Capítulos XXIX a LI: la oración

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Los capítulos

Capítulo XXIX. Clasificacion de las proposiciones

La proposicion es regular o anómala. (pág. 170)

Regular es la que consta de sujeto i atributo expresos o Melendez desfiguró su significado: como se ve en los pasajes que voi a copiar: (pág. 170)

«Astrea lo ordenó: mi alegre frente De torvo ceño oscureció inclemente, I de lúgubres ropas me vistiera." (pág. 170)

Debió decir vistió. Se puso vistiera porqe porporcionaba un final de verso i una rima fácil. (pág. 170)

«¿Qué se hiciera de los timbres! (pág. 170)

¿ De la sangre derramada De tus valerosos hijos, Cuál fruto, dime, sacaras? (pág. 170)

Debió decirse se ha hecho, has sacado, o por el latinismo de que hablamos en la segunda observacion, se hizo, sacaste. (pág. 170)

«Un tiempo fué cuando apénas En lo interior de su casa, Como deidad, la matrona A sus deudos se mostrara." (pág. 170)

¿Quién no percibe que la forma imperiosamente demandada por el sentido es mostraba? (pág. 170)

(h) D. V. Salvá censura con mucha justicia aquel pasaje de Jovellanos: "Igual recurso tendrán los artistas, cuando las partes con quienes hubiezen tratado no les cumplieren las condiciones estipuladas." Era preciso decir hayan o hubieren tratado. Pero el mismo Salvá me parece haber cometido una inadvertencia proponiendo, para correjir la frase, que se sustituya cumpliesen a cumplieren, sin tocar lo demas. Miéntras subsista tendrán, no se puede decir correctamente sino hayan o hubieren, cumplan o cumplieren; bien que en este último verbo puede hacerse uso, si se quiere, del ante-futuro hayan o hubieren cumplido, en lugar del simple futuro. (pág. 170)

que pueden fácilmente suplirse. Los sujetos tácitos que pueden fácilmente suplirse son, o los pronombres personales, o el demostrativo él, que reproduce i a veces anuncia un sustantivo cercano de su número i jénero. (pág. 171)

Serán pues proposiciones regulares: "Yo existo,” o simplemente “Existo." “Ella vino" (indicando, por ejemplo, una mujer de que acaba de hablarse), o simplemente “Vino," “Habiendo encontrado una resistencia que no esperaban, se replegaron los enemigos a un monte vecino:" la proposicion incidente que no esperaban es perfectamente regular; i su sujeto tácito ellos anuncia al sustantivo los enemigos de la proposicion principal. “No se sabe qué partido se tome;" proposicion perfectamente regular a que sirve de sujeto la proposicion interrogativa indirecta qué partido se tome. El atributo que mas ordinariamente se subentiende es el verbo ser u otro de los que se emplean para significar la existencia: (pág. 171)

"Muchas matronas i ninguna dama" (Quevedo); esto es, habia muchas matronas i no habia ninguna dama, proposicion irregular o anómala, no por la folta del verbo, que se suple facilísimamente, sino por la del sujeto, porque no sería posible, segun el uso de la lengua, expresar ninguno: matronas i dama son complementos directos. La elípsis del verbo es frecuentísima en las exclamaciones: “¡Qué de peligros, Dios mio!" (entiéndase hai o hubo, segun el concepto): “¡Qué desgraciada!" (es o era ella). Proposicion anómala o irregular es la que carece de sujeto, no solo porque no lo lleva expreso, sino porque segun el uso de la lengua o no puede tenerlo o regularmente no lo tiene: «Llueve a cántaros:» «Por el lado del norte relampaguea.» La proposicion puede carecer de sujeto; de atributo, nunca: si no lo tiene expreso, hai siempre alguno que puede fácilmente suplirse, como en el ejemplo anterior de Quevedo. (pág. 171)

La proposicion regular es transitiva o intransitiva. Transitiva, llamada tambien activa, es aquella en que el verbo está modificado por un complemento directo. Es preciso pues, ante todo, distinguir de los otros complemen tos el que se llama directo, o acusatiro de objeto paciente. Cuando decimos que el viento ajita las olas, nos figuramos una accion que el viento ejerce sobre las olas: el viento es activo, i las olas por consiguiente pasivas: las olas es un acusativo de objeto paciente. (pág. 171)

Los caractéres de este complemento son los que vamos a exponer: (pág. 172)

1° Es propio del verbo i de los tres derivados verbales, infinitivo, participio sustantivo, i jerundio. (pág. 172)

Como se dice ajita las olas, se dice tambien ajitar las olas, ha ajitado las olas, ajitando las olas; i sin embargo de que ajitacion es tan parecido a estos tres derivados verbales en el significado, no puede decirse ajitacion las olas, haciendo a las olas complemeuto directo de ajitacion, porque esta palabra no es verbo, i aunque se deriva del verbo ajito, no es de los derivados verbales propios, que participan de la naturaleza del verbo, i le imitan en sus construcciones, i especialmente en la del complemento directo. (pág. 172)

2.° Se presenta bajo dos formas: o consta de término solo, como las olas en el ejemplo anterior, o de la proposicion a i un término, como en «Rómulo fundó a Roma.» (pág. 172)

3.° El término de objeto paciente puede llevar por predicado, conservando el mismo sentido, al participio adjetivo que sale del verbo, i que por esta razon se llama tambien participio pasivo. Así se dice: «El viento ajita las olas,» i «Las olas son ajitadas por los vientos;» «Rómulo fundó a Roma,» i «Roma fué fundada por Rómulo;» «Todos aprecian la virtud, » i »La virtud es apreciada de todos.» Se invierte así el órden de los elementos conservando el mismo sentido; el que era término de objeto paciente pasa a sujeto, el verbo a participie adjetivo que se construye con ser u otro verbo de significacion análoga, i el que era sujeto a término de la proposicion por o de. Dícese entónces que la proposicion se vuelve de activa en pasiva. (pág. 172)

4.° Si el término de objeto paciente es de número singular i jénero femenino, es preciso que representado por el demostrativo él, tome la forma la: «El enemigo la ganó;» esto es, ganó la batalla. (pág. 172)

Esta regla puede extenderse fácilmente a todos los jéneros i números: porque, v. gr., si se dijese: el niño obtuvo el prenio, perdió los libros, es fácil ver que el complemento no variará de naturaleza porque se ponga en lugar de el premio, la recomposa, i en lugar de los libros, la capa; i como hecha esta sustitucioz, no se podria reproducir la recompensa o la capa sino por la form la del demostrativo él, es visto que el premio i los libros son acustivos. Estas reglas fundadas en el uso de la lengua, servirán casi siem pre para reconocer el complemento directo que caracteriza la construccion activa. Verémos, por ejemplo, que apelar a un tribunal no es construccion activa, sin embargo de aparecer en ella un infinitivo modificado por un complemento que lleva la proposicion a; porque el uso de la lengua no permitiria que esta proposicion, “Los reos apelaron a la Corte Suprema,” se convirtiese en “La Corte Suprema fué apelada,” ni en “Los reos la apelaron." Al contrario invocar a los Santos es construccion activa, porque no solo se dice que uno invoca a los Santos," sino que los Santos son invocados." Los cristianos la invocan" (a la Virjen). Los caractéres casi siempre decisivos son el tercero i cuarto reunidos. Pero hai casos en que no puede aplicarse alguno de ellos o talvez ninguno, i en que sin embargo el complemento es directo i la proposicion transitiva. Tendrémos ocasion de notarlos. La proposicion regular que carece de complemento directo es intransitiva: como «Yo existo.» (pág. 173)

Hai verbos que, excepto en casos extraordinarios i excepcionales, no pueden construirse con un complemento directo. (pág. 173)

Tales son, por ejemplo, ser, existir, creer. Hai otros que se usan amenudo con esta especie de complementos, como ver, oìr, tener, poseer, amar, aborrecer: «Vimos el espectáculo,» «Hemos oido la música,» «Tenemos buena salud, » (pág. 173)

«Poseiste la hacienda, » « Amarás a tu prójimo,» «Los malos aborrecen a los buenos.» Los verbos que no suelen llevar un acusativo de objeto paciente, se llaman intransitivos o neutros: bs que regularmente lo tienen, se llaman transitivos o acivos. (pág. 173)

Los verbos activos pueden usarse i se usan amenudo como int’ansitivos, considerándose entónces la accion como un meroestado: por ejemplo, « El que ama, desea i teme, i por consguiente padece » cuatro verbos activos, usados como int ansitivos. (pág. 174)

Extraño parecerá que se considere a padecer como verbo activo, siendo la idea que con él significamos tun opuesta a lo que sellama vulgarmente accion. Pero es necesario tener entendido que la accion i pasion gramaticales no tienen que ver con el significado sino con la construccion de los verbos. Los hai, pues, que significan verdaderas acciones, i que sin embargo son neutros, como pelear: i los hai que denotan verdadera pasion, i que sin embargo son activos, como padecer; consistiendo todo en que a los primeros no podemos darles regularmente complementos directos, como lo hacemes de ordinario con los otros: padeces trabajos, dolores, calamidades (a). (pág. 174)

Hai tambien muchos verbos neutros que dejan de serlo tomando complementos directos con alguna leve alteracion de su significado. Respirar, primariamente intransitivo, toma un complemento directo en respirar venganza. (pág. 174)

Suspirar en su sentido primitivo es neutro: i con todo eso Lope de Vega lo ha empleado como activo en estos dulcísimos versos: "Pasaron ya los tiempos En que, lamiendo rosas, El zéfiro bullia, I suspiraba aromas". (pág. 174)

Hai verbos asimismo en que el complemento directo denota, ya una especie de relacion, ya otra. Dícese enseñar a un niño i enseñar la gramática, i ámbas construcciones son activas, porque el niño es enseñado, i la gramática es enseñada I si uniendo ambos complementos decimos que álguien enseña la gramática a un niño, solo el primer complemento será directo, porque volviendo la (a) Por eso sucede a veces que a un verbo castellano activo correspondo en otras lenguas un verbo intransitivo, i reciprocamente. (pág. 174)

proposicion de activa en pasiva diríamos necesariamente, que la gramática es enseñada al niño, i no pudiéramos convertir al niño en sujeto. Dicese vestir a una persona, i vestir un hábito: ceñirle a uno la espada (la espada complemento directo), i ceñir a uno de o con cadenas (a uno complemento directo), i ceñir espada por llevarla a la cinta (espada otra vez complemento directo). Dîcese que un objeto nos admira, poniendo en acusativo la persona que siente la admiracion, i que admiramos un objeto, haciendo acusativo la cosa que preduce este afecto, i que nos admirames de un objeto, haciéndonos en cierto modo ajentes i pacientes de la admiracion, i despojando el objeto de ella del carácter de sujeto 1 del de complemento directo. Por estas muestras puede conocerse la variedad que en orden a las construcciones activas presenta la lengua i la necesidad de estudiarlas en los diccionarios i en el uso de los autores correctos. (pág. 175)

La proposicion regular transitiva se subdivide en oblicua, refleja i reciproca, segun lo sea el complemento directo. El complemento directo es oblicuo, cuando el sujeto del verbo no se identifica con el término del complemento, como en «Dios manda que amemos a nuestros enemigos,» « Dios ha criado i conserva todas las cosas;» el sujeto Dios es distinto de la cosa mandada, i de las cosas criadas i conservadas. El complemento directo es reflejo cuando el sujeto del verbo i el término del complemento son una misma persona o cosa: como en «Yo me visto:» la persona que viste i la persona vestida son idénticas. (pág. 175)

En fin, el complemento directo es reciproco, cuando el verbo tiene por sujeto dos o mas personas o cosas, cada una de las cuales ejerce una accion sobre otra u otras i la recibe de estas, significándose esta complexidad de acciones por un solo verbo, como en Pedro i Juan se aborrecen; ellos se miraban unos a otros. (pág. 175)

Como las formas pronominales recíprocas no se diferencian de las reflejas, suele ser conveniente para evitar ambigüedad o para dar mas fuerza a la expresion, duplicar el complemento bajo otra forma, añadiendo en el sentido reflejo la frase a mí mismo, a sí mismo, etc., i en el reciproco la frase uno a otro, en el jénero i nû mero correspondientes. “Ellos se aborrecen a sí mismos, presenta un mismo complemento directo bajo dos formas, se, a sí mismos." "Ellos se aborrecen unos a otros" o clos unos a los otros,” ofrece dos proposiciones, en la segunda de las cuales se calla el verbo: ellos se aborrecen; los unos (aborrecen) a los otros: se i a los otros son dos formas diferentes de un complemento mismo. Determínase tambien el sentido recíproco por medio de adverbios: “Ellos se atormentan mútuamente, recíprocamente." (pág. 175)

En el sentido reflejo, segun lo dicho, una misma persona o cosa es ajente i paciente; pero sucede muchas veces que la construc. cion refleja pierde el sentido activo, i se hace puramente pasiva. Cuando se dice que nos alegramos, nos encolerizamos, nos espantamos, desaparece la idea de accion, i solo queda la pasividad del sujet; de manera que si queremos expresar la causa o ajente de estos afectos, tenemos que servirnos de un complemento: "Me alegro de tu llegada," “Se espantaron de verle." (pág. 176)

Podemos llamar construcciones reflejo-pasivas las que siendo reflejas en la forma son pasivas en el significado. Las hai de dos especies. Si se habla de seres animados o que se consideran tales, puede estar el verbo en primera, segunda o tercera persona: «Yo me alegro,» «Tú te admiras,» «El se irrita,» «Nosotros nos avergonzamos, » «Vosotros os marabillais, » «Ellos se horrorizan,» «Se espantan,» «Se amedrentan,» «Se acobardan;» «Las olas se amansan;» «Los vientos se embravecen» Hai aquí a la verdad una como sombra o imájen de accion, pero mucho ménos patente que cuando decimos «La noticia me alegra,» «La idea de la muerte nos espanta,» «El viento embravece las olas.» Los verbos activos que significan emociones o afectos, son los que de ordinario se prestan a las construcciones reflejo-pasivas de toda persona. (pág. 176)

Pero lo mas comun es que la construccion reflejo-pasiva se limite a las terceras personas: «Se admira la elocuencia,» «Se apetecen las distinciones,» «Se cultiva el campo, » «Se pueblan las ciudades,» «Se promulgan sabias leyes,» «Se pronunció sentencia de muerte,» significa lo mismo que la elocuencia es admirada, las distinciones son apetecidas, fue ron promulgadas sabias leyes, etc. Préstanse a esta construccion reflejo-pasiva de tercera persona todos los verbos activos que usados de este modo no ofrecen el peligro de que se confunda el sentido puramente pasivo con el reflejo; i de aquí es que la empleamos ordinariamente con sujetos que significan seres inanimados. (pág. 176)

Hai verbos que se usan constantemente con un complemento reflejo, i que se llaman impropiamente verbos recíprocos, debiendo denominarse reflejos o reflexivos. Tales son jactarse, atreverse, arrepentirse. El sentido que ofrecen no es claramente activo ni pasivo, ni por consiguiente reflejo; pero la forma de la proposicion es activa, i el pronombre reflejo es un complemento directo. (pág. 177)

Hai asimismo muchos verbos intransitivos o neutros que son susceptibles de la construccion refleja, v. gr., reirse, estarse, quedarse, morirse, etc. La construccion es entónces activa en la forma, porque el pronombre reflejo forma un complemento directo; pero el sentido no es claramente activo ni pasivo. (pág. 177)

Verdad es que el caso complementario de los verbos reflejos, o de los neutros que se usan en construcciones reflejas, no se presta ni a la inversion pasiva, ni a la sustitucion del demostrativo la, como ordinariamente lo hacen los otros complementes directos. Pero por lo tocante a los verbos reflejos es de creer que todos ellos provienen orijinariamente de verbos activos, que pasaron a la construccion reflejo-pasiva, i poco a poco perdieron las otras, como sabemos que ha sucedido en atreverse, jactarse, etc.; i en cuanto a los neutros que admiten la construccion refleja, si fijamos la consideracion en la variedad de significado que suelo darles el caso complementario reflejo, percibirémos cierta sombra o color de accion que el sujeto parece ejercer en sí mismo. Estarse es permanecer voluntariamente en cierta situacion o estado, como lo percibirá cualquiera comparando estas expresiones: "Estuvo escondido,"i “Se estuvo escondido,”“Estaba en el campo," i "Se estaba en el campo." La misma diferencia aparece entre los verbos quedar i quedarse. Irse es un acto voluntario: “Mas parecia que le llevaban que no que él se iba:" (Ribadeneira). Lo mismo salirse, entrarse, etc. Morirse no es morir sino acercarse a la muerte. Nacerse es nacer espontáneamente, i se dice con propiedad de las plantas que produce la tierra por sí misma, sin preparacion ni cultivo: (pág. 177)

«Poco a poco nació en el pecho mio, No sé de qué raiz, como la hierba Que suele por sí misma ella nacerse, Un incógnito afecto." (Jáuregui). (pág. 178)

Esta construccion de los verbos que no admiten otra, o de los que se usan tambien como intransitivos, se puede llamar neutro-refleja. (pág. 178)

Resulta de lo dicho que la proposicion regular es transitiva o intransitiva; que la transitiva es oblícua, refleja o rccíproca; que la refleja es o propiamente refleja, o reflejo-pasiva, o neutro-refleja; i que la reflejo-pasiva es o de todas las personas, o de solo las terceras personas. Pasemos a las proposiciones anómalas. De las proposiciones anómalas o irregulares las unas son intransitivas, o si tienen complemento directo es oblicuo; las otras son transitivas i reflejas. (pág. 178)

A las primeras pertenecen las proposiciones en que figu. ran los verbos llover, lloviznar, nevar, granizar, tronar i otros, que en su significado natural no llevan ordinariamente sujeto, i que por eso se suelen llamar impersonales (b), 1 mejor unipersonales, porque se refieren siempre a una tercera persona de singular. Hai en ellos a la verdad un sujeto envuelto, siempre uno mismo, es a saber, el tiempo, la atmósfera, Dios, u otro semejante, i de aquí es que se dice alguna vez «Amaneció Dios,» «Amaneció el dia;» pero esta es mas bien una locucion excepcional, que no se emplea sino en mui limitados casos: el uso corriente es no poner a estos verbos sujeto alguno. (pág. 178)

Sin embargo, sacados de su significado natural pueden llevar sujeto: “"Llovieron piedras,"""Tronaba la artillería,” "Sus palabras me helaron," “Sus ojos relampagueaban." Dijose en otro uempo llorió piedras, haciendo alsustantivo complemento directo. (h! Denominacion impropia, porque llueve. Movizna, etc., dan claramente idea de tercera persona. (pág. 178)

El verbo dar aplicado a las horas fué en otro tiempo impersonal, con acusativo oblícuo, llevando por sujeto envuelto la campana, el reloj, i así se decia, ha dado las cuatro, no han dado, como decimos hoi. El verbo hacer aplicado al transeurso del tiempo, es impersonal i transitivo: hace diez meses; no hacen. En el mismo sentido i de la misma manera se usa haber: «Há catorce años» o «Catorce años há que le conozco» (c). Pero el de mas frecuente uso entre los impersonales transitivos es el haber de que nos servimos para significar indirectamente la existencia: «hubo fiestas», «Hai animales de marabillosos instintos:» frases en que el sujeto envuelto (que jamás se expresa) es una idea vaga de cosa continente, como si se dijera la ciudad tuxo fiestas, la naturaleza tiene animales, etc. (d). Por eso el demostrativo él que reproduce un sustantivo, debe ponerse en el caso complementario directo: «Estaba anunciado un banquete, pero no fué posible que lo hubiese,» o «le hubiese;» «Se creyó que habria frutos en abundancia, i en efecto los hubo:» «Hai magníficas perspectivas en la cordillera, i no las hai ménos hermosas i variadas en los valles.» De aquí es tambien que los verbos que tienen por complemento el infinitivo de haber en este sentido indirecto de existencia, se ponen siempre en número singular: «Puede haber grandes peligros en la demora,» no pueden: «Debió de haber graves causas para tan dura providencia,» no debieron. (pág. 179)

En las precedentes construcciones irregulares el verbo se halla siempre en la tercera persona de singular; hai otras en la tercera persona de plural, aplicables a muchísimos verbos: «Dicen que ha llegado una mala noticia;» «Temen ¡cl Estos dos verbos se usan viciosamente en algunas partes de América. dándoseles (cuando siguifican el transcurso del tiempo) una preposicion a, que precede a la proposicion incidente hacia o habia catorce años a que le conocia; i peor aun, hacian o habian diez meses a que estaba ausente. (d) Es preciso correjir el vicio (casi universal en Chile) de convertir et complemento directo en sujeto de haber: hubieron fiestas, habrán alborotos, habiamos allt cuarenta personas. (pág. 179)

que se declarará la guerra;» «Anuncian la caida del ministerio;» «Cantan en la casa vecina;» construcciones, como se ve, ya intransitivas, ya transitivas i oblícuas. (pág. 180)

No debe creerse que se subentienda en ellas un sujeto plural como algunos, porque se hace uso de estas construcciones aun cuando manifiestamente es uno el ajente: así cantan en la casa vecina es una expresion mui castellana, aunque se perciba que es una sola persona la que canta. (pág. 180)

"¿Que me matan! Favor! Así clamaba Una liebre infeliz que se miraba En las garras de una águila altanera." (Samaniego). "Parecióle a don Quijote que oia la voz de Sancho Panza, i levantando la suya todo lo que pudo, dijo: ¿Quién se queja?— ¿Quién se ha de quejar, respondieron, sino el asendereado de Sancho Panza, gobernador por sus pecados i por su mala andanza, de la Insula Barataria?" (Cervántes). (pág. 180)

Pasamos a las construcciones irregulares reflejas, que son las que tienen un acusativo reflejo, i pertenecen todas a la tercera persona de singular: se duerme; se canta; se baila: «Aquí se pelea por el caballo, allí por la espada:» (Cervántes): «Se escribe i compone en la actualidad bajo el vugo de un culteranismo de pésimo gusto, que ni siquiera es injenioso i erudito como el de Góngora:» (Mora). «¿I cómo se imita? Copiando:» (El mismo). Estas, aun mas que las anteriores, se puede decir que entran en el proceder ordinario de la conjugacion; porque son contados los verbos que no se construyen alguna vez de esta manera. En ellas el sujeto envuelto es la accion misma del verbo; como si se dijera se ejecuta la accion de cantar, de bailar, etc. (e). Son pues reflejo-pasivas; reflejas en la forma, pasivas en el significado. (pág. 180)

Si el verbo es de los que siempre o amenudo llevan un acusativo reflejo, repagna la construccion irregular refleja; porque se arrepiente, v. gr., o se muere, no puede ménos de significar que una persona de terminada se arrepiente o se muere, debiendo por tan (e) Son de todo punto diferentes la frase francesa on chante, en que on es sujeto (homme chante), i la castellana se canta, en que se es complemento directo. (pág. 180)

to llevar un sujeto expreso, o bien un sujeto tácito, indicado por el contexto. Con todo, si el verbo no es de los necesariamente reflejos, puede admitir la construccion impersonal refleja, cuando se halla en circunstancias que alejan todo peligro de ambigüedad, "Como se vive, se muere:" "Aquí se llora i allá se rie." El verbo de la construccion impersonal refleja puede llevar su acostumbrado réjimen: "Se pelea por el caballo;" "Se vive con zozobra;" Se trata de un asunto importante." Pero aqui se ofrece una duda: ¿el complemento directo subsisto tal en la construccion impersonal refleja, o varía de naturaleza? Cuando decimos, "Se admira a los grandes hombres;” “Se colocó a las damas en un magnífico estrado," ¿debemos mirar estos complementos a los grandes hombres, a las damas, como verdaderos acusativos? Yo me inclino a creer que no: lo primero, por la modificacion de significado que esta construccion produce en el verbo: se admira es se siente admiracion; se coloca es se da colocacion; se alaba es se dan alabanzas; sentido que parece pedir mas bien un dativo. Lo segundo, porque si el complemento tiene por término el demostrativo él, no le damos otras formas que las del dativo: “Se les admira" (a los grandes hombres), no se los admira (F). Lo tercero, porque si el complemento lleva por término un nombre indeclinable, es de toda necesidad ponerle la preposicion a, que en el dativo de estos nombres no puede nunca omitirse, como en el acusativo: así o decimos “Se desobedece a los preceptos de la lei divina," en construccion irregular refleja, o“Se desobedecen los preceptos,” en construccion regular reflejo-pasiva de tercera persona; pero no podemos decir “Se desobedece los preceptos." Contra esto puede alegarse que el verbo en la construccion anó. mala refleja se construye en el jénero femenino con las formas la, las: "Se la trata con distincion," “Se las colocó en los mejores asientos." Pero esta razon no es decisiva, porque la i las son formas que se emplean frecuentemente como dativos. De manera que la regla es emplear en la construccion impersonal refleja como dativo el que en la construccion regular es complemento directo; pero con la especialidad de preferirse la i las a le i les en el jénero femenino. (pág. 181)

(f) Es práctica modernísima i que choca mucho al oido se los admira. Ha nacido de asimilar nuestra locucion a la francesa on les admire, qe es esencialmente diversa. Véase la nota siguiente. (pág. 181)

Si el término del complemento directo es de persona, se prefiere la construccion anómala refleja, convirtiendo el acusativo en dativo: “Se invoca a los Santos;" “Se honra a los valientes;" ""Se nos calumnia;" “Se les lisonjea." Pero si el término es de cosa, la construccion que ordinariamente se emplea es la regular reflejo-pasiva de tercera persona: “Se olvidan los beneficios;" “Se fertilizan los campos con el riego." "Se olvida a los beneficies" disonaria, "i se fertiliza a los campos' es una personificacion algo dura; pero lo mas intolerable sería, “Se olvida los beneficios, "Se fertiliza los campos." Sin embargo, cuando el complemento tiene por término el reproductivo él, es admisible en ciertos casos la construccion anómala refleja: “Si en la fábula cómica se amontonan muchos incidentes, i no se la reduce a una accion única, la atencion se distrac:" (Moratin); mejor que i no se reduce; porque de este modo tendríamos una súbita e inesperada mutacion de sujeto, siéndolo de la primera frase muchos incidentes, i de la segunda el sustantivo tácito la fábula; cosa que debe en cuanto es posible evitarse, porque perjudica a la claridad.“ Unas veces se ama la esclavitud, i otras se la aborrece como insoportable:" (Olive): aquí no hai la misma razon, i hubiera sido mejor se aborrece. Resulta de lo dicho que la proposicion irregular es unas veces intransitiva, o transitiva con un complemento directo oblícuo, i en ambos casos es propia de la tercera persona de singular, o de la tercera persona de plural; i otras veces es refleja, i entónces es necesariamente de la tercera persona de singular. (pág. 182)

Resulta asimismo que la proposicion activa pasa al sentido pasivo, no solo del modo ordinario, por la combinacion del participio adjetivo con el verbo que significa la existencia, sino tambien por medio de una construccion refleja, que puede ser regular (se apetecen las distinciones), o anómala (se canta, se pelea, se nos calumnia). La segunda es necesaria, 1.° cuando no hai término de objeto paciente que pueda convertirse en sujeto (se canta, se pelea); 2.o cuando hai término de objeto paciente, que significa persona o ser animado (se nos calumnia, se les admira). Se admiran no querria decir que las personas de que se trata son jeneralmente admiradas, sino que se admiran a sí mismas, o se admiran mas a otras, o que algun objeto produce en ellas el sentimiento de admiracion. Este tercer sentido es el mas obvio, i para que tuviesen cabida los otros serĩa menester, casi siempre, aña dir alguna modificacion a la frase: Se admiran a sí mismos;" "Se admiran unos a otros". (pág. 182)

En las construcciones reflejo-pasivas lleva el verbo las mismas modificaciones que en las activas que tienen un acusativo oblícuo, salvo las diferencias necesarias para la conversion de la frase activa en pasiva: “Nos consolaba en aquella triste situacion una sola débil esperanza;” “Nos consolábamos en aquella triste situacion con una sola", etc. “Notamos gran diversidad entre las literaturas de los diversos tiempos i paises:" ““Se nota gran diversidad," etc. “Entramos fácil i holgadamente por la puerta del vicio, pero no salimos por ella sino con mucho trabajo, i despues de duros combates;" “Se entra fácil i holgadamente,” etc., "ise sale por ella,” etc. Solo hai que advertir que, cuando el sujeto se suprime, no cabe en las construcciones reflejo-pasivas modificativo alguno de los que miran directamente a un sujeto, como lo hacen los predicados i los pronombres reproductivos. Así, no porque se diga, “Vivimos felices," “"Con dificultad deja el hombre las preocupaciones que en los primeros años se le han infundido,” se dirá en construccion reflejo-pasiva, “Se vive feliz," puesto que falta a feliz el sustantivo tácito de que era predicado; ni “Con dificultad se dejan las preocupaciones que en sus primeros años se le han infundido,” una vez que se suprime hombre a que se referian los pronombres sus i le. Sería preciso decir se vive felizmente; en los primeros años, o en nuestros primeros años, i se han o se nos han. Pareceria supérfluo advertir una cosa tan obvia, si no la viésemos algunas veces desatendida. En un escritor merecidamente estimado se lee: “No se está mui acorde acerca del oríjen del asonante;" donde acorde es un predicado sin sujeto. (Hai aquí, ademas, otra falta: el adjetivo acorde, no siendo especificado por un complemento, se pone siempre en plural a causa de sú sentido reciproco: "No estoi acorde contigo:" "No estamos acordes.) (g). (pág. 183)

(g) La causa de los extravíos en el uso de las construcciones anómalas reflejo-pasivas es el mirarlas como un exacto trasunto de la frase francesa encabezada por on (homme, hombre, verdadero sujeto del verbo). On voit dice literalmente hombre ve, i lo traducimos mui bien se ve, esto es, se ejecuta la accion de ver. Pero aunque se diga en frances on est content, haciendo a content predicado de on, no por eso dirémos en castellano se está contento, porque nuestra construccion es impersonal, i no tiene sujeto a que se re (pág. 183)

Apéndice. Construccion anómala del verbo ser

Hai tambien proposiciones que siendo regulares por cuanto constan verdaderamente de sujeto i atributo, se apartan mucho de las construcciones ordinarias por la forma que toman en ellas el sujeto i el atributo. Su verbo es ser, construido con adverbios i complementos que hacen el oficio de sujetos i predicados. Como los complementos equivalen i se contraponen en ellas a los adverbios, las llamarémos proposiciones adverbiales. (pág. 184)

Por un idiotismo de nuestra lengua contraponemos, no ya predicados a sujetos, designando unos i otros por nombres, sino adverbios o complementos a complementos o adverbios de significacion semejante: de manera que el verbo ser se encuentra entre dos expresiones adverbiales que, sin ser nombres, le sirven la una de sujeto i la otra de predicado: “Allí fué donde se edificó la ciudad de Cartago:""Así es como decaen i se aniquilan los imperios:" "Entónces fué cuando le vi por la primera vez:" "A las visicitudes de los tiempos es a lo que debe atribuirse el atraso de las artes:" "En tiempo de las cruzadas fué cuando comenzó la emancipacion de las clases inferiores, abrumadas por el despotismo de los barones." Siendo una relacion de identidad la que se expresa de este modo, es indiferente considerar cualquiera de los dos adverbios o complementos como sujeto i el otro como predicado: considerarémos, sin embargo, como sujeto el que no es o no incluye una palabra relativa (allí, así, entónces, a las visicitudes de los tiempos, en tiempo de las cruzadas), i como predicado el que es o incluye una palabra relativa (donde, como, cuando, a lo que). (pág. 184)

Este jiro es una trasformacion del normal u ordinario: Aguel fué el lugar donde, Este es el modo como, Aquel fué el tiempo cuando, Las visicitudes son lo a que; expresiones que sin embargo de su regularidad gramatical no son las que prefiere la lengua. La trasformacion consiste no solo en la sustitucion de adverbios o complementos a nombres, sino en la inversion peculiar que el predicado experimenta cuando se compone de un artículo modifiera el predicado. Los traductores novicios cometen frecuentes galicismos poniendo se donde quiera que encuentran on ficado por un complemento cuyo término es que (lo a que), anteponiéndose la preposicion al artículo (a lo que). (pág. 184)

Puede principiarse por el predicado: “Cuando se conocen los verdaderos amigos es a la ora de la adversidad:" "A lo que debe atribuirse el atraso es a las," etc. “A quien corresponde repeler esta invasion corruptora es a la opinion:" (Mora). Puede asimismo principiarse por el verbo i el sujeto: “Es a las visicitudes de los tiempos a lo que," etc. Pero lo que importa observar es que no puede emplearse el relativo que por sí solo: "Es a la ora de la adversidad que se conocen los amigos," "Es a las visicitudes de los tiempos que debe atriburse el atraso," serian expresiones incorrectas, galicismos crudos. (pág. 185)

En lugar del sujeto anómalo puede ponerse un sustantivo: "Italia fué donde florecieron primero la pintura i la música,” en lugar de en Ralia fué donde. Pero si lo hacemos así, i el sustantivo sujeto es plural, no puede ponerse el verbo ser en este número, cuando el predicado principia por una preposicion que tiene por término la expresion neutra lo que: no podria, por ejemplo, decirse, las visicitudes de los tiempos son a lo que, sino es a lo que. Aun cuando el artículo no es sustantivo sino sustantivado i plural, puede ponerse el verbo ser en singular: las visicitudes de los tiempos son o es a las que. (pág. 185)

Esta variedad de la proposicion adverbial, en que el sujeto recobra su forma ordinaria de sustantivo, pero se contrapone a un complemento, que le sirve de predicado, es de mucho uso en castellano: así en lugar de “Nuestra ciega confianza en insensatas teorias es lo de que han resultado mayores males," decimos casi siempre de lo que. Así Granada: “Infinitamente mas es a lo que se extiende este infinito poder;” en lugar de lo a que. Mas aquí hai que notar otra jenialidad del castellano, i es que en lugar del sustantivo neutro lo se pone amenudo el artículo sustantivado, concertándolo con el sustantivo del sujeto: “¿Es al raciocinio al que debemos el título glorioso de imájenes del Criador? (Lista). “A las visicitudes de los tiempos es a las que;" "Nuestra ciega confianza es de la que:" lo cual se extiende aun a las proposiciones que no se apartan del tipo ordinario: “Nuestra ciega confianza en insensatas teorías es la que nos ha causado mayores males:" en lugar de lo que. Pero hai circunstancias en que esta concordancia confundiria dos sentidos diversos i sería lo mejor evitarla. Si en el ejemplo anterior se pone es la que. se significa propiamente esa confianza sola, no la que hubiésemos tenido, por ejemplo, en nuestras fuerzas, o en la justicia de nuestra causa. Poniendo lo que, excluiríamos no solo toda otra confianza, sino toda otra cosa, por ejemplo, el poder enemigo, nuestra inexperiencia, nuestra falta de medios. (pág. 185)

Podemos tambien sustituir al adverbio el artículo sustantivado con el complemento de relativo, concertándolo con el sustantivo del sujeto: "Italia fué en la que primero florecieron la pintura i la música," en vez de donde. “En la hora de la adversidad es en la que se conocen los amigos,” en vez de cuando. I nótese que contraponiéndose dos complementos se hace necesario emplear una misma proposicion. (pág. 186)

Podemos pues decir de tres modos: (pág. 186)

"Lo mas a que puede aspirar un escritor correcto es que un escrito suyo tenga pocas faltas, mas nó que deje de tener algunas;" sintáxis normal, que es la ménos frecuentada por el uso. "A lo mas que puede aspirar.... es a que...." construccion de complementos análogos, frecuentísima i expresiva. «A lo mas que puede aspirar... es que;" suprimiendo la preposicion en el sujeto. (A que un escrito suyo tenga pocas faltas es el sujeto, porque este que no se refiere a un sustantivo reproduciéndolo, como lo hace el del predicado, sino que anuncia una proposicion incidente). (pág. 186)

Pero resta todavía un cuarto modo, que consiste en omitir la trasposicion del artículo: “Lo mas a que puede aspirar.... es a que;” i así es como se halla esta oracion en Puigblanch. Sin embargo, no pudiera omitirse, sin contrariar el uso, la trasposicion del artículo, si entre él i el relativo no mediase el modificativo mas. (pág. 186)

De la misma manera: (pág. 186)

" Lo primero en que se conoce que un autor escribe sin plan es el título de la obra;" construccion normal: sujeto, el título... predicado, lo primero en que.... (pág. 186)

"En lo primero que se conoce.... es en el título"...; correspondencia de dos complementos. (pág. 186)

"En lo primero que se conoce.... es el título....;" suprimiendo la preposicion en el sujeto. (pág. 186)

"Lo primero en que se conoce.... es en el título....;" omi tiendo la trasposicion del artículo por intervenir el modificativo primero; i así es como construye esta oracion un escritor bastante correcto. (pág. 186)

Obsérvese que el contraponer un sustantivo u expresion sustantiva a un adverbio o complemento, como se hace en el tercero i cuarto modo, no contenta al oido cuando precede el complemento: "En la que primero florecieron las artes, fué Italia," no sonaria tan bien como, “Fué Italia en la que." I en lugar de «A lo mas que puede aspirar un escritor correcto es que un escrito suyo....," creo que todos preferirian “Que un escrito suyo.... es a lo mas que." (pág. 187)

Capítulo XXX. Concordancia

Este i los capítulos que siguen se destinan mas especialmente a la Sintáxis; palabra griega que significa construccion, i bajo la cual se comprenden dos objetos, concordancia i réjimen. (pág. 187)

La concordancia es la harmonía que deben guardar entre sí el adjetivo con el sustantivo, i el verbo con el sujeto. I se entiende por réjimen, ya la especie de complementos que conviene a ciertos nombres, verbos, adverbios o interjecciones, ya el modo en que debe ponerse el verbo de la proposicion subordinada, segun la palabra a que esté ligada o el sentido que exprese. (pág. 187)

El réjimen peculiar de cada palabra es materia que pertenece al Diccionario; por lo que nos limitarémos a reglas jenerales i a las particularidades mas importantes i de mas frecuente uso en nuestra lengua. (pág. 187)

Hai concordancia de verbo con sujeto, i de adjetivo con sustantivo. (pág. 187)

Cuando el verbo se refiere a un solo sujeto, concuerda con él en número i persona, i cuando el adjetivo se refiere a un solo sustantivo, concuerda con él en jénero i número: «La ciudad está desolada:» «Los campos están cultivados.» En virtud de la figura llamada silépsis toma a veces el adjetivo el jénero que corresponde al sexo de la persona, cuando esta es designada por un sustantivo de jénero diferente; v. gr. cuando se dice que un hombre es un maula, un canalla. (pág. 187)

*¿Ves esa repugnante criatura, Chato, pelon, sin dientes, estevado?" (Moratin) (pág. 188)

Chato, pelon, estevado, conciertan con hombre, idea envuelta en criatura. (pág. 188)

Por silépsis concertamos siempre los títulos de merced, señoría, eccelencia, majestad, etc., con la terminacion adjetiva que es propia del sexo, excepto la que forma parte del mismo título, la cual concuerda con él: ““Su Alteza Serenísima ha sido presentado a Su Majestad Católica, que estaba mui descoso de verle." (pág. 188)

Otra aplicacion de la misma figura es a los colectivos de número singular, los cuales pueden concertar con un adjetivo o verbo en plural, concurriendo dos requisitos: que el colectivo signifique coleccion de personas o cosas de especie indeterminada, como número, multitud, infinidad, jente, pueblo; i que el adjetivo o verbo no forme una misma proposicion con el colectivo. Faltaria, por ejemplo, el primer requisito, si se dijera: "Habiendo llegado el rejimiento a desora, no se les pudo proporcionar alojamiento;" porque rejimiento significa coleccion de personas de especie determinada, es a saber, de soldados; i por falta del segundo no sería permitido decir: "El pueblo amotinados," “La jente huyerou." Al contrario, reunidas ambas circunstancias, se diria bien: "Amotinóse la jente; pero a la primera descarga de la tropa, huyeron despavoridos:" Uyeron i despavoridos concuerdan con el sustantivo tácito ellos, que por silépsis reproduce a los hombres de que se componia la jente. (pág. 188)

Sin embargo, cuando el colectivo es modificado por un complemento con de, que tiene por término las personas o cosas de que consta el conjunto, designadas en plural, puede hacerse la concordancia en este número, aunque el adjetivo o verbo formo una misma proposicion con el singular colectivo: “Cubrian la ciudad por aquel lado una especie de fortificaciones construidas a la lijera;" concordancia que se extrañará todavía ménos, si el complemento está en medio:" "Murieron de los indios considerable número:" (Solis). Parte parece el único sustantivo que no ha menester requisito alguno para que tenga cabida la silépsis: "Agolpóse el populacho: parte venian sin armas, parte armados de puñales i piedras." Pero aquí parte se debe mirar como adverbio (a). (pág. 188)

