Parte segunda. Sintáxis

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Los capítulos

Capítulo I. De la sintáxis en general

¦ La Analogía nos ha enseñado en cuántas clases y con qué denominaciones se dividen los vocablos de que nos valemos para expresar nuestros pensamientos, afectos, designios, etc., y cuáles son sus propiedades y accidentes respectivos. Á estas tan precisas nociones es fuerza añadir las de la Sintáxis, sin las cuales no sabríamos combinar y relacionar entre sí aquellos primordiales elementos del idioma, de forma que, prestándose mutuo auxilio, concurran á que seamos comprendidos cuando hablamos ó escribimos. Es la Sintáxis, en suma, la acertada construccion de las oraciones gramaticales. (pág. 167)

Dos maneras ú órdenes de Sintáxis reconocen los gramáticos, á saber: el regular y el figurado. Regular se llama aquel en que se siguen estrictamente las reglas gramaticales; figurado es el que se observa para dar más vigor y elegancia á las oraciones, usando algunas licencias, que se llaman figuras de construccion. El órden regular, cuyo principal objeto es la claridad, pide que no haya falta ni sobra de palabras en la oracion; que tengan todas su propia y natural dependencia, y ocupen respectivamente el lugar que les corresponde. Pide que el nombre se anteponga al adjetivo; que la palabra regente preceda á la regida, y que cuando ocurre expresar dos ó más cosas, de las cuales la una tiene antelacion por naturaleza, dignidad ó importancia, no se perturbe este órden; y así se dirá, por ejemplo: Oriente y Occidente, cielo y tierra, sol y luna, dia y noche, padre é hijo, reino y provincia, jueces y viérnes. (pág. 167)

Se previene, no obstante, que al hacer la conveniente division entre una y otra Sintáxis, para que se comprenda mejor la indole de nuestro idioma, no se recomiende la regular (rara vez observada con nimio rigor) como preferente en todo caso á la figurada, que se emplea como instintivamente con mayor ó menor latitud áun en el lenguaje más familiar y sencillo, las más veces con el designio de hacer resaltar en la cláusula la idea predominante. (pág. 168)

Las reglas de la sintáxis no figurada se reducen á tres capitulos, que son: concordancia, régimen y construccion. (pág. 168)

Capítulo II. De la concordancia

Lo primero que enseña la sintáxis es á concertar unas palabras con otras; esto es, á establecer entre ellas la correspondencia y conformidad debidas. De las diez partes de la oracion, sólo pueden concertar entre sí las que se han llamado variables, y son: artículo, nombre, adjetivo, pronombre, verbo y participio, las cuales están sujetas á una de estas tres concordancias: primera, de nombre y adjetivo; segunda, de nombre y verbo; tercera, de relativo y antecedente. (pág. 169)

Hablando del nombre se dijo que subsistia por sí solo en la oracion sin necesidad de adjetivo; y del adjetivo, al contrario, que no puede subsistir sin un nombre expreso ó suplido. De estos principios se sigue que el adjetivo ha de concertar con el nombre, ó con el substantico, como otros le llaman, en género y en número; por ejemplo: La ley es justa. Justa es un adjetivo que califica al substantivo ley, y así concierta con él en género femenino y en número singular, y no habrá concordancia mudando cualquiera de estos dos accidentes del nombre (1). (pág. 169)

Esta regla se halla infringida por algunos de nuestros antiguos poetas, como Góngora, que dice en uno de sus mejores (1) Queriendo algunos preceptistas asimilar nuestra gramática á la latina ms de lo que á veces consiente su respectiva indole, ó tal vez con el designio de preparar á los jóvenes para el estudio de aquel idioma, han establecido que en las concordancias se comprenda el caso, ast como el género y el número; pero no habiendo casos en nuestra lengua, rigorosamente hablando, como se dijo en la primera parte, pues á falta de declinación, que es una de las excelencias del latin, se distinguen por medio de preposiciones, es ocioso el añadir á las concordancias de género y número una más, y ésa ficticia. Exceptúanse los pronombres personales que por sus várias desinencias tienen verdaderos casos, segun se dijo en su lugar correspondiente. (pág. 169)

romances: Desnuda el pecho anda ella, queriendo decir desnuda del pecho, por el pecho, ó desnudo el pecho; pero no hay razon plausible que exeuse tales modismos. (pág. 170)

En la concordancia de nombre y adjetivo se comprenden el artículo, el pronombre y el participio, los cuales para el fin de concertar se consideran todos como adjetivos. La razon es clara: porque el artículo se aplica al nombre ú otra palabra que haga sus veces, sólo para determinarla; el pronombre, si es personal, ocupa en la oracion el lugar de un substantivo; si demostrativo, posesivo, etc., obra las más veces como adjetivo; el participio necesita siempre de un nombre con el cual concierta en toda construccion, excepto aquellas en que siendo pasivo sirve para formar los tiempos compuestos de los verbos; y por consecuencia el nombre es el que ha de servir de regla para conocer y determinar el género y el número de todas estas partes variables. Por ejemplo: Con estas reglas serán mejor comprendidas y aplicadas las nociones referentes á la Analogla gramatical. El pronombre demostrativo estas concierta con el nombre reglas; el artículo las, los participios pasivos comprendidas y aplicadas, y el activo referentes conciertan con nociones; el artículo la y el adjetivo gramatical con Analogla. (pág. 170)

Sólo hay en esto una excepcion, que es la del artículo y el pronombre demostrativo, cuando conciertan con un nombre adjetivo en significacion neutra; v. gr.: Lo bueno; esto, eso, aquello es bueno, y no con nombre expreso ni suplido; porque todos los nombres se contraen á cosas por ellos explicadas, y el género neutro no significa ninguna cosa en particular, sino el conjunto de algunas, ó bien es una fórmula de que nos servimos cuando, áun concretándonos á cosa determinada, no la queremos nombrar; v. gr.: Esto está hermoso, aludiendo á varios objetos que á la par halagan nuestra vista; y decimos tambien: Eso es equitativo, con referencia á un acto que nos merece tal calificacion; pero excusando en uno y otro caso la designacion de nombre, género y número. En semejantes construcciones el pronombre hace siempre, para el efecto de la concordancia, oficio de nombre masculino, como dichos ejemplos lo demuestran. (pág. 170)

Ya se ha dicho en otro capitulo que la forma Lo del artículo indicativo se aplica á algunos adverbios; v. gr.: Lo cerca, LO léjos, etc. En semejantes cláusulas no hay falta de concordancia, porque, á fuer de indeclinables, los adverbios vienen á hacer en ellas el oficio de adjetivos en significacion neutra. Tampoco la hay en construcciones como las siguientes: Es de alabar LO HACENDOSAS que son tus hijas; En LO VALIENTES y SUFRIDOS ningun soldado aventaja á los españoles; pues, así empleado, ó se convierte el artículo en adverbio, ó se suple por elípsis un verbo. Puede esto comprobarse diciendo: Es de alabar CUAN hacendosas son tus hijas, y variando así el segundo ejemplo: En SER valientes y sufridos, etc. (pág. 170)

Cuando hay dos nombres seguidos y de un mismo género en el numero singular, y se les quiere aplicar un adjetivo que pertenezca á los dos, se pondrá éste en plural, sin que por ello se altere la concordancia; por ejemplo: Padre e hijo son valerosos. La construccion está aquí determinada por el número plural que forman los dos singulares padre é hijo. (pág. 171)

Si los dos nombres son de distinto género, el adjetivo se ha de concertar con el masculino; como: Marido y mujer son generosos. Los más exactos en la gramática evitan el unir dos nombres, masculino y femenino, uno en el número singular y otro en el plural, con los cuales concierte un solo adjetivo de dos terminaciones; pues aunque no faltan ejemplos para decir: Los caudales y hacienda eran cuantiosos, las haciendas y el caudal eran cuantiosas, siempre hay en tales expresiones alguna disonancia. Lo que se suele hacer es aplicarles un adjetivo de una sola terminacion; como: Los caudales y hacienda eran grandes; ó variar la frase, diciendo: Los caudales eran cuantiosos, la hacienda era mucha, dando á cada nombre un adjetivo diferente. La concordancia de nombre y verbo pide que éste concierte con el nombre en número y persona; como: El caballo corre; El buey ara; Las aves vuelan; Los niños lloran. El verbo corre está en la tercera persona del número singular, concertando con caballo, que es nombre del número singular, y así de los demas. Lo mismo se ha de entender de todos los verbos, cualesquiera que sean el tiempo y persona en que estén, y de todos los nombres expresos ó suplidos; pues estas dos partes son tan precisas para formar la oracion, que no puede haber nombre sin verbo, ni verbo sin nombre, tácitos ó expresos. No se exceptúan de esta regla ni áun los verbos que hemos llamado impersonales, pues siempre se les suple un nombre. Por ejemplo, en los verbos amanece, anochece, llueve, se suplen los nombres Dios, el cielo, la nube, y á este modo en los demas impersonales, como se advirtió en la primera parte, al tratar de ellos. Entiéndase tambien de aquellas oraciones cuyo sujeto es un infinitivo usado como nombre; v. gr.: El saber es siempre útil, en que saber es el sujeto; Gastar en un banquete la renta de un año es locura, en cuyo ejemplo la primera oracion es agente ó sujeto de la segunda. Cuando el nombre sea colectivo y esté en singular, tambien se habrá de poner en singular el verbo; pero está autorizado el usarlo en plural cuando en el colectivo se considera, no el número singular que representa su terminacion, sino el de las cosas ó personas que incluye. Por ejemplo, cuando dice Cervántes: « Finalmente, todas las dueñas le sellaron (á Sancho) y OTRA MUCHA GENTE de casa le PELLIZCAROND, el substantivo gente concierta con el verbo pelliscaron, si bien están en diversos números, porque gente es nombre colectivo que, aunque en terminacion singular, significa muchedumbre de personas. En los historiadores son muy frecuentes estas expresiones: Acudieron á la ciudad, entraron en la ciudad, una multitud, infinidad de gente, y otras semejantes; pero conviene usar con parsimonia de tales licencias. (pág. 171)

La concordancia de los pronombres nos y vos ofrece las siguientes anomalías. Nos, sin embargo de ser plural por su naturaleza, suele juntarse con nombres del número singular en despachos de curias eclesiásticas; v. gr., cuando dice un prelado: Nos D. N., obispo de..... Vos, usado como tratamiento que se da á una persona, concuerda en singular con el género de ella respecto del adjetivo que se le aplica, y sin embargo, pide el verbo en plural; v. gr.: Vos, D. Pablo, sois docto; Vos, Clara, sois virtuosa. (pág. 172)

La misma particularidad, respecto del adjetivo, ofrece el pronombre usted, abreviacion de las dos palabras vuestra merced, pues conforme nos dirigimos á hombre ó mujer, decimos: Usted es generoso; usted es compasiva. (pág. 172)

La concordancia de relativo y antecedente debe ser tambien en género y número; por ejemplo: Fué citado el reo, el cual se presentó. El relativo el cual está en el mismo género masculino y en el mismo número singular que el antecedente reo. Le condenaron en costas, las cuales no pudo pagar por su extremada pobreza. El relativo las cuales concierta con costas en género femenino y número plural. Hay oraciones en que el antecedente de un relativo no es un nombre, sino una oracion entera, y entónces no tienen aplicacion las reglas de concordancia que dejamos expuestas; como en este periodo: Entró en la sala, dijéronle que se sentase, lo cual ó lo que no quiso hacer. En todos los ejemplos anteriores se verifica la concordancia por medio del artículo, porque el relativo cual no tiene más que esta terminación en el número singular, y cuales en plural. Lo mismo sucede con el relativo que, pues tampoco tiene más que esta terminacion y se suple con el artículo; bien que uno y otro pueden á veces usarse sin artículo en los dos numeros, como ya se dijo en la primera parte. (pág. 172)

Tambien se dijo en el mismo lugar que el relativo que se usa muchas veces como equivalente de el cual, la cual, lo cual, los cuales, las cuales; y ahora será bueno añadir que no siempre conviene valerse de tal sustitucion. Desde luégo debe excusarse cuando de ella haya de resultar anfibología ó falta de claridad en el concepto. Diciendo, v. gr.: La regla primordial de de poesta dramática es la verosimilitud, á la cual todas las demas estan subordinadas, no se duda que la verosimilitud se refiere á la fábula; y sustituyendo el relativo que á su semejante la cual, parecería que se trataba más bien de la verosimilitud de las reglas. Cuando es largo el primer miembro del período, es tambien preferible en el segundo el relativo cual, porque está libre de la vaguedad inherente al otro; mas siempre que pueda hacerse sin que peque de oseura la frase, se deberá usar alternativamente de una y otra locucion pronominal, á fin de que el estilo no se resienta de afectacion y monotonía. Bueno es advertir igualmente que disuena el relativo que cuando le precede un adverbio en construcciones de la misma naturaleza que las ya indicadas. No deberá, pues, en tales casos decirse: delante del que, detras de las que, etc., sino delante del cual, detras de las cuales, y generalmente sucede lo mismo cuando son preposiciones las antepuestas al relativo. Siempre estará mejor dicho: El enemigo contra el cual, ó contra quien peleamos; La herencia sobre la cual disputamos; Las condiciones sin las cuales no será válido el contrato, etc., que: El enemigo contra que peleamos, etc. Sólo las preposiciones á, con, de, en y por admiten, y á veces con preferencia, el relativo que, v. gr.: La carta á que me remito; La vapa con que me abrigo; La casa de que dependo; El pleito en que soy parte; La causa por que le han preso. (pág. 173)

Respecto de los relativos quien, quienes, cuyo, cuya, cuyos, cuyas, conviene agregar á lo dicho en el capítulo del pronombre, las siguientes observaciones. (pág. 174)

Algunos llaman tambien posesiro al relativo cuyo, porque en realidad, ademas de hacer relacion á persona ó cosa ya dicha, significa posesion, pues cuando se dice: Aquel cuya sea la hacienda, la cuide; ó aquel cuyo es el provecho, tenga el trabajo, cuya y cuyo equivalen á de quien es, que es posesivo; pero como asimismo significa relacion, se le llama con propiedad relatiro, sin excluir la otra significacion. Ademas, aunque conviene en ésta con los pronombres posesivos, no así en las demas propiedades. Una de ellas es la concordancia, porque este pronombre la forma, no con el nombre á que hacei acion, sino con el de la persona ó cosa poseida, al paso que los posesivos mio, tuyo, etc., conciertan constantemente con el mismo nombre á que se refieren, como los adjetivos. Por ejemplo: El hombre cuyo favor pretendemos; La casa cuya herencia se litiga. En estas expresiones concierta el pronombre cuyo con favor y hace relacion al hombre; cuya concierta con herencia y se refiere á la casa. (pág. 174)

Mediando, como en los ejemplos anteriores, dos nombres, uno para aplicarle la posesion y otro con el cual debe concertar el relativo cuyo, no siempre es indiferente el emplear éste ó su equivalente de quien, de quienes. Lo es de ordinario con el verbo ser, pues lo mismo podemos decir: Aquel cuya fuere ó aquel de quien fuere la viña; pero los demas verbos piden forzosamente el primero. No son buenas locuciones: Los clientes de quienes defendemos los derechos; Mi hermano de quien la salud está quebrantada: es preciso decir cuyos derechos defendemos; cuya salud está quebantada. A veces cuyo, cuya se refieren, sin idea de posesion, á lo que se ha dicho ántes; v. gr.: Mañana es el cumpleaños de S. M. la Reina, CON CUYO MOTIVO se vestirá la Córte de gala; Ayer cobré mil reales, coN CUYA cantidad pagué mi inquilinato. (pág. 174)

Una de las imperfecciones de nuestra lengua, aunque compensada con elementos de que otras carecen, es la ambigüedad á que es ocasionado el pronombre posésivo suyo cuando por apócope se reduce á su en singular y sus en plural, lo mismo para el género masculino que para el femenino. Se evitará la ambigüedad procurando colocar el pronombre de modo que sólo pueda referirse á un nombre; v. gr.: Antonio fue en su coche á la hacienda de Rafael. Asi no se duda que el coche es de Antonio; pero diciendo: Antonio fué á la hacienda de Rafael en su coche, dudaria el que lo oyese si el carruaje pertenecia á Antonio ó á Rafael. Otro medio de evitar la anfibología en tales construcciones, es repetir el nombre á que deba aplicarse dicho pronombre, ó recordarle por medio de los personales él, ella, los demostrativos este, ese, aquel, ó los adjetivos numerales el primero, el segundo, etc., en el género que pida el nombre. Diciendo, por ejemplo: Cuando Simon se casó con Águeda tentla dos hijos de su primer matrimonio, no se expresa bien cuyos son estos hijos; pero añadiendo alguno de los vocablos expresados, se sabrá si la prole anterior es de Simon ó de Águeda, y desaparecerá lo ambiguo de la concordancia (1). (pág. 175)

Á veces ocurren dos pronombres, uno en primera y otro en tercera persona, rigiendo á un solo verbo en singular, por la razon de que ambos pronombres se refieren á un mismo individuo. En tal caso puede el verbo concertar con cualquiera de los dos. Así dijo Cervantes: (pág. 175)

To soy Merlin, aquel que en las historias Dicen que ture por mi padre al diablo; al paso que en una copla vulgar se dice: (pág. 175)

To soy aquel que nacid Sin que naciese su madre. (pág. 175)

(1) Tambien podría variarse la construccion, diciendo: Simon tenta dos hijos de su primer matrimonto cuando se casó con Águeda. (pág. 175)

Capítulo III. Del régimen

Ademas de la concordancia de las partes variables de la oracion, es necesario que las palabras se enlacen y combinen de tal manera, que tengan entre sí una justa dependencia; que unas rijan á otras bajo ciertas reglas, quebrantadas las cuales ó alguna de ellas, queda la oracion defectuosa. Esto se evita conociendo bien el régimen de las partes de la oracion. Veamos, pues, cuáles de éstas rigen á otras, cuáles son regidas, y de qué modo. (pág. 176)

Las partes de la oracion que rigen á otras son el nombrre, ó un pronombre que le represente, el adjetiro, el verbo, el participio, la preposición y la conjuncion. (pág. 176)

Exclúyense de tener régimen el artículo, el pronombre cuando no representa al nombre, y el participio cuando hace oficio de adjetivo, porque todos están necesariamente subordinados al nombre; el adverbio en general, porque ninguna de las partes de la oracion tiene de él inmediata dependencia; la interjeccion, porque más bien es una exclamación aislada que parte esencial de la oracion. (pág. 176)

Son excepciones de esta regla los adverbios ántes, cerca, despues, dentro, fuera, léjos, y otros que, por medio de la preposicion de, tienen régimen algunas veces; v. gr.: ántes de tiempo, cerca de Granada, despues de misa, etc.; y asimismo las interjecciones ah y ay, cuando decimos: ¡Ah de casa! ¡Ay de mi! (pág. 176)

Designadas ya las partes de la oracion que rigen á otras, veamos ahora de qué modo. (pág. 176)

EL NOMBRE RIGE á OTRO NOMBRE. (pág. 177)

La relacion directa entre dos substantivos se expresa siempre con el auxilio de una preposicion; como: Casa de Bermudez; Luis contra Juan; Callejon sin salida; Sol en Aries; Sierpe entre flores; Capa con embozos; Miel sobre hojuelas. (pág. 177)

EL NOMBRE RIGE AL ADJETIVO. (pág. 177)

De tres maneras se verifica este régimen: l.?, con la intervencion de un verbo intransitivo; v. gr.: La finca es productiva; El hombre nace desnudo; 2.a, mediando artículo; por ejemplo: Alfonso el Casto; Isabel la Católica; 3.", sin ningun otro vocablo intermedio; como: Alejandro Magno; Felipe Quinto; advirtiendo que en las dos últimas formas hay elípsis, esto es, se sobrentienden otras palabras. (pág. 177)

EL ADJETIVO RIGE AL NOMBRE Y AL VERBO. (pág. 177)

Régimen secundario es éste, pues aunque afecte el adjetivo á otras partes de la oracion, va siempre regido de un nombre. Afecta al nombre mediante una preposicion; como en estas locuciones: Dado á la lectura; Limitrofe con Francia; Oriundo de Sajonia; Propia para el caso; Expedito en el despacho. Afecta al verbo en infinitivo, tambien con el auxilio de una preposicion. Ejemplos: Ágil para correr; Harto de esperar; Tenaen pretender; Pronto á transigir; Contenta con bailar. Rigiendo nombre admite el adjetivo otras preposiciones; pero no con tanta frecuencia como las cinco nombradas. Ejemplos: El solo CONTRA cinco; Camino real HASTA Soria; Noble POR linaje; Libre SIN costas ó BAJo fianzas; Disculpable ENTRE parientes; vuelto HACIA Oriente, etc. Lo mismo acontece cuando rige verbo. Véase lo que más adelante se dice bajo el epígrafe La preposicion rige al verbo. (pág. 177)

Mucho facilitaría la inteligencia y la práctica de esta teoría un conjunto de reglas sobre cuáles sean los adjetivos que para regir nombres ó verbos necesitan ser guiados á ellos por la pre posicion á, y cuáles por cada una de las otras con, de, en, para, etc.; pero el uso es en tales construcciones irregular sobremanera. En general, á los que denotan cariño, adhesion y dependencia sigue la preposicion á, v. gr.: Adicto, afecto á tal ó cual persona; Sumiso, sujeto á tal otra. Los que significan ciertas cualidades físicas ó morales en que sobresalen ó se distinguen personas ó cosas, piden con frecuencia la preposición de: Alto de talle; Blando de condicion; Duro de pelar; Flaco de memoria; Flcil ó difícil de lograr. Los que principian con la preposicion castellana en, ó la latina in, suelen servirse de la primera para regir otro vocablo: Envuelto en papel; Ingerta EN membillo; Inserto en la circular. Tambien los que expresan ciencia, maestría: Diestro EN la esgrima; Docto EN jurisprudencia; Versado EN cánones; Perito EN agricultura. Á los que indican disposicion feliz para alguna cosa, ó al contrario, se adapta mejor que otras la preposición para, v. gr.: Apto e inepto PARA tal empleo; Útil ó inútil PARA la labranza; Hábil PARA reinar; Adecuado PARA escritorio. (pág. 177)

Á estas breves reglas hay que limitarse, porque entre las que se pudieran añadir, rara sería la que estuviese exenta de excepciones, y porque no se podría dilucidar con más amplitud esta materia sino en un libro consagrado exclusivamente á ella. Bastan para el objeto de éste los ejemplos ya dados y los que todavía se darán respecto de los diversos usos de las preposiciones, partículas que, con estar ellas mismas tan necesitadas de apoyo, que sin el nada significarian, son de importancia suma y casi siempre de absoluta necesidad en el mecanismo de los idiomas neolatinos. (pág. 178)

EL ADJETIVO RIGE AL PRONOMBRE. (pág. 178)

Entiéndese esto solamente de los pronombres personales y de los demostrativos, y siempre mediando preposición. Ejemplos: Inmediato A mi; Enemiga DE ello ó DE aquel; Afable coxtigo; Util PARA nosotros: Generoso CON ellos; Ridiculo EN ó ENTRE Posotros; Relativo esto, eso, aquello, etc. (pág. 178)

EL ADJETIVO RIGE Á ALGUNOS ADVERBIOS Y MODOS ADVERBIALES. Lo prueban estas cláusulas: Vacto por dentro; Loco á sabiendas; Oscuro de lejos; Feo de cerca; Bueno para hoy; Viuda desde ayer, etc. Los adverbios acabados en mente rechazan toda preposicion. Nos ceñimos á decir: Severo ó benigno justamente; Avaro ó pródigo sobradamente, etc. Bien es verdad que tales adverbios ni rigen ni son regidos, sino simples aditamentos de la oracion, que modifican su concepto en un sentido ó en otro, pero sin influencia en la sintáxis. (pág. 179)

Lo dicho en el párrafo anterior se refiere á los adjetivos que sólo tienen hoy este oficio, omitiendo de propósito los que en ocasiones obran tambien como participios, ya de presente, ya de pretérito. De ello se trata extensamente en otra seccion de este capitulo. (pág. 179)

EL NOMBRE RIGE AL VERBO. (pág. 179)

Todo nombre, ya represente persona ó cosa, como principio ó mevil de alguna accion, designio, accidente, etc., rige á un verbo que exprese esto mismo. Si decimos solamente Rodrigo, no hacemos más que pronunciar este nombre; pero añadiendo el verbo navega, denotamos una accion de Rodrigo. Por lo mismo, la palabra REGENTE es aquí Rodrigo y la REGIDA navega, concertando ambas en el número gramatical, única concordancia que admiten entre sí nombre y verbo. En este ejemplo está expreso el nombre; en los que siguen, escribes, nacemos, están suplidos tu en el primer caso, y nosotros en el segundo, pues queda ya advertido que lo que se dice del nombre, se dice tambien del pronombre que se pone ó se supone en su lugar. (pág. 179)

EL VERBO RIGE AL NOMBRE. (pág. 179)

Aunque necesariamente todo verbo ha de ser regido de un nombre cuando no lo es de otro verbo, como se verá más adelante, los activos, ó sea transitivos, tienen la facultad de regir un nombre ó pronombre personal que es término de su accion, con preposicion ó sin ella. Cuando el término es nombre que significa persona, se expresa con la preposicion á, como: Yo amo á Dios; Socorremos (suple nosotros) Á los menesterosos; César venció á Pompeyo. Cuando significa otra cosa, generalmente no se interpone preposicion alguna; v. gr.: Cervántes compuso la Galatea; Colon descubrió la América. (pág. 179)

Hay casos, sin embargo, en que se omite dicha preposicion áun refiriéndose á personas; como cuando decimos: busco criado; Ganar amigos; pero no se podrá excusar cuando es un nombre propio el regido. No será bien dicho, por ejemplo: Convidé Lúcas; Desconozco Mariano; en lugar de Convidé á Lucas; Desconozco á Mariano; Visito Cádiz, en vez de Á Cadis; Ver Roma, por ver á Roma. Con todo, si estos nombres de lugares tienen agregado artículo, puede y suele omitirse la preposicion, diciendo, por ejemplo: Dejo EL Ferrol; Prefiero LA Coruña. (pág. 180)

Por el contrario, hay locuciones en que, sin ser nombre propio el complemento de la oracion, si éste va con artículo, se le agrega dicha preposicion; v. gr.: El nombre rige AL verbo; La noche sigue AL día. (pág. 180)

Esta clase de verbos son los que, rigorosamente hablando, tienen verdadero regimen, porque su accion pasa á otra persona ó cosa, y por lo mismo se les llama transitivos, y son los únicos que pueden volverse por pasiva, como se verifica en todos los ejemplos precedentes; pues lo mismo que amo á Dios, puede decirse Dios es amado por mi, etc. Así, en el hecho de no admitir la cláusula esta inversion, es claro que el verbo no es transitivo, ó no está empleado como tal, y que, por consiguiente, carece de régimen directo. (pág. 180)

Cuando semejante régimen accesorio es el único con que se expresa un concepto en que interviene verbo activo, éste pasa á la condicion de neutro; como en los ejemplos que siguen: Leer mucho; Comer con apetito; Romper en llanto; Atropellar por todo. Pero indirecto, se puede decir que todos los verbos le tienen cuando se expresa alguna circunstancia que modifique su accion, lo cual suele hacerse por medio de gerundios, adverbios, modos adverbiales y nombres precedidos de cualquiera preposicion. Sirvan de ejemplo las locuciones siguientes: Juan duerme BONCANDO; Anoche heló TERRIBLEMENTE; Llueve Á CÁNTAROS; (pág. 180)

Estéban nació EN UN MONTE; Jacinto crece á PALMOS; Micaela enviudó POR FEBRERO; Laureano se glorta DE SUS PROEZAS; Ibanes vino Á CABALLO; Froilan marcha á ZARAGOZA; de cuyas oraciones ninguna puede reducirse á la voz pasiva. (pág. 181)

Aunque los verbos recíprocos ó reflexivos pueden en cierto modo llamarse transitivos, por cuanto es un pronombre el término de su accion, como dicho pronombre se refiere al mismo sujeto ó nominativo de la oracion, esta circunstancia los constituye en la clase de neutros, impidiéndoles ser vueltos por pasiva; y así, en lugar de Francisco SE ausenta, no podríamos decir: Se ES AUSENTADO por Francisco. (pág. 181)

EL VERBO RIGE Á OTRO VERBO. (pág. 181)

El verbo activo rige á otro verbo de dos maneras: ó llevándole al infinitivo ó al indicativo y subjuntivo. Un verbo rige á otro en infinitivo cuando la accion de éste se refiere precisamente á la persona ó cosa que es sujeto de la accion de aquél, y sin que haya necesidad de que una segunda oracion complete el pensamiento; v. gr.: Quiero mandar. Mandar es complemento directo del verbo quiero, y su significacion se refiere al agente yo (que se suple) del verbo regente. Garela aprende á bailar. Bailar es complemento directo, ó acusativo, del verbo aprende, que rige al otro con el auxilio de la preposicion á, siendo Garcta el sujeto ó nominativo. El tiempo puede cambiar. Cambiar está regido de puede, y la palabra tiempo es el agente ó nominativo de la oracion. (pág. 181)

Son de la propia condicion las siguientes construcciones: El opio hace dormir; Gil acaba de llegar; Beber hasta embriagarse; Trabajar para comer; Responde sin mentir, y otras muchas. La facultad de regir á otros verbos en el presente de infinitivo se extiende tambien á muchos que son neutros; pero así como entre un verbo activo y otro regido por él al infinitivo hay casos en que debe mediar una preposicion, y otros en que no; cuando el regente es neutro, la preposicion es indispensable; v. gr.: Salgo á pasearme; Vamos á cazar; Uno quedó PARA contarlo; Medra con adular; Cesó DE llover; Rabia POR cantar. Los verbos propiamente impersonales, como amanecer, nevar, etcétera, no rigen á otros al infinitivo ni de otra manera; pero sí algunos que toman el propio carácter, como parecer, v. gr.: Parece SER cierta la noticia. Ejemplos hay de construcciones semejantes con el verbo haber, limitándole á la tercera persona del presente de indicativo, hay. Una de las comedias de Rojas se intitula: No HAY SER padre siendo rey. Con más frecuencia rige dicho verbo haber á otro en infinitivo, mediando la conjuncion que, pues se dice, v. gr.: Hay, habia, hubo, habrá, haya, hubiera, habria ó hubiese QUE pagar, significando necesidad de pagar. Haber, deber y tener, considerados como auxiliares, se ligan tambien á los infinitivos de otros verbos en las formas que expresa la página 62. (pág. 181)

Tambien el verbo ser rige otros en infinitivo; por ejemplo: Es de creer; El lance no es para reir. (pág. 182)

No se infiera de lo que se lleva dicho que todos los verbos pueden regir á otros, llevándolos al infinitivo. Tal propiedad tienen siempre, ó las más veces, los que denotan obligacion, autoridad, poder, deseo, inclinacion, voluntad, propósito, movimiento, esperanca, duda, temor, y otros varios, como lo prueban los ejemplos de arriba, quiero mandar, salgo á pasearme, etc., y los que siguen: Debemos transigir; Me obligan á velar; Aspiro á ascender; Propende á dominar; Pensamos responder; Esperais progresar; Vacilaba en resolver; Temiste desagradar, etc., etc. Mayor es el número de verbos privados del expresado régimen; por ejemplo: afligir, atribuir, achacar, arrendar, barruntar, barrenar, conculcar, constituir, cubrir, chocar, chistar, distribuir, disolver, estribar, freir, gravar, hundir, insinuar, modificar, morder, nivelar, noticiar, observar, obstruir, pronunciar, permanecer, quemar, residir, rescindir, sugerir, suprimir, tramar, ungir, verter, verificar, yacer, surrar, y otros infinitos que enseñará el uso. (pág. 182)

