Notas de Rufino José Cuervo: introducción
Texto leído por máquina (OCR) y troceado por reglas: no es una edición crítica. Medido contra una sola página copiada a mano en la imagen (la 60), se equivoca en un 1,28 % de las letras. Es la edición que siguió a la última corregida por Bello, en la ortografía de la Academia (y, g, á), con los párrafos numerados. Las notas de Cuervo van aparte, en sus páginas, con su propia numeración: lo que dicen es de Cuervo, no de Bello. Cada párrafo dice su página; las que el libro no numera (los preliminares, el índice), la hoja del escaneo. Cómo está hecho.
« Habiendo llegado á mis manos varias reimpresiones chilenas de la última edición de la Gramática de D. Andrés Bello, que contiene notables variaciones yes generalmente desconocida entre nosotros, propuse á los señores Echeverría Hermanos hiciesen una reproducción de ella agregándole algunas notas mías y un índice alfabético que yo también trabajaría. Aceptaron la oferta yá poco (en 1874) se dio principio á la edición, que es la misma que ahora sale á luz (1881), por segunda vez, más esmerada y con mayor número de notas. (pág. 5 de las notas)
a Como era mi propósito que el texto del autor saliera sin adición ni interpolación alguna, las notas se pusieron al fin; y como en las ediciones de Chile se han deslizado ya bastantes erratas, que por sí dejan ver claramente que, huérfana la obra, ha carecido de la mano cuidadosa de su dueño, he cotejado otros ejemplares, y se ha puesto el mayor esmero por parte de los señores Editores en que la presente salga correcta. La Gramática de Bello es en mi sentir obra clásica de la literatura castellana, y merece todo el lujo, elegancia y atildamiento lipográficos que corresponden á una obra de esta especie; el autor, modesto sobre manera, la consagró á sus hermanos de Hispano-América, y ella se imprimió en la ortografía casera usada en el país en que la sacó á luz. Deseando por mi parte hacerle justicia y darle el aspecto de universalidad de que es digna, solicité de los señores Editores la pusiesen en la ortografía adoptada por la mayor parte de los pueblos que hablan castellano, y ellos tuvieron la benevolencia de acceder á mis deseos, á pesar de no ser ésta la que siguen en las obras que imprimen por su cuenta. »? (pág. 5 de las notas)
* Debo advertir que varios lugares del texto están redactados en el ¡concepto de que se escribe i por y, j por g; por ejemplo, al hablar de los ¡plurales de los nombres en + precedidos de vocal (núms. 109, 499), de la terminación femenina de los adjetivos (núm. 143), del género de los sustantivos en ¿ (núm. 174), y finalmente en la ordenación de algunas listas (núm. 171, cap. L). Sólo en lo último he hecho alteración (pág. 5 de las notas)
Estas palabras con que principia la advertencia puesta por mí ás las notas é índice de la Gramática de Bello, dan á conocer suficientemente la historia de estos trabajillos hasta 1881. (pág. 6 de las notas)
En 1883 se incluyeron las notas y el índice en el tomo V de las Obras de Bello costeadas por el Gobierno de Chile, sin que se tocara conmigo para nada; si se hubiese dirigido á mí, yo hubiera indicado. al editor que desde 1881 habían salido las dos cosas con correcciones. y aumentos, y aun pudiera haber hecho otros en beneficio de su obra. En 1887 recibí con fina dedicatoria de D. L. M. Díaz el libro en que reimprimió (Curazao, 1886) dichas notas é índice acompañadas. de las anotaciones de D. Francisco Merino Ballesteros y de observaciones propias del mismo señor Díaz. Declaradas así estas obritas. res nullius, no me cogió de nuevo la llegada de otra reproducción dela Gramática de Bello con las susodichas notas é índice, hecha en Bogotá en 1889. El editor, al mismo tiempo que deja ver que yo para nada he intervenido en dicha impresión, advierle, para acreditarla, que lleva notas de otro (por todo cinco notas que forman urnas veinte líneas), y que ha seguido la ortografía sancionada por la Academia Española, como si yo nolo hubiera hecho antes. Estoy pues en cierto modo puesto en entredicho, y si me atengo á la buena voluntad de los demás, nunca llegará el caso de que se me reconozca siquiera el derecho de corregir, alterar ó aumentar lo que es mío. Para vindicar este derecho hago la presente publicación, y aseguro mi propiedad literaria para recordar que soy dueño y que siquiera por cortesía debe indicárseme el uso que va á hacerse de lo que me pertenece. Agradezco debidamente á mis apasionados la importancia que dan á mis Cosas, pero no puedo perdonarles que me atribuyan la presunción de creerlas inmejorables. (pág. 6 de las notas)
