Nociones preliminares y capítulos I a XIX: las palabras
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Los capítulos
- Nociones preliminares, pág. 1
- Capítulo I. Estructura material de las palabras, pág. 2
- Capítulo II. Clasificacion de las palabras por sus varios oficios, pág. 7
- Capítulo III. Division de las palabras en primitivas i derivadas, simples i compuestas, pág. 20
- Capítulo IV. Varias especies de nombres, pág. 27
- Capítulo V. Del número de los nombres, pág. 30
- Capítulo VI. Inflexiones que significan nacion o pais, pág. 35
- Capítulo VII. De la terminacion femenina de los sustantivos, pág. 37
- Capítulo VIII. De la terminacion femenina de los adjetivos, pág. 39
- Capítulo IX. De la apócope de los nombres, pág. 40
- Capítulo X. Del jénero de los sustantivos, pág. 42
- Capítulo XI. De los nombres numerales, pág. 47
- Capítulo XII. De los nombres aumentativos i diminutivos, pág. 52
- Apéndice. De los superlativos absolutos, pág. 54
- Capítulo XIII. De los pronombres, pág. 57
- Capítulo XIV. Del artículo definido, pág. 66
- Capítulo XV. Del jénero neutro, pág. 75
- Capítulo XVI. De los pronombres relativos, i primeramente del relativo que, pág. 79
- Capítulo XVII. De los demostrativos tal, tanto, i de los relativos cual, cuanto, pág. 88
- Capítulo XVIII. De los sustantivos neutros, pág. 93
- Capítulo XIX. De los adverbios, pág. 96
Nociones preliminares
La GRAMÁTICA de una lengua es el arte de hablarla correctamente, esto es, conforme al buen uso, que es el uso de la jente educada. (pág. 1)
Se prefiere este uso porque es el mas uniforme en las varias provincias i pueblos que hablan una misma lengua, i por lo tanto el que mas fácil i jeneralmente se entiende; al paso que las palabras i frases propias de la jente ignorante, varían mucho de unos pueblos i provincias a otros, i no son fácilmente entendidas fuera de aquel estrecho recinto en que las usa el vulgo. (pág. 1)
Se llama lengua castellana (i con ménos propiedad española) la que se habla en Castilla, i que con las armas i las leyes de los castellanos pasó a la América, i es hoi el idioma comun de los Estados Hispano-Americanos. (pág. 1)
Siendo la lengua el medio de que se valen los hombres para comunicarse unos a otros cuanto saben, piensan i sienten, no puede ménos de ser grande la utilidad de la Gramática, ya para hablar de manera que se comprenda bien lo que decimos (sea de viva voz o por escrito), ya para fijar con exactitud el sentido de lo que otros han dicho; lo cual abraza nada ménos que la acertada enunciacion i la jenuina interpretacion de las leyes, de los contratos, de los testamentos, de los libros. de la correspondencia escrita; objetos en que se interesa cuanto hai de mas precioso mas importante en la vida social. (pág. 1)
Capítulo I. Estructura material de las palabras
Toda lengua consta de palabras diversas, llamadas tambien dicciones, vocablos, voces. Cada palabra es un signo que representa por sí solo alguna idea o pensamiento, i que construyéndose, esto es, combinándose, ya con unos, ya con otros signos de la misma especie, contribuye a expresar diferentes conceptos, i a manifestar así lo que pasa en el alma del que habla. (pág. 2)
Si atendemos a la estructura material de las palabras, esto es, a los sonidos de que se componen, verémos que todas ellas se resuelven en un corto número de sonidos elcmentales, esto es, irresolubles en otros. De estos los unos pueden pronunciarse separadamente, con la mayor claridad i distincion, i se llaman vocales: los representamos por la letras a, e, i, o, u. De los otros ninguno puede pronunciarse por sí solo, a lo ménos de un modo claro i distinto; i para que se perciban claramente, es necesario que suenen con algun sonido vocal: llámanse por eso CONSONANTES. Tales son los que representamos por las letras b, c, ch, d, f, g, j, l, ll, m, n, ñ, p, r, rr, s, t, v, y, z, combinados con el sonido vocal a en ba, ca, cha, da, fa, ga, ja, la, lla, ma, na, ña, pa, ar, rra, sa, ta, va, ya, za. Tenemos pues cinco sonidos vocales i veinte sonidos consonantes en castellano; la reunion de las letras o caractéres que los representan es nuestro ALFabeTo. La h, que tambien figura en él, no representa por sí sola sonido alguno; pero en unas pocas voces, como ah, oh, hé, que parecen la expresion natural de ciertos afectos, pues se encuentran en todos los idiomas, pintamos con este signo la aspiracion o esfuerzo particular con qe solemos pronunciar la vocal que le precede o sigue. La q, usada solo ántes de las vocales e, i, vale lo mismo que la c ántes de las vocales a, o, u. La x, otro signo alfabético, no denota un sonido elemental, sino los dos que escribimos con y s, o con cs, como en la palabra exámen, que se pronuncia egsámen o ecsámen. I en fin, la k i la v (llamada doble v) solo se usan en nombres propios tomados de lenguas estranjeras, como Franklin, Washington. (pág. 2)
Aunque letras significa propiamente los caractéres escritos de que se compone el alfabeto, suele darse este nombre, no solo a los signos alfabéticos, sino a los sonidos denotados por ellos. De aquí es que decimos en uno i otro sentido las vocales, las consonantes, subentendiendo letras. Las consonantes se llaman tambien articulaciones i sonidos articulados. Combinándose unos con otros los sonidos elementales forman palabras; bien que basta a veces un solo sonido, con tal que sea vocal, para formar palabra; como a cuando decimos voi a casa, atiendo a la leccion; o como i cuando decimos Madrid i Lisboa, va i viene. (pág. 3)
Cada palabra consta de uno o mas miembros, cada uno de los cuales puede proferirse por sí solo perfectamente, i es indivisible en otros en que pueda hacerse lo mismo; reproduciendo todos juntos la palabra entera. Por ejemplo, gramática consta de cuatro miembros indivisibles, gra-má-ti-ca: si quisiéramos dividir cada uno de estos en otros, no podríamos, sin alterar u oscurecer algunos de los sonidos componentes. Así del miembro gra pudiéramos sacar el sonido a, pero quedarian oscuros i difíciles de enunciar los sonidos gr. (pág. 3)
Llámanse sílabas los miembros o fracciones de cada palabra, separables e indivisibles. Las palabras, segun el número de sílabas de que se componen, se llaman monosilabas (de una sílaba), disílabas (de dos sílabas), trisilabas (de tres), polisílabas (de muchas). (pág. 3)
Cuando una consonante se halla en medio de dos vocales, pudiera dudarse con cuál de las dos forma sílaba. Parecerá, por ejemplo, que pudiéramos dividir la diccion pelo en las sílabas pel-o, no ménos bien que en las sílabas pe-lo. Pero en los casos de esta especie, nos es natural referir a la vocal siguiente toda consonante que pueda hallarse en principio de diccion. La l puede principiar diccion, como se ve en laud, leon, libro, loma, tuna. Debemos pues dividir la palabra pelo en las sílabas pe-lo, juntando la l con la o. No sucede lo mismo en mora. Ninguna diccion castellana principia por el sonido que tiene la r en mora. Al contrario, hai muchas que terminan por esta letra, como cantar, placer, morir, flor, segur. Por consiguiente, la division natural de mora es en las dos sílabas mor-a. (pág. 3)
Cuando concurren dos consonantes en medio de diccion, como en monte, es necesario las mas veces juntar la primera con la vocal precedente i la segunda con la siguiente: mon-te. Pero ai combinaciones binarias de sonidos articulados, por las cuales puede principiar diccion, como lo vemos en blason, brazo, clamor, cria, droga, flema, franja, gloria, grito, pluma, preso, tlascalteca, trono. Sucede entónces que la segunda consonante se aproxima de tal modo a la primera, que parece como embeberse en ella. Decimos por eso que se tiquida, i la llamamos liquida. La primera se llama licuante. No ai en castellano otras liquidas que la l i la r (pronunciándose esta última con el sonido suave que tiene en ara, era, mora); ni mas licuantes que la b, la c (pronunciándose con el sonido fuerte que le damos en casa, coro, cuna), la d, la f, la g, la p i la t. (pág. 4)
Las combinaciones de licuante i liquida se refieren siempre a la vocal que sigue, comoen ha-blar, a-bril, te-cla, cuadro, a-fluencia, aza-fran, co-pla, a-tlántico, le-tra; a ménos que la t o la r deje de liquidarse verdaderamente, como sucede en sublunar, subrogacion, que no se pronuncian su-blunar, su-bro-ga-cion, sino sub-lu-nar, sub-ro-ga-cion, i deben por consiguiente dividirse de este segundo modo; lo que podria, con respecto a la r, indicarse en la escritura, poniendo rr (subrrogacion); por cuanto la r, no líquida, pasa, despues de toda consonante, como en principio de diccion, al sonido fuerte de la rr. (pág. 4)
Juntándose tres o cuatro consonantes, de las cuales la segunda es s, referimos esta i la articulacion precedente a la vocal anterior, como en pers-pi-ca-cia, cons-tan-te, transcri-bir. La razon es porque ninguna diccion castellana principia por s liquida (que así se llama la s inicial seguida de consonante); al paso que algunas terminan en s precedida de consonante, como fénix (que se pronuncia fénigs o fénics). (pág. 4)
Como la z representa dos articulaciones distintas, de las cuales la primera forma sí laba con la vocal anterior, i la segunda con la vocal que sigue (exámen, eg-sá-men, ec-sá-men), es evidente que de ninguna de las dos vocales puede en le escritura separarse la z, sin despedazar una sílaba : ni ex-á-men, ni e-xá-men representan el verdadero silabeo de esta palabra, o los miembros en que naturalmente se resuelve. Sin embargo, cuando a fin de renglon ocurre separar las dos sílabas a que pertenece por mitad la z, es preferible juntarla con la vocal anterior, porque ninguna diccion castellana principia por esta letra, i algunas terminan en ella. (pág. 5)
Apénas parece necesario advertir que los caractéres de que se componen las letras ch, ll, rr, son inseparables el uno del otro, porque juntos representan sonidos indivisibles, que se asocian siempre a la vocal que sigue. Tan absurdo sería silabear guer-ra, car-ro, como coc-he, bul-la. (pág. 5)
Lo que decimos sobre la estructura de las palabras castellanas, no se aplica a multitud de vocablos extranjeros, en que retenemos la escritura, i, en cuanto nos es posible, la pronunciacion de su orijen; como Czar, Byron, Cooper. (pág. 5)
Cuando concurren en una diccion dos vocales, puede dudarse si pertenecen a sílabas distintas, o a una misma. Parecerá, por ejemplo, a primera vista, que podemos dividir la palabra cautela en las cuatro sílabas ca-u-te-la; pero silabeando así, la combinacion au duraria demasiado tiempo, i desnaturalizaríamos por consiguiente la diccion; porque en ella, si la pronunciamos correctamente, el sonido de la u no debe durar mas que el brevísimo espacio que una consonante ocuparia; el mismo, por ejemplo, que la p ocupa en captura; de que se sigue que cautela se divide en las tres sílabas cau-te-la. Al contrario, rehusar se divide naturalmente en las tres sílabas re-hu-sar, porque esta diccion se pronuncia en el mismo tiempo que reputar; gastándose en proferir la combinacion eu el mismo espacio que si mediara una consonante. (Mira mos las vocales e u como concurrentes porque la h no significa sonido alguno). Esto hace ver que Para el acertado silabeo de las palabras es preciso atender a la cuantidad, de las vocales concurrentes, esto es, al tiempo que gastamos en pronunciarlas. Si, pronunciada correctamente una palabra, se gasta en dos vocales concurrentes el mismo tiempo que se gastaria poniendo una consonante entre ellas, debemos mirarlas como separables i referirlas a sílabas distintas: así sucede en ca-ido, ba-úl, reime, re-husar, sará-o, océ-ano, fi-ando, continú-a. Pero si se emplea tan breve tiempo en proferir las vocales concurrentes qe no pueda ménos de alargarse con la interposicion de una consonante, debemos mirarlas como inseparables i formar con ellas una sola sílaba : así sucede en nai-pe, flau-ta, pei-ne, reu-ma, doi-te, cam-bio, fra-guo; donde las vocales i u no ocupan mas lugar que el de una consonante. Se llama piprongo la concurrencia de dos vocales en una sola sílaba. (pág. 5)
En castellano pueden concurrir hasta tres vocales en una sola sílaba de la diccion, formando lo que se llama TRIPTONdo, cogo en cam-biais, fra-quais. En efecto, si silabeásemos cam-bi-ais, haríamos durar la diccion el mismo espacio de tiempo que combinais, i desnaturalizaríamos su lejítima pronunciacion; i lo mismo sucederia si silabeásemos cam-bia-is pronunciándola en el mismo tiempo que cambiados. Luego en cambiais las tres vocales concurremees i, a, i, pertenecen a una sola sílaba: al reves de lo que sucede con las tres de fiais, que se pronuncia en igual tiempo que finais, i con las dos de país, cuyas vocales concurrentes duran tanto como las de Paris. Así pais es disílabo, perteneciendo cada vocal a distinta sílaba; fiais disílabo, perteniendo la primera i a la primera sílaba, i el diptongo ai a la segunda; i cambiais tambien disilabo, formando las tres últimas vocales un triptongo. Si importa atender a la cuantidad de las vocales para la division de las dicciones en sus verdaderas sílabas o fracciones indivisibles, no importa ménos atender al acento, que da a cada palabra una fisonomía, por decirlo así, peculiar, siendo él a veces la sela cosa que las diferencia unas de otras, como se notará comparando estas tres dicciones, vário, varto, varió, i estas otras tres, liquido, liquído, liquidó. El acento consiste en una levísima prolongacion de la vocal que se acentúa, acompañada de una líjera elevacion del tono. Las vocales acentuadas se llaman agudas; i las otras graves. Las dicciones en que el acento caesobre la última sílaba (que no es lo mismo que sobre la última vocal), se llaman tambien agudas, como varió, javali, corazón, veréis, fraguáis : aquellas en que cae sobre la penúltima silaba, llanas o graves, como vario, conáto, márjen, péine, cámbio, cuénto; aquellas en que sobre la antepenúltima sílaba, esdrújulas, como liquido, lágrima, réjimen, cáustico, diéresis, i en fin, aquellas en que sobre una sílaba anterior a la antepenúltima (lo que solo sucede en palabras compuestas, es decir, en cuya formacion han entrado dos o mas palabras), sobreesdrújulas, como cumpliéramoslo, dariamostela. (pág. 6)
Capítulo II. Clasificacion de las palabras por sus varios oficios
Atendiendo ahora a los varios oficios de las palabras en el razonamiento, podemos reducirlas a siete clases, llamadas Sustantivo, Adjetivo, Verbo, Adverbio, Preposicion, Conjuncion, Interjeccion. Principiamos por el verbo, que es la mas fácil de conocer i distinguir. (pág. 7)
VERBO. (pág. 7)
Tomemos una frase cualquiera sencilla, pero que haga sentido completo, v. gr. el niño aprende, los árboles crecen. Podemos reconocer en cada una de estas dos frases dos partes diversas : la primera significa una cosa o porcion de cosas, el niño, los árboles: la segunda da a conocer lo que acerca de ella o ellas pensamos, aprende, crecen. Llámase la primera SUJETO O SUPUESTO, i la segunda ATRIBUTO, denominaciones que se aplican igualmente a las palabras i a los conceptos que declaramos con ellas. El sujete i el atributo unidos forman la PROPOSICION. (pág. 7)
Entre estas dos partes hai una correspondencia constante. Si en lugar de el niño ponemos los niños, i en lugar de los árboles, el árbol, es necesario que en la primera proposicion digamos aprenden i en la segunda crece. Si el sujeto es uno, se dice aprende, crece, si mas de uno, aprenden, crecen. Et atributo varía pues de forma segun el sujeto significa unidad o pluralidad, o en otros términos, segun el sujeto está en número singular o plural. No hai mas que dos números en nuestra lengua. (pág. 8)
No es esto solo. Hablando del niño se dice que aprende: si el niño hablase de sí mismo, diria yo aprendo, i si hablando del niño le dirijiésemos la palabra, diríamos tú aprendes. En el número plural sucede otro tanto. Hablando de muchos niños sin dirijirles la palabra, decimos aprenden: nosotros aprendemos, dirian ellos hablando de sí, o uno de ellos que hablase de todos; i vosotros aprendeis, diríamos a todos ellos juntos, o a cualquiera de ellos, hablando de todos. Yo es primera persona de singular, tú segunda persona del mismo número; nosotros, primera persona de plural, vosotros, segunda; toda cosa o conjunto de cosas que no es primera o segunda persona, es tercera de singular o plural, con cualquiera palabra que la designemos. (pág. 8)
Vemos, pues, que la forma del atributo varía con el número i persona del sujeto. La palabra persona, que comunmente, i aun en la gramática, suele significar lo que tiene vida i razon, lleva en el lenguaje gramatical otro significado mas, denotando las tres diferencias de primera, segunda i tercera, i comprendiendo en este sentido las cosas brutas o inanimadas no ménos que las verdaderas personas. Observemos ahora que en las proposiciones el niño aprende, los árboles crecen, atribuimos al niño i a les árboles una cualidad o accion que suponemos coexistente con el momento mismo en que estamos hablando. Supongamos que el aprender el niño no sucediese ahora, sino hubiese sucedido tiempo há : se diria, por ejemplo, en las tres personas de singular, yo aprendí, tú aprendiste, el niño aprendió, i en las tres de plural, nosotros aprendimos, vosotros aprendisteis, ellos aprendieron. De la misma manera, yo crecí, tú creciste, el árbol creció, nosotros crecimos, vosotros crecisteis, los árboles crecieron. Varía pues tambien la forma del atributo para significar el tiempo del mismo atributo, entendiéndose por tiempo el ser ahora, ántes o despues, con respecto al momento mismo en que se habla; por lo que todos los tiempos del atributo se pueden reducir a tres, presente, pasado i futuro. Hai todavía otras especies de variaciones de que es susceptible la forma del atributo, pero basta el conocimiento de estas paru nuestro objeto presente. (pág. 8)
En las proposiciones el niño aprende, los árboles crecen, el atributo es una sola palabra. Si dijésemos el niño aprende mal, o aprende con dificultad, o aprende cosas inútiles, o aprendió la aritmética el año pasado, el atributo constaria de muchas palabras, pero siempre habria entre ellas una cuya forma indicaria la persona i número del sujeto i el tiempo del atributo. Esta palabra es la mas esencial del atributo; es por excelencia el atributo mismo, porque todas las otras de que este puede constar, no hacen mas que referirse a ella, modificando, particularizando su significado. Llamámosla verbo. El VERBO es pues una palabra que denota el atributo de la proposicion, indicando juntamente el número i persona del sujeto i el tiempo del mismo atributo. SUSTANTIVO. (pág. 9)
Como el verbo es la palabra esencial i primaria del atributo, el sustantivo es la palabra esencial i primaria del sujeto; el cual puede tambien componerse de muchas palabras, dominando entre ellas un sustantivo, a que se refieren todas las otras, particularizando su significado, o como se dice or dinariamente, modificándolo. Tal es niño, tal es árboles, en las dos proposiciones de que nos hemos servido como ejemplos. Si dijésemos el niño aplicado, el niño dotado de talento, la plaza mayor de la ciudad, los árboles fructiferos, las plantas del jardin, particularizaríamos el significade de niño, de plaza, de árboles, de plantas, i cada una de estas palabras podria ser en su proposicion la dominante, de cuyo número i persona dependeria la forma del verbo. El SUSTANTIVO es pues una palabra que puede servir para designar el sujeto de la proposicion. Se dice que puede servir, no que sirve, porque, ademas de esta funcion, el sustantive ejerce otras, como despues verémos. El verbo, al contrario, ejerce una sola, de que ninguna otra palabra es susceptible, i por eso no hai ninguna que tan fácilmente se reconozca i distinga, ni que sea tan a propósito para guiarnos en el conocimiento de las otras. (pág. 9)
Como al verbo es al que se refieren todas las otras palabras del atributo, i al sustantivo todas las otras del sujeto, i como el verbo mismo se refiere a un sustantivo, ya se echa de ver que el sustantivo sujeto es en la proposicion la palabra primaria i dominante, i a la que, directa o indirectamente, miran todas las otras de que la proposicion se compone. Los sustantivos significan directamente los objetos en que pensamos, i tienen amenudo dos números, denotando ya la unidad, ya la pluralidad de los mismos objetos; para lo que toman las mas veces formas diversas, como niño, niños, árbol, árboles. (pág. 10)
ADJETIVO. (pág. 10)
Las cosas en que podemos pensar son infinitas, puesto que no solo son objetos del pensamiento los seres reales que conocemos, sino todos aquellos que nuestra imajinacion se fabrica; de que se sigue que en la mayor parte de los casos es imposible dar a conocer por medio de un sustantivo, sin el auxitio de otras palabras, aquel objeto particular en que estamos pensando. Para ello necesitamos amenudo combinarlo con otras palabras que lo modifiquen, diciendo, por ejemplo, el niño instruido, el niño de poca edad, los árboles silvestres, las plantas del huerto. (pág. 10)
Entre las palabras de que nos servimos para modificar el sustantivo, hai unas que, como el verbo, se refieren a él i lo modifican directamente, pero que se diferencian mucho del verbo, porque no se emplean para designar primariamente el atributo, ni envuelven la multitud de indicaciones de que bajo sus varias formas es susceptible el verbo. Llámanse ADJETIVOS, porque suelen añadirse al sustantivo, como niño instruido, metales preciosos; pero sucede tambien muchas veces que, sin embargo de referirse directamente a un sustantivo, no se le juntan; como sucede cuando decimos el niño es o me parece instruido; proposiciones en que instruido, refiriéndose al sustantivo sujeto, forma parte del atributo. (pág. 11)
Casi todos los adjetivos varían de forma para significar la unidad o pluralidad del sustantivo a que se refieren: casa grande, casas grandes, ciudad hermosa, ciudades hermosas. De dos maneras puede modificar el adjetivo al sustantivo; o agregando a la significacion del sustantivo algo que necesaria o naturalmente no está comprendido en ella, o desenvolviendo, sacando de su significacion, algo de lo que en ella se comprende, segun la idea qne nos hemos formado del objeto. Por ejemplo, la timidez i la mansedumbre no son cualidades que pertenezcan propiamente al animal, pues hai muchos animales que son bravos o fieros; poro son cualidades propias i naturales de la oveja, porque toda oveja es naturalmente tímida i mansa. Si decimos pues los animales mansos, indicarémos especies particulares de animales; pero si decimos las mansas ovejas, no señalarémos una especie particular de ovejas, sino las ovejas en jeneral, atribuyéndoles, como cualidad natural i propia de todas ellas, el ser mansas. En el primer caso el adjetivo particulariza, especifica, en el segundo desenvuelve, explica. El adjetivo empleado en este segundo sentido se llama epiteto o predicado. Hai otra cosa que notar en los adjetivos, i es que teniendo muchos de ellos dos terminaciones en cada número, como hermoso, hermosa, no podemos emplear a nuestro arbitrio cualquiera de ellas con un sustantivo dado, porque si, v. gr., decimos niño, árbol, palacio, tendrémos que decir forzosamente niño hermoso, árbol hermoso, palacio hermoso (no hermosa); i si decimos niña, planta, casa, sucederá lo contrario: tendrémos que decir hermosa niña, hermosa planta, casa hermosa (no hermoso). En suma, (llamando segunda terminacion de los adjetivos que tienen dos en cada número la del singular en a i la del plural en as), hai sustantivos que no se juntan sino con la primera terminacion de los adjetivos, i sustantivos que no se juntan sino con la segunda. De aquí la necesidad de dividir los sustantivos en dos clases. Los que se construyen con la primera terminacion del adjetivo, se llaman masculinos, porque entre ellos se comprenden especialmente aquellos que significan sexo masculino, como niño, emperador, leon; i los que se construyen con la segunda se llaman femeninos, a causa de comprenderse especialmente entre ellos los que significan sexo femenino, v. (pág. 11)
gr. niña, emperatriz, leona. Son pues masculinos árbol, palacio, i femeninos planta, casa, sin embargo de que ni los primeros significan macho, ni los segundos hembra. Hai sustantivos que sin variar de terminacion significan ya un sexo, ya el otro, i piden en el primer caso la primera terminacion del adjetivo, i en el segundo la segunda; como un jóven virtuoso, una jóven virtuosa. Estos sustantivos se llaman comunes. (pág. 12)
Pero tambien hai sustantivos que denotando seres vivientes, se juntan siempre con una misma terminacion del adjetivo, que puede ser masculina, aunque el sustantivo se aplique accidentalmente a hembra, i femenina, aunque con el sustantivo se designe varon o macho. Así, aun hablando de un hombre, decimos que es una persona discreta, i aunque hablemos de una mujer, dirémos que es el dueño de la casa. Así tambien liebre se usa como femenino, aun cuando se habla del macho; i vuitre como masculino, sin embargo de que con este sustantivo se designe la hembra. Dáseles el nombre de epicenos, es decir, mas que comunes. (pág. 12)
En fin, hai un corto número de sustantivos, que se usan como masculinos i como femeninos, sin que esta variedad de terminacion corresponda a la de sexo, del que jeneralmente carecen. De esta especie es el sustantivo mar, pues decimos mar tempestuoso i mar tempestuosa. Los llamamos ambiguos. La clase a que pertenece el sustantivo segun la terminacion del adjetivo con que se le construye, o en otros términos, la calidad que tiene el sustantivo de juntarse con una sola de las dos terminaciones de los adjetivos en que las hai dentro de cada número, se llama JéNERo. Los jéneros, segun lo dicho, no son mas de dos en castellano, masculino i femenino. Pero atendiendo a la posibilidad de emplear ciertos sustantivos, ya en un jénero, ya en otro, llamamos unijéneres (a que pertenecen los epicenos) los que no mudan de jénero, como rei, mujer, vuitre; comunes los que varian de jénero segun el sexo a que se aplican, como jóven, mártir, testigo; i ambiguos los que mudan de jénero sin que esta variacion corresponda a la de sexo. (pág. 13)
Es evidente que si todos los adjetivos tuviesen una sola terminacion en cada número, no habria jéneros en nuestra lengua; que pues en cada número no admite adjetivo alguno castellano mas que dos formas que se construyan con sustantivos diferentes, no podemos tener bajo este respecte mas de dos jéneros; i que si en cada número tuviesen algunos adjetivos tres o cuatro terminaciones, con cada una de las cuales se combinasen ciertos adjetivos i no con las otras, tendríamos tres o cuatro jé neros en castellano. Despues verémos que hai en nuestra lengua ciertos sustantivos que bajo otro respecto que explicarémos, son neutros, esto es, ni masculinos ni femeninos; pero esos mismos bajo el punto de vista de que ahora se trata, son masculinos, porque se construyen con la primera terminacion del adjetivo. (pág. 13)
A veces se calla el sustantivo a que se refiere el adjetivo, como cuando decimos los ricos, subentendiendo hombres, la vecina, subentendiendo mujer, el azul, subentendiendo color; o como cuando despues de haber hecho uso de la palabra capitulo, decimos, el anterior, el primero, el segundo, suben tendiendo capítulo. En estos casos el adjetivo parece revestirse de la fuerza del sustantivo tácito, i se dice que se sustantiva. Sucede tambien que el adjetivo se toma en toda la jencralidad de su significado, sin referirse a sustantivo alguno, como cuando decimos que los edificios de una ciudad no tienen nada de grandioso, esto es, nada de aquello a que solemos dar este título. Esta es otra manera de sustantivarse el adjetivo. (pág. 13)