Ahora bien, si observamos que los últimos y sus semejantes tienen significaciones concretas, y entre los primeros, los que rigen á otros son de indole iniciatira, digámoslo así, en los citados ejemplos, aunque algunos de ellos pueden tambien tener en otras construcciones más terminante significacion, podemos de esto deducir una regla general, ó que se acerque mucho á serlo, á saber: Los verbos que denotan actos, afectos, desig nios, etc., que por su vaguedad necesitan en ciertos casos ser explicados por otros verbos, son los únicos capaces del régimen en cuestion, y carecen de él los restantes. (pág. 182)

El verbo soler tiene la especial condicion de no emplearse nunca sin otro verbo regido por él, llevándole siempre y sin preposicion al presente de infinitivo; v. gr.: Suelo madrugar; Solias frecuentar mi casa. (pág. 183)

Los reflexivos, ó los que se usan como tales, tampoco pueden regir á otros verbos al infinitivo sino por medio de preposiciones; como: Atreverse Á pelear; Ingeniarse PARA vivir; obstinarse EN trasnochar. (pág. 183)

Bueno será repetir aquí lo que ya se dijo en la primera parte de este tratado, á saber: que todo verbo en presente de infinitivo, ya rigiendo, ya siendo regido, hace en la oracion el mismo oficio que el nombre, y tampoco parece ociosa la advertencia de que cuando un verbo se liga á otro por medio de las preposiciones hasta, para, por y sin, el régimen no es, en rigor, de acusativo, sino más bien de ablativo. (pág. 183)

Cuando el agente expreso ó suplido del primer verbo es otra persona ó cosa que el sujeto del segundo, ó bien, aunque sea uno mismo, hay necesidad de repetirle, ó de suplirle en segunda oracion, no pide ya el régimen de infinitivo, sino el de indicativo ó subjuntivo, por medio de una conjuncion, y principalmente de la copulativa que, v. gr.: Deseo qUE te instruyas; Dicen QUE juegas; Pretendo QUE me premien; Creyeron QUE habias ganado; No sé si aciertan; Luis aseguró QUE volveria. (pág. 183)

Bastan por ahora estas breves nociones para explicar en su forma ms sencilla el régimen de que acaba de hacerse mérito. Lo más comun es extenderse á cláusulas más complicadas, y por tanto, se remite al capítulo de las oraciones el explicar más por extenso materia tan importante. (pág. 183)

EL VERBO RIGE AL ADVERBIO. (pág. 183)

Todos los verbos, á excepcion de los auxiliares como tales, rigen adverbios, y éstos se refieren á los verbos del mismo modo y con la misma precision que el adjetivo se refiere al nombre; pues así como no puede haber adjetivo que no haga relacion á un substantivo nombrado ó supuesto, así no puede haber adverbio que no se refiera á un verbo tácito ó expreso. El sujeto de cada verbo denota el autor ó agente de la idea que expresa el verbo, y el adverbio explica alguna particularidad de su significado; esto es, el lugar, el tiempo, el modo, la cantidad, comparacion, afirmación, negacion ó duda; y áun muchas oraciones tienen por único complemento uno, dos y hasta tres adverbios; v. gr.: Es TEMPRANO; Estoy MUY BIEN ASÍ; Aqui vivo; AYER MAÑANA murió; Vive LÉJOS; No llegar JAMAS, etc. No es condicion precisa que en la frase haya de seguir siempre el adverbio al verbo que le rige; pero se ha de procurar que, ya le preceda, ya le siga, diste de él lo ménos posible: así se evitarán conceptos ambiguos. Por ejemplo, en la cláusula, Prometió ayer, ó ayer prometió pagarme, el adverbio ayer denota el dia de la promesa, y debe, por consiguiente, unirse al primer verbo, no al segundo. Por el contrario, en esta otra, Prometió pagarme AYER, el dia del pago es lo esencial, concreto, y por lo mismo, pagarme es el verbo modificado por el adverbio, y á su lado, no al del otro, se debe colocar. EL GERUNDIO RIGE AL NOMBRE. (pág. 183)

El régimen del gerundio es el mismo del verbo á que pertenece; como: Amando á Dios; Ejercitando la virtud; pero no forma oracion completa sin el auxilio de otro verbo, precediéndole ó siguiéndole; como: Jugando ME DIVERTI; DESCANSARÉ durmiendo. En algunos casos su significacion es semejante á la del participio activo, pero no su régimen; pues el del gerundio, como se ha dicho, nunca es otro que el del verbo de que procede. Decimos, por ejemplo, SUPLIENDO Á su jefe, y SUPLENTE DE su jefe. (pág. 184)

Hay oraciones en que el gerundio tiene un sentido que se puede llamar absoluto, porque se emplea como un incidente de la cláusula; v. gr.: ÁRANDO un labrador, encontró un tejuelo de oro; donde se ve que la voz arando, sin auxilio de otra alguna, denota una circunstancia accesoria, que podría tambien expresarse diciendo: Un labrador, que ARABA, etc. Si el gerundio expresa una idea anterior á la contenida en la oracion principal, suele ir precedido de la preposicion en, v. gr.: EN COMIENDO saldrémos á paseo. (pág. 184)

EL PARTICIPIO, POR LO QUE TIENE DE VERBO, RIGE AL NOMBRE. (pág. 185)

El participio activo se ha de considerar, ó como adjetivo, ó como verbo: como adjetivo no tiene régimen; porque refiriéndose en todo al nombre, á éste, y no al adjetivo, pertenece el regimen; considerado como parte del verbo, guarda unas veces el régimen de éste y otras no. En los ejemplos: Obediente á las leyes; Participante DE la desgracia de su amigo; Tocante, correspondiente á esta cosa ó la otra; Tratante EN lanas; Condescendiente CON todos, y en otros que podrían agregarse, el régimen del participio y el del verbo á que pertenece son uno mismo; pero en infinidad de otros casos son diferentes; v. gr.: Amante DE las letras; Representante DE Bélgica; Fabricante DE paños; Complaciente CON sus subalternos; Cursante EN medicina, etc. En lo antiguo hubo más participios activos que ahora con el mismo régimen que sus verbos. Así en la Crónica general se dice: La segunda batalla que hizo Asdrúbal fué PASANTE LOS MONTES PIRINEOS; y en otro lugar: Miéntras que vivió fué TEMIENTE Á DIOS. Hoy son muy pocos los participios activos que conservan este régimen. Como tales se pueden reputar, ademas de los ya nombrados aquí y en la primera parte de este tratado, conveniente, conducente, concerniente, equivalente, y otros que ensenar el uso: es de sentir que su número no sea mayor. Obstante es de poco uso cuando no le precede el adverbio no, como: ÑO OBSTANTE eso; NO OBSTANTE lo mandado. Los participios dante, habiente, haciente, teniente y moviente, sólo tienen ya uso en composicion con otra voz; como: poderdante, poderhabiente, fehaciente, lugarteniente, terrateniente, semoviente. Algunos siguen el mismo régimen que sus verbos en unas expresiones, y en otras no; como habitante, que tiene el régimen de su verbo cuando se usa para expresar dónde se habita, pero no para denotar qué es lo que se habita; y así no se puede decir HABITANTE la casa, pero sí HABITANTE EN la casa. Lo mismo se observa en otros que, por no llevar siempre el régimen de sus verbos, no pueden en rigor tenerse por participios, aunque, atendido su orígen, se les conserva este nombre. Todos ellos, inclusos los que tienen régimen como sus verbos, se consideran y se usan más bien en calidad de adjetivos, como ya se ha dicho; y á veces se emplean como simples nombres que admiten adjetivos ántes ó despues; como: ciego AMANTE, ESCRIBIENTE fiel. (pág. 185)

Respecto del participio pasivo, conviene advertir que tiene hasta cuatro oficios diferentes en la oracion. (pág. 186)

El primero y principal oficio del participio pasivo es juntarse con el verbo auxiliar haber, como en otro lugar se dijo, para formar los tiempos compuestos, en esta forma: He sido, has estado, habrás determinado, hubiese venido. En este caso no tiene plural ni terminacion femenina; y así se dice: HE COPIADO tu cuadro, y HE COPIADO tus vereos; HAN SALUDADO á tu padre, y HAN SALUDADO á tus hermanas. (pág. 186)

En construcciones semejantes tenía antiguamente este participio desinencia femenina, como se ve en los ejemplos que siguen: Aguellas leyes que habemos FECHAS (1); Cuando todas estas cosas oviere CATADAS (2). (pág. 186)

La misma propiedad de indeclinable tiene cuando se junta con el verbo tener como auxiliar; v. gr.: Tengo ESCRITO á fulano ó fulana: Tengo HABLADO á los jueces; Sus padres tentan CONSENTIDO que Alfonso vendría. Pero si el verbo tener se usa como activo, pierde el participio con que se junta la propiedad de tal, y pasa á ser adjetivo, concertado en género y número con el substantivo que es complemento directo del verbo; como: Tengo ESCRITO un papel, ESCRITA una carta; Los padres tentan consentida la venida de Alfonso. (pág. 186)

El segundo oficio del participio pasivo es juntarse con el verbo auxiliar ser para suplir la voz pasiva de los verbos. Entónces admite número plural y terminacion femenina como adjetivo; y así se dice: El dinero ES BUSCADO; Las riquezas SON APETECIDAS; El mérito ES ABORRECIDO por la envidia. (1) Fuero Juzgo, lib. HI, tit. 1, ley 1s (2) Part. 1.a, tit. IV, ley 29. (pág. 186)

El tercer oficio de dicho participio es juntarse con nombres y concertar con ellos en número y género como adjetivo; y así se dice: Hombre perdido, obra acabada, caudales heredados, alabanzas merecidas. (pág. 187)

El cuarto oficio es usarse como absoluto. En este concepto se dice: TOMADO el gusto al estudio, no hay cosa que más deleite; SOSEGADOS los alborotos, se restableció la abundancia; APRENDIDA la Gramática, abre camino para muchos conocimientos. Pero se ha de advertir que estos participios absolutos forman otras tantas locuciones elípticas (de que se hablará en la sintáxis figurada), y son como el ablativo de la oracion en que se hallan. ACABADA la cena, se retiró JUAN á su casa. Aquí se ve que el agente de la oracion es Juan, y no la cena. Por lo regular estos participios en sentido absoluto preceden al nombre que los rige; pero más de una vez se suelen posponer; como en esta locucion proverbial: Comida hecha, companta deshecha. (pág. 187)

Dijose tambien en el capítulo del participio que muchos de los pasivos se suelen usar en significacion activa. La misma contextura de la frase deja ver en cuál de estos dos conceptos se emplean. Por ejemplo, decimos: HOMBRE ENTENDIDO; VALOR ENTENDIDO. Fácil es conocer que el primer ejemplo alude á la inteligencia de un hombre en tal ó cual materia, y equivale á decir hombre INTELIGENTE, y el segundo á una cantidad de antemano conocida ó sabida. Si decimos: ¡ Que cansado es el vecino!, usamos del participio en significacion activa; esto es, denotando ser un hombre que cansa á los demas; pero si decimos: Está cansado de trabajar, le usamos en significación pasiva, porque el sujeto de quien se habla es el que recibe ó padece el cansancio. La misma propiedad que tienen los participios activos de pasar á ser adjetivos verbales y de usarse algunas veces como nombres, se extiende á los pasivos. Por ejemplo: Sembrado y tejido son adjetivos cuando se dice: Terreno sembrado, paño tejido; y se usan como substantivos diciendo: Hay buenos sembrados, se venden malos tejidos. (pág. 187)

Con igual desinencia hay otros vocablos que como substantivos se apartan, más que los anteriores, de la significacion que tienen como adjetivos; v. gr.: Criado, estado, sentido. (pág. 187)

El participio de que vamos tratando no rige por sí solo á otras partes de la oracion; pues ya cuando sirve para formar la voz pasiva por medio del auxiliar ser, como Enrique es suplantado por Gaspar, en vez de Gaspar suplanta á Enrique; ya en los demas casos en que se emplea, no viene á ser en rigor otra cosa que un verdadero adjetivo. Cuando entra á componer varios tiempos del propio verbo de que procede, tampoco es en realidad regente de ningun otro vocablo, pues haciendo este servicio, condicion de verbo, y no otra, es la suya. HE PERDONADO á mi enemigo; HABRÁ EXIGIDO garantlas, etc., son para el efecto del régimen, construcciones idénticas á perdonaré, exigiria, etc. LA PREPOSICION RIGE AL NOMBRE ó AL PRONOMBRE QUE LE REPRESENTA. (pág. 188)

Áun más secundario que el del adjetivo es el régimen activo de la preposicion, si así se le puede llamar, pues ya hemos visto que viene á la oracion regida de nombre, de adjetivo, de verbo, de participio, de adverbio y hasta de interjeccion alguna vez. Cómo, por via de referencia, rige nombre, en las anteriores secciones de este capitulo se ha dicho ya; que rigiendo al nombre, rige tambien con frecuencia al pronombre, claramente se deduce de ser dicho pronombre las más veces una sustitucion del nombre; y téngase entendido que si bien, al parecer, rigen ciertas preposiciones algun pronombre demostrativo y tal cual adjetivo, estos adjetivos y estos pronombres, ó se usan en concepto de neutros, y en tal caso toman, como tambien se ha dicho ya, carácter de nombres masculinos, así para el efecto del régimen como para el de la concordancia; ó se suple en ellos, ya un nombre, ya una oracion entera. Ejemplos: No lo digo por eso (esa cosa, lo que presumes, etc.); Prefiero á éste ó aquél (suple hombre, soldado, sujeto, etc.); No me he acordado de el PARA bueno ni PARA malo; esto es, para COsA buena ni mala; Le tengo POR valiente; es decir, por HOMBRE valiente. LA PREPOSICION RIGE AL VERBO. (pág. 188)

Con muy contadas excepciones, de que luégo se hablará, el verbo regido por preposicion va siempre al infinitivo, el cual toma en este caso el carácter de nombre; v. gr.: El conde es aficionado á VIAJAR; y es de advertir que aquí se habla sólo de la preposición por sí misma; pues para regir al verbo en otros tiempos, necesita el auxilio de una de las conjunciones que ó si, v. gr.: Se reduce Á SI es bueno ó malo; Me contento CON QUE me des la mitad; Se trata DE QUE lo hagas pronto; La duda está EN SI vendrá hoy ó mañana; Quiere saber HASTA SI como bien ó mal; ENTRE SI son flores ó no son flores; Estemos prevenidos POR si el huésped llega esta noche; Disputaron SOBRE SI el paño era frances ó catalan. Las preposiciones ahora omitidas no se unen con ninguna conjuncion. (pág. 188)

Ya en el capítulo de las preposiciones, al tratar del oficio de cada una de ellas, se anticiparon algunas especies acerca del régimen, por la íntima conexion de estos dos conceptos. Así, tratándose ahora expresamente del último, no se puede excusar el repetir algo de lo que se dijo entónces. (pág. 189)

Esta preposicion afecta al verbo regido siempre que éste es objeto de la accion del regente, por ejemplo: Voy á pasear; Te niegas á escribir; Apostó á correr, etc., etc. (pág. 189)

Tambien cuando entre los dos verbos se expresa diferencia de pensamientos ó acciones; como: Va mucho de estimar á amar, de prometer á cumplir. (pág. 189)

Últimamente, cuando se usa en lugar de la conjuncion condicional si, v. gr.: Á saber yo eso; A decir verdad, cuyas locuciones equivalen á estas: SI yo supiera ó hubiera sabido eso; Si se ha de decir la verdad. (pág. 189)

CON. (pág. 189)

El régimen de esta preposicion se verifica cuando el verbo se emplea como el medio ó instrumento para conseguir alguna cosa, como: Con estudiar se adquiere la ciencia; Con vivir santamente se gana el cielo, infinitivos substantivados, que equivalen á decir: Con el estudio, con la santa vida. (pág. 189)

DE Se usa de esta preposicion cuando denota la ocasion ó coyuntura en que se puede ó debe hacer alguna cosa, como: Ta es hora DE acostarse; ó cuando se emplea como equivalente á para, v. gr.: Fácil DE lograr; Papel DE escribir; Navaja DE afeitar. Cuando se pospone á los verbos haber, deber ó tener para indicar el propósito ó la necesidad de hacer alguna cosa, ó la presuncion de algun hecho, etc.; v. gr.: Hube DE contribuir; Tengo ó he DE habllar; Debe DE estar nevando en la sierra. Tambien se pospone al verbo ser cuando rige á otro en locuciones como éstas: Es DE advertir; Serta DE desear. (pág. 190)

Cuando á un verbo regente siguen dos regidos, se antepone al primero esta preposicion en cláusulas semejantes á la que sigue: Hay mucha diferencia DE hablar á obvar. (pág. 190)

Rige esta preposicion á los verbos en tantos y tan varios casos, que no es posible comprenderlos en una regla general, como se prueba con los ejemplos que siguen: No hay dificultad EN hacer eso; Estoy EN evacuar el encargo; Se ha obstinado EN no dejar el juego; Dió EN escribir comedias; Pasa la vida EN cazar, etc. (pág. 190)

ENTHE. (pág. 190)

Es aplicable á entre el último párrafo sobre el uso de la preposicion de, pues lo mismo es decir: Hay mucha diferencia DE ofrecer á dar, que ENTRE ofrecer y dar. Tambien se emplea en conceptos dubitativos; v. gr.: Vacile ENTRE aceptar ó desechar la proposicion. (pág. 190)

HASTA. (pág. 190)

Va asimismo esta preposición con los infinitivos; por ejemplo: Bebió HASTA saciarse; Trabaja HASTA no poder más. (pág. 190)

PARA. (pág. 191)

El principal objeto de esta preposicion, cuando se halla entre dos verbos, es determinar con el segundo el objeto del primero; como: Trabaja ahora PARA descansar luégo. Es régimen suyo, ademas, denotar la proximidad de una accion futura; v. gr.: Estoy PARA partir; Poco me faltó PARA enviarle noramala. POR. (pág. 191)

En significacion de fin ó motivo, rige al verbo lo mismo que para, v. gr.: Leo POR no estar ocioso; Aprende el griego POR dar gusto á su padre. (pág. 191)

En otros casos se emplea como equivalente de sin, por ejemplo: La cama está POR hacer; La viña está POR vendimiar. SIN. (pág. 191)

Rige al verbo en concepto de carencia ó privacion, por ejemplo: Estudia SIN descansar; Salt de casa SIN desayunarme. SORRE y TRAS. (pág. 191)

Rigen al verbo estas preposiciones cuando significan á más ó ademas de, v. gr.: SOBRE valiente (esto es, SOBRE ser valiente) es tambien muy entendido; TRAS de ser culpado, reprende á los que no lo son. (pág. 191)

Las excepciones arriba insinuadas son éstas. La preposicion en rige al gerundio cuando se usa en una significacion que equivale á despues de, v. gr.: EN comiendo, tomaremos café. La preposicion segun nunca rigé al infinitivo, sino al indicativo ó al subjuntivo; por ejemplo: SEGUN dice la Gaceta, ya están firmadas las paces; SEGUN lo hagan ó hicieren conmigo, ast lo haré yo con ellos. (pág. 191)

LA PREPOSICION RIGE AL ADVERBIO. (pág. 191)

Los adverbios de lugar pueden ir regidos de las preposiciones de, desde, hácia, hasta, para, por, v. gr.: DE AQUÍ ó DESDE (pág. 191)

Aqui pasarémos á Murcia; Esa puerta se abre HÁCIA ADENTRO; HASTA AQUÍ llegó la riada; DE ACÁ PARA ALLÁ; POR LÉJOS, POR CERCA que sea, y asi de los demas. (pág. 192)

Los de tiempo pueden regirse todos, ménos ya, de las preposiciones por y para, v. gr.: POR PRESTO, POR TEMPRANO que fut, no logré verle; PARA HOY está señalado el pleito; Dejarlo PARA MAÑANA, PARA LUÉGO, PARA DESPUES. Hoy, ayer, mañana, se rigen tambien de con, de, desde, entre y hasta, v. gr.: CON HOY ó CON MAÑANA son ocho dias; DE HOY en un mes; DESDE AYER espero la noticia; ENTRE MAÑANA y pasado mañana lo acabaré; HASTA AYER no lo supe. (pág. 192)

Los de modo se rigen de la preposicion por, á excepcion de ast, v. gr.: POR RECIO que le llamé, no me respondió; POR BIEN que nos vaya, no nos faltarán trabajos; POR MAL que le suceda, salvará la vida. Á estos dos últimos adverbios rige tambien la preposicion entre, v. gr.: ENTRE BIEN y MAL dicho. Quedo, recio, firme y pronto suelen ademas ser regidos de la preposicion de, como: Dar DE QUEDO, DE RECIO, DE FIRME; Sintió DE PRONTO un fuerte dolor; aunque estas locuciones y otras parecidas á ellas pueden considerarse tambien como modos adverbiales. Los de cantidad pueden regirse de las preposiciones para y por, v. gr.: Se tiene POR MUY sabio; POR MUCHO que madrugue; POR Poco que se retarde; Es PARA MUCHO; Hombre PARA POCO. Estos dos se rigen tambien de á, de, en y con, v. gr.: Á POCO que ande, se cansa; EN POco estuvo; DE POCO se queja; Excede á todos EN MUCHO; CON Poco est contento. Nada es regido de las preposiciones que muestran estos ejemplos: Á NADA me obligo; No se alegra CON NADA; DE NADA de eso se trató: EN NADA están acordes; PARA NADA le necesitamos; POR NADA se altera; SIN NADA se quedó́ por pagar sus deudas; ¦ Sobré qué disputaban ustedes tanto? —SOBRE NADA. (pág. 192)

A los de comparacion rigen á, para, por: Iba á Más andar; Fulano sirve PARA TANTO como otro cualquiera; El lance no es PARA MÉNOS; POR MAS que uno se fatigue, no medra. Más y ménos se rigen tambien de con, de, en, entre, sin, sobre, v. gr.: CON MAs diligencia hubiera logrado su oljeto; CON MÉNOS tenta bastante; Eso estaba DE MÁS; DE MÉNOS nos hizo Dios; EN MAS de un mes no podrá salir de casa; Eso se hace EN MÉNOS de seis minu tos; Le escogi ENTRE MÁS de ciento; ENTRE MÉNOS individuos serta mayor la utilidad de cada uno; SIN MAS ni MÉNOS; SOBRE MAs tonto, ó SOBRE MÉNOS discreto, es más presumido. Mejor y peor estan ordinariamente sin preposicion, excepto en las locuciones: Va DE MAL Á PEOR ó EN PEOR; DE BIEN Á MEJOR. (pág. 192)

Ántes, adverbio de órden, se rige por las preposiciones de, desde, para; DE ANTES lo sabía; DESDE ÁNTES lo pensé; PARA ÁNTES de comer. (pág. 193)

Luégo es regido por desde, hasta y para. DESDE LUEGO emprendí la obra; Se despidió HASTA LUÉGO; Dejémoslo PARA LUÉGO. Las dos últimas rigen tambien á despues: HASTA DESPUES no lo hará; quede eso PARA DESPUES. (pág. 193)

St, de afirmacion, se rige de por, y lo mismo el de negacion no: POR SI ó POR NO. (pág. 193)

Quedan indicados los casos más frecuentes de adverbios regidos por preposiciones; pero siendo tan varios y en tanto número, no es fácil asignar á cada uno de los omitidos la preposicion que más se le adapta; la práctica lo enseñará. (pág. 193)

Por último, hay conceptos cuya expresion requiere la coneurrencia de dos preposiciones, como lo prueban estos ejemplos: Tomar un libro DE SOBRE la mesa; Correr POR ENTRE abrojos; Vender un caballo POR SIN tacha; Obrar DE POR st; Huir DE CON su padre; Dar POR DE Eugenio lo que era de Isidoro, y otros que se apuntaron en el capítulo de la preposicion. LAS CONJUNCIONES EN GENERAL, LO MISMO QUE LAS PREPOSICIONES, RIGEN NOMBRE PRONOMBRE QUE LE REPRESENTA, VERBO Y ADVERBIO. (pág. 193)

Poca dificultad ofrece el régimen de las copulativas y disyuntivas, que así unen nombres como verbos y adverbios, excepto que, aplicable únicamente á los verbos. Para los ménos instruidos no serán, sin embargo, ociosas las siguientes advertencias. A un nombre en singular puede seguir otro en plural, regido de una de las conjunciones y, ni, ó, como: GONZALO y SUs hijos; Ni JUAN ni TRES JUANES; ELVIRA SUS CBIADAS; ESE ó AQUÉL; y á un verbo se puede unir otro diferente ó el mismo en distinto tiempo; v. gr.: LO HE DICHO y lo SOSTENGO; La AMO y LA (pág. 193)

AMARE miéntras viva; ó lo HAGO hoy ó no lo HARI nunca. Con las conjunciones ora, ya y bien sucede otro tanto respecto de los nombres, pues puede decirse: Ora el OFICIAL, ora los SOLDADOS; Ya el LÁTIGO, ya las ESPUELAS; Bien ÉL, bien sus HERMANOS; pero cuando unen dos verbos, necesariamente han de estar ambos en el mismo tiempo: Ora te QUEDES, ora te VAYAS; Ya RIAS, ya LLORES; bien le HABLE ó bien le ESCRIBA; y lo mismo cuando se repite el de la primera cláusula con el adverbio no, v. gr.: Ora SALGAS, ora no SALGAS, etc. El enlace de las palabras por medio de conjunciones pide que aquéllas sean homogéneas, y no de distinta naturaleza; esto es, que la relacion sea de nombre á nombre, de verbo á verbo, de adverbio á adverbio, etc., y no de nombre á verbo, de verbo á adverbio, ni de adverbio de modo á adverbio de lugar, etc. Así, no debe decirse: PETRA y BUENA, TÚ y LLORAR, ESCRIBIR y YO, LA CARTA y ALLÍ, DESPACIO y MAÑANA. Ni se opone á esta regla que alguna vez ocurran cláusulas semejantes en la apariencia, pues para ser racionales se supone repetido el verbo, supliéndole la entonacion cuando se habla, ó la puntuacion cuando se escribe; por ejemplo: Llegó PETRA, y BUENA; esto es, y LLEG BUENA; ¿ESCRIBIR, y yo! es decir, ¿y ESCRIBIR YO! De la conjuncion que ha sido preciso hablar ántes de ahora, y con más detencion que de otras, por ser de un uso tan frecuente. Acerca de sus propiedades y sintáxis, nada hay, pues, que añadir á lo que dijimos en capítulos anteriores y en este mismo, pues hemos visto que sólo se une los verbos, sirviendo de auxiliar á unos para regir á otros, ya en indicativo, ya en subjuntivo; ya á un tiempo, ya á otro, segun la significacion de los regentes. (pág. 194)

De igual condicion son todas las demas conjunciones, esto es, las adversativas, condicionales, causales, continuativas, etc., en cuanto á regir solamente verbos expresos ó de propósito omitidos, y todas ellas se diferencian tambien de las copulativas (ménos que) y de las disyuntivas en enlazar únicamente oraciones, y no simples vocablos. (pág. 194)

Explicar cuándo exigen un tiempo de los verbos, y cuándo otro, cada una de las conjunciones cuya larga serie hemos expuesto en el capitulo correspondiente, sería un trabajo excesi vamente prolijo, que fatigaría en vano la memoria, pues para ello sería forzoso atender, no sólo al diferente carácter de las conjunciones segun sus diversas clases, sino á la significacion, tambien muy vária, que en ellas se observa, consideradas individualmente. Por otra parte, el verbo que rige indica ya de ordinario á qué tiempo debe llevarse el regido con el auxilio de la conjuncion; y si puede llevarle á dos ó más, el contexto del discurso y la intencion de la persona que habla ó escribe, á no ser muy ruda, le guian naturalmente al acierto. Excusamos, por tanto, nuevos preceptos y ejemplos sobre los ya dados en el capítulo xIV de la primera parte: la voz del maestro, la práctica de hablar y la lectura han de enseñar en este punto más que las reglas. (pág. 194)

Capítulo IV. De la construccion

La construccion de las partes de la oracion es otra especie de vínculo que las une, no con tanta precision como el régimen, sino con alguna mayor libertad, ya añadiendo unas, ya introduciendo otras entre las que van enlazadas por el régimen, para explicar mejor los pensamientos, y evitar la uniformidad que resultaría si se guardáran constantemente en el uso las reglas del régimen y concordancia de las palabras. (pág. 196)

Constructira es la concordancia, constructivo el régimen; pero sin esta otra parte, á la cual se da por antonomasia el nombre de construccion (que es etimológicamente sinónimo de sintáxis), si pueden formarse oraciones seneillas, no las complexas; ménos aún dos ligadas entre sí, ó una más larga serie de ellas. Enseña, pues, este capitulo á combinar y completar los elementos explicados en los anteriores, concurriendo la doctrina de todos ellos á dar variedad y soltura á la frase, sin lo cual carecería de nervio y de atractivo el lenguaje. (pág. 196)

Los principios de la construccion se han de buscar en estas dos fuentes, los autores clásicos y el uso de las personas cultas. Por consiguiente, no pueden ser tan constantes como los expuestos hasta aquí, por la diversidad de estilo de los autores y el gusto peculiar de cada uno. Propondrémos, no obstante, aquellos en que suelen convenir todos, y que con mayor seguridad pueden servir de norma para la inteligencia y uso de nuestra lengua. (pág. 196)

CONSTRUCCION DEL NOMBRE, PRONOMBRE Y OTRAS PARTES DE LA ORACION ÁNTES DEL VERBO. (pág. 197)

Aunque los nombres que inician alguna accion piden despues de sí un verbo, no es preciso que éste siga inmediatamente al nombre, pues sin faltar al órden de la sintáxis regular, pueden interponerse otras palabras. (pág. 197)

Todos los nombres, de cualquier especie que sean, admiten ántes del verbo otros nombres regidos de una preposicion; v. gr.: Un niño SIN PADRE pide limosna; Las obras DE CICERON manifiestan su gran talento; Sus oraciones CONTRA CATILINA son obras maestras; y asimismo adjetivos ó participios que conciertan con ellos; v. gr.: El hombre BUENO ama la virtud; Los niños MIMApos no se aficionan al estudio. Estos adjetivos ó participios admiten tambien otros nombres con su régimen ántes del verbo; como: Un libro lleno DE CITAS y NOTAS cansa al lector; Un jóven criado ENTRE GENTE RÚSTICA no pierde fácilmente sus hábitos groseros; Los pueblos distantes DEL MAR comercian poco; Las aldeas cercanas á LA CóRTE venden bien sus frutos; Los hombres propensos á LA AMBICION no sosiegan nunca. Otros llevan despues de si el infinitivo de un verbo regido de la preposicion que le pertenece ántes del verbo de la oracion; v. gr.: La fruta buena DE COMER y fucil DE DIGERIR no hace daño; Un caballo malo PARA CORRER puede ser bueno para tirar de un carro. (pág. 197)