Dejado aparte esto, vuelvo á la Gramática de Bello, y de aquí para adelante haré y desharé en lo impreso, al fin como en cosa mía. Desde que á fines del siglo xvI se declaró en España texto exclusivo para la enseñanza del latín, atribuyéndolo á Nebrija, el arte compuesto por el P. Juan Luis de la Cerda, ha sido la gramática objeto de monopolio más ó menos exclusivo en los pueblos que hablan castellano, con lo cual nos hemos acostumbrado á ver en esta disciplina no sé qué de fijo y puramente preceptivo, extraño á todo progreso, sea en la investigación de los hechos ó en su explicación, sea en la clasificación ó en la nomenclatura; y por consiguiente todos, sabios como ignorantes, apegados á lo que de niños aprendieron, con dificultad admiten innovación alguna, y raras veces perciben la diferencia entre una obra de rutina ó de caprichosas invenciones y una obra científica. A pocos se les ocurre que el mérito de un libro filológico, ni más ni menos que el de uno sobre anatomía ó botánica, consiste en la claridad con que represente el estado actua! de la ciencia y en que abra horizontes para nuevas investigaciones: y que por lo mismo ninguna obra de esta especie tiene valor definitivo. (pág. 6 de las notas)
Es esto tan cierto que ya obras monumentales como las de Bopp, Diez, Draeger van cediendo el puesto á otras, que á su vez se oscurecerán cuando aparezcan las que resuman los adelantos subsiguientes. Ninguna extrañeza pues ha de causar el que, con seradmirable la obra de Bello, requiera ahora en algunas partes rectificación ó complemento. Habiendo yo estudiado esta gramática en el colegio, y tenídola después constantemente á la mano, si algo notable he encontrado en mis lecturas, luego se lo he anotado al margen; al extender esas anotaciones, solo me propongo dar un testimonio del respeto que siempre he profesado al autor, al propio tiempo que de admira” ción á su ciencia y de gratitud por la utilidad de que me han sido sus lecciones. ¡Ojalá consiguiera que el nombre de Bello fuera siempre el símbolo de la enseñanza científica del castellano, como. hasta hoy lo ha sido, y que su obra se conservase en las manos de la juventud como expresión de las doctrinas más comprobadas y más recibidas entre los filólogos! (pág. 7 de las notas)
El Autor ha encarecido, pero acaso no bastante, lo poco á que queda reducida la esencia de la gramática general, y cuán infundado es suponer una perfecta correspondencia entre las leyes del pensamiento y las del lenguaje. Pott graciosamente dice que á medida que van estudiándose nuevas lenguas, como otro Titono se van encogiendo y adelgazando hasta poner miedo aquellos « principios generales é inmutables de la palabra hablada ó escrita » que con tanto magisterio nos explayaban los enciclopedistas del siglo XVIII; otro lingúista llega á decir que para comprender la estructura del chino y de las lenguas americanas, no sólo hemos de olvidar nuestra nomenclatura gramatical, sino despojarnos de las ideas que ella sugiere; y Sayce no duda afirmar que si Aristóteles hubiera nacido azteca (es decir, si su lengua nativa fuera polisintética), habría dado á su lógica una forma completamente diferente de la que le dio siendo griego." Pero no es esto solo: el lenguaje no es ya aquel mecanismo inerte y sin vida perennemente sujeto á fórmulas inmutables; todo se muda en él, la pronunciación, la escritura, la morfología, las acepciones de las voces, la sintaxis; y por tanto la nomenclatura y las reglas de una lengua no siempre son aplicables á otra. De aquí se infiere que Bello dio un paso muy conforme al estado actual de la filología al emancipar nuestra gramática no sólo de las vacías especulaciones de la gramática general y las llamadas gramáticas filosóficas, sino de la * No resisto á la tentación de copiar las siguientes palabras de H.' Winkler en su obra Nomen, Verb und Satz: « Estoy también muy distante de admitir que en el pensamiento deban existir realmente y como tales las categorías de sujeto, objeto y predicado; pues constantemente y á cada paso tropiezo con fenómenos lingúisticos que están en insoluble contradicción con tal idea, y que me demuestran que dichas categorías no pertenecen á las leyes inmanentes del pensamiento, sino que se han constituído dor una mera abstracción » (p. 117: Berlin, 1887). (pág. 7 de las notas)
