Prólogo

Texto leído por máquina (OCR) y troceado por reglas: no es una edición crítica. Medido contra cinco páginas copiadas a mano en la imagen, se equivoca en un 3,26 % de las letras. La ortografía es la del libro, y no se corrige: i por y (calzon i calzones, hai, rei), j por g (jénero, lójica, orijinal), ménos, ántes. No es la de Bello: lo dice él al final del prólogo (hoja 17 del escaneo): la pusieron los editores. Lo leyó una sola máquina, sin voto (el voto modernizaba). Cada párrafo dice su página; las que el libro no numera (los preliminares, el índice), la hoja del escaneo. Cómo está hecho.

En España, como en otros paises de Europa, una admiracion excesiva a la lengua i literatnra de los romanos dió un tipo latino a casi todas las producciones del injenio. Era esta una tendencia natural de los espíritus en la época de la restauracion de las letras. La mitolojía pagana siguió suministrando imájenes i símbolos al poeta; i el período ciceroniano fué la norma de la elocucion para los escritores elegantes. No era pues de estrañar que se sacasen del latin (a) En griego propiedad; indole, costumbres propias. (hoja 10)

la nomenclatura i los cánones gramaticales de nuestro romance. Si como fué el latin el tipo ideal de los gramáticos, las circunstancias hubiesen dado esta preeminencia al griego, hubiéramos probablemente contado cinco casos en nuestra declinacion en lugar de seis, nuestros verbos hubieran tenido no solo voz pasiya sino voz media, i no habrian faltado aoristos i paulo-post-futuros en la conjugacion castellana. Obedecen sin duda los signos del pensamiento a ciertas leyes jenerales, que derivadas de aquellas a que está sujeto el pensamiento mismo, dominan a todas las lenguas i constituyen una gramática universal. Pero si se exceptúa la resolucion del razonamiento en proposiciones, i de la proposicion en sujeto i atributo; la existencia del sustantivo para expresar directamente los objetos, la del verbo para indicar los atributos, i la de otras palabras que modifican i determinan a los sustantivos i verbos a fin de que con un nûmero limiado de unos i otros puedan designarse todos los objetos potbles, no solo reales sino intelectuales, i todos los atributos que percibamos o imajinemos en ellos; si exceptuamos esta armazon fundamental de las lenguas, no veo nada que estemos obligados a reconocer como lei universal de que a ninguna sea dado eximirse. El número de las partes de la oracion pudiera ser mayor o menor de lo que es en latin o en las lenguas romances. El verbo pudiera tener jéneros i el nombre tiempos i modos. ¿Qué cosa mas natural que la concordancia del verbo con el sujeto? Pues bien; en griego era no solo permitido sino elegante concertar el plural de los nombres neutros con el singular de los verbos. En el entendimiento dos negaciones se destruyen necesariamente una a otra, i así es tambien casi siembre en el habla; sin que por eso deje de haber en castellano circunstancias en que dos negaciones no afirman. No debemos pues trasladar lijeramente las afecciones de las ideas a los accidentes de las palabras. Se ha errado no poco en filosofía suponiendo a la lengua un trasunto fiel del pensamiento; i esta misma exajerada suposicion ha extraviado a la gramática en direccion contraria: unos arguian de la copia al orijinal; otros del orijinal a la copia. En el lenguaje lo convencional i arbitrario abraza mucho mas de lo que comunmente se piensa. Es imposible que las creencias, los caprichos de la imajinacion, i mil asociaciones casuales, no produjesen una grandísima discrepancia en los medios de que se valen las lenguas para manifestar lo que pasa en el alma discrepancia que va siendo mayor i mayor a medida que se apartan de su comun oríjen. (hoja 11)

Estoi dispuesto a oir con docilidad las objeciones que se hagan a lo que en esta gramática pareciere nuevo; aunque, si bien se mira, se hallará que en eso mismo algunas veces de los casos en la declinacion, es la antigua i jenuina; i en atribuir la naturaleza de sustantivo al infinitivo, no hago mas que desenvolver una idea imperfectamente enunciada en Prisciano: «Vim nominis habet verbum infinitum; dico enim bonum est legere, ut si dicam bona est lectio». No he querido, sin embargo, apoyarme en autoridades, porque para mí la sola irrecusable en lo tocante a una lengua es la lengua misma. Yo no me creo autorizado para dividir lo que ella constantemente une, ni para identificar lo que ella distingue. No miro las analojías de otros idiomas, sino como pruebas accesorias. Acepto las prácticas como la lengua las presenta; sin imajinarias elípsis, sin otras explicaciones que las que se reducen a ilustrar el uso por el uso. (hoja 12)