Admiten asimismo pronombres relativos con su verbo y el régimen de éste, que forman una oracion intermedia; por ejemplo: El sujeto DE QUIEN FORMAS queja, te favorece; La mujer QUE CUIDA DE SU CASA Y FAMILIA es muy estimada de todos. Y todavía puede añadirse á la oracion de relativo un adverbio ó un nombre regido de preposicion; v. gr.: Ese QUE TE ADULA HOY, te venderá manana; El huésped, QUE VENDRÁ LUÉGO, nos servirá de testigo; La victoria QUE NOS ANUNCIARON POR TELÉGRAFO salió cierta; La persona Á QUIEN RECOMENDÓ V. CON EFICACIA está servida; La goleta QUE ZARPO DE TARRAGONA varó én los Alfaques. (pág. 197)

Admiten tambien conjunciones con que se enlazan dos ó más nombres ántes del verbo, y áun várias oraciones; como: (pág. 197)

JUAN Y FRANCISCO vinieron; ó JUAN Y FRANCISCOY TODOS LOS QUE SUELEN ACOMPAÑARLOS llegaron juntos á casa. Admiten igualmente interjecciones, y áun oraciones enteras, que podriamos llamar intercalares ó de paréntesis; v. gr.: Mi hijo ¡AH! ya habru perecido; Mi padre ¡OH QUÉ DICHA! está para llegar al puerto; Su hermana, SI ÁUN MERECE ESE NOMBRE, le ha delatado; El último plazo, TENLO PRESENTE, se cumple mañana. CONSTRUCCION DEL VERBO CON LAS DEMAS PARTES DE LA ORACION. (pág. 198)

El verbo ser se construye entre dos nombres ó entre un nombre y un adjetivo; por ejemplo: Pedro Es pintor; Juan FUÉ militar; La funcion SERÁ larga. Cuando este verbo compone los tiempos de la voz pasiva, el sujeto forma concordancia con el participio pasivo del verbo que se le juntaj v. gr.: ÁNTONIO era TEMIDO; GABRIELA había sido ENGAÑADA; LOS ENEMIGOS serían DERROTADOS. (pág. 198)

Seguido de la preposicion de se emplea con mucha frecuencia el verbo ser para expresar la naturaleza, procedencia, calidad, etc., de las cosas; v. gr.: Juan ES DE Madrid; El paño ES DE Álcoy y DE primera clase; y en otras locuciones; como: SOY DE usted; ES DE dictámen ó parecer que, etc. Decimos tambien SOY CONTENTO por estoy ó quedo contento, y SOY CON USTED, que quiere decir: espere usted un poco; hablarémos pronto, al instante. (pág. 198)

El verbo estar forma construcciones semejantes, pero no del mismo modo. Estar no puede tener por término un sustantivo, pues no puede decirse: Estoy pintor ó arquitecto; pero sí un adjetivo ó participio; como: Estoy débil; Estaba dormida; Estás convaleciente. (pág. 198)

La diferente significacion de los verbos ser y estar no consiente que se confundan el uno con el otro, como suelen hacerlo los extranjeros poco instruidos en nuestro idioma. El primero se emplea para expresar que una persona ó cosa tienen tal ó cual condicion, esta ó la otra cualidad; el segundo sirve para explicar la situacion que ocupan ó el estado en que se hallan. Así decir que el laurel Es verde es manifestar el color propio y permanente de este árbol, y cuando decimos que los trigos ESTÁN verdes, aludimos al color que toman desde que nacen hasta que llegan á la conveniente sazon para segarlos. Diego Es empleado significa que ésta es su profesion, y Diego ESTÁ empleado indica que la ejerce; diciendo: Marta ES mi vecina, denoto una relacion entre ella y yo, una cualidad que nos es recíproca; pero si digo: Su casa y la mia ESTÁN vecinas, me refiero únicamente á la situncion material de ambos edificios. (pág. 198)

Muchas veces lo accidental llega á ser constante. Por ejemplo, el infeliz que por lesion enfermedad perdió la vista, y de él se decia est ciego miéntras no se desesperaba de que la recobrase; perdida ya la esperanza de su curacion, ciego es, y as se le designa, aunque tambien se puede decir que ciego está. Los verbos transitivos admiten, despues del complemento directo de la accion, otro nombre de la persona ó cosa á que se dirige lo que el verbo significa; v. gr.: El vencido did REHENES AL VENCEDOR; Remito esos libros PARA MI HERMANO. Tambien se suelen seguir al complemento directo del verbo otros nombres con diversas preposiciones, que significan circunstancias ó modificaciones que pueden recibir la accion: Grecia aumenta su territorio CON LAS ISLAS JÓNICAS, CEDIDAS POR LA GBAN BRETANA. Los verbos neutros ó intransitivos no tienen régimen directo, fuera de los casos en que rigen al infinitivo de otro verbo; por consiguiente, la construccion que forman con diferentes palabras tendrá su régimen de ellas mismas; v. gr.: El hombre nace CUBIERTO DE INFELICIDAD Y MISEBIA. El verbo no hace otra cosa en esta oracion que expresar el nacimiento del hombre; cubierto concierta con el sujeto de la oracion; el sustantivo infelicidad está regido de la preposicion de; miseria lo mismo, porque se enlaza con el otro sustantivo por medio de la conjuncion y. (pág. 199)

Los reflexivos ó recíprocos, despues de su complemento directo, que es el pronombre personal, se construyen con otras palabras, regidas de diversas preposiciones; v. g.: Me arrepiento DE MIS CULPAS; Te desvives POR COMPLACERME; Se esmera EN LA LABOR. (pág. 199)

Con todos los nombres puestos despues del verbo, lo mismo que cuando le preceden, pueden concordar adjetivos y participios, y á estos pueden seguir otros nombres regidos de preposiciones; como: La buena conciencia consuela al enfermo PROXDIO LA MUERTE; He recibido la cuenta REMITIDA POR USTED; Esa Real órden ha de estar en alguna de las gacetas CORRESPONDIENTES AL MES DE OCTUBRE. (pág. 199)

CONSTRUCCION DE UNOS VERBOS CON OTROS Y CON LOS PARTICIPIOS. (pág. 200)

Ya queda explicado en el régimen del verbo y de la preposicion qué verbos rigen por sí á otros sin preposicion, y qué preposiciones rigen á los verbos, y de qué modo: resta añadir ahora que el régimen del verbo no pasa del nombre ó pronombre que es su complemento directo, ó del verbo regido respecto del regente; y las demas palabras que se añadan á éstos tendrán su régimen separado. (pág. 200)

En construcciones como esta: Vengo á que me pagues, son dos las oraciones, sirviendo la segunda de complemento á la primera. Á veces se juntan tres verbos en una construccion; v. gr.: Quiso hacer correr AL CABALLO; Pudo hacer venir EL COCHE; en las cuales los vocablos caballo y coche no van regidos de correr y venir, sino de hacer. (pág. 200)

Finalmente, de lo que hemos explicado en más de un lugar acerca de la índole y condiciones de los participios, resulta que nunca pueden ser sujeto de una oracion; complemento, si; ya solos en construcciones semejantes á éstas: Rita es obediente; Mateo quedó cesante; Bruno fué postergado; ya con la agregacion de otras palabras; v. gr.: Rita es obediente á sus amos; Mateo quedó cesante por reforma; Bruno fué postergado en la última promocion; Antonio venía muerto de frio; Juana estaba corrida de vergúenza. (pág. 200)

CONSTRUCCION DEL VERBO CON EL PRONOMBRE. (pág. 200)

Siendo el objeto de los pronombres personales suplir á los nombres, son, como éstos, nominativos, dativos ó acusativos de la oracion, segun los oficios que hacen en ella; pero con una misma terminacion representan á veces estos pronombres dos casos diferentes, como ya se dejó sentado al formular sus declinaciones en las páginas 4l, 42 y 43, remitiendo para este lugar, como más adecuado, el dar sobre ello algunas explicaciones. El modo de usar el pronombre de tercera persona en dativo y acusativo de singular y plural, es lo que ofrece mayor difieultad, por las diversas opiniones que sobre el particular han seguido y siguen todavía escritores de nota. La Academia, habiendo de optar entre ellas, se ha atenido á la más autorizada, señalando la variante le para dativo singular del nombre, sea masculino ó femenino, como en estos ejemplos: El Juez persiguió un LADRON, LE tomó declaracion y LE notificó la sentencia; El Jues prendió á una GITANA, LE tomó declaracion, y, etc.; donde se ve que el pronombre está en dativo, así cuando se refiere al ladron como cuando alude á la gitana, pues ni ésta ni aquél son complementos directos de la accion de los verbos, sino los sustantivos declaracion y sentencia (1). (pág. 200)

Para el acusativo en género masculino se admiten indistintamente el le y el lo. Podrá, pues, decirse: Antonio compuso un libro y Lo imprimió, ó LE imprimió, miéntras con el transcurso del tiempo no dé la costumbre marcada preferencia al lo sobre el le, ó vice-versa. Se observa, sin embargo, que los escritores más correctos evitan el uso del lo refiriéndose á persona. Por último, se establece, como regla sin excepcion, que les marque el dativo del plural, lo mismo para un género que para el otro, quedando los, las para el acusativo. (pág. 201)

En el plural de los pronombres personales yo y tú, cuando van unidos á verbos, se notan las diferencias siguientes: Cuando estos pronombres están en nominativo, ó, lo que es lo mismo, cuando rigen al verbo, se usan con todas sus letras, nosotros, rosotros, v. gr.: NOSOTROS comemos á las seis; Vos OTROS vais á Tudela (2). Pero cuando son regidos por el verbo, ocupando el lugar de acusativos ó dativos, se convierten el pri (1) Sin embargo, para evitar la anfibologla, se ha empleado á veces por buenos escritores la diccion la en dativo. (pág. 201)

(2) Esto no se opone á la práctica del cos como tratamiento en lugar de vosotros, que aunque ya en desuso, no tanto que alguna vez no se emplee en poesta, y áun en prosa, cuando la materia de que se trata ó la gravedad del estilo lo requieren. (pág. 201)

mero en nos y el segundo en os, v. gr.: El viento Nos da de cara; Vuestro hermano os da el ejemplo. Tambien se dice nos en lugar de nosotros cuando el pronombre se pospone al verbo, que sería siempre lo más natural, aunque no es lo más usado; y así puede decirse: DANOS el viento de cara. No sucede lo mismo con el segundo pronpmbre, pues rara vez se pospone al verbo que le rige, diciendo, v. gr.: Cuéntoos la verdad. Se exceptúa el modo imperativo, que lo pide siempre despues. (pág. 202)

Nótase ademas que en algunos tiempos, los verbos á que van afijos dichos pronombres pierden alguna letra. Así decimos: unamonos, estémonos, y no unámosnos, estémosnos; quitáos de delante, y no quitados de delante. En el primer caso es la causa de esta síncopa suavizar la pronunciacion de la palabra, y en el segundo se calla la d para que el imperativo no se confunda con el participio. Se dice, no obstante, idos y no tos, excepcion única de esta regla. (pág. 202)

Cuando, por dar más expresion al concepto, repetimos alguno de los pronombres referidos, le usamos la primera vez con todas sus letras y le abreviamos despues; v. gr.: NoSOTROS NOS hemos expuesto á las balas; á VOSOTROS os toca ahora. Cuando los pronombres personales son acusativos de los verbos, se usan en su construccion ya antepuestos ó ya pospuestos; y asi se dice: ME halagas; TE persiguen; SE estiman; LE veneran; LA respetan; Los temen; Lo dicen; ME oflijo; Nos quedamos; y tambien halágasME; persíguenTE; estímansE; veneranLE; respetanLA; temenLos; oflijoME; quedámoNos. Mas no se ha de tener el uso de esta vária colocacion del pronombre por tan constante, que se pueda decir indiferentemente en todas ocasiones: ME aprecian; ME aborrecen; ApreciansE; AborrecenME. Siempre se puede usar de la primera forma; pero no así de la segunda. No es correcto servirse de ella poniendo un nominativo ántes del verbo; v. gr.: Los buenos APRECIANSE; Los malos ABORRÉCENME; pero llevando el nominativo al fin de la oracion, adquiere ésta una gracia particular: Aprécianme LOS BUENOS; Aborrécenme LOS MALOS (1). En el principio de una cláusula ó (1) Pudiera formularse esta regla diciendo que el nominativo ó sujeto, y el pronombre acusativo ó complemento deben estar hacta la misma parte del verbo, es decir: ó ambos antepuestos, ó pospuestos ambos. (pág. 202)

párrafo se dice bien: AÑÁDASE á esto; PREGUNTARÁNME acaso; pero no puede decirse: Á esto AÑÁDASE; AcasO PREGUNTARÁNME. Respecto del pronombre lo, que, como se dijo en la primera parte, es neutro y masculino, supuesto que en ambos géneros se puede anteponer ó posponer al verbo, y siendo masculino permite el uso que se emplee en su lugar la terminacion le, se cuidará de evitar que con él se formen construcciones malsonantes. Lo serían, por ejemplo, las que resultasen de su posposicion á la tercera persona del pretérito perfecto simple de indicativo en verbos cuya última silaba sea bar ó var; y para excusarlo, si el pronombre tiene concepto de neutro, se pondrá siempre ántes del verbo; si de masculino, ó precederá tambien al verbo, ó si se quiere que vaya despues, se dirá le en lugar de lo. Con otros verbos en que se hallan las sílabas la, le, lo, será lo mejor no agregarles, ántes ni despues, pronombres de igual factura; y á este fin, ó se recurrirá á otros verbos que vengan á expresar lo mismo, ó se repetirá el nombre que habia de ser representado por el pronombre; pues todo es preferible á decir: La halagó ó halagela; Lo colocó ó colocólo. (pág. 203)

Recomendamos, de todos modos, una prudente sobriedad en la práctiea de posponer el pronombre al verbo, á excepcion de las oraciones de imperativo, pues entónces lo regular es que el verbo preceda al pronombre. (pág. 203)

El gerundio y el participio de pretérito se juntan tambien con los pronombres personales; pero en este caso van siempre pospuestos los pronombres. Se dice siéndome, estándolo, pricandoos, etc., y no me siendo, le estando, os privando; habiendo conferenciado conmigo el Jefe y DÁDOME (no me dado) las órdenes convenientes, partí á ejecutarlas. (pág. 203)

Cuando estos pronombres son afijos, esto es, cuando se posponen á un verbo, de tal modo se le juntan, que forman con él una sola diccion, aunque sean dos ó tres los pronombres añadidos al verbo; v. gr.: He perdido el sombrero, BÚSQUENMELO; Á este niño ensenenMELE su obligacion, y si es necesario, castiguesEMELE. Si es cierto, no obstante, que á la formacion de tales vocablos se presta nuestro idioma, no lo es ménos que, por su escabrosa pronunciacion, se deben excusar. Cuando se usan así dos verbos, uno rigiendo á otro, se pueden colocar los pronombres ántes del primer verbo ó despues de cualquiera de ellos; v. gr.: LE voy á buscar; VOILE á buscar; Voy á BUSCARLE. Sin embargo, habiendo de ser afijo el pronombre, es preferible que se posponga al verbo regido; v. gr.: Quieren BURLARTE; pero téngase presente que al recíproco, ó usado en forma de tal, nunca se le ha de quitar el pronombre que le es inherente, aunque le lleve tambien el verbo por él dominado; v. gr.: TE jactas de haberTe deshonrado; ME priro de darME buen trato; LE obligará á levantarse temprano. (pág. 203)

No basta que la significacion del verbo recaiga sobre el pronombre para ser acusativo regido del verbo, como en los ejemplos anteriores, sino que ademas es preciso que sea complemento directo de la misma significacion. Por ejemplo: Fulano ME mira; Fulano ME dice. La significación de ambos verbos recae sobre el pronombre, pero con notable diferencia. En el primero recae sobre el pronombre la significacion del verbo mira, y en su complemento directo, esto es, su acusativo; en el segundo, aunque recae sobre el pronombre la signifieacion del verbo, no es su acusativo, sino dativo, al cual se dirige la accion, y el acusativo será aquello que me dice, una gracia, una injuria, que está bueno, que le han jubilado, ó cualquiera otra cosa. Cuando en una misma oracion concurren el pronombre se y otro de los personales, me ó te ó le, etc., aquél deber nombrarse primero; v. gr.: SE me hace tarde; SE te quema la capa; SE le ha curado la erisipela; SE nos ha avisado, etc., y no ME se hace tarde, etc., como algunos suelen decir. Advertimos tambien que en todas las construcciones citadas y sus semejantes el pronombre se hace de acusativo, ya se considere como reflexivo, ya como impersonal el verbo, y los otros pronombres están en dativo. SE me hace tarde; SE te quema la capa, es como decir: Se hace tarde para mi; La capa se quema á ti. Si el otro pronombre unido á se es el neutro lo, sucede lo contrario: se es el dativo y lo el acusativo; pues se lo dije es lo mismo que lo dije ó dijelo 4 ÉL, á ELLA, ELLOS, á ELLAS. (pág. 204)

No siempre consiente el uso que se supla el pronombre el, ella, ellos, ellas con la voz invariable st; y aunque no es fácil determinar para todos los casos cuándo se debe emplear uno de estos modos de explicarse, y cuándo el otro, harémos, no obstan te, sobre este particular algunas indicaciones que sirvan de guía á los ménos instruidos en la infinidad de modismos, muchos de ellos harto caprichosos, que dificultan el estudio de la lengua castellana. (pág. 204)

La preposición sín excluye absolutamente el sí pronombre. Nunca, pues, deberá decirse sin st; fuerza es decir sin él, sin ella, etc., ó usar de un giro diferente. (pág. 205)

Cuando se dirige la palabra á la persona á quien luégo se aplica el pronombre, no se dirá él, etc., sino si, ó sigo siendo con la preposición á que se liga; v. gr.: ¿Está V. en sí? ¿Lleran VV. dinero CONSIGO? (pág. 205)

En otras muchas locuciones se puede emplear indistintamente la una ó la otra fórmula. Tan buenas construcciones son Teresa dijo para sí; Juan y Fabricio acordaron entre sí, como Teresa dijo para ELLA; Juan y Fabricio acordaron entre ELLOS. Se observa, sin embargo, más propension á valerse para tales frases del st que de su sinónimo d, etc., como en las siguientes: Cada uno para sí; La boba para los otros y discreta para si; El Alcaide de sí mismo, que son otros tantos títulos de comedias muy conocidas, y en las expresiones Dar de sí la tela; Estar muy sobre sí, etc. (pág. 205)

Hasta aquí hemos considerado como agente de la oracion á la persona representada en seguida por el pronombre. Cuando así no suceda, será impropia la sustitucion de él ó ella por la partícula sí. Se dirá, v. gr.: Para EL (no para sí) será la gloria ó la infamia; Eran tres contra EL (no contra sf), etc. Por último, la circunstancia de ser indeterminados el género y número de dicha partícula sí, aconseja no emplearla en construcciones semejantes á las que siguen: Mendoza llevó á la exposicion su retrato hecho por ÉL; Mis amigos de Villaviciosa me enviaron flores cultivadas por ELLOS. Si á las dicciones él y ellos de estos ejemplos sustituyésemos la ambigua fórmula st, parecería que tanto al retrato como á las flores atribuiamos lo que no pueden tener, voluntad y accion. (pág. 205)

Capítulo V. De las oraciones

Habiendo ya dado á conocer las partes de la oracion y los accidentes y propiedades de ellas; habiendo tambien explicado la concordancia, el régimen y la construccion que á cada parte corresponden, vamos á manifestar cuáles son, y cuántas, las oraciones gramaticales, fórmulas necesarias para la más oportuna expresion de los pensamientos. (pág. 206)

La oracion gramatical consta unas veces de sujeto, verbo y complemento, y entónces se llama primera; cuando sólo consta de sujeto y de verbo se llama segunda. (pág. 206)

Sujeto de la oracion es la palabra, ó conjunto de ellas, que da accion ó aplicacion al verbo; y por complemento se entiende la palabra, ó conjunto de ellas, en que termina la accion ó aplicacion del verbo, ya directa, ya indirectamente. En realidad nunca hay oracion sin sujeto ni verbo; pero muy á menudo suele omitirse el primero, y á veces el segundo. Hay oraciones de verbo en voz activa; de verbo en voz pasiva; de verbo sustantivo, de neutro y de reflexivo ó recíproco; de modo imperativo y de infinitivo, de gerundio y de participio; impersonales y de relativo. (pág. 206)

La oracion primera de verbo en voz activa, ó sea la oracion primera de activa, consta de sujeto, verbo regido de él, y complemento regido directamente del verbo; v. gr.: Dádivas quebrantan penas; La fe obra milagros; San Fernando conquistó á Sevilla. (pág. 206)

La oracion segunda de verbo en voz activa, ó sen la oracion segunda de actira, consta sólo de sujeto, y verbo regido por él; como: Luis pretende; Malvina escribe. (pág. 206)

Dádivas, la fe, San Fernando, Luis y Malvina, palabras que imprimen direccion á los verbos quebrantar, obrar, conquistar, pretender y escribir, son los sujetos de estas cinco oraciones; peñas, milagros y Sevilla, palabras en las cuales termina la accion de quebrantar, obrar y conguistar, son los complementos directos de las oraciones primeras; peñas y milagros sin preposicion, Sevilla con ella. Las dos últimas oraciones, como segundas, carecen de complemento. (pág. 207)

La oracion primera de verbo en voz pasiva, ó primera de pasiva, se compone de un sujeto, del verbo ser concertado con el sujeto, cualquier participio pasivo, y un complemento regido de las preposiciones de ó por, v. gr.: Las paces fueron firmadas por los plenipotenciarios; La felicidad es deseada de todos. Sujetos, las paces y la felicidad; complementos, los plenipotenciarios y todos. Esta primera de pasiva consta á veces tambien de un sujeto, del pronombre se, verbo activo, y complemento regido de la preposicion por; de modo que los ejemplos anteriores pudieran variarse diciendo: Las paces se firmaron por los plenipotenciarios; La felicidad se desea por todos. (pág. 207)

Puede la primera oracion de pasiva volverse activa, dándole principio con lo que ántes fué complemento, hecho sujeto ya; concertando con él el verbo en voz activa en el mismo tiempo en que ántes estaba, y mudando en complemento el sujeto, regido del verbo, de esta manera: Los plenipotenciarios firmaron las paces; Todos desean la felicidad. (pág. 207)

La segunda oracion de pasiva se diferencia de la primera en que no lleva complemento, y por lo mismo se compone de un sujeto, el verbo ser y un participio pasivo concertados con el sujeto; ó si no, del pronombre se, un verbo activo, y el sujeto al fin rigiendo al verbo; como cuando se dice: La felicidad es deseada ó se desea la felicidad. Para convertir en activa esta oracion y sus semejantes, hay que principiar por el verbo, poniéndole en tercera persona de plural del mismo tiempo en que ántes estaba, y se coloca despues el sujeto como complemento directo; v. gr: Desean la felicidad. (pág. 207)

Esta cracion pudiera considerarse como impersonal, porque no tiene sujeto expreso, si bien es claro que puede suplirsele, diciendo, como en el último purrafo: Todos descan la felicidad. (pág. 207)

Entónces la oracion vendría á ser completamente primera de activa. (pág. 208)

Las oraciones de verbo sustantivo, segun ya se indicó en otro lugar, se construyen con el verbo ser, colocado entre el sujeto y un complemento calificativo ó circunstancial; como: Dios es todopoderoso; Lope de Vega fué sacerdote. (pág. 208)

Con estar y con los verbos neutros se forman oraciones semejantes en la forma á las anteriores, diciendo: Cervántes estuvo cautivo; Ambrosio cayó soldado; Tu hermana viene enferma; La yegua corrió desbocada. (pág. 208)

Otras oraciones de verbo neutro son como las segundas de activa: constan de sujeto y de verbo. A la manera que dijimos Luis pretende, se dice: El manantial fluye; Mi padre ha muerto. La oracion de verbo reflexivo ó recíproco se compone de uno que lo sea, ó se use como tal, regido por el sujeto correspondiente; v. gr.: Yo me arrepiento; Miguel se quejaba; Tú te conviniste. Las oraciones de verbo reflexivo, en las cuales éntre el pronombre se, no han de confundirse con las de pasiva; éstas se pueden volver por activa, y las de verbo reflexivo (los cuales no son muchos en nuestro idioma) no consienten conversion de ninguna especie. Miguel se queja, Pedro se jacta, no se pueden cambiar en Miguel queja á sí ó Miguel es quejado por st, ni en Pedro jacta a st, Pedro es por sí jactado. (pág. 208)

Las oraciones de verbo activo, usado como reflexivo, siempre consienten alguna conversion, que, áun cuando sen poco usada, es por lo ménos inteligible. Gregorio se alaba y Diego se culpa no suelen convertirse en Gregorio es alabado y Diego es culpado por st; pero eso es lo que significan las dos oraciones: que el uno elogia y el otro reprueba sus propias acciones á su misma persona. Y si dijéramos se alaba á Gregorio, se culpa á Diego, éstas, como verdaderas oraciones de pasiva, fúcilmente se pedrian volver por activa, diciendo: Alaban á Gregorio y culpan á Diego. (pág. 208)

La oracion primera de infinitivo consta de sujeto, verbo regido de él, un presente de infinitivo, que constituye el primer término del complemento directo, y un segundo término regido del verbo, en esta forma: Todos pretenden obtener la preferen cia. En la oracion segunda, el verbo que está en infinitivo es complemento del otro; v. gr.: El trabajador necesita descansar. Fácil es conocer que las oraciones de infinitivo se reducen á las primeras de activa, porque los complementos obtener la preferencia y descansar ocupan el puesto que llenarian dos nombres cuando en el primer caso nos limitáramos á decir: Todos pretenden la preferencia; y quisiéramos decir en el segundo: El trabajador necesita descanso. (pág. 208)

Las oraciones de infinitivo hechas con los verbos ser y estar reclamarán siempre un complemento de nombre ó de adjetivo; v. gr.: Quiero ser arquitecto; Deseo estar solo. (pág. 209)

Con los gerundios se forman muchas oraciones de infinitivo; v. gr.: Queriendo el General partir; Deseando el administrador ser bienquisto; Pudiendo yo llegar temprano; Debiendo amarse los hombres..... Sin embargo, tales oraciones no hacen por sí solas cabal sentido, y necesitan ir unidas á otras que se lo completen; v. gr.: Queriendo partir el General, se lo estorbó la gota; Deseando el administrador ser bienguisto, trataba con afabilidad á los jornaleros, etc. Tambien hay oraciones que se forman con dos gerundios, de los cuales suele ser el primero el del verbo estar; como, por ejemplo: Estando Felipe comiendo, le dieron la noticia. (pág. 209)

Los gerundios y los participios pasivos, cuando se usan en sentido absoluto, pueden resolverse en várias oraciones, segun lo requiera el tiempo en que se halle el verbo que los siga; v. gr.: Hablando, ó estando hablando, le dió una congoja (esto es, cuando hablaba); Yendo en coche, llegaré más pronto (es decir, si voy en coche); Instruido el expediente, se resolverá (esto es, habiendo instruido, habiéndose instruido, habiendo sido instruido, ó estando instruido el expediente), seru resuelto. (pág. 209)

Las oraciones de imperativo serán primeras ó segundas, generalmente, segun el verbo que las formáre. — Primeras de imperativo de activa: Hijo, reverencia á tu padre; El negligente pague su dejadez; Españoles, honremos la memoria del Cid.— Segundas: Amigos, trabajemos; Niñas, rezad; Prosiga el orador.—Primera de imperativo de pasiva: Adorado sea el Criador por las criaturas. — Segunda: Bendito sea su nombre.— De reflexivo: Martin, vístete.— De verbo sustantivo: Sé tú mi guta. —De verbo de estado: Vosotros estad ó permaneced tranquilos.— De neutro: Muchacho, anda. Aquí advertirémos que delante de segunda persona de imperativo, así en singular como en plural, no puede ponerse negacion; hay que trasladar el verbo al presente de subjuntivo. Así se dice: No corras; No riñais; en vez de No corre; No reñid. No corre seria oracion de tercera persona del presente de indicativo. (pág. 209)

Las oraciones de imperativo son las más breves de nuestra lengua; constan á veces de dos ó tres letras no más, como da, di, ten. En éstas se omite el sujeto, que es el pronombre tú, y ademas el complemento; pero no pueden ofrecer sentido cabal si no equivalen, por ejemplo, á Da limosna; Di lo sucedido; Ten este ramo. (pág. 210)

Otras oraciones hay que tambien constan de una sola palabra, y son las que se expresan con los verbos llamados impersonales; como: llueve, nieva, graniea, relampaguea, amanece, anochece. Desde luégo concebimos que han de tener estas oraciones algun sujeto, aunque lo callamos; porque ó bien delante de los cuatro verbos primeros entendemos suplidas las palabras el cielo ó la nube, y delante de los segundos el día y la tarde, ó bien los consideramos como equivalentes á La lluvia, la nieve, el granizo cae; El relampago brilla; La mañana, la noche comienza. Son oraciones impersonales tambien las que, sin sujeto visible, se forman con el pronombre indeterminado se, y no expresan conceptos pasivos, ni los verbos que llevan tienen el caráeter de reflexivos; como: En Madrid se vive cómodamente; En los cafés se miente mucho. (pág. 210)

Cuando el pensamiento que se quiere declarar no se puede comprender en una oracion, sino que ha de ir pendiente de una á otra, se introduce un pronombre relativo, y de él toma este nombre la oracion; v. gr.: Tu padre, que estuvo presente, no me desmentirá. El pensamiento de estas dos oraciones principia en la primera, se interrumpe con el relativo de la segunda, y concluye despues de ella. Tu padre no me desmentirá, forma la oracion principal; que estuvo presente, es la intercalar, incidental ó accesoria. En la primera el sujeto es tu padre; en la se gunda el sujeto es tu padre tambien, pero representado por el relativo que. (pág. 210)

Este mismo relativo, que es sujeto en la oracion precedente, sirve de complemento directo en otras, como en Recibí la carta que me escribiste. El que se refiere en esta oracion á la carta, la cual es la escrita y la recibida, y por consiguiente, donde termina la accion del verbo escribir y la de recibir. Á veces no se interpone una oracion sola de relativo, sino dos ó más; v. gr.: La persona cuyo valimiento ponderas, que me brindó con él, y en quien yo confiaba tanto, no cumple sus promesas. Las oraciones de relativo no siempre van intercaladas ni pospuestas como en los ejemplos anteriores; á veces preceden á cualesquiera otras, como se observa en los refranes: El que no duda, no sabe cosa alguna; Quien bien te quiera te hará llorar; ¿Qué es esto que miro? (pág. 211)

Siempre que un pronombre personal fuere sujeto de una oracion, ha de ir en nominativo. Ejemplo: Yo pido indulgencia; Tú has crecido mucho; Él es tu protector; Ella fué muy querida de todos. (pág. 211)

La oracion de verbo sustantivo, que le tenga entre dos pronombres personales, los llevará siempre en nominativo. Ejemplo: Nosotros no somos como ellos; T eres otro yo. (pág. 211)

