Capítulos XXIX a L: la oración

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Los capítulos

Capítulo XXIX. Clasificación de las proposiciones

ver la pág. 191

723 (322). La proposición es regular ó anómala. (pág. 191)

724 (323). Regular es la que consta de sujeto y atributo expresos ó que pueden fácilmente suplirse. (pág. 191)

  1. Los sujetos tácitos que pueden fácilmente suplirse son, ó los pronombres personales, ó los demostrativos él, ello, que reproducen, y á veces anuncian, un sustantivo cercano, de su número y género. (pág. 191)

Serán, pues, proposiciones regulares: « Yo existo, » ó simplemente « Existo; » « Ella vino » (indicando, por ejemplo, una mujer de que acaba de hablarse), ó simplemente « Vino. » « Habiendo encontrado una resistencia que no esperaban, se replegaron los enemigos á un monte vecino : » la proposición subordinada que no esperaban es perfectamente regular, y su sujeto tácito ellos anuncia al sustantivo los enemigos de la proposición subordinante. « Preferiría yo que viviésemos en el campo; pero no es posible : » en la última proposición el sujeto subentendido es ello, que reproduce la idea de vivir nosotros en el campo. « No se sabe qué resolución ha acordado el gobierno: » proposición perfectamente regular á que sirve de sujeto la proposición interrogativa indirecta qué resolución, elc. Si añadiésemos, pero presto se sabrá, sería también perfectamente regular esta proposición, subentendiéndose el sujeto ello, que reproduciría la misma interrogación indirecta. (pág. 191)

726 (a). Sucede á menudo que se calla el verbo porque se subentiende el de una proposición cercana : « Venció al pudor la liviandad, á la prudencia la locura: » venció la locura. Fuera de este caso el verbo que más ordinariamente se subentiende es ser ú otro de los que se emplean para significar la existencia : (pág. 191)

« Hilaba la mujer para su esposo..... (pág. 191)

Acompañaba el lado del marido Más veces en la hueste que en la cama: (pág. 191)

Sano le aventuró : vengóle herido : (pág. 191)

Todas, matronas, y ninguna, dama » (Quevedo) (pág. 191)

Todas eran y ninguna era. (pág. 191)

sen tratado no les cumplieren las condiciones estipuladas. » Era preciso decir hayan 6 hubieren tratado. Pero el mismo Salvá me parece haber caido en una inadvertencia proponiendo, para corregir la frase, que se sustituya cumpliesen á cumplieren, sin tocar lo demás. Mientras subsista tendrrín, no se puede decir correctamente sino hayan ú hubieren, cumplan 6 sumplieren ; bien que en este último verbo puede hacerse uso, si se quiere, Jel ante-futuro hayan ó hubieren cumplido, en lugar del simple futuro. (pág. 191)

727 (b). La elipsis del verbo es frecuentísima en las exclama- <iones : « ¡ Qué insensatez confiar nuestra seguridad á la protección de una potencia extranjera ! « qué insensatez era ó es Ó sería, según lo que pida el contexto. ? (pág. 192)

728 (324). Proposición anómala 6 irregular es la que carece de sujeto, no sólo porque no lo lleva expreso, sino porque según el uso de la lengua, ó no puede tenerlo ó regularmente no lo tiene: « Hubo fiestas; » « Llueve á cántaros; » « Por el lado del norte relampaguea. » (pág. 192)

729 (a). La proposición puede carecer de sujeto; de atributo nunca: si no lo tiene expreso, hay siempre alguno que puede fáci)- mente suplirse. (pág. 192)

130 (325). La proposición regular es transitiva 6 intransitiva. ¦ 731 (326). Transitiva, llamada también activa, es aquella en que el verbo está modificado por un acusativo. Cuando decimos que « el viento agita las olas, » nos figuramos una acción que el viento ejecuta sobre las olas, y que pasa á ellas y las modifica: las olas es entonces un complemento acusativo, y la proposición se llama transitiva ó activa: denominaciones enteramente idénticas. (pág. 192)

132 (327). Los caracteres de esta especie de complemento, Ó las señales por las cuales podemos recono- <erlo, son las que vamos á exponer: (pág. 192)

  1. Es propio del verbo y de los tres derivados verbales, y se presenta á menudo bajo la forma de un caso complementario, que en el género masculino del sinular es comúnmente le ó lo, en el masculino de plural dos, en el femenino de singular Ja, en el plural Jas, en el género neutro lo. « Fui al puerto, d los arsenales, d la playa, á las huertas, y le ó lo, los, la, las encontré lleno, llenos, llena, llenas, de gente. » « Dijéronme que acababan de fusilar á unos cuantos, y que el pueblo habia querido impedirlo. » ¦ >.” Otras veces se presenta bajo la forma de un complemento sin preposición ó con la preposición 4: « A ti te buscaban, no á ellos; » « El Congreso da leyes; » « César venció á Pompeyo; » « Los Romanos conquistaron la Galia; » « Es preciso remunerar el trabajo. » (pág. 192)
  1. El acusativo de la construcción activa se convierte en sujeto de la construcción pasiva: « El viento agitaba las olas; las olas eran agitadas por el viento. » 733. El acusativo es muchas veces un infinitivo ó el anunciativo gue, ó una oración interrogativa indirecta; y en ninguno de estos casos lleva preposición : « Apetezco descansar » (descansar es cosa apetecida por mi); « La Gaceta Oficial anuncia que el ejército se retira á cuarteles de invierno » (que el ejército se retira d cuarteles de invierno es anunciado por la Gaceta Oficial); « No sabemos qué novedad ha ocurrido » (qué novedad ha ocurrido es cosa no sabida por nosotros). (pág. 193)

734 (a). Hay ciertos verbos que rigen acusativo y no se prestan, sin embargo, á la inversión pasiva, porque carecen de participio adjetivo. Tal es el verbo poder, cuyos acusativos son generalmente infinitivos, y á veces algún sustantivo de significado general; y así se dice: « El avestruz no puede volar; » « No lo podemos todos todo; » sin que por eso se diga que volar no es cosa podida por el avestruz, ó que no todo es podido por todos. Pero éste es un puro accidente de la lengua?. ¦ 735 (5). Hay también verbos queno construyéndose regularmente con acusativo, se prestan, sin embargo, á la inversión pasiva por medio de un participio adjetivo : así, aunque no puede decirse que el rev apeld la sentencia, sino de la sentencia, se llama sentencia apelada aquella contra la cual se interpuso la apelación (Véase $ 350, h). 136 (328). La proposición regular que carece de complemento acusativo, se llama intransitiva, como « yo existo. » (pág. 193)

Verbos que no suelen llevar acusativo sino en locuciones excepcionales, no admiten, por supuesto, en su uso ordinario, sino construcciones intransitivas; tales son existir, estar, parmanecer, nacer, mortr, y muchíisimos otros. Dáseles el nombre de :ntransitivos ó neutros.** posible. Lucrecio (hablando del cántaro de las Danaides, III, 1024) dio posse la inflexión pasiva potestur. (pág. 193)

« Quod tamen expleri nulla ratione potestur. » (pág. 193)

Donde pofestur no está usado por potest, como algunos han querido, sino por fieri potest 100, ** Esta segunda denominación era muy propia en latín, donde había verbos activos y pasivos, y verbos que no eran ni uno ni ot-o, esto es, neutros. En las lenguas que carecen de verbos pasivos no debiera haberse dado el titulo de neutros á los intransitivos. (pág. 193)

* La misma inversión de significado que en cosa podida hay en cosa (pág. 193)

Los que regularmente lo tienen, se llaman transitivos ó activos. (pág. 194)

737 (a). Son frecuentes las construcciones activas de acusativo y dativo : « El preceptor enseñaba la gramática á los niños; » « Los trabajos dan á los hombres fortaleza ; » « Una bella campiña inspira ideas alegres al poeta ; » « Los sitiadores interceptaron las provisiones á la ciudad ; » « Le quitaron la vida ; » « Les atribuyeron el delito, » etc. (pág. 194)

738 (6). El dativo, como se ve en estos ejemplos, se presenta bajo dos formas : la de un caso complementario dativo, y la de un complemento con la preposición d. (pág. 194)

739 (c). Hay construcciones intransitivas de dativo : « Les lisonjea la popularidad de que gozan. » No sería bien dicho los lisonjea. Ñ sin embargo, sería perfectamente aceptable la inversión pasiva : « Lisonjeados por la popularidad de etc. » Esta inversión no es una señal inequívoca de acusativo ($ 327, b). (pág. 194)

740 (329). Los verbos activos pueden usarse y se usan á menudo como intransitivos, considerándose entonces la acción como un mero estado: por ejemplo, «El que ama, desea y teme, y por consiguiente padece; » cuatro verbos activos, usados como intransitivos. (pág. 194)

741 (a). Extraño parecerá que se considere á padecer como verbo activo, siendo la idea que con él significamos tan opuesta á lo que se llama vulgarmente acción. Pero es necesario tener entendido que la acción y pasión gramaticales no tienen que ver con el significado sino con la construcción de los verbos. Los hay, pues, que significan verdaderas acciones, y que, sin embargo, son neutros, como pelear ; y los hay que denotan verdadera pasión, y que, sin embargo, son activos, como padecer ; consistiendo todo en que á los primeros no podemos darles regularmente complementos acusativos como lo hacemos de ordinario con los otros : padeces trabajos, dolores, calamidades?*. 742 (b). Hay también muchos neutros que accidentalmente dejan de serlo formando construcciones activas. Así respirar, primariamente intransitivo, porque ejercitándose la acción del verbo sobre un solo objeto, el aire, era superfluo expresarlo, desenvuelve su acusa tivo tácito, cuando se modifica ese objeto: respirar un atre puro, respirar el aire del campo; ó cuando real ó metafóricamente se ejerce la acción sobre otro diverso : respirar el gas carbónico, respirar venganza. (pág. 194)

Por eso sucede á veces que á un verbo castellano activo corresponde en otras lenguas un verbo intransitivo, y reciprocamente. \_—\_—— (pág. 194)

  1. Suspirar, en su sentido primitivo, es neutro; y con todo eso Lope de Vega lo ha empleado como activo en estcs dulcísimos versos : (pág. 195)

« Pasaron ya los tiempos En que, lamiendo rosas, El zéfiro bullía, Y suspiraba aromas?*. » (pág. 195)

744 (c). Un mismo verbo puede regir unas veces acusativo de ersona, y otras acusativo de cosa : « Aristóteles enseñaba la filosoía » (la filosofía era enseñada). « Las madres enseñaban á sus hijos » (los hijos eran enseñados). « La naturaleza inspira al poeta » (el poeta es inspirado). « La noche inspira ideas tristes » (ideas tristes son inspiradas). (pág. 195)

  1. Dícese con el complemento acusativo vestir á una persona, vestir una cosa (cubrirla con algo que le sirva como de vestido). Tal es el uso natural de vestir, y en él le acompaña á menudo otro complemento, formado con de, para demostrar el vestido ó lo que hace sus veces : (pág. 195)

« Dos meses há que pasó La Pascua, que por Abril Viste bizarra los campos De felpas y de tabís » (T. de Molina). (pág. 195)

* Hay en todas las lenguas un movimiento continuo en que el verbo activo pasa á neutro, y el neutro se convierte en activo; movimiento que se efectúa por transiciones fáciles y suaves en el habla común, y de que los más correctos escritores se han aprovechado siempre para dar novedad, fuerza ó gracia á la frase : como se ve en el ardebat Alexin de Virgilio, en el anhelare crudelitatem de Cicerón, en el noz est perpetua una dormienda de Catulo, en el garrire fabellas aniles de Horacio, etc. No luvo pues razón Hermosilla para mirar estas transiciones como licencias que no se deben conceder ni aun á los poetas, y sienta un hecho inexacto cuando dice que ni Homero entre los griegos, ni Virgilio entre los latinos, ni los demás poetas de aquellas naciones, hicieron Jamás transitivos los verbos neutros. Véase la Minerva del Brocense, libro III, cap. 3. Sánchez llega al extremo de negar absolutamente la existencia de verbos neutros, y sostiene que los así llamados no se diferencian de los activos sino en que se calla de ordinario su acusativo porque es casi siempre uno mismo. Yo no me atrevería á decir tanto; pero es incontestable que la línea de separación entre las dos clases no está fundada en la naturaleza, esto es, en su significado (pues el verbo que en una lengua es transitivo puede no serlo en otra), ni en una misma lengua se mantiene fija. Quebrar, por ejemplo, que fue intransitivo en su origen, significando estallar (crepare), se ha vuelto activo equivalente á romper; y apenas quedan vestigios de su primitiva significación en la amistad que quiebra, la casa de comercio ue quiebra, y en ciertos refranes como la verdad adelguza, pero no quiea. Por el contrario caber, que antes era activo significando contener, hoy se emplea regularmente en la significación intransitiva de ser contenido. Cervantes lo usa de ambos modos : « Descubriendo la canasta, se manifestó una bota con hasta dos arrobas de vino, y un corcho que podria caber sosegadamente y sin apremio, hasta una azumbre. » « Se bebió (don Quijote) de lo que no pudo caber en la alcuza, y quedaba en la olla, casi media azumbre. » (pág. 195)

ur ms (pág. 195)

Pero trasfórmase de todo punto la construcción cuando se dice : « Le vistieron una túnica de púrpura : »el vestido es complemento acusativo, y la persona á quien se le pone, dativo. (pág. 196)

« Viste los prados matizada alfombra. » (pág. 196)

Ahora el vestido es sujeto, y la cosa que lo lleva acusativo. « Por el hábito de San Pedro que visto, que es vuestra merced uno de los más famosos caballeros » (Cervantes): ahora, al contrario, el vestido (representado por que) es acusativo, y la persona que lo lleva, sujeto. 746. Desnudar en su construcción natural era y es despojar ú uno de sus ropas. Pero también solía construírse con dativo de persona y acusativo de cosa : (pág. 196)

« Los vestidos se desnuden Antes que de ahí se muden, O disparo ».... (Un bandolero de Lope de Vega). (pág. 196)

El sujeto de desnuden es ellos (los caminantes) ; los vestidos es acusalivo de cosa, -y se dativo reflejo de persona. (pág. 196)

« Estremécense las aguas, De la futura tormenta: (pág. 196)

Y los delfines por ellas Desnudóse el sol sus rayos, Comienzan á dar indicios Vistióse de nubes negras. » (Lope de Vega). (pág. 196)

  1. Dícese ceñir ú uno de ó con algo, y ceñirle 4 uno la espada, haciendo á la espada acusativo y á le dativo ; y ceñir espada por llevarla á la cinta, haciendo á la espada otra vez acusativo, y á la persona que la lleva, sujeto. (pág. 196)
  1. Cubrir á uno con una capa, cubrirle de ignominia, es la natural construcción activa de este verbo; pero en tiempo de Gervantes era todavía usado y elegante cubrirse una capa, ponérsela, echársela uno encima á sí mismo: la capa, acusativo, la persona sujeto, y dativo reflejo. « Se cubrió don Quijote un herreruelo de paño pardo » (Cervantes). (pág. 196)

« No dio lugar para ello Mi seora dona Lucía, Que ya el manto se cubría »(Tirso). (pág. 196)

« Senora, cúbrete un manto Y vénte á palacio luégo. » (pág. 196)

(Comedia antigua, citada por Clemencín). (pág. 196)

En obras de mayor antigúedad es más frecuente esta construcción ; como puede verse en el Amadís de Gaula, donde ocurren muchos ejemplos como éstos : « Diéronle (á Amadís) una capa de escarlata que se cubriese, » esto es, que se echase encima: « El rey (Lisuarte). le tomó por la mano (á Amadís), é hízole dar un manto que cubriese; » se calla el dativo reflejo (se): « (Diéronles (á Florestán y á don Galaor) sendos mantos, que cubrieron » (la misma elipsis): « Entrad, dijo ella (una doncella desconocida á don Galaor), y en entrando, hiciéronle desarmar y cubriéronle un manto » (dativo de persona oblicuo)”. 749. Dícese que un objeto nos admira, poniendo en acusativo la, persona que siente la admiración, y que admiramos un objeto, haciendo acusativo la cosa que produce este efecto, y que nos admiramos de un objeto, haciéndonos en cierto modo agentes y pacientes de la admiración, y despojando al objeto de ella del carácter debujeto y de acusativo. (pág. 196)

  1. Por estas muestras puede conocerse la variedad que en orden á las construcciones activas ha presentado y aun presenta la lengua, y la necesidad de estudiarlas en los diccionarios y en el uso de los autores correctos. (pág. 197)

Pero en esta materia no debe considerarse la lengua como tan encadenada por el uso actual, que no sea lícito aventurar de cuando en cuando, con pulso y oportunidad, relaciones nuevas en el complemento acusativo. No hay motivo para que se prohiba á los escritores de nuestros días lo que permitido á sus predecesores ha hermoseado el castellano, enriqueciéndolo de construcciones elegantemente variadas. ¦ 751 (330). La proposición regular transitiva se subdivide en oblicua, refleja y recíproca, según lo sea el complemento acusativo. (pág. 197)

  1. El complemento acusativo es oblicuo, cuando. (pág. 197)

el sujeto del verbo no se identifica con el término del complemento, como en « Dios manda que amemos á nuestros enemigos; » « Dios ha criado y conserva todas. (pág. 197)

* No lo acierta, á mi juicio, Clemencin cuando equipara esta construcción al helenismo de los latinos : Os humerosque Deo similis. Pruébase el complemento acusativo por la analogía de vestir d una persona una túnica y ceñirle una espada; y por la correspondiente pasiva. Cervantes dice que « Monipodio traía cubierta (puesta, echada encima) una capa de bayeta. » El mismo Clemencín ha citado este otro ejemplo: « Iba Gatarú desarmado, y cubierto un rico manlo : » donde cuhierto no concierta con Gaturú sino con manto; la frase se traduciria literalmente en latin, « Ibat inermis et induto pallio : » deciase induere se pallio € induere pallium, como cubrirse: con una capa Ó cubrir una capa. (pág. 197)

Descubrir se usaba de un modo semejante en lo antiguo, como se ve en este verso tan expresivo de la Gesta de Mio Cid : (pág. 197)

« ¿A quem descubriestes las telas del corazon ? » (pág. 197)

Asi dice el héroe á los Infantes de Carrión, que habian afrentado atroz: mente á sus hijas ; literalmente, cur mihi cordis involucra exutstis ? » Tirso de Molina forma caprichosamente el verbo deslutar, y lo construye de un modo análogo : (pág. 197)

« Deslutadle al sol la noche, » (pág. 197)

di ce un caballero á una dama tapada : como si dijera, quitadle al sol esa. noche que lo enluta. (pág. 197)

las cosas: » el sujeto Dios es distinto de la cosa mandada, y de las cosas criadas y conservadas. (pág. 198)

  1. El complemento acusativo es reflejo, cuando el sujeto del verbo y el término del complemento son una misma persona ó cosa; como « Yo me visto: » la persona que viste y la persona vestida son idénticas. (pág. 198)
  1. En fin, el complemento acusativo os recíproco, cuando el verbo tiene por sujeto dos ó más personas ó cosas, cada una de las cuales ejerce una acción sobre la otra ó las otras y la recibe de éstas, significándose esta complexidad de acciones por un solo verbo, como en Pedro y Juan se aborrecen; ellos se miraban unos á otros. (pág. 198)

755 (a). Como las formas pronominales recíprocas no se diferencian de las reflejas, ni las reflejas en la primera y segunda persona difieren de las oblicuas, suele ser conveniente, para evitar ambigúedad, duplicar el complemento bajo otra forma, añadiendo en el sentido reflejo la frase 4 m+ mismo, d sé mismo, etc., y en el recíproco la frase uno á otro, en el género y número corespondientes ; y otro tanto puede hacerse, aun cuando no hay peligro de ambigúedad, para dar más fuerza á la expresión. « Ellos se aborrecen á sí mismos, » preséntase un mismo acusativo bajo dos formas, se, á si mismos ; « Ellos se aborecen unos á otros » ó « los unos á los otros, » ofrece dos proposiciones, en la segunda de las cuales se calla el verbo : ellos se aborrecen ; los unos (aborrecen) d los otros: se y á los olros son dos formas diferentes de un acusativo repetido. Determínase también el sentido recíproco por medio de adverbios : « Nosotros nos atormentamos mutuamente, recíprocamente. » (pág. 198)

756 (5). En el sentido reflejo se suele también poner el adjetivo mismo con el nominativo : « Se educó él mismo ; » « Horacio da admirables preceptos para conducirse uno mismo » (Burgos). 757 (c). El dativo, como cualquier otro complemento, puede ser, no sólo oblicuo, sino reflejo ó recíproco : « Me bebí media azumbre de vino ; » « Se dieron de bofetadas unos á otros ; » « Se avergonzaba de simismo; » « Me irrité contra mi mismo; » « Disputaban unos con otros, » ó « los unos con los otros. » Pero lo oblicuo, reflejo ó recíproco de la proposición se determina por el acusativo. (pág. 198)

758 (d). Pudiera alguna vez confundirse el dativo reflejo que suelen tomar muchos verbos, sin que aparezca necesitatlo el sentido, con el acusativo reflejo. Reconócese entonces el dativo por la presencia de un acusativo que no puede identificarse con él. Así en « Me temo que os engañéis, » no puede dudarse que la cosa temida, que os engañeis, es el acusativo del verbo temer; el me, por consiguiente, es un dativo, y al parecer superfluo, porque quitándolo, se diría sustancialmente lo mismo. Pero en realidad no lo es, porque con él se indica el interés de la persona que habla en el hecho de que se trata. De la misma manera, en « Se bebió dos azumbres de vino, » sirve el x se para dará entender la buena disposición, el apetito, la decidida ivoluntad del bebedor; por lo demás pudiera faltar. « Tú te lo sabes todo, » pinta la presunción de saberlo todo, y de saberlo mejor que nadie : la ironía se percibiría menos omitiendo el te. « Aviso á mi señor, que si me ha de llevar consigo, ha de ser con condición que él se lo ha de batallar todo » (Cervantes): sin el se no sería tan privativo de mi señor el batallar. Este dativo superfluo es muy digno de notarse por las expresivas modificaciones que suele dar al verbo. 759 (331). En la proposición refleja, según lo dicho, una misma persona es agente y paciente; pero hay varias especies de construcciones en que la reflexividad no pasa de lo material de la forma, ni ofrece al espíritu más que una sombra débil y oscura. Las llamaremos construcciones cuasi-reflejas; y entre ellas señalaremos en primer lugar aquellas con que solemos expresar diferentes emociones ó estados del alma, y en que el verbo es de suyo activo, y admite acusativos oblicuos, y el sujeto significa seres animados ó que nos representamos como tales, en singular ó plural, y en primera, segunda ó tercera persona. Cuando se dice : « La muerte nos espanta, » « el peligro los acobarda, » « el viento embraveció las olas, » hay acción y pasión. Consideramos la muerte, el peligro, el viento, como seres activos que afectan al objeto designado por el acusativo oblicuo. Mas otra cosa es cuando se dice que » nos espantamos de la muerte, » que « se acobardan á vista del peligro, » que « las olas azotadas por el viento se embravecieron; » gramaticalmente parece decirse que el sujeto obra en si mismo produciendo el espanto, la cobardía, el embravecimiento; pero ésta es una imagen fugaz que desaparece al instante, un simbolo con el cual enunciamos meramente la existencia de cierta emoción ó estado espiritual, verdadero ó metafórico, cuya causa real se indica por alguna expresión accesoria (de la muerte, d vista del peligro, azotadas por el viento). (pág. 198)

760 (332). Son muchos los verbos activos que se prestan á esta especie de construccoines cuasi-reflejas de toda persona: « Yo me alegro, » « Tú te irritas. » « Ella se enfada, » « Nosotros nos avergonzamos, » (pág. 199)

« Vosotros os maravilláis, » « Ellos se horrorizan, » « se amedrentan, » «se regocijan, » « se asombran, » « Se pasman. » (pág. 200)

761 (333). Pero verbos hay que sólo admiten acusativos reflejos, formando con ellos construcciones cuasireflejas de toda persona: « Me jacto, » « Te desvercúenzas, » «Se atreve, » « Nos arrepentimos, » « Os dignáis, » « Se quejan. » Estos verbos se llaman reflejos ó pronominales, para distinguirlos de los verdaderos activos, que admiten acusativos de todas clases. El título que suele dárseles de recíprocos es impropio, porque jamás significan reciprocidad, y lo que figuran oscuramente en fuerza de sus elementos materiales, es una sombra de acción que el sujeto ejerce en sí mismo. 762 (a). Es de creer que los verbos reflejos han sido originalmente activos, que se usaban con todo género de acusativos, y pasando á la construcción cuasi-refleja, se limitaron pocoá poco á ella. Sabemos, por ejemplo, que jactar (jactare) se construía con acusativos oblicuos en latín *. En Ruiz de Alarcón se encuentra : « ..... Padres honrados, Si no de sangre, tuve, generosa: (pág. 200)

Que no jacto valor de mis pasados. (pág. 200)

De jactar el linaje se pasó á jactarse del linaje, como de admira» los edificios á admirarse de ellos, con la sola diferencia de que adm:- rar conserva hoy las dos construcciones, y en jactar sólo es ya admisible la segunda. Asi atreverse, que en el día no se emplea sino como verbo reflejo, se usó hasta el sigio xvi1 como verdaderamente activo. significando alzar, levantar, y por una fácil transición, animar, alentar, dar valor ú osadía 1%, « Tú, al fin, que en 1a tierra, Hoy verás que Dios Que apenas te sufre, Soberbias confunde, No hay paz que no alteres, Que al cielo atrevían Ni honor que do enturbies, Locas pesadumbres » (Tirso), esto es, levantaban locamente pesadas moles, aludiendo á la fábul: de los Titanes, que poniendo montes sobre montes pretendieron esca lar el Olimpo. (pág. 200)

« No atreví demostraciones Entonces, porque temía » (el mismo); esto es, no animé, no esforcé. (pág. 200)

” « Quamvis pontica pinus, Silvae filia nobilis, lactes et genus et nomen inutile.» (pág. 200)

« En resolución, sabed, Que si vos, como Faetón, El pensamiento atrevéis Al sol que adoro, esta espada, » etc. (Alarcón). (pág. 201)

763 (334). Hay asimismo muchos verbos intransitivos ó neutros que son susceptibles de la construcción cuasirefleja, v. g., reirse, estarse, quedarse, morirse, etc. La construcción es entonces de toda persona, y refleja en la forma, porque el pronombre reflejo está en acusativo;*” pero la reflexividad no pasa de los elementos gramaticales y no se presenta al espíritu sino de un modo sumamente fugaz y oscuro. (pág. 201)

764 (a). Bien es verdad que si fijamos la consideración en la variedad de significados que suele dará los verbos neutros el caso complementario reflejo, percibiremos cierto color de acción que el sujeto parecer ejercer en sí mismo. Estarse es permanecer voluntariamente en cierta situación ó estado, como lo percibirá cualquiera comparando estas expresiones : « Estuvo escondido, » y « Se estuvo escondido, » « Estaba en el campo, » y «Se estaba en el campo. » La misma diferencia aparece entre quedar y quedarse, ir é irse: « Más parecía que le llevaban que no que él se ¿iba » (Rivadeneira). Entrarse, añade á entrar la idea de cierto conaio ó fuerza con que se vence algún estorbo : « A pesar de las guardias apostadas á la puerta, la gente se entraba. » Lo mismo salirse : « Los presos salieron » enuncia sencillamente la salida; se salieron denotaría que lo habían hecho burlando la vigilancia de las guardias ó atropellándolas : « Se sale el agua de la vasija » en virtud de una fuerza inherente, que obra contra la materia destinada á contenerla; lo que por una de las mil transiciones á que se acomoda el enguaje, se aplicó después á la vasija misma, cuando deja escapar el líquido contenido, y en este sentido se dice que una pipa se sale. « Mi amo se sale, sálese sin duda. — ¿ Y por dónde se sale, señoras ? ¿ Hásele roto alguna parto de su cuerpo ? — No se sale sino por la puerta de su locura ; quiere decir, señor bachiller de ini ánima, que quiere salir otra vez á buscar aventuras » (Cervantes). Morirse no es morir, sino acercarse á la muerte*%, Nacerse es nacer espontáneamente, y se dice con propiedad de las plantas que brotan en la tierra sin preparación ni cultivo: « Poco á poco nació en el pecho mío, No sé de qué raíz, como la yerba que suele por sí misma ella nacerse, n incógnito afecto » (Jáuregui). (pág. 201)

  1. Reir y reirse parecen diferenciarse ¡muy poco; y sin embargo, ningún poeta diría que la naturaleza se ríe, para dar á enten- . der que se muestra placentera y risueña; al paso que, cuando se quiere expresar la idea de mofa ó desprecio, parece más propia la: construcción cuasi-refleja : (pág. 201)

« La codicia en las manos de la suerte Se arroja al mar, la ira á las espadas, Y la ambición se rie de la muerte » (Rioja). (pág. 202)

  1. El verbo ser, regularmente intransitivo, es de los que alguna wez.se prestan á la construcción cuasi-refleja de que estamos tra- . (pág. 202)

tando. Con Érase solían principiar los cuentos y consejas, fórmula parodiada por Góngora en su romancillo : (pág. 202)

« Erase una vieja De gloriosa fama, » (pág. 202)

y por Quevedo en el soneto « Érase un hombre á una nariz pegado. » (pág. 202)

Me soy parece significar soy de mio, soy por naturaleza, por condición. « Mochachas, digo, que, viejas, harto me so*! yo » (La Celestina): esto es, harto vieja me soy. (pág. 202)

« Asno se es de la cuna á la mortaja, » * dice Rocinante, hablando de su amo en un soneto de Cervantes. Todavía es frase común sea ó séase lo que se fuere. (pág. 202)

Tenemos pues construcciones regulares cuasi-reflejas de toda persona, formadas ya por verbos ordinariamente activos, ya por verbos reflejos, ya por verbos neutros. (pág. 202)

767 (335). Otras construcciones regulares cuasireflejas son las de tercera persona, formadas con verbos ordinariamente activos; y por su uso frecuente puede decirse que Pr al proceder ordinario de la conjugación. Ellas invierten e significado del verbo, y lo hacen meramente pasivo; « Se admira lo elocuencia, » « Se apetecen las distinciones, » « Se promulgaron sabias leyes, » equivale á « la elocuencia es admirada, » « las distinciones son a etecidas, » «fueron promuladas sabias leyes. » De la reflexividad significada por los elementos gramaticales, la idea de acción se des- -vanece, y queda sblamente la idea de pasión, ó de modificación recibida. (pág. 202)

768 (a). Hé aquí, pues, un nuevo medio de comprobar el com- * Ha sido inadvertencia acentuar este sé como si perteneciese á saber, y se dijese asno sé es por sé que es asno: la construcción sería durísima, a la vez que innecesaria, porqué con asno es estaba dicho lo mismo y más claro, y sin detrimento del verso : el hiato en iguales circunstancias no lo repugnarian los más delicados versificadores. Cabalmente el mismo autor del Quijote había dicho poco antes en otro soneto : « Necio él, dura ella, y vos no amante. » (pág. 202)

plemento acusativo, porque si verse la cnsa es la pasiva de ver la rasa convirtiéndose el complemento en sujeto, poderse volar será de la misma manera la pasiva de poder volar. (pág. 203)

769 (b). Esta construcción cuasi-refleja de tercera persona no debe usarse cuando hay peligro de que se confunda el sentido pura- . mente pasivo con el reflejo : « Se cultiva el campo, » no adolece de esta armbigiedad, porque el campo no puede cultivarse á sí mismo; - pero si el sujeto fuese un ser capaz de la acción significada por el verbo, la construcción ofrecería dos sentidos diversos, ó tal vez ofrecería naturalmente el reflejo. « Se miraban los reyes como superiores á la ley, » pudiera significar ó que se miraban d sí mismos ó que eran mirados ; pero quizá más naturalmente lo primero. «¡ Á cuántos trabajos y penalidades se sujetan los hombres por ese ruido vano que se llama gloria ! » el sentido es exclusivamente reflejo. « La casa se estremecía con el sacudimiento de la tierra : » sentido pasivo. « Los espectadores de aquella escena sangrienta se estremertan de horror : » la construcción es aquí cuasi refleja de toda persona, y seexpresa con ella una emoción del alma, á que acompaña tal vez algún movimiento corpóreo, pero cuya verdadera causa ó agente está en el complemento que modifica al verbo (3 331). (pág. 203)

770 (c). La precedente análisis nos conduce á la clasificación de los verbos. En rigor, es construcción activa toda la que consta de complemento acusativo, y verbo activo ó transitivo todo el que lleva un complemento de esta especie. Pero en este sentido serían muy contados los verbos á que no se pudiese dar este título. Clasificaremos ues los verbos bajo otro punto de vista más conveniente para señaar los diferentes modos de usarlos. (pág. 203)

771 (336). Verbo activo ó transitivo es el que en su uso ordinario admite acusativos oblicuos, como ter, otr, amar: reflejo es el que lleva constantemente los acusativos complementarios reflejos me, nos, te, 0s, se, como jactarse, atreverse, arrepentirse; intransttivo ó neutro el que de ordinario no lleva acusativo alguno, ó sólo ciertos acusativos en circunstancias particulares, como ser, estar, vivir. (pág. 203)

772 (337). Pasemos á las proposiciones irregulares ó anómalas. (pág. 203)

En ellas no se expresa ni se subentiende sujeto. (pág. 203)

Puede á la verdad en muchos casos suplirseles alguno; pero no es porque en el uso común se piense en él. (pág. 203)

Las unas son intransitivas, ó si tienen acusativo, es ” regularmente oblicuo: las otras son cuasi-reflejas. f 173 (338). A las primeras pertenecen las proposi-"'. (pág. 203)

ciones en que figuran los verbos amanecer, anochecer, llover, lloviznar, nevar, granizar, tronar y otros, que en su significado natural no llevan ordinariamente sujeto, y que se suelen llamar impersonales, aunque tal vez les convendría mejor la denominación de unipersonales, porque parecen referirse siempre á una tercera persona de singular, bien que indeterminada. Hay en ellos á la verdad un sujeto envuelto, siempre uno mismo, es á saber, el tiempo, la atmósfera, Dios, ú otro semejante, y de aquí es que se dice alguna vez « Amaneció Dios, » « Amaneció el día; » pero ésta es más bien una locución excepcional, que no se emplea sino en muy limitados casos : el uso corriente es no poner á estos verbos. sujeto alguno. (pág. 204)

774 (a). Sin embargo, sacados de su significado natural, pueden llevar sujeto : « Tronaba la artillería, » «Sus ojos relampagueaban, » « Sus palabras me helaron, » « Amanecimos á vista de tierra. » 775 (b). Díjose, « Llovió piedras, » conservando la impersonalidad del verbo y dándole acusativo. Pero es más común convertir este complemento en sujeto : « Sancho se puso tras su asno; y con él se defendía del pedrisco que sobre ellos llovía » (Cervantes). « Acudieron los mejicanos á Cortés, clamando sobre que no llovian sus diuses » (Solís). Dánsele otras veces sujeto y acusativo juntamente : « Comenzaron los galeotes á llover tantas y tantas piedras sobre don Quijote. que no se daba manos á cubrirse con la rodela » (Cervantes). « La casa se llovía », es una locución usual cuasi-refleja. Y del uso activo de llover procedió naturalmente el participio pasivo, llovido, llovida. 776 (339). Hay otros verbos que siendo de suyo activos ó neutros y conjugándose por todas las personas y números, pasan al uso impersonal. Así el temblor de tierra se expresa por el verbo temblar usado impersonalmente: « ¿No sentís que tiembla? » Empléanse del mismo modo ser y estar: « Es temprano, » (pág. 204)

« Es tarde, » « Es de día, » « Está nublado, » « Está. todavía oscuro. » (pág. 204)

177 (340). El verbo dar aplicado á las horas llevaba al principio sujeto y acusativo oblicuo: « Antes que el reloj diese las cuatro, ya yo tenía otras tantas libras de pan ensiladas en el cuerpo » (don D. H. de Mendoza). Callóse el sujeto, que era siempre uno mismo, y el verbo se hizo impersonal con acusativo oblicuo: « De esta manera anduvimos hasta que dio las once » (eb (pág. 204)

CLASIFICACIÓN DE LAS PROPOSICIONES. 2U5 mismo). De aquí la pasiva: « Aun no eran dadas las ocho, cuando con vuestra merced encontré » (el mismo). Decíase pues « ha dado las cuatro, » no « han dado, » como decimos hoy, convirtiendo el acusativo en sujeto.*** 778 (341). Con el verbo hacer, usado impersonal mente, se significaban las variaciones atmosféricas « hace frio,» « hizo grandes calores en el mes de Enero. »** Hoy es común convertir este acusativo en sujeto: « hicieron grandes calores. » Aplicado al trascurso del tiempo, rige que anunciativo, que lleva envuelta la preposición de ó desde: « Hace algunos días que le vi, » ó callando el gue: « Le vi algunos días ace. » ¦ 779 (a). Encuéntrase en nuestros clásicos tal cual pasaje en que hacer, aplicado al trascurso del tiempo, deja de ser impersonal, tomando el tiempo mismo por sujeto : « Hoy hacen, señor, según mi cuenta, quince años, un mes y cuatro días, que llegó á esta posada una señora en hábito de peregrina » (Cervantes) 1%, 780 (342). El verbo pesar, significando una afección del ánimo, rige dativo de persona y complemento de cosa con de: « Así me pese de mis culpas como de haberle conocido: » « Harto les pesa de haber tratado con tanta confianza á un hombre tan falso. » Pero si la causa del pesar se expresa con un infinitivo, se puede omitir la preposición: « Me pesa haberte enojado: » pesar deja entonces de ser impersonal, y tiene por sujeto el infinitivo. (pág. 205)

781 (343). El de más uso entre los verbos impersonales, es haber, aplicado á significar indirectamente la existencia de una cosa, que se pone en acusativo: « Hubo fiestas : » « Hay animales de maravillosos instintos: » frases que no se refieren jamás á un sujeto expreso. Decimos que por este medio se significa indirectamente la existencia, porque haber conserva su, significado natural de tener, y si sugiere la existencia del objeto que se pone en acusativo, es porque nos lo * En Chile, refiriéndose á horas, se dice generalmente las han dado, las dieron, etc. « Han dado las cuatro? — No, pero luégo las darán. » Esta es una construcción impersonal de que hablaremos luégo ($ 344). (pág. 205)

figuramos contenido en un sujeto vago, indeterminado, cuya idea se ofrece de un modo oscuro y fugaz al entendimiento, pero notanto que no produzca efectos gramaticales, concordando con el verbo en tercera persona de singular, y rigiendo acusativo; como si se dijese /a ciudad tuvo fiestas; el mundo, la naturaleza, tiene antmales, etc.* Que la cosa cuya existencia se significa está en acusativo, lo prueba la necesidad del caso complementario de acusativo, cuando la representamos con el pronombre él: « Estaba anunciado: un banquete, pero no fue posible que lo hubiese: » « Se creyó que habria frutas en abundancia, y en efecto las hubo: » « Haymaenificas perspectivas en la cordillera, y no /as hay menos hermosas y variadas en los valles. » Si el impersonal haber significara de suyo existir, sería la mayor de todas las anomalías poner las cosas existentes cn acusativo.** 782 (a). El impersonal haber se aplica frecuentemente al trascurso del tiempo : « No há mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero » (Cervantes); ó callando el gue anunciativo : « Vivia no há mucho. » Há se acentúa en este sentido, como en el precedente se dice hay por ha **, 104 783 (b). El impersonal haber se sirve de auxiliar á si mismo para la formación de los tiempos compuestos, y así se dice : « Hubiera habido graves desórdenes, si no hubiese habido tropas que los contuvICsen. » ¦ j * En francés se señala este sujeto indeterminado con el pronombre tl, que lo deja tan oscuro y vago, como estaría sin él, y se le añade el adverbio y (alli) que es otro demostrativo igualmente indeterminado. En el castellano antiguo se agregaba también el adverbio Ai (escrito muchas veces y) al impersonal haber, diciéndose hi ha 6 ha hi, de donde sin duda proviene que en el presente de indicativo el adverbio se haya pegado insaparablemente al verbo cuando éste se usa para significar de un modo 1ndirecto la existencia. El mismo oficio que los franceses dan á il y. dan los ingleses al adverbio there, y los italianos al adverbio vi : cosa nolable ; siempre una idea ó un signo oscuro, vago, indeterminado 105, ** Es preciso corregir el vicio casi universal en Chile de convertir el acusativo en sujeto del impersonal haber : hubieron fiestas, habrán alborotos, habíamos allí cuarenta personas. (pág. 206)

» Otro vicio comunisimo en Chile, en este uso impersonal de haber, es el intercalar la preposición ú antes del que: « Habian cuatro meses á que no le veia. » Además de este yerro hay en esta frase el otro no menos chocante del plural habían. Choca no menos este uso de la preposición á en construcciones de hacer, aplicado al trascurso del tiempo : « Hacian algunas semanas á que aguardaba su llegada ; » donde también hubiera sido mejor hacía 105. (pág. 206)

784 (c). Los infinitivos y gerundios de los verbos impersonales comunican su impersonalidad á los verbos de que dependen: « Comienza á llover; » « Debid de haber graves causas para tan severas providencias ; » no podría decirse debieron. (pág. 207)

785 (344). En las precedentes construcciones irreulares el verbo se halla siempre en la tercera persona de singular; hay otras aplicables á los verbos que significan actos propios de personas ó seres racionales: (pág. 207)

« Dicen que ha llegado una mala noticia; » « Temen que se declare la guerra; » « Anuncian la caida del ministerio ; » « Cantan en la casa vecina; » construcciones, como se ve, ya intransitivas, ya transitivas y oblicuas. 786 (a). No vaya á creerse que se subentiende en ellas un sujeto plural como algunos, porque se hace uso de estas construcciones aun cuando manifiestamente es uno el agente: así, cantan en la cosa vecina es una expresión muy castellana, aunque se perciba que es una sola persona la que canta. (pág. 207)

« Que me matan ! Favor ! Así clamaba Una liebre infeliz que se miraba En las garras de una águila sangrienta » (Samaniego). « Parecióle á don Quijote que oía la voz de Sancho Panza, y levantando la suya todo lo que pudo, dijo: ¿ Quién se queja? — ¿ Quién se ha de quejar, respondieron, sino el asendereado de Sancho Panza, gobernador, por sus pecados y por su mala andanza, de la Insula arataria? » ¦ (pág. 207)

787 (345). Pasemos a las construcciones irregulares cuast-reflejas, que son las que tienen el acusativo reflejo se, y pertenecen todas á la tercera persona de singular: se duerme; secanta; se baila: « Aquí se pelea por el caballo, allí por la espada « (Cervantes): « Se escribe y compone en la actualidad bajo el yugo de un culteranismo de pésimo gusto, que ni siquiera es ingenioso y erudito como el de Góngora » (Mora). « ¿Y cómo se imita ? Copiando » (el mismo). El único sujeto que se ofrece á la mente es la acción misma del verbo ; como si dijéramos se ejecuta el dormtr, el cantar, el batlar, el pelear, el escribir, el componer, el imitar.* Estas construcciones anómalas cuasi-reflejas de tercera persona se puede decir que entran en el proceder ordinario de la * « Cum dico curritur, cursus intelligitur, et sedetur sessio, et ambuladur ambulatio » (Prisciano). Véase -la Minerva del Brocense, lib. 11, cap. l. (pág. 207)

conjugación; porque son contados los verbos que no se construyen alguna vez de esta manera. Son rellejas en la forma, pasivas en su significado. (pág. 208)

788 (a). Si el verbo es reflejo, no tiene cabida la construcción . impersonal de que hablamos : se arrepiente, v. g., se refiere siempre á un sujeto. (pág. 208)

789 (b). Si el verbo es de los activos ó neutros que llevan á menudo acusativo reflejo, como acercar, morir, reir, solo en circunstancias particulares que remuevan todo peligro de ambigüedad, podrá construírse de ese modo: se acerca, por ejemplo, requiere sujeto : « Cuanto más uno se acerca á la cumbre de un alto monte, menor es la densidad del aire y más difícil la respiración. » Pero se muere, se ríe, pueden usarse impersonalmente, cuando un contraste determina el sentido : « Como se vive, se muere; » « Aquí se llora y allá se ríe. » (pág. 208)

790 (c). En el infinitivo todo verbo puede hacerse impersonal : « De nada sirve arrepentirse tarde. » (pág. 208)

791 (d). El verbo de construcción impersonal puede llevar su acostumbrado régimen : « Se pelea por el caballo: » « Se vive conzozobra ; » «Se trata de un asunto importante. » Pero aquí se ofrece una duda : ¿el complemento acusativo subsiste tal en la construcción impersonal cuasi-refleja, ó varía de naturaleza? Cuando decimos, « Se admira ú lns grandes hombres; » « Se colocó á las damas en un magnífico estrado, » ¿debemos mirar estos complementos 4 los grandes hombres, á las damas como verdaderos acusativos? Yo me inclino á creer que no: lo primero, por la modificación de signiíicado que esta construcción produce en el verbo: se admira es se siente admiración; se coloca es se da colocación ; se alaba es se dan alabanzas ; sentido que parece pedir más bien un dativo. Lo segundo, orque si el complemento tiene por término el demostrativo él, no e damos otras formas que las del dativo: « Se les admira » (4 los grandes hombres), no se los admira*. Lo tercero, porque si el complemento lleva por término un nombre indeclinable, es de toda necesidad ponerle la preposición á, que en el dativo de estos nombres no puede nunca omitirse, como puede en el acusativo: así, ó decimos: « Se desobedece á los preceptos de la ley divina, » en construcción impersonal, ó « Se desobedecen los preceptos, » en construcción regular, haciendo á los preceptos sujeto; pero no podemos decir: « Se desobedece los preceptos. » Contra esto puede alegarse que el verbo en la construcción impersonal pide las formas femeninas la las: « Se la trata con distinción, » « Se las colocó en los mejores ” Es práctica modernísima y que choca mucho, se los admira. Ha naeldo de asimilar nuestra locución á la francesa on les admire, que es esencialmente diversa. Se les ahorca, dice Salvá e- el prólogo de su diccionario de la lengua castellana, sin embargo de que este autor mira á los como la terminación propia del acusativo masculino de plural de él. (pág. 208)

asientos. » Pero esta razón no es dicisiva, porque la y las son formas que se emplean frecuentemente como dativos. De manera que la regla es emplear en la construcción impersonal como dativo el que: en la construcción regular es acusativo , pero con la especialidad de' preferirse la y las á le y les en el género femenino * 1%, 792 (e). Si el término del complemento es de persona, se prefiere la construcción anómala cuasi-refleja, convirtiendo el acusativo en dativo : « Se invoca á los santos; » « Se honra á los valientes; » « Se nos calumnia ; » « Se les lisonjea. » Pero si el término es de cosa, la construcción que ordinariamente se emplea es la regular cuasirefleja : « Se olvidan los beneficios, » « Se fertilizan los campos con el riego. » « Se olvida á los beneficios y se fertiliza á los campos » serían personificaciones durísimas ; pero lo más intolerable sería, « Se” olvida los beneficios, » « Se fertiliza los campos”. » Sin embargo, cuando el complemento de cosa tiene por término el reproductivo él, es admisible en ciertos casos la construcción anómala: « Si en la fábula cómica se amontonan muchos episodios, ó no se la reduce á una acción única, la atención se distrae » (Moratín); mejor que d no se reduce; porque no se nos presentaría espontáneamente el sujeto tácito de reduce, y sería menester cierto esfuerzo de atención para encontrarle en el término de un complemento de la proposición anterior; cosa que debe en cuanto es posible evitarse, porque perjudica á la claridad. « Unas veces se ama la esclavitud, y otras se la aborrece como insoportable » (Olive): aquí no hay la misma razón, y hubiera sido mejor se aborrece. (pág. 209)

793 (f). Resulta de lo dicho que la proposición irregular es unas veces intransitiva (llueve, relampaguea, pesame de su desgracia, cantan en la casa vecina), ó transitiva con acusativo oblicuo (tres siglos hace que fue fundada la ciudad de Santiago, llueve piedras, hubo fiestas); y otras veces cuasi-refleja (se canta, se les recibid con distinción, se les admira)”, * No faltan en la construcción impersonal de que se trata, ejemplos autorizados de le, les, femeninos : « No bastará desagraviar la propiedad con la libertad de los cerramientos, sino se le reintegra de otras usurpaciones » (Jovellanos). Pero no insistimos en ellos porque son raros y pudieran atribuirse á yerros de imprenta. El mismo Jovellanos ha dicho : « ¿Dónde podria la nobleza hallar un empleo digno de sus altas ideas, sino en las carreras que conducen á la reputación y á la gloria ? Asi se la ve correr ansiosamente á ell 8. » (pág. 209)

"* No debe imitarse al escritor moderno que ha dicho : « Supondráse flacos fundamentos á las más hidalgas resoluciones : » supondránse pide a lengua. (pág. 209)

"* Construcciones parecidas á se ses lisonjea, se les admira, no sé si se encuentran en escritores castellanos anteriores al siglo xvi. De entonces: acá se han ido frecuentando más y más : en el reinado de Carlos III eran comparativamente raras; hoy se emplean á cada paso, y muchas veces sin necesidad. Al contrario, la construcción pasiva de participio adjetivoera de mucho más uso en tiempo de Cervantes que ahora. (pág. 209)