rutina de la gramática tradicional. Pero hay puntos en que acaso no 'llevó tan adelante el método científico como sin duda lo hiciera á escribir en nuestros días: no siempre ha tenido presente que el movimiento y trasformación del lenguaje no se verifican de un salto sino paulatina é insensiblemente, y que, si alguna vez interviene en ellos ¡el libre querer del hombre, las más se obran sin que éste se dé cuenta de ello, ó como hoy se dice, inconscientemente; por manera que, ¡alejándose una lengua más y más cada día de su tipo originario, sucede que en este movimiento incesante ofrecen las voces y construcciones estados que no pueden ajustarse á una nomenclatura anterior, y antes que trazar divisiones y clasificaciones por medio de líneas rectas, conviene en tales casos rastrear las gradaciones y pasos sucesivos que señalan el desenvolvimiento de formas, acepciones y construcciones. Bello procedió muchas veces en puntos semejantes con sorprendente sagacidad, por ejemplo, en la explicación de las construcciones irregulares del verbo ser; pero es indudable que el mismo método puede aplicarse con mucha más frecuencia. Incalculables progresos ha hecho en nuestros días la Gramática, no ya en cuanto enseña á corregir una que otra falta contra el buen uso de cada época, sino principalmente en cuanto expone y aplica los principios que rigen el lenguaje, ora tomando por campo una lengua especial, ora una ó más familias de ellas. Profundos y minuciosos estudios sobre la voz humana y los órganos que la producen han dado luz al elemento fisiológico del habla y á la trasformación paulatina de la parte material de las palabras. Por otro lado el examen, no menos profundo de los procedimientos intelectuales que preceden y acompañan á la expresión hablada de los conceptos, ha enseñado á distinguir la parte que en el movimiento del lenguaje corresponde al individuo y la que corresponde á la sociedad, y emancipando á la Gramática de la inflexibilidad y estrechez de la lógica, la ha enlazado con la psicología, de que ha resultado la explicación de multitud de hechos que ó antes no se habían reparado ó se habían interpretado erradamente. Por la frecuencia con que en estas notas tocaré ciertos principios, los indicaré aquí brevemente, como que son de capital importancia en todas las partes de la gramática : 4.0 Las categorías gramaticales tienen por fundamento las categorías psicológicas, pero no siempre se corresponden exactamente; así en las frases hubo fiestas, hizo grandes calores, el sujeto psicológico, el concepto que domina en el entendimiento del que habla, lo representan los sustantivos fiestas, calores, y el atributo hubo, hizo; conforme á la gramática esos sustantivos son acusativos. A cada paso se advierte tendencia á restablecer la armonía entre las dos fórmulas gramatical y psicológica, y por eso muchos dicen hubieron fiestas, hicieron grandes calores; si bien la gramática reclama sus fueros y no siempre admite la reacción. (pág. 8 de las notas)
2.0 Todas las palabras (y también las frases y oraciones) se asocian en nuestro entendimiento constituyendo grupos, ya en razón de su forma, ya en razón de su significado, ya de uno y otro. Hay en cada lengua muchísimos de estos grupos y una misma palabra puede pertenecer á varios de ellos; v. g. ovejas, pastores, «árboles, pies constituyen un grupo por su forma, dado que todos tienen s por inflexión común, y también por el sentido porque todos convienen en significar pluralidad; ovejas, casas-tiendas, padre-nuestros, los Martinez, cualesquiera forman un grupo de sentido en cuanto significan pluralidad, mas no de forma porque ese significado no se expresa en todos de una misma manera; ovejas, rebaño, ganado se asocian también en razón del sentido, pero por otro respecto : así ovejas puede