Aunque todo discurso, hablado ó escrito, consta de oraciones y se resuelve en ellas, unas no se presentan en las formas sencillas que dejamos indicadas, y otras (como se ha visto) aparecen más concisas aún; sobre lo cual se necesitan explicaciones. Se dijo que era una oracion primera de activa aquella de San Fernando conquistó á Sevilla. Primera de activa fuera tambien, aunque la dilatáramos en la forma siguiente: El infatigable caudillo, el bienaventurado rey San Fernando, conquistó, para gloria suya y de la religion verdadera, la tnclita ciudad de Sevilla, rica posesion de los agarenos en España. El sujeto era en la primera oracion San Fernando; en la segunda se compone de ocho palabras: El infatigable caudillo, el bienaventurado rey San Fernando. (pág. 211)

En la primera oracion forman el complemento las dos dicciones: Á Sevilla. En el de la segunda se cuentan doce: La inctita ciudad de Sevilla, rica posesion de los agarenos en España; esto es, un artículo, un nombre, una preposicion, otro nombre y un régimen, compuesto de adjetivo, nombre, preposicion, artículo, otra preposicion y otro nombre. (pág. 211)

El verbo conquistó aparece solo en la primera oracion; en la segunda le sigue la cláusula: Para gloria suya y de la religion verdadera. (pág. 212)

Hay, pues, en las oraciones sujetos simples, que constan sólo de un nombre, ó de artículo y nombre, ó de un nombre y un apellido, etc., y hay sujetos compuestos, que van acompañados de adjuntos calificativos. (pág. 212)

Hay complementos simples, que constan solamente de un adjetivo ó nombre propio, ó de un nombre comun entre un artículo y un adjetivo, etc.; y hay complementos compuestos, que constan de varios términos, primero, segundo, tercero, etc. Puede, pues, haber sujetos y complementos que formen oraciones enteras. (pág. 212)

Así tambien hay verbos que obran solos en la oracion, y verbos que llevan otros consigo, tal vez con agregados calificativos ó circunstanciales; v. gr.: Un rico propietario adoptó, educó, dotó y casó con el hijo de un grande de España á una pobre huérfana. (pág. 212)

El complemento puede ser directo ó indirecto. Será directo cualquiera palabra, precedida ó no de artículo, en que termine la accion del verbo, con la preposicion á ó sin ella; v. gr.: Adan cultivó la tierra; Catn mató á Abel; No ofendais á Dios; El nombre rige al verbo; Escúchame. (pág. 212)

Los complementos tierra, Abel, Dios, verbo y me pueden convertirse en sujetos de oracion pasiva, diciendo: La tierra fué cultivada por Adan; Abel fué muerto por Catn; No sea Dios ofendido por vosotros; El verbo es regido por el nombre; Sea yo escuchado por tí. Cualquier otro complemento de oracion que repugne este cambio y lleve la preposicion , como sucede en Voy á Madrid; Camino á caballo, será indirecto. (pág. 212)

Por y de señalan tambien complementos directos cuando preceden al de una oracion pasiva; como, por ejemplo: José fué acusado por ó de sus hermanos. Tales complementos, omitiendo las preposiciones por y de, pueden formar el sujeto de la oracion activa: Acusaron á José sus hermanos. Pero si variásemos la oracion y dijéramos: José fué acusado de soberbia, ó José fué acusado por causa de sus sueños proféticos, ya en este caso, y en todos los á él semejantes, de y por señalarian complemento indirecto, como en esta expresion: De Cádiz á Málaga viajé por mar. (pág. 212)

Las demas preposiciones, con, sin, en, entre, etc., producen siempre complementos indirectos. (pág. 213)

Las oraciones de verbo neutro, las cuales no admiten los cambios de las activas y las pasivas, no pueden tener sino complemento indirecto. (pág. 213)

Ambos complementos, el directo y el indirecto, caben desahogadamente en la misma oracion, como se ve en esta, primera de activa: Doña Beatriz Galindo enseñó el latin á la reina Doña Isabel la Católica. El latin es el complemento directo en esta oracion, porque es lo enseñado; y puede convertirse en sujeto de una oracion pasiva, diciendo: El latin fué enseñado por Doña Beatriz. Las palabras Á Doña Isabel la Católica forman el complemento indirecto. (pág. 213)

Oracion primera de infinitivo con dos complementos. El General no deja dormir á los soldados. En ésta, dormir, que es lo que no se deja, forma el complemento directo; el indirecto es á los soldados. Compruebase con el cambio en pasiva, que, aunque desusado, sería este: No es dejado, ó no se deja por el General á los soldados dormir. (pág. 213)

El pronombre personal que sirve de complemento directo á una oracion, la cual no es de verbo sustantivo ni de pasiva, se ha de poner en acusativo; el indirecto siempre en dativo. Ejemplos: Fernan Gonzalez pobló á Sepúlveda, la fortificó y le dió fueros; Á sí mismos se dañan los envidiosos; Yo te soy deudor; El se basta para todo; Me gusta este libro: para mí no hay obra mejor. (pág. 213)

Los pronombres personales que fueren complementos directos de oraciones pasivas han de ponerse en ablativo, como que han de llevar delante las preposiciones de ó por. Ejemplo: Elogiado mucho de tí, fuí muy bien recibido por él. (pág. 213)

En las oraciones de verbo activo usado como reflexivo, en las cuales al pronombre se siga otro tambien personal, y fuere término de la accion ó complemento directo, se ha de emplear éste en acusativo. Así como decimos: Acusan á los delincuentes, los persiguen y los castigan, se debe decir: Á los delincuentes se los acusa, se los persigue y se los castiga. Ha sido, sin embargo, y es muy frecuente decir y escribir en este caso les en lugar de los, usando sin duda el monosílabo les como acusativo; pero en realidad no es sino dativo, y sin duda alguna el pronombre debe estar en acusativo, porque haciendo la prueba de volver la oracion por pasiva, solamente se podria decir: Los delincuentes son acusados, son perseguidos, son castigados. En tal conversion hay que dejar fuera el dativo les, que no debe desaparecer cuando es verdaderamente dativo, esto es, complemento indirecto. Ampliemos las oraciones diciendo: Á los delincuentes les acusan su inicua vida, les persiguen los pasos y les castigan el cuerpo y el caudal. Volvamos por pasiva estas oraciones, y nos resultarán: La vida inicua les es acusada, los pasos les son perseguidos, y el cuerpo y el caudal les son castigados á los delincuentes. Aquí se conserva invariable el pronombre les, con lo cual se deja probado que sólo en este caso, en que es dativo, puede decirse con propiedad les acusan, les persiguen y les castigan, porque van despues los complementos directos la inicua vida, los pasos, el cuerpo y el caudal. Por eso ya ningun buen gramático acostumbra decir: Á los delincuentes les acusan, les persiguen y les castigan, ni se les acusa, se les persigue, etc. En singular ya es diferente, porque le es acusativo como dativo; les nunca es acusativo. (pág. 213)

Las oraciones formadas con un participio pasivo y un pronombre de persona llevan á éste en nominativo, lo cual hace ver que son oraciones pasivas, ó de gerundio ó de verbo reflexivo. Escarmentado yo, vale tanto como habiendo yo, habiendo sido yo, ó estando yo escarmentado; convencida tú, es como decir: habiendo sido tú, ó estando tú convencida, ó habiéndote tú convencido. Yo y tú, aunque no son ablativos, se usan con la preposicion entre, que rige en tal caso. Decimos: Entre Juan y yo arreglarémos la casa, entre Paula y tú dispondréis el convite. Decíase ántes, no raras veces, entre tí y mí; ya no se usa, y despues de la preposicion se entienden suplidos en tales casos los pronombres nosotros y vosotros, como si dijéramos: Entre nosotros, á saber, Juan y yo, arreglarémos la casa; entre vosotros, esto es, Paula y tú, dispondreis el convite. (pág. 214)

Hemos citado un gran número de oraciones primeras y segundas, que, por su concepto, prescindiendo de su composicion, son y se llaman afirmativas, como Caín mató á Abel; San Fernando conquistó á Sevilla; Lope de Vega fué sacerdote; Malvina escribe, etc. Hemos citado algunas pocas de concepto negativo, ó negativas, como Tu padre no me desmentirá; No ofendais á Dios, y El General no deja á los soldados dormir. Sin embargo, las oraciones negativas se usan tanto como las afirmativas. Dicese á cada paso: No debes hacer eso; No quiero; No voy; No puedo más. (pág. 215)

Son tambien frecuentísimas las interrogativas: ¿ Como está V.? ¿Me engañas? ¿ Era cierta la noticia? (pág. 215)

De los nombres, de los adverbios y de las preposiciones que suelen dar principio á las oraciones, se llaman unas comparativas, otras condicionales, otras causales, copulativas, disyuntivas, ilativas, adversativas, etc. (pág. 215)

Ejemplos. Adversativas y de relativo: Pero yo, que aunque parezco padre, soy padrastro de Don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso (1). (pág. 215)

Copulativa: Y no eran sus adornos de los que ahora se usan (2). Comparativa: Mucho mejor me sabe lo que como en mi rincon, sin melindres ni respetos, aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos de otras mesas (3). (pág. 215)

Condicional é interrogativa: (pág. 215)

Si en las escuelas no aprendiste nada; Si en poder de aquel dómine pedante Tu banda siempre fué la desgraciada, ¿ Por qué seguir procuras adelante! (4). (pág. 215)

Disyuntiva: (pág. 215)

6 he de matar ó morir, O quién sois he de saber. (pág. 215)

(I) CERVANTES, prólogo de Et Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. (pág. 215)

(2) Don Quijote, l.a parte, cap. XI. (pág. 215)

(3) Don Quijote, l.a parte, cap. XI. (pág. 215)

() DON LEANDRO FERNANDEZ DE MORATIN, Loccion podtica. (pág. 215)

Ilativa ó continuativa: (pág. 216)

Causal: (pág. 216)

Pues mirad cómo ha de ser; Que yo no lo he de decir (I). (pág. 216)

Cuando la oracion tiene expresos el sujeto, el verbo y el complemento, se llama completa, y lo mismo cuando es segunda y tiene sujeto y verbo expresos; cuando se calla alguno de estos términos, es incompleta. Así las oraciones, muy arriba citadas, Todos desean la felicidad, y Desean la felicidad, son primeras de activa, completa la primera, incompleta la última. En ésta se omite el sujeto; en da, di y ten (V. pág. 210) el sujeto y el complemento; y áun el mismo verbo se calla en oraciones de muy enérgica expresion, como en Á ellos, á ése, donde se sobrentiende vamos ó id, seguid ó parad ó detened, ú otros verbos propios del caso. (pág. 216)

Completa ó incompleta, la oracion que por sí hace sentido se llama simple; la que termina en otra se llama compuesta. Simples: las primeras que en este capítulo van escritas: Dádivas quebrantan peñas; La fe obra milagros, y otras muchas. Compuestas: Queriendo el General partir, se lo impidió la gota; Estando Felipe comiendo, le dieron la noticia. (pág. 216)

Para enlazar unas oraciones con otras, ahora sean simples, ahora compuestas, frecuentemente nos servimos de los adverbios como, cuando, cuanto, donde y otros; v. gr.: Lo haré como lo deseas; Vén cuando quieras; Dime cuánto me costará; Te esperaré donde dijiste. (pág. 216)

La conjuncion que sirve á cada paso en las oraciones compuestas para enlazar los verbos que se llaman regidos con los regentes, ejemplo: Te agradeceré que me busques esa noticia; Suplico á usted que se sirva remitirme la cuenta. Suele omitirse la conjunción en el estilo epistolar y oficial, escribiendo: Te agradeceré me busques (tal cosa); Suplico á V. se sirva remitirme (esto ó aquello). (pág. 216)

Ahora es preciso advertir en qué modo y tiempo habrémos de d) DON PEDRO CALDERON DE LA BARCA, primeros vemsos de su comedia Los empeños de un acaso. (pág. 216)

colocar en las oraciones algunos de los verbos regidos, lo cual depende del modo, tiempo y significacion de los verbos regentes. Los que significan desear, querer, pedir, pretender, esto es, los que pertenecen ó se refieren á los actos de la voluntad, y en general los que significan temor, alegría ó recelo, si están en presente, futuro imperfecto ó futuro perfecto de indicativo, exigen que el verbo regido se ponga, por medio de la conjuncion que, en presente de subjuntivo; v. gr.: Te ruego que me ENSEÑES; Me gusta que APRENDAS; Teme que le ENGAÑEN. Me alegraré de que ESTÉ bueno; Habrá solicitado que le VUELVAN la cátedra. (pág. 217)

Si los verbos regentes se hallan en pretérito imperfecto, perfecto ó pluscuamperfecto de indicativo, ó bien en imperfecto ó pluscuamperfecto de subjuntivo, quieren que el verbo regido vaya, por medio de la misma conjuncion, al pretérito imperfecto de subjuntivo en su primera ó tercera terminacion; por ejemplo: Le pedia que le enviára (ó enviase) libros; Suplicaron al Juez que oyera (ú oyese) lo que alegaban; Habian pretendido que alabáran (ó alabasen) sus obras; Celebrarian (ó hubieran celebrado) que les dieran (ó diesen) parte en semejante satisfaccion. Los que significan decir ó pensar y acciones análogas, como declarar, manifestar, exponer, concebir, imaginar, etc., si están en indicativo y rigen verbos cuya significacion se refiere á ellos y á sus sujetos, quieren comunmente que vaya el regido en el propio modo indicativo, ya en igual, ya en diverso tiempo; v. gr.: Digo que voy, que iba, que fut, que habia ido, que iré, que habre ido; Piensas tú que no te descuidas, que no te descuidabas, que no te descuidaste, que no te has, que no te habias descuidado, que no te descuidarás, que no te habrás descuidado; Declaró́ que deja, que dejaba, que dejó, etc.; y lo mismo se hace con los demas tiempos y personas del modo indicativo. Sin embargo, la circunstancia de requerir las más veces dichos verbos que el regido se ponga en indicativo, no quita que vaya en otros casos al subjuntivo, aunque sólo en el pretérito imperfecto y en su terminacion ría, como en estas c’áusulas: Dije que yo le daría el dinero; Tú habías insinuado que nos acompanartas en la jornada; Elena dió á entender que vendria hoy ó mañana. Si los expresados verbos de pensar ó decir rigen á otros cuya significa cion no se refiere á ellos mismos ni á sus sujetos, sino á diferentes personas ó cosas, guardan en general la misma regla con los verbos regidos; pero se ha de observar: I." Que algunos, como creer, suponer, etc., si están en presente de indicativo, rigen á futuro imperfecto del mismo modo; v. gr.: Supon 9o, espero, creo que se sentencie (ó se sentenciará) la causa á mi favor (1); Entiende, presume, imagina, que le harán justicia. 2. Que si el verbo regente se halla en pretérito perfecto simple ó en el pluscuamperfecto de indicativo, llevará al regido á pretérito imperfecto de subjuntivo en cualquiera de las tres terminaciones, aunque más de ordinario en la segunda; por ejemplo: Creyó, juegó, habla pensado que le pidiera, pedirta ó pidiese alguna fianca. La conjuncion que puede omitirse en la mayor parte de estas oraciones. (pág. 217)

Cuando á la oracion que sirve de complemento directo á una compuesta precede inmediatamente la conjuncion si, y se expresa duda que puede resolver el que habla, irá el verbo regido á cualquier modo y tiempo, excepto el imperativo y los futuros de subjuntivo. Puede decirse: Dudo, no sé si amo, si amaba, si amé, si amaré, si habré amado, si ame, si amára, si amarta, si haya amado, si hubiera, habría ó hubiese amado, si amar, si haber amado; pero no se dice Dudo si amare; dudo si amad. (pág. 218)

Si no puede resolver la duda el que habla, porque no depende de su voluntad, el verbo regido podrá usarse en todos los tiempos del indicativo, en la terminacion ta del pretérito imperfecto de subjuntivo y en el pluscuamperfecto; v. gr.: No sé si entiendo, si entendía, si entendi, si habla entendido, si entenderé, si habré entendido, si entenderta, si hubiera, habría ó hubiese entendido esta frase difícil. Puede usarse el verbo entender en presente de subjuntivo diciendo: No sé si entienda esta frase difícil como Fulano; pero ya se ve que en este caso la voluntad del que habla puede terminar la indecision ó duda, y está comprendido, por consiguiente, en la regla anterior. (pág. 218)

Cuando la conjuncion si no es dubitativa, sino condicional, (I) Ya se dijo en la nota de la página 55 que esta palabra sentoncie tiene en este caso, aunque siendo presente de subjuntivo, valor de futuro de indicativo. Véase lo que se advierte más adelante, páginas 220 y 221. (pág. 218)

el verbo regente, ó ha de estar en cualquier tiempo de indicativo (ménos en futuro), 6 ha de estar en las terminaciones ra y se del pretérito imperfecto de subjuntivo, ó en uno de sus futuros; v. gr.: Si yo temo; Si tú temtas; Si Gaspar temid; Si Diego ha temido; Si mi hermano temiera ó temiese; Si tu hijo temiere ó hubiere temido, etc. En los cuatro primeros casos, el verbo regido en la oracion que sirva de complemento directo á éstas puede ir á cualquier tiempo, exceptuando los futuros de subjuntivo. Así, las oraciones de sentido incompleto, arriba insertas, pueden formar una cabal compuesta, concluidas del modo siguiente: Si yo temo, tambien tú temes, temtas, temiste, has temido, hablas temido, temerás ó habrás temido lo mismo que yo; y acaso temas, hayas temido, temieras, temertas, temieses, hubieras, habrías ó hubieses temido todavía más; pero no se suele decir: Si yo temo, tú acaso temieres ó hubieres temido. En el quinto caso (si mi hermano temiera ó temiese), el verbo regido ha de ir en el mismo tiempo, y convendrá no usar la desinencia se, como no la acompañe el adverbio acaso, el de quieás, ó las formas adverbiales tal ves, puede que ú otra equivalente. Del sexto caso hablarémos luégo. (pág. 219)

Ya hemos visto cómo y cuándo es regido el presente de subjuntivo; pero tambien es regente á veces, y entónces el verbo regido por él no puede ménos de hallarse, ya en presente, futuro imperfecto ó perfecto de indicativo, ya en la primera ó segunda terminacion del pretérito imperfecto de subjuntivo. Ejemplos: Quien tal piense, es mi enemigo; Aunque porfies, en balde serd; Cuando él vuelva, habrá anochecido; Luego que acabeis, retiraos; Aunque usted lo crea, fuera ó serta mejor callarlo. Cuando la oracion de pretérito imperfecto de subjuntivo empieza sin conjuncion condicional, puede usarse de la primera ó segunda terminacion, diciendo: Fortuna FUERA ó SERIA que lloviese; Bueno FUERA ó SERÍA que lo MANDÁRAN; Yo HICIERA ó HARÍA que OBEDECIESEN. (pág. 219)

Cuando la oracion de pretérito imperfecto de subjuntivo no está ligada á otra anterior, y empieza por alguna conjuncion condicional, como si, aunque, bien que, dado que, ó por interjeccion que signifique deseo, se puede usar de la primera ó tercera terminacion, pero nunca de la segunda; y así se dirá: Sí (pág. 219)

HUBIERA ó HUBIESE buena fe; Aunque HUBIERA HUBIESE paz; ¡Ojalá FUERA FUESE cierto!; pero no: Si HABRÍA buena fe; Aunque HABRÍA paz; ¦ Ojalá SERÍA cierto! Aunque habrla paz no expresaría deseo de que la hubiese, sino afirmaría que probablemente la habría. (pág. 220)

Si para completar el sentido se hubiere de repetir el mismo tiempo en otra oracion subsiguiente, se usará de la primera ó segunda terminacion, diciendo: Sí HUBIERA ó HUBIESE buena fe, FUERA ó SERÍA mayor la solidez de los contratos; Aunque HUBIERA Ó HUBIESE paz, no CESÁRAN ó CESARÍAN tan pronto los daños de la guerra. Sin embargo, en estas segundas oraciones es preferible la terminacion en ta. (pág. 220)

Como no es posible, sin dar á este libro más extension de la conveniente, explicar todas las variantes de construccion de esta clase de oraciones, nos ceñimos á lo que va indicado, y á lo que dirémos del presente y futuro de subjuntivo. Por lo mismo no fijamos los tiempos á que pueden llevarse las oraciones complementarias cuando entre ellas y las que completan median los adverbios como, cuando, cuanto, etc. La significacion y tiempo del verbo regente lo indicarán en cada caso. El futuro imperfecto de subjuntivo y el perfecto, que no es tan usado, obran tambien como regentes, y llevan al regido tan sólo á presente ó futuro imperfecto de indicativo y al imperativo; v. gr.: Quien tal afirmáre, no dice verdad; Si viniere, sert bien recibido; Si ast lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no, os lo demande; Si para fin de año no hubiere pagado, le apremias, aprémiale, ó le apremiarás. Estas oraciones, en que el futuro imperfecto de subjuntivo es verbo regente, pueden trasladarse al presente de indicativo en ciertos casos, y al de subjuntivo en otros; por ejemplo: Si el viene, ó como él, ó cuando él venga, será bien recibido; Quien tal afirme, no dice verdad; Si ast lo haceis, Dios os lo premie, etc. (pág. 220)

Se ve, pues, que en algunos conceptos se considera figuradamente como ya llegada la accion de los dos futuros de subjuntivo. Se ve tambien que en ocasiones se confunden los dos como si fuesen uno mismo; y esto dimana de que el presente de subjuntivo, aunque llamado así porque algunas veces significa actualidad, como cuando decimos: Supongo (ó dudo) que haya (pág. 220)

FARTE HI, un hectólitro de centeno en ese semejanza del futuro, cosas v Pero no siempre consiente el vamos indistintamente. El e no sería buena locucion la de ton un hectolitro de centeno. vez, por falta de reglas invar sicos y el trato con personas ,CAPITULO V. (pág. 221)

e monton, generalmente indica, á renideras, ó más bien hipotéticas. uso que de ambos tiempos nos sirjemplo ultimo lo demuestra, pues ,: Supongo que hubiere en ese mon Aqui es forzoso recomendar otra tables, la lectura de los libros cláinstruidas. (pág. 221)

Capítulo VI. De la sintáxis figurada

Sintáais figurada es la manera particular con que distribuye las palabras y forma las oraciones quien, al hablar ó escribir, dejándose llevar de los afectos que le dominan, ó queriendo dar mayor elegancia al discurso, altera tal vez el órden lógico ó más sencillo de las dicciones; omite unas, añade otras, ó no se ciñe á las reglas de la concordancia. Estos varios modos de construir, diferentes de los que ántes han sido expuestos, se llaman figuras, porque se han considerado como adornos ó galas de la oracion, ya naturales, ya artificiales. (pág. 222)

Dice Miguel de Cervántes en su novela El amante liberal: «Quedó, á la improvisa vista de la singular belleza de la cristiana, traspasado el corazon de Alí, y en el mismo grado y con la misma herida se halló el de Hazan, sin quedarse exento de la amorosa llaga el del Cadí, que más suspenso que todos, no sabía quitar los ojos de los hermosos de Leonisa. » Es de construccion figurada este párrafo, porque al verbo quedó, de la primera oracion, se posponen las palabras el corazon de Alt, que le sirven de sujeto; porque el agregado complemental, á la improvisa vista de la singular belleza de la cristiana, separa dicho verbo quedó del participio pasivo traspasado; porque en las dos oraciones siguientes se omite el propio vocablo corazon, sujeto de ambas; porque los complementos indirectos en el mismo grado y con la misma herida, sobre colocarse en primer lugar el que debería ocupar el segundo, se anteponen al verbo se halló, y éste á su sujeto, el de Hazan; porque en la última oracion no se repite la palabra gjos, como el rigor gramatical lo exigiría, án tes del adjetivo hermosos; y porque los adjetivos improvisa, singular, mismo, misma y amorosa, preceden á sus correspondientes sustantivos vista, belleza, grado, herida y llaga. Para reducir dicho período á la sintáxis regular, habria de construirse asi: « El corazon de Alí quedó traspasado á la vista improvisa de la belleza singular de la cristiana, y el corazon de Hazan se halló con la herida misma y en el grado mismo, sin que el corazon del Cadí quedase exento de la llaga amorosa, el cual Cadt, más suspenso que todos, no sabía quitar sus ojos de los ojos hermosos de Leonisa. » (pág. 222)

La poesía nos ofrece á cada paso muestras de construcciones figuradas. Sirva de ejemplo la siguiente octava de D. Juan María Maury en el poema que intituló La agresion britanica: Aquí su olivo el bético Silvano Despoja, y Baco sus racimos de oro; Alli cede la oveja á diestra mano De su vellon el cándido tesoro; Miéntras purpúreo el insectillo indiano, Ya del sidonio múrice desdoro, Los albos copos á tenir se apresta, Cual púdico rubor frente modesta. (pág. 223)

Sin tomar en cuenta otros primores de elocucion, se advierten en los citados versos las siguientes licencias de construccion gramatical. Se posponen al adverbio aquí y al complemento su olivo las dicciones el bético Silvano, que son sujeto de la oracion, y tambien el verbo despoja, que rigen; se excusa la repeticion del propio verbo despues del sujeto Baco; se anteponen, asimismo, el adverbio allí y el verbo cede á su agente la oveja, que por elegancia se coloca entre el mismo verbo y el complemento indirecto á diestra mano; el régimen de su vellon va delante del complemento el cundido tesoro; en la oracion incidental ya del sidonio múrice desdoro, se nota una trasposicion semejante, y se omiten ademas las palabras que es; el régimen los albos copos se antepone al verbo teñir, que le rige; y este mismo teñir, al otro verbo se apresta, de quien depende; al nombre rubor se suprime el artículo el, y á frente el artículo la ó una; por último, los adjetivos bético, diestra, cándido, purpúreo, sidonio, albos y púdico, se leen ántes que los nombres á que respectivamente se aplican. Por no profanar tan bella estancia poética, nos abstenemos de presentarla construida en conformidad con los estrictos principios de la sintáxis regular. (pág. 223)

Cinco son las figuras de construccion gramatical, á saber: Hipérbaton, elípsis, pleonasmo, silépsis y traslacion. Tratarémos del hipérbaton en primer lugar, por ser la más sencilla. DEL HIPÉRBATON. (pág. 224)

Hipérbaton es lo mismo que inversion del órden natural de las palabras; pero algunas tienen tal dependencia de otras, que no es posible alterar su colocacion. (pág. 224)

Ya se dijo que el artículo nunca se ha de separar del nombre ó del adjetivo, ni se ha de posponer á ellos, y lo mismo sucede con las preposiciones, pues tienen que preceder forzosamente á las palabras que se rigen de ellas. No puede decirse: La fruta otoño de; Trabajo retribucion sin; Se dió de baja enfermo por; sino La fruta de otoño; Trabajo sin retribucion; Se dió de baja por enfermo. (pág. 224)

Aunque la más propia colocacion de las preposiciones y su régimen en la oracion es despues de los verbos, no es raro el invertir este órden diciendo: Á tu padre escribo; De fuera vendrá quien de casa nos echará; En Cádiz ha llovido, etc. Asimismo se ha de observar siempre el órden propio de las conjunciones, pues no pueden mudarse del lugar en que deben ponerse para enlazar las palabras ú oraciones; por ejemplo: Turcos y griegos; St ó no; Pero hizo lo posible; Si es cierto; Porque es inocente, aunque le acusan, etc. Solamente pues (continuativa) y empero (adversativa) se posponen, y la primera con más frecuencia que la segunda; v. gr.: Viendo, pues, que la defensa era ya imposible, se pidió capitulación; La rehusó́, empero, el enemigo. (pág. 224)

Es tan poderoso el uso, que ha hecho ya como naturales y comunes muchas expresiones figuradas, las cuales serían defectuosas si quisiéramos reducirlas al rigoroso órden gramatical. En proposiciones afirmativas anteponemos casi siempre al sustantivo los adjetivos alguno y ninguno, y asi decimos: Tengo algunos libros y algunos libros tengo; Ningun hombre sensato menosprecia el estudio de las bellas letras; y hablaría mal el que los pospusiese diciendo: Tengo libros algunos; Hombre sensato ningun, etc. En proposiciones negativas se antepone ó pospone al sustantivo el adjetivo ninguno; mas para lo segundo se necesita que la oracion empiece por un adverbio de negacion; v. gr.: No viene hombre ninguno, que es equivalente á decir: Ningun hombre viene. Supuesta una negación al principio de una cláusula, es indispensable posponer el adjetivo alguno, que en este caso equivale á ninguno. Decimos, por ejemplo: No hay remedio alguno para esa enfermedad, que es como decir no hay ningun remedio; y hoy no estaría bien dicho no hay algun remedio (1), á no ser en tono de pregunta. Usado este mismo adjetivo alguno de un modo indeterminado y como equivalente de alguien (esto es, sin sustantivo expreso á que se aplique), sigue ó precede al verbo indiferentemente. Así decimos: Alguno lo sabrá, ó lo sabrá alguno; pero no sucede otro tanto con la palabra ninguno, que usada vagamente, no se puede en general posponer, ni al nombre, como ya hemos dicho, ni en su caso al verbo, sin que le preceda el adverbio de negacion. Así la cláusula ninguno viene, sólo puede variarse con la de no viene ninguno, ó nadie viene. (pág. 224)

Uno, cuando se usa como pronombre indeterminado, se coloca ántes ó despues del verbo; pues lo mismo decimos uno se cansa que se cansa uno. Pero cuando es adjetivo numeral cardinal, va siempre delante del sustantivo, y lo propio todos los de su clase, dos, tres, dies, ciento, etc.; una mujer, dos hombres, tres reales, dies duros, etc. Sin embargo, en lenguaje poético y en ciertas frases proverbiales se posponen estos numerales alguna vez; por ejemplo: No hay más bronce que años once; Al cabo de los años mil vuelven las aguas por do solian ir; En Abril aguas mil (2). Usada como adjetivo la palabra medio, precede al nombre correspondiente, cuando ella misma no va precedida de otro numeral. Se dice, pues, medio duro, media libra. En el caso contrario se pospone al sustantivo y á la conjuncion y; () Escritores antignos han usado esta locncion. (pág. 225)

(2) No hacemos mencion de las listas, catálogos, cuentas, etc., donde se ivierte el órden gramatical, con el solo objeto de que los guarismos, separados y puestos al márgen, faciliten las opcraciones aritmeticss. (pág. 225)

v. gr.: Veinte reales y medio. Se escribe, no obstante, en guarismo 20 ¦/, reales. Cuando la misma voz es adverbio, y cuando, unida á la preposicion á, forma un modo adverbial, va siempre delante del adjetivo ó verbo con que se une; como en medio muerto, á medio vestir. (pág. 226)

Buen y mal, apócopes de bueno y malo, preceden necesariamente al nombre ó verbo en infinitivo: Buen pan; Buen caminar; Mal soldado. (pág. 226)

Los adjetivos mucho y poco no se pueden posponer cuando se juntan inmediatamente á los nombres, y así se dice: Muchos soldados, pocos víveres; pero habiendo un verbo entre un nombre y un adjetivo, es tolerable que se anteponga el nombre; y así suele decirse en la enumeracion de várias cosas: Soldados, habla muchos; Víveres, tentan pocos. En semejantes locuciones se suele tambien posponer el adjetivo alguno; v. gr.: Libros, tengo algunos. (pág. 226)