Aquí notaremos que en algunos paises de América se adulteran estas construcciones del modo más absurdo, concertando al verbo con el término de su complemento ; « Se azotaron á los delincuentes. » (pág. 209)

794 (y). Se admiran, aplicado á personas, no querría decir que éstas son admiradas, sino que se admiran á si mismas, ó se admiran unas á otras, ó que se produce en ellas el sentimiento de admiración. Este tercer sentido es el más obvio, y para que tuviese cabida el primero ó segundo, sería menester, casi siempre, añadir alguna modificación á la frase: d sé mismas, unas d otras, mutuamente. (pág. 210)

795 (h). En las construcciones cuasi-reflejas lleva el verbo las 'mismas modificaciones que en las correspondientes activas ó neutras ; salvo las diferencias necesarias para la conversión de la frase. « Nos consolaba en aquella triste situación una sola débil esperanza; » « Nos consolábamos en aquella triste situación con una sola, » etc. « Notamos gran diversidad entre las literaturas de los diversos tiempos y países;» « Se nota gran diversidad, »etc. « Íintramos fácil y holgadamente por la puerta del vicio, pero no salimos por ella sino con mucho trabajo, y después de duros combates; » « Se entra fácil y holgadamente, » etc., « pero se sale por ella, » etc. Sólo hay que advertir queen estas conversiones no cabe modificativo alguno de los que miran directamente á un sujeto que se suprime. como lo hacen los predicados y los pronombres reproductivos. Así, no porque se diga « Vivimos felices, » « Con dificultad deja el hombre las preocupaciones que en los primeros años se le han infundido, » se dirá en construcción diferente : « Se vive feliz, » puesto que falta á feliz el sustantivo tácito de que era predicado; ni « Con dificultad se dejan las preocupaciones que en sus primeros años se le han infundido, » una vez que se suprime hombre á que se referían los pronombres sus y le. Sería preciso decir se vive felizmente; en los primeros años, ó en nuestros primeros años, y se han ó se nos han. Parecería superfluo advertir una cosa tan obvia, si no la viésemos algunas veces desatendida. £n un escritor merecidamente estimado se lee : « No se está muy acorde acerca del origen del asonante; » donde acorde es un predicado sin sujeto*. ' (pág. 210)

APÉNDICE 1. (pág. 210)

Apéndice I. Construcciones en que el acusativo repite el significado del verbo

ver la pág. 210

796 (346). Verbos que se usan como intransitivos * La causa de los extravios en el uso de las construcciones cuasireflejas, es el mirarlas como un exacto trasunto de la frase francesa que principia por on (homme, hombre), verdadero sujeto del verbo. On voit dice literalmente hombre ve, y lo lraducimos muy bien se ve, esto es, se ejecuta la acción de ver. Pero aunque se diga en francés on est content, haciendo á content predicado de on, no por eso diremos nosotros en el mismo sentido se está contento, porque siendo impersonal la construcción, no habria sujeto á que pudiera referirse el predicado. Los traductores novicios cometen frecuentes galicismos poniendo se dondequiera que encuentran on. (pág. 210)

toman á veces un acusativo que presenta el significado del verbo en abstracto, como en vivir una vida miserable, morir la muerte de los justos, pelear un reñido combate. (pág. 211)

« Y como la hambre creciese, moría (yo) mala muerte » (don D. H. de Mendoza). « Arrúllase dentro de sí el alma, y comienza á dormir aquel sueño velador » (Granada). « ¿(Qué nos aprovechará haber nav: gado una muy larga y próspera navegación, si al cabo nos, perdemos en el puerto? » (el mismo). (pág. 211)

797 (a). Este acusativo, como lo manifiestan los ejemplos, debe llevar alguna modificación que lo especifique, porque sin eso sería del todo redundante. (pág. 211)

798 (b). Si se dice, vivir una vida miserable, dormir el sueño de la muerte, también podrá decirse, reproduciendo por medio de un relativo la expresión que pudiera servir de acusativo : « Es vida miserable la que vivimos; » « El sueño que todos al fin dormiremos es el de la muerte; » « Es vida graciosa la que viven » (Lazarillo de Tormes, por incierto autor). De aquí aquellas construcciones el vivi; que vivimos, el comer que comemos, el velar que velamos, empleadas á veces por Cervantes y por otros escritores de la misma edad. 799 (c). Podemos también convertir este acusativo, por medio de un relativo, en sujeto de una construcción cuasi-refleja : « Esta misma vida que con tantos afanes y tribulaciones se vive, ¿qué otra cosa es, sino un recuerdo continuo, y como un preludio de la muerte? » (Granada). Y no variará de carácter la construcción si paliamos el antecedente bajo la forma de un sustantivo neutro de significación general : « Esto mismo que se vive con tantos afanes y tribulaciones ¿ qué otra cosa es, » etc. (pág. 211)

« Vivió la vida de contento y gloria En que es placer lo mismo que se pena » (Maury). (pág. 211)

En el primer verso la vida es acusativo de vivió, y en el segundo lo mismo que se pena (como si dijéramos el mismo penar que se pena) sirve de sujeto á es. (pág. 211)

800 (d). Los gerundios precedidos de la preposición en (única que se construye con ellos) se prestan á una ocución de la misma especie : en saliendo que salgamos. en llegando que llegue. « Dijo Sancho cómo su señor, en trayendo que él le trajese, buen despacho de la señora Dulcinea del Toboso, había de ponerse en camino » (Cervantes). El que representa á traer, envuelto en el gerundio, y lo hace acusativo de trajese por una construcción análoga al vivir que vivimos, pelear que peleamos. Parece haber algo de redundante en estas construcciones de gerundio; pero el pleonasmo no es enteramente ocioso : en rayando el día partiremos, significa inmediata sucesión de la partida al rayar: en rayando que raye el día asevera la inmediación 1%, (pág. 211)

801 (e). Hay otro modismo mucho más usual, que puede también explicarse sin violencia por medio de un acusativo que repite el significado del verbo : « Así pienso llover, como pensar ahorcarme » -(Cervantes): « Así lo creeré yo, como creer que ahora es de día » (el mismo). Locuciones que, desenvueltos todos los elementos intelectuales, se convertirían en ast pienso el pensar llover, como el pensar ahorcarme; ast creeré yo el creer lo que me dicen, como el creer que ahora es de día. Como, conjunción comparativa, debe enlazar dos elementos análogos, y no lo son pienso y pensar, creeré y creer 1%, APÉNDICE Il. (pág. 212)

Apéndice II. Construcciones anómalas del verbo ser

ver la pág. 212

802 (a). El verbo ser se encuentra á menudo entre dos frases sustantivas, una de las cuales se compone de un artículo sustantivo ó sustantivado que una proposición subordinada modifica: « Eso era lo que apetecias ; » « Esta vieja casa es la que abrigó nuestra infancia: » construcción normal, que en nada se desvía de las reglas Comunes. (pág. 212)

  1. Si el relativo que fuese precedido de preposición, diríamosegún las mismas reglas: « Eso era lo d que con tanta ansia aspis rabas ; » « Esta vieja casa es la en que se abrigó nuestra infancia; » « Fue pequeño espacio el en que estuvo Transila desmayada » (Cervantes); « No son días de fe los en que vivimos » (Alcalá Galiano). 804. Pero esta construcción regular no es la que prefiere ordinariamente la lengua. El giro genial del castellano es anteponer la preposición al artículo : « Infinitamente más es á lo que se extiende este infinito poder » (Granada): por lo 4 que. « Si al pueblo, » dice Lope de Vega, « En las comedias ha de darse gusto, Con lo que se consigue es lo más justo : » (pág. 212)

por lo con que. « El estilo en que se expusiese la muerte del rey Agis en un asunto sacado de la historia de Lacedemonia, debe ser más conciso y enérgico que en el que se presentase un argumento persa, como el de Artajerjes » (Martínez de la Rosa): por el en que. 805 (b). A la preposición, el artículo y el relativo gue puede sustituírse un adverbio cuando el sentido lo permite : « Esta vieja casa es donde se abrigó nuestra infancia; » « La hora de la adversidad es cuando se conocen los verdaderos amigos; » por la en que. Pero lo más usual es contraponer de este modo dos adverbios ó dos complementos, ó un complemento á un adverbio: « Allí fue donde se edificó la ciudad de Cartago ; » « Asé es como decaen y se aniquilan los ip "ios; w «A la libertad de la industria es d lo que debe atribuurse el prodigioso adelantamiento de las artes; » « A la hora de la adversidad es cuando se conocen los amigos ; » trasformación notable en que adverbios y complementos hacen veces de sujetos y de predicados del verbo ser. (pág. 212)

808 (c). A las anomalías que hemos notado (a, 5), acompaña á veces otra, y es que donde propiamente correspondía el neutro lo se pone un artículo sustantivado : « ¿Es el raciocinio al que debemos el título glorioso de imágenes del Criador? » (Lista): al que es d el que, por á lo que. En efecto, preguntar si el raciocinio es al que..... es lo mismo que preguntar si el raciocinio es el raciocinio á que: absurdo á que sólo la incontestable autorización del uso ha podido dar pasaporte, obligándonos á entender el que en el sentido de d que. (pág. 213)

lo que, la cosa 807 (d). Pero hay casos en que esta sustitución del artículo sustantivado al artículo sustantivo adolecería de ambigúedad. Por ejemplo: « La ambición desordenada es la que tantas revoluciones produce, » significa propiamente que no toda ambición las produce, sino sólo la desordenada : poniendo lo en lugar de la, sería muy diverso el sentido, porque de este modo se enunciaría que las revoluciones eran debidas á la ambición desordenada, excluyendo no sólo toda otra ambición, sino toda otra cosa. Si queriendo pues expresar esto último hubiese peligro de ambigúedad, sería preciso emplear la palabra propia, que es el artículo sustantivo. Jovellanos dice: « Supuesta la igualdad de derechos, la desigualdad de condiciones tiene muy saludables efectos: ella es la que pone las diferentes clases del Estado en una dependencia necesaria y recíproca ; ella es la que las une con los fuertes vínculos del interés; ella es la que llama las menos al lugar de las más ricas y consideradas ; ella, en fin, la que despierta é incita el interés personal. » Si el autor quiso decir que la desigualdad de condiciones es la sola desigualdad que acarrea esos efectos, es pro io el la; pero si se hubiese propuesto enunciar que la desigualdad de condiciones era lo único que los acarreaba, lo hubiera sido la palabra propia. Y sin embargo, como este segundo concepto, que es el de Jovellanos, se manifiesta claramente de suyo, se acomoda más al genio de la lengua y suena mejor el la que el lo. En el ejemplo anterior de Lista se emplea el artículo sustantivado por el artículo sustantivo con la misma claridad y elegancia que en el anterior de Jovellanos. (pág. 213)

  1. Cuando en lugar de el que, la que, los que, las que, referidos á seres personales ó personificados, se pone guien ó quienes, como ordinariamente se practica, no hay peligro de ambigiedad: « A guien corresponde repeler esta invasión corruptora es á la opinión » (Mora): el sentido excluye manifiestamente todo lo que no sea la opinión. (pág. 213)

809 (e). La precedencia de la proposición al artículo es particularmente notable, cuando el artículo no precede inmediatamente al relativo : « Ala mayor cantidad de dinero que pueden alcanzar los costos de la obra, es á la suma de dos mil pesos. » (pág. 213)

810 (f). De lo que hasta aquí hemos dicho se sigue que podemos (' construír de cuatro modos : (pág. 214)

1.0 Según el orden gramatical común, que consiste en contraponer dos frases sustantivas : «No son días de fe los en que vivimos. » 2.9 Contraponiendo á una expresión sustantiva un adverbio: « La zona tórrida es donde ostenta la vegetación toda su pompa y lozanía. » 3.2 Contraponiendo á una expresión sustantiva un complemento: « Lo más á que puede aspirar un escritor es á que una obra suya tenga pocas faltas, mas no á que deje de tener algunas » (Puigblanch); « Lo primero en que se conoce que un autor escribe sin plan es en el título de la obra » (el P. Alvarado); « A la (paz) que esta composición de Juan de la Encina alude es la que se celebró con Luis XII» (Martínez de la Rosa). (pág. 214)

4.2 Contraponiendo dos complementos ó dos adverbios ó un adverbio á un complemento: « A la libertad de industria es á la que... » « Así es como decaen.... » « A la hora de la adversidad es cuando... » « De la mayor riqueza que ellos se preciaban era de tenerme á mí por hija » (Cervantes). (pág. 214)

811 (y). Estas variedades de construcción no son en todos casos igualmente aceptables ; ni es posible dar reglas para su elección sin entrar en pormenores prolijos, que la atenta lectura de nuestros escritores haría innecesarios. (pág. 214)

812 (h). De lo que sí debe cuidarse mucho es de no imitar el giro que en la lengua francesa equivale al de las construcciones anómalas precedentes. Lo que caracteriza al primero es que en una de las expresiones contrapuestas se emplea el relativo gue por sí solo. Imitándole diríamos, por ejemplo, « No es en días de fe que vivimos, » « Allí fue que se edificó la ciudad. » « A la libertad de la industria es que debe atribuírse.....» « A la hora de la adversidad es que se conocen.... » crudos galicismos, con que se saborean algunos escritores sur-americanos. (pág. 214)

813 (. Si se contraponen dos adverbios ó dos complementos 6 un complemento á un adverbio, el verbo ser toma siempre el número singular ; « A las ambiciones personales es á las que se deben tantas revoluciones desastrosas. » S1, por el contrario, se contrapone un adverbio ó un complemento á una frase sustantiva, puede el verbo ser concordar con ella; pero el artículo sustantivo ó sustantivado del complemento ejercerá cierta atracción sobre el verbo : « Las producciones agrícolas son á las que, » Ó « es á lo que, importa conceder mayores franquezas. » (pág. 214)

Capítulo XXX. Concordancia

ver la pág. 214

814 (347). La concordancia es la armonía que deben guardar entre sí el adjetivo con el sustantivo, y el verbo con el sujeto. (pág. 214)

815 (348). Cuando el verbo se refiere á un solo sujeto, concuerda con él en número y persona, y cuando el adjetivo se refiere á un solo sustantivo, concuerda con él en género y en número: « Tú estás achacoso: » (pág. 215)

« La ciudad está desolada: » « Los campos están cultivados. » (pág. 215)

816 (a). En virtud de la figura llamada silepsís toma á veces el adjetivo el género que corresponde al sexo de la persona, cuando ésta es designada por un sustantivo de género diferente. (pág. 215)

« Veis esa repugnante criatura, Chato, pelón, sin dientes, estevado ? » (Moratín). (pág. 215)

Chato, pelón, estevado, conciertan con hombre, idea envuelta en criatura. (pág. 215)

  1. Por silepsis concertamos siempre los títulos de merced, señoría, excelencia, majestad, etc , con la terminación adjetiva que es propia del sexo, excepto la que forma parte del mismo título, la cual concuerda con él: « Su Alteza Serenisima ha sido presentado á su Majestad Católica, que estaba muy deseoso de verle. » (pág. 215)

818 (5). Otra aplicación de la misma figura es á los colectivos de número singular, los cuales pueden concertar con un adjetivo ó verbo en plural, concurriendo dos requisitos: que el colectivo signifique colección de personas ó cosas de especie indeterminada, como numero, multitud, infinidad, gente, pueblo, y que el adjetivo ó verbo no forme una misma proposición con el celectivo. Faltaría, por ejemplo, el primer requisito, si se dijera: « Habiendo llegado el regimiento á deshora, no se les pudo proporcionar alojamiento; » porque regimiento significa colección de personas de especie determinada, es á saber, de soldados : y por falta del segundo no sería permitido decir: « El pueblo amotinados, » « La gente huyeron. » Al contrario, reunidas ambas circunstancias se diría bien : « Amotinóse la gente, pero á la primera descarga de la tropa huyeron despavoridos?. 819 (c). Sin embargo, cuando el colectivo es modificado por un complemento con de, que tiene por término las personas ó cosas de que consta el conjunto, designadas en plural, puede hacerse la concordancia en este número, aunque el adjetivo ó verbo forme una misma proposición con el singular colectivo: « Cubriían la ciudad por aquel lado una especie de fortificaciones contruídas á la ligera; » « Ricla se admiró de que no hubiesen vuelto á la isla de la prisión parte de aquellos que á las balsas se habían acogido » (Cervantes), Hoy disonaría mucho aquella concordancia de don D. H. de Mendoza : « La gente salieron en público. » (pág. 215)

Concordancia que se extrañará todavía menos, si el complemento está inmediato al verbo: « Considerable número de los indios murieron, » ó como dice Solís: « De los indios murieron considerable número. » ¦ 820. Parte, resto, mitad, tercio, J otros sustantivos semejantes, pueden concertar con el verbo y con el adjetivo en plural : « Agolpóse el populacho ; parte venían sin armas; parte armados de puñales. » « Iban en el buque sesenta personas; la mitad perecieron. » Parte, usado adverbialmente*, se construye con adjetivos de cualquier género: « El terreno es, parte sólido, parte arenisco » (Miñano). 821 (d). El sustantivo que, tan usado como colectivo en las exclamaciones, y frecuentemente modificado por un complemento con de, se considera, para sus concordancias, como del mismo número en que se halla el término de su complemento: « ¿Qué de pasiones nos arrastran impetuosas á miseros precipicios! » (pág. 216)

822 (e). En virtud de la silepsis reproducimos en plural una idea que ha sido antes expresada en singular: « El portugués había tenido razon de alabar el epitafio; en el escribir los cuales tiene gran primor la nación portuguesa x (Cervantes). « Andaba el asturiano comprando el asno donde los vendían » (el mismo). « Aconséjole que no compre bestia de gitanos, porque aunque parezcan san) s y huenas, todas son falsas y llenas de dolamas » (el mismo). « Sener caballero, yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue d : ningún agravio, porque yo sé tomar la venganza que me par: ce cuando se me hacen » (el mismo). « Fue preso, y confesó, y no 1 egó. y padeció persecución por la justicia; espero en Dios que esiá en el cielo, pues el Evangelio los llama bienaventurados » (don D. H. de Menoza): los es los que padecen persecución por la justicia. « Nunca dejó de porfiar para pasar adelante perseverando en su honesto propósito, por haberlo puesto en manos de Dios, que siempre los favorece » (Mateo Alemán): favorece los honestos propósitos. Este género de silepsis ocurre á cada pasó en nuestros clásicos ”. (pág. 216)

823 (f). Si el verbo ser se construye con dos nombres, de los cuales el uno es sujeto, y predicado el otro, se sigue por lo común la regla general concertándolo con el sujeto: « Aquellos desertores eran una gente desalmada : » « Trabajos y penalidades son la herencia del hombre. » Pero el predicado que sigue al verbo ejerce á veces una especie de atracción sobre él, comunicándole su número: así en los dos ejemplos anteriores pudieran ponerse era y es: « Figurósele á don Quijote que la litera que veía eran andas » (Cervantes). « Los encamisados era gente medrosa y sin armas » (el mismo). Concordancia que debe evitarse cuando el verbo es modificado por el adjetivo todo: « La vida del hombre es toda trabajos y penalidades : » * En el significado del adverbio latino partim. (pág. 216)

** Cuando se reproduce en singular una idea expresada antes en plural, no hay propiamente silepsis sino elipsis: « Se han discutido todas las opiniones, y ninguna ha sido adoptada : » ninguna de ellas. (pág. 216)

« La visita fue toda cumplimientos y ceremonias » (Solís). Las frases demostrativas y colectivas lo que, todo esto, aquello todo, empleadas como sujetos, se avienen con cualquier número, cuando el del predicado es plural : « Todo esio fuera flores de cantueso, si no tuviéramos que entender con yangúeses y moros encantados » (Cervantes). « Pudiera ser que lo que á ellos les parece mal, fuesen lunares, que á veces aumentan la hermosura del rostro » (el mismo). (pág. 217)

824 (y). Hay ciertos casos en que una misma frase contiene dos sustantivos diferentes, cada uno de los cuales puede considerarse como sujeto, y determinar por consiguientela forma del verbo; sucede así en construcciones cuasi-reflejas, como se debe, se puede, combinadas con un infinitivo. Cervantes dice : « Una de las más fermosas doncellas que se puede hallar, » haciendo al infinitivo hallar sujeto de se puede y al relativo que acusativo de hallar. Esta concordancia, sin embargo, aunque estrictamente gramatical, se usa poco: pueden hallarse sería más conforme á la práctica general, haciendo al que nominativo de pueden, y al se acusativo de hallar. (pág. 217)

« Se deben promulgar las leyes para que sean generalmente conocidas, » es admisible se debe en concordancia con el infinitivo, pero no tan usual como se deben en concordancia con las leyes. El singular del verbo presenta la promulgación como la cosa debida ; el plural presenta las leyes como cosas que deben, que tienen necesidad de ser promulgadas. (pág. 217)

« Se quiere invertir los caudales públicos en proyectos quiméricos : » aquí, por el contrario, es más correcto y usual el singular. La razón es obvia: la inversión es la cosa que se quiere, que se desea ; y diciendo se quieren parecería haber algo de impropio y chocante en atribuír á los caudales públicos la voluntad, el deseo de serinvertidos. En general, la elección de sujeto, y por consiguiente la concordancia, se determina por el sentido y ofrece poca dificultad. « Se piensa abrir caminos carreteros para todas las principales ciudades : » el plural es inadmisible ; ios caminos no piensan ser abiertos ; abrirlos es la cosa pensada, el sujeto natural de la construcción cuasi - refleja de sentido pasivo se piensa. (pág. 217)

825 (349). Cuando el verbo se refiere á varios sujetos ó el adjetivo á varios sustantivos, dominan las reglas generales siguientes: (pág. 217)

1.* Dos ó más sujetos equivalen á un sujeto en plural. (pág. 217)

2." Dos ó más sustantivos de diferente género equivalen á un sustantivo plural masculino. (pág. 217)

3.* En concurrencia de varias personas, la segunda es preferida á la tercera, y la primera á todas. (pág. 217)

Ejemplos: « La naturaleza y la fortuna le habian favorecido á competencia; pero tantos dones y prendas le fueron funestos. » « Vosotros, ellas y yo nos vimos expuestos á un gran peligro : » (pág. 217)

vosotros, ellas y yo concuerdan con vimos, primera persona de plural. y consiguientemente son reproducidos por nos: expuestos, masculino se refiere al masculino vosotros, al femenino ellas y al masculino ó femenino yo. Lo mismo sucedería si los sujetos fuesen sólo vosotras y yo, siendo yo masculino ; pero si los sujetos fuesen sólo vosotros y ellas, sería preciso decir os visteis. (pág. 218)

(a). Estas reglas generales estás sujetas á gran número de excepciones. 826. 1.2 Los nombres, en número singular, de dos ó más ideas que forman colectivamente una sola, equivalen á un sólo nombre en el mismo número: « La legislación, lejos de detener, debe animar este flujo y reflujo de interés, sin el cual no puede crecer ni subsistir la agricultura » (Jovellanos) : suelen en este caso los tales nombres llevar un solo demostrativo. « El flujo y el reflujo del mar son producidos por la atracción de la luna y del sol: » aquí parece necesario el plural, porque llevando cada una de las dos ideas su artículo, no pueden ya considerarse como una sola. (pág. 218)

  1. 2.2 Dos ó más demostrativos neutros se consideran como equivalentes á uno solo en número singular : « Esto y lo que se temía de la tropa, precipitó la resolución del gobierno: » no sonaría bien precipitaron. Si con el neutro ó neutros está mezclado un sustantivo masculino ó femenino, es admisible la concordancia en plural: « Lo escaso de la población y la general desidia produce » Ó « producen la miseria del pueblo. » « Me entregué á la lectura de los autores que forman el principal depósito del habla castellana, sin que me retrajesen de mi empeño ni o voluminoso de algunos, ni lo abstracto de su ascetismo, ni la nimia profusión con que suelen engalanar una misma idea » (Salvá). (pág. 218)
  1. 3.2 Dos ó más infinitivos, como neutros que son, concuerdan con un singular: « Madrugar, hacer ejercicio, y comer moderadamente, es provechosísimo para la salud. » Sería, con todo, más aceptable esta concordancia si se pusiese al primer infinitivo y no á los otros el artículo, haciendo de todos ellos como una sola idea colectiva : « El madrugar, hacer ejercicio, » etc. « Todo lo que dices, Cipión, entiendo : y el decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva admiración y maravilla » (Cervantes). Si se pusiese á cada infinitivo su artículo, me parecería preferible el plural: « El madrugar, el hacer ejercicio, el comer moderadamente, son provechosísimos para la salud. » Diríamos así, no que el conjunto de las tres cosas es provechoso, sino que cada una lo es. (pág. 218)
  1. 4.2 Dos ó mas proposiciones acarreadas por el anunciativo que, concuerdan en singular : « No es posible que se cometan crÍmenes impunemente, y que la sociedad prospere. » Tanto menos se toleraría son posibles, que las dos proposiciones subordinadas deben entenderse copulativamente. Pero aun sin esta circunstancia, y sin embargo de que lleve cada proposición su artículo, es de necesidad el singular: « El que los enemigos estuviesen á dos días de marcha, y el que se les hubiese entregado sin resistencia la fortaleza, ha sido A desmentido por avisos auténticos. » Sujétanse á la misma regla las interrogaciones indirectas: « Quién haya sido el conductor de los pliegos y con qué objeto haya venido, se ignora. » (pág. 218)
  1. 5.2 Ninguna de las dos excepciones precedentes halla cabida cuando el atributo de la proposición significa reciprocidad : « Esto y lo que refiere la gaceta, se contradicen » : « Holgazanear y aprender son incompatibles: » « Que el hombre sea libre y que haya de obedecer ciegamente á lo que se le manda, repugnan, » (pág. 219)
  1. 6.2 Las excepciones anteriores están sujetas á otra limitación, y es que si al verbo le sirve de predicado un sustantivo plural, no puede hacerse la concordancia sino en este número: « Sentir y moverse son cualidades características del animal : » « Quién haya sido... y con qué objeto... son cosas que todavía se ignoran. » (pág. 219)
  1. 7.1 Si el verbo precede á varios sujetos singulares ligados por la conjunción y, puede ponerse en plural ó concertar con el primero: « Causaron ó causó á todos admiración la hora, la soledad, la voz y la destreza del que cantaba. » « Le vendrá el señorío y la gravedad como de molde » (Cervantes). « Creciía el número de los enemigos y la fatiga de los españoles » (Solís). « Crecieron al mismo tiempo el cultivo, el ganado errante y la población rústica » (Jovo, llanos). « Lamenta ahora estos males la piedad y la lealtad española » (Villanueva). Tal es la doctrina de Salvá, contraria á la de Clemencín, que reprueba como viciosa esta concordancia de Cervantes : « Lo mismo confirmó Cardenio, don Fernando y sus camaradas. » Pero observando con atención el uso, se encontrará tal vez, que estas dos autoridades son conciliables, aplicadas á diferentes casos: que si se habla de cosas rige la regla de Salvá, y si de personas la de Clemencín. « Acaudillaba la conjuración Bruto y Casio, » « Llegó el gobernador y el alcalde, » son frases que incurrirían cuando menos en la nota de inelegantes y desalinadas. Lo cual se entiende si modificaciones peculiares no indican un verbo tácito, pues entonces el verbo expreso concierta con su respectivo sujeto, ya se hable de personas ó de cosas: « Dejóse ver el gobernador, y á poco rato el alcalde : » « En llegando la ocasión mandaba la ira, y á veces el miedo » (Solís). Se subentiende con á poco rato, se dejó ver, y con á veces, mandaba. Hay pues en tales casos dos ó más proposiciones distintas, en cada una de las cuales el verbo está ó se subentiende en el número que por las reglas generales corresponde. Bien que aun entonces es admisible el plural, que lo reduce todo á una sola proposición : « Ufanos » (los habitantes de la isla Gaditana) « de que en su suelo hubiesen tenido la independencia española un asilo, la libertad su cuna, » etc. (Alcalá Galiano). (pág. 219)
  1. 8.2 Concertar el verbo en singular con el último de varios sujetos que le preceden, unidos por una conjunción copulativa expresa, me parece una falta, aunque el culto y correcto Solís haya dicho : « La obligación de redargúir á los primeros, y el deseo de conciliar á los segundos, nos ha detenido en buscar papeles. » Semejante licencia debe reservarse á los poetas. (pág. 219)

Don J. L. de Villanueva dice: « La evidencia de la razón y la justicia de la causa fue para aquellos ciegos voluntarios un nuevo estímulo que redobló su encono contra la luz: » fue es aquí perfectamente admisible por la atracción que en ciertos casos ejerce el predicado sobre el verbo ($ 348 f). (pág. 220)

  1. 9.2 Aun cuando los sujetos no estén ligados sino con una conjunción copulativa tácita, es incontestablemente preferible el plural, siempre que precedan al verbo : « El sosiego, el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espíritu, son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas » (Cervantes). A menos que el último sujeto sea como una recapitulación de los otros: « Las flores, los árboles, las aguas, las aves, la naturaleza toda parecía regocijarse, saludando al nuevo día: » « La soledad, el sitio, la oscuridad, el ruido del agua con el susurro de las hojas, todo causaba horror y espanto » (Cervantes). (pág. 220)
  1. 10.2 La conjunción copulativa ni sigue reglas particulares. Si todos los sujetos son expresamente ligados por ella, el verbo (sea que preceda ó siga) concierta con el sujeto que lo lleva, ó se pone en plural : « Ni la indigencia en que vivía, ni los insultos de sus enemigos, ni la injusticia de sus conciudadanos le abatieron » ó « le abatió:» « No le abatieron » ó «le abatió ni la indigencia en que vivía, ni, » etc.; bien que, sin disputa, es preferible el plural cuando preceden los sujetos al verbo. Pero si con el primero de ellos se pone no, y con los otros ni, el verbo (que en este caso sigue al no) concierta con el primer sujeto, y con los otros se subentiende : « No le abatió la indigencia en que vivía, ni, » etc. (pág. 220)
  1. 11.* Colocado el verbo entre varios sujetos, determina su - forma singular ó plural el sujeto con el cual está expreso: « La causa de Dios nos lleva, y la de nuestro rey,á conquistar regiones no conocidas » (Solís). (pág. 220)
  1. 12.2 Sujetos singulares, enlazados por la conjunción disyuntiva ó, parecen pedir el singular del verbo, sea que le precedan ó sigan : « Movióle la ambición ó la ira; » « La ambición ó la ira le movió. » Esto sería rigorosamente lógico, porque movieron indicaría dos acciones distintas, y el sentido supone una sola. Pero el uso permite el plural, aun precediendo el verbo: « Moviéronle la ambición ó la ira; » y si los sustantivos preceden, no sólo permite, sino casi exige este número : « La ambición ó la ira le movieron. » Cuando no todos los sujetos son singulares, lo mejor será siempre poner el verbo en plural, junto con el sujeto del mismo número: « La fragata ó los dos bergantines hicieron la presa; » « ¿ Hicieron la presa los dos bergantines ó la fragata? » No siendo así, quedará de todos modos descontento el oído, salvo que se anuncie la disyuntiva desde el principio : « Ora le hubrese valido en aquel lance la destreza ó las fuerzas. » 838. 13.* Si un sustantivo singular está ligado inmediatamente á otro por medio de con, como, tanto como, asi como deben considerarse todos ellos como sujetos, y regir el plural del verbo: « La madre con el hijo,» ó « tanto la madre como el hijo, fueron arrojados á las llamas. » Mas para el recto uso del plural es menester que los sustantivos estén inmediatamente enlazados: « El reo fue sentenciado á cuatro años de presidio con todos sus cómplices: »no fueron. 839. 14.2 El adjetivo que especifica á varios sustantivos precediéndoles, concuerda con el que inmediatamente le sigue : « Su magnanimidad y valor, » « La conservación y aumento de la república, » « Su distinguido mérito y servicios, » « Su extremada hermosura y talento, » « Su grande elocuencia y conocimientos. » Si la intención fuese modificar con el adjetivo al primer sustantivo solo, sería menester decir, repitiendo el pronombre: « Su extremada hermosura y su talento ; » « Su grande elocuencia y sus conocimientos 10%, » 840. Está recibido que los mismos, los dichos, los referidos, y otros adjetivos de significación semejante, precedidos de un artículo definido, puedan concertar en plural con una serie subsiguiente de sustantivos, aunque el primero de ellos esté en singular: « Los mismos Antonio Pérez y hermanos: » « Las referidas hija y madre: » « Los susodichos auto interlocutorio y sentencia definitiva. » Con dichos puede siempre callarse el artículo: « Dichos príncipe y princesa. » (pág. 220)
  1. La regla anterior se extiende á todo adjetivo precedido del artículo ó de un pronombre demostrativo ó posesivo, con tal que los sustantivos siguientes sean nombres propios de persona ó cosa, ó apelativos de persona: « Las oprimidas Palestina y Siria: » « Estas desventuradas hija y madre : » « Sus venerables padre y abuelos. » Mas para que no disuene esta práctica, es menester que si los sustantivos son de diferente género, preceda el masculino y se ponga en el mismo género el adjetivo: « Los oprimidos Egipto y Palestina; » á menos que los sustantivos sean nombres propios de persona: « Los susodichos Juana y Pedro : » « Los magnánimos Isabel y Fernando. » 842. 15.» Es conveniente la repetición de los adjetivos siempre que los varios sustantivos expresan ideas que no tienen afinidad entre sí, como « El tiempo y el cuidado, » « El consejo y las armas, » « El entendimiento y el valor de los hombres, » « Gran saber y grande elocuencia. » Asi lo hace á menudo Solís, que incurrió á veces en el extremo contrario, repitiendo los pronombres y los otros modificativos con el solo objeto de hacer más numeroso el período. (pág. 221)
  1. 16.2 Si ocurre un mismo sustantivo, expreso y tácito, bajo diferentes modificaciones, es indispensable que se ponga en plural 6 que se repita el artículo: « El ejército de Venezuela y de Nueva Granada » significaría un solo ejército formado por Venezuela y por Nueva Granada. Para dar á entender que son dos, sería necesario decir: « Los ejércitos de Venezuela y de Nueva Granada, » ó « El ejército de Venezuela y el de Nueva Granada. » Y aun no es exactamente idéntico el significado de estas dos expresiones, porque en rigor podrían designarse con la primera varios ejércitos, á cada uno de los cuales hubiesen contribuido ambas repúblicas: al paso que con la segunda se significaría precisamente que las dos repúblicas habían levantado cada una el suyo. La sinonimia sería completa entre « Los embajadores inglés y francés, » y « El embajador inglés y el francés. » (pág. 221)
  1. 17.2 El adjetivo que especifica á vários sustantivos singulares precedentes, todos de un mismo género, debe ponerse en plural : « Presunción y osadía inexcusables. » Si son de diverso género los sustantivos singulares precedentes, concierta el adjetivo con el más inmediato, ó se pone en plural masculino; « Talento y habilidad extremada » Ó « extremados: » la segunda construcción, aunque menos usual, es indisputablemente más lógica, y por tanto más clara. Si el adjetivo especifica varios sustantivos plurales precedentes, se le suele concertar en género con el inmediato: « Talentos y habilidades raras: » yo, sin embargo, preferiría raros. En fin, si el adjetivo especifica sustantivos precedentes de diverso número y género, y el último es plural, se acostumbra concordarle con este: « Ejército milicias desorganizadas; » pero si el último es singular, se pone él adjetivo en la terminación plural masculina: « Milicias y ejército desorganizados : » « Almacenes y maestranza desprovistos. » En todos estos casos sería yo de opinión que se observasen las reglas generales, como lo hacen lo escritores franceses en su lengua, que debe á este rigor lógico la precisión. y claridad que la caracterizan. 845. 18.2 Siendo en parte diferentes los atributos, debe el verbo concertar con el sujeto que lo lleva expreso : « Era solemne y numeroso el acompañamiento, y pacífico el color de los adornos y las plumas » (Solís). Hay aquí dos sujetos : el acompañamiento y el color ; pero á cada uno de ellos corresponde un atributo diferente en parte: era solemne y numeroso ; era pacifico. Era concierta con acompañamiento, que lo lleva expreso; y no diríamos eran, aunque en el segundo miembro se'dijese y pacíficos los colores. Este segundo miembro es una proposición distinta, en que se calla el verbo, porque la proposición anterior lo sugiere. (pág. 222)

Puede notarse como innecesaria la repetición del artículo en los adornos y las plumas, que tienen aquí una afinidad evidente. Pero la verdad es que aun suprimiendo el las no sería del todo correcta la frase, porque adornos comprende á plumas. Debió decirse las plumas y demás adornos, aunque sonase menos armoniosa la cláusula. 846. 19.2 Si precede el verbo á un adjetivo singular que modifica varios sustantivos siguientes, se pone en singular ó plural : « Se alababa » ó « Se alababan su magnanimidad y constancia. » «Se requería » ó «Se requerían mucha firmeza y valor. » « Qué se ha hecho » ó « ¿Qué se han hecho aquella encantadora afabilidad v agrado ? » Pero si el verbo viene después ó si le acompaña un predicado, debe preferirse el plural : « Su firmeza y valor le granjearon la admiración de todos: » « Parectan como vinculados en su familia el valor virtud de sus antepasados. » Yo, sin embargo, me inclinaría á prelerir el plural en ambos casos, según las reglas generales. (pág. 222)

  1. 20.3 Se sienta como regla que los pronombres reproductivos y los predicados que se refieren á dos ó más sustantivos, se pongan. en el plural femenino, si el sustantivo más próximo es de los mismos género y número; pero á pesar del respeto que merecen los escritores que así lo prescriben y practican, yo miraría como construcciones no sólo legítimassino preferibles las de Jovellanos: « El pudor, la caridad, la buena fe, la decencia, y todas las virtudes y todos los principios de sana moral, y lodas las máximas de noble y buena educación, son abiertamente conculcados ; » no conculcadas: « Cerrados para ellos sus casas y pueblos, » no cerradas: y me sonaría mal, « Dos pendones y cuarenta banderas que habían sido tomadas al enemigo, » en vez de tomados : « Había perdido los empleos y haciendas, y se le intimó que se abstuviese de reclamarlas, » en vez de reclamarlos. (pág. 223)
  1. 21.1 El que adjetivo que (sustantivándose) reproduce varios sustantivos, sigue las reglas generales: « Su circunspección, su juicio, su incorruptible probidad, que tan señalados habían sido en la vida privada, brillaron con nuevo lustre, » etc. Circunspección, juicio, probidad, son simultáneamente reproducidos por el que, el cual debe por tanto considerarse como plural y masculino, conforme á las reglas primera y segunda, y por eso concuerda con habian y señalados. « Había hecho servicios, había manifestado una integridad, que le recomendaban para los más altos empleos : » si se pusiera recomendaba, parecería que la recomendación recaía sobre la integridad, y no sobre los servicios. (pág. 223)
  1. Hay con todo en el uso de los relativos un caso que pudiera dar lugar á duda. ¿Se debe decir, « yo soy el que lo afirma, » ó « el que lo afirmo? » « ¿Tú eres quien me ha vendido » ó « quien me has vendido? » La primera concordancia me parece la más conforme á la razón, porque el que ó quien es el hombre que ó la persona que, y sustituyendo estas últimas frases, sería sin duda menos propio afirmo, has. Pero es preciso confesar que ambos están autorizados por el uso: « Yo soy el que, como el gusano de seda, me fabriqué la casa en que muriese » (Cervantes). « Yo soy el que me hallé presente á las sinrazones de don Fernando, y el que aguardóo á oír el sí, que de ser su esposa pronunció Lucinda » (el mismo). Yo, sin embargo, preferiría decididamente la tercera persona se fabricó, se halló: en la variedad de usos debe preferirse el más lógico. No milita la misma razón en « aquí estoy yo que lo sostengo ; » donde, aunque algunos digan sostiene, debe preferirse sin disputa la primera persona, porque el relativo no hace más que reproducir al yo 11” 1* En escritores distinguidos se encuentran de cuando en cuando concordancias parecidas á éstas : « El libro de Jobes uno de los más sublimes poemas que jamás se compuso : » construcción absurda : es evidente que el relativo no reproduce á uno (porque eso seria decir que el libro de Job fue un poema que jamás se compuso) sino á los mús sublimes poemas, sustantivo plural que no puede menos de concordar en el m':mo número con el verbo cuyo sujeto es. Cervantes dijo: « Sancho Panza es uno de los (pág. 223)
  1. 22.2 Uno de los caprichos más inexplicables de la lengua es el empleo del indefinido un y del adjetivo medio (en estas terminaciones masculinas) con nombres propios femeninos de ciudades : «¿ Quién diría que en un Segovia nose encuentra una buena posada? » « Lo ha visto metio Sevilla. » Esta anomalía (como observa don Vicente Salvá) se halla de tal modo canonizada por el uso, que no se sufriría la terminación regular una ó media. (pág. 224)

Se podría dudar si el sustantivo modificado de esta manera porun ó medio, pide la terminación masculina ó la femenina en los predicados que se refieran á él. ¿ Deberá decirse: « Medio Granada fue consumido por las llamas, » Ó « fue consumida » ? A mí me parece ue el sustantivo en estos modismos pierde su género natural y pasa el masculino, y que por tanto hubiera una especie de inconsecuencia en la terminación femenina del predicado. (pág. 224)

  1. 23.2 El adjetivo mismo puede usarse de un modo semejante, como observó don Juan Antonio Puigblanch ; pues tanto en la Península como en América se dice corrientemente, el mismo Barcelona 6 Barcelona mismo ; sin que por eso deje de usarse también la terminación regular en este caso. (pág. 224)

Cuando la preposición en tiene por término un nombre propio de lugar, es permitido construír el complemento con la terminación masculina mismo: « En Zaragoza mismo : » « En España mismo; » salvo que el término lleve artículo, porque entonces el adjetivo mismo debe concertar con el artículo : « En el mismo Perú: » « En la España misma. ». La terminación masculina que le damos con los complementos de lugar en que el término carece de artículo, proviene de que los equiparamos á los adverbios demostrativos, con los cuales es sabido que la construimos á menudo: Allí mismo, entonces mismo, ahora mismo, mañana nismo, hoy mismo, así mismo. Mismo en estas construcciones se adverbializa, modificando complementos ó adverbios, y se hace por consiguiente indeclinable. (pág. 224)

  1. 24.2 Otra particularidad notable, que también está en contradicción con las leyes de la concordancia, es el convertirla en régimen, haciendo del sustantivo un complemento con la preposición de ; como cuando decimos el bribón de fulano, ¡infelices de nosotros ! ¡ pobre de ti! lo que sólo suele hacerse con adjetivos que significan compasión, desprecio, vituperio, y particularmente en las exclamaciones y vocativos : (pág. 224)

« Muda, muda de intento, Simplecilla de ti, que no te entiendes » (Jáuregui). (pág. 224)

  1. El adjetivo poco solía usarse de la misma manera: « Una poca de sal: » « Unos pocos de soldados. » Y quizá no debe mirarse como enteramente anticuado este modismo?!!, más graciosos escuderos que jamas sirvió á caballero andante. » Pero ejemplos de esta especie son raros en escritores de nota; y no creo que deban prevalecer contra las reglas generales y el sentido común. y (pág. 224)
  1. 25.2 En fin, hay ciertas frases autorizadas por el uso, en que es perinitido, aunque no necesario, contravenir á las reglas generales de la concordancia : « Le hago saber á vuestra merced que con la santa hermandad no hay usar de caballerías; que no se le da á ella, por cuantos caballeros andantes hay, dos maravedís » (Cervantes) : da por dan. Es preciso seguir en esta parte el uso de los buenos escritores y hablistas. (pág. 225)

855 (b). Esta materia de concordancias es de las más difíciles para el que se proponga reducir el uso á cánones precisos, que se imiten á representarlo fielmente. En caso de duda debe estarse á las reglas generales. Propender á ellas es contribuir á la mejora de la lengua en las cualidades esenciales de conexión lógica, exactitud y claridad. Algunas de sus libertades merecen más bien el título de licencias, originadas del notorio descuido de los escritores castellanos en una época que ha dejado producciones admirables por la fecundidad y la elevación del ingenio, pero pocos modelos de corrección gramatical. Es necesario también hacer diferencia entre las concesiones que exige el poeta, y las leyes severas á que debe sujetarse la prosa. (pág. 225)

Capítulo XXXI. Uso de los artículos

ver la pág. 225

856 (a). El artículo indefinido da á veces una fuerza particular al nombre con que se junta. Decir que alguien es holgazán no es más que atribuírle este vicio ; pero decir que es un holgazán es atribuirselo como cualidad principal y característica: « Serían ellos unos necios, si otra cosa pensasen; » unos hombres principal y característicamente necios. (pág. 225)

  1. Alguno suele usarse de la misma manera : « Ahora digo que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador » (Cervantes) !?2. (pág. 225)

858 (b). Otras veces por medio del artículo indefinido aludimos enfáticamente á cualidades conocidas de la cosa ó persona de que se trata: « Todo un Amazonas era necesario para llevar al Océano las vertientes de tan vastas y tan elevadas cordilleras. » « Echaron de ver la borrasca gue se les aparejaba, habiendo de haberlas con un rey de Francia » (Coloma). « A pesar de haber confiado el gobierno de la ciudad á un conde de Tendilla, espejo de caballeros, tan generoso y clemente en la paz, como bizarro en los combates; á un Fr. Hernando de 'Palavera, cuyo nombre recuerda la caridad y mansedumbre de los primitivos apóstoles, » etc. (Martínez de la Rosa). 859 (c). Se usa el indefinido uno significando alguna persona Ó persona alguna, es decir, sustantivado : « Es difícil que uno se acostumbre á tantas incomodidades. » Y se suele entonces aludir á la primera persona de singular: « No puede uno degradarse hasta ese punto, » es un modo enfático de decir no puedo. Si la que habla es mujer, lo más corriente es decir una: « Tiene una que acomodarse á sus circunstancias,» « Y entonces ¿qué ha de hacer una? » (Moratín). 860 (d). Antiguamente solía decirse hombre en el sentido de uno por una persona: « El comienzo de la salud es conocer hombre la dolencia del enfermo » (La Celestina): « Peor extremo es dejarse hombre caer de su merecimiento, que ponerse en más alto lugar que debe » (la misma). (pág. 225)

« El no maravillarse hombre de nada Me parece, Boscán, ser usa cosa Que basta á darnos vida descansada. » (pág. 226)

(D. H. de Mendoza). (pág. 226)

  1. Usóse, y todavía se usa, de la misma manera persona; pero sólo en oraciones negativas : « Quitóse la venda, reconoció el lugar donde la dejaron, miró á todas partes, no vio á persona » (Cervantes); « Una noche se salieron del lugar sin que persona los viese » (el mismo); « No quedó persona á vida. » (pág. 226)

862 (e). Cuando se sustantiva uno, reproduciendo un sustantivo precedente, no debe usarse la forma apocopada un : «Hay en la ciudad muchos templos, y entre ellos uno suntuosísimo de mármol : » « Entre los vestidos que se le presentaron, eligió uno muy rico. » Un rico es siempre un hombre rico: un campesino, un hombre del campo. Lengo pues por incorrecta la expresión de don J. de Burgos, que hablando de dos ratones dice : (pág. 226)

« A un ratón de ciudad un campesino, Su amigo y camarada, Recibió un día. » (pág. 226)

Era preciso decir como Samaniego : (pág. 226)

« Un ratón cortesano Convidó con un modo muy urbano A un ratón campesino *. » 143 863 (f). Unos, unas da un sentido de pura aproximación al número cardinal con que se junta : « Componían la flota unos cuarenta bajeles: » esto es, poco más ó menos cuarenta. (pág. 226)

864 (y). Empléase á veces el singular uno, una por el artículo definido, y entonces comunica cierta énfasis al sustantivo : « Esta conducta es muy propia de un hombre de honor; » « Una mujer prudente se porta con más recato y circunspección. » (pág. 226)

* Este hombre ocurre casi siempre como sujeto de un infinitivo en cire cunstancias en que hoy no acostumbra ponérsele sujeto alguno. ** Y como Horacio : « Rusticus urbanum murem mus. » (pág. 226)

865 (h). Los nombres propios de personas, y en general de seres animados, como Alejandro, César, Rocinante, Mizifuf, no admiten de ordinario el artículo definido; y esto aunque les precedan títulos, como San, Santo, Santa, don, doña, fray, frey, sor, monsieur, monseñor, mister, madama, sir, milord, miladi; pero lo llevan señor y señora y todo calificativo antepuesto: San Pedro, Santo Tomás, fray tartolomé de las Casas, sor Juana Inés de la Cruz, el señor Martínez de la Rosa, la señora Avellaneda, el Emperador Alejandro, el Rey Luis Pelipe, el atrevido Carlos XII, el traidor Judas, la poetisa Corina, el bachiller Sansón Carrasco, la fabulosa doña Jimena Gómez. Los epítetos y apodos, que se usan como distintivos y característicos de ciertas personas, á cuyo nombre propio se posponen, requieren el artículo : Carlos el Temerario, don Fernando el Emplazado, Juan Palomeque el Zurdo ; bien que el uso tiene establecido lo contrario en Magno y Pio: Alberto Magno, Ludovico Pio. En los sobrenombres que de las provincias conquistadas se daban á los generales romanos, es más usual, aunque no necesario, suprimir el artículo: Escipión Africano ó el Africano. (pág. 227)