pertenecer á lo menos á tres grupos. Además cada grupo puede dividirse en otros más pequeños; así en el grupo de plurales ovejas, árboles, pastores, pies se apartan las voces que añaden solos y las que añaden es. Este principio de asociación, designado con el nombre de analogía, tiene influencia suma en la vida del lenguaje. Ella nos proporciona inmediatamente modelos para acomodar á la lengua toda voz que no hemos usado ú oido antes; de modo que un niño que por primera vez oiga el nombre ornitorrinco ó el verbo cristalizar, inmediatamente les dará las inflexiones de las voces semejantes que ya conoce, diciendo ornitorrincos, cristalizó. Pero al mismo tiempo que la analogía es elemento de orden y contribuye á eliminar irregularidades, como si el inismo niño dice sabo, cabo por sé, quepo, puede también inducir á aumentar las irregularidades, si se toma como tipo una irregularidad ó grupo de irregularidades, como cuando de alel? sacan en Aragón el plural alelíses, á semejanza de maravedises, ó cuando el verbo fregar que, conforme á nuestra fonética, se conjugaba frego, frega, vino á conjugarse friego, friega, pasando al grupo de negar, segar. 3.2 Procedimiento parecido al de la analogía es la fusión ó contaminación, que consiste en que, ofreciéndose simultanéamente al entendimiento dos términos ó expresiones sinónimas, en vez de escoger una de ellas formamos otra mezclando los elementos de ambas. Así de los dos verbos empezar y comenzar se sacó en lo antiguo compezar y encomenzar, comezar y compenzar; de las dos expresiones no obstante sus esfuerzos y d pesar de sus esfuerzos ha salido no vbslante de sus esfuerzos; en punto de filosofía + en cuanto ú filusofia > en punto « filosofia; en llegando que llegará + luego que llegue > en llegando que llegue, etc. La mayor parte de las construcciones ó locuciones irregulares ó idiomáticas tienen su origen en la contaminación. (pág. 8 de las notas)
Con estas breves indicaciones bastará para demostrar que la gramática tiene hoy que aliar prudentemente el análisis psicológico con la investigación de los hechos externos del lenguaje; determinar las fórmulas primordiales en que se conforman la lengua pensada y la lengua hablad> - » -troar las causas que han producido las dislocaciones ó irregularidades; combinar en fin el método dogmático, que reduce á reglas precisas lo que permite el uso culto ó literario, con el histórico, que, puestos los ojos en el desenvolvimiento de la lengua, explica cada hecho por sus antecedentes comprobados. Dándose así la mano el análisis y la cuidadosa observación del uso con la erudición y la crítica, haráse fecundo y aun ameno un estudio que tanto fastidia á la niñez y á la juventud y tan escaso atractivo ofrece á la edad madura; acostumbrándonos desde un principio á seguir paso á paso el andar de la lengua para hallar en lo pasado las causas de: lo presente, en lo familiar y aun en lo vulgar la clave de lo elevado y lo docto, aprenderemos á juzgar con criterio propio y á esclarecer los easos nuevos que se presenten. No digo que este método sea más fácil que el tradicional, antes sin empacho confieso que ha de ser detestable para aquellos maestros que se persuaden á que sus discípulos serán gramáticos consumados el día que tengan aprendida para cada caso una reglita con sus excepciones contables por los dedos, ó una expresión técnica que cierre la puerta á todo examen ó corte toda discusión. (pág. 9 de las notas)
Como materia que se toca con la pureza del texto me ha parecido oportuno advertir, en atención á la escrupulosidad que hoy se acostumbra usar en las citas de autores, que en esta Gramática aparecen con frecuencia modificados los ejemplos. Unas veces se ha visto precisado á ello nuestro Autor, á fin de redondearlos, pulirlos y acercarlos, sin menoscabar su pureza clásica, al tipo del castellano actual, dándoles al mismo tiempo la forma más adecuada para que puedan útilmente encomendarse á. la memoria. Así, por ejemplo, la cita de D. Alfonso X1 (núm. 232) es en su original : « .... tenemos por bien que si en los dichos fueros, óenlos libros de las Partidas sobredichas, ó en este nuestro libro, ó en alguna, ó en algunas leys de las que en él se contienen, fuere menester interpretacion, ó