El adjetivo cierto, cuando se usa en sentido vago é indeterminado, precede siempre al nombre; y asi decimos: Cierto amigo me vino á ver; Cierta persona lo escribe; Hay ciertos hombres con quienes no se puede tratar; pero si el mismo adjetivo se usa en sentido fijo y determinado, se coloca despues del nombre y se dice así, v. gr.: El favorecer Don Anselmo á su enemigo, es señal cierta de su generosidad. (pág. 226)

El adjetivo pobre, cuando significa necesidad, penuria, escasez, va generalmente despues del nombre: Tengo parientes pobres; Una viuda pobre; aunque tambien puede decirse: Pobre cosecha ha sido la de este año; mas cuando lleva la idea de compasion ó de menosprecio, se antepone siempre; v. gr.: ¦Pobre hija mia!; Fulana es una pobre mujer; Mengano es un pobre diablo. (pág. 226)

Simple, como equivalente de poco avisado, se usa unas veces precedido del nombre, v. gr.: ¡Qué trabajo es tener un hijo simple!, y otras veces hace oficio de nombre (y esto es lo más comun), diciendo: Mi vecino es un simple; Á un simple, cualquiera le engaña. Cuando significa sencillo, por contraposicion á complicado, se pospone unas veces y otras no, pues decimos: Hay reglas simples y compuestas; Un beneficio simple; y se dice tambien: Á la simple vista; Por la simple razon. Cuando se aplica á ciertas profesiones ó categorías, comparándolas mentalmente con otras superiores, es de rigor que se anteponga al nombre. Decimos en este concepto: Un simple soldado, un simple alférez, una simple criada; porque si dijéramos un soldado simple, etc., expresaríamos una idea muy diferente. Por igual razon y en el propio sentido decimos un triste salario, y no un salario triste. (pág. 226)

El adjetivo mero va siempre delante del nombre. (pág. 227)

Negro es otro de los adjetivos que preceden al nombre en ciertas ocasiones, como en negra honrilla. (pág. 227)

Puro, en fin, se antepone ó pospone, segun su significacion: se antepone cuando se usa en sentido de aseveración; v. gr.: Ésta es la pura verdad; y regularmente se pospone en concepto de honestidad, limpieza, honradez; por ejemplo: La Virgen pura; Vino puro; Magistrado puro. (pág. 227)

De los adverbios muy, tan, cual, cuan, como, es condicion precisa que hayan de preceder al vocablo que modifican; v. gr.: Muy señor mio; Baltasar es tan amigo mio como su hermano; ¡Cuán cierto es!.....; Es valiente cual ninguno; Tan duramente; Muy de mañana; Muy por encima. (pág. 227)

Tampoco pueden posponerse ciertos tratamientos, como don, fray, sor, mosen, cuya significacion es el señor, el hermano, la hermana, mi señor. (pág. 227)

La partícula que, ni como pronombre ni como conjuncion, se pospone nunca al nombre ó verbo que rige. Se dice pues: Este es el hombre que necesitamos; ¿Qué mandas?; y lo mismo cuando se une á un adverbio ó modo adverbial; v. gr.: ¡Qué pronto llegas!; ¡Qué de prisa has caminado! (pág. 227)

El pronombre quien jamas se une con nombre, sino con verbo, ya precediéndole forzosamente, si la oracion es única, como sucede en las interrogativas y admirativas; v. gr.: ¿Quién llama?; ¡Quién lo creyera!; ya interpuesto entre el primero y el segundo, si las oraciones son dos; por ejemplo: Dáselo á guien quieras. (pág. 227)

Cuyo precede solamente al verbo ser. Siendo otro cualquiera el que forme la oracion, dicho relativo irá siempre delante del nombre. Así se ha dicho y se dice: ¿Cúyo es este sombrero?; Ese sujeto, cuya casa frecuentas, tiene mala nota; En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, etc. (l). La colocacion de los demas pronombres, y áun en parte la de los que acabamos de citar, quedó suficientemente indicada al tratar de ellos en partieular, y lo mismo la de varios adverbios que no consienten ser pospuestos á los verbos. (pág. 227)

Fuera de estos casos, y algun otro que podrá haberse omitido involuntariamente, enseña la autoridad de los escritores clásicos, y asimismo la práctica de los que hablan bien, que se puede alterar el órden de la construccion regular con el fin de dar ms elegancia y soltura á la frase. (pág. 228)

Si decimos, por ejemplo: Dichosos son aquellos padres que tienen buenos hijos; Feliz es el reino donde viven los hombres en pas; Acertadamente gobierna el que sabe evitar los delitos, cometemos la figura hipérbaton en el primer ejemplo, porque los adjetivos dichosos y buenos están antepuestos; en el segundo, porque está el adjetivo feliz ántes del nombre reino, y el verbo viven ántes que su sujeto los hombes; en el tercero, porque el adverbio acertadamente esti ántes del verbo que le rige. Harémos ver ahora que, no selo puede alterarse el órden regular, pues así lo pide con frecuencia el buen uso, sino que el mismo uso se funda en la mayor elegancia y energía que adquieren muchas construcciones por medio de la inversion. (pág. 228)

Adquieren mayor elegancia dichas tres cláusulas porque no sonarían tan bien si se pusieran por el órden regular, diciendo: Aquellos padres que tienen hijos buenos son dichosos; El reino donde los hombres viven en paz es felis; El que sabe evitar los delitos gobierna ucertadamente; y adquieren mayor energía porque empiezan las oraciones por aquellas palabras cuyo significado es el objeto principal de la sentencia. (Véase la pgina 168.) El objeto del primer ejemplo es expresar la dicha de los padres que tienen buenos hijos; y así empieza por el adjetivo dichosos, que llama la atencion desde el principio; y como la dicha no consiste en tener hijos, sino en que éstos sean buenos, precede este adjetivo al nombre hijos. El fin del ejemplo segundo es encomiar la felicidad del reino donde se vive en paz; () Migual de Cartantes Suaredra da ceta princespio á til laventoo Hidalyo Don Quijote de la Mancha. (pág. 228)

y asi empieza por el adjetivo que denota esta felicidad. El del tercero es manifestar el acierto con que gobierna el que impide que se cometan delitos; y así se comienza la sentencia por el adverbio que significa este acierto. (pág. 229)

Cuando un autor de crédito (1) dijo: Tan terrible se mostró en una audiencia el rey Asuero á la reina Ester, que cayó desmayada, sin duda puso el adjetivo terrible ántes que el nombre Asuero, porque su intento principal fué expresar el terror que causó en Ester el iracundo aspecto del Soberano. De otra suerte pudiera haber dicho: El rey Asuero se mostró tan terrible en una audiencia á la reina Ester, que cayó́ desmayada; pero el concepto no tendría la misma fuerza, no anunciando desde luégo el terror. (pág. 229)

De dicho ejemplo se infiere que aunque el uso del hipérbaton y otras figuras parezca algunas veces arbitrario é indiferente, tiene de ordinario algun fundamento plausible, ó de razon, ó de belleza. (pág. 229)

Por la misma causa que los adjetivos preceden tal vez á los nombres, se anteponen otras veces los verbos á sus agentes; como en los ejemplos que siguen: Cuando se acabaron los juegos, serta el crepúsculo de la noche (2). (pág. 229)

Arrójase Colon á las inciertas olas del Océano en busca de nuevas provincias, y ni le desespera la inscripcion del NON PLUS ULTRA, que dejó Hércules en las colunas de Calpe y Ábila, ni le atemorizan los montes de agua interpuestos á sus intentos (3). No se contentó el entendimiento humano con la especulacion de las cosas terrestres (4). (pág. 229)

En el primer ejemplo pedia el órden regular esta construccion: Cuando se acabaron los juegos, el crepúsculo de la noche serta. De ambos modos está y suena bien la primera de estas dos oraciones; pero en la segunda se necesita precisamente que el verbo se anteponga al sujeto, sin lo cual apénas entenderíamos la expresion, por lo desusado de la forma. El hipérbaton es á veces indispensable, es la manera comun de hablar. (pág. 229)

(I) SAAVEDRA, empresa 39. (pág. 229)

() CERVANTES. Trabajos de Persilasy Stgirmunda, libro 1, cap. XXII. (3) SAAVEDRA, empresa 34. (pág. 229)

(4) SAAV, empresa 36. (pág. 229)

Realmente aquí se usa otra figura, de que luégo hablarémos, por la cual pueden omitirse en la frase una ó más palabras. Delante de aquéllas, el crepúsculo de la noche serta, se suponen éstas, la hora de; y el ejemplo debe entenderse: Cuando los juegos se acabaron, la hora serta la del crepúsculo de la noche. En el segundo ejemplo se hubiera debido decir, segun el órden regular: Colon se arroja á las olas inciertas del Océano en busca de provincias nuevas; y ni la inscripcion del NON PLUS ULTRA (no más allá), que Hércules dejó en las colunas de Calpe y Ábila le desespera, ni los montes de agua, interpuestos á sus intentos, le atemorizan. Pero mucho más bella, mucho más enérgica forma es Arrójase Colon que Colon se arroja; de mejor sonido son las palabras inciertas olas y nuevas provincias que olas inciertas (las de un mar todavía desconocido) y provincias nuevas. Más pronto dan idea del valeroso espíritu del navegante las locuciones ni le desespera, ni le atemorizan, precediendo á los sujetos inscripcion y montes de agua, que colocados los sujetos ántes de cada verbo; y el nombre inscripcion, ademas, viene á quedar muy distante de desespera. De modo que á favor del feliz artificio de tales inversiones, corre el período más desembarazado que en el órden gramatical rigoroso, y resulta, por consiguiente, más comprensible. (pág. 230)

En el tercero pedía tambien el órden estrictamente gramatical construir de este modo: El entendimiento humano se contentó con la especulacion de las cosas terrestres; pero la frase es más expresiva adelantando la idea de que aspira el entendimiento humano á más que á la especulacion ó exámen de las cosas terrestres; y resulta con mayor elegancia tambien invirtiendo el órden gramatical, pues se evita el mal sonido que resultaría de la concurrencia de sonidos iguales en las palabras humano no. (pág. 230)

Por iguales motivos se suelen anteponer tambien á los verbos los adverbios; y así se dice frecuentemente: Bien está; Mucho tarda; Pronto vuelvo; Nada importa; Nunca cesa; porque en todos estos casos y otros semejantes deseamos anticipar á la significacion de los verbos las circunstancias que la modifican. (pág. 230)

El régimen formado con los nombres, pronombres y participios que llevan delante la preposicion de en sentido de per tenencia, no se suele poner al principio de cláusula en prosa sino muy rara vez, aunque frecuentemente en poesía; pero la misma preposición de con distinto significado, y cualquier otro régimen formado con otras preposiciones, dan elegante principio á las frases, como aquí puede verse: De la palabra Era será razon decir algo más (1). En este medio, por cartas de César se supo la victoria que ganó contra Pompeyo (2). (pág. 230)

A Lépido cupo lo Galia Narbonense con toda España; á Antonio lo demas de la Galia (3). (pág. 231)

Por general de todo quedó Marco Agripa (4). Á los soldados que habian cumplido con la milicia....., mandó se les diesen campos donde morasen (5). La honra del triunfo, que por estas cosas ofreció a Agripa el Senado, á ejemplo de su suegro, no quiso aceptar (6). Con lo dicho basta sobre lo que ayer sucedió; sobre lo sucedido hoy, hablarémos. (pág. 231)

En verso dijo Don Ignacio Luzan: Rodrigo Caro: (pág. 231)

¡Oh de Sagunto Indexible valor! (D). (pág. 231)

Aquí de EHo Adriano. (pág. 231)

De Teodosio divino, De Silio peregrino, Rodaron de marfil y oro las cunas (8). Y Don Tomas de Iriarte: (pág. 231)

De sus hijos la torpe avutarda El pesado volar conocía (9). (pág. 231)

Todos nuestros poetas han usado este hipérbaton y otros de la misma especie. (pág. 231)

G) MABIANA, Historia de España, lib. III, cap. XXInI. (2) MAR., ibid., cap. X. (pág. 231)

(3) MAR, ibid., cap. XXHI. (pág. 231)

(J) MAH., ibid. cap. último. (pág. 231)

(5) MAR., ibid. (pág. 231)

(6) MAR., ibid. (pág. 231)

(7) En la Conquista de Orán, oda. (8) En la Cancion á las ruinas de Ialica. (9) Fábulas de Iriarte: La Avutarda. (pág. 231)

Repitamos, en fin, que sin necesidad de construir la oracion en el órden lógico de sujeto, verbo y complemento, puede, cometiéndose oportunamente esta figura, principiar por el verbo por el complemento. San Fernando conquistó á Sevilla, oracion formada segun la regla, puede variarse diciendo: Conquistó San Fernando á Sevilla, ó bien Á Sevilla conquistó San Fernando. En verso áun puede admitir alguna otra forma. En las oraciones de imperativo tan bien suena Válgame Dios, como Dios me valga; Sean bien venidos, como Bien venidos sean. Pero no siempre sucede así. Se dice: Seamos justos; Acerca una silla; Venid mañana, y no Justos seamos; Una silla acerca; Mañana venid. Sin embargo, esta regla, como otras muchas, se suele infringir en poesía, lenguaje más libre que la prosa; diciendo, v. gr.: La mano dame á besar; Á las armas corred. (pág. 232)

Á estos ejemplos de inversion gramatical pudiéramos añadir otros muchos, sin que ellos solos sirviesen de seguro norte á la juventud estudiosa para no extraviarse en el empleo del hipérbaton, figura á que tanto se presta el idioma castellano, y en la cual, por lo mismo, es más ocasionado el abuso. De tal debe graduarse escribir, aunque sea en verso: Virgen que el Sol más pura, en lugar de Virgen más pura que el Sol. (pág. 232)

Conviene en todo caso tener muy presente que á las dotes de elegancia, vehemencia y eufonía, debe siempre preferirse la de claridad, sin la cual son superfluos todos los adornos del lenguaje. Contra la claridad peca esta redondilla que leemos en una comedia antigua celebre: (pág. 232)

Á Eva crió despues Dios que á (I) Adan, y aunque postrera, Fué, en ver la fruta, primera, De tan costoso interes. (pág. 232)

Aunque las palabras en ver la fruta y primera muestran, por medio de las comas que las abrazan, haber dos trasposiciones allí, es dificil leer estos versos de modo que la intencion del autor se conozca, y entendamos que nos quiso decir: Dios crio (I) En la primera edicion que de esta comedia, Marta la piadosa, conocemos, falta la preposicion á en este lugar, lo cual parece yerro del impresor, porque no se debe suponer que el autor la omitiese ni por clegancia ni por licencia. (pág. 232)

4 Eva despues que á Adan, y aunque postrera (esto es, aunque fué criada la postrera), fué primera en ver la fruta de interes tan costoso. (pág. 233)

Hipérbaton reprensible tambien, si no pareciese yerro casual, ó de pluma ó de imprenta, serían aquellas palabras de Cervántes al principio del capítulo vI, primera parte de El Ingenioso Hidalgo, donde queriendo decir que el Cura pidió á la sobrina de Don Quijote las llaves de una estancia, se lee que Pidió las llaves á la sobrina del aposento. (pág. 233)

DE LA ELÍPSIS. (pág. 233)

Elípsis es una figura por la cual se omiten en la oracion algunas palabras que, siendo necesarias para completar la construccion gramatical, no hacen falta para que el sentido se comprenda; ántes, si se expresáran, quitarian el mérito de la brevedad y la energía á las expresiones. (pág. 233)

Es de muchísimo uso y de grande utilidad esta figura, porque aspirando á declarar nuestros pensamientos con la mayor concision posible, propendemos á excusar todo aquello sin lo cual nos damos á entender suficientemente. Para ello es necesario: primero, que las palabras omitidas sean las que supone ó suple sin trabajo la persona con quien se habla; segundo, que con la brevedad de la cláusula se evite cierta redundancia y pesadez que en otro caso tendría. (pág. 233)

Elípsis del género más sencillo se comete en estos cinco ejemplos: (pág. 233)

1.° «Áun los filósofos gentiles reconocieron la alteza y soberanta de Dios.» (pág. 233)

La alteza y la soberanta se debiera decir en todo rigor gramatical; pero con el artículo que va delante de alteza se puede omitir el segundo, porque sin dificultad lo supone desde luégo el que oye la cláusula. (pág. 233)

2.° « Llegó á tanto su curiosidad y desatino.....» (1). Aunque se omite despues de la conjuncion el posesivo su, no () Don Quijote, primer capítulo. (pág. 233)

hace falta, porque no se puede dudar que se habla de la curiosidad y del desatino de una misma persona. (pág. 234)

3.° «Por grande que sea el merecimiento de la sabiduría, el de la virtud le aventaja.» (pág. 234)

El de la virtud no puede ser aquí sino merecimiento. 4.° « Era de complexion sana, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza» (1). (pág. 234)

Discretamente se omite el verbo delante de seco, enjuto, gran y amigo, para excusar la innecesaria repeticion. Era de complexion sana, era seco de carnes, era enjuto de rostro, era gran madrugador y era amigo de la caza (2). (pág. 234)

5.° «Se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los dias de turbio en turbio» (3). (pág. 234)

Cualquiera conoce que en la segunda oracion se han de suplir las palabras de la primera, se le pasaban y leyendo. No es necesario que la palabra ó palabras que se omitan sean las mismas que se hallen ántes, ó quizá despues, en la cláusula. Si se dice, v. gr.: Yo soy compasivo, tú ingrato; Se hallaba Ines pobre, sus hermanos riquísimos; entre las palabras tú é ingrato no se suple soy, sino eres; entre hermanos y riquísimos hay que suplir se hallaban, no se hallaba; mas no repugna, porque no se puede entender otra cosa. En el primer libro de Galatea escribió Cervántes: « Y luégo determiné de tomar en Carino la venganza que en Crisalvo. » Leyendo el pasaje se ve que ó despues del relativo que, ó despues de Crisalro se debe suplir el pretérito perfecto tomé ó el pluscuamperfecto habla tomado, pues otros tiempos no tienen cabida. (pág. 234)

Se comete elípsis tambien de palabras que no se refieren á otras anteriores; como en estos casos: El año pasado llovio mucho; Dada la hora, se principió la funcion; Hechas las diligencias, me puse en camino; Lleváronle preso, atadas las manos. Tales locuciones son elípticas, pues el año pasado llovió mucho, quiere decir que llovió mucho en varios dias del año (ó durante el año) anterior; Dada la hora significa habiendo dado, llegado ó sonado la hora; Hechas las diligencias vale tanto como habiendo (1) Don Quijote, primer capitulo. (pág. 234)

(1) Don Quijote, ibid. (pág. 234)

(3) Don Quijote, ibid. (pág. 234)

sido hechas, ó habiendo hecho las diligencias; y llevaronle preso, atadas las manos, es como si dijéramos le llevaron preso con las manos atadas, ó habiéndole atado las manos. (pág. 235)

En el modo comun y familiar de hablarnos y saludarnos decimos: Á Dios; Buencs dias; Bien venido. Parece que en estas expresiones no hay oracion gramatical, porque falta verbo que pueda formarla; pero supliendo el que corresponde, se ve que equivalen á las siguientes: A Dios te encomiendo; Á Dios pido que te guarde; Buenos días te dé Dios, ó te deseo; Bien venido seas. (pág. 235)

Cuando alguno dice ó hace alguna cosa, ó la ve ó la oye decir ó hacer, y quiere saber acerca de ella el dictámen de otro que está presente, suele preguntarle: ¿Qué tal?; y el preguntado responder: Bien, ó bueno. En la pregunta y en la respuesta se comete elípsis, porque, no cometiéndola, se diria en la pregunta: ¿Qué tal te parece? Y en la respuesta: Me parece bien, ó me parece bueno. (pág. 235)

Para mostrar agradecimiento á otro por algun favor recibido, suele decirse solamente: Gracias, en cuya expresion se suple Doy (á quien fuere) por tal ó tal cosa. (pág. 235)

Cuando nos despedimos con ánimo de volver, solemos decir: Hasta luégo; Hasta mañana; y se nos comprende como si dijeramos: Hasta que vuelva lueyo, ó hasta mañana, que volveré, que nos veamos ó que nos verémos. (pág. 235)

Cuando al oir: ¿Sabes la leccion? se responde: La sé; con el pronombre la se excusa repetir el complemento leccion; y cuando á esta pregunta: ¿Eres amigo mio? se contesta: Lo soy; el pronombre neutro lo representa el segundo nombre de la oracion (amigo) y el pronombre posesivo correspondiente tuyo. Con el monosílabo qué, interrogado, significamos oraciones enteras, tales como: ¿Qué quieres tú? ¿Qué ha dicho usted? Los simples adverbios s y no equivalen á la repeticion afirmativa ó negativa de la pregunta á que se contesta, que puede ser más de una oracion: y notemos de paso que las respuestas y réplicas son las que más convidan al uso de esta figura. Por último, hasta las ms breves interjecciones encierran un pensamiento, y por consiguiente son oraciones elípticas. (pág. 235)

Cuando se ponen seguidos sin conjuncion dos ó más nom bres, pertenecientes á una misma cosa, se comete la misma elípsis, supliendo por ella algun pronombre relativo y un verbo; v. gr.: Madrid, capital de España; Madrid y capital son dos nombres entre los cuales se suple el relativo que y el verbo es, v. gr.: Madrid, que es capital de España. Lo mismo viene á suceder en la locucion: Mañana domingo; esto es, mañana, que será domingo, etc. (pág. 235)

Es muy necesario no olvidar cuán frecuente es el uso de esta figura, para no eaer en el error de tener por excepciones de las reglas las que verdaderamente no lo son. Es una regla general en nuestra Gramática que los nombres propios no llevan artículo, á excepcion de algunos que se han notado en otro lugar, y sin embargo, no falta quien tenga por excepcion de dicha regla el usar con artículo ciertos nombres propios de rios, provincias, y áun de personas, como el Tajo, el Duero, el Ebro, la Andalucía, el Petrarca, el Tasso, sin considerar que ántes de estos nombres propios se suplen otros genéricos ó apelativos que admiten artículos, como rio, provincia, autor. (pág. 236)

Á veces los vocablos omitidos por la figura elípsis se suplen con el gesto ó con la accion, lo cual es más fácil de comprender que de explicar. En otras frases elípticas es algo vaga y arbitraria la significacion, aunque no por eso dejan de estar al alcance de todos. Tales son: ¦Ahora es ella!; ¦ Buena la hemos hecho!; ¦Ni por ésas!; ¦ Aquí de Dios!; Por supuesto; ¡Que si quieres!; A la cuenta, y otras ciento del estilo familiar. Nuestros escritores antiguos, así poetas como de prosa, empleaban con demasiada latitud esta figura. Dice Lope de Vega en la comedia titulada La llave de la honra: (pág. 236)

.... Habiéndole escrito, no me HA HONRADO Como merece LA que tú me has dado. (pág. 236)

El artículo la pide que se supla ó se presuponga un nombre femenino singular, que debe ser honra, palabra que podrémos sacar de la primera y segunda sílaba del participio honrado, en la cual termina el primer verso de estos dos. (pág. 236)

Escribe el mismo autor en la propia comedia: (pág. 236)

ELENA. Pues tu TRISTEZAS conmigo? (pág. 236)

LISARDO. (pág. 236)

Tú, ¡Señor!. (pág. 236)

Que nO LO ESTOY. (pág. 236)

Se necesita suplir el adjetivo triste, deduciéndolo del sustantivo tristezas, en cuyas primeras sílabas está comprendido, ó suponer que se habia dicho ántes: Pues ¿ tu estás triste conmigo? Delante de las palabras Que no lo estoy se ha cometido tambien elípsis, omitiendo el verbo digo ó cree ú otro. (pág. 237)

Cervántes dijo, hablando de una fortaleza (I): La minaron por tres partes, pero con ninguna se pudo volar lo que parecia ménos fuerte. Con ninguna mina de las tres hay que entender aquí, sacando el sustantivo mina del verbo minaron. Se lee, por último, en La llave de la honra: (pág. 237)

Mucho importa mi partida, Y ya el de las postas suena. (pág. 237)

Aquí es preciso referir el artículo el del segundo verso á un nombre del género masculino, que no hay en el verso primero; es forzoso entender que se quiere decir ya suena EL PARTIR de las postas, deduciendo el infinitivo partir, usado como nombre, del femenino anterior partida, voz que, á diferencia de otras que aparecen en los ejemplos anteriores, no contiene todas las letras de la que se suple. (pág. 237)

Elipsis de tales especies, aunque se hayan usado, no deben imitarse, porque dificultan la inteligencia del concepto. Ménos se han de usar las que se oponen á él ó lo contradicen, como se observa en estos tres casos. (Garci-Ordoñez de Montalbo, Sergas de Esplandian, cap. LXXX): « No solamente piensan de dejar lo tomado, mas con mucha facilidad sosiegan, pensando cómo habrán lo que queda.» (pág. 237)

Se trata de los codiciosos, los cuales no sólo no piensan restituir lo mal adquirido, sino que desean adquirir más; no pudo, pues, omitirse el adverbio no despues de solamente, porque el primero no alcanza á suplirlo. (pág. 237)

(Calderon, en la comedia Duelos de amor y lealtad, jornada 3..): (pág. 237)

Yo protesto Tanto enmendarme, señora, Que no sólo he de ofenderla, Pero ni oirla ni verla. (pág. 237)

(1) Don Quijote, primera parte, cap. XL. (pág. 237)

Parece que se proponia quien así hablaba, ofender á una mujer y ademas no verla ni oirla, siendo todo al contrario: ni quería ofenderla, ni hallarse en ocasion para ello viéndola ú oyéndola. No sólo no es lo que se debe entender. (pág. 238)

(El mismo Calderon, en la comedia La aurora en Copacavana, jornada 3..: (pág. 238)

Aquí sólo á verse llegan Mal desunidos fragmentos, Que esparcidos por la tierra, No sólo imágen son, pero Aun de serlo no dan senas. (pág. 238)

Hablábase de una escultura hecha pedazos, la cual no sólo no era ya imagen, sino que no parecía lo hubiera sido; debió, pues, repetirse la negacion, y decir no sólo no son imegen, para no indueir á error con una elípsis contradictoria. (pág. 238)

Sin producir contradiecion, causan repugnante extrañeza otras elípsis parecidas á la que se halla en el libro Iy del Amadis, cap. XLI): Sabido por cierto la gente que el Duque tenta, etc. Falta el gerundio habiendo, y de su omision parece que resulta una concordancia defectuosa. No hay tal; lo que hay es una elspsis, lícita y comprensible en el siglo XVI, la cual ha caido en desuso; ahora sería necesario decir: Habiendo sabido la gente que el Duque tenta. Lo mismo sucede con estas cláusulas: Habido todos tres su consejo (1); Firió el caballo de las espuelas, y alcanzado al gigante..... (2); Visto Lautaro serle conveniente..... (3); Hecho el Marqués de Cañete el castigo en el Perú, llegan mensajeros de Chile (4). Los cuatro son casos de elípsis, y en cada uno se suple el gerundio de haber, como si hoy dijeramos: Habiendo tenido su consejo los tres; Hirió al caballo con las espuelas, y habiendo alcanzado al gigante; Habiendo visto Lautaro serle conveniente; Habiendo hecho el Marqués de Cañete el castigo en el Perú, llegan mensajeros de Chile. Así tambien escribió Cervántes en el primer capítulo de El Ingenioso Hidalgo: Hecho del morrion celada; y no hecha celada del morrion, ni hecho (1) Amadis, tambien en el lib. I°, cap. XLI. (pág. 238)

(2) Amadis, lib. Il, cap. XV. (pág. 238)

(3) D. ALONSO DE EBCILLA, canto V de la Araucana, l.a parte. (4) Araucana, sumario del canto XIII. (pág. 238)

celada el morrion; quiso decir con una elipsis, de muy frecuente uso entónces, habiendo hecho, ó hecho que hubo, locucion aplicable tambien á los casos citados ántes. (pág. 239)

DEL PLEONASMO. (pág. 239)

Esta figura, que vale lo mismo que sobra ó redundancia, es viciosa cuando sin necesidad se usa de palabras que ni hacen falta en la locucion, ni le añaden belleza alguna; pero es útil cuando ciertos vocablos, al parecer superfluos, se emplean para dar más fuerza y colorido á la expresion, y para que á las personas que nos oyen no quede duda alguna de lo que les queremos referir ó asegurar. (pág. 239)

Cuando decimos: Yo lo vi por mis ojos; Yo lo escrib de mi mano, cometemos pleonasmo, porque rigorosamente no son necesarias las palabras por mis ojos y de mi mano, y bastaba decir: Yo lo vi; Yo lo escribí; pero como se quiere dar más nervio y eficacia á la expresion, para que de ella no se dude, se añaden aquellas ó semejantes palabras, las cuales se pueden considerar como una repeticion de la frase; esto es, como si dijéramos dos veces cada una de las expresiones: Yo lo vi; Yo lo escribí. No se puede, sin embargo, negar que tales locuciones son más pintorescas (y por eso más usadas) que necesarias y elegantes. De la misma figura ó licencia usamos cuando decimos: Volar por el aire; Subir arriba; Bajar abajo, porque en rigor sobran las dicciones por el aire, arriba y abajo, pues no se vuela por la tierra, no se baja arriba ni se sube abajo; pero el uso aprueba el aumento de estas y de otras voces, con que se añade más aseveracion y particularidad ó vida á lo que se dice, como si señaláramos con el dedo por donde se vuela, y adonde se ha de subir ó bajar; en fin, como si dijéramos: Habiendo colado el haleon desde allí (un punto cualquiera), subió hasta allá (un punto elevado), bajó acullá (un punto inferior). (pág. 239)

Usase tambien de la propia figura añadiendo los adjetivos mismo y propio á los nombres y pronombres con que se juntan; v. gr.: Tu padre mismo lo ha mandado; Tú propio lo pediste; Yo misma estuve presente; en cuyas cláusulas parece que sobran mismo, propio, misma, porque sin estos vocablos quedaba inte gro el sentido gramatical; pero es muy frecuente el añadirlos, porque es como si se dijera, y parece mejor: Tu padre, tu padre lo ha mandado; Yo, yo estuve presente. (pág. 239)