  1. Santo, Santa, como título de los canonizados que celebra la Iglesia, rechaza el artículo: Santo Domingo, Santa Teresa; pero es costumbre darlo á los del antiguo testamento, que no tienen rezo eclesiástico : el Santo Job, el Santo Tobías. Dícese lord ó lad: tal, y el lord ó la ladi cual, aunque mejor sin artículo. Pero si el título ertenece al empleo, es necesario el artículo: el lord Canciller, los ores del Almirantazgo. (pág. 227)

867 (3). Siguen la regla de los nombres propios los apellidos y patronímicos empleados como propios, v. g. Virgilio, Cicerón, Cervantes, Mariana, Lucrecia, Virginia ; bien que, como en castellano, el apellido ó patronímico no varía de terminación para el sexo femenino, es preciso suplir esta falta por medio del artículo : « la González, » « la Pérez, » « la Osorio. » Imitando á los italianos, decimos : el Petrarca, el Ariosto, el Tasso ; pero estos tres célebres poetas y el Dante son los únicos á que solemos poner el artículo, pues no carecería de afectación el Maquiavelo, el Alfieri (tratándose de los autores y no de una colección de sus obras): y aun en el Dante imitamos mal á los italianos, que no juntan el artículo con este nombre propio, sino con el apellido Alighteri. (pág. 227)

868 (7). Fuera de éstos, hay casos en que, así como empleamos el indefinido para dar á entender que se trata de individuos desconocidos, empleamos el definido para designar repetida y alternativamente dos ó tres individuos de que ya se ha hecho mención : (pág. 227)

« Vuesa merced me parcce, Señor juez, que aquí ha venido Contra ciertos delincuentes. (pág. 227)

— Sí, señor, un don Alonso De Tordoya, y un Luis Pérez. (pág. 227)

Contra el don Alonso es Por haber dado la muerte, » etc. (Calderón). (pág. 227)

« En Florencia, ciudad rica y famosa de Ítalia, vivían Anselmo y Lotario, dos caballeros ricos y principales: el Anselmo era más inclinado á los pasatiempos amorosos que el Lotario, al cual llevaban tras sí los de la caza » (Cervantes). (pág. 228)

Mas, aun fuera de este caso, suele agregarse el artículo definido á nombres propios de hombres y mujeres, y la demostración que entonces lleva es del estilo familiar y festivo: (pág. 228)

« Gon don Gil he de casarme, Que es un brinquillo el don Gil »(T. de Molina). (pág. 228)

« Es, señor, como una plata La Hipólita » (Calderón)*. (pág. 228)

869 (k). En general, los nombres propios de naciones ó países de alguna extensión pueden usarse con artículo ó sin él, al paso que los de ciudades, villas, aldeas lo rehusan. Pero las excepciones son numerosas. Algunos como Venezuela, Chile, no lo admiten ; y en este caso se hallan los de naciones ó países que tienen capitales homónimas, como Méjico, Quito, Murcia. Al contrario, hay ciertos nombres de naciones, países, ciudades y aldeas, que ordinariamente lo llevan: el Japón, el Brasil, el Perú, el Cairo, la Meca, el Ferrol, la Habana, el Callao, la Guaira, el Toboso *. (pág. 228)

En orden á aquellos ue pueden usarse con ó sin artículo, lo más corriente es que cuando hacen el oficio de sujeto lo lleven ó no, y en los demás casos no lo lleven; pero hagan ó no de sujetos, es elegante el artículo cuando se alude á la extensión, poder ú otras circunstancias de las que pertenecen al todo. Diráse pues con propiedad que « Esnaña ó la España es abundante de todolo necesario á la vida ; » que uno « Viene de Rusia, » ó « Ha estado en Alemania » ó « Ha curriuo (a Francia. » El artículo redundaría si se dijera : « El embajador de la Francia presentó sus credenciales al Emperador, » porque se trata aquí de una ocurrencia ordinaria, y no hay para qué aludir al poder y dignidad de la nación francesa ; pero sería muy propio y llevaría énfasis si se dijera: « El embajador se quejó de no haber sido tratado con las distinciones debidas á un representante de la Francia.» 870 (1). Los nombres propios de mares, ríos ] lagos, llevan de ordinario el artículo; el Océano, el Támesis, el Ladoga. Los que son de suyo adjetivos no le dejan nunca, como el Mediterráneo, el Pacífico; los otros sí, particularmente en poesía : (pág. 228)

« Mas yo sé bien el sueño con que Horacio Antes el mismo Rómulo, me enseña Que llevar versos al antiguo Lacio Fuera lo mismo que á los bosques leña, Y trastornar en Betis ó en lbero Una vasija de agua muy pequeña » (B. de Argensola) (pág. 228)

No creo que hay motivo de reprobar el artículo definido que se junta casi siempre con los nombres propios de mujer en algunas partes de la América : la Juanita, la Isabel, la Dolores. (pág. 228)

* Véase la Nota XV. (pág. 228)

871 (m). Los nombres propios de montes llevan ordinariamente el artículo; pero pueden también omitirlo en verso 114, « Moncayo, como suele, ya descubre Coronada de nieve la alta frente » (L. de Argensola); excepto los. que son de suyo apelativos : el Pan de Azúcar, la Silla ; y los nombres plurales de cordillera, v. g. los Alpes, los Andes, que nunca lo dejan. (pág. 229)

872 (n). Ciertos nombres abstractos (como naturaleza, fortuna, amor) que, tomándose en un sentido general, deberían llevar el artíuo definido, lo deponen á veces por una especie de personificación oética : (pág. 229)

j « Muchos hay en el mundo, que han llegado A la engañosa alteza de esta vida, Que Fortuna los ha siempre ayudado, Y dádoles la mano á la subida, » etc. (Ercilla). (pág. 229)

873 (1). A esta misma licencia poética se prestan los nombres de las estaciones : (pág. 229)

« Sale del polo frío Invierno yerto, » etc. (Francisco de la Torre); y y los nombres de vientos, como Bóreas, Noto, Abrego, Aquilón, Cierzo, Favonto, Zéfiro, Solano, etc., bien que la mayor parte de éstos tienen el valor de propios, por haberlo sido de los dioses ó genios á quienes se atribuían los fenómenos de la naturaleza. (pág. 229)

874 (0). Los de los meses se usan en prosa sin artículo, á menos que se empleen metafóricamente ó que se contraigan á determinadas épocas ó lugares, como en « el Abril de la vida, » « el Octubre de aquel año, » « el Diciembre de Chile ; » pero en verso, aun sin salir de su significado primario, pueden construírse con el artículo : Dulce vecino de la verde selva, Huésped eterno del Abril florido » (Villegas). (pág. 229)

875 (p). Por regla general, todo sustantivo á que precede un modificativo toma el artículo, aunque sea de los que en otras circunstancias lo excluyen: « El todopoderoso Dios, » « La guerrera Esparta, » « La ambiciosa Roma, » « El alegre Mayo. » Pero no deben confundirse con los epítetos aquellos adjetivos (generalmente participios) con los cuales se puede subentender el gerundio siendo ó estando, como en « Demasiado corrompida Cartago para resistir á las armas romanas, pidió al fin la paz. » Así es que no se colocan estos adjetivos entre el artículo (cuando lo hay) y el sustantivo : « Sojuzgada la China por los Tártaros, conservó sus costumbres y leyes » « Llena de riquezas y de vicios la poderosa Roma, dobló su cuello al despotismo. » (pág. 229)

876 (9). Lo que se ha dicho de los nombres propios en cuanto á llevar ó no artículo, se entiende mientras conservan el carácter de tales, porgue sucede á veces que los hacemos apelativos, ya trasladándolos de un individuo á otro para significar semejanza, como cuando decimos que « Racine es el Eurípides de la Francia, » ó que « París es la Atenas moderna; » ya imaginando multiplicados los individuos, y dando por consiguiente plural á sus nombres, como en « Atenas fue madre de los Temístocles, los Pericles, los Demóstenes ; » ya alterando totalmente su significado, como cuando un Virgilio significa un ejemplar de las obras del poeta mantuano, ó cuando se habla de una Venus designando una estatua de esta diosa. Convertido así el nombre propio en apelativo, ó se toma en un sentido determinado ó no, y en consecuencia lleva ó no el artículo definido, y si es de aquellos que en su significado primario lo tienen, en el traslaticio indeterminado lo pierde, ó lo cambia por el indefinido. Así de un país abundante en metales preciosos se dice que es un Perú; y tra- «duciendo un dicho célebre de Luis X1V, diríamos: « Ya no hay Pirineos, » que es como si valiéndonos de un nombre apelativo ordinario -dijésemos : « Ya no hay fronteras entre la España y la Francia. » 877 (r). Respecto de los apelativos la regla general es que en el sentido determinado lleven el artículo definido; pero no siempre es así: « Ha estado en palacio. » « No ha vuelto á casa*, » son frases corrientes, en que palacio y casa designan cosas determinadas. A veces el ponerse ó no el artículo depende de la preposición anterior: « Traducir en castellano, » « Traducir al castellano. » Sería nunca «acabar si hubiésemos de exponer todas las locuciones especiales, en que con una leve variación de significado ó de construcción toma ó mo un sustantivo el artículo definido, cuando las circunstancias por otra parte parecerían pedirlo. (pág. 229)

878 (8). Los pronombres posesivos y demostrativos se suponen envolver el artículo, cuando preceden al sustantivo : « Mi libro, » y « El libro mío, » « Aquel templo, » y « El templo aquel. » « El pajarillo aquel que dulcemente Canta y lascivo vuela, » etc. (Quintana). (pág. 230)

Por eso cuando el sustantivo es indeterminado, no suele el posesivo precederle: Su libro quiere decir « el, no un, libro suyo. » Pero antiguamente solía construírse el posesivo con el artículo, precediendo .ambos al sustantivo, en sentido determinado : (pág. 230)

« Vosotros los de Tajo en su ribera Cantaréis la mi muerte cada día » (Garcilaso). (pág. 230)

"Uso que subsiste en las expresiones el tu nombre, el tu reino, de la oración dominical; en el mi consejo, la mi cámara, y otras de las provisiones reales 115, 879 (t). Los nombres que están en vocativo no se construyen -ordinariamente con artículo : (pág. 230)

* La apócope familiar d cas de, en cas de, pasa por anticuada en la Penín- -gula, donde se usó por lo menos hasta la edad de Calderón, como se ve -en sus comedias ; pero subsiste en América. (pág. 230)

« Corrientes aguas, puras, cristalinas, Arboles que os estáis mirando en ellas, Verde prado de fresca sombra lleno, Áves que aquí sembráis vuestras querellas, Yedra que por los árboles caminas; Yo me vi tan ajeno Del grave mal que siento, Que de puro contento Con vuestra soledad me recreaba, » etc. (Garcilaso). 880 (u). Poner artículo al vocativo es práctica frecuentísima en los antiguos romances y letrillas : (pág. 231)

« Madre, la mi madre, Guardas me ponéis » (Cervantes). (pág. 231)

« Pésame de vos, el conde, Porque así os quieren matar ; Porque el yerro que ficistes Non fue mucho de culpar » (Romance del conde Claros). 881 (v). Omíitese el artículo, no sólo en los vocativos, sino en las exclamaciones, aunque recaigan sobre la primera ó tercera persona : « ¡ Desgraciado! ¿ Quién había de pensar que sus trabajos tuvieran tan triste recompensa ? » (pág. 231)

  1. Hacen excepción las frases exclamatorias el que, lo que: « ¡El aburrimiento en que han caído los ánimos ! » «¡ Los extravíos á que arrastra la ambición ! » « Lo que vale un empleo! » « Opinan luégo al instante Con que buscar se debía Y némine discrepante, En aquel país tan vasto Que á la nueva compañera La provisión para el gasto La dirección se confiera De toda la mona tropa. De cierta gran correría ¡ Lo que es tener buena ropa! » (Iriarte). (pág. 231)

883 (1). En las enumeraciones se calla elegantemente el artículo:. « Hombres y mujeres tomaron las armas para defender la ciudad; » « Viejos y niños escuchaban con atención sus palabras; » « Pobres ricos acudían á él en sus necesidades y embarazos ; » « Padre é hijo fueron á cual más temeroso de Dios » (Rivadeneira); « Divididos estaban caballeros y escuderos » (Cervantes). (pág. 231)

884 (y). En las aposiciones no suele ponerse artículo definido ni indefinido. Redunda pues en « Madrid, la capital de España ; » y en « El Himalaya, una cordillera del Asia, » es un anglicismo into lerable. Con todo, puede la aposición llevar un artículo : 1%. cuando nos servimos de ella para determinar un objeto entre varios del mismo nombre: « Valencia, la capital del reino así llamado; » 20, cuando el artículo es enfático: « Roma, la señora del mundo, era ya el ludibrio de los bárbaros ; » « Argamasilla, una pobre aldea de la Mancha, ha sido inmortalizada por la pluma del incomparable Cervantes. » Y no sólo puede, sino debe llevarlo, cuando es necesario para el sentido superlativo de la frase; « Londres, la más populosa ciudad de Europa; » « San Pedro, el mayor templo del mundo. » Los adjetivos que sin llevar artículo tienen un sentido superlativo, no lo necesitan en las aposiciones : « La justicia, primera de las virtudes; » « Rodrigo, último rey de los godos. » (pág. 231)

885 (2). Entre el artículo y el sustantivo median á veces adjetivos ó frases adjetivas, y por consiguiente complementos que tengan la fuerza de adjetivos: « El nunca medroso Brandabarbarán de Boliche; » « El sin ventura amante; » « La sin par Dulcinea; » « La nunca como se debe admirada empresa de Colón. » Lo mismo se extiende á los demostrativos y posesivos, por el artículo definido que envuelven : « Su para ellos mal andante caballería. » (pág. 232)

« Aquella que allí ves luciente estrella » (Quintana). (pág. 232)

« Estos que levantó de mármol duro Sacros altares la ciudad famosa A quien del Ebro, » etc. (Moratín). * Es de regla que las modificaciones precedan á la palabra modificada, quedando todo encerrado, por decirlo así entre el artículo (expreso ó envuelto) y el sustantivo modificado por él, según lo manifiestan los anteriores ejemplos (menos el último, en que el orden de las palabras es artificiosamente poético). En general, las que contienen proposiciones subordinadas (como la del ejemplo de Quintana) son peculiares de la poesía, y aun en éstas el usarlas con frecuencia rayaría en amaneramiento y afectación. (pág. 232)

886 (aa). No deben confundirse, como en el día hacen algunos, imitando al francés, dos locuciones que se han distinguido siempre en castellano, el mismo, la misma, uno mismo, una misma. La primera supone un término de comparación.expreso ó tácito; y en esto se diferencia de la segunda : « Esta casa es del mismo dueño que la vecina; » « Maritornes despertó 4 las mismas voces » (que habian hecho salir al ventero aespavorido, como acababa de referir el autor) ; « Eran solteros, mozos de una misma edad y de unas mismas costumbres » (Cervantes): « Lanzadas y más lanzadas, cuchilladas y más cuchilladas, descripciones repetidas hasta el fastidio, de unos mismos torneos, justas, batallas y aventuras, » etc. (Clemencín). 887 (55). Tampoco deben confundirse el mismo, ella misma, con el mismo, la misma. -El artículo sincopado significa mera identidad 6 semejanza ; integro, es enfático. « Este hombre no es ya el mismo » (que antes era): semejanza ; « Esta mujer noes la misma » (que antes vimos): identidad. « Salió él mismo acompañándonos hasta la puerta: » se nota la circunstancia de salir él mismo como importante y significativa. « Quiso el mismo hacer luégo la experiencia de la virtud de aquel precioso bálsamo » (Cervantes) : esto es, el en sí Si faltase en estos ejemplos el luciente 6 el sacros, la frase parecería vaciada en el molde de ias de don Sancho de Azpeitia : tan caprichoso es el oído. (pág. 232)

mismo: dase á entender cuán grande era st confianza en el resultado de la experiencia*. (pág. 233)

888 (cc). Cuando el mismo lleva sustantivo expreso, es á veces enfático. « Todas esas tonadas son aire, dijo Loaisa, para las que yo te podría enseñar, que hacen pasmar á los mismos portugueses » (Cervantes): esto es, aun á los portugueses, que son tan afamados cantores. En este sentido se pospone frecuentemente mismo: á los portugueses mismos. (pág. 233)

Capítulo XXXII. Uso de la preposición á en el acusativo

ver la pág. 233

889 (350). La preposición d se antepone á menudo al acusativo cuando no es formado por un caso complementario ; y significa entonces personalidad y determinación. (pág. 233)

890 (a). Nada más personal ni determinado que los nombres propios de personas, esto es, de seres racionales : todos ellos llevan la preposición en el acusativo: « He leído á Virgilio, » « al Tasso; » « Admiro á César, á Napoléon, á Bolívar. » Los nombres propios de animales irracionales, y por consiguiente los apelativos que se usan como propios de personas ó seres vivientes, se sujetan á la misma regla > « Don Quijote cabalgaba á Rocinante, y Sancho Panza al UCIO. » (pág. 233)

891 (5). Pero basta la determinación sola para que sea necesaria la preposición d en todo nombre propio que carece de artículo : « Deseo conocer á Sevilla; » « He visto 4 Londres. » En los de cosas, que llevan artículo, éste basta como signo de determinación : « Las tropas atravesaron el Danubio ; » « Pizarro conquistó el Perú. » 892 (c). Por el contrario, basta la personalidad sola para que lleven 4 los acusativos de alguien, nadie, quien. (pág. 233)

893 (d). Los nombres apelativos de personas, que llevan artículo definido, requieren la preposición: « Conozco al gobernador de * En la edición del Quijote por Clemencín leemos : « ¿Tan bueno es el libro ? dijo Don Quijote. Es tan bueno, respondió Ginés, que mal año para Lazarillo de Tormes. ¿Y cómo se intitula ? preguntó Don Quijote. La vida de Ginés de Pasamonte, respondió él mismo. » Tengo el acento por errata; debió ser respondió el mismo (que había dado la anterior respuesta) ; él insinuaria que otro hubiera podido responder por Ginés, y que el haberlo hecho éste era una circunstancia notable. (pág. 233)

a \_am (pág. 233)

Gibraltar ; » « Debe el pueblo por su propio interés recompensar á los que le sirven. » (pág. 234)

Y para que sea propio el uso de la preposición es suficiente que la determinación de la persona exista con respecto al sujeto ; pero si ni aun así fuere determinado el apelativo, no deberá llevarla. Se dirá, pues, aguardar á un criado, cuando el que le aguarda piensa determinadamente en uno; y por la razón contraria, aguardar un criado, cuando para el que le aguarda es indiferente el individuo : « El niño requiere un maestro severo; » « Fueron á buscar un médico experimentado, que conociera bien las enfermedades del país ; » « Fueron á buscar á un médico extranjero que gozaba de una grande reputación. » (pág. 234)

894 (e). Es una consecuencia de la regla anterior el omitirse la preposición con los apelativos de persona que no son precedidos de artículo alguno: « Busco criados; » « Es preciso que el ejército tenga oficiales inteligentes. » (pág. 234)

895 (/). Los apelativos de personas que sólo se usan para designar empleos, grados, títulos, dignidades, no llevan la preposición : « El presidente eligió los intendentes y gobernadores; » « El papa ha creado cuatro cardenales. » (pág. 234)

896 (y). Los acusativos del impersonal haber no llevan nunca la preposición 4: « Hay hombres que para nada sirven; » « Hay mujeres peligrosas: » « No hay ya los grandes poetas de otros tiempos. » Ni aun alguien, nadie y quien se eximen de esta regla: « Alguien hay que nos escucha; » « No hay nadie que no le deteste; » «¿ Quién hay que le conozca ? » Quién en este último ejemplo es qué persona : en « ¿ Hay quien le conozca? » quien es persona que, el antecedente envuelto persona es el verdadero acusativo de haber, y el elemento relativo es sujeto de la proposición subordinada. En « No hay á quien recurrir » se calla el acusativo persona, y la preposición es régimen de recurrir. (pág. 234)

897 (h). Los apelativos de cosa no suelen llevar la preposición, por determinados que sean : « Cultiva sus haciendas; » « Tiene la más bella biblioteca. » Los verbos que significan orden, como preceden, seguir, parecen apartarse de esta regla: « La primavera precede al estío; » « El invierno sigue al otono; » pero lo que rigen esos verbos es realmente un dativo. Si se dice que la « gramática debe preceder da la filosofía, » se dice también que debe precederle ó precederla, representando á filosofía con le ó la, terminaciones que sólo son equivalentes en el dativo femenino: lo que no se opone á ue en construcción pasiva se diga que « la filosofía debe ser precedida de la gramática. » Este es uno de los caprichos de la lengua, como también lo es el que esos mismos verbos no sean susceptibles de la construcción regular cuasi-refleja de sentido pasivo, pues nadie seguramente diría: « La filosofía debe precederse de la gramática. »* Ya se ha notado ($ 327, b) que la construcción pasiva de participio no (pág. 234)

USO DE LA PREPOSICIÓN Á EN EL ACUSATIVO. 2309 0 o. Las reglas anteriores sufren á veces exepciones : 1%. por persona icad ficticia : 29, por despersonalización : 3%. para evitar ambigúedad. 898. 12. Las cosas que se personifican toman la preposición á en el acusativo, cuando son determinadas, lo que puede extenderse aun á los casos en que la idea de persona se columbra oscuramente, como cuando aplicamos á las cosas los verbos que tienen más á menudo por acusativo un sér racional ó por lo menos animado. De aquí « Llamar á la muerte, » « Saludar las aves á la aurora, » « Calumniar d la virtud, » « Recompensar al merito, » « Hemos de matar en los gigantes d la soberbia, d la envidia en la generosidad y buen pecho, d la ira en el reposado continente y quietud del ánimo, á la gula y al sueño en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos » (Cervantes); « Temía á los extraños, d los pro- 10s, á su misma sombra; condición de tirano » (Martínez de la Rosa). tro escritor moderno ha dicho: « La literatura sabia despreciaba la poesía popular; » y hubiera podido personificar la poesta, anteponiéndole la preposición. (pág. 235)

  1. 22, Por el contrario, los verbos cuyo acusativo es á menudo de cosa, pueden no regir la preposición, cuando les damos por acusativo un nombre apelativo de persona: « La escuela de la guerra esla que forma los grandes capitanes. » Esta excepción nose extiende jamás á los nombres propios; y es de rigor con el acusativo de que, cuando sacándolo de su ordinario empleo, lo hacemos representa-. tivo de persona : tan malo sería pues « el hombre d« que vi, » con la preposición, como « el hombre quien vi, » sin ella. (pág. 235)

Pierde sus hijos el que deja de tenerlos ; pierde á sus hijos el que con su nimia indulgencia y sus malos ejemplos los corrompe; perder en esta última oración tiene un significado moral que sólo puede recaer sobre verdaderas personas. (pág. 235)

Como en esto de fingir persona ó vida donde no existe, ó mera materialidad donde hay vida ó persona, no es dado poner coto á la imaginación del que habla ó escribe, no puede menos de ser extremadamente incierta y variable la práctica de los mejores hablistas en estas dos excepciones. (pág. 235)

  1. 32. Cuando es necesario distinguir el acusativo de otro complemento formado por la preposición 4, podemos y aun debemos omitirla en el acusativo, que en otras circunstancias la exigiría : « Prefiero el discreto al valiente : » « Antepongo el Ariosto al Tasso. » Esto sucede principalmente cuando concurren acusativo y dativo: y nunca se extiende á los nombres propios de persona que carecen de artículo; por lo que no sería permitido, « Presentaron Zenobia al vencedor, » aunque sería tolerable, « Presentaron la cautiva Zenobia al vencedor, » y « Prefiero Cádix á Sevilla. » Cuando es inevitable la repetición del 4, suele preceder el acusativo: « El traidor es una prueba concluyente de que el complemento que ha pasado á sujeto fuese precisamente acusativo. (pág. 235)

Judas vendió á Jesús á los sacerdotes y fariseos. » Pero si ambos términos fuesen nombres propios de persona, sin artículo, sería preciso adoptar otro giro, porque ni « Recomendaron Pedro d Juan, » ni « Recomendaron ú Pedro á Juan, » pudieran tolerarse. 1?6, (pág. 236)

Capítulo XXXIII. Acusativo y dativo en los pronombres declinables

ver la pág. 236

El uso del acusativo y el dativo en los pronombres declinables por casos, que son yo, tú, él y ello, es una de las materias de más dificultad y complicación que ofrece la lengua. Principiaremos por algunas observaciones generales, que facilitarán la inteligencia de lo que vamos á decir. (pág. 236)

901 (351). En los pronombres declinables el acusativo y el dativo tienen casi siempre dos formas; á saber: (pág. 236)

EN LA PRIMERA PERSONA. (pág. 236)

Singular. Plural. (pág. 236)

Acusativo, me, d mi. nos, d nosotros. Dativo, me, á mé. nos, d nosotros. EN LA SEGUNDA PERSONA. Singular. (pág. 236)

Acusativo, te, á ti. Dativo, te, d te. OS, A VOSOÉFos. (pág. 236)

EN LA TERCERA PERSONA, GÉNERO MASCULINO. Singular. Plural. (pág. 236)

Acusativo, le ó lo, d el. los (á veces les), d ellos. Dativo, le, d el. les, á ellos. (pág. 236)

EN LA TERCERA PERSONA, GÉNERO FEMENINO. Singular. Plural. (pág. 236)

Acusativo, la, d ella. las, d ellas. Dativo, le ó la, á ella. les ó las, d ellas. (pág. 236)

ACUS. Y DAT. EN LOS PRONOMBRES DECLINABLES. 2:)/ EN LA TERCERA PERSONA, GENERO NEUTRO. (pág. 237)

Singular. (pág. 237)

Acusativo, Jo. (pág. 237)

Dativo, de, á ello. (pág. 237)

902 (352). En la primera y segunda persona son unos mismos los casos oblicuos y los reflejos ó recíprocos. La tercera persona tiene formas peculiares para el sentido reflejo ó recíproco, á saber: (pág. 237)

EN TODO GENERO Y NÚMERO. (pág. 237)

Acusativo, se, ást. (pág. 237)

Dativo, se, d sí. (pág. 237)

903 (a). Hay pues para cada acusativo ó dativo dos formas : una simple, como me, y otra compuesta que lleva la preposición d, como á mi. Y á veces es varia la forma simple, como le ó lo en el acusativo masculino de singular de la tercera persona. El neutro ello es el único que carece de forma compuesta en el acusativo oblicuo, pues aunque podemos decir en el género masculino, « Yo le conozco á el, » en el género neutro nunca se dice, « Yo lo entiendo « ello. » Pero en el dativo oblicuo puede recibir ambas formas : » Como no pareciese suficiente lo declarado por los testigos, se creyó necesario agregarle » ó « agregar d ello el reconocimiento de los peritos. » Lo mismo en el acusativo y dativo reflejos: « Esto se entiende fácilmente y se explica á sí mismo. » « No sé qué tiene lo maravilloso, que fascina el entendimiento y lo atrae ú si » Ó « se lo atrae. » Pero la forma compuesta es la que mejor suena y la que generalmente se prefiere en el dativo neutro. (pág. 237)

204 (b). El dativo se admite algunas veces el sentido oblicuo : « El libro que mi amigo me pide, no se lo puedo enviar en este momento: » se significa d él. Cuando el dativo se es oblicuo, la forma compuesta que le corresponde es á él, á ella, d ellos, á ellas, según los varios números ] géneros. « El libro que se me pide no se lo puedo enviar d él, d ella, á ellos, á ellas. » (pág. 237)

905 (c). Ya se ha dicho ($ 141) que los casos complementarios no ueden estar sino con un verbo ó con un derivado verbal ; que si se e anteponen, se llaman afijos; y que pospuestos se pronuncian y escriben como si formasen una sola palabra con el verbo ó derivado verbal, llamándose entonces enclíticos. 117. (pág. 237)

906 (d). En el indicativo pueden preceder ó seguir: « Mandóle que viniese; » « Le mandó que viniese. » Pero la primera colocación es mucho menos usada (sobre todo en prosa) cuando el verbo no es la primera palabra de la oración. « Hacíase mención de los bienes dotales, » dice Solís, y hubiera podido decir también se hacia ; pero « En el instrumento dotal hacíase mención de los bienes, » habría parecido algo duro, y « Kl instrumento en que extendióse el contrato, » ó « Refieren los historiadores que rindióse la ciudad, » serían construcciones insoportables. Después de Jas conjunciones y, d, más, pero, que ligan oraciones independientes. no ofende la precedencía del verbo; « Llevóse el cadáver al templo, y recibiéronle los religiosos ; » « Enterrábanse los cadáveres, ó consumiíalos el fuego; » « No era dudosa la buena voluntad del pueblo; pero desconfiábase de la tropa. » Esto parece perfectamente analógico. porque como la verdadera conjunción, que liga dos oraciones, está realmente en medio de ellas y á ninguna de las dos pertenece, puede la segunda principiar por un indicativo con enclítico, puesto que el verbo es entonces la primera palabra de la oración. Al contrario, después de no ó de un adverbio, no podría tolerarse un enclítico : « No celebróse la boda con la solemnidad que se esperaba, » y « Si represéntase la Mojigata de Moratín esta noche, iré á verla, » serían trasposiciones horribles que ni aun á los poetas se permitirían, no obstante la libertad de que gozan en el uso de los enclíticos; v. g. (pág. 237)

« Salió la luna y en las claras ondas Reflejóse su luz. » (pág. 238)

« Ya la ciudad es mísero despojo; Las llamas devoráronla. » (pág. 238)

En lo cual los poetas de nuestros días son algo más atrevidos que sus predecesores. (pág. 238)

  1. La excepción más notable á la regla que se ha dado sobre el uso de los enclíticos en el indicativo, es que si se principia por una cláusula de gerundio ó de participio adjetivo, pueden seguirse á ella verbos modificados por enclíticos: « Teniéndose noticia del peligro, » Ó « Conocido el peligro, se tomaron » ó « tomáronse las rovidencias del caso; » « Dotados de ardiente fantasía, dedicáronse á composiciones en que podían dejarla campear libremente » (Martínez de la Rosa). (pág. 238)

908, Lo mismo tiene cabida siempre que preceden al verbe proposiciones subordinadas : « Cuando se aguarda la nueva de su muerte, sábese que el pueblo la ha librado de tan grave peligro » (Martínez de la Rosa). « Aunque todavía quedasen muchos restos preciosos del reinado anterior, notóse muy en breve la decadencia de la dramáticz (el mismo). (pág. 238)

  1. No parecen igualmente aceptables los enclíticos en los ejemplos siguientes: « Almanzor, caudillo del ejército cordobés, preséntase encubierto con el nombre de Zaide : » « En la Crónica general de España hdcese más de una vez mención de esa especie tosca de cantores ó representantes; » « En otra composición de Moreto échase de ver que quiso luchar cuerpo á cuerpo con el mejor dramático de su era. » Esta se va haciendo una especie de moda que probablemente se arraigará á la sombra de autoridades tan respetables como la del escritor á quien pertenecen estos pasajes; no creo que perderá nada en ello la lengua. (pág. 238)

910 (e). En el subjuntivo se usan invariablemente los afijos : « Es menester que te dediques seriamente al estudio. » (pág. 239)

911 (f). El imperativo no admite regularmente afijos: hoy día no se puede decir en prosa: «le haz venir, » « le llamad, » sino « hazle venir, » « llamadle. » El plural del imperativo, seguido del enclítico os, se apocopa, perdiendo la d final, menos en el verbo ir : « Preparaos, vestíos, idos!i8, » (pág. 239)

912 (g). En las formas indicativo-imperativas se siguen las mismas reglas que en el uso ordinario del indicativo : « Le dirás, » ó « dirásle. » (pág. 239)

  1. Las formas subjuntivo-optativas principian naturalmente la oración cuando ésta es afirmativa, y no admiten afijos, sino enclíticos: « Favorézcate la fortuna. » Bero si la oración principia por otra palabra que el verbo, como puede muy bien, es al contrario, á lo menos en prosa : « Propicia se te muestre la fortuna : » « Blanda le sea la tierra. » De que se sigue que si la oración es negativa, no puede el verbo llevar enclíticos : « Nadie se crea superior á la ley; » « Ni te engrías en la próspera fortuna, ni te dejes abatir en la adversa. » (pág. 239)

914 (h). La eufonía pide que se eviten construcciones como éstas : Visteisos por os visteis, vestisos por os vestís, cantásese por se cantase; en que os sigue á terminaciones en s, y se á la se del pretérito de subjuntivo. No sería soportable vistete, pretérito del verbo ver; ero no podríamos decir de otro modo en el imperativo de vestir. Igualmente necesarios serían abatete, imperativo de abatir, pásese, subjuntivo-optativo de pasar, etc. *119, 915 (1). Con los infinitivos y gerundios no se usan hoy afijos, sino enclíticos : « Es necesario conocer las leyes; pero no lo es menos saber aplicarlas oportunamente; » « En viéndome sólo, me asalta la melancolía. » Lo es el único afijo que se aparta á veces de esta regla, colocándose entre no y el gerundio: « Si hubiere texto expreso, se juzgará por él, y no lo habiendo, seguirá el juez los principios generales de equidad ; » « £s una sandez conocida, que se dé á entender ue es caballero no lo siendo » (Cervantes). « No lo haciendo, se les dejará libre el recurso á la justicia » (Jovellanos). « Estando resuelto en esto, y no lo estando en lo que debía hacer de su vida, quiso su suerte. » etc. (Cervantes). Pero esta práctica es rara y aun creo que se limita á ciertos verbos, como ser, estar, haber, hacer, y no sé s: algún otro. (pág. 239)

916 (7). Los casos complementarios del infinitivo van regular- ” Los antiguos se cuidaban menos que nosotros de la eufonía en el uso de los enclíticos : Debéisos membrar de vuestro antiguo esfuerzo y valor (Mariana). (pág. 239)

mente con él: « Me pareció mejor ocultarle el suceso, » « Me propuse hablarles, » « Se trataba de acusarlos. » Pero hay muchos verbos ue pueden llevar como afijos ó enclíticos (según las reglas precedentes) los casos complementarios del infinitivo que les sirve de complemento, ó que sirve de término á una preposición regida por ellos : « Se lo quiero, debo, puedo confiar; » « Quiéroselo, déboselo, puédoselo confiar, » en lugar de « Quiero, debo, puedo confiárselo ; » como también se dice : « Se lo iba ya á referír, » « Ibaselo ya á referir, » « Iba ya á referírselo ; » « Le salieron á recibir, » « Saliéronle á recibir, » « Salieron á recibirle;» « Lo sabe hacer, » « Sábelo hacer, » « Sabe hacerlo; » « No lo alcanzo á comprender, » «No alcanzo á comprenderlo. » Lo mismo se practica con el gerundio : « Me estoy vistiendo, » « Estoime vistiendo, » « Estoy vistiéndome. » Esta atracción de los verbos sobre el régimen de los infinitivos y erundios pasa á sus derivados verbales. Diráse pues « Yo no creo ¦ debérselo confiar, » ó « deber confiárselo; » « Determinó irlas á ver, » ó «irá verlas; » « Estando divirtiéndome, » 6 « Estándome divirtiendo ; » « Habiéndoselo de contar, » ó « Habiendo de contárselo. » 120 917 (k). En las formas compuestas de participio sustantivado, los afijos ó enclíticos van regularmente con el verbo auxiliar : « Largo tiempo le habíamos aguardado: « Habíamosle aguardado largo tiempo: » sería duro « Habíamos aguardádole. » De la misma manera « Los habían de haber aprendido; » ó « Habíanlos de haber aprendido, » ó « Habían de haberlos aprendido; » pero no « Habían de haber aprendídolos. » La única excepción legítima es cuando se calla el auxiliar por haberse poco antes expresado : « Habíamos aguardado á nuestros amigos y preparádoles lo necesario, » y en general, cuando entre el auxiliar y el participio se interpone alguna frase: « Volvieron á embarcarse, hahiendo primero en la marina hincadose de rodillas » (Cervantes). 7! (pág. 240)

918 (/). Esta excepción no se extiende al participio adjetivo : sería malísimo castellano : « Están ya elegidas las personas que deben concurrir á la ceremonia, y señaládosles los asientos; » « El ministro tiene ya acordada la resolución, y comunicádala á las partes. » 919 (m). Usanse á veces las dos formas, simple y compuesta -* « Me reveló el secreto á mí;» « Te ocultó la noticia á ti;» « Los socorrieron á ellos; » pleonasmo muy del genio de la lengua castellana, y á veces necesario, sea para la claridad de la sentencia, sea para dar viveza á un contraste, ó para llamar la atención á una particularidad significativa: « Concediéronle á él la pensión, y se la negaron á sujetos que la merecían mucho más; » « Venía Pedro con su esposa : yo le hablé á él, y no hice más que saludarla á ella. » La forma compuesta supone regularmente la simple: en prosa no sonaría bien « Habló á mí, » 6 « A mí habló, » en lugar de « Me habló á mí, » ó« A mí me habló. » Absolutamente repugna á la lengua que se diga « A mí parece, » en lugar de me ó 4 mi me. Pero otras veces no es tan escrupulosa : se puede decir « Conviene á vosotros, » « Á ellos importa, » sin necesidad del os ó el les. En esta parte no conozco otra regla que el uso. (pág. 240)

  1. Lo dicho se extiende á los dativos y acusativos de los nombres indeclinables: « Le dieron á la señora el primer asiento, » « A usted le han enviado un mensaje, » « Al reo le han indultado, » « Los tesoros no los empleaba en sus gustos » (Mariana); « La iglesia de Santiago, que era de tapiería, la edificó desde los cimientos de si.- llares, con columnas de mármol » (el mismo). (pág. 241)

oro en esta materia hay algunas particularidades que merecen notarse. (pág. 241)

  1. 1.2 El acusativo ó dativo se expresa primero por el del nombre indeclinable, y se repite por el caso complementario: « A los desertores los han indultado de la pena de muerte : » « A suhermano de usted le han concedido el empleo. » Esta especie de pleonasmo, á veces verdadera redundancia que se aviene mal con el estilo serio y elevado, es otras natural y expresiva: « Al tiempo que querían dar los remos al agua (porque velas no las tenían), llegó á la orilla del mar un bárbaro gallardo » (Cervantes). (pág. 241)
  1. 2.2 Si precede un complementario dativo, es aceptable la repetición por el dativo del nombre indeclinable : « Le dieron á la señora el primer asiento. » (pág. 241)
  1. 3.2 Pero si precede el acusativo complementario, la duplicación por medio del nombre indeclinable produciría muy mal efecto : « Log empleaba los tesoros en sus gustos: » « La edificó de sillares desde los cimientos la iglesia de Santiago”. » (pág. 241)
  1. Hay con todo circunstancias en que esta colocación pudiera parecer oportuna: « Los disipaba en frivolidades, aquellos tesoros comprados con el sudor y la miseria del pueblo”. » Es usual el acusativo ú usted después del caso complementario : « Le han sorprendido á usted; » « Los aguardábamos d« ustedes. ». (pág. 241)
  1. 4.2 Precediendo un relativo en acusativo debe evitarse el pleonasmo, á no ser que el relativo se halle algo distante del caso * Confieso que me suena desagradablemente este verso final de un soneto de Moratin : se habla de una de las nueve musas : « Ella le inspira al español Inarco. » (pág. 241)

Convirtiendo el acusativo en dativo, no tendría nada de inelegante : rna . « Sonoros versos Ella le inspira al español Inarco. » (pág. 241)

** Yo reduzco á esta excepción el pasaje siguiente de Cervantes : « Siempre, Sancho, lo he oido decir, que el hacer bien á villanos es echar agua en la mar. » Clemencin reprueba la duplicación, y sostiene que era menester, « Siempre he oido decir que, » etc. suprimiendo el lo; ó bien : « Siempre lo he oído decir: hacer bien, » etc., suprimiendo el que. Me atrevo á separarme de tan respetable autoridad. La construcción de Cervantes, aunque excepcional, me parece muy natural y expresiva, y decididamente preferible á las que sustituye Clemencin. Pudieran citarse otros ejemplos de ella en nuestros clásicos, y no la tengo por anticuada. (pág. 241)

complementario que lo reproduce: « Esta tierra es Noruega : pero ¿Quién eres tú que lo preguntas, y en lengua que por estas pares hay muy pocos que la entiendan? » (Cervantes): « Visitóme en el calabozo una mujer que la alcaidesa había hecho soltar de la cárcel y llevádola á su aposento » (el mismo). Sin esta circunstancia sería generalmente desagradable la duplicación : « Con éstas me ha ensenado otras cosas, que no las digo porque bastan las dichas para que entendáis que soy católico cristiano; » á menos que condujese á la claridad de la sentencia : « Sabían mis padres nuestros amores y no les pesaba de ello, porque bien veían que cuando pasasen adelante, no podían tener otro fin que el de casarnos; cosa que casi la concertaba la igualdad de nuestros linajes y riquezas » (el mismo). Mediante este la se presenta desde luego como acusativo el que, y no es necesario llegar al fin de la proposición subordinada para reconocerlo como tal. Si se dijese « que la concertaban nuestros linajes y riquezas, » me parecería enteramente ocioso el la. (pág. 242)

  1. 5. El pasaje anterior de Cervantes « Al tiempo que querían dar los remos al agua, etc., sugiere otra excepción necesaria : velas es una expresión elíptica, equivalente á en cuanto á velas; y es modismo bastante usual en castellano: « En aquellos tiempos se copiaba todo á mano, porque imprenta no la había: » «Se sustentaban de vegetales; pues otra especie de alimentos el país no la producía. » Lo cual se extiende á otros casos que el acusativo: « pues pan y carne, no había que pensar en ellos » (6 en ello según $151, c.) Pero no se vaya á legitimar con esta elipsis construcciones irregulares en que el sentido no la pida, como hay algunas en Cervantes. 927. En general esta duplicación del acusativo ó dativo debe estar justificada por algunos de los motivos antedichos : claridad, énfasis, contraste, elipsis; á los que podemos añadir urbanidad en usted ; porque sin ellos su frecuente uso llevaría cierto aire de negligencia ó desaliño, apropiado exclusivamente al estilo más familiar. 928 (n). En la tercera persona masculina de singular el complementario acusativo es le ó lo. Hay escritores que reprueban el le, otros que no sufren el lo : yla verdad es que aun los que se han pronunciado por uno de estos dos extremos, de cuando en cuando contravienen inadvertidamente á su propia doctrina en sus obras. La que á mí me parece aproximarse algo al mejor uso es la de Don Vicente Salvá : le representa más bien las personas ó los entes personificados: lo las cosas. Se dice de un campo, que lo cultivan; de un edificio que lo destruyó la avenida; de un ladrón que le prendieron; del mar embravecido por la tempestad, que los marineros le temen. Las corporaciones, como el pueblo, el ejército, el cabildo, siguen á menudo la regla de las personas, y lo mismo hacen los seres animados irracionales, cuya inteligencia se acerca más á la del hombre. Al contrario, los seres racionales como que pierden este carácter cuando la acción que recae sobre ellos es de las que se ejercen frecuentemente sobre lo inanimado. Así no disonará el decirse que á un hombre lo partieron por medio, ó que lo hicieron añicos. Si con el verbo perder se significa dejar de tener, podrá decirse de un hijo difunto que lo perdieron sus padres: si se significa depravar, inducir al vicio, se dirá bien de un joven, que los malos ejemplos le perdieron. Y como es imposible reducir á reglas los antojos de la imaginación, la variedad que se observa en las formas de este acusativo complementario. es menos extraña de lo que á primera vista parece. (pág. 242)

929 (0). En la tercera persona masculina de plural, la forma regular del acusativo es los; pero la les ocurre con tanta frecuencia. en escritores célebres de todas épocas, que sería demasiada severidad condenarla. ¦ Cervantes ofrece multitud de ejemplos: « Era la noche fría de. tal modo. que les obligó á buscar reparos para el hielo; » « Antonio dijo al italiano que para no sentir tanto la pesadumbre de la mala noche, fuese servido de entretenerles, contándoles, » etc.; « El mar les esperaba sosegado y blando; » « Abrazándoles á todos primero, dijo que quería volverse á Talavera; » « Los tengo de llevará mi casa, y ayudarles para su camino; » « Avisóles de los puertos adonde habían de andar: » « Trabándoles de las manos, los presentó ante Monipodio; » « Nuestros padres aun gozan de la vida, y si en ella les alcanzamos, daremos noticia, » etc.; « Quedé suspenso cuando vi que los pastores eran los Lobos. y que despedazaban el ganado: volvió. á renirles el señor, » etc.; « Llegado el tiempo de la partida, proveyéronles de dinero; » « Les forzaba á partir la poca seguridad de la playa, » etc. (pág. 243)

Los modernos han sido algo más mirados en el uso de este les ; pero no dejan de admitirlo de cuando en cuando: « Testigos de extraordinarios acontecimientos que les convidaban al canto heroico ». (pág. 243)

(Martínez de la Rosa); « Este personaje excita el interés delos espectadores, les obliga á tomar parte en su suerte, » etc. (el mismo); « Para haber de cautivarles se necesita ofrecerles dramas más nutridos, planes más artificiosos, caracteres más varios » (el mismo); « Esperanzas superiores á aquellas á que su destino diario les condenaba » (Gil y Zárate); « Una guía que les conduzca por el inmenso. campo de nuestra literatura » (el mismo); « El gran Conde de Aranda favorecía con su trato á los escritores más distinguidos, y les exhortaba á componer piezas dramáticas »(Moratín); « Quiso también Moratín demostrar de una manera victoriosa las equivocaciones en que han incurrido no pocos extranjeros que han escrito acerca de nuestro teatro sin querer preguntar jamás lo que ignoran á los únicos que les pudieran instruír, » etc. (el mismo). (pág. 243)

Atendiendo al uso de esta terminación les en el acusativo, se echa de-ver que suele referirse á persona. Leemos á la verdad en Jovellanos: « Muchos terrenos perdidos para el fruto á que les llama la naturaleza, y destinados á dañosas ¿ inútiles producciones; » pero llamar envuelve aquí una especie de personificación, pues no se llama sino á lo animado y lo inteligente. Y aun creo que sin violencia se explicaría por la personificación aquel pasaje de Cervantes: « Plegue á Dios que mis ojos le vean, antes que les cubra la sombra. de la eterna noche". » (pág. 243)

* Tal vez Jovellanos en el ejemplo del texto no hizo otra cosa que con- (pág. 243)

930 (>). La tercera persona femenina hace le ó la en el dativo de singular, y lesó las en el plural. Aunque no pueda reprobarse este uso de la y las, particularmente hablando de personas, es mejor limitarlo á los casos que convenga para la claridad de la sentencia. No sería menester decir: « Me acerqué á la señora del Intendente y la di un ramo de flores, » porque el le sería aquí tan claro como e la. Pero en « La señora determinó concurrir con su marido al festín que la habían preparado, » es oportuno el la, para que el dativo no se refiera al marido; pues aunque el le reproduciría naturalmente el sujeto la señora, no está de más alejar hasta los motivos de duda que no sean del todo fundados". (pág. 244)

931 (q). Expongamos ahora las reglas á que se se sujetan las servar el régimen, apenas anticuado, del dativo, que solía darse á llamar ; régimen naturalisimo si se recuerda el origen de este verbo : llamar á una persona es clamarle su nombre. (pág. 244)

* La indecisión en el uso de las formas complementarias es un defecto grave de nuestra lengua. El dativo masculino de singular, según todos, es le, pero el femenino, según unos, es también Je, y sólo le ; según otros, puede serlo á veces la; y según la práctica de algunos no hay más dativo femenino de singular que la. El acusativo femenino de singular no cabe duda que es la : pero en el masculino del mismo número la Academia Española, antes de la última edición de su gramática, exigia siempre le; otros en corto número siempre lo: fluctuando el uso entre el le y el lo, aunque con cierta tendencia á designar las cosas con lo y las personas <on te. En el plural masculino no puede contestarse á les el carácter normal de dativo, ni á los el de acusativo; pero de les por ¿os en el acusativo de persona, ofrecen, según hemos visto, bastantes ejemplos los escritores más estimados. En el plural femenino las es reconocido universalmente, por acusativo; mas acerca del dativo les ó las hay la misma variedad de opiniones y prácticas que en el singular le ó la 121. (pág. 244)