Ademas, si el verbo ser se construye con dos sustantivos de diferente número, de los cuales el uno es sujeto i el otro predicado, i el singular denota una coleccion de los individuos significados por el plural, puede concetar con cualquiera de los dos el verbo, pero mejor con el que inmediatamente le sigue: “La guarnicion del castillo cran doscientos hombres;" "Doscientos hombres cra la guarnicion del castillo." Sin embargo, cuando es el sustantivo plural el que precede, no disuena el plural del verbo: "Aquellos desertores eran una jente desalmada." (pág. 189)

Si el verbo ser se construye con dos sustantivos de diferente número, de los cuales el uno no es colectivo de suyo, se sigue la regla jeneral, concertando al verbo con el sujeto: “Las flores son el ornamento del campo:" de que se deduce que si cualquiera de los dos puede considerarse como sujeto, podrá el verbo admitir cualquiera número: “"Trabajos i penalidades es" o “son la herencia del hombre." (pág. 189)

Sería duro, sin embargo, “La herencia del hombre es trabajos i penalidades;" pero se suavizaria la concordancia del verbo con el sustantivo singular precedente, agregándole el modificativo todo: “La vida del hombre es toda trabajos i penalidades." I tambien hai casos en que esta construccion es la sola admisible: « Todo era escombros el edificio:" “La visita fué toda cumplimientos i ceremonias:" (Solis). (pág. 189)

Cuando el verbo se refiere a varios sujetos, o el adjetivo a varios sustantivos, rijen las reglas jenerales siguientes: 1.a Dos o mas sujetos equivalen a un solo sujeto en plural. 2.a Dos o mas sustantivos de diferente jénero equivalen a un sustantivo plural masculino. (pág. 189)

3.a En concurrencia de varias personas, la segund preferida a la tercera, i la primera a todas. (pág. 189)

4.a El adjetivo que modifica como pre be siempre ponerse en el mismo r «d es uicado al verbo, de Lumero que el verbo. (pág. 189)

Ejemplos: “La naturaleza i le, rortuna le habian favorecido a competencia; pero tantos dor.es i prendas le fueron funestos. (pág. 189)

(a) En latin partim. (pág. 189)

Vosotros, ellas, i yo nos vimos expuestos a un grave peligro: vosotros, ellas i yo concuerdan con vimos, primera persona de plural, i consiguientemente son reproducidos por nos: expuestos masculino, se refiere al masculino vosotros, al femenino ellas, i al masculino o femenino yo. Lo mismo sucederia si los sujetos fuesen solo vosotras i yo, siendo yo masculino; pero si los sujetos fuesen solo vosotros i ellas, sería preciso decir os visteis. Estas reglas jenerales están sujetas a gran número de excepciones: 1.a Cuando uno de los sujetos es un sustantivo neutro, hace de todos una idea colectiva que concierta con el verbo en singular: “Esto i las razones que despues se alegaron, movió el ánimo de los jueces a la clemencia." Si todos los sujetos son neutros, parecerá todavía mejor el singular. “Esto i el haberse probado la impremeditacion del hecho, movió," etc. Sin embargo, leemos en D. V. Salvá: “Me entregné a la lectura de los autores que forman el principal depósito del habla castellana, sin que me retrajesen de mi empeño ni lo voluminoso de algunos, ni lo abstracto de su ascetismo, ni la nimia profusion con que suelen engalanar una misma idea;" lo que prueba que, por lo ménos cuando no todos los sustantivos son neutros, la excepcion no es de rigorosa observancia. (pág. 190)

2.a Compréndese en ella la siguiente, que ocurre con bastante frecuencia: dos o mas infinitivos concuerdan con el singular del verbo: "Madrugar, hacez ejercicio, i comer moderadamente, es mui provechoso para la salud." Pudiera con todo admitirse el plural, si los infinitivos llevasen artículo. I de seguro sería necesario emplear este número, si se les diese por atributo el verbo ser, con un sustantivo plural: "son cosas que aprovechan mucho a la salud. (pág. 190)

3.a Por el mismo principio dos o mas cláusulas que principian por el anunciativo que, requieren el singular del verbo a que sirven de sujetos, i el singular del adjetivo que se predique de ellas: “No es posible que se cometan mmpunemente tantos crímenes, i que la sociedad prospere:" "Novoa" (dice Salvá) "tiene por mui factible, que se formen maestros de repente, i que los habitantes de ambos mundos escriban de un modo mui diverso," etc. No se pudiera decir factibles, aunque las cláusulas fuesen encabezadas por artículos: el que se formen i el que escriban. Para la concordancia en plural sería necesario que sirviese de predicado una frase sustantiva de ese número: tiene por cosas factibles. (pág. 190)

Ninguna de las dos excepciones precedentes halla cabida, cuando el atributo de la proposicion significa reciprocidad: "Esto i aquello repugnan:" “Trabajar i dormir son incompatibles:"""Que el hombre sea libre, i que haya de obedecer ciegamente a lo que se le manda, se contradicen." (pág. 191)

4.a Si el verbo precede a varios sujetos singulares ligados por una conjuncion copulativa, puede concertar con el primero: “Causó admiracion a todos la hora, la soledad, la voz i la destreza del que cantaba:" “Crecia el número de los enemigos i la fatiga los españoles:" (Solis). Tal es la doctrina de Salvá, contraria a la de Clemencin, que reprueba como viciosa esta concordancia de Cervántes: “Lo mismo confirmó Cardenio, Don Fernando i sus camaradas." Pero observando con atencion el uso, se encontrará tal vez, que estas dos antoridades son conciliables, aplicadas a diferentes casos: que si se habla de cosas rije la regla de Salvá, i si de personas la de Clemencin. “Acaudillaba la conjuracion Bruto i Casio," “Llegó el gobernador i el alcalde," son frases que incurririan cuando ménos en la nota de inelegantes i desaliñadas. Lo cual se entiende si modificaciones peculiares no indican un verbo tácito, pues entónces el verbo expreso concierta con su respectivo sujeto, ya se hable de personas o de cosas: “Dejôse ver el gobernador, i a poco rato el alcalde:" "En llegando la ocasion, mandaba la ira, i a veces el miedo;" (Solis). Se subentiende con a poco rato, se dejó ver, i con a veces, mandaba. Hai pues en tales casos dos o mas proposiciones distintas, en cada una de las cuales el verbo está o se subentiende en el número que por las reglas jenerales corresponde. (pág. 191)

5.a Concertar el verbo en singular con el último de varios sujetos que le preceden, unidos por una conjuncion copulativa expresa, me parece una falta, aunque el culto i correcto Solis haya dicho: “La obligacion de redargüir a los primeros, i el deseo de conciliar a los segundos, nos ha detenido en buscar papeles." Semejante licencia puede solo permitirse en verso. (pág. 191)

6.a Aun cuando los sujetos no estén ligados sino con una conjuncion copulativa tácita, es incontestablemente preferible el plural, siempre que preceden al verbo: “El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el mur murar de las fuentes, la quietud del espíritu, son grande parte para que los poetas mas estériles se muestren fecundos:" (Cervántes). A ménos que el último sujeto sea como una recapitulacion de los otros: “Las flores, los árboles, las aguas, las aves, la naturaleza toda parccia regoci arse, saludando al nuevo dia."“La soledad, el sitio, la oscuridad, el ruido del agua con el susurro de las hojas, todo causaba horror i espanto:" (Cervántes). 7.a La conjuncion copulativa ni sigue reglas particulares. Si todos los sujetos son expresamente ligados por ella, el verbo (sea que preceda o siga) concierta con el que lo lleva, o se pone en plural: “Ni la indijencia en que vivia, ni los insultos de sus enemigos, ni la injusticia de sus conciudadanos le abatieron" o "le abatió:" «No le abatieron" o "le abatió ni la indijencia en que vivia, ni," etc.; bien que, sin disputa, es preferible el plural, sobre todo cuando preceden los sujetos al verlo. Pero si con el primero de ellos se pone no, i con los otros ni, el verbo (que en este caso sigue al no) concierta con el primer sujeto, i con los otros se subentiende: “No le abatió la indijencia en que vivia, ni," etc. (pág. 191)

8.a Colocado el verbo entre varios sujetos, determina su forma singular o plural el sujeto con el cual está expreso: “La causa de Dios nos lleva, i la de nuestro rei, a conquistar rejiones no conocidas:" (Solis). (pág. 192)

9.a Sujetos singulares, enlazados por la conjuncion disyuntiva o, parecen pedir el singular del verbo, sea que le precedan o sigan: "N Loviole la ambicion o la ira:"“La ambicion o la ira le tnvió." Esto serĩa rigorosamente lójico, porque movieron indicaria dos acciones distintas, i el sentido supone una sola. Pero el uso permite el plural, aun precediendo el verbo: “Moviéronle la ambicion o la ira;" i si los sustantivos preceden, no solo permite, sino casi exije este número: “La ambicion o la ira le movieron." Cuando no todos los sujetos son singulares, lo mejor será siempre poner el verbo en plural, junto con el sujeto del mismo número: “La fragata o los dos bergantines hicieron la presa:""¿Hicieron la presa los dos bergantines o la fragata?" Si esto uo fuese posible, sonaria mejor la concordancia del verbo con el sustantivo que lo lleva: “Ora le hubiese valido en aquel lance la destreza o las fuerzas." (pág. 192)

10.a Si un sustantivo siugular está ligado inmediatamente con etro ú otros por madio de la proposicion con o de la frase tanto como, pueden considerarse todos ellos como sujetos, i rejir el plural del verbo: “La madre con el hijo," o “Tanto la madre como el hijo, fueron arrojados a las llamas." Segun Salvá, la concordancia en plura! es preferible, si se usa con, i necesaria, si tanto como. Mas para el recto uso del plural es menester que los sujetos estén inmediatamente enlazados: “El reo fué sentenciado a cuatro años de presidio con todos sus cómplices." (pág. 192)

11.a El adjetivo que especifica a varios sustantivos precediéndoles, concuerda con el que inmediatamente le sigue: “Su magnanimidad i valor," “La conservacion i aumento de la república," "Su distinguido mérito i servicios,” “Su extremada hermosura i talento,” “Su grande elocuencia i conocimientos." Si la intencion fuese modificar con el adjetivo al primer sustantivo solo, sería menester decir, repitiendo el pronombre: “Su extremada hermosura i su talento;” “Su grande elocuencia i sus conocimientos." Está recibido que los mismos, los dichos, los referidos, i otros adjetivos de significacion semejante precedidos de nu artículo definido, o de un pronombre demostrativo o posesivo, puedan concertar en plural con una serie de sustantivos de los cuales el primero esté en singular: “Los mismos Antonio Perez ihermanos:" “Las referidas hija i madre:" “Los susodichos auto interlocutorio i sentencia difmnitiva:" con dichos puede siempre ca llarse el artículo: "Dichos principe i princesa." Lo cual se ex. tiende a todo adjetivo, con tal que los sustantivos siguientes sean nombres propios de persona o cosa, o apelativos de persona: «Las oprimidas Palestina i Siria:" “Estas desventuradas heja 1 madre:" “"Sus venerables padre i abuelos:" Mas para que no disuene esta práctica, es menester que si los sustantivos son de diferente jénero, preceda el masculino i se ponga en el misme jénero el adjetivo; a ménos que los sustantivos sean nombres propios de persona: “Los susodichos Juana i Pedro:" “Los magnánimos Isabel i Fernando." (pág. 193)

12.a Es conveniente la repeticion de los adjetivos siempre que los varios sustantivos expresen ideas que no tienen afinidad entre sí, como “El tiempo i el cuidado,""El consejo i las armas," «El entendimiento i el valor de los hombres;“ “Gran saber i grande elocuencia." Así lo hace amenudo Solis, que incurrió a veces eu el extremo contrario, repitiendo los pronombres i los otros modificativos con el solo objeto de hacer mas numeroso el periodo. 13.a Si ocurre un mismo sustantivo, expreso i tácito, bajo diferentes modificaciones, es indispensable que se ponga en plural o que se repita el artículo: “El ejército de Venczuela i de Nueva-Granada" significaria un solo ejército formado por Venezuela i por Nueva-Granada. Para dar a entender que son dos, sería necesario decir: “Los ejércitos de Venezuela i de Nueva Granada,” o “El ejército de Venezuela i el de Nueva-Granada." I aun no es exactamente idéntico el significado de estas dos expresiones, porque en rigor podrian designarse con la primera varios ejércitos, a cada uno de los cuales hubiesen contribuido ambas repúblicas; al paso que con la segunda se significaria precisamente que las dos Repúblicas habian levantado cada una el suyo. La sinonimia sería completa entre “Los embajadores ingles i frances,” i “El embajador ingles i et frances." (pág. 193)

14.a El adjetivo que especifica a varios sustantivos singulares precedentes, todos de un mismojénero, puede ponerse en singular o plural: "Presuncion i osadía inexcusable" o "inexcusables; bien que, a mi juicio, dehe preferirse el plural. Si son de diverso jénero los sustantivos singulares precedentes, concierta el adjetivo con el mas inmediato, o se pone en plural masculino: “Talento i abilidad extremada" o "extremados:" la segunda construccion, aunque ménos usual, es indisputablemente mas lójica, i por tanto mas clara. Si el adjetivo especifica varios sustantivos plurales precedontes, se le suele concertar en jénero con el inmediato: «Talentos i habilidades raras;" yo sin embargo preferiria raros. En fin, si el adjetivo especifica sustantivos precedentes de diverso número i jénero, i el último es plural, se acostumbra concordarle con este: "Ejército i milicias desorganizadas;" pero si el último es singular, se pone el adjetivo en la terminacion plural masculina: "Milicias i ejército desorganizados:" "Almacenes i maestranza desprovistos." En todos estos casos, sería yo de opinion que se observasen las reglas jencrales. (pág. 194)

15.a Siendo en parte diferentes los atributos, debe el verbo concertar con el sujeto que lo lleva expreso : “Era solemne i numeroso el acompañamiento, i pacifico el color de los adornos i las plumas:" (Solis). Hai aquí dos sujetos: el acompañamiento ¡ el colori pero a cada uno de ellos corres, onde un atribu to diferente en parte: era solemne i numeroso; era pacéfico. Erg concierta con acompañamiento, que lo lleva expreso; i no diríamos eran, aunque en el segundo miembro se dijese i pacíficos los colores. Este segundo miembro es una proposicion distinta, en que se calla el verbo, porque la proposicion anterior lo sujiere. Puede notarse como innecesaria la repeticion del artículo eu los adornos i las plumas, que tienen aquí una afinidad evidente. Pero la verdad es que aun suprimiendo el las no sería del todo correcta la frase, porque adornos comprende a plumas. Debió decirse las plumas i demas adornos; aunque sonase ménos harmoniosa la cláusula. (pág. 194)

16 a Si precede el verbo a un adjetivo singular que modifica varios sustantivos siguientes, se pone en singular o plural: "So alababa" o “Se alababan su magnanimidad i constancia." “Se requeria" o "se requerian mucha firmeza i valor." “Qué se ha hecho" o“¡Qué se han hecho aquella encantadora afabilidad i agrado?" Pero si el verbo viene despues o si le acompaña un predicado, debe preferirse el plural: “Su firmeza i valor le granjearon la admiracion de todos:" "Parecian como vinculados en sn familia el valor i virtud de sus antepasados." (pág. 195)

  1. a Se sienta como regla que los pronombres reproductivos i los predicados que se refieren a dos o mas sustantivos, se pongan en el plural femenino, si el sustantivo mas próximo es de los mismos jénero i número; pero a pesar del respeto que merecen los escritores que así lo prescriben i practican, yo miraria como construcccion lejítima la de Jovellanos: "Cerrados para ellos sus casas i pueblos," nó cerradas; i me sonaria mal, «Dos pendones i cuarenta handeras que habian sido tomadas al enemigo," en vez de tomados: ““Habia perdido los empleos i haciendas, i se le intimó que se abstuviese de reclamarlas,” en vez de reclamarlos. 18.a El que adjetivo que reproduce varies sustantivos, sigue las reglas jenerales: “Su circunspeccion, su jaicio, su incorruptible probidad, que tan señalados habian sido en la vida privada, brillaron con nuevo lustre" etc. Circunspeccion, juicio, probidad, son simultáneamente reprodacidos por el que, el cua! debe por tanto considerarse como plural i masculino, conforme a las reglas primera i segunda, i por eso concuerda con habian i señalados. "Habia hecho servicios, habia manifestado una integridad, que le recomandaban para los mas altos empleos." Si se pusiera recomendaba pareceria que la recomendacion recaia solo sobre la integridad, i nó sobre los servicios. (pág. 195)

Hai con todo en el uso de los relativos un caso, que pudiera dar lugar a duda. ¿Se debe decir, cyo soi el que lo afirma," o "el que lo afirmo?" e¿Tú eres quien me ha vendido," o “quien me has vendido?" Una i otra construccion están antorizadas por el uso, sin embargo de que la segunda parece contraria a la razon, porque en ellas el que significa el hombre que, la persona que; i nadie seguramente diria yo soi la persona que lo dije. No milita la misma razon en “Aquí estoi yo, que lo sostengo;" donde, annque algunos digan sostienc, debe preferirse sin disputa la primera persona, porque el relativo no hace mas que reproducir al yo. 19.a Uno de los caprichos mas inexplicables de la lengua es el empleo del indefinido un i del adjetivo medio (en estas terminaciones masenlinas) con nombres propios femeninos de ciudades: Quién diria que en un Segovia no se encuentra una buena posada?" ""Lo ha visto medio Serilla." Esta anomalía (como observa D. Vicente Salvá) se halla de tal modo canonizada por el uso, que no se sufriria la terminacion regular una o media. Se podria dudar si el sustantivo modificado de esta manera por un o medio, pide la terminacion masculina o la femenina en los predicados qe se refieran a él. ¿Deberá decirse: “Medio Granada fné consumido por las llamas," o "fué consumida?" A mi me parece que el sustantivo en estos modismos pierde su jénero natural i pasa al masculino, i que por tanto hubiera una especie de inconsecuencia en la terminacion femenina del predicado. 29.a Eladjetivo mismo es otro de los que pueden usarse de esta manera, como observó D Juan Antonio Puigblanch; pues en América, no ménos que en la Península, se dice, el mismo Barcalona; sin que deje por eso de usarse tambien la terminacion regular en este caso. (pág. 196)

Cuando la preposicion en tiene por término un nombre cualquiera de lugar, se construye el complemento con la terminacion masculina mismo: "En Zaragoza mismo," "En España misme;""salve que el término lleve artículo, porque entónces la terminacion que este tome debe concordar con la de aquel adjetivo: "En el mismo Barcelona," “En la España misma." La terminacion masculina que le damos con los complementos de lugar en que el término carece de artículo, proviene de que los equiparamos a los adverbios, con los cuales es sabido que la construimos amenudo: Allí mismo, entónces mismo, ahora mismo, mañana mismo, hoi mismo, así mismo. Mismo en estas construcciones se adverbializa, modificando complementos o adverbios, i se hace por consiguiente indeclnable. (pág. 196)

21.a Otra particularidad notable, que tambien está en contradiccion con las leyes de la concordancia, es el conyertirla en réjimen, haciendo del sustantivo un complemento con la preposicion de; como cuando decimos el bribon de fulano, ¡infelices de nosotros!, ¡pobre de tí!; lo que solo suele hacerse con adjetivos que significan compasion, desprecio, vituperie, i particalermente en los vocativos i las exclamaciones: (pág. 197)

"Muda, muda de intento, Simplecilla de tí, que no te entiendes!" (Jáuregui). Esta materia de concordancias es de las mas dificiles para el que se proponga reducir el uso a cánones precisos, que se limiten a representarlo fillmente. En caso de duda debe estarse a las reglas jeneralos. Propender a ellas es contribuir a la mejora de la lengua en las cualidades esenciales de conexion lójica, exactitud i claridad. Algunas de sus lbertades merecen mas bien el título de licencias; orijinadas del notorio descuido de los escritores castellanos en una época que ha dejado producciones admirables por la fecundidad i la elevacion del injenio, pero pocos modelos de correccion gramatical. Es recesario tambien hacer diferencia entre las concesiones que exije el pocta, i las leyes severas a que debe sujetarse la prosa. (pág. 197)

Capítulo XXXI. Uso de los artículos

  1. El artículo indefinido da a veces una fuerza particular al nombre con que se junta. Decir que álguien es holgazan no es mas que atribuirle este vicio, pero decir que es un holgazan es atribuirselo como cualidad principal i característica: “Serian ellos unos necios, si otra cosa pensasen;" unos hombres principal i característicamente necios. (pág. 197)
  1. Otras veces por medio del artículo indefinido aludimos a cualidades conocidas de la cosa o persona de que se trata: “Todo un Amazonas era necesario para llevar al Océano las vertientes de tan vastas i tan elevadas cordilleras" “Echaron de ver la borrasca que se les aparejaba, habiendo de haberlas con un rei de Francia:" (Coloma). “Apesar de haber confiado el gobierno de la ciudad a un Conde de Tendilla, espejo de caballeros, tan jeneroso i clemente en la paz, como bizarro en los combates, a un Fr. Hernando de Talavera, cuyo nombre recuerda la caridad i mansedumbre de los primitivos apóstoles,” etc. (Martinez de la Rosa.) (pág. 197)
  1. Se usa el indefinido uno significando alguna persoza o persona alguna, es decir, sustantivado: "Es difícil que uno se acostumbre a tantas incomodidades." I se suele entónces aludir a la primera persona de singular: “No puede uno degradarse hasta ese punto,” es un modo enfático de decirno puedo. Si la que habla es mujer, lo mas corriente es decir una: “"Tiene una que acomodarse a sus circunstancias." "I entónces ¿qué ha de hacer una?" (Moratin). (pág. 198)
  1. Antiguamente solia decirse hombre en el sentido de uno por álguien. (pág. 198)

«El no marabillarse hombre de nada Me parece, Boscan, ser una cosa Mui propia a darnos vida descansada. (D. D. H. de Mendoza). Usóse, i todavía se usa, de la misma manera persona; pero solo en oraciones negativas. "Quitóse la benda, reconoció el lugar donde le dejaron, miró a todas partes, no vió a persona:' (Cervántes). “Una noche se salieron del lugar sin que persona los viese:" (Cervántes): «No quedó persona a vida." 5. Cuando se sustantiva uno, reproduciendo un sustantivo precedente, no debe usarse la forma apocopada un: «Hai en la cindad muchos templos, i entre ellos uno suntuosísimo de mármol." "Entre los vestidos que se le presentaron, elijió uno mui rico." Un rico es siempre un hombre rico; un campesino, un hombre de? campo. Tengo pues por incorrecta la expresion de Burgos, que hablando de dos ratones dice: (pág. 198)

«A un raton de ciudad un campesino Su amigo i camarada Recibió un dia." (pág. 198)

Era preciso decir como Samanieg»: (pág. 199)

"Un raton cortesano Convidó con un modo mui urbano A un raton campesino." (a). (pág. 199)

  1. Unos, unas da un sentido de pura aproximacion al número cardinal con que se junta: “Componian la flota unos cuarenta vajeles;" esto es, poco mas o ménos cuarenta. (pág. 199)
  1. Empléase a veces por el artículo definido, i entónces comunica cierta énfasis al sustantivo: “Esa conducta es mui propia de un hombre de onor;" "Una mujer prudente se porta con mas recato i circunspeccion." (pág. 199)
  1. Los nombres pro pios de personas, i en jeneral de seres animados, como Alejandro, César, Rocinante, Mizifuf, no admiten jeneralmente el artículo definido; i esto aunque les precedan títulos, como San, Santo, Santa; don, doña, frai, frei, sor; monsiur, monseñor, mister, madama, sir, milord, miladi; pero lo llevan señor i señora, i todo calificativo ante puesto: San Pedro, Frai Bartolomé de las Casas, Sor Ines, el señor Martinez de la Rosa, la señora Avellaneda, el Emperador Alejandro, el rei Luis Felipe, el atrevido Cár. los XII, el traidor Júdas, la poetisa Corina, el bachiller Sanson Carrasco, la celebrada doña Jimena Gomez, la discreta sor Juana Ines de la Cruz. Los epitetos i apodos, que se usan como distintivos i característicos de ciertas personas, a cuyo nombre propio se posponen, requieren el artículo: Cárlos el Temerario, D. Fernando el Emplazado, Juan Palomeque el Zurdo; bien que el uso tiene establecido lo contrario en Magno i Pio; Alberto Magno, Ludovico Pio. En los sobrenombres que de las provincias conquistadas se daban a los jenerales romanos, es mas usual, aunque no necesario, suprimir el artículo: Escipion Africano o el Africano. (pág. 199)

Santo, Santa, como título de los canonizados que celebra la Iglesia, rechaza el artículo: Santo Domingo, Santa Teresa; pero es costumbre darlo a los del antiguo testamento, que no tienen rezo eclesiástico: el Santo Job, el Santo Tobías. Dicese lord o ladi tál, i el lord o la ladi cuál; aunque mejor sin articulo. Pero si el título pertenece al empleo, es necesario el artículo: el lerd Canciller, los lores del almirantazgo. (pág. 199)

(a) I como Horacio: "Rustiens urbanum murem mus", (pág. 199)

  1. Siguen la regla de los nombres propios los apellidos i patronímicos empleados como propios, v. gr. Virjilio, Ciceron, Cervántes, Mariana, Lucrecia, Virjinia; bien que, si el patronímico no varíi de forma para el sexo femenino, como sucede en las lenguas modernas, será preciso decir, por ejemplo, la Gonzalez, la Perez. Imitando a los italianos decimos el Petrarca, el Ariosto, el Tasso; pero estos tres célebres poetas ¡ el Dante son los únicos a que solemos poner el artículo, pues no careceria de afectacion el Maquiavelo, el Alfieri (tratándose de los antores i no de una coleccion de sus obras); i aun en el Dante imitamos mal a los italianos, que no juntan el artícalo con este nombre propio, sino con el apellido Alighieri. (pág. 200)
  1. Fuera de estos, hai casos, en que, así como empleamos el indefinido para dar a entender que se trata de individuos desconocidos, empleamos el definido para designar dos o mas individuos repetida i alternativamente: (pág. 200)

"Vuesa merced me parece, Señor Juez, que aquí ha venido Contra ciertos delincuentes.— Sí señor, un don Alonso De Tordoya, i un Luis Perez. (pág. 200)

Contra el don A lonso es Por haber dado la muerte," etc. (Calderon). (pág. 200)

«En Florencia, cludad rica i famosa de Italia, vivian Anselmo » Lotario, dos caballeros ricos i principales: el Anselmo era mas inclinado a los pasatiempos amorosos que el Lotario, al cual llevahan tras sí los de la caza:" (Cervántes). (pág. 200)

Mas aun fuera de este caso, suele agregarse el artículo definido a nombres propios de hombres i mujeres, i la demostracion que entónces lleva es del estilo familiar i festivo: «Con don Jil he de casarme, Que es un brinquillo el don Jil." (Tirso de Molina). «Es, señor, como una perla La Hipólita: (Calderon). (b.) (pág. 200)

  1. Los nombres propios que lo son a un tiempo de naciones o paises, i de las respectivas ciudades capitales, no llevan nunca (b) No creo que hayn motivo de reprobar el artículo definido que se junta casi siempre con los nombres propios de mujer en algunas partes de América: La Juanita, la Isabel, la Dotores artículo: no podemos pues decir imitando a los franceses, el Méjico, el Nápoles, ni designando la capital, ni designando el pais- Al contrario, hai ciertos nombres de naciones, paises, ciudades i aldeas, que ordinariamente lo llevan: el Japon, el Brasil, el Perá, el Cairo, la Meca, el Ferrol, la Havana, el Callao, la Guaira, el Toboso. (pág. 200)

Los otros nombres de naciones o paises pueden usarse con o sin el artículo; con él cuando hacen el oficio de sujetos, sin él en los demas casos; pero hagan o nó de sujetos, es elegante el artículo, cuando se alude a la extension, poder u otra circunstancia de las que pertenecen al todo. Diráse pues con propiedad que “España o la España es abundante de todo lo necesario a la vida;" que uno "Viene de Rusia," o “Ha estado en Alemanis," o “Ha corrido la Francia." El artículo redundaria si se dijera: «El embajador de la Francia presentó sus credenciales al emperador," porque se trata aquí de una ocurrencia ordmnaria, i no hai para que aludir al poder i dignidad de la nacion francesa; pero sería mui propio i llevaria mucha énfasis si se dijera: ««El embajador se quejó de no haber sido tratado con las distinciones dehidas a un representante de la Francia."" (pág. 201)

12 Los nombres propios de mares, rios i lagos llevan de ordinario el artículo: el Océano, el Támesis, el Ladoga. Los que son de suyo adjet vos no lo dejan nunca, como el Mediterráneo, el Pacífico; los otros sí, particularmente en poesía. (pág. 201)

"Mas yo sé bien el sueño con que Horacio, Antes el mismo Rómulo, me enseña Que llevar versos al antiguo Lacio Fuera lo mismo que a los bos ques leña, I trastornar en Bétis o en Ibero Una vasija de agua mui pequeña." (B. de Arjensola). (pág. 201)

13 Los nombres propios de montes llevan ordinariamente el artículo; pero pueden tambien omitirlo en verso: (pág. 201)

"Moncayo, como suele, ya descubre Coronada de nieve la alta frente." (L. de Arjensola); excepto los que son de suyo apelativos: el Pan de aztcar, la Silla; i los nombres plurales de cordilleras, v. gr. los Alpes, los Andos: que nunca lo dejan. (pág. 201)

  1. Ciertos nombres abstractos (como naturaleza, fortuna, emor), que tomándose en un sent do determinado deberian llevar el artículo definido, lo deponen a veces por una especie de personificacion poética: (pág. 201)

"Muchos hai en el mundo, que han llegado A la engañosa alteza de esta vida, Que fortuna los ha siempre ayudado, I dádoles la mano a la subida,” etc. (Ercilla). (pág. 202)

A esta misma licencia poética se prestan los nombres de las estaciones: (pág. 202)

"Sale del polo frio Invierno yerto,” etc. (Francisco de la Torre); i los nombres de vientos, como Bóreas, Noto, Abrego, Aquilon, Cierzo, Favonio, Zéfiro, Solano, etc.; bien que la mayor parte de estos nombres tienen el valor de propios, por haberlo sido de los dioses ojenios, a quienes se atribuian los fenómenos de la naturaleza. (pág. 202)

  1. Los de los meses se usan en prosa sin artículo, a ménos que se empleen metafóricamente o que se contraigan a determinadas épocas o lugares, como en "el abril de la vida," "el octubre de a quel año," "el diciembre de Chile;" pero en verso, aun sin salir de su significado primario, pueden construirse con el artículo: (pág. 202)

«Dulce vecino de la verde selva, Huésped eterno del abril florido;" (Villegas). (pág. 202)

  1. Por regla jeneral todo sustantivo a que precede un modificativo toma el artículo, aunque sea de los que en otras circunstancias lo excluyen: "El todopoderoso Dios," “La guerrera Esparta,” “La ambiciosa Roma," "El alegre Mayo." Pero no deben confundirse con los epítetos aquellos adjetivos (jeneralmente participios), con los cuales se subentiende el jerundio siendo u estando, como en “Demasiado corrompida Cartago, para resistir a las armas romanas, pidió al fin la paz." Así es que no se colocan estos adjetivos entre el artículo (cuaudo lo hai) i el sustantivo: “Sojuzgada la China por los Tártaros, conservó sus costumbres i leyes:" “Llena de riquezas i de vicios la poderosa Roma, dobló su cuello al despotismo." (pág. 202)
  1. Lo que se ha dicho de los nombres propios en cuanto a llevar o nó arúculo, se entiende miéntras conservan el carácter de tales; porque sucede a veces que los hacemos apelativos, ya trasladándolos de un individuo a otro para significar semejanza, como cuando decimos que “Racine es el Enrípides de la Francia, o que «Paris es la Aténas moderna;" ya imajinando multiplicados los individnos, i dando por consiguiente plural a sus nombres, como en “Aténas fué madre de los Temístocles, los Pericles, loz Demóstenes;" ya alterando totalmente su significado, como cuando un Virjilio significa un ejemplar de las obras del poeta mantuano, o cuando se habla de una Vénus designando una estatua de esta diosa. Convertido así el nombre propio en apelativo, o se toma en sentido determinado o nó, i en consecuencia lleva o nó el artículo definido; i si es de aquellos que en su significado primario lo tienen, en el traslaticio indeterminado lo pierde, o lo cambia por el indefinido. Así de un pais abundante en metales preciosos se dice que es un Perú; i traduciendo un dicho célebre de Luis XIV, diríamos: “Ya no hai Pirineos,” que es como si valiéndonos de un nombre apelativo ordmario dijésemos. «Ya no hai límites entre la España i la Francia,” “la España i la Francia forman ya una sola nacion." (pág. 202)
  1. Respecto de los apelativos la regla jeneral es que en el sentido determinado llevan el artículo definido; pero no siempre es así. "Ha estado en palacio," eno ha vuelto a casa," (c) son frases corrientes, en que palacio i casa designan cosas determinadas. A veces el ponerse o no artículo depende de la preposicion anterior: "Ansioso de gloria," "Ansioso por la gloria;" "Traducir en castellano,” "Traducir al castellana." El complemento duecto del impersonal haber no admite artículo que no sea sustantivo o sustantivado: “Haya luz,” chúbola," "hubo lo que se esperaba;" pero si nos valems del verbo ser dirémos en el mismo sentido Sea la luz." Seria nunca acabar si hubiésemos de exponer todas las locuciones especiales, en que con una leve variacion de significado o de construccion toma o nó un sustantivo el artículo de- (c) La apócope familiar a cas de, en cas de, pasa por anticuada en la Península, donde se usó por lo ménos hasta la edad de Calderon, como se ve a cada paso en sus comedias; pero subsiste en América. Notarémos como mal sonante i vulgarísima la frase “Ha ido a lo de su amigo," “Ha estado en lo de D. Pedro;" aunque usada por toda clase de personas en algunas partes de América. Tampoco me parcce autorizado el «Voi adonde el obispo,” “Estuve donde el presidente." Lo que significan estas frases es, “Voi adonde (va) el obispo,” “Estuve donde ( estaba) el presidente." Debe decirse voi a, estuve en, casa de. Si se tratu de persona que esté en un lugar que no sea casa, es preciso decir fuí a ella, estuve con ella. (pág. 203)

finido, cuando las circunstancias por otra parte parecerian pedirlo. 19. Los pronombres posesivos i demostrativos se suponen envolver el artículo, cuando preceden al sustantivo: «Mi libro," i "El libro mio," "Aquel templo" i “El templo aquel." "El pajarillo aquel, que dulcemente Canta i lascivo vuela," etc. (Quintana). (pág. 204)

Por eso cuando el sustantivo es indeterminado, no debe el poscsivo precederle: Su libro quiere decir "el, no un, libro suyo." Pero antiguamente solia construirse el posesivo con el artículo, precediendo ambos al sustantivo, en sentido determinado: «Vosotros los de Tajo en su ribera Cantaréis la mi muerte cada dia:" (Garcilaso); Uso que solo subsiste en las expresiones el tu nombre, el tu reino, de la oracion dominical; en el mi consejo, la mi cámara, i otras de las provisiones reales; i en el estilo familiar i festivo de los romances i letrillas: (pág. 204)

"Madre, la mi madre, Guardas me poneis: " (Cervántes). (pág. 204)

  1. Los nombres que están en vocativo, esto es, que no hacen parte de la proposicion, i solo se emplean para llamar la atencion de la persona a quien dirijimos la palabra, precediéndoles la interjeccion oh expresa o tácita, no se construyen ordinartamente con artículo: (pág. 204)

"Corrientes aguas, puras, cristalinas, Arboles que os estais mirando en ellas, Verde prado de fresca sombra lleno, Aves que aquí sembrais vuestras querellas, Yedra que por los árboles caminas; Yo me ví tan ajeno Del grave mal que siento, Que de puro contento Con vuestra soledad me recreaba,” etc. (Garcilaso) 21. Omitese el artículo, no solo en los vocativos, sino en las exclamaciones, aunque recaigan sobre la primera o tercera persona: "¡Desgraciado! ¿Quién habia de pensir que sus trabajos tuvieran tun triste recompensa?" (pág. 204)

  1. En las enumeraciones se calla elegantemente ol artículo: "Hombres i mujeres tomaron las armas para defender la ciudad:" "Viejos i niños escuchaban con atencion sus palabras:" "Pobres (pág. 204)

» ricos acudim a él en sus necesidades i embarazos:" "Padre e hijo fueron a cuál mas temeroso de Dios," (Ribadeneira): “Divididos estaban caballeros i escuderos," (Cervántes). (pág. 205)

  1. En las aposiciones no suele ponerse artículo definido ni indefinido. Redunda pues en “Madrid, la capital de España;" i en "El Imalaya, una cordillera de Asia,” es un anglicismo intolerable. Con todo, puede la aposicion llevar un artículo, 10 cuando nos servimos de ella para determinar un objeto entre varios del mismo nombre: “Valencia, la capital del reino así llamado:" 2.° Cuando el artícalo es enfático: “Roma, la señora del mundo, era ya el ludibrio de los bárbaros:" «Argamasilla, una pobre aldea de la Mancha, ha sido inmortalizada por la pluma del incomparable Cervántes." I no solo puede, sino debe llevarlo, cuando es necesario para el sentido superlativo de la frase: "Lóndres, la mas populosa ciudad de Europa:" “San Pedro, el mayor templo del mundo." Primero i último, aunque verdaderos superlativos, no llevan en esa situacion artículo: “La justicia, primera de las virtudes:" "Rodrigo, último rei de los godos." 24. Entre el articulo i el sustantivo pueden mediar a veces no solo adjetivos sino complementos: ""El sin ventura amante," la sin par Dulcinea:" lo cual se extiende a los posesivos por el artículo definido que envuelven: "La su, para ellos, mal andante caballería:" (Cervántes). I los adjetivos intermedios pueden a su vez acarrear modificaciones i aun frases modificativas de alguna extension: “El nunca medroso Brandabarbarán de Boliche;" “La jamas como se debe admirada empresa de Colon." (pág. 205)

Interpónense de la misma manera proposiciones incidentes entre un demostrativo i un sustantivo que conciertan en jénero i número: (pág. 205)

"Aquella que allí ves luciente estrella,” (Quintana). « Estos que levantó de mármol duro Sacros altares la ciudad famosa A quien el Ebro,” etc. (Meratin). (d.) (pág. 205)

Es de regla que las modificaciones precedan a la palabra modificada, quedando todo encerrado, por decirlo así, entre el demostrativo i el sustantivo. Pero estas construcciones son peculiares (d) Si faîtase en estos ejemplos el luciente i el sacros, la frase parcceria vuciada en el molde de las de D Sancho de Azpeitia- tan exijente es ol oida: (pág. 205)

de la poesía, i aun en ella el usarlas con frecuencia rayaria en amaneramiento i afectacion. (pág. 206)

  1. No deben confundirse, como en el dia nacen algnnos, imitando al frances, dos locuciones que se han distinguido siempre en castellano, el mismo, la misma, i uno mismo, una misma. La primera supone una frase expresa o tácita que señala el término de la relacion de identidad; i en esto se diferencia de la segunda: "Esta casa es del mismo dueño que la vecina." “Marilórnes despertó a las mismas voces" (que habian hecho salir al ventero despavorido, como acababa de referir el autor). “Eran solteros, moxos de una misma edad i de unas mismas costumbres," (Cervántes). "Lanzadas i mas lanzadas, cuchilladas i mas cuchilladas, des cripciones, repetidas hasta el fastidio, de unos mismos torneos, fiestas, batallas i aventuras, " etc. (Clemencin)."«Al mismo tiempo que se llena la fantasía de los ejemplos que encuentra en esas inmorales novelas, concibe un tedio insoportable al importante estudio de la historia." "Se llena la fantisia de los ejemplos,"etc., "i al mismo tiempo" (que así se llena) "concibe,” etc. "A un mismo tiempo se llena," etc., "i concibe," etc. (pág. 206)
  1. Tampoco deben confundirse él mis mo, ella misma, con el mismo, la misma. El artículo sincopado significa mera identidad o semejanza; integro, es enfánco. "Este hombre no es ya el mismo" (que ántes era); semejanza: “Esta mujer no es la misma"" (que ántes vimos); identidad. “Salió él mismo acompañándonos hasta la puerta:" se nota la circunstancia de salir él mismo como importante i significativa. “Quiso él mismo hacer luego la experiencia de la virtud de aquel precioso bálsamo:" (Cervántes); esto es, él en sí mismo: tan grande era su confianza en el resultado de la experiencia (e). (pág. 206)