Por el contrario, podemos servirnos de un sustantivo para especificar o explicar otra palabra de la misma especie, como cuando decimos el profeta rei; la dama soldado; Catalina, emperatriz de Rusia: en los dos primeros ejemplos el segundo sustantivo especifica al primero; en el tercero lo explica. El sustantivo, sea que especifique o explique a una palabra de la misma especie, se adjetiva; i puede ser de diferente jénero que el sustantivo modificado por él, como se ve en la dama soldado, i hasta de diferente número, como en las flores, ornamento de la tierra. Dicese hallarse en aposieion, cuando se construye con otro sustantivo, como en todos los ejemplos anteriores. En Colon fué el descubridor de la América, descubridor es un epíteto o predicado de Colon, i por lo tanto se adjetiva, pero no está en aposicion a este sustantivo, porque solo se refiere a él por medio del verbo fué. (pág. 14)
Este mutuo cambio de oficios entre el sustantivo i el adjetivo, i el expresar uno i otro con desinencias o terminaciones semejantes la unidad i la pluralidad, pues uno i otro forman sus plurales añadiendo s o es, ha hecho que se les considere como pertenecientes a una misma clase de palabras, con el título de NOMBRES. (pág. 14)
Los nombres i los verbos son jeneralmente palabras declinables, esto es, palabras que varían de terminacion para significar ciertos accidentes de número, de jenero, de persona, de tiempo, i algunos otros que se darán a conocer mas adelante. En las palabras declinables hai que distinguir dos partes: la raiz, esto es, la parte jeneralmente invariable (que, por ejemplo, en el adjetivo hermoso comprende los sonidos hermos, i en el verbo aprende los sonidos aprend); i la terminacion o desinencia, esto es, la parte que varía (que en aquel adjetivo es o, a, os, as, i en el verbo citado o, es, e, emos, eis, en, etc.) La declinacion de los nombres es la que mas propiamente se llama así: a la de los verbos se la llama casi siempre conjugacion. (pág. 14)
La palabra inflexion se toma en dos sentidos; el jeneral de declinacion, aplicado a cualquiera especie de vocablos, i el de terminacion o desinencia. (pág. 15)
ADVERBIO. (pág. 15)
Como el adjetivo modifica al sustantivo, el ADVERRIO modifica al verbo, i al adjetivo: al verbo, v, gr., corre aprisa, vienen despacio, escribe ele gantemente; al adjetivo, como en una lecccion bien aprendida, una carta mal escrita, costumbres notoriamente depravadas, plantas demasiado frondosas. Sucede tambien que un adverbio modifica a otro, como en estas proposiciones: el ave volaba mui aceleradamente, la funcion terminó demasiado tarde. Nótese la graduacion de modificaciones: demasiado modifica a tarde, i tarde a terminó, como mui a aceleradamente, i aceleradamente a volaba; ademas, terminó i volaba son, como atributos, verdaderos modificativos de los sujetos la funcion, el ave. PREPOSICION. (pág. 15)
No es el adjetivo, aun prescindiendo del verbo, el único medio de modificar al sustantivo, ni el adverbio el único medio de modificar adjetivos, verbos i adverbios. Tenemos una manera de modificacion que sirve igualmente para todas las especies de palabras que acabamos de enumerar. (pág. 15)
Cuando se dice el libro, naturalmente se ofrecen varias referencias o relaciones al espíritu: ¿quién es el autor de eso libro? quién su dueño? gé contiene? I declaramos estas relaciones diciendo un libro de Iriarte (compuesto por friarte). (pág. 15)
un libro de Pedro (cuyo dueño es Pedro), un libro de fábutas (que contiene fábulas). De la misma manera, cuando decimos que álguien escribe, pueden ocurrir al entendimiento estas varias referencias: ¿qué escribe? ¿a quién escribe? ¿dónde escribe? ¿en qué material escribe? ¿sobre qué asunto escribe? ¿con qué instrumento escribe? etc.; i declaramos estas varias relaciones diciendo, escribe una carta, escribe a su amigo, escribe en la oficina, escribe en vitela, escribe sobre la revolucion de Francia, escribe con una pluma de acero. Si decimos que un hombre es aficionado, ocurre la idea de a qué, i la expresamos añadiendo a la caza. Si decimos, en fin, que un pueblo está léjos, el alma, por decirlo así, se pregunta ¿de dónde? i llena la frase añadiendo de la ribera. (pág. 16)
En estas expresiones hai siempre una palabra o frase que designa el objeto, la idea, en que termina la relacion (Iriarte, Pedro, fábulas, una carta, su amigo, la oficina, vitela, la revolucion de Francia, una pluma de acero, la caza, la ribera). Llamámosla TÉRMINO. Las mas veces precede al término una palabra, denominada PREPOSICION, cuyo oficio es anunciarlo, expresando tambien a veces la especie de relacion de que se trata: (de, a, en, sobre, con). Hai preposiciones de sentido vago, que como de se aplican a gran número de relaciones diversas; hai otras de sentido determinado, que como sobre pintan con bastante claridad relaciones siempre semejantes. Por último, la preposicion puede faltar ántes del término, como en escribe una carta; pero no puede nunca existir sin él. (pág. 16)
Estas expresiones se llaman COMPLEMENTOS, porque en efecto sirven para completar la significacion de la palabra a que se agregan; i aunque todos los modificativos hacen lo mismo, i a mas, todos lo hacen declarando alguna relacion particular que la idea modificada tiene con otras, se ha querido limitar aquel título a las expresiones que constan de preposicion i término, o de término solo. (pág. 16)
El término de los complementos es ordinariamente un sus tantivo, sea solo (Iriarte, fábulas, vitela), sea modificado por otras palabras (una carta, su amigo, la oficina, la revolucion de Francia, una pluma de acero). Hé aquí pues otra de las funciones del sustantivo, servir de término; funcion que, como todas las del sustantivo, puede ser tambien desempeñada por adjetivos sustantivados : el orgullo de los ricos, el canto de la vecina, vestido de blanco, nada de grandioso. Pero ademas del sustantivo ejercen a veces esta funcion los adjetivos, sirviendo como de epítetos o predicados, v. gr. se jacta de valiente, presume de hermosa, da en majadero, tienen fama de sabios, lo hizo de agradecido: expresiones en que el adjetivo se refiere siempre a un sustantivo cercano, cuyo jénero i número determinan la forma del adjetivo. Los sustantivos adjetivados sirven así mismo de término a la manera de los adjetivos, haciendo de predicados respecto de otro sustantivo cercano; como cuando se dice que uno aspira a rei, o que fué juicioso desde niño, o que estaba de cónsul, o que trabaja de carpintero. (pág. 16)
Hai tambien complementos que tienen por término un adverbio de lugar o de tiempo, v. gr. desde léjos, desde arriba, ácia abajo, por aquí, por encima, hasta luego, hasta mañana, por entónces. I complementos tambien, que tienen por término un complemento, como en saltó por sobre la mesa, se escabulló por entre los dedos; a no ser que miremos las dos preposiciones como una preposicion compuesta; que para el caso es lo mismo. (pág. 17)
No debe confundirse el complemento que sirve de término, como en saltó por sobre la mesa, con el que solo modifica al término, como cuando se dice que álguien escribe sobre la revolucion de Francia; donde Francia forma con de un complemento que modifica a la revolucion, miéntras esta, modificada por el complemento de Francia, forma a su vez con sobre un complemento que modifica al verbo escribe. (pág. 17)
El complemento puede ser modificado por adverbios: mui de sus amigos; demasiado a la lijera. (pág. 17)
CONJUNCION. (pág. 18)
La CONJUNCION sirve para ligar dos o mas palabras o frases análogas, que ocupan un mismo lugar en el razonamiento, como dos sujetos de un mismo verbo (la ciudad i el campo están desiertos), dos verbos de un mismo sujeto (los niños leen o escriben), dos adjetivos de un mismo sustantivo (mujer honesta i económica), dos adjetivos de un mismo verbo (escribe bien, aunque despacio), dos adverbios de un mismo adjetivo (servicios tarde o mal recompensados), dos complementos de una misma palabra (se expresa sin dificultad, pero con alguna afectacion), dos términos de una misma preposicion (baila con ajilidad i gracia), etc. A veces una conjuncion expresa o tácita liga muchos elementos análogos, v. gr. «La claridad, la pureza, la precision, la decencia, la fuerza i la harmonía son las cualidades mas esenciales del estilo»: la conjuncion i enlaza seis sustantivos, tácita entre el primero i segundo, entre el segundo i tercero, entre el terceroi cuarto, entre el cuarto i quinto, i expresa entre el quinto i sexto: sustantivos que forman otros tantos sujetos de son, a que sirve de predicado la frase sustantiva las cualidades mas esenciales del estilo. Los complementos equivalen muchas veces a los adjetivos o a los adverbios, i por consiguiente puede la conjuncion enlazarlos con aquellos o estos (hombre honrado i de mucho juicio; una carta bien escrita, pero en mal papel). (pág. 18)
Sirve la conjuncion, no solo para ligar las partes o elementos análogos de una proposicion, sino proposiciones enteras, a veces largas, v. gr. «Se cree jeneralmente que Rómulo fundó a Roma, pero hai muchos que dudan hasta de la existencia de Rómulo:» «Yo pienso, luego existo.» Pero, en el primer ejemplo, denota cierta contrariedad entre la proposicion que le precede i la que le sigue : luego anuncia que la proposicion yo existo es una consecuencia de la proposicion yo pienso. (pág. 18)
INTERJECCION. (pág. 18)
Finalmente la INTERJEcCIoN es una proposicion abreviada, qe se intercala frecuentemente en otras, i en que el sujeto es siempre la persona que habla, i el atributo un afecto del alma. Ah, por ejemplo, quiere decir, segun las diferentes circunstancias, yo siento dolor, admiracion, sorpresa. La interjeccion, o por mejor decir, el verbo envuelto en ella, es susceptible de ser modificado como los verbos expresos, v. gr. Ai de tí, que es como si se dijera, yo tengo compasion de tí. (pág. 18)
ADVERTENCIAS. (pág. 19)
1.a Un sustantivo con las modificaciones que lo especifican o explican, forma una frase sustantiva, a la cual es aplicable todo lo que se dice del sustantivo: de la misma manera un verbo con sus respectivas modificaciones forma una frase verbal; un adjetivo con las suyas una frase adjetiva, i un adverbio una frase adverbial. (pág. 19)
2.a Las palahras mudan frecuentemente de oficios, i pasan por consiguiente de una clase a otra. Ya hemos notado que el adjetivo se sustantiva i el sustantivo se adjetiva.—Algo, nada, que son sustantivos en algo sobra, nada falta, puesto que hacen el oficio de sujetos, son adverbios en el niño es algo perezoso, donde algo modifica al adjetivo perezoso, i en la niña no adelanta nada, donde nada modifica a la frase verbal no adelanta, compuesta de un verbo i del adverbio negativo no. Poco, mucho, sustantivos en piden mucho i alcanzan poco, puesto que forman dos complementos significativos de lo pedido i lo alcanzado, son adjetivos en mucho talento, poco dinero, donde modifican a los sustantivos talento i dinero; i adverbios en su conducta es poco prudente, donde poco modifica al adjetivo prudente, i sus acciones se critican mucho, en que mucho modifica a la frase verbal se critican. Mas es sustantivo cuando significa una mayor cantidad o número sin que se le junte o se le subentienda sustantivo alguno, como en no he menester mas: en esta misma expresion se hace adjetivo, si se le junta o subentiende un sust antivo, mas papel, mas tinta, mas libros, mas plumas (pág. 19)
(i nótese que como adjetivo es indeclinable, pues no varía de terminacion para los diversos jéneros o números): modificando adjetivos, verbos, adverbios, se le debe considerar como adverbio, i lo es realmente en las expresiones mas valeroso, adelanta mas, mas aprisa; i en fin se hace muchas veces conjuncion; v. gr. cuando equivaliendo a pero enlaza dos atributos: el niño sabia perfectamente la leccion, mas no supo decirla. A cada paso encontramos adverbios i complementos trasformados en conjunciones, v. gr. luego, consiquientemente, por tanto, sin embargo. (pág. 20)
Capítulo III. Division de las palabras en primitivas i derivadas, simples i compuestas
Se llaman palabras primitivas las que no nacen de otras de nuestra lengua, como hombre, árbol, virtud. (pág. 20)
Derivadas son las que nacen de otras de nuestra lengua, sea que varíen mas o ménos la terminacion de estas, como regularmente sucede, o que la conserven, pero añadiendosiempre alguna nueva idea a su significado Así el sustantivo arboleda se deriva del sustantivo árbol; el sustantivo hermosura del adjetivo hermoso; el sustantivo enseñanza del verbo enseño; el sustantivo lejura del adverbio léjos; el adjetivo valeroso del sustantivo valor; el adjetivo amarillento del adjetivo amarillo; el adjetivo imajinable del verbo imajino; el adjetivo tardío del adverbio tarde; el verbo imajino del sustantivo imájen; el verbo hermoseo del adjetivo hermoso; el verbo pisoteo del verbo piso; el verbo alejar del adverbio léjos; el adjetivo contrario de la preposicion contra; el adverbio léjos del adjetivo plural léjos, léjas; el adverbio mañana del sustantivo mañana, etc. (pág. 20)
Llámanse palabras simples aquellas en cuya estructura no entran dos o mas palabras, cada una de las cuales se pueda usar o se haya usado separadamente en nuestra lengua, como virtud, arboleda, (pág. 20)
Al contrario, aquellas en que aparecen dos o mas palabras que se usan o se han usado fuera de composicion, ya sea que se altere la forma de alguna de las palabras concurrentes, de todas ellas o de ninguna, se llaman compuestas. Así el sustantivo tornaboda se compone del verbo torna i del sustantivo boda; el sustantivo vaiven del verbo va, la conjuncion i, i el verbo viene; el adjetivo pelirubio del sustantivo pelo i el adjetivo rubio; al adjetivo alicorto del sustantivo ala i el adjetivo corto; el verbo bendigo del adverbio bien i el verbo digo; el verbo sobrepongo de la preposicion sobre i el verbo pongo; los adverbios buenamente, malamente, doctamente, torpemente, de los adjetivos buena, mala, docta, torpe i el sustantivo mente, que toma en tales compuestos la significacion de manera o forma. (pág. 21)
Las preposiciones a, ante, con, contra, de, en, entre, para, por, sin, sobre, tras, entran en la composicion de muchas palabras; v. gr. amontono, verbo compuesto de la preposicion a i el sustantivo monton; anteveo, verbo compuesto de la preposicion ante i el verbo veo. Estas preposiciones se llaman partículas compositivas separables, por cuanto se usan tambien como palabras independientes (a diferencia de otras de que vamos a hablar); i la palabra a que preceden se llama principal o simple relativamente a los compuestos que de ella se forman. Así monton i veo son los elementos principales o simples, de los compuestos amontono, anteveo. (pág. 21)
Ademas de las palabras cuya composicion pertenece a nuestra lengua, hai otras que se miran tambien como compuestas, aunque no todos sus elementos o tal vez ninguno de ellos se emplee separadamente en castellano, porque las hemos tomado del idioma latino, que retiene en ellas sus formas, i se ha quedado en no pocos casos con las palabras componentes. (pág. 21)
De estos compuestos latinos hai varios en que figura como elemento principal alguna palabra latina que no ha pasado al castellano, combinada con una de las preposiciones anteriores, como vemos en conducir, deducir, formados del simple latino ducere, que significa guiar, i de las preposiciones con, de. Otros, en que se combinan con palabras castellanas partículas compositivas inseparables que eran en aquella lengua dicciones independientes, v. gr. el verbo abstengo, compuesto de la preposicion latina abs, i de nuestro verbo tengo. Otros, en que la partícula inseparable que se combina con diccion castellana, era tambien partícula inseparable en latin, como la re en los verbos compuestos retengo, reclamo. Otros en fin, en que ambos elementos son enteramente latinos; como introducir, seducir, compuestos tambien del simple ducere, combinado en el primero con el adverbio intro, i en el segundo con la partícula se, tan inseparable en aqella lengua como en la nuestra. (pág. 21)
Como muchas de las partículas latinas no son otra cosa que las formas orijinales de las castellanas, i muchas de estas son en realidad una misma bajo diferentes formas, será menester enumerarlas todas juntamente, manifestando mas bien con ejemplos que con explicaciones las varias ideas que suelen agregar al significado del simple. (pág. 22)
Las formas de las partículas compositivas son estas: a, ab, abs, ad, ante, anti, circum, circun, cis, citra, co, com, con, contra, de, des, di, dis, e, em, en, entre, equi, es, ex, estra, extra, i, im, in, infra, inte, inter, intro, o, ob, per, por, pos, post, pre, preter, pro, re, red, retro, sa, se, semi, sin, so, sobre, son, sor, sota, soto, sos, su, sub, subs, super, sus, tra, tran, trans, tras, ultra, vi, vice, viz, za. Pero sustancialmente se reducen a las de la lista que sigue: A, preposicion castellana, en latin ad: abreviar, acortar, afirmar (de los adjetivos breve, corto, firme); acallo, apruebo, atraigo (de los verbos callo, pruebo, traigo); arreglar, arrinconar, abotonar (de los sustantivos regla, rincon, boton); acartonado, adamado (de los sustantivos carton, dama). La forma latina de la preposicion se conserva en algunos compuestos, como admirar, adorar. La rr de arreglar, arrinconar, arrebatar, es la r inicial de regla, rincon, rebato, que en medio de dos vocales debe escribirse doble para que conserve su sonido. En acceder la d se ha convertido en c. La g de agnacion, agnado, pertenece al simple latino. (pág. 22)
A, ab, abs; partícula inseparable castellana, preposicion latina. Equivócase a veces con la anterior en la forma, pero siempre la distingue su significado de separacion, segregacion, detraccion; como en amovitle, abjurar, abstenerse. (pág. 22)
Ante, preppeicion castellana i latina: antesala, anteveo, antecesor. Anti, partícula inseparable en las dos lenguas, preposicion griega. Significa contrariedad u oposicion, como en antisocial, antipapa. Circun, partícula inseparable en castellano; en latin la preposicion circum (al rededor de). Vuelve a la terminacion latina ántes de p, como en circumpolar, i lo mismo haria ántes de la b, si alguna vez la precediese. Antes de vocal suele perder la n, como en circuir, o mudarla en m, como en circumambiente. (pág. 23)
Cis, citra, partículas inseparables en castellano; preposicion aquella, adverbio la segunda en latin: cisalpino (lo de este lado de los Alpes), cisandino (lo de este lado de los Andes), citramontano (lo del lado de acá de los montes). (pág. 23)
Con, preposicion castellana, orijinada de la latina cum, que componiendo era con. Muda la n en m ántes de b o p, como en combatir, componer; i la pierde ántes de vocal, como en coaccion, coeredero, cooperar, cohonestar: i ántes de los sonidos l, rr, como en coligar, colaborador, correjir, corroer (a). A veces parece tambien mudarla en g, como en cognacion, cognomento; pero entónces lo qe sucede es perderse la n; porqe la g pertenece al elemento principal, que en la lengua latina principiaba por gn. (pág. 23)
Contra, preposicion castellana i latina; contraponer, contravenir, contrarrestar, contracédula, contraseña. (pág. 23)
De, preposicion castellana i latina; deponer, deducir, devengar, derramar. (pág. 23)
Di, dis, partícula inseparable, castellana i latina: divulgar, dispersar. E, ex, es, des. Partícula inseparable en castellano; preposicion latina bajo las dos formas primeras. La forma ex ha pasado a es en varios compuestos tomados del latin, como escusa, estraño, i segun la práctica de muchos en todos los que principiaban por ex, como espectorar, espulsar, estraer. Pero los qe pronuncian i escriben ex donde otros es, deben guardarse de confundir con esta preposi- (a) La r inicial suena rr; por consiguiente, el escribirse corroer no pro viene de mudarse la n en r, sino de que dejando la r de ser inicial i hallándose entre dos vocales, es preciso duplicar el carâcter para que se conserve el sonido cion la e qe por regla jeneral anteponemos a la s líquida de los latinos, como en espíritu, espléndido: es arbitrario pues pronunciar i escribir espectorar o expectorar, segun el sistema ortolójico que se adopte; pero solo puede pronunciarse o escribirse espléndido, escena, espectáculo; palabras simples en que no hai preposicion alguna. A veces es necesario distinguir. En espectóculo, espectador, no hai preposicion, i la sílaba es no es convertible en ex. En espectativa, al contrario, puede cada cual pronunciar es o ez, segun su juicio o capricho: lo mismo en espectacion, cuando significa el estado del alma que aguarda una cosa futura (exspectatio); no cuando denota la atencion con que se contempla un objeto presente (spectatio). (pág. 23)
La forma ex subsiste, segun la práctica universal, en los compuestos expresidente, exministro, exjesuita, i todos los de formacion i sentido análogos. (pág. 24)
La forma des prevalece en los compuestos de formacion castellana, como desfigurar, descabezar, despabilar, i se ha introducido en algunos latinos reemplazando, no solo a la preposicion ex, como en descomulgar, sino a la de, v. gr. en desdeñar, deslindar, i aun a la di o dis, v. gr. en desparcir, despartir. Pero aunque estas tres partículas por la semejanza de su forma se confunden, la idea dominante en los compuestos de la de es la de separacion, o la de movimiento de arriba abajo, como en detraer, deponer, degradar: en los de la di o dis el concepto de diferencia o dispersion, como se ve en estas mismas palabras; i en los de la des el de movimiento de adentro afuera, extraccion, privacion, accion contraria, como en desentrañar, despabilar, desvirtuar, desanudar. Cuando el simple principia por s, se confunde inevitablemente des con de, porque se pierde la s, como en desazon, desabrido. (pág. 24)
En, preposicion castellana; in, latina: enfrenar, enalbardar, (compuestos de sustantivo); indigno, infame, infausto (compuestos de nombre, con sentido negativo); informo, influyo, insinúo, inscribo, invasion, incursion (movimiento real o figurado de afue ra ácia dentro); invierto, indispongo (accion contraria). Muda la n en m ántes de b o p, como en embeber, impeler, embarcar, emprender, imponer. Toma una sen ensalzar. Pierde la n en ignobleignorante (b), inocente, i segun la pronunciacion mas comun, en (b) La g pertenece al simple latino inumerable i algunos otros. Piérdela asímismo por regla jeneral ántes de l or, como en ilejible, irregular, irracional. Entre, preposicion castellana; inter, latina: entresacar, interponer, intervenir, entrever, entrecano. La r de inter se pierde ántes de los sonidos l, r, como en intelijencia, interrogar. (pág. 24)
Equi, partícula inseparable en castellano, adjetivo latino zequus (igual): equidistante, equivalente; equinoccio, igualdad de la noche (con el dia); equivocar, igualar, identificar, confundir una voz o cosa con otra, engañarse. (pág. 25)
Estra o extra, partícula inseparable castellana, preposicion i adverbio latino, que significaba fuera o fuera de: extrajudicial, estravagante, extravasado. (pág. 25)
Infra, partícula inseparable en castellano, preposicion latina, que significaba debajo de, dentro de: infrascrito o infraescrito; infraoctava, dentro de la octava, esto es, entre el dia de una fiesta eclesiástica, i el octavo dia, contado desde ella. (pág. 25)
Intro, partícula inseparable en castellano, adverbio latino (adentro): introducir. Toma alguna vez la forma entro: entremeterse o entrometerse; pero es mucho mas usual entremeterse, i se dice siempre entremetido. (pág. 25)
O, ob, partícula inseparable en castellano; en latin la preposicion ob, que en algunos compuestos era o: omitir, observar, obtener, obstar, obtemperar. (pág. 25)
Para, preposicion castellana: parasol, paraguas, pararrayo. Per, preposicion latina; en castellano por, mas en composicion casi siempre per: perdurable, persistir, porfiar; perfeccionar, perorar; perenne, peregrinar, pernoctar; pormenor, porvenir, pordiosero. Post, preposicion latina (despues de); en castellano partícula inseparable: postliminio, postmeridiano, postparto; pero jeneralmene no se pronuncia ni debiera escribirse la t, sino ántes de vocal, como en póstumo. (pág. 25)
Pre, partícula inseparable en castellano, preposicion latina (prœ, que significaba prioridad, anterioridad): predecir, predisponer, predominar, preopinante, preferencia, prelado. (pág. 25)
Preter, partícula inseparable en castellano, preposicion latina (prœter, fuera de) : preternatural, pretérito. (pág. 25)
Pro, partícula inseparable en castellano, preposicion latina, que significaba en lugar de, a favor de, i en composicion denota tambien movimiento acia adelante o de adentro acia afuera: procurador, providencia, promover, producir. (pág. 25)
Re, partícula inseparable en ambas lenguas: releo, recapitulo, refino, revuelco, retraigo. A veces red: redargüir, redimir. (pág. 26)
Retro, adverbio latino que significaba ácia atras; partí cula inseparable en castellano: retroceder, retrógrado. (pág. 26)
Se, partícula inseparable en ambas lenguas: separo, seduzco. Semi, nombre latino que significaba mitad, medio: semicírculo, semivivo. Sin, preposicion castellana: sinsabor, sinrazon. (pág. 26)
So, sob, son, sos, su, sub, subs, sus, diferentes formas de una misma preposicion latina, sub (debajo de), que en los compuestos latinos tomaba a veces la forma subs o sus. Conservamos amenudo estas tres formas, como en sublunar, subterráneo, substraer, sustentar; i aun ha quedado reducida a su en varios compuestos, como sujeto, supongo, suprimo. Pero sobre la b de sub o subs hai variedad en el uso, omitiéndola muchos en algunos vocablos, i otros siempre que no le sigue vocal, o y: sustantivo, suministro, sustituyo, subasta, subyugo. Consérvase universalmente la b de sub en los compuestos subprior, subprefecto, i todos los de formacion i sentido análogos. Hai tambien compuestos en qe sub o subs ha pasado a sos, como en sostener; a so como en someter, sojuzgar; a son como en sonrisa, sonsaca. El sostituir i sostituto, que dicen algunos, tendrá probablemente la misma suerte que sospirar i sospiro. So, como preposicion independiente, es anticuado, excepto en los complementos so color, so capa i algun otro. (pág. 26)
Sobre, preposicion castellana orijinada de la latina super. Bajo una i otra forma aparece en varios compuestos, como supérfluo, superfino, sobreponer, sobrescrito. Sincopada en sorprender. Sota, soto, partí cula insepararable en castellano, en latin la preposicion subter (debajo de): sotaermitaño, sotacura, sotoministro. Tras, preposicion castellana, orijinada de la latina trans, que significaba al otro lado, a la otra parte, allende, i metafóricamente servia para denotar mutacion de ser o de forma. Este sentido conserva en los compuestos latinos, como transmutacion, transformacion; perdiendo a veces las dos últimas consonantes, como en traducir, tramontar; a veces solo la s, como en transustanciacion, transcribo (donde la s es del simple); i a veces solo la n, como en trasladar, trasponer, lo que muchos extienden hoi a todos los vocablos que principian por la partícula trans, pronunciando i escribiendo trasmuto, trasfiguro, trasformo. La preposicion castellana ofrece otra idea, equivaliendo a empos de, despues de, detras de, i esa es la que ofrece en algunos compuestos castellanos, como trastienda. (pág. 26)
Ultra, partícula inseparable en castellano, preposicion i adverbio en latin, donde significaba mas allá: ultramontano, ultraliberal. Vice, viz o vi, partícula inseparable castellana, orijinada del nombre latino vice (en vez de, en lugar de): vicealmirante, vizcónsul, virrei. (pág. 27)
A las partículas inseparables castellanas podemos añadir sa o za, cuyo oríjen no conozco: sahumar o zahumar, zaherir, zabullir, zahondar. (pág. 27)