Tal ha sido mi lójica. En cuanto a los auxilios de que he procurado aprovecharme, debo citar especialmente las obras de la Academia Española, i la Gramática de D. Vicente Salvá. He mirado esta última como el depósito mas copioso de los modos de decir castellanos; como un libro, que ninguno de los que aspirau a hablar i escribir correctamente nuestra lengua nativa debe dispensarse de leer i consultar amenudo. Soi tambien deudor de algunas ideas al injenioso i docto D. Juan Antonio Puigblanch, en las ma terias filolójicas que toca por incidencia en sus Opúsculos. Ni fuera justo olvidar a Garcés, cuyo libro, aunque solo se considere como un glosario de voces i frases castellanas de los mejores tiempos, ilustradas con oportunos ejemplos, no creo que merezca el desden con que hoi se le trata. Despues de un trabajo tan importante como el de Salvá, lo único que me parecia echarse de ménos era una teoría que exhibiese el sistema de la lengua en la jeneracion i uso de sus inflexiones i en la estructura de sus oraciones, desembarazado de ciertas tradiciones latinas que de ninguna mancra le cuadran. Pero cuando digo teoría, no se crea que trato de especulaciones metafisicas. El Sr. Salvá reprueba con razon aquellas abstracciones ideolójicas, que, como las de un autor que cita, se proponen para lejitimar lo que el uso proscribe. Yo huyo de ellas no solo cuando contradicen al uso, sino cuando se remontan sobre la mera práctica del lenguaje. La filosofía de la gramática, a lo ménos de la gramática elemental, la reduciria yo a representar el uso bajo las fórmulas mas comprensivas i simples. Fundar estas fórmulas en otros procederes intelectuales que los que real i verdaderamente guian al uso, es un lujo que no ha menester la gramática. Pero los procederes intelectuales que real i verdaderamente le guian, o en otros términos, el valor preciso de las inflexiones i las combinaciones de las palabras, es un objeto necesario de averiguacion; i la gramática que lo pase por alto no desempeñará cumplidamente su oficio. Como el diccionario da el significado de las raices, a la gramática incumbe exponer el valor de las inflexiones i combinaciones, i no solo el natural i primitivo, sino el secundario i el metafórico, siempre que hayan entrado en el uso jeneral de la lengua. Este es el campo que privativamente abrazan las especulaciones gramaticales, i al mismo tiempo el límite que las circunscribe. Si alguna vez he pasado estelímite, ha sido en brevisimas excursiones, cuando se trataba de discutir los alegados fundamentos ideolójicos de una doctrina, o cuando los accidentes gramaticales revela ban algun proceder mental curioso: trasgresiones, por otra parte, tan raras, que sería demasiado rigor censurarlas como inoportunas. (hoja 12)

Es preocupacion harto comun la que nos hace creer llano i fácil el estudio de una lengua, hasta el grado en que es necesario para hablarla i escribirla correctamente. Hai en la gramática muchos puntos que no son accesibles a la intelijencia de la primera edad; i por eso he juzgado conveniente dividirla en dos cursos, reducido el primero a las nociones ménos difíciles i mas indispensables, i extensivo el segundo a aquellas partes del idioma que piden un entendimiento ejercitado. Los he señalado con diverso tipo, i comprendido los dos en un solo tratado, no solo para evitar repeticiones, sino para proporcionar a los profesores del primer curso el auxilio de las explicaciones destinadas al segundo, si alguna vez las necesitaren. Creo, ademas, que esas explicaciones no serán enteramente inútiles a los principiantes, porque a medida que adelanten, se les irán desvaneciendo gradualmente las dificultades. Por este medio queda tambien al arbitrio de los profesores el añadir a las lecciones de la enseñanza primaria todo aquello que de las del curso posterior les pareciere a propósito, segun la capacidad i aprovechamiento de los alumnos. En las notas al pié de las pájinas menciono los arcaismos, llamo la atencion a ciertas prácticas viciosas del habla popular de los americanos para que se conozcan i eviten; i dilucido algunas doctrinas con observaciones que requieren el conocimiento de otras lenguas. Finalmente, en las pocas notas que he colocado al fin del libro, corrijo las inexactitudes que en él he podido percibir despues de impreso, i me extiendo sobre algunos puntos controvertibles, en que juzgué no estarian de mas las explicaciones para satisfacer a los lectores instruidos. No tengo la presuncion de escribir para los castellanos. Mis lecciones se dirijen a mis hermanos, los habitantes de Hispano-América. Juzgo importante la conservacion de la lengua de nuestros padres en su posible pureza, como un medio providencial de comunicacion i un vínculo de fraternidad entre las varias naciones de oríjen español derramadas sobre los dos continentes. Pero no es un purismo supersticioso lo que me atrevo a recomendarles. El adelantamiento prodijioso de todas las artes, el progreso de la cultura intelectual i las revoluciones políticas, piden cada dia nuevos signos para expresar ideas nuevas; i la introduccion de vocablos flamantes, tomados de las lenguas antiguas i extranjeras, ha dejado ya de ofendernos, cuando no es manifiestamente innecesaria, o cuando no descubre la afectacion i mal gusto de los que piensan engalanar así lo que escriben. Hai otro vicio peor, que es el prestar acepciones nuevas a las palabras i frases conocidas, multiplicando las anfibolojías de que por la variedad de significados de cada palabra adolecen mas o ménos las lenguas todas, i acaso en mayor proporcion las que mas se cultivan, por el casi infinito número de ideas a que es necesario acomodar un número necesariamente limitado de signos. Pero el mayor mal de todos, i el que, si no se ataja, va a privarnos de las inapreciables ventajas de un lenguaje comun, es la avenida de neolojismos de construccion, que inunda i enturbia mucha parte de lo que se escribe en América, i alterando la estructura del idioma, tiende a convertirlo en una multitud de dialectos irregulares, licenciosos, bárbaros; embriones de idiomas futuros que durante una larga elaboracion reproducirian en América lo que fué la Europa en el tenebroso período de la corrupcion del latin. Chile, el Perú, Buenos-Aires, Méjico, hablarian cada uno su lengua, o por mejor decir, varias lenguas, como sucede en España, Italia i Francia, donde dominan tres idiomas provinciales, pero viven a su lado otros varios, oponiendo estorbos a la difusion de las luces, a la ejecucion de las leyes, a la administracion del Estado, a la unidad nacional. Una lengua es como un cuerpo viviente: su vitalidad no consiste en la constante identidad de elementos, sino en la regular uniformidad de las funciones que estos ejercen, i de que proceden la forma i la índole que distinguen al todo. (hoja 14)

