posesión, y otro con el cual debe concertar el relativo cuyo, no siempre es indiferente el emplear éste ó su equivalente de quien, de quienes. Lo es de ordinario con el verbo ser, pues lo mismo podemos decir aquel cuya fuere, O aquel DE QUIEN FUERE la viña; pero los demás verbos piden forzosamente cuyo, cuya. No son buenas locuciones, los clientes, DE QUIENES defendemos los derechos; mi hermano, DE QUIEN la salud esta quebrantada; es preciso decir: cuyos derechos defendemos; cuya salud esta quebrantada. (pág. 220)
Una de las imperfecciones de nuestra lengua, aunque compensada con elementos de que otras carecen, es la ambigúedad a que da ocasión el pronombre posesivo suyo, cuando por apócope se reduce á su en singular y sus en plural, lo mismo para el género masculino que para el femenino. Se evitará la ambigiedad, procurando colocar el pronombre de modo que sólo pueda referirse á un determinado nombre; v. gr.: Antonio fué en su coche a la hacienda de Rafael. Aquí no se duda que el coche es de Antonio; pero diciendo Antonio fue a la hacienda de Rafael en su coche, podria dudar el que lo oyese si el carruaje pertenecia á Antonio, 6 a Rafael. Otro medio de evitar la anfibologia, es repetir el nombre á que deba aplicarse dicho pronombre, ó recordarle por medio de los personales el, ella, los demostrativos este, ese, aquel, 6 los adjetivos numerales el primero, el segundo, etc., en el genero que pida el nombre. Diciendo, por ejemplo, cuando Simón se casó con Agueda, sus hijos lo llevaron 4 mal, no se expresa bien cúyos eran estos hijos; pero valiéndose de alguno de los vocablos citados, se sabrá si la prole anterior era de Simón ó de Águeda, y desaparecerá la ambigúedad. Los genitivos de mi, de ti, de sí tienen poco uso en castellano, aunque los vemos bien empleados en locuciones como una mitad pE mí (1); en favor DE tí; señor, señora 0 señores DE sí. Y también se hallan con frecuencia seguidos de los adjetivos MISMO, misma, ó propio, propia; como en enemigo DE MÍ MISMO, Ó DE SÍ eropro; en La Carcelera DE sí misma, titulo de una comedia; y en los mansos poseerán la tierra, como señores DE si mismos. Pero más generalmente se emplean los adjetivos mi, mia, mio; tu, tuya, tuyo; su, suya, suyo, en lugar de los genitivos de mi, de ti, de si. Dicese, pues, según los Casos, MI opinión ú opinión mía (y no opinión DE mí), TU libro Ó libro wuxo (y no libro DE Ti), SUS parientes 6 parientes suYOs, Ó DE ÉL (y no parientes DE si). Adviértase . que no son casos de genitivo, sino de ablativo, aquellos en que la preposición de significa lo mismo que por: como al decir despedido DE mi (por m2), recibido oz ti (por Ti), ayudado solamente DE sí (por sí, por solas sus propias fuerzas). (pág. 220)
Á veces ocurren dos pronombres, uno de primera y otro de tercera persona, rigiendo á un solo verbo en singular, por la razón de que ambos pronombres se refieren á un mismo individuo. En tal caso puede el verbo concertar con cualquiera de los dos. Asi dijo Cervantes: (pág. 221)
Yo soy Merlín, aquel que las historias Dicen que tuve por mi padre al diablo; al paso que en una copla vulgar se dice: (pág. 221)
Yo soy aquel que nació sin que naciera su madre. (pág. 221)
O A (1) Don Nicasio Álvarez de Cienfuegos escribió en su tragedia La Condesa de Castilla (acto 11, escena v): (pág. 221)
¡Ay! ¡ay! helada Una mitad de mí, ya no la siento. (pág. 221)
Capítulo III. Del régimen
Ademas de la concordancia de las partes variables de la oración, es necesario que las palabras se enlacen y combinen de tal manera, que tengan entre si justa dependencia, ó sea que unas rijan á otras bajo ciertas reglas: quebrantadas las cuales ó alguna de ellas, queda la.oración defectuosa. Esto se evita conociendo bien el régimen de las partes de la oración. Veamos, pues, cuáles de éstas rigen á otras, cuáles son regidas y de qué modo. Las partes de la oración que rigen á otras, son el nombre sustantivo (0 un pronombre que le represente), el nombre adjetivo el verbo, el participio, la preposición y la conjunción. Carecen de regimen el artículo, el pronombre, cuando no representa al nombre, el adverbio, porque ninguna de las partes de la oración tiene de él inmediata dependencia, y la interjección, porque mas bien es una exclamación aislada que parte esencial de la oración. (pág. 222)
son excepciones de esta regla los adverbios antes, cerca, despues, dentro, fuera, lejos, y Otros que, por medio de la preposición de, tienen régimen algunas veces; v. gr.: ANTES DE tempo, CERCA DE Granada, DESPUÉS DE misa, etc.; y asimismo las interjecciones ah y ay, cuando decimos: ¡AH DE casa! ¡AY DE mi! (pág. 222)
Designadas ya las partes de la oración que rigen á otras, veamos ahora de qué modo. (pág. 222)
EL NOMBRE RIGE Á OTRO NOMBRE. (pág. 223)
La relación directa entre dos sustantivos, se expresa siempre con el auxilio de una preposición, como casa DE Bermudez; Luis conrra Juan; callejón six salida; sol EN Aries; sierpe ENTRE flores; capa con embozos; miel soBRE hojuelas. (pág. 223)
EL NOMBRE RIGE AL ADJETIVO. (pág. 223)
De tres maneras se verifica este régimen: 1.*, con la intervención de un verbo intransitivo; v. gr.: la finca s productiva; el hombre nace desnudo; 2.*, mediando articulo; por ejemplo: Alfonso EL Casto; Isabel LA Católica; 3.*, sin ningún otro vocablo intermedio, como Alfonso Magno, Ordoño Segundo, advirtiendo que en las dos últimas formas hay elipsis, esto es, se sobrentienden otras palabras. (pág. 223)
EL ADJETIVO RIGE AL NOMBRE Y AL VERBO. (pág. 223)
Régimen secundario es éste, pues aunque afecte el adjetivo á otras partes de la oración, va siempre regido de un nombre. Afecta al nombre, mediante una preposición, como en estas locuciones: dócil 4 la advertencia; limitrofe con Francia; oriundo DE Sajonia; propio PARA el caso; expedito EN el despacho. Rigiendo nombre, admite el adjetivo otras preposiciones; pero no con tanta frecuencia como las cinco nombradas. Ejemplos: el solo cowrra Porsena; esforzado Hasta la muerte; noble por linaje, libre six costas, Ó BAJO fianzas disculpable ENTRE amigos; blanco Hacia la cola, etc. (pág. 223)
Afecta al verbo en infinitivo, también con el auxilio de una preposición. Ejemplos: dgil PAra correr; harto DE esperar; tenaz EN pretender; pronto Á transigir; contenta con barlar. Mucho facilitaría la inteligencia y la práctica de esta teoria un - conjunto de reglas sobre cuales sean los adjetivos que, para regir nombres ó verbos, necesitan ser guiados á ellos por la preposición á, y cuales por cada una de las otras, con, de, en, para, etc.; pero el uso es en tales construcciones irregular sobremanera. (pág. 223)
En general, a los que denotan cariño, adhesión y dependencia, sigue la preposición a: adicto, afecto Á tal ó cual persona; sumiso, sujeto A tal otra. Los que significan ciertas cualidades fisicas ó morales en que sobresalen ó se distinguen personas ó cosas, piden con frecuencia la preposición de: alto ve talle; blando DE condición; duro dE pelar; flaco be memoria; fácil 6 dificil ve lograr. Los que principian con la preposición castellana en ó la latina in, suelen servirse de la primera para regir otro vocablo: envuelto EN papel; inserto En la circular. También los que expresan ciencia, maestria: diestro EN la esgrima; docto EN jurisprudencia; versado EN cánones; perito EN agricultura. Á-los que indican disposición feliz para alguna cosa, ó al contrario, se adapta mejor que otras la preposición para: apto ó inepto Para tal empleo; util ó inútil para la labranza; hábil para reinar. (pág. 224)
EL ADJETIVO RIGE AL PRONOMBRE., Válese para ello de preposición. Ejemplos: inmediato Á ma; relativo A esto, eso, aquello; generoso con ella; enemigo DE aquel; ridiculo EN Ó ENTRE nosotros; útil PARA vosotros , PARA alguien, PARA quien lo entienda, etc. (pág. 224)
EL ADJETIVO RIGE Á ALGUNOS ADVERBIOS Y MODOS ADVERBIALES. (pág. 224)
Lo prueban estas cláusulas: vacto por dentro; feo DE cerca; bueno PARA hoy; viuda DESDE ayer. (pág. 224)
EL NOMBRE RIGE AL VERBO. (pág. 224)
Si decimos solamente Rodrigo, no hacemos más que pronunciar este nombre; pero añadiendo el verbo estudia, denotamos una acción de Rodrigo. La palabra regente es aqui Rodrigo, y la regida estudia. En este ejemplo está expreso el nombre: en escribes, corremos, están suplidos, tu en el primer caso, y nosotros en el segundo, pues queda ya advertido que lo que se dice del nombre se dice también del pronombre que se pone ó se supone en su lugar. (pág. 224)
EL VERBO RIGE AL NOMBRE. (pág. 225)
Aunque necesariamente todo verbo ha de ser regido de un nombre cuando no lo es de otro verbo, como se verá más adelante, los activos, ó sean transitivos, tienen la facultad de regir un nombre ó pronombre personal, que es término de su acción, con preposición ó sin ella. Cuando el termino es nombre que significa persona, se expresa con la preposición 4, como yo amo Á Dios; socorred (suple vosotros ) A los necesitados; Cesar venció Á Pompeyo. Cuando el término significa cosa, generalmente no se interpone preposición; v. gr.: Cervantes compuso la Galatea; Colón descubrió un nuevo mundo. (pág. 225)
Hay casos, sin embargo, en que se omite dicha preposición, aun refiriendose á personas, como cuando decimos busco criado; ganar amigos; pero no se podra excusar cuando es un nombre propio el regido. No estará bien dicho, por ejemplo, convíde Lucas; desconozco Mariano; en lugar de convíde Á Lucas; desconozco á Mariano; visito Cadiz, en vez de visito Á Cadiz; ver Roma, por ver A Roma. Con todo, si estos nombres de lugares van precedidos de articulo, puede y suele omitirse la preposición, diciendo, por ejemplo, dejo EL Ferrol; prefiero La Coruña. (pág. 225)
Por el contrario, hay locuciones en que dicha preposición á se agrega al complemento de la oración, aun siendo éste un nombre de cosa, si va con artículo; v. gr.: el nombre rige AL verbo; la noche sigue AL dia. (pág. 225)
Como la preposición á sirve lo mismo para caracterizar el dativo que el acusativo, no puede menos de nacer de aqui alguna confusión, y hasta perplejidad á las veces. Ha sido forzoso dejar AL enemigo en rehenes aL Conde. ¿Quién es aqui el dado en rehenes? Recomiende V. A mi sobrino AL señor Director. ¿Quién es el recomendado, el Director ó el sobrino? Lo peor es que esto suele ocurrir con alguna frecuencia, y que, empleando tal giro, no se encuentra preservativo ni remedio. La conversión de la oración por pasiva no siempre es practicable; y menos aún la supresión de la preposición á antes del acusativo, como quieren algunos. Digamos de una vez que son construcciones vedadas estas que dan lugar á semejante confusión; abundando por fortuna los medios y los giros con que expresar sin inconveniente las mismas ideas. (pág. 225)
Los verbos transitivos son los que, rigorosamente hablando, tienen verdadero régimen, porque su acción pasa á otra persona ó cosa, y los únicos que pueden volverse por pasiva, como se verifica en todos los ejemplos precedentes; pues lo mismo que amo A Dios, puede decirse Dios es amado por mi, etc. Asi, en el hecho de no admitir la cláusula esta inversión , es claro que el verbo no es transitivo, ó no está empleado como tal, y que, por consiguiente, carece de régimen directo. (pág. 226)
Aunque los verbos reciprocos ó reflexivos pueden en cierto modo llamarse transitivos, por cuanto es un pronombre el término de su acción, como dicho pronombre se refiere al mismo sujeto ó nominativo de la oración, esta circunstancia los constituye en la clase de neutros, impidiéndoles ser vueltos por pasiva; y asi, en lugar de Francisco SE AUSENTA, nO podriamos de- Gir SE ES AUSENTADO por Francisco. (pág. 226)
EL VERBO RIGE AL VERBO. (pág. 226)
El verbo rige á otro verbo cuando éste es complemento directo del primero; y lo hace, ó tomándole en infinitivo, Como quiero ESTUDIAR, ó llevándole á indicativo ó subjuntivo con la conjunción que; V. gr.: afirme QUE ERAS tú; dije QUE VENDRÍAS; recelo QUE CAIGA. (pág. 226)
Es de notar, sin embargo, que no todos los verbos pueden determinar este régimen; ser objeto de él si pueden todos, como demostraremos. (pág. 226)
Le tienen los verbos que denotan ejercicio ó resolución del entendimiento ó de la voluntad; como pensar, entender, querer, mandar, resolver, poder; y asi se dice: resuelvo SALIR; puedes COMER; QUICro TRABAJAR; debemos TRANSIGIR. (pág. 226)
Algunos verbos rigen al gerundio de otros sin preposición intermedia; v. gr.: vine CORRIENDO. Las locuciones compuestas del verbo estar y el gerundio de otro verbo casi equivalen á la significación de éste en el tiempo determinado por aquél. Estoy, estaba, estuve ESCRIBIENDO, vienen á decir casi lo mismo que escribo, escribia, escribi. Regido un gerundio por los verbos estar, quedar y alguno otro, denota acción de cierta duración ó continuidad. Por ejemplo, cuando decimos estoy CENANDO, queda DURMIENDO, indicamos no sólo la actualidad de la significación de estos verbos, sino que ya habia principiado a correr el tiempo que de suyo requieren el cenar y el dormir. Estas locuciones no pueden emplearse para expresar una acción instantánea, y por eso no habrá quien diga: fulano ESTÁ DANDO un grito; zutano se ESTÁ ARROJANDO por la ventana. (pág. 226)
Verbos hay también que rigen a otros en infinitivo, haciéndolos complemento directo; pero emplean necesariamente la preposición 4. Son éstos principalmente los de indole ú significación iniciativa, Ó que indican acción, movimiento, tendencia, necesidad; v. gr.: salgo Á PASEAR; VAS Á VENIR; empieza Á AMANECER; aspiran Á ASCENDER; obligaronle Á FIRMAR la renuncia. No tienen igual facultad de régimen los demas verbos que denotan simplemente existencia ó acción, como ser, trabajar, comer, dividir. (pág. 227)
Pero reciben regimen directo todos sin excepción, inclusos los que pueden ser determinantes, como pudiera QUERER; ¿quie- Yes SALIR ? (pág. 227)
Es de considerar (y lo hemos visto en los ejemplos citados) que cuando los verbos son de carácter determinante, aunque sean neutros, pueden tener régimen directo, rigiendo á otros verbos en subjuntivo y en infinitivo con la preposición d, y aun sin ella. Asi hemos dicho antes recelo QUE CAIGA, puedes COMER. Los verbos soler, acostumbrar y otros que sirven para significar el hábito de alguna acción, rigen también al verbo que la expresa; pero necesariamente en infinitivo, y no en indicativo ni subjuntivo: suele VENIR, acostumbro PASEAR. (pág. 227)
Regla general, que fija cuando un verbo de los que pueden ser determinantes ha de regir al determinado en infinitivo, es que el agente sea uno mismo para los dos. Asi se dice, quiero DORMIR, deseaste APRENDER, sin que en estos ejemplos sea dable llevar el segundo verbo á indicativo ni á subjuntivo, ni decirse, por tanto, quiero que yo duerma, deseaste que aprendieses. Por el contrario, si el agente del primer verbo es distinto del agente del segundo, no cabe usar infinitivo, y ha de recurrirse al subjuntivo con la particula que. Ejemplos: quiero QUE DUERMAS; deseaste QUE APRENDIERA Pedro; sin que pueda decirse, quiero iu dormir; deseaste Pedro aprender. (pág. 227)
Rige también el verbo al verbo por medio de otras preposiciones; pero en dejando ésta de ser á (hoy la única de acusativo propiamente), el régimen no es ya directo, y toca en rigor á la preposición que precede al verbo regido. Esto sucede con en, para, hasta, y otras varias preposiciones. (pág. 228)
EL VERBO RIGE AL ADVERBIO. (pág. 228)
Todos los verbos, á excepción de los auxiliares, como tales, rigen adverbios, y éstos se refieren a los verbos, del mismo modo y con igual precisión que el adjetivo se refiere al nombre; Y. gr.: es TEMPRANO; AQUÍ duermo; AYER MAÑANA murió; VIVE LEJOS; no llegará samás ; estoy MUY BIEN ASÍ, etc. (pág. 228)
No es condición precisa que en la frase haya de seguir siempre el adverbio al verbo que le rige, pero se ha de procurar que, ya le preceda, ya le siga, diste de él lo menos posible, para evitar conceptos ambiguos. Por ejemplo, en la cláusula, prometió AYER (Ó AYER prometió) pagarme, el adverbio ayer denota el día de la promesa, y debe, por consiguiente, unirse al primer verbo, no al segundo. Por el contrario, en esta otra, prometio pagarme ayer, el día del pago es lo esencial; y por lo mismo, pagarme es el verbo modificado por el adverbio, y á su lado, no al del otro verbo, se debe colocar. (pág. 228)
EL GERUNDIO RIGE AL NOMBRE, AL VERBO Y Á OTRO GERUNDIO. (pág. 228)
El régimen del gerundio es el mismo del verbo á que pertenece, como amando A Dios; ejercitando LA VIRTUD; queriendo SALrar la zanja; estando COMIENDO; yendo PASEANDO; pero no forma oración completa sin el auxilio de otro verbo, precediéndole ó siguiendole; v. gr.: amando A Dios se gana el cielo. Únicamente los gerundios de estar, ir y algun otro verbo de movimiento rigen á otro gerundio. (pág. 228)
Hay oraciones en que el gerundio tiene un sentido que se puede llamar absoluto, porque se emplea como un incidente de la cláusula; v. gr.: ARANDO un labrador, encontro un tejuelo de oro; donde se ve que la voz arando, sin auxilio de otra alguna, denota una circunstancia accesoria, que podría también expresarse diciendo, un labrador, que araba, etc. (pág. 228)
Si el gerundio expresa una idea anterior a la contenida en la oración principal, suele ir precedido de la preposición en; v. gr.: EN COMIENDO, saldremos ú paseo. (pág. 229)
EL PARTICIPIO, POR LO QUE TIENE DE VERBO, RIGE AL NOMBRE. (pág. 229)
El participio activo se ha de considerar como adjetivo 0 como verbo: como adjetivo, tiene el régimen de tal adjetivo; considerado como parte del verbo, guarda unas veces el régimen de éste, y otras no: en los ejemplos, obediente Á las leyes; participante DE la desgracia de su amigo; tocante, correspondiente Á esta cosa 6 la otra; tratante EN lanas ; condescendiente CoN todos, y en otros que podrían agregarse, el régimen del participio y el del verbo á que pertenece son uno mismo. Otras veces, no; Y. gr.: amante Dz las letras; representante De Mejico; fabricante DE paños; complaciente CON SUS subalternos; cursante EN medicina, etc. En lo antiguo hubo más participios activos que ahora con el mismo régimen que sus verbos. Asi, en la Crónica General se dice: La segunda batalla que hizo Asdrúbal, fue PASANTE LOS MONTES PirixgOS; y en otro lugar: Mientras que vivió, fue TEMIENTE Á DIOS. Hoy son muy pocos los participios activos que conservan este régimen. Como tales se pueden reputar, además de los ya nombrados aquí y en la Primera Parte de esta GRAMÁTICA, CONveniente, conducente, concerniente, equivalente, y otros que la práctica enseñará. Es de sentir que su número no sea mayor. Los que no llevan el régimen de sus verbos, no pueden en rigor tenerse por participios, aunque, atendido su origen, se les conserva este nombre. (pág. 229)
Respecto del participio pasivo, conviene advertir que tiene hasta cuatro oficios diferentes en la oración. (pág. 229)
El primero y principal oficio del participio pasivo es juntarse con el verbo auxiliar haber, como en otro lugar se dijo, para formar los tiempos compuestos, en esta forma: he sido, has estado, habrás determinado, hubiese venido. En este caso no tiene plural ni terminación femenina; y asi se dice: HE COPIADO tu CArÍA, Y HE GLOSADO tUS Versos; HAN SALUDADO á tu padre, y HAN SALUDADO d tus hermanas, En construcciones semejantes tenía antiguamente este participio desinencia femenina, como se ve en el ejemplo que sigue: Cuando todas estas cosas oviere CATADAS (1). (pág. 229)
La misma propiedad de indeclinable le corresponde cuando se junta con el verbo tener, empleado como auxiliar; y. gr.: tengo ESCRITO 4 fulano ó fulana; tengo HaBLADO á los jueces. Pero si el verbo tener se usa como activo, el participio con que se junta pasa, cual si fuera adjetivo, á concertar en género y número con el sustantivo que es complemento directo del verbo: tengo ESCRITO UN papel, ESCRITA una carta. (pág. 230)
El segundo oficio del participio pasivo es juntarse con el verbo auxiliar ser para suplir la voz pasiva de los verbos. Entonces admite número plural y terminación femenina como adjetivo: las TiQueZAs SON APETECIDAS; el mérito ES ENVIDIADO. El tercer oficio de dicho participio es juntarse con nombres y concertar con ellos en número y género como adjetivo: hombre PERDIDO; obra ACABADA; caudales HEREDADOS; alabanzas MERECIDAS. El cuarto oficio es usarse como ablativo absoluto. En tal concepto se dice: TOMADO el gusto al estudio, no hay cosa alguna que más deleite; APRENDIDA la Gramática, abre camino para muchos conocimientos. Pero se ha de advertir que estos ablativos absolutos son verdaderas locuciones elípticas, y como supuestos ó antecedentes de la cláusula en que se hallan. Por lo regular los participios empleados asi preceden al nombre que los rige; pero más de una vez se suelen posponer, como en esta locución proverbial, comida HECHA, compañia DESHECHA. ¦ Dijose también en el capítulo del participio que muchos de los pásivos se suelen usar en significación activa. El mismo sentido de la frase deja ver en cuál de estos dos conceptos se emplean. Por ejemplo: hombre eTreDIDO; valor enrenbiDo. Fácil (1) Partida 1, tit. 1v, ley 25. (pág. 230)
es conocer que el primer ejemplo alude á la inteligencia de un hombre en tal ó cual materia, y equivale á decir hombre intelagente; y el segundo, á un valor convenido ó supuesto. Si decimos ¡qué cansapo es el necio!, usamos del participio en significación activa; esto es, denotando ser un hombre que cansa á los demás; pero si decimos está CANSADO de trabajar, le usamos en significación pasiva, porque el sujeto de quien se habla es el que padece el cansancio. ¦ La misma propiedad que tienen los participios activos de pasar á ser adjetivos verbales, y de usarse algunas veces como nombres, se extiende á los pasivos. Por ejemplo, sembrado y tejído son adjetivos cuando se dice terreno SEMBRADO , paño TEJIDO; y se usan como sustantivos, diciendo hay buenos SEMBRADOS, Se venden malos TEJIDOS. (pág. 231)
Con igual desinencia hay otros vocablos que, como sustantivos, se apartan, más que los anteriores, de la significación que tienen como participios; v. gr.: criado, estado, sentido. El participio de que vamos tratando, cuando hace veces de adjetivo, tiene el régimen propio de esta parte de la oración. Cuando entra á componer varios tiempos del mismo verbo de que precede, no es en realidad regente de ningún otro vocablo; pues haciendo este servicio, condición de verbo, y no otra, es la suya. HE PERDONADO á mi enemigo; HABRÁ EXIGIDO fianza , etc., son para el efecto del regimen construcciones idénticas á perdone, escigiria, eto. ¦ LA PREPOSICIÓN RIGE AL NOMBRE, Ó AL PRONOMBRE QUE LE REPRESENTA, AL VERBO Y AL ADVERBIO. (pág. 231)
El régimen activo de la preposición, si asi se le puede llamar, es muy secundario, pues ya hemos visto que viene á la oración regida de nombre, de adjetivo, de verbo, de participio, de adverbio y hasta de interjección alguna vez. (pág. 231)
En la AnaLoGía, al tratar de las preposiciones, se explicó detenidamente el vario oficio de cada una de ellas en la oración; y conociendo, como conocemos ya, qué se entiende por régimen, los numerosos ejemplos alli aducidos pueden darnos á entender de qué modo y en qué casos rige la preposición á otras pala bras, sin necesidad de que en este lugar se repita lo que, bien que en otro concepto, ha sido ya explicado. (pág. 231)
Convendra, sin embargo, dar aquí algunas noticias acerca de cómo la preposición rige al adverbio. (pág. 232)
Los adverbios de lugar pueden ir regidos de las preposiciones de, desde, hacia, hasta, para, Por: DE AQUÍ, ó DESDE AQUÍ pasaremos 4 Murcia; esa puerta se abre HACIA DENTRO; HASTA AQUÍ llegó el rio; DE ACÁ PARA ALLÁ; POR LEJOS, POR CERCA QUE Sea; y asi de los demás. (pág. 232)
Los de tiempo pueden regirse todos, menos ya, de las preposiCIONES POT Y Para: POR PRESTO, POR TEMPRANO que ful, no logre verle; PARA HOY esta señalado el pleito; dejarlo PARA MAÑANA, PARA LUEGO, PARA DESPUÉS; Hoy, ayer, mañana, se rigen también de con, de, desde, entre y hasta: CON HOY, Ú CON MAÑANA , son ocho dias; DE HOY en uN Mes; DESDE AYER está enfermo; ENTRE MAÑANA y pasado mañana lo acabaré; HASTA AYER no lo supe. (pág. 232)
Los de modo se rigen de la preposición por, á excepción de asi: POR RECIO que le llamé, no me respondió; POR BIEN que nos vaya, no nos faltarán trabajos; Por MAL que le suceda, salvará la vida. HRecio, firme y pronto suelen además ser regidos de la preposición de: DE RECIO, DE FIRME, DE PRONTO; aunque estas locuciones y otras parecidas á ellas pueden considerarse también como modos adverbiales. (pág. 232)
Los de cantidad son regidos de las preposiciones para y por: se tiene POR MUY sabio; POR MUCHO que madrugue; POR POCO que se retarde; es PARA MUCHO; hombre pARA poco. Estos dos últimos se rigen también de á, con, de y en: Á Poco que ande, se cansa; CON POCO está contento; DE POCO se queja; EN POCO estuvo; excede á todos EN mucuo. Nada es regido de las preposiciones que muestran estos ejemplos: Á Napa me obligo; no se alegra CON NADA; DE NADA de eso se trato; EN NADA están acordes; PARA NADA le necesitamos; POR NADA se altera; SIN NADA se quedo, por pagar sus deudas. ¿Sobre que disputaban ustedes tanto? —SOBRE NADA. (pág. 232)
Á los de comparación, rigen á, para, por: iba á Más andar; fulano sirve PARA TANTO como otro cualquiera; el lance no es PARA MENOS; POR MÁs que uno se faligue, no medra. Más y menos se ri-. gen también de con, de, en, entre, sín, sobre: con más diligencia, hubiera logrado su objeto; CON MENOS tenia bastante; eso estaba DE (pág. 232)
MÁS; DE MENOS nos hiz0 Dios; EN MÁS de un mes no podrá salir de casa; eso se hace EN MENOS de seis minutos; le escogid ENTRE MÁS de ciento; ENTRE MENOS individuos sería mayor la utilidad de cada UNO; SIN MÁS N2 MENOS; SOBRE MÁS tonto (0 SOBRE MENOS discreto) que Juan, es más presumido. Mejor y peor corren ordinariamente sin preposición; pero la llevan en locuciones como: va de mal Á PEOR, Ó EN PEOR; de bien Á MEJOR, Ó EN MEJOR, y Otras. (pág. 233)