(e) En la edicion del Quijote por Clemencin leemos: “¿Tan bueno es (e libro)? dijo D. Quijote. Es tan bueno, respondió Jinés, que mal año para Lazarillo de Tormes. ¿I cómo se intitula? preguntó D. Quijote. La vida de Jines de Pasamonte, respondió él mismo." Tengo el acento por errata: debló ser respondió el mismo (que habia dado la anterior respuesta); él insluzaria que otro hubiera podido responder por Jinés, i que el haberlo hecho esto era una circunstancia notable. (pág. 206)

Capítulo XXXII. Uso de la preposicion a en el acusativo de los nombres indeclinables

La preposicion a se antepone frecuentemente al acusativo de los nombres indeclinables, i significa entónces personalidad i determinacion. (pág. 207)

1 Nada mas personal ni determinado que los nombres propios de personas, esto es, de seres racionales: todos ellos llevan la preposicion en el acusativo: «He leido a Virjilio,” cal Tasso;" "Admiro a César, a Napoleon, a Bolívar.” Los nombres propios de animales irracionales, i por conriguiente los apelativos que se usan como propios de personas o de seres vivientes, se sujetan n la misma regla: “Don Quijote cabalgaba a Rocinante, i Sancho Panza al Rucio." (pág. 207)

  1. Pero basta la determinacion sola para que sea necesaria la preposicion a en todo nombre propio que carece de artículo: "Desec conocer a Sevilla,” “He visto a Londres." En los de cosas, que llevan artículo, este basta como signo de determinacion: "Las tropas atraves ron el Danubi :Pizarro conquistó el Perú."" 3. Por el contrario, basta la personalidad sola para que lleven a los acusativos de álguien, nadie, quien. (pág. 207)
  1. Los nombres apelativos de persona, que llevan el artícnlo definido, requieren la preposicion: "Conozco al Gobernador de Ihraltar: "“Debe el pueblo por su propio interes recompensar a los que le sirven." (pág. 207)
  1. Busta para que sea propio el uso de la preposicion que la determinacion de la persona exista con respecto al sujeto; pero si ni aun así fuere determinado el apelativo, no deberá llevarla, Se dirá pues aguardar a un criado, cuando el que le aguarda piensa determinadamente en uno; i por la razon contraria, aguardar un criado, cuando para el que le aguarda es indiferente el individuo: "El niño requiere un maestro severo:" "Fueron a buscar un médico experimentado, que conociera bien las enfermedades del pais." (pág. 207)
  1. Es una consecuencia de la regla anterior el omitirse la preposicion con los apelativos de persona que no son precedidos de artículo. “Busco criados:""Es preciso que el ejército tenga oficiales intelijentes. (pág. 207)
  1. Los complementos directos del impersonal haber no llevan nunca la preposicion a: “Hai hombres que para nada sirven:" "Hai mujeres peligrosas." Ni aun el pronombre quien se exime de esta regla, sin embargo de llevar a en todo otro complemento directo: ¿Quién hai que ne le conozca! En “No hai quien no le conozca,” el antecedente envuelto persona es el verdadero complemento de haber, i el elemento relativo es sujeto de la proposicion incidente. (pág. 208)
  1. Los apelativos que solo se usan para designar empleos, grados, títulos, dignidades, no llevan la preposicion: “El presidente elijió los intendentes i gobernadores:" «El Papa ha creado cuatro cardenales." (pág. 208)
  1. Los apelativos de cosa no suelen llevar la preposicion, por determinados que sean : “Cultiva sus haciendas,” “Tiene la mas bella librería." Los verbos que significan órden, como preceder, seguir, parecen apartarse de esta regla: “La primavera precede al estío:""El invierno sigue al otoño;" pero los tales rijen dativo en la construccion activa. Si se dice que “la gramática debe preceder a la filosofía,” se dice tambien que debe precederle o precederla, representando a filosofía con le o la, terminaciones que solo son equivalentes en el dativo femenino: lo que no se opone a que en la construccion pasiva se diga que “la filosofía debe ser precedida de la gramática." Este es uno de los caprichos de la lengua: como lo os el que esos mismos verbos no sean susceptibles de la construccion regular reflejo-pasiva, pues nadie seguramente diria: “La filosofia debe precederse de la gramática," sin embargo de que corrientemente se diga, “La gramática debe aprenderse ántes que toda ciencia," "Se cultiva con ardor la filosofía en Alemania i Francia" (a). (pág. 208)

Las reglas anteriores sufren a veces excepciones: l.° por per- (a) Servir, favorecer, lisonjear, i otros varios verbos, se usan en la construccion activa oblícua con acusativo o dativo: “Le sirve," puede significar igualmente “Le sirve a él” o “Le sirve a ella;" sin perjuicio de que en este último sentido pueda tambien usarse la, o como terminacion femenina del dativo, o como acusativo femenino. Esto da a conocer que la inversion de un complemento con a en sujeto de la construccion pasiva, no es por sí sola una prueba de que el tal complemento sea precisamente acusativo. (pág. 208)

sonalidad ficticia: 2.° por despersonal zacion: 3.° para cvitar ambigüedad. 1 a Las cosas que se personifican toman la preposicion a en el acusativo, cuando son determinadas: lo que puede extenderse aun a los casos en que la idea de persona se columbra oscuramente, como cuando aplicamos a las cosas los verbos que tienen mas amenudo por complemento directo un ser racional o por lo ménos animado. De aquí “Llamar a la muerte," "Saludar las aves a la aurora," “Calumniar a la virtud," "Recompensar al mérito."" tTemia a los extraños, a los propios, a su misma sombra; condicion de tirano:" (Martinez de la Rosa). Otro escritor moderno ha dicho: “La literatura sábia despreciaba la poesía popular;" i hubiera podido personificar la poesía, anteponiéndole la prepoxicion. 2.a Por el contrario, los verbos cuyo complemento directo es amenudo de cosa, pueden no rejir la preposicion, cuando les damos por complemento directo un nombre apelativo de persona: "La escuela de la guerra es la que forma los grandes capitanes." Esta ezcepcion no se extiende jamas a los nombres propios; i es de rigor con el acusativo de que, cuando secándolo de su ordinario empleo, lo hacemos representativo de persona: tan malo sería pues "el hombre a que vi" con la preposicion, como “El hombre quien vi,” sin ella. (pág. 209)

Como en esto de finjir persona o vida donde no existe, o mera materialidad donde hai vida o persona, no es dado poner coto a la imajinacion del que habla o escribe, no puede ménos de ser extremadamente incierta i variable la práciica de los mejores hablistas en estas dos excepcioncs. (pág. 209)

3.a Cuando es necesario distinguir el acusativo de otro complemento formado por la preposicion a, podemos i aun debemos omitirla en el acusativo que en otras circunstancias la exijiria: “Prefiero el discreto al valiente:" "Antepongo el Ariosto al Tasso."" Esto sucede principalmente cuando concurren acusativo i dativo; i nunca se extiende a los nombres propios de persona que carccen de artículo: por le que no sería permitido, “Presentaron Zcnobia al vencedor,” aunque sería tolerable, “Presentaron la cautiva Zenobia al vencedor," ¡ “Prefiero Cádiz a Sevilla." Cuando es inevitable la repeticion del a, suele preceder el acusativo: “Et traidor Júdas vendió a Jesus a los sacerdotes i fa- (pág. 209)

CAPÍTULO XXXIII. viseos." Pero si ámbos casos fuesen nombres propios de persona, sin artículo, sería preciso adoptar otro jiro, porque ni“Recomendaron Pedro a Juan," ni “Recomendaron a Pedro a Juan," podrian jamas tolerarse. (pág. 210)

Capítulo XXXIII. Del acusativo i dativo en los pronombres declinables

El uso del acusativo i el dativo en los pronombres declinables por casos, que son yo, tú i él, es una de las materias de mas dificultad i complicacion que ofrece la lengua. Principiarémos por algunas observaciones jenerales, que facilitarán la intelijencia de lo que vamos a decir. 1. En los pronombres declinables el acusativo i el dativo tie nen casi siempre dos formas; a saber: EN LA PRIMFRA PERSONA : Singular. (pág. 210)

Acusativo, me, a mi. Dativo, me, a mi. Singular. (pág. 210)

Plural. (pág. 210)

nos, a nosotros. nos, a nosotros. EN LA SEGUNDA PERSONA. Acusativo, te, a ti. Dativo, te, a tí. Plural. (pág. 210)

os, a vosotros. os, a vosotros. EN LA TERCERA PERSONA, JÉNERO MASCULINO. Singular. (pág. 210)

Acusativo, le o lo, a él. Dativo, le, a él. Plural. (pág. 210)

los, a ellos les, a ellos. (pág. 210)

EN LA TERCERA PERSONA, IÉNERO FEMENINO. Singular. (pág. 210)

Acusativo, la, a ella. Dativo, le o la, a ella. Plural. (pág. 210)

las, a ellas. (pág. 210)

les o las, a ellas. EN LA TERCERA PERSONA, JÉNERO NEUTRO. Singular. (pág. 210)

Acusativo, lo. (pág. 210)

Dativo, le, a ello. (pág. 211)

En la primera i segunda persona son unos mismos los casos oblícuos i los reflejos o recíprocos. La tercera persona tiene formas peculiares para el sentido reflejo o recíproco; a saber: (pág. 211)

EN TODO JÉNERO I NÚMERO: (pág. 211)

Acusativo se, a sí. (pág. 211)

Dativo, se, a sí. (pág. 211)

Hai pues para cada caso dos formas, una simple, como me, i otra compuesta, que lleva la preposicion a, como a mí. I a veces es varia la forma simple, como le o lo en el acusativo masculino de singular de la tercera persona. El neutro ello es el único que carece de forma compuesta en el acusativo oblicuo, pues aunque podemos decir en el jénero masculino, “Yo le entiendo a él," en el jénero neutro nunca se dice, “Yo lo entiendo a ello." Pero en el dativo oblicuo puede recibir ambas formas: "Como no pareciese suficiente lo declarado por los testigos, se creyó necesario agregarle" o "agregar a ello el reconocimiento de los peritos." Lo mismo en el acusativo i dativo reflejos: "Esto se entiende fácilmente i se explica a sí mismo.""No sé qué tiene lo marabilloso, que fascina al entendimiento i lo atrae a st" o "se lo atrae con irresistible poder." Creo con todo que en los dativos oblícuo i reflejo es mas usual i elegante la forma compuesta. (pág. 211)

  1. El dativo se admite algunas veces el sentido oblícuo: "El libro que mi amigo me pide, no se lo puedo enviar en este momento:" se significa a él. Cuando el dativo se es oblícuo, la forma compuesta que le corresponde es a él, a ella, a ellos, a ellas, segun los varios números i jéneros. El libro que se me pide no se lo puedo enviar a él, a ella, a ellos, a ellas. Pero en el jénero neutro dudo que se tome jamas el valor de dativo oblícuo. (pág. 211)
  1. Ya se ha dicho que los casos simples o complementarios no pueden estar sino con un verbo o con un derivado verbal; que si se le anteponen, se llaman afijos; i que pospuestos se pronuncian i escriben como si formaran una sola palabra con el verbo o derivado verbal, a que sirven de complementos, llamándose entónces enclíticos. (pág. 211)

En el indicativo pueden preceder o seguir: "Mandôle que vi niese,” "Le mandó que viniese." Pero la primera colocacion casi nunca suena bien, sino cuando el verbo es la primera palabra de la oracion. “Hacíase memoria de los bienes dotales," dice Solis; i hubiera podido decir tambien se hacia; pero “En el instrumento dotal hacíase mencion de los bienes," habria parecido duro, i “El instrumento en que extendióse el contrato,” o“Refieren los historiadores que rindióse la ciudad," serian construcciones insoportables. Despues de las conjunciones i, o, mas, pero. que ligan oraciones independientes, no ofende la precedeneja dol verbo: “Llevóse el cadáver al templo, i recibiéronle los reli Jiosos: “Enterrábanse los cadáveres, o consumíalos el fuego:" "No era dudosa la buena voluntad del pueblo; pero desconfiábase de la tropa." Esto parece perfectamente analójico, porque comente en medio de ellas i a ninguna de las dos pertenece, puede la segunda principiar por un indicativo con enclítico, puesto que el verbo es entónces la primera palabra de la oracion. Al contrario despues de no, i del condicional si, no podria tolerarse un enclítico: "No celebróse la boda con la solemnidad que se esperaba,” i“Si represéntase la Mojigata de Moratin esta noche, iré a verla,” serian trasposiciones orribles que ni aun a los poetas se permitirian, no obstante la libertad de que gozan en el uso de los enclíticos: v. gr. (pág. 211)

««Salió la luna i en las claras ondas Reflejóse su luz." (pág. 212)

Ya la ciudad es mísero despojo: (pág. 212)

Las llamas devoráronla." (pág. 212)

En lo cual los poetas de nuestros dias son algo mas atrevidos que sus predecesores. (pág. 212)

La excepcion mas notable a la regla que se ha dado sobre el uso de los enclíticos en el indicativo, es que si se principia por una cláusula de jerundio o de participio adjetivo, pueden reguirse a ella verbos modificados por encliticos: “Teniéndose noticia del peligro,” o “Conocido el peligro, se tomaron" o “tomáronse las providencias del caso." (pág. 212)

En el subjuntivo se usan invariablemente los afijos: “Es menester que te dediques seriamente al estudio." (pág. 212)

El imperativo no admite regularmente afijos. No se puede decir enprosa "le haz venir," "le llamad," sino "hazle vruir, (pág. 212)

"Llamadle." En las formas indicativo-imperativas, se siguen las mismas reglas que en el uso ordinario del indicativo: Le dirás o dirásle. Las formas subjuntivo-optativas principian naturalmente la oracion cuando esta es afirmativa, i no admiten regularmente los afijos, sino los enclíticos: “Favorézcate la fortuna." Pero si la oracion principia por otra palabra que el verbo, como puede hacerse con elcgancia, es al contrario: “Propicia se le muestre la fortuna:" "Blanda le sea la tierra." De que se sigue que si la oracion es negativa, no puede el verbo llevar enclíticos: “Nadie se crea superior a la lei:" «Ni te engrias en la próspera fortuna, ni te dejes abatir en la adversa." (pág. 213)

La eufonía pide que se eviten construcciones como estas: Vísteisos por os visteis, vestísos por os vestís, cantásese por se cantasei en que os sigue a terminaciones en s, i se a la se del pretérito de subjuntivo. No sería soportable vístete, pretérito del verbo zer; pero no podríamos decir de otro modo en el imperativo de vestir. Con los infinitivos i jerundios no se usan hoi afijos, sino enclíticos: "Es necesario conocer las leyes; pero no lo es ménos saber aplicarlas oportunamente:" "En viéndome sole, me asalta la melancolía." Lo es el único afijo que se aparta a veces de esta regla, colocándose entre no i el jerundio: “Si hubiere texte expreso, se juzgará por él, i no lo habiendo, seguirá el juez los principios jenerales de equidad." "Es una sandez conocida, que se dé a entender que es caballero, no lo siendo:" (Cervántes). "No lo haciendo, se les dejará libre el recurso a la justicia; (Jovellanos). Pero esta práctica es rara, i aun creo que se limita a ciertos verbos, como ser, estar, haber, hacer, i no sé si algun otro. Los casos complementarios del infinitivo van regularmente con él: "Me pareció mejor ocultarle el suceso," “Me propuse hablarles," “Se trataba de acusarlos." Pero hai muchos verbos que pueden llevar como afijos o enclíticos (segun las reglas precedentes) los casos complementarios del infinitivo que les sirve de complemento, o que sirve de término a una proposicion rejida por ellos: “Se lo quiero, debo, puedo confiar;" "Quiéroselo, déboselo, puédoselo confiar;" en lugar de “Quiero, debo, puedo confiárselo;" como tambien se dice: “Se lo iba ya a referir," Ibaselo ya a referir," "Iba ya a referírselo;" "Le salieron a recibir," "Saliéronle a recibir," "Salieron a recibi le;" “Lo sabe hacer, "Sábelo hacer," "Sabe hacerlo;" "No lo alcanzo a compren der," «No alcanzo a comprenderlo." Lo mismo se practica con el jerundio: “Me estoi vistiendo," “Estoimo vistiendo, Estoi vistiéndome." (pág. 213)

Esta atraccion de los verbos sobre el réjimen de los infinitivos i jerundios pasa a sus derivados verbales. Diráse pues. “Yo no creo debérselo confiar," o “deber confiárselo;" “De terminó irlas a ver," o vir a verlas;" “Estando divirtiéndome,” o “Estándome divirtiendo;" “"Habiéndoselo de contar,” o “Habiendo de contárselo." (pág. 214)

En las formas compuestas de participio sustantivo, los afijos o enclíticos van regularmente con elverbo auxiliar: “Largo tiempo le habíamos aguardado:"""Habíamosle aguardado largo tiempo:" sería duro “Habíamos aguardádole." De la misma manera, "Los habian de haber aprendido,” o“Habíanlos de haber aprendido," o"Habian de haberlos aprendido;" pero no “Habian de haber aprendídolos. “La única excepcion lejítima es cuando se calla el auxiliar por haberse poco ántes expresado: “Habíamos aguardado a nuestros amigos, i preparádoles lo necesario." 4. Usanse a veces las dos formas, simple i compuesta: “Me reveló el secreto a mí," "Te ocultó la noticia a tí," "Los socorrieron a ellos:" pleonasme mui del jenio de la lengua castellana, i a veces necesario, sea para la claridad de la sentencia, sea para dar viveza a un contraste, o para llamar la atencion a alguna particularidad significativa: “Concediéronle a él la pension, i se la negaron a sujetos que la merecian mucho mas:" "Venia Pedro con su esposa: yo le hablé a él, i no hice mas que saludarla a ella." La forma compuesta supone regularmente la simple: no sonaria bien “Habló a mi," ni “A mí hablo,” en lugar de "Me habló a mí," o “A mi me habló." Absolutamente repugna la lengua que se diga “A mí parece" en lugar de a mí me. Pero otras veces no es tan escrupulosa: se puede decir, “Conviene a vosotros,""A ellos importa,” sin necesidad del os o el les. En esta parte no conozco otra regla que el uso. (pág. 214)

Lo dicho se extiende a los dativos i acusativos compuestos de la preposicion a i un nombre cualquiera: "Le dieron a la señora el primer asiento." "A usted le han enviado un mensaje:" «Al reo le han indultado," “Los tesoros no los empleaba en sus gustos"; (Mariana): “La iglesia de Santiago, que ern de tapiería, la edificó desde los cimientos de sillares, con columnas de mármol:' (pág. 214)

(el mismo). Precediendo el acusativo o dativo compuesto, es jenial en castellano la repeticion del mismo caso en la forma complementaria. Pero precediendo el acusativo complementario, no suele ponerse el compuesto, sino cuando este se forma con el caso terminal de uno de los pronombres declinables: "Te engañaron a tí" “La engañaron a ella; al paso que en “Le sorprendieron al juez," el le redundaria. Lo que sin embargo se usa corrientemente con usted: “Le han sorprendido a usted sin duda." (pág. 215)

Esta reduplicacion del acusativo o dativo debe estur justificada por alguno de los motivos antedichos; claridad, énfasis, contraste; a los que podemos añadir urbanidad en usted: porque sin ellos su frecuente uso llevaria cierto aire de neglijencia o desaliño, apropiado exclusivamente al estilo mas familiar. (pág. 215)

  1. En la tercera persona masculina de singular el complementario acusativo es le o lo. Hai escritores que reprueban el le, otros que no sufren el lo: i la verdad es que aun los que se han pronunciado por uno de estos dos extremos, de cuando en cuando contravienen involuntariamente a su doctrina en sus obras. La que a mí me parece mas conforme al uso es la de D. Vicente Salvá: le representa mejor las personas o los entes personificados: lo las cosas. Se dice de un campo que lo cultivan; de un edificio, que lo destruyó la avenida; de un ladron, que le prendieron: del mar embravecido por la tempestad, que los marineros le temen. Las corporaciones, como el pueblo, el ejército, el cabildo, siguen amenudo la regla de las personas; i lo mismo hacen los seres animados irracionales, cuya intelijencia se acerca mas a la del hombre. Al contrario, los seres racionales como que pierden este carácter cuando la accion que recae sobre ellos es de las que se ejercen frecuentemente sobre lo inanimado. Así no disonará el decirse que a un hombre lo partieron por medio, o que lo hicieron añicos. Si con el verbo perder se significa dejar de tener, podrá decirse de un hijo difunto, que lo perdieron sus padres: si se significa depravar, inducir al vicio, se dirá bien de un jóven, que los malos ejemplos le perdieron. I como es imposible reducir a reglas los antojos de la imajinacion, la variedad que se observa en las formas del acusativo complementario es ménos extraña de lo que a primera vista parece. (pág. 215)

En la tercera persona masculina de plural se encuentra aveces el acusativo les; pero debemos mirarlo como un solecismo. Nôte se empero, que hai ciertos verbos que pueden construirse con acusativo o dativo: “Le recompensaron con liberalidad, porque les habia servido con zelo." Este les es dativo (a). (pág. 215)

"Acude luego una plaga De mosquitos.—Yo me pongo Mi mosquitero en la cama I no les temo:" (M. de la Rosa). (pág. 216)

He aquí otro dativo les, perfectamente lejítimo. El verbo temer se toma muchas veces intransitivamente en el sentido de tener temor, i rije entónces dativo. (pág. 216)

  1. La tercera persona femenina hace le o la en el dativo de singular, i les o las en el de plural. Aunque no pueda reprobarse este uso de la i las, particularmente hablando de personas, es mejor limitarlo a los casos en que así convenga para la claridad de la sentencia. No sería menester decir “Me acerqué a la señora del Intendente, i la di un ramo de flores,” porque el le sería aquí tan claro como el la. Pero en “La señora no quiso concurrir con su marido al festin que la habian preparado,” es oportuno el la, para que el dativo no se refiera al marido, pues aunque el le reproduciria naturalmente el sujeto la señora, no está de mas alejar hasta los motivos de duda que no son del todo fundados (b). (pág. 216)

(a) Casi todos los verbos castellanos que tienen este doble réjimen imitan en el dativo a los correspondientes latinos; como servir, lisonjear, adular, favorecer, obedecer, felicitar, i algunos otros. (pág. 216)

(b) La indecision en el uso de las formas complementarias es un defecto grave de nuestra lengua. El dativo masculino de singular segun todos es le; pero el femenino, segun los unos, es tambien le i solo le; segun otros pucde serlo a veces la; segun la práctica de algunos no hai mas dativo femenino de singular que la. El acusativo femenino de singular no cabe duda que es la; pero en el masculino del mismo número la Academia Española exije siempre le; otros en corto número siempre lo: fluctuando el uso entre el le i el lo, aunque con cierta tendencia a designar las cosas con to i las personas con le. En el plural masculino no puede contestarse a les el carácter de dativo i a los el de acusativo; pero en el plural femenino, aunque laes reconocido universalmente por acusativo, acerca del dativo les o lohai la misma variedad de opiniones i prácticas que en el de singular le oda. Lo peor es que el mal se agrava. De les por los en el acusativo se ven hoi frecuentes ejemplos en escritores estimados; hasta en el pulcro Moratin se lee: “Les exhortaba a componer piezas," i “Los únicos que les pudieran instruir." I en Jil de Zárate: “Esperanzas superiores a aquellas a que su dostino diario tes condenaba." i"Una guía que les conduzca por el inmen (pág. 216)

  1. Expongamos ahora las reglas a que se sujetan las combinaciones de los afijos o enclíticos. (pág. 217)

Todas ellas o son binarias, como “Te los trajeron" (los libros), o ternarias, como “Castíguesemele" (al niño). (pág. 217)

Las binarias o constan de dativo i acusativo, o de dos dativos. En las que constan de dativo i acusativo o estos dos casos significan objetos distintos, o significan objetos idénticos, esto es, un mismo objeto bajo diferentes relaciones. (pág. 217)

De aquí resultan seis clases de combinaciones, a saber: (pág. 217)

1.a Combinaciones binarias de dativo i acusativo distintos: la primera persona concurre con la segunda. (pág. 217)

2ra Combinaciones binarias de dativo i acusativo distintos: la primera o segunda concurre con la tercera persona. (pág. 217)

3 à Combinaciones binarias de dativo i acusativo distintos: ambos de tercera persona 4.a Combinaciones binarias de dativo i acusativo idénticos 5.a Combinaciones binarias de dos dativos. (pág. 217)

6 » Combinaciones ternarias. (pág. 217)

so campo de nuestra literatura." I en Martinez de la Rosa- "“Para haber de cautivarles" (a los modernos) "es necesario ofrecerles dramas masnutridos, planes mas artificiosos, incidentes mas varios." Si algo valiese mi opinion, recomendaria como preferible a todos el sistema de la Academia, que (en la cuarta edicion de su gramática) prescribe el uso de te i les como dativo masculino i femenino, el de le i los como acusativo masculino, i el de la i las como acusativo semenino, i solo acusativo. La distincion de personas i cosas en el acusativo le o lo, i en los dativos le o la, les o las, es una especie de refinamiento que puede sacrificarse a la simplicidad. I en cuanto al la i las en el dativo para evitar la anfibolojía, el castellano logra mejor ese fin por medio de la reduplicacion, estores, añadiendo al caso complementario la forma compuesta: “Encontré a D. Pedro con su esposa, i le di a ella un ramo de flores." "La comedia," dice Moratin, “no huye el cotejo de sus imitaciones con los orijinales que tuvo presentes; al contrario, le provoca i le exije; puesto que de la semejanza que las da resultan sus mayores aciertos." He aquí un las oportu ísimo para que este pronombre mire precisamente a sus imitacionts i no a los orijinales; pero de ningun modo necesario: que a ellas da sería tan claro! tan bueno bajo todos respectos como que las da. (pág. 217)

¿I qué sería si sobre todo esto se diese a los el oficio de dutivo, como en aquellos pasajes de Marina i Quintana, citados por Salvá: “Los enseñaron el arte de leer," «Añadiria este servicio a los otros que ya los habia hecho"? (pág. 217)

La colocacion de los afijos i enclíticos está sujeta en todas las combinaciones a la regla siguiente: Cuando concurren varios afijos o enclíticos, la segunda persona va siempre ántes de la primera, i cualquiera de las dos ántes de la tercera; pero la forma se (oblícua o refleja) precede a todas. Las combinaciones me se i te se deben evitarse como groseros vulgarismos. PRIMERA CLASE. (pág. 218)

En las combinaciones binarias de dativo i acusativo distintos, concurriendo la primera persona con la segunda, el acusativo toma la forma simple i el dativo la compuesta. Acusativo reflejo. (pág. 218)

Me acerco a tí, a vosotros. (pág. 218)

Acércate a mí, a nosotros. (pág. 218)

Nos humillamos a tí, a vosotros. (pág. 218)

Os humillais a mí, a nosotros. (pág. 218)

Dativo reflejo. (pág. 218)

Me atraes a tí, me atraeis a vosotros. Te atraigo a mí, te atraemos a nosotros. Nos llamas a tí, nos llamais a vosotros. Os llamo a mí, os llamamos a nosotros. Ambos casos oblícuos. (pág. 218)

Me recomendaron a tí, a vosotros. Te recomendaron a mí, a nosotros. Nos condujeron a tí, a vosotros. (pág. 218)

Os condujeron a mí, a nosotros (c). Por regla jeneral no hai combinaciones binarias de casos simples en esta clase. Son sin embargo de bastante uso te me, i te nos, en que se toma por acusativo el caso reflejo, i cuando ninguno de los dos lo es, el primero, es decir, te. Así en “Ríndeteme," el sentido es ríndete a mí; i en “Rindoteme,” al contrario, yo (cl En todos estos ejemplos los afijos pueden hacerse enchticos, i reciprocamente, segun las reglas relativas a unos i otros, que re han dadoarriba: lo mismo en las otras combinaciones. (pág. 218)

me rindo atí. En “Te nos recomendaron" no hai caso reflejo, i el sentido es te recomendaron a nosotros (d). En las combinaciones binarias de acusativo i dativo distintos, en que concurre la primera o segunda persona con la tercera, hai que notar algunas diferencias importantes. Si la primera o segunda persona es dativo, se forman todas las combinaciones binarias posibles: me le, me la, me los, me las; te le, te la, te los, te las; nos le, nos la, nos los, nos las; os le, os la, os los, os las; me lo, te lo, nos lo, os lo. El le puede convertirse en lo, segun lo dicho arriba sobre el acusativo masculino de la tercera persona de singular, i el lo de las cuatro últimas combinaciones es neutro. Ambos casos oblícuos. (pág. 219)

Me le o me lo y Te le o te lo Nos le o nos lo Os le u os lo Me la Te la Nos la Os la Me los Te los Nos los Os los Me las Te las Nos las Os las trajeron (el libro). (pág. 219)

« llevaron (la capa). (pág. 219)

confió (los negocios). (pág. 219)

vendió (las alhajas). (pág. 219)

(d) D. V. Salvá trae tambien la combinacion me os, de que da por ejemplo, me os somett. Esta sería la única excepcion a la regla jeneral que prescribe en el dia la precedencia de la segunda persona a la primera en loafijos i enclíticos, i yo confieso que desearia mas de una autoridad para reconocer esa práctica como lejítima En los clásicos se encuentra os me: no os me vais, no os me cato; (ejemplos citados por Garcés): pero tengo por anticuado este os me, como el me vos de los primeros tiempos de la lengua: me vos querello, (lei 40, tit. 2. Part. III). Tampoco me parece exacto que concurriendo la primera con la segunda persona, preceda siempre el acusativo, pues en te me sometí, te nos humillamog, el sentido es, a mi juicio, el de las combinaciones lutinas tibi me, tibi nos. (pág. 219)

CAPÍTULO XXXIII. Me lo lo Nos lo O lo «contaron (lo sucedido). Dativo reflejo de primera o segunda persona. Mé le o me lo Te le o te lo Nos le o nos lo Os le u os lo Me la Te la Nos la Os la Me los Te los Nos los Os los Me las Te las Nos las Os las Me lo lo Nos lo Os lo puse pusiste pusimos pusisteis quité quitaste quitamos quitasteis gané ganaste ganamos ganasteis concilié conciliaste conciliamos (el sombrero). conciliasteis, reservé reservaste reservamos reservasteis (la gorra). (los dineros) las voluntades. y (lo que estaba resuelto). Acusativo reflejo de tercera persona. Se me te se nos e os e me te ,reveló (el secreto, la determinacion). Se nos ( presentaron (los testigos, las pruebas). le os Se me e te Se nos S os avisa (que va a llegar la expedicion). Si la primera o segunda persona es acusativo, toma este caso la forma simple i el dativo la compuesta: (pág. 220)

Nos Ambos casos oblícuos. (pág. 221)

sujetaron a él, a ella, a ellos, a ellas, a ello. Acusativo reflejo de primera o segunda persona. Me Nos Os someti sometiste sometimos « a él, a ella, a ellos, a ellas, a ello. sometísteis) (pág. 221)

Dativo reflejo de tercera persona. (pág. 221)

atrajo (él, ella) a sí. (pág. 221)

y aproximaron (ellos, ellas) a sí Y arrastró (Ello) a sí. (pág. 221)

Sin embargo, son de uso corriente las combinaciones binarias: Me le i Me les, Te les i Te les, en que me i te son acusativos reflejos: Me le o les humillé, por me humillé a él, a ella, a ellos, a ellas; Te le o les humillaste, por te humillaste a él, a ella, a ellos, a ellas. (pág. 221)

Le no creo que pueda usarse como dativo neutro en ninguna de las combinaciones de esta segunda clase. Le i les son masculinos ofemeninos. Mas aquí se ofrece una dificultad. Supuesto que el dativo femenino puede ser la o las, i en sentir de algunos lo es siempre, ¿no podrán o no deberán las cuatro combinaciones excepcionales me le, te le, me les, te les, convertirse en me la, te la, me las, te las (siendo me i se acusativos, la i las dativos); de manera que se diga yo me la humillé, en el sentido de yo me humillé a ella, i tú te las acercaste por tú te acercaste a ellas? Por mi parte creo que apénas habrá uno entre diez que no entienda estas fra -ses aisladas en el sentido de go la humillé a mí, tú la acercaste a tí; i opino por tanto que solo es permitido aventurar estas formas dativas cuando por el contexto no haya peligro de ambigüedad. Otra observacion puede hacerse en las combinaciones excepcionales me le, te le, me les, te les (siendo la primera o segunda persona acusativo i la tercera dativo); i es que el le o les no suele aplicarse sino a verdaderas personas, o por lo ménos, a seres animados o personificados. Se dice, “Deseando conocer aquellos hombres, me les acerqué,”" o “me acerqué a ellos;" pero no creo que pueda decirse con igual propiedad, “Quise gozar de la sombra de aquellos árboles i me les acerqué." Sonaria mucho mejor, a mi parecer, “Me acerqué a ellos." (pág. 221)

En las combinaciones binarias de acusativo i dativo distintos, ambos de tercera persona, admiten uno i otro la forma simple: si el acusativo es reflejo se puede combinar con todos los dativos complementarios; si el dativo es reflejo, con todos los acusativos complementarios; i si ambos casos son oblícuos, el dativo, tomando la forma refleja, puede asimismo combinarse con todos los acusativos complementarios. (pág. 222)

Acusativo reflejo. (pág. 222)

Se le agregó (un apéndice, una traduccion, al texto, a la obra). Se le agregaron (apéndices, notas, al libro, a la obra). Se les aprecia (a ellos, a ellas). (pág. 222)

Se les comunicaron (los informes, las noticias, a ellos, a ellas). Se le dió (una errada interpretacion a lo que el juez habia dicho). El uso de la o las como dativo femenino está sujeto al mismo inconveniente de ambigüedad de qe hemos hablado en la segunda clase, i por la misma razon; es a saber, por el sentido de acusativo qe a primera vista presentan. Pero en la construccion irregular refleja se les aprecia, lo corriente es decir las en el dativo femenino (e). (pág. 222)

Nótese tambien que cuando no se significa persona, suena mejor en el dativo la forma compuesta que la simple: "Se les entre (el Recuérdese lo dicho sobre esta construccion en el capltulo XXIX. (pág. 222)

go" (el delincuente a los alguaciles): “Se entregaron a ella" (a la pasion del juego); no se le. (pág. 223)

Se le ose lo) (pág. 223)

Se la Se los Se las Se le ose lo ) (pág. 223)

e la Se los Se las Dativo reflejo. (pág. 223)

« puso (él o ella) (pág. 223)

(el sombrero). (pág. 223)

(la capa). (pág. 223)

(los zapatos). (pág. 223)

( (las medias). (pág. 223)

« echaron al hombro (ellos o ellas Se lo tiene (él o ella) (pág. 223)

Se lo tienen (ellos o ellas) (reservado (el fardo) (pág. 223)

(la carga). (pág. 223)

9 (los fardos). (pág. 223)

( (las cargas). (pág. 223)

(lo que sabe). (pág. 223)

(lo que saben). (pág. 223)

Lo en los dos ejemplos últimos es neutro. Ambos casos oblicuos. (pág. 223)

El o ella pidió, ellos o ellas pidieron, el té, la leche, los platos, las copas; i el criado se le o se lo, se la, se los, se las, trajo. Como lo escrito necesitaba explicaciones, yo se las puse. De manera que el se (dativo oblicuo) es de todo jénero i numero; bien qe en el jénero neutro no me parece que lo admita de grado la lengua (f). (pág. 223)

(D) Cuando el se es oblicuo, es invariablemente dativo. El pudre Scio cometió, a mi ver, un grave solecismo cuando, para dar a entender que el Salvador en la última cena pasó el cáliz a los Apóstoles, dice (en el Evanjelio de San Mateo) que "se les dió,” refiriendo se al cáliz i les a los Apóstoles: dedit (calicem) illis. Debió decir se le o se lo. Scio se corrije a sí mismo, traduciendo en el Evanjelio de San Marcos,"Se lo alargó" (el cáliz a los Apóstoles); i en el de San Lucas, “Se lo dió,” (el pan a los mismos). Este oblícuo se no era conocido en lo antiguo. Usábase en este sentido je, que era tambien de todo jénero i número: Decíase “El se lo puso" (el sombrero), se dativo recíproco (sibi); i “El je lo puso," je dativo oblicuo (illi). Nosotros en uno i otro sentido decimos se: “Como el contrario le amenazaba con la espada, corrió a él, i quitósela;" dativo oblícuo: Como le embarazaba la espada, quitósela;" dativo reflejo. Sería de desear que hubiésemos conservado la distincion antigua; pero lo mejor hubiera sido sin duda adoptar las combinaciones le lo, le la, le los, le las, les lo, les la, les los, les las, no mas ingratas al oido que otras muchas arto frecuentes en la lengua. (pág. 223)

Un uso estraño i bárbaro se ha introducido en algunas partes de América, relativamente al se oblícuo. Cuando este dativo es singular, decimos, como debe decirse, se le, se la, etc. Pero cuando es plural, se pone en plu (pág. 223)

Pasando a las combinaciones binarias de acusativo i dativo idénticos, advertirémos, en primer lugar, que no se habla aquí de las construcciones en que un mismo caso se presenta bajo dos formas, una simple i otra compuesta, como en “Conocete a tí mismo," donde te i a tí mismo son dos acusativos, o por mejor decir, uno solo repetido; o en “Les dirijimos a ellos la palabra," en que les i a ellos son expresiones varias de un mismo-dativo. En frases semejantes no solo es idéntico el objeto representado, sino idéntica la relacion en que se le considera. (pág. 224)

Cou esta oracion, “No debemos abandonarnos a nosotros mismos," podemos expresar dos conceptos diversos: si la frase es pleonástica, esto es, si la forma compuesta no ace mas que repetir la simple, como en los ejemplos anteriores, el concepto es que debemos tener cuidado de nosotros, de nuestra propia suerte. Pero otra cosa es cuando la forma simple es acusativo i la compuesta dativo. Entónces lo que se quiere decir es, que no debemos dejarnos llevar ciegamente de muestras inclinaciones, que debemos someterlas a la conciencia i la razon. (pág. 224)

Concurriendo acusativo i dativo idénticos la regla es que el acusativo toma la forma complementaria, i el dativo la compuesta; pero debe cuidarse de que el contexto determine suficientemente el sentido para que no se confunda la combinacion de los dos casos con la repeticion de uno solo. (pág. 224)

A veces los dos casos son idénticos entre sí i con el sujeto: "Cuando respiro el aire del campo, me parece que me restituyo a mí mismo:" la persona que restituye, la persona restituida, i la persona a quien se hace la restitucion, son una sola. En este sentido de triple identidad es necesaria la forma refleja del datiral el acusativo que sigue, aunque designe un solo objeto: “Aguardaban ellos el libro, i un mensajero se los trajo." Es preciso evitar cuidadosamente esta práctica. (pág. 224)

«Sin buscar ellos la comida, les ruegan con ella, i aun se la ponen en la boca:" (Granada). “Pidiéronle de lo caro: respondió que si querian agua barata, se la daria de mui buena gana:" (Cervántes). "Estuvieron al principio sin comunicacion (ciertos presosl; pero despuex se la concedió (Cor 142)" (Solie). (pág. 224)

vo. Pero si el sujeto es distinto, la forma del dativo puede ser oblícua o refleja: ¡Felices los pueblos, cuando la libertad los restituye a sí mismos," o a ellos mismos! La libertad restituye; los pueblos son restituidos, i la restitucion se ace a los pueblos. La forma refleja, necesaria cuando el sujeto es idéntico, es ménos propia i clara, cuando el sujeto es distinto. (pág. 225)

En las combinaciones binarias de dos dativos, el segundo de ellos pertenece al réjimen propio del verbo, i el primero, llamado supérfluo, sirve solo para indicar el interes que uno tiene en la accion significada por el verbo, o para dar un tono familiar i festivo a la oracion: «Pónganmele un colchon bien mullido» (al enfermo); «Me le dieron una buena felpa» (al ladron). (pág. 225)

El dativo supérfluo es jeneralmente de primera persona, i el necesario de tercera; por lo que todas las combinaciones se reducen a me le, me les; bien que, si la tercera persona es femenina, se puede expresar con la ilas: “Pónganmele" o “pónganmela un colchon bien mullido" (a la enferma): "Dénmeles" o “dénmelas una buena felpa” (a las jitanas). (pág. 225)