Júntanse a veces dos i hasta tres partículas compositivas, como en incompatible, predispongo, desapoderado, desapercibido. Análogas a las partículas compositivas de que hemos hablado son las que significan número; unas latinas, como bi, tri, cuadru (bicorne, lo de dos puntas o cuernos; tricolor, lo de tres colores; cuadrápedo, lo de cuatro piés); otras griegas, como di, tetra, penta, heza, deca: (disílabo, lo de dos sílabas; decálogo, los diez mandamientos). Así como del latin, se han tomado i se toman cada dia del griego palabras compuestas, cuyos elementos no existen en nuestra lengua. Lo que debe evitarse en esta materia es el combinar elementos de diversos idiomas, porque semejante composicion tienc un aspecto grotesco, que solo conviene al estilo jocoso; como la de las palabras gatomaquia, chismografia. (pág. 27)
Capítulo IV. Varias especies de nombres
Los nombres son, como hemos visto, sustantivos o adjetivos. Divídense ademas en propios i jenerales o apelativos. Nombre propio es el que significa una sola persona o cosa, o que siendo aplicable a muchas no significa una particular semejanza entre ellas en virtud de la cual se les dé ese nombre, como Adan, Roma, Orinoco, Pedro, María. Aunque haya muchos hombres llamados Pedro, esa semejanza de nombre no significa que haya en ellos una semejanza correspondiente de cualidades, si no es la del mismo nombre. (pág. 27)
Por el contrario, nombre jenérico, jeneral o apelativo, es el que conviene a muchas personas o cosas, significando que hai en ellas una semejanza peculiar en virtud de la cual se las llama así, como flor, ciudad, rio. Flor es un nombre que damos a una produccion de los vejetales, destinada a formar la semilla: en esto se asemejan todas las flores; i el sustantivo flor indica esa peculiar semejanza en los objetos qe designamos con él. (pág. 28)
Todo nombre propio es sustantivo; los nombres jenerales pueden ser sustantivos, como los anteriores, o adjetivos, como blanco, negro, cuadrado, redondo. Todo nombre adjetivo es jenérico. (pág. 28)
Los nombres jenerales o apelativos denotan clases que se incluyen unas en otras: así pastor se incluye en hombre, hombre en animal, animal en cuerpo, cuerpo en cosa o ente; nombres (estos dos últimos) que incluyen en su significado cuanto existei cuanto podemos concebir. Las clases incluyentes se llaman jéneros respecto de las clases incluidas, i las clases incluidas se llaman especies con respecto a las incluyentes: así hombre es un jénero que comprende las especies pastor, labrador, artesano, ciudadano, i muchísimas otras; i pastor, labrador, artesano, ciudadano son especies de hombre. A veces los nombres apelativos pasan a propios por la frecuente aplicacion que se hace de ellos a determinados indiviquos. Virjilio, Tulio, César han sido orijinalmente nombres apelativos, apellidos que se daban a todas las personas de ciertas familias. Lo mismo ha sucedido con los apellidos castellanos Calderon, Melendez i muchísimos otros, aun de aquellos que significando solar son precedidos de la preposicion de, como Quevedo, Alarcon. Los sustantivos no significan solo objetos verdaderos o reales, o que podamos representarnos como tales, aunque sean fabulosos o imajinarios (v. gr. esfinje, fénix, centauro), sino objetos tambien, en que no podemos concebir una existencia real, porque son meramente las cualidades que atribuimos a los entes, suponiéndolas separadas o independientes de ellos, v. gr. verdor, redondez, temor, admiracion. Esta independencia no está mas que en las palabras, ni consiste en otra cosa que en representarnos por medio de sustantivos lo mismo que orijinalmente nos hemos representado, ya por nombres significativos de objetos reales, como verde, redondo, ya por verbos, como temo, admiro (a). Las cualidades en que nos figuramos esta independencia ficticia, puramente nominal, se llaman abstractas, que quiere decir, separadas; i las otras concretas, que es como si dijéramos inherentes, incorporadas. Los sustantivos son asimismo concretos o abstractos, segun son concretas o abstractas las cualidades que nos representamos con ellos: casa, rio, son sustantivos concretos; altura, fluidez, son sustantivos abstractos. Los adje (a) No parezca extraño el que digamos que los adjetivos significan objetos, porque así es verdaderamente, puesto que significan clases de objetos que se asemejan bajo algun respecto, a la manera que lo hacen los sustantivos jenéricos. Si el ser adjetivo un nombre consistiese, como se dice, en significar cualidades, adjetivos serían verdor, redondez, cualidad; adjetivos serían pastor, artesano. Esto nos lleva a la diferencia orijinal entre el sustantivo jenérico i el adjetivo. El primero señala una clase que tiene un lugar determinado en la naturaleza, o por mejor decir, en la clasificacion fundamental que hemcs hecho de los objetos segun su importancia relativa a nosotros: pastor está todo en hombre; ánjel está todo en espíritu : abria pues una redundancia en hombre pastor i espíritu ánjel. El segundo, al contrario, significa una clase desparramada, dispersa en la naturaleza: blanco está parte en hombre, parte en flor, parte en piedra, parte en objetos artiflciales, como papel, pared, tela; ni solo en clases de objetos reales, como todos estos, sino de objetos abstractos, como color. De aquí es que el adjetivo se sustantiva, cuando lo limitamos habitualmente a una clase particular de las representadas por sustantivos, como rico (hombre), azul (colorl; i el sustantivo se adjetiva cuando lo referimos a una clase que no es la natural suya, a una clase que no lo comprende todo, como en rei pastor. En último resultado, el sustantivo significa o cosa real o cualidad abstracta: no hai sustantivos que designen ya lo primero, ya lo segundo, sino los que denotan la clase suprema, que lo comprende todo, ente, cosa, ser. El adjetivo, al contrario, se aplica ya a seres reales, ya a seres abstractos : decimos cuerpo redondo i figura redonda; piedra blanca i color blanco. (pág. 28)
Tampoco deben confundirse lo jenérico i lo abstracto: todo nombre abstracto es jenérico, pero no todo nombre jenérico es abstracto: hombre, arbol, piedra son jenéricos, no al stractos figura, extension, color son abstractos i jenéricos. (pág. 29)
tivos no pueden dividirse de este modo, porque un mismo adjetivo es aplicable ya a cosas concretas, como verde a monte, árbol, hierba, ya a cosas abstractas, como verde a color, redondo a figura. (pág. 30)
Los sustantivos abstractos se derivan amenudo de adjetivos o verbos. Pero algunos no tienen sus primitivos en nuestra lengua, como virtud, que viene del nombre latino vir (varon), porque al principio se entendió por virtud (virtus) lo que llamamos fortaleza, como si dijéramos varonilidad. Hai tambien muchos adjetivos que se derivan de sustantivos abstractos, como temporal, espacioso, virtuoso, gracioso, afortunado. (pág. 30)
Entre los sustantivos derivados son notables los colectivos, que significan coleccion o agregado de cosas de la especie significada por el primitivo, como arboleda, caserío. Pero los hai que no se derivan de sustantivo alguno que signifique la especie, como cabildo, congreso, ejército, clero. I los hai que solo significan el número, como millon, millar, docena. Algunos (que se llaman por eso colectivos indeterminados) significan meramente agregacion, como muchedumbre, número; o a lo mas agregacion de hombres, como jente. Merecen tambien notarse entre los derivados, los aumentativos, que envuelven la idea de gran tamaño o de alto grado, como librote, jiganton, mujerona, mujeronaza, feote, feisimo; i los diminutivos que significan pequeñez o poquedad, como palomita, florecilla, riachuelo, particula, sabidillo, bellacuelo. (pág. 30)
De estas, i de algunas otras especies de nombres, tratarémos separadamente. (pág. 30)
Capítulo V. Del número de los nombres
El aúmero singular significa unidad absoluta: v. gr. “Existe un Dios"; i unidad distributiva, v. gr. “El hombre es un ser dotado de razon"; donde el hombre quiere decir cada hombre, todo hombre. El singular significa tambien colectivamente la especie, v. gr. "El hombre señorea la tierra" (pág. 30)
El plural de nota multitud, distributiva o colectivamente, v. gr. Los animales son seres organizados que viven, sienten i se mueven": "No hai lugar de la tierra, que no esté poblado de infinitos seres vivientes". (pág. 31)
El plural se forma del singular segun las reglas siguientes: 1.a Si el singular termina en vocal no aguda, se añade s, v. gr. alma, almas, fuente, fuentes, libro, libros, blanco, blancos, blanca, blancas, verde, verdes. Pero la i final no aguda, precedida de vocal aguda, se convierte en yes; v. gr. ai, ayes, lei, leyes, convoi, convoyes. El plural de estai es estais. 2.a Si el singular termina en vocal aguda, se añade es, v. gr. albalá, albaláes; jabalí, jabalíes; un sí, un nó, los síes i los nóes, una letra té, dos tées; una o, una u, dos óes, dos úes. Sin embargo, mamá, papá, tienen los plurales mamás, papás; pié hace piés; los en é, ó, ú, de mas de una sílaba, suelen añadir solo s, como corsé, corsés; fricandó, fricandós; tisú, tisús. De los en i de mas de una sílaba se usan los plurales irregulares bisturis, zaquizamis: maravedi hace maravedis, maravedies, i maravedíses, de los cuales es mas usual el primero; i los poetas están en posesion de decir cuando les viene a cuento, alelís, rubís. Pero excepto en mamá, papá i pié, es siempre admisible el plural regular que se forma añadiendo es. (pág. 31)
3.a Los acabados en consonante añaden es; abad, abades; útil, útiles; holgazan, holgazanes; flor, flores; mártir, mártires; raiz, raices. La mutacion de z en c es de mera ortografía (b); en todas las inflexiones se atiende, por regla je (E) Esta es una concesion que todavía hacemos al uso, o por mejor decir, a un abuso que no puede justificarse. Parn escribir capaces, raices, cruces, no es suficiente escusa la jeneralidad de esa práctica, una vez que la Academia misma no se paró en esta consideracion para sustituir en infinidad de vocablos la c a la q, i la g a la x, escribiendo, por ejemplo, elocuencia, egército, donde ántes todos eloquencia, exército. Ni se hable de antigüedad; pues ántes del siglo XVIII se escribia frecuentemente capazes, luzes, felizes. Ni se apele a la etimolojía, que es mas bien una razon a favor de la 2; luzes nace inmediatamente de luz; i no parece razonable preferir la derivacion remota que pocos conocen, a la derivacion inmediata que está a vista de todos. (pág. 31)
neral, a los sonidos, no a las letras o caractéres que los répresentan. Lord hace lores. Los esdrújulos, como réjimen, déficit, carecen jeneralmente de plural; bien que algunos dicen rejímenes. I forman el plural como el singular los en s no agudos, como el mártes, los mártes, el paréntesis, los paréntesis; regla que siguen tambien los no agudos en x, como el fénix, los fénix (c), i los apellidos en z, que no llevan acentuada la última vocal, como el señor Gonzalez, los señores Gonzalez. (pág. 32)
Aunque es de regla que en la formacion del plural no varíe de lugar el acento, los que dan ese número a réjimen no pueden ménos de decir rejímenes, porque en las dicciones castellanas que no sean de las arriba exceptuadas, ninguna sílaba anterior a la antepenúltima recibe el acento. Se ha usado el plural fenices de fénix, aunque solo en verso (d); i de los dos plurales carácteres i caractères (de carácter) ha prevalecido el segundo; lo que extienden algunos por analojía a cráter, cratères. (pág. 32)
Hai ciertos nombres compuestos en que la formacion del plural está sujeta a reglas especiales: las analojías que parecen mejor establecidas son estas: (pág. 32)
1.a Los compuestos de verbo i sustantivo plural, en los que ninguno de los dos elementos ha padecido alteracion, hacen el plural como el singular: el i los sacabotas, el i los mondadientes, el i los guardapiés. (pág. 32)
2.a Los compuestos de dos nombres en singular, qne no han padecido alteracion, i de los cuales el uno es sustantivo i el otro un adjetivo o sustantivo adjetivado que lo modifica, forman su plural con los plurales de ambos simples, como casaquinta, casasquintas; ricohombre, ricoshombres; pero padrenuestro hace padrenuestros; vanagloria, vanaglorias; barbacana, barbacanas. (pág. 32)
3.a En los demas compuestos se forma el plural con el del c) Lope de Vega. (pág. 32)
1d) Lope de Vega. (pág. 32)
nombre en que terminan, o si no terminan en nombre, segun las reglas jenerales: agridulce, agridulces; boquirrubio, boquirrubios; sobresalto, sobresaltos; traspié, traspiés; vaiven, vaivenes. Hijodalgo hace hijosdalgo; cualquiera, cualesquiera; quienquiera, quienesquiera. (pág. 33)
Hai muchos sustantivos que carecen de número plural. Hállanse en este caso los nombres propios, v. gr. Antonio, Beatriz, América, Venezuela, Chile. Pero los nombres propios de rejiones, reinos, provincias, toman plural, cuando de significar el todo pasan a significar sus partes: así decimos las Américas, las Españas, las Andalucías. I lo mismo sucede con los nombres propios de personas cuando alterada su significacion se hacen verdaderamente apelativos, como los Homeros, los Virjilios, por los grandes poetas comparables a Homero i Virjilio; las Mesalinas por las princesas disolutas, las Vénus por las estatuas de Vénus, dos o tres Murillos por dos o tres cuadros de Murillo, los Césares por los emperadores, las Beatrices por las mujeres que tienen el nombre de Beatriz. Apénas hai cosa que no pueda imajinarse multiplicada, i por consiguiente, apénas hai sustantivo que no admita en ciertos casos plural, cuando no sea mas que para expresar nuestras imajinaciones. (pág. 33)
Entre los apelativos, carecen ordinariamente de plural los de ciencias, artes i profesiones, como fisiolojía, carpinteria. abogacia; los de virtudes, vicios i pasiones especiales, como magnanimidad, envidia, cólera, horror; i los de las edades de la vida. como juventud, mocedad, vejez. Mas variando de significacion, lo admiten: asì se dice imprudencias (por actos de imprudencia), iras (por movimientos de ira), vanidades (cosas de que se alimenta i en que se complace la vanidad), horrores (objetos de horror), las mocedades del Cid (los echos del Cid cuando mozo), metafisicas (sutilezas). Matemáticas es nombre plural. (pág. 33)
Los apelativos de cosas materiales o significan verdaderos individuos, esto es, cosas que no pueden dividirse sin dejar de ser lo que son, como árbol, mesa; o significan cosas que pueden divi dirse i subdividirse hasta el infinito, conservando siempre su naturaleza i su nombre, como agua, vino, oro, plata. Los de la primera clase tienen casi siempre plural; los de la segunda no lo tienen, sino para denotar las varias especies, calidades o procedencias; i en este sentido se dice que España produce excelentes vinos, que en In glaterra se fabrican buenos paños, las sederías de China. Dicese asímismo los azogues, las platas, los cobres, para denotar los productos de varias minas, o los surtidos de estos articulos en el mercado. Hai con todo muchos nombres apelativos de cosas dividuas, que aun sin variar de significado adunten plural, i así se dice, los aires de la Cordillera, las aguas del Tajo. (pág. 33)
Carecen de singular varios nombres propios de cordilleras, como los Alpes, los Andes; i de archipiélagos, como las Baleares, las Cíclades, las Azores, las Antillas. Se halla con todo en poetas castellanos el Alpe. Dicese el Pirineo i los Pirineos, la Alpujarra i las Alpujarras, sin variacion de sentido. (pág. 34)
Con la misma identidad de significado se dice el Algarbe i los Algarbes, Asturias es i las Asturias son. Sería prolijo enumerar todos los caprichos del uso en los nombres jeográficos. (pág. 34)
Hai tambien varios nombres apelativos que carecen de singular. (pág. 34)
Los mas notables son estos: aboríjenes, adentros, afueras, albrí cias, alrededores, anales, andaderas, andurriales, angarillas, anti parras, añicos; aproches i contra-aproches; arras; bienes (por ha cienda o patrimonio); calendas, nonas e idus; carnestolendas, co micios, creces, despabiladeras, dimisorias, efemérides, enaguas, enseres, entendederas, espensas, esponsales, esposas (por prisiones), erequias, fasces, fauces, gafas (por anteojos), grillos (por prisiones), infulas, lares, letras (por literatura, i por provision o despacho de autoridad suprema, como en hombre de letras o de pocas letras, letras divinas o humanas, letras testimoniales, letras reales, letras pontificias), llares; maitines, laudes, vísperas i completas; manes, modales, nupcias, honras (por exequias), pandectas, parias, partes (por las cualidades intelectuales i morales de una persona), penates, preces, tinieblas, trébedes, víveres i zelos (en el amor). Léjos, léjas es adjetivo que solo se usa en plural; los léjos es sustantivo del mismo número. Tenazas i tijeras en su significacion primitiva carecen de singular, pero no en las secundarias i metafóricas; ¡ así se llama tenaza la de los animales, itijera la del coche, i se dice hacer tenaza, ser una buena tijera. Usanse sin diferencia de significado bofe i bofes, calzon i calzones, funeral i funerales. Los poetas emplean a veces el singular tiniebla. Dicese pulmon i pulmones, designando el órgano entero, i un pulmon denotando cada uno de los lobos de que se compone. Es tambien notable el uso plural de ciertos adjetivos en frases particulares, como dar largas, por las buenas, a escondidas, a hurtadillas. No es posible apuntar ni aun a la lijera todas las irregularidades de la lengua relativamente al número de los nombres: es preciso aprenderlas en el uso (e). Muchos de los nombres que carecen de singular ofrecen claramente la idea de muchedumbre, como añicos, efemérides, lares, penates; los de cordilleras i archipiélagos; i los que significan objetos que se componen de partes dobles, v. gr. bofes, despabiladeras, tenazas. 1 es de creer que muchos otros en que ahora no se percibe esta idea, la tuvieron orijinalmente; de lo que vemos ejemplos en calendas (cobranzas que solian hacerse el primer dia del mes) i en fauces (orijinalmente quijadas). (pág. 34)
En fin, hai varios nombres jeográficos que parecen plurales, i habiendo tenido ambos números en su significado primitivo, son ahora indudablemente del singular, v. gr. Buenos-Aires, el Amazonas, el Manzanares. Así se dice: Buenos-Aires está a las orillas del Rio de la Plata, i Pastos es una ciudad de la Nueva-Granada; sin que sea posible usar están i son. (pág. 35)
De varias otras anomalías relativas a los números hablarémos a medida que se nos ofrezca tratar do los sustantivos o adjetivos en que se encuentran. (pág. 35)
Capítulo VI. Inflexiones que significan nacion o pais
En algunos de los nombres que se aplican a personas o cosas significando el lugar de su nacimiento o el pais a que pertenecen, hai diferencia de terminaciones entre el sustantivo i el adjetivo; como vemos en godo sustantivo, gótico, adjetivo; persa, sustantivo, persiano, pérsico, adjetivos; escita, sustantivo, escítico, adjetivo; celta, sustantivo, céltico, adjetivo. El sustantivo se aplica a personas, el adjetivo a cosas; los persas fueron vencidos por (el No puede decirse un bien, significando una finca, ni una crece, por una crecida o creciente. (pág. 35)
Alejandro; la vida errante de los escitas; el traje persiano; la lengua escítica; a diferencia de lo que sucede en los mas de estos nombres, que siendo de suyo adjetivos, se sustantivan para significar o las personas o los respectivos idiomas; como frances, italiano, griego, turco. (pág. 36)
A veces hai dos o mas adjetivos para significar una misma nacionalidad o pais; pero que sin embargo no pueden usarse promiscuamente uno por otro. Así de los dos adjetivos árabe i arábigo, el primero es el que siempre se sustantiva, significando los naturales de Arabia, de manera que pudiendo decirse el árabe i el arábigo por la lengua (aunque mejor, a mi parecer, el primero), no se toleraria los arábigos por los árabes, hablándose de la nacion. Algunos se aplican exclusiva u ordinariamente a lo eclesiástico; v. gr. anglicano por ingles, hispalense por sevillano. Otros están destinados para cpítetos universitarios o académicos, como complutense por alcalaino, matritense por madrileño. Dícese el golfo pérsico, no el golfo persiano. Hablando de los antiguos naturales de España o de una de sus principales razas, se dice Iberos, que, aplicado a los españoles de los tiempos modernos, es puramente poético: ibérico se usa siempre como adjetivo; la península ibérica, las tribus ibéricas. Hispano, hispánico, son adaptables a la España antigua i la moderna, particularmente en poesía; pero el segundo no admite otro oficio que el de adjetivo, que es tambien el que mas de ordinario se da al primero; al paso que español se presta a lo antiguo i lo moderno; es el mas usual en prosa, sin que por eso desdiga del verso; i no se emplea ménos como sustantivo que como adjetivo (a). (a) En las terminaciones de los nombres nacionales antiguos se conservan casi siempre las formas latinas; a lo que contravienen no pocas veces loque traduciendo del frances adoptan en ellos las formas francesas. A la detinencia francesa ien corresponden varias terminaciones en nuestra lengua; en la que no se dice, por ejemplo, tirianos (tyriens), rodianos, (rhodiens), asirianos (assyriens), tirrenianos (tyrrheniens), atenianos (atheniene), sino tirios (tyriï), rodios (rhodiil, asirios (assyrii), tirrenos (tyrrheni), atenienses (athenienses); el latin da la norma; i el que vacile sobre la terminacion que deba dar a un nombre de jeograña antigua, saldrá fácilmente de la duda recurriendo a un diccionario latino. Hasta los nombres propios se estropean; i se ha traducido la Gaule por la Gaula, sin embargo de ser tan conocida i tan usual la Galia, i de no emplearse aquella forma sino en el apellido de Amadts de Gaula, donde significa Gales. (pág. 36)
Yérrase tambien en estos nombres usando la terminacion io por o. Ea jeneral, si el nombre propio del pais tiene i, es porque se deriva de un apela (pág. 36)
Presentamos estas observaciones como una muestra de la variedad de acepciones especiales que da el uso a estos nombres, i de la necesidad de estudiarlo; porque solo a los poetas es permitido usar indiferentemente los que pertenecen a cada pais. (pág. 37)
Capítulo VII. De la terminacion femenina de los sustantivos
Los sustantivos que significan seres vivientes, varian amenudo de terminacion para significar el sexo femenino. Los ejemplos que siguen manifiestan las inflexiones mas usuales. (pág. 37)
Ciudadano, ciudadana. (pág. 37)
Señor, señora; marqués, marquesa; baron, baronesa; abad, abadesa; alcalde, alcaldesa; príncipe, princesa. (pág. 37)
Poeta, poetisa; profeta, profetisa; sacerdote, sacerdotisa. Emperador, emperatriz; actor, actriz. (pág. 37)
Czar, czarina; cantor, cantarina; rei, reina; gallo, gallina. No varian ordinariamente los en a, como el persa, la persa; el escita, la escita; un númida, una númida; ni los no agudos terminados en consonante, como el mártir, la mártir; el vérjen, la vírjen; ni los en e, si son de suyo adjetivos en que no hai terminaciones diferentes para los diversos-jéneros, como caríbe, ateniense; ni los en i aguda, como marroquí, guaraní; pero varian los en ante o ente si son verdaderos sustantivos, como jigante, jiganta; clefante, elcfanta, pariente, parienta. (pág. 37)
En los sustantivos que significan empleos o cargos públicos la terminacion Temenina se suele dar a la mujer del que los ejerce, ¡ en este sentido se usan presidenta, rejenta, almiranta; i si el cargo es de aquellos que pueden conferirse a mujeres, la desinencia femenina significa tambien o únicamente el cargo, como reina, tivo que no la tiene, como se ve en ibero, Iberia; galo, Galia; siro, Stria. A veces, el apelativo suele llevar i cuando el propio no la lleva, porque este es entónces el primitivo, i el otro el derivado, como aparece en Rodas, rodios; Tiro, tirios; Tarteso, tartesios. I si sucede que uno i otro llevan esta vocal, es porqe ambos son derivados; como Fenicia, fenicios, derivaciones de fenices, que era el verdadero nombre de la nacion, i como tal se usa todavía en castellano. En suma, para emplear con la debida propiedad estas terminaciones, es necesario recurrir al latin, siempre que no haya un uso fijo, conocido i que inspire suficiente confianza. (pág. 37)
priora, abadesa. Mas a veces se distingue: la rejente es la que ejerce por sí la rejencia, la rejenta la mujer del rejente; bien que, segun D. Vicente Salvá, solo se dice rejente en el primer sentido, cuando precede otro sustantivo, como en Reina rejente. Hai sustantivos (aun de los terminados en o, desinencia tan fácilmente convertible en a), en los cuales no varía la terminacion para significar la mujer o la hembra, i qe por lo tanto pertenecen a la clase de los comunes o a la de los epicenos; v. gr. juez, testigo (comunes); abeja, hormiga, avestruz, pez, insecto, gusano (epicenos). (pág. 38)
El sustantivo epiceno a que se sigue en aposicion uno de los sustantivos macho, hembra, se puede decir que pasa a la clase de los ambiguos, si la terminacion adjetiva que corresponde a su jénero es diferente de la que corresponde a macho u hembra. Cuando se dice, por ejemplo, la rana macho, tenemos en esta frase dos sustantivos, rana, femenino, macho, masculino; podremos, pues, emplearla como sustantivo ambiguo, diciendo la rana macho es mas corpulenta o corpulento que la hembra. Con todo eso, los adjetivos que preceden al epiceno, se conforman siempre con este en el jénero; no podria decirse el liebre macho, ni una gusano hembra; bien que no faltan ejemplos de lo contrario, como la escorpion hembra en Fr. Luis de Granada. (pág. 38)
Finalmente, hai varias especies en que los nombres peculiares de los sexos no tienen una raiz comun, v. gr. buei, toro, vaca; carnero, oveja; caballo, yegua. (pág. 38)
Cuando hai dos formas para los dos sexos, nos valemos de la masculina para designar la especie, prescindiendo del sexo: así hombre, autor, poeta, leon, se adaptan a todos los casos en que se habla de cosas que no conciernen particularmente a la mujer o a la hembra; v. gr. “el hombre es el mas digno estudio de los hombres", "no se tolera la mediocridad en los poetas", “el leon habita las rejiones mas ardientes del Asia i del Africa". Pero esta regla no es universal, pues a veces se prefiere la forma femenina para la designacion de la especie, como en paloma, gallina, oveja. Fuera de eso, cuando se habla de personas apareadas, lo mas usual es juntar ambas formas para la designacion del par; el presidente i la presidenta, el rejidor i la rejidora; bien que se dice los padres por el padre i la madre, los reyes por el rei i la reina, los abnelos paternos o maternos por el abuelo i la abuela, los esposos por el esposo i la esposa. Muchas otras observaciones pudieran hacerse sobre esta materia; pero los ejemplos anteriores darán alguna luz para facilitar el estudio del uso, que es en ella bastante vario i caprichoso. (pág. 38)
Capítulo VIII. De la terminacion femenina de los adjetivos
La terminacion femenina de los adjetivos se forma de la masculina segun las reglas siguientes: (pág. 39)
1.a Son invariables e, i, v. gr. un hombre ilustre, una mujer ilustre; un leve soplo, una aura leve; trato baladi, conducta baladí; paño verdegai, tela verdegai. (pág. 39)
2.a Son asimismo invariables los terminados en consonantes, v. gr. cuerpo jentil, figura jentil; hombre ruin, mujer ruin; hecho singular, hazaña singular; un caballero cortés, una dama cortés; el estado feliz, la suerte feliz. 3.a Los en o la mudan en a, como lindo, linda; atrevido, atrevida. (pág. 39)
Excepciones: (pág. 39)
(.a Los en an, on, añaden a; v. gr. holgazan, holgazana; jugueton, juguetona; traidor, traidora; exceptuados mayor, menor, mejor, peor, superior, inferior, exterior, interior, anterior, posterior, citerior, ulterior, que son invariables. Superior añade a, cuando se sustantiva significando la mujer que gobierna una comunidad o corporacion. (pág. 39)