Ántes, adverbio de orden, se rige por las preposiciones de, desde, para: DE ANTES lo sabia; DESDE ANTES lo pensé; PARA ANTES de comer. (pág. 233)
Luego es regido por desde, hasta y para: DESDE LUÉGO emprendi la obra; se despidió masra LuGo; dejémoslo PARA LUÉGO. Las dos últimas rigen también á después: masra DEspués no lo hara; quede eso PARA DESPUÉS. (pág. 233)
Si, de afirmación, se rige de por, y lo mismo el de negación, nO; POR SÍ O POR NO. (pág. 233)
Quedan indicados los casos más frecuentes de adverbios regidos por preposiciones; pero siendo tan varios y en tanto número, no es facil asignar á cada uno de los omitidos la preposición que más se le adapta: la práctica lo enseñara. (pág. 233)
PREPOSICIONES QUE ADMITEN Ó RECHAZAN LA COMPAÑÍA DE OTRAS. (pág. 233)
Á y caBe no admiten compañia. Á Por, aunque tan repetido entre el vulgo, es solecismo. (pág. 233)
ANTE, BAJO, CON no consienten que después de ellas vayan otras. (pág. 233)
CoNTraA suele presentarse con una de sus hermanas antepuesta, y otra pospuesta; v. gr.: alzóse EN CONTRA DE todos. DE se combina con sus hermanas CON, ENTRE, HACIA, POR y SOBRE. (pág. 233)
DesDE, suele ir seguida de POR; V. 8T.: DESDE POR la mañana. En, según se acaba de ver, se une á CONTRA DE. (pág. 233)
ENTRE y HACIA no preceden á otras. (pág. 233)
HasTA admite las combinaciones HASTA CON, HASTA DE, HASTA EN, HASTA PARA, HASTA POR, HASTA SIN, HASTA SOBRE. (pág. 233)
Para se usa en las siguientes combinaciones: PARA CON, PARA DE, PARA DESDE, PARA EN, PARA ENTRE, PARA SIN, PARA SOBRE. Por consiente las que siguen: POR ANTE, POR BAJO, POR DE, POR ENTRE, POR SIN. (pág. 234)
SEGÚN admite la compañia de CON, CONTRA, DE, DESDE, EN, SOBRE. (pág. 234)
LAS CONJUNCIONES RIGEN NOMBRE, Ó PRONOMBRE QUE LE REPRESENTA, VERBO Y ADVERBIO. (pág. 234)
Poca dificultad ofrece el régimen de las copulativas y disyunfivas, que asi unen nombres como verbos y adverbios, excepto que, aplicable únicamente á los verbos. Para los menos instruldos no serán, sin embargo, ociosas las siguientes advertencias. Á un nombre en singular puede seguir otro en plural, regido de una de las conjunciones y, n2, 0: GONZALO y SUS HIJOS; ni JUAN ni CIEN Juanes; ELVIRA 0 SUS CRIADAS; ESE 0 AQUEL; y á un verbo se puede unir otro diferente, 6 el mismo en distinto tiempo: lo HE DICHO y lo SOSTENGO; le DEFIENDO y le DEFENDERE mientras viva; 0 lo Hao hoy, ó no lo Haré nunca. Con las conjunciones ora, ya y bien sucede otro tanto respecto de los nombres, pues puede decirse 074 EL OFICIAL, 074 LOS SOLDADOS; yA EL LÁTIGO, YA LAS ESPUELAS; bien EL, bien sus HERMANOS. Cuando unen dos verbos, necesariamente han de estar ambos en el mismo tiempo; ora te VAYAS, ora te QUEDES; 44 RÍAS, ya LLORES; bien le HABLE 0 bien le EsCRIBA; y lo mismo cuando se repite el de la primera cláusula con el adverbio no; V. 2T.: OA SALGAS, OA NO SALGAS, etc. (pág. 234)
El enlace de las palabras por medio de conjunciones pide que aquéllas sean de una misma naturaleza; esto es, que la relación sea de nombre á nombre, de verbo á verbo, de adverbio á adverbio, etc.; y no de nombre á verbo, de verbo á adverbio, ni de adverbio de modo a adverbio de lugar, etc. Asi, no puede decirse PETRA y BUENA; TÚ Y LLORAR; ESCRIBIR Y YO; LA CARTA Y ALLÍ; DESPACIO y MAÑANA. Ni se opone a esta regla que alguna vez ocurran cláusulas, semejantes en la apariencia, pues para ser racionales se supone repetido el verbo, supliéndole la entonación cuando se habla, ó la puntuación cuando se escribe; por ejemplo: llego PETRA, y BUENA; esto es, y llegó buena; ¿ESCRIBIR?, y ¡Yo! es decir, ¿y escribir yo! (pág. 234)
De la conjunción que ha sido preciso hablar antes, y con mas detención que de otras, por ser de uso tan frecuente. Acerca de sus propiedades y sintaxis nada hay, por consiguiente, que añadir á lo que se ha dicho en capitulos anteriores y en este mismo; pues hemos visto que sólo se une á los verbos, sirviendo de medio á unos para regir a otros, ya en indicativo, ya en subjuntivo. De igual condición son todas las demás conjunciones, esto es, las adversativas, condicionales, causales, continuativas, etc., en cuanto á regir solamente verbos expresos, 06 de propósito omitidos; y todas ellas se diferencian también de las copulativas (menos que) y de las disyuntivas, en enlazar únicamente oraciones, y no simples vocablos. (pág. 235)
Explicar cuando exigen un tiempo de los verbos, y cuándo otro, cada una de las conjunciones, cuya larga serie hemos expuesto en el capitulo correspondiente, seria un trabajo excesivamente prolijo, que fatigaria en vano la memoria. Excusamos, por tanto, nuevos preceptos y ejemplos sobre los ya dados en el capitulo x1 de la Primera Parte: la voz del maestro, la práctica de hablar y la lectura han de enseñar en este punto más que las reglas. (pág. 235)
Capítulo IV. De la construcción
La construcción de las partes de la oración es otra especie de vinculo que las une; pero no con tanta precisión como el régimen, sino con alguna mayor libertad, ya añadiendo unas, ya introduciendo otras entre las que van enlazadas por el régimen, para explicar mejor los pensamientos y evitar la uniformidad que resultaria si se guardaran constantemente en el uso las reglas del regimen y de la concordancia de las palabras. (pág. 236)
Constructiva es la concordancia, constructivo el régimen; pero sin esta otra parte, á la cual se da por antonomasia el nombre de construcción, si pueden formarse oraciones sencillas, no las complexas; y menos aún dos ligadas entre si, ó una larga serie de ellas. Enseña, pues, este capitulo a combinar y completar los elementos explicados en los anteriores, concurriendo la doctrina de todos ellos á dar variedad y soltura á la frase, sin lo cual el lenguaje careceria de nervio y de atractivo. (pág. 236)
Los principios de la construcción se han de buscar en estas dos fuentes: en los autores clásicos, y en el uso de las personas cultas. Por consiguiente, no pueden ser tan constantes como los expuestos hasta aquí, por la diversidad de estilo de los autores y el gusto peculiar de cada uno. Propondremos, no obstante, aquellos principios en que todos los buenos escritores suelen convenir, y que con mayor seguridad pueden servir de norma para la inteligencia y uso de nuestra lengua. (pág. 236)
CONSTRUCCIÓN DEL NOMBRE, PRONOMBRE Y OTRAS PARTES DE LA ORACIÓN, ANTES DEL VERBO. (pág. 237)
Entre los nombres, de cualquier especie que sean, y los verbos que denoten su acción, pueden interponerse: (pág. 237)
Otros nombres regidos de preposición: un niño SIN PADRE pide limosna; las obras DE CicerÓN manifiestan su gran talento; sus oraciones CONTRA CATILINA, son obras maestras. (pág. 237)
Adjetivos ó participios: el hombre bueno ama la virtud; los niños MIMADOS no se aficionan al estudio. (pág. 237)
Adjetivos ó participios y nombres con su régimen: un libro LLENO DE CITAS y NOTAS, cansa al lector; los hombres PROPENSOS Á LA AMBICIÓN, noO SOSiegAN NUNCA. (pág. 237)
Adjetivos ó participios y vérbos en infinitivo regidos de preposición: un caballo MALO PARA CORRER, puede ser BUENO PARA TIRAR de un carro; la fruta COGIDA EN SAZÓN y facil DE DIGERIR, NO hace daño. (pág. 237)
Pronombres relativos y verbos con su régimen: el sujeto, DE QUIEN FORMAS QUEJA, te favorece; la mujer, QUE CUIDA DE SU CASA Y FAMILIA, es muy estimada de todos. (pág. 237)
Estas mismas oraciones de relativo, con adverbios: ése, QUE TE ADULA HOY, te venderá mañana. (pág. 237)
Conjunciones y nombres, y aun oraciones enteras: JUAN Y Francisco vinieron; Juan Y FRANCISCO, Y TODOS LOS QUE SUELEN ACOMPAÑARLOS, llegaron juntos d casa. (pág. 237)
Inferjecciones, y aun oraciones, que se podrian llamar intercalares ó de paréntesis: mi padre, ¡on quÉ picua! está para llegar al puerto; su hermana, sI AUN MERECE ESE NOMBRE, le ha delatado; el último plazo, TENLO PRESENTE, se cumple mañana. CONSTRUCCIÓN DEL VERBO CON LAS DEMÁS PARTES DE LA ORACIÓN. (pág. 237)
El verbo ser se construye entre dos nombres, ó entre un nombre y un adjetivo: Pedro Es pintor; Juan FUÉ militar; la función será larga. Cuando este verbo compone los tiempos de la voz pasiva, el sujeto forma concordancia con el participio pasivo del verbo que se le junta: ANTONIO era TEMIDO; GABRIELA había sido ENGAÑADA; LOS ENEMIGOS Serán DERROTADOS. (pág. 237)
Seguido de la preposición de, se emplea con mucha frecuencia el verbo ser para expresar la naturaleza, procedencia, calidad, etc., de las cosas: Juan Es DE Madrid; el paño Es DE Al- C0y, Y DE primera clase; y en otras locuciones: sOY DE usted; ES DE dictamen ó parecer, etc. (pág. 238)
Decimos también sOY CONTENTO, por estoy ó quedo contento; y SOY CON USTED, expresión equivalente á espere usted un poco; hablaremos pronto, al instante. (pág. 238)
El verbo estar forma construcciones semejantes; pero no del mismo modo. Estar no puede tener por término un sustantivo, pues no puede decirse estoy PINTOR d ARQUITECTO; pero sí un adjetivo ó participio; v. gr.: estoy DÉBIL; estaba DORMIDA. (pág. 238)
La diferente significación de los verbos ser y estar no permite que se confundan el uno con el otro, como suelen hacerlo los extranjeros poco instruidos en nuestro idioma. El primero se emplea para expresar que una persona ó cosa tiene tal ó cual condición, ésta ó la otra calidad; el segundo sirve para explicar la situación que ocupan ó el estado en que se hallan. Así, decir que el laurel Es verde, es manifestar el color propio y permanente de este árbol; y cuando decimos que las uvas Es- TÁN verdes, aludimos al color que toman desde que nacen hasta que llegan á la conveniente sazón para comerlas. Diego Es empleado, significa que ésta es su profesión; y Diego EsTÁ empleado, indica que la ejerce. Diciendo Marta Es mi vecina, denoto una relación entre ella y yo, una cualidad que nos es recíproca; pero si digo su casa y la mia ESTÁN vecinas, me refiero únicamente á la situación material de ambos edificios. Muchas veces lo accidental llega á ser constante. Por ejemplo, el infeliz que por lesión 6 enfermedad perdió la vista, y de quien se decia ESTÁ ciego, mientras no se desesperaba de que la recobrase; perdida ya la esperanza de su curación, ciego Es, y asi se le designa; aunque también se puede decir que EsTÁ ciego. (pág. 238)
Los verbos transitivos admiten, después del complemento directo de la acción, otro indirecto: el vencido dió rehenes Ar VENCEDOR ; remito esos libros PARA MI HERMANO. También suelen seguir al complemento directo del verbo otros nombres con diversas preposiciones, que significan circunstancias ó modificaciones que puede recibir la acción: España aumentó su territorio CON UN NUEVO MUNDO, DESCUBIERTO POR COLÓN. (pág. 238)
Los verbos neutros ó intransitivos no tienen régimen directo, fuera de los casos en que rigen al infinitivo de otro verbo: por consiguiente, la construcción que forman con diferentes palabras, tendrá su régimen de ellas mismas; v. gr.: el hombre nace CUBIERTO DE INFELICIDAD Y MISERIA. El verbo no hace otra cosa en esta oración que expresar el nacimiento del hombre; cubierto concierta con el sujeto de la oración; el sustantivo ¿nfel?- cidad está regido de la preposición de; miserza lo mismo, porque se enlaza con el otro sustantivo por medio de la conjunción y. Los reflexivos ó recíprocos, después de su complemento directo, que es pronombre personal, se construyen con otras palabras, regidas de diversas preposiciones; v. gr.: me arrepiento DE MIS CULPAS; te desvíves POR COMPLACERME; Se esmera EN LA LABOR. Con todos los nombres puestos después del verbo, lo mismo que cuando le preceden, pueden concordar adjetivos y participios, y á éstos pueden seguir otros nombres, regidos de preposiciones: la buena conciencia consuela al enfermo, PRÓXIMO Á LA MUERTE; he recibido la cuenta REMITIDA POR USTED; esa real orden ha de estar en alguna de las Gacetas CORRESPONDIENTES AL MES DE OCTUBRE. (pág. 239)
CONSTRUCCIÓN DE UNOS VERBOS CON OTROS Y CON LOS PARTICIPIOS. (pág. 239)
Ya queda explicado, en el régimen del verbo y de la preposición, qué verbos rigen por si á otros sin preposición, y qué preposiciones rigen á los verbos, y de qué modo. Resta añadir ahora que el régimen del verbo no pasa del nombre ó pronombre que es su complemento directo, ó del verbo regido respecto del regente; y que las demás palabras, añadidas á éstos, tienen su regimen separado. (pág. 239)
En construcciones como la de vengo d que me pagues, son dos las oraciones, sirviendo la segunda de complemento á la primera. (pág. 239)
Á veces se juntan tres verbos en una construcción; v. gr.: QUISO HACER TROTAR al caballo; PUDO HACER VENIR el coche ; en las cuales los vocablos caballo y coche no van regidos de trotar y venir, sino de hacer. (pág. 240)
Finalmente, de lo que hemos explicado en más de un lugar, acerca de la indole y condiciones de los participios, resulta que estos nunca pueden ser sujeto de una oración; complemento, si; ya solos en construcciones semejantes á éstas: Rita es OBEDIENTE; Bruno fué posTERGADO; ya con la agregación de otras palabras; v. gr.: íita es OBEDIENTE Á SUS AMOS; Bruno fué POSTERGADO EN LA ÚLTIMA PROMOCIÓN. (pág. 240)
CONSTRUCCIÓN DEL VERBO CON EL PRONOMBRE. (pág. 240)
Con los verbos haber y hacer, en locuciones de tercera persona de singular, se usan las voces le y la, los y las como nominativo de los pronombres él y ella. D. Antonio de Solis, en su comedia El Amor al uso, acto 11, dice: (pág. 240)
Amor es duende importuno Que al mundo asombrado tray (1): (pág. 240)
Todos dicen que le hay, Y no le ha visto ninguno. (pág. 240)
Asi también, refiriéndose á una tragedia ridicula, cuyo solo titulo ocupaba seis versos, dice el Autor (personaje de la zarzuela de D. Tomás de Iriarte, Donde menos se piensa salta la liebre): Vale el título una escena; á lo cual otro personaje replica chusco: Las hay que no son tan largas. (pág. 240)
Así, en fin, habiéndose mencionado antes los sustantivos razones 0 antecedentes, ú otros del caso, decimos que Las hay Ó Los hay, Los habia, Las hubo, etc. Y, hablando de tiempo, a las oraciones mal dia hace, ó hace mala noche; hara de eso.un año; haría dos, solemos contestar: LE hace (6 Lo hace) muy malo; mal- (1) Tray en lugar de trae: licencia poética, ya pocas veces usada, por ser voces rústicas las de tray, traile, traila, trainos, etc. (pág. 240)
sima LA hace; sí que LE hará; Los haria por ahora, en efecto. De la propia manera, cuando se pregunta si hace falta un libro, ú otra cosa, respondemos que sí La hace, ó que no La hace ya, pero que LA hizo. (pág. 241)
Tales nominativos pueden ir también después del verbo, uso que antes era más frecuente que ahora. Ejemplo: ¿Hay consonante á fraile? —HayLe: baile. ¿Hay rima para baila?—Hayra: paila. (pág. 241)
El uso de las voces le y les, los y las en dativo y acusativo, ofrece dificultad, por las diversas opiniones que sobre el particular han seguido, y siguen todavía, escritores de nota. La Academia, habiendo de optar entre ellas, se ha atenido á la más autorizada, señalando la variante le para dativo singular del nombre, sea masculino ó femenino, como en estos ejemplos: el juez persiguió d un LADRÓN, LE tomo declaración y LE notificó la sentencia; el juez prendió 4 una GITANA, LE tomó declaración y, ete.; donde se ve que el pronombre está en dativo, asi cuando se refiere al ladrón, como cuando se refiere á la gítana; pues ni ésta ni aquél son el complemento directo de la acción del verbo, sino los sustantivos declaración y sentencia. (pág. 241)
Para el acusativo, en género masculino, se admiten indistintamente el le y el lo. Podrá, pues, decirse, Antonio compuso un libro y LE imprimió, ó Lo ¿mprimió, mientras la costumbre no dé marcada preferencia al le sobre el lo, 6 viceversa. (pág. 241)
Por último, se establece, como regla sin excepción, que les marque el dativo del plural, lo mismo para un género que para el otro; quedando los, las para el acusativo. (pág. 241)
En el plural de los pronombres personales yo y tú, si van unidos á verbos, se notan las diferencias siguientes: Cuando estos pronombres están en nominativo, 0, lo que es lo mismo, cuando rigen al verbo, se usan con todas sus letras, nosotros, vosotros; V. 8r.: NOSOTROS comemos á las seis; VOSOTROS vais 4 Tudela (1). Pero cuando son regidos por el verbo como (4) Esto no se opone al uso del vos, como tratamiento, en lugar de usted, en toda obra literaria que lo exija; y á que, aun hoy mismo, se emplee alguna vez en poesía y en prosa, cuando la materia de que se trata 6 la gravedad del estilo asi lo requieren. (pág. 241)
acusativos ó dativos, se convierten el primero en nos y el segundo en os: tu padre nos aguarda; vuestro hermano os da el ejemplo. También se dice nos y os en lugar de nosotros y vosotros cuando estos pronombres se posponen al verbo: danos el viento de cara; digoos la verdad. ¦ Hoy, por regla general, se pospone todo pronombre al verbo en las personas del imperativo: damr, l/branos. (pág. 242)
Nótase además que, en algunos tiempos, los verbos á que van afijos dichos pronombres pierden alguna letra. Así decimos undmonos, estémonos, y no unámosnos, estémosnos; quitaos de delante, y no quitados de delante. Esto, en el segundo caso, ofrece la ventaja de que el imperativo no se confunda con el participio. Se dice, no obstante, idos, y no 2os, excepción única de la regla. Si por necesidad hay que emplear juntos algunos de estos dos pronombres en una misma oración, irá el uno con todas sus letras, y abreviado el otro; v. gr.: NOSOTROS NOS hemos expuesto á las balas; os toca 4 VOSOTROS ahora. (pág. 242)
Cuando los pronombres personales están en acusativo O dativo, se usa en su construcción, ya antepuestos ó ya pospuestos al verbo (exceptuadas las personas del imperativo, que los llevan siempre después, en el lenguaje corriente, según ya se ha dicho); v. gr.: mE halagas; TE persiguen; sE estiman; LE veneran; LA respetan; Les dan; Los temen; Lo dicen; Nos quedamos; y también halágasmE; persiguentE; estímansE; vVeneranLE; respetanta; danes; témentos; quedámonos. Mas no se ha de tener el uso de esta varia colocación del pronombre por tan constante, que se pueda decir indiferentemente en todas ocasiones ME aprecian; ME aborrecen; aprécianme; aborrécenme. Siempre es licito usar de la primera forma; pero no asi de la segunda. El buen gusto y la lectura de los autores clásicos pueden únicamente servir de guia. Debe evitarse el uso del pronombre como afijo, cuando uniéndose al verbo pueda originar cacofonias 6 combinaciones de sílabas repugnantes al oido; v. gr.: encaraméme, acatere, duelene, señaloLo. Con ciertas formas verbales resulta el mismo inconveniente, ya se pongan los pronombres antes ó después; v. gr.: la halagó ó halagóla; lo colocó ó colocólo. (pág. 242)
El gerundio y el participio de pretérito se juntan también con los pronombres personales; pero éstos en tal caso van siempre pospuestos. Se dice siendome, estándoLk, privándoos, etc., y nO ME siendo, LE estando, os privando: habiendo conferenciado conmago el Jefe y dadome (no me dado) las órdenes convenientes, parti a ejecutarlas. (pág. 242)
Los pronombres afijos hacen con el verbo una sola dicción; V. gr.: DuscaLo; buscaMeLO; dá este niño enséñenMeLE su obligación, y si es necesario, castiguesemeLE. El uso de tres pronombres afi- Jos seguidos es muy poco frecuente. (pág. 243)
Cuando se emplean dos verbos, uno rigiendo á otro, se pueden colocar los pronombres antes del primer verbo, 6 después de cualquiera de ellos; v. gr.: LE voy d buscar; voitk d buscar; voy 4 buscarLE. Sin embargo, habiendo de ser afijo el pronombre, es preferible que se posponga al verbo regido; v. gr.: quieren burlarre. Pero téngase presente que al reflexivo ó usado en forma de tal, nunca se le ha de quitar el pronombre que le es inherente, aunque le lleve también el otro verbo; y. gr.: TE jactas de haberte deshonrado; ME privo de darme buen trato; LE obligará d levantarse temprano. (pág. 243)
No basta que la significación del verbo recaiga sobre el pronombre para que éste sea acusativo regido del verbo (como en los ejemplos anteriores), sino que además ha de ser complemento directo de la misma significación. Por ejemplo: fudano mE mira; fulano mx dice. La significación de ambos verbos recae sobre el pronombre, pero con notable diferencia. En el primer caso recae la significación del verbo mira sobre el pronombre me, siendo éste el complemento directo de la acción, esto es, acusativo; en el segundo, aunque la significación del verbo recae sobre el pronombre, éste no es acusativo, sino dativo, al cual se dirige la acción; viniendo á ser acusativo aquello que me dice: una gracia, una injuria, que está bueno, 6 cualquiera otra cosa. (pág. 243)
Cuando en una misma oración concurren el pronombre se y otro de los personales me, te, le, etc., aquél deberá nombrarse primero; v. gr.: Se ME hace tarde; sE TE quema la capa; SE LE ha curado la erisipela; se Nos ha avisado, etc., y NO ME SE hace tarde, etc., como erradamente dicen algunos. Advertimos también que en todas las construcciones citadas y sus semejantes, el pronombre se hace de acusativo (ya se emplee el verbo como reflexivo ó recíproco, ya como impersonal), y los otros pronombres están en dativo: se ME hace tarde; se TE quema la capa, es como decir, se hace tarde PARA MÍ; la capa se quema A Tí. Si el otro pronombre unido á se es el neutro lo, sucede lo contrario: se es el dativo, y lo el acusativo, pues se Lo dije, es lo mismo que Lo dije Ó dijeLo d EL, ú ELLA, U ELLOS, d ELLAS. No siempre consiente el uso que se supla el pronombre el, ella, ellos, ellas, con el reflexivo si; y aunque no es facil determinar para todos los casos cuándo se debe emplear uno de estos modos de explicarse, y cuando el otro, haremos, no obstante, sobre el particular algunas indicaciones. (pág. 243)
La preposición sín excluye absolutamente el se, pronombre. Nunca, pues, deberá decirse sín si: fuerza es decir sin él, sin ella, etc., ó usar de un giro diferente. (pág. 244)
Cuando se dirige la palabra á la persona á quien luego se aplica el pronombre, no se dirá el, con el, etc., sino st, constgo, etc.; v. gr.: ¿esta V. en sí?; guárdelo V. para si; ¿llevan ustedes dinero CONSIGO? ¦ En otras locuciones se puede emplear indistintamente la una ó la otra fórmula. Tan buena construcción es Juan y Fabricio acordaron entre sí, como acordaron entre ELLOS. Se emplea en tales frases, sin embargo, el pronombre s?, con marcada preferencia; fuera de que muy rara vez son equivalentes del todo: el sí tiene casi siempre carácter reflexivo, de que no participa el otro pronombre. De aqui, y también de cierta anfibología que pudiera resultar, nace el que digamos: para ÉL (no para si) será la gloria o la infamia; eran tres contra EL (no contra si). De otro modo la gloria y los tres podrian parecer representados por el pronombre sí. Por idéntica razón se dice: Mendoza llevo a la exposición su retrato, hecho por EL; mis amigos de Villaviciosa me enviaron flores, cultivadas por ELLOS. Si á el y ellos sustituimos si, resultará que el retrato se hizo por si solo, y que las flores se cultivaban á sí mismas. (pág. 244)
Capítulo V. De las oraciones
Habiendo ya dado á conocer las partes de la oración y los accidentes y propiedades de ellas; habiendo también explicado la concordancia, el régimen y la construcción que á cada parte corresponden, vamos á manifestar cuáles y cuántas son las oraciones gramaticales, fórmulas necesarias para la más oportuna expresión de los pensamientos. (pág. 245)
La oración gramatical consta unas veces de sujeto, verbo y complemento, y entonces se llama primera: cuando sólo consta de sujeto y de verbo, se llama segunda. ¦ Sujeto de la oración es la palabra, ó conjunto de ellas, que pone en acción al verbo; y por complemento se entiende la palabra, ó conjunto de ellas, en que termina la acción ó aplicación del verbo, ya directa, ya indirectamente. (pág. 245)
En realidad nunca hay oración sin sujeto y verbo; pero muy á menudo suele omitirse el primero, y á veces, el segundo. Hay oraciones de verbo en vbz activa; de verbo en voz pasiva; de verbo sustantivo, de neutro, y de reflexivo Ó reciproco; de modo imperativo y de infinitivo; de gerundio y de participio; impersonales y de relativo. (pág. 245)
La oración primera de verbo en voz activa, ó sea la oración primera de activa, consta de sujeto, verbo regido de él, y complemento, regido directamente del verbo; v. gr.: dadivas quebrantan peñas; la fe obra milagros; San Fernando conquistó á Sevilla. La oración segunda de verbo en voz activa, ó sea la oración segunda de activa, consta sólo de sujeto, y verbo regido por él; como: Luis pretende; Malvina escribe. (pág. 245)
Dadivas, la fe, San Fernando, Luis y Malvina, palabras que imprimen dirección á los verbos quebrantar, obrar, conquistar, pretender y escribir, son los sujetos de estas cinco oraciones; peñas, milagros y Sevilla, palabras en las cuales termina la acción de quebrantar, obrar y conquistar, son los complementos directos de las oraciones primeras: peñas y milagros sin preposición, Sevilla con ella. Las dos últimas oraciones, como segundas, carecen de complemento. (pág. 246)
La oración primera de verbo en voz pasiva, ó primera de pasiva, se compone de sujeto, del verbo ser, concertado con el sujeto, del correspondiente participio pasivo, y de un complemento, regido por las preposiciones de ó por; v. gr.: las paces fueron firmadas por los plenipotenciarios; la felicidad es deseada de todos. Sujetos: las paces y la felicidad; complementos: los plenipotenciarios y todos. Esta primera de pasiva también consta, á veces, de sujeto, del pronombre se, de verbo activo, y de complemento regido de la preposición por. Asi, pues, los ejemplos anteriores pudieran variarse diciendo: las paces se firmaron por los plenspotenciarios; la felicidad se desea por todos. Puede la primera oración de pasiva volverse activa, dándole principio con lo que antes fué complemento, hecho sujeto ya; concertando con él el verbo, en voz activa, en el mismo tiempo en que antes estaba; y mudando en complemento el sujeto, regido del verbo, de esta manera: los plenipotenciarios firmaron las paces; todos desean la felicidad. (pág. 246)