Para llevar la confusión á su colmo, faltaba sólo que se diese á lo y los €el oficio de dativos masculinos, como, según Salvá, se ha practicado algunas veces : « Los enseñaron el arte de leer » (Marina); « Añadieron á este servicio los otros que ya los habian hecho » (Quintana). Cervantes había dicho : « Mejor será hacer un rimero dellos » (los libros de Don Quijote) « y pegarlos fuego. » Pero el los de estos ejemplos disuena tanto, -que me inclino á mirarlo como un descuido tipográfico. Si algo valiese mi opinión, recomendaría como preferible á todos el sistema de la Aca- -demia, que en la cuarta edición de su gramática prescribe el uso de le y les como dativo masculino y femenino, el de le y lus como acusativo mas- -culino, y el de la y las como acusativo femenino, y sólo acusativo. La distinción de personas y cosas en el acusativo le ó lo, en los dativos le 6 la, les 6 las, es una especie de refinamiento que puede sacrificarse á la simplicidad. Y en cuanto al la y las en el dativo para evitar la anfibología, el castellano logra mejor ese fin por medio de la duplicación, esto es, -añadiendo al caso complementario la forma compuesta : « Encontré á Don Pedro con su esposa, y le di á ella un ramo de flores ; » « La comedia, » dice Moratín, « no huye el cotejo de sus imitaciones con los originales que tuvo presentes, al contrario, le provoca y le exige : puesto que de la semejanza que las da resultan sus mayores aciertos : » hé aqui un las oportunisimo para que este pronombre mire precisamente á sus imitaciones y no á los originales; pero de ningún modo necesario : que d ellas da, seria tan claro y tan bueno bajo todos aspectos como que las da. (pág. 244)

combinaciones de los afijos ó enclíticos entre sí ó con las formas compuestas. Todas las combinaciones, ó son binarias, como « Te los trajeron » (los libros), ó ternarias, como « Castíguesemele » (al niño). Las binarias ó constan de dativo y acusativo, ó de dos dativos. En las que constan de dativo y acusativo, ó estos dos casos significan objetos distintos (solicité su aprohación, pero no tuvo á bien concedérmela), ósignifican objetos idénticos, esto es, un mismo objeto bajo diferentes relaciones (no debemos entregarnos á nosotros mismos, stn más guía que el ciego impulso de nuestros apetitos y pasiones). De aquí resultan seis clases de combinaciones, á saber : 1.2 Combinaciones binarias de dativo y acusativo distintos : la primera persona concurre con la segunda. (pág. 245)

2.2 Combinaciones binarias de dativo y acusativo distintos: la primera ó segunda concurre con la tercera persona. 3.2 Combinaciones binarias de dativo y acusativo distintos: ambos de tercera persona. (pág. 245)

4.2 Combinaciones binarias de dativo y acusativo idénticos. 5.2 Combinaciones binarias de dos dativos. (pág. 245)

6.2 Combinaciones ternarias. (pág. 245)

La colocación de los afijos y enclíticos está sujeta en todas las combinaciones á la regla siguiente : (pág. 245)

932 (353). Cuando concurren varios afijos ó encliticos, la segunda persona va siempre antes de la primera, y cualquiera de las dos antes de la tercera; pero la forma se (oblicua ó refleja) precede á todas. Las combinaciones me se y te se deben evitarse como groseros vulgarismos. (pág. 245)

  1. Los afijos no alternan con los enclíticos; y se dice: « Me la concedió » (su aprobación), ó « Concediómela, » pero nunca « Me concediola, » ó « La concedióme. » (pág. 245)

PRIMERA CLASE. (pág. 245)

934 (354). En las combinaciones binarias de dativo y acusativo distintos, concurriendo la primera persona con la segunda, el acusativo toma la forma simple y el dativo la compuesta. ¦ Acusativo reflejo. (pág. 245)

Me acerco á ti, á vosotros. (pág. 245)

Acércate á mí, á nosotros. (pág. 245)

Nos humillamos á ti, á vosotros. (pág. 245)

Os humilláis á mí, á nosotros. (pág. 245)

Dativo reflejo. . (pág. 246)

Me atraes á ti, me atraéis á vosotros. (pág. 246)

Te atraigo á mí, te atraemos á nosotros, Nos llamáis á ti, nos llamáis á vosotros. (pág. 246)

Os llamo á mí, os llamamos á nosotros. (pág. 246)

Ambos casos oblicuos. (pág. 246)

Me recomendaron á ti, á vosotros. (pág. 246)

Te recomendaron á mí, á nosotros. (pág. 246)

Nos condujeron á ti, á vosotros. (pág. 246)

Os condujeron á mí, á nosotros*. (pág. 246)

  1. Por regla general se evitan combinaciones binarias de casos complementarios en esta clase. Son, sin embargo, de bastante uso te me y te nos, en que se toma por acusativo el caso reflejo: cuando ninguno de los dos lo es, sólo por el contexto se determina cuál es el acusativo: y así en rindelenos, te es acusativo reflejo y nos dativo; pero en te me recomendaron, cualquiera de los dos pudiera ser acusativo ó dativo, según el contexto : « Te me vendes por discreto, » leemos en la tragicomedia de Celestina (te acusativo reflejo, me dativo); y con igual propiedad hubiera podido decirse: « Te me vendo por discreto » (me acusativo reflejo, te dativo). « Te me dio mi madre, cuando morabas en la cuesta del río, » dice Pármeno á Celestina (me acusativo, ¿e dativo, ambos oblicuos); « Hijo, bien sabes cómo tu madre te me dio, » dice en otra parte Celestina á Pármeno (te acusativo, me dativo); « Lo hago por amor de Dios, y por verte en tierra ajena, más por aquellos huesos de quien (e me encomendó » (la misma mismo : te acusativo, me dativo). (pág. 246)
  1. Además de estas combinaciones le me y tenos, se usó mucho hasta el siglo XVII os me, en que el caso reflejo era siempre acusativo: « Os me sometí » (me sometí á vosotros): «Os me sometisteis » (os sometisteis á mí). Pero siendo ambos oblicuos, cualquiera de los os pudiera ser acusativo, según las circunstancias : « Os me sometieron vuestros padres para que os enseñase y dirigiese : « Os me recomendaron como idóneo para vuestro servicio. »* * En todos estos ejemplos y los que vienen después, los afijos pueden hacerse encliticos J reciprocamente, según las reglas relativas á unos y á otros, que se han dado arriba. (pág. 246)

* En Santa Teresa leo : « Bien sabéis, Señor mio, que me es tormento grandisimo, que tan poquitos ratos como me quedan ahora de vos, os me escondáis. » Y enotra parte : « Donoso sois, Señor : después que me habéis dejado sin nada, ¿os me vais ? » En Fr. Alonso del Castillo : « Estaos conmigo, no os me vais. » En Tirso de Molina : (pág. 246)

.....» « Imagino Que os me queréis esconder. » (pág. 246)

« ¿Otra vez os me pegáis A la colmena, abejón ? » (pág. 246)

« Pues si vos, que le servis, Tan fácil os me mostráis, » etc. (pág. 246)

Todos estos ejemplos presentan el os como acusativo reflejo, y el me (pág. 246)

(355). En las combinaciones binarias de acusativo y dativo distintos, en que concurre la primera ó la segunda persona con la tercera, hay que notar dos diferencias importantes: Ñ 937. 1.* Si la primera ó segunda persona es dativo, se forman todas las combinaciones binarias posibles : me le, me la, me los, me las; te le, te la, te los, te las; nos de, nos la, nos los, nos las; os le, os la, os los, os las; me lo, te lo, noslo, os lo. El lo de las cuatro últimas combinaciones se supone neutro; pero el le masculino puede tomar la forma lo, según lo dicho arriba, en el acusativo de la tercera persona de singular. (pág. 247)

Ambos casos oblicuos. (pág. 247)

Me le d me lo Te le ó te lo Nos le d nos lo Os le ú os lo trajeron (el libro). (pág. 247)

-como dativo oblicuo : « Cuando no os me cato, asoma por acullá encima de una nube otro caballero » (Cervántes) : aquí el me es acusativo reflejo. porque catarse es construcción cuasi-refleja en el significado de catar, como admirarse en el significado de admirar: y el os dativo oblicuo. « La mujer iba llorando á grandes voces y diciendo : marido y señor mío, ¿adónde -os me llevan? » (Don D. Hurtado de Mendoza): os acusativo, me dativo, -ambos Oblicuos. « El cielo os me deje ver, y os prospere muchos años » (Tirso) : os acusativo, me dativo, ambos oblicuos. « El cielo, sobrina mia, -os me deje ver sin pleitos y con sosiego en vuestro estado » (Tirso) : lo mismo que en los dos ejemplos anteriores, y que en el « Dios os me guarde » con que termina muchas de sus cartas Santa Teresa. No se me ha deparado ejemplo de me acusativo, y os dativo, siendo ambos oblicuos ; pero la analogía de te me no deja duda de que « os me dio mi padre para -que cuidaseis de mí, » sería perfectamente correcto. Encuéntrase alguna vez me os, que forma una verdadera excepción á la regla, precediendo la primera persona á la segunda. En las Partidas hallamos me vos en varios pasajes ; y en Tirso de Molina: .ss... « Sol hermoso, Al nacer me os habéis puesto. » (pág. 247)

« Haré de mi dicha alarde, Discreto y fiel : Dios me os guarde. » (pág. 247)

Yo miro la combinación me os, de que he visto muy raros ejemplos en 'los escritores clásicos de la lengua, como un vestigio del anticuado me vos y como una licencia poética : vs me, según lo que he podido observar, -era en los siglos XVI y AVII la colocación que generalmente se usaba. (pág. 247)

CAPÍTULO XXXIII. Me la Al e ¦ llevaron (la capa). Os la Me los Te los Nos los Os los Me las Te las ¦ vendió (las alhajas). ¦ confió (los negocios). Nos las Os las Me lo Te lo Nos lo Os lo contaron (lo sucedido). Dativo reflejo de primera d segunda persona. e le ó me lo puse e leóte lo pusiste Nosle ó nos lo pusimos (el sombrero). Os le ¿os lo pusisteis Me a quité e la quitaste Nos la quitamos ¦ (la gorra). Os la quitasteis Mo los gané e los ganaste . Nos los ganamos (los dineros). Os los ganasteis Me las concilié e las conciliaste Nos las conciliamos (las voluntades). Os las conciliasteis Me lo reservé Te lo reservaste Nos lo reservamos Os lo reservasteis Acusativo reflejo de tercera persona. Se me Se te Se nos reveló (el secreto, la determinación). Se 0s (pág. 248)

"Se me Se te Se nos ¦ presentaron (los testigos, las pruebas). Se Os Se me e ¦ avisa (que va á llegar la expedición). OS 938. 2.* Si la primera ó segunda persona es acusativo, toma este caso la forma simple y el dativo la compuesta: Ambos casos oblicuos. Me Te Nos Os sujetaron á él, á ella, á ellos, á ellas, á ello. Acusalivo reflejo de primera ó segunda persona. Me sometí 53 someliste ¦ á él, á ella, á ellos, á ellas, á ello. Os sometisteis Dativo reflejo de tercera persona. Me 5 ¦ atrajo (él, ella) á sí. Os Me Nos ¦ aproximaron (ellos, ellas) á sí. Os Me a ¦ aficiona (lo bello) á sí. Os » (pág. 249)

939 (356). Sin embargo, son de uso corriente las combinaciones binarias Me le y Me les, Te le y Te les, en que me y te son acusativos reflejos: Me le ó les humillé, por me humillé á él, á ella, á ellos, d ellas; Te le ó les humillaste, por te humillaste á él, á ella, á ellos, á ellas. (pág. 249)

940 (a). Le y les son masculinos ó femeninos. Mas aquí se ofrece una dificultad. Supuesto que el dativo femenino puede ser la ó las, y en sentir de algunos dehe serlo siempre, ¿no podrán ó no deberán las cuatro combinaciones excepcionales me le, te le, me les, te les, convertirse en me la, te la, me las, te las (siendo me y te acusativos, la y las dalivos), de manera que se diga yo me la humillé, en el sentido de yo me humtillé á ella, y tú te las acercaste por tú te acer- . caste d ellas ? Por mi parte creo que apenas habrá uno entre diez que no entienda estas frases aisladas en el sentido de yo la humillé a mí, tú las acercaste á ti; y opino, por tanto, que sólo es permitido aventurar en iguales circunstancias el dativo la ó las, cuando por el contexto no haya peligro de ambigúedad. (pág. 250)

941 (b). Otra observación puede hacerse en las combinaciones excepcionales me le, te le, me les, te les (siendo la primera ó segunda persona acusativo y la tercera dativo); y es que el leó les no suele aplicarse sino á verdaderas personas, ó por lo menos, á seres animados ó personificados. Se dice, « Deseando conocer aquellos hombres me les acerqué, » ó « me acerqué á ellos; » pero no creo que pueda decirse con igual propiedad : « Quise gozar de la sombra de aquellos árboles y me les acerqué. » Sonaría mucho mejor, á mi parecer: « Me acerqué á ellos. » (pág. 250)

  1. De esta adaptación del leá verdaderas personas en las combinaciones de que ahora se trata, proviene que rara vez pueda, á mi juicio, referirse á un nombre neutro: me parecería inadmisible el le en oraciones semejantes á ésta: « Siendo tan injusto lo que se te exigía, no debiste sometértele,» en lugar de someterte d ello, TERCERA CLASE. (pág. 250)

943 (357). En las combinaciones binarias de acusativo y dativo distintos, ambos de tercera persona, admiten uno y otro la forma simple : si es acusativo es reflejo se puede combinar con todos los casos complementarios dativos; si el dativo es reflejo, con todos los casos complementarios acusativos; y si ambos casos son oblicuos, el dativo, tomando la forma refleja ($ 351, 6), puede asímismo combinarse con todos los casos complementarios acusativos. (pág. 250)

Acusativo reflejo. (pág. 250)

Se le agregó una traducción (al texto). (pág. 250)

Se le ó se la agregó un apéndice (á la obra). (pág. 250)

Se les pusieron epígrafes (á los capítulos). (pág. 250)

Se les ó se los comunicó la noticia (á las señoras). (pág. 250)

Se le dio una errada interpretación (á lo que el juez había dicho). (pág. 250)

944 (a). Este la ó las no me parece sancionado por el uso corriente; pero en construcción irregular cuasi-refleja es necesario ($ 345, d). (pág. 251)

945 (b). Nótese también que, cuando no se significa persona, suena mejor en el dativo la forma compuesta que la simple : « Se les entregó » (el delincuente á los alguaciles); « Se entregaron d ella » (á la pasión del juego), no se le ni se la. (pág. 251)

Dativo reflejo. (pág. 251)

o Je ó se lo a p e la - a capa). (pág. 251)

Se los puso (él ó ella) (los zapatos). (pág. 251)

Se las (las medias). (pág. 251)

Se le ó se lo (el fardo). (pág. 251)

o A echaron al hombro (ellos ó ellas) d fa los). (pág. 251)

Se las as cargas). (pág. 251)

Se lo tiene (él ó ella) (pág. 251)

Se lo tienen (ellos ó ellas) (pág. 251)

Lo en los dos ejemplos últimos es neutro. (pág. 251)

(lo que sabe). (pág. 251)

reservado (lo que saben). (pág. 251)

Ambos casos oblicuos. (pág. 251)

El ó ella pidió, ellos ó ellas pidieron, el té, la leche, los platos, las copas; y el criado se le ó se lo, se la, se los, se las trajo. « uomo lo escrito necesitaba explicaciones, yo se las puse. » 946. De manera que el se (dativo oblicuo) es de todo género y número, bien que en el género neutro no me parece que lo admita de grado la lengua”. (pág. 251)

* Cuando el se es oblicuo, es invariablemente dativo. El padre Scio cometió á mi ver un grave solecismo cuando para dar á entender que el Salvador en la última cena pasó el cáliz á los apóstoles, dice (en el Evangelio de San Mateo) que « se les dio, » refiriendo se al cáliz y des á los apóstoles : (dedil calicem illes). Debió decir se le Ó se lo. Scio se corrige á si mismo, traduciendo en el Evangelio de San Marcos, « Se lo alargó » (el eáliz á los apóstoles); y en el de San Lucas, « Se lo dio » (el pan á los mismos). (pág. 251)

Este oblicuo se no era conocido en lo antiguo. Usábase en este sentido je, que se escribía ge, 12? y era también de todo género y número. Deciase « El se lo puso » (el sombrero), se dativo reflejo (sibi); y El je lo puso, » je dativo oblicuo (+4l2). Nosotros en uno y otro sentido decimos se : « Como el contrario le amenazaba con la espada, corrió á él y quitósela, » dativo oblicuo; « Sintiendo que le embarazaba la espada, quitósela, » dativo reflejo. Sería de desear que hubiésemos conservado la distinción antigua; pero lo mejor hubiera sido sin duda adoptar, para el dativo oblicuo, las combinaciones le lo, le la, le los, le las, les lo, les la, les los, les las, nada ingratas al oído. (pág. 251)

Un uso extraño y bárbaro se ha introducido en algunas partes de (pág. 251)

CUARTA CLASE. (pág. 252)

947 (a). Pasando á las combinaciones binarias de acusativo y dativo idénticos, advertiremos, en primer lugar, que no se habla aquí de las construcciones en que un mismo caso se presenta bajo dos formas, una simple y otra compuesta, como en « Conócete á ti mismo, » donde ti y d tí mismo son dos acusativos, ó por mejor decir, uno solo repetido; ó en « Les dirigimos á ellos la palabra, » en que les, d ellos son expresiones varias de un mismo dativo. En frases semejantes no sólo es idéntico el objeto representado, sino idéntica la relación en que se considera. (pág. 252)

948 (hb). Con esta oración, « No debemos abandonarnos á nosotros mismos, » podemos expresar dos conceptos diversos: si la frase es leonástica, esto es, si la forma compuesta no hace más que repetir a simple, como en los ejemplos anteriores, lo que se dice es, que debemos tener cuidado de nosotros, de nuestra propia suerte. Pero etra cosa es cuando la forma simple es acusativo y la compuesta dativo. Entonces lo que se quiere decir es, que no debemos dejarnos llevar ciegamenle de nuestras inclinaciones, que debemos someterlas á la ciencia ó la razón. (pág. 252)

949 (358). Concurriendo acusativo y dativo idénticos, la regla es que el acusativo tome la forma complementaria, y el dativo la compuesta; pero debe cuidarse de que el contexto determine suficientemente el sentido, para que no se confunda la combinación de los dos complementos con la repetición de uno solo. (pág. 252)

950 (a). A veces los dos casos son idénticos entre sí y con el sujeto : « Cuando respiro el aire del campo, me parece que me restituyo á mí.mismo: la persona que restituye, la persona restituída, y la persona á quien se hace la restitución, son una sola. En este sentido de triple identidad es necesaria la forma refleja del dativo de tercera persona: « ¿Cuándo será que pueda uno restiluírse á sí mismo ? » Pero si el sujeto es distinto, la forma del dativo puede ser oblicua ó refleja : « ¡ Felices los pueblos cuando la libertad los restituye d sí mismos » Ó « d ellos mismos! » La libertad restituye, los América, relativamente al se oblicuo. Cuando este dativo es singular, decimos como debe decirse, se le, se la, se lo. Pero cuando es plural, se pone en plural el acusativo que sigue, aunque designe un solo objeto : « Aguardaban ellos el libro, y un mensajero se los trajo. » Es preciso evitar cuidadosamente esta práctica. (pág. 252)

« Sin buscar ellos la comida, les ruegan con ella, y aun se la ponen en la boca » (Granada). « Pidiéronle de lo caro : respondió que si querían agua barata, se la daría de muy buena gana » (Cervantes). « Estuvieron al rincipio sin comunicación (ciertos presos), pero después se la concedió (Cortés) » (Solis), pueblos son restituídos, y la restitución se hace á los pueblos. La forma refleja es necesaria cuando el sujeto es idéntico; es menos propia y clara cuando el sujeto es distinto. (pág. 252)

QUINTA CLASE 951 (359). En las combinaciones binarias de dos dativos, el segundo de ellos pertenece al régimen propio del verbo y el primero, llamado superfluo, sirve sólo ara indicar el interés que uno tiene en la acción significada por el verbo, ó para dar un tono familiar y festivo á la oración. « Pónganmele un colchón bien mullido » (al enfermo); « Me le dieron una buena felpa » (al ladrón). (pág. 253)

Las combinaciones se reducen á éstas : (pág. 253)

EA MEN e le d me la. sirvan una co- (á ella). (pág. 253)

Es menester que Me les e mida sana (á ellos). Me les d me las (á ellas). (pág. 253)

952 (a). No he visto ejemplo en que el dativo superfluo no sea de primera persona de singular, sino es el os me cato de Cervantes (nota de la pág. 247); pero creo que esa construcción ne se aplica sino al verbo catar, y de todos modos es hoy anticuada. SEXTA CLASE. (pág. 253)

953 (360). Las combinaciones ternarias constan de un acusativo reflejo, un dativo superfluo y un dativo propio, colocados en este mismo orden: « Hágasemele, ágasemeles, una acogida cariñosa » (á él, á ellos), construcción regular; « Castíguesemele, castíguesomeles » (á él, á ellos), construcción irregular. En la primera se puede, en la segunda es de uso corriente sustituir la y las á le y les femeninos. (pág. 253)

No se usan más combinaciones que las indicadas en los ejemplos precedentes. (pág. 253)

.954 (a). Notaremos de paso que el dativo superfluo no pertenece exclusivamente á las combinaciones de que se acaba de hablar. « Dígame, señor don Quijote, dijo á esta sazón el barbero, ¿ no ha habido algún poeta que haya hecho alguna sátira á esa señora Angélica, entre tantos como la han alabado ? Bien creo yo, respondió don (pág. 253)

Quijote, que si Sacripante ó Roldán fuesen poetas, que ya me hubieran jabonado á la doncella, porque es propio y natural de los poetas desdeñados vengarse con sátiras y libelos » (Cervantes). 955. Nace el dativo superfluo de la ropiedad que tiene el dativo castellano de significar posesión : « Se le llenaron los ojos de lágrimas, » en lugar de sus ojos se llenaron*; » Con este nombre me: contento. sin que me le pongan un don encima » (Cervantes): aquí me y le son ambos dativos; le pertenece al régimen propio del verbo ; me significa que se trata de una cosa mía. (pág. 254)

Capítulo XXXIV. Casos terminales mí, ti, sí

ver la pág. 254

956 (a). Entre los casos terminales mi, ti, st, y la preposición que forma complemento con ellos, no se pone ordinariamente palabra alguna; por lo que sería mal dicho: « A mí y ti nos buscan; » « Debió querellarse de la ofensa hecha á su hermano y sí mismo; » « De nadie, sino mí y ti, debemos quejarnos. » (pág. 254)

957 (b). Es preciso pues en ocasiones semejantes, ó repetir la preposición (4 mi y d (2, d su hermano y d sí mismo, de nadie sino de mi y de 1, ó alterar el orden de los términos de manera que nada medie entre la preposición y el caso terminal (4 sí mismo y su hermano). Pero lo primero es inaplicable á ciertos complementos en que la relación es recíproca: no podría decirse, por ejemplo, « Entre ti y entre mí: » concurriendo dos casos terminales en + se tolera entonces que el segundo no sea precedido inmediatamente de la preposición (entre mi y t0); ó si uno de los dos términos tiene la forma del nominativo y debe preceder al otro, se da también al segundo la forma del nominativo (entre mi padre y yo). Bien que no tengo por ilegítima, aunque menos usada, la construcción entre usted y mi, entre fulano y mí: « La mucha amistad que hay entre el padre Salazar y mí » (Santa Teresa). 123 (pág. 254)

Capítulo XXXV. Ambigüedad que debe evitarse en el uso de varios pronombres

ver la pág. 254

958 (a). Es preciso mucho cuidado para evilar toda ambigiedad ” « Ses yeux se remplirent de larmes, » se diría en francés. El dativo de posesión sustituido al pronombre posesivo es una de las cosas que más (pág. 254)

AMBIGUEDAD DE VARIOS PRONOMBRES. 200 (aun momentánea, si es posible), en la referencia de los pronombres demostrativos, relativos ó posesivos á la persona ó cosa que corresonde. ' « A Juan se le cayó un pañuelo, y un hombre que iba trás él, le tomó y se lo llevó. »'¿ Selo llevó á Juan ó se lo llevó consigo ? Es imposible saberlo, si lo que precede ó sigue no lo determina. « El pueblo estaba irritado contra el monarca por las perniciosas influenclas ue le dominaban. » ¿A quién dominaban ? ¿ al monarca ó al pueblo ? (pág. 255)

959 (b). Los demostrativos tácitos que frecuentemente sirven de sujetos pueden ocasionar ambigúedad, porque no nos prestan el auxilio de las terminaciones para determinarlos: « Si la nación no ama al rey, es porque se deja llevar de perniciosas influencias. » ¿ Quién se deja llevar? ¿la nación ó el rey? Diciendo él ó ella se deja llevar no habría lugar á duda; y bien que á falta de esta determinación sería natural referir este verbo al sujeto de la proposición precedente, la nación, no es éste un indicio bastante seguro, por la genial propensión del castellano á suprimir indistintamente los pronombres que sirven de sujetos. (pág. 255)

960 (o). A veces no aparece con claridad cuál es el antecedente de un relativo : « La madre de la señorita Rosa, á quien yo buscaba. » No se sabe si la persona buscada es la madre ó la hija. (pág. 255)

961 (d). Cuando se muda súbitamente el sujeto, es preciso expresar el nuevo : « Vuestra merced temple su cólera, que ya el diablo ha dejado al Rucio, y vuelve á la querencia » (Cervantes): lo que dice naturalmente el pasaje es que el diablo vuelve á la querencia, no el Rucio; contra la mente del que habla. Clemencín quería que para corregirlo se dijese éste vuelve. Pero ese desnudo demostrativo que se refiere intelectualmente al Rucio, por ser éste el más cercano de los dos sustantivos en el orden de las palabras, no es adaptable á un diálogo familiar : mucho mejor sería determinar el nuevo sujeto por medio de una breve perífrasis sugerida por las circunstancias : el pobre animal, el pobrecillo. (pág. 255)

962 (e). El relativo gue presenta asímismo el inconveniente de no poderse conocer á veces si es acusativo ó nominativo : « El poder que le había granjeado la victoria »... La frase no determina por sí sola si el poder fue granjeado por la victoria, ó la victoria por el poder. En la mayor parte de los casos bastará el contexto para remover toda duda; pero conviene que esto se efectúe sin producir embarazo ó perplejidad que obligue á suspender la lectura. Además, en circunstancias parecidas á las del último ejemplo, podrá determinarse perfectamente el sentido colocando el verbo en seguida del sujeto, cuando el que es acusativo : « El poder que la victoria le había granjeado. » (pág. 255)

diferencian las construcciones castellanas de las francesas, y que los traductores novicios suelen olvidar á menudo. (pág. 255)

963 (f). Suyo se refiere ordinariamente al sujeto de la frase : « Concedióle aquel permiso bajo condición y palabra de que .abía de llevar consigo algunos de sus escuderos » (Martínez de la Rosa). ¿Escuderos de quién? ¿ Del que concede el permiso ó del que lo recibe? Naturalmente del segundo, por ser éste el sujeto del verbo llevar?. (pág. 256)

Sin embargo, cuando hay en la oración ó en una serie de oraciones una figura. por decirlo así, principal, un objeto que domina á los otros, el posesivo suyo se refiere á él sin violencia, y aun más naturalmente que al sujeto de la frase : (pág. 256)

m0... « Lara afanoso La faz alzó, tal vez los resplandores Para buscar del astro refulgente, Esperando, infeliz! la larga noche Moderar de sus ojos, y á lo menos Ver tibia claridad. Desengañóle Empero la experiencia : aunque á torrentes Su lumbre, no ya un sol, sino mil soles, Derramaran sobre él, siempre su vista Fuera más insensible que ¡os bronces. » (pág. 256)

(Ll duque de Rivas). (pág. 256)

Vemos aquí la influencia de las dos reglas precedentes: su lumbre se refiere al sujeto soles de la frase, y sus ojos, su vista á la figura dominante de la sentencia, al anciano Lara. (pág. 256)

Hay además en su lumbre, para la facilidad de la referencia, un motivo particular, que es el contexto; quiero decir, la conexión tan -Obvia de lumbre y soles. (pág. 256)

Capítulo XXXVI. Frases notables en las cuales entran artículos y relativos

ver la pág. 256

964 (a). Es digna de notar la elipsis de la preposición antes del relativo, cuando la misma ú otra de un valor análogo precede al antecedente: « En el lugar que fue fundada Roma, no se veían más que colinas desiertas, y dispersas cabañas de pastores, » en el lugar -en que; « Al tiempo que salía la escuadra, el aspecto del cielo anun- * Por eso no me parece que don Vicente Salvá censuró con su acostumbrada justicia aquel pasaje de Moratin : « Fue admirable el generoso tesón con que llevó Feijoo adelante su empresa de ser desengañador del pueblo, á pesar de los que aseguran su privado interés en hacerle estúpido : » creo que su interés se refiere naturalmente á los que aseguran. Si hay alguna vacilación al leer este período, proviene de los varios sentidos de asegurar, que significa aseverar y afianzar. (pág. 256)

FRASES CON ARTÍCULOS Y RELATIVOS. 20 / ciaba una tempestad horrorosa, » al tiemro en que: « Espadas largas que se esgrimían á dos manos, al modo que se manejan nuestros montantes » (Solís), al modo en que; « A medida que nos alejamos de un objeto, se disminuye su magnitud á la vista, » á la medida en que. Esta elipsis, con todo, no liene cabida sino cuando el término del complemento es de significado muy general, y el complemento mismo es de uso frecuente, como en el lugar, al tiempo, al modo, d la manera, á condición, á medida, á proporción, en el grado. En virtud de esta elipsis, el complemento y el relativo forman frases adverbiales resativas que acarrean proposiciones subordinadas. (pág. 257)

965 (5). Y sucede también que se calla la preposición no sólo antes del relalivo, sino antes del antecedente: « Todas las veces que yo fui á verle, me dijeron que no estaba en casa: » todas las veces que por en lodas las veces en que, es expresión que se adverbializa por la doble elipsis de la preposición, equivaliendo á siempre que. 966 (c). Ya hemos notado (3 166) aquellas construcciones en que el artículo definido se combina con el relativo que, perteneciendo los dos á distintas proposiciones; el artículo á la subordinante y el relativo á la subordinada. Lo que vamos á decir no debe aplicarse á los casos en que el artículo y el relativo pertenecen á una misma proposición, no siendo el primero más que una forma del relativo, por medio de la cual designamos sus varios números y géneros. 967. En las construcciones de que ahora se trata, es notable la concordancia del artículo sustantivado con un predicado á que por el sentido no se refiere verdaderamente. porque lo que éste pide es el artículo sustantivo. Así, en lugar de decir, « Lo que de lejos nos parecía un gran castillo de piedra, era una montaña escarpada, » podemos decir, por un idiotismo de nuestra lengua (no desconocido en las antiguas): « El que de lejos » ... concertando el artículo con el predicado castillo, que modifica á parecía, sin embargo de que al artículo no se subentiende ni podría subentenderse castillo; pues el castillo que de lejos nos parecía castillo, era una montaña, es un absurdo evidente. Este idiotismo es en sustancia el mismo de que se ha tratado en otro luhar (cap. XXIX, apénd. 1l, c), pero bajo una forma especial. (pág. 257)

« Lo que él pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta » (Cervantes). Este lo es la palabra propia; pero pudo también decirse por el idiotismo de que se trata: la que el pensaba, etc. (pág. 257)

  1. Si se trata de personas, es claro que no podría decirse lo : * la concordancia del artículo con el predicado sería entonces necesaria: « Sólo quedó en pie Bradamiro, arrimado al arco, clavados los ojos en la que pensaba ser mujer » (Cervantes): « Con esto conocieron que el que parecía labrador, era mujer y delicada » (el mismo). * Hoy se diría más bien la que él pensaba que era mujer. En la frase de Cervantes la elipsis del demostrativo él hace por lo pronto referir el pensar á la que parecía mujer, y no á Bradamiro. (pág. 257)

Lo que parecía mujer no podría decirse sino cuando esta apariencia la formase una cosa inanimada: « lo que parecía mujer era un bulto de paja. » (pág. 258)

969 (361). Para comprender el uso de la expresión lo que, compuesta de dos sustantivos neutros, anticiparemos algunas consideraciones sobre el neutro ello, de que el lo no es más que la forma sincopada. (pág. 258)

Ya se ha visto ($ 151, d) que ello, á semejanza de los otros demostrativos neutros, reproduce conceptos precedentes : « Se habla de una gran derrota sufrida por las armas delos aliados; pero no se da crédito á ello. » Si, bajo la forma integra, ello depone el oficio reproductivo (lo que sucede raras veces), conserva su significado natural, la cosa, el hecho. De aqui el sentido de aquella frase tan usada ello es que. (pág. 258)

« Ello es que hay animales muy científicos En curarse con varios específicos » (Iriarte). que es como si se dijera, el hecho, la verdad del caso, lo que después de meditada la materia me parece, es que. 970. De ahí también la fuerza de aquella otra frase, aquí es ello, alli fue ello, esto es, la cosa notable, la dificultad, lo extraordinario, lo apurado. « Díjome finalmente que doña Estefanía se había llevado cuanto en el baúl tenía, sin dejarme en él sino un solo vestido de camino: aquí fue ello, aquí me tuvo Dios de su mano, » etc. (Cervantes). (pág. 258)

971 (a). También hemos visto ($ 139) que cuando la demostración recae sobre algo que sigue y que la especifica, se sincopa ello en lo: ( .o... « No he salido « No curemos de saber Jamás deestos campos bellos— Lo de aquel siglo pasado; Por eso te deben ellos Vengamos á lo de ayer, Lo galán y lo florido. » Que también es olvidado. » (D. Ant. de Mendoza). (Jorge Manrique). (pág. 258)

« En teniendo el pueblo lo que desed, vuelve á desear lo que tuvo, constante sólo en no admitir constancia y en pagar con ingratitud á sus bienhechores » (Coloma). (pág. 258)

972 (5). Se ha visto asímismo ($ 189, b) que los sustantivos neutros algo, nada, poco, mucho, tanto, cuanto, etc., se emplean á menudo como adverbios. Ello es de los que experimentan algunas veces esta trasformación, pasando por consiguiente á significar en verdad, en efecto, realmente: « Ello, no tiene duda que por ese tiempo se representaban unos dramas tan toscos, que merecían el nombre de farsas con que se apellidaban » (M. de la Rosa). En El Pintor de su deshonra, de Calderón, un lacayo que tiene el prurito de contar cuentos á todo propósito, comienza varias veces uno, que los otros personajes, fastidiados de tanto cuento, no quieren oír; y con este motivo exclama : (pág. 258)

« Ello, hay cuentos desgraciados. » (pág. 259)

No es raro en las comedias este uso adverbial de ello, que pertenece al estilo de la conversación : « Ello, así parece; » « Ello, tú al cabo lo has de saber; » (pág. 259)

« Ello, es necesario indagar qué vida lleva » (Moratín); « Ello, ¿no ha de haber forma de que haga usted lo que su padre le manda? » (M. de la Rosa). , 973 (c). Las frases lo primero, lo segundo, etc., se adverbializan también equivaliendo á en primer lugar, en segundo lugar. Varias otras frases sustantivas formadas con lo toman asímismo el oficio de adverbios: « En la Araucana no hay un solo español que se distinga siquiera lo bastante para que nos quede su nombre en la memoria » (Martínez de la Rosa); « Como del mar en resonante playa Las olas se suceden y amontonan, Lo mismo entonces las falanges griegas Una en pos de otra sin cesar marchaban. » (pág. 259)

(Hermosilla.) (pág. 259)

974 (362). Lo más digno de observar es la construcción del lo con epítetos ó predicados: (pág. 259)

« Muchos hay que en lo ¿nsolentes Fundan solo el ser valientes » (D. A. de Mendoza). Pudo haberse dicho, si lo permitiese la rima, ¿o insolente, concertando al adjetivo :?msolente con el lo. Pero en castellano, al mismo tempo que un adjetivo especifica al lo, y es el objeto sobre que recae la demostración de este neutro, hay la particularidad de poder referirlo á un sustantivo distante (como 2nsolentes á muchos hombres en el ejemplo anterior), concertándolo con ese sustantivo, y haciéndolo considerar como un epíteto ó predicado suyo: « El Heraclio (de Corneille) presenta situaciones que sorprenden por lo nuevas é interesantes » (M. de la Rosa). Extiéndese el mismo uso á sustantivos de todo género y número, demostrados por el lo, y referidos epitóticamente á sustantivos: un ustoriador dice del rey San Fernando, que » Todo fue grande en aquel principe, lo rey, lo capitán, lo santo; » « Si el poeta se ciñe á la verdad, ¿de qué le sirve lo poeta? » (Maury); « Zagala, no bien fingida, Basta, basta lo zagala »(D. A. de Mendoza) : (pág. 259)

hablando de muchos ó con muchas hubiera podido decirse, ¿de qué les sirve lo poetas? Basta, basta lo zagalas. (pág. 260)

Hé aqui otra muestra, copiada de la Gramática de Salvá : « Con decir que es granadina Porque más no puede ser Os doy suficiente luz Siá lo terco y lu mujer De esta insoportable cruz ; Se le añade lo andaluz. » Pudo haberse dicho, según el idiotismo español, lo terca, lo andaluza, como se dijo lo mujer. (pág. 260)

  1. No por eso condenaríamos como ajeno del castellano : « En Isabel la Católica no era menos grande la mujer que la reina. » Lo sería sin duda la expresión propia, porque nos haría ver en mujer y reina dos cualidades, como lo son realmente. Pero la, figurando las cualidades como personas distintas, es una metáfora que hermosea y engrandece el concepto. (pág. 260)

976 (363). En la frase lo que suele adverbializarse el relativo, llevando envuelta ó tácita la preposición de que debiera ser término : lo que significa entonces el grado en que. « Hernán Cortés dijo á Teutile que el - principal motivo de su rey en ofrecer su amistad á Motezuma era lo que deseaba instruírle para ayudarle á salir de la esclavitud del demonio: » el grado en que, el ardor con que. (pág. 260)

977 (364). Otras veces se adverbializa la frase entera lo que, equivaliendo á en el grado en que ó al adverbio cuanto. « Bien cuadra un don Tomás de Avendaño, hijo de don Juan de Avendaño, caballero lo que es bueno, rico lo que basta, mozo lo que alegra, con enamorado y perdido por una fregona » (Cervantes): esto es, en el grado en que ó cuanto es bueno serlo, en el grado en que 6 cuanto basta serlo, etc. (pág. 260)

9/8 (365). Entre el lo y el que puede intervenir un predicado de cualquier género y número, cuando el verbo de la proposición subordinada es de los que suelen modificarse por predicados: « Lo ambicioso que fue de glorias y conquistas el emperador Napoleón » (ambicioso no concierta con ¿o, sino con emperador); « Lo melancólica que está la ciudad; » « Lo divertida que pasaron la noche; » « Lo distraídos que: (pág. 260)

andan; » « Lo enfermas que se sienten; » « Lo apresurada que corre la vida; » « Lo desprovista que se: (pág. 261)

halla de municiones la fortaleza; » nada más frecuente en castellano. Y obsérvese que en estas construcciones es necesaria la concordancia del predicado con el sustantivo de que se predica: no se puede decir lo desprovistoque se halla la fortaleza. (pág. 261)

979 (366). Encierran ellas no pocas veces un sentido enfático : « Suele (Tirso de Molina) olvidar en sus. desahogos lo [entes que son de lastimar el pudor y el recato » (M. de la Rosa): cudn fáciles son.*P 980. Estas construcciones encierran una trasposición tan genial de la lengua, que extranaríamos como desusado el orden natural : lo ue (el grado en que) la fortaleza se halla desprovista. En el Amadís eemos: « Cuando Patín la vio » (á Oriana) « fue espantado, y entre sí decía, que todos los que la loaban no decían la mitad de lo que: ella era hermosa; » por de lo hermosa que ella era. En Lope de Vega se encuentra, « Lo que es hermosa, » por lo hermosa que es. Y en el Guzmán de Alfarache de Mateo Luján : « No me conoció por lo que yo venía disfrazado; » por lo disfrazado que yo venía. En Tirso de Molina ocurren varios ejemplos de lo mismo. Pero el uso. . general está á favor de la trasposición. (pág. 261)

981 (367). Pueden también mediar adverbios y complementos entre el lo y el que, en virtud de la misma trasposición : « Lo bien que habla; » « Lo aprisa que corre; » « Lo diestramente que se condujo; » « Lo á la ligera que escribo; » esto es, el grado en que habla bien, en qué corre aprisa, etc. (pág. 261)

Y no se mire esta trasposición como ociosa: ella sirve para dirigir la atención sobre la idea precisa y sobre aquella parte de la idea en que es conveniente fijarla. como cualquiera echará de ver comparando el orden que gramaticalmente llamamos natural con el orden traspuesto. (pág. 261)

982 (a). El neutro que, anunciativo de proposición subordinada, suele callarse entre dos verbos contiguos, subordinante y subordinado: « Deseábamos amaneciese: » lo cual, como observa Salvá,. (pág. 261)

suena mejor cuando el verbo subordinado está en subjuntivo. Entre el que tácito y el verbo subordinado pueden mediar afijos y el adverbio no: « Esperábamos se sentenciase favorablemente la causa; » « Temíase no llegase á tiempo el socorro. » Pero entre el verbo subordinante y el que tácito no suena bien la interposición de palabra alguna á no ser un enclítico : » Creíase iba á retirarse el enemigo. » 923 (b). Conviene observar que con los verbos que significan temor, expresado el que anuncialivo, es negativa ó no la proposición subordinada según lo sea lo que se teme: « Temíase que fuesen socorridos los enemigos; » « Recelábase que nuestra caballería no llegase á tiempo. » Al paso que callado el que, el objeto positivo puede llevar la negación de la misma manera que el negativo : « Temíase no fuesen socorridos los enemigos » significa pues lo mismo que temiase fuesen..... Lo dicho se extiende á todos los verbos y frases subordinantes que llevan implícita la idea de temer: « Serán tantos los caballos que tendremos después que salgamos vencedores, que aun corre peligro Rocinante no le trueque por otro » (Cervantes). Este no, al parecer superfluo, hace más elegante la rase, y aun á veces (como en el último ejemplo) haría falta. 984 (e)- Con el verbo preguntar es enteramente arbitrario poner ú omitir el que: « Bueno fuera preguntar á Carrizales adónde * estaban sus advertidos recatos, » dice Cervantes; donde omitido el que no haría falta. (pág. 262)

985 (d). Otras veces redunda este que: « Suplico á vuestra merced que, porque no encarguemos nuestra conciencia, confesando una cosa por nosotros jamás vista ni oida, que vuestra merced sea servido de mostrarnos algún retrato de esa señora » (Cervantes). Nada más común que este pleonasmo en nuestros clásicos; pero según el uso moderno es una incorrección que debe evitarse. (pág. 262)

986 (e). El anunciativo que, según se ha dicho antes ($ 162), se emplea á menudo como término: « Resignado á que le diesen la muerte; » « Avergonzado de que se hubieran descubierto sus intrias; » « Se contentó el demandante con que se le restituyese la acienda sin los frutos ;» « Huyó porque le acometieron muchos á un tiempo; » « Según que nos elevamos sobre la superficie de la tierra, se adelgaza más y más el aire; » « Es preciso dar unidad á las diversas partes de una obra, para que el todo salga perfecto ; » etc. A la misma especie de frases, como se ha dicho en otra parte ($$ 197 y 198), pertenecen pues que y mientras que; en las cuales pues y mientras son verdaderas preposiciones, que callándose el relativo lo envuelven, y se hacen adverbios relativos: « Suframos, pues así lo quiere la fortuna ; » « Mientras dura el buen tiempo, aprovechémosle. » Con según es frecuentísima y casi constante la elipsis : « Según refieren los autores : » según que parece usarse mejor en el significado de 4 medida que. (pág. 262)

* Hoy diriamos dónde. (pág. 262)

987 (368). El que anunciativo se adverbializa á menudo con varios adverbios y complementos, formando con ellos frases adverbiales relativas que también anuncian una proposición subordinada: antes que, luego que, así que, aunque, bien que, aun bien que, ya que, ahora que, siempre que, á condición que, con tal que, etc. (pág. 263)

988 (a). Conforme es adjetivo en « La sentencia es conforme á la ley; » « Los pareceres de los jueces fueron en un todo conformes. » Pero es adverbio en « No tienen por qué temer el rigor de la ley los que viven conforme á ella. » No creo que jamás se haya dicho conforme que, y sin embargo ha tomado esta palabra el carácter de adverbio relativo, como si envolviese el anunciativo que: « Un río cuyas dos orillas abarca nuestra vista es un objeto bello; pero conforme se aleja de su origen, y su márgenes se van apartando, carecemos de términos de comparación, la idea se engrandece, y se convierte por fin en sublime » (Gil y Zárate): conforme es aquí d medida que, según que. (pág. 263)

989 (b). Suelen también contraponerse elegantemente palabras y frases negativas al que de proposición subordinada en subjuntivo : « Nadie fue á verle, que no le encontrase ocupado; » « A ninguna parte se volvían los ojos, que no se presentasen objetos de horror; » « Nunca dio semejantes palabras, que no las cumpliese, aunque fuese en un monte y sin testigo alguno. » (pág. 263)

9909 (c). El complemento porque, escrito como una sola palabra, es un verdadero adverbio relativo. Se separan sus dos elementos, cuando el segundo no anuncia, sino reproduce: « El partido por que me intereso. » Es preferible entonces el cual, Ó si se quiere, el que : el partido por el cual, ó el que al, 991 (d). Porque, como adverbio relativo, presenta en la proposición subordinada la causa, y en la frase subordinante el efecto. Así en « Huyó porque le acometieron muchos á un tiempo, » la huída es el efecto de la acometida. Pero pasa á conjunción, ligando proposiciones independientes, cuando la segunda de ellas significa la causa lógica, el fundamento que hemos tenido para enunciar la primera: « No digas que no sientes estas consolaciones y alegrías, aunque pienses en Dios; porque si cuando el paladar está corrompido no juzga bien de los sabores, ¿ qué maravilla es que teniendo tú el ánima corrompida, tengas hastío del maná del cielo y del pan de los ángeles? » (Granada); en este ejemplo lo que sigueá porque es la razón que se tuvo para desear que no dijeses que no sentías, etc. * Tan importante es esta diferencia, que en varias lenguas corresponden palabras diversas á nuestro porque, según es conjunción ó adverbio. En el ejemplo de Granada los franceses lo traducirian car, los ingleses for, lo latinos nam, namque, enim, quippe. En « Huyó porque les acomes 18 (pág. 263)

Más adelante hablaré de varios otros adverbios relativos que expe rimentan igual trasformación. (pág. 264)

992 (e). Mediante la elipsis de por nace de la conjunción porque otra conjunción causal que liga también oraciones independientes, y anuncia una razón ó fundamento lógico : « Calla y ten paciencia, que día vendrá en que verás por vista de ojos cuán honrosa cosa es andar en esle ejercicio » (Cervantes); «Extrañas y dolorosas escenas interrumpían con frecuencia esta triste faena, que á veces en aquellos cuerpos horriblemente mutilados reconocían hombres y mujeres las prendas de su amor ó de su amistad » (Baralt y Díaz). Esta conjunción es de grande uso en poesía : (pág. 264)

« Pobre barquilla mía, Entre peñascos rota, No mires los ejemplos De las que van y tornan, Que á muchas ha perdido La dicha de las otras » (Lope). (pág. 264)

« No me precio de entendido: (pág. 264)

De desdichado me precio; Que los que no son dichosos, ¿ Cómo pueden ser discretos? »* (Lope). (pág. 264)

993 (/). A veces este que toma la fuerza de conjunción correctiva convirtiendo lo condicional y contingente en positivo: « ¡Dichoso hallazgo! dijo á esta sazón Sancho Panza; y más si mi amo es tan venturoso que desfaga ese agravio y enderece ese tuerto, matando á ese gigante que vuestra merced dice, que sí matará » (Cervantes). 994 (9). El adverbio relativo porgue puede también anunciar la roposición subordinada como un objeto ó fin: « El ayo se partió á Burgos á dar las nuevas á sus amos, porque pusieran remedio, y dieran traza de alcanzar á sus hijos » (Cervantes): con el objelo d fin de que, para que. Y subentendido el por, se hace el que un adverbio relativo en el mismo sentido : « Lo hacía mi madre por ocupar sus hijos, que no anduviesen en otras cosas perdidos » (Santa Teresa). No debe confundirse este que adverbial con el adjetivo equivalente á el cual, ó el que, como en estos versos de Carvajal : bo.. « Me cantan Cantares que me den afrenta y pena. » (pág. 264)

995 (h). Al anunciativo que suelen acompañar otras varias eli sis que hacen muy expresiva la frase : « En fin, señora, ¿que tú eres la tieron, » los franceses dirian parce que, los ingleses because, los latinos quia. (pág. 264)

* En el mismo sentido se usaba ca: « Lo que anda sobre la tierra y lo que vuela por el aire, tuyo es: ca todas esas cosas son beneficios de Dios, obras de su providencia, muestras de su hermosura, centellas de su caridad, y predicadores de su largueza » (Granada). (pág. 264)

hermosa Dorotea, la hija única del rico Clenardo! » (Cervantes) : con que tú eres. « (Jue te faltan las alforjas, Sancho? » (Cervantes) : con que te faltan. « ¡Que viva un hombre aquí tan poderoso! » (Lope): es posible que viva. « ¡Que tenga de ser tan corta de ventura! » (Cervantes): es posible que tenga. « Que dé al diablo vuestra merced tales juramentos, que son muy en daño de la salud y muy en perjuicio de la conciencia » (Cervantes): ojala que dé. « Pagó el porte una sobrina mía, que nunca ella le pagara : » ojalá que nunca, etc. 996 (5. Son frecuentísimas las frases que éntre, que venga, que se vaya enhorabuena, que digan lo que quieran, susceptibles de todos los sentidos dul modo optativo y de algunos otros, mediante varias elipsis, como quiero, deseo, te ruego, poco me importa, análogos á las circunstancias. Pero en el estilo elevado se emplean mejor las formas del optativo sin que: (pág. 265)