En ciertas locuciones está del propio modo muy admitida (y tanto, que nunca ó muy rara vez se excusa) la repeticion de los pronombres personales, áun cuando recaen sobre una misma persona; v. gr.: A mí me dicen; A tí te llama; A él le buscan; A sí mismos se agravian; Á nosotros no nos corresponde. Hay otras cláusulas en que el pleonasmo tiene por objeto, no tanto el darles más vigor, como el indicar cierta sensación grata ó desapacible, cierto interes de la persona que habla, con quien se habla ó de quien se habla: ¡Me han muerto á mi hijo!, exclama una madre al ver ó saber esta desgracia; y aunque pudiera limitarse á decir: ¦Han muerto á mi hijo!, con el me, que parece redundante, encarece más el dolor que experimenta. Cuando Moratin (1), hablando de un importuno, concluyó un romancillo diciendo: Allá entre el lodo me le dejé, dió á entender con el mismo pronombre me cuánto habia deseado verse libre de un hombre que le habia molestado muchísimo. Dejáronse de usar tiempo há ciertos pleonasmos de que están llenos los libros españoles anteriores al siglo último. En el segundo capítulo de Don Quijote escribió Cervántes: «¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga á luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue á contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?» El sino, el no y el segundo que, pleonasmos reprensibles hoy, eran de uso general en los siglos XVI y XVII, así en la prosa como en el verso. En la oracion dominical se conservan aún respetuosamente dos que parecen pleonasmos, ya fuera de uso. Decimos en ella: «Santificado sea el tu nombre, venga á nos el tu reino.» En el acto de contricion se han hecho dos alteraciones para excusar otro, que tambien parecia ya pleonasmo inútil. En unos catecismos se lee: « Propongo firmemente nunca más pecar»; en otros: « Propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar.» Ántes se decia: « Propongo firmemente de nunca más pecar», (I) D. Leandro. (pág. 240)

porque los verbos proponer, determinar y otros podian regir la preposición de, como ya lo vimos en el ejemplo sacado de la Galatea: « Determiné de tomar venganza. » (pág. 241)

DE LA SILÉPSIS. (pág. 241)

Usamos de esta figura cuando damos á ciertos vocablos diferente concordancia de la que en rigor gramatical les correspondería; y es porque atendemos á lo que representan, y no á lo que dicen. Así ordinariamente no concordamos los adjetivos ó participios con las voces que sirven para tratamientos de algunas personas, cuando decimos, v. gr.: V. M. es justo; V. A. sea servido; pues siendo femeninos los nombres majestad y alteza, lo mismo que beatitud, eminencia, excelencia, señoría, etc., no conciertan con ellos el adjetivo justo ni el participio servido, ni otros semejantes, sino con los nombres rey, infante, cardenal, papa, etc. Lo mismo sucede con la tan usada palabra usted, sincopa de vuestra merced, y con el tratamiento de vos, como se dijo en otro lugar. (pág. 241)

Áun á nombres que no significan tratamiento se suelen aplicar familiarmente adjetivos discordes en género. Sirva de ejemplo el epigrama de Moratin (1): (pág. 241)

¡Veis esa repugnante criatura, Chato, pelon, sin dientes, estevado, etc. (pág. 241)

La criatura que se designaba para que la viesen, era un hombre; y por eso los tres adjetivos chato, estevado y pelon se le unen con suficiente causa. (pág. 241)

De la misma figura se usa cuando no concertamos los verbos en el número singular con nombres colectivos del mismo número, sino en plural con la multitud que representan; por ejemplo: La muchedumbre del pueblo alborotado nunca se sabe templar; ó temen ó espantan; y proceden en sus cosas desapoderadamente (2). En el primer perfodo de este ejemplo no hay silépsis; pero la hay tres veces en el segundo, pues conciertan los tres (1) D. Leandro. (pág. 241)

(2) MABIANA, Hist, lib. XXII, cap. vmm. (pág. 241)

verbos temen, espantan y proceden, no con el sustantivo muchedumbre, que está en número singular, sino con los muchos habitantes de un pueblo alborotado, plural significado por dicho vocablo muchedumbre. Se comete, pues, la figura silépsis, ó en el género ó en el número gramatical de las palabras, ó en ambos juntos. (pág. 242)

Es comun en escritos de nuestra mejor época literaria ver dos ó más sustantivos en singular puestos por sujetos de una oracion, en la cual el verbo y el complemento, calificativo de los dos sustantivos, concuerdan en singular solamente con el más inmediato. Fray Luis de Granada nos dijo (I): « No hay palabra ni pensamiento ni movimiento desordenado, que no lo tenga escrito (Dios) en los libros y procesos de su justicia.» Aun á veces suele estar en plural uno de los sustantivos que componen el sujeto, y hallarse en singular el verbo, concertando con el sustantivo inmediato; como en este ejemplo de Pedro Mejía (2): ¿Qué fuera..... si las crónicas y memoria de las cosas pasadas faltáre? (pág. 242)

De estos ejemplos de silépsis, ó quizá de clipsis, el último es, aunque respetable, de los que no deben ser imitados. Nada cuesta, y más escribiendo en prosa, añadir en casos iguales una n al verbo, cumpliendo la regla de la concordancia. DE LA TRASLACION. (pág. 242)

Se hace uso de esta figura cuando á ciertos tiempos de los verbos se da una significacion que ordinariamente no tienen. Ya fué preciso anticipar sobre esto algunas nociones en el capítulo del verbo, porque la explicacion de algunos tiempos lo requería, y en el de las oraciones, porque tambien era necesario para explicar ciertas construcciones en que se emplea el presente de subjuntivo. Manifestamos la intima conexion que con dichas oraciones tienen en su espfritu las de imperativo; y ahora añadirémos que estas últimas se pueden poner tambien en infinitivo, aunque es forzoso suplir otra oracion, cuyo término sea (1) Guía de pecadores, lib. I, cap. VIII. (pág. 242)

(2) Historia imperiat, en el prologo. (pág. 242)

el indicado infinitivo. Podemos decir, pues: Me has de oir, tienes que oirme, en lugar de óyeme; Me habeis de pagar, es fuerza pagarme, en equivalencia de pagadme; Os mando, os exhorto á combatir, en vez de combatid; Se ha de abrir, se tiene que abrir esta puerta, por abran esta puerta. (pág. 243)

El mismo presente de infinitivo, por sí solo, manda en ocasiones, ó ruega, ó aconseja, ó persuade. Suele decirse: ¦ No correr! ¡No alborotar! ¡ No mentir! en vez de No corrais, No alboroteis, No mientas, ó no mintais; pero respecto de estas breves locuciones hay que advertir: l. , que son expresiones repentinas y como indeliberadas; 2.°, que más bien se emplean dirigiéndolas á muchas ó várias personas que á una sola; 3.", que nunca estan bien usadas sin negacion; y los que en tono de ruego, mando, amenaza, etc., dicen: ¦ Callar! ¦ Obedecer! quieren y debieran decir: ¦ Callad! ¦ Obedeced! callen, ú obedezcan, ustedes. (pág. 243)

Y todavía hay otra fórmula imperativa por medio del futuro imperfecto de indicativo, que hasta pierde el carácter de tal futuro en algunas ocasiones. Ocurre, v. gr., decir á un criado: Me traerás, en vez de trueme, unos sellos para mis cartas. Quedó explicado tambien cómo y en qué casos se usa promiscuamente del presente ó del futuro de subjuntivo; y sobre esto nada hay que añadir. (pág. 243)

Pero no á los tiempos citados se limita sólo la facultad de tomar la significacion de otros, como lo vamos á ver. El presente de indicativo ocupa á menudo en las narraciones el lugar del pretérito perfecto simple. Dice Ercilla en su Araucana (1): (pág. 243)

Como si en tal sazon alas tuviera, Más seguras que Dédalo las tuvo, Se arreja desde arriba, de manera Que parece que en ellas se sostuzo. (pág. 243)

Traslaciones semejantes no sólo abundan en los libros, sino áun en la conversacion familiar, y es porque el ánimo apasionado suele representarnos como actuales los hechos ó sucesos notables que referimos. (pág. 243)

() Cantoxx (pág. 243)

Suele expresar tambien el presente de indicativo lo mismo que el pretérito perfecto compuesto, en frases como esta: Siempre que voy á Madrid, visito el Museo del Prado. Voy y visito significan aqui he ido, he visitado. (pág. 244)

A veces el presente y el pretérito imperfecto de indicativo hacen oficios de futuro en expresiones como las siguientes: El lúnes préximo salgo para Granada; mañana se concluta la obra con descanso; De hoy en ocho dias se casa mi hermana. El futuro imperfecto de indicativo no siempre denota tiempo venidero, pues de él nos valemos tambien para expresar duda, vacilacion, como cuando decimos: Serun las diez, por no estar seguros de ser ésa la hora; Fulano podrá tener treinta años; esto es, me parece que los tiene; ¿Si estaré yo trascordado! que es como decir: Temo estarlo; ó bien cuando al aserto de otro respondemos, no queriendo darle por completo la razon, ó acaso con ánimo de desmentirle indirectamente: Ast serd. Tambien se suele echar mano de la misma fórmula ambigua, aplicada á la segunda terminacion del futuro imperfecto de subjuntivo, en réplicas como ésta: Mi padre fué un heroe.—Si sería. Digamos, por último, que era frecuente en nuestros escritores antiguos usar, en vez del pretérito pluscuamperfecto de indicativo, la primera terminacion del imperfecto de subjuntivo; esto es, amára por había amado; Temiera por había temido; práctica que áun observan algunos autores, no sin afectacion de arcaismo, y empleando dicha terminacion ra del subjuntivo no sólo en sustitucion del pluscuamperfecto, sino tambien del pretérito perfecto simple de indicativo; v. gr.: cantára por cantó. En composiciones poéticas es ménos reparable esta inversion de tiempos. (pág. 244)

De la figura traslación se usa tambien cuando empleamos el número singular de los nombres con significacion de plural; diciendo, v. gr.: En la romerta tal hubo mucho soldado y mucho pobre, en lugar de muchos soldados y pobres; En tal año escaseó la fruta, siendo más de una especie de fruta la escasa. En la octava impresa en la pág. 223, los singulares olivo, oveja, insectillo indiano (que es la cochinilla) y múrice (que es la concha con que teñían los antiguos la púrpura), deben entenderse en plural, si bien en este número no se usan múrice y cochinilla. (pág. 244)

Se emplean otras muchas figuras en el discurso, que omitimos, porque no pertenecen á la gramática, sino á la retórica y á la poética; pero ántes de concluir este libro indicarémos que hay en nuestra lengua muchos modismos que parecen evidentemente contrarios á las reglas más obvias de la gramática, y que, sin embargo, son de uso corriente. Tales son: A pié juntillas; A ojos vistas; Soy con usted; A mus ver, etc., etc. Parece, sin embargo, que tales locuciones pueden explicarse por Á juntilla de piés; A vistas de ojos; Soy (ó estoy) pronto á conversar con usted; Hasta que más nos veamos, hasta que nos veamos en otra ocasion. (pág. 245)

Aunque se ha tratado ya del régimen de las preposiciones segun su diverso significado, y de los verbos y otras partes de la oracion que se construyen con aquéllas; no obstante, para completar esta parte muy esencial de nuestra Gramática, y á fin de que se pueda salir con facilidad de cualquiera duda que ocurra en un punto de tanta variedad, se ordena la siguiente lista de vária construccion de un crecido número de palabras con sus respectivas preposiciones. No se comprenden en ella los verbos activos (á excepcion de los que juntos con pronombres personales mudan de régimen, y de los que ademas del principal tienen otro accesorio), porque aquéllos no se construyen con preposicion sino cuando su accion pasa á personas ó cosas personificadas, en cuyo caso llevan la preposicion á, como queda dicho en su lugar. Tampoco se comprenden los participios que siguen la construccion de sus verbos, ni los verbos que despues de sí admiten preposicion que no forma construccion con ellos, sino que es parte de alguna frase ó modo adverbial, ó se usa en su natural significacion sin dependencia del verbo; v. gr.: Asentir con gusto, por fuerza, de mala gana, á otro dictámen. El régimen del verbo asentir es otro dictámen, precedido de la preposicion d, los vocablos restantes son accesorios. (pág. 245)

Lista de palabras que se construyen con preposicion

Abalanzarso á los peligros. Abandonarse á la, en manos de la suerte. Abatirse con, de espiritu-—en, por los reveses. Abocarse con alguno. (pág. 246)

Abochornarse de, por algo. Abogar por alguno. (pág. 246)

Abordar (una nave) á, con otra Aborrecer de muerte. (pág. 246)

Aborrecible á las gentes. Abrasarse de amor—en deseos (l). Abrigado de los vientos. Abrigarse bajo techado— con ropa— del aguacero — en el portal. Abrir (una lámina) á buril —en canal—de arriba á abajo. Abrirse ó, con los amigos. Abroquelarse con, de su inocencia. Absolver del cargo. (pág. 246)

Abstenerse de lo vedado. Abultado de facciones. (pág. 246)

Abundar de, en riqueza. Aburrirse con, de, por todo. Abusar de la amistad. (pág. 246)

Acabar con su hacienda—de venir—en bien — por negarse. Acaecer (algo) ó alguno—á, en tal tiempo. Acalorarse con, en, por la disputa. Acarrear á lomo—en ruedas—por agua. Acceder á la peticion. (pág. 246)

Accesible á todos. (pág. 246)

Acendrarse (la virtud) con, en las pruebas. Acepto á nobleza y plebe. Acerca de lo dicho. (pág. 246)

Acercarse á la villa. (pág. 246)

Acertar á, con la casa—en el pronóstico (2). Acoger en casa. (pág. 246)

() Se emplea en esta lista el guion— para distinguir unas de otras las diferentes construcciones, excusando la repeticion de la palabra con que empieza cada línea. (pág. 246)

(2) El verbo acertar tiene una acepción cuando se dice avertar con la casa, y otra distinta cuando decimos acertar EN el pronóstico. Mayor diferencia de (pág. 246)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Acogerse á, bajo sagrado. (pág. 247)

Acometido de un accidente. (pág. 247)

Acomodarse á, con otro dictámen—de criado—en una casa Acompañar á palacio —con, de pruebas. Acompañarse de, con ricos. (pág. 247)

Aconsejarse con, de sabios. Acontecer á todos, con todos lo mismo. Acordarse con los contrarios—de lo pasado. Acortar de palabras. (pág. 247)

Acostumbrarse á los trabajos. Aere de condicion. (pág. 247)

Acreditado en, para su oficio. Acreditarse con, para con alguno—de necio. Acreedor á la confianza — del Estado. Actuar en los negocios. (pág. 247)

Acudir al, con el remedio. (pág. 247)

Acusar (á alguno) ante el Principe— de un delito. Acusarse de las culpas. (pág. 247)

Adaptar, y adaptarse, al uso. Adecuado al asunto. (pág. 247)

Adelantar en la carrera. (pág. 247)

Adelantarse á otros—en algo. Ademas de lo referido. (pág. 247)

Adestrarse, ó adiestrarse, á esgrimir—en la lucha. Adherir y adherirse á otro dictámen. Admirarse de un suceso. (pág. 247)

Adolecer de alguna enfermedad. Adoptar por hijo. (pág. 247)

Adorar á Dios—en sus hijos. Adornar con, de tapices. (pág. 247)

Afanarse en la labor—por ganar. Afecto al ministro—de un achaque. Aferrarse á, con, en su opinion. Afianzar con sus bienes—de calumnia. Afianzarse en, sobre los estribos. Aficionarse d, de alguna cosa. Afirmarse en lo dicho. (pág. 247)

significado hay entre acordarse CON los contrartos y acordarse DE lo sucedido. Consúltese en estos casos y otros idénticos el Diccionario de la Academia, para no confundir lo uno cen lo otro. Se pone generalmente un solo ejemplo de cada preposicion, aunque una misma tenga en diversas frases muy diferente significado. Se omiten, por lo comun, los casos de las preposiciones de y por en que expresan construccion de participio pasivo; pues (por ejemplo) Antonio es aborrecido DE todos o POR todos, equivale á Todos aborrecen á Antonto. (pág. 247)

Afligido de, con, por lo que veía. Aforrar con, de piel—en lo mismo. Afrentar con denuestos. (pág. 248)

Afrentarse de su estado. Ágil de piés. (pág. 248)

Agobiado de, por desgracias. Agobiarse con, por los años. Agradable al, para el gusto —de gusto. Agradecido á los beneficios — por los favores. Agraviarse de alguno—por una chanza. Agregarse á, con otros. (pág. 248)

Agrio al gusto—de gesto. Aguardar á otro dia. (pág. 248)

Agudo de ingenio — en sus ocurrencias. Aguerrido en combates. (pág. 248)

Ahitarse de manjares. (pág. 248)

Ahogarse de calor—en poca agua. Ahorcajarse en los hombros de alguno. Ahorcarse de un pino. (pág. 248)

Ahorrar de razones—no ahorrarse, ó no ahorrárselas, con ninguno. Airarse con alguno—de, por lo que se oye. Ajeno á su caructer—de verdad. Ajustarse á la razon—con el amo —en sus costumbres. Alabar de discreto — (algo) en otro. Alabarse de valiente. (pág. 248)

Alargarse á, hasta la ciudad. Alcanzado de recursos. (pág. 248)

Aleanzar al techo—con porfias — del rey —en dias—para tanto. Alegar de bien probado— en defensa—por prueba un documento. Alegrarse con, de, por algo. Alejarse de su tierra. (pág. 248)

Alentar con la esperanza. Alimentarse con, de hierbas. Alistarse en un cuerpo—por socio. Aliviar del, en el trabajo. Alternar con los paisanos — en el servicio — entre unos y otros. Alto de cuerpo. (pág. 248)

Alucinarse con sofismas— en el exámen. Alzar (los ojos) al cielo— (algo) del suelo — por caudillo. Alzarse á mas—con el reino. Allanarse á lo justo. (pág. 248)

Amable á, con, para, para con todos— de genio—en el trato. Amante de la paz. (pág. 248)

Amañarse á escribir—con cualquiera. Amar de corazon. (pág. 248)

Amargo al gusto—de sabor. (pág. 248)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Amarrar á un tronco. (pág. 249)

A ms, ademas, amén de lo dicho. Ambos á dos. (pág. 249)

Amenazar (á álguien) al pecho—con la espada—de muerte. Amor á Dios—de Dios — al arte. Amoroso con los suyos. Amparar (á uno) de la persecucion — en la posesion. Ampararse con, de algo. Amueblar con sillas y mesas—de nuevo (es decir, con muebles nuevos). Andlogo al caso. (pág. 249)

Ancho de boca. (pág. 249)

Andar (se usa con casi todas las preposiciones) á gatas—con el tiempo —de capa—en pleitos—entre mala gente —por conseguir algo—sobre un volcan—tras un negocio. Anegar en sangre. (pág. 249)

Anhelar á más —por mayor fortuna. Animar al certámen. (pág. 249)

Ansioso del triunfo. (pág. 249)

Anteponer al gusto la obligacion. Anterior á tal fecha. Ántes de Cristo. (pág. 249)

Anticiparse á otro. (pág. 249)

Añadir á lo expuesto. Aparar en, con la mano. Aparecerse á alguno. (pág. 249)

Aparejarse al, para el trabajo. Apartar de si. (pág. 249)

Apartarse á un lado—de la ocasion. Apasionarse de, por alguno. Apearse á, para merendar—de la mula —por las orejas. Apechugar con, por todo. Apegarse á alguna cosa. Apelar á otro medio—de la sentencia —para ante Dios. Apercibirse ó, para la batalla —de armas. Apesadumbrarse de, con la noticia—por niñerías. A pesar de lo que dicen. Apetecible al gusto. (pág. 249)

Apiadarse de los pobres. Aplicarse á los estudios. Apoderarse de la hacienda. Aportar á Barcelona. (pág. 249)

Apostar á correr. (pág. 249)

Apostárselas con fulano. Apostatar de la fe. (pág. 249)

Apoyar con citas — en autoridades. Apreciar en mucho—por sus prendas. (pág. 249)

Aprender á escribir—con fulano—de fulano—por principios. Apresurarse á venir—en la réplica—por llegar á tiempo. Apretar á correr—con las manos—entre los brazos. Aprobado de cirujano. (pág. 250)

Aprobarse en alguna facultad. Apropiar á su idea—para sí. Apropincuarse á alguna parte. Aprovechar en el estudio. Aprovecharse de la ocasion. Aproximarse al altar. (pág. 250)

Apto para el empleo. (pág. 250)

Apurado de medios. (pág. 250)

Apurarse en los contratiempos—por poco. ¡Aquí de los mios! (pág. 250)

Aquietarse con la explicacion. Arder, arderse, de cólera —en deseos. Arguir de falso — (ignorancia) en un docto. Armar con lanza—en corso. Armarse de paciencia. (pág. 250)

Arraigarse en Castilla. Arrancar (la broza) al, del suelo — de raíz. Arrasarse (los ojos) de, en lágrimas. Arrastrar en su caida — por tierra. Arrebatar de las manos. Arrebatarse de ira. (pág. 250)

Arrebozarse con, en la capa. Arrecirse de frio. (pág. 250)

Arreglado á las leyes — en la conducta. Arreglarse ó la razon —con el acreedor. Arregostarse á golosinas. Arremeter al, con, contra, para el enemigo. Arrepentirse de sus culpas. Arrestarse á todo. (pág. 250)

Arribar á tierra. (pág. 250)

Arriesgarse á salir— en la empresa. Arrimarse ó la pared. (pág. 250)

Arrinconarse en casa. (pág. 250)

Arrojado de carácter. (pág. 250)

Arrojar de si. (pág. 250)

Arrojarse á pelear —de, por la ventana — en el estanque. Arroparse con la colcha. Arrostrar con, por los peligros (1). (1) Tambien se dice arrostrar los peligros (sin preposicion), y en el mismo caso se hallan otros verbos que, si bien se adaptan á tal ó cual preposicion, y no á las demas, se usan asimismo sin ninguna. (pág. 250)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Asar á la lumbre. (pág. 251)

Asarse de calor. (pág. 251)

Ascender á otro empleo—en la carrera. Asegurar de incendios. (pág. 251)

Asegurarse de su contrario. Asentir á otro dictámen. Asesorarse con, de letrados. Asimilar (una cosa) á otra. Asir de la ropa — por los cabellos. Asirse á las ramas—con el contrario. Asistir á los enfermos — de oyente — en tal casa. Asociarse á, con otro. (pág. 251)

Asomarse á, por la ventana. Asombrarse con el, del aparato. Asparse á gritos —por alguna cosa. Áspero, al, para el gusto —con los inferiores—de condicion — en las palabras. (pág. 251)

Aspirar ó mayor fortuna. Asqueroso á la vista—de ver — en su aspecto. Asustarse de, con, por un ruido. Atar (el caballo) á un tronco —de piés y manos. Atarearse con, en los negocios. Atarse á una sola cosa—en las dificultades. Atascarse en el barro. (pág. 251)

Ataviarse con, de lo ajeno. Atemorizarse de, por algo. Atender ó la conversacion. Atenerse á lo seguro. (pág. 251)

Atentar á la vida — contra la propiedad. Atento á la explicacion —con sus mayores. Atestiguar con otro. (pág. 251)

Atinar al blanco—con la casa. Atollarse en el lodo. (pág. 251)

Atónito con, del, por el lance. Atraer á su bando — con promesas. Atracarse de higos. (pág. 251)

Atragantarse con una espina. Atrancarse en el vado. (pág. 251)

Atrasado de noticias — en el estudio. Atravesado de dolor. (pág. 251)

Atravesarse en el camino. Atreverse á cosas grandes —con todos. Atribuir á otro. (pág. 251)

Atribularse con, en, por los trabajos. Atrincherarse con una tapia — en un repecho. Atropellar con, por todo. (pág. 251)

Atropellarse en las acciones. Atufarse con, de, por poco. Aunarse con otro. (pág. 252)

Ausentarse de Madrid. (pág. 252)

Autorizar con su firma. Avanzado de, en edad. (pág. 252)

Avanzar d, hácia, hasta las líneas enemigas. Avaro de su caudal. (pág. 252)

Avecindarse en algun pueblo. Avenirse á todo — con cualquiera. Aventajarse á otros—en algo. Avergonzarse á pedir — de pedir —por sus acciones. Averiguarse con alguno. Avezarse á la vagancia. Aviarse de ropa — para salir. Avocar (alguna cosa) á sí. ¡Ay de mi! — de los vencidos! Ayudar á vencer —en un apuro. Bailar al son — por alto. Bajar á la cueva — de la torre — hácia el valle — por la escalera. Bajo de cuerpo — en su estilo. Balancear en la duda. (pág. 252)

Balar por dinero. (pág. 252)

Baldarse con la humedad— de un lado. Bambolearso en la maroma. Bañar con, de, en lágrimas un papel. Barajar con el vecino. Barbear con la pared. (pág. 252)

Basta de bulla— con eso. Bastar á, para enriquecerse. Bastardear de su naturaleza — en sus acciones. Batallar con los enemigos. Benéfico á, para la salud — con sus contrarios. Benemérito de la patria. Besar en la frente. (pág. 252)

Blanco de tez. (pág. 252)

Blando al tacto, de corteza. Blasfemar de la virtud. Blasonar de valiente. (pág. 252)

Bordar (algo) al tambor — con, de plata—en cañamazo. Borracho de aguardiente. Borrar de la matricula. Bostezar de hambre. (pág. 252)

Boto de punta. (pág. 252)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Boyante en la fortuna. (pág. 253)

Bramar de furor. (pág. 253)

Breve de contar — en los razonamientos. Bregar con alguno. (pág. 253)

Brindar á la salud de alguno—con regalos—por el rey. Brotar de, en un peñascal. Bueno de, para comer — de por si—en sí. Bufar de ira. (pág. 253)

Bullir en, por los corrillos. Burilar en cobre. (pág. 253)

Burlar ó alguno. (pág. 253)

Burlarse de algo. (pág. 253)

Buscar (el flanco) al enemigo — por donde salir Cabalgar ó mujeriegas — en mula. Caber de piés — en la mano. Caer á, hácia tal parte—con otro —de lo alto—en tierra —por Pascuasobre los enemigos. (pág. 253)

Caerse á pedazos— de viejo. Calar á fondo. (pág. 253)

Calarse de agua. (pág. 253)

Calentarse á la lumbre. (pág. 253)

Caliente de cascos. (pág. 253)

Calificar de docto. (pág. 253)

Callar (la verdad) á otro — de, por miedo. Calzarse con la prebenda. Cambiar (alguna cosa) con, por otra. Cambiarse (la risa) en llanto. Caminar á, para Sevilla — de concierto. Campar por sí solo. (pág. 253)

Cansarse del, con el trabajo. Cantar de plano—en el riesgo. Capaz de cien arrobas —para el cargo. Capitular con el enemigo—(á alguno) de malversacion. Carecer de medios. (pág. 253)

Cargar á flete —4, en hombros— con todo — de trigo — sobre él. Cargarse de razon. (pág. 253)

Casar (una persona ó cosa) con otra — en segundas nupcias. Casarse con su prima —por poderes. Catequizar (á alguno) para fin particular. Cautivar (á alguno) con beneficios. Cazcalear de una parte á otra. Cebarse en la matanza. (pág. 253)

Ceder á la autoridad— de su derecho — en honra de alguno. Ceñir de laureles. (pág. 253)

Ceñirse á lo justo. (pág. 254)

Cerca de la villa. (pág. 254)

Cercano á su fin. (pág. 254)

Cerciorarse de un suceso. Cerrar á piedra y lodo—con, contra el enemigo. Cesar de correr — en su empleo. Ciego de ira. (pág. 254)

Cierto de su razon. (pág. 254)

Cifrar (su deseo) en las riquezas. Circunscribirse á una cosa. Clamar á Dios — por dinero. Clamorear por alguna cosa. Clavar á, en la pared. (pág. 254)

Cobrar de los deudores —en papel. Cocer á la, con lumbre. Codicioso de dinero. (pág. 254)

Coetáneo de César. (pág. 254)

Coexistir con Homero. (pág. 254)

Coger á mano — (al ladron con el hurto — de buen humor — de la, por la mano. (pág. 254)

Cojear, cojo, del pié derecho. Colegir de, por los antecedentes. Coligarse con alguno. (pág. 254)

Colmar de improperios. (pág. 254)

Colocar con, en, por órden. Combatir con, contra el enemigo. Combinar (una cosa) con otra. Comedirse en las palabras. Comenzar á decir — por refir. Comer á dos carrillos — (pan) á manteles — de vigilia — de todo. Comerciar con su crédito — en granos. Comerse de envidia. (pág. 254)

Compadecerse (una cosa) con otra — del infeliz. Compañero de, en las fatigas. Comparar (un objeto) á, con otro. Compartir en dos cestas la fruta — entre varios. Compatible con la justicia. Compeler (á otro) al pago. Compensar (una cosa) con otra. Competir con alguno. (pág. 254)

Complacer á un amigo. (pág. 254)

Complacerse con la noticia — de, en alguna cosa. Cómplice con otros — de otro — en el delito. Componerse con los deudores — de bueno y malo. Comprar (algo) al fiado — del comerciante. Comprensible al entendimiento. (pág. 254)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Comprobar con fechas—de cierto. Comprometer en jueces árbitros. Comprometerse á pagar — con alguno — en una empresa. Comun á todos — de dos. (pág. 255)

Comunicar (uno) con otro. (pág. 255)

Comunicarse (dos lagos) entre sí. Concentrar (el poder) en una mano. Conceptuado de inteligente. (pág. 255)

Concertar (uno) con otro — en género y número — (las paces) entre dos contrarios. (pág. 255)

Concluir con algo — (á uno) de ignorante — en vocal. Concordar (la copia) con el original. Concurrir á algun fin— un lugar—con otros—(muchos) en un dictámen. Condenar (á uno) á galeras—con costas —en las costas. Condescender á los ruegos—con la instancia— en retirarse. Condolerse de los trabajos. (pág. 255)

Conducir (una cosa) al bien de otro. Confabularse con los contrarios. Confederarse con alguno. (pág. 255)

Conferir (un negocio) con, entre los amigos. Confesar (el delito) al juez. (pág. 255)

Confesarse á Dios—con alguno—de sus culpas. Confiar de, en alguno. (pág. 255)

Confinar (á alguno) á, en tal parte — (España) con Francia. Confirmar (al orador) de docto—en la fe—por sabio. Confirmarse en su dictámen. (pág. 255)

Conformar (su opinion) ó, con la ajena. Conformarse al, con el tiempo. (pág. 255)

Conforme á, con su opinion — (con otro) en su parecer. Confrontar (una cosa) con otra. Confundirse de lo que se ve- (una cosa) con otra—en sus juicios. Congeniar con alguno. (pág. 255)

Congraciarse con otros. (pág. 255)

Congratularse con los suyos—de, por alguna cosa. Conjeturar (algo) de, por los indicios. Conmutar (algo) con otra cosa — (un voto) en otro. Conocer de vista—de, en tal asunto—por su fama. Consagrar, y consagrarse, á Dios. Consentir con los caprichos—en algo. Conservarse con, en salud — en su retiro. Considerar (una cuestion) bajo, en todos sus aspectos, por todos lados. Consistir en una friolera. (pág. 255)

Consolar (á uno) de un trabajo. Consolarse con sus parientes — en Dios. Conspirar á un fin—contra alguno — en un intento. Constante en la adversidad. (pág. 255)

Constar (el todo) de partes—de, en los autos— por escrito. Constituido en dignidad — (un censo) sobre una dehesa. Consultar con letrados —( alguno) para un empleo. Consumado en una facultad. (pág. 256)

Consumirse á fuego lento — de fastidio— en meditaciones. Contagiarse con, del, por el roce. Contaminarse con los vicios—de, en la herejia. Contar (algo) al vecino—con sus fuerzas—por verdadero. Contemplar ó un nino— en Dios. (pág. 256)

Contemporizar con alguno. (pág. 256)

Contender con alguno — en hidalguia— por las armas — sobre alguna cosa. (pág. 256)

Contenerso en sus deseos. (pág. 256)

Contentarse, contento, con su suerte — del parecer. Contestar á la pregunta—con el declarante. Contiguo al jardin. (pág. 256)