La segunda oración de pasiva se diferencia de la primera en que no lleva complemento; y, por lo mismo, se compone de sujeto, del verbo ser y de un participio pasivo, concertado con el sujeto; ó si no, del pronombre se, un verbo activo, y el sujeto al fin, rigiendo al verbo; como cuando se dice: la felicidad es deseada, ó se desea la felicidad. Para convertir en activa esta oración y sus semejantes, hay que principiar por el verbo, poniéndole en tercera persona de plural del mismo tiempo en que antes estaba, y se coloca después el sujeto como complemento directo; v. gr.: desean la felicidad. (pág. 246)
Esta oración pudiera considerarse como impersonal, porque: (pág. 246)
no tiene sujeto expreso, si bien es claro que puede suplirsele, diciendo, como en el último párrafo, todos desean la felicidad. Entonces la oración vendria á ser primera de activa. Las oraciones de verbo sustantivo se construyen con el verbo ser, colocado entre el sujeto y un nombre ó un adjetivo; v. gr.: Calderón Fuk sacerdote; Dios Es todopoderoso. ¦ Con estar y con los verbos neutros se construyen Oraciones, semejantes en la forma á las anteriores; diciendo: Cervantes EStuvo cautivo; Ambrosio caYó soldado; tu hermana VIENE enferma; la yegua corrió desbocada. (pág. 247)
Otras oraciones de verbo neutro son como las segundas de activa: constan de sujeto y de verbo. Á la manera que dijimos Luis pretende, se dice el manantial fluye, mi padre ha muerto. La oración de verbo reflexivo ó recíproco se compone de uno que lo sea, ó se use como tal, regido por el sujeto correspondiente; v. gr.: yo ME arrepiento; Miguel sE quejaba; tú TE conviniste; Juan y Pedro sE tutean. (pág. 247)
Las oraciones de verbo reflexivo, en las cuales entre el pronombre se, no han de confundirse con las de pasiva: éstas se pueden volver por activa, y las de verbo reflexivo no consienten conversión de ninguna especie. Miguel se queja, Pedro sk jacta, no se pueden cambiar en Miguel queja á st, ó Miguel es quejado por si; ni en Pedro jacta ú si, Pedro es por si jactado. Las oraciones de verbo activo, usado como reflexivo, siempre consienten alguna conversión, que, aun cuando sea poco usada, por lo menos es inteligible. Gregorio se alaba y Diego se culpa, no suelen convertirse en Gregorio es alabado, y Diego es - culpado por st; pero eso es lo que significan las dos oraciones: que el uno elogia y el otro reprueba sus propias acciones, Ó su misma persona. (pág. 247)
La oración primera de infinitivo consta de sujeto, verbo regido de él, un presente de infinitivo, que constituye el primer término del complemento directo, y un segundo término regido del verbo, en esta forma: todos pretenden obtener la preferencia. En la oración segunda, el verbo que está en infinitivo es COmplemento del otro; v. gr.: el trabajador necesita descansar. (pág. 247)
Fácil es conocer que las oraciones de infinitivo se reducen a primeras de activa, porque los complementos obtener la preferencia y descansar ocupan el puesto que llenarían dos nombres, si en el primer caso nos limitáramos á decir todos pretenden la preferencia; y si en el segundo dijésemos el trabajador necesita descanso. (pág. 247)
Las oraciones de infinitivo, hechas con los verbos ser y estar, reclamarán siempre un complemento de nombre ó de adjetivo; V. gr.: quiero SER arquitecto; deseo ESTAR solo. (pág. 248)
Con los gerundios se forman muchas oraciones de infinitivo; V. 8P.: QUERIENDO el General partir; DESEANDO el administrador ser bienquisto; PUDIENDO yo llegar temprano; DEBIENDO amarse los hombres, etc. Sin embargo, tales oraciones rio hacen por si solas cabal sentido, y necesitan ir unidas á otras que se lo completen; V. gP.: QUERIENDO partir el General, se lo estorbo la gota; DESEANDO el administrador ser bienquisto, trataba con afabilidad a los jornaleros; etc. También hay oraciones que se forman con dos gerundios, de los cuales suele ser el primero el del verbo estar; como, por ejemplo, Esranbo Felipe comtenpo, le dieron la noticia. Los gerundios y los participios pasivos, cuando se usan como ablativos absolutos, pueden resolverse en varias Oraciones, según lo requiera el tiempo en que se halle el verbo que los siga; V. 8P.: HABLANDO, ó ESTANDO HABLANDO, le dió una congoja (esto es, cuando hablaba); YexDO en coche, llegaré más pronto (es decir, sí voy en coche); insrruipo el expediente, se resolverá (esto es, habiendose instruido, habiendo sido instruido ú en estando instruido el expediente, será resuelto). (pág. 248)
Las oraciones de imperativo serán primeras ó segundas, generalmente, según el verbo que las formare. Primeras de imperativo de activa: hijo, REVERENCIA ú tu padre; el negligente PAGUE Su dejadez; españoles, HONREMOS la memoria del Cid. Segundas: ami= J0S, TRABAJEMOS; NIÑAS, REZAD; PROSIGA el orador. Primera de imperativo de pasiva: ADORADO SEA el Criador por las criaturas. (pág. 248)
Segunda: BENDITO SEA su nombre. De reflexivo: Martin, visTETE. De verbo sustantivo: sé tú mi guía. De neutro: muchacho, ANDA. Aqui advertiremos que delante de segunda persona de imperativo, asi en singular como en plural, no puede ponerse negación; hay que trasladar el verbo al presente de subjuntivo. Asi se dice: NO corras; No riñas, en vez de No corre; no reñid. No corre sería oración de tercera persona del presente de indicativo. (pág. 248)
Oraciones hay que constan de una sola palabra, y son las que se expresan con los verbos llamados impersonales, ó con el imperativo del verbo; como: llueve, nieva, graniza, relampaguea, amanece, anochece; da, di, ve, ten, habla, oye. (pág. 249)
Son oraciones impersonales también las que, sin sujeto ninguno, se forman con el pronombre indeterminado se, y no expresan conceptos pasivos, ni los verbos que llevan tienen el carácter de reflexivos; v. gr.: en Madrid sz vive cómodamente, en los cafés sE miente mucho. (pág. 249)
Cuando el pensamiento que se quiere declarar no se puede comprender en una oración, sino que ha de ir pendiente de una á otra, se introduce un pronombre relativo, y de él toma este nombre la oración; v. gr.: tu padre, QUE estuvo presente, no me desmentira, El pensamiento de estas dos oraciones principia en la primera, se interrumpe con el relativo de la segunda y concluye después de ella. Tu padre no me desmentirá, forma la oración principal; que estuvo presente, es la intercalar, incidental ó accesoria. En la primera, el sujeto es tu padre; en la segunda, el sujeto es tu padre también, pero representado por el relativo que. Este mismo relativo, que es sujeto en la oración precedente, sirve de complemento directo en otras, como: recibi la carta QUE me escribiste. El que se refiere en esta oración á la carta, la cual es la escrita y la recibida, y en ella, por consiguiente, termina la acción de los verbos escribir y recibir. Á veces no se interpone una oración sola de relativo, sino dos 6 más; v. gr.: la persona, cuyo valimiento ponderas, QuE me brindo con el, y en QUIEN yo confiaba tanto, no cumple sus promesas. (pág. 249)
En las oraciones de relativo no siempre lo intercalado va pospuesto, como en los ejemplos anteriores; también precede á cualesquiera otras, como se observa en los refranes el Que no duda no sabe cosa alguna; QUIEN bien te quiera, te hara llorar. Siempre que un pronombre personal fuere sujeto de una oración ha de ir en nominativo. Ejemplo: yo pido indulgencia; Tú has crecido mucho ; ÉL es tu protector; ELLA fue muy querida de todos. La oración de verbo sustantivo que le tenga entre dos pronombres personales, los llevará siempre en nominativo. Ejemplo: NOSOTROS nO SOMO3 COMO ELLOS; TÚ eres otro Yo. (pág. 249)
Aunque todo discurso consta de oraciones y se resuelve en ellas, unas no se presentan con las formas sencillas que dejamos indicadas, y otras (como se ha visto) aparecen más concisas aún, sobre lo cual se necesitan explicaciones. (pág. 249)
Se dijo que era una oración primera de activa, San Fernando conquistó 4 Sevilla. Primera de activa seria también, aunque la dilatáramos de este modo: el infatigable caudillo, el bienaventurado rey San Fernando, conquistó para gloria suya y de la religión verdadera la inclita ciudad de Sevilla, rica posesión de los agarenos en España. El sujeto era en la primera oración San Fernando; en la segunda se compone de ocho palabras: el infatigable caudillo, el bienaventurado rey San Fernando. En la primera oración forman el complemento las dos dicciones 4 Sevilla. En el de la segunda se cuentan doce: la ?nclita ciudad de Sevilla, rica posesión de los agarenos en España; esto es, un artículo, un adjetivo, un nombre, una preposición, otro nombre y un régimen compuesto de adjetivo, nombre, preposición, articulo, adjetivo sustantivado, otra preposición y otro nombre. El verbo conquistó aparece solo en la primera oración; en la segunda le sigue la cláusula para gloria suya y de la religión verdadera. Hay, pues, en las oraciones sujetos simples, que constan sólo de un nombre, ó de articulo y nombre, ó de un nombre y un apellido, etc., y hay sujetos compuestos, que van acompañados de calificativos adjuntos. (pág. 250)
Hay complementos simples, que constan solamente de un adjetivo ó nombre propio, ó de un nombre común entre un articulo y un adjetivo, etc.; y hay complementos compuestos, que constan de varios términos, primero, segundo, tercero, etc. Puede, pues, haber sujetos y complementos de indefinida extensión. Asi también hay verbos que obran solos en la oración, y verbos que llevan otros consigo, tal vez con ciertos agregados; v. gr.: un rico propietario adopto, educo muy bien, dotó esplendidamente y caso con el hijo de un grande de España á una pobre huérfana. (pág. 250)
El complemento puede ser directo ó indirecto. Será directo cualquier palabra, precedida ó no de articulo, en que termine la acción del verbo, con la preposición d ó sin ella; v. gr.: Adán cultivO LA TIERRA; Cain mató Á ABEL; no ofendáis A Dios; el nombre ri9€ AL VERBO; escuchame. (pág. 250)
Los complementos tierra, Abel, verbo, Dios y me pueden convertirse en sujetos de oración pasiva, diciendo la tierra fué cultivada por Adán; Abel fué muerto por Cain; no sea Dios ofendido por vosotros; el verbo es regido por el nombre; sea yo escuchado por ti. (pág. 251)
Cualquier otro complemento de oración que repugne este cambio y lleve la preposición á, como sucede en voy Á Madrid, camino A caballo, será indirecto. (pág. 251)
Por y de señalan también complementos directos cuando preceden al de una oración pasiva, como, por ejemplo: José fue acusado POR Ó DE sus hermanos. Tales complementos, omitiendo las preposiciones por y de, pueden formar el sujeto de la oración activa: acusaron ú José sus hermanos. Pero si variásemos la oración y dijéramos José fué acusado DE soberbia, 6 José fué acusado Por causa de sus sueños proféticos, ya en este caso, y en todos los á él semejantes, de y por señalarian complemento indirecto, como en esta preposición: DE Cadiz á Málaga viajé POR mar. Las demás preposiciones con, en, entre, sin, etc., producen siempre complementos indirectos. (pág. 251)
Las oraciones de verbo neutro, las cuales no admiten los cambios de las activas y las pasivas, no pueden tener sino complemento indirecto. (pág. 251)
Ambos complementos, el directo y el indirecto, caben en una misma oración, como se ve en esta primera de activa: doña Beatriz Galindo enseño el latin á la reína doña Isabel la Catolica. El latín es el complemento directo en esta oración, porque es lo enseñado; y puede convertirse en sujeto de una oración pasiva, diciendo el latín fué enseñado por doña Beatriz. Las palabras á doña Isabel la Católica forman el complemento indirecto. Oración primera de infinitivo con dos complementos: el Greneral no deja dormir á los soldados. En ésta, dormir, que es lo que no se deja, forma el complemento directo; el indirecto es á. los soldados. Compruébase con el cambio en pasiva, que, aunque desusado, sería éste: no es dejado, ó no se deja por el General ú los soldados dormtr. (pág. 251)
Respecto del pronombre, conviene advertir que en las oraciones de verbo activo usado como reflexivo, en las cuales al pronombre se siga otro también personal, que fuere término de la acción ó complemento directo, se ha de emplear éste en acusativo. Asi como decimos acusan á los delincuentes, Los persiguen y Los castigan, se debe decir á los delincuentes sE LOS acusa, sE Los persigue y SE Los castiga. Ha sido, sin embargo, y es muy frecuente decir y escribir en este caso les en lugar de los, usando indebidamente el monosilabo les como acusativo. Hagamos la prueba de volver la oración por pasiva, y resultará que sólo. se podria decir los delincuentes son acusados, son perseguidos , son castigados: en tal conversión quedaria fuera el dativo les, el cual no debe desaparecer cuando es verdaderamente dativo, esto es, complemento indirecto. Ampliemos las oraciones, diciendo: á los delincuentes LEs acusan su ínicua vida, LEs persiguen los pa- S0S, y LES castigan el cuerpo y el caudal. Volvamos por pasiva estas oraciones, y nos resultará: la vida inicua Les es acusada, los pasos LEs son perseguidos, y el cuerpo y el caudal LEs son castigados ú los delincuentes. Aqui se conserva invariable el pronombre les, con lo cual se deja probado que sólo en este caso, en que es dativo, puede decirse con propiedad les acusan, les persiguen y les castigan, porque van después los complementos directos la inicua vida, los pasos, el cuerpo y el caudal. Por eso no debe decirse ú los delincuentes les acusan, les persiguen y les castigan, ni se les acusa, se les persigue, etc. En singular ya es diferente, porque le es acusativo y dativo: les nunca es acusativo. Las oraciones formadas con un participio pasivo y un pronombre personal, llevan éste en nominativo, lo cual hace ver que son oraciones pasivas, 0 de gerundio ó de verbo reflexivo. Escarmentado yo vale tanto como habiendo yo, habiendo sido yo, ó estando yo escarmentado; convencida Tú, es como decir habiendo sido tu, 6 estando tú convencida, 6 habiéndote tú convencido. Yo y tú, aunque no son ablativos, se usan con la preposición entre, que rige tal caso; v. gr.: ENTRE Juan y Yo arreglaremos la casa; ENTRE Paula y tú dispondreis el convite. Deciase antes, no raras veces, entre ti y mi: ya no se usa; y después de la preposición se entienden suplidos en tales casos los pronombres nosotros y vosotros, como si dijéramos: ENTRE NOSOTROS, á saber, Juan y yo, arreglaremos la casa; ENTRE VOSOTROS, esto es, Paula y tu, dispondreis el convite. (pág. 251)
Á causa de los calificativos de los adverbios, de las conjunciones y de las preposiciones con que las oraciones suelen principiar, se llaman éstas comparativas, condicionales, causales, copulativas, disyuntivas, ilativas, adversativas, etc. Ejemplos: Adversativa: Pero yo, que aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso (1). Copulativa: F' no eran sus adornos de los que ahora se usan (2). Comparativa: Mucno MEJOR me sabe lo que como en mi rincón, sin melindres ni respetos, aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos de otras mesas (3). (pág. 252)
Condicional: (pág. 253)
Sr en las escuelas no aprendiste nada; S1 en poder de aquel dómine pedante Tu banda siempre fué la desgraciada, ¿Por qué seguir procuras adelante (4)? Disyuntiva: (pág. 253)
Ó he de matar ó morir, Ó quién sois he de saber. (pág. 253)
Ilativa 0 continuativa: (pág. 253)
Pues mirad cómo ha de ser; Causal: (pág. 253)
Que yo no lo he de decir (5). (pág. 253)
La oración que por sí hace sentido se llama simple; la que termina en otra ó depende de ella, se llama compuesta. Simples: las primeras que en este capitulo van escritas: dádivas quebrantan peñas; la fe obra milagros. Compuestas: queriendo el General (1) CrrvantES, prólogo de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. 2) Don Quijote, 1 parte, cap. XI. (3) Don Quijote, 1 parte, Cap. XI. (4) Dow LraNoro FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Lección Poética. (5) Dow Pero CALDERÓN DE LA BARCA, primeros versos de su comedia Los Empeños de un Acaso. (pág. 253)
partir, se lo impidió la gota; estando Felipe comiendo, le dieron la noticia. ¦ Para enlazar unas oraciones con otras, ahora sean simples, ahora compuestas, frecuentemente nos servimos de los adverbios como, cuando, cuanto, donde y otros; v. gr.: lo haré como lo deseas; ven CUANDO quieras; dime CUÁNTO me costara; te esperaré DONDE dijiste. (pág. 254)
La conjunción que sirve á cada paso en las oraciones compuestas, para enlazar los verbos que se llaman regídos, con los regentes. Ejemplo: te agradecere que me busques ese libro; suplico a usted QUE se sirva remitirme la cuenta. (pág. 254)
Ahora es preciso advertir en qué modo y tiempo habremos de colocar en las oraciones algunos de los verbos regidos, lo cual depende del modo, tiempo y significación de los verbos regentes. Los que significan desear, querer, pedir, pretender, esto es, los que pertenecen ó se refieren á los actos de la voluntad, y en general los que significan temor, alegria ó recelo, si están en presente, futuro, imperfecto ó futuro perfecto de indicativo, exigen que el verbo regido se ponga, por medio de la conjunción que, en presente de subjuntivo; v. gr.: te ruego QUE Me ENSEÑES; me gusta QUE APRENDAS; teme QUE le ENGAÑEN; me alegrare de QUE ESTÉ bueno; habra solicitado QuE le VUELVAN la catedra. (pág. 254)
Si los verbos regentes se hallan en pretérito imperfecto, perfecto 6 pluscuamperfecto de indicativo, ó bien en imperfecto ó pluscuamperfecto de subjuntivo, quieren que el verbo regido vaya, por medio de la misma conjunción, al pretérito imperfecto de subjuntivo en su primera ó tercera terminación; por ejemplo: le pedia QUE le ENVIARA (0 ENVIASE) libros; suplicaron al juez QUE OYERA (U OYESE) lo que alegaban; habian pretendido QUE ALABARAN (Ó ALABASEN) sus obras; celebrarian (Ó HUBIERAN CELEBRADO) QUE les DIERAN (Ó DIESEN) participación en semejante empresa. Los que significan decir ó pensar y acciones análogas, como declarar, mansfestar, exponer, concebir, ¿maginar, etc., si están en indicativo y rigen verbos cuya significación se refiere á ellos y á sus sujetos, reclaman comunmente que vaya el regido en el propio modo indicativo, ya en igual, ya en diverso tiempo; V. gr. : digo QUE VOY, QUE IBA, QUE FUÍ, QUE HABÍA IDO, QUE IRÉ, (pág. 254)
QUE HABRÉ IDO; piensas tú QUE no le DESCUIDAS, QUE NO te DESCUIDABAS, QUE nO le DESCUIDASTE, QUE no le HAS, QUE no le HABÍAS DESCUIDADO, QUE no te DESCUIDARÁS, QUE no le HABRÁS DESCUIDADO, etc.: y lo mismo se hace con los demás tiempos y personas del modo indicativo. Sin embargo, la circunstancia de requerir las más veces dichos verbos que el regido se ponga en indicativo, no quita que vaya en otros casos al subjuntivo, aunque sólo en el pretérito imperfecto y en su terminación ría, como en estas cláusulas: dije QUE yo le DARÍA el dinero; tú habrías insinuado QUE nos ACOMPAÑARÍAs en la jornada; Elena dió a entender QUE VENDRÍA hoy ó mañana. Si los expresados verbos de pensar ó decir rigen á otros, cuya significación no se refiere á ellos mismos ni á sus sujetos, sino á diferentes personas ó cosas, guardan en general la misma regla con los verbos regidos; pero se ha de observar: 1. Que algunos, como creer, suponer, etc., si están en presente de indicativo, rigen futuro imperfecto del mismo modo, ó presente de subjuntivo; v. gr.: supongo, espero, creo, QUE se SENTENCIE (0 se SENTENCIARÁ) la causa á mi favor; entiende, presume, imagina, QUE le HARÁN (6 le HAGAN) justicia. 2.” Que si el verbo regente se halla en pretérito perfecto simple, ó en el pluscuamperfecto de indicativo, llevará al regido á pretérito imperfecto de subjuntivo en cualquiera de las tres terminaciones, aunque más de ordinario en la segunda; por ejemplo: creyó, juzgó, había pensado QUE le PIDIERA, PEDIRÍA Ó PIDIESE, alguna fianza. La conjunción que suele omitirse en algunas oraciones de esta clase. Cuando á la oración que sirve de complemento directo á una compuesta, precede inmediatamente la conjunción sí, y se expresa duda que puede resolver el que habla, irá el verbo regido á cualquier modo y tiempo, excepto el imperativo y los futuros de subjuntivo. Puede decirse dudo (Ó no sé) sI AMO, SI AMABA, SI ÁME, SI AMARÉ, SI HABRÉ AMADO; SI AME, SI AMARA, SI AMARÍA, SI HAYA AMADO, SI HUBIERA, HABRÍA, Ó HUBIESE AMADO, SI AMAR, SI HABER AMADO, pero no se dice dudo sI AMAD; dudo SI AMARE. (pág. 255)
“Si no puede resolver la duda el que habla, porque no depende de su voluntad, el verbo regido podrá usarse en todos los tiempos del indicativo, en la terminación ¿a del pretérito imperfecto de subjuntivo y en el pluscuamperfecto; v. gr.: nO SÉ SI ENTIENDO, SI ENTENDÍA, SI ENTENDÍ, SI HABÍA ENTENDIDO, SI ENTENDERE, (pág. 255)
SI HABRE ENTENDIDO, SI ENTENDERÍA, SI HUBIERA, HABRÍA Ó HUBIESE ENTENDIDO esta frase dificil. Puede usarse el verbo entender en presente de subjuntivo, diciendo no sé SI ENTIENDA esta frase dificil, como fulano; pero ya se ve que en este caso la voluntad del que habla puede terminar la indecisión ó duda, y está comprendido, por consiguiente, en la regla anterior. (pág. 256)
Cuando la conjunción sí no es dubitativa, sino condicional, el verbo regente, 6 ha de estar en cualquier tiempo de indicativo (menos en futuro), ó en las terminaciones ra y se del pretérito imperfecto de subjuntivo, ó en uno de sus futuros; v. gr.: sI JO TEMO; SI tu TEMÍAS; SI Gaspar TEMIÓ; sI Diego HA TEMIDO; SI mi hermano TEMIERA Ó TEMIESE; SI tu h2J0 TEMIERE Ó HUBIERE TEMIDo, etc. En los cuatro primeros casos, el verbo regido en la oración que sirva de complemento directo á éstas, puede ir á cualquier tiempo, exceptuando los futuros de subjuntivo. Asi, las oraciones de sentido incompleto, arriba insertas, pueden formar una cabal compuesta, concluyéndolas del modo siguiente: sI yO TEMO, también tú TEMES, TEMÍAS, TEMISTE, HAS TEMIDO, HABÍAS TEMIDO, TEMERÁS Ó HABRÁS TEMIDO lo mismo que yo, Y Acaso TEMAS, HAYAS TEMIDO, TEMIERAS, TEMERÍAS, TEMIESES, HUBIERAS, HABRÍAS Ó HUBIESES TEMIDO todavía más; pero no se suele decir si /0 TEMO, ÍU acaso TEMIERES Ó HUBIERES TEMIDO. En el quinto caso (sí mi hermano temiera ó temiese), el verbo regido ha de ir en el mismo tiempo; y convendrá no usar la desinencia se, como no la acompañe el adverbio acaso, el de quizás, ó las formas adverbiales tal vez, puede que, ú otra equivalente. Del sexto caso hablaremos luégo. (pág. 256)
Ya hemos visto cómo y cuándo es regido el presente de subjuntivo, pero también es regente á veces; y entonces el verbo regido por él puede hallarse, ya en presente, futuro imperfecto 0 perfecto de indicativo, ya en imperativo, ya en la primera o segunda terminación del pretérito imperfecto de subjuntivo; V. gr.: quien tal PIENSE, ES mi enemigo; aunque POrFiEs, en balde SERÁ; cuando el VUELVA, HABRÁ ANOCHECIDO; luego que ACABÉIS, RETIRAOS; aunque usted LO CREA, FUERA, Ó SERÍA mejor callarlo. (pág. 256)
Cuando la oración de pretérito imperfecto de subjuntivo empieza sin conjunción condicional, puede usarse de la primera 0 segunda terminación, diciendo: fortuna FUERA (d SERÍA) que LLO- (pág. 256)
VIESE; bueno FUERA (0 SERÍA) que lo MANDARAN; YO HICIERA (0 HARÍA) que OBEDECIESEN. (pág. 257)
Cuando la oración de pretérito imperfecto de subjuntivo no esta ligada á otra anterior, y empieza por alguna conjunción condicional, como si, aunque, bien que, dado que, ó por interjección que signifique deseo, se puede usar de la primera ó tercera terminación, pero nunca de la segunda; y asi se dirá: st\_ HUBIERA (0 HUBIESE) buena fe; AUNQUE HUBIERA (Ó HUBIESE) paz; ¡OJALÁ FUERA (0 FUESE) cierto!; pero no sí HABRÍA buena fe; AUNQUE HABRÍA PAz; ¡OJALÁ SERÍA cierto! Aunque habria paz no expresaría deseo de que la hubiese, sino afirmaría que probablemente la habria. ¦ Si para completar el sentido se hubiere de repetir el mismo tiempo en otra oración subsiguiente, se usará de la primera ó segunda terminación, diciendo, sí HUBIERA (0 HUBIESE) buena fe, FUERA (0 SERÍA) mayor la solidez de los contratos; aunque HUBIERA (0 HUBIESE) paz, no CESARAN (0 CESARÍAN) tan pronto los daños de la guerra. Sin embargo, en estas segundas oraciones es preferible la terminación en la. (pág. 257)
El futuro imperfecto de subjuntivo y el perfecto, que no es tan usado, obran también como regentes, y llevan el regido tan sólo á presente y futuro imperfecto de indicativo y al imperati- VO; V. gr.: quien tal AFIRMARE, nO DICE verdad; $7 VINIERE, SERÁ bien recibido; sí así lo HICIEREIS, Dios os lo PREMIE, y si no, os lo DEMANDE; si para fin de año no HUBIERE PAGADO, le APREMIAS, APRÉMIALE, Ó le APREMIARÁS. Estas oraciones, en que el futuro imperfecto de subjuntivo es verbo regente, pueden trasladarse al presente de indicativo en ciertos casos, y al de subjuntivo en otros; por ejemplo: sí el vIENE, ó como el, 6 cuando el vENGA, será bien recibido; quien tal AFIRME, no dice verdad; si ast lo mackrs, Dios os lo premie, etc. ¦ No es posible, sin dar á este libro más extensión de la conveniente, explicar todas las variantes de construcción de estas oraciones. La significación y tiempo del verbo regente lo indicarán en cada caso. (pág. 257)
Capítulo VI. De la sintaxis figurada
Sintaxis figurada es la distribución que hace de las palabras quien, al hablar 6 escribir, dejandose llevar de los afectos que le dominan, ó queriendo dar mayor elegancia al discurso, altera el orden lógico de las dicciones; omite unas, añade otras, 0 no se ciñe á las reglas de la concordancia. Estos varios modos de construir, diferentes de los que antes han sido expuestos, se llaman figuras, porque se han considerado como adornos ó galas de la oración. (pág. 258)