2.a Los diminutivos en ete i los aumentativos en ote mudan la e en a, v. gr. regordete, regordeta; feote, feota. 3.a Los adjetivos que significan nacion o pais, i que se sustantivan amenudo, imitan a los sustantivos en su desinencia femenina, como español, española, danés, danesa, andaluz, andaluza; pero son invariables los en e, como árabe, hispalense, caribe; ménos los en ete, ote, como hotentote, hotentota. Así, aun en el uso adjetivo de estos nombres, se dice la lengua española, las modas francesas, la gracia andaluza, la fisonomia hotentota. (pág. 39)
Capítulo IX. De la apócope de los nombres
Llámase apócope de una palabra la pérdida de una o mas letras finales. (pág. 40)
Sufren apócope los sustantivos siguientes: (pág. 40)
1.a El nombre propio Jesus, cuando le sigue Cristo: Jesucristo. 2.° Varios nombres propios de personajes istóricos españoles, cuando les sigue el patronímico, esto es, un nombre apelativo, derivado, que significa la calidad de hijo de la persona designada por el nombre propio primitivo, como Gonzalez (hijo de Gonzalo), Rodriguez o Ruiz (hijo de Rodrigo), Alvarez (hijo de Alvaro), Martinez (hijo de Martin), Ordoñez (hijo de Ordoño), Pelaez o Paez (hijo de Pelayo), Vermudez (hijo de Vermudo), Sanchez (hijo de Sancho), Diaz (hijo de Diego), Lopez (hijo de Lope), etc. Tal era la significacion de estos apelativos en lo antiguo; en el dia son apellidos hereditarios. (a). (pág. 40)
Cuando se designa, pues, un personaje histórico por sus nombres propio i patronímico, el primero, si es de los que admiten apócope, la sufre ordinariamente: Alvar Fañez, Fernan Gonzalez, Per Anzurez, Rui Diaz. Pero, omitido el patronímico no tiene cabida la apócope: Rui de Bivar, o Alvar de Toledo, serían exprej siones incorrectas. (pág. 40)
Sufren apócope los adjetivos que siguen: (pág. 40)
4.° Uno, alguno, ninguno; un, algun, ningun. (pág. 40)
2.° Bueno, malo; buen, mal. (pág. 40)
3.° Primero, tercero, postrero; primer, tercer, postrer. 4.° Grande; gran. (pág. 40)
5.° Santo; san. (pág. 40)
Ninguna de estas apócopes halla cabida, sino cuando el adjetivo está en construccion inmediata con el sustantivo precediéndole, o interviniendo solamente otro adjetivo; v. gr. (pág. 40)
un libro, un elegante discurso, algun hombre, ningun hon (a) Ciertos nombres eran bajo una misma forma propios i patronímicos, como Gomez, García, que se juntaban, por tanto, con el don, lo cual ya se sahe que solamente lo hacen los nombres propios en castellano. (Cuando doña significaba dueña, se juntaba con el apellido: doña Rodriguez.) (pág. 40)
rado caballero, buen sujeto, mal pago, el postrer duclo de España, el gran turco, San Pedro. (pág. 41)
Es indispensable (en la situacion dicha) la apócope un, algun, ningun, buen, mal; i no cabe en la terminacion masculina. Puede con todo usarse un, si se le sigue inmediatamente un sustantivo femenino que principie por a aguda: un alma, un harpa. La de primero es necesaria en la terminacion masculina, i arbitraria, aunque de poco uso, en la femenina: (pág. 41)
el primer capítulo; la primera victoria o la primer victoria. La de tercero i postrero es arbitraria en ambas terminaciones, aunque lo mas usual es apocopar la masculina, i no la femenina: al tercer dia, la tercera jornada, la postrera palabra. Antes de vocal se dice comunmente grande, i ántes de consonante, gran: grande edificio, gran templo. (pág. 41)
La excepcion que establecen algunos gramáticos, pretendiendo que ántes de vocal deba decirse gran en sentido material, i ántes de consonante grande en sentido moral o intelectual (un gran acopio de mercaderías, un grande pensamiento), no la vemos comprobada por el uso: bastan para falsificarla las frases comunísimas un gran príncipe, el gran señor, el gran visir, el gran Capitan, el gran maestre, etc. Acaso sería mas exacto decir que grande ántes de consonante es enfático, en cualquier sentido que se tome: una grande casa, una grande funcion, un grande sacrificio. Parece un efecto natural de la énfasis dar a las palabras toda la extension que comportan, por lo mismo que refuerza los sonidos i el acento para fijar la atencion en ellas. San no se usa sino precediendo a nombre propio de varon; i solamente designando aquellos que la Iglesia ha reconocido por santos bajo el Nuevo Testamento; por lo cual no decimos San Job, como decimos San Pedro i San Pablo, sino el Santo Job; aunque no falta una que otra excepcion, como San Elías profeta. Antes de estos tres nombres Domingo, Tomás o Tomé, i Toribio, se dice siempre Santo, pero una de las Antillas se llama San Tómas. En Santiago el nombre propio i el apelativo se han hecho inseparables, sea cual fuere la persona que con él se designe. (pág. 41)
Ninguno de los antedichos adjetivos se apocopa sino en el número singular i en las circunstancias referidas; i así es que no podemos darle lugar en frases como estas: hombre alguno, el primero de julio, el dia tercero, el santo Patron de las Españas, un santo anacoreta, Santa Catalina de Sena, la Santa Virjen. (pág. 41)
& Mencionarémos otras apócopes, cuando se ofrezca hablar de los nombres que están sujetos a ellas. (pág. 42)
Capítulo X. Del jénero de los sustantivos
Para determinar el jénero de los sustantivos, debe atenderse ya al significado, ya a la terminacion. (pág. 42)
Por razon del significado son masculinos: (pág. 42)
1.° Los sustantivos que significan varon o macho, o seres que nos representamos como de este sexo; v. gr. Dios, ánjel, duende, hombre, leon, centauro, Caligula, Rocinante, Babieca. I no es excepcion aca o jaca, caballo pequeño, porque este sustantivo es epiceno, como zebra, marmota, i sigue el jénero de su terminacion. (pág. 42)
2.° Los nombres propios de rios, como el Magdalena, el Sena; i los de montes i cordilleras, v. gr. el Etna, los Alpes, el Imalaya: se exceptúan la Alpujarra i los que han sido orijinalmente apelativos femeninos, como Sierramorena, la Silla (en Venezuela). (pág. 42)
3.° Toda palabra o expresion que se sirve de nombre a sí misma; así diríamos: «en esta frase la naturaleza ha infundido en todos los corazones el amor a la patria, naturaleza está empleado como sujeto, i patria viene precedido de la preposicion a.» (pág. 42)
Por razon del significado son femeninos: (pág. 42)
1.° Los sustantivos que significan mujer o hembra, o seres que nos representamos como de este sexo, v. gr. diosa, ninfa, hada, leona, Safo, Juno, Dulcinea, Zapaquilda. 2.° Los nombres propios de ciudades, villas, aldeas; pero si tienen terminacion masculina, se les puede dar cualquier jénero. Por ejemplo, Sevilla es necesariamente femenino, porque concurren el significado i la terminacion. Toledo, al contrario, es ambiguo, siguiendo unas veces el jénero de la terminacion o, que es masculino, como en «Toledo fué ántes mucho mas populoso que ahora», i otras el jénero de su significado, como en 11 Toda júbilo es hoi la gran Toledo." (Huerta.) (pág. 42)
3.° Los nombres de las letras de cualquier alfabeto, como la b, la o, la x, la delta, la ómicron. Sin embargo, algunos hacen masculinos los nombres de las letras griegas i hebreas; i delta cuando significa la isla triangular que forman algunos rios en su desembocadura, es masculino, segun la Academia. Atendiendo a la terminacion, 1.° Son mas comunmente femeninos los en a no aguda, como alma, lágrima. (pág. 43)
No son excepciones los sustantivos que su significado de varon hace masculinos, como atalaya i vijía (por las personas que atalayan), atleta, argonauta, barba (por el actor que hace papeles de viejo), consueta (por apuntador de teatro), cura (por el párroco), vista (por el de la aduana); pero sí debemos mirar como irregulares en esta parte a los ambiguos, que siguen ya el jénero del significado, ya el de la terminacion, como espía (el que acecha), gallina (el hombre cobarde), guía (el que muestra el camino), lengua (el que interpreta de viva voz), maula (el hombre artificioso o petardista); bien que indudablemente prevalece aun en estos el jénero masculino, aplicados a hombres; i significando mujeres, solo se da lugar al femenino. La sota de los naipes es siempre femenino, aunque tiene figura de hombre. (pág. 43)
Son tambien masculinos : cólera (por cólera-morbo); contra (por la opinion contraria), dia, hermafrodita, mapa (por carta jeográfica), planeta i cometa (por astros), i un gran número de los acabados en ma, que son sustantivos de la misma terminacion en griego, como emblema, epigráma, poema, síntoma. De manera que no debemos vacilar en hacer masculino todo nuevo sustantivo de esta terminacion i oríjen, como empireuma, panorama, cosmorama, diorama. El uso, sin embargo, ha hecho ambiguos a anatema, nema, neuma, reuma, i femeninos a apostema, broma, diadema, estratajema, fantasma (cuando significa espantajo), tema (por ostinacion o porfía), i algunos otros. (pág. 43)
2.° Son asimismo femeninos los en d, como merced, virtud; ménos almud, ardid, azud, césped, laúd, sed, talmud. (pág. 44)
3.° Son masculinos los que terminan en cualquiera vocal ménos a no aguda, o en cualquiera consonante, ménos d; pero las excepciones son numerosas. (pág. 44)
Nos contraerémos a indicar las mas notables, siguiendo el órden de las terminaciones. (pág. 44)
De los en e son femeninos los de tropos i figuras gramaticales o retóricas, v. gr. apócope, sinécdoque (excepto hipérbole, ambiguo): los nombres de lineas matemáticas, como elipse, cicloide, tanjente, secante; los sustantivos esdrújulos en ide tomados del griego, como pirámide, clámide; los en ie acentuados en vocal anterior a esta terminacion, como cárie, sánie, tempérie, superficie: los terminados en umbre, como lumbre, muchedumbre, pesadumbre, costumbre (ménos alumbre), i ademas alsine, hambre, ave, base, breve i semibreve (notas de música), carne, catástrofe, clase, clare (ménos cuando significa instrumento de música), compaje, consonante i licuante (por letras), cohorte, corambre, corriente, corte (por residencia del gohierno supremo, trihunal, comitiva, obsequio), creciente (ménos significando cierta figura de los escudos de armas), chinche, clatine, élice, hemorroide, erinje, escorpioide, estacte, estirpe, estrije, extravagante (por constitucion soberana, que anda fuera de la recopilacion o código a que corresponde), falanje, falce, farinje, fase, fe, ficbre, frase, frente (cuando se toma por una parte de la cara), fuente, ganapierde, índole, ingle, Hipocrene, jente, landre, larinje, leche, liebre, liendre, lite, llave, madre, mente, mole, muerte, mugre, nave, nieve, noche, nube, ojaldre, paraselene, parte (ménos denotando un aviso o noticia), patente, pendiente (no significando un adorno de las orejas), peste, plebe, pléyade, podre, prole, salve (oracion a la Virjen Santísima), sangre, sede, serpiente, sierpe, simiente, sirte, suerte, tarde, tilde (por cosa mínima), torre, trabe, troje, ubre, ardiembre o urdimbre, hueste, vacante, variante, vorájine. Ceraste, dote, estambre, lente, pringue, puente, tilde (por la virgulilla sobre una letra), tizne i trípode, son ambiguos. Arte, como contrapuesto a naturaleza, es masculino; significando artes liberales o mecánicos, ambiguo en singular, femenino en plural; i lo mismo significando artificio, maña, medio; i así se dice: “La carpintería es un arte mecánica o mecánico"; “Estamos mui atrasados en las artes mecámcas"; “Arte diabólica" o "diabólico": "Buenas" o "malas artes"; pero denotando un libro que contiene las reglas de la gramática latina, es siempre masculino (a). (pág. 44)
De los en i son femeninos graciadei, palmacristi, grei, lei, i todos los esdrúdujos, orjinados del griego, donde terminan en is, como metrópoli. (pág. 45)
De los en j no hai mas femenino que troj. (pág. 45)
De los en l son femeninos cal, capital (ciudad), cárcel, col, cordal, credencial, hiel, miel, pastoral, piel, señal, vocal (letra). Canal no es masculino sino significando un estrecho de mar, los caudalosos de navegacion o riego, i ciertos conductos naturales del cuerpo humano, v. gr. el canal de la Mancha, el canal de Langucdoc, el de Maipo, el canal intestinal. Moral es masculino como nombre de árbol; i femenino significando la regla de vida i costumbres segun la cual las acciones humanas se califican de rectas o depravadas. Sal, significando la de comer, es invariablemente femenino; significando ciertos compuestos químicos, hai escritores que lo hacen masculino: pero esto es cada dia mas raro. Amoniaco es sustantivo masculino, i se usa tambien como adjetivo de dos terminacines, amoniaco, amoniaca; de manera que podemos decir sal amoniaco por aposicion de dos sustantivos de diverso jénero, i sal amoniaca por concordancia de sustantivo i adjetivo. De los acabados en n son femeninos los en ion, derivados de verbos castellanos o latinos, como oracion, devocion, provision, precision, jestion, reflexion, relijion, rebelion: si no es uno u otro que se forma añadiendo on a la raiz del verbo castellano terminada en i, como limpion de yo limpio, por la misma analojía que resbalon de resbalo, empujon de empujo. Son tambien femeninos los en zon, derivados de nombre o verbo castellanos, como ramazon, palazon, armazon, cargazon; excepto los aumentativos, como lanzon. Son, en fin, femeninos clin o crin, imájen, razon, sarten, sazon, sien. Márjen es ambiguo en singular, i comunmente femenino en plural. Orden, significando serie, sucesion, regularidad, disposicion de las partes de un todo, es masculino, como en las frases el órden de los asientos, el órden natural, el órden público: es igualmente masculino, significando una division de las clases en las nomenclaturas científicas, como el órden de los carnívoros en (a) En Chile se usan imprepiamente como masculinos hambre, chinche, piramide. (pág. 45)
la clase de los manmíferos. Es tambien masculino todas las veces que significa el sacramento de ese nombre, como en el órden sacerdotal, los órdenes menores. Pero es femenino en la significacion de precepto : una real órden, las órdenes del ministro; i lo mismo cuando se toma por la regla o instituto de alguna comunidad o corporacion, i por las mismas corporaciones, como la órden de San Francisco, las órdenes mendicantes, las órdenes militares. Desórden, fin son hoi constantemente masculiuos. (pág. 46)
De los en o son masculinos mano, nao, testudo. Algunos usan como del jénero masculino a sínodo; pero ya es mui rara esta práctica. Quersoneso (nombre jeneral que daban los griegos a las peninsulas) me parece que debe tenerse por femenino: la Quersoneso Címbrica, Táurica, etc.; i ese jénero le ha dado Valbuena. Pro es masculino en el pro i el contra, i en la locucion familiar buen pro te haga; femenino en la pro comun, la pro comunal. De los en r son femeninos bezar, bezoar, flor, labor, segur, zoster. Mar es ambiguo, excepto cuando se le junta el sustantivo Océano, o los adjetivos jeográficos Atlántico, Adriático, Mediterráneo, Báltico, Caspio, Pacífico, Negro, Blanco, Rojo, Glacial, etc. Sus compuestos bajamar, pleamar, estrellamar son femeninos Azúcar es ambiguo. Calor i color no rechazan del todo el jénero femenino, especialmente en verso. (pág. 46)
De los en s hai muchísimos femeninos que terminan en sis, orijinados de sustantivos griegos de la misma terminacion i jénero, como antítesis, crísis, diátesis, sintázis, síntesis, tísis. Hai empero excepciones, como Apocalípsis, Jénesis, áris, constantemente masculinos; énfasis i análisis, ambiguos. Son tambien fomeninos aguarras, bílis, colapíscis, lis, lítis, mácis, monospástos i polispástos, miés, res, tos i vénus; i ambiguo cútis. De los acabados en u es femenino tribu. (pág. 46)
De los enz son femeninos oniz i sardóniz. Fénix, ántes femenino, ha pasado ya al otrojénero. (pág. 46)
De los en z son femeninos cerviz, cicatriz, coz, cruz, faz, haz (por la cara o la tropa ordenada), hez, hoz, lombriz, luz, matriz, nariz, nuez, paz, perdiz, pez (significando una sustancia vejetal o mineral), pómez, raiz, sobrepelliz, tez, vez, voz, i todos los derivados abstractos, como altivez, niñez, sencillez Doblez es femenino significando la cualidad abstracta de lo doble, i masculino por pliegue. (pág. 46)
Los plurales en as i des son jeneralmente femeninos; to dos los otros, masculinos. (pág. 47)
Exceptúanse por masculinos los afueras, los cercas (término de pintura): por femeninos creces, fauces, llares, pares (placenta), preces, testimoniales i trébedes; i por ambiguos modales i puches. Fasces o haces, significando los haces de segur i varas que llevaban los lictores delante de ciertos majistrados romanos, son indisputablemente masculinos: yo a lo ménos no alcanzo razon alguna para que la voz latina fasces, que no es de uso popular, varíe de jénero en castellano, ni para que un haz de varas sea femenino en manos de los lictores, siendo masculino en cualesquiera otras. (pág. 47)
Los compuestos terminados en sustantivo singular que conserva su forma simple, siguen el jénero de este, como aguamiel, contraveneno, contrapeste, desazon, disfavor, sinrazon, sinsabor, trasluz, trastienda.-Exceptúanse aguachirle i aguapié, femeninos; guardavela i tapaboca, masculinos; i a lo mismo se inclinan los otros compuestos de verbo i sustantivo, formados a la manera de estos dos, como guardamano, pasamano, mondadientes, cortaplumas; bien que chotacabras (pájaro), guardapuerta, guardaropa, portabandera, sacafilásticas, tornaboda, tornaguía, tornapunta, tragaluz, son femeninos: i portapaz, ambiguo. (pág. 47)
Capítulo XI. De los nombres numerales
Llámanse numerales los nombres que significan número determinado, sea que solo expresen esta idea o que la asocien con otra. Son de varias especies. (pág. 47)
- Los numerales cardinales son adjetivos que significan simplemente un número determinado, como uno, dos, tres, cuatro, etc. Júntanse a veces dos o mas de estos nombres para designar el número de que se quiere dar idea, como diez i nueve, veinte i tres, trescientos ochenta i cuatro, mil novecientos cuarenta i seis, doscientos sesenta i ocho mil setecientos cincuenta i cinco. En este último ejemplo se ve que los nombres que preceden a mil denotan la multiplicacion de este número, como si se dijese doscientas sesenta i o cho veces mil. (pág. 47)
Uno, una, carece de plural si se limita a significar la unidad. Puede tenerlo en los casos siguientes: (pág. 48)
1.° Cuando es artículo indefinido: se le da este título, siempre que se emplea para significar que se trata de objeto u objetos indefinidos, esto es, no conocidos de la persona o personas a quienes hablamos: un hombre, una mujer, unos mercaderes, unas casas. (pág. 48)
2.° Cuando lo hacemos sustantivo, denotando el guarismo con que se representa la unidad: el once se compone de dos unos. (pág. 48)
3.° Cuando significa identidad o semejanza: el mundo siempre es uno; no todos los tiempos son unos. (pág. 48)
Dos, tres, i todos los otros numerales cardinales son necesariamente plurales, a ménos que los hagamos sustantivos, denotando los números en abstracto, o bien empleándolos como nombres de guarismos, naipes, rejimientos, batallones, etc. En estos casos los hacemos de número singular, i podemos darles plural; v. gr. ocho es doble de cuatro; el veinte i tres se compone de un dos i un tres; el seis de infanteria lijera; quedaban en la baraja tres doses. (pág. 48)
Ambos, ambas, es un adjetivo plural de que nos servimos para señalar juntamente dos cosas de que ya se ha hecho mencion, o cuya existencia suponemos conocida, como cuando hecha mencion de dos hombres, digo, venian ambos a caballo, o sin mencion precedente, tengo ambas manos adormecidas. Dícese tambien entrambos, i ambos o entrambos a dos (a). (pág. 48)
Ciento sufre apócope: cien ducados, cien leguas. La forma abreviada es necesaria ántes de todo sustantivo, como en los ejemplos precedentes, o interviniendo solamente un adjetivo, como en cien valerosos guerreros, cien aventuradas em- (a) Entrambos era en lo antiguo entre ambos: no pudieron cargar el peso entre ambos. Creo qe aun hoi debiéramos acer diferencia: qe es ménos propio vivieron entrambos en el siglo décimo sexto, porqe se trata de dos cosas que no concurrieron a producir un efecto; i qe al contrario es mejor le mataron entrambos, significando una accion elecutada por dos iudividuos presas, pero sería viciosa en cualquier otra situacion: los muertos pasaron de cien, cien de los enemigos quedaron en el campo de batalla, son expresiones incorrectas. Cuando precede a un cardinal, se distingue: si lo multiplica, se apocopa: cien mil hombres; si solo se le añade, no sufre apócope: ciento cincuenta i tres, ciento veinte i tres mil. (pág. 48)
Ciento i mil se usan como sustantivos colectivos, i entónces reciben ambos números; las peras se venden a tanto el ciento; muchos cientos, muchos miles. Con ciento como colectivo se forman los adjetivos compuestos doscientos, trescientos, etc., que tienen dos terminaciones para los jéneros: doscientos reales, cuatrocientas libras. Millon, billon, trillon, etc. (i lo mismo cuento, que en el significado de millon apénas tiene ya uso), se emplean constantemente como colectivos. 2. Los numerales ordinales denotan el órden numérico: primero, segundo, tercero, noveno o nono, décimo, undécimo, duodécimo, vijésimo, centésimo. Combínanse, cuando es necesario, i entónces puede sustituirse a primero, primo, i a tercero, tercio: trijésimo primo, cuadrajésimo tercio. Otros hai que tienen tambien formas dobles, v. gr. séptimo i setcno, vijésimo i veinteno, centésimo i centeno. Empléanse asimismo como ordinales los cardinales: la lei dos, el capítulo siete, Luis catorce, el siglo diez i nueve. Con los dias del mes no se junta otro ordinal que primero, i esa es tambien la práctica mas ordinaria en las citas de leyes. En las de capítulos se usan indiferentemente desde dos los ordinales i los cardinales, pero se prefieren los cardinales desde trece. Con los nombres de reyes de España i de papas se prefieren constantemente los ordinales, hasta duodécimo: dicese Bencdicto catorce i Benedicto décimo cuarto; pero siempre Juan veinte i dos. Con los nombres de otros monarcas extranjeros, solemos juntar los ordinales hasta diez u once, los cardinales desde diez: Enrique cuarto (de Francia), Federico segundo (de Prusia), Luis once o undécimo (de Francia), Cárlos doce (de Suecia), Luis catorce (de Francia). (pág. 49)
- No tenemos otro numeral distributivo que el adjetivo plural sendos, sendas; cuyo recto uso i significacion se manifiestan en estos ejemplos: «Tenian las cuatro ninfas sendos vasos hechos a la romana:» (Jorje de Montemayor); esto es, cada ninfa un vaso. “Elijiendo el duque tres soldados nadadores, mandó que con sendas zapas pasasen el foso:» (Coloma); cada soldado con su zapa. «Mirando Sancho a los del jardin tiernamente i con lágrimas, les dijo que le ayudasen en aquel trance con sendos paternostres i sendas avemarías»: (Cervántes); cada uno con un paternoster i una avemaría. «Ya se hallaban todos ellos apercibidos, prontos, con sendos caballos de pelea:» (Martinez de la Rosa); cada uno con su caballo. Yerran los que creen que sendos ha significado jamas grandes o fuertes o descomunales. No puede decirse, por ejemplo, que un hombre dió a otro sendas bofetadas; i se dieron sendas bofetadas quiere decir simplemente que cada cual dió una bofetada al otro: sendos no envuelve idea ninguna de cualidad o magnitud, sino de unidad distributiva. Yerran mas groseramente, si cabe, los que usan este adjetivo en singular, como lo hizo un célebre escritor del tiempo de Cárlos III. La Academia no ha transijido aún con esta corruptela, i sería de sentir que la autorizase. (pág. 50)
Para significar la distribucion numeral nos servimos casi siempre de los cardinales, v. gr. asignáronsele cien doblones al año, o cada un año: nombróse para cada diez hombres un cabo: elijieron cada mil hombres una persona que los representase. Se usa, pues, cada como adjetivo de todo número i jénero bajo una terminacion invariable; i solo puede juntarse con los numerales cardinales uno, dos, tres, etc. subentendiéndose casi siempre el primero. En cada uno o cada una o cada cual, uno, una i cual son adjetivos sustantivados; i aun puede decirse que cada cual se hace un verdadero sustantivo, pues que no puede expresársele ni subentendérsele ninguno. Cada toma a veces el carácter de colectivo significando multitud en singular, i así se dice cada cien soldados tenia un capitan. (b). (pág. 50)
(b) Se hace adverbio en la frase cada i cuando. (pág. 50)
En los siglos diez i seis i diez i siete se usaba de diverso modo este adjetivo: “Dejando en los fuertes cada dos compañías, se volvió la jente a Antequera": (D. D. Hurtado de Mendoza); esto es, dos compañías en cada fuerte. “Ofreciendo Monsiur de Vitry levantar dos compañías de cada ciento cincuenta caballos, tuvo maña," etc. (Coloma) ; cada una de ciento cincuenta caballos. "«Presentan a los clérigos cada sendas peras verdiñales": (D. D. I. de Mendoza); una de estas frutas a cada clérigo. Esta locucion es desusada en el dia. (pág. 51)
- Llámanse proporcionales o múltiplos los numerales que significan multiplicacion, v. gr. doble o duplicada fuerza, triple o triplicado número, cuádrupla o cuadruplicada jente. Duplo i triplo son siempre sustantivos; los demas son adjetivos, que en la terminacion masculina pueden sustantivarse: el doble, el cuádruplo, el décuplo, el céntuplo; lo que no se extiende a los que acaban en ado. (pág. 51)
- Los numerales partitivos significan division, v. gr. la mitad, el tercio, el cuarto. Comunmente se emplean en este sentido los ordinales desde tercero en adelante, construidos con el sustantivo femenino parte: la tercera o tercia parte, la décima parte, etc., o sustantivados en la terminacion femenina o masculina: una tercia, un tercio, (no una tercera, un tercero), una cuarta, un cuarto, dos décimos, tres centésimos, etc.; sobre lo cual notarémos 1.° que el ordinal masculino es jeneral en su significado, miéntras el femenino se aplica a determinadas cosas, como tercia, cuarta, de la vara: 2.° que la terminacion femenina es tan usada como la masculina en la aritmética decimal; i 3.° que cuando el ordinal sufre alteracion en su forma, se aplica tambien a determinadas cosas v. gr. sesma, de la vara, diezmo, de los frutos, impuesto fiscal o eclesiástico. En la aritmética se forman partitivos de todos los cardinales, simples o compuestos, desde once, añadiéndoles la terminacion avo; v. gr. un onceavo. (L), dos veinteavos 5), treinta i tres centavos (Ie), novecientos ochenta tres-mil-cuatrocientos-cincuenta-i-cinco-avos. 1255) (pág. 51)
- Finalmente los numerales colectivos representan como unidad un número determinado; v. gr. decena, docena, veintena, centenar, millar. Ya se ha dicho que ciento i mil se suelen emplear como colectivos. (pág. 52)
Capítulo XII. De los nombres aumentativos i diminutivos
Las terminaciones aumentativas mas frecuentes son azo, aza: on, ona; ote, ota; ásimo, ásima; i juntándose dos terminaciones para dar mas fuerza a la idea, onazo, onaza: jigantazo, jigantaza; señoron, señorona; grandote, grandota; picaronazo, picaronaza. De los en ísimo, que forman una especie particular, tratarémos despues separadamente. Los aumentativos en on dejan a veces el jénero del sustantivo de que se forman; v. gr. cigarron, murallon, lanzon. (pág. 52)
Sucede tambien que en la formacion del aumentativo los diptongos ié, ué, acentuados sobre la é, pasan a las vocales simples e, o, perdiendo el acento, como pierna, pernaza, bueno, bonazo. Esto solo se verifica cuando el nombre de que se forma ha pasado anteriormente de estas vocales a aquellos diptongos, como pierna (en Jatin perna), bueno (bonus); de modo que la sílaba variable se vuelve diptongo bajo la influencia del acento, i recobra su primitiva simplicidad desde que deja de ser aguda; lo que se observa mas frecuentemente en otras especies de derivaciones, como en bondad (de bueno), fortaleza (de fuerte), mortal (de muerte), denticion, (de diente), amoblar (de mueble), etc. (pág. 52)
Hai otras terminaciones aumentativas ménos usuales, como ricacho (de rico), vivaracho (de vivo), nubarron (de nube), bobarron i bobalicon (de bobo), moceton (de mozo), etc. (pág. 52)