declaracion, ú emendar, ó annadir, ó tirar, ó mudar, que nos que lo fagamos: Et si alguna contrariedat paresciere en las leys sobredichas entre si mesmas, ó en los fueros, óen cualquier dellos, ó alguna dubda fuere fallada en ellos, ó algunt fecho porque por ellos non se puede librar, que nos que seamos requeridos sobrello... » (Ordenamiento de Alcala, l. 1, tit. 28). El Autor puso así: « Si alguna contrariedad pareciere en las leyes (decía el rey don Alonso XI), tenemos por bien que Nós seamos requeridos sobre ello. » Añadiré los originales de otras citas seguidos de las formas que les dio Bello, para que se vea el exquisito gusto con que fueron modificadas. (pág. 10 de las notas)
« Divididos estaban caballeros y escuderos, éstos contándose sus vidas y aquéllos sus amores. » Cerv. Quij. 2. 13. « Divididos estaban caballeros y escuderos, éstos contándose sus trabajos, y aquéllos sus amores. » (núm. 260). (pág. 10 de las notas)
« ¿Qué ingenio puede haber en el mundo que pueda persuadir ál otro que no fue verdad lo de la infanta Floripes y Gúi de Borgoña. v lo de Fierabrás con la puente de Mantible ? » Cerv. Quiz. 1. 49. « ¿ Qué ingenio habrá que pueda persuadir á otro que no fue verdad lo de la infanta Floripes y Gúi de Borgoña, y lo de Fierabrás con la puente de Mantible ? » (núm. 277). (pág. 10 de las notas)
« Hizo el postrer acto desta tragedia madama de Gomerón, saliendo ella y dos hijas suyas niñas en busca del Conde, y pidiendo arrojada á sus pies la vida de sus hijos con las palabras y afectos que enseña el dolor....; y aunque debió de enternecerle harto al Conde esta lástima.... hubo de ensordecerse á tan piadosos ruegos, respondiéndole entonces pocas palabras, aunque graves y resueltas; tal, que volvió al parecer algo consolada con la que le dio de restituílle los demás hijos buenos y sanos, como lo hizo. » Coloma, Guerras de los Estados Bajos, libro VIII. « Hizo el postrer acto de esta tragedia madama de Camerón, saliendo ella y dos hijas suyas niñas en busca del Conde, y pidiéndole arrodillada á sus pies la vida de sus hijos: el Conde le respondió entonces pocas palabras: tal que hubo de volverse algo consolada » (núm. 388). Desde la primera edición se lee en este ejemplo Camerón por Gomerón ; en la presente edición va corregida esta errata. (pág. 11 de las notas)
« ¡ Ay Dios ! ¿si será posible que he ya hallado lugar que pueda servir de escondida sepultura á la carga pesada de este cuerpo, que tan contra mi voluntad sostengo ? Sí será, si la soledad que prometen estas sierras no me miente. » Cerv. Quij. 1. 28. « ¡ Ay Dios! ¿Si será posible que he ya hallado lugar que sirva de sepultura á la pesada carga de este cuerpo que tan contra mi voluntad sostengo ? Sí será, si la soledad de estas selvas no me miente » (núm. 415). « Hernán Cortés se valió de este principio para volver á su respuesta, diciendo á Teutile que uno de los puntos de su embajada, y el principal motivo que tenía su rey para proponer su amistad á Motezuma, era la obligación con que deben los príncipes cristianos oponerse á los errores de la idolatría, y lo que deseaba instruírle para que conociese la verdad, y ayudarle á salir de aquella esclavitud del demonio. » Solís, Cong. de Méj. 2. 5. « Hernán Cortés dijo á Teutile que el principal motivo de su rey en ofrecer su amistad á Motezuma era lo que deseaba instruírle para ayudarle á salir de la esclavitud del demonio » (núm. 976). (pág. 11 de las notas)
« Mirá en hora mala, dijo á este punto el ama, si me decía á mí bien mi corazón, del pie que cojeaba mi señor. » Cerv. Quiz. 1. 5. « Bien me decía á mí mi corazón del pie que cojeaba mi señor » (núm. 1165). (pág. 11 de las notas)
« Guál buscaba al amanecer entre los montones de muertos ho. rrendamente heridos y mutilados el cadáver de un padre; quién el de un hijo ó un hermano; aquélla el de un esposo ó de un amante ; otros los de sus amigos y protectores. » El Duque de Rivas, Masanielo, 2. 23. « Cuál buscaba al amanecer entre los montones de muertos horrendamente heridos ó mutilados el cadáver de un padre; quién el de un hijo ó de un hermano; aquélla el de un esposo ó de un amante; otros los de sus amigos ó protectores » (núm. 1170). (pág. 11 de las notas)