Dice con suma gallardia Miguel de Cervantes en su novela El Amante Liberal: Quedó, á la improvisa vista de la singular belleza de la cristiana, traspasado el corazón de Ali; y en el mismo grado y con la misma herida, se halló el de Hazán; sín quedarse exento de la amorosa llaga el del Cad?, que más suspenso que todos, no sabra quitar los ojos de los hermosos de Leonisa. Es de construcción figurada este párrafo, porque al verbo quedó, de la primera oración, se posponen las palabras el corazón de Ali, que le sirven de sujeto; porque el agregado ó complemento, 4 la improvisa vista de la singular belleza de la cristiana, separa dicho verbo quedo del participio pasivo traspasado; porque en las dos oraciones siguientes se omite el propio vocablo corazón, sujeto de ambas; porque los complementos indirectos en el mismo grado y con la misma herida, sobre colocarse en primer lugar el que deberia ocupar el segundo, se anteponen al verbo se hallo, y este á su sujeto, el de Hazán; porque en la última oración no se repite la palabra ojos, como el rigor gramatical lo exigirla, antes del adjetivo hermosos; y porque los adjetivos improvisa, singular, mismo, misma, y amorosa, preceden á sus correspondientes sustantivos, vista, belleza, grado, herida y llaga. Para reducir dicho periodo á la sintaxis regular, habría de construirse asi: El corazón de Al? quedó traspasado á la vista improvisa de la belleza singular de la cristiana; y el corazón de Hazán se halló con la herida misma y en el grado mismo; sin que el corazón del Cadí quedase exento de la llaga amorosa; el cual Cadí, más suspenso que todos, no sabia quitar los ojos de los ojos hermosos de Leonisa. En exactitud gramatical habrá ganado el párrafo, pero á costa de toda su gala y hermosura. (pág. 258)
La poesía nos ofrece á cada paso muestras de construcciones figuradas. Sirva de ejemplo la siguiente octava de Don Juan Maria Maury, en el poema que intituló La Agresión Británica: Aquí su olivo el bético Silvano Despoja, y Baco sus racimos de oro; Alí cede la oveja á diestra mano De su vellón el cándido tesoro; Mientras purpúreo el insectillo indiano, Ya del sidonio múrice desdoro, Los albos copos á teñir se apresta, Cual púdico rubor frente modesta. (pág. 259)
Sin tomar en cuenta otros primores de elocución, se advierten en los citados versos las siguientes oportunas licencias de construcción gramatical. Se posponen al adverbio aquí y al complemento su olivo las dicciones el bético Silvano, que son sujeto de la oración, y también el verbo despoja, al cual rigen; se excusa la repetición del propio verbo después del sujeto Baco; se anteponen, asimismo, el adverbio alli y el verbo cede á su agente la oveja, que por elegancia se coloca entre el mismo verbo y el complemento indirecto á diestra mano; el régimen de su vellón va delante del complemento el cándido tesoro; en la oración incidental ya del sidonio múrice desdoro, se nota una trasposición semejante, y se omiten además las palabras, que es; el régimen los albos copos se antepone al verbo teñir, que le rige; y este mismo teñir, al otro verbo se apresta, de quien depende; al nombre rubor se suprime el articulo el, y á frente el artículo la 6 una; por último, los adjetivos bético, diestra, cándido, purpúreo, sidogts l. e” Y nio, albos y púdico, se leen antes que los nombres á que respectivamente se aplican. (pág. 259)
Cinco son las figuras de construcción gramatical, á saber: hipérbaton, elipsis, pleonasmo, silepsis y traslación. DEL HIPERBATON. (pág. 260)
Hipérbaton es lo mismo que inversión del orden natural de las palabras. (pág. 260)
Algunas tienen tal dependencia de otras, que no admiten esta inversión. (pág. 260)
Ya se dijo que el artículo nunca se ha de separar del nombre ¿ del adjetivo, ni se ha de posponer á ellos, y lo mismo sucede con las preposiciones, pues tienen que preceder forzosamente á las palabras que se rigen de ellas. No puede decirse la fruta otoño DE; trabajo retribución six; se dió de baja enfermo POR; sino la fruta DE otoño; trabajo six retribución; se dió de baja POR enfermo. Las conjunciones han de ocupar siempre necesariamente el lugar oportuno para enlazar las palabras ú oraciones; por ejemplo: turcos Y griegos; si ó no; PERO hizo lo posible; si es cierto; PORQUE es inocente, AUNQUE le acusan, etc. Solamente pues (continuativa), y empero (adversativa) se posponen, y la primera con más frecuencia que la segunda; v. g.: viendo, PUES, que la defensa era ya imposible, se pidio capitulación; la rehusó, EMPERO, el enemigo. (pág. 260)
Es tan poderoso el uso, que ha hecho ya como naturales y comunes muchas expresiones figuradas, las cuales serian defectuosas, reducidas al rigoroso orden gramatical. En proposiciones afirmativas anteponemos casi siempre al sustantivo los adjetivos alguno y ninguno; y asi decimos tengo ALGUNOS libros, Y AL cunos libros tengo; NINGÚN hombre sensato menosprecia el estudio de las bellas letras; y hablarta mal el que los pospusiese, diciendo tengo libros aLGUNOs; hombre sensato NINGUNO, etc. Sin embargo, en ciertas locuciones suelen ir pospuestos tales adjetivos; libros, tengo ALGUNOS, O no tengo NINGUNOS. En proposiciones negativas se antepone ó pospone al sustantivo el adjetivo ninguno; mas para lo segundo se necesita, por lo comun, que la oración empiece por un adverbio de negación; v. g.: No viene hombre NINGUNO, que es equivalente á decir NINGÚN hombre viene. Supuesta una negación al principio de una cláusula, es indispensable posponer el adjetivo alguno, que en este caso equivale á ninguno. Decimos, por ejemplo, no hay remedio ALGUNO para esa enfermedad , que es como decir no hay NINGÚN remedio; y hoy no estaria bien dicho no hay ALGÚN remedio (1), á no ser en tono de pregunta. Usado este mismo adjetivo alguno de un modo indeterminado y como equivalente de alguien (esto es, sin sustantivo expreso á que se aplique), sigue 6 precede al verbo, indiferentemente. Asi decimos ALGUNO lo sabra, 6 lo sabrá ALGUNO ; pero no sucede otro tanto con la palabra n2nguno, que usada vagamente, no'se puede en general posponer, ni al nombre, como ya hemos dicho, ni en su caso al verbo, sin que le preceda el adverbio de negación. Asi, la cláusula nisGuNo viene, sólo puede variarse con la de NO viene NINGUNO, O nadie viene. (pág. 260)
Uno, cuando se usa como pronombre indeterminado, se coloca antes 6 después del verbo; pues lo mismo decimos UNO se cansa, que se cansa UNO. Pero cuando es adjetivo numeral cardinal, va siempre delante del sustantivo, y lo propio todos los de su clase, dos, tres, diez, ciento, etc.: UNA mujer, Dos hombres, TRES reales, DIEZ duros, etc. Sin embargo, en lenguaje poético y en ciertas frases proverbiales, se posponen estos numerales alguna vez; por ejemplo: no hay más bronce, que años ONCE: al cabo de los años mL, vuelven las aguas por do solían tr; en abril, aguas MIL (2). (pág. 261)
Usada como adjetivo la palabra medio, precede al nombre correspondiente, cuando ella misma no va precedida de otro numeral. Se dice, pues, meDIO duro, MEDIA libra. En el caso contrario, se pospone al sustantivo y á la conjunción y; v. gr.: veinte reales y MEDIO. Se escribe, no obstante, en guarismo 20 */, (4) Escritores antiguos han usado esta locución. (pág. 261)
(2) No hacemos mención de las listas, catálogos, cuentas, etc., donde se invierte el orden gramatical, con el solo objeto de que los guarismos, separados y puestos al margen, faciliten las operaciones aritméticas. (pág. 261)
reales. Cuando la misma voz es adverbio, y cuando, unida á la preposición 4, forma un modo adverbial, va siempre delante del adjetivo 6 verbo con que se une; v. gr.: MEDIO muerto, Á MEDIO Vestir. (pág. 262)
Buen y mal, apócopes de bueno y malo, preceden necesariamente al nombre ó verbo en infinitivo: BUEN pan, BUEN caminar; MAL soldado, MaL dormar, ¦ Los adjetivos mucho y poco no se pueden posponer cuando se juntan inmediatamente á los nombres; v. gr.: mucuos soldados, POCOS víveres; pero si habiendo un verbo entre el nombre y el adjetivo; como: soldados, habia mucnos; víveres, tenian Pocos. El adjetivo cierto, cuando se usa en sentido vago é indeterminado, precede siempre al nombre: ciErTO amigo me vino d ver; CIERTA persona lo escribe; hay ciertos hombres con quienes no se puede tratar; pero si el mismo adjetivo se usa en sentido fijo y determinado, se coloca después del nombre; v. gr.: el favorecer al enemigo, es señal CIERTA de generosidad. (pág. 262)
El adjetivo pobre, cuando significa necesidad, penuria, escasez, va generalmente después del nombre: tengo parientes Po- BRES; una viuda POBRE; aunque también puede decirse POBRE Cosecha ha sido la de este año; mas cuando lleva la idea de compasión Ó de menosprecio, se antepone siempre; v. gr.: ¡POBRE hija mia!; fulana es una POBRE mujer; mengano es un POBRE diablo. Simple, como equivalente de poco avisado, se usa unas veces precedido del nombre; v. gr.: ¡que trabajo es tener un hijo SIMPLE!, y Otras veces hace oficio de nombre (y esto es lo más comun), diciendo: mi vecino es un SIMPLE; á UN SIMPLE, cualquiera le engaña. Cuando significa sencillo, por contraposición á complicado, se pospone unas veces y otras no, pues decimos hay reglas SIMPLES y compuestas; ú la SIMPLE vista; por la SIMPLE 7azón. Cuando se aplica á ciertas profesiones ó categorias, comparándolas mentalmente con otras superiores, es de rigor que se anteponga al nombre. Decimos en este concepto un simpLE soldado, Un SIMPLE alférez, una SIMPLE criada; porque si dijéramos un soldado SIMPLE, etc., expresariamos una idea muy diferente. Por igual razón y en el propio sentido decimos un TRISTE salario, y no un salario TRISTE. (pág. 262)
El adjetivo mero va siempre delante del nombre. (pág. 262)
Negro precede necesariamente al nombre en locuciones co- MO NEGRA honrilla. (pág. 263)
En resolución, ni todos los adjetivos se pueden anteponer ó posponer al sustantivo, ni su colocación es indiferente. De los adverbios como, cual, cuan, muy, tan, es condición precisa que hayan de preceder al vocablo que modifican; v. gr.: Baltasar es TAN amigo mio coMo su hermano; es valiente CUAL ninguno; ¡CUÁN cierto es!; TAN duramente; muy de mañana; MUY por encima; MUY señor mio. (pág. 263)
Tampoco pueden posponerse ciertos tratamientos, como don, fray, sor, mosen, cuya significación es señor, hermano, hermana, mt señor. (pág. 263)
La partícula que, ni como pronombre ni como conjunción, se pospone nunca al nombre ó verbo que rige. Se dice, pues: éste es el hombre QUE necesitamos; ¿Qué mandas?; y lo mismo cuando se une á un adverbio ó modo adverbial; v. gr.: ¡QUÉ pronto has venido!; ¡quí de repente se nos aguo la fiesta! (pág. 263)
El pronombre quien precede forzosamente al verbo si la oración es única, como sucede en las interrogativas y admirativas; y. gr.: ¿quién llama?; ¡Quién lo creyera!; y va interpuesto entre el primero y el segundo verbo, si las oraciones son dos; por ejemplo: daselo d QUIEN quieras. ¦ Cuyo sólo precede al verbo ser. Con otro verbo cualquiera va después del nombre á que se refiere, y precede á aquel con quien concierta: ¿cúyo es ese sombrero? Ese sujeto, CUYA casa frecuentas, tiene mala nota. En un lugar de la Mancha, de cuYo nombre no quiero acordarme, etc. (pág. 263)
Hasta aquí hemos reunido cuantas particularidades conciernen á la colocación forzosa de las palabras. Entremos ya á examinar la naturaleza ¿ indole del hipérbaton, propiamente dicho. (pág. 263)
Si decimos: dichosos son aquellos padres que tienen buenos hijos: feliz es el reino donde viven los hombres en paz; acertadamente gobierna el que sabe evitar los delitos; cometemos la figura hipérbaton: en el primer ejemplo, porque los adjetivos dichosos y buenos están antepuestos; en el segundo, porque está el adjetivo feliz antes del nombre reino, y el verbo víven antes que su sujeto los hombres; en el tercero, porque el adverbio acertadamente está antes del verbo que le rige. Con el hipérbaton dichas tres cláusulas tienen mayor elegancia y energia. (pág. 263)
Cuando un autor de crédito (1) dijo: Tan terrible se mostró en una audiencia el rey Asuero ú la reina Ester, que cayo desmayada, sin duda puso el adjetivo terrible antes que el nombre Asuero, porque su intento principal fué expresar el terror que causó en Ester el airado aspecto del soberano. (pág. 264)
Por la misma causa que los adjetivos preceden tal vez á los nombres, se anteponen otras veces los verbos á sus agentes; como en el ejemplo que sigue: ArróJase Colón a las inciertas “olas del Oceano en busca de nuevas provincias; y ni le DESESPERA la ¿nscripción del NON PLUS ULTRA, que DEJÓ Hércules en las columnas de Calpe y Ábila, ni le ATEMORIZAN los montes de agua interpuestos á sus intentos (2). (pág. 264)
En este ejemplo pedia el orden regular esta construcción: Colón se ARROJA ú las olas inciertas del Océano en busca de provincias nuevas ; y ni la inscripción del NON PLUS ULTRA (no más allá), que Hercules DEJó en las columnas de Calpe y Abila, le DESESPERA, ni los montes de agua, interpuestos á sus intentos, le ATEMORIZAN. Pero, ¡cuánto no ha perdido aquí de energía, elegancia y belleza! Por idéntico motivo se suelen anteponer también á los verbos los adverbios; y así se dice frecuentemente, BIEN está; MUCHO tarda; PRONTO Vuelvo; NADA importa; NUNCA cesa; porque en todos estos casos y otros semejantes deseamos anticipar á la significación de los verbos las circunstancias que la modifican. (pág. 264)
El régimen formado con los nombres, pronombres y participios que llevan delante la preposición de en sentido de pertenencia, no se suele poner en prosa al principio de cláusula sino muy rara vez, aunque frecuentemente en poesia. (pág. 264)
En verso dijo Rodrigo Caro: (pág. 264)
Aquí pr Elio Adriano, DE Teodosio divino, De Silio peregrino Rodaron de marfil y oro las cunas (3). (pág. 264)
(1) SAAVEDRA, empresa XXXIX. (pág. 264)
(2) SAAVEDRA, empresa XXXIV. (pág. 264)
(3) En la Canción á las Ruinas de Itálica. (pág. 264)
Don Ignacio Luzán: (pág. 265)
¡Oh DE Sagunto Inflexible valor! (1). (pág. 265)
Y Don Tomás de Iriarte: (pág. 265)
De sus hijos la torpe avutarda El pesado volar conocía (2). (pág. 265)
Todos nuestros poetas han usado este hipérbaton y otros de la misma especie. (pág. 265)
Pero la misma preposición de con distinto significado, y cualquier régimen formado con otras preposiciones, dan elegante principio á las frases, como aquí puede verse: Dx la palabra era será razón decir algo mas (3). Á Lépido cupo la Galia Narbonense, con toda España; 4 Antonio, lo demas de la Galia (4). (pág. 265)
Á los soldados que habian cumplido con la milicia....., mandó se les diesen campos donde morasen (5). Con lo dicho basta. (pág. 265)
En este medio por cartas de César se supo la victoria que ganó contra Pompeyo (6). (pág. 265)
Por General de todo, quedo Marco Agripa (7). SoBRE lo sucedido ayer, hablaremos. Repitamos, en fin, que la oración, sin necesidad de construirse en el orden lógico de sujeto, verbo y complemento, puede (cometiéndose oportunamente esta figura) principiar por el verbo ó por el complemento. San Fernando conquistó a Sevilla, oración formada según la regla, puede variarse, diciendo: conquistó San Fernando á Sevilla, ó bien, á Sevilla conquistó San Fernando. En la Conquista de Orán, oda. (pág. 265)
Fábulas: La Avutarda. (pág. 265)
MARIANA, Historia de España, lib. 11, Cap. XXIIL. MARIANA, ibid., Cap. XXI. cap. último. (pág. 265)
MARIANA, , ap. X. (pág. 265)
MARIANA, ibid., cap. último. (pág. 265)
Conviene en todo caso tener muy presente que á las dotes de elegancia, vehemencia y eufonia, debe siempre preferirse la de claridad, sin la cual son superfluos todos los adornos del lenguaje. Contra la claridad peca esta redondilla, que leemos en una célebre comedia antigua: (pág. 266)
Á Eva crió después Dios que á (1) Adán; y, aunque postrera, Fué, en ver la fruta, primera, De tan costoso interés. (pág. 266)
Aunque las palabras en ver la fruta y primera muestran, por medio de las comas que las abrazan, haber dos transposiciones alli, es dificil leer estos versos de modo que la intención del autor se conozca, y entendamos que nos quiso decir: Dios crió 4 Eva despues que 4 Adán, y aunque postrera (esto es, aunque fué criada la postrera), fué primera en ver la fruta de interés tan costoso. ¦ (pág. 266)
Hipérbaton reprensible, también, si no pareciese yerro casual, ó de pluma ó de imprenta, serian aquellas palabras de Cervantes, al principio del capítulo vi, primera parte de El Ingenioso Hidalgo, donde queriendo decir que el Cura pidió á la sobrina de Don Quijote las llaves de una estancia, se lee que pidio las llaves á la sobrina del aposento. (pág. 266)
DE LA ELIPSIS. (pág. 266)
Elipsis es una figura por la cual se omiten en la oración algunas palabras que, siendo necesarias para completar la construcción gramatical, no hacen falta para que el sentido se comprenda; antes si se emplearan, quitarian á las expresiones la energía y el mérito de la brevedad. (pág. 266)
Es de muchisimo uso y de utilidad grande esta figura, porque aspirando á declarar nuestros pensamientos con la mayor (4) En la primera edición que de esta comedia, Marta la Piadosa, conocemos, falta la preposición d en este lugar; lo cual parece yerro del impresor, porque no se debe suponer que el autor la omitiese, ni por elegancia ni por licencia. (pág. 266)
concisión posible, propendemos á excusar todo aquello sin lo cual nos damos á entender suficientemente. Para esto es necesario: primero, que las palabras omitidas sean las que supone: Ó suple sin trabajo la persona con quien se habla; segundo, que con la brevedad de la cláusula se evite cierta redundancia y pesadez que en otro caso tendria. (pág. 267)
Elipsis del género más sencillo se comete en estos cinco ejemplos: (pág. 267)
1.2 Aunlos filosofos gentiles reconocieron la alteza y soberania de Dios. (pág. 267)
La alteza y la soberanía se debiera decir en todo rigor gramatical; pero con el articulo que va delante de alteza se puede omitir el segundo, porque sin dificultad lo supone desde luego el que oye la cláusula. (pág. 267)
2.. Llegó a tanto su curiosidad y desatino..... (1). Aunque entre la conjunción y el último sustantivo se omiten el verbo llego, la preposición á, el adverbio tanto y el posesivo su, no hacen falta; porque no se puede dudar que se habla de la curiosidad y del desatino de una misma persona. 3.° Por grande que sea el merecimiento de la sabiduria, el de la virtud le aventaja. (pág. 267)
El de la virtud no puede ser aqui sino merecimiento. 4.° Era de complexión sana, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza (2). (pág. 267)
Discretamente se omite el verbo delante de seco, enjuto, gran y amigo, para excusar la innecesaria repetición era de complexión sana, era seco de carnes, era enjuto de rostro, era gran madrugador y era amigo de la caza. (pág. 267)
5.” Se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los dias de turbio en turbio (3). (pág. 267)
Cualquiera conoce que en la segunda oración se han de suplir las palabras de la primera, se le pasaban y leyendo. No es necesario que la palabra ó palabras que se omitan, (4) Don Quijote, capitulo primero. (pág. 267)
(2) Don Quijote, ibid. (pág. 267)
Don Quajote, ibid. (pág. 267)
sean las mismas que estén antes, ó quizá después, en la cláusula. S1 se dice, v. gr., yo soy compasivo, tú ingrato; se hallaba Inés pobre, sus hermanos riquisimos; entre las palabras tú é ingrato, no se suple soy, sino eres; entre hermanos y riquisimos, hay que suplir se hallaban, no se hallaba; mas no repugna, porque no se puede entender otra cosa. (pág. 268)
En el modo común y familiar de hablarnos, decimos: á Dios; buenos dias; bien venido; ¿qué tal?; gracias; hasta luego; hasta mañana. Parece que en estas expresiones no hay oración gramatical, porque falta verbo que pueda formarla ; pero supliendo el que corresponde, se ve que equivalen á las siguientes: 4 Dios te encomiendo, 6 4 Dios pido que te guarde; buenos días te dé Dios, 6 buenos días te deseo; bien venido seas; ¿qué tal estás?, 6 ¿que tal te parece?; gracias doy (á quien fuere) por tal ó tal cosa; hasta que vuelva luego; hasta mañana, que volveré, que nos veamos, 6 que NOS Veremos. ¦ Cuando á esta pregunta ¿eres amigo mio?, se contesta lo soy, el pronombre neutro lo representa el segundo nombre de la oración (amigo) y el pronombre posesivo correspondiente tuyo. Con el monosilabo que, interrogando, significamos oraciones enteras, tales como ¿Quí quieres tu?; ¿quÉ ha dicho usted? Los simples adverbios sí y no equivalen á la repetición afirmativa ó negativa de la pregunta á que se contesta, que puede ser más de una oración: y notemos de paso que las respuestas y réplicas son las que más convidan al uso de esta figura. Por último, hasta las más breves interjecciones encierran un pensamiento, y, por consiguiente, son oraciones elipticas. Cuando se ponen seguidos sin conjunción dos ó más nombres, pertenecientes á una misma cosa, se comete elipsis, supliendo por ella algun pronombre relativo y un verbo; por ejemplo: Madrid, capital de España. Madrid y capital son dos nombres entre los cuales se suple el relativo que y el verbo es, equivaliendo aquella oración elíptica á Madrid, que es capital de España. Lo propio viene á suceder en la locución mañana domingo; esto es, mañana, que sera domingo, etc. (pág. 268)
Á veces los vocablos omitidos por la figura elipsis se suplen con el gesto ó con la acción, lo cual es más fácil de comprender que de explicar. En otras frases elípticas es algo vaga y arbitra— ria la significación, aunque no por eso dejan de estar al alcance de todos. Tales son: ¡ahora es ella! ; ¡buena la hemos hecho! ; ¡ni por esas!; ¡aquí de Dios!; por supuesto; ¡que si quieres!; a la cuenta, y otras del estilo familiar. (pág. 268)
Nuestros escritores antiguos, asi poetas como prosistas, empleaban con demasiada latitud esta figura. Dice Lope de Vega en la comedia titulada La Llave de la Honra: (pág. 269)
Pues habiéndole escrito, no me HA HONRADO Como merece LA que tú me has dado. (pág. 269)
El articulo la pide que se supla ó se presuponga un nombre femenino singular, que debe ser honra, palabra que podremos sacar de la primera y segunda silaba del participio honrado, en la cual termina el primer verso de estos dos. (pág. 269)
Escribe el mismo autor, en la propia comedia: (pág. 269)
ELENA. (pág. 269)
Pues ¿tú TRISTEZAS Conmigo; Tú, Señor? (pág. 269)
LISARDO. (pág. 269)
Que no LO ESTOY. (pág. 269)
Se necesita suplir el adjetivo triste, deduciéndolo del sustantivo tristezas, en cuyas primeras silabas está comprendido; ó suponer que se había dicho antes: Pues ¿tú estás triste conmigo? Delante de las palabras Que no lo estoy , se ha cometido también elipsis, omitiendo el verbo digo, ú cree, ú otro. Cervantes dijo, hablando de una fortaleza (1): La mINARON por tres partes; pero con NINGUNA se pudo volar lo que parecia menos fuerte. Con ninguna mina de las tres hay que entender aqui, sacando el sustantivo mina del verbo minaron. (pág. 269)
Se lee, por último, en La Llave de la Honra: (pág. 269)
(1) Don Quajote, primera parte, cap. XL. (pág. 269)
Mucho importa mi PARTIDA, Y ya EL de las postas suena. (pág. 270)
Aqui es preciso referir el artículo el, del segundo verso, á un nombre del género masculino, que no hay en el verso primero: es forzoso entender que se quiere decir ya suena el partir de las postas, deduciendo el infinitivo partir, usado como nombre, del femenino anterior partida; voz que, á diferencia de otras que aparecen en los ejemplos anteriores, no contiene todas las letras de la que se suple. (pág. 270)
Elipsis de tales especies, aunque se hayan usado , rara vez deben imitarse, porque dificultan la inteligencia del concepto; y nunca se han de emplear las que se oponen á él ó lo contradicen, como se observa en estos tres casos: (pág. 270)
No solamente piensan de dejar lo tomado, mas con mucha facitidad sosiegan, pensando cómo habrán lo que queda (1). Se trata de los codiciosos , los cuales no sólo no piensan restituir lo mal adquirido, sino que desean adquirir más: no pudo, pues, omitirse el adverbio no despues de solamente, porque el primero no alcanza á suplirlo. (pág. 270)
Yo protesto Tanto enmendarme, señora, que no sólo he de ofenderla, Pero ni oirla ni verla (2). (pág. 270)
Parece que se proponía, quien asi hablaba, ofender á una mujer y además no verla ni oirla, siendo todo al contrario: ni queria ofenderla, ni hallarse en ocasión para ello, viéndola ú oyéndola. No solo no es lo que se debe entender. Aquí sólo á verse llegan Mal desunidos fragmentos, Que esparcidos por la tierra, No sólo imagen son, pero Aun de serlo no dan señas (3). (pág. 270)
(4) GArci-ORDÓNEZ DE MONTALVO, Sergas de Esplandidn, Cap. LXXx. (2) CALDERÓN, Duelos de Amor y Lealtad, jornada 111. (3) CaLDERóN, La Aurora en Copacavana, jornada 111. (pág. 270)
Hablábase de una escultura hecha pedazos, la cual no sólo no era ya imagen, sino que no parecia lo hubiera sido : se debió, pues, repetir la negación, y decir no solo no son imagen, para no inducir en error con una elipsis mal empleada. (pág. 271)
Sin producir contradicción, causan repugnante extrañeza otras elipsis parecidas á la que se halla en el libro 1v del Amadis, cap. xt: Sabido por cierto la gente que el Duque tenta, etc. Falta el gerundio habiendo; y de su omisión, parece que resulta una concordancia defectuosa. No hay tal: lo que hay es una elipsis, licita y comprensible antiguamente, la cual ha caido en desuso. Ahora seria necesario decir: Habiendo sabido la gente que el Duque tenta. Lo mismo sucede con estas cláusulas: Habido todos tres su consejo (1); Ferio el caballo de las espuelas, y alcanzado al gigante..... (2); Visto Lautaro serle conveniente..... (3); Hecho el Marques de Cañete el castigo en el Perú, llegan mensajeros de Chile (4). Los cuatro son casos de elipsis, y en cada uno se suple el gerundio de haber: Habiendo tenido su consejo los tres; Hirio al caballo con las espuelas, y habiendo alcanzado al gigante; Habiendo visto Lautaro serle conveniente; Habiendo hecho el Marques de Cañete el castigo en el Perú, llegan mensajeros de Chile. Asi también escribió Cervantes, en el primer capitulo de El Ingenzoso Hidalgo: hecho del morrión celada; y no hecha celada del morrión, ni hecho celada el morrión: quiso decir con una elipsis, de muy frecuente uso entonces, habiendo hecho, ó hecho que hubo. DEL PLEONASMO. (pág. 271)