Las combinaciones ternarias constan de un acusatiyo reflejo, un dativo supérfluo i un dativo necesario colocados en este mismo órden: «Hágasemele, hágasemeles, una acojida cariñosa» (a él, a ellos): la construccion es regular: Castiguesemele, castíguesemeles» (a él, a ellos); construccion anómala. En la primera se puede, en la segunda se debe substituir la i las a le i les, femeninos. (pág. 225)

Capítulo XXXIV. Casos terminales mí, tí, sí

Entre los casos terminales mí, tí, sí, i la preposicion que forma complemento con ellos, no puede ponerse palabra alguna; por lo que sería mal dicho: "A mí i tí nos buscan," “Quiso cumplir la órden por su hermano o sĩ mismo,” “De nadie debemos quejarnos sinomí i tí (pág. 225)

Lo que se hace en ocasiones semejantes es, o repetir la preposicion: “Amí i a tí," "Por su hermano o por sí,"“De nadie, sino de mí i de ti;" o, si es uno solo el caso terminal en i, acercarlo a ella, «Por sĩ o su hermano." Pero lo segundo es a veces opuesto a la cortesía (como en "A mí i usted"); i lo primero es inaplicable a ciertos complementos en que la relacion es recíproca: no podria decirse, v. gr., “Entre usted i entre mí." Entónces, concurriendo dos inflexiones terminales, se tolera la separacion de la segunda: “Entre mí i tí;" o si uno de los dos términos tiene la forma del nominativo, i no puede separarse de la preposicion, se da tambien al segundo la forma de nominativo: "Entre usted i yo." (pág. 226)

Capítulo XXXV. Ambigüedad que debe evitarse en el uso de varios pronombres

Es preciso macho cuidado para evitar la ambigüedad en la referencia del posesivo suyo a la persona o cosa poseedora. (pág. 226)

Sayo se refiere ordmnariamente al sujeto de la frase: “Concedióle aquel permiso bajo condicion i palibra de que habia de llevar consigo algunos de sus escuderos:" (Martinez de la Rosa). ¿Esenderos de quién? ¡Del que concede el permise o del que lo recibe? Naturalmente del segundo, por ser éste el sujeto del verbo llerar (a). (pág. 226)

Sin embargo, cuando hai en la oracion o en una serie de oraciones una figura, por decirlo así, predominante, un objeto quo domina a los otros, el posesivo suyo se refiere a él sin violencia, i aun mas nuturalmente que al sujeto de la frase: (pág. 226)

........."Lara afanoso La faz alzó, tal vez los resplandores Para buscar del astro refuljente, Esperando, infeliz! la larga noche (* Por eso no me parece que D. Vicente Salvá censuró con su acostumbrada justicia aquel pasaje de Moratin: “Fué admirable el jeneroso teson con que llevó Feijoo adelante su empresa de ser el desengañador del pucblo, apesar de los que aseguran su privado interes en hacerle estúpido:" Creo que su interes refiere naturalmente a los que aseguran. Si hai alguna vucilacion al leer este periodo, proviene de los varios sentídos de asegurar, que signif ca aseverar i afianzar. (pág. 226)

Moderar de sus ojos, i a lo ménos Ver tibia claridad. Desengañóle Empero la experiencia: aunque a torrentes Su lumbre, no ya un sol, sino mil soles Derramaran sobre él, siempre su vista Fuera mas insensible que los bronces:" (A. de Suavedra). Vemos aquí la influencia de las dos reglas precedentes: su lumbre se refiere al sujeto solcs de la frase, i su vista a la figura dominante de la sentencia, al anciano Lara. (pág. 227)

Hai en su lumbre para la facilidad de la referencia un motivo particular que es el contexto; quiero decir, la conexion tan obvia de lumbre i soles. En defecto de las dos reglas expuestas es menester que el contexto no deje lugar a duda alguna sobre la persona o cosa a que haya de referirse el posesivo: Así rayo veloz al viejo encino Que ántes servia de sombra a todo un llano, Al suelo arroja en trueno repentino, I el eco asorda al valle comarcano: (pág. 227)

Vuelve medroso huyendo del camino El que a su abrigo iba a ampararse en vano: (Valbuenn). El abrigo nos hace pensar inmediatamente en el encino, sin embargo de la distancia a que se halla, i del lugar subalterno que ocupa. (pág. 227)

Tambien hai peligro de ambigüedad en el uso de se, porjuntar los oficios de acusativo i dativo, i los sentidos reflejo i oblícuo: “A Juan se le cayó un pañuelo, i un hombre que iba tras él, lo tomó i se lo llévó." ¿Se lo llevó a Juan, o se lo llevó consigo? Es imposible saberlo, si lo que precede o sigue no lo determina. En el capítulo XXXIII hemos notado otras homonimias, que deben tenerse presentes para evitar las ambigüedades a que pudieran dar ocasion. (pág. 227)

Capítulo XXXVI. Observaciones sobre el uso de varias frases en las cuales entra el relativo que

  1. Es digna de notar la elipsis de la preposicion ántes del relativo, cuando la misma u otra de valor análogo precede al antecedente: “En el lugar que fué fundada Roma, no se veian mas que colinas desiertas, 1 dispersas cabañas de pastores:" en el lugar en que. "A uiempo que salia la escuadra, el aspecto del cielo anunciaba una tempestad horrorosa:" a tiempo en que. El que adjetivo parece entónces adverbializarse, como si se dijera, en el lugar donde, en tiempo cuando. “Espadas largas que se esgrimian a dos manos, al modo que se manejan nuestros montantes: (Solis); al modo en que, al modo como. Esta elipsis, con todo, no es bien recibida, sino en complementos de significado mui jeneral, i de uso frecuente, como en lugar, a tiempo, al modo, a la manera, a medida, a proporcion, en el grado, etc. "A medida que nos alejamos de un objeto, se disminuye su magnitud a la vista;" a la medida en que. (pág. 227)
  1. I sucede tambien que se calla la preposicion con el relativo no teniéndola el sustantivo que le sirve de antecedente: “Todas las veces que yo fuí a verle, me dijeron que no estababa en casa:" todas las veces que es expresion que se adverbializa por la elipsis de la preposicion, equivaliendo a siempre que. 3. Ya hemos notado aquellas construcciones en que el artículo definido se combina con el relativo que, perteneciendo los dos a distintas proposiciones; el artículo a la principal, i el relativo a la incidente. Lo que vamos a decir sobre ellas no debe aplicarse a los casos en que el artículo i el relativo pertenecen a una misma proposicion, no siendo el primero mas que una forma del relativo, por medio de la cual designamos sus varios números i jéneros. (pág. 228)

En las construcciones de que aora se trata, es notable la concordancia del artículo sustantivado con un predicado a que por el sentido no se refiere verdaderamente, porque lo que este pide es el artículo sustantivo. Así en lugar de decir, “Lo que de léjos nos parecia un gran castillo de piedra, era una montaña escarpada,” podemos decir, por un idiotismo de nuestra lengua (no desconocido en las antiguas): “El que de léjos....." concertando al artículo con el predicado castillo, que modifica a parecia; sin embargo de que al artículo no se subentiende ni podria sub. entenderse castillo; pues el castillo que de léjos nos parecia castill era una montaña, es un absurdo evidente. (pág. 228)

  1. El relativo que es una de las palabras en que mas fácilmente nos deslizamos a construcciones afrancesadas. “ Es sobre todo en Alemania que la filosofía del siglo XVIII a encontrado oposicion," no puede decirse en castellano: debemos contraponer al complemento de lugar en Alemania el adverbio de lugar donde: (pág. 228)

En Alemania es donde." "Es a la dominacion de los romanos que debe atribuirse el orijen de muchas de nuestras instituciones civiles:" castellano espurio. El complemento a la dominacion pide que se le contraponga otro análogo, es a lo que. Sobre este asunto nemos dicho ya lo bastante en el apéndice al capítalo 5. Para comprender el uso de la expresion lo que, compuesta de dos sustantivos neutros, anticiparémos algunas consideraciones sobre el neutro ello, de que el lo no es mas que la forma sincopada. (pág. 229)

Ello, a semejanza de los otros demostrativos, reproduce conceptos precedentes: «Se habla de una gran derrota sufrida por las armas de los aliados; pero no se da crédito a ello.» I si, bajo la forma integra, ello depone el oficio reproductivo (lo que sucede raras veces), conserva su significado natural, la cosa, el hecho. De aquí el sentido de aquella frase tan usada ello es que: (pág. 229)

«Ello es que hai animales mui científicos, En curarse con varios especificos:" (Iriarte): que es como si se dijera, el hecho, la verdad del caso, lo que despues de meditada la materia, me parece, es que. Cuando la demostracion recae sobre algo que sigue i que la especifica, se sincopa ello en lo: (pág. 229)

....«No he salido Jamas de estos campos bellos— Por eso te deben ellos Lo galan i lo florido:" (D. Ant. de Mendoza). No curemos de saber Lo de aquel siglo pasado: (pág. 229)

Volvamos a lo de ayer Que tambien es olvidado:" (Jorje Manrique). (pág. 229)

«En teniendo el pueblo lo que deseó, vuelve a desear lo que tuvo, constante solo en no admitir constancia i en pagar con ingratitud a sus bienhechores:» (Coloma). Hemos visto que los sustantivos neutros, algo, nada, poco, mucho, tanto, cuanto, etc. se emplean amenudo como adverbios. (pág. 229)

Ello es de los que experimentan algunas veces esta trasformacion, pasando, por consiguiente, a significar, en verdad, en efecto, realmente. En el Pintor de su deshonra de Calderon, un lacayo que tiene el prurito de contar cuentos a todo propósito, comienza varias veces uno, que los otros personajes, fastidiados de tanto cuento, no quieren oir; i con este motivo exclama: "Ello, hai cuentos desgraciados." (pág. 230)

No es raro en las comedias este uso adverbial de ello, que pertenece al estilo de la conversacion: “Ello, así parece:""Ello, tú al cabo lo has de saber:" (pág. 230)

..."Ello, es necesario Indagar qué vida lleva." (Moratin). (pág. 230)

« Ello, ¿no ha de haber forma de que haga U. lo que su padre le manda!" (M. de la Rosa). (pág. 230)

Las frases lo primero, lo segundo, etc., se adverbializan tambien equivaliendo a en primer lugar, en segundo lugar. Por regla jene. ral, los complementos que significan lugar, tiempo, cantidad, 6rden, modo, callada la preposicion toman el carácter de adverbios. La frase lo mismo se advervializa de un modo semejante, significando así, de la misma mancra: (pág. 230)

"Como del mar en resonante playa Las olas se suceden i amontonan, Lo mismo entónces las falanjes griegas Una en pos de otra sin cesar marchaban:" (Hermosilla). Por consiguiente lo mismo que, frase sustantiva que significa la misma cosa que, pasa a significar de la misma manera que, así como, adverbializándose uno i otro elemento. (pág. 230)

Lo mas digno de observar es la demostracion del lo sobre los epítetos o predicados: (pág. 230)

"Muchos hai que en lo insolentes Fandan solo el ser valientes:" (D. A. de Mendoza). Pudo haberse dicho, si lo permitiese la rima, lo insolente, concertando al adjetivo insolente con el lo. Pero en castellano, al mismo tiempo que un adjetivo especifica al lo i es el objeto sobro que recae la demostracion de este neutro, hai la particularidad de poder referirlo a un sustantivo distante (como insolentes a muchos hombres en el ejemplo anterior), concertándolo con el sustantivo, i haciéndolo considerar como un epíteto o predicado de este. Extiéndese el mismo uso a sustantivos de todo jénero i número, demostrados por el lo, i referidos epitéticamente a sustantivos: un historiador dice del rei San Fernando, que «Todo fué grande en aquel principe; lo rei, lo capitan, lo santo.» «Si el poeta se ciñe a la verdad, ¿de qué le sirve lo poeta?» (Maury). «Zagala, no bien finjida, Basta, basta, lo zagala." (D. A. de Mendozn). (pág. 230)

Hablando de muchos o con muchas hubiera podido decirse, ¿de qué les sirve lo poetas? Basta, basta, lo zagolas. He aquí otra muestra, copiada de la Gramática de Salvá: "Con decir que es granadina Te doi suficiente luz De esta insoportable cruz; Porque mas no puede ser Si a lo terco i lo mujer Se le junta lo andaluz." (pág. 231)

Pudo haberse dicho, segun el idiotismo español, lo terca, lo andaluza, como se dijo, lo mujer. (pág. 231)

No por eso condenaríamos como ajeno del castellano: "En Isabel la Católica no era ménos grande la mujer que la reina." Lo sería sin duda la expresion propia, porque nos haría ver en mujer i reina dos cualidades de Isabel, como lo son realmente. Pero la, figurando las cualidades como personas distintas, es ana metáfora que hermosea i engrandece el concepto. (pág. 231)

En la frase lo que el relativo se adverbializa, llevando envuelta o tácita la preposicion de que debiera ser término. Lo que significa entónces el grado en que, el modo como. « Hernan Cortés dijo a Teutile quo el principal motivo de su rei en ofrecer su amistad a Montezuma era lo que deseaba instruirle para ayudarle a salir de la esclavitud del demonio:» el grado en que, el ardor con que. (pág. 231)

  1. Entre el lo i el que adverbial puede intervenir un nombre de cualquier jénero i número, cuando el verho de la proposicion principal es de los que suelen modificarse por predicados: «Lo ambicioso que fué de gloria i conquistas el emperador Napoleon,» (ambicioso no concierta con lo, sino con emperador); «Lo melancólica que está la ciudad;» «Lo divertida que pasaron la noche;» «Lo distraidos que andan;» «Lo enfermas que se sienten;» «Lo apresurada que corre la vida;» «Lo desprovista que se halla de municiones la fortaleza;» nada mas frecuente en castellano. I obsérvese que en estas construcciones es necesaria la concordancia del nombre con el sustantivo de que se predica: no se puede decir lo desprovisto que se halla la fortaleza. (pág. 231)

Hai en ellas una trasposicion tan jenial de la lengua, que extra ñaríamos como desusado el órden natural, lo que (el grado en que) la fortaleza se halla desprovista. En Lope de Vega se encuentra “Lo que es hermosa" por ““Lo hermosa que es;” pero no recuerdo otro ejemplo. (pág. 232)

Pueden tambien mediar adverbios i complementos entre el lo i el que adverbial, en virtud de la misma trasposicion: «Lo bien que habla,» «Lo aprisa que corre,» «Lo diestramente que se condujo,» «Lo a la lijera que escribo:» esto es, el grado en que habla bien, en que corre aprisa, etc. I no se mire esta trasposicion como ociosa: ella sirve para dirijir la atencion sobre la idea precisa, i sobre aquella parte de la idea, en que es conveniente fijarla: como cualquiera echará de ver comparando el órden que gramaticalmente llamamos natural con el órden traspuesto. (pág. 232)

  1. Se ha visto que es propio de los neutros i particularmente de ello o lo reproducir nombres precedentes en el concepto de predicados: que desempeña amenudo este oficio: “D. Fulano, cónsul que era de España en Liverpool;" como si se dijera en paréntesis, cónsul (lo cra): no hai otra diferencia sino que la ligazon es mas estrecha por el relativo que por el demostrativo, porque a los relativos ha dado ese valor la lengua, i esa es su funcion característica: “Se me hace escrúpulo grande poner o quitar una sola sílaba que sea," (Santa Teresa), esto es que ello sea: el que reproduce una sola sílaba, haciéndolo predicado de ello, es decir, de lo que se ponga o se quite. (pág. 232)

Se ha criticado este pasaje de Cevántes; (¿I qué son insultas? (pág. 232)

¿Es alguna cosa de comer, golozaso, comilon, que tú eres?" Pero este que me parece enteramente análogo al precedente de Santa Teresa, i al de cónsul que era: de los cuales no se dirá seguramente que son italianismos. (pág. 233)

  1. El neutro que, anunciativo de proposicion subordinada, como en “Creo que existe un Dios," tiene en casi todas las gramáticas el titulo de conjuncion, que de ningun modo le conviene; porque no es el oficio de la conjuncion ligar como quiera, sino ligar vocablos o frases análogas, que ocupan un mismo lugar, i se refieren de una misma manera a las otras palabras, sin que uno de los elementos o miembros ligados dependa del otro. “Cuando se dice “Creo, pero no comprendo,” se enlazan dos oraciones independientes entre sí, de la misma manera que cuando se dice el árbol i el fruto se enlazan dos nombres. Pero cuando se dice "Creo que Dios existe,” la proposicion incidente hace el mismo oficio que haria la frase la existencia de Dios, constituyendo una parte esencial de la proposicion subordinante. Llamar pues conjuncion al demostrativo que anuncia a la subordinada, me parece tan inexacto como lo sería llamar conjuncion al artículo el en la fruta del árbol. El que anunciativo es como un artículo de la proposicion subordinada; en realidad es un verdadero artículo, porque la demuestra; i no se diferencia del artículo desinido sino en que la lengua lo ha destinado exclusivamente al enlace de la proposicion incidente con la principal; especie de enlace propio de los relativos i no de las conjunciones. (pág. 233)

El anunciativo que suele callarse cuando se halla entre dos verbos: “Deseábamos se abriese el congreso:" lo cual, como observa mui bien Salvá, suena mejor cuando la proposicion subordinada está en subjuntivo. Pueden con todo, entre el relativo tácito i el verbo subordinado, mediar o los afijos de este o el adverbio no: "“Esperábamos se sentenciase favorablemente la causa;" “Temiamos no llegase a tiempo el socorro." Puede tambien entre el verbo subordinante i el que tácito mediar alguna breve expresion. “Creíamos por las apariencias iba a retirarse el enemigo." (pág. 233)

  1. Conviene aquí observar que con los verbos que significan temor, expresado el que anunciativo, es negativa o no la proposicion incidente segun lo sea lo que se teme: “Temiase que fuesen socorridos los enemigos;" "Recelábase que el socorro que aguardábamos no llagase a tiempo." Pero callado el que, el objeto positivo puede llevar la negacion de la misma manera que el negativo: asî que, “Recelo no llegue,” puede significar igualmente, recelo que llegue, i recelo que no llegue; determinándose el uno de estos dos sentidos únicamente por el contexto. 10. Otras veces redunda este que: ““Suplico a vuestra merced que, porque no encarguemos nuestra conciencia, confesando una cosa por nosotros jamas vista ni oida, que vuestra merced sea servido de mostrarnos algun retrato de esa señora:" (Cervántes). Nada mas comun que este pleonasmo en nuestros clásicos; pero segun el uso moderno es una incorreccion que debe evitarse. 11. El que anunciativo se emplea amenudo como término: “Resignado a que le diesen la muerte;" “Avergonzado de que se hubieran descubierto sus intrigas;" “Se contentó el demandante con que se le restituyese la hacienda sin los frutos; ""Huyó porque le acometieron muchos a un tiempo" (a): ““Segun que nos elevamos sobre la superficie de la tierra, se adelgaza mas i mas el aire;" "Es preciso dar unidad a las diversas partes de una obra, para que el todo salga perfecto;" etc. A la misma espocie de frases pertenecen pues que, i miéntres que; en las cuales pues i miéntras son verdaderas preposiciones, que callándose el relativo lo envuelven, i se hacen adverbios relativos: ““Suframos, pues así lo quiere la fortuna;""Miéntras dura el buen tiempo, aprovechémoslo." Segun que toma igual valor por la misma clípsis:“Segun refieren los autores." (pág. 233)
  1. El que anunciativo se adverbializa amenudo con varios adverbios, formando con ellos frases adverbiales relativas que tambien anuncian una proposicion subordinada: (pág. 234)

ántes que, luego que, asi que, aunque, bien que, aun bien que, ya que, si que, ahora que, siempre que, etc. (pág. 234)

Conforme es adjetivo en “La sentencia es conforme a la lei, « Los pareceres de los jueces fueron en todo conformes." Pero es adverbio en “No tienen por que temer el rigor de la lei, los que viven conforme a ella." No creo que jamas se haya dicho conforme que, i sin embargo ha tomado esta palabra el carácter do adverbio relativo, como si envolviese el anunciativo que: “Un (a) Advertiré de paso que es un galicísmo la frase a la vez por a un tiempo. (pág. 234)

rio cuyas dos orillas abarca nuestra vista es un objeto bello; pero, conforme se aleja de su oríjen, i sus márjenes se van apartando, carecemos de términos de comparacion, la idea se engrandece, i se convierte por fin en sublime;" (Jil de Zárate): conforme es aquí a medida que, segun que. (pág. 235)

Suelen tambien contraponerse elegantemente los adverbios negativos nunca, jamas, i los complementos negativos en ninguna parte, ninguna vez, i otros análogos, al que anunciativo de proposicion subordinada, que pide entónces subjuntivo: “Nunca fui a verle, que no le encontrase ocupado:" "A ninguna parte se volvian los ojos, que no se presentasen objetos de horror." 13. El complemento porque pasa muchas veces a conjuncion causal, ligando proposiciones independientes, la segunda de las cuales significa la causa lójica, esto es, el fundamento de lo que se ha dicho en la primera: “ Es indispensable que los argumentos vayan en graduacion, principiando por los mas débiles i acabando por los mas fuertes; porque ademas de que este órden agrada al entendimiento, los últimos son siempre los que quedan mas impresos en el ánimo:" (Jil de Zárate). (pág. 235)

Aquí puede comprenderse la diferencia entre un adverbio relativo i una conjuncion, cuando ambos se presentan bajo una misma forma.“Huyó porque le acometieron muchos a un tiempo;' el creer yo en esta acometida no es el fundamento que tengo para creer en la huida, como en el ejemplo anterior de Jil de Zárate el placer del entendimiento i la impresion mas profunda de los últimos argumentos es el motivo que hace juzgar necesaria la graduacion de estos. (b) Mas adelante hablaré de varios otros adverbios relativos que experimentan igual trasformacion. 14. Mediante la elipsis de por nace del complemento u adverbio relativo porque otra conjuncion causal que liga tambien oraciones independientes, i anuncia una razon o fundamento lójico: "Calla i ten paciencia, que dia vendrá en que verás por vista de ojos cuán honrosa cosa es andar en este ejercicio:" (Cervántes). "Extrañas i dolorosas escenas interrumpian con frecuencia esta (b) Tan importante es esta diferencia, que en varias lenguas corresponden palabras diversas a nuestro porque, segun es conjuncion o advcrbio. En el ejemplo de Jil de Zárate los franceses lo traducirian car, los ingleses for, los latinos nam, namque, enim, quippe. En “Huyó porque le acometieron, los franceses dirian parceque, los ingleses because, los latinos quia. (pág. 235)

triste faena; que a veces en aquellos cuerpos horriblemente mutilados reconocian hombres i mujeres las prendas de su amor i de su amistad:" (Baralt i Diaz). Esta conjuncion es de grande uso en poesía: (pág. 236)

"Pobre barquilla mia, Entre peñascos rota, No mires los ejemplos De las que van i tornan, Que a muchas ha perdido La dicha de las otras:" (Lopel. (pág. 236)

No me precio de entendido; De desdichado me precio; Que los que no son dichosos; ¿Cómo pueden ser discretos?" (el mismo) (c). (pág. 236)

  1. En el complemento para que, subontendiendo el para, se vuelve el que adverbio relativo que anuncia un objeto o fin: "Lo hacia mi madre por ocupar sus hijos, que no anduviesen en otras cosas perdidos." Pero, bien mirado este ejemplo, pudiera el que referirse como adjetivo a hijos, i hacer de sujeto de anduviesen, como se refiere a cantares i sirve a den de sujeto en aquellos versos de Carvajal: (pág. 236)

......."Me canten Cantures que me den afrenta i pena." (pág. 236)

Mas al caso es el ejemplo siguiente de Mariana: “Cerráronse las puertas, que no se escapase ninguno." I aun aquí, como en todas las construcciones semejantes a esta, pudiera entenderse de manera que: el sentido es el mismo. (pág. 236)

  1. Al anunciativo que suelen acompañar otras varias elipsis que hacen mui expresiva la frase: «En fin, señora, ¡que tú eres la hermosa Dorotea, la única hija del rico Cleonardo?" (Cervántes): con que tú eres. "¿Que te falta las alforjas, Sancho?" (Cervántes): con que te faltan. (pág. 236)

"Que viva un hombre aquí tan poderoso!" (Lope); es posible que viva.—-¿Que tenga de ser tan corta de fortuna!" (Cervántes): es posible que tenga.—Que dé al diablo vuestra merced tales juramentos, que son mui en daño de la salud i mui en perjuicio de la (c) En el mismo sentido se usaba ca: “La que anda sobre la tierra, i lo que vuela por el aire, tuyo es; ca todas esas cosas son beneficios de Dios, obras de su providencia, muestras de su hermosura, centellas de su caridad i predicadoras de su largueza"" (Granada). (pág. 236)

conciencia:" (Cervántes): ojalá que dé—«Pagó el porte una sobrina mia, que nunca ella le pagará:" (Cervántes): ojalá que nunca," etc. (pág. 237)

Es frecuentísima en el estilo familiar la frase optativa, que entre, que venga; entendiéndose di. Pero en el estilo sostenido, sino es para las imprecaciones, como las precedentes de Cervántes, no es jenial del castellano, que emplea mejor las formas del modo optativo sin que. (pág. 237)

"Despiértenme las aves Con su cantar sabroso no aprendido:" (L. de Leon). A ménos que se proponga lo que deseamos como una recompensa de lo que pedimos; para lo cual se contraponen dos optativos el uro precedido del adverbio así, i el otro del que. « Ast, Bartolomé, cuando camines, Te dé Mercurio prósperos viajes, I su sombrero, báculo i botines; Que me des relacion," etc. (Villegas). (pág. 237)

"Ast no marchite el tiempo El abril de tu esperanza, Que me digas, Tarfe amigo, Dónde podré ver a Zaida." (pág. 237)

Pero si se principia por el ruego, es necesario el imperativo o las formas optativas que lo suplen, i por consiguiente no hai lugar para el que: Dame relacion,.... así Mercurio, etc.: Dime donde,.... así el tiempo, etc.—En lugar de este ast́ puede entonces emplearse el que, mediante una elipsis: "¿Podréisme decir, buen amigo, que buena ventura os dé Dios, dónde son por aquí los palacios de la sin par Dulcinea?" (Cervántes): así sea que buena ventura, etc. (pág. 237)

"Dime valeroso jóven, Que Dios prospere tus ansias, Si te criaste en la Libia,"etc. (Cervántes). (pág. 237)

Así sea que Dios, etc. (pág. 237)

  1. «No puede nadie excusar este trago, que sea rei, que sea papa:" (Granada): “ Que quisieron, que no quisieron, toman a cada uno de ellos en medio;" (Ribadeneira): ya se suponga que; ga fuese que. I puede suprimirse elegantemente el primer que: “Gueramos, que no, todos caminamos para esta fuente:" (Santa Teresa). En virtud de esta elipsis se hace el que una conjuncion alternativa o enumerativa, como ya, ora (pág. 237)
  1. Por último, el anunciativo que se vuelve conjuncion comparativa, advervializado i colocado entre dos palabras o frases que significan relaciones de identidad, semejanza, o sus análogas o contrarias: «Vive en la misma casa que su hermano:» «Igual talento requiere la comedia que la trajedia: » «Lo mismo habla que escribe:» «Diversas costumbres tiene que solia.» Vése aquí a la conjuncion enlazando elementos análogos, que es su oficio propio: él i su hermano como sujetos de vive: la trajedia i la comedia como sujetos de requiere: habla i escribe, tiene i solia (tener) como atributos de un mismo sujeto. «Las mismas costumbres tiene el hijo que solia tener el padre:» (doble comparacion de los sujetos hijo i padre, i de los atributos tiene i solia tener). «De mí sé decir que, cuando en el discurso de mi vida he querido distraerme de ocupaciones mas serias, no dar entrada al tedio, o disipar alguna pena de las que tantas veces acibaran nuestra miserable existencia, no hago hoi dia otra cosa que echar mano de algunos de nuestros poetas, de cualquiera de nuestras injeniosas comedias, o de uno de nuestros novelistas o historiadores:» (Salvá): (compáranse otra cosa i echar mano, complementos de hago). (pág. 238)

De aquí la frase mas que, llamada especialmente comparativa, como todas las que en ella se resuelven, i de que luego tratarémos separadamente. (pág. 238)

No toda palabra que significa alguna de las relaciones arriba dichas se construye con el conjuntivo que. Dicese, v. gr., “La semejanza del retrato con el orijinal, es grande;" "El retrato es mui parecido al orijina!;" “La deuda es igual, sube o monta a cuatrocientos pesos." Dicese, “El César que pereció a manos de Bruto i Casio fue el mismo que conquistó las Galias;" donde el que es uu mero adjetivo, puesto que, quitado el mismo, diríamos el que, el César que. I sin embargo, decimos: "Lo mismo, de la misma manera, en la misma casa vive, que su hermano:" "Tienen igual altura estos ed ficios que los de enfrente:" “Igualmente, de un modo igua! (no semejante), se condujo el gobierno británico que el frances;" coustrucciones en las cuales se da lugar al que conjuntIVO. : Eso en el significado de lo mismo se construye con el sus tantivo neutro que: “Eso se me dá de sus alabanzas, que de sus denuestos;" llena la elipsis, i restablecido el órden gramatical, se divia: "Eso que se me da de sus denuestos, se me dá de sus alabanzas." Idéntico, aunque apénas diferente de mismo en el significado, no admite el que conjuntivo; "Esto es idéntico con aquello." Otrose construye con el que conjuntivo: "Otro que y o," A otro que a mí," “Otra conducta que la observada por sus predecesores:" i tambien se dice “mui otro del que solia." En sum a, ada una de estas palabras tiene sus construcciones especiales, le que debiera darse noticia en los diccionarios, i sobre las que, en defecto de estos, solo podemos remitirnos al uso. (pág. 238)

Aquí notarémos una elipsis que suele acompañar a la conjuncion comparativa que: “Salióle a recibir con los brazos abiertos su señor, i ercerráronse los dos en su aposento, donde tuvieron otro coloquio, que no le hnce ventaja el pasado:" (Cervántes); tal que. Se ha tachado de incorrecto este pasaje; a mi ver, sin razon: compáresele con este otro del mismo autor: “En lugar de una reverencia izo una cabriola, que se levantó dos varas de medir en el aire:" una cabriola tal, que se levantó (la que la hizo) dos varas, etc. I con este de Mariana: “Vémonos en estado, que nos sería mejor morir de una vez, que sustentar vida tan llena de peligros i miserias:" en tal estado que. Así pasa el neutro que por diferentes transformaciones, que le hacen tomar una suma variedad de sentidos i oficios, hasta parar en modismos que se resisten a toda análisis, i de que se hallarán ejemplos en los cómicos i novelistas antiguos i modernos. Mas adelante se nos ofrecerá ocasion de notar algunas otras acepciones de esta palabra, ya separada, ya como elemento de adverbios i frases adverbiales. Ahora como muestra de las locuciones en que no acierto a explicarla de un modo que me satisfaga, mencionaré una construccion en que al parecer redunda, i en que sin embargo no dejaria de hacer falta si la suprimiésemos. El verbo ser, significando la existencia, nos hace concebir el sujeto como perteneciente a la clase denotada por el predicados "El hombre es animel,” quiere decir que el ente que llamamos hombre se incluye en la coleccion de seres a que damo; la denominacion de animalcs. Este es el oficio que mas frecuentemente ejerce este verbo o sus equivalentes, en todas las lenguas. Mas rotrasveces no es la inclusion del sujeto en el predicado lo que significamos con él, sino la identidad completa del sujeto con el predicado, como sucede, por ejemplo, en esta oracion: "Todos los triángulos posibles son el equilátero, el isósceles i el escaleno." Ahora bien, en la hipótesis de las oraciones condicionales de negacion implicita, si el verbo ser denota identidad entre dos in dividuos, uno de los cuales o ambos se significan por uno de los pronombres yo, tú, él, solemos anteponer al predicado un que pleonástico: "Si yo fuera que Juan;" “Si tú fueras que ella;' "Hiblara yo mas bien criado, si fuera que vos;" (Cervántes). (pág. 239)

Capítulo XXXVII. Grados de comparacion

Llámase con especial propiedad comparativas a las palabras mas i ménos, i a todas las palabras i frases que se resuelven en estas o que las contienen, i que llevan como ellas en pos de sí la conjuncion comparativa que, por medio de la cual se comparan dos ideas bajo la relacion de cantidad, intensidad o grado: «En los hechos que celebra la fama suele haber mas de interes i de amor propio, que de verdadera virtud:» aquí mas es sustantivo, complemento directo del impersonal haber, i el que conjuntivo compara bajo la relacion indicada los sustantivos interes i amor propio con el sustantivo verdadera virtud, términos, todos ellos, de la preposicion de, «Mas es perdonar una injuria que vengarla:» el que conjuntivo compara dos sujetos de ser, modificado por el sustantivo mas, que se adjetiva sirviendo de predicado: el órden natural sería perdonar una injuria es mas que vengarla. «¿Qué cosa mas fiera que el leon?:» compáranse qué cosa i leon, i mas es adverbio. Podemos comparar de la misma manera adjetivos: «Mas noble que venturoso;» verbos, «Mas juega que trabaja;» adverbios, «Ménos magnífica que elegantemente adornado;» (donde en magnifica se suprime la terminacion mente por seguirse otro adverbio que la lleva); complementos, «Mas por fuerza que de grado.» A veces la primera de las ideas comparadas va envuelta en el mas: “No apetezco mas que el reposo de la vido privada: el mas es aquí sustantivo, complemento directo, i significa mas cosa. A veces se subentiende el que con la segunda de dichas ideas: "Suspiro por el reposo de la vida privada: no apetezco mas." Este mas, sustantivo, i complemento directo de apetezco, se volveria adverbio, modificando al mismo verbo, en “Nada apetezco mas" (mas de veras, mas vivameute); i se transformaria en adjetivo en“Nada mas apetezco," modificando al neutro nada, i contribuyendo con él a formar el complemento directo. (pág. 240)

Otro tanto podemos aplicar a ménos: “No aspira a ménos que a la suprema autoridad:" "En nada piensa ménos:" "En nada ménos piensa." (pág. 241)

Mayor, menor, mejor, peor son verdaderos comparativos que se resuelven en mas grande, ménos grande o mas pequeño, mas bueno, mas malo, i se construyen con la conjuncion comparativa que: “No siempre es mayor virtud la jenerosidad que la justicia:» «Menor es Paris que Lóndres:» «El estilo de Terencio es mejor que el de Plauto:» «Peor se siente hoi que ayer.» Mejor i peor se advervializan amenudo: «Se retienen mejor los versos que la prosa:» «Cada dia se conduce peor:» (cállase con el que la segunda de las ideas comparadas, que los anteriores). (pág. 241)

No deben considerarse como comparativos superior, inferior, exterior, interior, ulterior, citerior; porque, si bien se resuelven en mas (pues superior es lo de mas arriba; inferior, lo de mas abajo; erterior, lo de mas afuera; interior, lo de mas adentro; ulterior lo de mas allá: i citerior, lo de mas acá), no se construyen con el conjuntivo que: no se dice, superior o inferior que, sino superior o inferior a. (pág. 241)

Por medio del advervio mas se forman frases comparativas que dan este carácter a los adjetivos, adverbios i complementos, v. gr. mas útil, mas rico, mas léjos, mas aprisa, mas de propósito, mas a la lijera. En lugar de mas bueno i mas malo se dice casi siempre mejor, peor. Mas grande i mas pequeño se usan tanto como mayor i menor. (pág. 241)

Los comparativos rijen de cuando en cuando la prepos cion de en vez de construirse con el conjuntivo que. Así se dice, (pág. 241)

«Fué mas sangrienta la batalla de lo que por el número de los combatientes pudo imajinarse:" “Llegó el correo mas temprano de lo que se esperaba." Pudiera emplearse que lo que; pero se prefiere la primera construccion como mas agradable al oido. Esto, sin embargo, se hace solamente cuando entre el que conjuntivo r el que relativo media el neutro lo; pues mediando el, la, los, las, se prefiere comunmente que a de: “Se encontraron al ejecutar la obra mayores inconvenientes que los que habian podido preverse;" sin que por eso deje de usarse tambien de. Se permite asimismo su primir la frase relativa lo que despues de la preposicion de: ““Se portó mejor que se esperaba:" esto es, de lo que se esperaba. La supresion de las frases relativas el que, la que, los que, las que, despues del conjuntivo que, serĩa dura: “Se han realizado mas adelantamientos, que con alguna probabilidad pudo nadie prometerse:" es preciso que los que o de los que. Despues de mas sustantivo o sustantivado, si vienc luego un numeral cardinal, colectivo, partitive o múltiplo, se debe usar de en las oraciones afirmativas; pero en las negativas podemos emplear que o de: “Se perdieron mas de trescientos hombres en aquella jornada:" ""Se gastó mas de un millon de pesos en la construccion del muelle:" "Se fué a pique mas de la mitad de la flota;" "Ganóse en aquella especulacion mas del duplo de los dineros invertidos en ella." Sustitúyase en estos ejemplos no se perdieron, no se gastó, no se fué a pique, no se ganó, i podrá decirse mas de o mas que. De la misma manera se usa ménos, sustantivo o sustantivado, como podemos verlo poniendo ménos en lugar de mas en los ejemplos anteriores. Creo con todo que en todas estas construcciones suena mejor la preposicion que el conjuntivo. (pág. 242)

Obsérvese que en el primero de estos ejemplos es necesario al plural perdieron, siendo por consiguiente adjetivo sustantivado el mas o ménos, i subentendiéndose hombres: “"Se perdieron mas (hombres) de trescientos hombres;" regla que puede extenderse, si se quiere, a los numerales colectivos i partitivos que hacen las veces de cardinales, i vienen seguidos de la preposicion de con un término en plural: “No se gastaron ménos (pesos) que un millon de pesos:""Se fueron a pique mas (buques) de la mitad de los buques." Si se dice gastó, el mas o ménos es sustantivo; si gastaron, adjetivo sustantivado. Pero nôtese tambien que, llenando la elipsis, debemos emplear el conjuntivo: "No se extraviaron mas soldados de la retaguardia, que trescientos."" Fuera de los casos indicados, no puede emplearse la preposicion, sino el conjuntivo: "él fué para los huérfanos mas que tutor, pues los alimentaba de lo suyo propio:" "No eran mas que unos bandidos." Dícese con todo que una persona "es mayor o menor de veinte i cinco años," subentendiendo el que: mayor o menor que de. (pág. 242)

Las frases sustantivas en que figura el adjetivo mas o ménos, como mas vino, ménos agua, mas frutos, ménos flores, son modificadas por los adjetivos el, algun, mucho, poco, tanto, cuanto: «Alguna, mucha, poca mas resistencia:"“Tantos mas inconvenientes:" “Se salvaron los ménos." Tiene analojía con esta práctica la de no modificarse los adverbios comparativos con las formas apocopadas mui, tan, cuan, sino con las íntegras: “Mucho mas rico es el Perú que Chile;" (mui mas es arcáico); “Tanto mas honra el premio, cuanto mas difícil ha sido alcanzarlo;" "Tanto mejor vivirémos, cuanto ménos dependamos de las vicisitudes políticas." (pág. 243)

Hai otra especie de comparacion que se hace por medio de palabras o frases, a que se da el título de superlativas. En el apéndice al cap. 12 dimos a conocer dos especies de superlativos; los unos llamados absolutos, que en cuanto superlativos carecen de réjimen (a); los otros denominados partitivos, que rijen expresa o tácitamente un complemento con de, i significan no solo, como aquellos, un alto grado de la cualidad respectiva, sino el mas alto de todos, dentro de aquella clase o coleccion de cosas en que consideramos el objeto: «Demóstenes fué el mas elocuente de los griegos:» «El Ejipto fué de todas las naciones de que hai memoria, la que mas temprano se civilizó.» Los superlativos partitivos o de réjimen son casi siempre frases encabezadas por el artículo definido, el cual, combinándose con (a) Dicese en cuanto superlativos, porque los absolutos conservan el réjimen de los adjetivos de que nacen. Cuando se dice, por ejemplo, que “Un pais es abundantísimo de frutos,” el complemento no es producido por la forina superlativa, perque pertenece al adjetivo abundante. (pág. 243)

los comparativos, los vuelve superlativos: « La mas constante mujer;» «El mas perverso de los hombres;» «Lo mas temprano posible.» Hai pocos superlativos de réjimen que lo sean por si, esto es, que no se formen por la combinacion antedicha; como máximo, mínimo, intimo, infimo; que se cuentan asimismo entre los superlativos absolutos. Decimos: el mínimo de todos los seres, por el mas pequeño, i una cosa mínima por una cosa mui pequeña. (pág. 244)