Sea que yo exajere o no el peligro, él ha sido el principal motivo que me ha inducido a componer esta obra, bajo tantos respectos superior a mis fuerzas. Los lectores intelijentes que me honren leyéndola con alguna atencion, verán el cuidado que he puesto en demarcar, por decirlo así, los linderos que respeta el buen uso de nuestra lengua, en medio de la soltura i libertad de sus jiros; señalando las corrupciones que mas cunden hoi dia, i manifestando la esencial diferencia que existe entre las construcciones castellanas, i las francesas que se les asemejan hasta cierto, punto, i que solemos imitar sin el debido discernimiento. No se crea que recomendando la conservacion del castellano sea mi ánimo tachar de vicioso i espurio todo lo que es peculiar de los americanos. Hai locuciones castizas que en la Península pasan hoi por anticuadas, i que subsisten tradicionalmente en Hispano-America: ¿por qué proscribirlas? (hoja 16)

Si segun la práctica jeneral de los americanos es mas analójica la conjugacion de algun verbo, ¿por qué razon hemos de preferir la que caprichosamente haya prevalecido en Castilla? Si de raices castellanas hemos formado vocablos nuevos, segun los procederes ordinarios de derivacion, que el castellano reconoce, i de que se ha servido i se sirve contínuamente para aumentar su caudal de voces, ¿qué motivo hai para que nos avergoncemos de usarlos? Chile i Venezuela tienen tanto derecho como Aragon i Andalucía para que se toleren sus accidentales diverjencias, cuando las patrocina la costumbre uniforme i auténtica de la jente educada. En ellas se peca mucho ménos contra la pureza i correccion del lenguaje que en las locuciones afrancesadas, de que no dejan de estar salpicadas hoi dia aun las obras mas estimables de los escritores peninsulares. (hoja 16)

He dado cuenta de mis principios, de mi plan i de mi ob Jeto, i he reconocido, como era justo, mis obligaciones a los que me han precedido. Señalo rumbos no explorados, i es probable que no siempre haya hecho en ellos las observaciones necesarias para deducir jeneralidades exactas. Si todo lo que propongo de nuevo no pareciere aceptable, mi ambicion quedará satisfecha con que alguna parte lo sea, i contribuya a la mejora de un ramo de enseñanza, que no es ciertamente el mas lucido, pero es uno de los mas necesarios. Concluyo advirtiendo que la ortografía de este libro no es la del autor. Habiendo cedido su manuscrito para la presente edicion, tuvo que aceptar, porque le parecieron razonables, las condiciones de los editores que se hicieron cargo de publicarlo a su costa. Observo con todo que han quedado algunos vestijios de la ortografía del texto orijinal, particularmente en una que otra lista alfabética, en que el órden de las dicciones no es siempre el de las letras iniciales, segun la práctica corriente. (hoja 16)

Textos de Karb and Sil, con licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 (CC BY 4.0): cópialo, compártelo y adáptalo citándonos. La Gramática de la lengua castellana de Andrés Bello (1847), la edición de 1905 con las notas de Rufino José Cuervo y sus portadas son de dominio público. Cada dato lleva su fuente entre corchetes; lo que es lectura nuestra, va marcado. Editor: Wordkers. Hecho a partir de nuestras notas de estudio; generado el 04/11/2026 04:20.