Veces hay en que la alteración se ha hecho con el designio de corregir el texto, ya de vicio proveniente del copiante ó de la imprenta, ya de incorrección del escritor, y aun alguna ocasión con el de evitar una locución poco usada ó que el Autor no explica en la Gramática. De todo esto pondré muestras. (pág. 12 de las notas)
En todas las ediciones de la Gatomaquia que tengo á la vista, inclusa la primera, el poema empieza así : (pág. 12 de las notas)
Yo aquel que en los pasados Tiempos canté las selvas y los prados, Estos vestidos de árboles mayores Y aquéllas, de ganados y de flores : (pág. 12 de las notas)
según esto, los árboles están en los prados, y los ganados y flores en las selvas, cosa poco natural. Bello puso éstas vestidas y aquéllos, con lo cual el sentido queda corriente (núm. 260). (pág. 12 de las notas)
En el núm. 384 (nota) restablece la medida poniendo eran en vez de estaban en este alejandrino de Berceo (Santa Oria, 7): « Estaban maravilladas ende todas las gentes. » (pág. 12 de las notas)
Esta corrección es intachable, más no sucede igual cosa con este otro verso del mismo autor (Sacrif. 7): (pág. 12 de las notas)
Hy offrecien el cabron e ternero e toro, que Bello en la nota citada pone así : (pág. 12 de las notas)
« Hi ofrecien cabro e ternero e toro; » (pág. 12 de las notas)
porque ni parece acertado introducir una voz como cabro que no está autorizada por los escritores de esa época, ni' hay necesidad de disolver la combinación ¿e del co-pretérito, empleada á menudo como diptongo, según se verá en otro lugar. Más aceptable sería esta enmienda : (pág. 12 de las notas)
« Hy offrecien cabron e ternero e toro. » (pág. 12 de las notas)
En el núm. 667 enmendó Bello la incorrección del original, que dice: « más digna de ser amada y estimada » (Gran. Guía, pról. : R.* 8. 12): «Si la virtud es una de las cosas más excelentes * Con la letra R. designo en las citas la Biblioteca de autores españoles publicada por D. M. Rivadeneira. Hago las referencias á ella por la facilidad con que puede consultarse en cualquier parte; pero en obsequio de la juventud estudiosa debo advertir que poquisimos tomos de ella merecen confianza vara investigaciones filológicas. Para esto es menesler, en que hay en el cielo y en la tierra, y más dignas de ser amadas y estimadas... » (pág. 12 de las notas)
Puso (núm. 332) estima en vez de aprecia para evitar el doble asonante de esta cuarteta de Meléndez (Discursos, 1: R. 63. 2552). « Las virtudes son severas, Y la verdad es amarga: (pág. 13 de las notas)
Quien te la dice te aprecia, Y quien te adula te agravia, » (pág. 13 de las notas)
Una vez que en el núm. 402 estaba advertido que con un sustantivo por antecedente se prefiere en que á cuando, no había necesidad de: hacer el cambio (núm. 743) en el ejemplo de Lope (Dorotea, 3. 7: R. 34. 393) : (pág. 13 de las notas)
« Pasaron ya los tiempos Cuando, lamiendo rosas, El céfiro bullía Y suspiraba aromas. » (pág. 13 de las notas)
No se menciona en la Gramática el uso de cuando con subjuntivo después de apenas seguido de un futuro, que está comprobado cenre nientemente en mi Diccionario; por eso se hace reparable la modificación del siguiente pasaje de Cervantes en El celoso extremeño (R. 1. 1752): « Apenas habréis comido tres ó cuatro moyos de sal, cuando ya os veáis músico corriente y moliente en todo género de guitarra. » (núm. 645). (pág. 13 de las notas)
En otras ocasiones no aparece tan clara la razón del cambio, como en éstas : (pág. 13 de las notas)
« ¿ Los reyes tenéis por santo y por honesto lo que os viene más lá cuento para reinar? » Mariana, Hist. Esp. 13. 12. « Los reyes tenéis por justo y por honesto lo que os viene más á cuento para! reinar » (núm. 231). (pág. 13 de las notas)
« Andaba el asturiano comprando el asno donde los vendían. » Cerv. Nov. 8. « Estaba el estudiante comprandu el asno donde los vendían » (núm. 822). (pág. 13 de las notas)
« No hay paz que no alteres, Ni honor que no turbes. » (pág. 13 de las notas)
Tirso, El rey D. Pedro en Madrid, 2. 20. (pág. 13 de las notas)
« No hay paz que no alteres, Ni honor que no enturbies » (núm. 762). (pág. 13 de las notas)