« Despiértenme las aves Con su cantar sabroso no aprendido » (L. de León). (pág. 265)

997 (7). A la manera que las formas aseverativas equivalen á yo afirmo, yo juro, las fórmulas suplicatorias equivalen á yo ruego, yo suplico, y rigen como aquéllas el anunciativo que: « Por amor de Dios, señor Alférez, que no cuente estos disparates á persona alguna, si ya no fuere á quien sea tan su amigo como yo » (Cervantes). 998 (%). Cuando se propone lo que deseamos como una recompensa de lo que pedimos, suelen contraponerse dos optativos, el uno precedido del adverbio asi, y el otro del que: (pág. 265)

« Así, Bartolomé, cuando camines, Te dé Mercurio prósperos viajes, Y su sombrero, báculo y botines; Que me des relación, » etc. (Villegas). (pág. 265)

« Asi no marchite el tiempo El Abril de tu esperanza, Que me digas, Tarfe amigo, Dónde podré ver á Zaida. » (pág. 265)

Pero si se principia por el ruego, es necesario el imperativo ó alguna -otra forma que lo supla, y por consiguiente no hay lugar para el que: « Dime, Tarfe, por tu vida, Dónde podré ver á Zaida : (pág. 265)

Así no marchite el tiempo El Abril de tu esperanza. » (pág. 265)

En lugar de así puede también emplearse el gue mediante una elipsis: « ¿Podréisme decir, buen amigo, que buena ventura os dé Dios, ' dónde son por aquí los palacios de la sin par Dulcinea? » (Cervantes): así sea que buena ventura, etc.; « Díme, valeroso joven, que Dios prospere tus ansias, i te criaste en la Libia « (Cervantes): (pág. 265)

as sea que Dios, ele. (pág. 265)

999 (() « No puede nadie excusar este trago, que sea rey, que sea papa » (Granada); « Que quisieron, que no quisieron, toman á cada uno de ellos en medio » (Rivadeneira): ya se suponga que. Y puede suprimirse elegantemente el primer que: «Queramos, que no, todos caminamos para esta fuente » (Santa Teresa). En virtud de esta elipsis se hace el que una conjunción alternativa ó enumerativa, como ya, ora. (pág. 266)

1000 (369). Por último, el relativo que se vuelve conjunción comparativa, colocado después de los adjetivos mismo, tgual, diferente, distinto, diverso, ó de adverbios y complementos formados con ellos : (pág. 266)

  1. « Divérsamente impera en los ánimos la costumbre que la ey. » (pág. 266)

“ « Lo mismo » ó « de la misma manera habla que escribe: » (lo mismo, frase adverbial, $ 361, c). (pág. 266)

  1. « En el mismo grado era animoso que elocuente. » 4. « El mismo soy ahora que antes. » (pág. 266)
  1. « Igual talento requiere la comedia que la tragedia. » 6. « Diversas costumbres tiene que solía. » (pág. 266)
  1. « No mostraba diferente semblante á la adversa que á la próspera fortuna. » (pág. 266)

Sirve este que para comparar dos conceptos, y lo hace como verdadera conjunción, ligando elementos análogos ($ 49), según se ve en los precedentes ejemplos: dos sujetos en el primero y quinto, dos atributos en el segundo, dos predicados en el tercero, dos adverbios en el cuarto, dos acusativos en el sexto, 123 dos complementos formados con la preposición á en el séptimo. (pág. 266)

4004 (a). Fácil es ver en la mayor parte de estos ejemplos la conversión del carácter relativo en el conjuntivo por medio de una ó más elipsis : (pág. 266)

  1. « Lo mismo » ó «de la misma manera en que escribe habla. » 2. « Era animoso en el mismo grado en que era elocuente. » 3. « El mismo soy ahora que antes era. » (pág. 266)
  1. « La comedia requiere talento igual 4 aquel que la tragedia requiere. ». (pág. 266)
  1. « Tiene costumbres diversas de aquellas que solía tener. » 6. « No mostraba á la fortuna adversa semblante diferente de aquel que habia mostrado á la próspera fortuna. » (pág. 266)

1002 cb). Pero casos hay en que no sería posible reducir el oficio conjuntivo al relativo por medio de elipsis alguna, á lo menos natural y obvia : (pág. 266)

« Otra .cosa que el acaso ha producido el orden admirable del universo. » 0 « No en otra cosa que en la justicia está cimentada la seguridad de las sociedades humanas. » (pág. 266)

« No obedece á otro que á ti. » (pág. 266)

4003 (c). Precediendo negación expresa, el que se reviste de la d GRADOS DE COMPARACIÓN. 267 fuerza de la conjunción síno: « No en otra cosa sino en la justicia, » etc. Y tal es en efecto la forma que se da muchas veces á las oraciones de esta especie. (pág. 266)

1004 (d). Con ser, cuando denota identidad, se construye á veces un que pleonástico, que no carece de cierta energía: « Hablara yo más bien criado si fuera que vos » (Cervantes); el mismo que vos. Pero este pleonasmo apenas tiene cabida sino en oraciones condicionales de negación implícita, en que se contrapone un nombre de persona determinada á un pronombre personal ó á un artículo sustantivado : « Si ella fuera que tú; » « Siyo fuera que el gobernador. » 1005 (e). ¿Deberá decirse « No tengo otro amigo que tú, » ó « no tengo otro amigo á (i? » En favor de esta segunda construcción pudiera alegarse que tener pide acusativo; que el acusativo de la segunda persona de singular es te ó á ti; y que no pudiendo usarse te sino pegado á un verbo ó derivado verbal ($ 141), es preciso emplear en esta frase la forma compuesta d ti. Pero el uso ha querido otra cosa: es preciso emplear aquí la forma nominativa tú. La práctica de la lengua pudiera formularse de este modo: si otro está en acusativo ó nominativo, se construye con nominativo; si es término de preposición expresa, se construye ó con un nominativo (que no es lo mejor) ó con un complemento que lleve la misma preposición : « No me acompañaba otro que tú; » « No tengo otro amigo que tú; » « No me fío de otro que tú, » ó « que de ti. » (pág. 267)

1006 (/). En lugar del gue comparativo se pone á menudo un complemento: « Diversas costumbres tiene de las que solía; » « Muy otra fue de la que se esperaba la terminación del negocio; » y aun á veces el segundo giro esel único admisible: « Iguales fueron los resultados á las esperanzas. » (pág. 267)

En los capítulos siguientes examinaremos otros usos de que, sea como conjunción comparativa, sea ejerciendo otros oficios. No hay palabra castellana que sufra tan variadas y á veces inexplicables trasformaciones. (pág. 267)

Capítulo XXXVII. Grados de comparación

ver la pág. 267

1007 (370). Llámanse con especial propiedad comparativos las palabras más y menos, y todas las palabras y frases que se resuelven en éstas 6 que las contienen, y que, como ellas, llevan ó pueden llevar en pos de sí a conjunción comparativa que, por medio de la cual se comparan dos ideas bajo la relación de cantidad, intensidad ó grado: « En los hechos que celebra la fama suele haber más de interés y de amor propio, que de verdadera virtud: » aquí más es sustantivo y acusativo del impersonal haber, y el que conjuntivo compara bajo la relación indicada los sustantivos ¿nterés y amor propio con el sustantivo verdadera virtud, términos todos ellos de la preposición de. « Más es perdonar una injuria que vengarla: » el que conjuntivo compara dos sujetos de ser, modificado por el sustantivo más, que se adjetiva sirviendo de predicado ($ 38): el orden natural sería perdonar una injuria es más que vengarla. « ¿Qué cosa más fiera que el león? » compáranse qué cosa y león, y más es adverbio. Podemos comparar de la misma manera adjetivos: « Más noble que venturoso ; » verbos: « Más juega que trabaja; » adverbios: « Menos magnífica que elegantemente adornado » (donde en magnífica se suprime la terminación mente por seguirse otro adverbio que la lleva); complementos: « Más por fuerza que de grado. » (pág. 267)

1008 (a). A veces la primera de las ideas comparadas va envuelta en el más : « No apetezco más que el reposo de la vida privada: » el más es aquí sustantivo y acusativo de apelezco. Á veces se subentiende la segunda de dichas ideas y con ellas el que: « Suspiro por el reposo de la vida privada: no apetezco más. » Más se hace adverbio, modificando al verbo, en « Nada apetezco más » (más de veras, más vivamente),* y adjetivo en « Nada más apetezco, » modificando al neutro nada, y contribuyendo con él á formar el acusativo. 1009 (5). Otro tanto podemos aplicar á menos: « No aspira á menos que á la suprema autoridad : » « En nada piensa menos que en dedicarse á las letras; » « En nada menos piensa que en ocupar un ministerio de Estado. » Estos dos últimos ejemplos significan cosas contrarias : piensa ocupar un ministerio, no piensa dedicarse á las lelras. (pág. 268)

4740 (c). Preséntase aquí una cuestión parecida á la que propusimos poco há ($ 369, e). ¿ Deberá decirse « Ño tengo más amigo que tú, » ó« no tengo más amigo que á ti? » La solución es algo diversa. Si la primera de las ideas comparadas está en nominativo ó acusativo, se le contrapone el nominativo: « Nadie es más á propósito, » Ó6 « No conozco á nadie más á propósito que ella para la colocación ” La frase nada apetezco más es ambigua, porque no indica de suyo si más es adjetivo (nihtl amplius opto) ó adverbio (nihil cupio magis). Es preciso cuidar de que el contexto remu va tuda duda, ó decir en el primer caso nada más ó más nada, y en e: segundo mas vivamente, más de veras, determinando el carácter adverbial de mús. (pág. 268)

que solicito. » Si dicha idea es término de preposición expresa, se le debe contraponer un complemento formado con la misma preposición : « En nadie tango más confianza que en ti; » « Tengo con él más intimidad que contigo. » (pág. 269)

1011 (371). Mayor, menor, mejor, peor, son verdaderos comparativos que se resuelven en mds grande, menos grande, más bueno, más malo, y se construyen con la conjunción comparativa que: « No siempre es mayor virtud la generosidad que la justicia; » « Menor es Paris que Londres; » « El estilo de Terencio es mejor que el de Plauto; » « Peor me siento hoy que ayer; » Mejor y peor se adverbializan á menudo: « Se retienen mejor las versos que la prosa; » « Cada día se portan peor. » (pág. 269)

1012 (a). No deben considerarse como comparativos, superior, inferior, exterior, interior, ulterior, citerior; porque si bien se resuelven en más (pues superior es lo de más arriba ; inferior, lo de más abajo; exterior, lo de más afuera ; interior, lo de más adentro ; ulterior, lo de más allá ; y citerior, lo de más acá), no se construyen con el conjuntivo que: no se dice superior ó inferior que, sino superior ó inferior d. (pág. 269)

  1. Aun habría menos razón para considerar como comparativos á anterior (lo de antes) y posterior (lo de después), pueslo que no son resolubles en más. (pág. 269)

1014 (372). Por medio del adverbio más se forman frases comparativas que dan este carácter á los adjetivos, adverbios y complementos, v. g. más útil, más rico, más lejos, mds aprisa, más ide propósito, más dá la ligera. En lugar de más bueno y más malo se dice casi siempre mejor, peor. Más grande y más pequeño se usan tanto como mayor y menor. (pág. 269)

1015 (373). Debemos también mirar como frases comparativas las que se forman anteponiendo el adverbio menos: menos útil, menos aprisa, menos d propóstto. 1016 (374). Los comparativos rigen á menudo la preposición de, dejando entonces de hacerse la comparación por medio del gue conjuntivo: « Fue más sangrienta la batalla de lo que por el número de los comatientes pudo imaginarse; » « Volvió el Presidente á la ciudad menos temprano de lo que se esperaba; » (pág. 269)

« Se encontraron al ejecutar la obra mayores inconvenientes de los que se habían previsto. » Que lo que ó que los que no hubiera sido impropio ó extraño; pero se refiere la preposición como más agradable al oído. (pág. 270)

Pudiera también decirse elipticamente: « Fue más sangrienta que por el número, »etc.; « Menos temprano que se esperaba. » Pero después de mayor ó menor (como en el último ejempo) sería dura la elipsis, que en muchos casos pudiera también hacer oscura ó anfibológica la frase. (pág. 270)

1047 (a). Después de más, si viene luégo un numeral cardinal, colectivo, partitivo ó múltiplo, se debe usar de en las oraciones afirmativas; pero en las negativas podemos emplear gue ó de: « Se perdieron más de trescientos hombres en aquella jornada; » « Subió á más de un millón de pesos el costo del muelle: » « Se fue á pique más de la mitad de la flota; » « Ganóse en aquella especulación más del duplo de los dineros invertidos en ella. » Sustitúyase en eslos ejemplos no se perdieron, no se gastó, no se fue d pique, no se ganó, y podrá decirse más de ó más que. De la misma manera se usa menos, como podemos verlo poniendo menos en lugar de más en los ejemplos anteriores. Creo con todo que aun en oraciones negativas suena mejor la preposición que el conjuntivo!26, 1018 (»). Obsérvese que en el primero de estos ejemplos es necesario el plural perdieron, que no concierta con el sustantivo sujeto más, sino con trescientos hombres, término de la preposición de, que sigue: práctica que puede extenderse á los numerales colectivos y partitivos que hacen las veces de cardinales, y vienen seguidos de la preposición de con un término en plural: « No se gaslaron menos que un millón de pesos; » « Se fueron á pique más de la mitad de los buques. » Pero no sería entonces inadmisible el singular 127. 1019 (c). El plural del verbo es preferible en las oraciones negativas, cuando más que equivale á la conjunción sino: « No se oían más que lamentos. » (pág. 270)

1020 (4) Con los verbos ser, parecer y otros análogos, al que conjuntivo seguido de un predicado, no puede sustituirse de: « Al rey Don Pedro de Castilla han querido algunos dar el epíteto de justiciero: fue más que injusto ; fue atroz y pérfido; » « El fue para los huérfanos más que tutor, pues los alimentaba de lo suyo propio; » « No parecían más que unos bandidos. » (pág. 270)

  1. Dicese mayor ó menor de veinticinco años, suprimiendo el que antes del complemento. ¦ 1022 (+) Los adjetivos más 6 menos que figuran en una frase sustantiva, como más agua, más vinn, más frutas, más calores, más dificultades, más paciencia ($ 53. 2 »). no son regularmente modilicados por adverbios de cantidad, como parecería natural, según lo dicho en el capítulo XXII, sino por los adjetivos alguno, mucho, poco, tanto, harto y otros análogos; y así decimos: « Alguna más agua traen ahora los ríos; » « Pocas más frutas hubieran bastado; » « Muchas más lluvias y tempestades hubo aquel año; » « ¡Cuántas más dificultades se presentaron entonces, que las previstas antes de principiar la obra ! » « Harta más paciencia se necesita para corregir una obra, que para hacerla de nuevo. » Pero no sucede así en la contraposición, expresa ó tacita, de tanto y cuanto : « Cuánto más se ahondaban las labores, menos esperanzas ofrecía la mina. » (pág. 270)

1023 (f). Si más, menos, se emplean «como adverbios, rechazan antes de sí las formas apocopadas muy, tan, cuan: « Mucho más agradable » (no muy), « Tanto menos rico » (no tan), « Cuánto más bello » (no cuan). En nuestros clásicos se ve á menudo lo contrario : « En cosa muy menos importante yo no trataría mentira » (Santa Teresa); « ¡Cuán más agradable compañía harán estos riscos y malezas! » (Cervantes); « Habiendo considerado cuán más á propósito son de los caballeros las armas que las letras » (el mismo). En casos como éste se preferiría hoy la forma íntegra contra la regla dada en 189, 190 y 195, sobro todo en prosa, y la forma sincopada llevaría cierta afectacion de arcaísmo. (pág. 271)

4024 (9). Dícese consiguientemente mucho mayor, cuanto peor, orque estos comparativos envuelven el adverbio más. Con todo, ablando de la salud se emplea corrientemente con el adjetivo mejor la forma abreviada: « La enferma está muy mejor; » « Se siente /an 'mejor que ha querido dejar la cama. » Pero si mejor ó peor hace el oficio de adverbio, es de toda necesidad la forma íntegra ; « Los enfermos han pasado mucho mejor las primeras horas de la noche. » 1025 (375). Hay otra especie de comparación que se hace por medio de palabras ó frases á que se da el título de superlativas. En otra parte($ 106) hemos dado á conocer dos especies de superlativos: los unos llamados absolutos, que en cuanto superlativos caracen de régimen;* los otros denominados partitivos, que rigen cxpresa ó tácitamente un complemento formado de ordinario con la preposición de, y significan no sólo, como aquéllos, un alto grado de la cualidad respectiva, sino el más alto de todos, dentro de aquella clase ó colección de cosas en que consideramos el objeto : « Demóstenes fue el más elocuente de los griegos; » « El * Dicese en cuanto superlativos, porque conservan el régimen de los adjetivos de que nacen. Cuando se dice, por ejemplo, que « Un país es abundantisimo de frutos, » el complemento no es regido por la forma superlativa sino por el adjetivo abundante. (pág. 271)

Egipto fue de todas las naciones de que hay memoria, la que más temprano se civilizó. » Los superlativos partitivos Ó de régimen son casi siempre frases que principian por el artículo definido, el cual, combinándose con os comparativos, los vuelve superlativos: « La más constante mujer; » « El más perverso de los hombres ; » « Lo más temprano posible; » « El mayor de los edificios de la ciudad ; » « El peor de los gobiernos. » Hay pocos superlativos de régimen que lo sean por sí, esto es, que no se formen por la combinación antedicha; tales son minimo, infimo, primero, último y postrero. (pág. 272)

1026 (u). Minimo, infimo, que se usan como superlativos absolutos en una cosa minima, un precio ínfimo, son superlativos de régimen en « el mínimo de los seres, » « la ínfima de las clases. » 1027 (b). Primero, usado como adverbio comparativo en « Primero es la obligación que la devoción, » es adjetivo superlativo de régimen en « El primero de los reyes de España, » « Lo primero de todo. » (pág. 272)

1028 (c). Ultimo y postrero se usan como superlativos de régimen: «Tule era la última ó la postrera delas tierras de Occidente. » 1029. A veces se subentiende el régimen, porque la construcción lo suple: « La más constante mujer » equivale á « La más conslante de las mujeres. » (pág. 272)

  1. Los comparativos y los superlativos de régimen se llaman grados de comparación. El adjetivo ó adverbio de que nacen forma el grado positivo. Tenemos ues en los adjetivos ó adverbios que son susceptibles de las comparaciones dichas, tres grados: el positivo, el comparativo y el superlativo : docto, más docto, el más docto; doctamente, más doctamente, lo más doctamente. El superlativo absoluto debe más bien considerarse como un mero aumentativo. (pág. 272)

(a). Concluiremos con algunas observaciones que no carecen de importancia. (pág. 272)

  1. 1.2 En el régimen de los superlativos se sustituye á veces al complemento con de algún otro de valor análogo : « El más profundo entre los historiadores antiguos fue Tácito. » (pág. 272)
  1. 2.1 Además de estos medios de expresar los diferentes grados de las cualidades, recurre la lengua á varios otros que encierran el mismo sentido, pero que cunstruyéndose de diverso modo no constituyen comparativos ni superlativos: Vo tan instruido, como. equivale á menos instruido que; y magnifico sobre todos dice lo mismo que el más magnífico de todos. Y podemos también por medio. de la construcción comparativa indicar el grado supremo : más adelantado que otro alguno de la clase vale tanto como el más adelan-. tado de la clase. " (pág. 272)
  1. 3.2 Los superlativos de régimen piden el indicativo: « El hombre más elocuente que he conocido; » » La más antigua poesía que se compuso en castellano: » á menos que la proposición suborinada lleve un sentido de hipótesis ó se refiera á tiempo futuro : « Es preciso atenerse á lo más benigno que las leyes hayan ordenado sobre esta materia: » « El primero que resuelva el problema se llevará el premio. » (pág. 273)
  1. Pero en el día el uso no es constantemente fiel á esta regla. Se ha hecho frecuente el uso del subjuntivo en todos casos, imitado, sin duda, de la lengua francesa: « Forzoso es confesar que debemos á España la primera tragedia patética y la primera comedia de carácter que hayan dado á Francia celebridad » (Martínez de la Rosa, traduciendo á Voltaire); « El primer autor castellano que haya hablado de reglas dramáticas. fue Bartolomé de Torres Naharro » (el mismo). 1035. 4.2 Los superlativos prímero, postrero, último, rigen también el infinitivo con la preposición en : « El primero, postrero, último, en presentarse, » en vez de la frase corriente y castiza que se presentó. Es galicismo que no creo haya tenido muchos imitadores el que se escapó á Jovellanos en su elegantísima Ley agraria: « La necesidad de vencer esta especie de esturbos fue la primera d despertar en los. hombres la idea de un interés común. » Acaso se quiso evitar la ingrata repetición del en: « fue la primera en despertar en los hombres 133, » (pág. 273)

1036 (b). Se llaman en general partitivos aquellos nombres de: que nos servimos para designar determinadamente uno ó más individuos en la clase á que se refieren, como lo hare el superlativo de régimen en « la más populosa de las ciudades europeas. » 1037. Se usan como partitivos alguno, ninguno, poco, mucho, cuál, quién, cualquiera, etc. (pág. 273)

  1. Una regla esencial para el recto uso de las frases partitivas. que se componen de un adjetivo seguido de un complemento con de, es que el adjetivo debe -concertar en cénero con el término; por lo que sería mal dicho, « El jazmín es el más oloroso de las flores, » concertando á oloroso con jazmin, en vez de la más" olorosa de las. flores, concertándole con flor. Pero aun es más necesario advertir, or el mayor peligro de que no se tenga presente, que se evite sustiuír en estas frases el sustantivo al adjetivo cognado. No debe, por ejemplo, decirse « Nadie de los hombres, » « Alguien de los solados, » sino ninguno y alguno. (pág. 273)

Capítulo XXXVIII. Construcciones del relativo quien

ver la pág. 274

1039 (a). El relativo quien equivale algunas veces á el cual, y tiene un antecedente expreso de persona ó de cosa personificada : recuérdese lo dicho en 168, 169 y 170. 4040 (6). Pero á veces se calla el antecedente : « No teníamos á quien volver los ojos : » persona á quien. En una copla de Arriaza se lee : ..... Yace aquí Quien fue su divisa Triunfar ó morir. (pág. 274)

Construcción viciosísima, que Don Vicente Salvá corrige de este modo : l .o... Yace aquí De quien fue divisa Triunfar ó morir; subentendiendo aquel; mas aun es algo dura. Granada dice: « Muy rico es el pobre que tiene á Dios, y muy pobre á quien falta Dios, aunque sea señor del mundo. » Se entiende aquel antes de d quien. Pero en esta construcción hay circunstancias especiales que la hacen suave y elegante; lo mismo que en este ejemplo de Lope de Vega: « Véte luego de mis ojos, Que tú fuiste por guien vino La nueva de mis infamias A mis honrados oídos : (pág. 274)

(aquel por quien). No diré otro tanto de aquel pasaje de Fr. Luis de eón : (pág. 274)

« Un no rompido sueño, Un día puro, alegre, libre quiero; No quiero ver el ceño Vanamente severo De á quien la sangre ensalza ó el dinero : » (de aquel á quien). Es desagradable esta concurrencia de preposiciones, y vale más decir como Mariana: « ¡Servidumbre miserable, estar sujetos á las leyes de aquellos á quien antes las daban! » 4044. Con todo, siendo ambas preposiciones una misma, y uno mismo (aunque con inflexiones diferentes) el elemento de que vengan regidas, puede la construcción suavizarse por una doble elipsis: .e. « Estoy casada Con quien sabes; no he de hacer Cosa que pueda ofender » (Lope): (pág. 274)

o G CONSTRUCCIONES DEL RELATIVO « CUYO ». 219 casada (con la persona) con quien sabes (que estoy casada). « Decíanme mis padres que me casase con quien yo más gustase » (Cervantes): casase (con aquel) con quien yo más gustase (casarme). « Las plumas con más libertad que las lenguas dan á entender á quien quieren lo que en el alma está encerrado » (Cervantes): dan á entender (á la persona) á quien quieren (darlo á entender). Pero á veces no hay inás que una elipsis: « Suplico que por tener cargada la conciencia en lez ó doce mil escudos, se dé orden cómo se restituyan á quien yo los tomé » (Mariana): d las personas á quien. « Por confesarse de mala gana deudores de quien lo fue toda la cristiandad » (Coloma): de aquel de quien. (pág. 275)

1042 (c). Otras veces no se calla el antecedente, porque va envuelto en quien ($ 168), cuyo significado se resuelve entonces en dos elementos, una idea de persona ó cosa personificada, y el relativo que. Esto sucede, 1043. 1.2 Cuando el antecedente envuelto es sujeto de la proposición subordinante, y el elemento relativo es sujeto de la proposición subordinada: « Quien te adula te agravia : » Quien es la persona que, aquel que. (pág. 275)

  1. 2.° Cuando el antecedente es predicado, y el relativo sujeto: « Esta fue quien halló los apartados Indios de las antárticas regiones » (Ercilla). (pág. 275)

Aquella que: aquella predicado de fue, y que sujeto de halló. 1045. 3.2 Cuando el antecedente y el relativo son predicados : « Dícesme, Nuño, que en la corte quieres Introducir tus hijos, persuadido A que así te lo manda el ser quien eres:» (pág. 275)

el ser tú la persona que tú eres(B. de Argensola). (pág. 275)

  1. 4.2 Cuando el antecedente es término, y el relativo sujelo : « Yo no puedo ni debo sacar la espada contra quien no fuere armado caballero » (Cervantes): contra aquel que no fuere. (pág. 275)
  1. 5.2 Cuando el antecedente es término, y el relativo predicado: « Yo te juro por quien yo soy, de darte tos hijos, » etc. (Granada): por el ser que yo soy. (pág. 275)

Capítulo XXXIX. Construcciones del relativo cuyo

ver la pág. 275

4048 (a). El pronombre cuyo reúne, según hemos dicho (8 173), los oficios de relativo y de posesivo: cuyo equivale á las frases de que, del cual, de quien, de lo cual : (pág. 275)

« Santo Jehová, cuya divina esencia Adoro, mas no entiendo » (Meléndez): (pág. 276)

cuya esencia es la esencra del cual. « Sólo se tralaba de enriquecer, rompiendo con la conciencia y con la reputación, dos frenos sin cuyas riendas queda el hombre á solas con su naturaleza » (Solís): cuyas riendas es las riendas de los cuales. (pág. 276)

1049 (5). Aunque la idea de posesión y de todo lo que á ella se parece, se suele expresar por la preposición de, es preciso advertir que con ésta declaramos otras relaciones diversas á que por lo mismo ne conviene el posesivo cuyo. Así, aunque digamos « el viaje de Chile á Europa, » no por eso diremos Chile, cuyo viaje á Europa. 4050. Muchos, olvidando la genuina significación de cuyo, lo emplean á menudo en el significado de que ó el cual, y esto aun cuando las proposicionesestarían suficientemente enlazadas por estos y otros pronombres demostrativos ; lo que da al lenguaje un cierto ulor de notaría, que es característico de los escritores desaliñados. Dícese por ejemplo : « Se dictaron inmediatamente las providencias que circunstancias tan graves y tan imprevistas exigían'; cuyas providencias, sin embargo, por no haberse efectuado con la celeridad y la prudencia convenientes, no surtieron efecto. » Hubiera sido mejor las cuales providencias ó estas providencias ó providencias que. Yo miro semejante empleo de cuyo como una corrupción, porque confunde ideas diversas sin la menor necesidad ni conveniencia, y porque, si no me engaño, es rarísimo en escritores elegantes y cuidadosos del lenguaje, como Joveilanos y Moratín. No digo lo mismo de Solís, en cuya pulida historia me admiro de encontrar á cada paso esta acepción notarial de cuyo. (pág. 276)

« El Deán de Lovaina había venido desde Flandes con título y apariencias de embajador, y luégo que sucedió la muerte del rey D. ernando, mostró los poderes que tenía del príncipe D. Carlos; de que resultó una controversia muy reñida sobre si este poder había -de ser de mejor calidad que el del Cardenal; en cuyo punto discurrían los políticos de aquel tiempo con poco recato. » Habría sido mejor punto en que. (pág. 276)

« Se opuso que no convenía para la quietud de aquel reino que residiese la potestad absoluta en persona de tan altos pensamientos; de cuyo principio resultaron, » etc. El sentido es y de este principio, ó principio del cual, como creo que hubiera sido más propio. « Retrocedieron las naves al arbitrio del agua, no sin peligro de zozobrar ó embestir con la tierra; cuyo accidente dio ocasión, » etc.: y este accidente ó accidente que. (pág. 276)

  1. Las expresiones tan socorridas para cuyo fin, d cuyo efecto, con cuyo objeto, de que se hace frecuente uso, ó por mejor decir, abuso, ligando oraciones que no necesitan de tan estrecho enlace, me parecen menos tolerables que el fastidioso el cual, lo cual, con que escritores de otra edad enhebradan cláusula sobre cláusula en interminables períodos ; porque así á lo menos no se desnaturalizaba la propiedad de ninguna palabra, como sucede á cuyo cuando se le hace significar el cual, despojándolo de la idea de posesión. Si el uso tolera dos medios de expresar una cosa, se debe preferir el más propio .129 1052 (c). No es genial del castellano el giro que al uso de cuyo sustituye 4 menudo un escritor merecidamente estimado: « Cuando el tierno y honrado padre (de Horacio) hubo inspirado á su hijo los sentimientos generosos y las máximas elevadas de que éste consignó muchas veces en sus obras el grato recuerdo, » en vez de cuyo grato recuerdo consignó; « Roma, sujeta á una tiranía de que nadie podía prever el término, » en vez de cuyo término nadie, etc. * 4053 (d). Cuyo puede separarse del sustantivo que modifica, cuando es predicado : « El caballero, cuya era la espada; » y entonces podemos reemplazarlo con de quien (si se habla de un sér personal ó personificado). Puede también subentendérsele su antecedente de persona: « El intento de los calvinistas fue impedir el alojamiento e la infantería española, temiendo que entregaría la ciudad á cuya era » (Coloma): d aquel cuya era. Pero este uso me parece limitado á construcciones parecidas en todo á la del último ejemplo. Si el antecedente tácito fuese sujeto, ó si el relativo no fuese predicado de ser, como en se apoderaría de la ciudad aquel cuya era, ó entregaría la ciudad á aquel cuya autoridad desconocían, no podría suprimirse aquel. La construcción misma de Coloma va cayendo en desuso. (pág. 276)

Capítulo XL. Construcción de los demostrativos tal y tanto, y de los relativos cual y cuanto

ver la pág. 277

4054 (4). Cual es de grande uso en las comparaciones, sobre todo en poesía, y entonces se adverbializa á menudo: (pág. 277)

« Déjalas ir á los bailes, Deja que canten y rían, Cual tú, enojosa, lo hicieras, Si no vivieses cautiva » (Meléndez) : (pág. 277)

como tú lo hicteras. (pág. 277)

1755 (b). Antiguamente se usaba cual en lugar de el.... que, posponiendo el sustantivo que ahora acostumbramos pone entre el artículo y el relativo: (pág. 277)

* Esta es una imitación evidente de la construcción francesa, dont il a consigné le souvenir, dont on ne pouvnit prévoir le terme; construcción obligada en el idioma francés, que carece de un posesivo equivalente á cuyo ; dont es en aquella lengua el relativo que corresponde al demostrativo en : il en a consigné le souvenir ; on en pouvail prévoir le terme. (pág. 277)

« Mandándoslos * ferir de cual part vos semejare : » (pág. 278)

esto es, mandádnoslos acometer por la parte que os pareciere. 1056 (c). También es notable la construcción de el cual por aquel.... que, de la que todavía se ven ejemplos en Mariana, Bernardo de Valbuena y otros autores : (pág. 278)

« Los cuales lugares y encomiendas se daban antes á los soldados viejos para que sustentasen honestamente la vida, al presente sirven á los deleites, estado y regalo de los cortesanos » (Mariana) : aquellos lugares y encomiendas que se daban. (pág. 278)

  1. Esta construcción es muy diferente de aquella en que se repite el antecedente de el cual, cuando la claridad lo aconseja : « Llegaron á una ciudad situada en un extenso llano, cubierto de una lozana y florida vegetación, en la cual ciudad, » etc. Y sucede también á veces que no se repite sino se pospone el antecedente : así, en lugar de « Perdióse la Goleta, perdióse el fuerte ; plazas sobre las cuales hubo de soldados turcos pagados setenta y cinco mil, » dice Miguel de Cervantes : « Perdióse la Goleta, perdióse el fuerte, sobre las cuales plazas, » etc. ¦ 1058 (2). Traspónese elegantemente el relativo cuanto : « Pobre de aquel que corre y se dilata Por cuantos son los climas y los mares, Perseguidor del oro y de la plata » (Rioja) : (pág. 278)

esto es, por los climas y los mares, cuantos ellos son. Pero es mayor todavía la inversión, bien que reservada á la poesía, en este pasaje de B. de Argensola : (pág. 278)

« ¿ Cuanta se engendra en el distrito humano Hermosura odorífera ó luciente, Das al antojo de un adorno vano ? » (pág. 278)

El orden natural sería tanta hermosura odorifera y luciente, cuanta se engendra; como en este pasaje de Miguel de Cervantes: « Las cosas dificultosas que se intentan por Dios y por el mundo son aquellas de los verdaderos soldados, que apenas ven en el contrario muro abierto tanto espacio, cuanto es el que puede hacer una redonda bala de artillería, cuando se arrojan intrépidamente, » etc. 1059 (e). Aquí conciertan con un mismo sustantivo (espacio) los contrapuestos (anto, cuanto, que algunas veces lo hacen con dos sustantivos diversos : « Juro darte por ese hijo tantos hijos, cuantas estrellas hay en el cielo y arenas en el mar » (Granada). Esto, sin embargo, apenas ocurre sino cuando el verbo de la proposición subordinada es de los que significan la mera existencia, ya directamente, como ser, ya de un modo indirecto, como el impersonal haber. Es raro encontrar en prosa construcciones como, Nótese la trasposición de letras mandandos por mandadnos, usada en los tiempos más antiguos de la lengua. ¦ (pág. 278)

—— —nu « TAL » Y « TANTO », « CUAL » Y « CUANTO ». 2/9 « Cuantas el campo adornan flores bellas, Tantas el cielo fúlgidas estrellas. » (pág. 279)

1060 (f). Lo dicho de los adjetivos ¿anto y cuanto se aplica, por supuesto, al uso sustantivo y al adverbial, sin más diferencias que las que dependen de los varios oficios gramaticales de estas palabras. Los ejemplos siguientes lo manifiestan, y exhiben al mismo tiempo una muestra de la variedad de sus construcciones y significados. « Ño sólo por cualquier interés que se les ofrezca, sino muchas veces de halde y sin propósito, por sólo maldad y desvergúenza, ponen debajo de los pies todo cuanto nos manda Dios » (Granada): todo y cuanto sustantivos neutros. « Las mujeres trabajaban en el reposo de sus hogares cuanto era necesario para el surtimiento y vestido de la familia » (Jovellanos): esto es, todo cuanto. « Las colonias en tanto son útiles, en cuanto ofrecen un seguro consumo al sobrante de la industria de la metrópoli. » (Jovellanos): tanto y cuanto sustantivos neutros, términos de la proposición en. « Creían que esta especie de obras no podían producir utilidad sino en cuanto las recomendaba el ingenio y gracia con que se escribían » (el mismo): esto es, en tanto en cuanto. « Llegaba su firmeza ú cuanto se podía extender la naturaleza de tal piedra » (Cervantes): esto es, d tanto ú cuanto: el antecedente envuelto y el relativo son términos de una misma preposición d, como en el ejemplo anterior, de en. « Vé y díá Jeroboam: esto dice el Señor Dios de Israel: por cuanto no fuiste como mi siervo David, que guardó mis mandamientos, por tanto yo acarrearé muchos males sobre la casa de Jeroboam » (Scío): como sise dijera, porque no fuiste.... por eso: de la relación de igualdad se pasa á la de identidad. « Tenemos por enemigo declarado al sol, por cuanto nos descubre los remiendos, puntadas, y trapos » (Quevedo): cállase el correlativo por tanto. « No tenían conocido de los países vecinos más de á cuanto se extendieran sus correrías » (Mariana) : de tanto «á cuanto : el antecedente envuelto y el relativo son términos de preposiciones distintas. « De vos al asno, compadre, no hay diferencia en cuanto toca al rebuznar » (Cervantes) : en tanto cuanto, esto es, en lo que: la preposición pertenece al antecedente envuelto, y el relativo es sujeto de la proposición subordinada: callando este verbo loca, como se hace frecuentemente, se diría en cuanto d, como callando el verbo ser, se dice en cuanto Dios, en cuanto hombre, en cuanto magistrados, en cuanto poetas. (pág. 279)

« Tiene al poniente el bravo mar vecino Que bate el pie de un gran derrumbadero, Y en lo más elevado de la cuesta Se allana cuanto un tiro de ballesta » (Ercilla) : (pág. 279)

esto es, se allana tanto cuanto es, cuanto se extiende: se envuelve el antecedente, y se calla el verbo de la proposición subordinada. « El niño nace tan desnudo de todos estos bienes espirituales, cuan desnudas trae las carnes » (Granada): Ro se sabe que tan y cuan son tanto y cuanto apocopados. « Temporales ásperos y revueltos, guerras, discordias y muertes, hasta la misma paz arrebolada con sangre, afligían no sóle á España, sino á las demás naciones cuan anchamente A —\_—\_—Á — 19 se extendía el nombre y señorío de los cristianos » (Mariana) : tan anchamente, cuan anchamente: tan y cuan modifican á un mismo adverbio, primero tácito (como el mismo tan) y después expreso. 4061 (7. Es sabido que en lugar de contraponerse los relativos cual y cuanto á los demostrativos análogos tal y tanto,se contrapone á cualquiera de estos dos el adverbio relativocomo: Nunca se habian visto en Roma atrocidades tales como las que produjo el encarnizamiento de las guerras civiles: Tantos hijos como estrellas hay en el cielo: tanto espacio como el que puede hacer una bala: tan anchamente como se extiende el señorito. (pág. 279)

1062 (h). Tal y tanto, ora sean sustantivos, adjetivos ó adverbios, se contraponen también al anunciativo que usado adverbialmente ; pero en diferente sentido: tal como, significa semejante ; tal que, determina la calidad encareciéndola; y lo hace por medio de una circunstancia que no tiene semejanza con ella : « Les afeó su mala intención con talas palabras que les movió á que le respondiesen con los puños » (Cervantes). De la misma manera, tanto como, denota igualdad ; tanto que, determina la cantidad ó número con cierto encarecimiento : « Fueron tantas las voces, que salió el ventero despavorido » (el mismo). Se pondera lo recio y repetido de las voces. 4063 (5. Es usada y elegante la elipsis de tal antes de este que : « En lugar de una reverencia hizo una cabriola, que se levantó dos varas de medir en el aire » (Cervantes): una cabriola tal, que. « Se comenzaron á descoger y desparcir unos cabellos que pudieran los del sol tenerles envidia » (el mismo): tales que. « Encerráronse los dos en su aposento, donde tuvieron un coloquio, que no le hace ventaja el pasado » (el mismo)?. (pág. 280)

1064 (7). Hay una contraposición notable de tanto más y cuanto más; tanto más y cuanto; tanto más y que; tanto más y cuanto que ; y de las frases análogas formadas con menos en lugar de más. « Gravoso deberá considerarse este cúmulo de prolijas é impertinentes formalidades, tanto más duras para el comerciante, cuanto más distan de su profesión y conocimientos » (Jovellanos): compáranse aquí dos cantidades, la de la dureza y la de la distancia. « Las particularidades y pormenores llaman tanto más lá atención, cuanto en ellas se encuentra á los hérues más desnudos del aparato teatral con que se presentan en la escena del mundo » (Quintana). Compárase el grado e fuerza con que se llama la atención, y el grado de la desnudez. Lo mismo sucederia sustituyendo menos á más: tanto menos tolerables cuanto menos análogas d su profesión. Y puede también con- * Se ha criticado este último pasaje. A mí me parece que la elipsis de tal en circunstancias semejantes no convendría á la formalidad del estilo académico; pero creo que se aviene perfectamente con la naturalidad y desenfado de la manera de Cervantes en su incomparable poema. Lo que choca en el último ejemplo es el su, que hace común de Don Quijote y Sancho el aposento del primero. (pág. 280)

traponerse menos á más : tanto más duras, cuanto menos análogas : tanto menos tolerables, cuanto más distan. (pág. 281)

1065 (1). El caso «que ahora vamos á considerar es diferente. por cuanto en él no se comparan dos cantidades ó grados, sino se denota el grado ó la cantidad de un atributo por la mera existencia del otro. (pág. 281)

Contrapónese entonces tanto más ó tanto menos, á cuanle no á cuanto más Ó cuanto menos. « Este estanco del trabajo se estrecha tanto más, cuanto para pasar al magisterio es menester haber corridor por las clases de aprendiz y oficial » (Jovellanos). Equivale á decir que el estanco del trabajo se estrecha más porque es menester, etc.; pero dando á entender con énfasis el poderoso influjo de la circunstancia declarada por la proposición siguiente. (pág. 281)

Estra especie de contraposición es de frecuente uso en los escritores modernos. Sin salir de Jovellanos, pudieran citarse no pocos ejemplos de ella : « Culpa tanto más grave, cuanto los demás de su instituto habían favorecido noblemente la causa de la nación y la justicia: » (giro que pudiéramos reducir al ordinario, diciendo cuanto más noblemente habian favorecido los demás de su instituto, etc.). « Esta repugnancia era tanto mayor, cuanto siendo incapaces los caballeros por su profesión para estos empleos, habían sido habililados para obtenerlos : » (recuérdese que mayor, menor, mejor, peor, llevan envuelto el más ó menos y se construyen como si lo llevaran expreso). (pág. 281)

1066 (D. En lugar de tanto más ó menos cuanto, se decía y se dice en el mismo sentido tanto más ó menos que : uso muy propio, porque el cuanto de estas construcciones no tiene en realidad otra significación que la del anunciativo que, empleado adverbialmente. « Los intentos del rey (de Castilla, don Alonso VIII) no poco alteró la muerte del infante don Fernando: fue tanto mayor el sentimiento de su padre, y lloro de toda la provincia, que daba ya asaz claras muestras de un grande y valeroso príncipe » (Mariana): el autor se contenta aquí con mencionar las muestras, como circunstancia que había tenido mucha parte en el sentimiento : si hubiera querido comparar dos cantidades, como aquí le era dado, habría dicho : fue tanto mayor el sentimiento y lloro, cuantas más claras muestras, etc. « Quería satisfacerse de los de Navarra, que en todas las ocasiones mostraban la mala voluntad que le tenían : tanto más, que no quisieron venir en lo que el rey después de su vuelta les rogaba » (el mismo)”. (pág. 281)

  1. Los modernos usan en el mismo sentido tanto más ó menos, * Clemencin es, entre los modernos, el que más usa esta construcción que me parece la más propia para verter la latina eo magis quod. « No hay confesión, ni misa, ni cosas sagradas » (en la penitencia que hace Don Quijote en Sierramorena, imitando la de Amadis), » porque no quiso Cervantes mezclar lo sagrado con lo profano ; tanto más, que la aventura de Don Quijote era imitación burlesca de la otra.» (pág. 281)

cuanto que, acumulación de relativos, en que no encuentro propiedad ni elegancia *.139 (pág. 282)

Capítulo XLI. Compuestos del relativo con la terminación quiera ó quier

ver la pág. 282

1068 (376). De varios relativos se forman compuestos acabados en quiera ó quier, terminación que se ha tomado sin duda del verbo querer.** Tales son, quienquiera, sustantivo, cuyo plural gurenesquiera es poco usado; cualquiera, adjetivo; dondequiera, cuandoquiera, comoquiera, siguiera, adverbios. 1069. Aunque compuestos de relativo, no lo son, y para recobrar la fuerza de tales, necesitan juntarse con gue, formando las frases relativas guienguiera que, cualquiera que, dondequiera que, etc.** 4070 (a). La apócope quienquier es anticuada. Cualquier no * La tan socorrida de Marchena eso más, que, ofrece una traducción literal de eo magis quod. « Eso más estrechan sus teorías, que en la vida práctica todos las eluden indistintamente. » Emplea asimismo Marchena eso más, que más, en el sentido de tanto más, cuanto más: « Eso más es animada la historia, que más parecidas son las facciones y la fisonomía de los personajes retratados á lo que ellos realmente fueron. » No recuerdo haber visto ejemplo de semejantes usos de eso en ningún otro escritor castellano antiguo ó moderno. (pág. 282)

** Como en latín de volo y libel la de los compuestos quivis, quilibet, etc. Y de aquí es que en lo antiguo solían separarse los dos elementos componentes, interponiéndose un sustantivo : cual cosa quier. Hubo también antiguamente el sustantivo guequiera ó quequier (cualquiera cosa). (pág. 282)

« Complirlo quiero todo, quequier que me digades » (Berceo). Otro antiguo compuesto, que ha desaparecido completamente, es queque, análogo al latino quidquid. (pág. 282)

« Comieron, queque era, cena ó almorzar » (el mismo). *** Los poetas modernos se permiten la licencia de suprimir el que en estas frases relativas, como lo hicieron Cienfuegos y Meléndez : « Mudanzas tristes reparo Doquier la vista se torna. » (pág. 282)

« Kl hombre respira y goza; Dondequier se torne ó mire, Hallará un bien, un alivio 'A las penas que le afligen. » (pág. 282)

uede decirse sino precediendo á sustantivo expreso y formando rase con él; por lo que una cosa cualquier, ó cualquier que lo diga, serían expresiones incorrectas; pero si precede al sustantivo y forma frase con él, se apocopa ó no, indistintamente ; cualquier ó cualquiera hombre, cualesquier ó cualesquiera cosas. Doquiera es una forma anticuada, admitida hoy sin escrúpulo por los poetas, que dicen indiferentemente doquiera y doquier. En dondequiera, cuankloquiera, comoquiera, siquiera, la apócope es arcaica. (pág. 283)

1074 (b). En el día el valor propio de como quiera que es de cualquier modo que; mas en lo antiguo significaba sin embargo de que, aunque, y en este sentido lo emplea alguna vez Martínez de la Rosa. juntando el arcaísmo del significado al de la forma: comoquier que 131, 1072 (c). Siqutera tiene variedad de acepciones : 12. A lo menos, la más vulgarizada de todas: « Si el galardón ha de durar mientras Dios reinare en el cielo, ¿ por qué no quieres tú que el servicio dure siquiera mientras tú vivieres en la tierra? » (Granada). 2*. Aun, después de ni; aunque con cierta diferencia, porque si se puede decir arbitrariamente, « Ni aun » ó « ni siquiera asiento se le ofreció, » sólo creo que con propiedad pueda decirse « Ni aun sus lágrimas le desenojaron. » * 32. Aunque « Respondió el cuadrillero que á él no le tocaba sino hacer lo que » (respecto de Don Quijote) «le era mandado, y que una vez preso, siquiera le soltasen trescientas » (Cervantes). Adviértase, con todo, que sin embargo de esta equivalencia de sentido entre aunque y siquiera, son diversos sus oficios, pues siguiera es un simple adverbio, y aunque un adverbio relativo que liga dos proposiciones, una de ellas tácita. Pudiéramos expresarla diciendo aunque le sollasen, no se le daría nada ; pero precediendo siquiera, no podríamos hacer lo mismo, porque siquiera representa la frase primitiva si querían, si se les antojaba. * ” Me parece que ni aun se aplica á gradaciones tácitas, tanto de menos á más, como de más á menos : así en ni aun sus lágrimas le desenojaron, es indudable que se sugiere á la imaginación algo de parecido á esta escala ascendente : no le desenozaron sus ruegos, sus protestas ni aun sus lágrimas. La gradación que en el ejemplo precedente es de menos á más, es de más á menos en ni aun asiento se le ofreció, que hace pensar en no se le recibió con agasajo, no se le saludó cortésmente, ni nun, elc. Si no me engaño, sólo para la segunda especie de gradaciones es propio siquiera. No me parece digna de imitarse la elipsis de ni en ni siquiera : « El historiador no indica la menor sospecha sobre la buena fe del General Tuttavilla, á quien siquiera nombra. » Sólo en las oraciones interrogativas debe ir este siguiera sin ni, cuando lo suple la negación implicita : « ¿Ha dado á mis desgracias una sola Expresión de dolor, falsa siquiera? » (pág. 283)

* No me parece haber sido siempre imitado con acierto el uso clásico de siguiera por algunos elegantes habiistas de nuestros días : « El Gobierno, según algunos, debe sólo atender al interés material de los gobernados, á darles los goces materiales de la vida, á mirar por el regalo de sus cuerpos ó satisfacción de sus apetitos, siquiera sean moderados : » de (pág. 283)

« Vívame la suma caridad del llustrísimo de Toledo : y siguiera no haya imprentas enel mundo: y siguiera se impriman contra mí más libros que tienen letras las coplas de Mingo Revulgo » (Cervantes) : esto es, aunque no haya imprentas en el mundo, y aunque lluevan libros sobre mi; donde es de notar que se indican dos suposiciones contrarias, para dar á entender que tanto importa una como otra. Lo mismo en este ejemplo de Rivadeneira: « Siguiera se hayan de quedar en un mismo lugar por mucho tiempo, siquiera se hayan de apartar á lejas tierras, siempre se ven estar con ánimo alegre. »* (pág. 284)