Esta figura, que vale lo mismo que sobra ó redundancia, es viciosa cuando sin necesidad se usa de palabras que ni hacen falta en la locución, ni le añaden belleza alguna; pero es útil cuando ciertos vocablos, al parecer superfluos, se emplean para Amadís, lib. 1y, Cap. XLI. (pág. 271)
Amadis, lib. 11, cap. xv. (pág. 271)
Don ALONSO DE ERCILLA, La Araucana, primera parte, canto y. (4) La Araucana, sumario del canto XI11. (pág. 271)
dar más fuerza y colorido á la expresión, y para que á las personas que nos oyen no quede duda alguna de lo que les queremos referir ó asegurar. (pág. 272)
Cuando decimos yo lo v? POR MIS OJOS; yo lo escribi DE MI MANO, cometemos pleonasmo, porque rigorosamente no son necesarias las palabras por mis ojos y de mi mano, y bastaba decir yo lo vi; yo lo escribi; pero como se quiere dar más nervio y eficacia á la expresión, para que de ella no se dude, se añaden aque» llas, ó semejantes palabras, las cuales se pueden considerar como una repetición de la frase; esto es, como si dijéramos dos veces cada una de las expresiones yo lo vt; yo lo escribi. No se puede, sin embargo, negar que tales locuciones son más pintorescas (y por eso más usadas) que necesarias. (pág. 272)
De la misma figura y licencia usamos, cuando decimos volar POR EL AIRE; subir ARRIBA; bajar ABAJO; porque en rigor sobran las dicciones por el aire, arriba y abajo, pues no se vuela por la tierra, no se baja arriba, ni se sube abajo; pero el uso aprueba y, aun á veces, reclama este género de pleonasmos. (pág. 272)
Usase también de la propia figura, uniendo los adjetivos mismo y propio con nombres y pronombres, en frases como estas: YO MISMO estuve presente; TÚ PROPIA lo pediste; tu PADRE MISMO lo ha mandado; en cuyas cláusulas parece que sobran mismo, propra, mismo, puesto que sin estos vocablos quedaba completo el sentido gramatical. (pág. 272)
En ciertas locuciones está del propio modo muy admitida (y tanto, que nunca Ó muy rara vez se excusa) la repetición de los pronombres personales, aun cuando recaen sobre una misma persona; V. gr.: 4 MÍ ME dicen; d TÍ TE llama; ú ÉL LE buscan; d sí MISMOS SE AYTavian; Á NOSOTROS NO NOS corresponde. (pág. 272)
Ha y otras cláusulas en que el-pleonasmo tiene por objeto, no tanto el darles más vigor, como el indicar cierta sensación grata 6 desapacible, cierto interés de la persona que habla, con quien se habla, ó de quien se habla. ¡ME han muerto á mi hijo!, exclama una madre al ver ó saber esta desgracia; y aunque pudiera limitarse á decir ¡han muerto a mi hijo!, con el me, que parece redundante, encarece más el dolor que experimenta. Cuando Moratin, el hijo, hablando de un importuno, concluyó cierto romancillo, diciendo alla entre el lodo me le dejé, dió á entender con el mismo pronombre me cuánto habia deseado verse libre de un hombre molesto. ¦ Dejáronse de usar tiempo ha ciertos pleonasmos, de que están llenos los libros españoles anteriores al siglo último. En el segundo capitulo de Don Quijote escribió Cervantes: ¿Quién duda SINO que en los venideros tiempos, cuando salga á luz la verdadera historia de mis famosos hechos, QuE el sabio que los escribiere, No ponga, cuando llegue á contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera? El sino, el no y el segundo que, pleonasmos inusitados hoy, eran entonces vulgarisimos. (pág. 272)
En la oración dominical se conservan aún respetuosamente dos que parecen pleonasmos, ya fuera de uso. Decimos en ella: santificado sea EL tu nombre, venga ú nos EL tu reino. DE LA SILEPSIS. (pág. 273)
Usamos de esta figura cuando damos á ciertos vocablos diferente concordancia de la que en rigor gramatical les corresponderia; y es porque atendemos á lo que representan, y no á lo que dicen. Asi, no concordamos los adjetivos ó participios con las voces que sirven para tratamientos de algunas personas, cuando decimos, v. 8., Y. M. €S JUSTO; V. A. Sea SERVIDO; pues siendo femeninos los nombres majestad y alteza, lo mismo que beatitud, eminencia, excelencia, señoría, etc., no conciertan con ellos el adjetivo justo ni el participio servido, ni otros semejantes, sino con los nombres papa, rey, cardenal, infante, etc. Lo mismo sucede con la tan usada palabra usted, sincopa de vues- ' tra merced, y con el tratamiento de vos, como se dijo en otro lugar. (pág. 273)
Aun a nombres que no significan tratamiento se suelen aplicar familiarmente adjetivos discordes en género. Sirva de ejemplo el epigrama de D. Leandro Fernández de Moratin: (pág. 273)
¿Veis Esa repugnante CRIATURA, CHATO, PELÓN, sin dientes, ESTEVADO, etc. (pág. 273)
La criatura que se designaba para que la viesen, era un hombre; y por eso los tres adjetivos chato, pelón y estevado se le unen con suficiente causa. (pág. 273)
De igual figura se usa cuando no concertamos los verbos en el número singular con nombres colectivos, del mismo número, sino en plural, con la multitud que representan; por ejemplo: La muchedumbre del pueblo alborotado nunca se sabe templar; 0 TEMEN Ó ESPANTAN; Y PROCEDEN en sus cosas desapoderadamente (1). En el primer periodo de este ejemplo no hay silepsis; pero la hay tres veces en el segundo, pues conciertan los tres verbos temen, espantan y proceden, no con el sustantivo muchedumbre, que está en número singular, sino con los muchos individuos representados por dicho vocablo. (pág. 274)
Se comete, pues, la figura silepsis, ó en el género, ó en el número gramatical de las palabras, ó en ambos juntamente. Es común en escritos de nuestra mejor época literaria ver dos ó más sustantivos en singular, puestos por sujetos de una Oración, en la cual el verbo y el complemento, calificativo de los dos sustantivos, concuerdan en singular solamente con el más inmediato. Fray Luis de Granada nos dijo (2): No hay PALABRA, Ni PENSAMIENTO, Ni MOVIMIENTO desordenado, queno LO tenga ESCRITO (Dios) en los libros y procesos de su justicia. (pág. 274)
Aun á veces suele estar en plural uno de los sustantivos que componen el sujeto, y hallarse en singular el verbo, concertando con el sustantivo inmediato; como en este ejemplo de Pedro Mejía (3): ¿Qué fuera... sí las CRÓNICAS Y MEMORIA de las cosas - pasadas FALTARE? (pág. 274)
De estos ejemplos de silepsis, el último es, aunque respetable, de los que no deben ser imitados. (pág. 274)
DE LA TRASLACIÓN. (pág. 274)
Se hace uso de esta figura cuando á ciertos tiempos de los verbos se da una significación que ordinariamente no tienen. El presente de infinitivo, por si sólo, manda en ocasiones, ó ruega, ó aconseja, ó persuade. Suele decirse: ¡no correr!, ¡no (1) MARIANA, Hist., lib. XxI1, Cap. VIH. (pág. 274)
(2) Guía de Pecadores, lib. 1, cap. vII. (pág. 274)
(3) Historia Imperial, en el prólogo. (pág. 274)
alborotar!, ¡no mentir!, en vez de no corráis, no alborotéis , no mientas Ó no mintáss. Pero respecto de estas breves locuciones hay que advertir: 1.”, que son expresiones repentinas y como indeliberadas; 2.”, que más bien se emplean dirigiéndolas á muchas ó varias personas, que á una sola; 3.”, que nunca están bien usadas sin negación; y los que en tono de ruego, mando, amenaza, etc., dicen ¡callar!, ¡obedecer!, quieren y debieran decir callad, obedeced; callen, ú obedezcan ustedes. (pág. 275)
Y todavia hay otra fórmula imperativa por medio del futuro imperfecto de indicativo, que hasta pierde el carácter de tal futuro en algunas ocasiones. Ocurre, v. gr., decir á un criado me TRAERÁS, en vez de tráeme, unos sellos para mis cartas. Quedó explicado también cómo y en qué casos se usa promiscuamente del presente ó del futuro de subjuntivo; y sobre esto nada hay que añadir. (pág. 275)
Pero no se limita sólo á los tiempos citados la facultad de tomar la significación de otros, como lo vamos á ver. El presente de indicativo se emplea á menudo, en las narraciones, en lugar del pretérito perfecto simple. Dice Ercilla en su Araucana (1): (pág. 275)
Como si en tal sazón alas tuviera, Más seguras que Dédalo las tuvo, SE ARROJA desde arriba; de manera, Que parece que en ellas se sostuvo. (pág. 275)
Traslaciones semejantes no sólo abundan en los libros, sino aun en la conversación familiar; y es porque el ánimo apasionado se complace en representarnos como actuales los hechos 6 sucesos notables que referimos. (pág. 275)
Suele expresar también el presente de indicativo lo mismo que el pretérito perfecto compuesto, en frases como ésta: siempre que voy 4 Madrid, visto el museo del Prado. Voy y visito significan aquí he ¿do, he visitado. (pág. 275)
Á veces el presente y el pretérito imperfecto de indicativo hacen oficios de futuro, en expresiones como las siguientes: el (1) Canto xx. (pág. 275)
lunes próximo saL6o para Granada; de hoy en ocho dias SE CASA mi primo; á no ser por el temporal, mañana sE CONCLUÍA la obra. El futuro imperfecto de indicativo no siempre denota tiempo venidero, pues de él nos valemos también para expresar duda, vacilación; como cuando decimos sERÁN las diez, por no estar seguros de ser ésa la hora; fulano PODRÁ tener treinta años, esto es, me parece que los tiene; ¿sI ESTARE yo trascordado?, que es como decir temo estarlo; ó bien, cuando al aserto de otro respondemos, no queriendo darle por completo la razón, ó acaso con ánimo de contradecirle indirectamente, así será. También se suele emplear la misma fórmula ambigua, con la segunda terminación del pretérito imperfecto de subjuntivo, en réplicas como ésta: Mi padre fué un héroe.—S? SERÍA. (pág. 276)
Digamos, por último, que era frecuente en nuestros escritores antiguos usar, en vez del pretérito perfecto y pluscuamperfecto de indicativo, la primera terminación del imperfecto de subjuntivo; esto es, amara, por amé ó había amado; temiera, por temi 6 había temido; práctica que aun observan algunos autores, no sin afectación de arcaismo. En composiciones poéticas es menos reparable esta inversión de tiempos. (pág. 276)
Se emplean otras muchas figuras en el discurso, que omitimos, porque no pertenecen á la Gramática, sino á la Retórica y a la Poética. (pág. 276)
Capítulo VII. Vicios de dicción
Los principales vicios de dicción en que puede incurrir quien habla ó escribe, son el barbarísmo, el solecismo, la cacofonza, la anfibología ú oscuridad, y la monotonía y pobreza, ó empleo muy frecuente de poco número de vocablos. (pág. 277)
Llámase barbarismo la falta contra las reglas y propiedad del lenguaje; y solecismo, el defecto en la estructura de la oración respecto de la concordancia, régimen y composición de sus partes. Afecta á la AnaLocía el primero de estos vicios, el segundo á la Sintaxis, y uno y otro destruyen la pureza, claridad, propiedad y elegancia del idioma. (pág. 277)
ES BARBARISMO: (pág. 277)
1.2 Escribir mal las palabras como, por ejemplo: BzBo, des- Aga, expontáneo, estemporaneo, mechar, milación, honrRa, indocto, etc.; en lugar de vivo, deshaga, espontáneo, extemporáneo, echar, ¿lación, honra, indocto, etc. (pág. 277)
2.” Acentuarlas y pronunciarlas mal; v. gr.: epigrama, mendigo , pErito, telegrama, váyamos; en vez de: epigrama, mendigo, perito, telegrama, vayamos, etc.; cuala, harca, por cual, haya, etc.; y lo que se cuenta de un ceceoso, que gozándose en referir á sus amigos haber presenciado aquel dia el casamiento de dos personas muy virtuosas, dijo: El cura ha cazado hoy dos grandes ciervos de Dios (1). (pág. 277)
(4) P. JUAN ViLLAR, Arte de la lengua Española; Valencia, 1651, p. 144, .. (pág. 277)
3.° Trocar por vocablos de otras lenguas los castellanos genulnos, expresivos y hermosos. (pág. 278)
Cuando se toman del latin, nómbranse latinismos: como, reluctar, por resistir; implicar, por abrazar, etc. Góngora pinta a dos luchadores que, sujetándose reciprocamente con piernas y brazos, ven contrarrestados sus mutuos esfuerzos, Cual duros olmos, de IMPLICANTES vides (1). (pág. 278)
Si la voz bárbara proviene del inglés, se denomina anglicismo; y a esta clase pertenecen dandy, fashionable, meeting, y Otras; en vez de las cuales podemos nosotros decir: caballerete ó lechuguino; elegante ó esclavo de la moda, ó que está de moda, ó que está en boga; reunión, junta, asamblea, congreso, conventiculo, etc. (pág. 278)
Pero nada afea y empobrece tanto nuestra lengua como la barbara irrupción, cada vez más creciente, de galicismos que la atosiga. Avivase á impulsos de los que no conocen bien el propio ni el ajeno idioma, traducen á destajo, y ven de molde en seguida y sin correctivo ninguno sus dislates. Por ignorancia, pues, y torpeza, escriben y estampan muchos: acaparar, por monopolizar; accidentado, por quebrado, dicho de un pais ó terreno; afeccionado, por aficionado; aliage, por mezcla; apro istonar, por abastecer, surtir, proveer; avalancha, por alud; banalidad, por vulgaridad; bisuten ta, por buhoneria, joyería, orfebreria, platerla, etc., según los casos; confeccionar, por componer, hacer, etc., no tratándose de compuestos farmaceuticos, O cuando más de alguna otra operación manual; debutar, por estrenarse; etiqueta, por marbete, rotulata, rótulo, titulo; finan zas, por rentas públicas; pretencioso, por presuntuoso, afectado, pedantesco, etc., según los casos; rango, por clase, fila, linea, categoria, jerarquía, según los casos; remarcable, por conspicuo, notable, sobresaliente, etc.; revancha, por desquite; susceptible, por sentido, suspicaz, cogijoso, quisquilloso, etc.; y otras innumerables palabras. (pág. 278)
(1) Soledad Segunda, verso 1,007. (pág. 278)
En algunas obras se hallan también germanismos, hebraismos, helenismos, italianismos y lusitanismos, por descuido ó vanidad de traductores poco atentos á la ingenuidad y limpieza de la frase. ¦ k.” Escribir vocablos de una lengua extraña, con letras empleadas por otra lengua para representar el sonido de los signos originarios, cuando á ellas no corresponden las de nuestro 1dioma. Los franceses, que en su alfabeto no tienen la j, súplenla con kh; y escriben, por ejemplo, khedive. Siendo jedive la voz persa, y teniendo nosotros la letra j, hacemos mal en decir y escribir á la francesa este nombre, cuando podemos y debemos decir y escribir jedive. Entiéndase lo mismo respecto de coo/EE, en lugar de culi, siervo; Aboul Hassán, que ha de ser Abulhasán; Montes Ouras, por Montes Urales, etc. (pág. 279)
5.2 Tomar de una lengua intermedia vocablos que, aunque en ella sean correctos, por identificarse con los de la primitiva, tienen forma distinta en nuestro idioma; y. gr.: PacHd y Pacualix, que en castellano son baja y bajalato; el profeta Mahomer, por Mahoma; etc. (pág. 279)
6.2 Dará los nombres propios latinos, porque asi lo hacen los franceses, la terminación del nominativo, en lugar de la del ablativo, por la cual hemos optado generalmente los españoles; v. gr.: Brutus, Dullius, en vez de Bruto, Duilio. (pág. 279)
7.2 Adoptar, corrompidas del francés, dicciones que ha conservado intactas siempre el castellano; como, por ejemplo: BALE y MAYENzA, por Basilea y Maguncia. (pág. 279)
8.2 Escribir y pronunciar como en el idioma a que pertenecen, voces que ya se han castellanizado; como: BORDEAUX, por Burdeos; LoxDoN, por Londres, etc. (pág. 279)
9.” Usar intempestivamente de voces anticuadas, en elocución y estilo modernos; como, por ejemplo: asaz, empero, por ende, maguer, etc. (pág. 279)
- Valerse de vocablos nuevos, contrarios á la analogla y a la indole de nuestra lengua; v. g.: hed aqui, adjuntar, dictaminar, presupuestar, coloridad, extemporaneidad, primeridad, etc. El imperativo del verbo haber no es HED, sino habed; y si se quiere un imperativo, sea en buen hora ved; aun cuando deba preferirse la interjección demostrativa he aqui, derivada del ecce hic, latino. El verbo adjuntar, formado de adjunto, es innecesario, porque tenemos acompañar, remitir ó enviar adjunta alguna cosa; y además anfibológico, puesto que por sí solo no puede significar lo que en la segunda expresión. Dictaminar, rechácese como invención moderna, á todas luces reprensible. Lo mismo presupuestar, en lugar de presuponer, ó computar previamente gastos ó utilidades. Respecto de las otras voces, mal formadas de color, extemporáneo, primero, etc., conviene recordar que nuestro idioma repugna los vocablos largos y agudos, y es muy parco en nombres abstractos, complaciéndose las más veces en suplirlos con el adjetivo sustantivado, ó por otros medios Ingeni0sos (1). A Y 41. Echar mano impropiamente de una dicción que significa otra cosa muy distinta de lo que se quiere dar á entender. Ejemplos: pasó DESAPERCIBIDO el juicioso discurso de fulano; lo cual no se puede decir, sino pasó por alto el discurso, pasó inadvertido, ignorado, no se fijó en el la atención del público, no se reparó en el. Desapercibido vale desprevenido, mal preparado, desprovisto de lo necesario para hacer frente á alguna persona ó cosa. REASUMIENDO lo dicho hasta aquí, en vez de resumiendo, compendiando , recopilando lo dicho hasta pque, en resumen, etc. Reasumtr, significa volver á tomar lo que antes se dejo; y también reconcentrar en sí una autoridad superior las facultades de todas las demás, en casos extraordinarios. Bajo esta base, BAJO este fundamento; en lugar de sobre esta base, esto supuesto, bajo este concepto, sobre este fundamento, etc.; porque debajo de una base ó de un fundamento no se puede levantar ni edificar nada, sino encima. BAjo este punto de vista. Debe decirse desde este punto de vista; que es desde donde se puede ver ó considerar alguna cosa, y no por bajo de él. (pág. 279)
Las dicciones bárbaras tienen sus hados también, y algunas llegan á prevalecer y á entrar en el caudal común de la lengua. Barbarismos eran para los escritores castizos del siglo xvI adolescente, candor, fulgor, joven, meta, neutralidad, palestra, petu- (1) BARALT, Diccionario de Galicismos: Extemporaneidad. (pág. 280)
lante, presentir, y otras muchas que son ahora corrientes y bellas (1). (pág. 281)
No se ha de estimar barbarismo el empleo intencional de alguna palabra ó frase extranjera, hecho por gala y bizarria de quien conoce á fondo su propia lengua y la domina. El barbarismo proviene siempre de ignorancia, de cortedad de instrucción ó entendimiento, ó de estéril y ridicula vanidad. Los que hablan y escriben mal empiedran la conversación y el discurso con palabras, construcciones y formas viciosas; mientras el docto, ó suele sacarlas á plaza para mofarse de ellas, ó las echa á volar de intento en sus escritos, adivinando las que pueden con el tiempo arraigar en el idioma. Concédese, además, lícita y amplia libertad á los maestros del buen decir; y por ello se permiten italianismos á Garcilaso y á Cervantes, como á Quevedo y a los novelistas de los siglos xvI y xvII alguna dicción ó frase tudescas, especialmente de las que se prodigaban en convites y saraos. (pág. 281)
Traer á nuestra lengua voces y giros del latín ó del griego, cuando son menester y nos faltan, lejos de censura, merece elogio. (pág. 281)
ES SOLECISMO: (pág. 281)
1." Quebrantar las leyes de la concordancia. (pág. 281)
Cuanto á la concordancia en género, y valiéndose de un helenismo, parece como que se han complacido en destruirla escritores de la mayor valia. D. Alonso de Ercilla canta de si propio (2): (pág. 281)
Turbó la fiesta un caso no pensado; Y la celeridad del Juez fué tanta, Que estuve en el tapete, ya ENTREGADO Al agudo cuchillo LA GARGANTA. (pág. 281)
(1)QueEvEDO, Libro de todas las cosas y otras muchas mas. (2) Araucana, XXxXvt, 33, (pág. 281)
En el romance á Los Amores de Angelica y Medoro dice D. Luis de Góngora: (pág. 282)
DesNuDA el pecHo anda ella, Vuela el cabello sin orden. (pág. 282)
Rara vez se usan ya estos helenismos, como no sea en poesia muy elevada. (pág. 282)
Respecto de la concordancia en el caso, comete solecismo quien equivoca disparatadamente los casos del pronombre, 6 quien, si los pronombres son dos seguidos, invierte el orden de su colocación gramatical. (pág. 282)
De todo ello urge poner ejemplos. Sea primero el craso desatino, tan vulgar hoy, de usar el pronombre cuyo, quitándole su condición de posesivo: Le regalo un aderezo, entre otras muchas alhajas preciosas; cuyo aderezo era de brillantes; en lugar de y este aderezo era de brillantes. Dos novelas te preste hace un año; cuyas novelas aun no han vuelto 4 mi poder; en vez de y las cuales aun no han vuelto 4 mi poder. (pág. 282)
En oposición á dislates semejantes á estos, con qué ingenio, galanura y propiedad nos dice el antiguo poeta: (pág. 282)
Esclavo soy, pero cuyo Eso no lo diré yo; Pues cuyo soy me mandó No dijese que era suyo. (pág. 282)
«Soy esclavo, pero no diré de quién, porque la persona de quien lo soy me lo ha prohibido». Igual corrección y exactitud gramatical tienen las expresiones que siguen, donde se varia el caso en que puede estar este pronombre posesivo: ¿CÚYAS son estas capas?; ¿cúvos estos sombreros? Lo cual equivale á ¿de quién son estas capas , y de quien estos sombreros? En un lugar de la Mancha, DE cuYo nombre no quiero acordarme...; esto es, del nombre del cual no quiero acordarme. ¿Que se hizo Alejandro, PARA cUYos ánimos y ambición fué estrecho el orbe de la tierra?; ¿que, Cilnio Mecenas, Á CUYA protección y munificencia se acogió Virgilio?; ¿que, Pelayo, por cuyo arrojo alcanzo vida y libertad España?; ¿que, Isabel de Castilla, sin cuyo desprendimiento no hubiera surgido del ignoto mar un nuevo mundo? Se ve, pues, que sin excepción ninguna y por todos los casos, cuyo, cuya, cuyos, cuyas, tienen el valor de quien, del cual, de la cual, de los cuales, como se ha dicho (1). (pág. 282)
Emplear la forma les en acusativo es reprensible incorrección, como cuando dicen algunos: LEs v2, y al momento LES conoct. Aquí debe usarse los, en acusativo; al contrario que en estas otras frases: no LEs vi el ademán, pero LEs conoci la intención, donde ambos les son dativos. (pág. 283)
De solecismos por trocar los pronombres personales, sean ejemplo los siguientes: Juanito, es menester que vuelvas EN si. Paréceme que huele a almizcle.—¿Pues no ha de oler, si lo llevamos consigo? En ti y con nosotros dirá cualquiera medianamente educado. (pág. 283)
Solecismo invirtiendo el orden de dos pronombres seguidos: ME SE olvido, O TE SE olvido lo que se le debía prevenir a Cecilio; en vez de se me olvido, 0 se te olvido. Y es singular que respecto de estas dos personas se cometa semejante yerro, cuando no sucede asi ni en la tercera ni en los plurales, pues nadie dice: LE SE olvido, NOS SE olvido, etc. (pág. 283)
2.2 Faltar á la ley del regimen peculiar de un verbo ó de un participio; v. gr.: Juan se ocupa DE visitar á sus favorecedores, debiéndose decir EN visitar, porque el verbo ocupar exige en este caso la preposición en. (pág. 283)
Audaz mi pensamiento El cénit escaló, PLUMAS VESTIDO (2). (pág. 283)
En estos versos D. Luis de Góngora, para decir que, «osado, su pensamiento escaló, vestido de humildes plumas, la parte más sublime del cielo,» cometió el indisculpable latinismo, contrario a nuestra lengua, de quitar al participio vestido la preposición de, inherente á su régimen. (pág. 283)
Tengo proposito de visIrar París y VER LONDRES; solecismo usual con que se suprime la preposición 4, que reclama imperiosamente el verbo. (pág. 283)
(1) Recuérdese cuanto queda preceptuado en las págs. 219 y 220. (2) Soledad Segunda, versos 137 y 138; y el comentario de D. Garcia Coronel. (pág. 283)
3.° La reunión de dos particulas incongruentes, ó mal colocadas, en una misma y sola oración; Como: voy Á POR mi sombrero, que ha de ser voy por mi sombrero. Se vende un reloj CON ó sin su cadena, debiendo decirse con su cadena ó sin ella. 4.” Laimprocedente sustitución de unas particulas por otras. Discreto se burló de este vicio D. Tomás de Iriarte en su fábula de Los dos loros y la cotorra: (pág. 284)
Vos no sois QUE una purista, Y ella dijo: Á mucha honra. (pág. 284)
¡Vaya que los Joros son Lo mismo que las personas! (pág. 284)
La censura del ingenioso fabulista desterró pronto el uso francés de que por sino. (pág. 284)
5.” Cambiar el oficio de una parte de la oración por el de otra; como cuando se da valor de sustantivo á un adjetivo ó a un participio, sustantivándolos indebidamente. En esto incurren, v. gr., los que, sin referirse á la voz tiempo, quieren que se sobreentienda, diciendo sólo EL presente, EL pasado, EL futuro, en . lugar de Lo presente, Lo pasado, Lo futuro, que es lo castizo y propio. (pág. 284)
Con la frecuencia de semejante solecismo se va destruyendo la forma neutra del adjetivo y del participio, que es una de las mayores y más celebradas bellezas del idioma castellano. ¡Qué propia y hermosamente dijo Lope de Vega en Las Bizarrias de Belisa: (pág. 284)
El mundo ha sido siempre de una suerte: (pág. 284)
Ni mejora de seso ni de estado. (pág. 284)
Quien mira Lo pasado Lo por venir advierte. (pág. 284)
6.” La caprichosa é injustificada colocación de los miembros de un periodo, separando sin acierto los que deben tener inmediato enlace. Sirva, para ejemplo de este vicio, el comienzo de la octava xLv de la Fábula de Polifemo y Galatea, escrita por el referido vate cordobés: (pág. 284)
Mas, cristalinos pámpanos sus brazos, Amor la implica si el temor la anuda Al infelice olmo. (pág. 284)