A las terminaciones aumentativas agregamos frecuentemente la idea de tosquedad o fealdad, como en jigantazo, librote; de frivolidad, como en vivaracho; de desprecio o burla, como en pobreton, bobarron. Todas ellas son ajenas del estilo elevado, miéntras envuelven estas ideas accesorias, lo que en varios sustantivos no hacen, v. gr. murallon, lanzon; deponiendo a veces hasta la significacion de aumento, i aun tomando la contraria, como anadon, islote. Las terminaciones diminutivas mas frecuentes son ejo, eja; ete, eta; ico, ica; illo, illa; do, ita; udlo, uela; pero no se forman siempre de un mismo modo; como se ve en los ejemplos siguientes: florecilla, florecita (de flor); manecita (de mano); pececillo, pececito (de pez); avecica, avecilla, avecita (de ave); autorcillo, autorcito, autorzuclo (de autor); dolorcillo, dolorcito (de dolor); librejo, librito (de libro); jardinito, jardinillo, jardincito, jardincillo (de jardin); viejecico, viejecillo, viejecito, viejezuelo, vejete, vejezuelo (de viejo); cieguecillo, cieguecito, cieguezuelo, ceguezuelo (de ciego); piedrecilla, piedrecita, piedrezuela, pedrezuela (de piedra); tiernecillo, tiernecito, ternezuelo (de tierno). (pág. 52)
Hai otras ménos frecuentes, a saber: las en ato, ata; clo, ela: éculo, écula; ículo, ícula; il; in; ola; uco, uca; ucho, ucha; ulo, ula; úsculo, úscula; v. gr. cervato (de ciervo), damisela (de dama), molécula (de mole), retículo (de red), partícula (de parte), tamboril (de tambor), peluquin (de peluca), banderola (de bandera), casuca i casucha (de casa), serrucho (de sierra), glóbulo (de globo), célula (de celda), corpúsculo (de cuerpo), opúsculo (de obra). Los diminutivos esdrújulos son todos de formacion latina. (pág. 53)
A los diminutivos agregamos junto con la idea de pequeñez, i a veces sin ella, las ideas de cariño o compasion, mas propias de los en ito, como en hijito, abuelita, viejecito; o la de desprecio i burla, mas acomodada a los en ejo, ete, uelo, como librejo, vejete, autorzuelo. Todas ellas, aunque no ajenas del estilo elevado i afectuoso, ocurren mas amenudo en el familiar i el festivo. (pág. 53)
En la formacion de los diminutivos (i lo mismo en todas las otras especies de inflexiones), debe atenderse, no a las letras o caractéres escritos, sino a los sonidos. Peluquin, por ejemplo, no es ménos regular que espadin, porque en el primero a la c de peluca se sustituye la q, como es necesario para que subsista el sonido fuerte de la c. Igualmente regulares son cieguecillo, en que la g pesa a gu para que no se altere su sonido, i pedacillo, en que se muda en c la z de pedazo, como lo hacemos sin necesidad segun la ortografía corriente. (pág. 53)
Las formas diminutivas de los nombres propios son a veces bastante irregulares, como Pepe (de José), Paco, Pacho, Paquito, Panchito (de Francisco), Manolo (de Manuel), Concha, Conchita (de Concepcion), Belica (de Isabel), Perico, Perucho (de Pedro), Catana, Cata (de Catalina), etc. (a). (pág. 53)
(a) En Chile, como en algunos otros paises de América, se abusa de los diminutivos. Se llama señorita, no solo a toda señora soltera, de cualqier (pág. 53)
Hai multitud de sustantivos que sirven para designar a los animales de tierna edad, a la manera que lo hacen niño, muchacho, párvulo, rapaz, respecto de la especie humana; i que podemos asociar por eso a los diminutivos, aunque no tomen las terminaciones de estos. Así llamamos cordero, corderillo, la cría de la oveja; borrego, el cordero de uno a dos años; potro, potrillo, el caballo de poca edad; potranca, la yegua de poca edad; chibato, chibatillo, el cabrito que no llega al año; javato, el hijo pequeño de la javalina; lechon, lechoncillo, el cerdo que todavía mama; ballenato, el hijo pequeño de la ballena: lebrato, lebratillo, el de la liebre; corcino, el del corzo; cachorro, cachorrillo, el hijuelo de un animal carnívoro; lobato, lobatillo, lobezno, el de la loba; pollo, el ave de poca edad; ansarino, el pollo del ánsar o ganso; anadino, anadon, el del ánade; palomino, el de la paloma; pichon, el de la paloma casera; cigoñino, el de la cigüeña; pavipollo, el del pavo; aguilucho, el del águila; ranacuajo o renacuajo, la rana pequeña o de poca edad; viborezno, la víbora recien nacida; etc. A los mismos debemos agregar los que significan la planta tierna, como cebollino, colino, lechuguino, porrino; la planta de cebolla, col, lechuga, puerro, en estado de trasplantarse. (pág. 54)
Apéndice. De los superlativos absolutos
Los aumentativos de mas uso, i los que tienen mas cabida en el estilo elevado, son los llamados superlativos, que jeneralmente terminan en isimo, ísima; como grandísimo (de grande), blanquísimo (de blanco), utilísimo de útil; equivalentes a las frases mui grande, mui blanco, mui útil, que se llaman tambien superlativas. (pág. 54)
Conviene observar que con los adjetivos i frases de que hablamos, no se expresa el grado mas alto de la cualidad significada por la raiz; pues el decir, v. gr. que César fue un orador elocuentísimo, i que aun era mas elocuente Marco Tulio, nada tiene que tamaño i edad, sino a toda señora casada o viuda; i casi nunca se las nombra sino con los diminutivos Conchita, Pepita, por mas ancianas i corpulentas que sean. Esta práctica debiera desterrarse, no solo porque tiene algo de chocante i ridículo, sino porque confunde diferencias esenciales en el trato sociul. En el abuso de las terminaciones diminutivas hai algo de empalagoso. (pág. 54)
no sea conforme a la razon i a la gramática. Otros superlativos hai (que en nuestra lengua casi nunca son nombres simples sino frases), por medio de los cuales se denota el grado mas alto de la cualidad respectiva, dentro de la clase que se designa, como cuando decimos que Lóndres es la mas populosa ciadad de Europa, o que las palmas son los mas elegantes de los árboles. Estos superlativos, llamados partitivos, porque forman una parte o especie particular dentro de la clase o coleccion de seres a que se refieren, llevan regularmente un complemento compuesto de la preposicion de i el nombre de la clase, como en el segundo de los ejemplos anteriores, o conciertan con el nombre de la clase, subentendiéndose un complemento semejante, como en el primer ejemplo; donde la mas populosa ciudad equivale a la mas populosa de las ciudades. Los otros no llevan semejante relacion, i se usan absolutamente, llamándose por eso absolutos. (pág. 55)
En este apéndice no hablamos mas que de los superlativos absolutos, que se resuelven en el adverbio mui, o lo llevan expreso. En lugar de mui se emplean a veces otros adverbios o complementos de igual o semejante significacion, como sumamente, extremadamente, en extremo. (pág. 55)
Solo de los adjetivos se pueden formar superlativos. La desinencia se forma regularmente sustituyendo a las vocales o, e, o añadiendo a las consonantes, el final ísimo, que admite inflexiones de jénero i número. Pero hai multitud de irregulares. (pág. 55)
Consiste esta irregularidad, ya en que alteran la desinencia ordinaria, como benevolentísimo (de benévolo); ya en que convierten los diptongosié, ué, de la raiz en las vocales e, o, como ardentísimo, (de ardiente), fortísimo (de fuerte), o introducen otras alteraciones en esta, como fidelísimo (de fiel), antiquí simo (de antiguo), sacratísimo (de sagrado); ya en ambas cosas a un tiempo, como en beneficentísimo, magnificentísimo, munificentísimo (de benéfico, magnífico, munífico), sapientísimo (de sabio), acérrimo, celcbérrimo, integérrimo, libérrimo, misérrimo, salubérrimo (de acre, célebre, íntegro, libre, mísero, salubre). Doble, endeble, feble son regulares; los demas terminados en ble mudan este final en bilísimo: amabilísimo, sensibilísimo, nobilísimo, colubilísimo. En los acabados en io, si la t del final tiene acento, prevalece la formacion regular, como en friúsimo, pit́simo; si carece de acento se pierde, como en amplísimo, limpísimo, agrísimo; pero hai muchos que no toman la terminacion superlativa, como sombrío, tardío, vacío; lacio, temerario, vario, zafio. (pág. 55)
Los superlativos irregulares son casi todos latinos; i para algunos adjetivos hai dos formas superlativas, una regular de formacion castellana, i otra irregular, que tomamos de la lengua latrna : amiguísimo i amicísimo; dificilísimo i difict́limo; asperísimo 1 aspérrimo; pobrísimo i paupérrimo; fertilísimo i ubérrimo; frit. simo i frijidísimo (b); bonísimo i óptimo; malísimo l pésimo; grandísimo i máximo; pequeñísimo i mínimo; altísimo i supremo o sumo; bajísimo e ínfimo. En los cinco primeros es poco usada la forma latina. (pág. 56)
Hai gran número de adjetivos que no admiten la inflexion superlativa, o porque en su significado no cabe mas ni ménos, (i en tal caso es claro que tampoco puede tener uso la frase superlativa formada con el adverbio mui, grandemente, u otro análogo), como uno, dos, tres, primero, segundo, tercero, i todos los numerales; omnipotente, inmenso, inmortal; celeste i celestial; terrestre, terreno i terrenal; sublunar, infernal, infando, nefando, triangular, rectángulo, etc.; o porque su estructura segun los hábitos de la Iengua no se presta a la inflexion, como en casi todos los esdrújulos en eo, imo, ico, fero, jero, zomo; v. gr. momentáneo, sanguíneo, férreo, lácteo, lejítimo, marítimo, selvático, exótico, satírico, empírico, político, mefítico, lójico, cáustico, colérico, mortífero, aurífero, pestífero, armíjero, ignívomo; los en i, como verdegai, turquí; los en il, que se aplican a sexos, edades i condiciones, v. gr. varonil, mujeril, pueril. juvenil, senil, señoril, pastoril; i varios otros, como repentino, súbito, efí mero, lúgubre, etc. Algunos de los enumerados admiten a veces la inflexion en el estilo jocoso, como lo hacen los sustantivos mismos. (pág. 56)
En los adjetivos que por su estructura o por falta de uso no reciben la terminacion, formamos el superlativo con los adverbios mui, grandemente, sumamente, i otros análogos, o con los complementos en gran manera, en extremo, por extremo, etc.; bien que ¡b) Pudiera atribuirse el superlativo frijidisimo a frijido; pero no le pertenece exclusivamente; porque fríjido es de poco uso en prosa; al paso que frijidtisimo es la forma superlativa mas usual que damos a frio en todos sentidos i estilos. (pág. 56)
no todos estos medios son rigorosamente de igual valor, pues unos encarecen mas que otros; i de aquí es que aun cuando puede formarse el superlativo por inflexion, preferimos amenudo la frase para exprimir con mas exactitud nuestra idea. Salvá observa que la inflexion tiene mas fuerza que la frase; que doctísimo, por ejemplo, dice mas que mui docto; i cualquiera percibirá la graduacion de notablemente, grandemente, sumamente, increiblemente. Hai adjetivos que, no admitiendo la inflexion ni la frase, porque su significado lo resiste, modificado éste, de manera que la cualidad sea susceptible de mas i ménos, pueden construirse con mui, como cuando decimos que un hombre es mui nulo (tomando a nulo por inepto). En este caso se hallan tambien no pocos sustantivos cuando pasan a significacion adjetiva; mui hombre, mui mujer, mui soldado, mui filósofo, mui bachillera, mui maula, mui alhaja, mui fantasma, mui bestia. A veces la inflexion superlativa es solo enfática, como en mismísimo, singularísimo. Lo que debe evitarse como una vulgaridad es la construccion de mui con la desinencia superlativa; diciendo, v. gr., mui grandisimo; ni ganaria mucho esta frase poniendo en lugar de mui alguno de los adverbios o complementos de igual fuerza, como en grandemente doctísimo, por extremo hermosísima. Tampoco se juntan los superlativos de inflexion con el adverbiomas: nadie dice mas grandísimo, mas utilísima. Pero mínimo, íntimo e infimo se usan como si no fuesen superlativos, pues se dice corrientemente, a mui infimo precio, lo mas mínimo, mi mas íntimo amigo, la mas infima clase. (pág. 57)
Capítulo XIII. De los pronombres
Llamamos pronombres los nombres que significan primera, segunda o tercera persona, ya expresen esta sola idea, ya la asocien con otra. (pág. 57)
- Los hai de varias especies; i la primera es la de los estrictamente personales, que significan la idea de persona por sí sola: tales son : (pág. 57)
Yo, primera persona de singular, masculino i femenino. (pág. 57)
Nosotros, nosotras, primera de plural. (pág. 58)
Tú, segunda de singular, masculino i femenino. (pág. 58)
Vosotros, vosotras, segunda de plural. (pág. 58)
Pudiera decirse que fuera de estos cuatro sustantivos, no hai nombres que de suyo signifiquen persona determinada, esto es, primera, segunda o tercera; porque de los otros, que jeneralmente se miran como de tercera, apenas podrá señalarse alguno que no sea capaz de tomar en ciertas circunstancias la primera o segunda. Pueblo es tercera persona en “A mi pueblo despojaron sus exactores i lo han dominado mujeres," (Scio); i segunda en "Pueblo mio, los que te llaman bienaventurado, esos mismos te engañan," (Scio). Rei es tercera persona en El rei lo manda; primera en Yo el rei; i en este ejemplo de Mariana, segunda: “Los reyes teneis por justo i por honesto lo que os viene mas a cuento para reinar." Sustitúyese aquí con elegancia al personal vosotros el apelativo los reyes; lo que nuestra lengua no permite sino en el plural; no se podria decir, el rei lo mando (a). La misma indeterminacion de persona se encuentra aun en los adjetivos él i aquel, que se tienen por de la tercera. Si así no fuese, no podria decirse, yo soi aquel que dije; tú eres el que trajiste. (b). En lugar de yo i de nosotros se dice nós en los despachos i provisiones de personas constituidas en alta dignidad: Nós, Don N., Arzobispo de; Nós, el Dean i Cabildo de. En el primer ejemplo la pluralidad es ficticia: multiplícase la persona en señal de autoridad i poder. Pero aun cuando nós significa realmente un solo individuo, en su construccion con el verbo es un verdadero plural: Nos, el Arzobispo, mandamos. (pág. 58)
Esta pluralidad ficticia de la segunda persona es tambien de algun uso en lo impreso: pero el autor que se designa a sí mismo en plural, no dice nós sino nosotros, i se hace no solo en la construccion con el verbo, sino bajo todos respectos, un verdadero plural; (a) Se pudiera dudar de esta asercion, en vista de construcciones como, Hombre, no creo que nada humano sea ajeno de mí; donde hombre es en efecto primera persona. Pero este apelativo no hace aquí las veces del personal yo; es solo un epíteto suyo, una modificacion explicativa: manifiéstalo la puntuacion misma, que representa una pausa necesaria. (b) Ya veremos que él i el son esencialmente una misma palabra. (pág. 58)
exactamente como si hablasen muchos escritores i no uno solo. Hai en la segunda persona pluralidad ficticia cuando se dice vos por tú, representándose como multiplicado el individuo en señal de cortesía o respeto; pero ahora no se usa este vos sino cuando se habla a Dios o a los Santos, o en ciertas piezas oficiales, donde lo pide la lei o la costumbre (c). Vos por vosotros es hoi puramente poético: (pág. 59)
"Lanzad de vos el yugo vergonzoso;" (Ercilla). (pág. 59)
Yo se declina por casos, esto es, admite variedades de forma segun las diferentes relaciones en que se halla con las otras palabras de la proposicion. Podemos distinguir desde luego tres casos: (pág. 59)
Yo, sujeto: yo soi, yo leo, yo escribo. (pág. 59)
Me, complemento que modifica al verbo: me dices, me esperan. (pág. 59)
Mi, término de preposicion: tú no piensas en mi; trajeron una carta dirijida a mí. (pág. 59)
La forma del nombre declinable que sirve de sujeto, se llama caso nominativo; la forma que toma cuando sirve de complemento, se llama caso complementario; i la que toma cuando sirve de término, caso terminal. (pág. 59)
Recuérdese que los complementos son de dos especies; los unos compuestos de preposicion i término, como el que modifica al verbo en obedezco a la lei; los otros formados por el término solo, como el que modifica al verbo en cumplo la lei. En el segundo ejemplo la lei es todo el complemento; en el primero no es mas que una parte del complemento, el término. El caso me forma un complemento, i por eso lo llamo complementario: el caso mí forma solamente el término, i por eso lo llamo terminal. (pág. 59)
Pero la forma me comprende verdaderamente dos casos que es necesario distinguir; porque si bien se construye en (c) El vos de que se hace tanto uso en Chile en el diálogo familiar es una vulgaridad que debe evitarse, i el construirlo con el singular de los verbos una corrupcion insoportable. Las formas del verbo que se han de construir con vos, son precisamente las mismas que se construyen con vosotros. (pág. 59)
todas circunstancias con algun verbo, es en dos sentidos diversos, que darémos a conocer por medio de ejemplos. Cuando se dice tú me amas, él me odia, ellos me ven, yo soi el objeto amado. el objeto odiado, el objeto visto: me, forma por sí solo un complemento que se llama directo u acusativo. Pero cuando se dice tú me das dinero, él me ofrece favor, ellos me niegan auxilio, la cosa dada, ofrecida, negada es dinero, favor, auxilio; yo soi solamente el objeto en que termina la accion del verbo, esto es, en que va a parar el dinero, el favor, el auxilio; i me forma por sí solo un complemento que se llama dativo. (pág. 60)
Hai pues que distinguir cuatro casos: (pág. 60)
NOMINATIVO; y0. (pág. 60)
COMPLEMENTARIO DIRECTO u ACUSATIVO; me. (pág. 60)
COMPLEMENTARIO DATIVO; me. (pág. 60)
TERMINAL; mí. (pág. 60)
En la primera persona de plural, no solo se confunden las formas de los dos casos complementarios, como en la primera de singular, sino el caso terminal con el nominativo. NOMINATIVO; nosotros, nosotras. (pág. 60)
COMPLEMENTARIO ACUSATIVO; nos. (pág. 60)
COMPLEMENTARIO DATIVO; nos. (pág. 60)
TERMINAL; nosotros, nosotras. (pág. 60)
Decimos, por ejemplo, nosotros o nosotras somos, leemos: tú nos amas, él nos odia, ella nos ve; nos da dinero, nos ofreces favor, nos negaron auxilio; no piensas en nosotros, en nosotras; no ha venido con nosotros, con nosotras. Cuando en señal de dignidad se dice nos, ya sea que hable una persona sola o muchas, nós es nominativo i terminal; nos (sin acento) complementario. (pág. 60)
La declinacion de tú es análoga a la de yo: (pág. 60)
NOMINATIVO; tú. (pág. 60)
COMPLEMEMTARIO ACUSATIVO; te. (pág. 60)
COMPLEMENTARIO DATIVO; te. (pág. 60)
TERMINAL; tí. (pág. 60)
La de vosotros es análoga a la de nosotros: (pág. 60)
NOMINATIVO, vosotros, vosotras. (pág. 61)
COMPLEMENTARIO ACUSATIVO; oS. (pág. 61)
COMPLEMENTARIO DATIVO; OS. (pág. 61)
TERMINAL; vosotros, vosotras. (pág. 61)
Ejemplos: Tú escribes; te esperan; te dan dinero; a ti, por ti. (pág. 61)
Vosotros o vosotras escribís; os esperan; os dan dinero; a vosotros o vosotras, por vosotros o vosotras. (pág. 61)
Si se usa de vos en lugar de tú o de vosotros, vosotras, se suprime la terminacion otros, otras, en los casos que la tienen. (pág. 61)
Los casos terminales mí, tí, cuando vienen despues de la preposicion con, se vuelven migo, tigo, i componen una sola palabra con ella : conmigo, contigo. (pág. 61)
En lo antiguo se decia nusco i connusco, en lugar de con nosotros, con nosotras; vusco i convusco, en lugar de con vosotros, con zosotras. I tambien se decia vos por os. (pág. 61)
Llámanse pronombres posesivos los que a la idea de persona determinada (esto es, primera, segunda o tercera), juntan la de posesion, o mas bien pertenencia. Tales son mio, mia, mios, mias, lo que pertenece a mí; nuestro, nuestra, nuestros, nuestras, lo que pertenece a nosotros, a nosotras, a nós; tuyo, tuya, tuyos, tuyas, lo que pertenece a tí; vuestro, vuestra, vuestros, vuestras, lo que pertenece a vosotros, a vosotras, a vos; suyo, suya, suyos, suyas, lo que pertenece a cualquiera tercera persona, sea de singular o plural. Estos pronombres (excepto nuestro i vuestro) sufren necesariamente apócope en la situacion arriba indicada, esto es, cuando construyéndose con el sustantivo le preceden; i la apócope es igualmente necesaria en ambos números. Mio, mia, pasan entónces a mi (sin acento); mios, mias, a mis; tuyo, tuya a tu (sin acento); tugos, tuyas, a tus; suyo, suya, a su; suyos suyas, a sus: «Hijo mio, acuérdate de mis consejos, i dirije por ellos tus acciones, para que algun dia hagas tuya la recompensa de reputacion i confianza que los hombres por su propio interes dan siempre a la buenaconducta.» (pág. 61)
La pluralidad ficticia se extiende a los pronombres posesivos: el ejemplo siguiente manifiesta el modo de usarla en primera persona: (habla el rei doa Fernando el Católico en su testamento): « Considerando en nuestro pensamiento que la naturaleza humana es corruptible, i que aunque Dios haya ordenado que nós hayamos nacido de sangre i espíritu real, i nos haya constituido rei i señor de tantos pueblos, no nos ha eximido de la muerte,” etc. Dicese nós en vez de yo, i nos en vez de me, i por consiguiente, nuestro en vez de mi; mas no por eso se dice reyes i señores en plural. Otra cosa sería con nombres adjetivos: no creo que pudiese decirse nos hallamos enfermo, ni constituido en dignidad (como se dice en frances), sino enfermos i constituidos. (pág. 62)
En el uso de la pluralidad ficticia la segunda persona es análoga a la primera, excepto que los adjetivos se ponen en singular, como los sustantivos: “Habiendo vos, Señor, descubierto a los hombres tal bondad i miscricordia, ¿es cosa tolerable que haya quien no os ame? ¿A quién ama, quien a zos no ama? ¿Qué beneficios agradece, quien los vuestros no agradece? (Granada.) “Suplícoos, Padre mio, si vos de ello sois servido, os deis por contento con treinta i tres años de martirio;" (el mismo). (pág. 62)
A semejanza de la pluralidad figurada de nós i vos, hai una tercera persona ficticia que en señal de cortesía i respeto se sustituye a la verdadera; atribuyéndose, por ejemplo, a la majestad del rei, a la alteza del príncipe, a la excelencia del ministro, todos los actos de estos personajes i todas sus afecciones espirituales i corporales: Su Majestad anda a caza; aun no se ha desayunado Su Alteza; Su Excelencia duerme. I si les dirijimos la palabra, combinamos la cualidad abstracta de tercera persona con la pluralidad ficticia de segunda: Vuestra Majestad, Vuestra Alteza, Vuestra Paternidad (d). Algunos de estos títulos se han sincopado i abreviado en términos de haberse casi oscurecido su orijen, como Vuestra Señoria, que ha venido a parar en Usía, i Vuestra merced en usted. (pág. 62)
(d) Sustituir a la segunda persona la tercera en señal de respeto fué costumbre antiquísima del Oriente: así Jacob a Esaú en el Jénesis: “Para hallar gracia delante de mi Señor," por delante de tí; i José a Faraon: "El (pág. 62)
Esta tercera persona ficticia tiene singular i plural: Su Majestad, Sus Majestades; Usía, Usías; Usted, Ustedes. Constrúyese siempre con la tercera persona del verbo; i en todo lo que se diga por medio de ella es necesario que nos representemos una tercera persona imajinaria, singular o plural, masculina o femenina, segun fuere el número i sexo de la verdadera persona o personas. Dícese pues: Su Alteza está enfermo, si se habla de un príncipe; enferma, si de una princesa: Su Señoria decretó, i Sus Señorias decretaron. Así el posesivo ordinario que se refiere a estos titulos es su, aun cuando se hable con las personas que los lleven: Concédame Vuestra Majestad su gracia; lléveme U. a su casa. Pero en el título mismo se usa vuestra (dirijiendo la palabra a la persona que lo lleva); i tanto este, como los otros adjetivos que contribuyen a formarlo, se ponen siempre en la terminacion femenina: Vuestra Majestad Cesárea; Su Alteza Serenísima, Usía Ilustrisima. Hablando con personas de alta categoria, se introducen a veces vos en lugar de Vuestra Majestad, Alteza, etc., i vuestro en lugar de su (e). 3. Pronombres demostrativos son aquellos de que nos servimos para mostrar los objetos, señalando su situacion respecto de determinada persona. (pág. 63)
Este, esta, estos, estas denota cercanía del objeto a la prisueño del Rei,” en lugar de tu sueño; i Ester en el libro de su nombre a Asuero: “Si he hallado gracia delante del rei, i si place al rei conceder lo que le pido, venga el rei al convite que le tengo dispuesto." Antigua es tambien la práctica de representar las personas bajo cualidades abstractas, i en Homero mismo encontramos “La sagrada fuerza de Hércules,” para designar simplemente a aquel héroe. (pág. 63)
(e) No puedo ménos de hacer alto sobre una práctica introducida poco há en castellano, e imitada, como tantas otras, de los idiomas extranjeros. Dícese Su Majestad el Rei de los Franceses, Su Santidad Benedicto XIV, Su Excelencia el Ministro de Estado, en lugar de la Majestad del Rei, la Santidad de Benedicto, el Excelentisimo Señor Ministro. En Cervántes hallamos, si mal no me acuerdo, la Majestad del Emperador Carlos V, i su merced de la Señora Lucinda. Jovellanos escribia: La Santidad de Clemente VIII expidió un breve.... Este breve i el de la Santidad de Paulo V. Pero la prática extranjera parece ya irrevocablemente adoptuda. (pág. 63)
mera persona; ese, esa, esos, esas, cercanía del objeto a la segunda; aquel, aquella, aquellos, aquellas, distancia del objeto respecto de la primera i segunda persona. (pág. 64)
De cada uno de los tres adjetivos precedentes sale un sustantivo acabado en o: esto, eso, aquello. Esto significa una cosa o conjunto de cosas que están cerca de la primera persona; eso, una cosa o conjunto de cosas cercanas a la segunda persona; aquello, una cosa o conjunto de cosas distantes de la primera persona i de la segunda. Significando bajo una misma forma, ya unidad, ya pluralidad colectiva, carecen de número plural (f). (pág. 64)
Unas veces la demostracion es material, i señalamos los objetos corporales en el lugar que ocupan, como en este pasaje de Quevedo: “Yo soi el desengaño; estos rasgones de la ropa son los tirones que dan de mí los que dicen que me quieren; i estos cardenales del rostro son los golpes i coces que me dan en llegan. do, porque vine i porque me vaya." (pág. 64)
Otras veces la demostracion recae sobre el tiempo, i este, esto, señalan lo presente; aquel, aquello lo pasado o lo futuro. Así esta semana es la semana en que estamos; aquel año es un año tiempo há pasado. Así en el Evanjelio el Salvador, despues de anunciar las calamidades que habian de sobrevenir al pueblo judío, concluye diciendo:“¡Ai de las madres en aquellos dias!" (pág. 64)
(fl Esto, eso, aquello se miran jeneralmente como terceras termlnaciones de e ste, ese, aquel. Pero es fácil probar que no hai nombre alguno en nuestra lengua que tenga mas eminentemente el carâcter de sustantivo; porque 1.° Sirven de sujeto; eso no debe tolerarse, aquello no me pareció bien. 2.° Sirven de término con preposicion o sin ella: me limito a esto, no quiero pensar en eso, no entendí aquello. (pág. 64)
3.° Son, a manera de los otros sustantivos, modificados por adjetivos i complementos: todo esto, aquello blanco, eso de color amarillo. 4.° Porque estas formas demostrativas envuelven manifiestamente la idea de cosa o coleccion de cosas: esto es esta cosa o coleccion de cosas; eso, esa cosa o coleccion de cosas. (pág. 64)
5.° Porque esto, eso, aquello no ejercen jamas el oficio característico del adjetivo, que es modificar sustantivos, construyéndose inmediatamente con ellos. (pág. 64)
6.° Porque fuera absurdo considerar a esto, eso, aquello, como adjetivos sustantivados, no pudiendo jsubentendérseles jamas ningun sustantivo, con el cual pudieran expresamente construirse. (pág. 64)
«No os admireis, les digo, Que llore i que suspire Aquel barquero pobre Que alegre conccistes;" (Lope). (pág. 65)
Aquel señala aquí la persona misma que habla, pero en un tiempo pasado lejano, como si el que habla viese i mostrase su propía imájen en un cuadro. (pág. 65)