Continuar en su puesto—con salud—por buen camino. Contraer (algo) ó un asunto. (pág. 256)

Contrapesar (una cosa) con otra. (pág. 256)

Contraponer (una cosa) á, con otra Contrapuntarse de palabras—con alguno. Contrario ó, de muchos — en ideas. Contravenir á la ley. (pág. 256)

Contribuir á, para tal cosa— con dinero. Convalecer de la enfermedad. (pág. 256)

Convencerse con las razones — de la razon. Convenir (una cosa) al pueblo — con otro — en alguna cosa. Convenirse á, con, en lo propuesto. Conversar con alguno — en, sobre materias fútiles. Convertir ó otro objeto la cuestion — (la hacienda) en dinero. Convertirse á Dios — (el mal) en bien. Convidar (á alguno) á comer —con un billete. Convidarse á, para la tarea. (pág. 256)

Convocar á junta. (pág. 256)

Cooperar á alguna cosa — con otro. Coronar con flores — de flores — en flores (1) — por monarca. Correr á caballo—con los gastos—en busca de uno— por mal camino— (un velo) sobre lo pasado. (pág. 256)

Correrse (de verguenza) por una culpa. Corresponder á los beneficios — con el bienhechor. Corresponderse con extranjeros — con agradecimiento. Cortar de vestir —por lo sano. (pág. 256)

Corto de genio —en dar. (pág. 256)

Coser á puñaladas — para el corte. (1) Poctico. (pág. 256)

CONSTRUOCIONES CON PREPOSICION. Coserse (unos) ó, con otros. (pág. 257)

Cotejar (la copia) con el original. Crecer en virtudes. (pág. 257)

Crecido de cuerpo— en bienes. (pág. 257)

Creer de otro tal cosa — de su obligacion — en Dios — (á uno) por, sobre su dicho. (pág. 257)

Creerse de alguna cosa. (pág. 257)

Criar á los pechos — en el santo temor de Dios. Cruel con, para, para con su esposa. Cruzar por enfrente. (pág. 257)

Cruzar, y cruzarse, de caballero — de brazos — de palabras. Cuadrar (una cosa) al interesado — lo uno con lo otro. Cubrir, ó cubrirse, con, de ropa — de grande. Cucharetear en todo. (pág. 257)

Cuenta (tener) con, de lo que dicen. ¡Cuidado conmigo! (pág. 257)

Cuidadoso con, para con un enfermo— del, por el resultado. Cuidar de algo, de alguno. (pág. 257)

Culpar (4 uno) de omiso — en otro lo que en si se disculpa — ( otro) por lo que hace. (pág. 257)

Cumplir á uno la promesa — cumplir (corresponder) á uno hacer un esfuerzo — con alguno—con su obligacion — por su padre. Curar (cecina) al humo. (pág. 257)

Curarse con baños — de una enfermedad — de lo ménos importante — en salud. (pág. 257)

Curtido al, del sol — en bellaquerías. Curtirse al, con el aire — en los trabajos. Chancearse con cualquiera. (pág. 257)

Chapuzar en el rio. (pág. 257)

Chico de cuerpo. (pág. 257)

Chocar á los presentes — con los vecinos— (los vecinos) entre si. Chochear con la vejez —de viejo —por la vejez. Dañar (al prójimo) en la honra. Dañarse del pecho. (pág. 257)

Dar (algo) ó cualquiera—con la carga en el suelo—golpes con un martillo —con quien lo entiende — (á alguno) de palos — ( la madera) de blanco— de baja — de si—en manías —en ello (comprenderlo, adivinarlo) —por visto—por Dios—sobre el más flaco. Darse d estudiar—contra la pared — de cachetes—por vencido. Debajo de la mesa. (pág. 257)

Deber (dinero) ó alguno — de justicia — de venir. Decaer de su prosperidad — en fuerzas. (pág. 257)

Decidir de todo — en un pleito — sobre un punto. Decidirse á viajar — en favor — por un sistema. Decir (algo) á otro — (bien) con una cosa — de alguno — de memoriaen conciencia — para sí. (pág. 258)

Declarar en la causa — por contrario al indiferente. Declararse con alguno — por un partido. Declinar á, hócia un lado—de allí — en bajeza. Dedicar (tiempo) al estudio. (pág. 258)

Dedicarse á la medicina. (pág. 258)

Deducir de lo, por lo dicho. (pág. 258)

Defender (á uno) de sus contrarios —por pobre. Defenderse contra, de tres — con testimonios. Deferir al parecer de otro. (pág. 258)

Defraudar (algo) al, del depósito — en las esperanzas. Degenerar de su estirpe— en monstruo. Dejar con la boca abierta —de escribir — (algo) en manos de otro— (4 álguien) por loco—por hacer. (pág. 258)

Delante de alguno. (pág. 258)

Delatar (un crimen), y delatarse, al juez. Deleitarse con la vista —de, en oir. Deliberar en junta — entre amigos — sobre tal cosa. Delirar en poesía — por la música. Demandar ante el juez— de calumnia —en juicio. Dentro de casa. (pág. 258)

Departir con el compañero —de, sobre la guerra. Depender de alguno. (pág. 258)

Deponer contra el acusado — (4 alguno) de su empleo — en juicio. Depresivo á un personaje— de la nobleza. Derivar, y derivarse, de grave autoridad. Derramar, y derramarse, al, en, por el suelo. Derribar de la cumbre al valle —en, por tierra. Derrocar, idem. (pág. 258)

Desabrirse con alguno. (pág. 258)

Desacreditar, ó desacreditarse, con, para con el pueblo —en su profesion — entre los compaferos. (pág. 258)

Desagradable al gusto. (pág. 258)

Desagradecido al beneficio. (pág. 258)

Desahogarse (con alguno) de su pena — en denuestos. Desalojar del puesto. (pág. 258)

Desapoderado (desenfrenado) en su ambicion. Desapoderar de la herencia. (pág. 258)

Desapropiar, y desapropiarse, de algo. Desarraigar del suelo. (pág. 258)

Desasirse de malos habitos. (pág. 258)

Desatarse en improperios. (pág. 258)

Desavenirse con alguno — de otros — (dos) entre si. (pág. 258)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSIOION. Desayunarse con chocolate — de alguna noticia. Desbordarse (el rio) en la arena —por los campos. Descabezarse con, en una dificultad. Descalabazarse con, en, por alguna cosa. Descalabrar á gritos — con su voz. Descansar de la fatiga — (el amo) en el criado — sobre las armas. Descararse á pedir — con el jefe. Descargar en, contra, sobre el inocente. Descargarse con el ausente — de alguna cosa. Descartarse de la incumbencia. Descender al valle — de buen linaje — en el favor — por grados. Descolgarse al jardin — con una noticia —de, por la pared. Descollar en gallardía — entre, sobre otros. Descomponerse con alguno — en palabras. Desconfiar de alguno. (pág. 259)

Desconocido á los beneficios — de sus paisanos — para todos. Descontar de una cantidad. (pág. 259)

Descontento de si mismo. (pág. 259)

Descubrirse á, con alguno. (pág. 259)

Descuidarse de, en su obligacion. Desdecir de su carácter. (pág. 259)

Desdecirse de su promesa. (pág. 259)

Desdeñarse de alguna cosa. (pág. 259)

Desdichado en elegir — de mi, de tí, del que nace con mala indole — para gobernar. (pág. 259)

Desechar del pensamiento. (pág. 259)

Desembarazarse de estorbos. (pág. 259)

Desembarcar de la nave — en el puerto. Desenfrenarse en los apetitos. Desengañarse de una ilusion. (pág. 259)

Desenredarse del lazo. (pág. 259)

Desenterrar del, de entre el polvo. Deseo, deseoso, del bien publico. Desertar de sus banderas á las contrarias. Desesperar de la pretension. (pág. 259)

Desfallecer de ánimo, de hambre. Deshacerse de alguna cosa — en llanto. Desimpresionarse de una idea. Desistir del intento. (pág. 259)

Desleal á su rey— con su amada. Deslizarse al, en el vicio—por la pendiente. Desmentir ó uno — (una cosa) de otra. Desnudarse de los afectos de la sangre. Despedirse del caminante. (pág. 259)

Despegarse del mundo. (pág. 259)

Despeñarse al, en el mar—de un vicio en otro —por la cuesta (pág. 259)

Despertar del sueño. (pág. 260)

Despicarse de la ofensa. (pág. 260)

Despoblarse de gente. (pág. 260)

Despojar, ó despojarse, de la ropa. Desposarse con soltera —por poderes. Desposeer del dominio. (pág. 260)

Desprenderse de algo. (pág. 260)

Despues de llegar— de cena. Despuntar de ingenioso — en la sutira — por la pintura. Desquitarse de la pérdida. Desternillarse de risa. (pág. 260)

Desterrar (á uno) d una isla — de su patria. Destinar á la iglesia — un regalo para la señora. Destituir de su cargo. (pág. 260)

Desvergonzarse con alguno. Desviarse del camino. (pág. 260)

Desvivirse por algo. (pág. 260)

Detenerse á comer — con, en los obstáculos. Determinarse á partir — en favor de uno. Detestar de la mentira. (pág. 260)

Detras de la cerca. (pág. 260)

Deudor á la, de la hacienda — en, por muchos miles. Devoto de su santo. (pág. 260)

Diestro en razonar—en ardides— en la esgrima. Diferencia de mayor á menor — entre lo temporal y lo eterno. Diferenciarse (uno) de otro — en el habla. Diferir (algo) á, para otro tiempo—de hoy á mañana — en pareceresentre si. (pág. 260)

Diffeil de explicar. (pág. 260)

Dignarse de otorgar licencia. Dilatar (un asunto) á, para otra ocasion — de mes en mes. Dilatarse en argumentos. (pág. 260)

Diligente en su oficio — para cobrar. Dimanar (una cosa) de otra. Diputar para un objeto. (pág. 260)

Diputado á, en Córtes. (pág. 260)

Dirigir á, hácia Sevilla — (A otro) en una empresa — para un fin — por un atajo. (pág. 260)

Discernir (una cosa) de otra. Discordar del maestro — en opiniones — sobre regalías. Discrepar (un peso de otro) en onzas. Disculpar (al discípulo) con el catedrático. Disculparse con álguien — de una distraccion. Diseurrir de un punto á otro — en várias materias — sobre artes. Disentir de Vitrubio en arquitectura. Disfrazar con buenas apariencias. (pág. 260)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Disfrazarse de moro — con, en traje humilde. Disfrutar de buena renta. (pág. 261)

Disgustarse de, con alguna cosa — por causas frivolas. Disimular con su ofensor. (pág. 261)

Disolver en espiritu de vino — con agua fuerte. Dispensar de asistir. (pág. 261)

Disponer á bien morir —de los bienes —en hileras —por secciones. Disponerse á, para caminar. (pág. 261)

Disputar de, por, sobre alguna cosa —con su hermano. Distar (un pueblo) de otro. (pág. 261)

Distinguir (una cosa) de otra. Distinguirse de sus compañeros — en las letras — entre todos— por único. Distraerse á diferente materia — de, en la conversacion —con, por el ruido. (pág. 261)

Distribuir en porciones — entre los necesitados. Disuadir de pleitear. (pág. 261)

Diverso de los demas — en carácter. Divertir de un objeto la atencion. Divertirse en pintar — con un amigo. Dividir (una cosa) de otra — con, entre muchos — en partes — por mitad. Divorciarse de su consorte. (pág. 261)

Doblar á palos— de un golpe—por un difunto. Doble de la medida. (pág. 261)

Dóeil al mandato—de condicion—para aprender. Docto en jurisprudencia. (pág. 261)

Doctor en teología. (pág. 261)

Dolerse de los pecados — (con un amigo) de los trabajos de otro. Dormir á pierna suelta — con el niño — en paz— sobre ello. Dotado de ciencia. (pág. 261)

Dotar (á una hija) con bienes raices — de lo mejor de un patrimonio — en medio millon. (pág. 261)

Ducho en negocios—en várias materias. Dudar de alguna cosa — en salir — entre el sí y el no. Dulce al gusto — de, en el trato — para tratado. Durar en el mismo estado —por mucho tiempo. Duro de corazon. (pág. 261)

Echar (algo) ó, en, por tierra — de casa — (olor) de si— de ver—sobre si la carga. (pág. 261)

Echarla de guapo. (pág. 261)

Educar en los buenos principios. Ejercitarse en las armas. (pág. 261)

Elevarse al, hasta el cielo — de la tierra—en éxtasis — por los aires — S0- bre el vulgo. (pág. 261)

Embadurnar de almazarron. (pág. 261)

Embarazada de seis meses. (pág. 262)

Embarazarse con la ropa. (pág. 262)

Embarcarse de pasajero — en un vapor. Embebecerse en mirar. (pág. 262)

Embeberse en la doctrina — del espíritu de Luis Vives. Embelesarse con un niño — en oir. Embestir con, contra el de enfrente. Embobarse con, de, en algo. Emborracharse con ponche — de cólera. Emboscarse en la espesura. Embozarse con la capa — en el manto. Embravecerse con, contra el débil. Embriagarse con aguardiente — de júbilo. Embutir de algodon — (una cosa) en otra. Empacharse de hablar—por nada. Empalagarse de todo. (pág. 262)

Empalmar (un madero) con, en otro. Empapar en, de esencias. (pág. 262)

Empaparse en la moral cristiana. Emparejar con alguno—con la venta. Emparentar con extranjeros. Empedrar con, de adoquines. Empeñarse en una cosa—en mil duros (tomarlos prestados)—por alguno. Empezar á brotar — con bien—en malos términos — por lo dificil. Emplearse en alguna cosa. (pág. 262)

Empotrar en el muro. (pág. 262)

Emprender con cuanto se presenta — (alguna obra) por sí solo. Empujar á, hácia, hasta un abismo. Emular con alguno. (pág. 262)

Émulo del ministro —en influencia. Enajenarse de alguna cosa. Enamorarse, y enamoricarse, de alguno. Encajar (la puerta) con, en el cerco. Encajarse en la reunion. (pág. 262)

Encallar (la nave) en arona. Encaminarse á alguna parte. Encanecer en la virtud. (pág. 262)

Encapricharse con, en una tema. Encaramarse al tejado — en un árbol. Encararse d, con alguno. (pág. 262)

Encargarse de algun negocio. Encarnizarse con, en los fugitivos. Encenagarse en vicios. (pág. 262)

Encender ó, en la lumbre. (pág. 262)

Encenderse en ira. (pág. 262)

Encogerse de hombros. (pág. 262)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Encomendar (la hacienda) al mayordomo. Encomendarse á Dios—en manos de alguno. Enconarse con alguno — en acusarle. Encontrar con un obstáculo. Encontrarse con un escritor — en várias ideas. Encuadernar á la rústica — en pasta — de fino. Encumbrarse á, hasta el cielo — sobre las nubes. Encharcarse en agua. (pág. 263)

Endurecerse al trabajo — con, en, por el ejercicio. Enfadarse con, contra un súbdito —de la réplica —por poco. Enfermar del pecho. (pág. 263)

Enfermo del higado — de peligro. Enfrascarse en la plática. (pág. 263)

Enfurecerse con, contra alguno — de ver injusticias. Engalanarse con brocados. (pág. 263)

Engañarse en la cuenta. (pág. 263)

Engastar con perlas — en oro. Engolfarse en cosas graves. Engolosinarse con algo. (pág. 263)

Engreirse con, de su fortuna. Enjugar (ropa) á la lumbre. Enjuto de carnes. (pág. 263)

Enlazar (una cosa) á, con otra. Enloquecer de pesadumbre. (pág. 263)

Enmendarse con, por el aviso — de una falta. Enojarse con, contra el malo — de lo que se dice. Enojoso ó su familia — en el habla. Enredarse (una cosa) á, con, en otra. Enriquecer con dádivas— de dones. Enriquecerse de ciencia. (pág. 263)

Ensangrentarse con uno. (pág. 263)

Ensayarse á cantar — en el canto — para hablar en público. Enseñado en buenas doctrinas. Enseñar á leer —por buen autor. Enseñorearse de un reino. (pág. 263)

Entapizar con, de ricas telas. Entender en sus negocios— de alguna cosa. Entenderse con álguien. (pág. 263)

Enterarse de la carta —en el asunto. Entrambos á dos. (pág. 263)

Entrar (se usa con casi todas las preposiciones) á saco —con todo —de novicio — en la iglesia —hasta el coro —por poco ó por mucho. Entregar (algo) á alguno. (pág. 263)

Entregarse al estudio—de un establecimiento — en brazos de la suerte. Entremeterse en asuntos de otro. Entresacar (poco) de mucho. (pág. 263)

Entretenerse con ver la tropa — en leer. Entristecerse con, de, por la noticia. Envanecerse con, de, en, por la victoria. Envejecer con, por los trabajos —en el oficio. Enviar (á alguno) á la córte —con un presente — de apoderado —por vino. (pág. 264)

Enviciarse en el juego. (pág. 264)

Envolver en, entre lienzo—con papeles. Envolverse con, en la manta. (pág. 264)

Enzarzarse en una quimera. (pág. 264)

Equipar (á uno) con, de lo necesario. Equiparar (una cosa) á, con otra. Equivocar (una cosa) con otra. (pág. 264)

Equivocarse con otro —en algo. (pág. 264)

Erizado de espinas. (pág. 264)

Erudito en antigüedades. (pág. 264)

Escabullirse entre, por entre la multitud. Escapar á la calle— con vida —en una tabla. Escarmentado de rondar. (pág. 264)

Escarmentar con la desgracia—en cabeza ajena. Escaso de medios —en pagar—para lo más preciso. Escoger del, en el monton — entre várias cosas. Esconderse á la persecucion — de alguno — en alguna parte. Escribir de, sobre historia — en español — por el correo. Eserupulizar en pequeñeces. (pág. 264)

Eseudarse con, de la fe — contra el peligro. Esculpir á cincel — de relieve — en mrmol. Escupir al, en el rostro. (pág. 264)

Escurrirse al suelo — de entre, entre las manos. Esencial al, en, para el negocio. Esforzarse á, en, por trabajar. (pág. 264)

Esmaltar con, de, en (I) flores. Esmerarse en alguna cosa. (pág. 264)

Espantarse de, por algo. (pág. 264)

Especular con algo —en papel. (pág. 264)

Esperar á que vengan —de Dios — en Dios. Estampar á mano —contra la pared — en papel — sobre tela. Estar (se construye con casi todas las preposiciones) d, bajo la órden de otro —con, en ánimo de viajar — de vuelta — en casa — entre enemigos —para salir—por alguno —(algo) por suceder — sin sosiego—sobresi. Estimular al estudio. (pág. 264)

Estéril de, en frutos. (pág. 264)

Estrecharse con alguno — en los gastos. Estrecho de manga. (pág. 264)

(1) Poetico. (pág. 264)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Estrellarse con alguno—contra, en alguna cosa. Estrenarse con una obra maestra. Estribar en el plinto. (pág. 265)

Estropeado de manos y piés. Estudiar con los Escolapios — en buen autor —por Nebrija. Exacto en sus promesas. (pág. 265)

Examinar, y examinarse, de gramática. Exceder (una cuenta) á otra — en mil reales. Excederse de sus facultades. Exceptuar (á alguno) de la regla. Excitar á la rebelion. (pág. 265)

Excluir (á alguno) de alguna parte ó cosa. Exeusarse con alguno —de hacer alguna cosa. Exento de cargas. (pág. 265)

Exhortar á bien morir. (pág. 265)

Eximir, y eximirse, de alguna ocupacion. Exonerar del empleo. (pág. 265)

Expeler del reino—por la boca. Exponerse á un desaire. (pág. 265)

Extenderse á, hasta mil reales — en digresiones. Extraer de la mina. (pág. 265)

Extrañar de la patria. (pág. 265)

Extrañarse con uno. (pág. 265)

Extraño al asunto. (pág. 265)

Extraviado en sus opiniones. Extraviarse á otra cuestion — de la carretera. Fácil á cualquiera — con, para, para con los inferiores — de digerir — en creer. (pág. 265)

Faltar d la palabra —de alguna parte —en algo — (un real) para veinte — (la cola) por desollar. Falto de juicio. (pág. 265)

Fastidiarse de manjares. Fatigarse de andar — en pretensiones —por sobresalir. Favorable á, para alguno. Favorecerse de alguno. (pág. 265)

Favorecido de la suerte. Fecundo en recursos — de palabras. Fértil de, en granos. (pág. 265)

Fiar (algo) d, de alguno —en sí. Fiarse á, de, en alguno. Fiel á, con, para con sus amigos — en su creencia. Fijar en la pared. (pág. 265)

Fijarse en el buen propó́sito. (pág. 265)

Firmar con estampilla —de propia mano — en blanco—por su principal. Firme de hombros — en su designio. Flaco de estómago — en sus resoluciones. Flaquear en la honradez—por los cimientos. Flexible á la razon — de talle. Flojo de piernas —en, para la fatiga. Florecer en virtudes. (pág. 266)

Fluctuar en, entre dudas. (pág. 266)

Forastero en su país. (pág. 266)

Formar, y formarse, con el buen ejemplo—(quejas) de un amigo—en columna—por compañías. (pág. 266)

Forrado. (Véase Aforrado.) (pág. 266)

Forrar de, con seda — en cobre. Fortificarse con faginas — contra el enemigo —en un punto. Franco á, con, para, para con todos— de carácter — en decir. Franquearse á, con alguno. (pág. 266)

Freir con, en aceite. (pág. 266)

Frisar (una moldura de una fachada) con, en otra. Fuera de casa. (pág. 266)

Fuerte de condicion — en razones. Fumar en pipa. (pág. 266)

Fundarse en razon. (pág. 266)

Furioso con la noticia —contra el chismoso — de ira —por un contratiempo. Ganar al ajedrez —con el tiempo— de posicion— en categoria—por la mano. (pág. 266)

Gastar de su hacienda — en banquetes. Generoso con, para con los pobres — de espíritu — en acciones. Girar á cargo de, contra otro— de una parte á otra—en torno —hacia la izquierda —por tal parte — sobre una casa de comercio. Gloriarse de alguna cosa —en el Señor. Gordo de talle. (pág. 266)

Gozar, y gozarse, con, en el bien comun —de alguna cosa. Gozoso del triunfo. (pág. 266)

Grabar al agua fuerte — con agujas — en madera. Graduar á claustro pleno — (una cosa) de, por buena. Graduarse de licenciado — en leyes. Grande de talla —en, por sus acciones. Granjear (la voluntad) á, de alguno—para sí. Grato al, para el oido — de recordar. Gravar con impuestos — en mucho. Gravoso al pueblo. (pág. 266)

Grueso de cuello. (pág. 266)

Guardar bajo, con llave. (pág. 266)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Guardarse de alguno, de algo. Guarecerse bajo el pórtico — de la intemperie— en una choza. Guarnecer (una cosa) con, de otra. Guiado de, por alguno. (pág. 267)

Guiarse por un práctico. (pág. 267)

Guindarse por la pared. (pág. 267)

Gustar de bromas. (pág. 267)

Gusto al baile—para vestir. Gustoso al paladar. (pág. 267)

Haber ó las manos — de morir. Habérselas con otro. (pág. 267)

Hábil en papeles—para el empleo. Habilitar (á uno) á, de, en, para alguna cosa — con fondos. Habitar con alguno — en tal parte — entre fieras. Habituarse al frio — en alguna cosa. Hablar de, en, sobre alguna cosa—con alguno—por sí y por otros. Hacer á todo — (mucho) con poco trabajo — de valiente — (algo) en regla—para si—por alguno. (pág. 267)

Hacerse á las armas—con, de buenos libros (adquirirlos)— de rogar— (algo) en debida forma. (pág. 267)

Hallar un bolsillo en la calle. Hallarse d, en la fiesta — con un obstáculo. Hartar, y hartarse, con fruta —de esperar. Helarse de frio. (pág. 267)

Henchir (el colchon) de lana. Heredar de un pariente—en, por línea recta — en el titulo. Herir de muerte — en la estimacion. Hermanar, 6 hermanarse, (una cosa) con otra — dos, á dos —entre sí. Hervir (un lugar) de, en gente. Hincarse de rodillas. (pág. 267)

Hocicar con, contra, en alguna cosa. Holgarse con, de alguna cosa. Hollar con la planta el suelo. Hombrearse con los mayores. Honrarse con la amistad de un principe — de complacer á un amigo. Huésped en su casa — de su tio. Huir al despoblado — de la villa. Humanarse ó lavar los piés á un pobre — con los vencidos. Humano con el rendido — en su comportamiento. Humedecer con, en un líquido. Humillarse á alguna persona ó cosa. Hundir, ó hundirse, en el cieno. Hurtar de la tela — en el precio. Idóneo para alguna cosa. (pág. 267)

Igual , con otro — en fuerzas. Ignalar (una cosa) d, con otra —en la medida. Igualarse á, con otro — en saber. Imbuir (á alguno) de, en alguna cosa. Impaciente con, de, por la tardanza. Impedido de un brazo —para trabajar. Lnpeler (4 alguno) ó alguna cosa. Impelido de la necesidad — por el ejemplo. Impenetrable ó todos — en el secreto. Impetrar algo del superior. (pág. 268)

Implacable en la ira. (pág. 268)

Implicarse con alguno —en algun enredo. Imponer (pena) al reo — sobre consumos. Imponerse en sus quehnceres. (pág. 268)

Importar (mucho) á alguno — (de Francia generos) d, en Espafa. Importunar con pretensiones. (pág. 268)

Imposibilidad de vencer. (pág. 268)

Impotente para el mal. (pág. 268)

Impresionar (á uno) contra otro — de, en alguna cosa. Imprimir con, de letra nueva — en el ánimo. Impropio á, de, en, para su edad. Inaccesible á los pretendientes. Inapeable de su opinion. (pág. 268)

Incansable en el trabajo. (pág. 268)

Incapaz de heredar — para un cargo. Incautarse de una finca. (pág. 268)

Incesante en sus tarcas. (pág. 268)

Incidir en culpa. (pág. 268)

Incierto del triunfo—en sus opiniones. Incitar (á alguno) á rebelarse—contra otro — para pelear. Inelinar (á alguno) á la virtud. Inclinarse á la adulacion. (pág. 268)

Incluir en el número —entre los buenos. Incompatible con el mando. (pág. 268)

Incomprensible á, para los hombres. Inconsecuente con, para con, para los amigos — en alguna cosa. Inconstante en su proceder. (pág. 268)

Incorporar (una cosa) á, con, en otra. Increible á, para muchos. (pág. 268)

Inculcar en el ánimo. (pág. 268)

Incumbir al Alcalde tal diligencia. Incurrir en delitos. (pág. 268)

Indeciso en, para resolver. (pág. 268)

Indemnizar (á alguno) del perjuicio. Independiente de todos —en sus dictamenes. Indignarse con, contra alguno —de, por una mala accion. (pág. 268)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Indisponer (á uno) con, contra otro. Inducir (á uno) ó pecar — en error. Indulgente con, para con, para el prójimo — en sus juicios. Indultar (á alguno) de la pena. Infatigable en, para el trabajo. Infatuarse con los aplausos. (pág. 269)

Infecto de herejfa. (pág. 269)

Inferior á otro — en talento. (pág. 269)

Inferir (una cosa) de, por otra. Infestar (un pueblo) con, de malos ejemplos. Inficionado de peste. (pág. 269)

Infiel á su amigo — en sus tratos. Inflamar, é inflamarse, de, en ira. Inflexible á los ruegos — en su dictámen. Influir con el jefe —en alguna cosa —para el indulto. Informar (á alguno) de, en, sobre alguna cosa. Infundir (ánimo) d, en alguno. Ingeniarse para ir viviendo. (pág. 269)

Ingerir de escudete — un Arbol en otro. Ingerirse en asuntos de otros. Ingrato á los beneficios — con los amigos. Inhábil en sus munejos — para el empleo. Inhabilitar (4 alguno) de un oficio — para alguna cosa. Inherente al cargo que desempeña. Inhibirse (el juez) de, en el conocimiento de una causa. Iniciar, é iniciarse, en los misterios. Inmediato ó la córte. (pág. 269)

Inocente del crimen — en su conducta. Inquietarse con, de, por las hablillas. Insaciable de dinero —en sus apetitos. Insensible á las injurias. (pág. 269)

Inseparable de la virtud. (pág. 269)

Insertar (un documento) en otro. Insinuarse con los poderosos —en el ánimo del rey. Insipido al gusto. (pág. 269)

Insistir en, sobre alguna cosa. Inspirar (una idea) ó, en alguno. Instalar (á uno) en su cargo. (pág. 269)

Instar para el logro — por una solicitud. Instruido ó sus expensas —con el ejemplo — en su facultad. Instruir ( alguno) de, en, sobre alguna cosa. Intentar (una acusacion) d, contra alguno. Interceder con alguno — por otro. Interesarse con alguno —por otro — en alguna empresa. Internarse en alguna cosa, en algun lugar. Interpolar (uas cosas) con, entre otras. (pág. 269)

Interponer (su autoridad) con alguno por otro. Interponerse entre los contendientes. Interpretar del griego al latin—de griego en latin. Interpuesto á, entre dos sustantivos. Intervenir en el reparto —por alguno. Intolerante con, para con sus amigos — en materias políticas. Introducir, ó introducirse, á consejero —con los que mandan —en, por alguna parte — entre las filas. (pág. 270)

Inundar de, en sangre el suelo. (pág. 270)

Inútil para caudillo. (pág. 270)

Invernar en tal parte. (pág. 270)

Inverso (lo) de tal cosa Invertir (el caudal) en fincas. (pág. 270)

Ir á, hácia Cádiz — bajo custodia — con su padre — contra alguno — de un lado á otro—en coche—entre bayonetas — por camino de hierro —por pan—sobre Tunez—tras un prófugo. Jactarse de noble. (pág. 270)

Jubilar del empleo. (pág. 270)

Jugar á los naipes— (unos) con otros — (alguna cosa) con, por otra — de manos. (pág. 270)

Juntar (alguna cosa) á, con otra. Jurar en vano—por su nombre — sobre los Evangelios. Justificarse con, para con el jefe — de algun cargo. Juzgar d, por deshonra — de alguna cosa — en una materia —sobre apariencias. L. (pág. 270)

Labrar ó martillo — en el espiritu — de piedra un edificio. Ladear, y ladearse, (una cosa) ó, hucia tal parte. Ladearse (alguno) á otro partido — con un compañero. Ladrar á la luna. (pág. 270)

Lamentarse de, por la desgracia. Lanzar (dardos) d, contra el adversario — del puesto. Lanzarse al, en el mar — sobre la presa. Largo de manos — en ofrecer. (pág. 270)

Lastimarse con, contra, en una piedra — de la noticia. Lavar con, en sangre la ofensa. (pág. 270)

Leer de, en oposicion — sobre cunones. Lejano de la fuente. (pág. 270)

Léjos de tierra. (pág. 270)

Lento en resolverse. (pág. 270)

Levantar (las manos) al cielo — de cascos—del suelo —en alto —por las nubes — sobre todos. (pág. 270)

Levantarse con lo ajeno — de la silla. (pág. 270)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Liberal con todos—de lo suyo, no de lo ajeno. Libertar, ó libertarse, del peligro. Librar contra un girante — (á alguno) de riesgos — en Dios las esperanzas — (letras) sobre una plaza. (pág. 271)