D. Garcia Coronel, comentando el poema, traduce asi este ininteligible periodo: «Mas, si el temor anuda á Galatea, Amor la enreda al infelice olmo, siendo pámpanos cristalinos sus brazos.» Ideas, imágenes y gramática, todo aquí es desdichadisimo. Y 7.” Respecto de la colocación de los afijos, se pueden también cometer solecismos, como en esta frase: 4 la persona que aconsejabaLa reunirse con su marido, etc. Digase: 4 la persona que LE aconsejaba reunirse con su marido, etc.; porque, tal como aparece construido el periodo, no ha de posponerse el pronom-=, bre y unirse al verbo, sino que le ha de preceder, y además ha de ir en dativo. (pág. 285)
Sin embargo de lo dicho hasta aqui, forman parte del caudal de nuestra lengua muchas locuciones, construcciones y modismos peculiares de ella, donde aparecen como rotas y menospreciadas las más obvias leyes de la concordancia, régimen y construcción, y como desfigurado el concepto. Locuciones tales se llaman idiotismos, son vulgarisimas, y no las desdeñan escritores muy pulcros. Su formación y origen no se descubren fácilmente, y muchas de ellas suelen descifrarse con más sutileza que racional apoyo. Sirvan de muestra estos idiotismos castellanos: á más ver, á ojos cegarritas, d ojos vistas, ú pies juntillas, cerrarse de campiña, de vez en cuando, estar a diente, hacerse de * pencas, no dar á uno una sed de agua, uno que otro, etc. Cacofonía es vicio que consiste en el encuentro 0 repetición de unas mismas silabas ó letras, como en los ejemplos siguientes: llegó a mi oido un armonioso sonido; ¡los placemes alientan TANto!; ATÓNITO ANTE TÍ MC POSTRO; VOY á ROMA, Madre del orbe; daLE LAS LILAS 4 LAS niñas; reviva tu seco corazon, etc. Pero entiéndase que á veces puede repetirse acertada y bellamente una misma letra, por armonía imitativa, como en este verso: (pág. 285)
Horrisono fragor de ronco trueno. (pág. 285)
De la repetición de la r se aprovechó también con su natural gracejo el sazonadísimo entremesista Luis Quiñones de Benavente, para esta imprecación: ¦ (pág. 285)
-—Una ha de hacer lo que sabe. (pág. 286)
—Pues va de jácara.—Va. (pág. 286)
Pero ¿si no les contenta? (pág. 286)
—Que los lleve Barrabás, Con más erres y más ruido Que carro por pedregal (1). (pág. 286)
La anfibología ú oscuridad gramatical proviene de no esquivar aquellos giros donde sea dificil conocer inmediatamente el sujeto y el término de la oración. Ofrecen tal vicio las dos expresiones que siguen: Corroe la espada el orin; Cicerón recomienda a Tirón 4 Curio, donde el sentido únicamente descubre el sujeto, ó quien sepa que Tirón era un siervo queridisimo del célebre orador romano. (pág. 286)
Monotonía y pobreza, 6 empleo muy frecuente de poco número de vocablos. Decia Quevedo que «remudar vocablos es limpieza;» y debe estimarse como don precioso de escritores elegantes y enriquecidos con verdadero saber. Tomar por muletilla una dicción para todo, es dejar que lastimosa y neciamente se pierda y destruya el caudal de un idioma. Pero aun cuando el examinar con amplitud este vicio corresponde principalmente á la Retórica, alli donde trata de la elocución, no huelga censurar- . lo también en la Gramática, puesto que infinitas veces se confunden los limites y fronteras de la Gramática, de la Retórica y de la Métrica, siendo muy dificil y aun imposible en algún caso determinarlos con entera seguridad. Unan todas tres sus generosos esfuerzos para que la riquisima lengua española conserve su envidiado tesoro de voces pintorescas, felices y expresivas, su paleta de multiples colores, los más hechiceros, brillantes y vivos, y su melodioso y armónico ritmo, que le ha valido en el mundo el nombre de hermosa lengua de Cervantes. (pág. 286)
Empobrécenla, pues, los que, v. gr., se valen del verbo ocupar, en forma reflexiva, para indicar todo género de quehaceres, (1) Jocoseria, Burlas veras, ó reprehensión moral y festiva de los desórdenes públicos; Madrid, 1645, fol. 240. (pág. 286)
cualquier ejercicio del espiritu ó del cuerpo. Y faltan asi a la filosofia gramatical y juntamente al uso inalterable de los buenos escritores y de nuestro pueblo, depositario y guardador fidelisimo de las tradiciones del lenguaje, como dice muy bien el docto Baralt (1). El abuso de semejante verbo anda unido comunmente, según se ha dicho ya, al solecismo de darle por régimen la preposición de en lugar de en. Por desconocer la exquisita filosofia y el genio é indole del castellano, suele decirse: me OCUPO DE mis hijos, DE las bellezas del Quijote, DE cazar, DE política, dE pasear, DE historia, De leer 4 Fray Luis de Granada, etc. Lo procedente y castizo es: cuido de mis hijos; me preocupa la educación, la suerte 6 la salud de mis hijos, me consagro todo á mis hijos, vivo para mis hijos unicamente, etc., etc.; estudio, considero, estoy apreciando las bellezas del Quijote; cazo; me dedico á la política, entiendo en los negocios publicos; paseo; trato 6 escribo de historia; leo 4 Fray Luis de Granada, etc. Algo parecido sucede con el verbo hacer. Dicese bien hacer memoria de esto 0 aquello; hacer relación de un pleito, etc.; pero van fuera de todo razonable discurso los que estampan solecismos como los de HACERSE ILUSIONES, por forjarse ilusiones 0 quimeras, alucinarse, soñar despierto, etc.; se nOS HACE EL DEBER de esto ó aquello, por es nuestro deber, es nuestra obligación, nos cumple esto ó aquello; HACER EL AMOR, por galantear, enamorar, cortejar, obsequiar; HACER FUROR, por alborotar, entustasmar al auditorio; HACER POLÍTICA; HACER ATMÓSFERA; HACER PAÍS, POr dedicarse ú la política; echar á volar una especie; encaminar la opinión; crear, restaurar, regenerar un pueblo, y otras locuciones tan viciosas y disparatadas. (pág. 287)
También sufrir y sufrimiento se emplean á cada hora en lugar de padecer y padecimiento. Por lo que toca al verbo, tenemos autoridades respetables que le dan aquella acepción; pero sufrimiento, en vez de padecimiento, no es admisible. Aun respecto del verbo, sería de apetecer que se le conservase su propia y genuina acepción de soportar ó sobrellevar un dolor fisico 0 (1) Diccionario de Galicismos, p. 445. (pág. 287)
moral con fortaleza 0 resignación. ¡Cuán profunda, expresiva y castizamente dijo Quevedo: (pág. 288)
A Dios quien más padece se avecina. (pág. 288)
Él está sólo fuera de los males; Y el varón que los surre, encima dellos. (pág. 288)
La forma galicana tener lugar, por acaecer, acontecer, efectuarse, realizarse, ocurrir, suceder, verificarse, etc., se ve usada ya, aun cuando con la mayor sobriedad, por buenos escritores de los siglos xy1 y xvIH; pero abusar de ella, y no acordarse nunca de las muy propias y castizas que significan lo mismo, es defecto que importa corregir. (pág. 288)
Por último, la abundancia y variedad de palabras fué tan estimada en nuestros siglos de oro, que los preceptistas no se cansaban de recomendarla. Véase en lo más trivial un ejemplo. Si cualquier gramático, v. gr., tenia que autorizarse con el dictamen de Nebrija, rara vez hubo de repetir la misma frase; variandola gallardamente de esta ó parecida manera: asi lo afirma Nebrija, asi lo siente, asi lo enseña, asi lo dice, lo advierte ast, tal es su opinión, tal su parecer, tal su juicio, según le place dá Nebrija, sí creemos al Ennio español, 6 empleando otros giros no menos discretos que oportunos. (pág. 288)
Lista de palabras que se construyen con preposición
(I). A. (pág. 289)
Abalanzarse d los peligros. Abultado de facciones. (pág. 289)
Abandonarse ú la suerte—en manos ¦ Abundar de, en riqueza. de la suerte. Aburrirse con, de, por todo—en casa. (pág. 289)
Abatirse al suelo—con dificultad —de ¦ Abusar de la amistad. espiritu—en, por los reveses. Acabar con su hacienda—de venir— Abocarse con alguno. en bien—por negarse. (pág. 289)
Abochornarse de, por algo. Acaecer (algo) 4 alguno — en tal Abogar por alguno. tiempo. (pág. 289)
Abordar (una nave) d, con otra. Acalorarse con, en, por la disputa. Aborrecer de muerte. Acarrear d lomo—en ruedas —por Aborrecible d las gentes. agua. (pág. 289)
Abrasarse de amor—en deseos. Acceder d la petición. Abrigado de los vientos. Accesible d todos. (pág. 289)
Abrigarse bajo techado—con ropa— ¦Acendrarse (la virtud) con, en las del aguacero—en el portal. pruebas. ¦ Abrir (una lámina) d buril—de arri- ¦ Acepto 4 nobleza y plebe. ba á abajo—en canal. Acerca de lo dicho. (pág. 289)
Abrirse d, «con los amigos. Acercarse d la villa. (pág. 289)
Abroquelarse con, de su inocencia. ¦Acertar d, con la casa—en el pronós- Absolver del cargo. tico (2). (pág. 289)
Abstenerse de lo vedado. ¦ Acoger en casa. (pág. 289)
(1) Por regla general no se comprenden en ella: 1.? Los verbos activos(4 excepción de los que juntos con pronombres personales mudan de régimen, y de los que, además del principal, tienen otro accesorio), porque aquéllos no se construyen con preposición, sino cuando su acción pasa á personas ó cosas personificadas; caso en que llevan la preposición á, como queda dicho en su lugar. 2.” Los participios que siguen la construcción de sus verbos. 3. Los verbos que después de sí admiten preposición que no forma construcción con ellos, sino con las palabras subsiguientes, ' Se emplea en esta lista el guión — para distinguir unas de otras las diferentes construcciones, excusando la repetición de la palabra con que empieza cada línea. Se pone generalmente un solo ejemplo de cada preposición, aunque una misma tenga en diversas frases muy diferente significado. (pág. 289)
Se omiten, por lo común, los casos en que las preposiciones de y por expresan construcción de participio pasivo; pues, por ejemplo, Antonio es aborrecido DE todos ó POR todos, equivale á todos aborrecen 4 Antonio. (2) El verbo acertar tiene una acepción cuando se dice acertar coN la casa, y otra distinta cuando decimos acertar EN el pronóstico. Mayor diferencia de significado hay entre acordarse CON los contrarios, y acordarse DE lo sucedido. Consúltese en tales casos el Diccionario de la Academia, para no confundir lo uno con lo otro. (pág. 289)
Acogerse á, bajo sagrado. Acometido de un accidente —por la espalda. (pág. 290)
Acomodarse d, con otro dictamende criado—en una Casa. (pág. 290)
Acompañar d palacio—con, de pruebas. Acompañarse con, de buenos —con el piano. (pág. 290)
Aconsejarse con, de sabios. Acontecer d todos, con todos lo mismo. Acordar (la voz) con un instrumento. Acordarse con los contrarios —de lo pasado. (pág. 290)
Acortar de palabras. (pág. 290)
Acosado de los perros. (pág. 290)
Acostumbrarse da los trabajos. Acre de condición. (pág. 290)
Acreditado en, para su oficio. Acreditarse con, para con algunode necio. (pág. 290)
Acreedor á la confianza—del Estado. Actuar en los negocios. Acudir al, con el remedio. Acusar (á alguno) ante el juez—de un delito. (pág. 290)
Acusarse de las culpas. Adaptar y adaptarse al uso. Adecuado al asunto. (pág. 290)
Adelantar en la carrera. Adelantarse d otros—en algo. Además de lo referido. (pág. 290)
Adestrarse, ó adiestrarse, d esgrimir —en la lucha. (pág. 290)
Adherir y adherirse d un dictamen. Admirarse de un suceso. Admitir en cuenta. (pág. 290)
Adolecer de alguna enfermedad. Adoptar por hijo. (pág. 290)
Adorar 4 Dios—en sus hijos. Adornar con, de tapices. Afable con, para, para con todos— en el trato. (pág. 290)
Afanarse en la labor—por ganar. un LLANA. (pág. 290)
Afecto al ministro—de un achaque. Aferrarse d, con, en su opinión. Afianzar con sus bienes — de calumnia. Afianzarse en, sobre los estribos. Aficionarse d, de alguna Cosa. Afilar en la piedra. (pág. 290)
Afirmarse en lo dicho. (pág. 290)
Afligido de, con, por lo que veía. Aflojar en el estudio. (pág. 290)
Afluente en palabras. (pág. 290)
Aforrar con, de, en piel. Afrentar con denuestos. Afrentarse de su estado. Agarrar de, por las orejas. Agarrarse 4, de un hierro. Ágil de pies. (pág. 290)
Agobiarse con, de, por los años. Agraciar con una gran cruz. Agradable al, para el gusto —de gusto. Agradecido á los beneficios — por los favores. (pág. 290)
Agraviarse de alguno—por una chan- ZA. (pág. 290)
Agregarse d, con otros. Agrio al gusto—de gesto. Aguardar d otro día. (pág. 290)
Agudo de ingenio —en sus OCurrencias. Aguerrido en combates. (pág. 290)
Ahitarse de manjares. (pág. 290)
Ahogarse de calor—en poca agua. Ahorcajarse en los hombros de alguno. Ahorcarse de un árbol. (pág. 290)
Ahorrar de razones—no ahorrarse, Ó no ahorrárselas, con nadie. Airarse con, contra alguno —de, por lo que se oye. (pág. 290)
Ajeno d su carácter—de verdad. Ajustarse d la razón —con el am en sus costumbres. (pág. 290)
Alabar de discreto—(algo) en otro. Alabarse de valiente. (pág. 290)
Alargarse ú, hasta la ciudad. Alcanzado de recursos. (pág. 290)
Alcanzar al techo —con porfías — del rey—en dias—para tanto. Alegar de bien probado—en defensa. Alegrarse con, de, por algo. Alegre de cascos. (pág. 291)
Alejarse de su tierra. Alentar con la esperanza. Aliciente d, de, para las grandes acciones. Alimentarse con, de hierbas. Alindar (una heredad) con otra. Alistarse en un cuerpo—por socio. Aliviar del, en el trabajo. Alternar con los sabios—en el servicio—entre unos y otros. (pág. 291)
Alto de cuerpo. (pág. 291)
Alucinarse con sofismas —en el examen. Alzar (los ojos) al cielo — (algo) del suelo—por caudillo. (pág. 291)
Alzarse 4 mayores—con el reino—en rebelión. (pág. 291)
Allanar hasta el suelo. Allanarse d lo justo. (pág. 291)
Amable d, con, para, para con todos —de genio—en el trato. Amante de la paz. (pág. 291)
Amañarse d escribir—con cualquiera. Amar de corazón. (pág. 291)
Amargo al gusto—de sabor. Amarrar 4 un tronco. (pág. 291)
Á más, además, amén de lo dicho. Ambos d dos. (pág. 291)
Amenazar (á alguien) al pecho —con la espada—de muerte. (pág. 291)
Amor al arte—d Dios—de Dios. Amoroso con, para con los suyos. Amparar (á uno) de la persecuciónen la posesión. (pág. 291)
Ampararse con, de algo —contra el viento. (pág. 291)
Amueblar con sillas y mesas—de nuevo (es decir, con muebles nuevos). Análogo al caso. (pág. 291)
Ancho de boca. (pág. 291)
Andar d gatas —con el tiempo —de capa—en pleitos —entre mala gente—por conseguir algo—sobre un volcán— tras un negocio. Andarse en flores—por las ramas. Anegar en sangre. (pág. 291)
Anhelar 4 más—por mayor fortuna. Animar al certamen. (pág. 291)
Animoso en, para emprender. Ansioso del triunfo—por la comida. Anteponer (la obligación) al gusto. Anterior d tal fecha. (pág. 291)
Antes de Cristo. (pág. 291)
Anticiparse d« otro. (pág. 291)
Añadir a lo expuesto. (pág. 291)
Apacentarse con, de memorias. Aparar en, con la mano. Aparecerse 4 alguno—en casa—entre suenos. (pág. 291)
Aparejarse al, para el trabajo. Apartar de sí. (pág. 291)
Apartarse 4 un lado—de la ocasión. Apasionarse de, por alguno. Apearse d, para merendar —de la mula—por las orejas. (pág. 291)
Apechugar con todo. (pág. 291)
Apegarse d alguna cosa. Apelar á otro medio—de la sentencia —para ante el tribunal superior. Apercibirse d, para la batalla—contra el enemigo—de armas. (pág. 291)
Apesadumbrarse con, de la noticiapor niñerias. (pág. 291)
Á pesar de lo que dicen. Apetecible al gusto —para los muchachos. Apiadarse de los pobres. Aplicarse d los estudios. Apoderarse de la hacienda. Aportar d Barcelona. (pág. 291)
Apostar d correr. (pág. 291)
Apostarselas con fulano. Apostatar de la fe. (pág. 291)
Apoyar con citas—en autoridades. Apreciar en mucho —por sus prendas. (pág. 291)
Aprender á escribir—con fulano—de fulano—por principios. (pág. 292)
Apresurarse d venir—en la réplicapor llegar á tiempo. (pág. 292)
Apretar d correr —con las manosentre los brazos. (pág. 292)
Aprobado de cirujano. (pág. 292)
Aprobar en alguna facultad al estudiante. Apropiar á su idea—para sí. Apropincuarse d alguna parte. Aprovechar en el estudio. Aprovecharse de la ocasión. Aproximarse al altar. (pág. 292)
Apto para el empleo. (pág. 292)
Apurado de medios. (pág. 292)
Apurarse en los contratiempos — por poco. (pág. 292)
¡Aquí de los mios! —para entre los dos. (pág. 292)
Aquietarse con la explicación. Arder, arderse de cólera—en deseos. Argúir de falso— (ignorancia) en una persona.. (pág. 292)
Armar con lanza —de carabinas —en COrso. (pág. 292)
Armarse de paciencia. : Arraigarse en Castilla. Arrancar (la broza) al, del suelo —de raiz. (pág. 292)
Arrasarse (los ojos) de, en lágrimas. Arrastrar en su caida —por tierra. Arrebatar de, de entre las manos. Arrebatarse de ira. (pág. 292)
Arrebozarse con, en la capa. Arrecirse de frio. (pág. 292)
Arreglado d las leyes—en la conducta. Arreglarse d la razón—con el . dor. (pág. 292)
Arregostarse d los bledos. A Arremeter al, con, contra, par enemigo. (pág. 292)
Arrepentirse de sus culpas., Arrestarse d todo. (pág. 292)
Arribar da tierra. (pág. 292)
Arriesgarse d salir—en la empresa. Arrimarse d la pared, Arrinconarse en casa. (pág. 292)
Arrojado de carácter. (pág. 292)
Arrojar de sí. (pág. 292)
Arrojarse á4 pelear—de, por la ventana—en el estanque. (pág. 292)
Arroparse con la colcha. Arrostrar con, por los peligros (1). Asar d la lumbre. (pág. 292)
Asarse de calor. (pág. 292)
Ascender 4 otro empleo —en la carrera—por los aires. (pág. 292)
Asegurar contra el granizo— de cendios. (pág. 292)
Asegurarse de la verdad. Asentir 4 un dictamen. (pág. 292)
Asesorarse con, de letrados. Asimilar (una cosa) « otra. Asir de la ropa—por los cabellos. Asirse dá las ramas—con el contrario. Asistir 4 los enfermos—de oyenteen tal caso. (pág. 292)
Asociarse d, con otro. (pág. 292)
Asomarse d, por la ventana. Asombrarse con el, del suceso. Asparse d gritos—por alguna cosa. Áspero al, para el gusto—con los inferiores—de condición—en las palabras. Aspirar 4 mayor fortuna, Asqueroso d la vista—de ver—en su aspecto. (pág. 292)
Asustarse de, con, por un ruido. Atar (el caballo) 4 un tronco—de p: y manos. (pág. 292)
(1) También se dice arrostrar los peligros (sin preposición); y en el mismo caso se hallan otros verbos que, si bien se adaptan á tal ó cual preposición, y no á las demás, se usan asimismo sin ninguna. (pág. 292)
Atarearse a escribir—con, en los ne- Socios. (pág. 293)
Atarse 4 una sola cosa—en las dificultades. ¦ Atascarse de comida—en el barro. Ataviarse con, de lo ajeno. Atemorizarse de, por algo. Atender á la conversación. Atenerse d lo seguro. (pág. 293)
Atentar a la vida—contra la propiedad. Atento d la explicación—con sus mayOres. Atestiguar con otro—de oídas. Atinar al blanco—con la casa. Atollarse en el lodo. (pág. 293)
Atónito con, de, por la desgracia. Atracarse de higos. (pág. 293)
Atraer 4 su bando—con promesas. Atragantarse con una espina. Atrancarse en el vado. (pág. 293)
Atrasado de noticias —en el estudio. Atravesado de dolor—por una bala. Atravesarse en el camino. Atreverse 4 cosas grandes—con todos. ¦ á tribuir a Atribuir d otro. (pág. 293)
Atribularse con, en, por los trabajos. Atrincherarse con una tapia—en un repecho. ¦ Atropellar con, por todo. Atropellarse en las acciones. Atufarse con, de, por poco. Aunarse con otro. (pág. 293)
Ausentarse de Madrid. (pág. 293)
Autorizar con su firma—para algún acto. (pág. 293)
Avanzado de, en edad. (pág. 293)
Avanzar d, hacia, hasta las líneas enemigas. (pág. 293)
Avaro de su caudal. (pág. 293)
Avecindarse en algún pueblo. Avenirse 4 todo—con cualquiera. Aventajarse d otros—en algo. Avergonzarse 4 pedir—de pedi sus acciones. i ¦ Averiguarse con alguno. Avezarse d la vagancia. Aviarse de ropa—para salir. Avocar (alguna cosa) d si. ¡Ay de mil —de los vencidos! Ayudar á vencer—en un da, para enriquecerse. B. (pág. 293)
Batallar con los enemigos. Beber a (otro) los pensamientos —d la, por la salud—de, en una fuente. Benéfico a, para la salud—con sus contrarios. (pág. 293)
Benemérito de la patria. Besar en la frente. (pág. 293)
Blanco de tez. (pág. 293)
Blando al tacto—de carácter. Blasfemar contra Dios—de la virtud. Blasonar de valiente. (pág. 293)
Bordar (algo) al tambor—con, de plata—en cañamazo. (pág. 293)
Borracho de aguardiente. Borrar de la matrícula. Bostezar de hambre. (pág. 293)
Boto de ingenio. (pág. 294)
Boyante en la fortuna. Bramar de furor. (pág. 294)
Brear d golpes. (pág. 294)
Bregar con alguno. (pág. 294)
Breve de contar—en los razonamien- LOS. (pág. 294)
Brindar á la salud de alguno—con regalos—por el amigo ausente. (pág. 294)
Bronco de genio. (pág. 294)
r donde salir. (pág. 294)
Cabalgar d mujeriegas—en mula, Caballero en su porte—sobre un asno. Caber de pies—en la mano. Caer a, hacia tal parte—con otrode lo alto —en tierra — (bien) en la silla-—por Pascua—sobre los enemigos. Caerse 4 pedazos—de viejo. Calar d fondo. ? (pág. 294)
Calarse de agua. (pág. 294)
Calentarse 4 la lumbre—-con el ejercicio—en el juego. (pág. 294)
Caliente de cascos— (el caldo) para bebido. (pág. 294)
Calificar de docto. (pág. 294)
Calzarse con la prebenda. Callar (la verdad) a otro—de, por miedo. (pág. 294)
Cambiar (alguna cosa) con, por otra— (una peseta) en calderilla. Cambiarse (la risa) en llanto. Caminar d, para Sevilla—de concierto. Campar por su respeto. Cansarse con el, del trabajo. Cantar a libro abierto—de plano—en los trabajos. (pág. 294)
Capaz de cien arrobas—para el cargo. Capitular con el enemigo—(á alguno) de malversación. (pág. 294)
Carecer de medios. (pág. 294)
Cargado de espaldas. (pág. 294)
Cargar ú flete—d, en hombros—con todo—de trigo—sobre él. Cargarse de razón. (pág. 294)
Caritativo con, para con los pobres. Casar (una cosa) con otra—en segundas nupcias. (pág. 294)
Casarse con su prima—por poderes. Castigado de, por su temeridad. Catequizar (á alguno) para fin particular. Cautivar (a alguno) con beneficios. Cazcalear de una parte d otra—por las calles. (pág. 294)
Cebarse en la matanza. Ceder dá la autoridad—de su derecho —en honra de alguno. (pág. 294)
Cegarse de cólera. (pág. 294)
Censurar (algo) a, en alguno. Ceñir con, de laureles. Ceñirse d lo justo. (pág. 294)
Cerca de la villa. (pág. 294)
Cercano d su fin. (pág. 294)
Cerciorarse de un suceso. Cerrado de mollera. (pág. 294)
Cerrar 4 piedra y lodo—con, contra el enemigo. (pág. 294)
Cerrarse de campiña—en callar. Cesar de correr—en su empleo. Ciego con los celos—de ira. Cierto de su razón. (pág. 294)
Cifrar (su dicha) en la virtud.. Circunscribirse d una cosa. (pág. 294)
Clamar d Dios—por dinero. Clamorear 4 muerto las campanaspor alguna cosa. (pág. 295)
Clavar d, en la pared. (pág. 295)
Cobrar de los deudores—en papel. Cocer á la, con lumbre. Codicioso de dinero. (pág. 295)
Coetáneo de César. (pág. 295)
Coexistir con Homero. (pág. 295)
Coger 4 mano—con el hurto—de buen humor—de, por la mano. (pág. 295)
Cojear del pie derecho. Cojo de nacimiento. (pág. 295)
Colegir de, por los antecedentes. Colgar de un clavo—en la percha. Coligarse con algunos. (pág. 295)
Colmar de mercedes. (pág. 295)
Colocar con, en, por orden—entre dos COSas. (pág. 295)
Combatir con, contra el enemigo. Combinar (una cosa) con otra. Comedirse en las palabras. Comenzar d decir-—por reñir. Comer dá dos carrillos—(pan) 4 manteles —de todo —de vigilia — por cuatro. (pág. 295)
Comerciar con su crédito—en granos —por mayor. (pág. 295)
Comerse de envidia. (pág. 295)
Compadecerse (una cosa) con otradel infeliz. (pág. 295)
Compañero de, en las fatigas. Comparar (un objeto) d, con otro. Compartir (la fruta) en dos cestasentre varios. (pág. 295)
Compatible con la justicia. Compeler (á otro) al pago. Compensar (una cosa) con otra. Competir con alguno. (pág. 295)
Complacer 4 un amigo. (pág. 295)
Complacerse con la noticia—de, en alguna cosa. (pág. 295)
Cómplice con otros—de otro—en el delito. (pág. 295)
Componerse con los deudores — bueno y malo. (pág. 295)
Comprar (algo) al fiado—del comerciante—por libras. (pág. 295)
Comprensible al entendimiento — para todos. (pág. 295)
Comprobar con fechas—de cierto. Comprometer d otro—en jueces árbitros. Comprometerse d pagar—con alguno —en una empresa. (pág. 295)
Comulgar (á otro) con ruedas de molino. Común a todos—de dos. (pág. 295)
Comunicar (uno) con otro. Comunicarse (dos lagos) entre sipor señas. (pág. 295)
Concentrar (el poder) en una mano. Conceptuado de inteligente. Concertar (uno) con otro—en género y número—(las paces) entre dos contrarios. (pág. 295)
Conciliarse (el respeto) de todos. Concluir con algo—(á uno) de ignorante—en vocal. (pág. 295)
Concordar (la copia) con el original. Concurrir 4 algún fin—d un lugarcon otros—(muchos) en un dictamen. Condenar (á uno) a galeras—con, en costas. (pág. 295)
Condescender 4 los ruegos—con la instancia—en retirarse. Condolerse de los trabajos. Conducir (una cosa) al bien de otro —por mar. (pág. 295)
Confabularse con los contrarios. Confederarse con alguno. Conferir (un negocio) con, entre ami- Confesar (el delito) al juez. Confesarse 4 Dios—con alguno—de sus culpas. (pág. 295)
Confiar de, en alguno. (pág. 295)
Confinar (á alguno) a, en tal parte— (España) con Francia. (pág. 295)
de¦ Confirmar (al orador) de docto—en la fe—por sabio. (pág. 295)
Confirmarse en su dictamen. (pág. 296)
Conformar (su opinión) d, con la ajena. (pág. 296)
Conformarse al, con el tiempo. Conforme dá, con su opinión—(con otro) en su parecer. (pág. 296)
Confrontar (una cosa) con otra. Confundirse de lo que se ve—(una cosa) con otra—en sus juicios. Congeniar con alguno. (pág. 296)
Congraciarse con otro. (pág. 296)
Congratularse con los suyos—de, por alguna cosa. (pág. 296)
Conjeturar (algo) de, por los indicios. Conmutar (algo) con otra cosa—(una pena) en otra. (pág. 296)
Conocer d otro—de vista—de, en tal asunto—por su fama. (pág. 296)
Consagrar y consagrarse d Dios. Consentir con los caprichos—en algo. Conservarse con, en salud—en su retiro. Considerar (una cuestión) bajo, en todossusaspectos—por todos lados. Consistir en una friolera. (pág. 296)
Consolar (á uno) de un trabajo—en su aflicción. (pág. 296)
Consolarse con sus parientes — en Dios. (pág. 296)
Conspirar 4un fin—con otros—contra alguno—en un intento. (pág. 296)
Constante en la adversidad. (pág. 296)
Constar (el todo) de partes—de, en los autos—por escrito. (pág. 296)
Constituido en dignidad—(un censo) sobre una dehesa. (pág. 296)
Consultar con letrados—(á4 alguno) para un empleo. (pág. 296)