Capítulo XLII. Uso de los relativos sinónimos

ver la pág. 284

1073 (a). Las proposiciones ligadas á otras por medio de relativos, unas veces especifican y otras explican: á las primeras hemos llamado subordinadas, á las segundas incidentes ($ 155 y 156). El relativo que acarrea la proposición incidente hace en cierto modo el oficio de la conjunción y; y la proposición, no obstante el vínculo material que la enlaza con otra, pertenece á la clase de las independientes: así es que en ella las formas del verbo (á lo menos del verbo principal, si hay más de uno) son las que convienen á las proposiciones independientes. (pág. 284)

« El primer historiador que conoció la Grecia fue Heródoto, Antes de él los hechos notables se habían ido trasmitiendo verbalmente en himnos y poemas cortos, que se conservaban en la memoria. Su obra, donde reunió cuantos hechos verdaderos y fabulosos pudo recoger en sus viajes, presenta todo el inlerés de un poema, y los griegos congregados en los juegos olímpicos, oían sus descripciones con el mismo placer que sentían al escuchar los cantos de Homero » (Gil y Zárate). o. (pág. 284)

Que conoció la Grecia, que sentían al escuchar los cantos de Homero, son proposiciones subordinadas. Que se conservaban en la memorta y donde reunió cuantos hechos verdaderos y fabulosos pudo recoger en sus viajes, son proposiciones incidentes. La segunda consiquiera en el sentido de con tal que, como lo ha usado el autor, no es fácil que se halle ejemplo en los clásicos castellanos. El mismo escritor : « En esta cátedra ha de decirse la verdad, ó las que crea tales el humilde individuo que la ocupa, no concediendo ni una parte minima á un prineipio que crea falso ; siquiera triunfe éste y domine : » aqui siguiera tiene su significado de aunque. (pág. 284)

” Antiguamente quier..... quier: « A todo hombre por esta obra he aprovechado, quier sea bueno, quier malo » (Hugo Celso). Con la conjunelón ó forma la disyuntiva ó si quier, sincopada en ó quier en el sentido de ó bien, ó si se quiere : « Lector ilustre, ó quier plebeyo » (Cervantes) : « Con estas monedas ó sí quier medallas. » (Iriarte) (pág. 284)

tiene una proposición subordinada, que es la que principia por cuanios. (pág. 285)

« Cuando haya en España buenos estudios, cuando el teatro merezca la atención del Gobierno, cuando se propague el amor á las letras en razón del premio y del honor que logren; cuando cese de ser delito el saber, entonces (1 sólo entonces) llevarán otros adelante la importante reforma que Moratín empezó » (Moratín). Son cuatro proposiciones subordinadas las que principian por cuazdo. El antecedente especificado está en la frase en el tiempo, envuelta en el mismo adverbio relativo; á no ser que se prefiera considerar como antecedente pospuesto el adverbio entonces con que principia la proposición principal. Que logren y que Moralín empezó son también proposiciones subordinadas que especifican á los antecedentes premio y honor y reforma. (pág. 285)

« La religión cristiana despierta todos los presentimientos que dormitan en el fondo del alma, confirmando aquella voz secreta que nos dice que aspiramos á una felicidad inasequible en este mundo; donde ningún objeto perecedero puede llenar el vacío de nuestro corazón, y donde todo goce no es más que una ilusión fugitiva » (Gil y Zárate). Que dormitan en el fondo del alma, proposición especificativa de presentimientos; que nos dice que aspiramos á una felicidad inaseuible en este mundo, proposición especificativa de voz secreta : en ella se introduce otra proposición de la misma especie, aspiramos á una felicidad inasequible en este mundo, por medio de la cual se determina el sentido vago del anunciativo que (esto); por último, las proposiciones que principian por donde son explicativas del sustanivo este mundo 1074 (b). Entre las proposiciones enlazadas por el relativo, cuando una de ellas no hace más que explicar su antecedente, se hace siempre una pausa más perceptible que la que separa la proposición especificativa de la subordinante; pausa que puede marcarse á veces hasta con un punto redondo: « Este mal tan grande no tiene una sola raíz sino muchas y diversas. Entre las cuales no es la menor un general engaño en que los hombres viven, creyendo que todo lo que promete ios á la virtud, lo guarda para la otra vida » (Granada). ¦ 1075 (c). Ya hemos notado ($ 182, b)que en otro tiempo se usaba con demasiada frecuencia la frase relativa el cual, lo cual, para ligar oraciones independientes. Recientemente se ha pasado tal vez al otro extremo, empleándola con excesiva economía, va porque se prefiera la otra frase relativa el que, lo que, ó porque se sustituya al relativo un mero demostrativo, aun cuando por lo breve de la proposición subsiguiente, y por su conexión con la que precede, hubiera sido oportuno el relativo simple que: « Este carácter conservaron casi todos los historiadores de la antigúedad; los cuales, con descripciones pomposas, con arengas estudiadas, procuraban dar á la historia un tono poético de que en estos últimos tiempos se ha despojado » (Gil y Zárate). Otros hubieran dicho los que; á mi parecer menos bien: los que, sustituido á los cuales, ofreceria, aunque no fuese más que momentáneamente, un sentido algo ambiguo, por la doble significación de aquella frase, en que, como hemos visto ($$ 165, 166 y 167), el artículo puede seró una mera forma del relativo ó su antecedenle ;* al paso que ellos hubiera desligado dos oraciones que no dejan de tener entre sí una conexión algo estrecha, sin embargo de ser puramente explicativa la segunda. El simple relativo gue no hubiera tenido la claridad y énfasis de los cuales, y por eso los cuales, se adapta mejor á las proposiciones incidentes algo largas. (d). Sobre la elección entre que, el cual y el que serán tal vez de alguna utilidad las observaciones siguientes : (pág. 285)

1076, 1.2 Que es el que generalmente se usa como sujeto, y como acusativo de cosa, en las proposiciones especificativas: « Las noticias que corren, » « El espectáculo que vimos anoche. » Para preferir el cual es preciso que alguna circunstancia lo motive; como la distancia del antecedente ó la conveniencia de determinarlo por medio del género y número: « La definición oratoria necesita ser una pintura animada de los objetos, la cual, presentándolos á la imaginación con colores vivos, entusiasme y arrebate » (Gil y Zárate). Algunos dirian la que, y así lo hace el mismo escritor en casos análogos. 1077. 2.2 En las proposiciones explicativas se sustituye á menudo el cual á que, sobre todo si son algo largas y las separa de las principales una pausa notable, que se hace en cierto modo necesaria para tomar aliento: « En mala hora se le ocurrió después á Cienfuegos componer su Condesa de Castilla, la cual apenas ofrece materia alguna de alabanza, y sí vasto campo á la censura » (M. de la Rosa). Pudo haberse dicho que; pero no es inoportuno la cual, por cuanto á la proposición explicativa que termina el período, precede siempre una pausa más larga que á la que se intercala en él. « La viuda, que amaba tiernamente á su marido, le olvidó tan en breve, » etc. (M. de la Rosa): aquí, la cual, sin embargo de acarrear una proposición explicativa, hubiera sido intempestivo; al contrario de el cual en el ejemplo siguiente: « El conde, vencido siempre y encerrado en Burgos, rechaza con baladronadas las propuestas de Almanzor; el cual le brinda en vano con restituírle todas las tierras conquistadas, y le hace varias reflexiones sobradamente filosóficas en favor de la paz, diciéndole que la vida de un solo hombre vale más que una provincia, que un reino, que el universo » (M. de la Rosa). « Aparece con toda claridad establecido desde entonces el gusto á * Si Gil y Zárate hubiera dicho los que, el lector vacilaría algún tiempo entre los dos sentidos que la lengua francesa distingue constantemente por ceux qui y lesquels : vacilación que duraria hasta que llegando al punto final quedase determinado que los que significaba los cunles. En efecto, si en lugar del punto final se pone coma, y se continúa diciendo « no hicieron más que remedar terpemente los antiguos modelos, » ya no sería ¿os cuales sino aquellos que el sentido de los que. (pág. 286)

A fuerza de usar pleonásticamente el articulo, va tomando cada día un carácter más anfibológico. Creo que la práctica de los escritores de la generación anterior, cual se ha.la consignada en los escritos de don Tomás de Iriarte, don Leandro Fernández de Moratín y el ¡lustre Jovellanos, es en el uso de los relativos la mejor que puede seguirse. (pág. 286)

esa clase de diversiones » (dramáticas); « el cual continuó luégo sin interrupción y con creces, como se echa de ver á cada paso, registrando las obras subsistentes de aquellos rudos tiempos » (M. de la Rosa). El cual esla forma relativa que mejor se adapta á las circunstancias, porque señalándose con ella número singular y género masculino, no vacila el entendimiento entre los sustantivos gusto, clase y diversiones, y reconoce por antecedente el primero, aunque es el más distante de los tres. La perspicuidad requiere que cada palabra sugiera, si es posible, en el momento mismo en que la proferimos, su sentido preciso, y no dé lugar á juicios anticipados, que después sea menester corregir.* En los dos últimos ejemplos hubiera podido ponerse el que por el cual conforme á la práctica modernisima, que, según hemos dicho, no carece de inconveniente. (pág. 287)

  1. 3.2 Después de las preposiciones d, de, en, en proposiciones : especificativas, es mejor que: « El objeto á que aspiraban; » « La materia de que tratamos; » « La embarcación en que navegamos. » Pero en las proposiciones explicativas se emplea también frecuente- : mente el cual, sobre todo si son algo largas, ó si cierran el período: « Esta escena en que Almanzor se muestra á la princesa como un doncel apenado, se termina del modo menos verosímil » (M. de la Rosa); « Es muy curiosa una súplica en verso del trovador provenzal Giraud Riquier á su favorecedor el rey de Castilla, en nombre de los juglares ; en la cual pide se reforme el abuso de llamar indistintamente con ese nombre á todos los trovadores, cualquiera que sea su mérito y calidad » (M. de la Rosa): todo concurre aquí á la preferencia de la cual ó (menos bien) la que. « Preséntase encubierto con el nombre de Zaide, y elige cabalmente un salón del alcázar para confiar á su amigo el motivo de su disfraz, y sus antiguos amores con la condesa viuda: de la que pretende valerse para alcanzar la az » (M. de la Rosa). Este la que sugiere desde luégo el sentido de a cual, en que el autor lo emplea; pero no era necesario: quien hubiera dicho lo mismo. (pág. 287)

4C79. 4.2 Después de con se emplea á menudo que, pero tiene bastante uso el cual (y no tan bien, á mi juicio, el que), sobre todo en las proposiciones explicativas, y particularmente si son algo largas ó cierran el período: « La Isabela y la Alejandra no tuvieron más de tragedias que el nombre y las muertes fríamente atroces con que se terminan » (Quintana). « La firmeza y serenidad con que tenían aquellos españoles empuñadas las armas, » etc. (Capmany). « Hallé en el paño más de cincuenta escudos en toda suerte de moneda de lata y oro: con los cuales se dobló nuestro contento y se confirmó la esperanza de vernos libres » (Cervantes). (pág. 287)

  1. 5.2 Después de por, sín, tras, es más usado el cual (6 si se quiere, el que): « Las razones por las cuales se decidió el ministro; » A esto es á lo que no se atiende tanto como sería de desear, y en lo que debiéramos imitar á los escritores franceses é ingleses. (pág. 287)

« Un requisito sin el cual no era posible acceder á la solicitud; » « El biombo tras el cual uos ocultábamos. » Diríase correctamente, pero menos bien, los razones por que, separando entonces la preposición del relativo para distinguir este uso reproductivo del adverbial ó conjuntivo de porque, escrito como una sola palabra. Requisito sin que y biombo tras que, aunque estrictamente gramaticales, satisfarían menos. (pág. 288)

  1. 6.2 Después de preposiciones de más de una sílaba tiene poco uso que): « La ciudad hacia la cual marchaba el ejército; » « La Corte ante la cual comparecimos; » « La cantidad hasta la cual podía subir el costo de la obra; » « El techo bajo el cual dormíamos; » « Las fortalezas contra las cuales jugaba la artillería; » « El día desde el cual comenzaba á correr el plazo; » « Estaban ya escasas de todo las provincias entre las cuales se repartió la contribución ; » « Era aquella una novedad para la cual no estaban preparados los ánimos; » « Tales eran las leyes según las cuales había de sentenciarse la causa; » « Materia es ésta sobre la cual hay mucha variedad de opiniones. » Difícilmente se tolerarían la ciudad hacia que, la Corte ante que, la cantidad hasta que, las fortalezas” contra que, las provincias entre que, las leyes según que; y si después de estas reposiciones quisiese variarse el cual, se preferiría más bien el que. ero después de bajo, desde, para y sobre se extrañaría quizás menos el relativo simple. (pág. 288)
  1. 7.: Siá la preposición precede algún adverbio ó complemento, la forma que generalmente se prefiere es el cual. Se dirá, pues, acerca del cual, enfrente de la cual, por medio del cual, al rededor de la cual. Puigblanch ha sido, á mi juicio, justamente criticado en « La etimología del nombre //ispanta, acerca de la que, aunque facilísima, han errado notablemente así gramáticos, como geógrafos : » y en « Una usurpación de esta especie, en la cuenta de a que ha de caer todo el que haya leído ó lea en adelante dicho opúsculo. » Así es que para aclarar un tanto estas frases, haciendo que el relativo mire, por decirlo así, hacia atrás, se hace preciso dar al que en la pronunciación un acento de que naturalmente carece, cuando no es interrogativo : acerca de la qué, aunque facilisima: en la cuenta de la qué ha de caer. (pág. 288)
  1. 8.2 En el género neutro, lo que alterna frecuentemente con lo cual, y ambos son hoy preferidos al simple que: nada más común que las expresiones d lo que, «e lo que, por lo que, en lugar de á lo cual, de lo cual, por lo cual. En nuestros clásicos se encuentra á menudo lo cual, á veces en el mismo sentido lo que ($ 167, b, nota), y á menudo que ($ 159). Pero después de las prepoáciones de más de una sílaba, ó de preposiciones precedidas de adverbios 6 complementos, lo cual debe preferirse á lo que: para lo cual, según lo cual, mediante lo cual, acerca de lo cual, etc. (pág. 288)
  1. 9.2 Debe evitarse que el relativo sea precedido de una larga frase, perteneciente á la proposición incidente ó subordinada : « ll magistrado, en conformidad á las órdenes del cual; » « Aquiles, al resplandor de las armas del cual, » no se toleraría. Cuyo, simplificando esta frase, pudiera hacerla aceptable : « Aquiles, al resplandor de cuyas armas; » pero aun con este posesivo no se toleraría : « Aquiles, espantados con el resplandor de cuyas armas huían precipitadamente los troyanos. » (pág. 288)
  1. En lugar de que ó el cual, cuando se trata de personas, se dice frecuentemente quien; sobre cuyo empleo nos hemos extendido lo bastante en otros capítulos. (pág. 289)

Capítulo XLIII. Observaciones sobre algunos verbos de uso frecuente

ver la pág. 289

1086 (a). No hay verbos de más frecuente uso que los dos por cuyo medio se significa la existencia directamente : ser y estar. Y de aquí es que son también los que más á menudo se subentienden. 1087 (b). Ya hemos visto que ser se junta con los participios adjetivos formando construcciones pasivas : estar, en combinación con los mismos, significa, no tanto pasión, esto es, la impresión real 6 figurada que el agente hace en el objeto, cuanto el estado que es la consecuencia de ella : de donde proviene que si en « La casa era edificada » la época de la acción es la misma del verbo auxiliar, en « La casa estaba edificada » la época de la acción es anterior á la época del auxiliar *. (pág. 289)

1088 (c). Es notable en el verbo ser la significación de la existencia absoluta, que propiamente pertenece al Ser Supremo: « Yo soy el que soy; » pero que se extiende á los otros seres, para significar el solo hecho de la existencia: (pág. 289)

« Los pocos sabios que en el mundo han sido. » (pág. 289)

(Fr. Luis de León). (pág. 289)

Este uso de ser es enteramente desconocido en prosa, y apenas .se encuentra en verso; pero tienen analogía con él ciertas locuciones frecuentísimas en que sirve de sujeto el anunciativo que: « Es que no quiero; » « Es que no se trata de eso; » « Si no fuera que teme ser descubierto; » « Sea que se le castigue ó que no. » 1089 (d). Además de ser y estar, ya en construcción intransitiva, * Por eso á la primera frase corresponde en latin aedificabatur, y á la segunda aed:ficata erat ó fuerat. (pág. 289)

ya refleja (y sin contar al impersonal haber, de que hablaremos luégo), tenemos para significar la existencia varios verbos, á que en otras lenguas suele corresponder uno mismo : y de aquí es que, traduciendo de un idioma extranjero al castellano, se hace necesario expresarla ya de nn modo, ya de otro, según los diferentes casos. Tales son hallarse, encontrarse, quedar, quedarse, verse, sentirse, ir, andar, andarse. « £e halla enfermo; » « Se encontró desprovisto de todo; » « Quedó sorprendido al oír la noticia ; » «Se quedó callado ; » « Se ve cercado de dificultades; » « Se siente embarazado, confuso, perplejo; » « Anda distraído; » « Andase solazando » (el se pertenece al gerundio); « Andase á mendigar » (el se pertenece al verbo); « Ibasele acabando la vida » (el se pertenece al gerundio, y el verbo no significa otro movimiento que el mero progreso de acabarse). 1090 Ce). Es menester no es construcción impersonal, puesto que lleva en todas ocasiones un sujeto expreso ó tácito : « Era menester haberlo visto ; » « Es menester mucha paciencia; » « Eran menester muchas contemplaciones para no romper con él; » « Le reprendi, porque así era menester. » En el primer ejemplo el sujeto es un infinitivo : en el último se entiende obviamente hacerlo. Menester es de suyo un sustantivo que significa cosa debida ó necesaria, y que en estas construcciones se adjetiva, sirviendo de predicado á ser. 10941 (f). fHaber significó en su origen tener, poseer, y todavía suelen resucitar las poetas este su primitivo significado : « Héroes hubieron Inglaterra y Francia » (Maury). (pág. 290)

Pero aun en prosa restan no pocas frases en que haber no es un puro auxiliar, como: (pág. 290)

1.2 Haber por asegurar, arrestar: « No pudo ser habido el reo. » 2.2 Haber hijos, cuando el verbo es modificado por un complemento de determinada persona ó matrimonio: « Los hijos que de Isabel la Católica hubo el rey don Fernando; » « Los hijos habidos en » Ó « de aquel matrimonio. » (pág. 290)

3.2 Haber menester por necesitar : « Ha menester seiscientos marcos; » frase de todas las edades de la lengua, que extraño no encontrar en ningún diccionario. (pág. 290)

4.2 Haber 4 uno por confeso, por excusado, etc. (tenerle, reputarle, juzgarle). (pág. 290)

5.9 Haberse (portarse): « Conviene que te hayas como hombre que no sabe y oye, callando y preguntando á los que saben. » (Granada). (pág. 290)

6.0 Varias frases idiomáticas que pueden verse en el Diccionario de la Academia. (pág. 290)

7.0 Bien haya, Mal haya, Que Dios haya, Que de Dios haya, frases optativas. « Bien haya la madre que tales hijos dio al mundo; » « Mal haya el que de tales hombres se fía; » « Fulano, que Dios haya ; » (á4 quien Dios tenga en gloria); « Fulano, que de Dios haya » (que tenga la gloria de Dios). (pág. 290)

8.2 « Há muchos días, » « Cuatro años há, » « Poco tiempo había, » frases que se aplican al trascurso del tiempo ($ 343, a). (pág. 290)

\_USOS NOTABLES DE LOS DERIVADUS VERBALES. — 2Ul 9.9 « No ha lugar á lo que se pide, » frase forense, en que lugar es acusativo. (pág. 291)

10.° « Hay abundancia de granos, hubo recios temporales » ($ 343), 11.° « Hay que despachar un correo, » « Había que dar cuenta de lo ocurrido, » frase que se explicará en el siguiente capítulo. 12.04 Le hago saber á vuestra merced que con la Santa Hermandad no hay usar de caballerías » (Cervantes): donde no hay significa no vale. (pág. 291)

No se dice hay por ha sino en las locuciones impersonales de los . números 10, 11 y 412. (pág. 291)

1092 (g). Tener, como vimos en otra parte ($ 317 y 318), sirve de auxiliar con el participio adjetivo y con el infinitivo. En el capítulo siguiente hablaremos de las construcciones tengo, tuve, tendré que, seguidas de infinitivo y parecidas por su composición y significado á las antes mencionadas hay, hubo, habrá que, diferenciándose unas de otras en que las del verbo tener se conjugan por todas las personas de ambos números, y las de haber carecen de sujeto, y sólo se usan en terceras personas de singular. (pág. 291)

1093 (4). Cumple mencionar aquí el uso frecuente de hacer, que con el neutro lo en acusativo, reproduce otros verbos tomando su régimen : « No es extraño que de todos se burle el que de si mismo lo hace; » el que de si mismo se burla. Suele también ejercer este oficio reproductivo con el adverbio como, ó con el complemento adverbial á la manera que, ú otro semejante: « En viniéndole este pensamiento, le sobresaltaba tan gran miedo, que así se lo desbarataba, como hace á la niebla el viento » (Cervantes): desbarata á la niebla: pónese d¿ en el acusativo, no tanto para distinguirlo del sujeto, como para que no se tome el verbo hacer en otro significado que el reprouctivo. (pág. 291)

Capítulo XLIV. Usos notables de los derivados verbales

ver la pág. 291

1094 (a). Hemos visto ($ 203, 5) que el infinitivo, como sustantivo que es, hace siempre de sujeto, predicado, complemento ó término. 1095 (5b). El infinitivo precedido de al significa coincidencia de tiempo: « Al cerrar la noche ; » « Al ceñirle la espada. » Omitiendo el artículo, le damos el sentido de condición : « A saber yo, » por st yo supiera ó si yo hubiera sabido. Lo regular es que lleve entonces el sentido de negación implícita ; pero no siempre es así: « Á prosea con sus gastos, en poco tiempo habrá consumido su caudal» (S A A a mm )A (pág. 291)

1096 (c). Otras veces le acompaña una elipsis del verbo : « Yo á pecar, y vos á esperarme; yo á huír de vos, y vos á buscarme » (Granada): esto es, yo me doy, me pongo, me entrego, y vos os dais, os ponéis, etc. (pág. 292)

1097 (d). Notable es también la construcción elíptica del infinitivo en el pasaje siguiente de Ercilla : (pág. 292)

« ¿ Del bien perdido al cabo que nos queda Sino pena, dolor y pesadumbre ? (pág. 292)

Pensar que en él fortuna ha de estar queda, Antes dejará el sol de darnos lumbre. » (pág. 292)

Para comprender en qué consiste la fuerza de esta construcción, que es singularmente expresiva, basta compararla con los ejemplos que siguen : « Pensar que otra alguna ha de ocupar el lugar que ella tiene, es pensar en lo imposible » (Cervantes); « Pensar que en Alemania se hallen tantos de estos maestros, es cosa excusada » (Rivadeneira); « Pues pensar yo que don Quijote mintiese, siendo el más verdadero hidalgo y el más noble caballero de su tiempo, no es posible; que no dijera él una mentira sile asaetearan » (Cervantes). Interpónganse en el pasaje de Ercilla, después del tercer verso, las palabras no es posible, es pensar en lo imposible, ó es cosa excusada, ó algo semejante, y tendremos la locución de Cervantes y Rivadeneira. 1098 (+). Ponemos aquí algunas construcciones notables del infinitivo con ciertos verbos, más bien para que sirvan de muestras, que con la pretensión de agotar la materia. (pág. 292)

  1. Parecer, semejar, aunque verbos neutros de suyo, suelen tomar por acusativo un infinitivo : « Parece alejarse la tempestad ; » « Semejaban estar desplomados los edificios. » De aquí es que este infinitivo es reproducido por el acusativo lo: « Parecieron por un momento amansarse las olas; mas ahora no lo parecen; antes con la mudanza del tiempo semejan embravecerse de nuevo » 132 4100. Verbos que significan actos mentales perceptivos rigen á menuuo un inunitivo con el cual forman frases verbales que por lo tocante á la construcción pueden considerarse como simples verbos * « Oigo sonar las campanas; » » « Vimos arder el bosque. » Las campanas, el bosque son acusativos de oigo sonar, vimos arder: reproduciéndolos diríamos « Las oigo sonar; » « Lo vimos arder; » y en construcción pasiva cuasi-refleja, « Se oyen sonar; » « Se vio arder » ($ 335). « Le oímos cantar dos arias: » dos arías acusativo de oímos cantar, le dativo. Reproduciendo arias diríamos « Se las oímos cantar: » se, dativo oblicuo del mismo significado que le ($ 357). Y en construcción pasiva cuasi-refleja, « Se le oyeron cantar dos arias: » se acusativo reflejo, le dativo 1%, 1101. Las construcciones de que hablamos no suelen volverse en pasivas por medio del verbo ser y el participio adjetivo. Rara vez se diría « Las flores fueron vistas marchitarse, » « El reloj fue oído darlas doce. » Pero en verso esta pasiva, imitada del latín, es elegante : « Tirsi, pastor del más famoso río Que da tributo al Tajo, en la ribera Del glorioso Sebeto, á Dafne amaba Con ardor tal, que fue mil veces visto Tendido en tierra en doloroso llanto Pasar la noche, y al nacer el día, Como suelen tornar otros del sueño Al ejercicio usado, así del llanto Tornar al lianto »..... (Figueroa). (pág. 292)
  1. Mandar se construye de un modo semejante: « El general mandó evacuar las plazas: » las plazas acusativo de mandó evacuar: las mandó evacuar, se mandaron evacuar. Ni disonaría fueron mandadas evacuar. (pág. 293)

« Josué mandó al sol pararse. » Para explicar esta construcción no es preciso salirse de las reglas comunes: pararse es acusalivo. demandó; al sol, dativo. Las reproducciones y pasivas lo prueban : le mandó pararse; se lo mandó; se le mandó pararse; le fue mandado pararse: se lo es combinación de dativo oblicuo bajo forma refleja, y acusativo neutro que reproduce el infinitivo($357); y pararse, . acusativo, pasa á sujeto de las construcciones pasivas. (pág. 293)

1103 (f). Nótese el doble sentido de que es susceptible en ciertos: casos una construcción de infinitivo: en « Le mandaron azotar á los malhechores, » á los malhechores es acusativo y le dativo: en « Le mandaron azolar por mano del verdugo, » le es acusativo. Dícese de un lobo que le dejaron devorar al cordero (le dativo), y de un cordero. que le ó lo dejaron devorar por el lobo (le ó lo acusativo). 4104 (y.) Nótese también que cuando el infinitivo lleva un acusativo reflejo que se identifica con el acusativo del verbo, se suelesuprimir el acusativo reflejo: « Al entrar en el hoyo todos nos ajustamos y encogemos, ó nos hacen ajustar y encoger, mal que nos. (pág. 293)

pese » (Cervantes): esto es, nos hacen ajuslarnos y encogernos: nos es acusativo de hacen y acusativo reflejo de ajustar y encoyer. Si. á nos sustituyéramos la tercera persona de plural, no podría decirse « Les hacen ajustar y encoger, » sino ajustarse y encogerse, porque para suprimir el acusativo reflejo es necesario otro acusativo. con el cual se identifique; condición que se verificaría diciendo los. hacen ajustar y encoger. (pág. 293)

1105 (A). Notable es asímismo el sentido pasivo que con ciertos adjetivos suele tomar el infinitivo, precedido de la preposición de. Así una cosa es buena de comer, digna de notar, fácil de concebir; sin que por eso deje de usarse la pasiva buena de comerse, digna denotarse, etc.; pero lo primero es lo más usual. El verbo ser puedetener por sí solo el mismo régimen, cuando el infinitivo significa unacto del entendimiento ó una afección moral: es de creer, es de saber, no es de olvidar, es de sentir. (pág. 293)

1106 (377). Acompaña frecuentemente al infinitivo la elipsis de un verbo (poder, deber, ú otro semejante), á que sirve de acusativo, precediendo entonces al iníinitivo un relativo con antecedente expreso ó tácito: (pág. 294)

« No tengo vestido gue ponerme; » « Ño conocíamos persona alguna de quien valernos; » « Hay mucho que hacer; » esto es, que pueda ponerme, de quien pudiésemos valernos, que debemos hacer. Es arbitrario callar ó expresar el antecedente cuando éste significa una idea general de persona, cosa, lugar, tiempo, modo, causa: « No tengo (nada) que ponerme; » « No veíamos (persona) de quien fiarnos;» « Buscábamos (lugar) donde uarecernos de la lluvia; » « Al fin hallaron (camino) por donde escapar; » « Trazaba (modo) como salir del apuro; » « No hay (razón, causa, motivo) por que diferir la partida. y A 1107 (378). Pero no deben confundirse con estas frases elípticas aquellas en que después del verbo haber ó tener viene un infinitivo precedido de que, perdiendo este neutro su oficio de relativo haciéndose como un mero artículo del infinitivo: « No hay que avergonzarte, » (esto es, no debes, deja de, avergonzarte); « Tengo que escribir varias cartas, » (esto es, debo, tengo precisión de escribir). Asi haber ó tener que, seguido de infinitivo, es á veces una frase elíptica, y á veces no: hay que escribir, significará, pues, según los varios casos, hay algo que escribir, ó es preciso escribir, y tengo que contar, equivale a á tengo cosas que contar, ya á tengo precisión de contar: duplicidad de sentidos que no cabe sino cuando el que puede ser acusativo del infinitivo.** 1108 (a). Usase también el que como artículo del infinitivo después de los verbos ocurrir y faltar, y no sé si algún otro: « Vistámonos por si ocurriere que salir;» « Sostienen algunos que la absoluta libertad del comercio es en todas circunstancias conveniente; pero falta que probarlo. » Con estos dos verbos puede suprimirse el que: si ocurriere salir; falta probarlo. 134 1109 (b). Tampoco debe confundirse con la frase elíptica de que hablamos aquella en que no haber ó no tener es seguido de más que, haciendo el que el oficio de conjunción comparativa: « No hay más que rendirse; » « No tenemos más que rendirnos, » á la cual eq ivalen las interrogativas de negación implícita : « ¿Tenemos más que rendirnos? » « ¿Hay más que rendirse?» Más y rendir son dos acusativos ligados por el que conjuntivo, (pág. 294)

1110 (c). En la referida frase elíptica, el relativo se hace interrogativo indirecto después de verbos que signifiquen actos del entendimiento; « No sabe qué creer, » « con quién aconsejarse, » « á qué atenerse, » « por dónde salir, » «cómo defenderse de sus enemigos, » « cuándo ponerse en camino. » Conócese la interrogación indirecta en que se pospone el anlecedente; « No tiene (cosa) que decir; » « No sabe qué (cosa) decir: » « No hay (modo) como salir del apuro; » « No se sabe cómo (esto es, de qué modo) salir del apuro.» Á veces será arbitrario dar ó no á la frase la enunciación interrogativa: « Buscaba como, ó cómo salir del apuro, » puesto que podemos resolver esta frase en buscaba modo como y buscaba de qué modo.134 1114. El interrogativo sí se presta á la misma elipsis, y entonces no tanto significa duda del entendimiento como vacilación de la voluntad : « No sabe sti retirarse ó no. »134 1112 (2). Otra particularidad del infinitivo es el poder mediar entre él y la preposición á que sirve de término las palabras ó frases que lo modifican y á veces su mismo sujeto, sin embargo de que en general precede á éste : « Tenía (Enrique de Borbón) una tropa de caballeria de respeto para, en caso que perdiese la jornada, poderse salvar » (Antonio de Herrera); « Para, sin consideración ninguna á los altos destinos que ha ocupado, ni á su autorizada figura, sentarle bien la mano » (Puigblanch); « Trataba secretamente con el papa, para, pasando á Italia, tomar el cargo de general de la Iglesia » (Quintana): (este pasaje ha sido censurado como opuesto á las reglas de la perspicuidad, por don Vicente Salvá; pero con demasiado rigor, á mijuicio); « El cura no vino en quemar los libros sin rimero leer los títulos » (Cervantes); « Exigían los aliados que uis XIV se obligase d, por sí solo y con las armas, echar de España á su nieto » (Maury); « Juro este acero al brazo de la muerte Solo rendir: sus filos y mi brío Usar en, vivo y muerto, defenderte » (el mismo). (pág. 295)

« Hasta llenos quedar súbitamente Cuarto y cuartel de luces y de gente » (el mismo) (pág. 295)

« Sin yo poder, oh cólera, el castigo Tomar de nuestro pérfido enemigo » (el mismo). (pág. 295)

La preposición para es la que se presta mejor á esa intercalación, que con las otras tiene algo de violento: con las á y en ni aun en verso es soportable. (pág. 295)

1113 (c). Aunque el infinitivo participa de las dos naturalezas de sustantivo y verbo, no son raros los casos en que se despoja de la segunda y se convierte en un sustantivo ordinario. Sucede esto principalmente cuando'lo que debiera servirle de sujeto se convierte en complemento. (pág. 295)

« El cantar los pastores Inocentes amores En el sencillo idilio nos agrada: » (pág. 295)

el infinitivo se construye con sujeto, y es por tanto un -verdao derivado verbal. No es así en aquellos versos de Garcilaso: « El dulce lamentar de dos pastores He de cantar, sus quejas imitando : » (pág. 296)

lamentar depone su carácter genuino, porque su natural sujeto los pastores toma la forma de complemento. Una cosa semejante se verifica en el trabajar suyo por el trabajar ellos, porque el posesivo equivale á un complemento con de. (pág. 296)

  1. Pasemos á los participios, principiando por el participio adjetivo. * 1115. Lo regular es que no lo tengan, sino los verbos transitivos, porque este participio, mientras conserva el carácter de tal, se refiere á sustantivos que pueden ser acusativos del verbo en las construcciones activas, ó sujetos en las pasivas. (pág. 296)

1116 (379) Hemos visto ($ 317) que el participio adjetivo, combinado con el verbo tener, forma una especie de tiempos compuestos: « Tengo leido el libro; » « Tuve terminada la obra;» « Tenia recorridos los campos vecinos; » « Tendrá bien conocidas las dificultades de la empresa. » Pero es de advertir que estas formas se prestan poco á la construcción refleja, y que si bien se dice corrientemente « Los tiene instruídos, »no así « El se tiene instruido, » sino sólo « El se ha instruido. » No creo que sea permitida esta construcción refleja, sino en ciertas frases peculiares determinadas por el uso, y regularmente imperativas, como « Teneos apercibidos. » (pág. 296)

* Se extrañará que no se comprenda entre los participios al que se distingue con el titulo de activo, terminado en ante ó ente, como amante, leyente. Pero aunque los llamados participios activos se derivan de verbos, no son verdaderamente derivados verbales, esto es, que participen de la naturaleza del verbo y tomen sus construcciones. Éranlo si en latin, donde se decia amans virtulem como amo virtulem. En nuestra lengua, al contrario, no podria jamás decirse amante la virtud, como se dice amo, amar, amando, he amado la virtud. Nuestros verbos y derivados verbales se construyen con afijos ó enclíticos : le amo, amarle, amándole, le habré amado ; le leo, leerle, leyéndole, le habré leido la carta: ¿podria jamás decirse amántele, leyéntele la carta? Es visto, pues, que los tales participios sun meros adjetivos. No tenemos en castellano participio alguno activo, fuera del que se construye con haber y á que he preferido llamar sustantivado, porque siempre lo está, y tiene significado y régimen activo, cuando el verbo de que se deriva lo tiene 185, ** Eran conocidas estas formas compuestas en los mejores tiempos de la lengua latina. En Cicerón leemos : Clodii animum perspectum habeo, cogniltum, iudicalum. — Quod me hortaris ul absolvam, habeo absulutum. - Omnes habeo cognitos sensus adolescentis. — De Caesare satis dictum -- “AMA (pág. 296)

1117 (380). Hemos visto asimismo ($ 208) que ciertos participios adjetivos no admiten, por ser intransitivos os verbos de que se derivan, la inversión de significado, que es propia de las construcciones pasivas, y que aun los que tienen significación pasiva, la pierden á veces, y expresan la misma idea que el verbo de que se derivan sin inversión alguna. En este caso se hallan : agradecido, el que agradece; bebido, el que ha bebido con exceso; callado, el que calla ó acostumbra callar; cansado, lo que da fatiga, fastidio; bien cenado, bien comido, el que ha cenado ó comido bien; disimulado, el que habitualmente disimula; entendido, el que entiende mucho; fingado, el que suele fingir; leído, el que ha leído muchos libros; ocasionado, el que ocasiona (disgustos, pendencias); osado, el que tiene osadía; porfíado, el que tiene hábito de porfiar; presumido, el que presume (esto es, el que tiene de si mismo más alto concepto que debiera); sabido, el que sabe muchas cosas ; sufrido, el que por caracter es sufridor y tolerante, etc. La Academia los considera entonces como meros adjetivos, y realmente no son otra cosa. (pág. 297)

11418 (a). De algunos verbos que se usan siempre con pronombre reflejo salen derivados que por la forma y la variedad de terminacioes parecen participios adjetivos, pero que tienen el significado del verbo sin inversión alguna, y deben mirarse también como simples adjetivos; v. g. atrevido, atrevida, el ó la que tiene atrevimiento. ¡lay verbos que en algún sentido particular se conjugan con proombres reflejos, y de ellos salen á veces derivados de forma participial, que son asimismo puros adjetivos; v. g. mirado, el que se mira mucho (el que compone MN modera sus acciones); sentido, el «¡ue con facilidad se siente (se ofende). (pág. 297)

1149 (5). Los adjetivos de forma participial, que nacen de verbos intransitivos, como nacido, nacida; muerto, muerla ; ido, ida ; venido, venida; vuello, vuelta; llegado, llegada; rara vez se juntan con ser sino es en frases anticuadas, que sólo se permiten á los poetas, como « Son idos, » por han ó se han ido; » Es vuelto á casa, » por h<1» vuelto; bien que restan algunas no sólo permitidas en prosa, sino elegantes: « Llegada es la hora, la ocasión; » « El tiempo es llegahabeo. Pero los latinos no usaron nunca este participio sino como adjetivo. En el último ejemplo, que se cita en contrario, satis es sustantivo neutro que concuerda con dictum ; y de que su verdadera naturaleza es de sustantivo no cabe duda en vista de frases como éstas : Sat patriae Priamoque uaben, — Salis causae ad obiurgandum erat. — Satis iam verborum est. (pág. 297)

-ante-co-pretérito ; 298 (pág. 298)

do;» « Sus padres eran entonces muertos; » « Cuando esas cosas sucedieron, vosotros no erais todavía nacidos. » En todas estas frases el adjetivo, ó llámese participio, hace referencia á una época anterior á la del auxiliar, á diferencia de lo que sucede en las construcciones pasivas formadas con ser, donde el significado de la frase. esto es, la acción del verbo de que se deriva el participio, es refieer á una época que coincide con la del auxiliar: así eran idos es un * mientras que eran amados, eran temidos, no son más que co-pretéritos. * Con muchos de estos participios anómalos se forman adjetivos sustantivados de uso corriente, los nacidos, los muertos, los recién llegados; y cláusulas absolutas (cap. XLVIID, como en « /dos ellos, terminó la función; » « Llegada la noticia, se esparció una alarma general; » « Vacido el Salvador del mundo, fueron á adorarle los pastores; » « Muerto Carlomagno, se disolvió el grande imperio que bajo su mano vigorosa había parecido resucitar la potencia romana. » (pág. 298)

1120 (c). Hay otra cosa en que es menester consultar el uso; y es que los participios adjetivos de algunos verbos activos como llenar, limpiar, hartar, no se prestan de buen grado á todas las construcciones usuales de los participios adjetivos : 1.2 porque en lugar de las construcciones pasivas que se forman con ser, admiten más bien las cuasi-reflejas : dícese, por ejemplo, «Se llenó la plaza,» « Se limpiaron las armas, » « Se les hartó de fruta, » mucho mejor que fue llenada, fueron limpiadas, fueron hartados; ** y 2.9 porque en las construcciones de estar y en las cláusulas absolutas, les preferimos los adjetivos correspondientes, como lleno, limpio, harto: « La plaza estaba llena, » « Limpias las armas, » « Harta el alma de frívolos pasatiempos, la devora el fastidio. » Y esto, sin embargo de que los adjetivos correspondientes no supongan de suyo uno acción anlerior, como sucede en Heno y limpio: pues una cosa puede estar llena ó limpia, sin que la hayan llenado ó limpiado. (pág. 298)

4421 (d). Los frases adverbiales antes de, después de, y menos frecuentemente luego de, llevan á veces por término de la preposición un participio adjetivo, á que puede agregarse un sustantivo que le sirve de sujeto: « Antes de dada la orden, » « Después de cerradas las puertas, » « Luégo de acabada la misa, » « Después de yo muerta,» dice Santa Teresa: donde es de notar que se dice yo y no mí, pcrque yo no es término de la preposición, sino sujeto del participio. 4122 (e). En las cláusulas absolutas usan algunos el participio sustantivo con acusativos y dativos, pero á mí parecer incorrectamente : « Oído á los reos, y recibídoles la confesión, mandó el juez llevarlos á la cárcel, » en vez de, « Oídos los reos y recibida su confesión, » que es mucho más sencillo y claro. Cuando se dice * Como profecti erant en latín. (pág. 298)

** Amabantur, timebantur. (pág. 298)

"Harto, harta, como verdadero participio adjetivo, es anticuado : « Bienaventurados los que han hambre y sed de juslicia, porque ellos serdn hartos. » (pág. 298)

«»=" En Cervantes ocurre este pasaje: « Limpias pues sus armas, hecho (pág. 298)

« sabido que los regidores estaban reunidos, me dirigí á la sala municipal, » sabido es adjetivo y concierta con el que. De la misma manera, en « Mandó que se instruyera la causa, y hecho se trajesen los autos, » hecho es adjetivo y concierta con el tácito esto. 1123 (f). La construcción « leído que hubo la carta, » « compuesto que hubo los versos, » es el solo caso que yo sepa de cláusula absoluta formada por el participio sustantivado. «Oído que hubo tan funesta noticia, se abandonó al dolor, » es lo mismo que « Oída tan funesta noticla, » etc.; pero la primera expresión puede ser á veces oportuna para manifestar mejor la identidad 6 la distinción de los agentes : la identidad, como en el ejemplo anterior, en que son uno mismo el que oyó y el que se abandonó ; la distinción como en « Leído que hubo la carta, se retiraron los circunstantes, » en que es uno el que leyó, y otros los que se retiraron. (pág. 299)

1124 (y). De la misma manera empleamos el participio adjelivo con el verbo (tener: « Concluída que tuvieron la obra, » « Examinados que tuviese los autos. » (pág. 299)

1125 (h). Otro tanto sucede con los verbos ser y estar: « Aprehendidos que fueron, » « Encarcelados que estén. » (pág. 299)

1426 (7). Lo de más importancia en el empleo de los infinitivos, y gerundios es que si, como participantes de la naturaleza del verbo acen relación á un sustantivo de que son atributos, no haya la inenor vacilación en el entendimiento del que oye ó lee para referirlos á ese sustantivo y no á otro; y aun es tan delicada la Jengua en este punto, que sin embargo de no haber duda acerca del sustantivo de que son atributos, es necesario que la relación parezca natural y obvia. « Dijo en la junta de reyes y caballeros que todo lo que hacía por Amadís lo hacía de agradecida por haber éste res- <atado á un caballero que estaba preso en el castillo de la Calzada » (Clemencín). Exprésase el sujeto de haber, aunque el sentido de la oración habría bastado para que nos fijásemos en Amadís; y con todo eso, lejos de redundar el demostrativo éste, es oportuno y contribuye á la claridad, por cuanto el giro de la frase nos hubiera hecho á primera vista referir el infinitivo al sujeto de hacia. « Este lance imprevisto de repente La atención llama de la inmensa turba, Juzgando que ha deshecho á Rui Velásquez Del cielo vengador llama trisulca » (El duque de Rivas). (pág. 299)

Es suficientemente claro el sentido, y parece que no puede pedirse más á un poeta : pero el gerundio, por el giro de la frase, se referiría más bien d este lance, que á la turba. Hay además en este pasaje del morrión celada, puesto nombre á su rocín, y confirmádose á sí mismo, se dio á entender, » etc. Pero nadie, á mi parecer, dudará que ó debió haberse principiado por « Habiendo pues limpiado sus armas, » Ó que precediendo « Limpias pues sus armas, » era preciso « hecha del morrión celada, puesto nombre á su rocin, y confirmado que se hubo á si mismo. (pág. 299)

una ligera impropiedad : supuesto que el gerundio significa cocxistencia ó próxima anterioridad á la época del verbo, y por tanto nos resenta aquí el juicio de la turba como próximamente anterior al ance que llama la atención de la misma, ó como coxistente, cuando menos, con él ($ 212, d), debiendo más bien por la naturaleza de las cosas preceder al juicio el llamamiento que lo produce. 1127 (381). Los gerundios, como adverbios que son, no modifican al sustantivo, sino por medio de otras modificaciones: «No menos correcto hablando que escribiendo; » « Conmovía poderosamente los ánimos, ya manejando la pluma, ya usando de la palabra en la tribuna. » Si el gerundio modifica al infinitivo directamente, es porque el infinitivo, como derivado verbal, admite todas las construcciones del verbo: « Era preciso desenvolver el principio, manifestando sus consecuencias y aplicaciones. » Y si le construimos con sustantivos de otra especie, es cuando le sirven de sujeto; porque. como derivado verbal, participa de la naturaeza del verbo: « Deje vuesa merced caminar á su hijo por donde su estrella le llama, que siendo él tan buen estudiante como debe de ser, y habiendo ya subido felizmente el primer escalón de las ciencias, que es el de las lenguas, con ellas por sí mismo subirá á la cumbre de las Íetras humanas » (Cervantes). (pág. 300)

1128 (a). A veces parece el gerundio construírse con el sujeto de la proposición modificándolo; y pudiera dudarse si conserva ó no el carácter de adverbio: « El ama, imaginando que de aquella consulta había de salir la resolución de la tercera salida, toda llena de congoja y pesadumbre se fue á buscar al bachiller Sansón Carrasco » (Cervantes). Yo creo, con todo, que la cláusula de gerundio es aun en casos como éste una frase adverbial, que modifica al atributo; como lo haría un complemento de causa: « El ama, por imaginar, » ú una roposición introducida por un adverbio relativo: « El ama, como imaginaba. » Si el gerundio pudiera emplearse como adjetivo, no habría motivo de censurar aquella frase de mostrador, tan justamente reprobada por Salvá: « Envió cuatro fardos, conteniendo veinte piezas de paño : » este modo de hablar es uno de los más repugnantes galicismos que se cometen hoy día. (pág. 300)

1129 (5). Hemos mencionado antes ($ 283) las formas compuestas de gerundio con el verbo estar: yá eso añadireinos ahora que todas las veces que hay movimiento en la acción, aunque el movimiento no sea verdadero sino figurado, como el que nus representamos. por ejemplo, en las operaciones intelectuales, es preferible ir á estar: « No estaban ociosas la sobrina y el ama de don Quijote, que por mil señales iban coligiendo que su tío y señor quería desgarrarse la vez tercera, % volver al ejercicio de su, para ellas, mal andante caballería » (Cervantes). (pág. 300)

1130 (c). Cuando el infinitivo ó el gerundio lleva sujeto, generalmente le preceden: « Avisábasele haber principiado las hostilidades; » « Por estar ellos ausentes; » « Estando la señora en el campo. » 1131 (a). La colocación del gerundio es mucho más determinada ue la del infinitivo, porque en general debe principiar por él su cláusula. Podemos fijar fácilmente el lugar que en la oración ha de dársele, resolviéndolo en una proposición subordinada: el lugar que en ésta ocupe el relativo, ó frase relativa, es en el que ha de ponerse el gerundio. Por consiguiente no sería natural en prosa el orden de las palabras en estos versos de Calderón : (pág. 301)

m0... « Alejandro, De Ursino principe y dueño, Siendo hermano de mi padre Y habiendo sin hijos muerto Me tocaba por herencia De aquel estado el gobierno. » (pág. 301)

No puede decirse, « Alejandro siendo hermano de mi padre, me locaba su herencia, » sino « Siendo Alejandro, » etc.; á la manera que resolviendo el gerundio no diríamos, « Alejandro, por cuanto era hermano de mi padre, me tocaba su herencia. » sino « Por cuanto Alejandro era, » etc. Esta es una regla importante, que los traductoresolvidan á veces, y cuya trasgresión apenas puede disimularse á os poetas. (pág. 301)

Capítulo XLV. De las oraciones negativas

ver la pág. 301

1132 (382). En las oraciones negativas en que la negación se expresa por no, la regla general es que este adverbio preceda inmediatamente al verbo, pudiendo sólo intervenir entre uno y otro los pronombres afijos: « Hay estilos que parecen variados y no lo son, y otros que lo son y no lo parecen » (Capmany). Á veces el no pertenece al derivado verbal y no al verbo de la sentencia, y debe entonces preceder al primero: de aqui la diferencia de sentido entre « La gramática no puede aprenderse bien en la primera edad, » en que se niega la posibilidad de aprenderse, y « La gramática puede en la primera edad noaprenderse bien; » en que se afirma como cosa posible el no aprenderse. (pág. 301)