Primero i último son superlativos de réjimen; i primero es tambien comparativo. Así se dice «Primero es la obligagacion que la devocion;» (primero es aquí sustantivo neutro). 1 «Lo primero de todo;» «La primera de las naciones europeas:» (primero, adjetivo.) I asimismo, «Primero que eso suceda:» (primero, adverbio). Postrero i postrimero se usan de la misma manera que último, de que solo se diferencian en la estructura material: «Tule era la postrera de las tierras de occidente, que los antiguos conocieron.» A veces se subentiende el réjimen, porque la construccion lo suple: «La mas constante mujer» equivale a «La mas constante de las mujeres.» (pág. 244)

Los comparativos i los superlativos de réjimen se llaman grados de comparacion. El adjetivo u adverbio de que nacen se denomina positivo. Tenemos pues en los adjetivos que son susceptibles de las comparaciones dichas, tres grados, el positivo, el comparativo, i el superlativo. El superlativo absoluto debe mas bien considerarse como un mero aumentativo. (pág. 244)

Considéranse comunmente como comparativos o como superlativos de réjimen los que contienen o envuelven a mas; pero no hai mas razon para llamar comparativas las frases mas útil, mas rico, que las frases ménos útil, ménos rico, cuyo carácter gramatical es el mismo, aunque la relacion es inversa; ni para llamar superlativa la frase «El mas poderoso de los reyes,» que « El ménos civilizado de los pueblos,» absolutamente análoga en sus ofi cios i construcciones, con la sola diferencia de expresar la primera el grado supremo i la segunda el ínfimo. (pág. 244)

Ademas de estos medios de expresar los diferentes grados de las cualidades, recurre la lengua a varios otros que encierran el mismo sentido, pero que construyéndose de diverso modo no constituyen comparativos ni superlativos. No tan instruido como equivale a ménos instruido que; i magnífico sobre todos dice lo mismo que el mas magnífico de todos. I podemos tambien por medio de la construccion comparativa indicar el grado supremo: mas adelantado que otro alguno de la clase vale tanto como el mas adelantado de la clase. (pág. 245)

Apéndice. Frases partitivas

Hemos visto que los superlativos partitivos suelen rejir un complemento con de. Este réjimen es una propiedad característica de todos los nombres partitivos, título que se da en la gramática a todos aquellos de que nos servimos para designar en una clase uno o mas individuos que forman parte de ella i que consideramos bajo alguna relacion o aspecto especial. Cuando decimos, por ejemplo, "Lóndres es la mas populosa de las ciudades europeas,” sacamos de la clase de las ciudades europeas la mas populosa para identificarla con Lóndres. (pág. 245)

Los sustantivos se usan muchas veces como partitivos; v. gr. El rei de los franceses," "El provincial de los franciscanos’; pero su uso no admite dificultad. Conviene notar que cuando el término de la preposicion no es un predicado del sustantivo de que viene rejido el complemento, la frase no es verdaderamente partitiva. No lo son por tanto “Los veteranos del ejército; «El comandante de la tropa;" "El Presidente de la Cámara."" Entre los adjetivos son partitivos, ademas de los superlativos, todos los numerales cardinales i ordinales: “Dos de aquellos marineros;" "El segundo de los oficiales." I se reconoce el uso partitivo en que el término del complemento se construye tácitamente con el adjetivo: “Londres es la mas populosa ciudad de las europeas:""Dos marineros de aquellos;" "El segundo osicial de estos de que se trata." (pág. 245)

Se usan asimis mo como partitivos alguno, ninguno, poco, mucho, cuál, quién, cualquiera, etc. (pág. 245)

Una regla esencial para el recto uso de las frases partitivas que se componen de un adjetivo seguido de un complemento con de, es que el adjetivo debe concertar en jénero con el término; por lo que sería mal dicho, “El jazmin es el mas oloroso de las flores," concertando a oloroso con jazmin, en vez de con flor. Pero aun es mas necesario, por el mayor peligro de que no se tenga presente, que se evite sustituir en estas frases al adjetivo el sustantivo auálogo. No debe por ejemplo decirse “Nadie de los hombres,” "Alguien de los soldados,” sino ninguno i alguno. I no sería tampoco elegante la sustitucion de una frase sustantiva, como en, "Una docena de los autores que han escrito sobre esta materia,” en vez de docc: bien que no estando especificado el término por un demostrativo, sería perfectamente correcta la expresion, “Una docena de autores,” “Gran número de ciudades." (pág. 246)

Capítulo XXXVIII. Construcciones del relativo quien

Se ha dicho que quien suele llevar envuelto su antecedente. Los casos en que esto sucede son: (pág. 246)

1.° Cuando el antecedente envuelto es sujeto de la proposicion principal, i el elemento relativo es sujeto de la proposicion incidente: “Quien te adula te agravia:" Quien es la persona que, aquel que. (pág. 246)

2.° Cuando el antecedente envuelto es sujeto de la proposicion principal, i el elemento relativo es término de la incidente: ""Mui rico es el pobre que tiene a Dios, i mui pobre a quien falta Dios, aunque sea señor del mundo:" (Granada): aquel a quien (a). (pág. 246)

(a) En una copla de Arriaza se lee: (pág. 246)

."Yace aqui Quien fué su divisa Triunfar o morir." (pág. 246)

Quien que debiera pertenecer a las dos proposiciones, es solo sujeto de la primera, i no entra para nada en la incidente. D. Vicente Salvá corrije sustituyendo: «De quien fué divisa Triunfar o morir:" (pág. 246)

De quien es aquel de quien: construccion gramatical que se reduce a la segunda de las enumeradas en este capítulo; siempre algo duras, cuando quien no es sujeto de ser, como en el ejemplo de Granada. (pág. 246)

3.° Cuando el antecedente es predicado, i el relativo sujeto: "Ella fué quien halló los apartados Indios de las Antárticas rejiones:" (pág. 247)

Aquella que: aquella predicado de fué i que sujeto de halló. 4.° Cuando el antecedente i el relativo son predicados: "Dícesme, Nuño, que en la corte quieres Introducir tus hijos, persuadido A que así te lo manda el ser quien eres:" (B. de Arjensola). el ser tú la persona que tú eres. (pág. 247)

5.° Cuando el antecedente es predicado, i el relativo término: "Vete luego de mis ojos Que tú fuiste por quien vino La nueva de mis infamias A mis honrados oidos:" (Lopel). (pág. 247)

Tá fuiste aquel por quien. (pág. 247)

6.° Cuando el antecedente es término, i el relativo sujeto: "Yo no puedo ni debo tomar la espada contra quien no fuere armado caballero:" (Cervántes); contra aquel que no fuere. 7.° Cuando el antecedente es término, i el relativo predicado: «Yo te juro por quien yo soi, de darte tantos hijos," etc. (Granada); por el ser que yo soi. (pág. 247)

8.° Cuando el antecedente, complemento directo, es indeterminado, i el relativo es sujeto o término: “No habia quien nos aconsejase:" persona que. “No teníamos de quien pudiésemos fiarnos:" persona de quien. (pág. 247)

9.° Cuando ámbos son términos: (pág. 247)

"Un no rompido sueño, Un dia puro, alegre, libre quiero; No quiero ver el ceño Vanamente severo De a quien la sangre ensalza o el dinero." (Fr. L. de Leon). de aquel a quien. Pero es desagradable esta concurrencia de preposiciones, i vale mas decir como Mariana: ““¿Servidumbre miserable, estar sujetos a las leyes de aquellos a quien ántes las daban!" Con todo, siendo ambas preposiciones una misma, i uno mismo (aunque con inflexiones diferentes) el elemento de que vengan rejidas, puede la construccion suavizarse por una doble elipsis: (pág. 247)

...."Estoi casada Con quien sabes: no he de hacer Cosa que pueda ofender: (Lope). (pág. 248)

Casada (con la persona) con quien sabes (que lo estoi). “Decíanme mis padres que me casase con quien yo mas gustase:" (Cervántes); casase (con aquel) con quien yo mas gustase (casarme). “"Las plumas con mas libertad que las lenguas dan a entender a quien quieren lo que en el alma está encerrado:" (Cervántes): dan a entender (a la persona) a quien quieren (darlo a entender). Pero a veces no hai mas que una elipsis: “"Suplico que por estar cargada mi conciencia en diez a doce mil escudos, se dé órden como se restituyan a quien yo los tomé;" (Mariana); a la persona o personas a quien. “Por confesarse de mala gana deudores de quien lo fué toda la cristiandad:" (Coloma): de aquel de quien. En los casos que dejo mencionados no suena bien el plural quienes, sino cuando el elemento relativo es término: Fuisteis por quienes vino; no habia de quienes fiarnos; se restituyan a quienes yo los tomé. En los demas sería mejor variar la expresion: Los que te adulan te agravian; Ellos fueron los que hallaron: Así os lo manda el ser lo que sois; Contra los que no fueren caballeros. (pág. 248)

Capítulo XXXIX. Uso del relativo cuyo

El pronombre cuyo reune, segun hemos dicho, los oficios de relativo i de posesivo: cuyo equivale a las frases de que, del que, del cual, de quien. (pág. 248)

"Santo Jehová, cuya divina esencia Adoro, mas no entiendo:" (Melendez): (pág. 248)

cuya esencia es la esencia del cual. “Solo se trataba de enriquecer, rompiendo con la conciencia i con la reputacion; dos frenos sin cuyas riendas queda el hombre a solas con su naturaleza:" (Solis): cuyas riendas es las riendas de los cuales. Aunque la idea de posesion i de todo lo que a ella se parece, se suele expresar por la preposicion de, es preciso advertir que con esta preposicion declaramos otras relaciones diversas a que por lo mismo no conviene el posesivo cuyo. Así aunque digamos, "El viaje de Chile a Europa es largo i penoso,” no por eso dirémos Chile, cuyo viaje a Europa. Estará bien dicho que “En el asunto de las guerras de Flándes se ocuparon las plumas de muchos historiadores;" pero no por eso se diria con propiedad, las guerras de Flándes, en cuyo asunto: la expresion propia sería, las guerras de Flándes, asunto en que. No ignoro que algunos, olvidando la jenuina significacion de cuyo, lo emplean amenudo en el significado de que o el cual, i esto aun cuando las proposiciones estarian suficientemente enlazadas por este u otro mero demostrativo; lo que da al lenguaje un cierto olor de notaría, que es característico de los escritores desaliñados. Yo miro semejante empleo de cuyo como una corrupcion, porque confunde ideas diversas sin la menor necesidad ni conveniencia, i porque, si no me engaño, son rarísimos los ejemplos de él en obras elegantes, como las de Jovellanos i Moratin. No digo lo mismo de Solis, en cuya pulida historia me admiro de encontrar a cada paso esta acepcion notarial de cuyo. (pág. 248)

"El Dean de Lobaina habia venido desde Flándes con título i apariencias de embajador, i luego que sucedió la muerte del rei D. Fernando, mostró los poderes que tenia del príncipe D. Cárlos; de que resultó una controversia mui reñida sobre si este poder habia de ser de mejor calidad que el del Cardenal; en cuyo punto discurrian los políticos de aquel tiempo con poco recato." Habria sida mejor punto en que. (pág. 249)

"Se opuso que no convenia para la quietud de aquel reino que residiese la potestad absoluta en persona de tan altos pensamientos; de cuyo principio resultaron," etc. El sentido es, principio del cual, i de este principio, como creo que hubiera sido mas propio. "Retrocedieron las naves al arbitrio del agua, no sin peligro de zozobrar o de embestir con la tierra; cuyo accidente dió ocasion, etc : i este accidente, o accidente que. (pág. 249)

Las expresiones tan socorridas para cuyo fin, a cuyo efecto, con cuyo objeto, de que se hace frecuente uso, o por mejor decir, abuso, ligando oraciones que no necesitan de tan estrecho enlace, me parecen ménos tolerables que el fastidioso el cual, lo cual, con que escritores de otra edad enhebraban cláusula sobre cláusula en interminables periodos; porque así a lo ménos no se desnaturalizaba la propiedad de ninguna palabra, como sucede a cuyo, cuando se le hace significar el cual, despojándolo de la idea de posesion. Si el uso tolera dos medios de expresar una cosa, se debe preferir el mas propio. (pág. 249)

Cuyo puede separarse del sustantivo que modifica, cuando es predicado: “El caballero, cuya era la espada;" i entónces podemos reemplazarlo con de quien o del cual. Puede tambien llevar envuelto su antecedente de persona: “El intento de los calvinistas fué impedir el alojamiento de la infantería española, temiendo que entregaria la ciudad a cuya era:" (Coloma): a aquel cuya era. Pero este uso está limitado a construcciones parecidas en todo a la de este ejemplo. Si el antecedente envuelto fuese su Jeto o si no fuese el relativo predicado de ser como en se apoderaria de la ciudad aquel cuya era, o entregaria la ciudad a aquel cuya autoridad desconocian, no podria suprimirse aquel. La construccion misma de Coloma va cayendo en desuso. (pág. 249)

Capítulo XL. Construcciones de los demostrativos tan i tanto, i de los relativos cual i cuanto

  1. Cual es de grande uso en las comparaciones, sobre todo en poesía, i entónces se adverbializa amenudo: (pág. 250)

"Déjalas ir a los bailes, Deja que canten i rian, Cual tú, enojosa, lo hicieras, Si no vivieses cautiva:" (Melendez): (pág. 250)

Como tú lo hicieras. (pág. 250)

  1. Antiguamente se usaba cual en lugar de el... que, posponiendo el sustantivo que ahora acostumbramos poner entro el artículo i el relativo: (pág. 250)

"Mandándoslos (a) ferir de cual part vos semejare." esto es, mandádnoslos acometer por la parte que os pareciere. 3. Tambien es notable la construccion de el cual por aquel... que: de la que todavía se ven ejemplos en Mariana, Valbuena i otros autores: (pág. 250)

"Los cuales lugares i encomiendas se daban ántes a los soldados viejos, para que sustentasen honestamente la vida, al presente sirven a los deleites, estado i regalo de los cortesanos:" (Mariana): aquellos lugares i encomiendas que se daban. (pág. 250)

  1. Esta construccion es mui diferente de aquella en que se repite el antecedente de el cual, cuando la claridad lo aconscia: lal Nótese la trasposicion de letras mandandos per mandadnos usada en los tiempos mas antiguos de la lengua. (pág. 250)

«Llegaron a una ciudad, situada en un extenso llano, cubierto de una lozana i florida vejetacion; en la cual ciudad," etc. I sucede tambien que no se repite sino se posponc el antecedente cuando este es un sustantivo apuesto: así en lugar de “Perdióse la Goleta, perdióse el fuerte; plazas, sobre las cuales hubo de saldados turcos pagados sctenta i cinco mil," dice Miguel de Cervántes: “Perdiôse la Goleta, perdióse el fuerte; sobre las cuales plazas," etc. (pág. 251)

  1. Traspónese elegantemente el relativo cuanto: (pág. 251)

«Pobre de aquel que corre i se dilata Por cuantos son los climas i los mares, Perseguidor del oro i de la plata:" (Rioja): (pág. 251)

esto es, por los climas i los mares, cuantos ellos son. Pero es mayor todavía la iuversion, bien que reservada a la poesía, en este pasaje de B. de Arjensola: (pág. 251)

""¿Cuanta se enjendra en el distrito humano Hermosura odorifera i luciente Das al antojo de un adorno vano?" (pág. 251)

El órden natural serĩa tanta hermosura, odorífera i luciente, cuanta se enjendra; como en este pasaje de Miguel de Cervántes: “Las cosas dificultosas que se intentan por Dios i por el mundo son aquellas de los verdaderos soldados, que apénas ven en el contrario muro abierto tanto espacio, cuanto es el que puede hacer una redonda bala de artillería, cuando se arrojan intrépidamente," etc. (pág. 251)

  1. Aquí cenciertan con un mismo sustantivo los contrapuestos tanto, cuanto, que algunas veces lo hacen con dos sustantivos diversos: “Juro darte por ese hijo tantos hijos, cuantas estrellas hai en el cielo i arenas en la mar:" (Granada). Esto, sin embargo, apénas ocurre sino cuando el verbo de la proposicion incidente es de los que significan la mera existencia, ya directamente, como ser, ya de un modo indirecto, como el impersonal haber. Es raro encontrar en prosa construcciones como, "Cuantas el campo adornan flores bellas, Tantas el cielo fúljidas estrellas." (pág. 251)
  1. Lo dicho de los adjetivos tanto i cuanto se aplica, por supuesto, al uso sustantivo i al adverbial, sin mas diferencias que las que dependen de los varios oficios gramaticales de estas palabras. Los ejemplos siguientes lo manifiestan, i exhiben al mismo tiem po una muestra de la variedad de sus construcciones i significados: “No solo por cualquier interese que se les ofrezca, sino muchas veces de valde i sin propósito, por sola maldad i desvergüenza, ponen debajo de los piés todo cuanto nos manda Dios: (Granada); todo i cuanto sustantivos nentros. “Las mujeres trabajaban en el reposo de sus hogares cuanto era necesario para el surtimiento i vestido de la familia:" (Jovellanos): esto es, todo, cuanto. “Las colonias en tanto son útiles, en cuanto ofrecen un seguro consumo al sobrante de la industria de la metrópoli:" (Jovellanos): tanto i cuanto, sustantivos neutros, términos de la preposicion en. “Creian que esta especie de obras no podian producir utilidad, sino en cuanto las recomendaba el injenio i gracia con que se escribian:" (el mismo): esto es, en tanto, en cuanto. «Llegaba su firmeza a cuanto se podia extender la naturaleza de tal piedra:" (Cervántes): esto es, a todo, a cuanto: el antecedente envuelto i el relativo son términos de una misma preposicion a, como, en el ejemplo anterior, de en. “Vé i dí a Jeroboam: esto dice el Señor Dios de Israel: por cuanto no fuiste como mi siervo David, que guardó mis mandamientos, por tanto yo acarrearé muchos males sobre la casa de Jeroboam:" (Scio): como si se dijera, porque no fuiste.... por eso: de la relacion de igualdad se pasa a la de identidad. “Tenemos por enemigo declarado al sol, por cuanto nos descubre los remiendos, puntadas i trapos:' (Quevedo): cállase el correlativo por tanto. “No tenian conocido de los paises vecinos mas de a cuanto se extendieran sus correrías:" (Mariana); de tanto a cuanto: el antecedente envuelto i el relativo son términos de preposiciones distintas. “De vos al asno, compadre, no hai diferencia, en cuanto toca al rebuznar:" (Cervántes): en tanto, cuanto, esto es, en lo que: la preposicion pertenece al antecedente envuelto, i el relativo es sujeto de la proposicion subordinada: callando este verbo toca, como se hace frecuentemente, se diria en cuanto a, como callando el verbo ser, se dice en cuanto Dios, en cuanto hombre, en cuanto majistrados, en cuanto poetas. (pág. 251)

"Tiene al poniente el bravo mar vecino Que bate el pié de un gran derrumbadero, I en lo mas elevado de la cuesta Se allana cuanto un tiro de ballesta." (Ercilla): (pág. 252)

  1. Es sabido que en lugar de contraponerse los relativos cual i cuanto a los demostrativos análogos tal i tanto, se contrapone a cualquiera de los dos el adverhio relativo como: Tantos hijos como estrellas hai en el cielo: tanto espacio como el que puede hacer una bala: tan anchamente como se extiende el señort́o, 9. Tal i tanto, ora sean sustantivos, adjetivos o adverbios, se contraponen tambien al relativo que, pero en diferente sentido. Tal, como, significa semejanza; tal, que, determina la calidad, esto es, manifiesta el límite hasta donde se extiende; i lo hace por medio de una circunstancia que no tiene semejanza con ella: "Les afeó su mala intencion con tales palabras, que les movió a que le respondiesen con los puños:" (Cervántes). De la misma manera, tanto, como, denota igualdad: tanto, que, determina la cantidad por medio de una circunstancia, que señala el limite hasta donde llega: "Fueron tantas las voces, que salió el ventero despavorido:" (el mismo). Que anuncia la proposicion incidente que determina la calidad o cantidad, i es un adverbio relativo. 1.° Hai una contraposicion notable de tanto mas, i cuanto mas; tanto mas i cuanto; tanto mas i que; tanto mas i cuanto que; i de las frases análogas formadas con ménos en lugar de mas. ""Gravoso deberá considerarse este cúmulo de prolijas e impertinentes formalidades, tanto mas duras para el comerciante, cuanto mas distan de su profesion i conocimientos;" (Jovellanos): compáranse aquí dos cantidades, la de la dureza i la de la distancia. Lo mismo sucederia sustituyendo ménos a mas: tanto ménos tolerables, cuanto ménos análogas a su profesion. I puede tambien contraponerse ménos a mas: tanto mas duras, cuanto ménos análogas; tanto ménos tolerables, cuanto mas distan. (pág. 253)

El caso que ahora vamos a considerar es diferente, por cuanto en él no se comparan dos cantidades, sino se denota la cantidad de un atributo por la mera existencia del otro. (pág. 254)

Contrapónese entónces tanto mas, o tanto ménos, a cuanto, no a cuanto mas o cuanto ménos. “Este estanco del trabajo se extrecha tanto mas, cuanto para pasar al majisterto es menester haber corrido por las clases de aprendiz i oficial:" (Jovellanos). Equivale a decir que el estanco del trabajo se estrecha mas porque es menester; pero dando a entender con énfasis el poderoso iufinjo de la circunstancia declarada por la proposicion incidente. Esta especie de contraposicion es de frecuente uso en los escritores modernos. Sin salir de Jovellanos, pudieran citarse no pocos ejemplos de ella: “Culpa tanto mas grave, cuanto los demas de su instituto habian favorecido noblemente la causa de la nacion i la justicia:" (jiro que pudiéramos reducir al ordinario, diciendo cuanto mas noblemente habian favorecido los demas de su instituto, etc.): “Esta repugnancia era tanto mayor, cuanto siendo incapaces los caballeros por su profesion para estos empleos, habian sido habilitados para obtenerlos:" (recuérdese que mayor, menor, mejor, peor, llevan envuelto el mas o ménos, i se construyen como si lo llevaran expreso.) (pág. 254)

En lugar de tanto mas o ménos cuanto, se decia i se dice en el mismo sentido tanto mas o ménos que; uso mui propio, porque el cuanto de estas construcciones no fiene en realidad otra significacion que la del anunciativo que, empleado adverbialmente. (pág. 254)

"Los intentos del rei (de Castilla, don Alonso VIII) no poco alteró la muerte del infante don Fernando: fué tanto mayor el sentimiento de su padre, i lloro de toda la provincia, que daba ya asaz claras muestras de un grande i valeroso príncipe:" (Mariana); el autor se contenta aquí con mencionar las muestras, como circunstancia que habia tenido mucha parte en el sentimiento: si hubiese querido comparar dos cantidades, como aquí le era dado, habría dicho: fué tanto mayor el sentimiento i lloro, cuanto mas claras muestras daba ya. “Queria satisfacerse de los de Navarra, que en todas las ocasiones mostraban la mala voluntad que le tenian: tanto mas que no quisieron venir en lo que el rei despues de su vuelta les rogaba:" (el mismo) (b). (pág. 254)

(b) Clemencin es, entre los modernos, el que mas usa esta construccion, que me parece la mas propia para verter la latina, eo magis, quou. (pág. 254)

Los modernos usan en el mismo sentido tanto mas o ménos, cuanto que, acumulacion de relativos, en que no encuentro propiedad ni elegancia (c). (pág. 255)

Capítulo XLI. De las oraciones negativas

En las oraciones negativas en que la negacion se expresa por no, la regla jeneral es que este adverbio preceda inmediatamente al verbo, pudiendo solo intervenir entre uno i otro los pronombres afijos: «Hai estilos que parecen variados i no lo son, i otros que lo son i no lo parecen:» (Capmany). A veces el no pertenece al derivado verbal i no al verbo de la sentencia, i debe entónces preceder al primero: de aquí la diferencia de sentido entre «La gramática no puede aprenderse bien en la primera edad,» en que se niega la posibilidad de aprenderse, i «La gramática puede en la primera edad no aprenderse bien;» en que se afirma como cosa posible el no aprenderse. (pág. 255)

Son con todo frecuentísimas las excepciones que sufre esta regla, pero pueden todas reducirse a una, que consiste en colocar el no ántes de la palabra o frase sobre que recae determinadamente la negativa: «No porque se aprobase aquel arbitrio, lo adoptó la junta, sino porque era el único que se presentaba;» «No de los grandes i poderosos se valió el Salvador del mundo para predicar la divina palabra, sino de los pequeños i humildes;» «No solo por extremada brevedad se hacen oscuros los conceptos, mas tambien por los difusos rodeos de términos monótonos i uniformes:» (Capmany); «No a todos es dado expresarse con facilidad i elegancia.» (pág. 255)

¡cl La tan socorrida de Marchena eso mas, que, ofrece una traduccion literal del eo magis quod: “Eso mas estrechan sus teorías, que en la vida práctica todos las eluden indistintamente." Emplea asimismo Marchena eso mas, que mas, en el sentido de tanto mas, cuanto mas: “Eso mas es animada la historia, que mas parecidas son las facciones i la fisonomía de los personajes retratados a lo que ellos realmente fueron." No recuerdo haber visto ejemplo de semejantes usos de eso en ningun otro escritor antiguo ni moderno. (pág. 255)

Una particularidad del castellano es el subentenderse el no, cuando precede al verbo alguna de las palabras o frases de que nos servimos para corroborar la negacion: «No la he visto en mi vida;» «En mi vida la he visto:» «No se le pudo encontrar en parte alguna;» «En parte alguna se le pudo encontrar:» «No se ha visto una criatura mas perversa en el mundo;» «En el mundo se ha visto una criatura mas perversa.» De lo cual ha resultado que ciertas palabras orijinalmente positivas, como nada (nacida, subentendiendo cosa), nadie (nacido, subentendiendo hombre), jamas (ya mas), a fuerza de emplearse para hacer mas expresiva la negacion, llevan envuelto el no, cuando preceden al verbo, i no admiten, por tanto, que entónces se les junte este adverbio: «No tengo nada;» «Nada tengo:» «No ha venido nadie;» «Nadie ha venido:» «No le veré jamas;» «Jamas le veré.» I como las hemos revestido de la significacion negativa que al principio no tuvieron, se ha extendido por analojía la misma práctica aun a las palabras que han sido siempre negativas, como ninguno, nunca; i se ha hecho una regla jeneral de nuestra sintáxis, que dos negaciones no afirman, colocada la una ántes del verbo, i la otra despues: «De las personas que estaban convidadas no ha venido ninguna, » o «ninguna ha venido:» «No he dicho nunca tal;» «Nunca he dicho tal.» I aun puede suceder que tres o cuatro negaciones equivalgan a una sola: «No le ofendí jamas en nada:» «No pide nunca nada a nadie;» sobre lo cual notarémos dos cosas: 1.a que si una de las negaciones es no, ninguna otra la acompaña ántes del verbo; pero no habiendo no, se pueden distribuir las negaciones como sequiera, con tal que una de ellas, a lo ménos, preceda al verbo: «Nunca a nadie pide nada;» «Nada a nadie pide nunca:» 2.a que las negaciones acumuladas deben ser palabras de diversos valores, como nada, negativo de cosa, nadie, negativo de persona, nunca, negativo de tiempo, no, simplemente negativo. La frase nunca jamas es la sola escepcion a esta regla; pero jamas es, de todos los negativos orijinalmente po sitivos, el que mejor conserva su antiguo carácter, i así es que lo asociamos a siempre de la misma manera que a nunca: por siempre jamas. Casos hai tambien de dos negaciones consecutivas que tienen el valor de una sola: ni ménos, né tampoco. (pág. 256)

Hai un caso en que dos negaciones se destruyen, que os en la frase no sin equivalente a con: «No sin causa;» «No sin poderosas razones.» (pág. 257)

A veces hai dos negaciones, una con el verbo i otra con otro elemento de la misma proposicion, conservando cada una su sigmificado relativamerte a la palabra sobre que recae: “No le fuc permitido no asistir,” equivale a no le fué permitido dejar de asistir; i «No puedo no admitirle" vale tanto como no puedo dejar o no puedo ménos de admitirle; que es como jeneralmente se dice. (pág. 257)

Suele redundar el no despues de la conjuncion comparativa que: «Mas quiero exponerme a que me caiga el aguacero, que no estarme encerrado en casa.» Por el contrario, despues de seguro está es costumbre subentenderlo: "Seguro está Que la piquen pulgas ni otro insecto vil:" (Iriarte): Seguro está que vale tanto como es seguro que no. Los negativos de orijen positivo se emplean a veces en su significado antiguo, como ya lo hemos observado de jamas. "¿Cree U. que nadie sea capaz de persuadirle?" esto es, álguien “Yo no espero que se logre nada por ese medio:" esto es, algo "¡Quién jumas se puso en arma contra Dios i le resistió, que tuviese paz?" (Granada): esto es, en algun tiempo. I aun sucede que por analojía se extiende el mismo uso a los que son negativos de suyo i lo han sido siempre: “Las mas altas empresas que hombre ninguno haya acabado en el mundo;" esto es, hombre alguno, nadie. “¿Viste nunca tú tal coche o tal litera como son las manos de los ánjeles!" (Granada); esto es, alguna vez, jamas Lo cual, con todo,se limita a proposiciones interrogativas, o a subordinadas que dependen de principales interrogativas o negativas, o de una frase superlativa, como en los ejemplos anterleres. (pág. 257)

Aquí me parece oportuno observar el uso de alguno, alguna, que se pospone al sustantivo en las frases negativas, le precede en las positivas, i puede precederle o seguirle en las interrogativas: «Creo haberle visto en alguna parte:» «No me acuerdo de haberle visto en parte alguna:» «¿Le ha visto U. en parte alguna» o «en alguna parte?» Bien que estas dos últimas frases no son de todo punto sinónimas: la primera envuelve un sentido implícitamente negativo, que suele no llevar la segunda. (pág. 258)

Capítulo XLII. De las oraciones interrogativas

Las proposiciones interrogativas, segun se ha dicho ántes, son directas o indirectas: las directas no forman parte de otras, como sujetos, complementos o términos; i en esto se diferencian de las indirectas. (pág. 258)

En las interrogaciones directas se pregunta por medio de pronombres o adverbios interrogativos, o sin ellos; « Inocente tortolilla, ¡Qué buscas entre estos ramos? (pág. 258)

¿A quién, desdichada, arrullas, En tu nido solitario?" (D. Anjel Saavedra). (pág. 258)

¿Cuándo será que pueda Libre de esta prision volar al cielo?" (Fr. L. de Leon). Pregúntase aquí por medio de los pronombres qué i quién, i del adverbio cuándo. En los ejemplos que siguen no es indicada la pregunta sino por el tono i jiro de la frase: «¿Piensas acaso tú, que fué criado El varon para el rayo de la guerra?" (Rioja). (pág. 258)

. . . . . . . . «Padre mio! (pág. 258)

¿I vengo a pronunciar tan dulce nombre, Para que el hijo del traidor me llamen, I ser ludibrio i maldicion del orbe?" (A. Saavedra). Finalmente, o se hace uso de la interrogacion directa para informarnos de lo que ignoramos, como en «¿Qué hora es?» «¿Quién llama?» o para expresar ignorancia o duda, v. gr. «¿Qué le habrán dicho, que tan enojado está con nosotros?» o para negar implícitamente lo mismo que parecemos preguntar, significándose entónces por qué, nada, por quién, nadie, por dónde, en ninguna parte, por cuándo, jamas, por cómo, de ningun modo, etc. (pág. 258)

«¿De la pasada edad qué me ha quedado?" (Rioja). (pág. 259)

Dase a entender que no me ha quedado nada. Así en «¿Quién tal cosa imajinara?» se insinúa que nadie, i en «¿Como podia yo figurarme semejante maldad?» se quiere decir que de ningun modo. Ademas, adoptamos el mismo jiro para significar extrañeza, admiracion, repugnancia, horror, como si dudásemos de la existencia de aquello mismo que produce tales afectos; pero la interrogacion es en este caso una figura oratoria. (pág. 259)

El qué, sustantivo neutro interrogativo, se adverbializa a veces para dar a la sentencia el sentido de negacion implícita: «¡Qué sabe el hombre cuándo se alla mas próximo a gozar de sus favores?" (Baralt i Diaz). Quitada la interrogacion, expresaríamos el mismo pensamiento diciendo, de ningun modo sabe el hombre. Así ¿qué sé yo? es un modo de decir, no sé. Una novedad en el uso del qué sustantivo nentro interrogativo, es el construir se con artículo; práctica, sin embargo, no tan usada en América, como lo es, segun creo, en los escritos peninsulares; pero qe solo tiene lugar cuando la interrogacion se reduce a las solas palabras el qué. (pág. 259)

..........¿Quedamos En que corre de mi cuenta....— ¿El qué?—Dejar cuerdo i sano Al loco de tu marido:" (M. de la Rosa). (pág. 259)

Este qué significa qué cosa, i por tanto es sustantivo neutro; (i aquí vemos verificado otra vez qe el jénero neutro no se distingue del masculino en lo que toca a la concordancia del sustantivo con el adjetivo). Si se llenase la elipsis diciendo, por ejemplo, ¿qué es lo que corre por tu cuen ta? sería preciso omitir el artículo. Cuando se expresa incertidumbre, ignor ancia o duda, se emplea comunmente la trasposicion de futuro, pero lo mas digno de notar es el empleo que en esas interrogaciones se hace de un adverbio especial, que es el si llamado por osta razon dubitativo: «¿Si habrá él descubierto el secreto?» »¿Si estaria ella entónces ausente?» Como este adverbio es propio de las oraciones interrogativas, lo debemos mirar como relativo, pero de aquellos que se refieren a una proposicion subsiguiente. Ademas, no tiene cabida esta palabra, sino cuando en la frase no hai otro adverbio o pronombre interrogativo; pues habiéndolo, ¿para qué la emplearíamos? (pág. 259)

En las oraciones interrogativas que implícitamente niegan, así como la forma positiva niega, la negativa afirma: «¿No habia vo de recibirle trayendo tales recomendaciones?" es decir, que hube de recibirle. Verifïcase en ella la contraposicion del que adverbial a los adverbios i complementos interrugativos que implícitamente niegan, como a los adverbios i complementos descubiertamente negativos, segun notamos en el cap. XXXIV, n. 12; “¿Cuándo faiste a verle, que no le encontrases ocupado?" "¿A qué parte se volvian los ojos, que no se presentasen objetos de horror?" Ademas suele en ella usarse la conjuncion ni como si ligase dos negaciones expresas: “¿A quién no engañarian sus artificios, ni quién dejaria de dar crédito a sus reiteradas promesas!" «No pudimos divisarle; ¿ni cómo hubiera sido posible a tanta distancia?" En el primer ejemplo hubiera sido mejor o, i en el segundo i; pero el uso que tolera en ambos el ni, lo rechazaria si le siguiese no expreso, como cualquiera percibirá sustituyendo no daria a dejaria de dar i no se nos hubiera ocultado a hubiera sido posible. La razon es, porqe el no expreso destruye la negacion implícita, i da un sentido positivo, que está en contradiccion con el ni. (pág. 260)

La conjuncion sino, que jeneralmente supone negacion anterior, se usa con mucha propiedad en interrogaciones de negacion implícita, ligando sustantivos con quéli quién, adverbios i complemontos de modo con cómo, de lugar con dónde, de tiempo con cuándo, etc. (pág. 260)

«¿Del bien perdido al cabo qué nos queda, Sino pena, dolor i pesadumbre?" (Ercilla). (pág. 260)

En las interrogaciones indirectas la proposicion subordinada puede servir de sujeto, término o complemento: “No se sabe qué sucederá," o "en qué vendrán a parar estas cosas:" sujetos, porque la construccion es reflejo-pasiva, i la proposicion incidente significa la cosa que no se sabe “Vacilaba sobre si saliese o no:" término de la preposicion sobre. “Nos preguntaron qué queríamos," complemento directo, porque la construccion es activa, i la proposicion incidente significa la cosa preguntada. Toda proposicion interrogativa indirecta pide una palabra interrogativa que la encabece, como se ve en los ejemplos anteriores i se verá en los que iremos presentando. (pág. 260)

El anunciativo que no precede a las proposiciones indirectamente interrogativas sino despues del verbo decir, cuando significa preguntar: “Dijole que dónde quedaba su amigo;” «que cómo se hallaba en aquel paraje," "que por dónde habia sabido la noticia." "Digo, que qué le iba a vuesa merced en volver tanto por aquella reina Majima sa o cómo se llama?" (Cervántes). "Me parece que habia de burlar de mí i decir que qué San Pablo para ver cosas del cielo:" (Santa Teresa). Empléasele tambien despues del verbo preguntar: “Preguntôle que de quién se quejaba,” "que adónde se dirijia," «que quién le habia traido allí, «que si estaba determinado a partirse." Este que despues del verbo preguntar es pleonástico, pero lo tiene canonizado el uso. (pág. 261)

La interrogacion indirecta admite por lo regular ambos modos, indicativo o subjuntivo, pero no siempre indistintamente. Es arbitrario decir, “No se sabe quién ha" o "haya dado la noticia;" bien que empleando el indicativo se afirma expresamente el hecho de haberse dado la noticia; lo que solo se indica de un modo indirecto por medio del subjuntivo. Pero cuando se hace relacion al futuro i el ajente de los dos verbos principal i subordinado es o puede ser uno mismo, hai una distincion importante: "No se sabe qué partido se tome,” expresa que el que ha de tomarlo es el mismo que no sabe cuál, porque aun no ha-elejido ninguno; i al contrario, "No se sabe qué partido se tomará.! significa que son distintos los dos ajentes, i que la eleccion del partido no está sujeta a la voluntad del que no la sabe. De la misma manera, "No sé si salga,” conviene a la irresolucion de la voluntad; !“No sé si saldré,” a la so’a duda del entendimiento: si digo salga, hago considerar la salida como una cosa sujeta a mi arbitrio; si digo saldré, doi a entender que es independiente de mí. (pág. 261)

En las oraciones interrogativas cuánto se puede resolver en qué tanto, i cuán en qué tan: "¿Qué tanto dista del puerto la ciudad?" «Qué tan grande sea esta providencia, en ninguna manera lo podrá entender sino el que lo hubiere experimentado:" (Granada). Pero es de advertir que esta resolucion apénas tiene uso fuera de las interrogaciones en que verdaderamente preguntamos, esto es, en que solicitamos una respuesta instruztiva; i que de las oraciones exclamatorias (que se reducen a las interrogativas, en cuanto se hacen por los mismos medios gramaticales), solamente la admiten las indirectas, como la precedente de Fr. Luis de Granada; a ménos que demos otro jiro a la frase, apartando el tan del qué: ¡Qué accion tan jenerosa aquella!" "¡Qué edificio tan bello!" Puede tambien callarse en las exclamaciones el tan, revistiéndose de su fuerza el qué: "¡Qué jenerosa accion!" "¡Qué bello edificio!"" (pág. 262)

De la misma manera se resuelve cuál, en qué tal; resolucion aun mas usual que la de cuánto en qué tanto, pues se extiende a todo jénero de oraciones interrogativas i exclamatorias: “¡Qué tat será la obra en que tales aparejos hai!" (Granada). A veces esta resolucion es obligada, pues no cabe decir, "¿Cuál le ha parecido a U. la comedia?" sino qué tal; lo que sin duda ha provenido de la necesidad de distinguir dos sentidos: con ¿Cuál es la casa que U. habita? se pregunta qué casa: con qué tal es la casa se preguntaria qué calidades tiene. (pág. 262)

En las oraciones exclamatorias son mas frecuentes las elipsis que en las interrogativas: «¿Cuán grandes las marabillas de la creacion, i qué ciegos los que no alcanzan a ver en ellas el poder i sabiduría del criador!" El verbo ser o estar es la palabra que jeneralmente se subentiende. (pág. 262)