Consumado en una facultad. (pág. 296)
Consumirse 4 fuego lento —con la fiebre—de fastidio—en meditaciones. (pág. 296)
Contagiarse con, del, por el roce. Contaminarse con los vicios—de, en la herejía. (pág. 296)
(1). Poético. (pág. 296)
Contar (algo) al vecino —con sus fuerzas—por verdadero. (pág. 296)
Contemplar en Dios, Contemporizar con alguno. (pág. 296)
Contender con alguno—en hidalguía —porlas armas—sobre alguna cosa- Contenerse en sus deseos. (pág. 296)
Contentarse, contento con su suerte —del parecer. (pág. 296)
Contestar 4 la pregunta—con el declarante. Contiguo al jardín, Continuar en su puesto—con saludpor buen camino. (pág. 296)
Contra (estár en) de alguno. Contraer (algo) 4 un asunto—(amistad) con alguno. (pág. 296)
Contrapesar (una cosa) con otra. Contraponer (una cosa) d, con otra. Contrapuntearse con alguno—de palabras. Contrario a, de muchos—en ideas. Contravenir d la ley, Contribuir d, para tal cosa—con dinero. Convalecer de la enfermedad. Convencerse con las razones—de la razón. (pág. 296)
Convenir (una cosa) al enfermo—con otro—en alguna cosa. (pág. 296)
Convenirse d, con, en lo propuesto. Conversar con alguno—en, sobre materias fútiles. (pág. 296)
Convertir (la cuestión) á otro objeto —(el caudal) en dinero. (pág. 296)
Convertirse 4 Dios—(el mal) en bien. Convidar (á alguno) 4 comer-—con un billete—para el baile. (pág. 296)
Convidarse d, para la fiesta. Convocar d junta. (pág. 296)
Cooperar 4 alguna cosa—con otro. Copiar plana y renglón—del original. Coronar con, de flores—en flores (1) — por monarca. (pág. 296)
Corregirse de una falta. Correr a caballo—con los gastos—en busca de uno—por mal camino— (un velo) sobre lo pasado. Correrse de vergiienza — por una culpa. (pág. 297)
Corresponder á los beneficios—con el bienhechor. (pág. 297)
Corresponderse con extranjeros—con agradecimiento. (pág. 297)
Cortar de vestir—por lo sano. Corto de genio—en dar. (pág. 297)
Coser 4 puñaladas—para el corte. Coserse (unos) d, con otros. Cotejar (la copia) con el original. Crecer en virtudes. (pág. 297)
Crecido de cuerpo—en bienes. Creer (tal cosa) de otro —de su obligación—en Dios—(á uno) por, sobre su dicho. (pág. 297)
Creerse de habladurías. Criar 4 los pechos—con leche de cabras—en el santo temor de Dios. Criarse en buenos pañales—para las armas. (pág. 297)
Cristalizar, cristalizarse en prismas. Cruel con, para, para con su de condición. (pág. 297)
Cruzar por enfrente. (pág. 297)
Cruzarse de caballero—de brazosde palabras. (pág. 297)
Cuadrar (algo) 4 una persona—lo uno con lo otro. (pág. 297)
Cubrir ó cubrirse con, de ropa—de grande. (pág. 297)
Cucharetear en todo. (pág. 297)
¡Cuenta con lo que dices! ¡Cuidado conmigo! (pág. 297)
Cuidadoso con, para con un enfermo —del, por el resultado. Cuidar de alguno. (pág. 297)
Culpar (á uno) de omiso—en uno lo que se disculpa en otro—(á otro) por lo que hace. (pág. 297)
Cumplir (la promesa) 4 uno—cumplir 4 uno hacer un esfuerzo —con alguno—con su obligación—por su padre. (pág. 297)
Curar (cecina) al humo. Curarse con baños—de una enfermedad—de lo menos importanteen salud. (pág. 297)
Curioso de noticias—por saber. Curtirse al, con el, del aire—en los trabajos. (pág. 297)
Chocar d los presentes -—con los vecinos—(los vecinos) entre si. (pág. 297)
Chochear con, por la vejez—de viejo. D. Dañarse del pecho. (pág. 297)
lo) —por visto— por Dios — sobre el más flaco. (pág. 297)
Darse á estudiar— contra la paredde cachetes—por vencido. (pág. 297)
Debajo de la mesa. (pág. 297)
Deber (dinero) d alguno—de justicia —de venir. (pág. 297)
'Decaer desu prosperidad—en fuerzas. (pág. 297)
Decidir de todo—en un pleito—sobre un punto. (pág. 298)
Decidirse á viajar—en favor—por un sistema. (pág. 298)
Decir (algo) 4 otro—(bien) con una cosa—de alguno—de memoria—en conciencia—para sí —(una cosa) por otra. (pág. 298)
Declarar en la causa—(á uno) por contrario. Declararse con alguno—por un partido. Declinar a, hacia un lado—de allien bajeza. (pág. 298)
Dedicar (tiempo) al estudio. Dedicarse á la medicina. Deducir de, por lo dicho. Defender (la verdad) con buenas pruebas—contra el impostor—(á uno) (pág. 298)
de sus contrarios—por pobre. Deferir al parecer de otro. Defraudar (algo) al, del depósito—en las esperanzas. (pág. 298)
Degenerar de su estirpe—en monstruo. Dejar con la boca abierta—de escribir—(algo) en manos de otro—para mañana—(á alguien) por loco—por hacer. (pág. 298)
Dejarse de rodeos. (pág. 298)
Delante de alguno. (pág. 298)
Delatar (un crimen) y delatarse al juez. Deleitarse con la vista—de, en oir. Deliberar en junta—entre amigossobre tal cosa. ¦ (pág. 298)
Delirar en poesia—por la música. Demandar ante el juez—de calumnia —en juicio. ¦ (pág. 298)
Demas de esto. (pág. 298)
Dentro de casa. (pág. 298)
Departir con el compañero—de, la guerra. (pág. 298)
Depender de alguno. (pág. 298)
Deponer contra el acusado—(á no) de su cargo—en juicio. Depositar en el Banco. (pág. 298)
Depresivo d, de la nobleza. Derivar, y derivarse de grave autoridad. Derramar, y derramarse al, en, por el suelo. (pág. 298)
Derribar al valle—de la cumbre—en, por tierra. (pág. 298)
Derrocar, idem. (pág. 298)
Desabrirse con alguno. (pág. 298)
Desacreditar, ó desacreditarse con, para, para con los sabios—en su profesión —entre los compañeros. Desagradable al gusto—con, para con las gentes. (pág. 298)
Desagradecido al beneficio—con, para con su bienhechor. (pág. 298)
Desaguar, desaguarse (un pantano) por las esclusas. (pág. 298)
Desahogarse (con alguno) de su pena —en denuestos. (pág. 298)
Desalojar del puesto. (pág. 298)
Desapoderado en su ambición. Desapoderar dela herencia. Desapropiar, y desapropiarse de algo. Desarraigar del suelo. (pág. 298)
Desasirse de malos hábitos. Desatarse de todos los vinculos—en improperios. (pág. 298)
Desavenirse con alguno—de otros— (dos) entre si. (pág. 298)
Desayunarse con chocolate—de alguna noticia. (pág. 298)
Desbordarse (el rio) en la arena—por los campos. (pág. 298)
Descabezarse con, en una dificultad. Descalabazarse con, en, por alguna cosa. (pág. 298)
Descalabrar d pedradas—con un guijarro. Descansar de la fatiga—(el amo) en el criado—sobre las armas. Descararse 4 pedir—con eljefe. Descargar en, contra, sobre el inocente. Descargarse con el ausente—de alguna Cosa. (pág. 298)
Descartarse de un compromiso. Descender al valle—de buen linaje —en el favor—por grados. Descolgarse al jardin—con una noticia—de, por la pared. (pág. 299)
Descollar en ingenio — entre, sobre otros. ¦ Descomponerse con alguno—en palabras. Desconfiar de alguno. (pág. 299)
Desconocido 4 los beneficios—de sus paisanos—para todos. (pág. 299)
Descontar de una cantidad. Descontento con su suerte —de si mismo. (pág. 299)
Descubrirse á, con alguno. Descuidarse de, en su obligación. Desdecir de su carácter. Desdecirse de su promesa. Desdeñarse de alguna cosa. ¡Desdichado de mi, de ti, del que nace con mala estrella! —en elegir—para gobernar. (pág. 299)
Desechar del pensamiento. Desembarazarse de estorbos. Desembarcar de la nave—en el puerto. Desembocar en el mar. (pág. 299)
Desemejante de los otros. Desempeñarse de sus deudas. Desenfrenarse en los apetitos. Desengañarse de ilusiones. Desenredarse del lazo. (pág. 299)
Desenterrar del, de entre el polvo. Deseo, deseoso del bien público. Desertar al campo contrario—de sus banderas. (pág. 299)
Desesperar de la pretensión. Desfallecer de ánimo. (pág. 299)
Desfogar (la cólera) en alguno. Deshacerse de alguna prenda — en llanto. (pág. 299)
Desimpresionarse de una idea. Desistir del intento. (pág. 299)
Desleal 4 su rey—con su ámada. Desleir en agua. (pág. 299)
Deslizarse al, en el vicio—por la pendiente. Desmentir 4 uno—(una cosa) de otra. Desnudarse de los afectos de la sangre. Desorden en la administración. Despedirse de los amigos. Despegarse del mundo. (pág. 299)
Despeñarse al, en el mar—de un vicio en otro—por la cuesta. (pág. 299)
Despertar al que duerme—del sueño. Despicarse de la ofensa. Despoblarse de gente. (pág. 299)
Despojar, ó despojarse de la ropa. Desposarse con soltera —por poderes. Desposeer de una cosa. (pág. 299)
Desprenderse de algo. (pág. 299)
Después de cena—de llegar. Despuntar de ingenioso—en la sátira —por la pintura. (pág. 299)
Desquitarse de la pérdida. Desternillarse de risa. Desterrar (á uno) 4 una isla—de su patria. (pág. 299)
Destinar d la iglesia—(un regalo) para la señora. (pág. 299)
Destituir de un cargo. (pág. 299)
Desvergonzarse con alguno. Desviarse del camino. (pág. 299)
Desvivirse por algo. (pág. 299)
Detenerse 4 comer—con, en los obstáculos. Determinarse d partir—en favor de uno. (pág. 299)
Detestar de la mentira. Detrás dela cerca. (pág. 299)
Deudor dá, de la Hacienda—en, por muchos miles. (pág. 299)
Devoto de su santo. (pág. 299)
Dichoso con su suerte—en su estado. Diestro en razonar—en la esgrima. Diferencia de mayor á menor— entre lo temporal y lo eterno. Diferenciarse (uno) de otro—en el habla. ¦ (pág. 299)
Diferir (algo) d, para otro tiempode hoy á mañana—de Juan en opiniones—entre si. (pág. 300)
Difícil de explicar. (pág. 300)
Dignarse de otorgar licencia. Dilatar (un asunto) d, para otra ocasión—de mes en mes—hasta manana. (pág. 300)
Dilatarse en argumentos. (pág. 300)
Diligente en su oficio—para cobrar. Dimanar (una cosa) de otra. Diputado d, en Cortes. (pág. 300)
Diputar para un objeto. (pág. 300)
Dirigir d, hacia Sevilla—(á otro) en una empresa — para un fin— por un atajo. (pág. 300)
Discernir (una cosa) de otra. Discordar del maestro—en pareceres —sobre filosofía. (pág. 300)
Discrepar (un peso de otro) en onzas. Disculpar al discipulo con el catedrático. Disculparse con alguien—de una distracción. Discurrir de un punto d otro—en varias materias—sobre artes. (pág. 300)
Disentir de los otros—en política. Disfrazar con buenas apariencias. Disfrazarse de moro—con, en traje humilde. (pág. 300)
Disfrutar de buena renta. Disgustarse con, de alguna cosa—por causas frivolas. (pág. 300)
Disimular con otro. (pág. 300)
Disolver con agua fuerte—en espiritu de vino. (pág. 300)
Dispensar de asistir. (pág. 300)
Disponer 4 bien morir—de los bienes —en hileras—por secciones. Disponerse d, para caminar. Disputar con su hermano—de, por, sobre alguna: cosa. (pág. 300)
Distar (un pueblo) de otro. Distinguir (una cosa) de otra. Distinguirse de sus compañeros — en las letras — entre todos — por único. (pág. 300)
Distraerse d diferente materia—con, por el ruido—de, en la conversación. Distribuir en porciones—entre los necesitados. (pág. 300)
Disuadir de pleitear. (pág. 300)
Diverso de los demás—en carácter. Divertir (la atención) de un objeto. Divertirse con un amigo—en pintar. . ¦ Dividir con, entre muchos — ( una cosa) de otra—en partes—por mitad. Divorciarse de su consorte. Doblar 4 palos—de un golpe—por un difunto. (pág. 300)
Doble de la medida. ¦ Dócil al mandato —de condiciónpara aprender. (pág. 300)
Docto en jurisprudencia. (pág. 300)
Doctor en teología. (pág. 300)
Dolerse con un amigo—de los trabajos de otro. (pág. 300)
Dormir d pierna suelta—con el niño —en paz—sobre ello. (pág. 300)
Dotado de ciencia. (pág. 300)
Dotar (á una hija) con bienes raices —de lo mejor de un patrimonioen medio millón, Ducho en negocios. (pág. 300)
Dudar de alguna cosa —en salir—entre el si y el no. (pág. 300)
Dulce al gusto—de, en el trato—para tratado. (pág. 300)
Durar en el mismo estado—por mucho tiempo. (pág. 300)
¦ Duro de corazón. (pág. 300)
Echar (alguna cosa) d, en, por tierra —de casa—de si—de ver—sobre si la carga. (pág. 301)
Echarla de guapo. (pág. 301)
Educar en los buenos principios. Ejercitarse en las armas. Elevarse al, hasta el cielo—de la tierra—en éxtasis—por los aires—sobre el vulgo. (pág. 301)
Embadurnar de almazarrón. Embarazada de seis meses. Embarazarse con la ropa. Embarcarse de pasajero—en un vapor—para América. (pág. 301)
Embebecerse en mirar una cosa bella. Embeberse del espiritu de Platónen la Poética del Pinciano. Embelesarse con un niño—en oir. Embestir con, contra la fiera. Embobarse con, de, en algo. Emborracharse con ponche — de aguardiente. (pág. 301)
Emboscarse en la espesura. Embozarse con la capa—en el manto. Embravecerse con, contra el débil. Embriagarse con aguardiente — de júbilo. (pág. 301)
Embutir de algodón—(una cosa) en otra. (pág. 301)
Empacharse de hablar—por nada. Empalagarse de todo. ¦ Empalmar (un madero) con, en otro. Empapar de, en esencias. Empaparse en la moral cristiana. Emparejar con la venta. ¦ Emparentar con buena gente. Empedrar con, de adoquines. Empeñarse con, por alguno—en una cosa—en mil duros. (pág. 301)
Empezar a brotar—con bien—en malos terminos—por lo dificil. : Emplearse en alguna cosa. Empotrar en el muro. (pág. 301)
Emprender con cuanto se presenta— (alguna obra) por si solo. Empujar 4, hacia, hasta un abismocontra la pared. (pág. 301)
Emular con alguno. (pág. 301)
Emulo de Garcilaso—en inspiración. Enajenarse de alguna cosa. Enamorarse de alguno. (pág. 301)
Enamoricarse de Manuela. Encajar (la puerta) con, en el cerco. Encajarse en la reunión, Encallar (la nave) en arena. Encaminarse d alguna parte. Encanecer en los trabajos. Encapricharse con, en una tema. Encaramarse al tejado—en un árbol. Encararse d, con alguno. Encargarse de algún negocio. Encarnizarse con, en los fugitivos. Encenagarse en vicios. (pág. 301)
Encender a, en la lumbre. Encenderse en ira. (pág. 301)
Encogerse de hombros. (pág. 301)
Encomendar (la hacienda) al mayordomo. Encomendarse 4 Dios—en manos de alguno. (pág. 301)
Enconarse con alguno—en acusarle. Encontrar con un obstáculo. Encontrarse con un amigo—en la misma opinión. (pág. 301)
Encuadernar d la rústica—de finoen pasta. (pág. 301)
Encumbrarse d, hasta el cielo—sobre sus conciudadanos. (pág. 301)
Encharcarse en vicios. (pág. 301)
Endurecerse al trabajo—con, en, por el ejercicio. (pág. 301)
Enemistar 4 uno con otro. ¡Enfadarse con, contra alguno—de la réplica—por poco. (pág. 301)
Enfermar del pecho. (pág. 302)
Enfermo con calentura—del higadode peligro. (pág. 302)
Enfrascarse en la plática. Enfurecerse con, contra alguno—de ver injusticias—por todo. Engalanarse con plumas ajenas. Engañarse con, por las aparienciasen la cuenta. (pág. 302)
Engastar con perlas—en oro. Engolfarse en cosas graves. Engolosinarse con algo. (pág. 302)
Engreirse con, de su fortuna. Enjugar (ropa) a la lumbre. Enjuto de carnes. (pág. 302)
Enlazar (una cosa) d, con otra. Enloquecer de pesadumbre. Enmendarse con, por el aviso —de una falta. (pág. 302)
Enojarse con, contra el malo —de lo que se dice. (pág. 302)
Enojoso 4 su familia—en el hablar. Enredarse (una cosa) 4, con, en otra —de palabras—entre zarzas. Enriquecer, ó enriquecerse con dádivas—de virtudes. (pág. 302)
Ensangrentarse con, contra uno. Ensayarse d cantar —en la declamación—para hablar en público. (pág. 302)
Enseñado en buenas doctrinas. Enseñar d leer—por buen autor. Enseñorearse de un reino. Entapizar con, de ricas telas. Entender de alguna cosa—en sus ne- Socios. (pág. 302)
Entenderse con alguien—por señas. Enterarse de la carta—en el asunto. Entrambos da dos. (pág. 302)
Entrar 4 saco—con todo—de novicio —en la iglesia—hasta el coro—por la puerta grande. (pág. 302)
Entregar (algo) d alguno. Entregarse al estudio—de un establecimiento—en brazos de la suerte. (pág. 302)
Entremeterse en asuntos de otro. Entresacar (todo lo bueno) de un libro. Entretenerse con ver la tropaleer. Entristecerse con, de, por el bien ajeno. ¦ Envanecerse con, de, en, por la victoria. Envejecer con, de, por los disgustos —en el oficio. (pág. 302)
Enviar (á alguno) 4 la corte —con un presente —de apoderado —por vino. - Enviciarse con, en el juego. Envolver, ó envolverse, con, en, entre mantas. (pág. 302)
Enzarzarse en una quimera. Equipar (á uno) con, de lo que ha menester. (pág. 302)
Equiparar (una cosa) d, con otra. Equivocar (una cosa) con otra. Equivocarse con otro—en algo. Erizado de espinas. (pág. 302)
Erudito en antigiedades. Escabullirse entre, de entre, por entre la multitud. (pág. 302)
Escapar á la calle—con vida—en una tabla. (pág. 302)
Escarmentado de rondar. Escarmentar con la desgracia—en cabeza ajena. (pág. 302)
Escaso de medios—en pagar —para lo más preciso. (pág. 302)
Escoger del, en el montón—entre varias cosas—para, por mujer. (pág. 302)
Esconderse d la persecución—de alsuno—en alguna parte—entre las matas. y Escribir de, sobre historia—desde Roma—en español—por el correo. (pág. 302)
Escrupulizar en pequeñeces. Escuchar con, en silencio. Escudarse con, de la fe— contra el peligro. (pág. 302)
Esculpir 4 cincel —de relieve —en mármol. (pág. 302)
CONSTRUCCIONES Escupir al, en el rostro. Escurrirse al suelo—de, de entre, entre las manos. (pág. 303)
Esencial al, en, para el negocio. Esforzarse d, en, por trabajar. Esmaltar con, de flores—en flores (1). Esmerarse en alguna cosa. Espantarse al, con el estruendo—de, por algo. (pág. 303)
Especular con algo—en papel. Esperar 4 que venga—de, en Dios. Estampar 4 mano—contra la pareden papel—sobre tela. (pág. 303)
Estar a, bajo la orden de otro—con, en ánimo de viajar—de vuelta—en casa — entre enemigos—para salir —por alguno — (algo) por suceder —sin sosiego—sobre sí. (pág. 303)
Estéril de, en frutos. (pág. 303)
Estimular al estudio—con premios. Estragarse con la prosperidad —por las malas compañías. (pág. 303)
Estrecharse con algo —en los gastos. Estrecho de manga. (pág. 303)
Estrellarse con alguno— contra, en alguna cosa. (pág. 303)
Estrenarse con una obra maestra. Estribar en el plinto. (pág. 303)
Estropeado de manos y pies. opiniones. F. (pág. 303)
Fácil 4 cualquiera—con, para, para con los inferiores —de digerir —.en creer. (pág. 303)
Faltar á la palabra—de alguna parte —en algo—(un real) para veinte— (la cola) por desollar, Falto de juicio. (pág. 303)
Fallar con, en tono magistral. Fastidiarse con, dela charla de alguno. () Poético. ¦ (pág. 303)
Fatigarse de andar—en pretensi —por sobresalir. (pág. 303)
Fayorable d, para alguno. Fayorecerse de alguien. Favorecido de la suerte—por el nistro. (pág. 303)
Fecundo de palabras—en recurso Fértil de, en granos. (pág. 303)
Fiar (algo) d, de alguno—en sí. (pág. 303)
Fiarse a, de, en alguno. (pág. 304)
Fiel d, con, para, para con sus amig0s—en su creencia. (pág. 304)
Fijar en la pared. (pág. 304)
Fijarse en el buen propósito. Firmar con estampilla—de propia mano—en blanco—por su principal. Firme de hombros—en su designio. Flaco de estómago —en sus resoluciones. Flanqueado de torres. (pág. 304)
Flaquear en la honradez—por los cimientos. Flexible d la razón—de talle. Flojo de piernas—en, para la fatiga. Florecer en virtudes. (pág. 304)
Fluctuar en, entre dudas. Forastero en su pais. (pág. 304)
Forjar (el hierro) en barras. Formar (elcorazón) con el buen ejemplo—(quejas) de un amigo—en columna—por compañías. (pág. 304)
Forrado. (Véase Aforrado.) Forrar de, con, en pieles. Fortificarse con faginas—contra el enemigo—en un punto. (pág. 304)
Franco d, con, para, para con todos —de carácter—en decir. (pág. 304)
Franquearse d, con alguno. Freir con, en aceite. (pág. 304)
Frisar (una moldura) con, en otra. Fuera de casa. (pág. 304)
Fuerte con los débiles—de condición —en razones. (pág. 304)
Fumar con tenacillas—en pipa. Fundarse en razón Furioso al oirlo—con la noticia—contra la mentira—de ira—por un contratiempo. G. (pág. 304)
Ganar al ajedrez—con el tiempo—de oposición—en categoria—para sólo vivir—por la mano. (pág. 304)
Gastar con garbo—de su haciendaen banquetes. (pág. 304)
Generoso con, para, para con los pobres—de espiritu—en acciones. (pág. 304)
Girar d cargo de, contra otro—de una parte 4 otra—en torno —hacia la izquierda —por tal parte — sobre una casa de comercio. (pág. 304)
Gloriarse de alguna cosa—en el Senor. Gordo de talle. (pág. 304)
Gozar, y gozarse con, en el bien común—de alguna cosa. (pág. 304)
Gozoso con la noticia—del triunfo. Grabar al agua fuerte—con agujasen madera, Graduar d claustro pleno—(una cosa) de, por buena. (pág. 304)
Graduarse de licenciado—en leyes. Grande de talla—en, por sus acciones. Granjear (la voluntad) d, de algunopara si. (pág. 304)
Grato al, para el oido—de recordar. Gravar con impuestos—en mucho, Gravoso al pueblo. (pág. 304)
Grueso de cuello. (pág. 304)
Guardar bajo, con llave—en la memoria—entre algodones—para simiente. (pág. 304)
Guardarse de alguno. (pág. 304)
Guarecerse bajo el pórtico—de la intemperie—en una choza. (pág. 304)
Guarnecer (una cosa) con, de otra. Guiado de, por alguno. (pág. 304)
Guiarse por un práctico. (pág. 304)
Guindarse de una ventana —por la pared. (pág. 304)
Gustar de bromas. (pág. 304)
Gusto d la música—para vestir—por las flores. (pág. 304)
Gustoso al paladar—en alguna cosa. (pág. 304)
Haber a las manos—de mor alguno) por confeso. (pág. 305)
Haberlo de la cabeza. (pág. 305)
Habérselas con otro. (pág. 305)
Hábil en negocios—para el empleo. Habilitar (á uno) con fondos—de ropa —para obtener curatos. (pág. 305)
Habitar bajo un techo—con algunoen tal parte—entre fieras. (pág. 305)
Habituarse al frio, Hablar con alguno—de, en, sobre alguna cosa—entre dientes—por sí y por otros—sin ton ni son. Hacer a todo—(mucho) con poco trabajo—de valiente—de galán ó barba—(algo) en regla—para si—por alguno. (pág. 305)
Hacerse d las armas—con, de buenos libros—de rogar—(algo) en debida forma. (pág. 305)
Hallar (una bolsa) en la calle. Hallarse a, en la fiesta—con un obstáculo. Hartar, ó hartarse, con fruta—de esperar. Helarse de frio. (pág. 305)
Henchir (el colchón) de lana. Idóneo para alguna cosa. Igual d, con otro—en fuerzas. Heredar de un pariente—en el título —en, por linea recta. (pág. 305)
Herir de muerte —en la estimación. Hermanar, ó hermanarse, dos d dos —(una cosa) con otra—entre si. Herrar a fuego—en frio. (pág. 305)
por (un lugar) de, en gente. Hincarse de rodillas. (pág. 305)
Hocicar con, contra, en alguna cosa. Holgarse con, de alguna cosa. Hollar (el suelo) con la planta. Hombrearse con los mayores. Honrarse con la amistad de algun de complacer á un amigo. (pág. 305)
Huésped de su tio—en su casa. Huir al despoblado—de la villa. Humanarse d lavar los pies á un pobre—con los vencidos, Humano con el rendido—en su comportamiento. Humedecer con, en un liquido. Humillarse 4 alguna persona ó cosa —ante Dios. (pág. 305)
Hundir, ó hundirse, en el cieno. Hurtar de la tela—en el precio. Hurtarse d los ojos de otro. Impelido de la necesidad — por el ejemplo. (pág. 305)
Impenetrable d todos —en -el creto. (pág. 305)
Impetrar (algo) del superior. Implacable en la ira. (pág. 305)
Implicarse con alguno—en algún enredo. Imponer (pena) al reo—en la Caja de Ahorros—sobre consumos. (pág. 305)
Importar (mucho) d alguno—(géneros) de Francia á, en España. (pág. 306)
Importunar con pretensiones. Imposibilidad de vencer. (pág. 306)
Impotente contra la mala fortunapara el bien. (pág. 306)
Imprimir con, de letra nueva—en el animo—sobre la cera. (pág. 306)
Impropio á, de, en, para su edad. Impugnado de, por todos. (pág. 306)
Inaccesible d los pretendientes. Inapeable de su opinión. (pág. 306)
Incansable en el trabajo. (pág. 306)
Incapaz de heredar—para un cargo. Incautarse de lo ajeno. (pág. 306)
Incesante en sus tareas. (pág. 306)
Incidir en culpa. (pág. 306)
Incierto del triunfo—ensus opiniones. Incitar (á alguno) 4 rebelarse—contra otro—para pelear. (pág. 306)
Inclinar (á alguno) á la virtud. Inclinarse 4 la adulación—hasta el suelo. (pág. 306)
Incluir en el número — entre los buenos. (pág. 306)
Incompatible (un destino) con otro. Incomprensible 4, para los hombres. Inconsecuente con, para, para con los amigos—en alguna cosa. Inconstante en su proceder. Incorporar (una cosa) d, con, en otra. Increible 4, para muchos. (pág. 306)
Inculcar en el ánimo. (pág. 306)
Incumbir (una diligencia) al escribano. Incurrir en falta. (pág. 306)
Indeciso en, para resolver. Indemnizar (á alguno) del perjuicio. Independiente de todos—en sus dictámenes. Indignarse con, contra alguno—de, por una mala acción. (pág. 306)
Indisponer (á uno) con, contra otro. Inducir (á uno) d pecar—en error. Indulgente con, para, para con el prójimo—en sus juicios. (pág. 306)
Indultar (a alguno) de la pena. Infatigable en, para el estudio. Infatuarse con los aplausos. Infecto de herejía. (pág. 306)
Inferior d otro—en talento. Inferir (una cosa) de, por otra. Infestar (un pueblo) con, de malas doctrinas. (pág. 306)
Inficionado de peste. (pág. 306)
Infiel á, con, para, para con sus amm gos—en sus tratos. (pág. 306)
Inflamar, ó inflamarse, de, en ira. Inflexible 4 los ruegos—en su dictamen. Influir con el jefe—en alguna cosapara el indulto. (pág. 306)
Informar (á alguno) de, en, sobre al guna cosa. (pág. 306)
Infundir (ánimo) d, en alguno. Ingeniarse d vivir con poco—en al guna cosa—para ir viviendo. Ingerir 4 púa—de escudete—(una ra ma) en un árbol. (pág. 306)
Ingerirse en asuntos de otros. Ingrato á los beneficios—con, par, para con los amigos. (pág. 306)
Inhábil en sus manejos—para el empleo. (pág. 306)
Inhabilitar (á alguno) de un oficiopara alguna cosa. (pág. 306)
Inherente al cargo que desempeña. Inhibirse (el juez) de, en el conocimiento de una causa. (pág. 306)
Iniciar, ó iniciarse, en los misterio. Inmediato á la corte. (pág. 306)
Inocente del crimen—en su conduct. Inquietarse con, de, por las hablilla. Insaciable de dinero—en sus apetitos Insensible d las injurias. Inseparable de la virtud. (pág. 306)
Insertar (un documento) en otro. Insinuarse con los poderosos—en l ánimo del rey. (pág. 306)
Insipido al gusto. (pág. 306)
Insistir en, sobre alguna cosa. Inspirar (una idea) d, en alguno. (pág. 306)
CONSTRUCCIONES Instalar (á uno) en su casa. Instar para el logro—por una solicitud —sobre alguna cosa. (pág. 307)
Instruir (a alguno) de, en, sobre alguna Cosa. (pág. 307)
Inteligente en matemáticas. Intentar (una acusación) á, contra alguno. r (pág. 307)
Interceder con alguno—por otro. Interesarse con alguno —en alguna empresa—por otro. (pág. 307)
Internarse en alguna cosa, en algún ¦ In lugar. In Interpolar (unas cosas) con, entre¦ In otras. Ir interponer (su autoridad) con alguno —por otro. (pág. 307)