Libre de sujeción — en sus discursos. Lidiar con, contra infieles — por la fe. Ligar (una cosa) d, con otra. Ligarse con, por su promesa. Ligero de piés —en afirmar. (pág. 271)

Limitado de talento —en ciencia. Limpiar de broza la tierra. (pág. 271)

Limpiarse con, en el panuelo—de la broza. Limpio de manos —en su traje. Lindar (una tierra) con otra. Lisonjearse con, de esperanzas. Litigar con, contra un pariente —por pobre — sobre un mayorazgo. Loco (estar) con su nieto—de amor—(ser) en sus acciones—por los toros. Lograr del superior una gracia. Luchar con, contra alguno — por recobrar algo. Ludir (una cosa) con otra. (pág. 271)

Llamar á la puerta — á juicio—con la mano— de tú á otro—por señas. Llamarse á engaño. (pág. 271)

Llegar á la posada — de Indias. Llenar con tierra el hoyo — de trigo el saco. Lleno de alegría. (pág. 271)

Llevar (algo) á casa. (pág. 271)

Llevarse (bien) con el vecino — de una pasion. Llorar de gozo —en, por la felicidad ajena. Llover ó cántaros— (trabajos) en, sobre una familia — sobre mojado. Maldecir de todo. (pág. 271)

Maliciar de cualquiera — en cualquiera cosa. Malo con, para, para con su padre — de condicion. Malquistarse con alguno. (pág. 271)

Mamar un vicio con, en la leche. Manar (agua) de una fuente— (un campo) en agua. Manco de la derecha. (pág. 271)

Mancomunarse con otros. (pág. 271)

Manchar la ropa con, de, en lodo. Mandar (una curta) al correo — de emisario —en casa — por dulces. Manso de genio — en su gobierno. Mantenedor de, en un torneo. Mantenor (conversacion) con alguno — (la casa) en buen estado. (pág. 271)

Mantenerse con, de hierbas — en paz. Maquinar contra alguno. (pág. 272)

Maravillarse con, de una noticia. Marcar á fuego — con hierro — por suyo. Más de cien ducados. (pág. 272)

Matarse á trabajar — con un necio — por conseguir alguna cosa. Matizar con, de colores. (pág. 272)

Mayor de edad — en edad. (pág. 272)

Mediano de cuerpo — en capacidad. Mediar con alguno — en una cuestion — entre los contrarios —por un amigo. (pág. 272)

Medir á palmos — (una cosa) con otra —por varas — medirlo todo con, por un rasero. (pág. 272)

Medirse con sus fuerzas — en las palabras. Meditar en, sobre un misterio —entre sí. Medrar en hacienda. (pág. 272)

Mejorar de condicion — ( una hija) en tercio y quinto. Menor de edad — en graduacion. Ménos de cien personas. (pág. 272)

Merecer con, de, para, con alguno. Mesurarse en las acciones. Meter (dinero) en el cofre — (una cosa) entre otras varias—por vereda. Meterse á gobernar — con los que mandan—de piés en los peligros — por medio. (pág. 272)

Mezclar (una cosa) con otra. Mezclarse con mala gente — en varios negocios. Mirar (la ciudad) á oriente — con buenos ojos—de reojo — por algunosobre hombro. (pág. 272)

Mirarse al espejo —en el agua. Misericordioso con, para con, para los desvalidos. Moderarse en las palabras. Mofarse de un forastero. (pág. 272)

Mojar en caldo. (pág. 272)

Molerse á trabajar. (pág. 272)

Molestar (á uno) con visitas. Molesto á todos — en el trato. Molido á palos — de andar. Montar á caballo — en cólera. Morar en despoblado. (pág. 272)

Moreno de cara. (pág. 272)

Morir á mano, de mano airada — de poca edad — de enfermedad —en gracia —para el mundo — por Dios. Morirse de frio —por lograr alguna cosa. Mortificarse con ayunos — en algo. Motejar (á alguno) de ignorante. Motivar (el decreto) con razones. (pág. 272)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Mover, y moverse, á piedad —con lo que se oye — de una parte á otra. Muchos de los presentes. (pág. 273)

Mudar (alguna cosa) á otra parte — de intento— (una cosa) en otra. Mudarse de casa — (el favor) en desvio. Murmurar de los ausentes. (pág. 273)

Nacer con fortuna — (esto) de aquello — en Castilla—para trabajos. Natural de Sevilla. (pág. 273)

Navegar á, para Indias—con viento fresco—de bolina—contra la corriente— en un vapor — entre dos aguas. Necesario á, para la salud. (pág. 273)

Necesitar de auxilios — para vivir. Negado de entendimiento —para todo. Negarse al trato. (pág. 273)

Negligente en, para recandar. (pág. 273)

Negociante de géneros ultramarinos —en vinos —por mayor. Negociar con papel — en granos. Nimio en sus escrúpulos. (pág. 273)

Ninguno de los presentes —entre tantos. Nivelarse á lo justo — con los humildes. Noble de cuna.— en sus obras — por su orígen. Nombrar (á alguno) para tal empleo. Notar con piedra blanca — (á alguno) de hablador— (faltas) en una obra. Novicio en el mundo. (pág. 273)

Nutrirse con manjares sustanciosos — de, en sabiduria. Obedecer al superior. (pág. 273)

Obligar (al usurpador) á restituir. Obligarse de obsequios. (pág. 273)

Obrar á ley — en autos. (pág. 273)

Obsequioso con, para con sus huespedes. Obstar (una cosa) á, para otra. Obstinarse contra alguno — en alguna cosa. Obtener (alguna gracia) de alguno. Ocultar (alguna cosa) á, de alguno. Ocuparse con, en várias ideas — en trabajar. Ocurrir á la urgencia. (pág. 273)

Odioso á las gentes. (pág. 273)

Ofenderse con, de alguna cosa — por todo. Ofrecerse á los peligros — de acompanante — en holocausto. Oir con, por sus oidos —de persona autorizada — en justicia. Oler á rosas. (pág. 273)

Olvidarse de lo pasado. (pág. 273)

Oneroso á sus deudos. (pág. 274)

Opinar (bien) de un sujeto —en, sobre alguna cosa. Oponerse á la sinrazon. (pág. 274)

Oportuno al, para el caso —en las réplicas. Oprimir bajo el peso — con el poder. Optar á, por un empleo — entre dos candidatos. Orar en favor de — por los difuntos. Ordenado á, para tal fin — en series. Ordenar, y ordenarse, de sacerdote — en filas. Orgulloso con, de, por su caudal — en su aspecto. Pactar (alguna cosa) con otro. (pág. 274)

Padecer con las impertinencias de otro — de los nervios—por Dios. Pagar á, en dinero — con palabras — de sus ahorros — por otro. Pagarse con, de buenas razones. (pág. 274)

Paliar (alguna cosa) con otra. (pág. 274)

Pálido de color. (pág. 274)

Palpar con, por sus manos. (pág. 274)

Parar á la puerta — en casa. (pág. 274)

Pararse á descansar — con alguno — en alguna cosa. Parco en la comida. (pág. 274)

Parecer en alguna parte. (pág. 274)

Parecerse á otro — de cara — en el brio. Participar en el negocio — de alguna cosa. Particularizarse con ulguno — en alguna cosa. Partir á, para Italia — (algo) con otros — de España —en pedazos—entre amigos— por mitad. (pág. 274)

Pasado en cuenta — por cedazo. (pág. 274)

Pasante de leyes — en teología. (pág. 274)

Pasar á Madrid de Segovia—de cien duros el gasto — en silencioentre montes —por entre árboles — por cobarde. Pasarse (alguna cosa) de la memoria — (la fruta) de madura — (uno) sin lo que más desearia. (pág. 274)

Pasearse con otro — en, por el campo. Pasmarse de frio — con la helada. Pecar con la intencion — contra la ley—de ignorante — en alguna cosa —por demasia. (pág. 274)

Pedir contra alguno — de derecho — en justicia —para las ánimas—por Dios — por alguno. (pág. 274)

Pogar (una cosa) 4, con otra —con alguno — contra, en la pared— (dar golpes) sobre un tablero. (pág. 274)

Pelear en defensa de — por la patria. Pelearse uno con otro — por alguna cosa. Peligrar en los remedios. (pág. 274)

CONSTRUCCIONES OON PREPOSICION. Penar de amores — en la otra vida—por alguna persona ó cosa. Pender de un cabello — en la cruz. Penetrado de dolor. (pág. 275)

Penetrar en la hondura — entre, por entre las filas —hasta las entrañas — por lo más espeso. (pág. 275)

Penetrarse de la razon. (pág. 275)

Pensar en, sobre alguna cosa —entre si — para consigo, para si. Perder al, en el juego — (algo) de vista. Perderse (alguno) de vista — en el camino— por temerario. Perecer de hambre. (pág. 275)

Perecerse de risa —por alguna cosa. Peregrinar á regiones extrañas — por el mundo. Peregrino en Jerusalen. (pág. 275)

Perfecto en su clase. (pág. 275)

Perfumar con incienso. (pág. 275)

Perjudicial á, para la vista. Permanecer en su lugar. (pág. 275)

Permutar (una cosa) con, contra, por otra. Pernicioso á las costumbres — en el trato —para los jóvenes. Perpetuar (su fama) en la posteridad. Perseguido de enemigos —por prófugo. Perseverar en algun intento. (pág. 275)

Persistir en una idea. (pág. 275)

Persuadido de que es justa una solicitud. Persuadir, y persuadirse, á hacer alguna cosa—con, por buenas razones. Pertenecer á tal familia. (pág. 275)

Pertinaz de carácter —en su yerro. Pertrecharse con, de lo necesario. Pesado de cuerpo — en la conversacion. Pesarle (al pecador) de sus culpas. Piar por alguna cosa. (pág. 275)

Picar de, en todo. (pág. 275)

Piearse con alguno — de puntual —por una chanza. Pintar de azul una muestra. (pág. 275)

Pintiparado á alguno — para el caso. Plagarse de granos. (pág. 275)

Plantar (á alguno) en alguna parte. Plantarse en Cádiz. (pág. 275)

Pleitear con, contra alguno — por pobre. Poblar de árboles — en buen paraje. Poblarse de gente. (pág. 275)

Pobre de espíritu — en facultades. Joder con la carga — con, para con alguno. Poderoso á, para triunfar — en estados. Ponderar (una cosa) de grande. Poner (á uno) á oficio — bajo tutela — (bien 6 mal) con otro — (á algu no) de corregidor— de, por empeño — (alguna cosa) en tal ó cual parte. (pág. 275)

Ponerse á escribir — bien con Dios — dos de vuelta y media — en defensa —por medio. (pág. 276)

Porfiar con, contra alguno — en un empeño — hasta morir — sobre el mismo tema. (pág. 276)

Portarse con valor. (pág. 276)

Posar en, sobre alguna parte. (pág. 276)

Poseido de temor. (pág. 276)

Posponer el interes á la honra. Posterior á otro. (pág. 276)

Postrado con, de la enfermedad —por los trabajos. Postrarse á los piés de alguno—de dolor — en cama —por el suelo. Tráctico en cirugía. (pág. 276)

Precaverse contra el mal— del aire. Preceder (á otro) en categoría. Preciarse de valiente. (pág. 276)

Precipitarse al, en el foso — de, desde, por la cumbre. Precisar á confesar la culpa. (pág. 276)

Preeminencia en clase — (de una cosa) sobre otra. Preferido de alguno —entre otros. Preferir (á alguno) en estimación — para un cargo. Preguntar (alguna cosa) á alguno—para saber — por el ausente. Prendarse del garbo. (pág. 276)

Prender (las plantas) en la tierra. Prender, y prenderse, con alfileres—de veinticinco alfileres—en un gancho. Preocuparse con alguna cosa. (pág. 276)

Prepararse ó, para alguna cosa —con armas defensivas. Preponderar (una cosa) ó, sobre otra. Prescindir de alguna cosa. (pág. 276)

Presentar (á uno) para una prebenda. Presentarse al rey — de, por candidato — en la córte. Preservar, ó preservarse, del daño. Presidido del, por el jefe. (pág. 276)

Presidir en un tribunal. (pág. 276)

Prestar (dinero) á alguno — (la dieta) para la salud — sobre prenda. Presto á, para correr — en obrar. Presumir de docto. (pág. 276)

Prevalecer entre todos — (la vordad) sobre la mentira. Prevenirse al, contra el peligro — de, con lo necesario — en la ocasion — para un viaje. (pág. 276)

Primero de, entre todos. (pág. 276)

Principiar con, en, por tales palabras. Pringarse con, de grasa — en una miseria. Privar con alguno — (A alguno) de lo suyo. Probar á saltar —de todo. (pág. 276)

CONSTRUCCIONES CON PBEPOSICION. Proceder á la eleccion— con, sin acuerdo — contra alguno— (una cosa) de otra — en justicia. (pág. 277)

Procesar (á uno) por delitos. Procurar para si — por alguno. Predigo de, en ofertas. (pág. 277)

Produeir ante los tribunales — en juicio. Proejar contra las olas. (pág. 277)

Profesar en una religion. (pág. 277)

Prolongar (el plazo) al deudor. Prometer en casamiento—por esposa. Prometerse de un negocio buen resultado. Promover (á alguno) á algun cargo. Pronto á enfadarse — de genio — en las preguntas — para trabajar. Propagar en, por el país — entre los suyos tal especie. Propasarse á, en una cosa. (pág. 277)

Propender á la clemencia. (pág. 277)

Propicio al ruego. (pág. 277)

Propio al, del, para el caso. Proponer (la paz) al contrario — (á alguno) en primer lugar—para la eleccion — por árbitro á alguno. Proporcionar, y proporcionarse, á las fuerzas —con, para alguna cosa. Prorrumpir en lágrimas. (pág. 277)

Proseguir en, con la tarea. (pág. 277)

Prosternarse á, para suplicar —ante Dios — en tierra. Prostituir (el ingenio) al oro. Proteger (á alguno) en sus designios. Provechoso al, para el vecindario. Proveer á la necesidad del pueblo — (la plaza) de, con viveres — en justicia — (el empleo) en el más digno. Provenir de otra causa. (pág. 277)

Provocar á ira — (á alguno) con malas palabras. Próximo á morir. (pág. 277)

Pudrirse (incomodarse) de, por todo. Pugnar con, contra otro — en defensa de otro — para, por escaparse. Pujante en lozania. (pág. 277)

Pujar con, contra los obstáculos—en, sobre el precio —por alguna cosa. Purgarse con emético — de la culpa. Purificarse de la mancha. (pág. 277)

Quebrado de color— de cintura. Quebrantarse con, por el esfuerzo — de angustia. Quebrar (el corazon) á alguno — con un amigo — en tal cantidad —por lo más delgado. (pág. 277)

Quebrarse (el ánimo) con, por las desgracias. Quedar á deber— con un amigo en tal ó cual cosa — de asiento — de piés — en casa — para contarlo —por cobarde. (pág. 277)

Quedarse á servir—con el santo y la limosna—de mano en el juegoen cama—por amo de todo. (pág. 278)

Quejarse á uno de otro. (pág. 278)

Quemarse con, de, por alguna palabra. Querellarse al alcalde—ante el juez— contra, de su vecino. Quien de ellos — entre tantos..... Quitar (algo) á lo escrito — del medio. Quitarse de enredos. (pág. 278)

Rabiar contra alguno— de hambre—por comer. Radicar en tal parte. (pág. 278)

Raer del casco. (pág. 278)

Rayar con los primeros — en lo sublime. Razonar con alguno— sobre un punto. Rebajar (una cantidad) de otra. Rebasar de tal punto. (pág. 278)

Rebatir (una razon) con otra — (una cantidad) de otra. Rebosar de, en agua. (pág. 278)

Recabar con, de alguno. (pág. 278)

Recaer en la falta — (la eleccion) en el más digno. Recatarse de las gentes. (pág. 278)

Recelar, recelarse y receloso, del vecino. Recetar contra alguno — sobre un fondo. Recibir á cuenta (alguna cosa) de alguno — de criado (á alguno) en casa — en cuenta —por esposa. (pág. 278)

Recibirse de abogado. (pág. 278)

Recio de cuerpo. (pág. 278)

Reclamar á, de filano tal cosa — ante un tribunal — contra un hermano — en juicio —para si —por bien. Reclinarse en, sobre alguna cosa. Recobrarse de la enfermedad. (pág. 278)

Recogerse á casa — en si mismo. Recompensar (un beneficio) con dos. Reconcentrarse (el ódio) en el corazon. Reconciliar, y reconciliarse, con otro. Reconocer (mérito) en una obra — (á alguno) por amigo. Reconvenir (á alguno) con, de, por, sobre alguna cosa. Recostarse en, sobre la cama. Recrearse con la lectura — en leer. Reducir (alguna cosa) á la mitad. Reducirse á lo más preciso— en los gastos. Redundar en beneficio. (pág. 278)

Reemplazar (á una persona) con otra — (4 Luis) en su empleo. Referirse ó alguna cosa. (pág. 278)

Reflejar (la luz) ea, sobre un plano. (pág. 278)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Reflexionar en, sobre tal materia. Reformarse en el vestir. (pág. 279)

Refugiarse á, bajo, en sagrado. Regalarse con vinos extranjeros — en una memoria. Regar con, de llanto. (pág. 279)

Reglarse á lo justo — por otro. Regodearse con, en alguna cosa. Reinar en España — entre las gentes el terror — sobre muchos millones de hombres. (pág. 279)

Reincidir en el crimen. (pág. 279)

Reintegrado de, en su hacienda. Reintegrar (á un huérfano) en sus bienes. Reirse de Juan con Pedro. (pág. 279)

Relajar al brazo seglar. (pág. 279)

Relajarse en la conducta. (pág. 279)

Rematar con una copla —en cruz — por hacer reir. Remirado en su conducta. (pág. 279)

Remitirse al original. (pág. 279)

Remontarse al, hasta el cielo— en alas de la fantasía —por los airessobre todos. (pág. 279)

Remover de su puesto. (pág. 279)

Renacer á la vida — con, por la gracia. Rendirse á la razon — de fatiga. Renegar de alguna cosa. (pág. 279)

Renunciar ó un proyecto — (algo) en otro. Reo de muerte — contra la sociedad. Reparar perjuicios con favores —en cualquier cosa. Repararse del daño. (pág. 279)

Repartir (alguna cosa) á, entre algunos — en porciones iguales. Representar al rey — sobre un asunto. Representarse (alguna cosa) á, en la imaginacion. Reputar (á alguno) por honrado. Requerir de amores. (pág. 279)

Requerirse (algo) en, para un negocio. Resbalar en, con, sobre el hielo. Resbalarse de, de entre, entre las manos — por la pendiente. Resentirse con, contra alguno— de, por alguna cosa — en el costado. Resfriarse con alguno — en la amistad. Resguardarse con el muro — de los tiros. Residir en la córte — entre personas cultas. Resignarse á los trabajos — con su suerte. Resolverse á alguna cosa— (el agua) en vapor—por tal partido. Resonar (la ciudad) en cánticos, con cánticos de gozo. Respaldarse con, contra la pared. Resplandecer en sabiduría. (pág. 279)

Besponder d la pregunta —con las fianzas — del depósito —por otro. (pág. 279)

Restar (una cantidad) de otra. Restituido en sus estados. (pág. 280)

Restituirse á su casa. (pág. 280)

Resultar (una cosa) de otra. Retar de traidor. (pág. 280)

Retirarse á la soledad —del mundo. Retractarse de la acusacion. Retraerse á alguna parte — de alguna cosa. Retroceder á, hácia tal parte — de un sitio á otro — en el camino. Reventar de risa —por hablar. Revestir (á alguno) con, de facultades. Revestirse de autoridad. (pág. 280)

Revolcarse en su sangre. (pág. 280)

Revolver, y revolverse, al, contra, sobre el enemigo—(algo) en la mente —entre si. (pág. 280)

Rezar á los santos—por los difuntos. Rico con, por su legítima —de hacienda — en ganados. Ridículo en su porte — por su traza. Rígido con, para, para con su familia —de carácter— en sus juicios. Rodar de lo alto — (el carro) por tierra. Rodear (una plaza) con, de murallas. Rogar por sí ó por otro. (pág. 280)

Romper con alguno —en llanto —por medio. Rozarse (una cosa) con otra —en las palabras. Saber á vino — de trabajos—para sí. Sabio en su profesion. (pág. 280)

Saborearse con el dulce. (pág. 280)

Sacar (una cosa) á plaza, á la plaza —á pulso — con bien — de alguna parte — de entre infieles — en limpio — por consecuencia. Saciar de viandas. (pág. 280)

Saciarse de venganza — con poco. Sacrificarse por alguno. (pág. 280)

Sacudir algo de sí. (pág. 280)

Sacudirse de los importunos. Salir á la, en la cara—con un despropó́sito — contra alguno — de alguna parte — de pobre — por fiador. Salirse con la pretension — de la regla. Salpicar con, de aceite. (pág. 280)

Saltar (una cosa) á los ojos —con una simpleza —de gozo— en tierrapor la cerca. (pág. 280)

Salvar (á alguno) del peligro. Salvarse por piés — en el esquife. Sanar de la enfermedad —por ensalmo. (pág. 280)

Sano de cuerpo. (pág. 281)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Satisfacer por las culpas. (pág. 281)

Satisfacer, y satisfacerse, de la duda. Satisfecho consigo — de si. Secar, y secarse, al aire—con un paño — de sed. Sediento de placeres. (pág. 281)

Segregar (una cosa) de otra. Seguir con la empresa— de cerca — en el intento. Seguirse (una cosa) d, de otra. Seguro de ganar — en su virtud. Sembrar de, con flores el camino. Semejante ó su padre — en todo. Semejar, ó semejarse, (una cosa) á otra — en algo. Sensible á la injuria. (pág. 281)

Sentarse ó la mesa — de cabecera de mesa — en la silla — sobre un cofre. Sentenciar á destierro — en justicia— por estafa — segun ley. Sentirse de algo. (pág. 281)

Señalado de la mano de Dios. Señalar con el dedo. (pág. 281)

Sefalarse en la guerra — por discreto. Separar una cosa de otra. (pág. 281)

Ser (una cosa) á gusto de todos — de desear — de dictámen — de, para alguno. (pág. 281)

Ser (estar) con, por otro. (pág. 281)

Servir con armas y caballo — de mayordomo — en palacio —para el caso. Servirse de alguno — en, para un lance. Severo de semblante — en sus juicios — para, para con los súbditos. Sincerarse ante un juez — con otro — de la culpa. Sin embargo de eso. (pág. 281)

Singularizarse con alguno — en vestir—entre los suyos—por su traje. Sisar de la tela — en la compra. Sitiado de los enemigos. (pág. 281)

Sitiar por mar y tierra. (pág. 281)

Sito en Madrid. (pág. 281)

Situado á, hácia la izquierda — sobre el monte. Situarse en alguna parte — entre dos rios. Soberbio con, para con sus amigos — de fndole — en palabras. Sobrepujar (á alguno) en autoridad. Sobresalir en mérito — entre todos — por su elocuencia. Sobresaltarse con, por el ruido — de la noticia. Sobreseer en la causa. (pág. 281)

Sobrio de palabras — en comer. Socorrer con algo — de víveres. Sojuzgado de los poderosos. Solazarse con fiestas — en banquetes. Solicitar det rey —con el ministro —para, por otros. (pág. 281)

Solícito con otro — en, para pretender. Someterse á alguno. (pág. 282)

Sonar á hueco (alguna cosa) — en, hácia tal parte. Soñar con ladrones —en esto ó aquello. Sordo á las voces — de un oido. (pág. 282)

Sorprender con alguna cosa — en el hecho. Sorprendido con, de la bulla. (pág. 282)

Sospechar (infidelidad) de un criado — en alguno. Sospechoso ó alguno — en la fe — por su comportamiento. Sostener con razones — (algo) en alguna parte. Subdividir en partes. (pág. 282)

Subir á, en alguna parte — de alguna parte — sobre la mesa. Subordinado al caudillo. (pág. 282)

Subrrogar (una cosa) con, por otra — en lugar de otra. Subsistir con, del auxilio ajeno. Suceder á Pedro—con Pedro lo que con Juan— (á alguno) en el empleo. Sufrido en la adversidad. (pág. 282)

Sufrir de uno lo que no se sufre de otro — con paciencia. Sujetar con lazos. (pág. 282)

Sujetarse, sujeto, á alguno ó á alguna cosa. Sumirse en una ciénaga. (pág. 282)

Sumiso á las leyes. (pág. 282)

Supeditado de los contrarios. (pág. 282)

Superior á sus enemigos — en luces — por su ingenio. Suplicar al rey— de la sentencia— en revista — por alguno. Suplir en actos del servicio — por alguno. Surgir (la nave) en el puerto. (pág. 282)

Surtir de viveres. (pág. 282)

Suspender de una argolla—de empleo y sueldo—en el aire —por los cabellos. (pág. 282)

Suspenso de oficio. (pág. 282)

Suspirar de amor —por el mando. (pág. 282)

Sustentarse con hierbas — de esperanzas. Sustituir á, por alguno — (una cosa) con otra — (un poder) en alguno. Sustraerse á, de la obediencia. (pág. 282)

Tachar (á alguno) de ligero—por su mala conducta. Tachonar de, con florones de oro. Tardar en venir. (pág. 282)

Tardo á sentir—de oido — en comprender. Tejer con, de seda. (pág. 282)

Temblar con el susto — de frio—por su vida. Temer ó temerse de otro—por sus hijos. Temeroso de la muerte. (pág. 282)

Temible á los contrarios —por su arrojo. (pág. 282)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. Temido de, entre muchos. (pág. 283)

Temor al peligro — de Dios. (pág. 283)

Templarse en comer. (pág. 283)

Tener (se usa con casi todas las preposiciones) á mano — á ménos ó en menos—con ó en cuidado —de criado ó por criado — (algo) en, entre manos — para si — (á su madre) sin sosiego — sobre sí. Tenerse de, en pié — por inteligente. Teñir con grana— de azul — en negro. Terciar en una contienda —entre dos. Terminar en punta. (pág. 283)

Tirar á, hácia, por tal parte— de la falda. Tiritar de frio. (pág. 283)

Titubear en alguna cosa. (pág. 283)

Tocado de enfermedad. (pág. 283)

Tocar la herencia ó alguno — en alguna parte. Tomar á pechos— bajo su proteccion—con, en, entre las manos — de un autor una especie — (una cosa) de tal modo — hácia la derecha —para si — por ofensa — sobre sí. (pág. 283)

Tomarse de orin —con, por la humedad. Topar en, con, contra un poste. Torcido con otro — de cuerpo — en sus miras — por la punta. Tornar á las andadas— de Galicia—por el resto. Trabajar de sastre — en tal materia — para comer —por distinguirse. Trabar de alguno — (una cosa) con otra — en alguna cosa, Trabarse de palabras. (pág. 283)

Trabucarse en la disputa. (pág. 283)

Traducir al, en castellano — del latin. Traer (alguna cosa) á alguna parte — ante si — hácia si — de alguna parte —en, entre manos —por divisa — sobre sí. Traficar en drogas — con su crédito. Transferir (alguna cosa) á otro tiempo — en otra persona. Transferirse de una parte á otra. Transfigurarse en otra cosa. (pág. 283)

Transformar, ó transformarse, (una cosa) en otra. Transitar por alguna parte. (pág. 283)

Transpirar por todas partes. (pág. 283)

Transportar (alguna cosa) de la casa á la calle — en hombros. Transportarse de alegría. (pág. 283)

Trasbordar de una via á otra. (pág. 283)

Trasladar (algo) á álguien — de Sevilla á Cádiz. Traspasado de dolor. (pág. 283)

Traspasar (alguna cosa) á, en alguno. Trasplantar de una parte á, en otra. Tratar á baqueta — con alguno — de cobarde—de, sobre alguna cosaen lanas. (pág. 283)

Travesear con alguno. (pág. 283)

Triste de aspecto — de, con, por el suceso—en la entonación de la voz — para algunos. (pág. 284)

Triunfar de los enemigos— en la lid. Trocar (una cosa) con, en, por otra. Tropezar con, contra, en alguna cosa. Tuerto del ojo derecho. (pág. 284)

Turbar en la posesion. (pág. 284)

Ufanarse, ufano, con, de sus hechos. Último de todos — en la clase. Ultrajar con apodos — de palabra — en la honra. Uncir (los bueyes) al carro —macho con mula. Ungir con esencias — por obispo. Único en su linea—para el objeto. Uniformar (una cosa) á, con otra. Unir (una cosa) á, con otra. (pág. 284)

Unirse á, con los compañeros —en comunidad — entre sí. Uno ó uno — uno con otro — uno de tantos — uno entre muchos — uno para cada cosa —uno por otro—uno sobre los demas — uno tras otro. Untar con, de bálsamo. (pág. 284)

Usar con, contra un simple de enredos. Útil á la patria — para tal cosa. Utilizarse con, de, en alguna cosa. Vacar al estudio. (pág. 284)

Vaciar en yeso. (pág. 284)

Vaciarse de alguna cosa — por la boca. Vacilar en la eleccion—entre la esperanza y el temor. Vacío de entendimiento. (pág. 284)

Vagar por el mundo. (pág. 284)

Valerse de alguno, de alguna cosa. Vanagloriarse de, por su estirpe. Variar de opinion — en dictámenes. Vecino al, del palacio. (pág. 284)

Velar á los muertos—en defensa —por los que duermen— sobre alguna cosa. (pág. 284)

Velloso, velludo, de cuerpo. (pág. 284)

Vencer en la batalla. (pág. 284)

Vencerse á alguna cosa—de ruegos. Vencido de los contrarios — (el aparejo) á, hácia la derecha. Vender á tanto — en tanto — una cosa por otra. Venderse á alguno — en tanto — por amigo. Vengarse de una ofensa—en el ofensor. Venir á casa—á tierra— con un criado — del teatro — de, hácia Sevilla (pág. 284)

CONSTRUCCIONES CON PREPOSICION. — en ello — hácia aquí — por buen conducto — sobre uno mil desgracias. Ver de hacer algo—con sus ojos—por un agujero. Verse con alguno — en altura. (pág. 285)

Verter al suelo — al, en castellano — del cántaro —en el jarro. Vestir á la moda. (pág. 285)

Vestirse con lo ajeno — de paño. Viciarse con el, del trato. (pág. 285)

Vigilar en custodia de..... — sobre sus súbditos. Vincular (la gloria) en la virtud— sobre una hacienda. Vindicar, ó vindicarse, de la injuria. Violentarse, á, en alguna cosa. Visible á, para todos —entre todos. Vivir á su gusto —con su suegro —de limosna —para ver —por milagro —sobre la haz de la tierra. (pág. 285)

Volar al cielo — de rama en rama — por muy alto. Volver ó casa — de la aldea — en sí — hucia tal parte—por tal caminopor la verdad — sobre sí. (pág. 285)

Votar (una novena) á la Virgen —con la mayoría — en el pleito —por alguno. (pág. 285)

Zabullirse, 6 zambullirse, en el agua. Zafurse de alguna persona — del compromiso. Zamparse en la sala. (pág. 285)

Zampuzarse en agua. (pág. 285)

Zozobrar en la tormenta. (pág. 285)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. La Gramática de la lengua castellana de la Academia Española (1870) y su portada son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 06/11/2026 19:20.