Las oraciones exclamatorias no admiten el sentido de negacion implícita que llevan amenudo las interrogativas; pero sucede no pocas veces que podemos emplear a nuestro arbitrio la interiogacion implícitamente negativa o la exclamacion, dando a cada una la modulacion, i por consiguiente el signo ortográfico que le corresponde. “¿Cuáles serán los rios que de tan caudalosas fuentes manarán!" es propiamente una oracion exclamatoria, como lo indican los signos; i la volverémos interrogativa con ne gacion implácita, diciendo, "¿Cuáles no serán los rios?" porque como el sentido debe ser positivo, es necesario dar a la interrogacion una forma aparentemente negativa, para que las dos negaciones se destruyan."Qué no diria la Europa," es, como observa mui bien Salvá, casi lo mismo que “Qué diria la Europa:" toda la diferencia es de modulacion i ortografiía, por cuanto la primera estructura es interrogativa, i la segunda exclamatoria. Creo, pues, que en estos pasajes de Jovellanos. “¡Qué ejemplo tan nuevo i admirable de resignacion no presentaron entónces a nuestra aflijida patria tantos fieles servidores suyos!" i “¿Qué de privilejios no fueron dispensados a las artes!" la oracion es propiamente interrogativa, i no testán bien empleados los signos ¡!. Las exclamaoiones se hacen tambien amenudo por medio de interjecciones expresas o tácitas, que llevan el réjimen del verbo envuelto en ellas: “¡Ai de tí!" ""¡Ojalá que te sea propicia la fortuna!" Pero en las oraciones exclamatorias comunes está, a lo mas, tácito el verho, que puede por tanto suplirse: "¿Qué noche tan triste es esta," o “fué aquella!" Al paso que en las exclamaciones interjeccionales no hai verbo tácito, porque la interjeccion lleva de suyo el significado i oficio de un verbo: Ai! es me duelo; Ojalá! yo desco. (pág. 262)

En las exclamaciones directas solemos a veces resolver el qué acentuado en el artículo definido i el que, simple relativo, que carece de acento. Así “De qué extravíos es capaz la imajinacion!" se resuelve en “¡De los estravíos que es capaz la imajinacion!" I este segundo medio es forzado en el qué sustantivo: «° Lo que es tener buena ropa!" (Iriarte): (pág. 263)

no podria decirse en el mismo sentido qué por lo que. Pero donde es mas usual este jiro es en las interrogaciones i exclamaciones indirectas; “Sé al blanco que tiras:" (Cervántes); por sé a qué blanco. “Era cosa de ver con la presteza que los acometia;" (el mismo); por era cosa de ver con qué presteza.“Bien me decia a mí mi corazon, del pié que cojeaba mi señor:" (el mismo); por de qué pié. Si se dijera Sé el blanco a que, Era cosa de ver la presteza con que, despojaríamos a la oracion de la énfasis que caracteriza a las frases interrogatívas i exclamatorias. Las proposiciones interrogativas i exclamatorias que hacen de sujeto, conciertan siempre con el singular del verbo, ya sea una o muchas juntas; por lo que seria mal dicho, "No se sabian cuán tos eran,' en lugar de no se sabia; i tengo por errata o descuido el plura! con que principia este pasaje de Martinez de la Rosa: "Viéronse entonces, aun mas que en el largo trascurso de aquella tenacísima guerra, lo que pueden el valor i entereza;" donde aun dejando de mirar como interrogativa la cláusula lo que pueden, significando esta la cosa vista, se deberia decir vióse, concertando este verbo con el sujeto lo. (pág. 263)

Las interrogaciones i exclamaciones indirectas están siempre asociadas a palabras o frases que significan actos del entendimiente o del habla: como saber, entender, decir, preguntar, etc. (pág. 264)

Capítulo XLIII. De las cláusulas distributivas

Llamo cláusulas distributivas, alternativas o enumerativas, aquellas en que se contraponen acciones distribuidas entre varios ajentes, lugares, tiempos; o se presentan varias suposiciones que recíprocamente se excluyen; o se enumeran las varias fases de un hecho; sentidos diferentes, que reunimos aquí, porque se exprimen muchas veces por unos mismos medios gramaticales. (pág. 264)

Las suposicienes alternativas se indican naturalmente por la conjuncion o o por un verbo en el modo optativo; «No pudiendo curarle los médicos, o porque fueron llamados tarde, o porque no conocieron la enfermedad:o lo que suele variarse diciendo, «Sea porque fueron... sea porque no conocieron»; o «Sea que fueron,... sea que no conocieron.» Pueden tambien combinarse ambos medios. «O fuese que se habian consumido las provisiones, i no habia esperanza de recibirlas de afuera, por la fuerza i vijilancia de los sitiadores, o fuese que despues de tantos meses de sitio comenzase a desfallecer el ánimo de la guarnicion, se determinó el fin, » etc. Puede asimismo suprimirse el verbo de la segunda frase optativa: «O fuese que se habian consumido... o que comenzase.» I en todos casos es arbitrario callar o expresar la conjuncion o en el primer miembro, o si hai muchos, en todos ménos el último. Finalmente, en lugar de o se emplea tambien la frase conjuntiva o bien; i si en esta se calla la conjuncion, se revestirá de su fuerza el adverbio: «Bien fuese la edad, bien el rigor de la disciplina lo que habia debilitado sus fuerzas.» (pág. 264)

Las enumeraciones i distribuciones se expresan naturalmente por medio de los adjetivos uno, otro, i de varias palabras o frases, que pueden hacer este oficio sin salir de su acepcion propia: «Unos cantaban, otros tañian diversos instrumentos, otros bailaban:» « En una parte se oian tristes lamentos, en otra desesperadas imprecaciones.» «Parte venian armados de espadas i lanzas, parte solamente de palos i piedras, parte inermes.» «Perecieron casi todos; de ellos a filo de espada; de ellos a manos del hambre i de la mise. ria:» (entiéndese parte). «Cerca sonaban las voces de los combatientes; léjos se reiteraban los lelilies agarenos:» (Cervántes). Pero ademas de estos medios naturales i comunes, hai otros mas expresivos, suministrados por las palabras demostrativas e interrogativas. (pág. 265)

¿No has visto tú representar alguna comedia, adonde (a) se introducen reyes, emperadores i pontífices, caballeros, damas iotros diversos personajes? Uno hace el rufian, otro el embustero, éste el mercader, aquel el soldado, otro el discreto, otro el enamorado simple, i acabada la comedia, i desnudándose de los vestidos de ella, todos los recitantes quedan iguales?" (Cervántes). Quiénes viajaban a pretender beneficios, quiénes se encaminaban a recibir su educacion en el colejio de Bolonia, quiénes militaban en los tercios," etc. (Navarrete, citado por Salvá). "Hombres i mujeres, viejos i niños, fueron desorejados o desollados vivos: a quiéncs hacia quitar el cutis de los pies i caminar sobre vidrios o guijarros: a quiénes mandaba coser espalda con espalda: a quiénes hacia mutilar de uno o dos miembros o de las facciones del rostro:" (Baralt i Diaz). “Descubrieron los rostros poblados de barbas; cuáles rubias, cuáles negras, cuáles blancas i cuâles albarrazadas:" (Cervántes). “El campamento presentó (a) Oi se dirin donde. (pág. 265)

luego una escena de espantosa confusion, donde todos, exajerándose el peligro, corrian desalados i sin saber a qué punto: cuáles, como valerosos, para hacer frente al mal; cuáles, como cobardes, para evitarlo huyendo:" (Baralti Diaz). “Este la maldice i la llama antojadiza, varia i deshonesta; aquel la condena por fácil; tal la absuelve i perdona, i tal la vitupera: uno celebra su hermosura, otro reniega de su condicion; i en fin, todos la deshonran, i todos la adoran:" (Cervántes). “Aquí se queja un pastor, allí se desespera otro, acullá se oyen amorosas canciones:" (Cervántes). “Aquí se pelea por la espada, allá por el caballo." "El araucano ejército revuelto Por acá i por allá se derramaba:" (Ercilla). "El diablo me pone ante los ojos aquí, allá, acá no, sino acullá, un talego lleno de doblones, que me parece que a cada paso le toco," etc. (Cervántes). (Nótese que este adverbio acullá no se usa sino en oraciones distributivas, como las precedentes). "¿Tiene alguno riquezas i dinero? (pág. 266)

Veréisle andar de puerta en puerta un dia, ¿Aquel es fuerte, es ájil i lijero? (pág. 266)

Un accidente al hospital le envia. (pág. 266)

iEsotro es un bizarro caballero? (pág. 266)

Viene una bala; adios la bizarría. (pág. 266)

¿Hoi la corte a un privado reverencia? Mañana va a la cárcel Su Excelencia." (Anónimo). Usanse de la misma manera: ya... ya (que toma entónces el valor de demostrativo i distributivo); ahora... ahora (que se sincopa frecuentemente en ora... ora), tal vez..: tal vez, tan presto... tan presto, i cuándo... cuándo, por ya... ya; dónde... dónde, por aquí... allt́, etc. (pág. 266)

«Ahora estés atento solo, i dado Al ínclito gobierno del Estado, Albano, ahora vuelto a la otra parte, Resplandeciente, armado, Representando en tierra al fiero Marte; Ahora de cuidados enojosos I de negocios libre, por ventura Andes a caza,” etc. (Garcilaso). (pág. 266)

"Su rueda plateada La luna va subiendo: (pág. 266)

Ora una débil nube Que le salió al encuentro, (pág. 266)

De trasparente gasa Le cubre el rostro bello: (pág. 267)

Ora en su solio augusto Cubre de luz el suelo, Tranquila i apacible Como lo está mi pecho: (pág. 267)

Ora finje en las ondas Del líquido arroyuelo Mil luces, que con ellas Parecen ir corriendo." (Melendezl. ""Graciosa palomita, Ya licenciosa puedes Empezar con tus juegos I picar libremente. (pág. 267)

Ya te provoca Fili, Ya en los brazos te mece, Ya en su falda te pone, I el dedo te previene:" (El mismo). Conviene advertir que si se trata de dos cosas, o de mas de dos, pero reducidas a dos por el modo de presentarlas, es mas propio emplear el uno i el otro con artículo definido, para designarlas consecutivamente: “De sus dos hijos, el uno se dedicó a las armas i el otro a las letras;" “De sus cuatro hijos, los dos... i los otros dos." Pero si se habla de mas de dos individuos o colecciones, lo mas propio es suprimirlo: excepto cuando en la construccion se llega a la última de las cosas de que se trata, siendo determinado su número: “Habia tres aldeas a la orilla del rio: una antigua de numeroso vecindario, otra recientemente poblada, la otra arruinada i desierta." (pág. 267)

Capítulo XLIV. Cláusulas absolutas

Llámanse cláusulas absolutas aquellas que constan de un sustantivo modificado i no tienen conexion gramatical con el resto de la sentencia (a), supliéndoseles el jerundio siendo, estando, teniendo, llevando u otro semejante: «Quince fueron en número los que allí se juntaron, curiosos e impacientes de saber el intento a que eran convocados en estacion tan rigorosa; los montes cubiertos de nieve, embotadas (a) Corresponden u lo que se llama en latin ablativo absoluto. (pág. 267)

las fuerzas i el brio, en silencio las armas:» (Martinez de la Rosa); estando los montes, etc. «Cuenta con ir bien apercibidos, los vestidos con buenos soforros, i la jacerina debajo:» (el mismo); donde es de notar que pueden juntarse con el jerundio tácito no solo adjetivos (cubiertos, embotadas), sino complementos (en silencio, con buenos soforros), i adverbios (debajo). (pág. 268)

A veces el sustantivo de estas frases es un que anunciativo con proposicion incidente: «El rei, visto que no podia tomar por fuerza la villa, mandóla escalar una noche con gran silencio:» (Mariana). O una proposicion interrogativa indirecta: Ya de Córdoba arrancan, acordado Cómo el valor sujete a la fortuna: (Maury). (pág. 268)

Cállase a veces el sustantivo por hallarse a poca distancia: “Se trató de amoblar el palacio, i amoblado, se trasladaron a él los tribunales." Jil de Zárate hablando de Lope de Vega, dice así: "Ftojo, desmayado, incorrecto, prosáico muchas veces, sus eminentes cualidades, que dirijidas por el arte se hubieran fortalecido para mostrarse en todo su esplendor, dejeneraron en los vicios a que toda virtud está cercana. (pág. 268)

En las cláusulas absolutas entra amenudo un participio adjetivo, o por lo ménos un adjetivo de aquellos cuyo significado es parecido al de los participios: Limpias las armas; llenos los requisitos legales;pero los ejemplos anteriores manifiestan que otros adjetivos, i hasta complementos i adverbios pueden hallarse en construccion con el jerundio tácito. I la verdad es, que aun el participio deja de serlo verdaderamente en las cláusulas absolutas, porque no admite el réjimen que es exclusivamente propio del verbo i de los derivados verbales. En efecto, no solo no puede construirse con acusativos afijos o enclíticos, que la inversion de su significado rechaza, pero ni tampoco admite dativos de esa clase. Aunque decimos “Les fué dada la noticia,” “Les tengo escrita una larga carta," no podemos decir en cláusulas absolutas, “Dádales la noticia,” “Escritales una larga carta." (pág. 268)

En estas locuciones se antepone casi siempre el adjetivo o lo que hace sus veces, sobre todo si la cláusula absoluta está a la cabeza de la oracion; por lo que en prosa pareceria violento "El palacio amoblado, se retiraron a él los tribunales." Exceptúanse ciertas breves frases que tienen la sancion del uso: “Esto dicho, se retiraron." Otra excepcion es la de aqellos sustantivos con los cuales puede subentenderse en vez del jerundio la preposicion con: "Oraba siempre, las rodillas en el suelo, sin estrado, ni sitial:" (Ribadeneira). “¿Quién te trajo hasta ponerte en un patíbulo, las manos enclavadas, el costado partido, los miembros descoyuntados, las venas agotadas, los labios secos, i todo finalmente despedazado?" (Granada). (pág. 268)

Las cláusulas absolutas contribuyen no poco a la concision del estilo. Martinez de la Rosa las emplea a cada paso en su Hernan Perez del Pulgar (para mi gusto la mas bella de sus obras). (pág. 269)

Capítulo XLV. Compuestos de relativo con la terminacion quiera o quier

De varios relativos se forman compuestos acabados en quiera o quier, terminacion qe se ha tomado sin duda del verbo querer (a): Tales son, quienquiera, sustantivo, cuyo plural quienesquiera es poco usado; cualquiera, adjetivo; dondequiera, cuandoquiera, comoquiera, siquiera, adverbios. (pág. 269)

Aunque compuestos de relativo, no lo son por sí mismos, i para recobrar la fuerza de tales, necesitan juntarse con que, formando las frases relativas quienquiera que, cualquiera que, dondequiera que, etc. (b). (pág. 269)

La apócope quienquier es anticuada. Cualquier no puede decirse sino precediendo sustantivo espreso i formando frase con él; por lo que una cosa cualquier, o cualquier que lo diga, serian ex (a) Como en latin de volo i libet la de los compuestos quivis, quitibet, etc.! (pág. 269)

I de aquí es que en lo antiguo solian separarse los dos elementos componentes, interponiéndose un sustantivo: cual cosa quier. (pág. 269)

Hubo tambien antiguamente el sustantivo quequiera o quequier (cualquiera cosa): (pág. 269)

«Cumplirlo quiero todo, quequier que me dígades." (Berceo). Otro antiguo compuesto, que ha desaparecido completamento, es queque análogo al latino quidquid: (pág. 269)

"Comieron, queque era, cena o almorzar:" (el mismo). (bl Tengo por mas que poética la licencla de suprimér el que en esta presiones incorrectas; pero si precede al sustantivo, i forma frase con él, se apocopa o no, indistintamente: cualquier o cualquiera hombre, cualesquier o cual esquiera cosas. Doquiera es una forma anticuada, admitida hoi sin escrúpulo por los poetas, que dicen indiferentemente doquiera i doquier. En dondequiera, cuandoquiera, comoquiera, siquiera, la apócope es arcáica. (pág. 269)

En el dia el valor propio de comoquiera que es de cualquier modo que; mas en lo antiguo significaba sin embargo de que, aunque, i en este sentido lo emplea alguna vez Martinez de la Rosa, juntando el arcaismo del significado al de la forma. Siquiera tiene variedad de acepciones. I a a lo ménos, la mas vulgarizada de todas: “«Si el galardon ha de durar miéntras Dios reinare en el cielo, ¿por qué no quieres tú que el servicio dure siquiera miéntras tú vivieres en la tierra? (Granada). 2.a aun, despues de ni; aunque con cierta diferencia, porque si se puede decir arbitrariamente, “Ni aun" o “Ni siquiera asiento se les ofreció,” solo creo que con propiedad pueda decirse, "Ni aun sus lágrimas le desenojaron." 3.a Aunque: “Respondió el cuadrillero que a él no le tocaba sino hacer lo que (respecto de don Quijote) le era mandado; i que una vez preso, siquiera le soltasen trescientas:" (Cervántes). (Adviértase con todo que sin embargo de esta equivalencia de sentido entre aunque i siquiera, son diversos sus oficios, pues siquiera es un simple adverbio, i aunque un adverbio relativo que liga dos proposiciones, una de ellas tácita. Pudiéramos expresarla diciendo aunque le soltasen, no se le daria nada; pero precediendo siquiera, no podríamos hacer lo mismo, porque siquiera representa la frase primitiva si querian, si se les antojaba). “Vivame la suma caridad del Ilustrísimo de Toledo; i siquiera no haya imprentas en el mundo; i siquiera se impriman contra mí mas libros qe tienen letras las coplas de Mingo Revulgo:" (Cervántes); esto es, aunque no haya imprentas en el mundo, i aunque lluevan libros sobre mí; donde es de notar que se frases relativas, como lo hicieron a veces Cienfuegos i Melendez: "Mudanzas tristes repara Doquier la vista se torne." (pág. 270)

«El hombre respira i goza; Dondequier se torne o mire, Hallará un bien, un alivio A las penas que le aflijen." indican dos suposiciones contrarias, para dar a entender que tanto importa una como otra. 4.a (análoga a la precedente), ora, ... ora: “Siquiera se hayan de quedar en un mismo lugar por poco tiempo, siquiera se hayan de apartar a léjas tierras, siempre se ven estar con ánimo alegre: (Ribadeneira): (c). (pág. 270)

Capítulo XLVI. Observaciones sobre algunos verbos de uso frecuente

No hai verbos de mas frecuente uso que los dos por cuyo medio se significa la existencia directamente, ser i estar. I de aqui es que son tambien los que mas amenudo se subentienden. Ya hemos visto que ser se junta con los participios adjetivos formando construcciones pasivas: estar, en combinacion con los mismos, significa, no tanto pasion, esto es, la impresion real o figurada que el ajente hace en el objeto, cuanto el estado que es la consecuencia de ella; de donde proviene que si en “La casa era edificada" la época de la accion es la misma del verbo auxiliar, en “La casa estaba edificada,” la época de la accion es anterior a la época del auxiliar (a). (pág. 271)

Es notable en el verbo ser la significacion de la existencia absoluta, que propiamente pertenece solo al Ser Supremo: “Yo soi el que soi;" pero que se extiende a los otros seres, para significar el solo hecho de la existencia: (pág. 271)

"Los pocos sabios que en el mundo han sido:" (Fr. Luis de Leon): A la que deben referirse las locuciones en que sirve de sujeto una proposicion incidente ligada por el anunciativo que: “Es que no quiero," "Es que no se trata de eso," "Si no fuera que teme ser descubierto," "Sea que se le castigue o que nó." Ademas de ser i estar, ya en construccion intransitiva, ya refle (el Antiguamente quier.. quier: “A todo hombre por esta obra he aprovechado, quier sea bueno, quier malo:" (Hugo Celso). Con la conjuncion o, forma la disyuntiva o siquier, sihcopada en o quier en el sentido de o tien, o si se quiere. (pág. 271)

"Son estas monedas o siquier medallas:? (Iriarte). (pág. 271)

"Lector ilustre, o quier plebeyo"" (Cervantes). (pág. 271)

(a) Por eso a la primera frase corresponde en djatin œdificabatur, i a la rseaurda edgicata erato fuerat. (pág. 271)

1a (isin contar al impersonal haber, de que hablarémos luego). tenemos para significar la existencia varios verbos, a que en otras lenguas suele corresponder uno mismo; i de aquí es que, traduciendo de un idioma extranjero al castellano, se hace necesario expresarla ya de ua modo, ya de otro, segun los diferentes casos. Tales son hallarse, encontrarse, quedar, quedarse, verse, sentirse, ir, andar, andarse:" "Se halla enfermo:" “Se encontró desprovisto de todo:""Quedó sorprendido al oir la noticia:" "Se quedó callado:"“Se ve cercado de dificultades:"“Se siente embarazado, confu: o, perplejo:""Anda distraido:""Andase solazando, ' (el se pertenece al jerundio): “Andase a mendigar:" “Ibasele acabando la vida:" (el se pertenece al jerundio, i el verbo no significa otro movimiento que el mero progreso de acabarse). (pág. 272)

El verbo ser es muchas veces impersonal: es temprano, es tarde, es de dia: i entra entónces en el número de los verbos que se aplican al trascurso i las variaciones del tiempo. (pág. 272)

Es menester no es construccion impersonal, puesto que lleva en todas ocasiones un sujeto expreso o tácito: “Era menester haberlo visto:" “Le reprendí, porque así era menester:" en el primer ejemplo el sujeto es un infinitivo como casi siempre; en el segundo se entiende obviamente ello u hacerlo: menester es un sustantivo que significa deber o necesidad, i que en esta construccion modifica a ser, sirviendo de predicado a ello u hacerlo. Haber significó en su orijen tener, poseer, i todavía suelen resus tar los poetas este su primitivo significado: (pág. 272)

Eroes hubieron Inglaterra i Francia." (Maury). (pág. 272)

Pero aun en prosa restan no pocas frases en que haber no es un puro auxiliar; como, 1.°, haber por asegurar, arrestar: “No pudo ser habido el reo:" 2.°, haber menester, en que este verbo lleva un complemento directo a que el sustantivo menester sirve de predicado: "Hubo menester vuestros consejos;" i así es que en la construccion reflejo-pasiva decimos, “Se hubieron menester vuestros consejos:" 3.° haber hijos, cuando el verbo es modificado por un complemento de determinada persona o matrimonio: “Los hijos que de Isabel la Católica hubo el rei D. Fernando:" "Los hijos habidos en" o "de aquel matrimonio:" 4.° haber a uno por confeso, por excusado, etc. (tenerle, reputarle, juzgatle): 5.° haberse (portarse); “Conviene que te hayas como hombre que no sabe, i oye, callando i preguntando a los que saben: (pág. 272)

(Granada). 6.° varias frases idiomáticas, v. gr. habérselas con al guno (tenérselas), haberlo de la cabeza o las muelas (estar aquejado de), haberla buena o mala (tener buena o mala suerte): "Mala la hubisteis, franceses;" en que el demostrativo representa una idea vaga de contienda, jornada, fortuná, u otra, segun los diferentes casos; 7.° “Bien haya," “Mal haya,” “Que Dios haya," "Que de Dios haya,” frases optativas: (en las dos últimas el que reproduce un nombre de persona difunta; i en el complemento de Dios se subentiende el reino, la gloria): 8.° “Hai abundancia de granos," "Hubo recios temporales:" locucion impersona en que haber significa indirectamente la existencia, como si se dijese, “El pais tiene abundancia de granos," “La atmósfera tuvo recios temporales:" 9 °“Hai que despachar un mensajero," "Habia que dar cuenta de lo ocurrido;" locucion que se explicará mas adelante: 10.° “Há muchos dias," "Cuatro años há,""Poco tiempo habia;" frase que se aplica al trascurso del tiempo, i en que el nombre que lo significa es tambien complemento directo: (esta frase suele juntarse con proposiciones incidentes ligadas por el anunciativo que, v. gr. “Muchos dias há que no le veo;" donde el que se adverbializa, callándosele la preposicion de o desde: invirtiendo el órden se omite el que, i la proposicion subordinadase nace independiente: “No le veo muchos dias há"): 11.° "No ha lugar a lo que se pide,” frase forense en que lugar es tambien complemento directo; etc. No se dice hai por ha, sino en las locuciones impersonales de los números 8 ° i9.°; i en todas tienen cabida las formas compuestas de participio sustantivo, excepto en las construcciones optativas núm. 7.° Tener, como vimos en otra parte, sirve de auxiliar con el participio adjetivo i con el infinitivo. En el capítulo siguiente hablarémos de las construcciones tengo, tuve, tendré que, seguidas de infinitivo i parecidas por su composicion i significado a las ántes mencionadas hai, huho, habrá que, diferenciándose unas de otras en que las del verbo tener se conjugan por todas las perso nas de ambos números, i las de haber carecen de sujeto, i solo se usan en terceras personas de singular. (pág. 273)

Capítulo XLVII. Usos notables de los derivados verbales

  1. Hemos visto que el infinitivo, como sustantivo que es, hace siempre de sujeto, predicado o término. De sujeto, como en "Basta al que empieza aborrecer el vicio:" (Rioja). De término, como en «Yo no soi tan soberbio ni tan diestro En dar preceptos ni advertir enmiendas, Que aspire a proceder como maestro:" (B. de Arjensola). De prodicado, como en "Vivir en cadenas ¡Qué triste vivir! (Arriaza). (pág. 274)

Como término puede formar por sí solo el complemento, i entónces es regularmente acusativo: (pág. 274)

«Quiero, Fabio, segiur a quien me llama." (Rioja). 2 El infinitivo precedido de al significa coincidencia de tiempo: “Al cerrar la noche:"“Al ceñirle la espada." Omitiendo el artículo, le damos el sentido de condicion: “A saber yo," por si yo supiera o si yo hubiera sabido. Otras veces le acompaña una clipsis del verbo:"Yo a pecar, i vos a esperarme; yo a huir de vos, i vos a buscarme:" (Granada): esto es, yo me doi, me pongo, me entrego, i vos os dais, os poneis, etc. (pág. 274)

  1. Notable es tambien la construccion elíptica del infinitivo eu el pasaje siguiente de Ercilla: (pág. 274)

ee; Del bien perdido al cabo qué nos queda Sino pena, dolor i pesadumbre? (pág. 274)

Pensar que en él fortuna ha de estar queda, Antes dejará el sol de darnos lumbre." (pág. 274)

Para comprender en qué consiste la fuerza de esta construccion, que es singularmente expresiva, basta compararla con los ejemplos que siguen: «Pensar que otra alguna ha de ocupar el lugar que ella tiene, es pensar en lo imposible:" (Cervántes): “Pensar que en Alemania se hallen tantos de estos maestros, es cosa escusada:" (Ribadeneira): "Pues pensar yo que don Quijote mintiese, siendo el mas verdadero hidalgo i el mas noble caballero de su tiempo, no es posible; que no dijera él una mentira, si le asactearan:" (Cervántes). Omítanse en este pasaje las palabras no es posible, que, i tendrémos una construccion enteramen te parecida a la de Ercilla, la cual, por tanto, es elíptica, i equivale a decir: “Pensar que la fortuna ha de estar queda en el bien, es pensar en lo imposible, que primero dejará el sol de alumbrar."" 4. A veces el infinitivo forma con el sustantivo que le acompaña un doble sujeto o complemento: (pág. 274)

....... A Tirsi vl mil veces Tendido en tierra en doloroso lianto Pasar la noche....... (pág. 275)

Vi tiene dos complementos directos a Tirsi i pasar, pero que forman en cierto modo uno solo por cuanto el infinitivo es, al mismo tiempo que complemento directo de rí, atributo de Tirsi. Este doble complemento directo pasa a doble dativo en la construccion anómala reflejo-pasiva: Se le vió pasar. I a doble sujeto en la pasiva que se forma con el verbo ser: (pág. 275)

........A Dafne amaba Con ardor tal que fué mil veces visto Tendido en tierra en doloroso llanto Pasar la noche...... (Figueroa). (pág. 275)

Fué visto se refiere al pronombre tácito él, que junto con el infinitivo pasar le sirve de sujeto. (pág. 275)

No deben confundirse con las frases de doble complemento directo aquellas en que el infinitivo, siendo verdaderamente un complemento de esta especie, está asociado a un dativo, como en “Les mandaron entrar:" porque volviendo por pasiva esta frase dirémos “Les fué mandado entrar." Pudiéramos tal vez decir "Los mandaron entrar," i por pasiva “Fueron mandados entrar," empleando en el primer caso un doble complemento directo, i en el segundo un doble sujeto; pero tengo por ménos usuales estas dos construcciones con el verbo mandar. (pág. 275)

Nótese que cuando el infinitivo es complemento directo, i lleva un acusativo reflejo, que se identifica con el afijo u enclítico del verbo, se acostumbra suprimir el acusativo reflejo: “Al entrar en el hoyo, todos nos ajustamos i encojemos, o nos hacen ajustar i encojer, mal que nos pese;" (Cervántes): esto es, nos hacen ajustarnos i encojernos. El nos es a un tiempo acusativo o dativo de hacen i complemento directo de ajustar, éncojer. (Es acusativo o dativo de hacen, porque en tercera persona de plural diríamos igualmente bien, les hacen o los hacen). (pág. 275)

  1. Acompaña frecuentemente al infinitivo la elipsis de un verbo a que sirve de complemento directo, siguiendo entonces al infinitivo un relativo con antecedente expreso o tácito: «No tengo vestido que ponerme;» «No veíamos persona alguna de quien fiarnos:» esto es, que pueda ponerme, de quien pudiésemos fiarnos. Es arbitrario callar o expre. sar el antecedente cuando este significa una idea jeneral de persona, cosa, lugar, tiempo, modo, causa: «No tengo (nada) que ponerme;» «No veíamos (persona) de quien fiarnos;» «Buscábamos (lugar) donde guarecernos de la lluvia;» «Al fin hallaron (camino) por donde escapar;» «Trazaba (modo) como salir del apuro;» «No hai (razon, causa, motivo) por que diferir la partida.» (pág. 275)

Pero no deben confundirse con estas frases elípticas aquellas en que despues del verbo haber o tener viene un infinitivo precedido de que, perdiendo este neutro su oficio de relativo i haciéndose como un mero artículo del infinitivo: « No hai que avergonzarte,» esto es, no debes, deja de, avergonzarte); «Tengo que escribir varias cartas,» (esto es, debo. tengo precision de, escribir). Así haber o tener que, seguido de infinitivo, es a veces una frase elíptica, i a veces no: hai que escribir, significará pues, segun los varios casos, hai alyo que escribir, o es preciso escribir, i tengo que contar equivale, ya a tengo cosas que contar, ya a tengo precisión de contar: duplicidad de sentidos que no cabe sino cuando el que puede ser complemento directo del infinitivo. Tampoco debe confundirse con la frase elíptica de que hablamos aquella en que no haber o no tener es seguido de mas que. haciendo el que el oficio de conjuncion comparativa: «No hai mas que rendirse;» «No tenemos mas que rendirnos,» a la cual equivalen las interrogativas de negacion implicita: «¿Tenemos mas que rendirnos?» «¿Hai mas que rendirse? Mas i rendir son dos complementos directos ligados por el que conjuntivo. (pág. 276)

En las frases elípticas de que hablamos el relativo se hace interrogativo indirecto despues de verbos que signifiquen actos del entendimiento: «No sabe qué creer,» «con quién aconsejarse, » «a qué atenerse,» «por dónde salir, » «cómo defenderse de sus enemigos, » «cuándo ponerse en camino.» Conócese la interrogacion directa en la posposieion del antecedente: «No tiene (cosa) que decir;» No sabe qué (cosa) (pág. 276)

decir: «No hai (modo) como salir del apuro: » No se sabe cómo (esto es, de qué modo) salir del apuro. A veces será arbitrario dar o nó a la frase la enunciacion interrogativa: (pág. 277)

«Buscaba como, o cómo salir del apuro, » puesto que podemos resolver esta frase en buscaba modo como, i buscaba de qué modo. (pág. 277)

  1. Otra particularided del infinitivo es el poder mediar entre él i la preposicion a que sirve de término las palabras o frases que lo modifican i a veces su mismo sujeto, sin embargo de que en jeneral precede a éste; “Para, sin consideracion ninguna a los altos destinos que ha ocupado, ni a su autorizada figura, sentarle bien la mano;" (Puigblanch)."Trataba secretamente con el papa, para, pasando a Italia tomar el cargo de jeneral de la Iglesia:" (Quintana). Este pasaje ha sido censurado como opuesto a las reglas de la perspicuidad, por D. Vicente Salvá; pero con demasiado rigor, a mi ju cio. "El cura no vino en quemar los lipros sin primero leer los títulos:" (Cervántes). Exijian los aliados que Luis XIV se obligase a, por sí solo i con las armas, echar de España a su nieto:" (Maury). (pág. 277)

"Juro este acero al brazo de la muerte Solo rendir: sus filos i mi brazo Usar en, vivo i muerto, defenderte." (el mismol. (pág. 277)

"Hasta llenos quedar súbitamente Cuarto i cuartel de luces i de jente:" ¡el mismo). (pág. 277)

Sin yo poder, oh cólera, el castigo Tomar de nuestro bárbaro enemigo:" (el misme). (pág. 277)

La preposicion para es la que se presta mejor a esa intercalacion, que con las otras tiene algo de violento, aunque no lo parece tanto cuando son sujetos o predicados los que median, como en los tres últimos ejemplos. En el postrero de todos el sujeto estaria mejor despues del infinitivo, i allí lo habria sin duda colocado el poeta, sí se lo hubiera permitido la medida del verso. Pasemos a los participios, principiando por el participio adjeti vo. (a) Lo regular es que no lo tengan, sino los verbos transiuvos; porque este participio, miéntras conserva el carácter de tal, se refiere a sustantivos que son acusativos del verbo en las construcciones activas, o sujetos en las pasivas. (pág. 277)

  1. El participio adjetivo, combinado con el verbo tener, forma una especie de tiempos compuestos: «Tengo leido el libro;» «Tuve terminada la obra;» «Tenia recorridos los campos vecinos;» «Tendrá bien conocidas las dificultades de la empresa:» la accion del verbo de que se deriva el participio se representa anterior a la època del auxiliar, como sucede en los tiempos compuestos formados con el participio sustantivo. Pero es de advertir que estas formas se prestan poco a la construccion refleja, i que si bien se dice corrientemente «Los tiene instruidos, no así «El se tiene instruido, » sino solo «El se ha instruido.» No creo que es permitida la construccion refleja de las formas compuestas de tener i de participio adjetivo, sino en ciertas frases peculiares determinadas por el uso, i regularmente imperativas, como «Teneos apercibidos.» (pág. 278)

Haber, que admitia en lo antiguo todas las construcciones de tener, principió formando tiempos compuestos con el participio adjetivo: decíase "él habia escrita la carta,”"Ella habrá leidos los libros" (b). Pero desde que el participio dejó de concertar (al Se extrañará que no se comprenda entre los participios al que se distingue con el título de activo, terminado en ante o ente, como amante, Teyente. Pero aunque los llamados participios activos se derivan de verbos, no son verdaderamente derivados verbales, esto es, que participen de la naturaleza del verbo i tomen sus construcciones. Eranlo sí en lafin, donde se decia amans virtutem, como amo virtutem. En nuestra lengua, al contrario, no podrla jamas decirse amante la virtud, como se dice, amo, amar, amando, he amado la virtud. Nuestros verbos i derivados verbales se construyen con afijos i enclíticos: le amo, amarle, amándole, le habré amado; le leo, leerle, leyéndole, le habré leido la carta: ¿podria jamas decirse amántele, levéntele la carta? Es visto, pues, que los tales participios son meros adjetivos. No tenemos en castellano participio alguno activo, fuera de! que se construye con haber i a que he preferido llamar sustantive, porque siempre lo es, i no tiene significado i rélimen actívo sino cuando el verbo de que se deriva los tiene. (pág. 278)

(V! Asomabau ya estas formaz compuestus en los mejores dempos da la con los términos de complemento directo, i se extendió su uso a verbos que no llevaban semejantes complementos, ¿qué pudo significar sino la accion misma del verbo sin inversion alguna? ¿Qué idea se presenta a nuestro espíritu cuando decimos he dormido, he suspirado, he sido? La idea sola de dormir, suspirar, ser, referida a tiempo pasado. (pág. 278)

  1. Ciertos participios adjetivos pierden a veces la significacion pasiva, expresando la misma idea que el verbo de que se derivan sin inversion alguna; por ejemplo, agradecido, el que agradece; bebido, el que ha bebido con exceso; callado, el que calla o acostumbra callar; cansado, lo que da fatiga, fastidio; bien cenado, bien comido, el que ha cenado o comido bien; disimulado, el que habitualmente disimula; entendido, el que entiende mucho; finjido, el que finje; leido, el que ha leido muchos libros; ocasionado, el que ocasiona (disgustos, pendencias); porfiado, el que tiene hábito de porfiar; presumido, el que presume; sabido, el que sabe muchas cosas; sufrido, el que por carácter es sufridor i tolerante, etc. La Academia los considera como meros adjetivos, i realmente no son otra cosa. (pág. 279)

De algunos verbos que se usan siempre con pronombre reflejo salen derivados que por la forma i la variedad de terminaciones parecen participios adjetivos, pero que tienen el significado del verbo sin inversion alguna, i deben mirarse tambien como simples adjetivos; v. gr. atrevido, atrevida, el o la que se atreve. Hai verbos que en algun sentido particular se conjugan con pronombres reflejos, i de ellos salen a veces derivados de forma participial, que son asimismo puros adjetivos; v. gr. mirado, el que se mira mucho (el que compone i modera sus acciones); sentido, el que con facilidad se siente (se ofende). De ciertos verlengua latina. En Ciceron leemos: Clodii animum perspectum habeo, cognitum, judicatum.—Quod me hortaris ut absolvam, habeo absolutum.— Omnes habeo cognitos sensus adolescentis.—De Cœsare satis dictum Rabeo. Pero los latinos no usaron nuncu este participio sino como ad Jetivo. En el último ejemplo, que se cita en contrario, satis es sustantivo, 1 complemento directo; i de que su verdadera naturaleza es de sustantivo no cabe duda en vista de frases como estas: Sat patriœ Priamoque datum.—Satt́s causa ad objurgandum erat-Satis jam verborum, etc. (pág. 279)

bos intransitivos se derivan adjetivos de la misma especie; v. gr. nacido, nacida; muerto, muerta; ido, ida; venido, venida; vuelto, vuelta; llegado, llegada; que rara vez se juntan con ser, si no es en frases anticuadas, que solo se permiten a los poetas, como“Son idos," por han o se han ido; “Es vuelto a casa," por ha vuelto: "Era venida la noche," por habia venido; bien que restan algunas no solo permitidas en prosa sino elegantes: «Llegada es la hora, la ocasion;" "El tiempo es llegado,” "Sus padres eran entónces muertos," "Cuando esas cosas sucedieron, vosotros no érais todavía nacidos." En todas estas frases el adjetivo es un participio irregular de significacion neutra, i hace referencia a una época anterior a la del auxiliar, a diferencia de lo que sucede en las construcciónes pasivas formadas con ser, donde el significado de la frase, esto es, la accion del verbo de que se deriva el participio, se refiere a una época que coincide con la del auxiliar: así cran idos es un ante-co-pretérito o pluscuamperfecto (c); miéntras que eran amados, eran temidos, no son mas que co-pretéritos o imperfectos (d). Con muchos de estos participios anómalos se forman adjetivos sustantivados de uso corriente: los nacidos, los muertos, los recien llegados; i clánsulas absolutas, como en “Idos ellos, terminó la funcion;" “Llegada la noticia, se esparció una alarma jeneral;" "Nacido el Salvador del mundo, fueron a adorarle los pastores;" "Muerto Carlomagno, se disolvió el grande imperio que bajo su mano vigorosa habia parecido resucitar la potencia romana." (pág. 280)

En jeneral, de los verbos que no admiten complemento directo de ninguna clase, ni aun de pronombre reflejo, v gr. osar, i si lo admiten es rara vez i en algun sentido especial, como nacer, morir, no salen participios adjetivos regulares, esto es, de siguificacion pasiva: los nombres que lo parecen son o participios anõmalos, que con las terminaciones participiales de jénero i número tienen significado nentro, como los anteriores, o simples adjetivos, como osado, osada. (pág. 280)

  1. Hai otra cosa, en que es menester consultar el uso; i es que los participios adjetivos de algunos verbos activos, como llenar, limpiar, hartar, no se prestan de buen grado a todas las construcciones usuales de los participios adjetivos: 1.e porque en lugar de (c) Como profeett erant en latin. (pág. 280)