interponerse entre los contendientes. interpretar del griego al latin—en castellano. (pág. 307)
Jactarse de noble. (pág. 307)
Jaspear (una pared) de negro, blanco y rojo. (pág. 307)
Jubilar del empleo. (pág. 307)
Jugar á los naipes— (unos) con otros —(alguna cosa) con, por otra—de manos. (pág. 307)
Juntar (alguna cosa) d, con otra. Jurar de hacer alguna cosa—en vano s. (pág. 307)
Labrar á martillo—de piedra un edificio—en el espiritu. (pág. 307)
Ladear (una cosa) á, hacia tal parte. deshonra—de alguna cosa—en una materia—entre partes—segun fuero—sobre apariencias. Lanzar (dardos) a, contra el adversario—del puesto. (pág. 307)
Lanzarse al, en el mar— sobre la presa. (pág. 307)
Largo de manos—en ofrecer. Lastimarse con, contra, en una piedra—de la noticia. (pág. 307)
Lavar (la ofensa) con, en sangre. Leer de oposición—en Aristótelessobre Cánones. (pág. 308)
Lejano de la fuente. (pág. 308)
Lejos de tierra. (pág. 308)
Lento en resolverse—para comprender. Levantar (las manos) al cielo —de cascos—del suelo—en alto—por las nubes—sobre todos. (pág. 308)
Levantarse con lo ajeno—contra el gobierno—de la silla—en armas. Liberal con todos—de lo suyo. Libertar, ó libertarse del peligro. Librar d cargo de, ó contra un banquero—(á alguno) de riesgos—(las esperanzas) en Dios—(letras) sobre una plaza. (pág. 308)
Libre de sujeción —en sus discur- SOS. (pág. 308)
Ludir (una cosa) con otra. Llamar dá la puerta—d juicio—con la mano—de tú á otro—por señas. Llamarse a engaño. (pág. 308)
Llegar a la posada—de Indias. pasión. (pág. 308)
Llenar (el hoyo) con tierra—(el sacad de trigo. (pág. 308)
Lleno de alegria. (pág. 308)
Llevar (algo) d casa—con paciencia E. (pág. 308)
Maldecir á otro—de todo. Maliciar de cualquiera—en cualquier cosa. (pág. 308)
Malo con, para, para con su padrede condición. (pág. 308)
Malquistarse con alguno. (pág. 308)
Mamar (un vicio) con, en la leche. Manar (agua) de una fuente—(un campo) en agua. (pág. 308)
Manco de la derecha—(no ser manco) en, para algún juego ó ejercicio. Mancomunarse con otros. (pág. 308)
Manchar la ropa con, de, en lodo. Mandar (una carta) al correo—de emisario—en casa—por dulces. Manso de genio—en su gobierno. Mantenedor de, en un torneo. Mantener (correspondencia) con alguno—(la casa) en buen estado. (pág. 308)
CONSTRUCCIONES CON PREPOSICIÓN Mantenerse con, de hierbas—en paz. Maquinar contra alguno. (pág. 309)
Maravillarse con, de una noticia. Marcar d fuego—con hierro — por suyo. (pág. 309)
Más de cien ducados. (pág. 309)
Matarse d trabajar —con un neciopor conseguir alguna cosa. (pág. 309)
Matizar con, de rojo y amarillo. Mayor de edad—en edad. (pág. 309)
Mediano de cuerpo—en capacidad. Mediar con alguno—en una cuestión — entre los contrarios — por un amigo. (pág. 309)
Medir 4 palmos—(una cosa) con otra — por varas —(todo) con, por un rasero. (pág. 309)
Medirse con sus fuerzas—en las palabras. Meditar en, sobre un misterio—entre sl. (pág. 309)
Medrar en hacienda. (pág. 309)
Mejorar de condición—(4 una hija) en tercio y quinto. (pág. 309)
Menor de edad—en graduación. Menos de cien personas. (pág. 309)
Merecer con, de, para con algunopara alcanzar. (pág. 309)
Mesurarse en las acciones. Meter d barato—(dinero) en el cofre —en carrera—(una cosa) entre otras varias-—por vereda. Meterse 4 gobernar — con los que mandan—de pies en los peligrosentre gente ruin—por medio. (pág. 309)
Mezclar (una cosa) con otra, Mezclarse con mala gente—en varios negocios. (pág. 309)
Mirar (la ciudad) d oriente—con buenos ojos —de reojo—por algunosobre el hombro. (pág. 309)
Mirarse al espejo—en el agua. Misericordioso con, para, para con los desvalidos. (pág. 309)
Moderarse en las palabras. Mofarse de un envanecido. Mojar en caldo. (pág. 309)
Moler 4 coces—con impertinencias. Molerse d trabajar. (pág. 309)
Molestar (á uno) con visitas. Molesto 4 todos—en el trato. Molido 4 palos—de andar. (pág. 309)
Montar á caballo—en cólera. Morar en despoblado—entre salvajes. Moreno de cara. (pág. 309)
Morir 4 manos del contrario— de mano airada—de poca edad—de la peste—en gracia—entre infielespara el mundo—por Dios. (pág. 309)
Morirse de frio—por lograr alguna Cosa. (pág. 309)
Mortificarse con ayunos—en algo. Motejar (á alguno) de ignorante. Motivar (el decreto) con, en buenas razones. (pág. 309)
Mover, ó moverse, 4 piedad—con lo que se oye —de una parte á otra. Muchos de los presentes. (pág. 309)
Mudar (alguna cosa) 4 otra partede intento—(una cosa) en otra. Mudarse de casa—(el favor) en desvio. Murmurar de los ausentes. Sevilla. (pág. 309)
fresco—de bolina—contra la corriente—en un vapor —entre dos aguas—hacia el polo. (pág. 309)
Necesario a, para la salud. Necesitar de auxilios—para vivir. Negado deentendimiento—para todo. (pág. 309)
Negarse al trato. (pág. 310)
Negligente en, para sus negocios. Negociante en vinos—por mayor. Negociar con papel—en granos. Nimio en sus escrúpulos. (pág. 310)
Ninguno de los presentes—entre tantos.r todo. (pág. 310)
Os CASTELLANA. (pág. 310)
Noble de cuna—en sus obras—por su origen. (pág. 310)
Nombrar (á alguno) para tal empleo. Notar con piedra blanca—(á alguno) de hablador—(faltas) en obras ajenas. Novicio en el mundo. (pág. 310)
- ¦ Nutrirse con manjares sustanciosos des. (pág. 310)
—de, en sabiduria. (pág. 310)
Oir bajo secreto—con, por sus propios oidos—de persona autorizada —en justicia. (pág. 310)
Oler d rosas. (pág. 310)
Olvidarse de lo pasado. (pág. 310)
Oneroso 4 sus deudos—para el comprador. Opinar (bien) de un sujeto—en, sobre alguna cosa. (pág. 310)
Oponerse á la sinrazón. (pág. 310)
Oportuno al, para el caso—en las réplicas. (pág. 310)
Oprimir bajo el peso—con el poder. Optar 4, por un empleo —entre dos candidatos. (pág. 310)
¡Orar en favor de—por los difuntos. Ordenado d, para tal fin —en series. Ordenar, ú ordenarse, de sacerdoteen filas—por materias. (pág. 310)
¡Orgulloso con, de, por su caudal—en su aspecto. (pág. 310)
Paliar (alguna cosa) con otra. Pálido de color. (pág. 310)
Palpar con, por sus manos. Parar d la puerta—en casa. Pararse d descansar—ante alguna dificultad—con alguno—en la calle. (pág. 310)
Parco en la comida. (pág. 310)
Parecer ante el juez—en alguna parte. (pág. 310)
Parecerse dá otro—de cara—en el brio. Participar de alguna cosa—en el ne- Socio. (pág. 311)
Particularizarse con alguno—en alguna Cosa. (pág. 311)
Partir d, para Italia— (la capa) con el mendigo—de España—en pedazos—entre amigos—por mitad. (pág. 311)
Pasado en cuenta—por cedazo. Pasante de leyes—en teología. Pasar de Zaragoza 4 Madrid—de cien duros el gasto—en silencio—entre montes —por cobarde— por entre arboles. (pág. 311)
Pasarse al enemigo—con poco—(aleuna cosa) de la memoria—en claro— (la fruta) de madura — (uno) sin lo que más desearía. (pág. 311)
Pasear (la calle) 4 su dama. Pasearse con otro—en, por el campo. Pasmarse con la helada—de frio. Pecar con la intención—contra la ley —de ignorante—en alguna cosapor demasía. (pág. 311)
Pedir contra alguno—de derecho—en justicia — para las ánimas — por Dios—por alguno. (pág. 311)
Pegar (una cosa) a, con otra—con alguno —contra, en la pared — (golpes) sobre un tablero. (pág. 311)
Pelear en defensa de—por la patria. Pelearse uno con otro—por alguna cosa. (pág. 311)
Peligrar en los remedios. (pág. 311)
Penar de amores—en la otra vidapor alguna persona ó cosa. (pág. 311)
Pender ante el tribunal—de un cabello—en la cruz. (pág. 311)
Penetrado de dolor. (pág. 311)
Penetrar en la cueva—entre, por entre las filas—hasta las entrañaspor lo más espeso. (pág. 311)
Penetrarse de la razón. (pág. 311)
Pensar en, sobre alguna cosa—entre si—para consigo—para si. (pág. 311)
Perder al, en el juego—(algo) devista. Perderse (alguno) de vista—en el camino—por temerario. (pág. 311)
Perecer de hambre. (pág. 311)
Perecerse de risa—por alguna cosa. Peregrinar a regiones extrañas—por el mundo. (pág. 311)
Peregrino de Compostela —en Jerusalén. ¦ Perfecto ante Dios—en su clase. Perfumar con incienso. (pág. 311)
Perjudicial d, para la vista. Permanecer en su lugar. (pág. 311)
Permutar (una cosa) con, por otra. Pernicioso 4 las costumbres —en el trato—para los jóvenes. (pág. 311)
Perpetuar (su fama) en la posteridad. Perseguido de enemigos — por prófugo. Perseverar en algún intento. Persistir en una idea. (pág. 311)
Persuadido de ser justa la solicitud. Persuadir, ó persuadirse, 4 hacer alguna cosa—con, por buenas razones. Pertenecer á buena familia. Pertinaz de carácter—en su yerro. Pertrecharse con, de lo necesario. Pesado de cuerpo — en la conversación. Pesarle al pecador—de sus culpas. Piar por alguna cosa. (pág. 311)
Picar de, en todo. (pág. 311)
Picarse con alguno—de puntual—en el juego—por una chanza. (pág. 311)
Pintar al pastel —de azul. (pág. 311)
Pintiparado á alguno—para el caso. Plagarse de granos. (pág. 311)
Plantar (á uno), ó plantarse, en Cádiz. Pleitear con, contra alguno—por pobre. * Poblar de árboles—en buen paraje. Poblarse de gente. (pág. 311)
Pobre de espiritu—en facultades. Poder con la carga —con, para con alguno. (pág. 311)
Poderoso d, para triunfar—en estados. Ponderar (una cosa) de grande. Poner (á uno) 4 oficio—bajo tutela— (bien ó mal) con otro—(á alguno) de corregidor—de, por empeño— (alguna cosa) en tal ó cual paraje. Ponerse á escribir—(bien) con Dios— (dos) de vuelta y media—en defensa—por medio. (pág. 312)
Porfiar con, contra alguno —en un empeño —hasta morir —sobre el mismo tema. (pág. 312)
Portarse con valor. (pág. 312)
Posar en, sobre alguna parte. Poseido de temor. (pág. 312)
Posponer (el interés) 4 la honra. Posterior d otro. (pág. 312)
Postrado con, de la enfermedad — por los trabajos. (pág. 312)
Postrarse a los pies de alguno—de dolor—en cama—por el suelo. Practico en cirugía. (pág. 312)
Precaverse contra el mal—del aire. Preceder (á otro) en categoría. Preciarse de valiente. (pág. 312)
Precipitarse al, en el foso—de, desde, por las almenas. (pág. 312)
Precisar á confesar la culpa. Preeminencia en clase—(de una cosa) sobre otra. (pág. 312)
Preferido de alguno—entre otros. Preferir (á alguno) para un cargo. Preguntar (una cosa) á alguno—para saber—por el ausente. (pág. 312)
Prendarse del garbo. (pág. 312)
Prender (las plantas) en la tierra. Prender y prenderse con alfileresde veinticinco alfileres —en un gancho. (pág. 312)
Preocuparse con alguna cosa. Prepararse d, para la batalla—con armas defensivas —contra algún mal. (pág. 312)
Preponderar (una cosa) sobre otra. Prescindir de alguna cosa. CASTELLANA. (pág. 312)
Presentar (á uno) para un obispado. Presentarse al general —bajo mal aspecto —de, por candidato —en la - corte—por el lado favorable. Preservar y preservarse del daño. Presidido del, por el jefe. Presidir en un tribunal —por antigiedad. Prestar (dinero) 4 alguno—(la dieta) para la salud—sobre prenda. Presto d, para correr—en obrar. Presumir de rico. (pág. 312)
Prevalecer entre todos —(la verdad) sobre la mentira. (pág. 312)
Prevenirse al, contra el peligro—de, con lo necesario—en la ocasiónpara un viaje. (pág. 312)
Primero de, entre todos. (pág. 312)
Príncipe de, entre los poetas. Principiar con, en, por tales palabras. Pringarse con, de grasa—en una miseria. Privar con el monarca—(á alguno) de lo suyo. (pág. 312)
Probar d saltar—de todo. (pág. 312)
Proceder 4 la elección —con, sin acuerdo — contra los morosos — (una cosa) de otra—de oficio—en justicia. (pág. 312)
Procesar (á uno) por vago. Procurar para si—por alguno. Pródigo de, en ofertas. (pág. 312)
Producir ante los tribunales—en juicio. ¦ Proejar contra las olas. (pág. 312)
Profesar en una orden religiosa. Prolongar (el plazo) al deudor. Prometer en casamiento—por esposa. Prometerse (buen resultado) de un negocio. (pág. 312)
Promover (á uno) d algún cargo. Pronto 4enfadarse—de genio—en las preguntas—para trabajar. (pág. 312)
Propagar en, por la comarca—(tal especie) entre los suyos. (pág. 312)
Propasarse d, en una cosa. Propender d la clemencia. (pág. 313)
Propicio al ruego. (pág. 313)
Propio al, del, para el caso. Proponer (la paz) al contrario—(á alguno) en primer lugar—para la elección — (á alguno) por árbitro. Proporcionar, ó proporcionarse, d las fuerzas—con, para alguna cosa. Prorrumpir en lágrimas. (pág. 313)
Proseguir con, en la tarea. Prosternarse d, para suplicar—ante Dios—en tierra. (pág. 313)
Prostituir (el ingenio) al oro. Proteger (á alguno) en sus designios. Protestar contra la calumnia—de su inocencia. Purificarse de la mancha. (pág. 313)
Quebrado de color—de cintura. Quebrantarse con, por el esfuerzode angustia. (pág. 313)
Quebrar (el corazón) 4 alguno—con un amigo—en tal cantidad—por lo más delgado. (pág. 313)
Quebrarse (el ánimo) con, por las desgracias. (pág. 313)
Quedar 4 deber—con un amigo en tal Quedarse d servir—con lo ajeno—de mano en el juego—en cama—para tia—por amo de todo—sin blanca. Quejarse 4 uno de otro. (pág. 313)
Quemarse con, de, por alguna palabra. Querellarse al alcalde—ante el juez —contra, de su vecino. (pág. 313)
Quién de ellos—entre tantos. Quitar (algo) 4 lo escrito—del medio. Quitarse de enredos. (pág. 313)
Rebasar de tal punto. por lucirse. (pág. 313)
Radicar en tal parte. (pág. 313)
Raer del casco. (pág. 313)
Rebatir (una razón) con otra—(una cantidad) de otra. (pág. 313)
Rebosar de, en agua. (pág. 313)
Recabar con, de alguno. (pág. 313)
Recaer en la falta—(la elección) en el más digno. (pág. 313)
Recatarse de las gentes. (pág. 313)
Recelar, recelarse y receloso del competidor, Recetar contra alguno—sobre un fondo. Recibir 4 cuenta—(alguna cosa) de alguno—(á alguno) de criado—en cuenta—por esposa. (pág. 314)
Recibirse de abogado. (pág. 314)
Recio de cuerpo. (pág. 314)
Reclamar (tal cosa) d, de fulano—ante un tribunal—contra un pariente—en juicio—para si—por bien. (pág. 314)
Reclinarse en, sobre alguna cosa. Recobrarse de la enfermedad. Recogerse d casa—en si mismo. Recompensar (un beneficio) con otro. Reconcentrarse (el odio) en el corazón. Reconciliar, ó reconciliarse, con otro. Reconocer (á alguno) por amigo— (mérito) en una obra. (pág. 314)
Reconvenir (á alguno) con, de, por, sobre alguna cosa. (pág. 314)
Recostarse en, sobre la cama. Recrearse con la lectura—en leer. Reducir (alguna cosa) d la mitad. Reducirse d lo más preciso—en los gastos. (pág. 314)
Redundar en beneficio. (pág. 314)
Reemplazar (á una persona) con otra —(á Luis) en su empleo. (pág. 314)
Referirse d alguna cosa. (pág. 314)
Reflejar (la luz) en, sobre un plano. Reflexionar en, sobre tal materia. Reformarse en el vestir. (pág. 314)
Refugiarse d, bajo, en sagrado. Regalarse con vinos extranjeros—en dulces memorias. (pág. 314)
Regar con, de llanto. (pág. 314)
Regir de vientre. (pág. 314)
Reglarse a lo justo —por lo que ve en otro. (pág. 314)
Regodearse con, en alguna cosa. Reinar en España—entre las gentes el terror—sobre muchos millones de hombres. (pág. 314)
Reincidir en el crimen. (pág. 314)
Reintegrado de lo suyo. (pág. 314)
Reintegrar (á un huérfano) en sus bienes. (pág. 314)
Reirse de Juan con Pedro. (pág. 314)
Relajar al brazo seglar. (pág. 314)
Relajarse del lado izquierdo—en la conducta. (pág. 314)
Rematar al toro—con una copla—en cruz. (pág. 314)
Remirado en su conducta. (pág. 314)
Remitirse al original. (pág. 314)
Remontarse al, hasta el cielo—en alas de la fantasia—por los aires—sobre todos. (pág. 314)
Remover de.su puesto. (pág. 314)
Renacer á la vida—con, por la gracia —en Jesucristo. (pág. 314)
Rendirse 4 la razón—con la cargade fatiga. (pág. 314)
Renegar de alguna cosa. (pág. 314)
Renunciar 4 un proyecto—(algo) en Otro. (pág. 314)
Reo contra la sociedad—de muerte. Reparar (perjuicios) con favores—en cualquier cosa. (pág. 314)
Repararse del daño. (pág. 314)
Repartir (alguna cosa) d, entre algunos—en porciones iguales. (pág. 314)
Representar al rey —sobre un asunto. Representarse (alguna cosa) a, en la imaginación. (pág. 314)
Reputar (á alguno) por honrado. Requerir de amores. (pág. 314)
Requerirse (algo) en, para un negocio. Resbalar con, en, sobre el hielo. Resbalarse de, de entre, entre las manos—por la pendiente. (pág. 314)
Resentirse con, contra alguno—de, por alguna cosa—del, en el costado. Resfriarse con alguno—en la amistad. Resguardarse con el muro—de los tiros. (pág. 314)
Residir en la corte—entre personas cultas. (pág. 314)
Resignarse d los trabajos—con su suerte—en la adversidad. (pág. 314)
A A A A a a (pág. 314)
CONSTRUCCIONES Resolverse d alguna cosa—(el agua) en vapor—por tal partido. Resonar (la ciudad) con, en cánticos de gozo. (pág. 315)
Respaldarse con, contra la pared—en la silla. (pág. 315)
Resplandecer en sabiduria. Responder 4 la pregunta—con las fianzas—del depósito—por otro. Restar (una cantidad) de otra. Restituido en sus estados—por entero. Restituirse 4 su casa. (pág. 315)
Resuelto en, para obrar. Resultar (una cosa) de otra. Retar 4 muerte—de traidor. Retirarse á la soledad—del m Retractarse de la acusación. Revestir (á alguno) del peligro. Revestirse de autoridad. Revolcarse en su sangre. Revolver (algo) en la mente—entresi Revolverse al, contra, sobre el enemigo. Rezar á los santos—por los difuntos. Rico con, por su legitima—de virtudes—en ganados. (pág. 315)
Ridículo en su porte—por su traza. casa. Rigido con, para, para con su familia—de carácter—en sus juicios. Rodar de lo alto—(el ginete) por tierra. (pág. 315)
Rodear (una plaza) con, de murallas. Rogar por si, ó por otro. alguna ¦ Romper con alguno—en llanto—por medio. (pág. 315)
—de un ¦ Rozarse (una cosa) con otra—en las palabras. (pág. 315)
Salvarse 4 nado—en el esquife—por pies. (pág. 315)
Sanar de la enfermedad— por ensalmo. Sano de cuerpo. (pág. 315)
Satisfacer con las setenas—por las culpas. (pág. 315)
Satisfacer, ó satisfacerse, de la duda. Satisfecho consigo—de si. Secar al aire—con un paño. Secarse de sed. (pág. 315)
Seco de carnes. (pág. 315)
Sediento de placeres. (pág. 315)
Segregar (una cosa) de otra. Seguir con la empresa—de cerca—en el intento—para Cádiz. (pág. 315)
Seguirse (una cosa) d, de otra. Seguro de ganar—en su virtud. Sembrar (el camino) con, de floresen la arena—entre piedras. Semejante 4 su padre—en todo. (pág. 315)
Semejar, ó semejarse (una cosa), d otra—en algo. (pág. 316)
Sensible dá la injuria. (pág. 316)
Sentarse 4 la mesa—de cabecera de mesa—en la silla—sobre un cofre. sentenciar d destierro—en justiciapor estafa—según ley. (pág. 316)
Sentir con otro—de muerte. Sentirse de algo. (pág. 316)
Señalado con la marca de frágil—de la mano de Dios. (pág. 316)
Señalar con el dedo. (pág. 316)
Señalarse en la guerra—por discreto. Separar (una cosa) de otra. Ser (una cosa) 4 gusto de todos—de desear —de dictamen—de usted — para mi—para en uno. (pág. 316)
Ser con otro—en batalla. (pág. 316)
Servir con armas y caballo—de mayordomo —en palacio — para el caso—por la comida—sin sueldo. Servirse de alguno—en, para un lance—por la escalera falsa. (pág. 316)
Severo con, para, para con los discípulos—de semblante—en sus juicios. Sincerarse ante un juez—con otrode la culpa. (pág. 316)
Sin embargo de eso. (pág. 316)
Singularizarse con alguno—en vestir —entre los suyos—por su traje. Sisar de la tela—en la compra. Sitiado de los enemigos. (pág. 316)
Sitiar por mar y tierra. (pág. 316)
Sito en Madrid. (pág. 316)
Situado d, hacia la izquierda—sobre el monte. (pág. 316)
Situarse en alguna parte—entre dos rios. (pág. 316)
Soberbio con, para, para con sus inferiores—de indole—en palabras. (pág. 316)
Sobrepujar (á alguno) en saber. Sobresalir en mérito—entre todospor su elocuencia. (pág. 316)
Sobrio de palabras—en comer. Socorrer con algo—de víveres. Sojuzgado de los poderosos—por la plebe. (pág. 316)
Solazarse con fiestas—en banquetes —entre amigos. (pág. 316)
Solicitar con el ministro—del rey — para, por otros. (pág. 316)
Solicito con otro—en, para pretender. Soltar (á un niño) 4 andar. Someterse d alguno. (pág. 316)
Sonar (alguna cosa) 4 hueco—en, hacia tal parte. (pág. 316)
Soñar con ladrones—en esto ó aquello. Sordo a las voces—de un oido. Sorprender con alguna cosa—en el hecho. (pág. 316)
Sorprendido con, de la bulla. Sospechar (infidelidad) de un criado —en alguno. (pág. 316)
Sospechoso d alguno—de herejia—en la fe—por su comportamiento. Sostener con razones—(algo) en las cortes, Subdividir en partes. (pág. 316)
Subir d, en alguna parte—de la bodega—sobre la mesa. (pág. 316)
Subordinado al caudillo. (pág. 316)
Subrogar (una cosa) con, por otraen lugar de otra. (pág. 316)
Subsistir. con, del auxilio ajeno. Suceder 4 Pedro—con Pedro lo que con Juan—(á alguno) en el empleo. Suelto de lengua—en el decir. Sufrido en la adversidad. Sufrir 4, de uno lo que no se sufre d, de otro —con paciencia—por amor de Dios. (pág. 316)
Sujetar con lazos—por los brazos. Sujetarse, sujeto d alguno, ó d alguna Cosa. (pág. 316)
Sumirse en una ciénaga. (pág. 316)
Sobresaltarse con, de, por la noticia. ¦ Sumiso d las leyes. Sobreseer en la causa. (pág. 316)
Supeditado de, por los contrarios. (pág. 316)
Superior 4 sus enemigos—en luces —por su ingenio. (pág. 317)
Suplicar al rey—de la sentenciaen revista—para ante el Consejopor alguno. (pág. 317)
Suplir en actos del servicio —por alguno. (pág. 317)
Surgir (la nave) en el puerto. Surtir de víveres, Sustentarse con . Tachar (á alguno) de ligero —por su mala conducta. (pág. 317)
Tachonar de, con florones de oro. Tardar en venir. (pág. 317)
Tardo 4 sentir—de oido—en comprender. Tejer con, de seda. (pág. 317)
Temblar con el susto—de frio—por su vida. (pág. 317)
Temer de otro—por sus hijos. Temeroso de la muerte. (pág. 317)
Temible 4 los contrarios—por su arrojo. (pág. 317)
Temido de, entre muchos. (pág. 317)
Temor al peligro—de Dios. Templarse en comer. (pág. 317)
Tener 4 mano—d menos ó en menos —con Ó en cuidado—de criado ó por criado—(algo) en, entre manos —para si—(á su madre) sin sosiego—sobre si. (pág. 317)
Tenerse de, en pie—por inteligente. Teñir con grana—de azul—en negro. Terciar en una contienda—entre dos. Terminar en punta. (pág. 317)
Tierno de corazón. (pág. 317)
Tirar d, hacia, por tal parte—de la falda. (pág. 317)
Tiritar de frio. (pág. 317)
Titubear en alguna cosa. (pág. 317)
Tocado al imán—de locura. Tocar (la herencia) 4 alguno — q muerto—en alguna parte. (pág. 317)
—con, en, entre las manos—de un autor una especie—(una cosa) de un modo ú otro —en mala partehacia la derecha —para si — por ofensa—sobre si. (pág. 317)
Tomarse con, por la humedad — de orin. (pág. 317)
Topar con, contra, en un poste. Torcido con otro—de cuerpo—en sus dictámenes—por la punta. (pág. 317)
Tornar d las andadas—de Galiciapor el resto. ¦ Trabajar da destajo—de sastre—en tal materia—para comer—por distinguirse. Trabar (una cosa) con, en otra. Trabarse de palabras. (pág. 317)
Trabucarse en la disputa. Traducir al, en castellano—del latin. Traer (una cosa) 4 alguna parteante si—consigo—de Francia—en, entre manos—hacia si—por divisa —sobre sí. (pág. 317)
Traficar con su crédito—en drogas. Transferir (alguna cosa) d, en otra persona—de una parte d otra. Transfigurarse en otra cosa. Transformar, ó transformarse (una cosa), en otra. (pág. 317)
Transitar por alguna parte. Transpirar por todas partes. (pág. 317)
Transportar (alguna cosa) «4 lomode una parte á otra —en hombros. Transportarse de alegria, Trasbordar de una vía a otra. Trasladar (algo) 4 alguien—al, en castellano—de Sevilla 4 Cádiz—del eriego. (pág. 318)
Traspasado de dolor. (pág. 318)
Traspasar (alguna cosa) a, en alguno. Trasplantar de una parte d, en otra. Tratar d la baqueta—con alguno—de Ufanarse, ufano con, de sus hechos. Último de, entre todos—en la clase. Ultrajar con apodos—de palabra—en la honra. (pág. 318)
Uncir (los bueyes) al carro—macho con mula. (pág. 318)
Ungir con bálsamo—por obispo. Único en su línea—entre mil—para el objeto. (pág. 318)
Uniformar (una cosa) d, con O Unir (una cosa) d, con otra. Vacar al estudio. (pág. 318)
Vaciar en yeso. (pág. 318)
Vaciarse de alguna cosa—por l. Vacilar en la elección—entre peranza y el temor. (pág. 318)
Vacio de entendimiento. (pág. 318)
Vagar por el mundo. (pág. 318)
Valerse de alguno —de alguna cosa, Vanagloriarse de, por su estirpe. Varar en la playa. (pág. 318)
Variar de opinión—en dictamen. Unirse a, con los compañeros—en comunidad—entre si. (pág. 318)
Uno 4 uno—uno con otro—uno de tantos —uno entre muchos —uno para cada cosa—uno por otrouno sobre los demás — uno tras otro. (pág. 318)
Untar con, de aceite. (pág. 318)
Usar de enredos. (pág. 318)
Útil a la patria—para tal cosa. Utilizarse con, de, en alguna cosa. Velloso, velludo de cuerpo—.en los brazos. (pág. 318)
Vencer en la batalla. (pág. 318)
Vencerse 4 alguna cosa— de ruegos. Vencido (el aparejo) d, hacia la derecha—de, por los enemigos. (pág. 318)
Vender d, en tanto—(gato) por liebre. Venderse á alguno—en tanto — por amigo. (pág. 318)
Vengarse de una ofensa—en el ofensor. Venir á casa—d tierra—con un criado — de Sevilla—en ello — hacia aqui—por buen conducto—sobre uno mil desgracias. (pág. 318)
Venirse d buenas—con chanzas. Ver de hacer algo—con sus ojos —por un agujero. (pág. 319)
Versado en la paleografía. (pág. 319)
Verse con alguien—en un apuro. Verter al suelo—al, en castellanodel cántaro—en el jarro, Vestir 4 la moda—de mascara. Vestirse con lo ajeno —de paño. Viciarse con el, del trato. Vigilar en custodia de—por el bien público—sobre sus súbditos. Vincular (la gloria) en la virtud—sobre una hacienda. (pág. 319)
indicar, ó vindicarse, de la injuria. Violentarse, d, en alguna cosa. Virar a, hacia la costa—en redondo. Visible d, para todos—entre todos. Vivir d su gusto—con su suegro—de limosna—en paz—para ver—por milagro—sobre la haz de la tierra. ¦ Volar al cielo—de rama en rama-— por muy alto. (pág. 319)
Volver 4 casa—de la aldea—en sihacia tal parte—por tal camino — poradrcurordad so ver¦ Votar (una novena) d la Virgen—con la mayoría—en el pleito—por alguno. .. (pág. 319)
Zabullirse, ó zambullirse, en el agua. ¦ Zamparse en la sala. Zafarse de alguna persona—del com-¦Zampuzarse en agua. (pág. 319)
Zozobrar en la tormenta. (pág. 319)
a A PPP. (pág. 319)