Pero la demostracion mas importante de todas es la intelectual. que recae sobre los pensamientos e ideas. Cuando una de dos personas que conversan alude a lo que acaba ella misma de decir, lo señala con este, esto; cuando alude a lo que el otro interlocutor acaba de decirle, se sirve de ese, eso; i si el uno recuerda al otto alguna cosa que se mira mentalmente a cierta distancia, emplea los pronombres aquel, aquello: “Cuando algun pintor quiere salir famoso en su arte, procura imitar los orijinales de los mas únicos pintores, i esta misma regla corre por todos los oficios o ejercicios de cuenta:" (Cervántes). “Me trae por estas partes et deseo de hacer en ellas una hazaña con que he de ganar perpetuo nombre; i será tal, que con ella he de echar el sello a todo aquello que puede hacer famoso a un caballero—¿I es de mui gran peligro esa hazaña?" (el mismo). Aun cuando no se habla con persona alguna, este, esto, reproduce lo que acaba de decirse; aquel, aquello, otra cosa comparativamente lejana; i como siempre que se escribe, se habla en realidad con el lector, ese, eso aluden entónces a las ideas que el escritor supone en este; lo que se extiende algunas veces a las que él mismo acaba de comunicarle. Cuando digo, La Europa está en paz, hago nacer en el alma del que me oye o me está leyendo una idea que existe en la mia: la idea de la paz de Luropa pertenece desde entónces al entendimiento del oyente o lector lo mismo que al mio; puedo pues señalarla en el uno o el otro a mi arbitrio; i por consiguiente lo mismo será que añada, Pero quién sabe cuánto durará esta paz o esa paz. La primera locucion es la mas usual; la segunda tiene algo de mas expresivo. Si se trata de reproducir dos ideas comunicadas poco tiempo ántes, nos servimos ordinariamente de este i de aquel, o de esto i aquello: este muestra la idea que dista ménos del momento de la palabra; aquel la otra idea: "Divididos estaban caballeros i escuderos, estos contándose sus trabajos, i aquellos sus hazañas." Algur na vez, sin embargo, se emplean con la misma diferencia de sig. nificado este i ese. Los poetas suelen tambien en esta doble repro duccion de ideas trocar los demostrativos: (pág. 65)
"Yo aquel que en los pasados Tiempos canté las selvas i los prados, Estas, vestidas de árboles mayores, Aquellos, de ganados i de flores;" (Lope): (pág. 66)
licencia que no tiene inconveniente alguno en este pasaje, porque las terminaciones jenéricas de los demostrativos señalan con toda claridad el sustantivo a que cada cual se refiere. (pág. 66)
En lugar de este, esto, ese, eso, se solia decir aqueste, aquesto, aquese, aqueso; uso casi totalmente desterrado de la prosa en el dia, i raro aun en verso. (pág. 66)
Ese, eso (recobrando la fuerza de su orijen latino ipse) significan a veces el mismo, lo mismo: “Eso se me da que me den ocho reales sencillos, que una pieza de a ocho;" (Cervántes). “Como yo esté harto, decia Sancho, eso me hace que sea de zanahorias que de perdices:" (Cervántes). (pág. 66)
En lugar de este otro, esto otro, ese otro, eso otro, se empleaban tambien los compuestos estotro, esotro, no enteramente anticuados. En el uso reproductivo es elegante la designacion del ménos cercano de dos conceptos por medio de esotro: “Finalmente hubieron los de Noyon de ceder al cuarto asalto, con muerte i prision de toda la jente de guerra, dejando el mas honrado ejemplo de cómo se debe defender una plaza; que aunque muchos salen de ellas entera la honra i la vida, esotro es lo mas asegurado:" (Coloma); aquí se comparan dos conceptos, el de defender una plaza a todo trance i el de capitular; i esotro reproduce el primero, que es el mas distante “Hacia fuerza en el ánimo católico del rei el deseo de conservar la fe en Francia, cuyos historiadores, apasionados sin duda en este juicio, no acaban de darle otros motivos políticos; mas aunque puede haber algunos de los que se han señalado, el principal fué esotro:" (Coloma). (pág. 66)
Capítulo XIV. Del artículo definido
Comparemos estas dos expresiones, aquella casa que vimos, esta casa que vemos. Si ponemos en ambos la, en lugar de aquella i esta, no haremos otra diferencia en el sentido, que la que proviene de faltar la indicacion accesoria de distancia o de cercanía, que son propias de los pronombres aquel i este. El la es por consiguiente un demostrativo como aquella i esta, pero que demuestra o señala de un modo mas vago, no expresando mayor o menor distancia. Este demostrativo, llamado ARTÍCULO DEFINIDO, es adjetivo, i tiene diferentes terminaciones para los varios jéneros i números: el campo, la casa los campos, las casas. (pág. 66)
Juntando el artículo definido a un sustantivo, damos a entender que el objeto es determinado, esto es, consabido de la persona a quien hablamos, la cual, por consiguiente, oyendo el artículo, mira, por decirlo así, en su mente, al objeto que se le señala. Si yo dijese, ¿qué les ha parecido a ustedes la fiesta? creeria sin duda que al pronunciar yo estas palabras se levantaria, como por encanto, en el alma de ustedes la idea de cierta fiesta particular, i si así no fuese se extrañaria la expresion. Lo mismo que si dirijiendo el dedo a una parte de mi aposento dijese, ¿qué les parece a ustedes aquella flor? i volviendo ustedes la vista, no acertasen a ver flor alguna. El articulo (con esta palabra usada absolutamente se designa el definido), el artículo, pues, señala solo ideas; ideas determinadas, consabidas del oyente o lector; ideas que se suponen i se señalan en el entendimiento de la persona a quien dirijimos la palabra. (pág. 67)
El artículo precede a sustantivos o expresiones sustantivas, v. gr. el rei, el rei de los Franceses, la presente reina de Inglaterra. Unas veces el sustantivo que lleva artículo definido, es determinado por las circunstancias, como cuando decimos «la ciudad estaba triste;" otras se toma el sustantivo o la expresion sustantiva en toda la latitud que admite; v. gr. "el alma es un ser inmateria!;" "la tierra no cultivada produce solo malezas i abrojos" (pág. 67)
Pudiera pensarse que cuando se toma un sustantivo en toda la extension de su significado, no deberíamos emplear el artículo. ¿De qué alma determinada se trata cuando se dice que el alma es inmaterial? (a). La fuerza determinante del artículo consiste aquí en dar a entender que se trata de una clase consabida. Si se hablase de una que supusiésemos no serlo, v. gr. de una especie de animales recientemente descubierta, no sería natural señalarla con el artículo definido. Diríamos, por ejemplo, "En la Nueva-Holanda hai un animal llamado Ornitorrinco, cuya estructura, etc. Para juntar el artículo definido con el nombre de una clase ignorada, sería necesario que inmediatamente la definiésemos; “El ornitorrinco, animal poco há descubierto en la Nueva Holanda, etc." Antiguamente el artículo femenino de singular era ela (b). Díjose, pues, ela agua, ela águila, i confundiéndose la a final del artículo con la a inicial del sustantivo, se pasó a decir i escribir el agua, el águila. De aquí proviene que usamos al parecer el artículo masculino de singular ántes de sustantivos femeninos que principian por a. Hoi no es costumbre poner el por la, sino cuando la a inicial del sustantivo que inmediatamente sigue, es acentuada: el agua, el águila, el alma, el hambre, el arpa (c). Cuando se habla de la letra a se dice arbitrariamente el a, i la a. (pág. 67)
Concurriendo la preposicion a o de con el artículo masculino o femenino el, se forma de las dos dicciones una sola; al rio, al agua, del rio, del agua (d). Acostúmbrase separar (a) En efecto, hai lenguas, como la inglesa, que no suelen emplear el artículo en esta significacion jeneral, usando, por ejemplo, expresiones parecidas a esta: “Hombre es propio estudio de jénero humano;" The proper study of mankind is man. (pág. 68)
(b) Las formas antignas del artículo definido adjetivo eran el, ela, elos elas; como se ve en estos versos del Alejandro: (pág. 68)
"Por vengar ela ira olvidó lealtat." (pág. 68)
"Fueron elos troyanos de mal viento feridos." (pág. 68)
"Exian de Paraiso elas tres aguas sanctas" (pág. 68)
Siendo nuestro el femenino el antiguo ela, parece que debiamos señalar la elision del a, escribiendo el' alma, como en frances l’ame, i en italiano lanima. (pág. 68)
(c) En tiempo de Cervántes se decia tambien a veces el ántes de sustantivos qe comenzaban por a no acentuada: el alegría, el arena, el acémila; ántes de adjetivos: el alta sierra; i mas antiguamente ántes de nombres que principiaban por otras vocales: el espada. (pág. 68)
89 Un pocta moderno acostumbra diselver el al cuando el nombre si la preposicion del artículo, cuando este forma parte de una denominacion o apellido que se menciona como tal, o del título de una obra; v. gr. «Rodrigo Diaz de Bivar es jeneralmente conocido con el sobrenombre de el Cid». «Pocas comedias de Calderon aventajan a El postrer duelo de España.» Los demostrativos este, ese, aquel se sustantivan como los otros adjetivos, i eso mismo sucede con el artículo adjetivo, que toma entónces las forma él (con acento), ella, ellos, ellas; (aunque no siempre, como luego verémos): «El criado que me recomendaste no se porta bien; no tengo confianza en él»: él es el criado que me recomendaste: «La casa es cómoda, pago seicientos pesos de alquiler por ella;» ella es la casa: «Los árboles están floridos; uno de ellos ha sido derribado por el viento:» ellos reproduce los árboles: «Las señoras acaban de llegar, viene un caballero con ellas:» ellas se refiere a llas señoras. Hemos visto que la estructura material de. varios nombres se abrevia en situaciones particulares: debemos pues mirar las formas el, la, los, las, como abreviaciones de él, ella, ellos, ellas, i estas últimas como las naturales i primitivas del artículo. Sin embargo a las formas abreviadas es a las que se da con mas propiedad el título de artículos. La abreviacion de las palabras que consiste en suprimir sonidos finales, se llama, como hemos visto, apócope: si la abreviacion se efectúa suprimiendo sonidos no finales, o sustituyendo un sonido ménos lleno a otro, como el de la l al de la Il, se llama síncopa. En el artículo masculino de singular la abreviacion consiste solo en perderse el acento. Veamos ahora en qué situac ones requiere nuestra lengua que se usen las formas sincopadas del artículo. Para ello es necesario o que en él no se subentienda el sustantivo, o que se ponga al sustantivo subentendido alguna mod ficacion especificativa: "Alternando el bien con el mal, consuela a los infelices la esperanza, i hace recatados a los dichosos el miedo:" (Coloma): dícese el bien, el mal, la esperanza, el miedo, sincopando el artículo, porque lo guiente principia por esta sílaba: a el alma, a el alcance, práctica qe me parece digna de imitarse para evitar la cacofonia al at. (pág. 68)
construimos con sustantivo expreso: en los infelices, los dichosos se entiende hombres, i no se dice ellos, sino los, por causa de las especificaciones infelices, dichosos. “No cria el Guadiana peces regalados, sino burdos i desabridos, mui diferentes de los del Tajo dorado:" (Cervántes): dicese el Guadiana, el Tajo, sincopando, porque no se subentiende el sustantivo; i los, no ellos, subentendiéndose peces, por causa del complemento especificativo del Tajo dorado. (pág. 70)
Cuando la modificacion es puramente explicativa se usa la forma íntegra del artículo, no la sincopada: “Ellos, fatigados de tan larga jornada, se fueron a dormir:" "Ella, acostumbrada al regalo, no pudo sufrir largo tiempo tantas incomodidades i privaciones." " Divididos estaban caballeros i escuderos, éstos, contándose sus trabajos, i aquellos sus hazañas:" aquí se trata de reproducir dos conceptos, i por tanto se emplean dos pronombres demostrativos, que denotan mas o ménos distancia. “Voi a buscar a una princesa, i en ella al sol de la hormosura;" (Cervántes) : tratándose ahora de reproducir un concepto que no hai peligro de que se confunda con otro, no es preciso indicar mas o ménos distancia, i nos basta la vaga demostracion del articulo. Obsérvese con todo, que mediante la variedad de terminaciones de él, ella, ellos, ellas, podemos reproducir no solo con claridad sino con elegancia dos sustantivos de diferente jénero o número, como si nos valiésemos de este i aquel: “Lo que levantó tu hermosura lo han derribado tus obras; por ella entendí que eras ánjel; i por ellas conozco que eres mujer:" (Cervántes). “Determinaron los jefes del ejército católico aguardar el socorro del Papa, esperando alguna buena oca. sion de las que suele ofrecer el tiempo a los que saben aprovecharse dellas i dét:" (Coloma). (pág. 70)
Así como de los demostrativos este, ese, aquel, nacen los sustantivos esto, eso, aquello, de él o el nace el sustantivo ello o lo; empleándose la forma abreviada lo cuando se le sigue una modificacion especificativa: «Se nos escribe que llegará el vapor mañana, pero no contamos con ello»; «Lo útil;» « Lo agradable;» Lo de la patria.» Ello o lo carece de plural. Las formas integras él, ella, ellos, ellas (no las abreviadas el, la, los, las) se declinan por casos. Su declinacion es como gue: (pág. 70)
Terminacion masculina de singular. Nominativo i terminal, él. (pág. 71)
Complementario acusativo, le o lo. Complementario dativo, le. (pág. 71)
Terminacion masculina de plurai. Nominativo i terminal, ellos. Complementario acusativo, los. Complementario dativo, les. (pág. 71)
Terminacion femenina de singular. Nominativo i terminal, ella. Complementario acusativo, la. Complementario dativo, le o la. Terminacion femenina de plurai. Nominativo i terminal, ellas. Complementario acusativo, las. Complementario dativo, les o las. Ello se declina del modo siguiente: Nominativo i terminal, ello. Complementario acusativo, lo. Complementario dativo, le. (pág. 71)
Ejemplos. (pág. 71)
«¿Sabe U. el accidente que ha sucedido a nuestro amigo? él (nominativo) salia de su casa, cuando le o lo (complementario acusativo) asaltaron unos ladrones, que se echaron sobre él (terminal), i le (complementario dativo) quitaron cuanto llevaba.» (pág. 71)
«Se ha levantado a la orilla del mar una hermosa ciudad: la (complementario acusativo) adornan edificios elegantes: nada falta en ella (terminal) para la comodidad de la vida: la (complementario acusativo) visitan extranjeros de todas naciones, que le o la (complementario dativo) traen todos los productos de la industria humana; ella (nominativo) es en suma una marabilla para cuantos la (complementario acusativo) vieron veinte años há i la (complementario acusativo) ven ahora.» (pág. 71)
«Se engañan a menudo los hombres, porque no observando con atencion las cosas, sucede que estas les (complementario dativo) presentan falsas apariencias que los (complementario acusativo) deslumbran: si no juzgaran ellos (nominativo) con tanta precipitacion, ni los (complementario acusativo) extraviarian tan frecuentemente las pasiones, ni veríamos tanta diversidad de opiniones entre ellos (terminal).» «Creen las mujeres que los hombres las (complementario acusativo) aprecian particularmente por su hermosura i sus gracias; pero lo que les o las (complementario dativo) asegura para siempre una estimacion verdadera, es la modestia, la sensatez, la virtud: sin estas cualidades solo reciben ellas (nominativo) omenajes efímeros; i luego que la edad marchita en ellas (terminal) la belleza, caen en el olvido i el desprecio.» «Se dice que el comercio extranjero civiliza, i aunque ello (nominativo) en jeneral es cierto i vemos por todas partes pruebas de ello (terminal), no debemos entenderlo (complementario acusativo) tan absolutamente ni darle (complementario dativo) una fe tan ciega, que nos descuidemos en tomar precauciones para que ese comercio no nos corrompa i degrade.» Obsérvese que los casos complementarios preceden o siguen siempre inmediatamente al verbo o a ciertas palabras que se derivan del verbo i le imitan en sus construcciones. Cuando preceden se llaman afijos, i cuando siguen, enclíticos, que quiere decir arrimados; porque se juntan con la palabra precedente, formando como una sola diccion. Así se dice, le o lo traje, i trájele o trájelo; le dije o la dije, i dijele o dijela; presentarles, presentándolas, etc. (pág. 72)
Obsérvese asimismo que todas las formas de los adjetivos este, ese, los sustantivos esto, cso, 1 las formas íntegras él, ella, ellos, ellas, ello, se juntaban en lo antiguo con la preposicion de, formando las palabras compuestas deste, desta, destos, destas, desto; desc, desa, desos, desas, deso; dél, della, dellos, dellas, dello: práctica de que ahora solo hacen uso alguna vez los poetas. (pág. 72)
Se llama sentido reflejo aquel en que el término de una relacion se identifica con el sujeto de ella, como cuando se dice: yo me desnudo, tú te ves en el espejo: la persona que desnuda i la persona desnudada son una misma en el primer ejemplo, como lo son en el segundo la persona que ve i la persona que es vista. (pág. 73)
En la primera i segunda persona los casos complementarios i terminales no varían de forma, cuando el sentido es reflejo; pero en la tercera persona varían. Las formas reflejas para todos los jéneros i números de tercera persona, son siempre se, sí. Se es complementario acusativo i dativo; sí, terminal que se construye con todas las preposiciones, ménos con; despues de la cual se vuelve sigo i forma como una sola palabra con ella: he aquí ejemplos: (pág. 73)
Complementario acusativo: «El niño o la niña se levanta;» «Los caballeros o las señoras se vestian;» «Aquello se precipita a su ruina.» (pág. 73)
Complementario dativo: «El o ella se pone la capa;» «Los pueblos o las naciones se hacen con su industria tributario el comercio extranjero;» «Aquello se atraia la atencion de todos.» (pág. 73)
Terminal: «Ese hombre o esa mujer no piensa en sí;» «Estos árboles o estas plantas no dan nada de sí;» «Eso pugna contra sí.» (pág. 73)
Terminal construido con la preposicion con: «El padre o la madre llevó los hijos consigo;» «Ellos o ellas no las tienen todas consigo;» «Esto parece estar en contradiccion consigo mismo.» (pág. 73)
De los cuatro casos de la declinacion castellana el nominativo se llama directo; los otros oblicuos; que en el sentido reflejo toman el título de casos reflejos. (pág. 73)
La declinacion por casos es exclusivamente propia de los pronombres yo, tú, él (en ámbos números i jéneros), i del sustantivo derivado ello; pero aunque los otros nombres no la tienen, pues que su estructura material no varía, ya sean sujetos, complementos o términos, podemos designar en ellos tres casos bajo una sola forma: nominativo, complementario acusativo, i terminal. (pág. 73)
Tomemos por ejemplo los sustantivos huerta, soldados; nominativos en «La huerta florece,» «Los soldados pelearon valerosamente;» complementarios acusativos en «Los insectos destruyen la huerta,» «La patria pide soldados;» i terminales en « Los árboles de la huerta,» « El uniforme de los soldados.» (pág. 74)
Caso complementario dativo no tienen sino los nombres declinables de que hemos hablado. (pág. 74)
Pero en muchos nombres indeclinables hai casos complementarios (esto es, en que sin preposicion alguna se forma un complemento), que pueden no ser acusativos. Cuando se dice, «El lúnes partirá el convoi, el lúnes es un complemento de tiempo, equivalente a en el dia lúnes. De la misma manera cuando se dice «El puerto dista de la ciudad cinco leguas,» cinco leguas no es acusativo, puesto que no se podria decir las dista subentendiendo leguas: es meramente un complemento de cantidad. (pág. 74)
Ademas de los acusativos i dativos complementarios hai, en los pronombres declinables, otros acusativos i dativos compuestos de preposicion i término: «A vosotros amo,» «A ellos dirijo la palabra,» en lugar de os amo, les dirijo. No es pues lo mismo acusativo o complemento directo, que caso complementario acusativo, ni es lo mismo dativo que caso complementario dativo. Los complementarios son casos de especial forma i uso, destinados a expresar por sí solos los respectivos complementos, i a emplearse siempre como afijos o enclíticos del verbo i de ciertos derivados verbales, sin que pueda jamas precederles preposicion alguna. Tambien es preciso notar que el complemento formado con el caso terminal de los pronombres declinables i la preposicion a, no solo es unas veces acusativo i otras dativo, sino que frecuentemente no es uno ni otro. Acusativo en a ellos amo, i dativo en a ellos dirijo la palabra, no es ni dativo ni acusativo en a ellos apelo, puesto que valiéndonos de los casos complementarios no pudiéramos decir los apelo ni les apelo. (pág. 74)
Los indeclinables forman tambien amenudo su acusativo, i siempre su dativo, con la preposicion a: «El jeneral premió a los soldados:» «A los soldados se les adjudico el premio.» Por consiguiente, aun en estos nombres son cosas diversas complemento acusativo i caso complementario acusativo. En suma, los complementos acusativos o directos pueden expresarse en nombres declinables o indeclinables, ya por casos conplementarios (que por sí seles forman el complemento, sin preposicion alguna), ya por casos terminales, precedidos de la preposicion a. Los complementos dativos se expresan con la misma variedad en los pronombres declinables; pero en todos los otros nombres se expresan siempre por un complemento precedido de la preposicion a. I el complemento compuesto, formado con la preposicion a, puede, en todo nombre, ser acusativo o dativo, i puede tambien no ser una cosa ni otra. (pág. 75)
Capítulo XV. Del jénero neutro
Atendiendo a la construccion del adjetivo con el sustantivo no hai mas que dos jéneros en castellano, masculino i femenino; pero atendiendo a la representacion o reproduccion de ideas precedentes por medio de los demostrativos, hai tres jéneros, masculino, femenino i neutro. (pág. 75)
Los sustantivos son jeneralmente reproducidos por demostrativos adjetivos, que sustantivándose, toman las terminaciones correspondientes al jenero i número de aquellos: (pág. 75)
«Estuve en el paseo, » «en la alameda,» «en los jardines, » «en las ciudades vecinas,» « i ví poca jente en él,» «en ella,» «en ellos,» «en ellas.» Pero hai ciertos sustantivos que no pueden representarse de este modo, i que por eso se llaman neutros. (pág. 75)
Primeramente, los demostrativos sustantivos se representau unos a otros. Si digo, por ejemplo, “Eso me desagrada,” no puedo añadir, "no quiero pensar mas en él," ni «en ella," sino "en ello." Así ello, masculino en cuanto pide la terminacion masculina del adjetivo que lo modifica (ello ez bueno, ello es falso, lo bueno, lo falso), no es masculino ni femenino en cuanto a su reproduccion o representacion en el razonamiento; i por consiguiente es neutro bajo este respecto, porque neutro quiere decir ni uno ni otro, esto es, ni masculino ni femenino. Lo mismo sucede con otros varios sustantivos, como poco, mucho, algo, etc., que sin embargo de ser masculinos en su construccion con el adjetivo, tampoco pueden reproducirse sino por medio de sustantivos: “Poco tengo, pero estoi contento con eso:" "Mucho me dijeron, pero no lo (jamas le) tengo presente;" "Algo intenta; algun dia lo (nunca le) descubrirémos:" eso reproduce a poco, lo a mucha i algo. En el discurso de esta gramática daremos a conocer otros sustantivos masculinos, que en cuanto al modo de reproducirse en el razonamiento son del jénero neutro. (pág. 76)
Pero hai una clase numerosa de sustantivos, llamados infinitivos, que terminan todos en ar, er oir, i se derivan inmediatamente de algun verbo, como comprar de compro, vender de vendo, caer de caigo. existir de cxisto, morir de muero. Todos ellos son neutros; ““Estábamos determinados a partir, pero hubo dificultades en ello, i tuvimos que diferirlo: ello i lo representan a partir. Si en lugar de un infinitivo hubiésemos empleado otro sustantivo; si hubiésemos dicho, v. gr., estábamos determinados a la partida, hubiéramos continuado así: pero hubo dificultades en ella, i tuvimos que diferirla. I si en vez de a la partida se hubiese dicho al viaje, hubiera sido menester que en la segunda proposicion se dijese en él, i en la segunda se hubiera podido poner diferirle o difcrirlo, porque el acusativo masculino de él es le o lo. (pág. 76)
Decimos, “El estar tan ignorante i embrutecida una parte del pueblo consiste en la excesiva desigualdad de las fortunas," construyendo a estar con el, que es la terminacion masculina del artículo adjetivo; i sin embargo no permite la lengua reproducir este sustantivo con él o oste, sino con un sustantivo: “No podemos atrihuirlo a otra cosa." Varíese el sujeto de la primera proposicion; digase, v. gr., el embrutecimiento de una parte del pueblo, i se permitirá decir en la segunda atribuirle. (pág. 76)
Ademas, si tratamos de reproducir un conjunto de dos o mas sustantivos de diferente jénero, significativos de cosas, podemos hacerlo mui bien por medio de sustantivos neutros, porque es propio de ellos significar ya unidad, ya pluralidad colectiva: ¿"Dónde están ahora" (dice Antonio de Nebrija) "aquellos pozos de plata que cavó Aníbal? ¿Dónde aquella fertilidad de oro? ¿Dónde aquellos mineros de piedras trasparentes! ¿Dónde aquella marabillosa naturaleza del arroyo que pasa por Cartajena, para adelgazar, pulir i blanquear el lino? Ningun rastro de esto se halla en nuestos tiempos." Esto reproduce colectivamente aquellos pozos, aquella fertilidad, aquellos mineros, aquella marabillosa naturaleza del arroyo. “Un solo interes, una sola accion, un solo enredo, un solo desenlace; eso pide, si ha de ser buena, toda composicion teatral:" (Moratin). Eso es un solo interes, una sola accion, etc. I nótese que aun cuando fuesen de un solo jénero los sustantivos, pudiéramos reproducirlos del mismo modo: si en el primero de los ejemplos precedentes, en lugar de aquella fertilidad de oro i de aquella marabillosa naturaleza del arroyo, pusiésemos aquel oro tan abundante, i aquel arroyo marabilloso, i si en el segundo omitiésemos una sola accion, no habria necesidad de variar el demostrativo esto. Así un conjunto de sustantivos es, para la reproduccion de ideas, equivalente a un sustantivo neutro; bien que, siendo de un mismo jénero, podemos reproducirlos tambien por ellos o ellas. (pág. 77)
Lo dicho se entiende cuando no se trata de reproducir ideas de personas, sino de cosas : en el caso contrario las personas de un sexo son reproducidas colectivamente por el jénero correspondiente al sexo; las de sexos diversos por el jenero masculino: "A la reina i a la princesa no pude verlas:" “Al principe i a la princesa no pude verlos." (pág. 77)
Sirven asimismo los demostrativos neutros para reproducir conceptos precedentes, que no se han declarado por sustantivos, sino por verbos, o por proposiciones enteras: “El alcalde, conforme a las instrucciones que llevaba, mandó al marqués i a su hermano que desembarazasen a Córdoba: tuvo esto el marqués por grande injuria:" (Mariana). Esto significa aber mandado el alcalde que ol marqués i su hermano desembarazasen a Córdoba. “¿No has echado de ver que todas las cosas de los caballeros andantes parecen quimeras, necedades ¡ desutinos, i que son todas hechas al reves! I no porque sea ello así, sino porque entre nosotros andan siempre encantadores," etc. (Cervántes). Es como si dijéramos, no porque la cosa o la verdad del caso sea así; no porque las cosas de los caballeros andantes scan verdaderamente quimeras, etc. (pág. 77)
Finalmente empleamos los demostrativos neutros para reproducir un nombre bajo el concepto de predicado Por ejemplo: "Le preguntó (Don Quijote al primero de los galeotes) que por qué pecados iba de tan mala guisa. El respondió que por enamorado. ¿Por eso no mas? replicó Don Quijote." Eso quiere decir enamorado."Este, señores, va a galeras, por músico i cantor. ¿Pues cómo? ¿Por músicos i cantores van tambien a galeras?" Músicos i cantores son aquí predicados del sustantivo tácito los hombres; i si Cervántes en lugar de expresarlos de nuevo, se hubiera limitado a reproducirlos por medio de un demostrativo, hubiera dicho por eso. (pág. 78)