1133 (383). Son frecuentísimas las excepciones ; pero pueden todas reducirse á una, que consiste en colocar el no antes de la palabra ó frase sobre que recae determinadamente la negativa: « No porque se aprobase aquel arbitrio, lo adoptó la junta, sino porque era el único que se presentaba; » « No de los grandes y poderosos se valio el Salvador del mundo para predicar la divina palabra, sino de los pequeños y humildes; » « No sólo por extremada brevedad se hacen oscuros los conceptos, mas también por los difusos rodeos de términos monótonos y uniformes » (Capmany); « No á todos es dado expresarse con facilidad y elegancia. » 1134 (384). Una particularidad del castellano es el subentenderse el no, cuando precede al verbo alguna de las palabras ó frases de que nos servimos para corroborar la negación : «No la he visto en mi vida; » « En mi vida la he visto; » « No se le pudo encontrar en parte alguna; » « En parte alguna se le pudo encontrar; » «No se ha visto una criatura más perversa en el mundo; » « En el mundo se ha visto una criatura más perversa. » « El que más se admiró fue Sancho por parecerle ¿como era asi verdad) que en todos los días de su vida había visto tan hermosa criatura. » « Amadís fue á ver el encantamiento de Urganda, y por cosa del mundo dejara él de probar tal aventura, sino que había prometido que hasta dar fin á aquel fecho » (el combate con Lisuarte) « no se pornía* en acometer otra cosa » (Amadis de Grecia). De lo cual ha resultado que ciertas palabras originalmente positivas, como nada (nacida, subentendiendo cosa), nadie (nacido, subentendiendo hombre), jamás (ya más), á fuerza de emplearse para hacer más expresiva la negación, llevan envuelto el no cuando preceden al verbo, y no admiten, por tanto, que entonces se les junte este adverbio: « No tengo nada, » « Nada tengo; » «No ha venido nadie, » « Nadie ha venido; » « No le veré jamás, » « Jamás le veré. » ” Porné, pornía, anticuados, por pondré, pondría; como terné, ternía ; verné, vernía. (pág. 302)

Y como las hemos revestido de la significación negativa que al principio no tuvieron, se ha extendido por analogía la misma práctica aun á las palabras que han sido siempre negativas, como ninguno, nunca; y se ha hecho una regla general de nuestra sintaxis, que dos negaciones no afirman, colocada la una antes del verbo, y la otra después: « De las personas que estaban convidadas no ha venido ninguna, » ó « ninguna ha venido; » (pág. 303)

« No he dicho nunca tal, » « Nunca he dicho tal. » Y aun puede suceder que tres ó cuatro negaciones equivalen á una sola: « No le ofendí jamás en nada; » « No pide nunca nada á nadie. » (pág. 303)

1435 (a). Sobre lo cual notaremos dos cosas: 1.2 que si una de las negaciones es no, ninguna otra la acompaña antes del verbo; pero no habiendo no, se pueden distribuír las negaciones como se quiera, con tal que una de ellas, á lo menos, preceda al verbo: « Nunca á nadie pide nada; » « Nada á nadie pide nunca; » 2.2 que las negaciones acumuladas deben ser palabras de diversos valores, como nada, negativo de cosa, nadie, negativo de persona, nunca, negativo de tiempo, no, simplemente negativo. La frase nunca jamás es la sola excepción á esta regla; pero jamás es, de todos los negativos originalmente positivos, el que mejor conserva su antiguo carácter, y así es que lo asociamos á siempre de la misma manera que á nunca, por siempre jamás. (pág. 303)

1136 (385). A la regla que dos negaciones no afirman, hacen excepción : (pág. 303)

  1. 1. Las frases conjuntivas ni menos, ni tampoco, que refuerzan el simple n:;** 1138. 2.” La preposición sin precedida de no: estos dos elementos combinados equivalen á con. (pág. 303)

« No fue oído el suplicante, ni menos » ó « ni tampoco se hizo caso alguno de los que intercedieron por él; » « Se vio insultada la magistratura, no sin general escándalo. » (pág. 303)

1439 (a). A veces hay dos negaciones, una con el verbo y otra con otro elemento de la misma proposición, conservando cada una su significado relativamente á la palabra sobre que recae: « No le fue permitido no asistir, » equivale á no le fue permitido dejar de asistir: « No puedo no admitirle » vale tanto como ro puedo dejar óno puedo menus de admitirle; que es como generalmente se dice. 1140 (386). Suele redundar el no después de la coni¡junción comparativa que: « Más quiero exponerme á que me caiga el aguacero, que no estarme encerrado en casa. » (pág. 303)

Este pleonasmo es necesario para evitar la concurrencia de dos que: « Siendo la marina el unico 6 casi el único consumidor de esta especie de maderas, es más natural que dé la ley, que no que la reciba » (Jovellanos). (pág. 304)

1141 (387). Por el contrario, después de seguro esti se acostumbra subentender el no: (pág. 304)

« Seguro está Que la piquen pulgas ni otro insecto vil » (Iriarte): seguro está que, vale tanto como es seguro que no. 1142. Los negativos de origen positivo se emplean á veces en su significado antiguo, como lo hemos observado de jamás: « ¿Cree usted que nadie sea capaz de persuadirle ? » esto es, alguicn. « Yo no espero que se logre nada por ese medio: » esto es algo. « ¿Quién jamás se puso en armas contra Dios y le resistió, que tuviese paz? » (Granada): esto es, en algún tiempo. « Mi amo es el hombre más celoso del mundo, y si él supiese que yo estoy ahora aquí hablando con nadie, no sería más mi vida » (Cervantes): con alguien. Y aun sucede que por analogía se extiende el mismo uso á los que son negativos de suyo y lo han sido siempre: « Las más altas empresas que hombre ninguno haya acabado en el mundo, » esto es, hombre alguno, nadie. « Viste nunca tú tal coche ó tal litera como son las manos de los ángeles? » (Granada): esto es, alguna vez, jamás. Lo cual, con todo, se limita á proposiciones interrogativas ó á subordinadas que dependen de subordinantes interrogativas ó negativas, ó de una frase superlativa, como en los ejemplos anteriores. (pág. 304)

1143 (388). Aquí me parece oportuno observar el uso de alguno, alguna, que se pospone al sustantivo en las frases negativas, le precede en las positivas, y puede precoderle ó seguirle en las interrogativas: « Greo aberle visto en alguna parte; » « Ne me acuerdo de haberle visto en parte alguna; » «¿Le ha visto usted en parte alguna » ó « en alguna parte ? » Bien que estas dos últimas frases no son de todo punto sinónimas: la primera envuelve un sentido implícitamente negativo, que suele no llevar la segunda. (pág. 304)

Capítulo XLVI. Oraciones interrogativas

ver la pág. 305

1144 (389). Las proposiciones interrogativas, según se ha dicho antes ($ 164), son directas ó indirectas: las directas no forman parte de otras como sujetos, complementos ó términos; y en esto se diferencian de las indirectas. (pág. 305)

1145 (390). En las interrogaciones directas, ó se pregunta por medio de pronombres ó adverbios interrogativos, ó sin ellos: (pág. 305)

« Inocente tortotilla, ¿ Qué buscas entre estos ramos ? (pág. 305)

¿ A quién, desdichada, arrullas, En tu nido solitario? » (El duque de Rivas). « ¿Cuándo será que pueda Libre de esta prisión volar al cielo? » (Fr. Luis de Lcón) Pregúntase aquí por medio de los pronombres qué y quién, y del adverbio cuándo. En los ejemplos que siguen no es indicada la pregunta sino por el giro y la modulación de la voz, que corresponde á los signos¿ ? « ¿ Piensas acaso tú, que fue criado El varón para el rayo de la guerra ? » (Rioja). Po... « ¡ Padre mío ! (pág. 305)

br vengo á pronunciar tan dulce nombre, ara que el hijo del traidor me llamen, Y ser ludibrio y maldición del orbe? » (pág. 305)

(El duque de Rivas). (pág. 305)

1146 (391). Finalmente, ó se hace uso de la interrogación directa para informarnos de lo que ignoramos, como en «¿Qué hora es?» « ¿Quién llama? » ó para expresar ignorancia ó duda, v. g. « ¿Qué le habrán dicho, que tan enojado está con nosotros? » ó para negar implícitamente lo mismo que parecemos preguntar, significándose entonces por qué, nada, por quién, nadie, por dónde, en ninguna parte, por cuándo, jamds, por cómo, de ningún modo, etc. (pág. 305)

« ¿ De la pasada edad, qué me ha quedado ? » (Rioja). (pág. 305)

Dase á entender que no me ha quedado nada. Así en « ¿Quién tal cosa imaginara? » se insinúa nadie, y en «¿Cómo podía yo figurarme semejante maldad? » se quiere decir que de ningún modo. Además, adoptamos el mismo giro para significar extrañeza, admiración, repugnancia, horror, como si dudásemos de la existencia de aquello mismo que produce tales afectos; pero la interrogación es en este caso una figura oratoria.” 1147 (392). Antes ($ 368, 5) se ha visto que á las palabras y frases negativas se contrapone elegantemente el gue de proposición subordinada, que rige entonces subjuntivo : « Nadie fue á verle, gue no le encontrase ocupado. » Si hacemos pues implícita la negación por medio del giro interrogativo, diremos: « ¿Quién fue á verle que, » etc. (pág. 306)

1148 (a). El qué, sustantivo neutro interrogativo, se adverbializa á veces : « ¿Quésabe el hombre cuándo se halla más próximo á gozar de su fortuna? » (Baralt y Díaz). Quitada la interrogación, expresaríamos el mismo pensamiento diciendo, de ningún modo sabe el hombre. (pág. 306)

1149 (6). Una novedad en el uso del qué, sustantivo neutro interrogativo, es el construírse con el artículo; práctica que sólo tiene cabida cuando la interrogación se reduce á las solas palabras el qué: ».... « Quedamos En que corre de mi cuenta... — ¿ El qué ? — Dejar cuerdo y sano Al loco de tu marido » (M. de la Rosa). (pág. 306)

Si se llenase la elipsis, sería preciso omitir el artículo, diciendo, por ejemplo, qué es lo que corre por tu cuenta? (En este el qué vemos verificado otra vez que el género neutro no se distingue del masculino en lo que toca á la concordancia del sustantivo con el adjetivo). 1150 (c). La conjunción sino, que generalmente supone negación anterior, se usa con mucha propiedad en interrogaciones de negación implícita, ligando sustantivos con qué y quién, adverbios y comple. mentos de modo con cómo, de lugar con dónde, de tiempo con cuándo, etc. (pág. 306)

« Del bien perdido al cabo qué nos queda, Sino pena, dolor y pesadumbre? » (Ercilla). (pág. 306)

1154 (2). Por un efecto de esta negación implícita sucede tamhién que á la oración interrogativa se antepone á veces la conjunción ¿cuando propiamente correspondía alguna de las otras conjunciones (pág. 306)

ORACIONES INTERROGATIVAS. JU y, 9. « Si éstas » (la oratoria, la poética, la amena literatura) « que servían más inmediatamenteálas facultades privilegiadas, merecieron tan escasos premios, ¿ cuál sería el que se destinaba á has ciencias naturales y exactas? ¿ y cuáles podían ser los progresos del teatro ? 22 quién había de aplicarse á un estudio tan dificil, tan apartado de la sendas de la fortuna, si desatendido de las clases más elevadas y menospreciado de los que se llamaban doctos, era sólo el vulgo el que debía premiar y aplaudir sus aciertos? » (Moratín). Es claro que siendo virtualmente negativa la cláusula por el solo efecto de la interrogación, bastaba y en lugar de ni (como en la cláusula anterior), y por tanto hay en éste una especie de pleonasmo, en que la negación implícita se desemboza, por decirlo así, y deja de serlo. 1152 (e). En las interrogaciones indirectas la proposición subordinada puede servir de sujeto, término ó complemento: « Nose sabe qué sucederá, » ó « en qué vendrán á parar estas cosas: » sujeto, porque la construcción es cuasi-refleja, y la proposición subordinada significa la cosa que no se sabe. « Vacilaba sobre si saliese ó no : » término de la preposición sobre. « Los historiadores están divididos sobre á quién de ellos » (sus hermanos) « embistió primero el rey don Sancho » (Quintana): término de la misma preposición. « Nos preguntaron qué queríamos: » acusativo, porque la construcción es activa, y la proposición subordinada significa la cosa que se pregunta. « Considerad, señores, cuál quedaría yo en tierra no conocida, y sin persona que me guiase » (Cervantes): acusativo de considerad. 1153 (f). Toda proposición interrogativa indirecta pide una palabra interrogativa que la introduzca, como se ve en los ejemplos anteriores y se verá en los que iremos presentando. (pág. 307)

1154 (9). El anunciativo que no precede á las proposiciones indirectamente interrogativas sino en dos casos: después del verbo decir, cuanto significa preguntar: « Díjole que dónde quedaba su amigo; » « que cómo se hallaba en aquel paraje : » « que por dónde había sabido la noticia. » « Digo. que qué le iba á vuesa merced en volver tanto por aquella reina Majimasa ó como se llama » (Cervantes); « Me parece que había de burlar de mí y decir que qué San Pablo para ver cosas del cielo » (Santa Teresa). Y después del verbo preguntar : « Preguntóle que de quién se quejaba ; » « que adónde se dirigía » « que quién le había traído allí; » « que si estaba determinado á artirse. » Este que después del verbo preguntar, es pleonástico, pero o permite el uso. (pág. 307)

1155 (A). La interrogación indirecta admite por lo regular indicativo ó subjuntivo, pero no siempre indistintamente. Es una misma cosa decir: « No se sabe quién ha » ó « haya dado la noticia; » bien que empleando el indicativo se afirma el hecho de haberse dado la noticia; el cual se enuncia algo dubitativamente por medio del subjuntivo. Pero cuando se hace relación al futuro y el agente de los dos verbos, subordinante y subordinado, es ó puede ser uno mismo, hay una distinción importante: « No se sabe qué partido se tome, » expresa que el que ha de tomarlo es el mismo que no sabe cuál, porque aun no ha elegido ninguno; y al contrario, « No se sabe qué artido se tomará, » significa que son distintos los dos agentes, y que a elección del partido no está sujeta á la voluntad del que no la sabe. De la misma manera, « No sé si salga, » conviene á la irresolución de la voluntad ; y « No sé si saldré, » á la sola duda del entendimiento: si digo salga, hago considerar la salida como una cosa sujela á mi arbitrio; si digo saldré, doy á entender que es independiente de mí. (pág. 307)

1156 (1). En las oraciones interrogativas cuánto se puede resolver en qué tanto y cuán en qué lan: « ¿ Qué tanto dista del puerto la ciudad ¿ » « Qué tan grande sea esta providencia, en ninguna manera lo podrá entender sino el que la hubiere experimentado » (Granada). Pero es de advertir que esta resolución apenas tiene uso fuera de las interrogaciones en que verdaderamente preguntamos, esto es, en que solicitamos una respuesta instructiva; y que de las oraciones exclamatorias (que se reducen á las interrogativas, en cuanto se hacen por los mismos medios gramalicales), solamente la admiten las indirectas, como la precedente de Fr. Luis de Granada; á menos que demos otro giro á la frase, apartando el tan del qué: « ¿ Qué acción tan generosa aquélla! » « ¡ Qué edificio tan bello! » Puede también callarse en las exclamaciones el tan, revistiéndose de su fuerza el qué : «¡ Qué generosa acción ! » « ¡ Qué bello edificio ! » 14157 (y). De la misma manera se resuelve cuál en qué tal ; resolución aun más usual que la de cuánto en qué tanto, pues se extiende á todo género de proposiciones interrogativas y exclamatorias : « ¡Qué tal será la obra en que tales aparejos hay! » (Granada). A veces esta resolución es obligada, pues no cabe decir, « ¿ Cuál le ha parecido á usted la comedia? » sino qué tal; lo que sin duda ha rovenido de la necesidad de distinguir dos sentidos: con ¿ cudl es a casa que usted habita ? se pregunta qué casa; con qué tal es la casa se preguntaría qué calidades tiene. (pág. 308)

1158 (%). La misma diferencia debe hacerse cuando se hab!e de personas: «Si éstos son los vencedores, qué tales serán los vencidos? » aludiendo á las calidades personales; « Si ellos no han sido le: ejecutores del hecho, ¿cuáles ó quiénes fueron? » aludiendo á la distr».- ción de personas. (pág. 308)

1156 (). Qué y cuál, cuando se construyen con sustantivo ó lo son ellos mismos, suelen usarse uno por otro : (pág. 308)

1.0 En poesía : (pág. 308)

« ¿Dime, de qué maestro, En cuál oculta escuela, Se aprende? » etc. (Jáuregui). (pág. 308)

2.9 Cuando se indica elección ó preferencia: « A qué» s«á cuáles providencias puede apelarse sino a las más rigorosas? » « Qué es más, »ó (como dijo Cérvantes) « cuál es más, resuscitar á un muerto ó matar á un gigante? » En este sentido es más propio cuál. 1160 (m). Cuál excluye á qué, cuando es adjetivo que se c0ns- (pág. 308)

ORACIONES INTERROGATIVAS. 309 - truye cun sustantivo tácito: « En cudl de las ciudades de España reside la corte? » entiéndese en cuál ciudad: « No se ha podido averiguar Cuál sea la causa de los terremotos: » cuál causa (práctica, sin embargo, que no fue constantemente observada en los mejores tiempos de la lengua: « Si soy vuestro Señor, ¿qué es el temor que me tenéis? » (Granada): hoy se diría cual es). « ¡Qué es el peligro que os espanta, sino una infundada aprehensión? » no sería propio cuál porque en el qué no se subentiende peligro; pero por una razón contraria diríamos: « En medio de tantas seguridades ¿cuál es el peligro que os espanta? » (pág. 309)

1161 (n). En las proposiciones exclamatorias son más frecuentes las elipsis que en las interrogativas: « ¡Cuán grandes las maravillas de la creación, y qué ciegos los que no alcanzan á ver en ellas el poder y sabiduría del Criador! » El verbo ser ó estar es la palabra que generalmente se subentiende. (pág. 309)

1162 (0). Las proposiciones exclamatorias no admiten el sentido de negación implícita que llevan á menudo las interrogativas; pero sucede no pocas veces que podemos emplear á nuestro arbitrio la interrogación implícitamente negativa ó la exclamación, dandoá cada una la modulación, y por consiguiente el signo ortográfico que le corresponde. « ¡Qué tales serán los ríos quede tan caudalosas fuentes manan! » es propiamente una oración exclamatoria, como lo indican los signos; y la volveríamos interrogativa con negación implícita, diciendo qué tales no serán, porque como el sentido debe ser positivo, es necesario dar á la interrogación una forma aparentemente negativa, para que las dos negaciones se destruyan. « Qué no diría la Europa, » es, como observa muy bien Salvá, casi lo mismo que « Qué diría la Europa: » toda la diferencia es de modulación y ortografía, por cuanto la primera estructura es interrogativa, y la segunda exclamatoria. Creo, pues, que en estos pasajes de Jovellanos: « ¡Qué ejemplo tan nuevo y admirable de resignación no presentaron entonces á nuestra afligida patria tantos fieles servidores suyos! » y « ¡Qué de privilegios no fueron dispensados á las artes! » la oración es propiamente interrogativa, y no están bien empleados los signos. 1163 (p). Las interrogaciones y exclamaciones indirectas están siempre asociadas á palabras ó frases que significan actos del entendimiento ó del habla, como saber, entender, decir, preguntar, etc. Daríase, por ejemplo, un giro indirecto á lus ejemplos anteriores diciendo: « Ya se deja entender qué tales serán los ríos » ... « Se nos preguntó qué tales no serían los ríos » .... « Dijo qué cuál era el peligro » ..... (pág. 309)

1164 (q). Lo que, según lo dicho arriba ($ 364), significa el grado en que. Este sentido de cantidad es el que suele tomar esta frase en, las exclamaciones, equivaliendo al sustantivo ó adverbio cuanto: «¡Lo que ciega á los hombres la codicia! » « Lo que vale un empleo! » « La experiencia de cada día muestra lo deleznable que es la popularidad, y lo poco que tarda el pueblo en derribar sus ídolos. »138 (pág. 309)

1165 (+). En las interrogaciones indirectas y en las exclamaciones de ambas clases es notable el giro que por un idiotismo de nuestra lengua podemos dar al artículo definido y al relativo que, precedido de preposición: « ¡De los extravíos que es capaz una imaginación exaltada! » El orden natural sería ¿los extravios de que! ó ¡de qué extravios! « Sé al blanco que tiras » (Cervantes) ; « Era cosa de ver con la presteza que los acometía » (el mismo); « Bien me decía á mí mi corazón del pie que cojeaba mi señor » (el mismo). Se podría decir en el mismo sentido á qué blanco, con qué presleza, de qué pie; pero si se dijese el blanco d que, la presteza con que, el pie de que, espojaríamos á la oración de la énfasis que caracteriza á las frases interrogativas y exclamatorias”.138 1166 (s). Las proposiciones interrogativas y exclamatorias que hacen de sujeto, conciertan siempre con el singular del verbo, ya sea una ó muchas juntas; por lo que sería mal dicho: « No se sabían cuántos eran, » en lugar de no se sabia; y tengo por errata ó descuido el plural con que principia este pasaje de Martínez de la Rosa: « Viéronse entonces aun más que en el largo trascurso de aquella tenacísima guerra, lo que pueden el valor y la destreza; » donde aun dejando de mirar como una interrogación indirecta la cláusula lo que pueden, significando esto la cosa vista, se debería decir viose, concertando este verbo con el sujeto lo. (pág. 310)

Capítulo XLVII. Cláusulas distributivas

ver la pág. 310

1167 (393). Llamo cláusulas distributivas, alternativas No se crea que es una trasposición cualquiera la de estos pasajes : es la trasposición de una frase interrogativa indirecta, y por eso es siempre regida de verbos que significan actos del entendimiento ó de la palabra, como se ve en los anteriores ejemplos y en los que agrego aquí para poner en claro la naturaleza de este giro, que nadie ha explicado hasta ahora : « Ya se ha dicho de la mala manera que Cardenio estaba vestido » (Cervantes); « Viendo que ya el don estaba conseguido y con la diligencia que don Quijote se alistaba para cumplirlo » (el mismo); « La mujer echó de ver con el cuidado que la miraba » (Mateo Alemán); « Quise entonces decir á mi señor de los trabajos que le había sacado » (el mismo); « Este ejemplo no sólo prueba que haya este conocimiento, sino declara también de la manera que es » (Granada); « Si Apolonio rodeó mucha parte del mundo por ver á Hiarcas en un trono de oro disputando del movimiento de los cielos y de las estrellas, ¿qué debian hacer los hombres por ver á Dios enseñándoles, no de la manera que se mueven los cielos, sino cómo se ganan los cielos ? « (el mismo). (pág. 310)

« Muy lindo Santelmo hacéis! (pág. 310)

¡Bien temprano os acostáis ! (pág. 310)

¡Con la flema que llegáis ? » (Lope de Vega). (pág. 310)

4 enumerativas, aquellas en que se contraponen acciones distribuidas entre varios agentes, lugares, tiempos; óÓ se presentan varias suposiciones que recíiprocamente se excluyen; ó se enumeran las varias fases de un hecho; sentidos diferentes, que reunimos aquí, porque se exprimen muchas veces por unos mismos medios gramaticales. (pág. 311)

1168 (394). Las suposiciones alternativas se indican maturalmente por la conjunción d, ó por un verbo en el modo optativo: « No pudieron curarle los médicos, d porque fueron llamados tarde, d porque no conocieron a enfermedad: » lo que suele variarse diciendo, « Sea porque fueron... sea porque no conocieron; » ó « Sea que fueron.... sea que no conocieron. » Pueden también combinarse ambos medios: « O fuese que se habían consumido las provisiones, y no había esperanzas de recibirlas de afuera, por la fuerza y vigilancia de los sitiadores, d fuese que después de tantos meses de silio comenzase á desfallecer el ánimo de la guarnición, se determinó al fin, » etc. Puede asimismo suprimirse el verbo de la segunda frase optativa: « O fuese que se habían consumido.... ó que comenzase. » Y en todos casos es arbitrario callar ó expresar la conjunción ó en el primer miembro, ó si hay muchos, en todos menos el último. Finalmente, en lugar de d se emplea también la frase conjuntiva ó bien; y si en ésta se calla la con- ¡unción se revestirá de su fuerza el adverbio : « Bien fuese la edad, bien el rigor de la disciplina lo que habia «lebilitado sus fuerzas. » (pág. 311)

1169 (395). Las enumeraciones y distribuciones se expresan naturalmente por medio de los adjetivos uno, otro, y de varias palabras ó frases que pueden hacer este oficio sin salir de su acepción propia : « Unos cantaban, otros tañian diversos instrumentos, otros bailaban; » « En una parte se oían tristes lamentos, en otra desesperadas imprecaciones; » « Parte venían armados de espadas y lanzas, parte solamente de palos y piedras, parte inermes; » « Perecieron casi todos; parte á filo de espada; parte á manos del hambre y de la miseria: » « Cerca sonaban las voces ne los combatientes; lejos se reiteraban los lelilies agarenos » (Cervantes). (pág. 311)

1170 (396). Pero además de estos medios naturales y comunes, hay otros más expresivos, suministrados por palabras demostrativas é interrogativas. (pág. 312)

« ¿No has visto tú representar alguna comedia adonde*se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros - diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste el mercader, aquél el soldado, otro el discreto, otro el enamorado simple, y acabada la comedia, y desnudándose de los vestidos de ella, todos os recitantes quedan iguales» (Cervantes). « Quiénes viajaban á pretender beneficios, quiénes se encaminaban á recibir su educación en el colegio de Bolonia, quiénes militaban en los tercios, » etc. (Navarrete, citado por Salvá). « Hombres y mujeres, viejos y niños, fueron - desorejados ó desollados vivos: d quiénes hacía quitar el cutis de los pies y caminar sobre vidrios ó guijarros: d quiénes mandaba coser espalda con espalda: 4 quiénes hacía mutilar de uno ó dos miembros ó de las facciones del rostro » (Baralt y Díaz). « Descubrieron los rostros poblados debarbas: cudles rubias, cuáles negras, cuáles blancas, y cuáles alnarrazadas » (Cervantes). « Vieron un abrigo que podía llamarse puerto, y en él hasta diez ó doce bajeles; dellos chicos, dellos medianos, .y dellos grandes » (Cervantes): parte de ellos. « El campamento presentó luego una escena de espantosa confusión, donde todos, exagerándose el peligro, corrían desolados y sin saber á qué punto: cuáles, como valerosos, para hacer frente al mal; cuáles, como cobardes, para evitarlo huyendo » (Baralt y Díaz). « Este la maldice y la llama antojadiza, varia y deshonesta; aquél la: condena por fácil; tal la absuelve y perdona, y tal la vitupera; uno celebra su hermosura, otro reniega de su condición, y en fin, todos la deshonran y todos la adoran » (Cervantes). « Cual buscaba al amanecer entre los montones de muertos horrendamente heridos ó mutilidos el cadáver de un padre; quién el de un hijo ó de un hermano; aquélla el de un esposo ó de un amante; otros los de sus amigos ó protectores » (el duque de Rivas).« Aquí, se queja un pastor, allí se desespera otro, acullá se oyen amorosas canciones » (Cervantes). « Aqui se pelea por la espada, allá por el caballo. » (pág. 312)

« El araucano ejército revuelto Por acá y por allá se derramaba » (Ercilla). (pág. 312)

« El diablo me pone ante los ojos aquí, allá, acá no, sino acullá, un talego lleno de doblones, que me parece que á cada paso le toco, » etc. (Cervantes). (Nótese que este adverbio acullá apenas se usa sino en oraciones distributivas, como las precedentes.) (pág. 312)

  1. Usanse de la misma manera: (pág. 312)

Ya.... ya Ahora.... ahora (que se sincopa frecuentemente en ora... ora), Tal vez.... tal vez (en el sentido de ya.. ya), * Hoy se diría donde Ó en que. (pág. 312)

Tan presto.... tan presto (en el mismo sentido), Cuándo..., cuándo (en el mismo sentido), Dónde.... dónde (por aquí.... alli), etc. « Ahora estés atento sólo y dado Al ínclito gobierno del Estado, Albano, ahora vuelto á la otra parte, Resplandeciente, armado, Representando en tierra al fiero Marte ; Ahora de cuidados enojosos Y de negocios libre, por ventura Andes á caza, etc. (Garcilaso). « Su rueda plateada La luna va subiendo: (pág. 313)

Ora una débil nube Que le salió al encuentro, De trasparente gasa Le cubre el rostro bello : Ora en su solio augusto Cubre de luz el suelo, Tranquila y apacible Como lo está mi pecho : Ora finge en las ondas Del líquido arroyuelo Mil luces, que con ellas Parecen ir corriendo » (Meléndez). « Graciosa palomita, Ya licenciosa puedes Empezar con tus juegos Y picar libremente. (pág. 313)

Ya te provoca Fili, Ya en los brazos te mece, Ya en su falda te pone, Y el dedo te previene » (el mismo). « Almanzor tenía dispuestas sus gentes para hacer cada año dos entradas en tierra de Navarra, cuándo por una parte, cuándo por otra » (Conde). (pág. 313)

  1. Conviene advertir que si se trata de dos cosas, ó de más de dus, pero reducidas á dos por el modo de presentarlas, es más ropio emplear el uno y el otro con artículo definido, para designaras consecutivamente: « De sus dos hijos el uno se dedicó á las armas y + otro á las letras; » « De sus cuatro hijos, los dos... y los otros dos. » Pero si se habla de más de dos individuos ó colecciones, lo más propio es suprimir el artículo, excepto cuando en la construcción se llega á la última de las cosas de que se trata, siendo determinado su número : « Había tres aldeas á la orilla del río : una antigua de numeroso vecindario, otra recién poblada, la otra arruinada y desierta. » (pág. 313)

Capítulo XLVIII. Cláusulas absolutas

ver la pág. 314

1173 (397). Llámanse cláusulas absolutas aquellas que constan de un sustantivo modificado y no tienen conexión gramatical con el resto de la sentencia,* supliéndoseles el gerundio siendo, estando, teniendo, llevando ú otro semejante : « Quince fueron en número los que allí se juntaron, curiosos é impacientes de saber el intento á que eran convocados en estación tan riorosa; los montes cubiertos de nieve, embotadas las uerzas y el brío, en silencio las armas » (Martínez de la Rosa): estando los montes, etc. « Cuenta con ir bien apercibidos, los vestidos con buenos soforros, y la jacerina debajo » (el mismo); llevando los vestidos, etc.; dnde es de notar que pueden juntarse con el gerundio tácito, no sólo adjetivos (cubiertos, embotadas), sino complementos (en silencio, con buenos soforros), y adverbios (debajo). (pág. 314)

« El rey de Castilla se volvió á Sevilla, salva y entera la fama de su valor, no obstante los malos sucesos que tuvo » (Mariana): llevando salva, etc. (pág. 314)

1174 (a). A veces el sustantivo de estas frases es un que anunciativo ó una proposición interrogativa indirecta : « El rey, visto que no podía tomar por fuerza la villa, mandóla escalar una noche con gran silencio » (Mariana). (pág. 314)

« Ya de Córdoba arrancan, acordado Cómo el valor sujete á la fortuna (Maury). (pág. 314)

1175 (b). Cállase á veces el sustantivo por hallarse á poca distancia : «Se trató de amoblar el palacio, y amoblado, se trasladaron á él los tribunales. » Gil y Zárate, hablando de Lope de Vega, dice así: « Flojo, desmayado, incorrecto, prosaico muchas veces, sus eminentes cualidades, que dirigidas por el arte se hubieran fortalecido para mostrarse en todo su esplendor, degeneraron en los vicios á que toda virtud está cercana. (pág. 314)

1476 (c). En las cláusulas absolutas entra 4 menudo un parti- * Corresvonden á lo que en gramática latina se llama ablativo absoluto. (pág. 314)

cipio adjetivo, ó un adjetivo de aquellos cuyo significado es parecido al de los parlicipios: Limpias las armas, llenos los requisitos legales ; pero los ejemplos anteriores manifiestan que otros adjetivos, y hasta complementos y adverbios, pueden hallarse en construcción con el gerundio tácito. (pág. 315)

44177 (d). Ni el gerundio, mientras no se expresa, ni mucho menos el participio, admiten afijos ó enclíticos : así, aunque decimos « Siéndole dada la carta, » « Teniéndoles comunicado el suceso, » no podemos decir en cláusulas absolutas « Dádale la noticia, aguardamos su resolución, » « Comunicádoles el suceso, partimos. » +40 1178 (e). En estas locuciones se antepone casi siempre al sustantivo el adjetivo ó lo que hace sus veces, sobre todo si la cláusula absoluta está á la cabeza de la oración; por lo que en prosa parecería algo violento, « El palacio amoblado, se trasladaron á él los tribunales. » Exceptúanse ciertas breves frases que tienen la sanción del uso : « Esto dicho, se retiraron. » Otra excepción es la de aquellos sustantivos con los cuales puede subentenderse en vez del gerundio la preposición con: « Oraba siempre, las rodillas en el suelo, sin estrado ni sitial » (Rivadeneira); «¿ Quién te trajo hasta ponerte en un patíbulo, las manos enclavadas, el costado partido, los miembros descoyuntados, las venas agotadas, los labios secos, y todo finalmente despedazado? » (Granada); « Bajó al esquife un brioso mancebo de poco más de veinte y cuatro años, vestido á lo marinero de terciopelo negro, una espada dorada en las manos, y una daga en la cinta » (Cervantes). (pág. 315)

  1. Es elegante la misma práctica en descripciones que recaitulan circunstancias ya referidas: « Yendo pues de esta manera, la noche oscura, el escudero hambriento, y el amo con gana de comer, vieron, » etc. (Cervantes). (pág. 315)

1180 (f). Las cláusulas absolutas contribuyen no poco á la concisión del estilo. Martínez de la Rosa las emplea á cada paso en su JHernán Pérez del Pulgar. (pág. 315)

Capítulo XLIX. Preposiciones

ver la pág. 315

1181 (398). Las preposiciones castellanas más usuales son d, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras. (pág. 315)

  1. Añádese so, cuyo empleo está en el día limitado á unas pocas frases (so color, so pretexto, so pena, so capa); cabe, enteramente anticuado ;* mientras y pues, que dejan á menudo el oficio de preposiciones;*" y los adverbios antes mencionades (afuera, adentro, arriba, abajo, adelante, atrás, antes, después), que toman el carácter, aunque no el lugar de la preposición, posponiéndose al nombre ($ 189, a).*” 1183. El adverbio relativo cuando suele emplearse también como preposición: cuando la guerra, por en el tiempo de la querra. (pág. 315)
  1. Podemos asímismo agregar á éstas algunas que lo son imperfectamente : como excepto, salvo, durante, mediante, obstante, embargante. (pág. 316)

1185 (a). Muchas preposiciones, y acaso todas, han sido en su origen palabras de otra especie, particularmente nombres. Y como esta metamorfosis no ha podido ser instantánea, sucede á veces que una palabra ha perdido en parte su primitiva naturaleza, y presenta a imperfectamente, y como en embrión, los caracteres de otra, habiendo quedado, por decirlo así, en un estado de transición. 1186 (b). Excepto era un participio que variaba de terminación para los diferentes géneros y números, como hoy se usa excepluado ; pero hecho indeclinable, y limitado á cláusulas absolutas, que principian regularmente por un adjetivo (3 397, e), tomó la apariencia de preposición (excepto un niño, una niña, unos pocos hombres, algunas mujeres), y sin embargo no ha sido completa la transformación, pues no se construye, como las genuinas preposiciones, con los casos terminales de los pronombres: no decimos excepto mí, ti, sí, sino excepto yo, tú, el. (pág. 316)

1187 (c). De cláusulas absolutas, como salvo el derecho, salva la honra, salvas las vidas y propiedades, se deriva de la misma manera el indeclinable salvo, que á semejanza de excepto, cuyo significado se apropia, no admite los casos terminaies, pues no se dice salvo mi, sino satvo yo. Pero salvo recobra otras veces su primitivo significado de participio adjetivo, variando de terminacion y colocándose antes ó después, cerca ó lejos del sustantivo: « Salieron solamente con la vida salva; » « Pocos quedaron salvos. » ” A excepto y salvo se da $ « Así como lo blanco se echa de ver mejor par de lo negro, y la luz cabe lo oscuro, » etc. (Rivadeneira); « No me parece se quitaba el Señor de cabe mí » (Santa Teresa). (pág. 316)

Nótese de paso el uso adverbial de par (junto, cerca). Hoy se dice dá par de to negro, á par del río. Dicese también significando igualdad : « Era á par, » 6 « d la par de valiente, avisado. (pág. 316)

** Este es uno de los adjetivos que, como lleno, limpio, harto, se suelen sustituir al participio adjetivo en las construcciones de estar y de otros verbos significativos de mera existencia. En las de ser lo más común es decir salvo sin régimen : « Será salvo, » y salvado con régimen : « Fueron muchas veces por término el anunciativo que: « Se les restituyó enel ejercicio de sus derechos, excepto » ó « salvo que se les nombró un interventor para la administración de los bienes. » Dánseles también complementos por término: (pág. 316)

« La pérdida del tiempo no es pequeña, Y salvo al imprudente, á nadie sobra. » (pág. 317)

(B. de Argensola) * « Con todos se usó de indulgencia, excepto con los que habían excitado el motín. » Y asímismo proposiciones subordinadas : « No es licito dar á otro la muerte, excepto » ó « salvo cuando es absolutamente necesario para nuestra propia defensa. » (pág. 317)

1188 (d). Estas dos palabras pueden también considerarse como conjunciones, en cuanto ligan elementos análogos, y la misma observación debe hacerse con respecto al adverbio menos, cuando equivale á excepto ó salvo: « Todos, excepto » ó « salvo» ó « menos uno, fueron sentenciados á muerte; » «A nadie se mostró severo, excepto » 6 « salvo » ó « menos á los homicidas; » « Con todos se usó de indulgencia, excepto » ó « salvo » ó « menos con los que habían turbado la tranquilidad pública. » (pág. 317)

1189 (e). Del empleo de mediante y durante en cláusulas absolutas ha procedido asimismo el uso preposicional que hoy tienen : « Durante los meses de invierno ; » « mediante los buenos oficios de sus amigos. » Pero mediante se pospone á veces: Dios mediante. Ni uno ni otro se juntan con los casos terminales de los pronombres ; y tampoco se usa construírlos con el nominativo: durante yo y mediante yo, disonarían tanto como durante mi, mediante mv; y aunque eso en durante pueda explicarse por la circunstancia de no expresarse con él la duración de las personas, sino de las cosas, no cabe decir lo mismo de mediante, que puede aplicarse á personas ó cosas, bien que mucho menos frecuentemente á personas. (pág. 317)

1199 (f). Otras dos preposiciones imperfectas y originadas, como las anteriores, de cláusulas absolutas, son obstante y embargante ; pero tienen la especiali-lad de que los complementos formados con ellas son siempre modificados por el adverbio no : « No obstante » ó « no embargante los ruegos y empeños de varias personas principales, fue condenado á destierro perpetuo. » El primero es, incomparablemente, de más uso ; y callado el término toma el carácter de conjunción adversativa: « Compuestas (las asambleas públicas de las salvados de la muerte. » Sustantivase en el complemento /́ ó en salvo : « Se pusieron en salvo; » « Quedó su honra á salvo; » « Puuieron estafar á su salvo. » (pág. 317)

* Hay un grave defecto en esta sentencia : el autor quiso decir que á nadie sobra el tiempo, pero lo que ha dicho es que d nadie sobra la pérdida del tiempo. (pág. 317)

*” Como preposiciones, se traducen en latín por praeter, como conjunciones por nisi: Omnibus sententiis, praeter unam, condemnatus est. — Nemini, nisi imprudentt. (pág. 317)

naciones setentrionales) de guerreros ignorantes y groseros, no había .más elocuencia que la facundia natural de cada orador sin arte ninguno, y apelando á las pasiones más bien que al raciocinio ó6á las galas del buen decir. No obstante, asistían con frecuencia á ellas obispos ilustrados, formados por los escritos de los Santos Padres, y aun de los oradores antiguos » (Gil y Zárate); no obstante esto, no obstante que no había en ellas elucuencia. (pág. 318)

441941 (g). Algunas preposiciones dejan á veces el carácter de tales y se vuelven adverbios, como bajo y tras cuando modificadas por un complemento con de equivalen á debajo y detrás: « Bajo de a cama ;» « Tras de la puerta; » « Preguntó que cómo aquel hombre no se juntaba con el otro hombre sino que siempre andaba tras del » (Cervantes). Tras él hubiera sido más propio, 1194 (h). Dejando á los diccionarios la enumeración de los varios significados que toma cada preposición, y de los verbos que las rigen, nos limitaremos á unas pocas observaciones generales sobre el iodo de usarlas. (pág. 318)

  1. 1.+ Si el sentido pide dos complementos de preposiciones diferentes con un mismo término, es necesario expresarlas ambas. reproduciendo el término. Peca pues contra la sintaxis, « Lo que depende y está asido á otra cosa » (Diccionario de Valbuena, citado por Salvá); porque depender rige de, mientras asido se construye con 4; siendo por tanto necesario « Lo que depende de vtra cosa y está asido á ella. » « El camino real de que se trata » (dice otro respetable escritor) « no debe ni ha necesitado mucho del arte; » del arte se hace régimen común de los verbos debe y ha necesitado, siendo así que deber pide á J necesitar, de: era menester otro giro, como « no debe ni ha pedido mucho al arte. » Si un sustantivo es, por sí solo, acusativo y término de preposición expresa, debemos también ponerlo de manifiesto en ambas funciones, primero directa luégo reproductivamente : « Se trató de refutar y hacer ver la tutilidad de todas las razones alegadas en contra ; » pésima sintaxis : es preciso, « Se trató de refutar las razones alegadas en contra, y hacer ver la futilidad de !odas ellas. » Cervantes contravino alguna vez á esta regla: « ¡Cómo qué! ¿ Es posible que una rapaza, que apenas sabe menear doce palillos de randas, se atreva á poner lengua y á censurar las historias de los caballeros andantes ? » el acusativo las historias, régimen propio de censurar, no lo es de poner lengua, que pide complemento con en. « Cosas que tocan, atañen, dependen y son anexas dá la orden de los caballeros andantes ; » el complemento á la orden, que cuadra bien á tucan, atañen y son anexas, es rechazado por dependen que no pide á sino de. Pero esla regla es de menos rigor en el diálogo familiar. (pág. 318)
  1. 2.2 Aun cuando nosólo se identifican los lérminos sino las preposiciones mismas, es necesario, repitiendo la preposición, reproducir el término, siempre que no se presenten los dos complementos de un modo semejante respecto de las palabras que los rijan. « La poesía vive y saca de las imágenes materiales su mayor gala y hermosura, » no parecería bien; porque después de vive y saca sigue de las imágenes materiales, régimen de ambos verbos á la vez, y luégo su mayor gala y hermosura, régimen peculiar de saca. Puede aceptarse « La poesía vive, y saca su mayor gala. y hermosura, de las imágenes materiales, » pero no quedamos todavía satisfechos, porque el complemento con de se refiere por una parte al verbo vivir solo, or otra al verbo sacar modificado por el acusativo su mayor gala y ermosura. Es mucho mejor construír la sentencia de este modo : « La poesía vive de las imágenes materiales, y saca de ellas su mayor gala y hermosura. » (pág. 318)
  1. 3.2 Con el acusativo y el dativo, formados ambos por la preposición d, y por un mismo sustantivo, basta expresar una sola vez la preposición y el término: « Da toda especie de .socorros y alienta con sus palabras á los menesterosos y desvalidos. » 1496. 4.. Blanco-While y Jovellanos probaron á introducir en castellano la práctica de que se vale la lengua inglesa en el caso de dos preposiciones diferentes con términos idénticos; la cual consiste en callar el término con la primera preposición y expresarlo con la segunda : « Providencias exigidas por, y acomodadas al estado actual de la nación; » « Todo lo cual fue consultado d y obtuvo la aprobación de la Junta » (ambos ejemplos son de Jovellanos, citado por Salvá). Pero hasta ahora no parece haber hecho fortuna este giro, que los mismos escritores ingleses no miran como elegante. (pág. 319)
  1. 5.2 Notaremos de paso que en los modos del verbo no es menos necesaria que en las preposiciones la consecuencia de régimen. Se pecaría contra esta regla diciendo, por ejemplo : « Estamos seguros y nos alegramos de que tenga esas intenciones el gobierno; » porque estamos seguros pide tiene y no tenga. Extiéndese lo mismo á toda palabra ó frase en que influyen diversas causas de régimen. 1198. 6.7 Hay una que otra frase en que el uso autoriza la inconsecuencia. Dícese « Esta casa es mayor ó tan grande como la de enfrente, » sin embargo de que no puede decirse mayor como, sino mayor que: entre las dos especies de régimen se prefiere la que cuadra con la más cercana de las palabras que las piden : es mayor ó tan grande como: es tan grande ó mayor que. Cervantes contravino á esta regla: « Mis pensamientos, mis suspiros, mis lágrimas, mis buenos deseos, mis acometimientos, pudieran hacer un volumen mayor ó tan grande que el que puedan hacer todas las obras del Tostado. » APÉNDICE. (pág. 319)

Apéndice. Régimen de las preposiciones, conjunciones é interjecciones

ver la pág. 319

1199 (a). Las preposiciones castellanas no tienen propiamente régimen, porque régimen supone elección: así un verbo rige un modo ó un complemento particular, porque hay varios modos y multitud de complementos; al paso que con todas las preposiciones lleva el término una forma invariable ; es á saber, la del caso lerminal en los pronombres declinables, y la forma única de los nombres que no se declinan por casos: de mi, por mí, etc. De la casa, por la casa, sín la casa, etc.* i 4200 (5) Las conjunciones carecen de régimen; ligando palabras, cláusulas ú oraciones, no tienen influencia sobre ninguna de ellas. (pág. 319)

4201 (c). La interjección tiene á menudo régimen: el más frecuente es el de nominativo, que se usa muchas veces como vocativo: « ¡ Ah infelices! » « ¡ Oh patria! » « ¡ Alerta, soldados ! » 41202. También es frecuente el complemento con de, como puede verse en los ejemplos del número 52. (pág. 320)

  1. Ojalá equivale á Dios quiera, y rige por consiguiente proposición subordinada en el modo subjuntivo común, de la misma manera que los vurbos que significan deseo: « Ojalá que la buena «causa triunfe ! » « Ojalá no paren en desgracias sus temeridades! » (pág. 320)

Capítulo L. Observaciones sobre el uso de algunos adverbios, preposiciones y conjunciones

ver la pág. 320

Ha parecido conveniente reunir en este capítulo preposiciones, adverbios y conjunciones por la facilidad con que estas palabras se trasforman unas en otras **. (pág. 320)

1204 (a). Ahora bien, ahora pues: frases adverbiales que pasan á conjunciones de las llamadas continuativas, porque anuncian que continúa y se desenvuelve un pensamiento. Gil y Zárate muestra que hay en el alma cierta imagen de lo que llamamos hermoso y perfecto, la cual en su totalidad no se asemeja á nada de cuanto perci- ” En latín no era así : ab, por ejemplo, regia ablativo, propter, acusativo, super, acusativo y ablativo. (pág. 320)

** De esta reciproca permuta de oficios no se infiera que sería mejor reducir esas tres clases de palabras á una sola. Son esencialmente distintos los oficios del adverbio, de la preposición, de la conjunción : la palabra que pasa de una clase á otra varía de sintaxis y aun de significado; y como también sucede que, según se usa una palabra como adverbio. preposición ó conjunción, le corresponden d1versus equivalentes en otros idiomas, la separación de estos tres oficios gramaticales no sólo es conveniente para su acertado uso en castellano, sino para faciiilar el Aprendizaje de otras lenguas. ¦ bimos con los sentidos; y sigue después así: « Ahora bien, si existe en la mente del artista un tipo ideal de la belleza, ¿existirá también un criterio que dé á conocer si los objetos se acercan más ó menos á aquel modelo? En otros términos, ¿existirá un buen gusto? » 1205 (5). Antes, adverbio de tiempo. Hácese conjunción de las llamadas correctivas, que rectifican una idea precedente : « Mas yo sé bien el sueño con que Horacio, Antes el mismo Rómulo, me enseña, » etc. (B. de Argensola). Antes es aquí d más bien. Dícese en el mismo sentido antes bien, y cuando la corrección es una completa contradicción, antes por el contrario. « No respondía, ni menos daba muestras de flaqueza, antes bien besaba humilde la mano de su padre, y le pedía su bendición, seguro de llevar con ella la del cielo » (M. de la Rosa). 1206. Con el anunciativo que forma una frase adverbial relativa, que suele pasar á conjunción, y deja entonces la idea de prioridad, e tiempo para tomar el sentido de más bien, más propiamente que : « Con voz, antes basta y ronca que sutil y delicada, dijo, » etc. (Cervantes). « No daba espacio de un bocado á otro, pues antes los engullía que los tragaba » (Cervantes). (pág. 320)