« En fin, señora, ¿ que tú eres la hermosa Dorotea, la hija única del rico Clenardo? » Cerv. Quij. 1. 29. « En fin, señora, ¿que tú] cuanto sea posible, acudir á las ediciones originales, ó á lo menos á las: mo muy distantes de ellas. (pág. 13 de las notas)
eres la hermosa Dorotea, la única hija del rico Cleonardo ? » (núm. « Decíanme mis padres.... que ellos me casarían luego con quien yo más gustase. » Cerv. Quij. 1.28. « Decíanme mis padres que me casase con quien yo más gustase » (núm. 1041). (pág. 14 de las notas)
« Solo se quedó en pie Bradamiro, arrimado á su arco, clavados los ojos en la que pensaba ser mujer. » Gerv. Pers. 1. 4. « Solo quedó en pie Brandamiro, arrimado al arco, clavados los ojos en la que pensaba ser mujer » (núm. 968). (pág. 14 de las notas)
a Cosas.... que tocan, atañen, dependen y son anejas á la orden de la caballería andante. » Cerv. Quij. 2. 7. « Cosas.... que tocan, atañen, dependen y son anexas á la orden de los caballeros andantes » (núm. 1193). (pág. 14 de las notas)
Caso hay en que el cambio se hizo sin duda indeliberadamente : « Adornaron la nave con flámulas y gallardetes, que ellos azotando el aire, y ellas besando las aguas, hermosísima vista hacían. » Cerv. Pers. 1. 2. « Adornaron la nave con flámulas y gallardetes, que ellos azolando el aire, y ellas besando las aguas vistosísima vista hacían » (núm. 311). Mi amigo D. Miguel Antonio Caro recordó en el digno homenaje que el Repertorio Colombiano consagró á la memoria de Bello con ocasión de su Centenario, la nota que va al fin de la primera edición de la Gramática: « Observo de paso que en el ejemplo de Cervantes de la excepción 62. (en la edición última, 9a. del S 349, a), por un desliz de la memoria he puesto los poetas en lugar de las musas, y fecundos por fecundas, no sin detrimento de la hermosura del pasaje. Pero esta alteración no daña en nada á la oportunidad de la cita. » Lo mismo que el Autor advierte aquí puede decirse de las demás alteraciones que quedan notadas; y así como él corrigió luego ésta, que era inoportuna, es indudable que, á repararlas, hubiera hecho lo mismo con las que se hallan en igual caso. En las primeras ediciones que corrieron á mi cargo no me atreví á hacer en el texto otras variaciones que poner en lugar de la frase novísima: « Aun bien que casi no he tomado la palabra » (núm 1220), la castiza que usa Cervantes: « Aun bien que yo casi no he hablado palabra. » Quij. 2. 1 (R. 1. 4072); y á corregir el nombre del río Sebeto, que todas las ediciones que había visto corrompían volviéndolo Sabeto. En la reimpresión anterior restablecí el texto genuino haciendo desaparecer varios defectos de esta clase. Para la presente me propuse verificar todos los pasajes de nuestros autores citados en la Gramática, y he formado un índice de ellos con indicación de la obra y el lugar en quese hallán ; naturalmeñte uno que otro pasaje se me ha escapado, ya por flaquearme la memoria ó los apuntes, ya por no tener á la mano las obras de que fueron sacados. De este trabajillo (que sin duda hará asnrrar alguna sonrisa á los labios de ciertos gramáticos) resulta que la mayor parte de los ejemplos han «sido alterados ó aproximados á la lengua actual, y además que unos (pág. 14 de las notas)
INTRODUCCIÓN. 1b cuantos contenían inexactitudes en que antes no se había reparado. Fuera de las que son erratas notorias, algunas de esas inexactitudes provienen sin duda de que el Autor no copió de los libros los pasajes, sino que los puso de memoria: no hay para qué decir que, sea la ¡una ó la otra cosa, les he devuelto su primitiva pureza. En cuanto á los otros, me he conientado con indicar que están moditicados, pues aquí se presenta una dificullad: reducir á un nivel la lengua de ¡escritores de muchos siglos es falsificación histórica que no puede admitirse; pero también es inadmisible presenlar como modelos en una obra destinada á enseñar el castellano de hoy, textos que se apartan de él ú ofrecen desaliños ó modos de hablar que con la natural mudanza de las cosas han dejado de ser usades. Colocado en este punto de vista, ha tenido razón el Autor para modificarlos; pero el maestro y el discípulo deben estar sobre aviso para no dar por efectiva semejante uniformidad. Creo que con el índice mencionado, en el cual van señalados con signos especiales los pasajes que yo he corregido y aquellos que el Autor