En suma : (pág. 78)
Son neutros 1.° los demostrativos sustantivos: i 2.° los sustantivos que, como poco, mucho, algo, se reproducen por estos, i no pueden ser representados por las terminaciones adjetivas de los demostrativos: por consiguiente, todos los infinitivos. Ademas equivalen a sustantivos neutros los sustantivos de diverso jénero, que significan cosas, i que se trata de reproducir colectivamente; i la misma equivalencia puede tener cabida aun cuando sean de un mismo jénero todos ellos. Son asímismo equivalentes a sustantivos neutros las ideas declaradas por verbos o por proposiciones enteras, i los nombres que se reproducen bajo el concepto de predicados. (pág. 78)
Lo es el demostrativo que de ordinario representa nombres como predicados o epítetos, modificando a soi, estoi, parezco, u otros verbos de significacion análoga: "Todos se precian de patriotas; i sin embargo de que muchos lo parecen, ¡cuán pocos lo son!" Lo quiere decir patriotas, i hace a patriotas predicado de son. “Hermoso fué aquel dia, i no lo fué ménos la noche:" “Excesivas franquezas pueden ser perjudiciales, pero siempre lo será mas un monopolio:" Lo quiere decir hermosa, perjudicial, reproduciendo como predicados los adjetivos hermoso, perjudiciales, con la varia cion de jénero i número que corresponde a los sustantivos noche i monopolio. Este to predicado es acusativo. (a). (pág. 78)
Capítulo XVI. De los pronombres relativos, i primeramente del relativo que
Analizando el ejemplo siguiente, “Las estrellas son otros tantos soles; estos brillan con luz propia," se ve que se compone de dos proposiciones: las estrellas es el sujeto, i son otros tantos soles el atributo, de la primera: éstos (adjetivo sustantivado) es el sujeto, i brillan con luz propia el atributo, de la segunda. (pág. 79)
Estos reproduce el sustantivo soles precedente, i enlaza en cierto modo la segunda proposicion con la primera; pero este enlace es flojo i débil; echamos ménos una conexion mas estrecha. Las enlazarémos mejor sustituyendo a estos la palabra que: “Las estrellas con otros tantos soles que brillan con luz propia." Que tiene el mismo significado que estos; es un verdanero demostrativo; pero se diferencia de los demostrativos comunes en que la lengua lo emplea con el especial objeto de ligar una proposicion con otra. Llámanse relativos los demostrativos que reproducen un concepto anterior, i sirven especialmente para enlazar una proposicion con otra. El de mas frecuente uso es que, adjetivo de todo jénero, número i persona. En el navío que viene de Londres es de jénero masculino, número singular, i tercera persona: en vosotras que me oís es de jénero femenino, número plural, i segunda persona. Debemos siempre con (a) Hé ahí un nuevo escándalo para los que no reconocen otros principios gramaticales que los del arte de Nehrija. Pero no es nuestra lengua la única que dá por predicado a ser un acusativo neutro, reproduciendo nombres precedentes. El frances le es acusativo masculino i neutro: “Connaissez-vous ce livre-ci?—Qui, je le connais:" “Ne voyez-vous pas qu’on veut vous tromper?—Je ne le vois que trop." Ahora pues; cuando se pregunta a una mujer “Etes-vous heurense?" i ella responde, “je le suis,” ¿qué es este te, sino un acusativo neutro? Madama de Sévigné pretendió que debia decirse je la suis: reprobando el uso universal en cuanto al jénero, pero no en cuanto al acusativo. En lo primero erró sin duda; i aunque se empeñó en introducir con su ejemplo una práctica nueva, halló poquísimos imitadores: muestra curiosa de los extravios en que una falsa teoría gramatical puede hacer incurrir a los mejores hablistas. (pág. 79)
ccbir en él, no obstante su terminacion invariable, el jénero, número i persona del sustantivo reproducido, que se llama su antecedente. (pág. 80)
Que puede ser sujeto, término i complemento. En todos los ejemplos anteriores es sujeto; es acusativo o complemento directo en la casa que habitamos; i término en las plantas de que está alfombrada la ribera. (pág. 80)
La proposicion de que el relativo adjetivo forma parte se llama proposicion incidente o subordinada; i la proposicion ligada con esta por el relativo, principal o subordinante. En «la casa que habitamos es incómoda,» la proposicion principal es la casa es incómoda; i la proposicion incidente, que habitamos: (se subentiende en esta el sujeto nosotros). «Perfuman el aire las plantas de que está alfombrada la ribera:» perfuman el aire las plantas, proposicion subordinante; de que está alfombrada la ribera, proposicion subordinada. Se llama oracion toda proposicion o conjunto de proposiciones que forma sentido completo: de que está cubierta la ribera es proposicion completa, pero no es oracion. Una misma proposicion puede ser principal i subordinada con respecto a otras dos proposiciones: «Los muebles de que está adornada la casa que habitamos, son enteramente nuevos : » tenemos aquí tres proposiciones : que habitamos es proposicion incidente respecto de esta otra, de que está adornada la casa; la cual es principal respecto de la precedente que habitamos, e incidente respecto de los muebles son enteramente nuevos, que con relacion a ella es principal, i es al mismo tiempo la proposicion principal de toda la oracion, porque no depende de otra. Las proposiciones que no dependen de otra se llaman independientes; i de lo que se ha dicho se colije que proposicion principal i proposicion independiente son cosas diversas; porque, v. gr. en una oracion que consta de tres proposiciones, la segunda de las cuales es incidente a la primera i la tercera a la segunda, la primera es independiente i principal, la segunda es a un tiem po, aunque bajo diversos respectos, principal e incidente, i la tercera es solo incidente. (pág. 80)
La proposicion incidente especifica unas veces, i otras esplica. En los ejemplos anteriores especifica: en el siguiente explica: «Ella, que deseaba descansar, se retiró a su aposento:» por eso se dice aquí ella, no la. Sucede muchas veces que el sentido especificativo no se distingue del explicativo, sino por la pausa qne suele hacerse en el segundo i que señalamos con una coma. En «Las señoras, que deseaban descansar, se retiraron,» el sentido es puramente explicativo; se habla de todas las señoras. Quitando la coma en la escritura, i suprimiendo la pausa en la recitacion, haríamos especificativo el sentido, porque se entenderia que no todas, sino algunas de las señoras, deseaban descansar, i que solo éstas se retiraron. Si en lugar de las señoras pusiésemos el demostrativo él, diríamos en el sentido explicativo, ellas, que, i en el especificativo, las que. (pág. 81)
En todos los ejemplos anteriores el relativo que es un adjetivo, aunque sustantivado. Mas así como de los demostrativos adjetivos este, ese, aquel i él o el, nacen los sustantivos neutros esto, eso, aquello i ello o lo, del relativo adjetivo que, nace el sustantivo neutro que, semejante en la forma, pero de diferente valor, como vamos a ver. (pág. 81)
«Esto que te refiero es puntualmente lo que pasó.» Que reproduce a los sustantivos neutros esto i lo; por consiguiente es tambien un sustantivo neutro, porque es propio de los neutros el ser representados por sustantivos de su jénero i no por terminaciones adjetivas. (a). (pág. 81)
"Servir a Dios, de que depende nuestra felicidad eterna, debe ser el fin que nos propongamos en toda la conducta de nuestra vida." El primer que reproduce al infinitivo servir a Dios; por consiguiente es neutro, porque los infinitivos lo son. En efecto, (a) Para que se conozca que esto i lo son aquí sustantivos (como siempre), nótese que su significado es exactamente el mismo que si dijéramos: « estas cosas que te refiero son puntualmente las cosas que pasaron." Es propio de los neutros significar ya unidad, ya pluralidad colectiva de que significa aquí de esto; sin que haya entre las dos expresiones otra diferencia, que el servir la primera, i no la segunda, para ligar mas estrechamente una proposicion con otra "Llamáronla (los españoles) isla de San Juan de Ulúa, por haber llegado a ella dia del Bautista, i por tener su nombre el jeneral; en que andaria la devocion mezclada con la lisonja:" (Solís). En que es en esto, i reproduce la proposicion anterior, como si se dijese que en haberse dado aquel nombre a la isla andaria, etc. Hasta aquí el relativo que, ya adjetivo, ya sustantivo, ha pertenecido siempre a la proposicion incidente, i ha tenido un antecedente que reproducir. El sustantivo que pertenece otras veces a la proposicion principal, i no reproduce ninguna idea precedente, ántes bien anuncia una proposicion que sigue. «Que la tierra se mueve al rededor del sol es cosa averiguada;» es como si dijéramos, esto, la tierra se muere al rededor del sol, es, etc.: toda la diferencia entre esto i que se reduce a que empleando el primero quedarian las dos proposiciones flojamente enlazadas. Proposicion princi. pal, Que es una cosa averiguada; proposicion incidente, señalada por el que anunciativo, la tierra se mueve al rededor del sol. Que es el sujeto de la proposicion principal. Otras veces este que sustantivo i anunciativo es complemento o término: «Los animales se diferencian de las plantas en que sienten i se mueven:» en que es en esto; que es término de la preposicion en. «Los fenómenos del universo atestiguan que él ha sido criado por un ser infinitamente sabio i poderoso: » atestiguan que es atestiguan esto; que es la cosa atestiguada; complemento directo de atestiguan. (b). Pueden pues los relativos, no solo reproducir un concepto precedente, sino anunciar un concepto subsiguiente; en lo que no se diferencian de los otros demostrativos, pues decimos "Laas cuatro (L) Al que anunciativo llaman casi todas las gramáticas conjuncion; norque no se ha definido con claridad i exactitud esta clase de palabras El que anunciativo liga; es cierto; pero tambien liga el adjetivo que; vi lo llamarémos por eso conjuncion? Cuando decimos el vecindario de la ciudad, de enlaza al sustantivo que sigue con el que precede : ¿será pues conjancion! Los clementes lig des por unà conjuncion no dependen el uno del etro partes del mundo son estas, Europa, Asia, Africa i América.""Las cuatro virtudes cardinales son estas, prudencia," etc. El que anunciativo es neutro, i, como todos los neutros, concierta con la terminacion masculina del adjetivo: "Es falso que le hayan preso;" «No es justo que le traten así." Pero lo mas notable, i lo que prueba, a mi ver, demostrativamente, que nuestro jénero neutro existe solo en cuanto a la representacion de los conceptos precedentes, i en cuanto a la concordancia se confunde con el masculino, es la construccion del que anunciativo con la terminacion masculina del artículo: “Parecieron estas condiciones duras; ni valió, para hacerlas aceptar, el que Colon propusiese contribuir con la octava parte de los gastos:" (Baralt i Diaz). En efecto, desde que el artículo, en vez de construirse con el que, lo reproduce, ya no decimos el, sino ello: ““Se espera que tantos escarmientos le arredrarán, pero no hai que contar con ello." Ni vale decir que el artículo se refiere, no al que, sino a la proposicion incidente, que especifica a éste; porque siempre sale lo mismo : una proposicion incidente es masculina en su concordancia, i neutra en su reproduccion, como sucede con los infinitivos. Los pronombres relativos pasan a interrogativos acentuándose. «Qué pasajeros han llegado?» el qué es aquí adjetivo i forma con pasajeros el sujeto de la proposicion. «Qué ha sucedido?» el qué hace de sujeto i es un sustantivo, porque envuelve el significado de cosa o cosas. «Qué noticias trajo el vapor?» «qué, adjetivo; qué noticias, complemento directo de trajo. «¿Qué aguardamos?» qué sustantivo, equivalente a qué cosa o qué cosas, i complemento directo de aguardamos. «¿A qué partido nos atenemos?» qué, adjetivo; qué partido, término de la preposicion a. «¿En qué estriban nuestras esperanzas?» qué, sustantivo, i término de la preposicion en. (pág. 81)
La interrogacion en los ejemplos anteriores es directa, cuando decimos hermosa, pero tonta, ni hermosa depende de tonta, ni tonta de hermosa. Cuando se dice existo i percibo, sucede lo mismo. Pero cuando digo percibo que existo, no es así: el que (junto con la proposicion anunciada, que lo especifica) depende de percibo, porque es un complemento de este verbo, de la misma manera que de la ciudat es un complomento de ed veciadario. (pág. 83)
porque la proposicion interrogativa no es parte de otra. Si la hacemos sujeto, término o complemento de otra proposicion, la interrogacion será indirecta, i no la señalarémos en la escritura con el signo ?, sino solo con el acento del pronombre. «No sabemos qué pasajeros han llegado;» «Preguntaban qué noticias traia el vapor;» «Ignoro en qué estriba su esperanza.» En estos tres ejemplos la proposicion interrogativa indirecta es acusativo o complemento directo, porque significa la cosa no sabida, preguntada, ignorada. Si dijésemos, «Qué noticias haya traido el correo es hasta ahora un misterio,» la proposicion interrogativa indirecta sería sujeto del verbo es; i si dijésemos, «Están discordes las opiniones sobre qué partido haya de tomarse,» la haríamos término de la preposicion sobre. (pág. 84)
El qué, sustantivo interrogativo, es muchas veces predicado: Qué es la gramática?" "Antes de estudiar la gramática es preciso saber qué es i qué objeto tiene." En el primer ejemplo, el sujeto es la gramática; qué es un predicado modificativo del verho: la interrogacion es directa. En el segundo hai dos proposiciones interrogativas indirectas qué es, qué objeto tienc, complementos directos de saber, ligados por la conjuncion i: en ambos se subentiende el sujeto la gramática; en el primero el qué es sustantivo i predicado; en el segundo es adjetivo, i forma con objeto el acusativo o complemento directo de tiene. (pág. 84)
De las expresiomes relativas EL QuE, LO QUF. (pág. 84)
Estas expresiones el que, la que, los que, las que, lo que, se deben considerar unas veces como compuestas de dos palabras distintas, iotras como equivalentes a una sola palabra. En el primer caso el artículo está sustantivado i sirve de antecedente al relativo: «Los que no moderan sus pasiones son arrastrados a lamentables precipicios:» los es los hombres, antecedente de que, i sujeto de son; i se prefiere esta forma abreviada a la íntegra ellos, porque la proposicion incidente especifica. «Lo que agrada seduce:» Lo sustantivo, porque de suyo envuelve la idea de cosa o cosas, es antecedente de que, i sujeto de seduce: se dice lo, no ello, por causa de la proposicion especificativa que sigue. Siempre que las expresiones dichas son verdaderamente compuestas, el artículo pertenece a la proposicion principal, i el relativo a la incidente. (pág. 84)
En el segundo caso el artículo no es mas que una forma del relativo, por medio de la cual se determina si es sustantivo u adjetivo, i cuál es en cuanto adjetivo su jénero i número. «La relacion de las aventuras de don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervántes Saavedra, en la que los lectores vulgares solo ven un asunto de entretenimiento, es un libro moral de los mas notables que ha producido el injenio humano:» (Clemencin). El la de la que no hace mas que dar una forma femenina i singular al que: la i que son un solo elemento gramatical, un relativo, que pertenece todo entero a la proposicion incidente, donde sirve de término a la preposicion en; el antecedente de este relativo es la relacion, que con la frase verbal es un libro, etc., a la cual sirve de sujeto, compone la proposicion principal. «Los reos fueron condenados al último suplicio; lo que causó un sentimiento jeneral:» el lo de lo que no hace mas que determinar el carácter sustantivo i neutro del relativo; así lo i que componen un solo elemento, que hace de sujeto en la proposicion incidente, i reproduce (como suelen hacerlo los neutros) todo el concepto de la proposicion principal, como si se dijese, el haber sido condenados los reos al último suplicio causó, etc. Cuando el artículo se combina con el relativo formando un elemento gramatical indivisible, deberian ambos escribirse como una sola palabra, elque, laque, etc. (c). (pág. 85)
Del relativo QUIEN. (pág. 85)
En lugar de las expresiones el que, lo que, los que, las que, ya formen dos palabras o una sola, empleamos muchas ve (c) Los artículos no hacen en él otro oficio que el de las terminaciones en el relativo latino qui, que, quod: son formas diferenciales que se ponen al principio de la palabra como las otras al fin. (pág. 85)
ces el sustantivo quien, quienes, cuando el relativo se re fiere a persona o cosa personificada: «La culpa no fué tnya, sino de quien te aconsejaba:» este quien quiere decir la persona que, i es un relativo que lleva en sí mismo su antecedente. «Fuimos a saludar al gobernador de la plaza, para quien traiamos cartas de recomendacion:» para quien es para el que, formando el artículo i el relativo una palabra indivisible, cuyo antecedente es el gobernador; el quien no lleva pues envuelto su antecedente, que está en la proposicion principal. (pág. 86)
El uso moderno del relativo quien es algo diferente del que vemos en los escritores castellanos hasta despues de la edad de Cervántes i Lope de Vega: “Quiérote contar las marabillas que este trasparente alcázar solapa, de quien yo soi alcalde i guardamayor perpetuo, porque soi el mismo Montesinos de quien la cueva toma nombre:" (Cervántes). Segun el uso moderno el segundo de estos quien es propio, porque se refiere a persona; pero el primero no lo es, porque le falta esta circunstancia: “Podeis bautizar vuestros sonetos i ponerles el nombre que quisiéredes, ahijándolos al preste Juan de las Indias, o al Emperador de Trapisonda, de quien hai noticia que fueron famosos poetas:" (Cervántes). Hoi diríamos de quienes, porque damos a quien dos terminaciones, singular i plural, como a veces lo hizo Cervántes: "Ves allí, Sancho, donde se descubren treinta o pocos mas desaforados jigantes, con quienes," etc. (pág. 86)
Quien, sin embargo, no se limita hoi tan estrictamente a personas, que no se refiera algunas veces a cosas, cuando en estas hai cierto color de personificacion, por lijero que sea. Así, no solo no tienen nada de repugnante para nuestros oidos estos versos de Rioja: (pág. 86)
«A ti, Roma, a quien queda el nombre apénas, I a tí, a quien no valieron justas leyes, Fábrica de Minerva, sabia Aténas," (pág. 86)
mas ni aun aquellos en que dice Ercilla, hablando de la codicia; «Esta fué quien halló los apartados Indios de las Antárticas rejiones." (d) (pág. 86)
(d) Nos parece demasiado severo D. Vicente Salvá, cuando encuentra alguna afectacion de arcaismo en las sabias academias por quienes de Jove (pág. 86)
Cuando quien no lleva en sí mismo su antecedente, no puede ser sujeto: no se podria pues decir el hombre quien vino, aunque jeneralmente se dice el hombre para quien fui recomendado. Permítese con todo hacerle sujeto en las proposiciones explicativas: «Entramos a felicitar al príncipe; quien nos recibió con agrado.» (pág. 87)
Cuando lleva envuelto su antecedente, pertenece parte a la proposicion principal, i parte a la subordinada: «Las virtudes son severas, I la verdad es amarga: (pág. 87)
Quien te la dice te estima, I quien te adula te agravia." (Melendez). (pág. 87)
El elemento antecedente de quien es sujeto de estima i agravia, i el elemento relativo es sujeto de dice i adula. Quien se hace interrogativo acentuándose. Equivale entónces a qué persona, i puede ser sujeto, predicado o término: «¿Quién ha venido?» ¿Quién era aquella señora?» «¿A quién llaman?» «¿Con quiénes estabas?» La interrogacion puede ser tambien indirecta: «No sabemos quién ha venido.» «Se preguntó quién era la señora.» (pág. 87)
Del relativo posesivo CuYo. (pág. 87)
Cuyo equivale a de que o de quien, en el sentido de posesion o pertenencia; como suyo, equivale a de él, de ella, de ellos, de ellas, de ello: «El árbol, cuyo fruto comimos; a cuya sombra estábamos sentados; cuyos ramos nos defendian del sol; cuyas flores perfumaban el aire:» «Aquello, cuya explicacion se nos dió.» (pág. 87)
Cuando cuyo hace de predicado se le puede callar su antecedente: “El intento de los calvinistas fué impedir el alojamiento de la infantería española, temiendo que entregasen la ciudad a cuya era;" (Coloma); esto es, a aquel cuya era; la ciudad es tácitamente el sujeto de este verbo. (pág. 87)
Cuyo se hace interrogativo acentuándose: «¿Cúyo es este anos. Es natural i frecuente personificar las corporaciones; a cada paso otmos, la nacion, a quien; el tribunal, de quien; el congreso, para quien, ctc. (pág. 87)
libro?» Pero no podria decirse «Cúyo libro es este?» ní «¿Cúya casa habitas?» ni ¿A cúya proteccion te acojes?» (e). En una palabra, cúyo interrogativo puede solamente ser predicado, i ni aun entónces es lícito construirlo con el sustantivo inmediatamente, esto es, formando frase sustantiva. Cúyo se emplea asimismo en interrogaciones indirectas; observacion que debe mirarse como una regla jeneral para todas las palabras interrogativas; por lo que no la repetirémos sino cuando haya algo especial que notar. (pág. 88)
Capítulo XVII. De los demostrativos tal, tanto, i de los relativos cual, cuanto
Entre los pronombres demostrativos debemos contar a tal i a tanto. El primero es de una sola terminacion para ambos jéneros. (pág. 88)
Tal significa lo mismo que semejante, i tanto lo mismo que igual, refiriéndose uno i otro a lo que precede, o a lo que inmediatamente sigue: la demostracion de tal recae sobre la cualidad, i la de tanto sobre la cantidad o el número. "En llegando este lenguaje al vulge de los soldados, como los tales de ordinario no miran mas adelante que a su provecho, comenzaron a pensar," etc.; (Coloma): los tales quiere decir los hombres semejantes a estos, de esta calidad, de esta clase. "Ella (Doña Violante, reina de Castilla) no estaba mui segura: en tanta manera pervierte todos los derechos la execrable codicia de reinar:" (Mariana): tanta quiere decir igual a esto que acaba de decirse: en la inseguridad de la reina se da la medida de la manera en que la codicia de reinar pervierte los derechos. 1A ruegos del rei de Castilla le envió (el de Aragon) diez galeras de socorro con el vice-almirante Mateo Mercero; i dende a algunos dias le socorrió de otras tantas con el capitan Jaime Escrivá, ambos caballeros valencianos;" (Mariana): tantas significa iguales en número a las antedichas. (pág. 88)
(e) Sin embargo de que Garcilaso haya dicho: (pág. 88)
«Tu dulco habla ¿ en cúya oreja suena?" (pág. 88)
Tal i tanto son asimismo sustantivos neutros, como esto, eso i aquello; i carecen entónces de plural. (pág. 89)
«Para destruir alguna ciudad o provincia no hai tal como sembrarla de pecados i vicios:" (Ribadeneira): no hai cosa tal; la demostracion recae sobre lo que va inmediatamente a decirse. (pág. 89)
"Hizo el rei de Francia que debajo de juramento le prometiese (Beltran de Got, despues Clemente V) poner en ejecucion las cosas siguientes: que condenaria i anatematizaria la memoria de Bonifacio octavo; que restituiria en su dignidad cardenalicia a Pedro i a Jacobo de Casa-Colona, que por Bonifacio fueron privados del capelo; que le concederia los diezmos de la iglesia por cinco años; i conforme a esto otras cosas feas i abominables para la dignidad pontifical; pero tanto puede el deseo de mandar." (Mariana); tanto es cosas iguales a estas. (pág. 89)
Solemos a veces indicar bajo la imájen de semejanza o de igualdad el concepto de identidad, (que es propio de los demostrativos este, ese, aquel); pero con cierta énfasis sobre la cualidad o sobre la cantidad o número de las cosas. "La salutacion que el mejor maestro enseñó a sus favorecidos, fué que cuando entrasen en alguna casa dijesen, paz sea en esta casa; i otras muchas veces les dijo, mi paz os doi, mi paz os dejo, paz sea con vosotros; bien como joya i prenda de tal mano;" (Cervántes): de tal mano es de aquella mano, de una mano divina. "El campo quedó por los Escitas; los muertos llegaron a doscientos mil; muchos los prisioneros, i entre ellos el rei Bayaceto; espanto poco ántes de tantas naciones;" (Mariana): esto es, de aquel gran número de naciones. (pág. 89)
¡Quién pudiera pintar el gran contento, El alborozo de una i otra parte, El ordenado alarde, el movimiento, El ronco estruendo del furioso Marte, Tanta bandera descojida al viento, Tanto pendon, divisa i estandarte, Trompas, clarines, voces, apellidos, Relinchos de caballos i bufidos!" (Ercilla). (pág. 89)
Como si dijera aquel gran número de banderas, pendones, etc.; ejemplo notable por la énfasis de muchedumbre que va envuelta en el singular de tanto; sin embargo de que ordinariamente la de mostracion del singular de este adjetivo recae sobre la cantidad continua, i la del plural sobre el número. (pág. 89)
"Cuando el cuadrillero tal oyó, túvole por hombre falto de ses0:" (Cervántes). “Estoi, dijo Sancho, por descubrirme, i ver en qué parte estamos.—No hagas tal, respondió don Quijote:" (Cervántes). Tal en estos dos ejemplos es sustantivo, i significa propiamente tal cosa, semejante cosa; pero se toma en el mismo concepto de identidad que significaríamos diciendo esto oyó, no hagas eso; bien que indicando algo de notable en el hecho o dicho. (a). (pág. 90)
"Hablando con Sancho le dijo (la duquesa): Advertid, Sancho amigo, que doña Rodriguez es mui mujer, i que aquellas tocas mas las trae por autoridad que por los años. Malos sean los que me quedan que vivir, dijo Sancho, si lo dije por tanto:" (Cervántes). Por tanto es por eso. (pág. 90)
Tal, significando identidad, se junta amenudo con el artículo: «El tal caballo ni come, ni bebe, ni gasta herraduras:" (Cervántes). El tal es este de que se trata. (pág. 90)
"Mire, señor, dijo Sancho, que aquí no hai encanto ni cosa que lo valga; que yo he visto por entre las verjas una uña de un leon verdadero, i saco por ella que el tal leon, cuya debe de ser la tal uña, es mayor que una montaña;" (Cervántes); el tal es este, i la tal, esta. (pág. 90)
* ¿Qué dijera el señor Amadis si lo tal oyera?" (Cervántes): si eso oyera. (pág. 90)
Cual no se diferencia de tal, ni cuanto de tanto, sino en que son relativos, esto es, en que sirven para enlazar proposiciones. "Algunos malsines, hombres malos, cuales tienen muchos los palacios, afirmaban al rei que la reina su mujer era bastarda, i que con aquel casamiento se afeaba la majestad real;" (Mariana): Si ponemos tales por cuales, la proposicion incidente formará un paréntesis flojamente enlazado con la proposicion principal; pero el sentido será el mismo. (pág. 90)
ta) Es de notar qe aun el adjetivo semejante se emplea no pocas veces en el sentido de identidad; no conozco a semejante hombre, no he oido semejante cosa. (pág. 90)
Tal i cual se contraponen amenudo: «Tal suele ser là muerte, cual ha sido la vida:» hai en este ejemplo un elemento repetido: semejante la muerte, semejante la vida: esta repeticion es el medio de que se vale la lengua para expresar la semejanza recíproca de las dos cosas comparadas. Hemos visto que tal equivale a este: cual toma el mismo sentido de identidad, equivaliendo a que: «Ofreció Gameron que a su vuelta entregaria el castillo, dejando entretanto órdenes secretas, cuales se verán a su tiempo:» (Coloma). Cuales tiene aquí el sentido de que; bien que con cierta énfasis sobre la calidad de aquellas órdenes. Pero lo mas ordinario, en este sentido de identidad, es combinar el artículo definido con cual, como ántes vimos que se combinaba con tal. Desaparece entónces la énfasis, i el cual, lo cual se hacen enteramente sinónimos de que. (pág. 91)
"Hai otra gloria mayor, que es la que llaman esencial; la-cual consiste en la vision i posesion del mismo Dios:" (Granada). Pidió Cortes a sus capitanes que discurriesen sobre la materia, encomendando a Dios la resolucion; lo cual encargó mui partieularmente a frai Bartolomé de Olmedo." (Solis). (pág. 91)