(e) Amabantur, timcoantur. (pág. 280)

las construcciones pasivas que se forman con ser admiten mas bien las reflejo-pasivas: dícese, por ejemplo, "Se llenó la plaza," "Se limpiaron las armas,” “Se les hartó de fruta, ” mucho mejor que fué llenada, fueron limpiadas, fueron hartados (e): i 2.° porque en las construcciones de estar i en las cláusulas absolutas, les preferimos los adjetivos correspondientes, como lleno, limpio, harto: «La plaza estaba llena,""Limpias las armas," "Harta el alma de frívolos pasatiempos, la devora el fastidio." I esto» sin embargo de que los adjetivos correspondientes no supongan de suyo una accion anterior, como sucede en lleno i limpio; pues una cosa puede estar llena o limpia, sin que la hayan llenado o limpiado. (pág. 281)

  1. Hemos visto el uso frecuente de los participios adjetivos en cláusulas absolutas. Ahora notarémos que forman tambien complementos con la preposicion de, rejida por los adverbios ántes o despues, agregándoseles un sustantivo sujeto: “Antes de dada la órden;""Despues de cerradas las puertas," “Despues de yo muerta," dice Santa Teresa: donde es de notar que se dice yo i no mí, porque yo no es propiamente término de la preposicion, sino sujeto del participio. Algunos dicen tambien "Luego de salida la misa." (pág. 281)

Los participios no se juntan con los afijos i enclíticos que rijen, sino cuando no puede darse a estos el apoyo de un verbo, o de un infinitivo o jerundio. No se dice pues he vístolos, sino los he visto; i cuando el caso complementario se halla entre el verbo auxiliar i el participio, no es afijo del participio, sino enclítico del auxiliar: Habíalos visto. Solo es permitido poner al participio un enclítico, cuando por haberse empleado poco ántes el auxiliar con un participio, se subentiende en otro; v. gr: “Habiendo recibido los libros, i leídolos:" "He dirijido la carta a tus amigos i enviádoles el regalo." Lo cual, sin embargo, no so extiende al participio adjetivo, pues no podria de ningun modo decirse: “Tengo recibidos los libros i leídoslos:" “Tenia ya escritas varias cartas a mis amigos, i recomendádales la solicitud." 11. En las cláusulas absolutas usan algunos el participio sustantivo con acusativos i dativos, pero a mi parecer incorrectate) Harto, hart y, como verdadero participlo adJetivo, es anticuado: “Bien aventurados los que han hambre i sed de Justicia, porque ellos gerán hartos." mente: "Oido a los reos, i tomádoles la confesion, mandó el juez llevarlos a la cárcél," en vez de “Oidos i recibida su confesion, que es mucho mas sencillo i claro. Solo el prurito de innovar a todo trance pudiera inducir a emplear de ese modo el participio sustantivo (f). El participio sustantivo no se emplea en cláusulas absolutas, sino del modo que manifestarémos luego. Cuando se dice “Sabido que los rejidores estaban reunidos, me dirijí a la sala municipal," Sabido es adjetivo, i concierta con el que. De la misma mancra, en “Mandó que se instruyera la causa, i hecho, se trajesen los autos," hecho es adjetivo i concierta con el tácito esto. (pág. 281)

  1. Los jerundios, como adverbios que son, no modifican al sustantivo, sino por medio de otras modificaciones: «No ménos correcto hablando que escribiendo,» «De tanto denuedo peleando en el campo como usando de la palabra en la tribuna.» Si modifican al infinitivo, es porque el infinitivo, como derivado verbal, admite todas las construcciones del verbo:» Era preciso desenvolver el principio, manifestando sus consecuencias i aplicaciones.» I si le construimos con otros sustantivos, es cuando le sirven de sujetos; porque como derivado verbal, participa de la naturaleza del verbo: «Deje vuesa merced caminar a su hijo por donde su estrella le llama, que siendo él tan buen estudiante como debe de ser, i habiendo ya subido felizmente el primer escalon de las ciencias, que es el de las lenguas, con ellas por sí mismo subirá a la cumbre de las letras humanas:» (Cervántes). A veces parece el jerundio construirse con el sustantivo sujeto, modificándolo; i pudiera dudarse si conserva o no el earácter de adverbio: "El ama, imajinando quo de aquella consulta habia de salir la resolucion de la tercera salida, toda llena de congoja i pesadumbre se fué a buscar al bachiller Sanson Carrasco:" (1) En Cervántes ocurre este pasale: “Limplas pues sus armas, hecho del morrion celada, puesto nombre a su rocin, i confirmádose a sí mismo, se dió a entender,” etc. Pero nadle, a mi parecer, dudará que o debió haberse principiado por “Habiendo puos limpíado sus armas." o que precediendo "Limpias pues sus armas,” era preciso "hecha del morrion celada, 1 confirmado gue se hubo a sí mismo." (pág. 282)

(Cervántes). Yo creo, con todo, que la cláusula de jerundio es aun en casos como este una frase adverbial, que modifica al atributo; como lo haria; un complemento de causa, “El ama, por imajinar,” o una proposicion incidente, introducida por un adverbio relativo, “El ama, como imajinaba." Si se prefiere mirar al jerundio usado de esta manera como un adjetivo indeclinable, no me opondré a ello; aunque no veo la necesidad de dar al jerundio el doble carácter de adjetivo i de adverbio, pudiendo sin violencia reducirse siempre a la funcion adverbial. Observaré tambien que si el jerundio pudiera emplearse como adjetivo, no habria motivo de repugnar aquella frase de mostrador, tan justamente censurada por Salvá: "Envío cuatro fardos, conteniendo veinte piezas de paño." Yo miro este modo de hablar como un crudo galicismo; porque el jerundio no es aquí un modificativo del verbo, pues no se concibe que el contenido de los fardos modifique en manera alguna a la accion de enviar; i porque siendo un adverbio, no es capaz de modificar al sustantivo fardo, como lo haria, por ejemplo, la frase adjetiva, marcados con la letra M. (pág. 283)

  1. Hemos mencionado ántes las formas compuestas de jerundio con el verbo estar; i a eso añadirémos ahora que todas las veces que hai movimiento en la accion, aunque el movimiento no sea verdadero, sino figurado, como el que nos representamos, por ejemplo, en las operaciones intelectuales, sustituimos ir a estar: "No estaban ociosas la sobrina i el ama de don Quijote, que por mil señales iban colijiendo que su tiosi señor queria desgarrarse la vez tercera, i volver al ejercicio de su, para ellas, mal andante caballería:" (Cervántes). (pág. 283)
  1. Cuando el infinitivo o el jerundio lleva sujeto, jeneralmente le preceden: “Avisábasele haber principiado las hostilidades:" Por estar ellos ausentes,”“Estando la señora en el campo." Mas esto se entiende solo del sujeto que exclusivamente les pertenece, no del que se les subentiende como tal: “Jamas llorarán suficientemente los pueblos el maléfico influjo que arrastró a Paez a oscurecer su gran nombre, asociándolo a la discordia civil," (Baralt i Diaz); el sujeto de oscurecer i de asociando es Paez. La colocacion del jerundio es mucho mas determinada que la del infinitivo, porque en jeneral debe principiar por él su cláusula, como se ve en el áltimo ejemplo. Podemos fijar fácilmente el lugar que en la oracion ha de dársele, resolviéndolo en una proposicion incidente: el lugar que en esta ocupe el relativo, o frase relativa, es en el que ha de ponerse el jerundio. Así en el último ejemplo se halla precisamente donde estaria la frase relativa, si resolviéndolo dijésemos por cuanto lo asociaba. Por la razon contraria es vicioso el órden de las palabras en estos versos de Calderon: (pág. 283)

....... "Alejaudro, De Ursino príncipe i dueño, Siendo hermano de mi padre I habiendo sin hijos muerto, Me tocaba por herencia De aquel estudo el gobierno." (pág. 284)

No puede decirse, “Alejandro, siendo hermano de mi padre, me tocaba su herencia” sino, “Siendo Alejandro,” etc; a la manera que resolviendo el jerundio no diríamos, "Alejandro, por cuanto era hermano de mi padre, me tocaba su herencia,” sino "Por cuanto Alejandro era,” etc. Esta es una regla importante. que los traductores olvidan a veces, i cuya trasgresion apénas puede disimularse a los poetas. (pág. 284)

  1. Se dice vivir una vida miserable (g), dormir el sueño de la muerte, dando a un verbo intransitivo por complemento directo el mismo modo de ser que siguifica; i por consiguiente podrá decirse “Miserable es la vida que vivimos,” "El sueño que todos al fin dormirémos, es la muerte." El que es en estas frases evidentemente un relativo que reproduce a vida i sueño i sirve de complemento directo a vivimos i dormirémos. Sustituyamos a estos dos sustantivos los infinitivos vivir i dormir que significan lo mismo, i tendrémos construcciones como “El velar que velamos i el dormir que dermimos," (Cervántes), en las cuales, por consiguiente, el que no hace mas que reproducir un sustantivo precedente, haciéndolo complemento directo del verbo que sigue. (pág. 284)
  1. El participio sustantivo se construye de la misma manera en frases de mucho mas uso que las anteriores: "Leido que hubo la carta." El que reproduce el leer (pues no significa otra cosa leido, salva la diferencia de figurarse como pasada la accion o modo de ser, significado por el participio sustantivo), i es comtal "Vivió la vida de tormento i gloria Donde es placor lo mismo que se pena;" (Maur.). (pág. 284)

plamento directo de hubo, como lo sería el mismo participio sustantivo, si se dijese, “Luego que él hubo leido la carta:" siendo la carta en una i otra frase complemento directo del participio, no del verbo auxiliar. (pág. 285)

Este es el único modo de emplear el participio sustantivo en cláusulas absolutas: "Oido que hubo tan funesta noticia, se abandonó al dolor," es lo mismo que “Oida tan funesta noticia,” etc. pero la primera expresion puede ser a veces oportuna para manifestar mejor la identidad o la distincion de los ajentes: la identidad, como en el ejemplo anterior; la distincion, como en "Leida que hubo él la carta, se retiraron los circunstantes." 17. De la misma manera empleamos el participio adjetivo con el verbo tener: “Concluida que tuvieron la obra," “Examinados que tuviese los autos." Toda la diferencia se reduce a que con el verbo tener el relativo reproduce un adjetivo, haciéndolo predicado, como el participio mismo lo sería si se dijese “Luego que tuvieron concluida la obra." (pág. 285)

Otro tanto sucede con los verbos ser i estar: “Aprendidos que fueron," "Encarcelados que estén." (pág. 285)

  1. Los jerundios precedidos de la proposicion en (única que es susceptible de construirse con ellos), se prestan a una locucion semejante: “En saliendo que salga:" donde el que debe mirarse como un adverbio relativo que reproduce otro adverbio. Esta locucion requiere precisamente una relacion de futuro en modo subjuntivo: “En saliendo que salga," o“que saliere," o “que haya" o “que hubiere salido:" "Dijo que en saliendo que saliese" o “que saliera,” o "que hubiesc" o “que hubiera salido." 19. Lo de mas importancia en el empleo de los infinitivos i jerundios es que si, como participantes de la naturaleza del verbo, hacen relacion a un sustantivo de que son atributos, no haya la menor vacilacion en el entendimiento del que oye o lee para referirlos a ese sustantivo i no a otro; i aun es tan delicada la lengua en este punto, que sin embargo de no haber duda acerca del sustantivo de que son atributos, es necesario que la relacion parezca uatural i obvia. "¿Cómo se atrevió el buen Sancho a finjir la respuesta, i aquello de que la halló aechando trigo, siendo todo burla i mentira?" (Cervántes). El sujeto de finjir es Sancho, i el de aechando la persona designada por el acusativo la: nada manatural: todo es sujeto expreso de siendo, i aunque fallase, ne pas receria violenta la referencia de este jerundio a la cláusula precedente aquello de que.....; pero gana la naturalidad i claridad de la frase expresándolo. “Dijo en la junta de reyes i caballeros que todo lo que hacia por Amadís lo hacia de agradecida por haber este rescatado a un caballero que estaba preso en el castillo de la Calzada:" (Clemencin). Exprésase el sujeto de haber, aunque bastante cercano el sustantivo que reproduce, i aunque por otra parte el sentido de la oracion habria bastado para que nos fijásemos en él; i con todo eso, léjos de redundar el que, es oportuno i contribuye a la claridad, por cuanto el jiro de la frase nos hubiera hecho a primera vista referir el infinitivo al sujeto de hacia. "Uno de los que estaban junto a Sancho, creyendo que hacia burla de ellos, alzó un varapalo, i dióle tal golpe con él, que sin ser poderoso a otra cosa, dió con Sancho Panza en el suelo:" (Cervántes). El ser poderoso no puede sin mucha violencia referirse a Sancho: el jiro de la frase nos obliga a referirlo al que dió con Sancho en el suelo, contra lo que pide el sentido: por lo que Clemencin sospecha que está viciado el texto, i que debe leerse, dió consigo Sancho Panza en el suelo. (pág. 285)

"Este lance imprevisto de repente La atencion llama de la inmensa turba, Juzgando que ha deshecho a Rui Velazquez Del cielo vengador llama trisulca:" (A. de Saavedra). Es suficientemente claro el sentido, i parece que no puede pedirse mas a un poeta; pero el jerundio, por el jiro de la frase, se referiria mas bien a este lance, que a la turba. Hai ademas en este pasaje una lijera impropiedad: como el jerundio significa coexistencia o próxima anterioridad a la época del verbo, nos presenta el juicio de la turba como coexistente, cuando ménos, con el lance que llama la atencion de la misma; debiendo mas bien por la naturaleza de las cosas preceder al juicio el llamamiento que lo produce. (pág. 286)

Capítulo XLVIII. De los complementos directos anormales

Doi el nombre de complementos directos o acusativos abnormales a los que no se conforman a la naturaleza del verbo, o sca porque los damos a verbos jeneralmente intransitivos, o porque damos cousativos oblícuos a los verbos que solamente los admiten reflejos, o porque expresamos con el acusativo de los verbos activos relaciones diversas de las que segun la práctica ordinaria está destinado a significar. (pág. 286)

Grande es el número de los verbos que han pasado i pasan todavía de intransitivos a activos tomando complementos directos. Quebrar fué intransitivo en su orijen (significando estallar, romperse), i se ha vuelto verbo activo (romper), sin que hayan quedado de su primera naturaleza mas vestijios que la amistad qua quiebra, la casa de comercio que quiebra, i algunos refranes, como "La verdad adelgaza pero no quiebra:" (i en este es tambien notable el uso intransitivo de adelgazar, que jeneralmente es activo). Hai casos en que esta trasformacion de los intransitivos en activos es elegante i poética. (pág. 287)

1.° Cuando el acusativo es el significado mismo del verbo en abstracto, como en vivir una vida miscrable, morir la muerte de los justos, pelear un reñido combate: “Arróllase dentro de sí el ánima, i comienza a dormir aquel sueño velador,” etc. (Granada). ¿Qué nos aprovecha haber navegado una mui larga i próspera navegacion, si al cabo nos perdemos en el puerto?" (el mismo). En este uso es necesario que el acusativo lleve alguna modificacion que lo especifique; porque sin eso pareceria del todo redundante. 2.° Cuando el acusativo significa un objcto en que ejerce o parece ejercer cierta accion el sujeto del verbo; como en “Llorar lágrimas de sangre." Se dice que el Zefiro suspira significando que sopla mansamente; i como soplando impele i esparce el perfume de las flores, pudo decirse con gracia i elegancia que suspiraba aromas. Por el mismo principio se dice volar (el perro) la perdiz, volar (el cazador) el halcon, volar la ribera (las aves de volatería), correr (los enemigos) el pais, correr sangre (las heridas), manar miet (las peñas), brotar fleres (la tierra), etc. (pág. 287)

3.° Cuando se denota por el acusativo una causa moral; a lo que se debe el pertenecer ya a la clase de activos no pocos verbos que orijinalmente no lo fueron, como llorar, jemir, respirar, murmurar. Reir, intransitivo, en “Todos reian, ménos el ventero, que se daba a Satanas," (Cervántes), i reflejo en “Reïanse de mí por ventura," (Santa Teresa), que son sus dos usos normales, toma un acusativo oblicuo, abnormal, en (pág. 287)

"Lloró la gran victoria el turbio Esgueva, Pisuerga la rió, rióla el Tajo:" (Cervántes); Construccion de que sale naturalmente la pasiva del mismo autor, cuando dice que las cartas de la familia de Sancho “fueron solemnizadas i reidas." Pero hai casos en que la construccion pasiva no supone la activa correspondiente; en "El pueblo suspiraba por la paz,” es necesario el por; i con todo eso se dice pasivamente la suspirada paz, el suspirado consuelo. (pág. 288)

Por este estilo se introducen cada dia acepciones transitivas de verbos que jeneralmente se usan como neutros; tendencia no solo del castellano, sino de varias otras lenguas, i tan señalada en el latin, que Francisco Sanchez de las Brozas, uno de los mas eminentes filólogos que ha tenido el mundo, negó de todo punto la diferencia entre el verbo transitivo i el neutro en aquel idioma. Yo no me atreveria a decir tanto; pero por lo menos es incuestionable que la línea de separacion entre las dos clases de verbos ni está fundada en la naturaleza, esto es, en su significado (pues el que en una lengua es verbo intransitivo, puede no serlo en otras), ni se mantiene fija; no solo porque los verbos intransitivos pasan frecuentemente a la clase de los activos, sino porque a veces los activos dejan de serlo. De esto último tenemos una muestra en caber, que antiguamente significaba solo contener, i en el dia vale lo mismo que ser contenido. (pág. 288)

Sucede tambien que los verbos transitivos varian de relacion en el acusativo. De esto hemos dado algunos ejemplos en otra parte; i no sería difícil agregar otros: “Desnudándole, le vistieron un manto de púrpura," (Scio). “Le cargaron la cruz," (el mismo, en el sentido de ponérsela acuestas al Salvador). A lo que dijimos entónces añadimos ahora, que tampoco en esta materia debe mirarse como tan encadenada la lengua por el uso actual, que nussea lícito aventurar de cuando en cuando, con pulso i oportunidad, relaciones nuevas en el acusativo. Mucho de lo que hoi reputamos lejítimo fué en otro tiempo innovacion; i no veo por qué haya de prohibirse a los escritores de nuestros dias lo que permitido a sus antepasados ha hermoseado la lengua, enriqueciéndola de construcciones elegantemente variadas. (pág. 288)

Capítulo XLIX. De las preposiciones

l as preposiciones castellanas mas usuales son a, hácia, ante, hasta, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, para, por, segun, sin, sobre, tras. (pág. 289)

Añádase so, cuyo empleo está en el dia limitado a unas pocas frases (so color, so pretexto, so capa); cabe enteramente anticuado (a); miéntras i pues, que dejan amenudo el oficio de preposiciones; i los adverbios ántes mencionados (afuera, adentro, arriba. abajo), que toman el carácter, aunque no el lugar de la preposicion, posponiéndose al nombre. (pág. 289)

El adverbio relativo cuando suele emplearse tambien como preposicion: cuando la guerra, por miéntras o durante la guerra. Podemos asimismo agregar a estas algunas que lo son imperfectamente, como excepto, salvo, durante, mediante, obstante, embargante. Muchas preposiciones, i acaso todas, han sido en su oríjen palabras de otra especie, particularmente nombres. I como este tránsito no ha podido ser instantáneo, sucede a veces que una palabra ha perdido en parte su primitiva naturaleza, i presenta ya imperfectamente, i como en embrion, los caractères de otra clase, hallándose, por decirlo así, en un estado de transicion. Excepto era un participio que variaba de terminacion para los diferentes jéneros i números, como hoi se usa exceptuado: pero hecho indeclinable, i limitado a cláusulas absolutas (que principian regularmente por un adjetivo), tomó la apariencia de preposicion; excepto un niño, una niña, unos pocos hombres, algunas mujeres; i sin embargo no ha sido completa la trasformacion, pues no se construye, como las antiguas preposiciones, con los casos terminales de los pronombres: no decimos excepto mí, tí, sí, sino excepto yo, tá, él. De cláusulas absolutas, como salvo el derccho de impuesto, salva la honra, salvas las vidas i propiedades, so deriva de la misma manera el indeclinable salvo, que a semejanza de excepto excluye los casos terminales, pues no se dice salvo mí, (a) “Así como lo blanco se echa de ver mejor par de lo negro, i la luz cabe lo escuro,” etc. (Ribadeneira). “No me parece se quitaba el señor de cabe mí: (Santa Teresa). (pág. 289)

Nótese de paso el uso adverbial de par (junto, cerca). Dicese a par de en el sentido de igualdad: “Era, a par de valiente, avisado." T’ambien se dice al par i a la rar sino salro yo. Pero salzo conserva al mismo tiempe su primitivo carácter de adjetivo, variando de terminacion, i colocándose ántes o despues, cerca o léjos del sustantivo: "Salieron solamente con la vida salva;" “Pocos quedaron salvos" (b). A excepto i salvo se da muchas veces por término el anunciativo que: “Se les resutuyó en el ejercicio de sus derechos, excepto" o "salvo que se les nombró un interventor para la administracion de los bienes." Dáseles tambien complementos por términos : (pág. 289)

«La pérdida del tiempo no es pequeña, I salvo al imprudente, a nadie sobra." (B. de Arjensola). «Con todos se usó de induljencia, excepto con los que habian ezcitado el motin:" I así mismo adverbios relativos:" Es lícito dar a otro la muerte, excepto" o "salvo cuando es absolutamente necesario para nuestra propia defensa." Estas dos palabras pucden tambien considerarse como conjunciones, en cuanto ligan elementos análogos, i la misma observacion puede hacerse con respecto al adverbio ménos, cuando su significado equivale al de excepto o salvo: ""Todos, excepto," o "salvo," o "ménos uno." "A nadie, excepto," o "salvo," o "ménos al imprudente." "Con todos, excepto," o "salvo," o "ménos con los que," etc. (c). Del empleo de mediante i durante en cláusulas absolutas, ha procedido asimismo el uso preposicioral que hoi tienen: “Durante los meses de invierno," "Mediante los buenos oficios de sua amigos." Pero mediante se pospone a veces: Dios mediante. Ni uno ni otro se juntan con los casos terminales de los pronombres; i tampoco se usa construirlos con el nominativo: durante yo, i mediante y9, disonarian tanto como durante mí, mediante mí; i aunque eso en durante pueda explicarse por la circunstancia de no expresarse con él la duracion de las personas, sino la de las cosas, no puede decirse lo mismo de mediante, que puede apli (h) Este es uno de los adjetívos que como Ileno, limpio, harto, se suelen sustituir al participio adjetivo en las construcciones de estar, i de otros verbos significativos de mera ex stencia. En las de ser lo mas comun es decir sotvo sin rejimen: "Será salvo," i salvado con réjimen: “Fueron salvados de la muerte." Sustantívase en el complemento a o en salvo: “Se pus eron en salvo:" “Quedó su honra a salvo:"“Pudieron estafar a su salvo." (e) Como preposiciones, se les traduce en latin por præter; como conjunclones por nisi: Omnibus sententiis, preter unam, condemnatus eat —Nômti-h, nisi 'mprudenti. (pág. 290)

carse a personas i cosas, bien que mucho ménos frecuentemente a personas. (pág. 291)

Otras dos preposiciones imperfectas i orijinadas, como las anteriores, de cláusulas absolutas, son obstante i embargante; pero tienen la especialidad de que los complementos formados con ellas son siempre modificados por el adverbio no: “No obstante" o "no embargante los ruegos i empeños de varias personas principales, fué condenado a destierro perpetuo." El primero es, incomparablemente, de mas uso; i callado el término toma el carácter de conjuncion adversativa: “Compuestas (las asambleas públicas de las naciones septentrionales) de guerreros ignorantes i groseros, no habia mas elocuencia que la facundia natural de cada orador sin arte ninguno, i apelando a las pasiones mas bien que al raciocinio o a las galas del buen decir. No obstante, asistian con frecuencia a ellas obispos ilustrados, formados por los escritos de los Santos Padres, i aun de los oradores antiguos:" (Jil de Zárate): no obstante esto, no obstante que no habia en ellas elocuencia. Dejando a los diccionarios la enumeracion de los varios significados que toma cada preposicion, i de los verbos que la rijen, nos limitarémos a unas pocas observaciones jenerales sobre el modo de usarlas. (pág. 291)

Si el sentido pide dos complementos de preposiciones diferentes con un mismo término, es necesario expresarlas ambas, reproduciendo el término. Peca pues contra la sintáxis, “Lo que depende i está asido a otra cosa:" (Diccionario de Valbuena, citado por Salvá); porque depender rije de, miéntras asido se construyo con a; siendo por tanto necesario “Lo que depende de otra cosa i está asido a ella." Si un mismo sustantivo es, por sí solo, complemento directo, i al mismo tiempo, término de preposicion expresa, debemos asimismo ponerlo de manifiesto en ambas funciones, primero directa i luego reproductivamente: “Quísose refutar i hacer ver la futilidad de todas las razones alegadas en contra:" pésima sintáxis: es preciso, “Quisose refutar las razonca alegadas en contra, i hacer ver la futilidad de todas ellas." Aun cuando no solo se identifican los términos sino las preposiciones mismas, es necesario repitiendo la preposicion reproducir el término, siempre que no se presenten los dos complementos de un modo semejante respecto de las palabras que los rijan: “La pcesía vive i saca de lus imájenca materiales su mayor gala i hermo sura,” seria de todo punto intolerable; porque el vivir de esas imájenes es un atributo completo, i sacar de ellas no lo es. Se toleraria “La poesía vive, i saca su mayor gala i hermosura, de las imájenes materiales," pero no quedamos todavía satisfechos; porque el complemento se refiere, por una parte al verbo vivir solo, por otra al verbo sacar modificado por el complemento directo su mayor gala i enerjía. Es mucho mejor construir la sentencia de este modo: “La poesía vive de las imájenes materiales, i saca de ellas su mayor gala i hermosura." (pág. 291)

Obsérvese con todo que con el acusativo i el dativo, formados ambos con la preposicion a, i con un mismo sustantivo, basta ex presar una sola vez la preposicion i el término: “Da toda especie de socorros i alienta con sus palabras a los menesterosos i desvalidos." Blanco Wuite i Jovellanos probaron a introducir en castellano la práctica de que se vale la lengua inglesa en el caso de dos preposiciones diferentes con términos idénticos; la cual consiste en expresar las preposiciones primero sin el término i despues con él: “Providencias exijidas por, i acomodadas al estado actual de la nacion:" “Todo lo cual fué consultado a i obtuvo la aprobacion de la Junta." (ambos ejemplos son de Jovellanos, citados por Salvá). Pero hasta ahora no parece haber hecho fortuna este jiro, que los mismos escritores ingleses no miran como mui elegante. (pág. 292)

Capítulo L. Observaciones sobre el uso de algunos adverbios, preposiciones i conjunciones

Ha parecido conveniente reunir en este capítulo las preposiciones, adverbios i conjunciones, por la facilidad con que estas palabras se trasforman unas en otras (a). (pág. 292)

(a) De esta reciproca permuta de oficios no se infiera que seria mejor reducir esas tres clases de palabras a una s la. Son esencialmente distintos los oficios del adverbio, de la preposicion, de la conjuncion: la palabra que pasa de una clase a otra varia de sintáxis i aun de significado; i como tambien sucede que, segun se usa una palabra como adverbio, preposicion o conjuncion, le correspondan diversos equivalentes en otros idiomas, la separacion de estos tres oficios gramaticales no solo es conveniente para su acertado uso en castellano, sino para facilitar el aprendizaje de otras lenguas. (pág. 292)

Antes, adverbio de tiempo. Hácese conjuncion de las llamadas correctivas, que rectifican una idea precedente: (pág. 293)

"Mas yo sé bien el sueño con que Horacio, Antes el mismo Rómulo, me enseña,” etc. (B de Arjensola). Antes es aquí o mas bien. Dícese en el mismo sentido ántes bien, i cuando la correccion es una completa contradiccion, ántes por el contrario. “No respondia, ni ménos daba muestra de flaqueza, ántes bien besaba humilde la mano de su padre, i le pedia su bendicion, seguro de llevar con ella la del cielo:" (M. de la Rosa). (pág. 293)

Con el anunciativo que forma una frase adverbial relativa, que suele pasar a conjuncion, i deja entónces la idea de prioridad de tiempo para tomar el sentido de la frase mas bien, mas propiamente que: “Con voz, ántes basta i ronca, que sutil i delicada, dijo," etc. (Cervántes). "No daba espacio de un bocado a otro, pues ántes los engullia que los tragaba:" (Cervántes). Ahora bien, ahora pues: frases adverbiales, que pasan a conjunciones de las llamadas continuativas, porque anuncian que continúa i se desenvuelve un pensamiento. Jil de Zârate muestra que hai en el alma cierta imájen de lo que llamamos hermoso i perfecto, la que en su totalidad no se asemeja a nada de cuanto percibimos con los sentidos i sigue despues así: "Ahora bien, si existe en la mente del artista un tipo ideal de la belleza, ¡existirá tambien un criterlo que dé a conocer si los objetos se acercan mas o ménos a aquel modelo? En otros términos, ¿existirá un buen gusto?" (pág. 293)

Apénas..... cuando: frase adverbial relativa. Apénas le ví, cuando me dirijí a él." I por la elipsis de cuando, envuelve la fuerza de este adverbio relativo, i la que era proposicion principal se vuelve incidente: “Apénas le ví, me dirijí a él:" es evidente que apénas usado de este modo equivale a la frase en el momento que. En el mismo sentido se dice: No bien..... cuando, i aun no..... cuando, i no.... cuando: «No bien estuvo formada la tropa, cuando,” etc. «Aun no hubo andado una pequeña legua, cuando," etc. (Cervántes): “No se hubo movido tanto cuanto, cuando," etc. (Cervántes): «No huho andado cien pasos, cuando," etc. (el mismo). I con no bien sucede lo mismo que con apénas, callándose el cuando. (pág. 293)

Apénas.... cuánto maz. "Apénas creo que pueda pensarse, cuánto mas escribirse: (Cervántes). En este modo de hablar es indiferente decir mas o ménos. Empleando el primero de estos adverbios, apénas conserva su significado positivo difícilmente: "Difícilmente puede pensarse, cuánto mas (dificilmente) escribirse." Empleando el segundo, hacemos a apénas, en cierto modo, negativo: casi no puede pensarse, cuánto ménos," etc. Apénas no, que usó Cervántes ("'Apénas el caballero no ha acabado de oir la temerosa voz, cuando,” etc.), es construccion que no debe imitarse. (pág. 293)

Se ha introducido recientemente, tomada de la lengua francesa, la frase apénas si, que se encuentra con bastante frecuencia en las obras de Martinez de la Rosa: “Apénas si se oia el confuso rumor de las pasos." No creo deba desecharse, porque se ajusta bien a la significacion de los elementos que la componen i la elipsis que la acompaña es natural i expresiva: Si se oia, cra apénas. (pág. 294)

Arreo: adverbio que debe agregarse a las proposiciones pospuestas, en frases como: “Término lleva de quejarse un mes arreo;" (Cervántes): (todo un mes, dia por dia). “Lo cual hizo cuarenta dias arreo;" (Ribadeneira); cuarenta dias seguidamente. Así que, de manera que: “Así le afeaban las arrugas el rostro, que en viéndolo Sancho, comenzó a herir de pie i de mano:" (Cervántes). (pág. 294)

Así que, de manera que: frase conjuntiva. Entra en la clase do las conjunciones llamadas raciocinativas, i mas específicamente, consecuenciales, porque anuncian en lo que sigue una deduccion o consecuencia de lo que precede: “Sé mas de libros de caballerías, que de las súmulas de Villalpando; así que, si no está en mas que en esto, seguramente podeis comunicar conmigo lo que quisiéredes:" (Cervántes). (pág. 294)

Así que, luego que: frase adverbial de tiempo: la tengo por introducida recientemente: “Asi que se tuvo noticia de aquel acontecimiento, sonó por todo el ámbito del reino un grito de sorpresa." Se decia, i aun se dice, en el mismo sentido, i mejor a mi ver, así como. (pág. 294)

Así es que, frase conjuntiva que anuncia la continuacion de un pensamiento, o una deduccion que de él se hace. Despues de haber dicho que la invencion oratoria es la que reune todas las ideas, todos los datos, todos los materiales de que se ha de componer el discurso, pudiérumos añadir: “Así es que esta parte no depende tanto del arte, como del talento i de la instruccion del crador." Tal es el empleo lejítimo de la frase; de que algunos se sirven malamente en la significacion de así es como. Otros, por el contrario, se sirven de esta última frase cuando debieran emplear la primera. (pág. 294)

Hasta. Mencionamos esta preposicion, porque ella nos ofrece una muestra del uso que se hace de ciertas palabras, sacándolas de su naturaleza i oficio primit vos i propios, para convertirlas en meros afijos o partículas prepositivas, que a la manera de las preposiciones con que se forman vocablos compuestos, se anteponen a palabras o frases de varías espacios, i modifican su sentido, bien que sin adherir materialmente a ellas: "Hasta las cauzas particulares se co vertian con frecuencia en asuntos políticos:" (Jil de Zarate) De la misma manera se dice: "Hasta insensato parece;" anteponiéndolo a un predicado: "Hasta de los suyos se recata;" "Correspondió a tantos beneficios cor ingratitud, i hasta con villanía;” anteponiéndolo a complementos: “Le recopvino, le denostó i hasta le dió de golpes;” a un verbo: “Desacertada, i hasta torpemente se condujo;" a un adverbio. (pág. 295)

En estas locuciones se presenta al entendimiento una escala creciente o decreciente de ideas, señalándose la última con el prepositivo hasta. Vese claramente la escala en los tres áltimos ejemplos; pero frecuentemente solo se exhibe el áltimo grado, dejándose los otros a la imajinacion del que oye o lee, como en los tres ejemplos primeros. Este uso de hasta es mucho mas frecuente en los escritores modernos, que en Cervántes i sus contemporáncos. Aun bien que: afortunadamente, por dicha: “Aun bien que casi no he hablado una palabra," (Cervántes). Hoi se dice mas amenudo A bien que. (pág. 295)

El adverbio aun, como la preposicion hasta, se vuelve una especie de afijo o partícula prepositiva, llevando la énfasis no solo, sino aún “Aun en el destierro i la indijencia conservaba toda su dignidad,” esto es, no solo en circunstancias felices, sino. De la misma manera, “Aun rodeados de tantas calamidades, no desmayaron;" “Conmovióse al oirle, i aun se le arrasaron los ojos de lágrimas;" "Aun las horas de la noche negaba al descanso;" "Provee a los menesteres de los suyos economiea i aun escasamen te;" «Aun sus enemigos le respetan." Sirve pues de afijo no solo a complementos, adverbios, verbos i adjetivos, como es propio de los adverbios, sino a sustantivos mismos, aun cuando estos hacen de sujetos, i presenta como hasta una gradacion o escala de ideas, frecuentemente tácita. Cervántes juntó los dos: “Esta que llaman necesidad dondequiera se usa, i a todos alcanza, i aun hasta a los encantados no perdona." (pág. 295)

Combinase con ni en las oraciones negativas: “No solo no le viste ni le sustenta, pero ni aun le abre sus puertas." Dejando solo el último grado de la escala, diríamos: «Ni aun de los suyos se fia:" “Ni aun en el destierro i la indijencia se le vió perder su dignidad." Callando el adverbio aún, se revestiria de su fuerza el ni: Ni de los suyos; Ni en el destierro i la indijencia. Aunque. Como adverbio relativo, se contrapone amenudo a otros adverbios o complementos adverbiales, v. gr., con todo, sin embargo, no obstante, i aun a las conjunciones pero, empero, que se adverbializan entónces: “Aunque enseñaba cosas mas devotas que curiosas, eran empero eficaces i de gran fuerza aquellas palabras:" (Ribadeneira). Hoi se usa poco pero en estas contraposiciones. Importa distinguir el uso adverbial de aunque, del conjuntivo, de que vamos a dar ejemplos: "Aquella sombra grande que desde aquí se descubre, la debe de hacer el palacio de Dulcinea.—Así será; aunque yo lo veré con los ojos i lo tocaré con las manos, i así lo creeré, como creer que ahora es de dia:" (Cervántes.) "Oh encantadores mal intencionados! Bastaros de biera haber mudado todas sus facciones de buenas en malas, sin que tocárades en el olor, que por él siquiera sacáramos lo que estaba encubierto debajo de aquella fea corteza; aunque, para decir verdad. nunca vi yo su fealdad, sino su hermosura:" (el mismo). Esta es una de las conjunciones llamadas adversativas o correctivas, porque contradicen en cierto modo o corrijen lo que se acaba de decir. I en este oficio conjuntivo no solo liga oraciones independientes, sino toda clase de elementos análogos: “Injenioso, aunque a veces demasiado sutil:" "Con elegancia, aunque no sin afectacion." Pero es fácil reducir este uso al del adverbio relativo, mediante la elipsis de un verbo: “Fué un excelente jeneral, aunque no siempre afortunado:" aunque no fué siempre. Para distinguir el adverbio de la conjuncion, observarémos que el primero liga siempre proposiciones; el segundo, no solo oraciones independientes, sino toda clase de palabras o frases análogas, que ocupan un mismo lugar, por decirlo así, i no dependen una de otra. Ademas el adverbio relativo tiene réjimen: i así es que, siéndolo aunque, rije indicativo o subjuntivo; al paso que, siendo conjuncion, i ligando oraciones independientes, no influye en el modo del verbo, que toma siempre las formas propias de las oraciones de esa especie. Mas: la proposicion encabezada por el adverbio relativo aunque puede preceder o seguir a la otra: encabezada por aunque conjuncion, necesariamente viene despues. (pág. 296)

Por último, hasta en la pronunciacion se echa de ver la diferencia de los dos oficios, pues entre las oraciones ligadas por el aunque conjuntivo se hace siempre una pausa mas larga, i no pocas veces las separamos en lo escrito con el punto final. “Aunque una historia suele abrazar muchos siglos i aun el mundo todo, no debe carecer de plan; (Jil de Zárate). Hubiera podido decirse, “Una historia no debe carecer de plan, aunque abraze muchos siglos." Pero pruébese a invertir el órden o a sustituir el subjuntivo al indicativo en el veré, tocaré, crecré i vi de los dos ejemplos de Cervántes, i se percibirá que la lengua no lo permite. Podria sí decirse en el primero, veria, tocaria i creyera o creeria, introduciendo una negacion implícita, pero esto es una confirmacion de lo dicho, porque creyera es una forma propia de la apódosis en las proposiciones independientes de negacion implícita. «"Si las pruebas son concluyentes, entonces viene bien el presentarlas separadamente, esplanarlas, adornarlas para que hieran mas la imajinacion i adquieran mayor fuerza todavía. Aunque esto debe tener su límite; porque si el orador se detiene demasiado en una prueba, i apura cuanto se puede decir acerca de ella, llega a ser molesto, descubre el artificio, i hace que desconfie el oyente o se distraiga." En lugar de este aunque, se dice tambien sin embargo, con todo, no obstante, pero, empero, conjunciones adversativas todas. Pero cuando es adverbio relativo, la substitucion es imposible (b). (pág. 297)

(b) Nôtese la diferencia en otras lenguas. En l’itin quamquam es adverbio relativo o conjuncion, como nuestro aunque; pero quamvis es siempre adverbio relativo. Aunque, como adverbio relativo, se traduce en frances por quoique; como conjunclon por cependant. Insistimos sobre este punto, porque es grande la confusion que vemos en él, i mui vagas las idess que se dan acerca de lo que es adverbio i lo que es conjuncion. (pág. 297)

Aunque mas: por mas que; frase adverbial relativa: “Aunque mas tendimos la vista, ni poblado, ni persona, ni camino, ni senda descubrimos. (pág. 298)

Bien: adverbio. Uno de sus significados es el contrario al de apénas: "Bien se pasaron quince dies en que no vimos la caña, ni la mano, ni otra señal:" (Cervántes). (pág. 298)

Bien que: frase adverbial relativa i conjuntiva: en ambos oficios apénas se diferencia de aunque. (pág. 298)

Casi i cuasi, orijinalmente una misma palabra, tienen hoi diferente significado: casi denota que la palabra modificada por él, no es exacta, sino con cierta rebaja: "El edificio estaba casi todo en completa ruina." Cuasi quiere decir que nos valemos de una palabra no para significar la idea propia de ella, sino algo que se le asemeja: subsiste solo como partícula compositiva en cuasi-delito, cuasi-contrato. En el sentido de casi es anticuado. Mencionamos este adverbio (que no es de la clase de los relativos, aunque en latin lo fué) para hacer notar que se reduce a veces a un mero afijo o partícula prepositiva, con que modificamos no solo las palabras a que puede hacerlo el adverbio, sino al suztantivo mismo: "Casi exánime;" "Casi le mata;" "Casi al borde del sepulcro;" "Disponia de casi todo;" "Era casi señor absoluto;" "Era casi noche," (Santa Teresa). (pág. 298)