1207 (c). Apenas..... cuando: frase adverbial relativa: « Apenas le vi, cuando me dirigí á él. » Por la elipsis de cuando, adquiere apenas la fuerza de un adverbio relativo, y la que era proposición subordinante se vuelve subordinada: « Apenas le vi, me dirigí á él; » es evidente que apenas, usado de este modo, equivale á la frase en el momento que. En el mismo sentido se dice: No bien..... cuando, y aun no..... cuando, y no..... cuando: « No bien estuvo formada la tropa, cuando, »etc.; « Aun no hubo andado una pequeña legua, cuando, » etc. (Cervantes): «No se hubo movido tanto cuanto, cuando, » etc. (el mismo): « No hubo andado cien pasos, cuando, » etc. (el mismo). Y con no bien sucede lo mismo que con apenas, callánlose el cuando. (pág. 321)

  1. 1. Apenas.... cuanto más: « Apenas creo que pueda pensarse cuanto más escribirse » (Cervantes). En este modo de hablar es indiferente decir más ó menos. Empleando el primero de estos adverbios, apenas conserva su significado positivo; como si dijésemos, dificilmente puede pensarse, cuánto más difícilmente escribirse: empleando el segundo, hacemos á apenas en cierta manera negativo, como si el sentido fuese mo puede pensarse, cuanto menos escribirse. De aquí proviene la construcción apenas...... sino: « Apenas dormía, sino después de un largo y laborioso ejercicio. » (pág. 321)
  1. 2. Apenas no, que usó Cervantes (« Apenas el caballero no ha acabado de oír la temerosa voz, cuando, » etc.), es construcción que no debe imitarse. (pág. 321)
  1. 3. Se ha introducido recientemente, tomada de la lengua francesa, la frase apenas si, que se encuentra con bastante frecuencia (pág. 321)

— o —\_— — ml le 322 CAPÍTULO 1.. (pág. 322)

en las obras de Martínez de la Rosa: « Apenas si se oía el confuso rumor de los pasos. » No creo deba desecharse, porque se ajusta bien á la significación de los elementos que la componen, y la elipsis que la acompaña es natural y expresiva: si se ota, era apenas. 49211 (d). Arrco: adverbio que debe agregarse á las preposiciones pospuestas, en frases como: « Término lleva de quejarse un mes arreo» (Cervantes): todo un mes, día por día. « Lo cual hizo cuarenta y seis días arreo » (Rivadeneira): cuarenta y seis días seguidamente. 1212 (e). Así.... que, de manera que: « Así le afeaban las verrugas el rostro, que en viéndole Sancho, comenzó á herir de pie y de mano » (Cervantes). (pág. 322)

  1. 1. Así que, de manera que: frase conjuntiva. Entra en la clase de las conjunciones llamadas raciocinativas, y más específicamente consecuenciales, porque anuncian en lo que sigue una deducción ó consecuencia de lo que precede: « Sé más de libros de caballerías, que de las súmulas de Villalpando; así que, si no está en más que en esto, seguramente podéis comunicar conmigo lo que quisiéredes » (Cervantes). (pág. 322)
  1. 2. Así que, luégo que: frase adverbial relativa: la tengo por introducida recientemente: « Así que se supo aquel acontecimiento, sonó por todo el ámbito del reino un grito de sorpresa. » Se decía, y aun se dice, en el mismo sentido, y mejorá mi ver, así como'4, 14215. 3. Así es que, frase conjunliva que anuncia la continuación de un pensamiento ó una comprobación que de él se hace. Después de haber dicho que la invención oratoria es la que reúne todas las ideas, todos los materiales de que se ha de componer el discurso, pudiéramos añadir: « Así es que esta parte no depende tanto del arte, como del talento y de la instrucción del orador. » Tal es el empleo legítimo de la frase ; de que algunos se sirven malamente en la significación de ast es como, diciendo v. g. « Así lo hago, porque ast es que me enseñaron. » (pág. 322)

1216 (f). Aun, adverbio de tiempo, equivalente á todavía 6 hasta ahora. De aquí pasó á sugerir una gradación de ideas que, ya expresa, ya tácita, termina en la palabra ó frase á que lo anteponemos: « Conmovióse al verle, y aun se le arrasaron los ojos de lágrimas ; » « Desnudos de todo recurso, y aun abandonados de sus amigos, no desesperaron por eso; » «Provee á los menesteres de los suyos económica y aun escasamente; » « Había resuelto no ceder, arriesgarlo todo y aun perecer si fuese necesario; » en estos ejemlos la gradación es expresa; en los que siguen es tácita: « Aun en la indigencia conservaba loda su dignidad: » como si se dijese, « Se portó noblemente en el poder, descendió á la vida privada sin abatirse, y aun en la indigencia, » etc. « Aun las horas de la noche eran negadas al reposo: » todas las horas del día y aun las horas de la noche, etc. La gradación implícita variará mucho por supuesto, según los diferentes casos; pero algo semejante á ella entrevería siempre el entendimiento, aunque de un modo indistinto y vago, en este uso de aun. (pág. 322)

  1. Aun, en este sentido de gradación, pertenece á una especie particular de elementos gramaticales que pudieran llamarse cuastafijos, porque se anteponen á toda clase de palabras modificando su significado y sirviendo como de partículas prepositivas. Así, en el sentido de que hablamos, la énfasis de aun no sólo recae sobre adjetivos, verbos, adverbios y complementos, como es propio de los adverbios, sino también sobre sustantivos, según se ve en el último de los ejemplos anteriores. (pág. 323)
  1. Aun cuando es una frase adverbial relativa, en que aun conserva la idea de gradación: « La vida del hombre está llena de cuidados y zozobras, aun cuando más nos halaga la fortuna; » « Aun cuando todos conspiren á un fin, es necesario que obren de concierto, para que alcancen lo que se proponen. » Aquí se ve que esta frase adverbial puede regir indicativo ó subjuntivo según las circunstancias. Pero el construírla con indicativo en el sentido de aunque es verdad que («Aun cuando ha llegado bueno, se resiente de las fatigas del viaje »), es una práctica moderna que no debe, á mi parecer, imitarse. (pág. 323)
  1. Combínase con ni en las oraciones negativas: «No sólo no le viste ni le sustenta, pero ni aun le abre sus puertas. » Dejando sólo el último grado de la escala, diríamos : « Ni aun de los suyos se fía; » « Ni aun en el destierro y la indigencia se le vio perder su dignidad. » Callando el adverbio aun, se revestiría de su fuerza el ni: Ni de los suyos : Ni en el destierro y la indigencia. 1220. Aun bien que: frase relativa adverbial y elíptica: « Aun bien que yo casi no he hablado palabra » (Cervantes): afortunadamente sucede que... 148. (pág. 323)

1221 (y). Aunque, adverbio relativo, equivalente á sin embargo de que. Rige indicativo ó subjuntivo, bien que no indistintamente. « Tengo de salir aunque llueva, » es una expresión propia, no sólo en boca del que piensa en una lluvia futura, que puede verificarse ó no, sino del que ve llover y está en el acto de salir. « Aunque estaba lloviendo á cántaros, insistieron en ir al baile: » es indispensable el indicativo. « Bien pudiste venir, aunque lloviese : » aquí por el contrario, aun cuando se tratase de una lluvia pasada y cierta, sonaría mejor el subjuntivo. Es más fácil sentir que explicar el valor peculiar de las formas modales según los diferentes casos. (pág. 323)

  1. 1. Cállase 4 menudo el verbo ser ó estar en la proposición subordinada : « Aunque anciano y enfermo, trabajaba incesantemente : » aunque era anciano y estaba enfermo. (pág. 323)
  1. 2. Al adverbio relativo aungue, se contraponen á menudo los complementos demostrativos sin embargo de eso, no obstante eso, con todo eso y otros de valor semejante (ó como se dice elípticamente, sin embargo, no obstante, con todo), que repiten el significado de aunque sin el elemento relativo: « Las memorias del castillo de Bellver, aunque por lo demás ofrezcan poco cebo á la curiosidad, ueden con todo satisfacer el gusto de los que desean conocer á fondo a historia de la media edad » (Jovellanos). Esta duplicación de ideas es análoga á la de tanto, cuanto; tal, cual; ast como, así también ; y Otras que se han señalado en varios lugares de esta gramática, usadas en castellano y en todas las lenguas. (pág. 323)
  1. 3. Los referidos complementos se emplean á menudo como conjunciones que ligan dos oraciones independientes: « Vamos ahora á los accesorios de nuestra obra, dejando á un lado los de madera ó fierro, de que no me curé, porque conducen poco para la historia de las artes : diré, sin embargo, que en el gran número de puertas y ventanas del castillo, se nota estar todas trabajadas sobre una misma idea, con gran gusto ¿ diligencia » (el mismo); « Gastado el pavimento, fue reemplazado en la galería con plastas de yeso y guijarro, tan feos á la vista, como incómodos á la huella : con todo, entre el olvo y roña se divisan acá y allá algunos trozos, que bien lavados y regados por mí, descubren su primitiva belleza » (el mismo). 4225. 4. Pero lo que más merece notarse es la trasformación de aunqgueenconjunción adversaliva que enlaza oraciones y toda especie de elementos análogos denotando cierta oposición entre ellos: « Escribe bien, aunque despacio; » « El pincel de Tácito es vigoroso, aunque demasiado sombrío; » « Era puro y bien intencionado su celo, aunque es preciso confesar que en vez de corregir irritaba; » « Aquella sombra grande que desde aquí se descubre, la debe de hacer el palacio de Dulcinea. Así será: aunque yo lo veré con los ojos y lo tocaré con las manos, y así lo creeré, como creer que ahora es de d a » (Cervantes); «¡Oh encantadores mal intencionados! Bastaros debiera haber mudado todas sus facciones de buenas en malas, sin que tocárades en el olor, que por él siquiera sacáramos lo que estaba encubierto debajo de aquella fea corteza; aunque, para decir verdad, nunca vi yo su fealdad, sino su hermosura » (el mismo). Aunque en estos ejemplos no tiene ya el significado de sin embargo de que, sino el de sin embargo ó pero. En los dos últimos es propiamente una conjunción correctiva, con que se retracta ó corrige lo que se acaba de decir. (pág. 324)
  1. 5. Para distinguir el adverbio relativo de la conjunción, cuando ambos ligan proposiciones completas, advertiremos: 1.° Que el adverbio relativo tiene régimen, y así es que, siéndolo aunque, rige indicativo ó subjuntivo; al paso que, siendo conjunción y ligando proposiciones independientes, no influye en el modo del verbo, que loma siempre las formas propias de las proposiciones de esa especie. (pág. 324)

2.0 Que la proposición introducida por el adverbio relativo puede no seguir á la otra; pero la introducida por la conjunción ocupa necesariamente el segundo lugar. (pág. 324)

3.° Que hasta en la pronunciación se echa de ver la diferencia de los dos oficios, pues entre las oraciones ligadas por el aunque conjuntivo se hace siempre una pausa más larga, y no pocas veces las. separamos en lo escrito con el punto final. (pág. 324)

« Aunque una historia abrace muchos siglos y aun el mundo todo, no debe carecer de plan. » Hubiera podido decirse, « Una historia no. debe carecer de plan, aunque abrace muchos siglos. » Pero pruébese á invertir el orden ó á sustituír el subjuntivo al indicativo en el vere, tocaré, creeré y vi de los dos ejemplos de Cervantes, y se percibirá que la lengua no lo permite. Podría sí decirse en el primero vería, tocart́a y creert́a, ó viera, tocara y creyera, introduciendo una negación implícita; pero esto es una confirmación de lo dicho, porque la. forma en ra ó ría es propia de la apódosis independiente en las oraciones condicionales implícitamente negativas. (pág. 325)

« Si las pruebas son concluyentes, entonces viene bien el presentarlas separadamente, explanarlas, adornarlas, para que hieran más la imaginación y adquieran mayor fuerza todavía. Aunque esto debe tener su límite; porque si el orador se detiene demasiado en una prueba, J apura cuanto se puede decir acerca de ella, llega á ser molesto, de se distraiga. » En este ejemplo hay entre las dos oraciones toda la pausa señalada por el punto final. * e e . (pág. 325)

  1. 6. Aunque más: por más que; frase adverbial relativa: « Aunque más tendimos la vista, ni poblado, ni persona, ni camino, ni senda descubrimos » (Cervantes). (pág. 325)

1228 (h). Bien: adverbio. Uno de sus significados es el contrario. al de apenas: « Bien se pasaron quince días en que no vimos la caña, ni la mano ni otra señal » (Cervantes). (pág. 325)

1229 (3). Bien que: frase adverbial relativa, y otras veces con- ' junción adversativa ó correctiva ; en ambos casos debiera escribirsecomo una sola palabra, bienque. En uno y otro oficio tiene gran semejanza con aunque: « Bien que hubiese grande escasez de provisiones, no nos faltaba lo necesario ; » « El camino de la derecha es. llano, derecho y cómodo, bien que no le falten lodazales y ciénagas en tiempo de lluvias: » muéstrase en ambos ejemplos el uso adverbial y relativo. Como conjunción debemos ver en esta frase un residuo de bien es verdad que ó bien es que, y tiene entonces los mismos tres caracteres que poco há hemos señalado al aunque conjuntivo, ” Nótese la correspondencia en otras lenguas. En latín guamguam es adverbio relativo ó conjunción, como nuestro aunque ; pero quamvis, elsi, no son más que adverbios relativos. Aunque se traduce en francés por quoique; como conjunción que liga oraciones, por cependant, pourtant. Insistimos en este punto, porque es grande la vaguedad y confusión de las ideas que se dan acerca de lo que es adverbio y lo que es conjunción. Burnoquf ha señalado con bastante claridad la distinción entre los adverbios relativos y las conjunciones, llamando á los unos conjunciones desubordinación, y álas otras conjunciones de coordinarión. Pero conjunciones de subordinación, conjunciones que acarrean proposiciones subordinadas. é influyen en el modo de éstas, me parece opuesto á la naturaleza del elemento conjuntivo, que siendo un mero vínculo, media entre palabras. Ó frases análogas, independientes una de otra. (pág. 325)

scubre el artificio, y hace que desconfíe el oyente óque liga oraciones: « El camino de la derecha....; bien es verdad que, » Ó « bien es que, » ó « bien que no le faltan.... » En el anterior ejemplo. Si las pruebas son concluyentes, etc., pudiéramos poner bien que. en lugar de aunque, sin hacer diferencia alguna en el sentido. 1230 (7). Casi y cuasi, originalmente una misma palabra, tienen hoy diferente significado: casi denota que la palabra modificada por él no es exacta, sino con cierta rebaja : « El edificio estaba casi todo en completa ruina. » Cuasi quiere decir que nos valemos de una palabra, no para significar la idea propia de ella, sino algo que se le asemeja : subsiste sólo como partícula compositiva en cuasi-delito, cuasi-contrato. En el sentido de casi es anticuado. (pág. 325)

  1. 1. Mencionamos este adverbio (que no es de la clase de los relativos aunque en latín lo fue) para hacer notar que se reduce á veces á un mero afijo ó partícula prepositiva, con que modificamos no sólo las palabras á que puede hacerlo el adverbio, sino al sustantivo mismo: « Casiexánime; » « Casi le mata; » « Casi al borde del sepulcro ; » « Disponía de casi todo; » « Era casi señor absoluto ; » « Era casi noche » (Santa Teresa). (pág. 326)

1232 (k). Como, adverbio relativo. No es necesario dar ejemplo de su significado modal, que es el primitivo y propio, ni de los secundarios de causa, fin ó condición, que suele tomar á menudo. Sólo si notaremos que en el significado de causa rige indiferentemente indicativo ó subjuntivo, auncuando se afirma la causa : « El orador, como sea su fin mover persuadir, se sirve de lo vehemente y sublime » (Capmany); « de es requirió si querían rendirse antes de la primera carga, y como persistiesen en su obstinación, se jugaron diez cañones » (Coloma); « Como conviene no divagar, el exordio debe nacer del mismo asunto » (Gil y Zárate); « Como no eran tan poderosos que pudieran hacer guerra sino correrías y robos, comenzaron á ser molestados » (Mariana). Construído con pretérito de indicativo, significa también sucesión inmediata : « Como vieron acercarse la tropa, huyeron precipitadamente. » Y en este sentido se dice con igual propiedad ast como. (pág. 326)

  1. 1. Sustitúyese á veces como al anunciativo que: « Carriazo le contó punto por punto á su amigo la vida de la jábega, y como todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que tenía de volver á ella » (Cervantes) ; « Ordenó el señor de la casa como se llamase un cirujano famoso de la ciudad, para que de nuevo curase á Marco Antonio » (el mismo). (pág. 326)
  1. 2. Hácese conjunción, ligando elementos análogus, v. g. « La naturaleza, como quien tiene necesidad, no reposa, sino siempre está piando y suspirando por más » (Granada): líganse naturaleza el antecedente envuelto en quien. « Es laborioso como pocos : » [iganse él, tácito, y pocos. « Le miran como padre: » líganse le y padre. « Los trata como á hijos : » el enlace es entre los y d hijos. « El duque dio nuevas órdenes de que se tratase á Don Quijote como á caballero andante » (Cervantes) : se ligan los complementos 4 Don Quijote y á caballero andante. « La hermosura por sí sola atrae la voluntad de cuantos la miran y conocen, y como á señuelo gustose se le abaten las águilas reales y los pájaros altaneros » (Cervantes): se ligan los complementos le y á señuelo gustoso. (pág. 326)
  1. 3. ¿ Esindiferente poner ó no la preposición en « Le miran como padre; » « Los trata como á hijos? » Me parece que le miran como padre se dice de los que miran como un padre al que no lo es; y que, por el contrario, « los trata como á hijos » sugeriría la idea de verdadera paternidad. (pág. 327)
  1. 4. Empléase también como en calidad de simple afijo 6 artícula prepositiva, sustituyendo al sentido propio de una palabra ó rase el de mera semejanza con él: « Encontró Don Quijote con dos como clérigos d estudiantes » (Cervantes); « Estos que llaman políticos ponen tales como primeros principios para el gobierno, que siguiéndolos, necesariamente se han de perder los Estados » (Rivadeneira): « El ejército de las estrellas, puesto como en ordenanza y como distribuido en hileras, luce hermosísimo ; y hermanadas todas, y como mirándose entre sí, se hacen muestras de amor » (Fr. Luis de León). Sólo á los verbos y á las proposiciones enteras no puede anteponerse este como sino mediante el anunciativo que: «Se estremecía la tierra, y como que se hundía debajo de mis pies; » « Figurábaseme como que caían globos de fuego. ». (pág. 327)
  1. 5. Cuando principia la oración con esta frase, como que, puede tener dos sentidos. El uno de ellos es el de que ahora trata- ¡nos, en que como es un mero afijo. En el otro es conjunción continuativa, equivalente á la frase así es que, tan cierto es eso que; y lal es el que tiene en este pasaje de Samaniego: (pág. 327)

« Desde tan bella estancia Como que ya diviso ¡ Cuántas y cuántas veces Entre el ramaje verde Oiré los pastores, A la pastora Nise, Que discretos contienden, Que al lado de una fuente Publicando en sus versos Sentada al pie de un olmo, Amores inocentes ! Una guirnalda teje. » (pág. 327)

1238 (D). Con que: complemento que toma á veces el carácter de conjunción consecuencial : (pág. 327)

« ¿ Con que de tus recetas exquisitas (Un enfermo exclamó) ninguna alcanza? » (Samaniego). (pág. 327)

1239 (m). Cuando : adverbio relativo de tiempo. Tiene á veces el significado de aun cuando, y debe sujetarse á las mismas reglas. 1240. 1. Lo hacemos sustantivo en de cuando en cuando ó de vez en cuando (de tiempo en tiempo); y ya hemos notado ($ 398) su use preposicional en cuando la guerra por durante la guerra. Y si recordamos que las preposiciones llevan á menudo predicados por térmi.- nos ($ 46), reconoceremos el mismo carácter preposicional en cuando viejos, cuando solteros; expresiones enteramente análogas á desde niños, mientras jóvenes: « Muchos hombres que cultivan las letras miran como puerilidad la nomenclatura retórica, porque aprendieron el arte en su puericia, como desdeñnándose, cuando adultos, de tan humilde recuerdo » (Capmany). Si se prefiere mirar esta fas» como elíptica, subentendiéndose el verbo ser (cuando son adully8), repetiré que haciéndose habitual una elipsis, los elementos suprim» - dos se olvidan, y las palabras entre las cuales median, contraen un vínculo gramatical inmediato. (pág. 327)

4244.2. Cuando más, cuando menos: expresiones adverbiales que significan á lo sumo, á lo menos : « Tendrá cuando más treinta años ; » « Aspira á un ministerio de Estado, óuna contaduría mayor euando menos. » (pág. 328)

1242 (n). Cuanto. No hacemos mención de esta palabra sino con motivo de la frase cuanto más, en que es adverbio interrogativo, y propiamente exclamatorio : « Yo te sacaré de las manos de los cal.- deos, cuanto más de las de la Santa Hermandad » (Cervantes); « Por lo menos servirá aquel largo catálogo de autores á dar de improviso autoridad al libro. Y más que no habrá quien se ponga á averiguar si los seguistes ó no los seguistes, no yéndole nada en ello. Cuanto más, que si bien caigo en la cuenta, este vuestro libro no tiene necesidad. » etc. (Cervantes). Cuanto y más d cuantimás, que se decía en el mismo sentido, creo que pasaría hoy por desaliñado y rastrero, no obstanta el empeño del erudito Don J. A. Puigblanch en rehabilirlo. 4 1243 (0). Desde. Es notable el modismo en que damos á esta preposición por término una oración completa: « Mis trabajos son tantos desde este Agosto pasado hizo un año » (Santa Teresa). Dícese también callando el verbo, » Desde ahora un año. » 147 1244 (p). Donde: adverbio relativo de lugar. Pasa al sentido de condición en la frase elíptica donde no (si no): « Sin verla, lo habéis de creer, confesar, afirmar, jurar y defender: donde no, conmigo sois en batalla, gente descomunal y soberbia » (Cervantes). 1245. 1. Sustitúyese á veces la frase por donde á la frase por el eual, por la cual, etc.; pero sólo para significar ilación ó consecuencia lógica: « Las señales por donde conjeturaron se moría » (Cervantes). De aquí la frase conjuntiva por donde para anunciar en la oración que viene después de ella una ilación ó consecuencia lógica: « Con cada obra mala que hacemos, se hinca más y más el vicio en nuestras almas: por donde vemos que la vejez de aquellos que gastaron la mocedad en vicios, suele ser muchas veces amancillada con las disoluciones de aquella vida pasada, aunque la presente las rechace, y la misma naturaleza las sacuda de sí » (Granada). Antiguamente se decía por ende, que es hoy por esto, ó por tanto, Ó por lo tanto, eomo á por donde se prefiere de ordinario por lo cual. (pág. 328)

1246 (7). Hasta En esta preposición vemos otra de aquellas palabras que saliendo de su uso primitivo se trasforman en meros afijos ó partículas prepositivas: « Hasta las causas particulares se convertían con frecuencia en asuntos políticos » (Gil y Zárate): donde cualquiera percibirá que hasia no hace el oficio de preposición, puesto que sólo sirve para dar al sujeto cierta énfasis parecida á la de aun. De la misma manera se dice: « Hasta insensato parece, » anteponiéndolo á un predicado; « Desacertada y hasta torpemente se portaron, » anteponiéndolo á un adverbio; « Hasta de los suyos se recata, » « Correspondió á tantos beneficios con ingratitud, y hasta con villanía, » anteponiéndolo ácomplementos; « Le reconvino, le denostó, y hasta le dio de golpes, » á un verbo. (pág. 328)

  1. 1. En estas locuciones se presenta siempre al entendimiento una escala creciente ó decreciente de ideas, señalándose la última con el prepositivo hasta. Vese la escala en el 30, 5 y 6° ejemlos; pero frecuentemente sólo se exhibe el último grado, dejándose os otros á la imaginación del que oye ó lee, como en el 1o, 20 y 4o, Este uso de hasta es mucho más frecuente en los escritores modernos, que en los de la edad de Cervantes. (pág. 329)
  1. 2. El autor del Quijote juntó alguna vez los dos prepositivos hasta y aun: « Esta que llaman necesidad dondequierase usa, y á todos alcanza, y aun hasta á los encantados no perdona. » Cualquiera de las dos bastaría: y aun á los encantados; y hasta a los encantados. Podría variarse la frase diciendo y ni aun dá los encantados perdona, que es como tal vez sonaría mejor. (pág. 329)

4249 (»). Luego, adverbio de tiempo que se usa frecuentemente como con unción deductiva ó consecuencial. Luego que, frase adverbial rela iva de tiempo, en lugar de la cual se dice también luego como : « Somos muy flacos, pues luego como vemos el peligro desmayamos » (Granada). (pág. 329)

1250 (s). Más. Se han notado ($ 53, 23) los varios oficios de esta alabra, ya sustantivo, ya adjetivo, ya adverbio, ya conjunción. Hemos visto asímismo (cap. XXXVII) el uso comparativo de la frase más que. Ahora observaremos el sentido particular que se suele dar á esta frase, haciéndola equivalente de aun dado caso que: « No lo aceptaría ás que me rogasen con ello, » Subentendiendo la proposición subordinante se dice, « Más que me maten: » (cállase no se me da nada, no importa). (pág. 329)

  1. 1. Más, construído con el interrogativo si, sirve para la expresión de una duda, de una sospecha, que nos asalta de repente: « ¿Mas si después de tantas promesas nos engaña? » (pág. 329)

2252 (1). Medio: sustantivo en« No hay medio de persuadirle; » adjetivo en « Medio almud, » « Media hora; » adverbio en « Medio vivo, » « Medio muerta, » « Medio persuadidos; » puro afijo ó partícula prepositiva en « La sirena era un monstruo, medio pez y medio mujer; » « Rióse el Rector y los presentes, por cuya risa se medio corrió el capellán » (Cervantes): donde es de notar que se interpone entre el afijo pronominal y el verbo; lo que no hace ninguna de las otras partículas prepositivas de su especie. Pero podría también decirse medio se corrió. (pág. 329)

1253 (u). Ni, conjunción copulativa que envuelve al mismo tiempo la significación del adverbio no. Es de las que pueden expresarse con todas las palabras ó frases que Jiga, inclusa la primera : « Ni el general ni los soldados; » « Ni de noche ni de día. » Se permite á veces la elipsis del primer ni en construcciones como ésta : « Las lluvias y el mal estado de los caminos, ni la falta de víveres, detuvieron la marcha: » apenas soportable en prosa. (pág. 330)

  1. 1. Aunque generalmente se dice y no cuando la proposición antecedente es positiva, n: cuando es negativa, se suele á veces en el primer caso decir mi: « Fácil se creería la empresa de dominar todo aquello que se fuese descubriendo, vista la mansedumbre y timidez, las armas y costumbres de las nuevas gentes. Vi le ocurrió á nadie duda sobre el derecho de sujetarlas por medio de la fuerza » (Baralt y Díaz). Segun la práctica ordinaria se hubiera dicho y no; pero es más elegante el ni. La pausa entre las proposiciones ligadas es entonces más larga, y se llama la atención á la segunda de ellas con cierta énfasis. (pág. 330)

1255 (v). No. Es bastante moderno el uso que se hace de este adverbio como partícula psepositiva, anteponiéndolo á sustantivo : « La no comparecencia del reo. » Esta práctica puede convenir á veces para simplificar la expresión. (pág. 330)

1256 (x). O, conjunción disyuntiva y alternativa. Es también de las que pueden expresarse con todas las palabras ó frases ligadas, de la misma manera que ya, ora, etc. Antes de la inicial o la convertimos en ú: « Cicerón ú Hortensio; » y lo mismo puede hacerse cuando se halla entre dos vocales, de las cuales la primera es o: « Leyendo ú escribiendo. » (pág. 330)

En Granada, Calderón y otros de nuestros clásicos se pone ú por ó antes de la preposición de: el motivo ó no subsiste hoy, ú se deseslima. 1257 (y). Pero, empero; conjunciones adversativas y correctivas. La segunda puede ó no principiar cláusula; al revés de la primera, que siempre es la palabra inicial: « Así lo cuenta Tito Livio; pero otros » ú « otros empero refieren el hecho de diverso modo; » « Estaba (Don Quijote) aguardando que se le diese la señal precisa de acometida; empero nuestro lacayo tenía diferentes pensamientos » (Cervantes); « Detuvieron los molineros el barco, pero no de manera que dejasen de trastornarlo » (Gervantes). (pág. 330)

  1. Lo que sigue se aplica no sólo á pero, sino á sus sinónimos empero y más. (pág. 330)
  1. 1. Hay cierta afinidad entre aunque y pero, que se percibirá fácilmente comparando estas dos sentencias : (pág. 330)

« Aunque era puro y bien intencionado su celo, en vez de corregir irritaba. » (pág. 331)

« Era puro y bien intencionado su celo; pero, en vez de corregir, irritaba. » (pág. 331)

kl sentido es idéntico, no obstante la diversa relación de las dos cláusulas en cada giro. El primeru anuncia desde luégo cierta aparente contrariedad entre la proposición subordinada (aunque era) la subordinante (irritaba). En el segundo hay dos proposiciones independientes ligadas por la conjunción pero, que indica la misma apariencia de contrariedad entre ellas. Si aunque es sin embargo de que, pero equivale á sin embargo de eso. (pág. 331)

  1. 2. En los mejores tiempos de la lengua solía la“erse de los dos giros uno solo, contraponiendo la conjunción al adverbio : « Aunque sean muchas las comparaciones que se pueden hacer de la misericordia á la justicia, pero en cabo venimos á hallar que en el linaje de Adán son más los vasos de ira que los de misericordia » (Granada); « Aunque este fuego (del purgatorio) no sea eterno, mas es extrañamente grande, porque sobrepuja todas las penas » (el mismo); « Aunque enseñaba cosas más devotas que curiosas, eran empero eficaces y de gran fuerza aquellas palabras » (Rivadeneira). Esta contraposición de pero al adverbio aunque es de poco uso en el a. (pág. 331)
  1. 3. Aunque, en su contraposición á pero, conserva su carácter de adverbio, encabezando una proposición subordinada cuyo verbo puede ponerse en indicativo ó subjuntivo; al paso que la proposición encabezada por pero no admite otras formas que las que pertenecen á proposiciones independientes. Pero, á la verdad, se adverbializa, mas no se hace adverbio relativo, sino equivalente á un complemento demostrativo (sin embargo de eso)". Tal fue probablemente su primitivo oficio; y de aquí pasó, como otros adverbios, al de conjunción, que es el que hoy casi exclusivamente ejerce1t8, 4262. 4. Aunque, según vimos poco há (g, 4), es cabalmente uno de estos adverbios que se trasforman en conjunciones. En este oficio se hace sinónimo de pero, mas no enteramente, pues hay casos en ue la elección del uno ó del otro depende de Pelaciones delicadas. unque anuncia un concepto accesorio ; pero, la idea principal: » Es vigoroso el pincel de Tácito; aungue demasiado sombrío: » la idea dominante es el vigor; así es que desenvolviendo el pensamiento, añadiríamos naturalmente: « Cada rasgo suyo deja una impresión profunda en el alma; » « Lope, con fecunda imaginación, pero sin el nervio suficiente, no había nacido para la epopeya, » dice Gil y Zárate: es claro que el no ser á propósito para el poema épico, no se enlaza con la fecundidad de imaginación, sino con la insuficiencia de nervio, que es de las dos ideas precedentes la de más relieve Parecerá alguna vez que el uno puede sustituírse al otro sin inconveniente. Solís, hablando del Cardenal Cisneros, le caracteriza de este ” Como cl peró de los italianos (per hoc). (pág. 331)

modo : « Varón de espíritu resuelto, de superior capacidad y de corazón magnánimo; pero tan amigo de los aciertos y tan activo en la justificación de sus dictámenes, que perdía muchas veces lo conveniente por esforzar lo mejor. » Aunque, á primera vista, lubiera convenido igualmente; mas, bien mirado, no es así. El historiador va enumerando varias circunstancias que concurrieron á producir las alteraciones de Castilla, que después menciona, y bajo este punto de vista la excesiva severidad del Cardenal era el concepto relevante; así es que se detiene á demostrarlo añadiendo : « y no bastaba su celo a corregir los ánimos inquietos, tanto como á irritarlos su integridad. » (pág. 332)

  1. No me parece justificable el empero del pasaje siguiente de un gran poeta que aventura locuciones atrevidas, no siempre felices : « Su brillo, empero pálido, figura La dulce luz de angélica belleza. » (pág. 332)

¿Podría decirse pero en lugar de este empero? la expresión que convenía era aunque ó sí bien, subentendiendo es ó está (g, 1), que no podía aquí subentenderse con pero ni empero. (pág. 332)

1264 (z). Porque: adverbio relativo. Propiamente es un complemento en el cual sirve de término el anunciativo que. Lo escribimos como una sóla palabra para distinguirlo del complemento por que, el cual, escrito así, no anuncia, sino reproduce: « Huyeron porque les era imposible defenderse; » « El motivo por que no vino, se ignora: » esto es, el motivo por el cual no vino: « Una de las causas por que se suelen holgar de traer sus amos á mi posada, es, » etc. (Cervantes). Sin embargo, es raro emplear de este modo á por que, cuando el antecedente no significa razón, causa, motivo. (pág. 332)

  1. 1. Ya hemos notado ($368, d) el valor conjuntivo de porque- Es fácil reconocerlo : 1.2 En que liga proposiciones independientes» no pudiendo, por tanto, construírse con otras formas del verbo, que las que son propias de tales proposiciones; 2.° En que siempre hace la voz antes de esa conjunción una pausa más grande, que aun se señala á veces por un punto redondo ; 3.° En que la propcsición acarreada por ella no puede nunca hallarse antes ó en medio de la otra proposición : « Apenas hay día ni hora que se te pase sin acrecentar contra ti el tesoro de esta ira divina. Porque, aunque no hubiese más que las vistas deshonestas de tus ojos, y los malos deseos y odios de tu corazón, y los juramentos de tu boca, esto solo bastaría para henchir un mundo » (Granada); « Y como ahora ninguno hay que no se ueda reconciliar con él, así entonces ninguno habrá que lo pueda acer; porque así como la benignidad en la primera venida se descubrió sobre toda manera, así será el rigor de la justicia que en la postrera se mostrará : ca inmenso es Dios é infinito en la justicia, así como en la misericordia » (el mismo). Porque y ca son palabras de una misma especie : conjunciones causales ambas. (pág. 332)

1266 (aa). Pues: preposición cuyo término expreso n: puede ser otro que el anunciativo que. Callado el gue, se vuelve adverbio relativo. Usada absolutamente es conjunción consecuencial ($ 198): « Ignorantes los travadores de la literatura antigua, nada tenían que ver sus composiciones con los poetas latinos: esta literatura fue pues totalmente original, y la primera en que se reflejaron las ideas y sentimientos modernos » (cil v Zárate). Lo regular es poner esle pues entre las primeras palabras de la oración, como se ve en el ejemplo anterior; pero en el estilo apasionado y vehemente se principia muy bien por él: « La creación es el primero de los beneficios divinos y el fundamento de todos los otros.... Pues si tanto cuidado tiene Dios de pedir agradecimiento por sus beneficios (cunque no por su provecho, sino por el nuestro), ¿ qué pedirá por éste ?» (Granada); « Redemístesme* con inestimables dolores y deshonras, con estas acusaciones me defendistes, con esta sangre me lavastes, con esta muerte me resucitastes, y con esas lágrimas vuestras me librastes de aquel perpetuo llanto y crujir de dientes**. Pues ¿ con qué dádivas responderé á esa dádiva? ¿Con qué lágrimas á esas lágrimas? ¿Con ué vida pagaré esa vida? » (el mismo); y algo más adelante : « Pues íganme ahora todas las criaturas, si puede ser beneficio mayor : digan todos los coros de los ángeles si ha hecho Dios tanto por ellos. » (pág. 332)

  1. 1. Es también conjunción continuativa, de que nos servimos para las transiciones: « Harto mejor sería volverme á mi casa, y no andarme tras vuesa merced, por caminos sin camino, bebiendo mal y comiendo peor. Pues tomadme el dormir; contad, hermano escudero, siete pies de tierra, » etc. (Cervantes); « Ella, lo primero y principal, es devotísima de Nuestra Señora ; confiesa y comulga cada mes; sabe escribir y leer; no hay mayor randera en Toledo; canta á la almohadilla como unos ángeles; en ser honesta no hay quien la iguale; pues en lo que toca á ser hermosa, ya vuesa merced lo ha visto » (el mismo). (pág. 333)

1268 (56). Puesto que. Usado hoy en la significación de pues que; antes significaba más comúnmente aunque: « Puesto que dos veces le dijo don Quijote que prosiguiera su historia, ni alzaba la cabeza ni respondía. » Lo mismo dado que, v aun á veces supuesto que. 1269 (cc). Puro. Este adjetivo, además de su significación ordinaria (una agua pura, una vida pura), admite frecuentemente otra, equivalente á la de mero (lo hizo por pura generosidad), y precediendo á un infinitivo, expresa lo mismo que mucho, pero más enfáticamente : « Se le hincharon los ojos de puro llorar. » En este sentido suele pasar al oficio de adverbio, modificando predicados: « Los pensamientos de Calderón no se entienden á veces de puro sutiles y alambicados » Precédele por lo regular la preposición de, cuando modifica de ese modo á los infinitivos y predicados, y puede entonces callarse : de llorar, de sutiles y alambicados. (pág. 333)

* Redimir en Granada y otros escritores coetáneos era redemir, que se conjugaba como concebir. (pág. 333)

*” Aquí se ve que la terminación astes, istes, es de segunda persona de plural. (pág. 333)

1270 (dd). St, condicional. Es siempre adverbio relativo. Del sentido de condición pasa á otros; como: 1.°, aquel en que la condición es aparente, porque expresa una verdad manifiesta, por cuyo medio se asevera más fuertemente la apódosis: « Si hay ley, si razón, si justicia en el mundo, la grandeza de los beneficios bastaría para que no fueses tan escaso en el servicio con quien tan largo le ha sido en las mercedes » (Granada); « Es gente virtuosa la de aquel lugar, si yo la he visto en mi vida » (Santa Teresa): que es como si por medio de una disyuntiva dijésemos, « O no hay ley, razón, ni justicia, ó la grandeza, » etc.; « O yo no he visto gente virtuosa en mi vida, d la de aquel lugar lo es. » (pág. 334)

  1. 2.0 El sentido de aunque: « No dijera él una mentira, si le asaetearan : » ponderación en que la hipótesis (que sigue siempre) suele ponerse en co-pretérito, sin embargo de hallarse la apódosis en futuro: « Ha de ser cosa muy de ver; á lo menos yo no dejaré de irá verla, si supiese no volver mañana al lugar » (Cervantes): que es como decir, « No dejaré de ir á verla, ni dejaría de ir, si supiese, » etc.; elipsis de que hoy se hace uso más ordinariamente con aunque. Pero á veces se construye este si con presente: « Andan por las florestas, sin hallar una misericordia de vino, si dan por ella un ojo » (Cervantes): esto es, aunque den. (pág. 334)
  1. 1. En el diálogo familiar se hace en el día frecuentísimo uso del condicional sí, suprimiendo la apódosis, que puede fácilmente colegirse del contexto, pero que no es siempre una misma: « ¿ Qué respuesta ? Y la Inesita? — Si acabo de entrar »..... (Moratín) (pág. 334)

Equivaler á decir, si acabo de entrar, ¿cómo puedo tener la respuesta, ni saber de la Inestta ? (pág. 334)

Lo... « Calla; Déjale hablar. — Si mi amo Está diciendo patrañas, Si sueña » (Moratín) (pág. 334)

Esto es, si mi amo está diciendo patrañas, si sueña, ¿cómo he de dejarle hablar ? (pág. 334)

  1. 2. Puede también callarse la apódosis, cuando hay una serie de oraciones condicionales, en cada una de las cuales fuera dado suplirla con las palabras de la hipótesis; v. g. « Como le toma (al cuerpo el ímpetu celestial), se queda siempre : si sentado, si las manos abiertas, si cerradas » (Santa Teresa) : esto es, si sentado, sentado, elc. (pág. 334)

4274 (ee). Si bien: frase adverbial relativa ; su sentido es seme. jante al de aunque, y se usa en él como su simple si: « Pedidme lo que gustáredes, que yo os juro de dároslo, si bien me pidiésedes una guedeja de los cabellos de Medusa, que eran todos culehras » (Cervantes). e (pág. 334)

Gi ADVERBIOS, PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES. Ju 1278 (fr). Sino: conjunción. Lo más ordinario es que le preceda no ú otra palabra negativa : « No voy al paseo sino al teatro ; » « No le tientan las riquezas, sino las distinciones y honores; » « No corre, sino vuela. » Vemos en estos ejemplos elementos análogos ligados por sino; ya sujetos (riquezas, distinciones y honores), ya complementos (al paseo, al teatro), ya verbos (corre, vuela). Mas á veces se calla el primero de los elementos ligados, porque lo sugiere fácilmente el sentido : « No hacía sino mirarle y remirarle» (Cervantes): nada sino. Así no quiero sino, es no quiero nada, no quiero otra cosa sino. De la misma manera, « No se oía sino el rumor de las hojas; » nada ú otra cosa, sino: « No se vio el sol sino entre nubes, » de modo alguno, sino. Mas aquí se debe recordar que si se ligan con esta conjunción dos sujetos, y se calla el primero, concierta el verbo necesariamente con el segundo: « No se oía sino el rumor de las hojas ; » « No se otan sino lamentos. » (pág. 335)

  1. 1. En las oraciones interrogativas de negación implícita es naturalísimo el uso del sino: « ¿Qué puede esperar sino la muerte? » « ¿ Quién hubo de ser sino su propio hijo ? » « Dónde había de hallar seguridad sino entre los suyos ? » Este uso nose diferencia del anterior, porque en el sentido de negación implícita qué es nada ; quién, nadie; dónde, en ninguna parte, etc. (8 391). Y también puede ocurrir en él la elipsis del primer elemento ligado: « ¿ Hízole por ventura, sino beneficios ? » que es como si quitada la interrogación se dijese, « No le hizo sino beneficios : » olra cosa sino. (pág. 335)
  1. 2. Hay oraciones negativas en que el sino redunda manifiestamente : No dudo sino que, por no dudo que; nose me puede quitar del pensamiento sino que, por no se me puede quitar del pensamiento que. Con esta construcción se hace decir al sino lo contrar o de lo que debiera; pues no dudo sino que, significa propiamente la sola cosa que dudo es que. Este pleonasmo es de poco uso en el día, y vale más evitarlo. (pág. 335)
  1. 3. Sino toma á veces la significación de menos ó excepto : « Todos aprovechan sino yo; » « Respondiéronle que todas escuchaban, sino su señora, que quedaba durmiendo » (Cervantes); « Tras todos éstos venía un hombre de muy buen parecer; sino que al mirar metía el un ojo en el otro » (Cervantes). (pág. 335)
  1. 4. Cuando sino liga dos oraciones (como en el último ejemplo), le solemos juntar el anunciativo que. Lou cual, sin embargo, no se practica ordinariamente, cuando la segunda consta de muy pocas palabras; parecería pues algo ocioso este que en « No corre sino que vuela. » En sino que por menos que, ó excepto que, es necesario el anunciativo. (pág. 335)
  1. 5. Sino que toma también á veces el sentido de pero: « Paso, señor » (dice una dama á un caballero que alababa su canto): «á quien habrá oído las voces célebres que hay en esta gran ciudad, habrále parecido la mía muy mal; sino que es de pechos nobles favorecer humildades, y darles mayor honor que tienen méritos » (Castillo Solórzano). (pág. 335)
  1. 6. Pero y mas, después de la frase no sdlo, pueden sustituírse á sino, y entonces suele juntárseles también ó aun, como al mismo sino: « No sólo estaba dispuesto á complacer á sus amigos en cuanto le pedían, sino que » ó « mas también »ó « mas aun se anticipaba á sus deseos, » (pág. 336)
  1. 7. No se debe confundir, como lo ha hecho Garcés (de quien hemos tomado algunos de los ejemplos precedentes), la conjunción sino con la frase sí no, que se compone del adverbio relativo y condicional si, y del adverbio negativo no, y en que cada uno de esos elementos conserva su significado propio, y figura como palabra distinta: « Díjole que se rindiese; sí no, que le cortaría la cabeza » (Cervantes); « Ha sido ventura el hallaros ; si no para dar remedio á vuestros males, á lo menos para darles consejo » (el mismo). Es facilísimo distinguir el sino del sí no, ya por el acento agudo con que en éste debe pronunciarse el no, ya porque entre los dos elementos de que éste consta, se puede intercalar otra palabra ó frase (si acaso no, si ya no): todo al contrario de lo que sucede en el uso moderno de la conjunción sino : (pág. 336)

« Estas quimeras, estas invenciones Tuyas, te han de salir al rostro un día, St más no te mesuras y compones » (Cervantes). (pág. 336)

« El se guardará bien de eso, si ya no quiere hacer el más desastrado fin, que padre hizo en el mundo » (el mismo)*. (pág. 336)

1283 (). Y: conjunción copulativa. Vuélvese é antes de la. vocal i, como en españoles é italianos, pero no antes del diptongo te, ni antes de la consonante y: corta y hiere, tú y yo**. (pág. 336)

  1. 1. Aunque lo regular es no ponerla sino antes de la última de las palabras ó frases que enlaza, la expresamos algunas veces antes de todas ellas, menos la primera, y otras suele callarse antes de todas, lo que sin embargo casi nunca se hace cuando solamente son dos las palabras ó frases ligadas. Su repetición en unos casos y su entera supresión en otros no son puros accidentes, sina más hien medios oratorios, destinados á la expresión de ciertos afectos ú estados mentales: « No temo añadir que si toda la junta sevillana, y los mismos que la movieron á insurrección, y sus satélites, y sus emisarios, y sus diaristas, y sus trompeteros y fantores, pudieran ser sinceros, » etc. (Jovellanos, citado por Salvá). « Temía la escasa fe de los moros, el desenfreno de la plebe, la índole feroz del alcaide » (Martínez de la Rosa). « No es necesario renovar la memoria de tantos. ” Vemos separados los dos elementos de sino en algunas expresiones proverbiales como en ayuxas si de pecar no, que traen Cervantes y otros. Antiguamente era de mucho más uso esta separación, como se ve en los ejemplos siguientes del Amadis : « Después de Dios otro reparo si el suyo » (de Amadís) « no tenían : » « Hale tanto menester » (á Amadís Urganda la desconocida) « que si por él no, por otro ninguno puede cobrar lo que mucho desea. » (pág. 336)

desastres, los varios trances de aquel asedio, su duración, su éxito » (el mismo). (pág. 337)

  1. 2. En lo antiguo solia alguna vez anteponerse también al primero de los miembros enlazados por ella : (pág. 337)

« Y tú mereces y éste la becerra » (Fr. Luis de León). (pág. 337)

  1. 3. Pierde el ofizro de conjunción y toma el de simple adverbio en interrogaciones y exclamaciones directas. Fr. Luis de León principia así una de sus odas : (pág. 337)

« ¿Y dejas, Pastor santo, Tu grey en este valle hondo, oscuro? » (pág. 337)

« ¡Y que no viese yo todo eso! » exclama el héroe de Cervantes al oír una descripción que le hace su escudero. Fácil es percibir la énfasis de esta conjunción adverbializada así. Principiando por una palabra que regularmente supone otras anteriores, se hace entrever confusamente un conjunto de ideas sobre las cuales salta el que habla, para fijarse en la más importante. (pág. 337)

  1. 4. Se ha notado en Cervantes el uso de la frase conjuntiva y pues en el significado de y además, y después de todo, y al cabo: « Yo, que aunque parezco padre, soy padrastro de don Quijote, no quiero irme con la corriente del uso, ni suplicarte que perdones las faltas que en este mi hijo vieres; y pues ni eres su pariente ni su amigo, y tienes tu alma en tu cuerpo, y tu libre albedrío, como el más pintado. » Este y pues ha dejado de usarse". (pág. 337)

1288 (Ah). Ya, adverbio de tiempo. Ya que, luego que; y también, supuesto que: « Esta, ya que no es Lucinda, no es persona humana, sino divina » (Cervantes). Es raro, y enteramente poético, significando en otro tiempo, en contraposición á lo presente : « Grandeza de un duque ahora, Título ya de marqués. » (pág. 337)

(Góngora, citado por Salvá). (pág. 337)

* Yo miraba esta Jocución como un reprensible italianismo de Cervantes; pero encuéntrase en obras anteriores al Quijote, y en que no es presumible la afectación del modismo italiano e pot : « Creceria vuestro provecho dándoos el uno al otro la mano : y pues, sabe que es menester que ames, si quieres ser amado » (La Celestina). « Mire Y. E. que este negocio toca á la Virgen nuestra señora, que ha menester su orden. Y pues, muchos y muchas entraran en ella, si pudieran estar sujetos á quien, » etc. (Santa Teresa). (pág. 337)

FIN DE LA GRAMÁTICA CASTELLANA. (pág. 337)

A E—— — a O tm (pág. 338)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. La Gramática de la lengua castellana de Andrés Bello (1847), la edición de 1905 con las notas de Rufino José Cuervo y sus portadas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 30/10/2026 22:02.