Tenemos por consiguiente dos modos de variar la forma del relativo que, adaptándola a los diversos jéneros i números: el primero, de que hemos hablado arriba, consiste en anteponerle el artículo; el segundo en combinar el artículo con el relativo de cualidad. (b). (pág. 91)
La construccion de cual con el artículo, desconocida en castellano ántes del siglo XIV, se hizo despnes mui socorrida, i por la facilidad con que se presta al enlace de las proposiciones distinguiendo el jénero i número de los antecedentes, dió lugar a aquellos interminables períodos que despues se hicieron de moda, llenando pájinas enteras, con tanta fatiga de la atencion i del aliento. Cuanto tampoco se diferencia de tanto sino en que, como (bl En la época mas antigua de la lengua se dijo cual donde oi decimos el cual: (pág. 91)
« No la entendió nadi esta su cabalgada, Fuera Dios, a cual solo non se encubre nada:" (Berceo). "« Envióle el blago, fust de grant santidat, Sobre cual se sofria con la grant cansedat:" (Berceo). (pág. 91)
relativo, sirve para enlazar proposiciones; i ademas de emplearse como adjetivo bajo diferentes formas que se aplican a los varios jéneros i números, se usa como sustantivo neutro bajo la forma cuanto. (pág. 92)
« Cuanto contento encierra Cantar su herida el sano, I en su patria su cárcel el cautivo, I entre la paz la guerra, Tanto en cantar mi libertad recibo:" (Lope). (pág. 92)
Es como si se dijera igual contento encierra..... igual contento recibo. Esta contraposicion de cuanto a tanto es frecuente, i en ella la repeticion de un elemento sustancialmente idéntico es el medio de que se vale la lengua para indicar la igualdad de las dos cosas entre sí, como en la de tal i cual se indica la semejanza recíproca. La contraposicion de los puros demostrativos a los relativos, por la que repitiéndose un mismo elemento bajo dos formas so indica una relacion recíproca, es frecuente en castellano, como irémos viendo, i no lo ha sido ménos en las lenguas madres latina i griega. (pág. 92)
Cuanto lleva a veces envuelto su antecedente: «Cuantos entraron en la nave perecieron, esto es, tantos hombres cuantos. Pero lo mas notable en el uso de este adjetivo es el posponérsele amenudo el antecedente: «A despecho de la misma envidia i de cuantos magos vió Persia, ha de poner su nombre en el templo de la inmortalidad:» (Cervántes). La involucion del antecedente es frecuentísima en el sustantivo: «Cuanto se le dijo fué en vano.» (pág. 92)
Cual i cuanto se usan como interrogativos acentuándose: «¿Cuál de estos dos edificios te parece mejor?» «¿Cuántos buques han sido tomados al enemigo?» «¿Cuál es mas, resucitar a un muerto o matar a un jigante?» “¿Cuánto falta para terminar la obra? Cuál i cuánto son sustantivos en estos dos últimos ejemplos. (pág. 92)
Qué i cuál suelen usarse uno por otro. Dicese qué en construccion con el sustantivo: “¿En qué ciudad reside la corte?" "¿Qué alto edificio es aquell" I cuál en el caso contrario: ""¿Cuál es la ca pital de Inglaterra?" “Si no es esta la causa de nuestras desgracias, ¿cuál es?" (pág. 92)
Cuando la interrogacion se refiere disyuntivamente a dos o mas personas o cosas, es siempre mas propio cuát: “Cuáles versos te gustan mas, los de Garcilaso o los de Herrera?" "Cuál de los oradores antiguos pasa por el mas elocuente?" En estos dos ejemplos no se podria sustituir qué a cuáles, ni quién a cuál, sin contravenir al buen uso. (pág. 93)
Cuando el interrogativo significa qué cosa, se dice cuál, entendiéndose de estas cosas, como en el ejemplo anterior, cuál es mas, etc.; i en un sentido absoluto se dice qué: “¿Qué es la gramática?" ¡En qué piensas?" (pág. 93)
Capítulo XVIII. De los sustantivos neutros
Ademas de los demostrativos esto, eso, aquello, ello o lo, tal, tanto, que, cual i cuanto, i de los infinitivos, como cantar, vender, partir, hai otros varios sustantivos neutros, significativos los unos de cantidad, como todo, mucho, mas, ménos, demasiado, bastante, harto, poco, i destinados los otros a expresar ciertos conceptos jenerales, que indicarémos lijeramente. Como la forma de estos sustantivos los expone a ser equivocados con los adjetivos de que provienen, i como bajo esta misma forma pasan frecuentemente a las funciones adverbial i conjuntiva, es necesaria alguna atencion para distinguirlos. Su uso propio aparecerá suficientemente en los ejemplos. (pág. 93)
«Todo nos habla de Dios: en todo resplandece su poder i sabiduría." "No pretendas ser juez, si no tienes fuerza para romper por todo, i castigar la maldad." "Dios lo ha criado i lo conserva todo." Es visto que todo sustantivo significa toda cosa o todas las cosas; siendo de notar que cuando sirve de complemento directo le agregamos siempre lo, que es otro neutro en complemento directo. "« Mucho se espera de su prudencia:" “Unos tienen mas i otros ménos; pero nadie cree tener demasiado, ni bastante." ""Harto os he dicho; pensadlo." (pág. 93)
Algo i nada son tambien sustantivos neutros; «Algo ha sucedido, que ignoramos:» “Nada veo, que deba causarnos inquietud.» Algo es alguna cosa o algunas cosas: nada, ninguna cosa. (pág. 94)
"La suma de todo lo que enseña Machiavello acerca de la simulacion del principe, se cifra en formar un perfectísimo hipócrita, que diga uno, i haga otro:" (Ribadeneira); una cosa i otra cosa. (a). Hai otros sustantivos neutros de poco o ningun uso actuilmente. Al es adjetivo en lo át (lo otro, lo demas, lo restante): lo es el único sustantivo con que podemos construirlo, i por consiguiente carece de plural. Es sustantivo neutro en estos ejemplos: "Ellas (las yeguas de los arrieros yangüeses) que tenian mas ganas de pacer que de ál;" (Cervántes), esto es, de otra cosa. «Non vos lo digo, porque os acuitedes, ni mostredes mal talante; que el mio non es de ál, que de serviros:" (Cervántes). Clemencin, cuya autoridad en punto a correccion de lenguaje es de las mas respetables, no ha tenido escrúpulo de usar esta voz: “La hermosura i atractivos de las andaluzas en ál consisten que en lo blanco de la tez i en lo rubio de los cabellos." (pág. 94)
Asaz significa bastante porcion, bastante número: “Don Quijote se le ofreció con asaz de discretas i comedidas razones." Nonada es lo mismo que ninguna cosa: "Tenia que decir mui poco o nonada:" (Santa Teresa). (b). (pág. 94)
(a) El antiguo epiceno otri (otra persona) tuvo con el neutro otro (otra cosa) la misma analojía que alguien con algo i nadie con nada. (1) Antiguamente nada significaba siempre cosa: nada no es mas que un resíduo de la expresion cosa nada, cosa nacida, cosa criada, cosa existente. De aqui el usarse en muchos casos en que no envuelve negacion: “7Piensa U. que ese hombre sirva para nada?", esto es, para alguna cosa. De aquí tambien el emplearse con otras palabras negativas sin destruir la negacion: “Ese hombre no sirve para nada,” es decir, para cosa alguna. I si tiene por sí solo el sentido negativo precediendo al verbo, no vemos en esto sino lo mismo que sucede con otras expresiones indudablemente positivas: así en mi vida le he visto es lo mismo qe no le he visto en mi vida. De suerte que nada no llegó a revestirse de la significacion negativa sino por un etecto de la frecuencia con que se le empleaba en proposiciones negativas, donde la negacion no era significada por esta palabra, sino por otras a que estaba asocrada. La misma suerte ha corrido nadie, antiguamente nadi, qe provino de nado, nacido, existente, como otri de otro. Nonada si que siguificaba de (pág. 94)
Es raro en los sustantivos neutros construirse con artículo; pero lo hacen amenudo los infinitivos, i no solo con los artículos, definjdo e indefinido, sino con otros adjetivos; i entónces o conservan su carácter de neutros, construyéndose como el verbo de que provienen, v. gr., el comer manjares esquisitos, el levantarse temprano, el hablar bien, “aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura,” como dice Cervántes; o se vuelven sustantivos ordinarios, dejando las construcciones verbales: el vivir mio (en vez de el vivir yo), el murmurar de las fuentes; (en lugar de el murmurar las fuentes). Varios infinitivos toman plaral en este caso, como placeres, dares i tomares, pareceres, cantares, etc. (pág. 95)
El anunciativo que recibe tambien el artículo: “El que hayan sido tan escasas las cosechas este año lo atribuyen muchos a la irregularidad de las estaciones:" donde construyéndose que con el, terminacion masculina del artículo, es precisamente reproducido por lo, como neutro. Si dijéramos el escaso producto de las cosechas, pudiéramos representar este sustantivo por le o lo. Pero si principiásemos diciendo el haber sido tan escasas las cosechas, no tendríamos tampoco eleccion; estaríamos forzados a decir lo, no le. Estos hechos de la lengua convencen que en ella lo masculino i lo neutro no se oponen. Lo que es neutro en cuanto a la representacion de los pronombres demostrativos (a cuya clase pertenece el artículo definido), es masculino en la construccion del sustantivo con el adjetivo. (pág. 95)
No son los infinitivos los únicos nentros que deponen el carácter de tales. Así todo, significando el conjunto de todas las partes, admite artículo, i es reproducido por el i le o lo: «No vemos mas que una mínima parte del gran todo: cuanto alcanzamos a percibir en él es como un átomo en la universalidad de las cosas criadas:""El todo es mayor que cualquiera de las partes que le o lo componen." (pág. 95)
El algo, expresion anticuada, significaba la hacienda o los bienes. suyo ninguna cosa, porque era la negacion de nada, esto es, de cosa:"De nonada crió Dios el mundo": (Hugo Celsc). (pág. 95)
Yaqué significaba lo mismo que nuestro algo: (pág. 95)
"Con la mi vejezuela enviéle yaqué": (Areipreste de Hita). Yacuanto era otro sustantivo neutro de igual significacion, nacido del adjetivo yaczanto, yacuanta (alguno, algrna). (pág. 95)
Nonada se hacia femenino: es una nonada, locucion hiperbólica para significar una cosa mínima. (pág. 96)
Nada, significando la inexistencia de todo, toma el artículo femenino: "es difícil concebir la nada." Con el artículo indefinido significa una cosa de infimo valor, una nonada; i es ambiguo; pues aunque se dice corrientemente una nada, no creo que Samaniego se expresase mal en aquellos versos: (pág. 96)
«El apetito ciego, ¡A cuántos precipita, Que por lograr un nada Un todo sacrifican!" (pág. 96)
Capítulo XIX. De los adverbios
Los adverbios se dividen por su significacion en varias clases. (pág. 96)
Adverbios de lugar: cerca, léjos, enfrente, detras, arriba, encima, abajo, debajo, dentro, fuera, afuera, etc. Adverbios de tiempo: ántes, despues, luego, despacio (a), aprisa, aún, todavía, siempre, nunca, jamas, etc. Adverbios de modo: bien, mal, apénas, recio (reciamente), paso (en voz baja), bajo (lo mismo), quedo (blandamente, con tiento, sin hacer ruido), alto (en voz alta), buenamente, fácilmente, justamente, i casi todos los adverbios en mente. (pág. 96)
Adverbios de cantidad: mucho, poco, harto, bastante, demasiado, mas, ménos, algo, nada, etc. (pág. 96)
Adverbios de afirmacion: ciertamente, verdaderamente, etc. Adverbios de negacion: no, tampoco, nada, nunca, jamas, etc. (b). (pág. 96)
Adverbios de duda: acaso, talvez, quizá o quizás, etc. (a) En Chile suele confundirse viciosamente despacio adverbio de tiempo con paso, quedo (en voz baja), adverbios de modo. Hablar despacio es hablar lentamente: hablar paso es hablar en voz baja. No se oponen hablar en voz alta i despacio. (pág. 96)
(b) Jamas no es de suyo negativo. Su significacion primitiva i propia es en tiempo alguno, en cualquier tiempo. Ha sucedido con este adverbio lo qe —. (pág. 96)
Algunos adverbios pospuestos hacen el mismo oficio que las preposiciones, formando complementos, como en cuesta arriba, rio abajo, tierra adentro, mar afuera, años ántes, dias despues. Varios de los adverbios de cantidad no son otra cosa que sustantivos neutros adverbializados: “Agradecemos mucho las honras que se nos hacen:""Harto le hemos aconsejado; pero él se cura poco de consejos:" "Es en sus determinaciones algo imprudente, i a veces nada cuerdo." Hai ademas muchos otros adverbios que son orijinalmente sustantivos, adjetivos o complementes, v. gr., alto, bajo, recio, claro, quedo (adjetivos); apénas, acaso, encima, despacio, (de espacio), enfrente, amenudo, abajo, adentro, afuera (complementos); paso (sustantivo), i todos los adverbios en mente, que son frases sustantivas usadas como complementos: justamente, sabiamente, quiere decir, de una manera justa, sabia. (pág. 97)
Es notable la síncopa de mucho cuando modifica adjetivos, complementos o adverbios. Dicese me esfuerzo mucho, i está mui arrepentido, mui enfermo, mui cerca, mui léjos, mui en peligro. Recientemente se apocopa en recien ántes de participios adjetivos (nombres derivados de verbos que darémos a conocer en breve), v. gr. recien nacido, recien llegado. (c) (pág. 97)
Hai asimismo gran número de adverbios demostrativos, que se resuelven en complementos a que sirve de término alguno de los pronombres este, ese, aquel, combinado con un nombre de lugar, tiempo, cantidad o modo. (pág. 97)
Adverbios demostrativos de lugar: aqui (en este lugar). ahí (en ese lugar); allí (en aquel lugar), acá (a o en estos lugares), allá (a o en esos o aquellos lugares), acullá (a o en otros lugares diferentes de estos o aquellos que se han dicho); aquende (del lado de acá), allende (del lado de allá). con nadie i nada: a fuerza de emplearse en frases negativas, donde la negacion no es suya, sino de otras palabras, llegó a significarla por sí solo. De decir, por ejemplo, no le veré jamas (en tiempo alguno), se pasó a decir jamas (en ningun tiempo) le veré. Pero jamas conserva su significado positivo en ciertos jiros, como “Le has visto jamas?" “Castígueme el cielo, si jamas he pensado engañarte." “Los justos gozarán de la presencia de Dios por siempre jamas." (pág. 97)
(s) Es una corrupcion emplear esta apócope con verbos, ce mo hacen algunos: recien habia venido no es custellano. (pág. 97)
Aquende, allende se emplean tambien como preposiciones: aquende el mar, allende el rio. (d). (pág. 98)
Adverbios demostrativos de tiempo: ahora (en esta hora, al presente); hoi (en este dia en que estamos hablando); manana (en el dia siguiente al de hoi); pasado mañana (en el dia siguiente al de mañana); ayer (en el dia anterior al de hoi); anteayer (en el dia anterior al de ayer); anoche (en la noche anterior al dia de hoi); entonces (en aquel tiempo); etc. Adverbio demostrativo de cantidad; tanto. Es el sustanti (d) Aquende es algo anticuado. Allende (a la manera de otros adverbios de lugar) se usa como termino de complemento: paises de allende: en allende. Allende de es una expresion arcáica que significa ademas de. Eran adverbios demostrativos de lugar í, ende: t significaba allí; ende, de atli; i metafóricamente se referian, no solo a lugar, sino a cosa. "La casa ante el velo, esa avien por coro; I ofrecien cabro e ternero e toro:" (Berceo). (pág. 98)
Allí, en ella, ofrecian. (pág. 98)
"La obra del escudo vos sabré bien contar: (pág. 98)
1 era debujada la tierra e la mar:" (El Alejandro). Allí, en él, estaba dibujada. (pág. 98)
"Fueron a poca ora dos omes t venidos:" (Berceo). Venidos a aquel lugar. (pág. 98)
"Roma es lugar señalado, e es el Papa ende Apostólico e Obispo, e usa mas morar t, que en otro lugar:" (Partidas). Ende es de allt, de Roma; i significa alti, en Roma. (pág. 98)
«De ninez facia ella fechos mui convenientes; Eran marabilladas ende todas las jentes:" (Berceo). Marabiliadas de ellos, de ello. (pág. 98)
"Partió bien la ganancla a toda derechura, E non quiso ende parte:" (El Alejandroj. (pág. 98)
Parte de ella. (pág. 98)
Es de sentir que hayan desaparecido de la lengua estos demostrativos, equivalentes al y i al en de los franceses: por su falta nos vemos obligados a emplear con tanta frecuencia las expresiones a él, a ello, en él, en elto, de et, de ello, o a omitir la demostracion con detrimento de la claridad. Usábase tambien el complemento conjuntivo por ende (por eso). Dende significaba de allí, desde allí, i pasando de la significacion de lugar a la de tiempo, de entónces, desde entónoes. Algunos lo confunden con la preposicion desde; pero en los dos ejemplos que siguen se ve claramente la fuerza propia de la preposicion i la del adverbio: “¿Pues qué mus quieres tu que comenzar desde agora a ser bienaventurado?" (Granada). “Dende a pocos dias se juntaron otra vez." (Don Diogo H. de Mendoza). (pág. 98)
vo neutro adverbializado; i ántes de los adjetivos, adverbios o complementos se apocopa: Tanto habian crecido los rios; tan grandes fueron las avenidas; tan tiernamente le amo; tan de corazon lo deseo. (pág. 99)
Adverbios demostrativos de cualidad o modo: tal, sí, así. Tal es, bajo esta sola forma, adjetivo de singular, sustantivo neutro, i adverbio. Hé aquí un ejemplo del último de esos tres oficios: "Hizo el postrer acto de esta trajedia Madama de Cameron, saliendo ella i dos hijas suyas niñas en busca del conde, i pidiéndole arrodillada a sus piés la vida de sus hijos: el conde le respondió entónces pocas palabras; tal que hubo de volverse algo consolada:" (Coloma): tal es aquí de tal modo. (pág. 99)
Sí, llamado adverbio afirmativo, lo es realmente, pero solo por un efecto de su significado modal. St́ i ast́ son una misma palabra (e). Cuando uno pregunta ¿has estado en el campo? i otro responde sí, hai en la respuesta una elipsis, que se llenaria diciendo ast es; i en efecto respondemos muchas veces afirmativamente con las expresiones así es la verdad, así es. (pág. 99)
A veces con el sí de la respuesta se juntan uno o mas elementos de la pregunta, con las variedades que pide la transicion de una persona a otra: "¿No has visto tú representar alguna comedia, donde se introducen reyes, emperadores, pontífices, caballeros, damas i otros diversos personajes?—Sí he visto:" (Cervántes). Lo que se extiende aun a oraciones que no tienen la relacion de pregunta i respuesta: “"Sobre todo le encargó que llevase alforjas: él dijo que sí llevaria:" (Cervántes). (pág. 99)
Habiéndose dado al sá este valor afirmativo, fué natural intercalarlo en las proposiciones para reforzar la afirmacion, haciendo recaer la énfasis sobre la palabra a que lo posponemos: “Ahora sí has dado, Sancho, en el punto que puede i debe mudarme de mmi determinado intento:" (Cervántes). “Vuestra merced sí que es escudero fiel i legal:" (Cervántes). “Entonces si que andaban las simples i hermosas zagalejas de valle en valle i de otero en" otero: (Cervántes). Hai en estas locuciones un contraste tácito: ahora sí, ántes nó; cuestra merced sí, otros nó; entónces sí, en otros (e) No ai entre ellas mas diferencia orijinal que entre este i aqueste, ese i aquese. La sílaba a o at es en estos vocables una partícula prepositiva, co mo en los anticuados atal i atanto por tal l tanto, tiempos nó. El que, al parecer redundante, de los dos últimos ejemplos, se encuentra en muchas otras expresiones aseverativas: ciertamente que, por cierto que, sin duda que, vive Dios que, pardiez que, a fe que, etc.; i proviene de una elípsis: "ahora sí puede decirse que," "entonces si sucedia que," "ciertamente parece que," o de que se da a un juramento el mismo valor que si se dijera juro. Hai otro sú que, usado como conjuncion: (pág. 99)
«Si que hai quien tiene la hinchazon por mérito:" (Iriarte). Como si se dijera, en efecto, hai quien tiene, etc. I dásele frecuentemente un sentido irónico: “Es mui fundada la queja vulgar de que nuestra revolucion no presenta ningun hombre extraordinario en ninguna línea: sí que los habrá, como no sea en escabeche, despues de cerca de tres siglos de un mortífero despotismo:" (Puigblanch). (pág. 100)
A los adverbios demostrativos corresponden adverbios relativos de la misma significacion, pero destinados exclusivamente al enlace de las proposiciones: tales son donde (ántes do, i mas antiguamente o), adverbio relativo de lugar; cuando, de tiempo; cual, como, de modo; cuanto, de cantidad. "Cada dia se van desfalleciendo las fuerzas de nuestro, corazon, donde está el contento de nuestros apetitos:» (Granada). «El dia que se ejecutó la sentencia se fué Cortés a Zempoala, donde le asaltaron varios pensamientos» (Solís). Vese aquí que donde tiene por antecedente un nombre de lugar. Reproduce tambien adverbios i complementos: alli donde; a la falda de los cerros, donde. Pero puede tambien llevar envuelto el antecedente: «Donde falta la libertad, todo falta:» allí donde. I este antecedente envuelto puede ser término de una preposicion: (ordinariamente a, hácia, hasta, de, en, para, por): «Era tanta la devocion de San Francisco de Borja, que le aconteció en Valencia ir acompañando al Santísimo Sacramento desde la parroquia de San Lorenzo hasta cerca de do está ahora edificado el monasterio de frailes Jerónimos:» (Ribadeneira); cerca de allí do, cerca del lugar do. (pág. 100)
La forma do es hoi permitida solamente en verso. (pág. 100)
Donde entra como elemento en los adverbios compuestos, adonde, endonde, dedonde, pordonde; los cuales es necesario distinguir de las frases en que donde lleva envuelto su antecedente, que es el término de la preposicion. Por ejemplo: «Estaba emboscado el enemigo en la selva adonde nos encaminábamos:» selva es el antecedente de adonde; como, si dijéramos en la selva a la cual, sería selva el antecedente de la cual. «Nos acercábamos a donde estaba emboscado el enemigo:» aquí es al contrario; hai un antecedente envuelto, i podríamos expresarlo diciendo nos acercábamos a la selva donde. (pág. 101)
Pero adonde puede tambien, como el simple, llevar en si su antecedente: ““Si vuelves presto de adonde pienso enviarte, presto se acabará mi pena." (Cervántes); de el lugar adonde. Adonde usado por donde es un arcaismo que debe evitarse. Dicese adonde con movimiento, i donde sin él: el lugar adonde nos encaminamos, donde residimos. (f). (pág. 101)
Cuando puede tambien llevar envuelto su antecedente: «Los gobiernos, cuando no se les ponen tralas, abusan de su poder» entonces cuando, en el tiempo cuando; frases que nos parecen ya extrañas a fuerza de embeberse tan amenudo el antecedente en el relativo. I puede asimismo este antecedente envuelto servir de término a una preposicion: «Deja tus pretensiones para cuando sean mas favorables las circunstancias:» para el tiempo cuando. A, de, desde, hasta i para son las preposiciones que se usan de este modo con el adverbio relativo de tiempo. (pág. 101)
(O) Nótese que do i donde significaban en tiempos no mui antiguos de donde. Todavía leemos en Frai Luis de Leon, “La luz do el saber llueve," esto es, el astro de donde baja o es influido a los hombres el saber, expresion que Hermosilla tachó injustamente de absurda, siendo solo arcáica.“Aquellos donde venimos," esto es, aquellos de donde, de quienes descendemos; dice un romance que por el lenguaje no parece anterior al siglo XVI. “No hai pueblo ninguno donde no salgan comidos i bebidos,” (Cervántes). “Da cada dia señales de la clara estirpe do desciende.” (Cervántes). I el mismo Frui Luis de L.eon: (pág. 101)
"Cielo, do no se parte Oscura i fria niebla eternamente." (pág. 101)
Cual, adverbio relativo de modo, equivalente a como, es poco usado, excepto en las comparaciones poéticas. (pág. 102)
Como es de frecuentísimo uso, i lleva muchas veces envuelto su antecedente: «Portóse noblemente, como lo habian hecho sus antepasados:» noblemente es aquí el antecedente de como. «Las letras humanas honran i engrandecen al caballero, como las mitras a los Obispos, o como las garnachas a los jurisconsultos: (Cervántes); como lleva en sí su antecedente; así como, del modo como. (pág. 102)
De la idea de modo ha pasado como a significar varios otros conceptos, cuales son el de causa, sucesion inmediata, condicion: «Como el tiempo amenazaba lluvia, nos volvimos a casa.» «Como nos vieron, « o «así como nos vieron, se llegaron a saludarnos.» «Como tenga yo salud, lo demas no me importa.» (pág. 102)
Cuanto se apocopa de la misma manera i en las mismas combinaciones que tanto. «Cuanto son mas apetecidas las cosas, tanto es mas mezclado de inquietudes i sinsabores su goce:» «Caballo tan estremado por sus obras cuan desdichado por su suerte:» (Cervántes). Lleva a veces envuelto, a veces pospuesto su antecedente: «¿Luego todo aquello que los poetas dicen es verdad?—En cuanto poetas no la dicen, respondió Lotario:» (Cervántes). «Rogábale cuan encarecidamente podia.» (pág. 102)
Todos estos adverbios relativos se contraponen frecuentemente a los demostrativos análogos: "Allí florecen las artes, donde las leyes aseguran las personas i las propiedades:" «Cuando no se respeta la lei, cuando la violacion de los derechos del mas humilde ciudadano no excita la alarma i la indignacion de todos los otros, entónces puede decirse que las instituciones liberales contienen un principio de disolucion que las mina i corroe:" "Como es la vida, así es casi siempre la muerte:" «Tanto es mas estimada la recompensa, cuanto es mas difícil obtenerla." I en todas estas contraposiciones se repite bajo las dos formas demostrativa i relativa un mismo concepto: allí, allí; entónces, entónces; así, así; igualmente, igualmente; i por medio de la repeticion se indica la reciprocidad. (pág. 102)
Miéntras es una preposicion que tiene regularmente por término un demostrativo neutro; miéntras esto, miéntras tanto, miéntras que. Si se calla el que, la preposicion, envolviendo el relativo, toma el significado i oficio de cuando, i se hace, por tanto, adverbio relativo: «Miéntras yo trabajaba, tú te divertias.» No es raro en el dia, aunque lo tengo por una novedad en la lengua, que se use miéntras sin término alguno expreso, i sin que introduzca proposicion incidente; haciéndose un adverbio meramente demostrativo, equivalente a entretanto: (pág. 103)
« Rabiará dos o tres dias, Pero queda luego sano; El siempre gana.—¿I si, miéntras, Sucediera algun fracaso?" (M. de la Rosa). (pág. 103)
Pues, preposicion que solo puede tener por término el neutro que (g), lo embebe tambien amenudo: «Pues (que) la patria está en peligro, corramos a defenderla.» Pues toma entónces el carácter de adverbio relativo, equivalente a la frase supuesto que. Pero sucede a veces que envuelve no solo el relativo neutro, sino la proposicion incidente que deberia seguir a este, i que se calla porque acabando de enunciarse es fácil subentenderla: «La patria está en peligro: corramos, pues (que la patria está en peligro), a defenderla. Pues significa en este caso una relacion entre dos proposiciones independientes, de las cuales la primera es el fundamento o premisa lójica de la segunda; i de preposicion o adverbio relativo que era, se convierte en conjuncion. El si condicional es siempre un adverbio relativo, equivalente tambien a la expresien supuesto que o dado que, tomada en el sentido de condicion: «Si deseamos cumplir con nuestras obligaciones, debemos ante todo conocerlas.» Este si puede ser término de la preposicion por: «Se reforzaron los castillos por si los atacaba el enemigo.» (pág. 103)
Los adverbios relativos se hacen interrogativos acentuándose. 18) Nuestro pues se deriva de la preposicion latina post. (pág. 103)
¡Dónde son los palacios de la sin par princesa doña Dulcinea del Toboso?" (Cervántes). (pág. 104)
¿¿Cuando será que pueda Libre de esta prision volar al cielo?" (Fr. Luis de Leon). " Cómo se van las horas, I tras ellas los dias, I los floridos años De nuestra frájil vida!" (Melendez). (pág. 104)
«Ai! ¡Cuánto me engañaba! (pág. 104)
Ai! ¡Cuán diferente era Lo que en tu falso pecho se escondia! (Garcilaso). Los dos últimos ejemplos manifiestan que en las exclamaciones se usan las mismas formas demostrativas que en las interrogaciones. «"Mira hasta dónde se extiende la malicia de los encantadores i la ojeriza que me tienen:" (Cervántes); interrogacion o exclamacion indirecta. (pág. 104)