Como, adverbio relativo. No es necesario dar ejemplos de su significado modal, que es el primitivo i propio, ni de los secundarios de causa, sucesion, condicion, que suele tomar amenudo. Solo sí notarémos que en el significado de causa, rije indiferentemente indicativo o subjuntivo, aun cuando se afirma la causa: "El orador, como sea su fin mover i persuadir, se sirve de lo ychemente i sublime;" (Capmany): "Se les requirió si querian rendirse ántes de la primera carga, i como persistiesen en su obstinacion, se jugaron diez cañones:" (Coloma). “Como conviene no divagar, el exordio debe nacer del mismo asunto:" (Jil de Zárate). "Como no eran tan poderosos que pudieran hacer guerra sino correríns i robos, comenzaron a ser molestados:" (Mariana). Pero como, construido con pretérito de indicativo, significa tamhien su cesion inmediata. “Como vieron »cercarse la tropa, huyeron precipitadamente." I en este sentido se dice con igual propiedad así como. (pág. 298)

Hácese conjuncion, ligando elementos análogos, v. gr. "La naturaleza, como quien tiene necesidad, no reposa, sino siempro está piando i suspirando por mas:" (Granada): líganse naturaleza i el antecedente envuelto en quien, i se refieren ambos a no reposa. "Es laborioso como pocos:" líganse él tácito, i pocos, refiriéndose ambos a es. “Le miran como padre:" liganse él i padre, refiriéndose a miran, pero si en los ejemplos anteriores la relacion es de sujeto a atributo, ahora es de verbo a complemento directo. “Los trata como a hijos:" el enlace es entre los e hijos. "El duque dió nuevas órdenes de que se tratase a don Quijote como a caballero andante:" (Cervántes). “La hermosura por sí solu atrae la volantad de cuantos la miran i conocen, i como a señuclo gustoso se le abaten las águilas reales i los pájaros altaneros:" (Cerváutes). Se ligan los complementos le i a señuelo gustoso, modificaciones de se abaten. (pág. 298)

Empléase tambien como en calidad de simple afijo o partícula prepositiva, sustituyendo al sentido propio de una palabra o frase el de mera semejanza con él: “Encontró don Quijote con dos como clérigos o estudiantes:" (Cervántes). “Estos que llaman políticos ponen tales como primeros principios para el gobierno, que, siguléndolos, necesariamente se han de perder los estados:" (Ribadenoira). "El ejército de las estrellas, puesto como en ordenanza, i como distribuido en hileras, luce hermosísimo; i hermanadas todas, i como mirándose entre sí, se hacen muestra de amor:" (Fr. Luis de Leon). Solo a los verbos i a las proposiciones entcras no-puede anteponerse este como sino mediante el annnciativo que: “Se estremecia la tierra, i como que se hundia debajo de mis piés:" "Figurábaseme como que caian globos de fuego." Cuando principia la oracion con esta frase como que, puede tener dos sentidos. El uno de ellos es el de que ahora tratamos, en que como es un mero afijo. En el otro es conjuncion continuativa, equivalente a la frase así es que, tan cierto es cso que; i tal es el que ticne en este pasaje de Samaniego: (pág. 299)

"Desde tan bella estancia ¡Cuántas i cuántas veces Oiré los pastores, Que discretos contienden, Publicando en sus versos Amores inocentes! (pág. 299)

Como que ya diviso Entre el ramaje verde (pág. 299)

A la pastora Nise Que al lado de una fuente, Sentada al pié de un olmo Una guirnalda teje:" (pág. 300)

Con que: complemento que toma a veces el carácter de conjuncion consecuencial: (pág. 300)

«¿Con que de tus recetas esquisitas (Un enfermo exclamó) ninguna alcanza?" (Samaniego). Cuando: adverbio relativo de tiempo. Tiene a veces el significado de aun en caso que, i entónces se dice mas de ordinario aun cuando: “Cuando esa noticia," o “aun cuando esa nototicia fuera cierta, no debiera U. aflijirse tanto." En este sentido rije ordinariamente el subjuntivo; pero de poco tiempo a esta parte se le suele construir con el indicativo, a la manera que se haria con el adverbio aunque: “Aun cuando todos" (aunque todos) “conspiran a un mismo fin, no alcanzan el que se proponen, porque no obran de concierto." Yo, sin embargo, tengo por impropia esta frase en el significado de aunque es verdad que, i me inclino a creer que debe reservarse para el sentido de aun en las ocasiones en que sucede que. (pág. 300)

Lo hacemos sustantivo en De cuando en cuando (de tiempo en tiempo); i ya hemos notado su uso preposicional en cuando la guerra por durante la guerra. I si recordamos que las preposiciones llevan amenudo predicados por términos, reconocerémos el mismo carácter preposicional en cuando viejos, cuando soltero; expresiones enteramente análogas a desde niños, miéntras jórenes: “Muchos hombres que cultivan las letras miran como puerilidad la nomenclatura retórica, porque aprendieron el arte en su puericia: como desdeñándose, cuando adultos, de tan humilde recuerdo:" (Capmany). Si se prefiere mirar esta frase como elíptica, subentendiéndose el verbo ser (cuando son adultos), no me opongo. (pág. 300)

Cuando mas, cuando ménos: expresiones adverbiales que significan a lo sumo, a lo ménos: “Tendrá cuando mas treinta años:" "Aspiran a un ministerio de Estado, o una contaduría mayor cuando ménos." (pág. 300)

Cuanto. No hacemos mencion de esta palabra sino con motivo de la frase cuánto mas, en que es adverbio interrogativo, i propiamente exclamatorio: "Yo te sacaré de las manos de los caldeos; cuánto mas de la Santa Hermandad:" (Cervántes). «Por lo ménos servirá aquel largo catá logo de autores a dar de improviso autoridad al libro. I mas que no abrá quien se ponga a averiguar si los seguistes o no los seguistes, no yéndole nada en ello. Cuánto mas, que, si bien caigo en la cuenta, este vuestro libro no tiene necesidad,” etc. (Cervántes). Cuánto mas envuelve una elipsis: Cuánto mas fácilmente te sacaré; Cuánto mas ciertamente no habrá quien haga esa averiguacion, siendo así que. (pág. 300)

Cuánto i mas o cuantimas, que se decia en el mismo sentido, es hoiarcaĩco. (pág. 301)

Donde: adverbio relativo de lugar. Pasa al sentido de condicion en la frase elíptica donde nó (si no): “Sin verla, lo habeis de creer, confesar, afirmar, jurar i defender: donde nó, conmigo sois en batalla, jente descomunal i soberbia:" (Cervántes). Sustitúyese a veces la frase de o por donde a la frase de o por el cual, pero solo para significar hilacion o consecuencia lójica: "Las señales por donde conocieron se moria:" (Cervántes). De nquí la frase conjuntiva por donde para anunciar en la oracion que viene despues de ella una hilacion o consecuencia lójica: "Con cada obra mala que hacemos, se hinca mas i mas el vicio en nuestras almas: por donde vemos que la vejez de aquellos que gastaron la mocedad en vicios, suele ser muchas veces amancillada con las disoluciones de aquella vida pasada, aunque la presente las rechace, i la misma naturaleza las sacuda de sí:" (Granada). Antiguamente se decia por ende, que es hoi por esto, o por tanto, o por lo tanto, como a por donde se prefiere de ordinario por lo cual. (pág. 301)

I: conjuncion copulativa. Vuélvese e ántes de la vocal i, como en españoles e italianos, pere no ántes del diptongo ie, ni ántes de la consonante y: corta i hiere, tú i yo. (pág. 301)

Aunque lo regular es no ponerla sino ántes de la última de las palabras o frases que enlaza, la expresamos algunas veces ántes de todas ellas, ménos la primera, i otras suele callarse ántes de todas, lo que sin embargo casi nunca se hace cuando solamente son dos las palabras o frases ligadas. Su repeticion en unos casos i su entera supresion en otros no son puros accidentes, sino mas bien medios oratorios, destinados a la expresion de ciertos afectos o estados mentales: “No temo añadir que si toda la junta sevillana, i los mismos que la movieron a insurreccion, i sus saté lites, i sus emisarios, i sus diaristas, i sus trompeteros i fautores, pudieran ser sinceros,” etc. (Jovellanos citado por Salvá). Temia la escasa fe de los moros, el desenfreno de la plebe, la índole feroz del alcaide:" (Martinez de la Rosa). “No es necesario renovar la memoria de tantos desastres, los varios trances de aquel asedio, su duracion, su éxito:" (el mismo). (pág. 301)

En lo antiguo solia alguna vez anteponerse tambien al primero de los miembros enlazados por ella: (pág. 302)

"I tú mereces i este la becerra." (pág. 302)

Pierde asimismo el oficio de conjuncion i toma el de simple adverbio en interrogaciones i exclamaciones directas. Fr. Luia de Leon principia así una de sus odas: (pág. 302)

¿I dejas, Pastor santo, Tu grei en este valle hondo, escuro?" (pág. 302)

I que no viese yo todo eso!" exclama el heroe de Cervántes al oir una descripcion que le hace su escudero. Fácil es percibir la énfasis de esta conjuncion adverbializada así. Principiando por una palabra que regularmente supone otras anteriores, se hace entrever confusamente un conjunto de ideas sobre las cuales salta el que habla, para fijarse en la mas importante. Es notable en Cervántes el uso de la frase conjuntiva i pucs, en el significado de i ademas, i despues de todo, i al cabo: "Yo, que annque parezco padre, solo soi padrastro de don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte que perdoncs las faltas que en este mi hijo vieres; i pues, ni eres su pariente ni su amigo, i tienes tu alma en tu cuerpo, i tu libre alvedrío, como el mis pintado." Lo tengo por un crudo italianismo (c), que no debe imitarse. (pág. 302)

Luego, adverbio de tiempo, que se usa tambien como conjuncion dedactiva o consecuencial. Luego que, frasc relativa de tiempo, en lugar de la cual se dice rara vez luego como: “Somos mui flacos, pues luego como vemos el peligro desmayamos:" (Granada). (pág. 302)

Mas. Se hun notado los varios oficios de esta palabra, ya sustantivo, ya adjetivo, ya adverbio, ya conjuncion. Hemos visto asimismo el uso comparativo de la frase mas que. Ahora observaré. mos el sentido particnlar que se suele dar a esta fraso, haciéndo- (cl Erot. (pág. 302)

la equivalente de aun dado caso que: “No lo aceptaria mas que mo rogasen con ello." Subentendiendo la proposicion principal se dice, “Mas que me maten; (callase no se me da nada, no importa). Mas construido con el interrogativo si, sirve para la expresion de una idea, de una sospecha, que nos asalta de repente; ¡¿Mas si despues de tantas promesas nos engaña?"? (pág. 303)

Medio: sustantivo en “No hai medio de persuadirle;" adjetivo en “Medio almud," “Media hora;" adverbio en “Medio vivo," "Medio muerta,” "medio persuadidos:” puro afijo o partícula prepositiva en “La sirena era un monstruo, medio pez, i medio mujer:" “Riôse el rector i los presentes; por cuya risa se medio corrió el capellan:" (Cervántes); donde es de notar que se interpone entre el afijo pronominal i el verbo, lo que no hace ninguna de las otras partículas prepositivas de su especie. (pág. 303)

Ni, conjancion copulativa, que envuelve al mismo tiempo la significacion del adverbio no. Es de las que pueden expresarse con todas las palabras o frases que liga, inclusa la primera: "Ni el jeneral ni los soldados:" «Ni de noche ni de dia." Se permite a los poetas la elipsis del primer ni en construcciones como esta: “Las lluvias ni el mal estado de los caminos, ni la falta de víveres, detuvieron la marcha;" apénas soportabies en prosa. Aunque jeneralmente se dice i no cuando la proposicion antecedente es positiva, ni cuando es negativa, se suele a veces en el primer caso decir ni: “Fácil se creeria la empresa de dominar todo aquello que se fuese descubriendo, vista la mansedumbre i timidez, las armas i costumbres de las nuevas jentes. Ni le ocurriõ a nadie duda sobre el derecho de sujetarlas por medio de la faerza:" (Baralt i Diaz). Segan la práctica ordinaria se hubiera dicho i no; pero es mas elegante el ni. La pansa entre las proposiciones ligadas es entónces mas larga, i se llama la atencion a la segunda de ellas con cierta énfasis. (pág. 303)

O, conjuncion disyuntiva o alternativa. Es tambien de las que pueden expresarse con todas las palabras o frases ligadas, de la m'sma manera que ya, ora, etc. Antes de la inicial o la convertimos en u: “Ciceron u Hortensio;" i lo mismo suele hacerse cuando se ha la entre dos vocales de las cuales la primera es o Leyendo u escribiendo." (pág. 303)

Pero, empero: conjunciones adversativas. La segunda no snele prircipiar frase, al reves de la primera, que siempre es la pa labra inicial: “Así lo cuenta Tito-Livio; pero otros" u "otros empero refieren el hecho de diverso modo;" bien que no deja de principiarse alguna vez con empero: “Estaba (don Quijote) aguardando que se le diese la señal precisa de arremetida¡ empero nuestro lacayo tenia diferentes pensamientos:" (Cervántes). “Detuvieron los molineros el barco, empero no de manera que dejasen de trastornarle:" (Cervántes). (pág. 303)

Aunque, como conjuncion adversativa, se parece mucho a pero, i puede a veces sustituírsele: Solis hablando del Cardenal Cisneros dice: “Varon de espíritu resuelto, de su perior capacidad, de corazon magnánimo; pero tan amigo de los aciertos, i tan activo en la justificacion de sus dictámenes, que perdia muchas veces lo conveniente, por esforzar lo mejor." Aquí podria bien sustituirse aunque a pero. Su zelo, aunque grande, no podia conpensar su falta de capacidad:" aquí, por el contrario, no podria decirse pero ni empero, porque el sentido es “Aunque era grande su zelo, no podia," etc.; siendo aunque un adverbio relativo que introduce la proposicion subordinada ántes o despues o en medio de la principal, al paso que la proposicion ligada por pero u empero viene siempre despues. Así no me parece justificable el uso de empero en el pasaje siguiente de un gran poeta, que avontura locuciones atrevidas, amenudo felices: (pág. 304)

"«Su rostro, empero pálido, figura La dulce luz de anjélica belleza." (pág. 304)

¿Podria decirse pero o mas en lugar de este empero? (d) La expresion propia hubiera sido aunque, o si bien, que admiten completar la proposicion subordinada, expresando despues de ellas el verbo está u otro equivalente, i colocarse en medio de la principal. Por, preposicion. Por mucho, por poco, por mas, que: frases adverbiales relativas: el término de por es un adverbio de cantidad, reproducido por el neutro que, adverbializado: "Por mucho que haga;" "Por poco que trabaje;" “Por mas que se empeñe." De la misma manera se emplean las frases adverbiales relativas en que sirve de término un adverbio de tiempo, lugar, modo: (d) ¿Pudiéramos traducirlo por alguna de las conjunciones latinas sed, at, e de las francesas mais, cependant, o de la inglesa but? La diferencia entre el adverbio relativo i la conjuncion es de todas las lenguas romance, come del latin i el ingles. (pág. 304)

"Por tarde que venga;" "Por léjos que se halle;" “Por mal que vayan las cosas." Puede tambien intercalarse un predicado entre la preposicion i el relativo, que es entónces el sustantivo neutro que, del cual, segun se dijo ántes, nos valemos para reproducir predicados: "Por desgraciada que sea:" "Por aflijidos que estemos." Pero conviene advertir que en todas estas frases va envuelto un adverbio de cantidad, que puede expresarse: "Por mas tarde que venga;" "Por mui mal que vayan las cosas;" "Por mui aflijidos que estemos." (pág. 305)

Porque: adverbio relativo. Propiamente es un complemento, en el cual sirve de término el anunciativo que. Lo escribimos como una sola palabra para distinguirlo del complemento por que, en el cual el que no anuncia una proposicion subordinada, sino reproduce un concepto precedente: “Huyeron porque les era imposible defenderse:" "El motivo por que no vino, se ignora: esto es, el motivo por el cual no vino. (pág. 305)

Porque se hace a veces conjuncion; lo que es facilísimo reconocer: 1.° en que liga oraciones independientes, no pudiendo por tanto construirse con otras formas del verbo, que las que son propias de tales oraciones: 2.° en que siempre hace la voz ántes de ella una pausa mas grande, que aun se señala a veces por un punto final o redondo: 3.° en que la proposicion acarreada por ella no puede nunca hallarse ántes o en medio de la otra proposicion: “Apénas hai dia ni hora que se te pase sin acrecentar contra tí el tesoro de esta ira divina. Porque, aunque no hubiese mas que las vistas deshonestas de tus ojos, i los malos deseos i odios de tu corazon, i los juramentos de tu boca, esto solo bastaria para henchir un mundo:" (Granada). «I como ahora ninguno hai que no se pueda reconciliar con él, así entónces ninguno habrá que lo pueda hacer; porque así como la benignidad de la primera venida se descubrió sobre toda manera, así será el rigor de la justicia que en la postrera se mostrará: ca inmenso es Dios e infinito en la justicia, así como en la misericordia:" (el mismo). Porque i ca son palabras de una misma especie: conjunciones causales ambas. (pág. 305)

Pues, preposicion, cuyo término expreso no puede ser otro que el anunciativo que. Callado el que, se vuelve adverbio relativo. Usada absolutamente es conjuncion consecuencial. “Ignorantes los trobadores de la literatura antigua, nada tenian que ver sus composiciones con los poemas latinos: esta literatura fué, pues, totalmente orijinal, i la primera en que se reflejaron las ideas i sentimientos modernos:" (Jil de Zárate). Lo regular es poner este pues entre las primeras palabras de la oracion que introduce, como se vé en el ejemplo anterior; pero en el estilo apasionado i vehemente se principia mui bien por él: “La creacion es el primero de los beneficios divinos i el fundamento de todos los otros.... Pues si tanto cuidado tiene Dios de pedir agradecimiento por sus beneficios (aunque no por su provecho, sino por el nuestro), ¿qué pedirá por este?" (Granada). “Redemistesme (e) con inestimables dolores i deshouras, con estas acusaciones me defendistes, con esta sangre me lavastes, con esta muerte me resucitastes, i con esas lágrimas vuestras (f) me librastes de aquel perpetuo llanto i crujir de dientes. Pues ¿con qué dádivas responderé a esa dádiva? ¿Con qué lágrimas a esas lágrimas? ¿Con qué vida pagaré esa vida?" (el mismo; i algo mas adelante:) “Pues díganme ahora todas las criaturas, si puede ser beneficio mayor: díganme todos los coros de los ánjeles si ha hecho Dios tanto por ellos." (pág. 305)

Es tambien conjuncion continuativa, de que nos servimos pa ra las transiciones: “Harto mejor sería volverme a mi casa, i no andarme tras vuesa merced por caminos sin camino, bebiendo mal i comiendo peor. Pues tomadme el dormir; contad, hermano escudero, sicte piés de tierra,” etc. (Cervántes). (pág. 306)

Puesto que, usado hoi en la significacion de pues que, ántes significaba mas comunmente aunque: “Puesto que dos veces le dijo don Quijote que prosiguiera su historia, ni alzaba la cabeza, ni respondia:" Lo mismo dado que, i aun a veces supuesto que. Si condicional. Es siempre adverbio relativo. Del sentido de condicion pasa a otros; como lle, aquel en que la condicion es aparente, porque expresa una verdad manifiesta, por cuyo medio se asevera mas fuertemente la apódosis: “Si hai lei, si razon. si justicia en el mundo, la grandeza de los beneficios bastaria pa ra que no fueses tan escaso en el servicio con quien tan largo te ha sido en las mercedes:" (Granada): "Es jente virtuosa la de ¡e) Este verbo era irregular como lo es hoi concebir. (r) Este posesivo manifiesta que el final astes, istes, a que está asociado, es de segunda persona de plural. Ni creo que hasta el siglo XVII se canoriese otra en el pretérito de indicativo. (pág. 306)

aquel lugar, si yo la he visto en mi vida;" (Santa Teresa); que es como si por medio de una disyuntiva dijésemos, “O no hai lei, razon, ni justicia, o la grandeza," etc.; "O yo no he visto jente viriuosa en mi vida, o la de aquel lugar lo es." 2.° El sentido de aunque: “No dijera él una mentira, si le asaetearan:" ponderacion en que la hipótesis (que sigue siempre) (pág. 307)

suele ponerse en pretérito, sin embargo de hallarse la apódosis en presente o futuro: “Ha de ser cosa mui de ver; a lo ménos yo no dejaré de ir a verla, si supiese no volver mañana al lugar:" (Cervántes); que es como decir, “No dejaré de ir a verla, ni dejaria de ir, si supiese," etc.; elípsis de que hoi se hace uso mas ordinariamente con aunque. Pero a veces se construye este si con presente: “Andan por las florestas, sin hallar una misericordia de vino, si dan por ella un ojo:" (Cervántes); esto es, aunque den. Puede callarse enteramente la apódosis, cuando hai una serie de oraciones condicionales, en cada una de las cuales puede exprimirse la apódosis con las mismas palabras que la hipótesis; v. gr. “Como le toma el cuerpo el impetu celestial, se queda siempre: si sentado, si las manos abiertas, si cerradas:" (Santa Teresa); esto es, si sentado, sentado, etc. (pág. 307)

Si bien: frase adverbial relativa; su sentido es semejante al de aunque, i se usa en él como su simple si: "Pedidme lo que gustáreis, que yo os juro de dároslo, si bien me pidiésedes una guedeja de los cabellos de Medusa, que eran todos culebras:" (Cervántes).) Sino: conjuncion. Lo mas ordinario es que le preceda no u otra palabra negativa: “No voi al paseo, sino al teatro;" "No le tientan las riquezas, sino las distinciones i honores:" "«No corre, sino vuela." Vemos en estos ejemplos elementos análogos ligados por sino; ya sujetos (riquezas, distinciones i honores) ya complementos (al paseo, al teatro), ya verbos (corre, vuela). Mas a veces se calla el primero de los elementos ligados, porque lo sujiere fácilmente el sentido; “No hacia sino mirarle i remirarle;" (Cervántes); nada sino. Así no quiero sino qae es no quiero nada, o no quiero otra cosa, sino que. De la misma manera, “No se oia sino el rumor de las hajas;" nada u otra cosa, sino. “No se vió el sol sino entre nubes," de modo alguno, sino. Mas aquí es de notar que si se ligan con esta conjuncion dos sujetos, i se calla el primero, concierta el verbo necesariamente cou el segundo: "No se oia sino el rumor de las ojas:" «No se oian sino lamentos." En las oraciones interrogativas de negacion implicita es naturalísimo el uso del sino: “¿Qué puede esperar sino la muerte?" (pág. 307)

4t ¿Quién hubo de ser sino su propio hijo?""Dónde habia de hallar seguridad, sino entre los suyos?" Este uso no se diferencia del anterior, porque en el sentido de negacion implícita qué es nada; quién, nadie; dónde, en ninguna parte, etc. I tambien puede haber en él la elipsis del primer elemento ligado: “¿Hízole por ventura, sino beneficios?; que es como si quitada la interrogacion se dijese, «No le hizo sino beneficios;" otra cosa sino. Hai oraciones negativas en que el sino redunda manifiestamonte: No dudo sino que, por no dudo que; no se me puede quitar del pensamiento sino que, por no se me puede quitar del pensamiento que. Con esta construccion se hace decir al sino lo contrario de lo que debiera; pues no dudo sino que significa propiamente la sola cosa que dudo es que. Este pleonasmo es de poco uso en el dia, i vale mas evitarlo. (pág. 308)

Sino toma a veces la significacion de ménos o excepto: "Todos aprovechan, sino yo." "Tras todos estos venia un hombre de mui buen parecer; sino que al mirar metia el un ojo en el otro:" (Cervántes). (pág. 308)

Pero i mas despaes de la frase no solo pueden substituirse a sino, i entónces suele juntárseles tambien o aun, como al mismo sino: “No solo estaba dispuesto a complacer a sus amigos en cuanto le pedian, mas aun se anticipaba a sus deseos." Nótese que cuando sino liga dos proposiciones o dos atributos, le juntamos el anunciativo que: sino que aun se anticipaba a sus deseos, Lo que sin embargo no suele hacerse cuando la segunda proposicion o atributo consta de mui pocas palabras. Pareceria pues algo ocioso el que en “No corre sino que vuela." En sino que, por excepto que o ménos que, es necesaria esta palabra. (pág. 308)

No se debe confundir, como lo ha hecho Garcés (de quien hemos temado muchos de los ejemplos precedentes), la conjuncion sino con la frase si no, que se compone del adverbio relativo i condicional si, i del adverbio negativo no, i en que cada uno de esos elementos conserva su significado propio, i figura como palabra distinta: "Díjole que se rindiese; si nó, que le cortaria la cabeza;" (Cervántes): «Ha sido ventura el hallaros; si no para dar remedio a vuestros males, a lo ménos para remediarlos: (pág. 308)

(Cervántes). Es facilísimo distinguir el sino del si nó, ya por el acento agudo que en este lleva el nó, ya porque entre los dos elementos de que este consta, se puede intercalar otra palabra o frase (si acaso no, si ya no); todo al contrario de lo que sucede en la conjunçion sino: (pág. 309)

"Estas quimeras, estas invenciones Tuyas, te han de salir al rostro un dia, Si mas no te mesuras i compones:" (Cervántes). (pág. 309)

«El se guardará bien de eso, si ya no quiere hacer el mas desastrado fin, que padre hizo en el mundo:" (el mismo). (pág. 309)

Ya, adverbio de tiempo. Ya que, luego que; i tambien, supuesto que: "Esta, ya que no es Lucinda, no es persona humana, sino divina:" (Cervántes). Es raro, i enteramente poético, significando en otro tiempo, en contraposicion a lo presente: (pág. 309)

"Grandeza de un duque ahora, Titulo ya de marqués:" (Góngora, citado por Salvá). (pág. 309)

Capítulo LI. Proposiciones subordinadas

Las proposiciones subordinadas unas veces especifican i otras explican. Cuando solo explican, el relativo ejerce en cierto modo el oficio de conjuncion, i la proposicion subordinada lo es ántcamente en su estructura gramatical, porque bajo todo otro respecto entra en la clase de las independientes; i así es que en ella las formas del verbo (a lo ménos del verbo principal, si hai as de uno) son las que convienen a las proposiciones independientes. "El primor historiador que conoció la Grecia fué Heródoto. Antes de él los hechos notables se habian ido trasmitiendo verbalmente en himnos i poemas cortos, que se conservaban en la memoria. Su obra, donde reunió cuantos hechos verdaderos i fabulosos pudo recojer en sus viajes, presenta todo el interes de un poema, i los griegos congregados en los juegos olímpicos oian sus descripciones con el mismo placer que sentian al escuchar los cantos de Homero:" (Jil de Zárate). (pág. 309)

Que conoció la Grecia, que sentian al escuchar los cantos de Homero, son proposiciones especificativas. Que se conservaban en la memoria, i donde reunió cuantos hechos verdaderos i fabulosos pudo recojer en sus viajes, son proposiciones explicativas. La segunda contiene una proposicion especificativa que es la que principia por cuantos. (pág. 309)

«Cuando haya en España buenos estudios, cuando el teatro merezca la atencion del Gobierno, cuando se propague el amor a las letras en razon del premio i el honor que logren, cuando cese de ser delito el saber, entónces (i solo entónces) llevarán otros adelante la importante reforma que Moratin empezó:" (Moratin). Son cuatro proposiciones subordinadas i especificativas las que principian por cuando. El antecedente especificado está en la frase en el tiempo, tácita, o mejor, envuelta en el mismo adverbio relativo; a no ser que se prefiera considerar como antecedente pospuesto el adverbio entónces con que principia le proposicion principal. Que logren i que Moratin empezó son tambien proposiciones especificativas. (pág. 310)

"La relijion cristiana despierta todos los presentimientos que dormitan en el fondo del alma, confirmando aquella voz secreta que nos dice que aspiramos a una felicidad inasequible en este mundo; donde ningun objeto perecedero puede llenar el vacío de nuestro corazon, i donde todo goze no es mas que una ilusion fujitiva:" (Jil de Zárate). Que dormitan en el fondo del alma, proposicion especificativa de presentimientos; que nos dice que aspiramos a una felicidad inasequible en este mundo, proposicion especificativa de voz secreta: i en ella se introduce otra proposicion de la misma especie, aspiramos a una felicidad inascquible en este mundo, por medio de la cual se determina el sentido vago del anunciativo que (esto): por áltimo, las dos proposiciones que principian por donde son explicativas del sustantivo este mundo: Entre las proposiciones enlazadas por el relativo, cuando una de ellas no hace mas que explicar su antecedente, se hace sienpre una pausa mas perceptible que la que separa la proposicion especificativa de la principal; pausa que puede marcarse a veces hasta con un punto redondo: “Este mal tan grande no tiene una sola raiz sino muchas i diversas. Entre las cuales no es la menor un jeneral engaño en que los hombres viven, creyendo que todo lo que promete Dios a la virtud, lo guarda para la otra vida:" (Granada). (pág. 310)

Ya hemos notado que en otro tiempo se usaba con demasiada frecuencia la frase relativa el cual, lo cual, para ligar oraciones independientes. Recientemente se ha pasado tal vez al otro extre mo, empleándola con excesiva economía, ya porque se prefiera la otra frase relativa el que, lo que, o porque se sustituya al relativo un mero demostrativo, aun cuaudo por lo breve de la proposicion subsiguiente i por su conexion con la que precede, hubiera sido oportuno el relativo simple que: “Este carácter conservaron casi todos los historiadores de la antigüedad; los cuales, con descripciones pomposas, con harengas estudiadas, procuraban dar a la historia un tono poético de que en estos últimos tiempos se ha despojado:" (Jil de Zárate). Los que, sustituido a los cuales, ofreceria, aunque no fuese mas que momentáneamente, un sentido algo ambiguo, por la doble significacion de aquella frase, en que, como hemos visto, el artículo puede ser o una mera forma del relativo o su antecedente (a); al paso que ellos hubiera desligado dos oraciones que no dejan de tener entre sí una conexion algo estrecha, sin embargo de ser puramente explicativa la segunda. (a) Creo necesario mostrar por medio de un ejemplo la ambigüedad de la frase relativa el que. En Puigblanch, que la emplea amenudo, se lee: “La rueba está no solo en la carta cerrada i sellada, sino tambien en la de remision, que para en poder de los editores, i en la que con fecha 7 de diciernbre...." Suspendo aqui el período para preguntar al lector si tiene algun medio de adivinar cuál es de los dos sentidos el que deba dar a la que: si el la es un articulo sustantivado en que se subentiende carta, i se indica otra carta mas, distinta de la sellada i la de remision, o es una mera forma del relativo, como si se dijese la cual, reproduciendo la carta de que acaba de hablarse. Para venir en conocimiento de que se trata de una tercera carta, es necesario continuar la lectura, "dirijí a C. noticiándole lo practicado.” De modo que el entendimiento está por algun tiempo suspenso entre los dos sentidos; inconveniente no tan leve como algunos imajinarán, porque es de temer que adoptándose desde luego un sentido contrario al del autor, sea necesario, despues de leida toda la cláusula, volver atras para rectificarlo. Así a lo ménos me ha sucedido a mí muchas veces, leyendo a Puigblanch. I aun no es imposible que la oracion entera no baste para desvanecer toda duda, pues, por ejemplo, completando el perlodo así: "I en la que con fecha 7 de diciembre les noticié lo practicado,” no aparecerá todavía si la carta de remision que para en poder de los editores, i la en que se les notició lo practicado, son una misma o dos distintas. La frase el que ofrece naturalmente el sentido que resulta de la combinacion del artículo sustantivado con el relativo, pero a fuerza de usar pleonásticamente el artículo, va tomando cada dia un carácter mas anfibolójico. Creo que la práctica de los escritores de la jeneracion anterior, cual se halla consignada en los escritos de D. Tomas de Iriarte i D. Leandro Fernandez de Moratin, es en el uso de los relativos la mejor que puede seguirse, (pág. 310)

Sobre la eleccion entre que, el cual i el que, serán de alguna utilidad las observaciones siguientes. (pág. 312)

1.a Que es el que jeneralmente se usa como sujeto i como complemento directo en las proposiciones especificativas: “Las noticias que corren;" “El espectáculo que vimos anoche." Para preferir el cual es preciso que alguna circunstancia lo motive; como la distancia del antecedente, o la conveniencia de determinarlo por medio del jénero i número: “La definicion oratoria necesita ser una pintura animada de los objetos, la cual, presentándolos a la imajinacion con colores vivos, entusiasme i arrebate:" (Jil de Zárate). Algunos dirian la que, i así lo hace el mismo escritor en casos análogos. (pág. 312)

2.a En las proposiciones explicativas se sustituye amenudo el cual a que, sobre todo, si son algo largas, i las separa de las principales una pausa mui perceptible, que se hace en cierto modo necesaria para tomar aliento: “En mala hora se le ocurrió despues a Cienfuegos componer su Condesa de Castilla, la cual, apénas ofrece materia alguna de alabanza, i sí vasto campo a la censura:" (M. de la Rosa). Pudo haberse dicho que; pero no es inoportuno la cual por cuanto a la proposicion explicativa que termina el período precede siempre una pausa mas larga que a la que se inserta en él: “La viuda, que amaba tiernamente a su marido, le olvidó tan en breve," etc. (M. de la Rosa): aquí, la cual, sin embargo de acarrear una proposicion explicativa, hubiera sido intempestivo. “«El conde, vencido siempre i encerrado en Burgos, rechaza con baladronadas las propuestas de Almanzor; el cual le brinda en vano con restituirle todas las tierras conquistadas, i le hace varias reflexiones sobradamente filosóficas en favor de la paz, diciéndole que la vida de un solo hombre vale mas que una provincia, que un reino, que el universo:" (M. de la Rosa). “Aparece con toda claridad establecido desde tan antiguo el gusto a esa clase de diversiones" (dramáticas); «el cual continuó luego sin interrupcion i con creces, como se echa de ver a cada paso, rejistrando las obras subsiguientes de aquellos rudos tiempos:" (M. de la Rosa). El cual es la forma relativa que mejor se adapta a las circunstancias, porque señalándose con ella número singular i jénero femenino, no vacila el entendimiento entre los sustantivos gusto, clase i diversiones, i reconoce por antecedente el primero, aunque es el mas distante de los tres; a lo cual se junta otra causa de ambigüedad en el que, por cuanto hubiera podido equivocarse desde luego con la conjuncion comparativa que suele venir despues de tanto o tan. La perspicuidad requiere que cada palabra sujiera, si es posible, en el momento mismo en que la proferimos, su sentido preciso, i no dé lugar a juicios anticipados, que despues sea menester correjir (b). (pág. 312)

En los dos últimos ejemplos hubiera podido ponerse el que por el cual, conforme a la práctica modernísima, que, segun hemos dicho, no carece de inconveniente. (pág. 313)

3.a Despues de las preposiciones a, de, en, en las proposiciones especificativas es mejor que: “El objeto a que aspiramos:" "La materia de que tratamos;" “La embarcacion en que navegaban." Pero en las proposiciones explicativas se emplea tambien frecuentemente el cual, sobre todo si son algo largas, i si cierran el período: “Esta escena, en que Almanzor se muestra a la princesa como un doncel apenado, se termina del modo ménos verosimil:" (M. de la Rosa): la proposicion subordinada es explicativa, i sin embargo no hai para que sustituir en la cual. "Es mui curiosa una súplica en verso del trobador provenzal Giraud Riquier a su favorecedor el rei de Castilla, en nombre de los juglares; en la cual pide se reformo el abuso de llamar indistintamente con ese nombre a todos los trobadores, cualquiera que sea su mérito i calidad:" (M. de la Rosa); todo concurre aquí a la preferencia de la cual o (ménos bien) la que. “Preséntase encubierto con el nombre de Zaide, i elije cabalmente un salon del alcázar para confiar a su amigo el motivo de su disfraz, i sus antiguos amores con la condesa viuda; de la que pretende valerse para alcanzar la paz:" (M. de la Rosa). (pág. 313)

4.a Despues de con se emplea mas amenudo que, pero tambien tiene bastante uso el cual (i no tan bien, a mi juicio, el que), sobre todo en las proposiciones explicativas, i particularmente si son algo largas o termina en ellas el período: “La Isabela i la Alejandra no tuvieron mas de trajedias que el nombre, i las muertes friamente atroces con que se terminan:" (Quintana). "La firmeza i serenidad con que tenian aquellos españoles empuñadas las armas:" (Capmany). “Hallé en el paño mas de cin (b) A esto es a lo que no se atiende tanto como sería de desear, i en lo que debiéramos imitar a los escritores franceses e ingleses. (pág. 313)

cuenta escudos en toda suerte de moneda de plata i oro; con los cuales se dobló nuestro contento i se confirmó la esperanza de vernos libres." (pág. 314)

5.a Despues de por, sin, tras, es mas usado el cual: “Las razones por las cuales se decidió el ministro:" "Un requisito sin el cual no era posible acceder a la solicitud:" "El biombo tras el cual nos ocultábamos." Las razones por que se dice tambien a veces, separándose entónces la preposicion del relativo para distinguir este uso reproductivo del adverbial o conjuntivo de porque, escrito come una sola palabra. Requisito sin que, i biombo tras que, aunque estrictamente gramaticales, se extrañarian como inusitados. (pág. 314)

6.a Despues de preposiciones de mas de una sílaba tiene poco uso que: “La ciudad ácia la cual marchaba el ejército:" "El tribunal ante el cual comparecimos:" "La cantidad hasta la cual podia subir el costo de la obra:" "El techo bajo el cual dormíamos:" " Las fortalezas contra las cuales jugaba la artillería:" "El dia desde el cual comenzaba a correr el plazo:" "Estaban ya escasas de todo las provincias entre las cuales se repartió la contribucion:" “Era aquella una novedad para la cual no estaban preparados los ánimos:" "Tales eran las leyes segun las cuales habia de sentenciarse la causa." "Materia es esta sobre la cual hai mucha variedad de opiniones" Dificilmente se tolerarian la ciudad ácia que, el tribunal ante que, la cantidad hasta que, las fortalezas contra que, el dia desde que, las provincias entre que, les leyes segun que; i si despues de estas preposiciones quiere variarse el cual, se preferiria mas bien el que. Pero despues de bajo, yara i sobre se extrañaria quizá ménos el relativo simple. (pág. 314)

7.a Si a la preposicion precede algun adverbio o complemento, la forma que jeneralmente se prefiere es el cual. Se dirá pues acerca del cual, enfrente de la cual, por medio del cual, al rededor de la cual. Puigblanch ha sido, a mi juicio, justamente criticado en, “La etimolojía del nombre Hispania, acerca de la que, aunque facilísima, han errado notablemente así gramáticos, como jeógrafos;" i en, "Una usurpacion de esta especie, en la cuenta de la que ha de caer todo el que hava leido o lea en adelante dicho opúsculo." Así es que para aclarar un tanto estas frases, haciendo que el relativo mire, por decirlo así, ácia atras, se hace preciso dar al que en la pronunciacion un acento de que natural mente carece, cuando no es interrogativo: acerca de la qué, aunque facilísima: en la cuenta de la qué. (pág. 314)

8.a En el jénero neutro, lo que alterna frecuentemente con lo cual, i ambos son preferibles a que: nada mas comun que las expresiones a lo que, de lo que, por lo que, en lugar de a lo cual, de lo cual, por lo cual. Pero despues de las preposiciones de mas de una sílaba, o de preposiciones precedidas de adverbios o complementos, lo cual debe preferirse a lo que: para lo cual, segun lo cual, mediante lo cual, acer ca de lo cual, etc. (pág. 315)

9.a Debe siempre evitarse que el relativo sea precedido de una larga frase, perteneciente a la proposicion subordinada: "El majistrado, en conformidad a las órdenes del cual,” podria, sin embargo, pasar; pero “Aquiles, al resplandor de las armas del cual," no se toleraria. Cuyo simplificando esta frase pudiera hacerla aceptable: “Aquiles, al resplandor de cuyas armas:" pero aun con este posesivo no se toleraria, “Aquiles, espantados con el resplandor de cuyas armas huian precipitadamente los troyanos." En lugar de que o el cual, cuando se trata de personas, se dice frecuentemente quien; sobre cuyo empleo nos hemos extendido lo bastante en otros capítalos. (pág. 315)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. La Gramática de la lengua castellana de Andrés Bello (1847), la edición de 1905 con las notas de Rufino José Cuervo y sus portadas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 30/10/2026 22:02.