ha modificado, quedan satisfechas los exigencias de la crítica é inculcada á los jóvenes la necesidad de la exactitud filológica. ¦ o Hay algunos pasajes que, conforme aparecen en las ediciones que de los autores tengo á la vista, no son adecuados al objeto con que los cita el Autor; pero en ningún caso esta circunstancia hace menos cierta la doctrina. En el núm. 301 se halla este pasaje del duque de Rivas: « Desistióse por entonces del ataque de Jesús- María; pero lo fueron otros puestos de importancia; » en la pág. 219 del tomo 5%. de la edición de Madrid, 1854-5, se lee de este modo: « Desistióse por entonces del ataque á Jesús-María, pero fueron embestidos otros puestos también de importancia » (Masanielo, 2. 12). Bien puede ser ésta una corrección del escritor.” Por último apuntaré que en tiempo del Autor todos creían que la Canción á las ruinas de Itálica y la Epístola moral eran obras de Rioja, y que el Lazarillo de Tormes lo era de D. Diego Hurtado de Mendoza. En cuanto á la primera, está plenamente probado que es de Rodrigo Caro; la segunda, no hay fundamento ninguno para atribuírla á Rioja, y sí algunos para creer que sea de Fernández de Andrada; el autor del Lazarillo es desconocido, y la atribución á * En R. 40. 2261 (lo mismo que en la edición de Sevilla, 1539, fol. 1681) se halla cubriese y'no se cubriese, como trae el primer ejemplo del Amadís, copiado en el núm. 748. El pasaje de Coloma, núm. 1041, se lee con la preposición 4, deudores de d quien, en R. 28. 15*; pero en la edición de Amberes, 1625, p. 121, se halla como lo trae Bello; de modo que en casos como éstos puede haber variedad en las ediciones. Otro ejemplo : R, 28. 266! trae « pacifico el color de sus adornos y plumas », lo cual desharia el reparo d:1 Autor sobre la repetición del artículo en « pacifico el color de los adornos y las plumas » (núm. 840); pero ésta es la lección de las ediciones primeras, y para hablar con justicia, el texto de Solis en la Biblioteca de Rivadeneira es defectuosisim». (pág. 15 de las notas)
Mendoza completamente arbitraria.” No he hecho indicación ó cambio en cada caso. (pág. 16 de las notas)
NOTA Para la acentuación ortográfica se siguen en esta impresión los principios de la Academia Española, en esta forma: (pág. 16 de las notas)
- Se aplican estrictamente las reglas aun en casos en que la Academia no lo hace; así, van acentuados retr, freir, oír, conforme á la regla: « En las voces agudas donde haya encuentro de vocal fuerte con una débil acentuada, ésta llevará acento ortográfico ; v. gr. país, raíz, ataúd, baúl, Bails, Saúl. » Van acentuados comúnmente cortésmente, asímismo, aun cuando no lo estén en el Diccionario, conforme á la regla: « El primer elemento de las voces compuestas, si consta de más de una sílaba, y el segundo siempre, conservan su acentuación prosódica, y deben llevar la ortográfica que como sim ples les corresponda; v. gr. cortésmente, ágilmente, licitamente, contrarréplica, décimoséptimo. » (pág. 16 de las notas)
20, Es punto capital de la reforma de la acentuación dictada por la Academia no hacer distinción, como se hacía antes, entre los verbos y las demás palabras. Escribiendo (ó debiendo escribir, pues en el Diccionario no hay bastante consecuencia) pie, quia, mue, bue, Tio (apellido), pies, pues, buen, cien, sien, Dios, brios, Juan, cuan, buets, Luis, ruin, no hay duda que debemos escribir fue, vio, dio, fui: así queda visible la diferencia entre estos monosílabos y los disilabos guié, rué, rió, lió, hut, guión, Sión. Seguimos la práclica de la Academia, aunque no la ha reducido á regla, acentuando paraíso, saúco, oído; lo mismo en la combinación ui: huida, jesuita, casuista, y por consiguiente huido, huir, destrutr. (pág. 16 de las notas)
Ha parecido conveniente advertir esto, porque hay personas que se creen obligadas á seguir ciegamente hasta las erratas ó inadvertencias visibles del Diccionario y de la Gramática de la Academia. No hace mucho que se leía en la portada de un libro que era la décimotercia edición (véanse en el Diccionario L, ny y los demás nombres de letras en que figuran estos numerales). (pág. 16 de las notas)
* Véase A. Morel-Fatio, Etudes su» l’Espagne, págs. 111 sgs. Paris, 1895. (pág. 16 de las notas)